{"id":16631,"date":"2024-11-19T05:00:19","date_gmt":"2024-11-19T04:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16631"},"modified":"2024-11-19T02:30:28","modified_gmt":"2024-11-19T01:30:28","slug":"una-mirada-a-la-tierra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16631","title":{"rendered":"Una mirada a la tierra"},"content":{"rendered":"<div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<div>\n<p><em>Lo que sigue es una versi\u00f3n abreviada del prefacio de Patrick Tort a la nueva traducci\u00f3n de Charles Darwin, <\/em>La formaci\u00f3n de la tierra vegetal por la acci\u00f3n de los gusanos<em>, <\/em>con reflexiones sobre sus h\u00e1bitos<em>, traducci\u00f3n de A. Berra, bajo la direcci\u00f3n de P. Tort, coord. por M. Prum. Precedido por Patrick Tort, \u00abUn regard vers la terre\u00bb. Vol. XXVIII de las <\/em>\u0152uvres compl\u00e8tes<em> de Darwin. Travaux de l&#8217;Institut Charles Darwin International, Ginebra, Slatkine, 2016. La obra de Darwin est\u00e1 ahora publicada por Champion, coll. \u00abChampion Classiques\u00bb, Essais, Par\u00eds.<\/em><br clear=\"none\" \/><em>Un extracto de <\/em>La formaci\u00f3n de la tierra vegetal por la acci\u00f3n de las lombrices<em> cierra y completa este prefacio.<\/em><\/p>\n<div>\n<p class=\"yiv5164312607MsoNormal\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin-Copie-de-Couverture-livre-3D.png.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16642 alignleft\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin-Copie-de-Couverture-livre-3D.png.webp\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"304\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin-Copie-de-Couverture-livre-3D.png.webp 592w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin-Copie-de-Couverture-livre-3D.png-222x300.webp 222w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><em>The Formation of Vegetable Mould, through the Action of Worms, with Observationson their Habits,<\/em> publicado en Londres por John Murray el 10 de octubre de 1881, fue el \u00faltimo libro de Darwin, quien lo envi\u00f3 a la imprenta a mediados de abril, diez meses antes de morir en Down House el 19 de febrero del a\u00f1o siguiente, y ser enterrado, sin haber concebido nunca el deseo, en la abad\u00eda de Westminster. Del \u00e9xito del libro dan fe las seis tiradas sucesivas de mil ejemplares que jalonaron el primer a\u00f1o de su carrera.<\/p>\n<\/div>\n<p>Este \u00e9xito no puede explicarse \u00fanicamente por la notoriedad de Darwin, que hab\u00eda aumentado poco durante una \u00faltima d\u00e9cada de trabajo brillantemente inaugurada por la publicaci\u00f3n de <em>La descendencia del hombre<\/em> (1871) y <em>La expresi\u00f3n de las emociones<\/em> (1872), que alcanzaron cifras de ventas comparables en tan corto espacio de tiempo, lo que, sin embargo, no ocurri\u00f3 con las grandes monograf\u00edas bot\u00e1nicas intermedias.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1881_Worms_F1357_008.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16641\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1881_Worms_F1357_008.jpg.webp\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"473\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1881_Worms_F1357_008.jpg.webp 602w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1881_Worms_F1357_008.jpg-190x300.webp 190w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>El inter\u00e9s de esta obra por la agricultura podr\u00eda ser una de las razones de su \u00e9xito a principios de la d\u00e9cada de 1880 en un pa\u00eds donde la cuesti\u00f3n agraria se hab\u00eda debatido durante mucho tiempo, e incluso decidido, sobre la base de una racionalidad estrictamente econ\u00f3mica, durante treinta y cinco a\u00f1os de libre comercio en los que Inglaterra opt\u00f3 por favorecer la exportaci\u00f3n de sus productos mineros y manufacturados, la urbanizaci\u00f3n y la importaci\u00f3n de m\u00e1s de la mitad de su trigo, que resultaba menos caro que producirlo en casa. Como consecuencia, los agricultores se orientaron hacia la cr\u00eda de ganado para leche y carne, y hacia la horticultura, ambas m\u00e1s rentables en el mercado nacional. Como consecuencia, los pastos y la horticultura crecieron a expensas de la agricultura cerealista a gran escala, lo que evidentemente tuvo que cambiar el aspecto de las zonas rurales y, dentro de los estrechos confines de los huertos, aumentar la atenci\u00f3n prestada por el agricultor a las caracter\u00edsticas del suelo cultivado y a la poblaci\u00f3n de sus hu\u00e9spedes, que a veces eran indebidamente condenados como repulsivos, in\u00fatiles, inoportunos o perjudiciales. Hab\u00eda que corregir esta injusticia.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><strong>Una historia muy antigua<\/strong><\/p>\n<p>La otra raz\u00f3n probable del \u00e9xito de la obra de 1881 reside en la pluralidad disciplinaria de sus centros de inter\u00e9s. La obra se sit\u00faa en la encrucijada de la geolog\u00eda, la zoolog\u00eda, la etolog\u00eda, la ecolog\u00eda, la arqueolog\u00eda y el estudio de los paisajes.<\/p>\n<p>En esta lista, la geolog\u00eda no ocupa el primer lugar por casualidad. Cuarenta y cuatro a\u00f1os antes, el 1<sup>er<\/sup> de noviembre de 1837, el joven Darwin, sin haber cumplido a\u00fan los veintinueve a\u00f1os, instalado temporalmente en Londres, ya transformista y dedicando toda su actividad a la publicaci\u00f3n de resultados cient\u00edficos y al relato de su viaje alrededor del mundo, hab\u00eda le\u00eddo ante la <em>Sociedad Geol\u00f3gica<\/em> una breve memoria titulada \u00abOn the Formation of Mould<strong>\u00bb<\/strong>, que fue publicada posteriormente en las <em>Proceedings <\/em>de esta Sociedad (1838, vol. II, p\u00e1gs. 574-576). 2, p. 574-576). El 9 de marzo de 1838, en un informe sobre el trabajo de Darwin, el ge\u00f3logo y te\u00f3logo William Buckland (1784-1856) hab\u00eda expresado una opini\u00f3n muy favorable sobre \u00e9l, consider\u00e1ndolo \u00abv\u00e1lido en todas sus apreciaciones<strong>\u00bb<\/strong> y recomendando encarecidamente que se publicara tambi\u00e9n en las <em>Transactions <\/em>de la misma Sociedad \u00abpor establecer una nueva e importante teor\u00eda para explicar fen\u00f3menos cuya ocurrencia es universal en la superficie de la Tierra \u2013de hecho, una nueva fuerza geol\u00f3gica\u2013<strong>\u00bb<\/strong>.<\/p>\n<p>As\u00ed, obedeciendo a la sugerencia de Buckland, la <em>Transactions of the Geological Society <\/em>public\u00f3 el mismo texto bajo el mismo t\u00edtulo dos a\u00f1os m\u00e1s tarde (1840, vol. 5, pp. 505-509), del que s\u00f3lo se elimin\u00f3 la afirmaci\u00f3n de una intuici\u00f3n de Darwin \u2013juzgada \u00abmuy cuestionable<strong>\u00bb<\/strong> por el mismo Buckland y presente en la versi\u00f3n de 1838\u2013 sobre una posible analog\u00eda entre la formaci\u00f3n de la capa superficial del suelo y la de los arrecifes de coral, afirmaci\u00f3n que Darwin mantendr\u00eda no obstante al a\u00f1o siguiente en el cap\u00edtulo XXII de su <em>Journal. <\/em>Por \u00faltimo, una nota correctiva sobre la memoria de 1838 titulada \u00abOn the Origin of Mould<strong>\u00bb<\/strong> fue insertada en 1844 en el <em>Gardener&#8217;s Chronicle <\/em>(n\u00ba 14, 6 de abril, p. 218). Para Darwin, \u00e9ste fue el per\u00edodo de r\u00e1pida maduraci\u00f3n de su teor\u00eda (primer <em>Carnet<\/em> sobre \u00abtransmutaci\u00f3n<strong>\u00bb<\/strong> en 1837, el primer <em>Esquisse<\/em> en 1842, el segundo en 1844), una asociaci\u00f3n sostenida con el ge\u00f3logo Charles Lyell, su propia elecci\u00f3n (el 16 de febrero de 1838) al puesto de Secretario de la <em>Sociedad Geol\u00f3gica<\/em> \u2013que ocup\u00f3 durante tres a\u00f1os\u2013, y la publicaci\u00f3n (en 1842) de su estudio sobre la formaci\u00f3n de los arrecifes de coral. Por \u00faltimo, en 1844 (sobre todo) y 1845, Darwin estuvo claramente preocupado por los gusanos marinos y terrestres, su impacto en el medio ambiente y la qu\u00edmica del suelo.<\/p>\n<p><strong>Una nueva geolog\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Este ascenso de las ciencias de la Tierra no es s\u00f3lo un fen\u00f3meno de moda cient\u00edfica. La joven geolog\u00eda, encarnada en Inglaterra por Charles Lyell (1797-1875) contra la tradici\u00f3n b\u00edblica, el catastrofismo cuvieriano y las m\u00faltiples cosmogon\u00edas diluvianas, ten\u00eda virtudes heur\u00edsticas exportables a la historia de los organismos. Se ha convertido en un lugar com\u00fan recordar que Darwin se llev\u00f3 consigo en el <em>Beagle,<\/em> a finales de 1831, el primer volumen publicado de los <em>Principios de geolog\u00eda,<\/em> del que recibi\u00f3 el segundo volumen \u2013que conten\u00eda una exposici\u00f3n cr\u00edtica del lamarckismo\u2013 al a\u00f1o siguiente en Montevideo. Lyell fue de hecho, en Inglaterra, el m\u00e1s famoso representante de la nueva <em>geolog\u00eda uniformitaria,<\/em> una adaptaci\u00f3n del <em>actualismo <\/em>o teor\u00eda de las \u00abcausas actuantes<strong>\u00bb<\/strong> de ciertos ge\u00f3logos continentales : los cambios terrestres no se deben, como cre\u00edan Cuvier y sus seguidores, a cataclismos universales.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16640\" aria-describedby=\"caption-attachment-16640\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1024px-Charles_Lyell_slnsw.jpeg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16640\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1024px-Charles_Lyell_slnsw.jpeg.webp\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"413\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1024px-Charles_Lyell_slnsw.jpeg.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1024px-Charles_Lyell_slnsw.jpeg-291x300.webp 291w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1024px-Charles_Lyell_slnsw.jpeg-993x1024.webp 993w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/1024px-Charles_Lyell_slnsw.jpeg-768x792.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16640\" class=\"wp-caption-text\">Retrato del ge\u00f3logo brit\u00e1nico Charles Lyell en 1863. Cr\u00e9ditos: Ernest Edwards, Biblioteca Estatal de Nueva Gales del Sur.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las causas naturales que actualmente desempe\u00f1an un papel observable en la producci\u00f3n de los procesos geol\u00f3gicos son las mismas que siempre han modelado la superficie terrestre. Sus primeros representantes fueron el alem\u00e1n Karl von Hoff (1822) y el franc\u00e9s Constant Pr\u00e9vost (1787-1856), cuyas intuiciones anticatastr\u00f3ficas se remontan a la misma \u00e9poca, y que influyeron directamente en Lyell. Cuando Darwin observ\u00f3 las transformaciones actuales de los organismos dom\u00e9sticos y dedujo de ellas la idea de un proceso similar que se desarrollaba desde la aparici\u00f3n de las primeras formas vivas en la naturaleza, segu\u00eda tambi\u00e9n un planteamiento actualista. La idea b\u00e1sica del actualismo, infinitamente atractiva en su simplicidad, y que encontramos transpuesta en la teor\u00eda darwiniana de la acumulaci\u00f3n de peque\u00f1as variaciones, era que causas aparentemente diminutas y accesibles a la observaci\u00f3n cotidiana, pero acumuladas a escala del tiempo geol\u00f3gico, producen efectos a lo largo del tiempo que pueden observarse al nivel de las configuraciones m\u00e1s vastas. \u00c9sta es precisamente la idea que Darwin desarroll\u00f3 y demostr\u00f3 en relaci\u00f3n con las lombrices de tierra.<\/p>\n<p>Y esta idea es antigua. En Argentina, en los yacimientos de f\u00f3siles de grandes mam\u00edferos, Darwin excav\u00f3 en la tierra, y es probable que tambi\u00e9n se topara con organismos vivos. Pero fue a su t\u00edo materno Josiah II Wedgwood, heredero de las famosas f\u00e1bricas de loza y otro gran movedor de tierras, a quien Darwin, en sus contribuciones gemelas de 1838 y 1840, as\u00ed como en la introducci\u00f3n a su monograf\u00eda, rindi\u00f3 homenaje a la primera sugerencia explicativa que recibi\u00f3 sobre la acci\u00f3n excavadora de las lombrices: el transporte a la superficie de una gran cantidad de tierra refinada a trav\u00e9s de su canal alimentario. As\u00ed pues, fue en Maer Hall, hacia principios del oto\u00f1o de 1837, durante uno de esos momentos de vacaciones que tanto le gustaban, y con el hombre que hab\u00eda convencido a su padre para que le dejara embarcarse a bordo del <em>Beagle<\/em>,cuando el joven naturalista Darwin adopt\u00f3 y desarroll\u00f3 la nueva teor\u00eda \u2013la \u00abMaer\u00bb a la que se refer\u00eda su futura cu\u00f1ada Elizabeth Wedgwood en una carta que le escribi\u00f3 el 10 de noviembre de 1837\u2013 que constituir\u00eda, medio siglo m\u00e1s tarde, el tema de su \u00faltima obra.<\/p>\n<p><strong>Elogio del gusano<\/strong><\/p>\n<p>La interferencia din\u00e1mica de lo inorg\u00e1nico y lo org\u00e1nico en el movimiento de la evoluci\u00f3n es la clave de una perspectiva global, que es la del pensamiento ecol\u00f3gico moderno, cuyo nacimiento coincide con el desarrollo de la teor\u00eda darwiniana. El \u00faltimo libro de Darwin, escrito a los setenta y dos a\u00f1os, expresa con rara claridad la interacci\u00f3n de los tres reinos de la naturaleza: mineral, vegetal y animal. El libro consta de siete cap\u00edtulos, el primero y el segundo dedicados a la etolog\u00eda, la anatom\u00eda, la qu\u00edmica org\u00e1nica y las facultades mentales de los gusanos; el tercero, a las medidas f\u00edsicas de su aportaci\u00f3n de tierra vegetal; el cuarto, a las consecuencias que pueden extraerse de ello para la arqueolog\u00eda; el quinto y el sexto, a un aspecto de su acci\u00f3n geol\u00f3gica (la denudaci\u00f3n del terreno por la acci\u00f3n del viento y del agua sobre las part\u00edculas de tierra refinada) y, una vez m\u00e1s, a su qu\u00edmica org\u00e1nica. La s\u00e9ptima es la Conclusi\u00f3n, un resumen que vuelve sobre el tema de la inteligencia de las lombrices de tierra.<\/p>\n<p>Dentro de su h\u00e1bitat, atravesado por las galer\u00edas que excavan, las lombrices de tierra son conocidas sobre todo por sus funciones locomotoras y digestivas. Sus movimientos contribuyen a mezclar, aflojar y airear el suelo (lo que a su vez favorece la reproducci\u00f3n bacteriana), y su actividad manducatoria contribuye a la fertilizaci\u00f3n, reciclaje y refinado de la capa superficial del suelo, la formaci\u00f3n de humus mediante la absorci\u00f3n y descomposici\u00f3n de las hojas, la desintegraci\u00f3n de las part\u00edculas de roca y la producci\u00f3n de una masa siempre renovada de excrementos friables esparcidos por la lluvia y la acci\u00f3n de los vientos dominantes. Las lombrices de tierra poseen un equipo sensorial limitado, un sistema nervioso moderadamente desarrollado, una buena circulaci\u00f3n y un potente sistema muscular. No tienen \u00f3rganos respiratorios especiales \u2013la piel cumple esta funci\u00f3n\u2013, pero son capaces de permanecer bajo el agua durante largos periodos. Aunque son hermafroditas, se aparean. Aunque no tienen ojos, parece que les afectan algo las diferentes intensidades de luz, que Darwin supone que pueden actuar directamente sobre sus dos ganglios cerebrales \u2013a\u00fan no sabe si tienen c\u00e9lulas fotorreceptoras\u2013. Parecen m\u00e1s sensibles al fr\u00edo que al calor, y son absolutamente sordas, pero reaccionan instant\u00e1neamente a las vibraciones de un cuerpo s\u00f3lido. La reactividad de las lombrices a cualquier tipo de contacto parece ser el hecho m\u00e1s llamativo, mientras que su sensibilidad olfativa parece limitarse a la detecci\u00f3n de los alimentos que les gustan, lo que no deja lugar a dudas sobre su capacidad para diferenciar los sabores. Est\u00e1n dotados de comportamientos instintivos que pueden combinarse con elementos de inteligencia invertidos en comportamientos de aprendizaje, como se desprende del trabajo que dedican a sellar sus galer\u00edas. Omn\u00edvoros, disuelven los nutrientes (grasa, carne, almid\u00f3n, celulosa) mediante una secreci\u00f3n digestiva similar al jugo pancre\u00e1tico. En la parte inferior del es\u00f3fago, por encima del buche, tres pares de voluminosas gl\u00e1ndulas calc\u00edferas, que segregan carbonato de cal, sirven al parecer para neutralizar los \u00e1cidos intestinales desarrollados por la descomposici\u00f3n de las hojas de las plantas. Por \u00faltimo, diminutos fragmentos de piedra en la molleja y el tracto intestinal parecen actuar como piedras de moler en la trituraci\u00f3n de los alimentos ingeridos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16639\" aria-describedby=\"caption-attachment-16639\" style=\"width: 327px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._1.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-16639\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._1.jpg.webp\" alt=\"\" width=\"327\" height=\"626\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._1.jpg.webp 327w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._1.jpg-157x300.webp 157w\" sizes=\"auto, (max-width: 327px) 100vw, 327px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16639\" class=\"wp-caption-text\">Aparato digestivo de una lombriz de tierra. De arriba abajo : boca, faringe, es\u00f3fago, gl\u00e1ndulas calc\u00edferas, es\u00f3fago, buche, molleja, parte superior del intestino. Cr\u00e9ditos : Charles Darwin: <em>La formaci\u00f3n de moho vegetal, a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de gusanos, con observaciones de sus h\u00e1bitos<\/em>. Londres: John Murray, 1881. Autor: Ray Lancester<\/figcaption><\/figure>\n<p>Para Darwin, las tres razones que condujeron a la rehabilitaci\u00f3n de los gusanos fueron claramente su acci\u00f3n fisicoqu\u00edmica superficial, su presunta inteligencia y su capacidad para ilustrar de forma ejemplar y experimentable, a un nivel inesperado, la validez de la geolog\u00eda uniformitariana.<\/p>\n<p><strong>Observaci\u00f3n, experimentaci\u00f3n, mediciones y proyecciones<\/strong><\/p>\n<p>Si, en un pa\u00eds pedregoso, hay dos campos contiguos, uno reci\u00e9n arado y el otro abandonado a los pastos\u00a0 este \u00faltimo no presenta piedras a la vista, mientras que el campo arado extiende una multitud de piedras sobre su superficie. Es dif\u00edcil imaginar que la mera vegetaci\u00f3n que cubre el pasto pueda explicar tal diferencia entre dos extensiones de tierra vecinas de id\u00e9ntica composici\u00f3n. Este fue el razonamiento de Darwin al comienzo de su breve comunicaci\u00f3n de 1837. A esto sigue la menci\u00f3n del t\u00edo Josiah y la observaci\u00f3n de que un lecho de cal, e incluso una capa de marga quemada y cenizas, esparcidos por un campo, hab\u00edan quedado enterrados bajo una capa de tierra fina, en pocos a\u00f1os, a una profundidad de varios cent\u00edmetros por debajo del estrato herboso. La \u00fanica explicaci\u00f3n plausible para tal fen\u00f3meno es que un agente animal efectuara esta traslaci\u00f3n y refinamiento mediante una acci\u00f3n vehicular a la vez mec\u00e1nica y fisiol\u00f3gica. La \u00abtierra vegetal\u00bb se llamar\u00eda entonces mejor \u00abtierra vegetal animal\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16638\" aria-describedby=\"caption-attachment-16638\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Earthworm_burrows_in_a_soil_column.jpeg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16638\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Earthworm_burrows_in_a_soil_column.jpeg.webp\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"245\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Earthworm_burrows_in_a_soil_column.jpeg.webp 1000w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Earthworm_burrows_in_a_soil_column.jpeg-300x164.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Earthworm_burrows_in_a_soil_column.jpeg-768x419.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16638\" class=\"wp-caption-text\">Ejemplo de madrigueras en una columna de suelo despu\u00e9s de 28 d\u00edas mostrando la drilosfera y la matriz del suelo. La diferente textura del material alrededor de las galer\u00edas se debe a los moldes de lombriz y muestra que la excreci\u00f3n tiene lugar en todas las madrigueras. La drilosfera es la fracci\u00f3n de tierra que ha atravesado el tubo digestivo de las lombrices o la pared de una madriguera de lombriz. Cr\u00e9ditos: Wiebke Mareile Heinze, Denise M. Mitrano, Elma Lahive, John Koestel y Geert Cornelis. CC BYSA 4.0.<\/figcaption><\/figure>\n<p>La hip\u00f3tesis principal de Darwin, formulada aqu\u00ed por primera vez, nunca cambiar\u00eda. Iba a constituir el eje de su tratado de 1881, y encontrar\u00eda confirmaci\u00f3n en el estudio f\u00edsico y qu\u00edmico de los suelos agr\u00edcolas y forestales, as\u00ed como en el lento enterramiento de los objetos y monumentos estudiados por la arqueolog\u00eda, mientras que la acci\u00f3n de los \u00abtrabajadores de la tierra\u00bb ser\u00eda inexorablemente medida m\u00e1s tarde por la \u00abPiedra Gusano\u00bb depositada en el c\u00e9sped de Down House. Las observaciones relatadas por Darwin en su \u00faltimo libro re\u00fanen viejos recuerdos -los de Maer Hall, los del viaje, o los, m\u00e1s recientes, de excavaciones arqueol\u00f3gicas realizadas en Inglaterra, como las emprendidas en el verano de 1877 en Abinger Hall, en Surrey, a petici\u00f3n de su amigo y anfitri\u00f3n <em>Sir <\/em>Thomas Farrer, para exhumar los restos de una villa romana. Tambi\u00e9n se basan en pr\u00e9stamos de una serie de observadores naturalistas anteriores y contempor\u00e1neos<sup><a title=\"parmi lesquels le classique Gilbert White, William Kencely Bridgman, l\u2019invert\u00e9briste suisse Edouard Clapar\u00e8de \u2013 qui avait \u00e9tudi\u00e9 en 1869 l\u2019histologie du Lombric \u2013, le Fran\u00e7ais Edmond Perrier \u2013 dont les Archives du Mus\u00e9um ont publi\u00e9 en 1872 les Recherches\" href=\"https:\/\/urldefense.com\/v3\/__https:\/www.terrestres.org\/2024\/11\/15\/un-regard-vers-la-terre\/*footnote_0_36113__;Iw!!D9dNQwwGXtA!RrNx9rH05z7-AF4niHUP2SJHKQR7g7T7uqGYQmIFIqTH0TZfAhqQ17lGboRjGoqRHA4YdiGZ8GYdANurhgKE$\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\" shape=\"rect\">1<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Pero es sin duda a sus propios trabajos experimentales, muy pr\u00f3ximos en sus diversos planteamientos a los de von Hensen, a los que Darwin debe la corroboraci\u00f3n de sus hip\u00f3tesis fundamentales sobre la capacidad mec\u00e1nica y la probable inteligencia de estos an\u00e9lidos terr\u00edcolas oligoquetos -es decir, dotados de un peque\u00f1o n\u00famero de cerdas locomotoras cuya frecuencia y disposici\u00f3n en las caras dorsal y ventral de los anillos son un indicio para los clasificadores- que por su parte observ\u00f3 incansablemente tanto en la naturaleza como en su estudio naturalista. Debido a su tama\u00f1o y a su relativa impasibilidad comportamental, las lombrices de tierra tienen la ventaja de poder ser colocadas y examinadas en condiciones de vida f\u00e1cilmente reconstituibles, en espacios restringidos (terrarios o frascos transparentes) y en entornos con componentes rigurosamente medidos. Aunque Darwin siempre observ\u00f3 la velocidad a la que se enterraban grandes objetos al aire libre, tambi\u00e9n fue en la naturaleza y en su mesa de trabajo donde sigui\u00f3 la captaci\u00f3n de restos org\u00e1nicos en la superficie, su transporte a las galer\u00edas, la formaci\u00f3n de humus y el ascenso de tierra vegetal refinada en forma de excrementos de lombriz, o donde someti\u00f3 tri\u00e1ngulos de papel de diversas formas y tama\u00f1os a su capacidad de agarre y tracci\u00f3n.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16637\" aria-describedby=\"caption-attachment-16637\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/2048px-Earthworm_faeces2-1536x1024.jpeg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16637\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/2048px-Earthworm_faeces2-1536x1024.jpeg.webp\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/2048px-Earthworm_faeces2-1536x1024.jpeg.webp 1536w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/2048px-Earthworm_faeces2-1536x1024.jpeg-300x200.webp 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/2048px-Earthworm_faeces2-1536x1024.jpeg-1024x683.webp 1024w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/2048px-Earthworm_faeces2-1536x1024.jpeg-768x512.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/2048px-Earthworm_faeces2-1536x1024.jpeg-1320x880.webp 1320w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16637\" class=\"wp-caption-text\">Excrementos de lombriz de tierra. Cr\u00e9ditos\u00a0: <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/User:Muhammad_Mahdi_Karim\">Muhammad Mahdi Karim<\/a>. CC BY-NC-SA 2.5<\/figcaption><\/figure>\n<p>La principal actividad del gusano es protegerse del fr\u00edo y de los depredadores excavando galer\u00edas en el suelo que a\u00edsla forrando sus paredes con una capa de fino material recubierto de moco derivado de sus propias heces, y luego atraer el alimento a estas galer\u00edas -consistente principalmente en hojas que recoge en la superficie, forrando su entrada y sellando su boca como un tamp\u00f3n. La actividad de excavar es por tanto -en la medida en que est\u00e1 destinada a la alimentaci\u00f3n y la protecci\u00f3n- la principal industria del Gusano Terrestre, aquella en la que gasta la mayor parte de su fuerza muscular y de la que depende su supervivencia. Por tanto, era natural suponer que tambi\u00e9n gastaba la mayor parte de sus recursos instintivos y de cualquier capacidad mental que pudiera tener, lo que quedaba por demostrar distinguiendo sus operaciones de las que se derivan de una propensi\u00f3n elemental y ciega a coger un fragmento de alimento de cualquier punto de su borde o superficie.<\/p>\n<p>En otras palabras, el objetivo de Darwin era poner de relieve un procedimiento preferente, posiblemente fruto de la experiencia adquirida al facilitar las operaciones de enterramiento aprendiendo a resistir lo menos posible para ahorrar energ\u00eda. La hip\u00f3tesis del instinto ciego y de la prensi\u00f3n aleatoria acomoda naturalmente una indiferencia estad\u00edstica en el uso de los m\u00faltiples m\u00e9todos de prensi\u00f3n y enterramiento: el gusano agarrar\u00eda la hoja por cualquier extremidad \u2013o por cualquier punto de su contorno o superficie\u2013 para arrastrarla lo mejor posible hacia su galer\u00eda. La hip\u00f3tesis de la inteligencia, en cambio, presupone la elecci\u00f3n dominante de una estrategia de prensi\u00f3n capaz de obedecer a un principio fijo, cualquiera que sea la naturaleza y la forma singulares del fragmento enterrado. La objetividad de la conclusi\u00f3n se basa, pues, en el recuento de las respuestas, previamente enumeradas en funci\u00f3n de la observaci\u00f3n, que se dar\u00e1n al problema del enterramiento. Darwin comenz\u00f3 experimentando con hojas de plantas, y observ\u00f3 que una proporci\u00f3n muy elevada de ellas, cualquiera que fuera su origen, se agarraban por su extremo m\u00e1s afilado. Darwin sinti\u00f3 entonces la necesidad de depurar el experimento sustituyendo las hojas vegetales de contorno irregular por tri\u00e1ngulos de papel de forma y tama\u00f1o estandarizados, dando as\u00ed a los gusanos la oportunidad de expresar t\u00e9cnicamente sus elecciones de prensi\u00f3n sobre formas geom\u00e9tricas estables y claramente caracterizadas. El material experimental (es decir, el material que los gusanos llevar\u00edan consigo al final del experimento) consisti\u00f3 en 303 tri\u00e1ngulos de papel de escribir, recubiertos de grasa cruda para hacerlos relativamente resistentes a la humedad. Todos tienen lados de 7,62 cm de largo. 120 de ellos tienen una base de 2,54 cm y 183 una base de s\u00f3lo 1,27 cm, siendo obviamente estos \u00faltimos m\u00e1s estrechos. Se realiz\u00f3 un experimento comparativo preliminar utilizando pinzas que agarraban tri\u00e1ngulos id\u00e9nticos humedecidos \u00aben diferentes puntos y en todos los grados de incidencia posibles\u00bb, y los arrastraban dentro de un tubo corto de cristal con dos aberturas y un di\u00e1metro cercano al di\u00e1metro medio de la galer\u00eda de una lombriz. Destac\u00f3 el hecho de que la resistencia a la introducci\u00f3n es mayor cuando los tri\u00e1ngulos se arrastran por las regiones de la base y las esquinas de la base que cuando se arrastran por la regi\u00f3n de los v\u00e9rtices.<\/p>\n<p>En el experimento real, para ambos tipos de tri\u00e1ngulos, una proporci\u00f3n mucho mayor (62% del total) de tri\u00e1ngulos fueron arrastrados a las galer\u00edas por la regi\u00f3n apical, que ofrec\u00eda la menor resistencia al ser arrastrada, a pesar de las superficies mucho m\u00e1s grandes que presentaban las regiones basales, que les daban muchas m\u00e1s posibilidades de ser agarradas. De ello se deduce que la elecci\u00f3n de las formas de agarre no es aleatoria y que los gusanos probablemente reconocen al tacto las formas geom\u00e9tricas y eligen las formas de agarre que pueden facilitar las operaciones de excavaci\u00f3n. S\u00f3lo en unos pocos casos los tri\u00e1ngulos presentaban las marcas de una trituraci\u00f3n que indicaba un intento previo de entrenamiento en el lado de la base, lo que se opone a la hip\u00f3tesis de un procedimiento generalizado de ensayo y error. Por \u00faltimo, la hip\u00f3tesis de un comportamiento estrictamente \u00abinstintivo\u00bb (que, en opini\u00f3n de Darwin, nunca excluye el componente originalmente indistinguible de la \u00abinteligencia\u00bb) queda refutada por su variabilidad relativamente elevada en distintas situaciones.<\/p>\n<p>Inteligentes y trabajadoras, las lombrices de tierra constituyen un excelente material de experimentaci\u00f3n. Dado que es posible medir con precisi\u00f3n la cantidad de tierra vegetal refinada que traen a la superficie en un espacio, unas condiciones y un tiempo dados, tambi\u00e9n es posible calcular la cantidad de tierra reciclada que depositar\u00e1n durante largos periodos en una unidad de medici\u00f3n de superficie tradicional. Las proyecciones matem\u00e1ticas basadas en promedios conducen entonces a evaluaciones cuantitativas fiables de los resultados de la acci\u00f3n geol\u00f3gica de los gusanos. Utilizando exactamente el mismo procedimiento, Peter Rietschel escribi\u00f3 en 1975, por ejemplo, que \u00abel pesaje de las vueltas y revueltas de los excrementos depositados en un metro cuadrado de buena pradera revel\u00f3 que hab\u00eda de 4,4 a 8 kilogramos por a\u00f1o\u00bb, lo que, a\u00f1ade, es una buena ilustraci\u00f3n del proverbio \u00abpeque\u00f1os arroyos hacen grandes r\u00edos\u00bb<sup>11<\/sup>, que podr\u00eda ser el lema popularizado del actualismo en geolog\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Cad\u00e1veres, monumentos y tumbas<\/strong><\/p>\n<p>Estas criaturas triviales, de las que todos los tratados y diccionarios de ciencias naturales de la primera mitad del siglo XIX reduc\u00edan el inter\u00e9s a su uso igualmente trivial para la pesca fluvial, evocan en todas las mentes una asociaci\u00f3n banal con la muerte y la descomposici\u00f3n. Obviamente, no es insignificante que Darwin empleara los \u00faltimos meses de su vida en escribir y publicar un libro sobre los gusanos. Que la meditaci\u00f3n sobre la muerte en un hombre viejo y enfermo no sea ajena a esta preocupaci\u00f3n tem\u00e1tica parecer\u00e1 una idea muy poco objetable, aunque sin duda tambi\u00e9n absolutamente trivial, como puede serlo la propia muerte para un pensador materialista. En otras palabras, tan simple y fr\u00eda como el sentimiento de un cient\u00edfico que conoce el efecto del tiempo, y que no cree ni en la supervivencia del alma, ni en ninguna forma de inmortalidad personal, aparte de la que va unida a una obra de pensamiento \u00fatil, transformadora y duradera. Para quien el conocimiento del mundo vivo conduce inexorablemente al reconocimiento de la necesidad c\u00edclica de su disoluci\u00f3n. Y para quien la \u00fanica instancia perenne es la de la materia, donde tienen lugar los viajes indefinidamente repetidos y variables de la vida y sus huellas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16636\" aria-describedby=\"caption-attachment-16636\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin2-1068x1602.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16636\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin2-1068x1602.jpg.webp\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin2-1068x1602.jpg.webp 1068w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin2-1068x1602.jpg-200x300.webp 200w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin2-1068x1602.jpg-683x1024.webp 683w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin2-1068x1602.jpg-768x1152.webp 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/darwin2-1068x1602.jpg-1024x1536.webp 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16636\" class=\"wp-caption-text\">Cr\u00e9ditos: fotograf\u00eda de <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/fr\/@doinagavrilov?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Doina Gavrilov<\/a> en <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/fr\/photos\/une-statue-dun-homme-avec-un-manteau-5TlQ1IY9M7Q?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Unsplash<\/a>.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Hasta entonces, la arqueolog\u00eda s\u00f3lo hab\u00eda interesado a Darwin en la medida en que sus monumentos conservaban informaci\u00f3n sobre los seres vivos, atestiguando, por ejemplo, la antig\u00fcedad de la domesticaci\u00f3n de un animal en el seno de una civilizaci\u00f3n. En la obra de 1881, y en los a\u00f1os anteriores y durante su redacci\u00f3n, la arqueolog\u00eda se vuelve interesante en la medida en que son los seres vivos los que conservan y protegen su memoria. De simples sepultureros, los gusanos se convierten as\u00ed en conservadores de los archivos de la humanidad, a\u00f1adiendo su estrato protector al estrato geol\u00f3gico de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1877, <em>Sir <\/em>Thomas Henry Farrer (1833-1884), que se hab\u00eda casado por segunda vez cuatro a\u00f1os antes con la hija de un primo de Darwin por l\u00ednea materna, Hensleigh Wedgwood, pen\u00faltimo hijo del t\u00edo Josiah, invit\u00f3 a Charles y a su esposa Emma a alojarse en su finca de Surrey, Abinger Hall. Abogado versado en la vida p\u00fablica, Farrer, futuro <em> Lord<\/em>,era sin embargo un entusiasta bot\u00e1nico, horticultor y entom\u00f3logo que consultaba regularmente a Darwin sobre fertilizaci\u00f3n floral o enfermedades de las plantas. El 20 de agosto de 1877, Darwin asisti\u00f3 a la inauguraci\u00f3n de las excavaciones emprendidas en la propiedad de Farrer tras el descubrimiento fortuito de restos romanos durante la excavaci\u00f3n de un corral a finales del oto\u00f1o anterior. En nombre de Darwin, Farrer continu\u00f3 las observaciones que hab\u00eda iniciado con \u00e9l sobre el paso de los gusanos a ambos lados de un suelo de cemento que se desintegraba lentamente, y pudo as\u00ed seguir la perforaci\u00f3n regular de este suelo duro y la adici\u00f3n de excrementos a su superficie. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, se comprobar\u00eda que el hundimiento provocado por el colapso de las galer\u00edas bajo este suelo se sumaba a los efectos de la deposici\u00f3n de tierra fina en la superficie, confirmando as\u00ed la validez del mecanismo de enterramiento lento imaginado por Darwin. El enterramiento de la abad\u00eda de Beaulieu (Hampshire), una villa romana en Chedworth (Gloucestershire) y Brading (Isla de Wight), otra con bas\u00edlica en Silchester (Hampshire) y las ruinas romanas de Wroxeter (Shropshire) demuestran el mismo fen\u00f3meno.<\/p>\n<figure id=\"attachment_16635\" aria-describedby=\"caption-attachment-16635\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._7.jpg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16635\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._7.jpg.webp\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"246\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._7.jpg.webp 643w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._7.jpg-300x164.webp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16635\" class=\"wp-caption-text\">Secci\u00f3n a trav\u00e9s de una de las \u00abpiedras dru\u00eddicas\u00bb que cayeron en Stonehenge, mostrando hasta qu\u00e9 punto se ha hundido en el suelo por la acci\u00f3n repetida de los gusanos (excavando galer\u00edas por debajo que acaban derrumb\u00e1ndose y depositando tierra fina en la superficie).<\/figcaption><\/figure>\n<p>Para Darwin, en v\u00edsperas de su muerte, el simbolismo de la lombriz funcionaba en el registro de la disoluci\u00f3n org\u00e1nica, la descomposici\u00f3n, el enterramiento y el olvido, pero tambi\u00e9n, de forma opuesta y complementaria, en el de la fecundaci\u00f3n, el reciclaje, el renacimiento de la vida y su memoria, e incluso la regeneraci\u00f3n misma, si nos centramos en esta facultad desarrollada en ellas m\u00e1s que en muchos otros organismos. Las tumbas en las que se entierra a los vivos (abad\u00eda de Westminster) ser\u00e1n a su vez enterradas (abad\u00eda de Beaulieu o bas\u00edlica de Silchester) por organismos capaces durante siglos de sentarse a un fest\u00edn en piedra. En la asimilaci\u00f3n del m\u00e1rmol a la carne so\u00f1ada por Diderot en el siglo anterior ya se alojaba la idea de las transferencias de part\u00edculas y de sustancias qu\u00edmicas, unificando en la historia reciente de la humanidad el pensamiento de los representantes del gran continuismo materialista, que saben que la verdad se aloja en el coraz\u00f3n de la tierra, y all\u00ed se inscribe. Y que la vida, como el coral, construye incansablemente su historia sobre una base de vida muerta a la que sigue engullendo en su afloramiento perpetuo.<\/p>\n<div class=\"yiv5164312607MsoNormal\" align=\"center\">\n<figure id=\"attachment_16634\" aria-describedby=\"caption-attachment-16634\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Man_is_But_a_Worm-1068x1180.jpeg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-16634\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Man_is_But_a_Worm-1068x1180.jpeg.webp\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"608\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Man_is_But_a_Worm-1068x1180.jpeg.webp 1068w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Man_is_But_a_Worm-1068x1180.jpeg-272x300.webp 272w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Man_is_But_a_Worm-1068x1180.jpeg-927x1024.webp 927w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Man_is_But_a_Worm-1068x1180.jpeg-768x849.webp 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-16634\" class=\"wp-caption-text\">Desde la publicaci\u00f3n de <em>El origen del hombre<\/em> en 1859, Darwin ha sido objeto de innumerables caricaturas. En 1881, con motivo de la publicaci\u00f3n del nuevo libro de Darwin, Linley Sambourne dibuj\u00f3 esta caricatura \u00abEl hombre no es m\u00e1s que un gusano\u00bb: la lombriz de tierra, el punto de partida surgido del \u00abcaos\u00bb, y Darwin, el punto final de la evoluci\u00f3n, pasando por supuesto por todas las formas de simio.<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<h3>Extractos de Charles Darwin <em> La formaci\u00f3n del suelo vegetal por la acci\u00f3n de las lombrices<\/em> (p. 93-96).<\/h3>\n<p>Pasemos ahora al tema m\u00e1s inmediato de este volumen, a saber, la cantidad de tierra que las lombrices traen desde el subsuelo y que la lluvia y el viento esparcen m\u00e1s o menos completamente. [&#8230;]<\/p>\n<p>En 1822 se cerc\u00f3, dren\u00f3, ar\u00f3, rastrill\u00f3 y cubri\u00f3 con una gruesa capa de marga quemada y cenizas un terreno pantanoso sin cultivar. Se sembraron semillas de hierba, y ahora proporciona un pasto transitable pero \u00e1spero. Se excavaron hoyos en este campo en 1837, 15 a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido desbrozado, y vemos en el dibujo de abajo (Fig. 5), reducido a la mitad del tama\u00f1o real, que el c\u00e9sped ten\u00eda un grosor de \u00bd pulgada [1,27 cm], y debajo hab\u00eda una capa de tierra vegetal de 2\u00a0\u00bd pulgadas [6,35 cm] de grosor. Esta capa no conten\u00eda ning\u00fan tipo de fragmentos, pero debajo hab\u00eda una capa de tierra de 3,81 cm de grosor llena de fragmentos de marga quemada, f\u00e1cilmente reconocibles por su color rojo, uno de los cuales, cerca del fondo, med\u00eda 2,54 cm de largo, y otros fragmentos de ceniza de carb\u00f3n mezclados con algunos guijarros de cuarzo blanco. Debajo de esta capa, a una profundidad de 11,43 cm de la superficie, se encontr\u00f3 el suelo original, negro, turbio, arenoso, con algunos guijarros de cuarzo. En este caso, los fragmentos de marga quemada y ceniza hab\u00edan sido cubiertos en el espacio de quince a\u00f1os por una capa de tierra vegetal fina, de s\u00f3lo 6,35 cm de espesor, sin incluir el c\u00e9sped. Seis a\u00f1os y medio m\u00e1s tarde se volvi\u00f3 a examinar el campo y esta vez los fragmentos se encontraron entre 10,16 y 12,7 cm por debajo de la superficie. As\u00ed pues, en ese intervalo de 6 a\u00f1os y medio, se hab\u00eda a\u00f1adido aproximadamente 3,81 cm de tierra a la capa superficial. Me sorprende que no hubieran surgido m\u00e1s durante el total de 21 \u00bd a\u00f1os, ya que en el suelo negro y turbio subyacente, muy cerca, hab\u00eda muchas lombrices. Sin embargo, es probable que en el pasado, cuando el suelo segu\u00eda siendo pobre, las lombrices fueran escasas; y entonces el suelo debi\u00f3 de acumularse lentamente. El aumento medio anual durante todo el periodo es de 4,82 cm [1,9 pulgadas].<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._5.jpeg.webp\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-16633\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._5.jpeg.webp\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"455\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._5.jpeg.webp 555w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Darwin_Earthworm_Fig._5.jpeg-297x300.webp 297w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><\/p>\n<div>\n<p class=\"yiv5164312607MsoNormal\">\n<\/div>\n<div class=\"yiv5164312607MsoNormal\" align=\"center\">\n<hr align=\"center\" size=\"2\" width=\"100%\" \/>\n<\/div>\n<p><strong>DIRECCI\u00d3N DE PATRICK TORT<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ediciones Slatkine (edici\u00f3n de lujo) y Champion (edici\u00f3n de bolsillo)<\/strong><\/p>\n<p><strong>OBRAS COMPLETAS DE CHARLES DARWIN (en franc\u00e9s)<br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong><i>Cronolog\u00eda de los vol\u00famenes publicados<\/i><\/strong><\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Esquisse au crayon de ma th\u00e9orie des esp\u00e8ces (Essai de 1842)<\/em>, trad. M. Benayoun, M. Prum et P. Tort. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0Un manuscrit oubli\u00e9\u00a0\u00bb. Volume X des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin <\/em>(P. Tort, dir.). Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2007. R\u00e9\u00e9d. Paris, Honor\u00e9 Champion, \u00ab\u00a0Champion Classiques\u00a0\u00bb, 2024.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>La Variation des animaux et des plantes \u00e0 l\u2019\u00e9tat domestique<\/em>, trad. sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0L\u2019\u00e9pist\u00e9mologie implicite de Charles Darwin\u00a0\u00bb. Vol. XXI-XXII des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2008.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>La Variation des animaux et des plantes \u00e0 l\u2019\u00e9tat domestique<\/em>, m\u00eame \u00e9dition que ci-dessus, format poche, Paris, Honor\u00e9 Champion, \u00ab\u00a0Champion Classiques\u00a0\u00bb, 2015.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>L\u2019Origine des esp\u00e8ces <\/em>[\u00e9dition du Bicentenaire], trad. A. Berra sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0Na\u00eetre \u00e0 vingt ans. Gen\u00e8se et jeunesse de <em>L\u2019Origine<\/em>\u00a0\u00bb. Vol. XVII des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2009.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>L\u2019Origine des esp\u00e8ces <\/em>[\u00e9dition du Bicentenaire], m\u00eame \u00e9dition que ci-dessus, format poche, Paris, Honor\u00e9 Champion, \u00ab\u00a0Champion Classiques\u00a0\u00bb, 2009.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Journal de bord (Diary) du Beagle<\/em>, trad. Marie-Th\u00e9r\u00e8se Blanchon et Christiane Bernard sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, avec la collaboration de Claude Rouquette, \u00ab\u00a0Un voilier nomm\u00e9 D\u00e9sir\u00a0\u00bb. Vol. I des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2011.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Journal de bord (Diary) du Beagle<\/em>, m\u00eame \u00e9dition que ci-dessus, format poche, Paris, Honor\u00e9 Champion, \u00ab\u00a0Champion Classiques\u00a0\u00bb, 2012.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>La Filiation de l\u2019Homme et la s\u00e9lection li\u00e9e au sexe<\/em>, trad. sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0L\u2019anthropologie inattendue de Charles Darwin\u00a0\u00bb. Vol. XXIII-XXIV des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2012.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>La Filiation de l\u2019Homme et la s\u00e9lection li\u00e9e au sexe<\/em>, m\u00eame \u00e9dition que ci-dessus, format poche, Paris, Honor\u00e9 Champion, \u00ab\u00a0Champion Classiques\u00a0\u00bb, 2013.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Zoologie du voyage du H.M.S. Beagle. Premi\u00e8re partie\u00a0: Mammif\u00e8res fossiles<\/em>, trad. Roger Raynal sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0L\u2019ordre des successions\u00a0\u00bb. Vol. IV, 1 des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2013.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Zoologie du voyage du H.M.S. Beagle. Deuxi\u00e8me partie\u00a0: Mammif\u00e8res<\/em>, trad. Roger Raynal sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0L\u2019ordre des coexistences\u00a0\u00bb. Vol. IV, 2 des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2014.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Zoologie du voyage du H.M.S. Beagle. Troisi\u00e8me partie\u00a0: Oiseaux<\/em>, trad. Roger Raynal sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0L\u2019ordre des migrations\u00a0\u00bb. Vol. V des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2015.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>La Formation de la terre v\u00e9g\u00e9tale par l\u2019action des vers, avec des r\u00e9flexions sur leurs habitudes<\/em>, trad. A. Berra, sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0Un regard vers la terre\u00a0\u00bb. Vol. XXVIII des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2016.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Zoologie du voyage du H.M.S. Beagle. Quatri\u00e8me partie\u00a0: Poissons<\/em>, trad. Roger Raynal sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0N\u00e9gocier avec la Providence\u00a0\u00bb. Vol. VI, 1 des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, 2018.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Zoologie du voyage du H.M.S. Beagle. Cinqui\u00e8me partie\u00a0: Reptiles<\/em>, trad. Roger Raynal sous la direction de P. Tort, coord. par M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0Le secret de l\u2019iguane\u00a0\u00bb. Vol. VI, 2 des <em>\u0153uvres compl\u00e8tes de Darwin<\/em>. Travaux de l\u2019Institut Charles-Darwin international, Gen\u00e8ve, Slatkine, septembre 2019.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>L\u2019Expression des \u00e9motions chez l\u2019Homme et les animaux<\/em>, traduction et \u00e9dition savante par P. Tort. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0L\u2019origine de la sympathie\u00a0\u00bb. Paris, Honor\u00e9 Champion, \u00ab\u00a0Champion Classiques\u00a0\u00bb, 2021.<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>L\u2019Autobiographie<\/em>, traduction et \u00e9dition sous la direction de P. Tort avec la collaboration de M. Prum. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0Darwin ou la confidence restitu\u00e9e. Hommage \u00e0 Nora<\/p>\n<p>\u2013 Charles Darwin, <em>Esquisse au crayon de ma th\u00e9orie des esp\u00e8ces (Essai de 1842)<\/em>, trad. M. Benayoun, M. Prum et P. Tort. Pr\u00e9c\u00e9d\u00e9 de P. Tort, \u00ab\u00a0Un manuscrit oubli\u00e9\u00a0\u00bb. Format poche, Paris, Honor\u00e9 Champion, \u00ab\u00a0Champion Classiques\u00a0\u00bb, 2024.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p class=\"yiv5164312607MsoNormal\">1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre ellos el clasicista Gilbert White, William Kencely Bridgman, el invertebrador suizo Edouard Clapar\u00e8de \u2013que hab\u00eda estudiado la histolog\u00eda del Lombric en 1869\u2013, el franc\u00e9s Edmond Perrier \u2013cuyo <em>Archives du Mus\u00e9um <\/em>public\u00f3 en 1872 el <em>Recherches pour servir \u00e0 l&#8217;histoire des Lombriciens terrestres<\/em>, y que en 1882 prolog\u00f3 la edici\u00f3n francesa del libro traducido por M. L\u00e9v\u00eaque por Reinwald bajo el t\u00edtulo <em>Role of earthworms in the formation of topsoil\u2013<\/em>, Gustav August Eisen \u2013que dio su patron\u00edmico a los Lumbricidae Genera <em>Eisenia<\/em> y <em>Eiseniella\u2013<\/em>, el fisi\u00f3logo Michael Foster y su colega franc\u00e9s L\u00e9on Fr\u00e9d\u00e9ricq, el bot\u00e1nico alem\u00e1n Wilhelm Hofmeister y su colega ingl\u00e9s George King \u2013Director del Jard\u00edn Bot\u00e1nico de Calcuta\u2013, el naturalista belga Charles-Fran\u00e7ois Morren \u2013que se interes\u00f3 por las gl\u00e1ndulas calc\u00edferas de las lombrices de tierra, a las que dio su nombre\u2013, el zo\u00f3logo Edwin Ray Lankester, Fritz M\u00fcller \u2013el gran disc\u00edpulo alem\u00e1n exiliado que inform\u00f3 a Darwin sobre las lombrices brasile\u00f1as\u2013, los ge\u00f3logos Andrew Crombie Ramsay, Henry Clifton Sorby, William Whitaker, Alfred Tylor, Archibald y James Geikie, James Croll, Thomas Mellard Reade, Alexis A. Julien y su colega alem\u00e1n residente en Nueva Zelanda, Julius von Haast, el bot\u00e1nico y horticultor escoc\u00e9s John Scott, el sorprendente John Benjamin Dancer (inventor de la microfotograf\u00eda) y, sobre todo, el fisi\u00f3logo alem\u00e1n Victor von Hensen, el experimentador que un a\u00f1o m\u00e1s tarde publicar\u00eda conclusiones muy similares. Darwin tambi\u00e9n utiliz\u00f3 las aportaciones de diversos informantes (como el industrial de Edimburgo William Fullerton Lindsay-Carnegie, que ya en 1838 aprob\u00f3 sus tesis), o las investigaciones realizadas a petici\u00f3n suya por sus propios hijos William, George, Francis y Horace.<\/p>\n<p>Imagen de portada: <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/fr\/@juzwe?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Julian Zwengel<\/a> en <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/fr\/photos\/un-serpent-qui-est-couche-sur-le-sol-nYFZ-Dw_E98?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Unsplash<\/a><br \/>\nFuente: <em>Terrestres<\/em>, 15 de noviembre de 2024 (<a href=\"https:\/\/www.terrestres.org\/2024\/11\/15\/un-regard-vers-la-terre\/\">https:\/\/www.terrestres.org\/2024\/11\/15\/un-regard-vers-la-terre\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lo que sigue es una versi\u00f3n abreviada del prefacio de Patrick Tort a la nueva traducci\u00f3n de Charles Darwin, La<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16643,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-16631","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16631"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16631\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16648,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16631\/revisions\/16648"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16643"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}