{"id":16724,"date":"2024-12-01T05:00:38","date_gmt":"2024-12-01T04:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16724"},"modified":"2024-12-01T00:38:15","modified_gmt":"2024-11-30T23:38:15","slug":"entrevista-a-john-holloway-el-grito-es-simplemente-la-resistencia-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16724","title":{"rendered":"Entrevista a John Holloway:  \u00abEl grito es simplemente la resistencia de la vida.\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>John Holloway (Dubl\u00edn, 1947), soci\u00f3logo y filos\u00f3fo marxista, ha desarrollado su pensamiento en cercan\u00eda con el movimiento zapatista. Reside en M\u00e9xico desde 1991, donde es profesor en el posgrado de sociolog\u00eda de la Universidad Aut\u00f3noma de Puebla. Sus \u00faltimos libros publicados son: <i>Cambiar el mundo sin tomar el poder, Agrietar el capitalismo<\/i> y <i>Esperanza en tiempos de desesperanza<\/i>, todos ellos publicados por El Viejo Topo.<\/p>\n<p>Centramos nuestra conversaci\u00f3n en su \u00faltimo libro.<\/p>\n<p align=\"center\">***<\/p>\n<p><b><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/esperanza-en-tiempos-de-desesperanza.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-16725\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/esperanza-en-tiempos-de-desesperanza.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"305\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/esperanza-en-tiempos-de-desesperanza.jpg 345w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/esperanza-en-tiempos-de-desesperanza-197x300.jpg 197w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Su \u00faltimo libro, traducido por Pedro Horrach Salas (lo dedica a su memoria), \u00bfes un homenaje a<\/b><i><b> El principio esperanza<\/b><\/i><b> de Ernst Bloch? <\/b><\/p>\n<p>S\u00ed. La esperanza es muy importante, para m\u00ed, supongo que para todxs. Para todxs lxs lectores de <i>El Viejo Topo <\/i>seguro. El mundo no tiene que ser as\u00ed, no tiene que generar tanto sufrimiento, tienen que existir otros mundos. Probablemente fue por eso que, terminando mi licenciatura, empec\u00e9 a leer a Bloch y su <i>Principio Esperanza<\/i> antes de leer a Marx, y me enamor\u00e9 de \u00e9l por supuesto. \u00a1Qu\u00e9 belleza! \u00a1Qu\u00e9 maravilla interpretar el mundo a trav\u00e9s de la esperanza, a trav\u00e9s de una sed constante de un mundo mejor! Fue por ello que inclu\u00ed a Bloch entre los agradecimientos del libro. Quer\u00eda expresar ese reconocimiento tambi\u00e9n a lxs muertxs.<\/p>\n<p>Eso no quiere decir que el libro sigue los pasos de Bloch, va por otro lado.<\/p>\n<p><b>\u00bfPor qu\u00e9 lado?<\/b><\/p>\n<p>Ya no estamos en el contexto de los partidos comunistas, ya no tenemos la misma confianza de un final feliz. Lo que s\u00ed me queda como idea central es la idea del <i>T<\/i><i>odav\u00eda No<\/i>, la existencia actual de lo que <i>todav\u00eda no<\/i> existe, pero que s\u00ed va a existir o por lo menos podr\u00eda existir.<\/p>\n<p>Para hablar de la posibilidad de crear otra sociedad, tenemos que partir de su existencia actual como rechazo, como sue\u00f1o, como lucha, como creaciones nuestras de formas distintas de vivir. La fuerza de la esperanza revolucionaria depende finalmente de la fuerza actual de este <i>todav\u00eda no<\/i>, de la fuerza actual del <i>comunizar<\/i>. Lo dif\u00edcil es que ese <i>todav\u00eda no<\/i> es muchas veces invisible. En parte porque nuestras luchas no aparecen en los peri\u00f3dicos, pero tambi\u00e9n porque muchas veces son tan peque\u00f1as que incluso nosotrxs no nos damos cuenta de su existencia.<\/p>\n<p>Lo que propongo en el libro es que estas luchas socavan la reproducci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p><b>Afirma que su esperanza nace del grito, no de la ausencia. \u00bfQu\u00e9 grito es el suyo? \u00bfCon qui\u00e9nes lo comparte?<\/b><\/p>\n<p>Gaza: imposible no gritar cuando vemos lo que est\u00e1 pasando. Los migrantes ahogadxs en el Mediterr\u00e1neo: imposible no sentir dolor, imposible no sentir rabia, imposible no sentir \u00abel mundo no tiene que ser as\u00ed\u00a8. Imposible no pensar que tal vez todos los horrores que vemos y experimentamos est\u00e1n relacionados, que hay algo fundamentalmente malo en la organizaci\u00f3n social actual. Este es mi grito.<\/p>\n<p>\u00bfCon qui\u00e9nes lo comparto? No s\u00e9, el grito es una pregunta, est\u00e1 buscando un eco, quiere resonar. Pero supongo que t\u00fa lo compartes si me est\u00e1s entrevistando<\/p>\n<p><b>Lo comparto.<\/b><\/p>\n<p>Y supongo que tambi\u00e9n lxs lectores de esta entrevista lo comparten. Creo que es parte del mundo capitalista, de un mundo que nos agrede todo el tiempo, un mundo que depende de la subordinaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa de la vida humana y no humana a su l\u00f3gica.<\/p>\n<p>El grito es simplemente la resistencia de la vida.<\/p>\n<p><b>\u00bfQui\u00e9nes son los destinatarios de su libro? \u00bf<\/b><b>E<\/b><b>n qui\u00e9nes ha pensado al escribirlo? \u00bfFil\u00f3sofos, soci\u00f3logos, acad\u00e9micos en general?<\/b><\/p>\n<p>He pensado en todxs lxs que gritamos \u00ab\u00a1ya basta!\u00bb, en todos los que queremos cambiar el mundo, seamos fil\u00f3sofxs, soci\u00f3logxs, taxistas, trabajadorxs, estudiantes. Lo que sea, lo que seamos.<\/p>\n<p><b>Habla de una trilog\u00eda que comenz\u00f3 con <\/b><i><b>Cambiar el mundo sin tomar el poder<\/b><\/i><b> y continu\u00f3 con <\/b><i><b>Agrietar el capitalismo <\/b><\/i><b>y con su nuevo libro<\/b><b>. \u00bfCu\u00e1l es el hilo conductor de su trilog\u00eda?<\/b><\/p>\n<p>El hilo conductor es <i>c\u00f3mo pensar la revoluci\u00f3n hoy<\/i>. Despu\u00e9s de los fracasos del siglo pasado, \u00bfexiste todav\u00eda la posibilidad de una revoluci\u00f3n anticapitalista? \u00bfQu\u00e9 significar\u00eda?<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que la revoluci\u00f3n, es decir, la superaci\u00f3n del capitalismo, es necesaria y urgente, pero no sabemos si es posible. El argumento del primer libro, <i>Cambiar el mundo sin tomar el poder <\/i>(2002), es que el mundo no se puede cambiar de forma radical a trav\u00e9s del Estado. El Estado es una forma de relaci\u00f3n social tan integrada al conjunto de relaciones sociales capitalistas que es imposible que sea un medio para romper esas relaciones. Este libro gener\u00f3 mucha pol\u00e9mica en muchas partes del mundo.<\/p>\n<p><b>Entre nosotros, en Espa\u00f1a, por ejemplo.<\/b><\/p>\n<p>El segundo libro, <i>Agrietar el Capitalismo <\/i>(2010), intenta responder una pregunta inevitable: \u00absi no a trav\u00e9s del Estado, \u00bfc\u00f3mo entonces?\u00bb<\/p>\n<p>La respuesta es que tenemos que reconocer que todo el tiempo estamos creando espacios o momentos o actividades que rompen, consciente o inconscientemente, con la l\u00f3gica del capital, con el dominio del dinero. Son grietas en la estructura de dominaci\u00f3n, que van desde movimientos grandes como el zapatista o Rojava, donde la gente est\u00e1 creando formas de convivencia que rompen con el capital, a grietas medias como centros sociales y a grietas peque\u00f1as donde simplemente rechazamos que el dinero sea el determinante de nuestras vidas. Estoy seguro que todxs podemos pensar en muchos ejemplos que conocemos. La \u00fanica manera que tengo de visualizar la revoluci\u00f3n es en t\u00e9rminos de reconocimiento, creaci\u00f3n, expansi\u00f3n, multiplicaci\u00f3n y confluencia de estas grietas.<\/p>\n<p>En el nuevo libro, <i>Esperanza en Tiempos de Desesperanza<\/i>, admito que los tiempos son m\u00e1s desesperanzadores que hace diez a\u00f1os, pero arguyo que es m\u00e1s importante que nunca pensar no desde la dominaci\u00f3n sino desde la lucha y la esperanza. Pensar la esperanza es pensar la fuerza actual de este mundo que todav\u00eda no es, pero que podr\u00eda ser. Esta fuerza se ve en las luchas actuales que existen por todos lados, pero tambi\u00e9n se detectan en el da\u00f1o que esas luchas causan en el interior del enemigo, es decir, dentro del mundo del dinero. Nuestra fuerza se expresa en la fragilidad creciente del dinero y del sistema.<\/p>\n<p><b>Desde su punto de vista, sin un concepto de<\/b><b>l<\/b><b> capital, no hay forma de pensar la esperanza. \u00bfQu\u00e9 concepto de capital es el suyo?<\/b><\/p>\n<p>Parto de la idea de la cohesi\u00f3n social. Cualquier sociedad tiene una cohesi\u00f3n o s\u00edntesis social, unas formas establecidas de convivencia. En <i>El Capital,<\/i> Marx analiza y critica la cohesi\u00f3n social actual, que tiene como caracter\u00edstica central el hecho de que la gente se relaciona (y relaciona sus actividades) a trav\u00e9s del intercambio de sus productos como mercanc\u00edas. No es la forma exclusiva de relacionarnos, pero s\u00ed la dominante.<\/p>\n<p>Esta manera de relacionarnos genera toda una estructura social con su din\u00e1mica espec\u00edfica. A pesar de su apariencia de un intercambio entre iguales, Marx demuestra que es una cohesi\u00f3n social antag\u00f3nica basada en la explotaci\u00f3n, una explotaci\u00f3n que se establece a trav\u00e9s de la mercantilizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. Este antagonismo centrado en la explotaci\u00f3n, y por tanto en la lucha, genera una din\u00e1mica en la sociedad, una din\u00e1mica que Marx resume en su frase lapidaria \u00ab\u00a1Acumulad!, \u00a1acumulad! He ah\u00ed a Mois\u00e9s y los profetas.\u00bb El car\u00e1cter destructivo de esta din\u00e1mica es cada d\u00eda m\u00e1s evidente.<\/p>\n<p>Eso es lo que entiendo por el concepto del capital.<\/p>\n<p><b>No es una categor\u00eda estrictamente econ\u00f3mica.<\/b><\/p>\n<p>No, no es una categor\u00eda econ\u00f3mica. M\u00e1s bien se refiere a la estructura y din\u00e1mica de la cohesi\u00f3n social antag\u00f3nica en la cual vivimos.<\/p>\n<p><b>\u00bf<\/b><b>Y a<\/b><b> qu\u00e9 llama usted la Gran Fragilidad?<\/b><\/p>\n<p>A pesar de la turbulencia pol\u00edtica actual, el sistema, es decir, la cohesi\u00f3n social actual de la que hemos hablado, parece gozar de una estabilidad considerable. No se cuestiona muy abiertamente el hecho de que nos relacionamos a trav\u00e9s del intercambio de mercanc\u00edas, es decir, a trav\u00e9s del dinero. Pero esta apariencia de solidez oculta una fragilidad creciente que es producto de las resistencias-y-rebeld\u00edas.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, el capital se est\u00e1 reproduciendo no tanto a trav\u00e9s de la explotaci\u00f3n, es decir, de la producci\u00f3n de plusval\u00eda, sino, cada vez m\u00e1s, a trav\u00e9s de la expansi\u00f3n de la deuda, es decir, a trav\u00e9s de la representaci\u00f3n monetaria de una plusval\u00eda que todav\u00eda no se ha producida. Su base es cada vez m\u00e1s ficticia. El capital exige una subordinaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa a su l\u00f3gica, pero no logra imponerla. Por eso tiene que expandir la deuda constantemente, fingiendo que la plusval\u00eda no producida s\u00ed existe. Nuestra falta de subordinaci\u00f3n adecuada constituye la crisis del capital e impide su resoluci\u00f3n. Esto es lo que entiendo por la gran fragilidad del capital.<\/p>\n<p>Nuestras resistencias han afectado al dinero mismo, haciendo que este exista constantemente al bordo de un colapso. Lo que se\u00f1alo qued\u00f3 claro en 2008, pero mientras se siga expandiendo la deuda la posibilidad de colapso va a ser un problema recurrente.<\/p>\n<p>Esta crisis prolongada del capital es resultado de la fuerza de nuestra resistencia. La crisis comporta que la concurrencia entre capitales se agudice, que las tensiones entre los Estados se intensifiquen y que el sistema en general sea m\u00e1s violento y vol\u00e1til.<\/p>\n<p><b>El t\u00edtulo del Prefacio <\/b><b>del libro<\/b><b>: \u00ab\u00a1Paremos el tren!\u00bb. <\/b><b>R<\/b><b>ecuerda a Walter Benjamin y a sus frenos de emergencia. \u00bfQu\u00e9 tren hay que parar? \u00bfQui\u00e9nes deben <\/b><b>(o debemos)<\/b><b> pararlo?<\/b><\/p>\n<p>Lo importante es entender que el capitalismo no es simplemente una sociedad injusta y fea, sino que tiene una din\u00e1mica y que esta es una din\u00e1mica destructiva que posiblemente nos est\u00e1 llevando hacia la extinci\u00f3n como especie. Es esta din\u00e1mica de destrucci\u00f3n lo que hay que parar.<\/p>\n<p>Ya hay millones y millones de personas buscando una manera de pararla: tratando de parar la destrucci\u00f3n de la biodiversidad, tratando de parar el cambio clim\u00e1tico, tratando de parar la explotaci\u00f3n de energ\u00eda f\u00f3sil, tratando de rescatar a lxs migrantes en el Mediterr\u00e1neo, luchando contra la apertura de minas a cielo abierto, etc. Todas estas luchas son de una gran importancia, de una importancia tremenda, pero en muchos casos no son efectivas. No se est\u00e1n alcanzando las metas establecidas en CO<sub>2<\/sub>, por ejemplo, y muchos gobiernos y empresas est\u00e1n ahora abandonando sus promesas de reducir las emisiones da\u00f1inas.<\/p>\n<p>Las luchas para parar el tren, para detener la destrucci\u00f3n, son luchas particulares, inevitablemente, pero el problema es que hay una fuerza m\u00e1s profunda detr\u00e1s de la destrucci\u00f3n: el dominio del dinero, de la ganancia. Para parar el tren de la destrucci\u00f3n, hay que romper el dominio del dinero.<\/p>\n<p><b>\u00bfY cree que la gente se da cuenta de lo que acaba de se\u00f1alar?<\/b><\/p>\n<p>Creo que mucha gente se da cuenta de eso, pero en la situaci\u00f3n actual es dif\u00edcil decirlo. Estamos acostumbradxs a ver acciones espectaculares contra el uso del combustible f\u00f3sil, pero no contra el dominio del dinero.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de mi compa\u00f1era tengo mucho contacto con el mundo de los jardines bot\u00e1nicos, donde la gente se dedica totalmente a conservar la biodiversidad, a parar la masacre actual de las especies de vida no humanas. Es un mundo muy creativo, pero en general no se dice lo obvio: es la din\u00e1mica creada por el dominio del dinero la que est\u00e1 destruyendo nuestra relaci\u00f3n con otras formas de vida. Hay que romper con esa din\u00e1mica para conservar la biodiversidad. Tal vez muchxs de lxs involucradxs sean conscientes de ello, pero el tema del dominio del dinero y su abolici\u00f3n es un tab\u00fa muy fuerte.<\/p>\n<p><b>\u00bfY de d\u00f3nde la fortaleza de ese tab\u00fa?<\/b><\/p>\n<p>En general no es porque exista una censura consciente, sino simplemente porque la abolici\u00f3n del dinero parece inimaginable.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo enfrentarse a ese tab\u00fa? Me parece que no es una cuesti\u00f3n de concienciaci\u00f3n en el sentido cl\u00e1sico, sino de ir desbordando los l\u00edmites convencionales.<\/p>\n<p>Pienso en una suerte de pol\u00edtica de PD, de posdata: \u00abTenemos que parar el uso del combustible f\u00f3sil. PD. Adem\u00e1s, tenemos que abolir el dominio del dinero.\u00bb \u00abTenemos que parar la destrucci\u00f3n de la biodiversidad. PD. Adem\u00e1s, para que logremos eso, tenemos que abolir el dinero.\u00bb \u00abTenemos que parar el auge de la extrema derecha. PD. Adem\u00e1s tenemos que abolir el dominio del dinero que genera las relaciones de odio.\u00bb Significa pensar la revoluci\u00f3n como desbordamiento de las resistencias y rebeld\u00edas, un desbordamiento necesario pero que no es inevitable.<\/p>\n<p>Contra la imagen del tren se puede argumentar que el capital destruye pero tambi\u00e9n crea.<\/p>\n<p><b>\u00bfEl capital crea?<\/b><\/p>\n<p>El capitalismo ha sido una forma de organizaci\u00f3n social enormemente creativa. Es cierto, ha sido as\u00ed. Si pensamos en el <i>Manfiesto Comunista<\/i>, veremos que Marx y Engels eran muy conscientes de ello. Pero siento que en los \u00faltimos a\u00f1os, ha habido un cambio. La fuerza creativa-destructiva del capital ha llegado a tal punto que ahora estamos contemplando no solamente la destrucci\u00f3n de \u00c1frica o de Am\u00e9rica Latina o de lxs campesinxs del mundo, sino de toda la humanidad. Se podr\u00eda decir, por ejemplo, que la destrucci\u00f3n de lxs campesinxs desata una creatividad enorme en la producci\u00f3n de alimentos, pero es m\u00e1s dif\u00edcil afirmar que la extinci\u00f3n de la humanidad vaya a desatar una creatividad.<\/p>\n<p>Posiblemente estamos llegando a un punto de inflexi\u00f3n en el que el desequilibrio entre creaci\u00f3n y destrucci\u00f3n se est\u00e1 intensificando de tal manera que se vuelva obvio para todxs que tenemos que parar el tren, abolir el dominio del dinero y del capital.<\/p>\n<p><b>Sostiene <\/b><b>usted que hay que empezar de nuevo, pero no desde la contenci\u00f3n, sino desde el desborde, desde la poes\u00eda del desbordamiento. \u00bfA qu\u00e9 desborde alude? \u00bfQu\u00e9 poes\u00eda es esa?<\/b><\/p>\n<p>El tren es una met\u00e1fora de contenci\u00f3n. Estamos sentadxs dentro del tren y no controlamos donde nos lleva y no sabemos c\u00f3mo bajarnos. Por eso la importancia de jalar el freno de emergencia. Estamos contenidos dentro del tren que nos lleva a cat\u00e1strofes mayores, posiblemente a la extinci\u00f3n. O tal vez nosotrxs somos el tren, corriendo en l\u00ednea recta hacia el desastre, sin saber c\u00f3mo romper con la disciplina del dinero que determina nuestro correr.<\/p>\n<p>O, para dejar la met\u00e1fora del tren, el dinero mismo es un contenedor. Moldea y limita lo que hacemos de un d\u00eda para otro, y lo que pensamos. La esperanza, la resistencia, la rebeld\u00eda, la revoluci\u00f3n es un proceso de desbordar. Rompemos, individual y colectivamente, los l\u00edmites de la contenci\u00f3n monetaria todo el tiempo. La amistad, el amor, el ocio, la desobediencia, todo el tiempo estamos creando otras formas de relacionarnos que no caben dentro de la disciplina del dinero.<\/p>\n<p>Importante es el hecho de que el dinero no es simplemente un contenedor que moldea nuestros haceres, sino que es un contenedor que nos va apretando cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p><b>\u00bfCada vez m\u00e1s?<\/b><\/p>\n<p>La contenci\u00f3n monetaria de la vida es mucho m\u00e1s presente, mucho m\u00e1s exigente que hace un siglo, por ejemplo. La vida es m\u00e1s estresada, el dinero penetra m\u00e1s en todos los aspectos de nuestra convivencia. En muchos casos es esta intensificaci\u00f3n de la agresi\u00f3n monetaria la que nos empuja a resistir, a decir \u00a1ya basta!<\/p>\n<p>Ya hemos aceptado malas condiciones y mucho estr\u00e9s en el trabajo, pero ahora nos quieren imponer una nueva \u00abflexibilidad\u00bb y despedir a muchxs de nuestrxs compa\u00f1erxs, pero \u00a1ya basta!, ya no lo vamos a aceptar, ya no vamos a aceptar la l\u00f3gica del dinero, de la ganancia. Surge una lucha. Pero, de hecho, es el capital quien inici\u00f3 la lucha con la intensificaci\u00f3n de la presi\u00f3n para contener nuestra actividad.<\/p>\n<p>La lucha viene desde arriba. La existencia del capital es una lucha constante para extraer m\u00e1s plusval\u00eda, para subordinar cada vez m\u00e1s aspectos de la vida humana y no humana a su l\u00f3gica, es decir, para contener y moldear nuestros movimientos, nuestros impulsos, nuestros deseos, nuestros pensamientos. Y nosotrxs respondemos diciendo \u00abno, perd\u00f3n, tenemos otras prioridades en la vida, ma\u00f1ana voy a jugar con mis hijxs.\u00bb<\/p>\n<p>Desbordamos. Desbordando, creamos otros mundos, aprendemos a escribir poes\u00eda en lugar de prosa.<\/p>\n<p><b>H<\/b><b>abla de una esperanza sin certezas. <\/b><b>N<\/b><b>o hay seguridad, afirma, de un final feliz. <\/b><b>Se trata de<\/b><b> un viaje sin certeza de llegar a casa. Una esperanza que no espera. \u00bfQu\u00e9 tipo de esperanza es esa?<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tipo de esperanza es esa?<b> <\/b>La \u00fanica posible me parece. La certeza de llegar bien a nuestra casa comunista se esfum\u00f3 con Hiroshima.<\/p>\n<p>La esperanza no es optimismo. Ya no podemos decir que la historia est\u00e1 de nuestro lado.<\/p>\n<p><b>Transito m\u00e1s por este sendero. <\/b><b>El materialismo hist\u00f3rico, observa <\/b><b>usted<\/b><b>, sugiere que la historia est\u00e1 de nuestro lado, del lado de las clases subalternas, mientras que la idea de una historicidad abierta lo niega. \u00bfEst\u00e1 formulando una cr\u00edtica al materialismo hist\u00f3rico?<\/b><\/p>\n<p>S\u00ed. Ya no podemos mantener el optimismo del materialismo hist\u00f3rico tradicional, ya no podemos asumir que de la misma manera que el capitalismo sucedi\u00f3 al feudalismo, el comunismo va a remplazar el capitalismo. Esperamos que as\u00ed sea, luchamos por eso, pero no sabemos si lo vamos a lograr. El freno de emergencia introducido por Walter Benjamin rompe de manera decisiva con la tradici\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Para esta tradici\u00f3n, el tren de la trayectoria hist\u00f3rica se dirige hacia el comunismo. Su movimiento es un Progreso, progresa hacia un final feliz, que vamos a alcanzar a trav\u00e9s de una revoluci\u00f3n futura. Esta visi\u00f3n optimista no me convence para nada y me parece que en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica actual ya no tiene la misma fuerza de convicci\u00f3n. Llegar a otra visi\u00f3n del movimiento hist\u00f3rico es parte del proceso de repensar la revoluci\u00f3n anticapitalista despu\u00e9s de los desastres del siglo pasado. Rusia y China principalmente.<\/p>\n<p>Tenemos dos trenes metaf\u00f3ricos. Para el materialismo hist\u00f3rico tradicional es el tren del Progreso; si todo va bien, vamos a llegar a la terminal del comunismo. Ser de izquierda o criticar la sociedad actual es ser progresista. Los gobiernos \u00abde izquierda\u00bb son gobiernos progresistas. El progreso es un movimiento que va destruyendo las tradiciones del pasado: no solamente las tradiciones patriarcales sino tambi\u00e9n las tradiciones ind\u00edgenas, la agricultura campesina, la relaci\u00f3n tradicional con otras formas de vida. Oponerse a este Progreso es ser reaccionario.<\/p>\n<p>El otro tren, el tren de mi Prefacio, el tren de Benjamin, es el tren de la Cat\u00e1strofe. Ambas met\u00e1foras comparten la idea de que la historia tiene una din\u00e1mica, cierta direcci\u00f3n, pero la direcci\u00f3n que vemos es totalmente diferente.<\/p>\n<p><b>\u00bfOptimismo contra pesimismo?<\/b><\/p>\n<p>No es cuesti\u00f3n de optimismo contra pesimismo, sino de experiencia hist\u00f3rica. La historia misma nos ense\u00f1a que el movimiento del progreso oculta un movimiento catastr\u00f3fico: el progreso a trav\u00e9s de la destrucci\u00f3n, a trav\u00e9s del imperialismo, a trav\u00e9s de la guerra. Hace un momento dec\u00edamos que el capitalismo es una sociedad enormemente creativa-destructiva, pero que la destrucci\u00f3n actual y potencial ha llegado a otra dimensi\u00f3n: holocausto, armas nucleares, calentamiento global. El tren del Progreso del viejo materialismo hist\u00f3rico se revela como tren de la Cat\u00e1strofe.<\/p>\n<p>Con ello toda la orientaci\u00f3n, toda la gram\u00e1tica del anticapitalismo se cambia. <i>El anticapitalismo no es un movimiento progresista sino antiprogresista<\/i>. Eso es lo que est\u00e1 pasando con el zapatismo, con los muchos movimientos contra el extractivismo, con los movimientos que buscan una renaturalizaci\u00f3n del mundo, otra relaci\u00f3n con las plantas y animales, con los movimientos contra el combustible f\u00f3sil, contra el calentamiento global. Son todos movimientos antiprogresistas.<\/p>\n<p><b>La izquierda no debe ser progresista&#8230;<\/b><\/p>\n<p>Se ha abierto una brecha en lo que llam\u00e1bamos \u00abla izquierda\u00bb, la brecha entre la izquierda progresista y la izquierda antiprogresista. Esta brecha est\u00e1 muy clara aqu\u00ed en Am\u00e9rica latina, tal vez menos en Europa. Se expresa por ejemplo en la oposici\u00f3n contra los gobiernos progresistas que han buscado en la pr\u00e1ctica una integraci\u00f3n m\u00e1s profunda de las sociedades en la l\u00f3gica del capital, a trav\u00e9s del extractivismo, a trav\u00e9s de infraestructuras (el Tren Maya, por ejemplo), a trav\u00e9s del turismo.<\/p>\n<p>Pensar en romper la din\u00e1mica hist\u00f3rica significa un cambio radical en la temporalidad de la revoluci\u00f3n. Es cuesti\u00f3n de frenar el tren aqu\u00ed y ahora, no en el futuro. Ya no podemos pensar en un contraste claro entre futuro emancipado y presente dominado. Es m\u00e1s bien entender el capitalismo como lucha incesante para encerrarnos, contenernos, y la revoluci\u00f3n como procesos constantes de romper el encierro y desbordar.<\/p>\n<p><b>Un concepto que aparece repetidamente en su libro: dignidad. \u00bf<\/b><b>En qu\u00e9 consiste? <\/b><b>\u00bfQu\u00e9 es la dignidad desde su punto de vista?<\/b><\/p>\n<p>Lxs zapatistas le ponen mucho \u00e9nfasis a la dignidad desde el principio de su levantamiento. Es un concepto muy importante que tiene muchas dimensiones. La primera es un \u00a1Ya basta!. \u00abNos han pisado, nos han explotado, nos han reprimido y humillado, pero nuestra dignidad no nos deja aceptar m\u00e1s, \u00a1ya basta!\u00bb.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n anuncia un principio de organizaci\u00f3n. Nuestra organizaci\u00f3n se tiene que basar en el respecto mutuo de la dignidad de todxs. Eso implica una organizaci\u00f3n no jer\u00e1rquica. El \u00fanico mando que es aceptable es un mando que obedece: mandar obedeciendo. No avanzamos dando instrucciones, diciendo a las masas qu\u00e9 tienen que hacer, sino preguntando y escuchando: preguntando caminamos.<\/p>\n<p>La dignidad es una cr\u00edtica a la tradici\u00f3n leninista, incluso a la idea de un partido revolucionario. Un partido establece jerarqu\u00edas, establece una distinci\u00f3n entre l\u00edderes y otrxs, entre miembros del partido y las masas. La dignidad exige formas de organizaci\u00f3n que promueven la articulaci\u00f3n de las opiniones de todxs, sean pol\u00edticamente correctas o no: asambleas u otras formas comunales. M\u00e1s all\u00e1 del elitismo revolucionario, el sujeto leninista es una persona limitada, contenida dentro de los l\u00edmites de la militancia sindicalista al menos que el partido le aporte una conciencia revolucionaria.<\/p>\n<p>El sujeto digno no tiene esos l\u00edmites.<\/p>\n<p><b>\u00bfPor qu\u00e9?<\/b><\/p>\n<p>Simplemente porque su dignidad es un desbordamiento, una negaci\u00f3n constante de la negaci\u00f3n social de su dignidad. La dignidad es una resistencia-y-rebeld\u00eda, contraparte inevitable, aunque sea latente, de la opresi\u00f3n. Por eso, la declaraci\u00f3n de lxs zapatistas: \u00abSomos mujeres y hombres, ni\u00f1os y ancianos comunes, es decir, rebeldes, inconformes, inc\u00f3modos, so\u00f1adores\u00bb (<i>La Jornada<\/i>, 4 agosto de 1999).<\/p>\n<p>La dignidad no cabe dentro de las relaciones capitalistas. Es una fuente que desborda.<\/p>\n<p><b>\u00bfQuiere a\u00f1adir algo m\u00e1s?<\/b><\/p>\n<p>S\u00ed. Se me ocurre una \u00faltima pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 no acabamos aqu\u00ed la entrevista para que los lectores vayan corriendo a las librer\u00edas para comprar el libro antes de que se agote?<\/p>\n<p><b>De acuerdo, <\/b><b>c<\/b><b>on su pregunta-<\/b><b>sugerencia<\/b><b> finalizamos <\/b><b>la conservaci\u00f3n<\/b><b>. <\/b><b>Gracias por ella y por su esperanzador ensayo.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>John Holloway (Dubl\u00edn, 1947), soci\u00f3logo y filos\u00f3fo marxista, ha desarrollado su pensamiento en cercan\u00eda con el movimiento zapatista. 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