{"id":16750,"date":"2024-12-06T05:00:08","date_gmt":"2024-12-06T04:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16750"},"modified":"2024-12-05T14:11:38","modified_gmt":"2024-12-05T13:11:38","slug":"manuel-sacristan-en-la-historia-de-las-ideas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16750","title":{"rendered":"Manuel Sacrist\u00e1n en la historia de las ideas"},"content":{"rendered":"<p><strong>Nota de edici\u00f3n (SLA)<\/strong><\/p>\n<p><em>El pr\u00f3ximo 5 de septiembre de 2025 se cumplir\u00e1 el primer centenario del nacimiento de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (pocos d\u00edas antes, 27 de agosto, los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). Ser\u00e1n numerosos, as\u00ed lo esperamos, los encuentros, conferencias, jornadas y congresos que se celebrar\u00e1n para recordar y homenajear a uno de los grandes fil\u00f3sofos espa\u00f1oles del siglo XX, a un verdadero y nunca olvidado maestro de ciudadanos y universitarios, a uno de nuestros pensadores marxistas m\u00e1s s\u00f3lidos, creativos e interesantes, fuertemente comprometido con una arriesgada praxis comunista democr\u00e1tica de la que fue militante (y durante a\u00f1os dirigente) activo durante unos 30 a\u00f1os. Intentaremos falsar entre todos la brillante (y pesimista) ocurrencia borgiana sobre centenarios: \u00abnoventa y nueve a\u00f1os olvidadizos y uno de liviana atenci\u00f3n es lo que por centenario se entiende\u00bb<\/em><\/p>\n<p><em>Para contribuir al recuerdo y homenaje, el colectivo Espai Marx ha acordado publicar <\/em>semanalmente<em>, a lo largo de 2025, trabajos del autor de Panfletos y materiales, intentando cubrir un amplio arco de reflexi\u00f3n, conocimiento, sugerencias y propuestas que abarcar\u00e1 desde sus primeros textos juveniles publicados en la revistas barceloneses <\/em>Qvadrante <em>y <\/em>Laye <em>hasta sus \u00faltimas cartas y su \u00faltimo escrito largo, la presentaci\u00f3n del und\u00e9cimo Cuaderno de Gramsci traducido por el helenista Miguel Candel, amigo y disc\u00edpulo suyo.<\/em><\/p>\n<p><em>En aras de abrir nuestro apetito lector, para ir preparando el recuerdo y homenaje, para \u00abdar calor a la llama de siempre\u00bb, Espai Marx publicar\u00e1 a lo largo de estas semanas de diciembre cuatro art\u00edculos de estudiosos de su obra. Francisco Fern\u00e1ndez Buey (1943-2012), amigo, compa\u00f1ero y disc\u00edpulo suyo, gran conocedor de su obra, maestro tambi\u00e9n de muchos de nosotros, es autor del primero de estos trabajos: \u00abManuel Sacrist\u00e1n en la historia de las ideas\u00bb se public\u00f3 en <\/em>El legado de un maestro<em>, Barcelona: FIM\/El Viejo Topo, 2006 (edici\u00f3n de IVA y SLA), un libro que recoge las contribuciones del homenaje a Manuel Sacrist\u00e1n, organizado y coordinado por I\u00f1aki V\u00e1zquez \u00c1lvarez (FIM), celebrado en oto\u00f1o de 2005 en la Universidad de Barcelona.<\/em><\/p>\n<p><em>Una buena parte de los escritos de Francisco Fern\u00e1ndez Buey sobre Sacrist\u00e1n est\u00e1n recogidos en <\/em>Sobre Manuel Sacrist\u00e1n<em>, Barcelona: El Viejo Topo, 2005, edici\u00f3n de Jordi Mir Garcia y SLA. V\u00e9anse tambi\u00e9n sus declaraciones para los documentales de Xavier Juncosa, <\/em>Integral Sacrist\u00e1n<em>, El Viejo Topo, 2006.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\">A m\u00ed el criterio de verdad de la tradici\u00f3n del sentido com\u00fan y de la filosof\u00eda me importa. Yo no estoy dispuesto a sustituir las palabras \u00abverdadero\u00bb y \u00abfalso\u00bb por las palabras \u00abv\u00e1lido\u00bb\/\u00abno v\u00e1lido\u00bb, \u00abcoherente\u00bb\/\u00abincoherente\u00bb, \u00abconsistente\/ \u00abinconsistente\u00bb. No; para m\u00ed las palabras buenas son \u00abverdadero\u00bb y \u00abfalso\u00bb, como en la lengua popular, como en la tradici\u00f3n de la ciencia. Igual en Pero Grullo y en boca del pueblo que en Arist\u00f3teles. Los del \u00bbv\u00e1lido\/\u00bbno v\u00e1lido\u00bb son los intelectuales, los t\u00edos que no van en serio.<br \/>\nMSL en 1979<\/span><\/p>\n<p><b>I. <\/b>Si Manuel Sacrist\u00e1n s\u00f3lo hubiera escrito la monograf\u00eda sobre Heidegger (1959) y la <i>Introducci\u00f3n a la L\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i> (1964), ya con eso habr\u00eda entrado en la historia de la filosof\u00eda en lengua castellana como un fil\u00f3sofo importante del siglo XX con pensamiento propio. En 1965, a sus cuarenta a\u00f1os, lo que Sacrist\u00e1n hab\u00eda aportado en esos dos libros s\u00f3lo admit\u00eda comparaci\u00f3n posible con lo que, antes y despu\u00e9s de la muerte de Ortega, hab\u00eda escrito filos\u00f3ficamente, desde otra perspectiva, Xavier Zubiri (<i>Naturaleza, historia y Dios, Sobre la esencia y Lecciones de Filosof\u00eda<\/i>).<\/p>\n<p>Esto es lo que se pensaba en el mundo filos\u00f3fico acad\u00e9mico cuando yo estudiaba en la secci\u00f3n de filosof\u00eda de la Universidad de Barcelona, en la primera mitad de la d\u00e9cada de los sesenta. Y, m\u00e1s o menos con estas palabras que he dicho aqu\u00ed, es lo que o\u00ed decir a los fil\u00f3sofos con los que tuve relaci\u00f3n entonces: a Emilio Lled\u00f3, a Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde, a Francesc Gom\u00e1, a Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez, a \u00c1lvarez Bolado, etc. A la hora de comparar a\u00f1ad\u00edan, desde luego, el nombre de unos pocos fil\u00f3sofos entonces exiliados en Am\u00e9rica Latina con los que el pensamiento hisp\u00e1nico de la \u00e9poca quer\u00eda enlazar o, aqu\u00ed mismo, el de Aranguren o el de Tierno.<\/p>\n<p>Si Manuel Sacrist\u00e1n s\u00f3lo hubiera escrito esos dos libros que he mencionado seguramente estar\u00edamos consider\u00e1ndole un pionero en el campo de la l\u00f3gica formal y como un fil\u00f3sofo de orientaci\u00f3n anal\u00edtica comparable a otros pensadores europeos contempor\u00e1neos de parecida tendencia. Pero ya a mediados de la d\u00e9cada de los sesenta Sacrist\u00e1n hab\u00eda escrito y publicado otras cosas cuyo conocimiento obliga a revisar esta posible ubicaci\u00f3n suya en la historia de las ideas como l\u00f3gico y fil\u00f3sofo anal\u00edtico.<\/p>\n<p>Pienso sobre todo en cuatro cosas: en lo que public\u00f3, como cronista y cr\u00edtico de la cultura, en la revista <i>Laye<\/i> en la d\u00e9cada de los cincuenta; en su visi\u00f3n panor\u00e1mica de la filosof\u00eda despu\u00e9s de la segunda guerra mundial; en sus primeros escritos de aproximaci\u00f3n al marxismo; y en sus ensayos sobre Goethe y Heine. Estas otras cuatro cosas permiten considerar a Sacrist\u00e1n, mediada, como digo, la d\u00e9cada de los sesenta, no s\u00f3lo como l\u00f3gico y fil\u00f3sofo anal\u00edtico sino tambi\u00e9n como <i>ensayista <\/i>y como<i> historiador de las ideas.<\/i><\/p>\n<p>Con el tiempo, y a medida que se ha ido imponiendo una aproximaci\u00f3n transversal en la historia de las ideas, una aproximaci\u00f3n menos compartimentada y excluyente que la que dominaba entonces en el mundo acad\u00e9mico, se ha ido prestando al menos tanta atenci\u00f3n al Sacrist\u00e1n cr\u00edtico literario, lector atento de autores cl\u00e1sicos y contempor\u00e1neos, como al Sacrist\u00e1n l\u00f3gico y fil\u00f3sofo. A esta recuperaci\u00f3n han contribuido mucho las obras de Pinilla de las Heras, Garc\u00eda Borr\u00f3n, Laureano Bonet, Jordi Gracia y Juan Carlos Mainer, entre otros. De su mano, Sacrist\u00e1n ha entrado en la historia del ensayismo hisp\u00e1nico. Y ha entrado en esa historia con argumentos s\u00f3lidos: valorando como se merec\u00edan sus lecturas de Goethe y Heine, su ensayo sobre el <i>Alfanhu\u00ed<\/i> de Ferlosio, sus notas sobre la dramaturgia contempor\u00e1nea o su anticipadora introducci\u00f3n a la poes\u00eda de Brossa. Pues es ah\u00ed, en su lectura cr\u00edtica de poetas, dramaturgos y narradores, donde Sacrist\u00e1n ha dado lo mejor que llevaba dentro <i>como escritor<\/i>. Es ah\u00ed, dialogando con Ferlosio y con Salinas, con Mann, con Goethe y con Heine, donde mejor se aprecia su dominio de la lengua castellana y su b\u00fasqueda de un estilo propio.<\/p>\n<p>En dos de los escritos de finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta se puede ver, por otra parte, el excelente historiador de las ideas que Sacrist\u00e1n era. El primero de ellos es el ensayo que escribi\u00f3 para el suplemento sobre filosof\u00eda contempor\u00e1nea de la Enciclopedia Espasa: una visi\u00f3n clara, rigurosa e informada de las corrientes filos\u00f3ficas despu\u00e9s de la guerra. El segundo, menos conocido y cuyo original en castellano seguramente se ha perdido (por lo que no podemos estimar hoy su valor desde el punto de vista de la creaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica) es su ensayo sobre la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb entre positivismo y religi\u00f3n, publicado en catal\u00e1n en la revista <i>Nous Horitzons<\/i> en 1961.<\/p>\n<p>Los dos son ejemplo de rigor en el tratamiento de las ideas, con independencia de la simpat\u00eda que quien escriba tenga por las ideas de los pensadores de que se ocupa. Los dos son ejemplo de profunda atenci\u00f3n al matiz y de respeto a los textos en la valoraci\u00f3n de las ideas de otros. Y los dos son ejemplo de la capacidad que Sacrist\u00e1n ten\u00eda para dialogar con tradiciones filos\u00f3ficas distintas y para pensar por cuenta propia, en continuaci\u00f3n con las tradiciones filos\u00f3ficas que m\u00e1s apreciaba.<\/p>\n<p>En la panor\u00e1mica que escribi\u00f3 sobre las corrientes filos\u00f3ficas contempor\u00e1neas se puede apreciar el germen de otra virtud como escritor de la que Sacrist\u00e1n har\u00eda gala m\u00e1s tarde: <i>la descripci\u00f3n contenida y la definici\u00f3n precisa de los conceptos clave de grandes libros de la historia de la filosof\u00eda<\/i>. Eso es algo que iba a tener que cultivar con cierta frecuencia en la redacci\u00f3n de voces para enciclopedias, un g\u00e9nero literario entonces en auge y hoy no siempre bien apreciado, pero que hay que saber valorar por lo que tuvo de difusi\u00f3n de ideas nuevas en un pa\u00eds en el que a la universidad s\u00f3lo llegaba una minor\u00eda \u00ednfima. Decir lo esencial de un autor o de la obra de un autor, y decirlo sin tergiversarlo o sin empobrecerlo para siempre, supone un ejercicio dif\u00edcil y tambi\u00e9n contribuye a forjar un estilo de comunicaci\u00f3n con el lector.<\/p>\n<p>Pero tal vez donde m\u00e1s se aprecia el tipo de pensador que Sacrist\u00e1n quer\u00eda ser es en su ensayo sobre <i>la alianza imp\u00eda,<\/i> que puede ser considerado como un escrito de transici\u00f3n entre la cr\u00f3nica (que Sacrist\u00e1n consideraba un g\u00e9nero de juventud y que hab\u00eda practicado en <i>Laye<\/i>) y el an\u00e1lisis cr\u00edtico de las ideas, orientado ya a la exposici\u00f3n del propio punto de vista, que para entonces era inequ\u00edvocamente marxista. Es ya un ensayo social y pol\u00edticamente comprometido. Eso lo prueba, sin m\u00e1s, el lugar en que fue publicado [NE: La revista te\u00f3rica del PSUC]. Pero es, sobre todo, un ensayo de fil\u00f3sofo <i>comprometido con la verdad<\/i> en la exposici\u00f3n de las ideas que critica y en la argumentaci\u00f3n de las ideas que defiende: lleno de matices a la hora de distinguir entre positivismo, filosof\u00eda anal\u00edtica y neopositivismo; y con los mismos matices al tratar del otro lado de la alianza, las corrientes religiosas. Es un ensayo denso, riguroso, sin concesiones, cuya lectura requiere atenci\u00f3n y paciencia: en las ant\u00edpodas de la caricatura dogm\u00e1tica y adoctrinadora a que tantos y tantos ensayos posteriores suelen reducir el marxismo que se practicaba en Espa\u00f1a y en Europa durante aquellos a\u00f1os. Tan alejado de esa caricatura que nadie, si lo lee hoy, identificar\u00eda aquella forma de razonar y de escribir de Sacrist\u00e1n con el tipo de compromiso dogm\u00e1tico y adoctrinador que se suele atribuir hoy en d\u00eda al marxismo de la d\u00e9cada de los sesenta.<\/p>\n<p>Me ahorro y os ahorro aqu\u00ed las citas del ensayo sobre \u00abla alianza imp\u00eda\u00bb que podr\u00edan servir para argumentar con detenimiento lo que acabo de decir. Lo mejor es leerlo. Armarse de paciencia y atenci\u00f3n, y leerlo <i>entero<\/i>. El tiempo que nos ahorramos al prescindir de las citas lo voy a invertir en argumentar ahora por qu\u00e9, a la vista de estos otros escritos que public\u00f3 entre 1950 y 1965, puede decirse que Sacrist\u00e1n era algo m\u00e1s que un l\u00f3gico y un fil\u00f3sofo anal\u00edtico y por qu\u00e9 esto realza su dimensi\u00f3n como pensador importante en la historia de las ideas.<\/p>\n<p>De entrada, ya la lectura del ensayo sobre la alianza imp\u00eda permite corregir la idea de que el filosofar de Sacrist\u00e1n en los sesenta era un h\u00edbrido de marxismo y neopositivismo; una idea que algunos han sacado de una interpretaci\u00f3n apresurada de su pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels y que tiene que ver con una confusi\u00f3n todav\u00eda muy extendida, la consistente en reducir toda filosof\u00eda anal\u00edtica a lo que fue una corriente de la misma, la corriente neopositivista. La peculiaridad de Sacrist\u00e1n como fil\u00f3sofo, ya en aquellos a\u00f1os, antes y despu\u00e9s de que escribiera el pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, es que, precisamente por su conocimiento de la historia de las ideas y por su dominio de las corrientes del pensamiento contempor\u00e1neo, al hacerse marxista pudo y supo filosofar <i>sin necesidad de alianza<\/i> (ni imp\u00eda ni p\u00eda).<\/p>\n<p>Otros fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos han subrayado la autonom\u00eda filos\u00f3fica del marxismo, sin duda, pero s\u00f3lo \u00e9l y unos pocos m\u00e1s se atrevieron, en la segunda mitad del siglo XX, a pensar reafirmando la proclama de Marx a favor de la autonom\u00eda filos\u00f3fica del materialismo hist\u00f3rico <i>sin quedarse en ella<\/i> <i>para hacer marxolog\u00eda,<\/i> o sea, proyectando esa declaraci\u00f3n de intenciones sobre los problemas socio-econ\u00f3micos y socio-culturales de un mundo nuevo y dialogando con las corrientes filos\u00f3ficas que algo hab\u00edan innovado desde la muerte de Marx. Proyectar y dialogar cr\u00edticamente es lo que se entiende por <i>pensamiento propio<\/i> cuando previamente se ha declarado que se va a pensar y a actuar en el marco de una tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando se habla de <i>pensamiento propio<\/i> ya se est\u00e1 dando por supuesto, en cierto modo, que el autor del que se trata no va a caber en ninguno de los cajones en que suele dividirse la historia oficial de las corrientes filos\u00f3ficas. El pensamiento propio tiene que ver con la originalidad en el mejor de los sentidos de la palabra (no con el narcisismo intelectual ni con el proponerse a uno mismo como potencial descubridor de mediterr\u00e1neos). Sacrist\u00e1n era un fil\u00f3sofo con pensamiento propio, un pensador original ya en la d\u00e9cada de los sesenta.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiere decir en este caso <i>original<\/i>? Quiere decir que, por su atenci\u00f3n a la historia (y no s\u00f3lo a la historia de las ideas, sino tambi\u00e9n a la historia material de los seres humanos), por su afici\u00f3n a la literatura, a la poes\u00eda y a las pr\u00e1cticas art\u00edsticas y por el tipo de su compromiso c\u00edvico, Sacrist\u00e1n no pod\u00eda ser ya s\u00f3lo un l\u00f3gico <i>formal<\/i> ni un fil\u00f3sofo anal\u00edtico <i>acad\u00e9mico.<\/i><\/p>\n<p>Con lo cual no estoy queriendo decir que no cumpliera con las normas de la filosof\u00eda acad\u00e9mica, sino que no era eso lo que m\u00e1s le interesaba. Cuando escribi\u00f3 su panor\u00e1mica de la filosof\u00eda despu\u00e9s de la segunda guerra mundial ya dej\u00f3 claro que su criterio principal para la selecci\u00f3n de los autores estudiados era el peso de los mismos \u00aben la determinaci\u00f3n de la vida espiritual de la \u00e9poca\u00bb y no \u00abel tecnicismo dominante en las academias.\u00bb<\/p>\n<p>Aun en el caso de que las circunstancias que le toc\u00f3 vivir en aquella \u00e9poca le hubieran permitido dedicarse preferentemente a la l\u00f3gica formal y al an\u00e1lisis, o sea, a prolongar acad\u00e9micamente lo que hab\u00eda escrito en sus dos principales obras, la tesis doctoral y el manual de L\u00f3gica, Sacrist\u00e1n habr\u00eda sido, por lo que he apuntado m\u00e1s arriba, <i>un l\u00f3gico at\u00edpico y un fil\u00f3sofo anal\u00edtico tambi\u00e9n at\u00edpico<\/i>. Un l\u00f3gico tan atento al menos a la dial\u00e9ctica como a los formalismos de la l\u00f3gica matem\u00e1tica; y un fil\u00f3sofo anal\u00edtico tan interesado al menos en los llamados \u00absinsentidos\u00bb filos\u00f3ficos como en la construcci\u00f3n l\u00f3gica de los lenguajes cient\u00edficos: un l\u00f3gico y un fil\u00f3sofo anal\u00edtico \u2013para decirlo parafraseando a Einstein\u2013 sin el miedo que los fil\u00f3sofos anal\u00edticos de aquella \u00e9poca ten\u00edan a la metaf\u00edsica.<\/p>\n<p>Por eso, caso raro entre los fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos, empez\u00f3 siendo un marxista que dialoga sin miedo con el pensar esencial heideggeriano argumentando su preferencia por el an\u00e1lisis racional; y fue luego un l\u00f3gico y marxista que dialoga con la filosof\u00eda anal\u00edtica contempor\u00e1nea sin miedo a proclamar el valor heur\u00edstico de la dial\u00e9ctica como met\u00f3dica, como pensar praxeol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Jean-Paul Sartre dec\u00eda por entonces que una de las debilidades de los marxistas contempor\u00e1neos fue el no haberse atrevido a medirse con la filosof\u00eda existencial de Martin Heidegger. Sacrist\u00e1n hizo eso, ya a finales de la d\u00e9cada de los cincuenta, y con detalle, leyendo a Heidegger sin complejos. Albert Einstein hab\u00eda dicho, en una c\u00e9lebre rese\u00f1a de Bertrand Russell, que el principal defecto de la filosof\u00eda anal\u00edtica, obsesionada por la sem\u00e1ntica, era su horror a la metaf\u00edsica, no s\u00f3lo a la especulaci\u00f3n en general. Sacrist\u00e1n, en lo que escribi\u00f3 como epistem\u00f3logo de orientaci\u00f3n marxista, nunca cay\u00f3 en ese defecto de la corriente neopositivista.<\/p>\n<p>Tal vez tambi\u00e9n por eso, en su evoluci\u00f3n filos\u00f3fica, Sacrist\u00e1n nunca necesit\u00f3 las muletas filos\u00f3ficas del existencialismo en boga, ni fue \u00abpositivist\u00f3n\u00bb, como dijo una vez amigablemente Javier Muguerza, cuando se dedicaba preferentemente a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis. Tampoco fue, ni siquiera en la d\u00e9cada de los sesenta, un marxista al que se pudiera adscribir a alguna de las corrientes del marxismo entonces establecidas. Por una parte, apreciaba demasiado el an\u00e1lisis y la filosof\u00eda anal\u00edtica de la ciencia como para haber sido un marxista historicista; y, por otra, apreciaba lo suficiente la historia y la historiograf\u00eda como para haberse convertido en un marxista estructuralista: sus conocimientos de <i>la ciencia en su historia<\/i> eran demasiado amplios y s\u00f3lidos. De ah\u00ed su distancia respecto de marxistas cuya orientaci\u00f3n apreciaba en otras cosas, como Luk\u00e1cs, Althusser y Colletti.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n acept\u00f3 la cr\u00edtica de Einstein en su reflexi\u00f3n sobre la filosof\u00eda anal\u00edtica contempor\u00e1nea y alab\u00f3 la cr\u00edtica de Quine a la pretensi\u00f3n de construir una l\u00f3gica dial\u00e9ctica alternativa. Esto le acerca a la filosof\u00eda de base cient\u00edfica del siglo XX. Pero al mismo tiempo pens\u00f3 que, aunque la dial\u00e9ctica no es una l\u00f3gica, ni una ciencia, ni un m\u00e9todo en sentido propio, tampoco es un mero <i>flatus vocis,<\/i> sino una met\u00f3dica o un estilo de pensamiento con potencialidades heur\u00edsticas relevantes all\u00ed donde no alcanza el an\u00e1lisis reductivo practicado por las ciencias. Algo as\u00ed hab\u00edan pensado otros cl\u00e1sicos de la historia del pensamiento racional, desde Arist\u00f3teles a Goethe. Justamente en sus aproximaciones al concepto de dial\u00e9ctica es donde mejor se ve, en mi opini\u00f3n, la <i>vena clasicista<\/i> del filosofar de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda decir, pues, que Sacrist\u00e1n fue elaborando su propio filosofar (sobre las concepciones del mundo, sobre diferentes aspectos del conocimiento cient\u00edfico o del conocimiento ordinario o acerca de la praxis socio-pol\u00edtica) apoy\u00e1ndose, seg\u00fan los temas que trataba, en Marx, al que siempre ley\u00f3 libremente; en Gramsci, cuyo concepto del filosofar orientado a la praxis apreciaba, aunque lamentara su escasa formaci\u00f3n epistemol\u00f3gica; o en las m\u00e1ximas y reflexiones de Goethe, por lo que \u00e9stas suger\u00edan sobre el conocer y el actuar mediante hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p><b>II. <\/b>Querr\u00eda ahora dedicar unos minutos a la ubicaci\u00f3n del pensamiento de Sacrist\u00e1n en la historia de los marxismos de la segunda mitad del siglo XX. Y subrayar, tambi\u00e9n en esto, su originalidad. Para lo cual seguramente lo m\u00e1s directo es partir de una declaraci\u00f3n suya, hecha casi al final de su vida: <i>Nunca me gust\u00f3 la epistemolog\u00eda predominante en la tradici\u00f3n marxista. Siempre me pareci\u00f3 que en ese campo eran mejores las escuelas marxistas minoritarias<\/i><sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\">1<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica a la debilidad epistemol\u00f3gica de las corrientes marxistas aflorar\u00eda tanto en la estimaci\u00f3n del filosofar de Gramsci y de Lenin como en el di\u00e1logo que estableci\u00f3 con Luk\u00e1cs y con la Heller de la etapa de Budapest, o en la controversia con Althusser y con Colletti<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/sup>. La finalidad de esta cr\u00edtica era evitar al marxismo contempor\u00e1neo <i>el doble escollo del ideologismo y de la escol\u00e1stica cientificista<\/i>, o sea: la tendencia a \u00abimponer a las teor\u00edas cient\u00edficas en sentido estricto los rasgos totalizadores propios del pensamiento revolucionario\u00bb y la tendencia a \u00abatribuir al marxismo el estatuto epistemol\u00f3gico de la teor\u00eda cient\u00edfica en sentido estricto\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde radica la originalidad de este punto de vista en el marco de los marxismos hisp\u00e1nicos? A esa pregunta se podr\u00eda contestar como sigue. Si la <i>forma principal de expresi\u00f3n<\/i> del marxismo de Sacrist\u00e1n (tan emblem\u00e1tica como modestamente significada en el r\u00f3tulo de \u00abPanfletos y materiales\u00bb) enlaza, a trav\u00e9s de condicionamientos externos muy parecidos, con el tronco com\u00fan del pensamiento socialista en Espa\u00f1a, y si su insistencia en subrayar (en el conjunto de la obra de Marx) el programa cr\u00edtico, favorable a la emancipaci\u00f3n de las clases sociales subalternas, <i>da fundamento y desarrolla la intenci\u00f3n revolucionaria <\/i>de una parte del socialismo hisp\u00e1nico, en cambio, <i>la atenci\u00f3n prestada a la cuesti\u00f3n del m\u00e9todo y a los problemas epistemol\u00f3gicos le aleja de lo que fueron siempre las preocupaciones y temas dominantes de este \u00faltimo<\/i>.<\/p>\n<p>Concretando un poco m\u00e1s: la caracter\u00edstica m\u00e1s saliente del marxismo de Sacrist\u00e1n, lo que permite hablar razonablemente de originalidad (y esto no s\u00f3lo en el contexto del pensamiento socialista hisp\u00e1nico) ha sido la <i>acentuaci\u00f3n de la naturaleza anti-ideol\u00f3gica del pensamiento revolucionario<\/i> que tuvo su origen en Marx. Tal orientaci\u00f3n est\u00e1 expresada ya por Sacrist\u00e1n en 1965 con inequ\u00edvoca rotundidad: <i>El pensamientro de Marx ha nacido como cr\u00edtica de la ideolog\u00eda y su tradici\u00f3n no puede dejar de ser anti-ideol\u00f3gica sin desnaturalizarse<\/i>.<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Desde 1965 este tema aparece en los escritos de Sacrist\u00e1n como un hilo conductor que vertebra varias de sus discusiones con autores marxistas de diferentes generaciones. Est\u00e1 en el centro de las objeciones que hizo al uso gramsciano del concepto de ideolog\u00eda en los <i>Quaderni d<\/i><i>e<\/i><i>l carcere<\/i>; ocupa igualmente un lugar central en la discusi\u00f3n con el Luk\u00e1cs de <i>La destrucci\u00f3n de la raz\u00f3n<\/i>; alcanza un nuevo desarrollo en la estimaci\u00f3n, otra vez cr\u00edtica, del concepto leniniano del marxismo (seg\u00fan la cual tambi\u00e9n \u00e9ste seguir\u00eda teniendo un elemento ideol\u00f3gico); y rebrota en una equilibrada presentaci\u00f3n de los primeros resultados de la denominada Escuela de Budapest. En todos esos casos (que corresponden a ensayos publicados hasta principios de los a\u00f1os ochenta) Sacrist\u00e1n no ha dejado de afinar y profundizar en este motivo: <i>la eliminaci\u00f3n de la especulaci\u00f3n ideol\u00f3gica en el pensamiento socialista.<\/i><\/p>\n<p>En 1967 esta tarea le parec\u00eda \u00abel programa m\u00e1s fecundo que puede proponerse para el marxismo contempor\u00e1neo\u00bb, o sea, el programa de la hora. Luego, en el marco de la discusi\u00f3n con lo que llam\u00f3 el <i>panideologismo de Luk\u00e1cs<\/i>, Sacrist\u00e1n se enfrent\u00f3 abiertamente incluso a un riesgo que \u00e9l mismo hab\u00eda se\u00f1alado con preocupaci\u00f3n (el de ser confundido por marxistas de orientaci\u00f3n hegeliana con los te\u00f3ricos del \u00abfinal de las ideolog\u00edas\u00bb). A pesar de lo cual, se distancia de la caracterizaci\u00f3n del marxismo como concepci\u00f3n del mundo para proponer una distinci\u00f3n precisa entre \u00e9sta (la cosmovisi\u00f3n) y lo que deba ser un programa cr\u00edtico revolucionario. Ah\u00ed est\u00e1 la base filos\u00f3fica de lo que podr\u00edamos llamar su <i>marxismo laico.<\/i><\/p>\n<p>Admitiendo que el asunto de la caducidad de las ideolog\u00edas se ha concretado por el momento en una nueva ideolog\u00eda reaccionaria, en la ideolog\u00eda del fatalismo tecnol\u00f3gico, niega Sacrist\u00e1n que la conciencia cr\u00edtica haya de aceptar por eso \u00abel ser albergada por la magnificencia sin cimientos de las concepciones del mundo estructuralmente rom\u00e1nticas\u00bb. Esta, la concepci\u00f3n del mundo, no puede ser para el pensamiento revolucionario mediaci\u00f3n entre programa pr\u00e1ctico racional y conocimiento positivo, porque mezcla \u00abteor\u00eda\u00bb en un sentido muy vago (o pseudoteor\u00eda) con finalidades y valoraciones que no son reconocibles como tales.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que la lucha marxiana contra la obnubilaci\u00f3n de la conciencia, la cr\u00edtica de las ideolog\u00edas, incluso en el pensamiento revolucionario de formaci\u00f3n marxista, se materialice para Sacrist\u00e1n en una hip\u00f3tesis general, en la cual \u00abla mediaci\u00f3n tiene que ser producida entre estas tres cosas: a) una clara conciencia de la realidad tal cual \u00e9sta se presenta a la luz del conocimiento positivo de cada \u00e9poca; b) una conciencia clara del juicio valorativo que nos merece esa realidad y c) una conciencia clara de las finalidades entrelazadas con esa valoraci\u00f3n, finalidades que han de ser vistas como tales, no como afirmaciones (pseudo)-te\u00f3ricas\u00bb.<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Hay que decir que esta lanza anti-especulativa y anti-ideol\u00f3gica, en favor de la claridad de la conciencia cient\u00edfica y pol\u00edtico-moral, fue rota por Sacrist\u00e1n <i>a contracorriente<\/i>, o sea, justo en un momento en el cual las luchas obreras y estudiantiles estaban propiciando en Espa\u00f1a y en Europa una nueva recuperaci\u00f3n unilateral del culturalismo idealista y voluntarista con que lo mejor del marxismo de los a\u00f1os veinte hab\u00eda tratado de oponerse al achatamiento de la tradici\u00f3n revolucionaria por las socialdemocracias.<\/p>\n<p>En ese contexto la propuesta anti-ideol\u00f3gica de Sacrist\u00e1n debe leerse, en mi opini\u00f3n, como una advertencia del siguiente tenor: la recuperaci\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica del marxismo <i>no se har\u00e1 mediante un nuevo retorno<\/i>, volvi\u00e9ndose nuevamente hacia Hegel, sino <i>mirando de frente a lo que hay<\/i>, al presente, enlazando para ello con el conocimiento emp\u00edrico, con el cultivo de las ciencias (naturales y sociales) positivas. Pero \u2013y ah\u00ed est\u00e1 la clave de la lectura que propongo\u2013 en los ensayos que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 en esa \u00e9poca dicha advertencia cubr\u00eda al mismo tiempo otro flanco: <i>no hacerse la ilusi\u00f3n de que el marxismo es la ciencia sin m\u00e1s<\/i> (o \u00abla gran ciencia\u00bb o \u00abla otra ciencia\u00bb, como a veces se dec\u00eda).<\/p>\n<p>Frutos de esta <i>prudencia dial\u00e9ctica<\/i>, que desde el primer momento no quiso pagar un tributo considerado innecesario al origen hegeliano de la dial\u00e9ctica, fueron tambi\u00e9n intervenciones te\u00f3rico-pol\u00edticas o pol\u00edtico-culturales acerca, por ejemplo, del lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores o sobre la universidad y la divisi\u00f3n del trabajo<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a><\/sup>, intervenciones en las que a\u00fan es m\u00e1s patente la aspiraci\u00f3n de Sacrist\u00e1n a un <i>pensamiento crudo<\/i> (a un concepto de dial\u00e9ctica pr\u00f3ximo al brechtiano) que por necesidad ten\u00eda que resultar entonces pol\u00e9mico. En cualquier caso, aquel \u00abprograma de la hora\u00bb se fue ampliando tem\u00e1ticamente en los papeles escritos en los a\u00f1os setenta, buena parte de ellos publicados ya en las revistas barcelonesas <i>Materiales<\/i> (1977-1978) y <i>mientras tanto<\/i>.<\/p>\n<p>Siempre he pensado que fue precisamente este equilibrio suyo entre cr\u00edtica radical de las ideolog\u00edas y del ideologismo y reafirmaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica revolucionaria lo que dej\u00f3 a Sacrist\u00e1n en minor\u00eda entre los marxistas hisp\u00e1nicos y le situ\u00f3 en una posici\u00f3n exc\u00e9ntrica entre los marxismos europeos contempor\u00e1neos. Pues buena parte de quienes aceptaban lo primero (la premisa epistemol\u00f3gica) negaban lo segundo; y buena parte de quienes estaban de acuerdo con lo segundo (la reafirmaci\u00f3n de la praxis revolucionaria) prefer\u00edan un uso m\u00e1s laxo de ideolog\u00eda (a lo sumo, el uso gramsciano). En cambio, en el marxismo de Sacrist\u00e1n hubo siempre una <i>tensi\u00f3n constante entre tradici\u00f3n y modernidad,<\/i> entre un concepto del comunismo marxista como tradici\u00f3n cultural aut\u00f3noma de los de abajo y una apertura, tambi\u00e9n constante, a sugerencias procedentes, en primer lugar, de las ciencias contempor\u00e1neas y, en segundo lugar, de otras tradiciones comprometidas en la lucha por la emancipaci\u00f3n del g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>Desde mediados de los setenta, y muy particularmente en la etapa de <i>mientras tant<\/i><i>o, <\/i>Sacrist\u00e1n observ\u00f3, e hizo observar a los otros, que los dos polos de la tradici\u00f3n socialista marxista (ciencia y proletariado) han cambiado tanto que tienen dificultades en reconocerse. Recomponer esta tensi\u00f3n pasaba, seg\u00fan \u00e9l, por complementar la problem\u00e1tica cl\u00e1sica del movimiento obrero con las aportaciones de los nuevos movimientos sociales que surgen de las contradicciones espec\u00edficas del capitalismo imperialista.<\/p>\n<p>Lo que seguramente da un matiz nuevo y diferenciador a la obra del \u00faltimo Sacrist\u00e1n es <i>la acentuaci\u00f3n, en su marxismo, de una vena cultural y pol\u00edticamente libertari<\/i><i>a, <\/i>apreciable, por ejemplo, en su discusi\u00f3n con el comunismo autoritario del fil\u00f3sofo alem\u00e1n W. Harich, en su consideraci\u00f3n cr\u00edtica del autoritarismo de las democracias representativas contempor\u00e1neas, en la importancia concedida a la creaci\u00f3n de comunidades alternativas sobre la base del trabajo voluntario, o en su orientaci\u00f3n final hacia el federalismo en lo cultural.<\/p>\n<p><b>III. <\/b>Al analizar comparativamente los escritos del Sacrist\u00e1n joven (en los a\u00f1os cincuenta) con sus \u00faltimos escritos de los ochenta se descubre que existe algo as\u00ed como un mismo hilo \u2013<i>talante cl\u00e1sico, pensamiento dial\u00e9ctico<\/i>\u2013 que va uniendo motivos, preocupaciones y argumentos en su obra. As\u00ed, por ejemplo, la juvenil aspiraci\u00f3n <i>a un nuevo clasicismo<\/i>, tan vinculada al inter\u00e9s por la dramaturgia norteamericana del momento en clave neocl\u00e1sica, aquella b\u00fasqueda de lo que el joven Sacrist\u00e1n consideraba <i>dar calor de hoy a la llama de siempre,<\/i> no puede dejar de relacionarse con la caracterizaci\u00f3n madura del comunismo como tradici\u00f3n liberadora (en lugar de poner el acento en el marxismo en tanto que teor\u00eda).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las diferencias de acento, son varias las ideas de fondo que persisten, que reaparecen una y otra vez, como ocurre a veces con ciertas secuencias de los directores de cine grandes: la atracci\u00f3n por la iluminaci\u00f3n m\u00edstica; la descalificaci\u00f3n fulminante del progresismo mercantilista; el anudamiento del clasicismo art\u00edstico con la pasi\u00f3n por la verdad del pueblo, por la verdad de Pero Grullo; la atenci\u00f3n hacia lo nuevo como forma propia de ocuparse del tejer la tela vieja de la entera vida; el barnizar siempre las cosas bien de negro para que luego resalte mejor la tiza que ha de corregir el panorama; el optimismo hist\u00f3rico de fondo que resalta sobre el escepticismo cl\u00e1sico&#8230;<\/p>\n<p>En esa perspectiva a\u00fan puede resultar de inter\u00e9s la lectura comparada de \u00abTres grandes libros en la estacada\u00bb (art\u00edculo publicado en la revista <i>Laye <\/i>a finales de 1952)<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a><\/sup> y de la comunicaci\u00f3n sobre ecolog\u00eda pol\u00edtica, escrita en 1979, y que en cierto modo representa una nueva inflexi\u00f3n en el pensamiento de Manuel Sacrist\u00e1n, el giro hacia un punto de vista eco-socialista, hacia un socialismo ecol\u00f3gicamente fundamentado<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a><\/sup>. El Sacrist\u00e1n de 1979 no es ya el joven licenciado en filosof\u00eda que discute con el existencialismo y se fija en la formaci\u00f3n nietzscheana del protagonista del <i>Doktor Faustus<\/i> de Tomas Mann, sino que es un marxista de solid\u00edsima formaci\u00f3n epistemol\u00f3gica y con una gran experiencia pol\u00edtico-cultural. Pese a lo cual, el lector atento captar\u00e1, en esa comparaci\u00f3n, una vez m\u00e1s la misma preocupaci\u00f3n fundamental, la misma radicalidad en el an\u00e1lisis y la misma veracidad a la hora de proponer alternativas.<\/p>\n<p>En 1952, la rese\u00f1a simult\u00e1nea de <i>La bomba increible <\/i>de Salinas, de <i>19<\/i><i>84 <\/i>de Orwell y del <i>Doktor Faustus<\/i> de Mann daba ocasi\u00f3n a Sacrist\u00e1n para abordar la discusi\u00f3n de uno de los grandes temas, que encontramos tambi\u00e9n en su obra del final de la d\u00e9cada de los setenta: la crisis cultural, la crisis de nuestra civilizaci\u00f3n, analizada en aquel caso a trav\u00e9s de la literatura y en sensibilidades diferentes. Es notable hallar en esa rese\u00f1a el ca\u00f1amazo de algo que m\u00e1s tarde aparecer\u00eda expl\u00edcitamente tratado y argumentado en el plano de los proyectos pol\u00edtico-culturales: la cr\u00edtica del pesimismo descriptivo y del pesimismo sentimental ante el asunto de la t\u00e9cnica contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>En 1952 hab\u00eda en el joven Sacrist\u00e1n una curios\u00edsima combinaci\u00f3n de motivos nietzscheanos en la caracterizaci\u00f3n de la crisis a lo Mann con un optimismo racionalista que le permite hacer depender la superaci\u00f3n de la crisis <i>exclusivamente del conocimiento de la misma<\/i>, o escribir frases como \u00e9sta: \u00abPuesto que seg\u00fan esos pesimismos la t\u00e9cnica no es nada sustantivo, una sociedad amenazada de muerte por su t\u00e9cnica puede abandonarla y obviar el peligro\u00bb. De ah\u00ed se segu\u00eda la preferencia del joven Sacrist\u00e1n (preferencia comparativa, claro est\u00e1) por el tratamiento del asunto que hace Thomas Mann, un planteamiento en el que ve\u00eda mayor profundidad y mayor verdad que en el catastrofismo sentimental o en la utop\u00eda literaria.<\/p>\n<p>El origen profundo de la crisis cultural bajo el capitalismo no hay que buscarlo, seg\u00fan el joven Sacrist\u00e1n, ni en la Bomba ni en la maldad t\u00e9cnico-pol\u00edtica que conducir\u00e1 a un hipot\u00e9tico 1984. Ya entonces Sacrist\u00e1n era demasiado cl\u00e1sico para ver novedades esenciales de \u00e9poca en cuestiones de t\u00e9cnica o de moral. El origen de la crisis tiene que rastrearse m\u00e1s bien, siguiendo a Mann, en <i>la tendencia espiritual hacia la nada<\/i>, <i>hacia las meras formas<\/i>, hacia los contenidos formales, en esa marcha depuradora en cuyo l\u00edmite est\u00e1 \u00abuna vida hecha de nader\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Veintitantos a\u00f1os despu\u00e9s Sacrist\u00e1n hab\u00eda corregido algo el optimismo hist\u00f3rico que en 1952 le hac\u00eda infravalorar el riesgo de la Bomba por comparaci\u00f3n con el peligro esencial que representa el nihilismo, o que le llevaba a considerar la nuestra como \u00abla menos brutal de las crisis\u00bb, justamente por el hecho de saber que estamos en crisis, por la luz que arroja la conciencia sobre el cuadro bien barnizado de negro.<\/p>\n<p>Pero con esas diferencias (que vienen dadas, sin duda, por una reconsideraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica desde el marxismo y por la experiencia del militante comunista que ha aprendido a traducir en t\u00e9rminos de pr\u00e1ctica pol\u00edtico-moral la convicci\u00f3n goethiana de que en el principio fue la acci\u00f3n), el equilibrio, la mesura clasicista entre el vitalismo y la raz\u00f3n seguir\u00e1n dominando en el \u00faltimo Sacrist\u00e1n. La cr\u00edtica del pesimismo s\u00f3lo descriptivo y del pesimismo sentimental ha sido sustituida ahora, ya en la madurez, por la discusi\u00f3n con la dial\u00e9ctica negativa, que cree poder seguir haciendo avanzar a la historia por el lado malo, y con los varios ecologismos irracionalistas que desprecian ciegamente la ciencia, toda ciencia. Frente a la cr\u00f3nica (a la que siempre consider\u00f3 un g\u00e9nero juvenil) y al tratamiento literario, s\u00f3lo metaf\u00f3rico, Sacrist\u00e1n prefer\u00eda en 1979 una aproximaci\u00f3n m\u00e1s anal\u00edtica, m\u00e1s cient\u00edfica, al problema de la crisis cultural. Queda en ellos, sin embargo, la misma concepci\u00f3n clasicista de la juventud y el mismo concepto de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica que le impulsar\u00edan en la vejez a adoptar como lema los versos de H\u00f6lderlin: <i>De donde nace el peligro\/ nace la salvaci\u00f3n tambi\u00e9n<\/i><sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> En entrevista concedida a Gabriel Vargas Lozano para <i>Dial\u00e9ctica<\/i> (Universidad de Puebla); reproducida en <i>Pacifismo, ecologismo, pol\u00edtica alternativa<\/i><u>,<\/u> Barcelona: Icaria, 1987, pp. 100-122. En ese contexto Sacrist\u00e1n alud\u00eda a Otto Neurath y Karl Korsch, sobre todo.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> V\u00e9ase a este respecto: \u00abLa formaci\u00f3n del marxismo de Gramsci\u00bb, en <i>Panfletos y materiales I: Sobre Marx y marxismo<\/i>, Barcelona: Icaria 1983, pp. 62-115; \u00abEl filosofar de Lenin\u00bb, ibid. pp. 133-176; \u00abSobre el marxismo <i>ortodoxo<\/i> de G. Luk\u00e1cs\u00bb, ibid. pp. 232-250; \u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb, ibid., pp. 317-367 [NE: Puede verse ahora en Montesinos, 2022, edici\u00f3n de David Vila Morales y SLA]; y sus notas de lectura de Colletti (cuaderno depositado en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la UB).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> En <i>Panfletos y materiales<\/i><u>,<\/u> I: <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, ed. cit. pp. 257-259.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Ibidem. p. 57.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> Ibid. pp. 108-112.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Cf. <i>Panfletos y materiales<\/i> II: <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, Barcelona: Icaria, 1984, pp. 356-381, y <i>PyM<\/i> III: <i>Intervenciones pol\u00edticas<\/i>, Barcelona: Icaria 1985, pp. 98-152.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\">\n<p align=\"left\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Ahora en <i>Panfletos y materiales, IV: Lecturas, <\/i>Barcelona: Icaria, 1986, pp. 17-29.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> En <i>mientras tanto <\/i>n\u00ba 1, Barcelona, noviembre\/diciembre de 1979; ahora en <i>Pacifismo, ecologismo <\/i><i>y<\/i><i> pol\u00edtica alternativa<\/i>, ed cit., pp. 37-40.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote9\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> F. H\u00f6lderlin, \u00abPatmos\u00bb, en <i>Poes\u00eda completa<\/i>, tomo II, edici\u00f3n biling\u00fce. Hiperi\u00f3n, Madrid, 1979, pp. 140-141.<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nota de edici\u00f3n (SLA) El pr\u00f3ximo 5 de septiembre de 2025 se cumplir\u00e1 el primer centenario del nacimiento de Manuel<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16751,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1948,10],"tags":[2198],"class_list":["post-16750","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-francisco-fernandez-buey","category-manuel-sacristan","tag-centenario-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16750","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16750"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16750\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16758,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16750\/revisions\/16758"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16751"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16750"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16750"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16750"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}