{"id":168,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=168"},"modified":"2020-02-12T13:12:26","modified_gmt":"2020-02-12T12:12:26","slug":"la-fabrica-de-la-infelicidad-nueva-economia-y-movimiento-del-cognitariado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=168","title":{"rendered":"La F\u00e1brica de la Infelicidad. Nueva Econom\u00eda y Movimiento del Cognitariado"},"content":{"rendered":"<p><b>PR\u00d3LOGO A LA EDICI\u00d3N CASTELLANA <\/b><\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de P. Amigot y M. Aguilar.<\/p>\n<p>Cuando este libro fue escrito en la primavera de 2000, la new economy mostraba los primeros signos de una crisis que se agrav\u00f3 hasta desencadenar la recesi\u00f3n en la que el mundo entr\u00f3 en 2001. La crisis se precipit\u00f3 de forma tr\u00e1gica cuando, el 11 de septiembre, el s\u00edmbolo del poder econ\u00f3mico occidental, las torres del World Trade Center, fueron destruidas por el ataque de un comando suicida.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo decenio hemos visto sucederse con vertiginosa rapidez tres fases diferentes: el ascenso de una clase social ligada a la virtualizaci\u00f3n, que hall\u00f3 su triunfo en la impresionante subida de las acciones tecnol\u00f3gicas en la Bolsa; la crisis ideol\u00f3gica, ps\u00edquica, econ\u00f3mica y social del modelo new economy; y, por \u00faltimo, la precipitaci\u00f3n de la crisis y su rev\u00e9s angustioso en forma de violencia y guerra, de militarizaci\u00f3n de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>La f\u00e1brica de la infelicidad es un libro dedicado al an\u00e1lisis de la ideolog\u00eda virtual, de sus apor\u00edas te\u00f3ricas y, sobre todo, de su fragilidad cultural.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda virtual es una mezcla de futurismo tecnol\u00f3gico, evolucionismo social y neoliberalismo econ\u00f3mico. Floreci\u00f3 a mediados de los a\u00f1os noventa, cuando la revista californiana Wired se convirti\u00f3 en el Evangelio de una nueva clase cosmopolita y libertaria, optimista y sobreexcitada.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, todos han empezado a darse cuenta de que el neoliberalismo no es el m\u00e1s perfecto de los programas pol\u00edticos, de que el mercado no se corrige a s\u00ed mismo, y de que la mano invisible de smithiana memoria no es capaz de regular los procesos sociales y financieros hasta producir una perfecta autorregulaci\u00f3n del ciclo econ\u00f3mico. Se ha hecho evidente que la infoproducci\u00f3n no es ese reino de la felicidad y de la autorrealizaci\u00f3n que la ideolog\u00eda hab\u00eda prometido como premio a los que trabajan en la econom\u00eda de la red, en las condiciones de continuo estr\u00e9s competitivo de la empresa fractal individualizada. La promesa de felicidad y autorrealizaci\u00f3n en el trabajo estaba impl\u00edcita en el edificio discursivo e imaginario de la new economy. Esta promesa se marchit\u00f3: la crisis financiera de las acciones tecnol\u00f3gicas hizo estallar un malestar que hasta ese momento fue ocultado y calmado con masivas dosis de sustancias (financieras y psicof\u00e1rmacos). Ese malestar no se ha podido mantener oculto al quedar claro que las inversiones disminu\u00edan y, con ello, desaparecer el incentivo para aplazar toda reflexi\u00f3n, todo relajamiento y toda profundizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el centro de la new economy, entendida como modelo productivo y como discurso cultural, se halla una promesa de felicidad individual, de \u00e9xito asegurado, de ampliaci\u00f3n de los horizontes de experiencia y de conocimiento. Esta promesa es falsa, falsa como todo discurso publicitario. Impulsados por la esperanza de lograr la felicidad y el \u00e9xito, millones de j\u00f3venes trabajadores altamente formados han aceptado trabajar en condiciones de espantoso estr\u00e9s, de sobreexplotaci\u00f3n, incluso de salarios muy bajos, fascinados por una representaci\u00f3n ambigua en la que el trabajador es descrito como un empresario de s\u00ed mismo y la competici\u00f3n es elevada a regla universal de la existencia humana.<\/p>\n<p>El hundimiento de la ideolog\u00eda felicista ligada a la econom\u00eda de red comenz\u00f3 cuando los t\u00edtulos tecnol\u00f3gicos empezaron a perder puntos en las Bolsas de todo el mundo y se difundi\u00f3 la previsi\u00f3n de un desinflado del llamado \u00abglobo especulativo\u00bb. El sentimiento de malestar se acentu\u00f3 cuando a la crisis financiera sigui\u00f3 una aut\u00e9ntica crisis econ\u00f3mica, con rasgos de crisis de sobreproducci\u00f3n semi\u00f3tica y tecnol\u00f3gica. Finalmente, se abri\u00f3 un vertiginoso y temible abismo cuando la clase virtual descubri\u00f3 que es f\u00edsicamente vulnerable, cuando la violencia se demostr\u00f3 capaz de entrar en el edificio transparente de la virtualidad. El Apocalipsis ha hecho que la clase virtual descubra que no es inmune a la crisis, a la recesi\u00f3n, al sufrimiento y a la guerra.<\/p>\n<p>En ese momento, las perspectivas cambiaron de modo radical. Cuando las torres de Manhattan fueron destruidas por hombres convertidos en bombas, la clase virtual que desarrollaba su trabajo atrincherada en esas torres sali\u00f3 de su condici\u00f3n de esp\u00edritu puro, descubri\u00f3 que tiene un cuerpo f\u00edsico, carnal, que puede ser golpeado, herido, matado. Y descubri\u00f3 tambi\u00e9n que tiene un cuerpo social, que puede empobrecerse, ser despedido, ser sometido al sufrimiento, a la marginaci\u00f3n, a la miseria; y tambi\u00e9n un cuerpo er\u00f3tico, que puede entrar en una fase de depresi\u00f3n y de p\u00e1nico. En otras palabras, la clase virtual ha descubierto que es adem\u00e1s cognitariado, es decir, trabajo cognitivo dotado de un cuerpo social y carnal, que es sometido conscientemente o no al proceso de producci\u00f3n de valor y de mercanc\u00eda semi\u00f3tica, que puede ser sometido a explotaci\u00f3n a estr\u00e9s, que puede sufrir privaci\u00f3n afectiva, que puede caer en el p\u00e1nico, que incluso puede ser violentado y muerto. La clase virtual ha descubierto un cuerpo y una condici\u00f3n social. Por eso ha dejado se sentirse clase virtual y ha empezado a sentirse cognitariado.<\/p>\n<p>El hundimiento y la disoluci\u00f3n de la new economy, es decir, del tejado de categor\u00edas e ideol\u00f3gico bajo el cual se desarroll\u00f3 la semioproducci\u00f3n en los a\u00f1os noventa, no supone el hundimiento de la net economy, es decir, del proceso de producci\u00f3n conectado en red. La infraestructura de la red ha seguido creciendo y articul\u00e1ndose a pesar de la crisis, y la prioridad hoy reside en crear los contenidos, imaginar los usos, las funciones sociales y comunicativas de la red futura. \u00bfQu\u00e9 encadenamientos sociales se crear\u00e1n con el desarrollo de la banda ancha, de la fibra \u00f3ptica, del UMTS, es decir, de las infraestructuras t\u00e9cnicas producidas durante la onda expansiva de los \u00faltimos a\u00f1os noventa y hoy muy infrautilizadas?<\/p>\n<p>Se abre un vasto campo a la imaginaci\u00f3n. Se trata de imaginar para los pr\u00f3ximos a\u00f1os interfaces de uso, modos de encadenamiento, formatos de narraci\u00f3n conectiva y narraci\u00f3n en inmersi\u00f3n, de activar una nueva mitopoiesis de la red, caminando al borde del abismo que la guerra y la recesi\u00f3n han abierto.<\/p>\n<p>Se trata de imaginar todo aquello que se volver\u00e1 productivo durante y despu\u00e9s de la apertura del abismo porque, si la humanidad no desaparece, la red sobrevivir\u00e1.<\/p>\n<p>CONSECUENCIAS IDEOL\u00d3GICAS DEL DOTCOM CRASH<\/p>\n<p>En los a\u00f1os noventa, gracias a la participaci\u00f3n masiva en el ciclo de inversi\u00f3n financiera, los productores cognitivos pudieron actuar como capa econ\u00f3mica autosuficiente. Invirtieron sus competencias, su saber y su creatividad y hallaron en el mercado financiero los medios para crear empresa. Durante unos a\u00f1os la forma de la empresa ha sido el punto de encuentro entre capital financiero y trabajo cognitivo de alta productividad. Una forma de autoempresa que exaltaba a un tiempo la autonom\u00eda del trabajo y la dependencia del mercado. La ideolog\u00eda libertaria y liberal que domin\u00f3 la cibercultura de los a\u00f1os noventa idealizaba el mercado al presentarlo como una dimensi\u00f3n pura. En esta dimensi\u00f3n, natural como la lucha por la supervivencia que hace posible la evoluci\u00f3n, el trabajo hallaba los medios para autovalorizarse y hacerse empresa. Dejado a su din\u00e1mica pura, el sistema econ\u00f3mico reticular deb\u00eda lograr resultados \u00f3ptimos para todos, propietarios y trabajadores. Este modelo, teorizado por autores como Kevin Kelly y transformado por la revista Wired en una especie de visi\u00f3n del mundo digital-liberal, altanera y triunfalista, ha quedado en entredicho en los dos primeros a\u00f1os del nuevo milenio, junto con la new economy y gran parte del ej\u00e9rcito de autoempresarios cognitivos que animaron el mundo de las dotcom.<\/p>\n<p>Ha quedado en entredicho porque el modelo de un mercado perfectamente libre es falso en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica. Lo que el neoliberalismo ha favorecido a largo plazo no es el libre mercado sino el monopolio.<\/p>\n<p>Mientras el liberalismo idealiza el mercado como lugar libre en el que compiten saberes, competencias y creatividad, la realidad ha mostrado que los grandes grupos de poder act\u00faan de modo nada libertario, introduciendo automatismos tecnol\u00f3gicos, imponi\u00e9ndose por medio de la fuerza de los medios de comunicaci\u00f3n o del dinero y, por \u00faltimo, robando sin pudor alguno a la masa de accionistas y al trabajo cognitivo. La falsedad del libre mercado ha quedado completamente a la vista con la presidencia Bush. La pol\u00edtica del gobierno Bush consiste en favorecer de modo expl\u00edcito a los monopolios (empezando por el escandaloso indulto a Bill Gates, a cambio de una alianza pol\u00edtica y de los correspondientes apoyos financieros electorales). La pol\u00edtica del gobierno Bush es de tipo proteccionista, que impone la apertura de los mercados a los pa\u00edses d\u00e9biles pero permite a los Estados Unidos de Am\u00e9rica mantener aranceles del 40 por ciento sobre la importaci\u00f3n de acero. Con la victoria de Bush la ideolog\u00eda liberal y libertaria ha quedado derrotada, reducida a la hip\u00f3crita repetici\u00f3n de lugares comunes sin contenido.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda que acompa\u00f1\u00f3 a la dotcomman\u00eda consist\u00eda en una representaci\u00f3n un tanto fan\u00e1tica de optimismo obligatorio y de fide\u00edsmo economicista. Pero el proceso real que se desarroll\u00f3 en los a\u00f1os de las dotcom contiene elementos de innovaci\u00f3n social, adem\u00e1s de tecnol\u00f3gica. En la segunda mitad de los a\u00f1os noventa se desarroll\u00f3 una aut\u00e9ntica lucha de clases en el seno del circuito productivo de las altas tecnolog\u00edas. El devenir de la red ha estado marcado por esa lucha.<\/p>\n<p>El resultado de la misma, en este momento, a\u00fan es incierto. La ideolog\u00eda del mercado libre ha demostrado ser un se\u00f1uelo, un espejo para alondras.<\/p>\n<p>La idea de que el mercado pudiera funcionar como un espacio puro de confrontaci\u00f3n en igualdad de condiciones entre las ideas, los proyectos, la calidad productiva y la utilidad de los servicios ha sido barrida por la amarga verdad de una guerra que los monopolios han conducido contra la multitud de trabajadores cognitivos autoempleados y la masa un tanto pat\u00e9tica de microaccionistas. En la lucha por la supervivencia no ha vencido el m\u00e1s eficaz ni el mejor, sino el que ha sacado los ca\u00f1ones.<\/p>\n<p>Los ca\u00f1ones de la violencia, de la rapi\u00f1a, del robo sistem\u00e1tico, de la violaci\u00f3n de todas las normas \u00e9ticas y legales. La alianza entre Gates y Bush ha sancionado la liquidaci\u00f3n del mercado, y con ello ha concluido una fase de la lucha interna en la virtual class. Una parte de \u00e9sta se ha incorporado al complejo tecnomilitar, mientras otra ha sido expulsada de la empresa y empujada hasta el borde de la proletarizaci\u00f3n. En el terreno cultural se est\u00e1n creando las condiciones para la formaci\u00f3n de una consciencia social del cognitariado. Este podr\u00eda ser el fen\u00f3meno m\u00e1s importante de los pr\u00f3ximos tiempos y la \u00fanica alternativa al desastre.<\/p>\n<p>Las dotcom han sido el laboratorio de formaci\u00f3n de un modelo productivo y de un mercado. El mercado ha sido finalmente conquistado y ahogado por los monopolios y el ej\u00e9rcito de autoempresarios y de microcapitalistas de riesgo ha sido disuelto y despojado. Se inicia as\u00ed una nueva fase: los grupos que prosperaron con el ciclo de la net economy se han aliado con el grupo dominante de la old economy (el clan Bush, representante de la industria petrolera y militar) y ello ha marcado un bloqueo del proceso de globalizaci\u00f3n. El neoliberalismo ha producido su propia negaci\u00f3n, y quienes fueron sus m\u00e1s entusiastas defensores se convierten en v\u00edctimas y marginados.<\/p>\n<p>En cuanto la red empez\u00f3 a difundirse y a mostrar sinergias culturales, t\u00e9cnicas y comunitarias llegaron los comerciantes y los publicitarios y toda su cohorte de fan\u00e1ticos del beneficio. Su pregunta era muy sencilla: \u00bfpuede Internet convertirse en una m\u00e1quina de hacer dinero?<\/p>\n<p>Los \u00abexpertos\u00bb (un pu\u00f1ado variopinto de artistas, hackers y experimentadores tecnosociales) respondieron de manera sibilina. Los californianos de Wired respondieron que Internet estaba destinada a multiplicar la potencia del capitalismo, a abrir inmensos mercados inmateriales y a trastocar las propias leyes de la econom\u00eda, que prev\u00e9n crisis, recesiones, rendimientos decrecientes y ca\u00eddas de la tasa de beneficio. Nadie desminti\u00f3 a los vendedores digitales. Artistas de la red y mediactivistas ten\u00edan otras cosas que hacer, y sus cr\u00edticas y reservas fueron tomadas por los lamentos del perdedor, incapaz de entrar en el gran juego. Visionarios digitales cyberpunk y artistas de la red dejaron que el globo creciese. Lo que entraba en el circuito de la red era dinero \u00fatil para desarrollar todo tipo de experimentaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, comunicativa y cultural. Alguno lo ha llamado funky business. El trabajo creativo encontr\u00f3 el modo de sacarle unos durillos a una marea de capitalistas grandes, grand\u00edsimos y tambi\u00e9n peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero Internet no es una m\u00e1quina de hacer dinero. No lo ha sido nunca y no puede convertirse en una. Esto no quiere decir que la red no tenga nada que ver con la econom\u00eda. Por el contrario, se ha convertido en una infraestructura indispensable para la producci\u00f3n y la realizaci\u00f3n del capital. Pero su cultura espec\u00edfica no puede ser reducida a la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Internet ha abierto un cap\u00edtulo completamente nuevo del proceso de producci\u00f3n. La inmaterializaci\u00f3n del producto, el principio de cooperaci\u00f3n, la continuidad inseparable entre producci\u00f3n y consumo han hecho saltar los criterios tradicionales de definici\u00f3n del valor de las mercanc\u00edas. Quien entra en la red no cree ser un cliente sino un colaborador, y por eso no quiere pagar. Ni AOL ni Microsoft ni los dem\u00e1s tiburones pueden cambiar este hecho, que no es s\u00f3lo un rasgo cultural un tanto anarcoide, sino el coraz\u00f3n mismo de la relaci\u00f3n de trabajo digital. No debemos pensar que Internet es una especie de isla extravagante en la que ha entrado en crisis el principio de valorizaci\u00f3n que domina el resto de las relaciones humanas. M\u00e1s bien, la red ha abierto una grieta conceptual que est\u00e1 destinada a agrandarse. El principio de gratuidad no es una excepci\u00f3n marginal, sino que puede convertirse en el principio universal de acceso a los bienes materiales e inmateriales.<\/p>\n<p>Con el dotcom crash el trabajo cognitivo se ha separado del capital. Los artesanos digitales, aquellos que en los a\u00f1os noventa se sintieron empresarios de su propio trabajo, se ir\u00e1n dando cuenta poco a poco de c\u00f3mo han sido enga\u00f1ados, desvalijados y expropiados, y ello crear\u00e1 las condiciones de aparici\u00f3n de una nueva consciencia de los trabajadores cognitivos. Comprender\u00e1n que a pesar de poseer toda la potencia productiva, les ha sido expropiado el fruto de su trabajo por una minor\u00eda de especuladores ignorantes pero h\u00e1biles en el manejo de los aspectos legales y financieros del proceso productivo. La capa improductiva de la clase virtual, los abogados y los contables, se apropian del plusvalor cognitivo producido por los f\u00edsicos, los inform\u00e1ticos, los qu\u00edmicos, los escritores y los operadores medi\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Pero \u00e9stos pueden separarse del castillo jur\u00eddico y financiero del semiocapitalismo y construir una relaci\u00f3n directa con la sociedad, con los usuarios. Tal vez entonces se inicie el proceso de autoorganizaci\u00f3n aut\u00f3noma del trabajo cognitivo. Un proceso que, por lo dem\u00e1s, ya est\u00e1 en marcha como lo demuestran las experiencias del activismo medi\u00e1tico y la creaci\u00f3n de redes de solidaridad del trabajo migrante.<\/p>\n<p>EL SISTEMA NERVIOSO DIGITAL COMO CENTRO DE UN NUEVO CAMPO DISCIPLINAR<\/p>\n<p>Acabado el per\u00edodo del triunfalismo capitalista y de la hegemon\u00eda ideol\u00f3gica neoliberal, \u00bfdebemos volver a las viejas categor\u00edas anal\u00edticas del marxismo y a las estrategias pol\u00edticas del movimiento obrero del siglo XX, a los horizontes del socialismo democr\u00e1tico o del comunismo revolucionario? Nada ser\u00eda m\u00e1s in\u00fatil y equivocado. El capitalismo reticular de masas que se ha afirmado plenamente en los a\u00f1os noventa ha producido formas sociales irreducibles al an\u00e1lisis marxiano de las clases. No nos bastan las categor\u00edas de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica, porque los procesos de subjetivaci\u00f3n atraviesan campos bastante m\u00e1s complejos. Se empieza a dibujar un campo disciplinar en el punto de encuentro entre los territorios de la econom\u00eda, la semiolog\u00eda y la psicoqu\u00edmica.<\/p>\n<p>El modelo productivo que se dibuja en el horizonte de la sociedad postmoderna es el Semiocapital. Capital flujo, que se coagula, sin materializarse, en artefactos semi\u00f3ticos. Los conceptos forjados por dos siglos de pensamiento econ\u00f3mico parecen disueltos, inoperantes, incapaces de comprender gran parte de los fen\u00f3menos que han aparecido en la esfera de la producci\u00f3n social desde que \u00e9sta se ha hecho cognitiva.<\/p>\n<p>La actividad cognitiva siempre ha estado en la base de toda producci\u00f3n humana, hasta de la m\u00e1s mec\u00e1nica. No hay trabajo humano que no requiera un ejercicio de inteligencia. Pero, en la actualidad, la capacidad cognitiva se ha vuelto el principal recurso productivo. En el trabajo industrial, la mente era puesta en marcha como automatismo repetitivo, como soporte fisiol\u00f3gico del movimiento muscular. Hoy la mente se encuentra en el trabajo como innovaci\u00f3n, como lenguaje y como relaci\u00f3n comunicativa. La subsunci\u00f3n de la mente en el proceso de valorizaci\u00f3n capitalista comporta una aut\u00e9ntica transformaci\u00f3n. El organismo consciente y sensible es sometido a una presi\u00f3n competitiva, a una aceleraci\u00f3n de los est\u00edmulos, a un estr\u00e9s de atenci\u00f3n constante. Como consecuencia, el ambiente mental, la infosfera en la que la mente se forma y entra en relaci\u00f3n con otras mentes, se vuelve un ambiente psicopat\u00f3geno. Si queremos comprender el infinito juego de espejos del Semiocapital, es necesario mirarlo desde tres \u00e1ngulos:<\/p>\n<p>la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica de la inteligencia conectiva,<br \/>\nla semiolog\u00eda de los flujos ling\u00fc\u00edstico-econ\u00f3micos,<br \/>\nla psicodin\u00e1mica del ambiente infosf\u00e9rico, los efectos<br \/>\npsicopat\u00f3genos de la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica de la mente humana.<\/p>\n<p>El proceso de producci\u00f3n digital est\u00e1 adquiriendo una dimensi\u00f3n biol\u00f3gica. Tiende a asemejarse a un organismo. El sistema nervioso de una organizaci\u00f3n tiene analog\u00edas con el sistema nervioso humano. Toda empresa industrial tiene sistemas \u00abauton\u00f3micos\u00bb, procesos operativos que tienen que funcionar para que la sociedad sobreviva. Lo que hasta ahora han faltado son los enlaces entre las informaciones, an\u00e1logos a las interconexiones neuronales del cerebro. La empresa digital reticular que hemos construido funciona como un excelente sistema nervioso artificial.<\/p>\n<p>En \u00e9l, la informaci\u00f3n fluye con la velocidad y naturalidad del pensamiento en un ser humano, y podemos usar la tecnolog\u00eda para gobernar y coordinar grupos de personas con la misma rapidez con la que nos concentramos en un problema. Seg\u00fan Bill Gates (en Business @ the Speed of Thought), hemos creado las condiciones de un nuevo sistema econ\u00f3mico, organizado en torno a lo que podr\u00edamos llamar \u00abempresa a la velocidad del pensamiento\u00bb.<\/p>\n<p>En el mundo conectado, los bucles retroactivos de la teor\u00eda general de los sistemas se funden con la l\u00f3gica din\u00e1mica de la biogen\u00e9tica en una visi\u00f3n posthumana de la producci\u00f3n digital. La mente y la carne humana podr\u00e1n integrarse con el circuito digital gracias a interfaces de aceleraci\u00f3n y simplificaci\u00f3n. Nace as\u00ed un modelo de producci\u00f3n bioinfo que produce artefactos semi\u00f3ticos con las capacidades de autorreplicaci\u00f3n de los sistemas vivos seg\u00fan las leyes de funcionamiento econ\u00f3mico del capitalismo. Cuando est\u00e9 plenamente operativo, el sistema nervioso digital podr\u00e1 instalarse con rapidez en cualquier forma de organizaci\u00f3n. Eso quiere decir que Microsoft s\u00f3lo en apariencia se ocupa de desarrollar software, productos y servicios. En realidad la finalidad oculta de la producci\u00f3n de software es el cableado de la mente humana en un continuo reticular cibern\u00e9tico destinado a estructurar los flujos de informaci\u00f3n digital a trav\u00e9s del sistema nervioso de todas las instituciones clave de la vida contempor\u00e1nea. Microsoft debe ser entonces considerada como una memoria virtual global escalable y lista para ser instalada. Un ciberpan\u00f3ptico inserto en los circuitos de carne de la subjetividad humana. La cibern\u00e9tica acaba por devenir vida o, como le gusta decir a Gates, \u00abla informaci\u00f3n es vuestra linfa vital\u00bb.<\/p>\n<p>LA DEPRESI\u00d3N EN EL CORAZ\u00d3N<\/p>\n<p>El sistema nervioso digital se incorpora progresivamente al sistema nervioso org\u00e1nico, al circuito de la comunicaci\u00f3n humana, y lo recodifica seg\u00fan sus l\u00edneas operativas y su velocidad. Pero para que este cambio pueda realizarse, el cuerpo-mente tiene que atravesar un cambio infernal, que estamos presenciando en la historia del mundo. Para comprender y para analizar este proceso no nos bastan los instrumentos conceptuales de la econom\u00eda pol\u00edtica ni del an\u00e1lisis de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>El proceso de producci\u00f3n se semiotiza y la formaci\u00f3n del sistema nervioso digital implica y conecta la mente, el psiquismo social, los deseos y las esperanzas, los miedos y la imaginaci\u00f3n. Por ello tenemos que ocuparnos de la producci\u00f3n semi\u00f3tica, del cambio ling\u00fc\u00edstico y cognitivo. Ese cambio pasa por la difusi\u00f3n de patolog\u00edas.<\/p>\n<p>La cultura neoliberal ha inyectado en el cerebro social un est\u00edmulo constante hacia la competencia, y el sistema t\u00e9cnico de la red digital ha hecho posible una intensificaci\u00f3n de los est\u00edmulos informativos enviados por el cerebro social a los cerebros individuales. Esta aceleraci\u00f3n de los est\u00edmulos es un factor pat\u00f3geno que alcanza al conjunto de la sociedad. La combinaci\u00f3n de competencia econ\u00f3mica e intensificaci\u00f3n digital de los est\u00edmulos informativos lleva a un estado de electrocuci\u00f3n permanente que se traduce en una patolog\u00eda difusa que se manifiesta, por ejemplo, en el s\u00edndrome de p\u00e1nico y en los trastornos de la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El p\u00e1nico es un s\u00edndrome cada vez m\u00e1s frecuente. Hasta hace unos a\u00f1os los psiquiatras no conoc\u00edan siquiera este s\u00edntoma, que pertenec\u00eda m\u00e1s bien a la imaginaci\u00f3n literaria rom\u00e1ntica, y que pod\u00eda asemejar al sentimiento de quedar desbordados por la infinita riqueza de formas de la naturaleza, por la ilimitada potencia c\u00f3smica. Hoy el p\u00e1nico es, sin embargo, denunciado con frecuencia cada vez mayor como s\u00edntoma doloroso e inquietante, como la sensaci\u00f3n f\u00edsica de no lograr controlar el propio cuerpo, con la aceleraci\u00f3n del ritmo card\u00edaco, una creciente dificultad para respirar, hasta el desvanecimiento y la par\u00e1lisis.<\/p>\n<p>Aunque, hasta donde yo s\u00e9, no hay investigaciones concluyentes sobre ello, se puede apuntar la hip\u00f3tesis de que la mediatizaci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n y la consiguiente escasez de contacto f\u00edsico pueden producir patolog\u00edas de la esfera afectiva y emocional. Por primera vez en la historia humana, hay una generaci\u00f3n que ha aprendido m\u00e1s palabras y ha o\u00eddo m\u00e1s historias de la televisi\u00f3n que de su madre. Los trastornos de la atenci\u00f3n se difunden cada vez m\u00e1s. Millones de ni\u00f1os norteamericanos y europeos son tratados por un trastorno que se manifiesta como la incapacidad de mantener la atenci\u00f3n concentrada en un objeto por m\u00e1s de unos segundos. La constante excitaci\u00f3n de la mente por parte de flujos neuroestimulantes lleva, probablemente, a una saturaci\u00f3n patol\u00f3gica. Es necesario profundizar la investigaci\u00f3n sociol\u00f3gica y psicol\u00f3gica sobre esta cuesti\u00f3n. Podemos afirmar que si queremos comprender la econom\u00eda contempor\u00e1nea debemos ocuparnos de la psicopatolog\u00eda de la relaci\u00f3n. Y que si queremos comprender la psicoqu\u00edmica contempor\u00e1nea debemos tener en cuenta el hecho de que la mente est\u00e1 afectada por flujos semi\u00f3ticos que siguen un principio extrasemi\u00f3tico, el principio de la competencia econ\u00f3mica, el principio de la m\u00e1xima explotaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda hablarse hoy de econom\u00eda sin ocuparse de psicopatolog\u00eda? En los a\u00f1os noventa la cultura del Prozac ha sido indisoluble de la cultura de la new economy. Cientos de miles de operadores, directivos y gerentes de la econom\u00eda occidental han tomado innumerables decisiones en estado de euforia qu\u00edmica y ligereza psicofarmacol\u00f3gica. Pero a largo plazo, el organismo puede ceder, incapaz de soportar hasta el infinito la euforia qu\u00edmica que hasta entonces ha sostenido el entusiasmo competitivo y el fanatismo productivista. La atenci\u00f3n colectiva est\u00e1 sobresaturada, y ello provoca un colapso social y econ\u00f3mico. Desde 2000 en adelante, tras las cortinas de humo del lenguaje oficial que habla de probable recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica, de leve recesi\u00f3n, o de double dip recession, hay algo evidente. Como sucede con un organismo ciclot\u00edmico, como le sucede al paciente que sufre trastorno bipolar, a la euforia le ha seguido la depresi\u00f3n. Se trata precisamente de una depresi\u00f3n cl\u00ednica, una depresi\u00f3n a largo plazo que golpea desde la ra\u00edz la motivaci\u00f3n, el impulso, la autoestima, el deseo y el sex appeal. Cuando llega la depresi\u00f3n es in\u00fatil tratar de convencerse de que pasar\u00e1 pronto. Tiene que seguir su ciclo.<\/p>\n<p>Para comprender la crisis de la new economy es necesario partir del an\u00e1lisis psicoqu\u00edmico de la clase virtual. Es necesario reflexionar sobre el estado ps\u00edquico y emocional de millones de trabajadores cognitivos que han animado la escena de la empresa, la cultura y el imaginario durante los noventa. La depresi\u00f3n ps\u00edquica del trabajador cognitivo individual no es una consecuencia de la crisis econ\u00f3mica, sino su causa. Ser\u00eda sencillo considerar la depresi\u00f3n como una consecuencia de un mal ciclo de negocios. Despu\u00e9s de trabajar tantos a\u00f1os felices y rentables, el valor de las acciones se ha desplomado y nuestro brainworker se ha pillado una depresi\u00f3n. No es as\u00ed. La depresi\u00f3n se ha producido porque su sistema emocional, f\u00edsico e intelectual no puede soportar hasta el infinito la hiperactividad provocada por la competencia y los psicof\u00e1rmacos. Como consecuencia las cosas han empezado a ir mal en el mercado. \u00bfQu\u00e9 es el mercado? El mercado es un lugar semi\u00f3tico, el lugar en el que se encuentran signos y expectativas de sentido, deseos y proyecciones. Si queremos hablar de demanda y oferta debemos razonar en t\u00e9rminos de flujos de deseo, de atractores semi\u00f3ticos que han tenido appeal y ahora lo han perdido.<\/p>\n<p>INFOSFERA Y MENTE SOCIAL<\/p>\n<p>El mediascape es el sistema medi\u00e1tico en continua evoluci\u00f3n, el universo de los emisores que env\u00edan a nuestro cerebro se\u00f1ales en los m\u00e1s variados formatos. La infosfera es el interfaz entre el sistema de los medios y la mente que recibe sus se\u00f1ales; es la ecosfera mental, esa esfera inmaterial en la que los flujos semi\u00f3ticos interact\u00faan con las antenas receptoras de las mentes diseminadas por el planeta. La mente es el universo de los receptores, que no se limitan, como es natural, a recibir, sino que elaboran, crean y a su vez ponen en movimiento nuevos procesos de emisi\u00f3n y producen la continua evoluci\u00f3n del mediascape. La evoluci\u00f3n de la infosfera en la \u00e9poca videoelectr\u00f3nica, la activaci\u00f3n de redes cada vez m\u00e1s complejas de distribuci\u00f3n de la informaci\u00f3n ha producido un salto en la potencia, la velocidad y el propio formato de la infosfera. A este salto no le corresponde un salto en la potencia y en el formato de la recepci\u00f3n. El universo de los receptores, es decir, los cerebros humanos, las personas de carne y hueso, de \u00f3rganos fr\u00e1giles y sensuales, no est\u00e1 formateado seg\u00fan los mismos patrones que el sistema de los emisores digitales.<\/p>\n<p>El paradigma de funcionamiento del universo de los emisores no se corresponde con el paradigma de funcionamiento del universo de los receptores. Esto se manifiesta en efectos diversos: electrocuci\u00f3n permanente, p\u00e1nico, sobreexcitaci\u00f3n, hipermotilidad, trastornos de la atenci\u00f3n, dislexia, sobrecarga informativa, saturaci\u00f3n de los circuitos de recepci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la ra\u00edz de la saturaci\u00f3n est\u00e1 una aut\u00e9ntica deformidad de los formatos. El formato del universo de los emisores ha evolucionado multiplicando su potencia, mientras que el formato del universo de los receptores no ha podido evolucionar al mismo ritmo, por la sencilla raz\u00f3n de que se apoya en un soporte org\u00e1nico (el cerebro-cuerpo humano) que tiene tiempos de evoluci\u00f3n completamente diferentes de los de las m\u00e1quinas.<\/p>\n<p>Lo que se ha producido podr\u00eda llamarse una discrasia paradigm\u00e1tica, un desfase entre los paradigmas que conforman el universo de los emisores y el de los receptores. En una situaci\u00f3n as\u00ed, la comunicaci\u00f3n se convierte en un proceso asim\u00e9trico, trastornado. Podemos hablar de una discrasia entre ciberespacio, en ilimitada y constante expansi\u00f3n, y cibertiempo.<\/p>\n<p>El ciberespacio es una red que comprende componentes mec\u00e1nicos y org\u00e1nicos cuya potencia de elaboraci\u00f3n puede ser acelerada sin l\u00edmites. El cibertiempo es, por el contrario, una realidad vivida, ligada a un soporte org\u00e1nico (cuerpo y cerebro humanos), cuyos tiempos de elaboraci\u00f3n no pueden ser acelerados m\u00e1s all\u00e1 de l\u00edmites naturales relativamente r\u00edgidos.<\/p>\n<p>Paul Virilio sostiene, desde su libro Vitesse et politique de 1977, que la velocidad es el factor decisivo de la historia moderna. Gracias a la velocidad, dice Virilio, se ganan las guerras, tanto las militares como las comerciales. En muchos de sus escritos Virilio muestra que la velocidad de los desplazamientos, de los transportes y de la motorizaci\u00f3n han permitido a los ej\u00e9rcitos ganar las guerras durante el \u00faltimo siglo. Desde que los objetos, las mercanc\u00edas y las personas han podido ser sustituidas por signos, por fantasmas virtuales transferibles por v\u00eda electr\u00f3nica, las fronteras de la velocidad se han derrumbado y se ha desencadenado el proceso de aceleraci\u00f3n m\u00e1s impresionante que la historia humana haya conocido. En cierto sentido podemos decir que el espacio ya no existe, puesto que la informaci\u00f3n lo puede atravesar instant\u00e1neamente, y los acontecimientos pueden transmitirse en tiempo real de un punto a otro del planeta, convirti\u00e9ndose as\u00ed en acontecimientos virtualmente compartidos. Pero \u00bfcu\u00e1les son las consecuencias de esta aceleraci\u00f3n para la mente y el cuerpo humanos? Para entenderlo tenemos que hacer referencia a las capacidades de elaboraci\u00f3n consciente, a la capacidad de asimilaci\u00f3n afectiva de los signos y de los acontecimientos por parte del organismo consciente y sensible.<\/p>\n<p>La aceleraci\u00f3n de los intercambios informativos ha producido y est\u00e1 produciendo un efecto patol\u00f3gico en la mente humana individual y, con mayor raz\u00f3n, en la colectiva. Los individuos no est\u00e1n en condiciones de elaborar conscientemente la inmensa y creciente masa de informaci\u00f3n que entra en sus ordenadores, en sus tel\u00e9fonos port\u00e1tiles, en sus pantallas de televisi\u00f3n, en sus agendas electr\u00f3nicas y en sus cabezas. Sin embargo, parece que es indispensable seguir, conocer, valorar, asimilar y elaborar toda esta informaci\u00f3n si se quiere ser eficiente, competitivo, ganador. La pr\u00e1ctica del multitasking, la apertura de ventanas de atenci\u00f3n hipertextuales, o el paso de un contexto a otro para la valoraci\u00f3n global de los procesos tienden a deformar las modalidades secuenciales de la elaboraci\u00f3n mental. Seg\u00fan Christian Marazzi, economista y autor de Capitale e linguaggio, la \u00faltima generaci\u00f3n de operadores econ\u00f3micos padece una aut\u00e9ntica forma de dislexia, una incapacidad de leer una p\u00e1gina desde el principio hasta el fin siguiendo un proceso secuencial, y la incapacidad de mantener la atenci\u00f3n concentrada en el mismo objeto por mucho tiempo. La dislexia se extiende por los comportamientos cognitivos y sociales, hasta hacer casi imposible la prosecuci\u00f3n de estrategias lineales.<\/p>\n<p>Algunos, como Davenport y Beck, hablan de econom\u00eda de la atenci\u00f3n. Que una facultad cognitiva pasa a formar parte del discurso econ\u00f3mico quiere decir que se ha convertido en un recurso escaso. Falta el tiempo necesario para prestar atenci\u00f3n a los flujos de informaci\u00f3n a los que estamos expuestos y que debemos valorar para poder tomar decisiones. La consecuencia est\u00e1 a la vista: decisiones econ\u00f3micas y pol\u00edticas que no responden a una racionalidad estrat\u00e9gica a largo plazo sino tan s\u00f3lo al inter\u00e9s inmediato. Por otra parte, estamos cada vez menos dispuestos a prestar nuestra atenci\u00f3n gratuitamente. No tenemos ya tiempo para el amor, la ternura, la naturaleza, el placer y la compasi\u00f3n. Nuestra atenci\u00f3n est\u00e1 cada vez m\u00e1s asediada, y por tanto la dedicamos solamente a la carrera, a la competencia, a la decisi\u00f3n econ\u00f3mica. Y en todo caso, nuestro tiempo no puede seguir la loca velocidad de la m\u00e1quina digital hipercompleja. Los seres humanos tienden a convertirse en despiadados ejecutores de decisiones tomadas sin atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El universo de los emisores (o ciberespacio) procede ya a velocidad sobrehumana y se vuelve intraducible para el universo de los receptores (o cibertiempo) que no puede ir m\u00e1s r\u00e1pido de lo que permiten la materia f\u00edsica de la que est\u00e1 hecho nuestro cerebro, la lentitud de nuestro cuerpo o la necesidad de caricias y de afecto. Se abre as\u00ed un desfase pat\u00f3geno y se difunde la enfermedad mental, como lo muestran las estad\u00edsticas y, sobre todo, nuestra experiencia cotidiana. Y como se difunden las patolog\u00edas se difunden los f\u00e1rmacos. La floreciente industria de los psicof\u00e1rmacos bate r\u00e9cords cada a\u00f1o. El n\u00famero de cajas de Ritalin, Prozac, Zoloft y otros psicotropos vendidas en las farmacias crece, al tiempo que crecen la disociaci\u00f3n, el sufrimiento, la desesperaci\u00f3n, el terror a ser, a tener que confrontarse constantemente, a desaparecer; crece el deseo de matar y de morir.<\/p>\n<p>Cuando hacia finales de los setenta se impuso una aceleraci\u00f3n de los ritmos productivos y comunicativos en las metr\u00f3polis occidentales hizo aparici\u00f3n una gigantesca epidemia de toxicoman\u00eda. El mundo estaba saliendo de su \u00e9poca humana para entrar en la \u00e9poca de la aceleraci\u00f3n maquinal posthumana. Muchos organismos humanos sensibles empezaron a usar coca\u00edna, sustancia que permite acelerar el ritmo existencial hasta transformarse en m\u00e1quina. Muchos otros organismos humanos sensibles empezaron a inyectarse hero\u00edna, sustancia que desactiva la relaci\u00f3n con la velocidad del ambiente circundante. La epidemia de polvos de los a\u00f1os setenta y ochenta produjo una devastaci\u00f3n existencial y cultural de la que a\u00fan no hemos sacado las cuentas. A continuaci\u00f3n, las drogas ilegales fueron sustituidas por las sustancias legales que la industria farmac\u00e9utica pone a disposici\u00f3n de sus v\u00edctimas, y se inici\u00f3 la \u00e9poca de los antidepresivos, los euforizantes, y de los reguladores del humor. Hoy la enfermedad mental se muestra cada vez con mayor claridad como una epidemia social o, m\u00e1s precisamente, sociocomunicativa. Si quieres sobrevivir debes ser competitivo, y si quieres ser competitivo tienes que estar conectado, tienes que recibir y elaborar continuamente una inmensa y creciente masa de datos. Esto provoca un estr\u00e9s de atenci\u00f3n constante y una reducci\u00f3n del tiempo disponible para la afectividad. Estas dos tendencias inseparables devastan el psiquismo individual. Depresi\u00f3n, p\u00e1nico, angustia, sensaci\u00f3n de soledad, miseria existencial. Pero estos s\u00edntomas individuales no pueden aislarse indefinidamente, como ha hecho hasta ahora la psicopatolog\u00eda y quiere el poder econ\u00f3mico. No se puede decir: est\u00e1s agotado, c\u00f3gete unas vacaciones en el Club M\u00e9diterran\u00e9e, t\u00f3mate una pastilla, c\u00farate, deja de incordiar, recup\u00e9rate en el hospital psiqui\u00e1trico, m\u00e1tate. No se puede por la sencilla raz\u00f3n de que no se trata de una peque\u00f1a minor\u00eda de locos ni de un n\u00famero marginal de deprimidos. Se trata de una masa creciente de miseria existencial que tiende a estallar cada vez m\u00e1s al centro del sistema social. Adem\u00e1s, hay que considerar otro hecho decisivo: mientras el capital necesit\u00f3 extraer energ\u00edas f\u00edsicas de sus explotados y esclavos, la enfermedad mental pod\u00eda ser relativamente marginalizada.<\/p>\n<p>Poco le importaba al capital tu sufrimiento ps\u00edquico mientras pudieras apretar tuercas y manejar un torno. Aunque estuvieras tan triste como una mosca sola en una botella, tu productividad se resent\u00eda poco, porque tus m\u00fasculos pod\u00edan funcionar. Hoy el capital necesita energ\u00edas mentales, energ\u00edas ps\u00edquicas. Y son precisamente \u00e9sas las que se est\u00e1n destruyendo. Por eso las enfermedades mentales est\u00e1n estallando en el centro de la escena social. La crisis econ\u00f3mica depende en gran medida de la difusi\u00f3n de la tristeza, de la depresi\u00f3n, del p\u00e1nico y de la desmotivaci\u00f3n. La crisis de la new economy deriva en buena medida de una crisis de motivaciones, de una ca\u00edda de la artificiosa euforia de los a\u00f1os noventa. Ello ha tenido efectos de desinversi\u00f3n y, en parte, de contracci\u00f3n del consumo. En general, la infelicidad funciona como un estimulante del consumo: comprar es una suspensi\u00f3n de la angustia, un ant\u00eddoto de la soledad, pero s\u00f3lo hasta cierto punto. M\u00e1s all\u00e1 de ese punto, el sufrimiento se vuelve un factor de desmotivaci\u00f3n de la compra. Para hacer frente a eso se dise\u00f1an estrategias. Los patrones del mundo no quieren, desde luego, que la humanidad sea feliz, porque una humanidad feliz no se dejar\u00eda atrapar por la productividad, por la disciplina del trabajo, ni por los hipermercados. Pero se buscan t\u00e9cnicas que moderen la infelicidad y la hagan soportable, que aplacen o contengan la explosi\u00f3n suicida, para estimular el consumo. \u00bfQu\u00e9 estrategias seguir\u00e1 el organismo colectivo para sustraerse a esta f\u00e1brica de la infelicidad? \u00bfEs posible, es planteable, una estrategia de desaceleraci\u00f3n, de reducci\u00f3n de la complejidad? No lo creo. En la sociedad humana no se pueden eliminar para siempre potencialidades, a\u00fan cuando \u00e9stas se muestran letales para el individuo y, probablemente, tambi\u00e9n para la especie. Estas potencialidades pueden ser reguladas, sometidas a control mientras es posible, pero acaban inevitablemente por ser utilizadas, como sucedi\u00f3 (y volver\u00e1 a suceder) con la bomba at\u00f3mica. Es posible una estrategia de upgrading del organismo humano, de adecuaci\u00f3n maquinal del cuerpo y del cerebro humano a una infosfera hiperveloz. Es la estrategia que se suele llamar posthumana. Por \u00faltimo, es posible una estrategia de sustracci\u00f3n, de alejamiento del torbellino. Pero se trata de una estrategia que s\u00f3lo podr\u00e1n seguir peque\u00f1as comunidades, constituyendo esferas de autonom\u00eda existencial, econ\u00f3mica e informativa frente a la econom\u00eda mundo. Este libro no se alarga hasta ese punto. No trata de elaborar una estrategia de sustracci\u00f3n. Este libro se propone se\u00f1alar y cartografiar un nuevo campo disciplinar que se encuentra en la intersecci\u00f3n de la econom\u00eda, la tecnolog\u00eda comunicativa y la psicoqu\u00edmica. Una cartograf\u00eda de este nuevo campo disciplinar es indispensable si queremos describir y comprender el proceso de producci\u00f3n del capital y la producci\u00f3n de subjetividad social en la \u00e9poca que sigue a la modernidad industrial mec\u00e1nica y, por tanto, si queremos elaborar estrategias de sustracci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfEL IMPERIO DEL CAOS?<\/p>\n<p>A fines de 2002, mientras escribo esta introducci\u00f3n, el mundo parece colgado sobre el abismo de la guerra. Negri y Hardt, en Imperio, sostienen que el dominio global tiene los rasgos de un Imperio, parecido al Imperio Romano. Hay algo de cierto en esa descripci\u00f3n, pero resulta m\u00e1s ajustada a los a\u00f1os noventa que a la actualidad. En los a\u00f1os de la presidencia Bush todo parece haber cambiado. Mientras la nueva econom\u00eda sufre una crisis de mercado y, sobre todo, de confianza, la vieja econom\u00eda, la del petr\u00f3leo y las armas, ha recuperado su fuerza y trata de guiar el mundo.<\/p>\n<p>Si el imperio tuvo los rasgos de un dominio cada vez m\u00e1s extenso, construido por medio de la imposici\u00f3n de est\u00e1ndares tecnol\u00f3gicos, de la hegemon\u00eda de un imaginario mercantil globalista, lo que aparece en los a\u00f1os de la recesi\u00f3n no se parece al imperio soft del que nos hablan los autores de ese libro, escrito a mediados de los noventa. No soy capaz de ver, en la pol\u00edtica del grupo dirigente norteamericano, una l\u00f3gica, un pensamiento racional, una estrategia equilibrada y lineal. Entreveo el efecto de una locura que se va difundiendo por todos los espacios de la vida planetaria. La enfermedad mental ha alcanzado la cabeza del imperio, porque el proyecto de control total es un proyecto enloquecido, destinado a producir desastres incluso para quienes lo han concebido.<\/p>\n<p>Los Estados Unidos de Am\u00e9rica son la mayor potencia de la Tierra, como lo fue Roma en los primeros siglos de la era cristiana. Pero como sugiere Marguerite Yourcenar en Las memorias de Adriano, los imperios pueden mantener su dominio mientras no pretendan someter al Caos por medio de la fuerza. El Caos no se derrota por medio de la guerra, pues el Caos se alimenta de cuanto lo combate. Por ello, la guerra ilimitada que el Imperio ha decidido desencadenar contra cualquier desviaci\u00f3n del orden establecido por los integristas cristiano-liberales est\u00e1 destinada a erosionar el poder global, hasta hundirlo en la demencia y el caos. Tal vez estemos a punto de entrar en una fase de descomposici\u00f3n acelerada de todo orden y toda racionalidad. Y el Imperio que emerger\u00e1 ser\u00e1 el Imperio del Caos.<\/p>\n<p>Diciembre 2002<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PR\u00d3LOGO A LA EDICI\u00d3N CASTELLANA <\/p>\n<p>Traducci\u00f3n de P. Amigot y M. Aguilar.<\/p>\n<p>Cuando este libro fue escrito en la primavera de 2000, la new economy mostraba los primeros signos de una crisis que se agrav\u00f3 hasta desencadenar la recesi\u00f3n en la que el mundo entr\u00f3 en 2001. La crisis se precipit\u00f3 de forma tr\u00e1gica cuando, el 11 de septiembre, el s\u00edmbolo del poder econ\u00f3mico occidental, las torres del World Trade Center, fueron destruidas por el ataque de un comando suicida.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo decenio hemos visto sucederse con vertiginosa rapidez tres fases diferentes: el ascenso de una clase social ligada a la virtualizaci\u00f3n, que hall\u00f3 su triunfo en la impresionante subida de las acciones tecnol\u00f3gicas en la Bolsa; la crisis ideol\u00f3gica, ps\u00edquica, econ\u00f3mica y social del modelo new economy; y, por \u00faltimo, la precipitaci\u00f3n de la crisis y su rev\u00e9s angustioso en forma de violencia y guerra, de militarizaci\u00f3n de la econom\u00eda. <\/p>\n<p>La f\u00e1brica de la infelicidad es un libro dedicado al an\u00e1lisis de la ideolog\u00eda virtual, de sus apor\u00edas te\u00f3ricas y, sobre todo, de su fragilidad cultural.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda virtual es una mezcla de futurismo tecnol\u00f3gico, evolucionismo social y neoliberalismo econ\u00f3mico. Floreci\u00f3 a mediados de los a\u00f1os noventa, cuando la revista californiana Wired se convirti\u00f3 en el Evangelio de una nueva clase cosmopolita y libertaria, optimista y sobreexcitada.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[],"class_list":["post-168","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/168","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=168"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/168\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=168"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=168"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=168"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}