{"id":1682,"date":"2013-10-15T00:00:00","date_gmt":"2013-10-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1682"},"modified":"2020-02-19T12:03:15","modified_gmt":"2020-02-19T11:03:15","slug":"el-articulo-de-las-luciernagas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1682","title":{"rendered":"El art\u00edculo de las luci\u00e9rnagas"},"content":{"rendered":"<p>\u201cLa distinci\u00f3n entre fascismo adjetivo y fascismo sustantivo se remonta nada menos que al diario \u201cIl Politecnico\u201d, es decir, a la inmediata posguerra&#8230;\u201d As\u00ed empieza un escrito de Franco Fortini sobre el fascismo (L\u2019Europeo, 26-12-1974), escrito que, como se suele decir, yo suscribo totalmente, plenamente. Pero no puedo suscribir su tendencioso exordio. En efecto, la distinci\u00f3n entre \u201cfascismos\u201d hecha por Il Politecnico no es ni pertinente ni actual. Esta pod\u00eda valer todav\u00eda hasta hace cerca de una decena de a\u00f1os, cuando el r\u00e9gimen democristiano era todav\u00eda la simple y pura continuaci\u00f3n del r\u00e9gimen fascista. Pero hace una decena de a\u00f1os, sucedi\u00f3 \u201calgo\u201d. \u201cAlgo\u201d que no exist\u00eda y que no era previsible no s\u00f3lo en la \u00e9poca del Politecnico, sino ni siquiera un a\u00f1o antes de que sucediera (o a\u00fan m\u00e1s, mientras suced\u00eda, como veremos). Por lo tanto, la comparaci\u00f3n real entre \u201cfascismos\u201d no puede ser hecha, \u201ccronol\u00f3gicamente\u201d, entre el fascismo fascista y el fascismo democristiano, sino entre el fascismo fascista y el radicalmente, totalmente, imprevisiblemente nuevo que ha nacido de aquel \u201calgo\u201d que ha sucedido hace una d\u00e9cada. Porque soy un escritor, y escribo pol\u00e9micamente, o al menos discuto, con otros escritores, d\u00e9jeseme dar una definici\u00f3n de car\u00e1cter po\u00e9tico-literario de aquel fen\u00f3meno que ha ocurrido en Italia hace una decena de a\u00f1os. Esto servir\u00e1 para simplificar y para abreviar nuestro discurso (y probablemente para entenderlo mejor). A inicios de los a\u00f1os \u201860, a causa de la contaminaci\u00f3n del aire, y, sobre todo, en el campo, a causa de la contaminaci\u00f3n del agua (los r\u00edos azules y los arroyos transparentes) han empezado a desaparecer las luci\u00e9rnagas. El fen\u00f3meno ha sido r\u00e1pido y fulminante. Despu\u00e9s de unos pocos a\u00f1os las luci\u00e9rnagas ya no estaban m\u00e1s. (Son ahora un recuerdo, bastante desgarrador, del pasado: y un hombre mayor que tenga ese recuerdo, no puede reconocer en los nuevos j\u00f3venes a s\u00ed mismo joven, y por lo tanto, no puede proferir aquellas lindas quejas de a\u00f1oranza de otros tiempos). A ese \u201calgo\u201d que ha sucedido hace una decena de a\u00f1os lo llamar\u00e9 entonces \u201cla desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas\u201d. El r\u00e9gimen democristiano ha tenido dos fases absolutamente distintas, que no s\u00f3lo no se pueden confrontar, implicando esto una cierta continuidad, sino que se han convertido incluso en hist\u00f3ricamente inconmensurables. La primera fase de ese r\u00e9gimen (como con raz\u00f3n han insistido en llamarlo los radicales) es la que va desde el fin de la guerra a la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas, la segunda fase es aquella que va desde la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas hasta hoy.<\/p>\n<p>Analic\u00e9moslas de a una por vez.<\/p>\n<p>Antes de la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas. La continuidad entre fascismo fascista y fascismo democristiano es total y absoluta. No hablar\u00e9 sobre aquello, que sobre este punto, se dec\u00eda tambi\u00e9n entonces, justamente en Il Politecnico con respecto a: la falta de una depuraci\u00f3n, la continuidad de los c\u00f3digos, la violencia policial, el desprecio por la Constituci\u00f3n. Me detengo en lo que despu\u00e9s ha contado para una conciencia hist\u00f3rica retrospectiva. La democracia que los antifascistas democristianos opon\u00edan a la dictadura fascista era descaradamente formal. Se fundaba en una mayor\u00eda absoluta obtenida por medio de votos de grandes estratos de la clase media y de enormes masas campesinas manejadas por el Vaticano. Tal gesti\u00f3n del Vaticano era posible s\u00f3lo si se fundaba en un r\u00e9gimen totalmente represivo. En ese mundo los \u201cvalores\u201d que contaban eran los mismos que para el fascismo: la Iglesia, la patria, la familia, la obediencia, la disciplina, el orden, el ahorro, la moralidad. Tales \u201cvalores\u201d (como tambi\u00e9n durante el fascismo) eran \u201ctambi\u00e9n reales\u201d, pertenec\u00edan a las culturas particulares y concretas que constitu\u00edan la Italia arcaicamente agr\u00edcola y paleo-industrial. Pero en el momento en que eran elevados a \u201cvalores\u201d nacionales no pod\u00edan sino perder toda realidad, y convertirse en atroz, est\u00fapido, represivo conformismo de Estado: el conformismo del poder fascista y democristiano. Provincialismo, groser\u00eda e ignorancia, tanto de las \u00e9lites, a distinto nivel, como de las masas eran iguales, tanto durante el fascismo como durante el primera fase del r\u00e9gimen democristiano. Paradigmas de esta ignorancia eran el pragmatismo y el formalismo del Vaticano. Hoy todo esto resulta claro e indudable, porque entonces se nutr\u00edan, por parte de los intelectuales y de los opositores, vanas esperanzas. Se esperaba que todo eso no fuera totalmente verdadero, y que la democracia formal contara de alg\u00fan modo. Ahora, antes de pasar a la segunda fase, debo dedicar algunas l\u00edneas al momento de la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas. En este per\u00edodo la distinci\u00f3n entre los distintos fascismos realizada en Il Politecnico pod\u00eda todav\u00eda funcionar. En efecto, tanto el gran pa\u00eds que se estaba formando dentro del pa\u00eds \u2013es decir la masa obrera y campesina organizada por el PCI\u2013 cuanto los intelectuales m\u00e1s avanzados y cr\u00edticos, no se hab\u00edan dado cuenta que \u201clas luci\u00e9rnagas estaban desapareciendo\u201d. Estos estaban bastante bien informados por la sociolog\u00eda (que en aquellos a\u00f1os hab\u00eda puesto en crisis el m\u00e9todo de an\u00e1lisis marxista), pero eran informaciones todav\u00eda no vividas, experimentadas, en sustancia s\u00f3lo formales. Ninguno pod\u00eda sospechar la realidad hist\u00f3rica que ser\u00eda el inmediato futuro, ni identificar lo que entonces se llamaba \u201cbienestar\u201d con el \u201cdesarrollo\u201dque iba a realizar plenamente por primera vez en Italia, el \u201cgenocidio\u201d del que hablaba Marx en el Manifiesto.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas. Los \u201cvalores\u201d, nacionalizados y, por lo tanto, falsificados, del viejo mundo agr\u00edcola y paleo-capitalista, de repente no cuentan m\u00e1s. Iglesia, patria, familia, obediencia, orden, ahorro, moralidad, ya no valen. Y ya no sirven ni siquiera como falsos. Estos \u201cvalores\u201d sobreviven en el cl\u00e9rigo-fascismo marginado (tambi\u00e9n el MSI en sustancia los repudia). Los sustituyen los \u201cvalores\u201d de un nuevo tipo de civilizaci\u00f3n, totalmente \u201cotra\u201d con respecto a la civilizaci\u00f3n campesina y paleo-industrial. Esta experiencia ha sido hecha con anterioridad por otros Estados, pero en Italia se da de un modo totalmente particular, porque se trata de la primera \u201cunificaci\u00f3n\u201d real sufrida por nuestro pa\u00eds, mientras que en los otros pa\u00edses \u00e9sta se superpone, con una cierta l\u00f3gica, a la unificaci\u00f3n mon\u00e1rquica y a la ulterior unificaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n burguesa e industrial. El trauma italiano del contacto entre el \u201carca\u00edsmo\u201d pluralista y la nivelaci\u00f3n industrial tiene quiz\u00e1s s\u00f3lo un \u00fanico precedente: la Alemania anterior a Hitler. Tambi\u00e9n all\u00ed los valores de las diversas culturas particularistas han sido destruidos por la violenta homologaci\u00f3n de la industrializaci\u00f3n, con la consiguiente formaci\u00f3n de aquellas enormes masas, ya no m\u00e1s antiguas (campesinas, artesanas) y a\u00fan no modernas (burguesas), que han constituido el salvaje, aberrante, imprevisible cuerpo de las tropas nazis. En Italia est\u00e1 ocurriendo algo similar, e incluso con mayor violencia, porque la industrializaci\u00f3n de los a\u00f1os setenta constituye una \u201cmutaci\u00f3n\u201d decisiva incluso con respecto a la alemana de hace cincuenta a\u00f1os. Ya no estamos m\u00e1s frente, como todos ya saben, a \u201ctiempos nuevos\u201d, sino a una nueva \u00e9poca de la historia humana: de esas \u00e9pocas de la historia humana cuyos l\u00edmites abarcan milenios. Era imposible que los italianos reaccionaran peor de como lo han hecho ante tal trauma hist\u00f3rico. Ellos se han convertido en pocos a\u00f1os (en especial en el centro-sur) en un pueblo degenerado, rid\u00edculo, monstruoso, criminal. S\u00f3lo basta salir a la calle para advertirlo. Pero, naturalmente, para comprender los cambios en la gente, es necesario amarla. Yo, lamentablemente, a esta gente italiana la hab\u00eda amado: tanto fuera de los esquemas del poder (m\u00e1s a\u00fan, en oposici\u00f3n desesperada a ellos), como fuera de los esquemas populistas y humanitarios. Se trataba de un amor real, radicado en mi modo de ser. He visto, por lo tanto, \u201ccon mis sentidos\u201d, la acci\u00f3n coercitiva del poder del consumo transformar y deformar la conciencia del pueblo italiano, hasta una degradaci\u00f3n irreversible. Esto no hab\u00eda ocurrido durante el fascismo fascista, per\u00edodo en el cual el comportamiento estaba totalmente disociado de la conciencia. En vano el poder \u201ctotalitario\u201d iteraba y reiteraba sus imposiciones de comportamiento: a la conciencia no se la pod\u00eda implicar. Los \u201cmodelos\u201d fascistas no eran m\u00e1s que m\u00e1scaras, que se pod\u00edan poner y sacar. Cuando el fascismo fascista cay\u00f3, todo volvi\u00f3 a ser como antes. Lo mismo sucedi\u00f3 en Portugal: despu\u00e9s de cuarenta a\u00f1os de fascismo, el pueblo portugu\u00e9s ha celebrado el primero de mayo como si al \u00faltimo lo hubiese celebrado el a\u00f1o anterior. Es rid\u00edculo, entonces, que Fortini retrotraiga la distinci\u00f3n entre un fascismo y el otro a principios de la posguerra. La distinci\u00f3n entre el fascismo fascista y el fascismo de esta segunda fase del poder democristiano no s\u00f3lo no tiene punto de comparaci\u00f3n en nuestra historia, sino probablemente en toda la historia. Sin embargo, yo no escribo este art\u00edculo s\u00f3lo para polemizar sobre este punto, si bien me hubiera gustado. Escribo el presente art\u00edculo en realidad por una raz\u00f3n muy diversa, y es la que explicar\u00e9 a continuaci\u00f3n. Todos mis lectores se habr\u00e1n dado cuenta, sin duda, de un cambio en los jefes democristianos: en pocos meses ellos se han convertido en m\u00e1scaras f\u00fanebres. Es verdad, ellos contin\u00faan manifestando radiosas sonrisas, de una sinceridad incre\u00edble. En sus pupilas se condensa una verdadera, beata luz de buen humor, cuando no se trata de la c\u00f3mplice luz de la ingeniosidad y la picard\u00eda; cosa que a los electores les gusta, pareciera, tanto como la plena felicidad. Por otra parte, nuestros jefes contin\u00faan impert\u00e9rritos sus discursos incomprensibles, en los que flotan los flatus vocis de las acostumbradas promesas estereotipadas. En realidad ellos son, en verdad, m\u00e1scaras. Estoy seguro que, si se levantaran esas m\u00e1scaras, no se encontrar\u00eda ni siquiera un montoncito de huesos o de cenizas, all\u00ed estar\u00eda la nada, el vac\u00edo.<\/p>\n<p>La respuesta es simple: hoy en Italia, en realidad, hay un dram\u00e1tico vac\u00edo de poder. Pero \u00e9ste es el punto: no un vac\u00edo de poder legislativo o ejecutivo, ni un vac\u00edo de poder dirigente, ni, finalmente, un vac\u00edo de poder pol\u00edtico en cualquier sentido tradicional, sino un vac\u00edo de poder en s\u00ed mismo. \u00bfC\u00f3mo hemos llegado a este vac\u00edo? O mejor, \u201c\u00bfc\u00f3mo han llegado all\u00ed los hombres de poder?\u201d. La respuesta, una vez m\u00e1s, es simple: los hombres de poder democristianos han pasado de la \u201cfase de las luci\u00e9rnagas\u201d a la \u201cfase de la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas\u201d sin darse cuenta. Por m\u00e1s que esto pueda parecer pr\u00f3ximo a la criminalidad, su inconciencia en este punto ha sido absoluta: no han sospechado m\u00ednimamente que el poder, que ellos detentaban y administraban, no s\u00f3lo estaba sufriendo una evoluci\u00f3n \u201cnormal\u201d, sino que estaba cambiando radicalmente de naturaleza. Ellos se hab\u00edan ilusionado de que en su r\u00e9gimen todo ser\u00eda sustancialmente igual: que, por ejemplo, iban a contar eternamente con el Vaticano, sin darse cuenta de que el poder, que ellos mismos continuaban a detentar y administrar, ya no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con el Vaticano, como centro de vida campesina, retr\u00f3grada, pobre. Ellos se hab\u00edan ilusionado de poder contar para siempre con un ej\u00e9rcito nacionalista (como sus predecesores fascistas), y no ve\u00edan que el poder, que ellos mismos continuaban detentando y administrando, ya maniobraba para establecer la base de ej\u00e9rcitos nuevos, en cuanto transnacionales, casi polic\u00edas tecnocr\u00e1ticos. Y los mismo debemos decir con respecto a la familia, constre\u00f1ida, sin soluci\u00f3n de continuidad desde los tiempos del fascismo, al ahorro, a la moralidad, ahora el poder del consumo impon\u00eda a ella cambios radicales, hasta hacerle aceptar el divorcio, y por lo tanto, potencialmente, todo el resto, sin l\u00edmites (o, al menos, hasta los l\u00edmites consentidos por la permisividad del nuevo poder, peor que totalitario en cuanto violentamente totalizador). Los hombres del poder democristiano han padecido todo este poder, creyendo que lo administraban. No se han dado cuenta que \u00e9ste era \u201cotra cosa\u201d: inconmensurable, no s\u00f3lo para ellos, sino para toda una forma de civilizaci\u00f3n. Como siempre (cfr. Gramsci) s\u00f3lo en la lengua se han producido s\u00edntomas. En la fase de transici\u00f3n \u2013o sea \u201cdurante la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas\u201d\u2013 los hombres de poder democristianos han cambiado casi bruscamente el modo de expresarse, adoptando un lenguaje completamente nuevo (por otra parte incomprensible como el lat\u00edn): especialmente Aldo Moro, es decir (por una enigm\u00e1tica correlaci\u00f3n), aquel que aparece como el menos implicado de todos en las cosas horribles que se han organizado desde el \u201869 hasta hoy, con la intenci\u00f3n, por ahora lograda formalmente, de conservar como sea el poder. Digo formalmente porque, repito, en la realidad los poderosos democristianos cubren, con sus maniobras de aut\u00f3matas y sus sonrisas, el vac\u00edo. El poder real procede sin ellos, y ellos no tienen en las manos nada m\u00e1s que aquellos in\u00fatiles instrumentos que, de los mismos, vuelven reales s\u00f3lo sus l\u00fagubres sacos cruzados. Sin embargo en la historia el \u201cvac\u00edo\u201d no puede subsistir, puede ser s\u00f3lo predicado en abstracto y por absurdo. Es probable que, en efecto, el \u201cvac\u00edo\u201d del que hablo se est\u00e9 ya llenando, por medio de una crisis y un reajuste que no puede dejar de implicar a toda la naci\u00f3n. Es un signo de esto, por ejemplo, la espera \u201cmorbosa\u201d del golpe de Estado. Casi como si se tratase s\u00f3lo de \u201csustituir\u201d el grupo de hombres que nos han gobernado tan espantosamente por treinta a\u00f1os, llevando a Italia al desastre econ\u00f3mico, ecol\u00f3gico, urbanista, antropol\u00f3gico. En realidad, la falsa sustituci\u00f3n de estas \u201ccabezas de trapo\u201d por otras \u201ccabezas de trapo\u201d (no menos, al contrario, m\u00e1s fun\u00e9reamente carnavalescas), realizada por medio del reforzamiento artificial de los viejos aparatos de poder fascista, no servir\u00eda para nada (y, est\u00e9 claro que, en ese caso, la \u201ctropa\u201d ya ser\u00eda, por su constituci\u00f3n, nazi). El poder real al que desde una decena de a\u00f1os las \u201ccabezas de trapo\u201d han servido sin darse cuenta de su realidad: es esto ese algo que ya puede haber llenado el \u201cvac\u00edo\u201d (haciendo vana tambi\u00e9n la posible participaci\u00f3n en el gobierno del gran pa\u00eds comunista que ha nacido de las ruinas de Italia, porque no se trata de \u201cgobernar\u201d). De ese \u201cpoder real\u201d nosotros tenemos im\u00e1genes abstractas y en el fondo apocal\u00edpticas. No sabemos representarnos qu\u00e9 \u201cformas\u201d asumir\u00eda \u00e9ste sustituy\u00e9ndose directamente a los siervos que lo han tomado por una simple \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d de t\u00e9cnicas. De todos modos, con respecto a m\u00ed (si esto tiene alg\u00fan inter\u00e9s para el lector) que quede claro: yo, por m\u00e1s multinacional que sea, dar\u00eda toda la Montedison por una luci\u00e9rnaga.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class='MsoBodyText' style='margin-top: 5.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;'>Despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n de las luci\u00e9rnagas. Los \u201cvalores\u201d del viejo mundo agr\u00edcola y paleo-capitalista, de repente no cuentan m\u00e1s. Iglesia, patria, familia, obediencia, orden, ahorro, moralidad, ya no valen. Y ya no sirven ni siquiera como falsos. Los sustituyen los \u201cvalores\u201d de un nuevo tipo de civilizaci\u00f3n, totalmente \u201cotra\u201d con respecto a la civilizaci\u00f3n campesina y paleo-industrial.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class='MsoBodyText' style='margin-top: 5.65pt; margin-right: 0cm; margin-bottom: .0001pt; margin-left: 0cm; text-align: justify; line-height: 150%;'>He visto la acci\u00f3n coercitiva del poder del consumo transformar y deformar la conciencia del pueblo italiano, hasta una degradaci\u00f3n irreversible. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1683,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14,13],"tags":[],"class_list":["post-1682","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia-republica","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1682"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1682\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1683"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}