{"id":16822,"date":"2024-12-19T05:00:58","date_gmt":"2024-12-19T04:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16822"},"modified":"2024-12-18T11:57:09","modified_gmt":"2024-12-18T10:57:09","slug":"por-una-teoria-del-conflicto-la-nueva-edicion-de-el-capital-de-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16822","title":{"rendered":"Por una teor\u00eda del conflicto: la nueva edici\u00f3n de <i>El Capital<\/i> de Marx"},"content":{"rendered":"<div>A menudo, en los \u00faltimos a\u00f1os, hemos dicho que nos enfrentamos a una nueva fase hist\u00f3rica, en la que las contradicciones sist\u00e9micas se desarrollan r\u00e1pidamente y aumentan constantemente: crisis del modo de producci\u00f3n capitalista, aumento constante de la tensi\u00f3n b\u00e9lica, genocidio del pueblo palestino, crisis medioambiental, violencia sist\u00e9mica (desde la explotaci\u00f3n de clase desenfrenada hasta la violencia de g\u00e9nero).<\/div>\n<p>Frente a estos procesos, en los que desempe\u00f1a un papel regresivo, un Occidente en crisis de hegemon\u00eda intenta desesperadamente relanzarse en el plano ideol\u00f3gico, represent\u00e1ndose como la civilizaci\u00f3n m\u00e1s avanzada, un \u00abjard\u00edn\u00bb armonioso asediado por la \u00abjungla\u00bb (barbarie, autocracias, pueblos pasivos y atrasados).<\/p>\n<p>En este contexto, y precisamente por la necesidad de dar cuerpo a una hip\u00f3tesis de salida de esta grave y profunda crisis y de combatir eficazmente las armas ideol\u00f3gicas del adversario, el estudio y la elaboraci\u00f3n del marxismo, es decir, de una cosmovisi\u00f3n todav\u00eda capaz de explicar los procesos en curso y de indicar una perspectiva alternativa de la sociedad, asumen una renovada centralidad te\u00f3rica y pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La nueva edici\u00f3n en italiano del texto fundador, del pilar fundamental del marxismo, el primer libro de <i>El Capital <\/i>de Karl Marx, editado para Einaudi (en la prestigiosa serie <i>I millenni)<\/i> por Roberto Fineschi, que ha coordinado un equipo de traductores formado, adem\u00e1s de por \u00e9l mismo, por Stefano Breda, Gabriele Schimmenti y Giovanni Sgro&#8217;, resulta por tanto especialmente oportuna.<\/p>\n<p>Esta edici\u00f3n es el resultado de d\u00e9cadas de trabajo abierto sobre los textos marxianos en el marco del proyecto de la nueva edici\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica de las obras de Marx y Engels, el <i>MEGA2<\/i>, del que Fineschi, estudioso y compa\u00f1ero con el que hemos tenido el placer de colaborar durante a\u00f1os, es uno de los protagonistas.<\/p>\n<p>Sobre la fisonom\u00eda y las adquisiciones de este trabajo filol\u00f3gico, que est\u00e1 sacando a la luz nuevos textos y sobre todo aclarando algunas coyunturas fundamentales de la reflexi\u00f3n de Marx, nos remitimos al trabajo de Roberto y entretanto al discurso de Francesco Ravelli, publicado m\u00e1s abajo, en la presentaci\u00f3n de <i>El<\/i> <em>Capital<\/em> celebrada el 21 de noviembre en el club OST Barriera de Tur\u00edn.<\/p>\n<p>Lo que nos gustar\u00eda subrayar aqu\u00ed es el alcance pol\u00edtico de este trabajo de recuperaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n de los fundamentos del marxismo, que de hecho es tambi\u00e9n necesariamente una operaci\u00f3n pol\u00edtica, un elemento de la lucha de clases en el terreno de la teor\u00eda, en el plano de las ideas. De hecho, se trata de captar en Marx no a un \u00abcl\u00e1sico\u00bb, un pensador ciertamente de indudable profundidad pero en definitiva relegado a las polvorientas estanter\u00edas de una librer\u00eda anticuaria o clasificable en una historia doxogr\u00e1fica de la filosof\u00eda moderna, sino m\u00e1s bien a un te\u00f3rico actual, cuyo an\u00e1lisis sienta las bases para comprender el mundo en que vivimos, a partir de ese modo de producci\u00f3n capitalista, a\u00fan hoy dominante, del que supo captar la trama profunda del movimiento, el n\u00facleo estructural.<\/p>\n<p>El pensamiento de Marx (y de Engels) es el acto fundador de una concepci\u00f3n del mundo que, por su propia naturaleza, no puede cerrarse en sus escritos, pero cuya elaboraci\u00f3n ha sido continuada en la historia del marxismo y del movimiento comunista, y debe reanudarse y continuar hoy en la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica revolucionarias.<\/p>\n<p>Se trata de una concepci\u00f3n \u00abfuerte\u00bb, basada en el punto de vista de la totalidad, estructuralmente opuesta a la l\u00f3gica burguesa, liberal y posmoderna que, por una parte, permanece aprisionada en el \u00abmito de lo dado\u00bb, descuidando el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la realidad, y, por otra, ve el mundo como un \u00ablaberinto\u00bb en \u00faltima instancia incomprensible en su totalidad, y mucho menos sustancialmente modificable.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n marxiana del mundo, en cambio, se capta la tensi\u00f3n hacia el conocimiento del mundo social en su totalidad, compuesto de partes en relaci\u00f3n unas con otras; la traducci\u00f3n de esta teor\u00eda en praxis toma entonces la forma del objetivo de modificar el mundo en un sentido revolucionario, no s\u00f3lo en uno de sus sectores, sino con una verdadera sustituci\u00f3n de un modo de producci\u00f3n, de una formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social, de una concepci\u00f3n del mundo por otra, la socialista.<\/p>\n<p>Sin teor\u00eda revolucionaria, como nos ense\u00f1a Lenin, no es posible ninguna acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria. Hoy m\u00e1s que nunca, en un capitalismo y en un Occidente crepusculares, la batalla sobre la teor\u00eda, sobre la \u00abideolog\u00eda\u00bb entendida precisamente, gramscianamente, como concepci\u00f3n del mundo, es un aspecto crucial de la lucha de clases m\u00e1s amplia, convertida ahora en lucha por la reanudaci\u00f3n de un proceso racional de desarrollo humano.<\/p>\n<p>Redacci\u00f3n de <em>Contropiano<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">*****<\/p>\n<p><i>A continuaci\u00f3n publicamos la intervenci\u00f3n de Francesco Ravelli en la presentaci\u00f3n de la nueva edici\u00f3n cr\u00edtica de El Capital de Marx, celebrada el 21 de noviembre en Tur\u00edn, en la biblioteca popular \u00abNicola Zamboni\u00bb del c\u00edrculo OST Barriera.<\/i> <i>Tambi\u00e9n estuvo presente en la iniciativa Roberto Fineschi, editor y traductor de la obra maestra de Marx.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * * *<\/p>\n<p>La reciente edici\u00f3n del primer libro de <i>El Capital<\/i> de Marx editado por Roberto Fineschi para la serie <i>I millenni<\/i> <em>dell&#8217;editore<\/em> Einaudi tiene la misi\u00f3n de marcar por fin la lectura italiana del gran pensador y revolucionario. Militantes y estudiosos encontrar\u00e1n en sus manos un volumen de m\u00e1s de 1300 p\u00e1ginas que contiene la m\u00e1s alta exposici\u00f3n cr\u00edtica de la modernidad, t\u00e9rmino con el que debe entenderse el proceso de desarrollo hist\u00f3rico del modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Como es bien sabido, el primer libro es el \u00fanico escrito \u00edntegramente por Marx y tiene como objetivo analizar la producci\u00f3n del capital, es decir, comprender c\u00f3mo, a trav\u00e9s de su funcionamiento econ\u00f3mico, se constituye y se divide en clases la sociedad burguesa moderna. Fineschi y los otros tres traductores (Stefano Breda, Gabriele Schimmenti y Giovanni Sgro&#8217;) parten de las adquisiciones de la edici\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00edtica \u2013en particular de la segunda secci\u00f3n, vols. V-X, del monumental y a\u00fan inacabado <i>MEGA\u00b2<\/i>\u2013 y traducen la cuarta edici\u00f3n alemana (1890), fruto del trabajo de Engels que reuni\u00f3 las notas de Marx y sus postillas a las ediciones anteriores.<\/p>\n<p>Fundamentales son las aproximadamente 140 p\u00e1ginas de aparato, que dan cuenta de las importantes variantes de las tres primeras ediciones alemanas (1867, 1872-73, 1883) y de la traducci\u00f3n francesa que sali\u00f3 en fasc\u00edculos (1872-75). Basta pensar en la distinci\u00f3n estricta entre valor y valor de cambio: si en la primera edici\u00f3n alemana los dos t\u00e9rminos se utilizan de forma ambigua, a partir de la segunda edici\u00f3n Marx utiliza valor para la sustancia del valor y valor de cambio para la forma fenom\u00e9nica del mismo; la distinci\u00f3n entre trabajo y proceso de producci\u00f3n en el quinto cap\u00edtulo de la segunda edici\u00f3n alemana, que tambi\u00e9n es fundamental en lo que respecta a la teor\u00eda de la plusval\u00eda, la diferencia entre capital constante y capital variable, y la diferencia entre t\u00e9cnica y tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, si nos fijamos en la versi\u00f3n francesa, cabe destacar la presencia innovadora de la categor\u00eda de \u00abtrabajador total\u00bb y algunos cambios relevantes relativos a la teor\u00eda de la acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En resumen, esta excelente edici\u00f3n nos obliga a permanecer en el interior de la obra de Marx, a movernos con \u00e9l a lo largo de una elaboraci\u00f3n conceptual hecha de tentativas y replanteamientos, hip\u00f3tesis y verificaciones. El texto contiene todo el material que Marx escribi\u00f3 a partir de 1863 con la idea expl\u00edcita de redactar lo que se convertir\u00eda en su <i>opus magnum<\/i>: adem\u00e1s, por supuesto, de la edici\u00f3n impresa de 1890 del primer libro de <i>El Capital<\/i> (con las variantes ya evocadas de las dem\u00e1s editadas por \u00e9l o por Engels, excluyendo la inglesa), encontramos lo que queda del Manuscrito 1863-65, es decir, el llamado cap\u00edtulo sexto in\u00e9dito sobre los <i>Resultados del Proceso Inmediato de<\/i> Producci\u00f3n y algunas p\u00e1ginas y notas dispersas; la reproducci\u00f3n completa del primer cap\u00edtulo sobre la mercanc\u00eda, de 1867, y su ap\u00e9ndice sobre la forma del valor, que son radicalmente diferentes de la versi\u00f3n final; y luego, de nuevo, la reconstrucci\u00f3n cr\u00edtica del manuscrito de redacci\u00f3n que Marx escribi\u00f3 entre 1871 y 1872 con vistas a la segunda edici\u00f3n alemana y m\u00e1s tarde a la edici\u00f3n francesa; \u00e9ste es el texto sobre el que Marx trabaj\u00f3 para reestructurar el primer cap\u00edtulo, en el que naci\u00f3 el famoso p\u00e1rrafo sobre el fetichismo.<\/p>\n<p>El volumen se enriquece con la reproducci\u00f3n de diecis\u00e9is cuadros, en su mayor\u00eda de lenguaje realista, que representan las m\u00faltiples caras de la explotaci\u00f3n de los siglos XIX y XX, entre ellos <i>Los<\/i> <i>picapedreros<\/i> de Courbet, <i>Los <\/i><em>obreros<\/em> de Morbelli, <em>Los<\/em><i> descargadores de carb\u00f3n<\/i> de Monet, <em>Los obreros<\/em> <i>volviendo a casa<\/i> de Munch, un detalle de <em>Los huelguistas<\/em> de Adler y otros.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son muy \u00fatiles las p\u00e1ginas dedicadas a las notas de traducci\u00f3n, que dan cuenta de los criterios utilizados. En mi opini\u00f3n, son esclarecedoras las explicaciones relativas a la elecci\u00f3n de la traducci\u00f3n, por ejemplo, de <i>Arbeiter<\/i>, que en alem\u00e1n significa tanto obrero como trabajador de f\u00e1brica; de <i>Darstellung<\/i>, exposici\u00f3n; <i>Vorstellung<\/i>, representaci\u00f3n; <i>repr\u00e4sentieren<\/i>, ser representativo; <i>erscheinen<\/i>, manifestar; <i>Erscheinung<\/i>, fen\u00f3meno; <i>scheinen<\/i>, opini\u00f3n; <i>Schein<\/i>, semblanza; <i>Ent\u00e4usserung<\/i>, alienaci\u00f3n en el sentido de ser despojado de su forma original (el participio pasado <i>ent\u00e4ussert<\/i>, en la metamorfosis de la mercanc\u00eda, se utiliza en referencia al dinero, que es la mercanc\u00eda despojada de su forma corp\u00f3rea original; el dinero es la forma despojada de la mercanc\u00eda alienada).<\/p>\n<p>Se trata de enmarcar muy brevemente la edici\u00f3n, en cuya introducci\u00f3n el editor nos recuerda tambi\u00e9n por qu\u00e9 no existe una edici\u00f3n definitiva (o \u00abde \u00faltima mano\u00bb) de <i>El Capital<\/i>, y las razones por las que adopt\u00f3 la edici\u00f3n de 1890 como base textual. Se me ocurri\u00f3 intentar decir qu\u00e9 han aportado las ediciones y los estudios editados por Roberto Fineschi<sup>1<\/sup> a mi intento de comprender la teor\u00eda de Marx.<\/p>\n<p>Que <i>El Capital<\/i> es una contribuci\u00f3n decisiva, y por lo tanto digna de una atenci\u00f3n particular, es reconocido por todos, incluso por los apologistas de la clase dominante, evidentemente escasa de otras referencias te\u00f3ricas hasta la situaci\u00f3n actual. As\u00ed lo demuestran los numerosos art\u00edculos aparecidos en los peri\u00f3dicos comentando la nueva edici\u00f3n, que, para bien o para mal, se han referido a la fecundidad anal\u00edtica del libro en relaci\u00f3n con la globalizaci\u00f3n de los mercados, la centralizaci\u00f3n y concentraci\u00f3n del capital, la periodicidad de las crisis financieras e industriales, la mercantilizaci\u00f3n de todos los aspectos de la vida social e individual, el progreso tecnol\u00f3gico, la funci\u00f3n del ej\u00e9rcito industrial de reserva, la precariedad sist\u00e9mica y la flexibilidad del trabajo, etc.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, no se trata s\u00f3lo del reconocimiento del pensamiento cl\u00e1sico de Marx, a lo Bobbio, sino que creo que existe precisamente una utilizaci\u00f3n capitalista de Marx, cuya condici\u00f3n de posibilidad hist\u00f3ricamente determinada, al menos aqu\u00ed en Italia y en Europa, es la lucha de clases al rev\u00e9s: la de los capitalistas (en sus diversas formas de dominaci\u00f3n) contra el movimiento obrero, contra los asalariados, los subalternos, los dominados. \u00a1<i>El capital<\/i> tambi\u00e9n est\u00e1 al servicio de la clase dominante!<\/p>\n<p>Pero vayamos a la relaci\u00f3n que los comunistas debemos tener con <i>Das Kapital<\/i>; huelga decir que para nosotros no puede ser un cl\u00e1sico entre otros, y sin embargo, si pensamos en el alt\u00edsimo nivel de abstracci\u00f3n en el que se sit\u00faa el an\u00e1lisis que contiene, ni siquiera podemos considerarlo como un instrumento inmediato de praxis pol\u00edtica encaminada a la salida del modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed Roberto es realmente \u00fatil. La especificidad del modo de producci\u00f3n capitalista es la constituci\u00f3n hist\u00f3rica de una relaci\u00f3n social muy espec\u00edfica, una constituci\u00f3n que implica la liberaci\u00f3n de toda servidumbre con la separaci\u00f3n simult\u00e1nea y clara entre la posesi\u00f3n de los medios de producci\u00f3n y la posesi\u00f3n de la simple capacidad de trabajo.<\/p>\n<p>Si se separa al trabajador de los medios de extrusi\u00f3n de esta capacidad inherente a su corporeidad (mente, m\u00fasculos, manos, etc.) y, sin embargo, se le deja la libertad de elegir lo que m\u00e1s le plazca (morirse de hambre o \u00abganarse la vida\u00bb), no puede desarrollarse otra cosa que el libre regateo entre el capital y la fuerza de trabajo, no inmediatamente, pero la grandeza de Marx es haber identificado la explotaci\u00f3n independientemente de las \u00abfricciones\u00bb hist\u00f3ricas precapitalistas que a\u00fan exist\u00edan desde hac\u00eda mucho tiempo. En resumen, la masa de trabajo asalariado ten\u00eda que formarse: \u00e9ste es el movimiento (hist\u00f3rico) de establecimiento de la relaci\u00f3n social que es el capital, seg\u00fan la definici\u00f3n de Marx.<\/p>\n<p>Deteng\u00e1monos, pues, en el significado de la historia en <i>El Capital<\/i>. La idea fundamental es llegar a una concepci\u00f3n no tanto gen\u00e9rica de la historicidad como descripci\u00f3n del curso de los acontecimientos, o de un periodo concreto del pasado o del presente, sino desarrollar, y esto es lo que hace Marx, un modelo te\u00f3rico de una \u00e9poca hist\u00f3rica dada, que estructure los acontecimientos sobre la base de una l\u00f3gica que sea en s\u00ed misma hist\u00f3rica, es decir, que tenga historicidad.<\/p>\n<p>Partiendo de ciertos presupuestos planteados por el modelo te\u00f3rico, \u00e9ste se desarrolla por la incorporaci\u00f3n y reproducci\u00f3n de sus elementos intr\u00ednsecos, pero no de manera mec\u00e1nica o siempre igual, sino a la luz de una fuerza l\u00f3gica tendencial, seg\u00fan la cual las reglas de funcionamiento (del modo de producci\u00f3n capitalista) contrastan con sus presupuestos, los amenazan. Podr\u00edamos hablar quiz\u00e1s de la auto-superaci\u00f3n de los presupuestos del capital, cuyo c\u00f3digo gen\u00e9tico \u2013su \u00abmisi\u00f3n hist\u00f3rica\u00bb, como habr\u00eda dicho el maestro de Roberto, Alessandro Mazzone<sup>2<\/sup>\u2013 ser\u00eda el de tener en s\u00ed mismo, de llevar consigo, su propia finitud.<\/p>\n<p>Esta din\u00e1mica compleja, tal como me parece, no depende por tanto de coyunturas hist\u00f3ricas espec\u00edficas, sino que es, de hecho, un modelo de transformaciones sociales, un modelo inclusivo de los elementos particulares de una fase espec\u00edfica del proceso, elementos particulares de una l\u00f3gica hist\u00f3rica general. \u00bfC\u00f3mo interrogar este plano general del discurso? \u00bfNo ser\u00e1 que Marx piensa una l\u00f3gica de la historia fuera de la historia? Roberto nos ense\u00f1a que no es as\u00ed: la l\u00f3gica de la historia es hist\u00f3rica, pero no coincide con el curso hist\u00f3rico cronol\u00f3gicamente determinado, digamos que lo refleja, lo estructura conceptualmente.<\/p>\n<p>Los hechos hist\u00f3ricos no s\u00f3lo existen en s\u00ed mismos, sino que est\u00e1n subsumidos en una dimensi\u00f3n l\u00f3gica. Los presupuestos de esta trama se heredan de los modos de producci\u00f3n precapitalistas, pero s\u00f3lo en una fase posterior, es decir, cuando el capital engulle por completo las formas hist\u00f3ricas pasadas, es posible ver en funcionamiento su l\u00f3gica hist\u00f3rica, que es una l\u00f3gica de la contradicci\u00f3n entre los presupuestos de su afirmaci\u00f3n hist\u00f3rica y los resultados de las leyes de desarrollo de las que procede.<\/p>\n<p>Existe entonces, sin duda, una dial\u00e9ctica muy compleja entre lo l\u00f3gico y lo hist\u00f3rico. Entretanto, sin embargo, parece muy importante haber establecido que comprender la historicidad significa comprender las tendencias internas del capital.<\/p>\n<p>Tal propuesta hermen\u00e9utica requiere que comencemos a leer <i>El Capital<\/i> desde la primera secci\u00f3n sobre <i>la Mercanc\u00eda y el Dinero<\/i>. Sabemos que esto no es obvio. Althusser recomendaba a los lectores saltarse toda la primera secci\u00f3n \u2013en la que (cuarto p\u00e1rrafo del primer cap\u00edtulo) est\u00e1 inscrito el pasaje, que \u00e9l consideraba tan dif\u00edcil como in\u00fatil, sobre el <i>Car\u00e1cter fetichista de la mercanc\u00eda y su arcano\u2013<\/i> y comenzar a leer a partir de la segunda secci\u00f3n <em>sobre la Transformaci\u00f3n del dinero en capital<\/em>. Althusser consideraba el an\u00e1lisis de la forma valor, con el que se abre El <i>Capital<\/i>, simplemente como una aclaraci\u00f3n adicional, que se explorar\u00eda m\u00e1s adelante<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>La primera secci\u00f3n de <i>El<\/i> <em>Capital<\/em> no constituye la descripci\u00f3n de un modo de producci\u00f3n aut\u00f3nomo y se refiere a la superficie del modo de producci\u00f3n capitalista, ya que s\u00f3lo en una fase m\u00e1s avanzada de la teor\u00eda puede la forma mercanc\u00eda encontrar su propia generalizaci\u00f3n adecuada. Aqu\u00ed el problema est\u00e1 relacionado con la aparici\u00f3n, en Marx, de una latencia de la forma mercanc\u00eda que presiona para su generalizaci\u00f3n fuera del modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Ciertamente, el modo de producci\u00f3n capitalista es el \u00fanico que transforma el producto en forma mercanc\u00eda como forma generalizada de producci\u00f3n, sin embargo, ser\u00eda err\u00f3neo suponer que la simple circulaci\u00f3n es un modo de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el esbozo de <i>Para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica <\/i>Marx llama a la circulaci\u00f3n simple una \u00absuposici\u00f3n que supone\u00bb, sugiriendo precisamente que la circulaci\u00f3n simple no es un modo de producci\u00f3n. S\u00f3lo supone que hay productos que intercambiar. La producci\u00f3n espec\u00edficamente capitalista de la mercanc\u00eda se produce en un nivel posterior de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>El hecho es que el comienzo conceptual de <i>El Capital <\/i>es la mercanc\u00eda como \u00abc\u00e9lula econ\u00f3mica\u00bb. La mercanc\u00eda expresa el car\u00e1cter universal del contenido, es decir, el puro proceso de trabajo, en abstracto, sin forma social determinada, y la determinaci\u00f3n formal que \u00e9ste \u2013el proceso de trabajo\u2013 tiene en el modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>La mercanc\u00eda es una unidad de contenido material y forma social. La mercanc\u00eda abre potencialmente la exposici\u00f3n de toda la teor\u00eda <i>del Capital<\/i>. Es la \u00abc\u00e9lula econ\u00f3mica\u00bb porque posee la totalidad l\u00f3gico-conceptual del modo de producci\u00f3n capitalista. El concepto de mercanc\u00eda, independientemente de c\u00f3mo se produzca, se plantea en forma de desdoblamiento en mercanc\u00eda y dinero. Es este \u00faltimo el que devuelve la unidad al mundo de la circulaci\u00f3n simple.<\/p>\n<p>La mercanc\u00eda como tal es a la vez un valor particular y un valor abstracto-universal, pero la manifestaci\u00f3n de este lado abstracto de la misma, precisamente a causa de su estrechez particular, la mercanc\u00eda por s\u00ed misma fracasa, por lo que necesita ante s\u00ed una mercanc\u00eda universal en la que reconocerse. En el concepto de mercanc\u00eda est\u00e1 tambi\u00e9n el desarrollo de la mercanc\u00eda y del dinero. Si en la forma D-M-D el dinero \u00abse transforma en capital, <i>se convierte en<\/i> capital y ya <i>es<\/i> capital por su propia determinaci\u00f3n \u201c<sup>4<\/sup>, con D-M-D\u201d tenemos \u201c<i>la f\u00f3rmula universal del capital<\/i> tal como <i>se manifiesta<\/i> inmediatamente en la esfera de la circulaci\u00f3n \u201d<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>Podemos salir del paso diciendo que la mercanc\u00eda es la forma social del producto destinado a ser intercambiado: es simult\u00e1neamente valor de cambio y valor. Al fin y al cabo, la relaci\u00f3n de intercambio entendida como elecci\u00f3n y no como necesidad material es el presupuesto del modo de producci\u00f3n capitalista.<\/p>\n<p>Legal y pol\u00edticamente, la sociedad burguesa se compone de ciudadanos libres, pero Marx nos ense\u00f1a que bajo esta mistificaci\u00f3n operan relaciones de dominaci\u00f3n, por las que el sujeto hist\u00f3rico, alienado de s\u00ed mismo y del producto de su trabajo, transfiere su naturaleza supuestamente universal a un objeto que lo domina. Nos encontramos entonces con la cosificaci\u00f3n y el fetichismo de la mercanc\u00eda, categor\u00edas que no son superponibles a la juvenil teor\u00eda de la alienaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima se basa en el concepto de \u00abesencia de la especie\u00bb (<i>Gattungswesen<\/i>) y remite la interpretaci\u00f3n de la \u00abnaturaleza humana\u00bb a una esencia universal, situada <i>ab origine<\/i> y que se recuperar\u00e1 al final de un proceso escatol\u00f3gico-finalista que predetermina desde el principio el resultado de la salvaci\u00f3n final.<\/p>\n<p>En la teor\u00eda <i>del<\/i> <em>Capital<\/em>, en cambio, el sujeto alienado es la persona concebida como resultado de un proceso hist\u00f3rico determinado, es decir, una subjetividad hist\u00f3rica producida por el intercambio de mercanc\u00edas, no el ser humano en general, que hist\u00f3ricamente nunca existe. Considerar las cualidades hist\u00f3ricas naturales como determinadas es caer, subjetivamente, en la trampa del fetichismo de la mercanc\u00eda.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 significa el hombre y cu\u00e1l es la naturaleza de su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s son caracter\u00edsticas que s\u00f3lo pueden determinarse mediante la estructuraci\u00f3n de las condiciones espec\u00edficas del modo de producci\u00f3n capitalista. En el mundo del capital, los sujetos implicados en el intercambio son actores sociales hist\u00f3ricamente determinados que no objetivan su esencia humana en las cosas, sino su propia relaci\u00f3n social como intercambiadores.<\/p>\n<p>La idea abstracta del individuo en general, abstracta y absoluta, es el resultado del proceso material de alienaci\u00f3n y cosificaci\u00f3n, en el sentido de que es esta \u00abpersona\u00bb abstracta el sujeto real del proceso de alienaci\u00f3n\/reificaci\u00f3n. Confundirlo con la naturaleza humana en general es caer v\u00edctima del fetichismo de la mercanc\u00eda, es decir, considerar una de las formas de subjetividad (<em>hist\u00f3ricamente determinada)<\/em> producida por la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas como ajena a la historia.<\/p>\n<p>Si el dinero es el lado objetivo de este sistema, la persona abstracta es el subjetivo. Marx supera en <em>El Capital<\/em> tanto el antropologismo que abraz\u00f3 en su juventud (el hombre como entidad natural gen\u00e9rica) como toda filosof\u00eda esencialista y fetichista.<\/p>\n<p>Una \u00faltima observaci\u00f3n que quisiera hacer se refiere a la distinci\u00f3n entre las formas del modo de producci\u00f3n capitalista y las figuras hist\u00f3ricas relacionadas con \u00e9l. Cuando Marx, en los cap\u00edtulos once, doce y trece, trata de la cooperaci\u00f3n, la manufactura, las m\u00e1quinas y la gran industria, parecer\u00eda que simplemente est\u00e1 describiendo las relaciones imperantes en la Inglaterra del siglo XIX, una especie de fresco sociol\u00f3gico del proceso de trabajo capitalista.<\/p>\n<p>En cambio, Roberto nos dice que en esos lugares de <i>El Capital<\/i>, Marx no s\u00f3lo est\u00e1 hablando de figuras hist\u00f3ricas del capitalismo ingl\u00e9s, sino que est\u00e1 desarrollando una teor\u00eda de las formas del proceso de trabajo en el modo de producci\u00f3n capitalista, es decir, las maneras en que se realiza el proceso de trabajo.<\/p>\n<p>La manufactura y la gran industria son ejemplificaciones hist\u00f3ricas de modos formales, como la cooperaci\u00f3n, la reducci\u00f3n del sujeto a un elemento parcial del sistema de producci\u00f3n, la subordinaci\u00f3n del trabajador, su apendicizaci\u00f3n e incluso su exclusi\u00f3n del proceso.<\/p>\n<p>Por lo tanto, es necesario considerar la cooperaci\u00f3n, la manufactura y la gran industria como \u00abfiguras\u00bb hist\u00f3ricas en las que aparecieron esas \u00abformas\u00bb espec\u00edficas de producir de manera capitalista; s\u00f3lo as\u00ed la degradaci\u00f3n del significado hist\u00f3rico de ciertas figuras no conlleva tambi\u00e9n la desaparici\u00f3n de las formas como tales. La reducci\u00f3n a parte del sistema, la subordinaci\u00f3n y el car\u00e1cter cooperativo siguen siendo aspectos centrales del proceso de valorizaci\u00f3n del capital.<\/p>\n<p>Las figuras hist\u00f3ricas que utiliza ya no son s\u00f3lo los obreros de las f\u00e1bricas polarizados en una clase social, sino todas aquellas figuras cuya forma de trabajo sigue estando dirigida por el capital en las formas de cooperaci\u00f3n, parcialidad, subordinaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>La alta teor\u00eda de Marx se refiere a din\u00e1micas epocales y tiene un fuerte asidero incluso en los desarrollos de las \u00faltimas d\u00e9cadas del capitalismo, su reestructuraci\u00f3n y sus nuevas formas de dominaci\u00f3n. En resumen, las categor\u00edas elaboradas por Marx, lejos de ser ajenas a la actualidad, nos se\u00f1alan l\u00edneas de tendencia que operan a gran escala.<\/p>\n<p>El \u00abtrabajador total\u00bb cooperativo, parcelado y subordinado a la automatizaci\u00f3n, ocupado en cualquier trabajo, ya sea delante de un ordenador o en un cami\u00f3n que transporta paquetes, respeta las determinaciones formales identificadas por Marx y representadas hist\u00f3ricamente por el obrero de f\u00e1brica.<\/p>\n<p>Siempre queda el punto de la autocontradicci\u00f3n del capital, que por una parte expulsa el trabajo vivo del proceso de producci\u00f3n (producci\u00f3n de plusval\u00eda relativa, aumento de la productividad, reducci\u00f3n del tiempo de trabajo necesario indispensable para la valorizaci\u00f3n) y por otra parte sigue necesit\u00e1ndolo por el simple hecho de que la plusval\u00eda es trabajo excedente por encima del tiempo de trabajo necesario del obrero.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hago una pausa, esperando ser al menos un poco buen alumno de Marx y Robert.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1 Recordemos, por lo que respecta a los textos, que en 2011 public\u00f3 para <em>La citt\u00e0 del sole<\/em> una edici\u00f3n en dos vol\u00famenes del primer libro de <i>El Capital <\/i>, con una traducci\u00f3n completamente nueva de los siete primeros cap\u00edtulos. Entre sus estudios m\u00e1s recientes, todos ellos indispensables, figuran: <i>La l\u00f3gica de El Capital.<\/i> <i>Ripartire da Marx<\/i>, IISF Press, N\u00e1poles 2021\u00b2; <i>Marx<\/i>, Schol\u00e9, Brescia 2021; <i>Marx e Hegel.<\/i> <i>Fondamenti per una rilettura<\/i>, La scuola di Pitagora, N\u00e1poles 2024\u00b2.<\/p>\n<p>2 Cf. el ensayo <em>La temporalit\u00e0 specifica del modo di produzione capitalistico ovvero \u00abla missione storica del capitale\u00bb<\/em>, en <em>Marx e i suoi critici<\/em>, QuattroVenti, Urbino 1987.<\/p>\n<p>3 Cf. el <i>Avertissement aux lecteurs du Livre I du<\/i> Capital prefacio a la edici\u00f3n Garnier-Flammarion, Par\u00eds 1969.<\/p>\n<p>4 K. Marx, <i>Il capi<\/i>tale, edici\u00f3n Einaudi, Tur\u00edn 2024, p. 150.<\/p>\n<p>5 <i>Ibid<\/i>, p. 158.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Contropiano<\/em>, 7 de diciembre de 2024 (<a href=\"https:\/\/contropiano.org\/fattore-k\/2024\/12\/07\/per-una-teoria-del-conflitto-la-nuova-edizione-del-capitale-di-marx-0178223\">https:\/\/contropiano.org\/fattore-k\/2024\/12\/07\/per-una-teoria-del-conflitto-la-nuova-edizione-del-capitale-di-marx-0178223<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A menudo, en los \u00faltimos a\u00f1os, hemos dicho que nos enfrentamos a una nueva fase hist\u00f3rica, en la que las<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16823,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1544,1552],"tags":[],"class_list":["post-16822","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-karl-marx","category-marxismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16822","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16822"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16822\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16827,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16822\/revisions\/16827"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16823"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16822"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16822"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16822"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}