{"id":16933,"date":"2025-01-10T05:00:58","date_gmt":"2025-01-10T04:00:58","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16933"},"modified":"2025-01-17T10:25:10","modified_gmt":"2025-01-17T09:25:10","slug":"donde-se-habla-cuando-apenas-se-hablaba-de-una-filosofa-y-obrera-francesa-hermana-de-uno-de-los-grandes-matematicos-del-siglo-xx-que-impresiono-profundamente-a-francisco-fernandez-buey-amigo-d","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16933","title":{"rendered":"Donde se habla, cuando apenas se hablaba, de una fil\u00f3sofa (y obrera) francesa, hermana de uno de los grandes matem\u00e1ticos del siglo XX, que impresion\u00f3 profundamente a Francisco Fern\u00e1ndez Buey, amigo, disc\u00edpulo y compa\u00f1ero del autor"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz<\/strong><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 12pt;\">Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 12pt;\">Seguimos con la serie de textos de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n que iremos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, son escritos sobre Simone Weil de principios de los a\u00f1os cincuenta.<\/span><\/em><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 12pt;\">Os agradecer\u00edamos que nos ayudarais en la difusi\u00f3n de estos trabajos. \u00abDonde se habla de una revista barcelonesa, de ef\u00edmera duraci\u00f3n, a la que los j\u00f3venes editores llamaron Qvadrante, los universitarios hablan\u00bb <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16907\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/espai-marx.net\/?p=<\/a>, ha sido el primer material publicado. Este, el actual, los futuros y las cuatro entradas de presentaci\u00f3n pueden encontrarse pulsando la etiqueta \u00abCentenario Sacrist\u00e1n\u00bb &#8211;<a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?tag=centenario-sacristan\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/espai-marx.net\/?tag=<\/a>&#8211; que se encuentra adem\u00e1s debajo de cada t\u00edtulo de nuestras entradas de esta serie.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"zxx\" align=\"left\"><em><span style=\"font-size: 12pt;\">Un abrazo grande, buen a\u00f1o y muchas gracias.<\/span><\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>\u00cdNDICE <\/b><\/p>\n<p><a href=\"#1\">1. Presentaci\u00f3n<\/a><br \/>\n<a href=\"#2\">2. Simone Weil<\/a><br \/>\n<a href=\"#3\">3. Personalismo<\/a><br \/>\n<a href=\"#4\">4. Rese\u00f1a de <i>La pesanteur et la gr\u00e2ce<\/i><\/a><br \/>\n<a href=\"#5\">5. Rese\u00f1a de <em>Attente de Dieu<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"#6\">6. Rese\u00f1a de <em>L\u2019enracinement<\/em><\/a><br \/>\n<a href=\"#7\">7. Rese\u00f1a de <i>La connaissance surnaturelle<\/i><\/a><br \/>\n<a href=\"#8\">8. Rese\u00f1a de <i>Intuitions pr\u00e9-chr\u00e9tiennes<\/i><\/a><br \/>\n<a href=\"#9\">9. Nota final<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Presentaci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Manuel Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 un art\u00edculo sobre Simone Weil a principios de los a\u00f1os cincuenta, probablemente en 1952, destinado a formar parte de la <i>Enciclopedia Pol\u00edtica Argos <\/i>(1949-1954), una enciclopedia que deb\u00eda editarse en Buenos Aires aunque la mayor parte de los miembros de la redacci\u00f3n viv\u00edan en Barcelona. En la elaboraci\u00f3n del proyecto, que finalmente qued\u00f3 inconcluso e in\u00e9dito, fue esencial el papel de coordinaci\u00f3n y direcci\u00f3n de Esteban Pinilla de las Heras (1926-1994).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Este art\u00edculo del autor de <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i> sobre Weil fue publicado y presentado por primera vez por el profesor Laureano Bonet en <i>mientras tanto,<\/i> n\u00ba 63, oto\u00f1o de 1995, pp. 55-58. Albert Domingo Curto lo incluy\u00f3 en su edici\u00f3n de: Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contemor\u00e1nea<\/i>, Madrid: Trotta, 2007, pp. 59-62.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Entre otras entradas, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 tambi\u00e9n la voz \u00abPersonalismo\u00bb y public\u00f3 adem\u00e1s, en 1951, en la revista <i>Laye<\/i>, como hiciera tambi\u00e9n Gabriel Ferrater con <i>La condici<\/i><i>\u00f3n obrera<\/i>, rese\u00f1as sobre las siguientes obras de Weil: <i>A la espera de Dios, Intuiciones precristianas, La gravedad y la gracia, Echar ra<\/i><i>\u00edces <\/i>y<i> El conocimiento sobrenatural, <\/i>incluidas todas ellas en <i>Papeles de Filosof\u00eda, <\/i>Barcelona: Icaria, Barcelona, 1984<i>, <\/i>pp. 468- 479).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En <i>En menos de la libertad. Dimensiones pol\u00edticas del grupo Laye en Barcelona y en Espa\u00f1a<\/i>, Barcelona: Anthropos, 1989, p. 12, Pinilla de las Heras daba cuenta de la enorme resonancia que hab\u00eda tenido en el mundo anglosaj\u00f3n, desde mediados de 1987, el inicio de la publicaci\u00f3n en Londres de la traducci\u00f3n inglesa de las <i>Obras completas<\/i> de Weil. Recordaba entonces el gran soci\u00f3logo soriano-barcelon\u00e9s \u00abque el Grupo <i>Laye<\/i> fue el pionero en Espa\u00f1a y en el mundo de hablas hispanas, y concretamente en Barcelona, ya a principios del decenio de 1950, en el conocimiento, ex\u00e9gesis y cr\u00edtica de las primeras obras editadas en el original franc\u00e9s de la que era autora aquella moralista, combatiente pol\u00edtica, mujer y pensadora de unas cualidades singulares, que fue Simone Weil\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De hecho, <i>Laye<\/i> lleg\u00f3 a anunciar la confecci\u00f3n de un n\u00famero monogr\u00e1fico dedicado al estudio de los textos de \u00abquien ya entonces era juzgada como una de las grandes figuras intelectuales europeas en los tormentosos a\u00f1os que condujeron a la Segunda Guerra Mundial\u00bb. El n\u00famero no lleg\u00f3 a publicarse y \u00absolamente en parte se conservan en mis archivos algunos escritos de Manuel Sacrist\u00e1n que hubiesen podido contribuir a \u00e9l\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Las circunstancias de la censura espa\u00f1ola de aquel per\u00edodo, conjetura Pinilla de las Heras, tampoco hubiesen permitido la edici\u00f3n del volumen. A lo que a\u00f1ad\u00eda: \u00abDe lo que hay que dejar constancia es de que hubo un grupo de intelectuales barceloneses (unos, catalanes de nacimiento; otros, de adopci\u00f3n) que se percataron de la transcendencia del hecho intelectual e hist\u00f3rico, con varios decenios de antelaci\u00f3n a lo acontecido despu\u00e9s en el \u00e1mbito cultural anglosaj\u00f3n. Por ello, esta prioridad barcelonesa merece ser destacada, y es necesario adem\u00e1s profundizar en ella\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"zxx\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL <\/a><a href=\"#INDICE\">\u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a><b>2. Simone Weil<\/b><\/h3>\n<p>Escritora pol\u00edtica y religiosa francesa (1909\u20131943) de influencia extendida hoy por toda Europa, pero principalmente en ambientes no profesionales y de un modo un tanto desvirtuado. La doble vertiente del pensamiento de Simone Weil [S.W.] y su temprana muerte han dado lugar a que sus escritos, en la mayor parte bocetos adelantados, hayan sido editados con poca honradez y con miras proselitistas del editor.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n pol\u00edtica de S.W. es anterior a su vocaci\u00f3n religiosa. Data de 1931, cuando, al ser nombrada profesora de filosof\u00eda en el Liceo de Puy-de-D\u00f4me (Auvernia [NE: Actualmente regi\u00f3n administrativa de Auvernia-R\u00f3dano-Alpes]) entra en contacto con los sindicalistas de la \u00abR\u00e9volution Prol\u00e9tarienne\u00bb, publicaci\u00f3n no-estalinista. Impulsada por ideas bien precisas y por sentimientos profundos, pide un permiso especial y trabaja como obrera de f\u00e1brica desde el martes 4 de diciembre de 1934 hasta finales de 1935. Luego interviene en la guerra civil espa\u00f1ola, cae \u2013de vuelta a Francia\u2013 bajo las leyes antisemitas y antiizquierdistas de Vichy, quedando separada de su profesi\u00f3n, consigue salir de Francia, llega a New York (v\u00eda Casablanca) y luego a Inglaterra donde, sometida voluntariamente al r\u00e9gimen alimenticio del racionamiento franc\u00e9s, muere tuberculosa el 24 de agosto de 1943, en el sanatorio de Ashford (Kent).<\/p>\n<p>Si en su vida la vocaci\u00f3n pol\u00edtica (que nunca desapareci\u00f3 en ella) fue anterior cronol\u00f3gicamente a sus experiencias religiosas, en cambio, el conjunto de sus ideas revolucionarias parece haber estado pidiendo desde el primer momento el fondo religioso que les da la posterior intuici\u00f3n religiosa central. Un cuadro de las ideas pol\u00edticas de S.W. \u2013cuadro que es posible establecer a pesar del car\u00e1cter fragmentario de la mayor\u00eda de sus escritos\u2013 resulta poco profundamente comprensible si no est\u00e1 trazado sobre el fondo omnipresente de su experiencia y su teor\u00eda religiosas.<\/p>\n<p><b>Principios religiosos del pensamiento pol\u00edtico de S.W<\/b>.<i> <\/i><\/p>\n<p>El pensamiento religioso de S.W. es lo suficientemente sistem\u00e1tico para poder ser estructurado expositivamente en una teolog\u00eda bastante completa. Pero s\u00f3lo tienen importancia directa sobre sus ideas pol\u00edticas los principios religiosos que coinciden en configurar, dentro de su teolog\u00eda, una moral rigurosamente personalista. Este n\u00facleo de pensamiento se organiza a trav\u00e9s y en torno del desarrollo del siguiente principio: s\u00f3lo la persona tiene un valor substantivo, un valor ante la transcendencia. La consideraci\u00f3n como substantivas de entidades que no sean la persona es una forma de idolatr\u00eda.<\/p>\n<p>Si a este principio se une \u2013no meramente a\u00f1adido, sino ligado en el origen\u2013 el principio religioso del amor, se tiene el fondo teol\u00f3gico completo (por m\u00e1s que esquem\u00e1tico) de la ideolog\u00eda pol\u00edtica de S.W.<\/p>\n<p><b>Doctrina pol\u00edtica de S.W.<\/b><\/p>\n<p>Al encerrarse en el campo de la teor\u00eda pol\u00edtica, S.W. lleva a cabo, en primer lugar, una armonizaci\u00f3n del principio personalista con el principio del amor. La forma en que realiza esa conjunci\u00f3n es de una violencia intelectual muy propia del pensador religioso: como que el fin primordial del individuo es su propia perfecci\u00f3n como persona y \u00e9sta requiere ante todo el cumplimiento de los imperativos b\u00e1sicos de la conciencia, la persona que ha sido colocada en el centro del reino del ser es, ante todo, la persona \u00abdel otro\u00bb. El principio del amor \u2013o de la justicia, pues ambos t\u00e9rminos son rigurosamente sin\u00f3nimos en la teolog\u00eda de S.W., nada sentimental\u2013 resuelve por su primac\u00eda el posible conflicto que puede albergar en su seno un personalismo de tipo individualista cl\u00e1sico. La formulaci\u00f3n de esta soluci\u00f3n por S.W. adopta una terminolog\u00eda jur\u00eddica: \u00ab<em>La notion d&#8217;obligation prime celle de droit, qui lui est subordonn\u00e9e et relative<\/em>\u00bb (\u00abLa noci\u00f3n de obligaci\u00f3n es primaria frente a la de derecho, que le es relativa y le est\u00e1 subordinada\u00bb) <sup>1<\/sup><\/p>\n<p>El aut\u00e9ntico problema para un pensamiento pol\u00edtico personalista \u2013sobre todo, si es de cu\u00f1o religioso\u2013 consiste en la aclaraci\u00f3n y definici\u00f3n de la naturaleza de las entidades intermedias entre la persona y la transcendencia: familia, municipio, estado\u2026 S.W. ha dedicado un libro \u2013el \u00fanico totalmente compuesto por ella\u2013 a desarrollar su visi\u00f3n de ese problema. Ese libro, llamado sin duda a hacerse cl\u00e1sico, fue escrito en Inglaterra durante la guerra, a petici\u00f3n de los colaboradores del general De Gaulle (que nunca utilizaron las ideas de la autora) y responde con su mismo t\u00edtulo al problema de la justificaci\u00f3n de las entidades intermedias entre el hombre y la transcendencia. <i>L\u00b4Enracinement<\/i>, el arraigo o enraizamiento es, para S.W., una necesidad radical del hombre. Es para ella una cuesti\u00f3n de hecho comprobable que el hombre no puede desarrollar sus posibilidades esenciales si carece del arraigo f\u00edsico y ps\u00edquico que le prestan las que venimos llamando \u00abinstancias o entidades intermedias\u00bb. Familia, municipio, sociedades, estado, se justifican porque son la tierra en la que la persona arraiga para crecer y madurar. Esta justificaci\u00f3n lleva en s\u00ed, naturalmente, una compatibilidad <i>esencial<\/i> con las transformaciones revolucionarias m\u00e1s radicales: pues no es tal o cual forma de Estado la que es justificada, ni siquiera el Estado como tal o la familia o la asociaci\u00f3n; sino s\u00f3lo esas formas en cuanto suministradoras de arraigo humano. Y una forma concreta de estado o de sociedad familiar o econ\u00f3mica o de cualquier tipo, deja de tener justificaci\u00f3n alguna y debe perecer, <i>incluso por v\u00eda revolucionaria<\/i>, cuando lejos de suministrar aquel humus necesario para la vida del hombre, se convierte, por su naturaleza masiva o injusta, en un fr\u00edo elemento de desarraigo: \u00e9ste es el caso antonom\u00e1sico del estado pol\u00edtico-social causante de la proletarizaci\u00f3n de Occidente.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se insertan de nuevo, vivificados y sistematizados por esos principios profundos, las preocupaciones revolucionarias de S.W. El proletario, en efecto, es un ser forzosamente desarraigado: las demasiadas horas de trabajo junto con el cansancio, le quitan la posibilidad de arraigar en entidades de tipo cultural, intelectual o no \u2013el estudio o el folklore, por ejemplo\u2013 mientras que el car\u00e1cter mec\u00e1nico y casi incomprendido del trabajo de las grandes f\u00e1bricas le impide arraigar en lo que acaso sea para S.W. el primer terreno de enraizamiento del hombre: el propio trabajo. De aqu\u00ed que el proletario tenga casi cerrado el camino hacia su constituci\u00f3n en persona aut\u00e9ntica, porque es ilusorio esperar que en un desarraigado forzoso puedan llegar a madurar las posibilidades de libertad \u00edntima que configuran la idea del hombre-persona, no mero individuo zool\u00f3gico. Los fundamentos teol\u00f3gicos del pensamiento de S.W. conducen, pues, con todo rigor, a una doctrina pol\u00edtica revolucionaria de extrema izquierda. Y esa concatenaci\u00f3n l\u00f3gica da raz\u00f3n y profunda unidad a su vida de m\u00edstica y militante sindicalista.<\/p>\n<p>En el \u00faltimo recodo del pensamiento de la gran escritora prematuramente muerta, aparece de nuevo el tema religioso, planteando un aparente contrasentido que es preciso aclarar: como en la mayor\u00eda de los m\u00edsticos, se da en Simone claramente la idea de que en el ideal religioso de justicia (la humildad de estilo de S.W. nos rechaza el usar aqu\u00ed t\u00e9rminos como \u00absantidad\u00bb o \u00abperfecci\u00f3n\u00bb) la persona (el m\u00edstico) prescinde tambi\u00e9n, forzosamente, de los bienes del arraigo o enraizamiento, para quedar absolutamente solo y desnudo ante la transcendencia. Esto, empero, es compatible con la postulaci\u00f3n de arraigo para el hombre que lleva a cabo su teor\u00eda pol\u00edtica: pues s\u00f3lo puede entregarse, abandon\u00e1ndolo todo, incluso el bien humano radical, aqu\u00e9l que posee ese bien. En \u00faltimo t\u00e9rmino, los fines que persigue la pol\u00edtica o debe perseguir al proporcionar arraigo a los hombres, son fines morales, definidores o preparadores de la situaci\u00f3n del hombre: s\u00f3lo despu\u00e9s se abren las cuestiones religiosas. (Naturalmente, este \u00abdespu\u00e9s\u00bb no tiene valor cronol\u00f3gico, sino l\u00f3gico o sistem\u00e1tico).<\/p>\n<p>El pensamiento pol\u00edtico de S.W. ofrece la interesant\u00edsima caracter\u00edstica de servir desde un punto de vista religioso-experimental a la corriente personalista revolucionaria que se va abriendo paso en la Europa contempor\u00e1nea, sin estar previamente hipotecado al proselitismo o propaganda de alguna de las gigantescas m\u00e1quinas p\u00fablicas internacionales que se disputan desde hace tiempo el alma de los europeos.<\/p>\n<p>Precisamente por eso, la obra de S.W. sufre constantes bastardeos. El lector debe estar prevenido contra el editor [J.M. Perrin] de los libros de S.W. que en nuestra lista bibliogr\u00e1fica van seguidos del asterisco* .<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda: <i>La pesanteur et la gr\u00e2ce<\/i>, Par\u00eds, Plon, 1948. <i>L\u2019Enracinement<\/i>, Par\u00eds, Gallimard, 1949. <i>La connaisance surnaturelle<\/i>, Par\u00eds, Gallimard, 1950. <i>Attente de Dieu<\/i>*, Par\u00eds, Editions du Vieux Colombier, 1950. <i>Intuitions pr<\/i><i>\u00e9<\/i><i>-chr\u00e9tiennes<\/i>*, Par\u00eds, Editions du Vieux Colombier, 1951. <i>Lettre \u00e0 un religieux<\/i>, Par\u00eds, Gallimard, 1951. Por \u00faltimo, la casa Plon, de Par\u00eds, est\u00e1 editando los <i>Cuadernos<\/i> de S.W. en su estado de borradores; pero, al parecer por dificultades t\u00e9cnicas, tampoco da \u00edntegros los textos de an\u00e1lisis hist\u00f3rico-filos\u00f3fico (textos griegos principalmente), ni los estudios matem\u00e1ticos.<\/p>\n<p><strong>Nota<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> <i>L\u00b4Enracinement<\/i>, p\u00e1g. 7.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"zxx\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a><b>3. Personalismo<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La voz \u00abPersonalismo\u00bb tambi\u00e9n fue escrita por el autor para la citada <i>Enciclopedia Pol\u00edtica Argos.<\/i> Como se ha se\u00f1alado, el texto fue recogido por Alberto Domingo Curto en <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea, <\/i>ob. cit., previamente publicado y presentado por Laureano Bonet en <i>mientras tanto, <\/i>63, oto\u00f1o 1995, pp. 47-53.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>En menos de libertad<\/i>, op. cit., pp. 199-200, observaba Pinilla de las Heras: \u00abEn los art\u00edculos para la Enciclopedia sobre el tema del personalismo es observable que Sacrist\u00e1n hace entrar un componente racional que es m\u00e1s denso y potente que en los personalistas franceses (o que en los existencialistas que entonces estaban de moda). Por la misma causa, de entre las obras de Simone Weil que empezaron a llegar a Barcelona, la que Sacrist\u00e1n valor\u00f3 de modo m\u00e1s positivo fue <i>L\u2019Enracinement<\/i>\u00bb. En el n\u00fam. 14 de <i>Laye<\/i> (junio de 1951), tambi\u00e9n en <i>Laye<\/i>, 16, noviembre-diciembre de 1951, Sacrist\u00e1n dedic\u00f3 cuatro p\u00e1ginas y media columna a cinco libros de Weil. Para Pinilla de las Heras, no es esa nuestra opini\u00f3n, \u00aberan notas escritas de manera apresurada, porque urg\u00eda dar noticia de Simone Weil a los lectores de <i>Laye<\/i>. Por ello ciertas expresiones no deben tomarse demasiado literalmente\u00bb. Los art\u00edculos para la Enciclopedia pol\u00edtica Argos, de redacci\u00f3n posterior seg\u00fan Pinilla de las Heras, \u00abreflejan mejor el modo en que Sacrist\u00e1n fue asumiendo algunos de los objetivos terrenales (sociales y pol\u00edticos) de Simone Weil, dejando de lado la trascendencia m\u00edstica\u00bb. Su abordaje se situ\u00f3 \u00aben el territorio opuesto elegido por J. L. L\u00f3pez Aranguren, que simult\u00e1neamente con <i>Laye<\/i> dio a conocer por vez primera al p\u00fablico espa\u00f1ol la vida de la intelectual jud\u00eda y francesa, y la importancia de su legado (cfr. J.L. L\u00f3pez Aranguren, en la revista madrile\u00f1a <i>Cuadernos Hispanoamericanos,<\/i> n\u00fam. 21, mayo-junio de 1951, pp. 376-385)\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Aranguren se interes\u00f3 por los aspectos m\u00edsticos de la fil\u00f3sofa francesa, prosigue Pinilla de las Heras, y as\u00ed trat\u00f3 a Weil en el art\u00edculo\u00abLejan\u00eda y cercan\u00eda de nuestro tiempo a Dios\u00bb. Sacrist\u00e1n, en cambio, sin ignorar la autenticidad de la experiencia m\u00edstica de Weil, lo que hizo fue: \u00aba) se\u00f1alar la prioridad biogr\u00e1fica de los problemas sociales y pol\u00edticos, esto es, la presi\u00f3n inmediata de las circunstancias francesas y del submundo proletario, y por lo tanto la urgencia (moral) de soluciones revolucionarias; b) reconducir toda esa problem\u00e1tica al \u00e1mbito religioso. Una vez que \u00e9ste fue asumido, con todo fervor, por la que hasta entonces hab\u00eda sido una luchadora pol\u00edtica e intelectual de extrema izquierda.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>A) <b>Vicio gubernamental<\/b> consistente en que la gesti\u00f3n pol\u00edtica es realizada por los gobernantes investidos del poder no en atenci\u00f3n y en raz\u00f3n de esa investidura y dentro de los l\u00edmites que ella se\u00f1ala, sino en funci\u00f3n de su propia persona. El r\u00e9gimen personalista supone una p\u00e9rdida de vigor y significaci\u00f3n de las instituciones pol\u00edticas y sociales de un pueblo. Esto puede ocurrir en modestas proporciones \u2013si el personalismo al que se halla sometido el pa\u00eds es suave\u2013 o llegar a la definitiva supresi\u00f3n de la organicidad institucional. Sorprendida una y otra vez la sociedad mientras discurre en sus actividades por los normales cauces institucionales y detenida en su movimiento por decisiones incoherentes con aquellas l\u00edneas org\u00e1nicas del desarrollo nacional, pierde paulatinamente su dinamismo y su confianza en las instituciones. Con esto llega el r\u00e9gimen personalista a su m\u00e1s lamentable consecuencia: la p\u00e9rdida de la moral social, la disgregaci\u00f3n de las fuerzas sociales: el \u00abdesvertebramiento\u00bb que se puede observar en los pueblos largo tiempo sometidos a gobiernos personalistas.<\/p>\n<p>Sobre este vicio esencial suele crecer en el r\u00e9gimen personalista el nepotismo. En general, la decadencia de las v\u00edas institucionales y la consiguiente p\u00e9rdida de fe en ellas dificulta el ascenso de los ciudadanos competentes y trabajadores a las magistraturas y funciones p\u00fablicas, mientras que, no s\u00f3lo por la eliminaci\u00f3n de aqu\u00e9llos, sino tambi\u00e9n por la soledad en que poco a poco se va encontrando el gobierno personalista, favorece grandemente al individuo intrigante y adulador. Agotadas o falseadas las representaciones institucionales, el gobernante personalista acaba por verse obligado, contra su misma voluntad, a recurrir, para el desempe\u00f1o de las m\u00e1ximas funciones p\u00fablicas, a los individuos que le rodean, generalmente desprovistos de representaci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>El pueblo que entra en las v\u00edas del r\u00e9gimen personalista queda, generalmente, en un callej\u00f3n sin salida. Pues, por la ley pendular propia de los fen\u00f3menos sociales, a un r\u00e9gimen personalista no suele suceder otro institucional. Muchas razones se oponen a ello, empezando porque los ciudadanos han ido perdiendo el sentido de lo institucional y de lo org\u00e1nico. A un r\u00e9gimen personalista suele suceder otro r\u00e9gimen personalista de signo contrario, tan arbitrario y artificioso como el primero. Buena parte del siglo XIX espa\u00f1ol es un claro ejemplo de esta normatividad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Una gesti\u00f3n personal es, sin embargo, la \u00fanica que puede crear instituciones eficaces en un pueblo que, sea por carecer de ellas desde tiempo atr\u00e1s, sea por poseerlas en un estado de cr\u00f3nica postraci\u00f3n, necesita una revitalizaci\u00f3n de su organismo excesivamente r\u00edgido. S\u00f3lo dedic\u00e1ndose a esta tarea con todo empe\u00f1o puede un r\u00e9gimen personalista ser para su pueblo algo m\u00e1s que un total deseducador pol\u00edtico.<\/p>\n<p>B) <b>Tendencia \u00e9tico-pol\u00edtica<\/b> consistente en poner todos los elementos de la organizaci\u00f3n pol\u00edtica y social al servicio del desarrollo de la persona <i>concreta<\/i>.<\/p>\n<p>El personalismo as\u00ed entendido no puede ser considerado m\u00e1s que como una tendencia. A lo largo de los \u00faltimos noventa a\u00f1os se dibuja en la vida pol\u00edtica de los pueblos europeos un imperceptible movimiento, apenas un conato de gesto, en esta direcci\u00f3n. S\u00f3lo a partir del segundo decenio de este siglo comienza el tema a ser expuesto substantivamente. Se llega al personalismo por dos caminos: el que Juli\u00e1n Mar\u00edas ha llamado \u00abrestauraci\u00f3n de la metaf\u00edsica en el tema (de Dios y en el) de la persona\u00bb, y el que podr\u00edamos llamar v\u00eda de reacci\u00f3n contra el in-humanismo a que parece haber conducido el capitalismo liberal. El primer motivo es estrictamente filos\u00f3fico. El segundo es hist\u00f3rico-pol\u00edtico. Es el que interesa aqu\u00ed.<\/p>\n<p>La democracia liberal supuso, sin duda, una elevaci\u00f3n del plano del individuo en la consideraci\u00f3n social. (Para el caso es innecesario tener en cuenta la antinomia siempre latente dentro de la sociedad moderna entre liberalismo y democracia, <i>libert\u00e9 <\/i>y<i> \u00e9galit\u00e9<\/i>). Ello quedar\u00eda patente, a falta de otra multitud de datos, con s\u00f3lo recordar que la Revoluci\u00f3n Francesa cuaja sustancialmente en una \u00ab<em>D\u00e9claration des droits de l\u2019homme et du citoyen<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>No obstante, en las f\u00f3rmulas del liberalismo europeo no se ha alcanzado generalmente el punto nuclear del tema de la persona, a saber: que <i>la<\/i> persona no existe; que s\u00f3lo existen <i>las<\/i> personas. Ello era inevitable. La conciencia personal, en efecto, lejos de ser algo obviamente dado con el hombre, es uno de los frutos m\u00e1s tard\u00edos y fr\u00e1giles de nuestra cultura.<\/p>\n<p>S\u00f3lo hoy la psicolog\u00eda europea comienza a llevar el tema a la conciencia p\u00fablica, a partir de las investigaciones de Carlos Gustavo Jung y las filosof\u00edas basadas o centradas en una teor\u00eda de la persona <i>humana<\/i>, las filosof\u00edas antropol\u00f3gicas, no tienen m\u00e1s de treinta y cinco a\u00f1os de edad. Siendo, pues, tan reciente el descubrimiento de la persona, no es de extra\u00f1ar su ausencia en el pensamiento pol\u00edtico inmediatamente anterior a nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>El liberalismo, en efecto, no ha servido a la persona, sino al Individuo. Ahora bien, el individuo es una abstracci\u00f3n, una categor\u00eda general. Es lo que en Derecho se llama \u00abpersona jur\u00eddica\u00bb. Es decir, es el principio igualitario que hace evaluables las prestaciones rec\u00edprocas. Ahora bien, si el establecimiento de ese principio igualitario es imprescindible en el campo de la justicia conmutativa (Derecho Privado), no lo es tanto en el de la justicia distributiva (Derecho P\u00fablico) y es a menudo contraproducente y generalmente in\u00fatil en la superestructura pol\u00edtica de una sociedad. (Derecho Pol\u00edtico). En todos los terrenos, adem\u00e1s, el individualismo, al considerar a cada individuo como el mismo ente abstracto mil veces repetido, ignora por completo la aut\u00e9ntica realidad personal. Esto tendr\u00eda escasa importancia si lo pol\u00edtico fuera lo suficientemente restringido en nuestras sociedades como para no influir decisivamente en ellas. No siendo as\u00ed, el individualismo lleva hasta los mismos rincones de los pueblos su geom\u00e9trica visi\u00f3n igualitaria y atomizadora de lo que es diverso y tal vez ni siquiera org\u00e1nico.<\/p>\n<p>La despersonalizaci\u00f3n de principio llev\u00f3 al gregarismo propio de la \u00faltima fase del capitalismo. Las reacciones antiliberales vieron claramente este fracaso de su enemigo y lo subrayaron fuertemente.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n europea, basada en motivos rom\u00e1nticos organicistas, propuso recoger a la persona reducida a part\u00edcula de un est\u00e9ril polvo homog\u00e9neo y reintegrarla al \u00e1rbol de una sociedad vista al modo tradicional: hundida por sus ra\u00edces en la tierra, pero recibiendo por ellas, al propio tiempo, la Savia Divina. F\u00e1cilmente se ve que esta soluci\u00f3n antiliberal no responde propiamente al principio personalista, toda vez que busca la salvaci\u00f3n de la persona no mediante la asunci\u00f3n por \u00e9sta de toda su problematicidad, sino por su inserci\u00f3n en un esquema org\u00e1nico objetivo cuyo inmutable equilibrio lo proporcionar\u00e1 la tranquilidad perdida en la atomizaci\u00f3n individualista del liberalismo.<\/p>\n<p>Partiendo de muy distinta base ideol\u00f3gica, el marxismo realiza una cr\u00edtica del individualismo liberal y llega a una soluci\u00f3n que es esquem\u00e1ticamente \u2013s\u00f3lo <i>esquem\u00e1ticamente\u2013<\/i> parecida al organicismo tradicionalista propio de De Maistre o Cort\u00e9s. \u00abLa emancipaci\u00f3n del hombre s\u00f3lo ser\u00e1 completa \u2013escribe Carlos Marx\u2013 [&#8230;] cuando el hombre real absorba en s\u00ed al ciudadano abstracto&#8230;\u00bb. El desarrollo cr\u00edtico de Marx sobre el tema de la persona explora casi la totalidad del terreno, pues la conclusi\u00f3n anterior se halla montada sobre una consideraci\u00f3n hist\u00f3rica de la filosof\u00eda. (Mucho m\u00e1s deficiente esta \u00faltima).<\/p>\n<p>En cuanto a lo primero, a la cr\u00edtica econ\u00f3mica, Marx ha analizado el hecho de que la econom\u00eda liberal oculta bajo un aparente cambio de cosas lo que es aut\u00e9ntica trata de hombres o, por lo menos, de actividad humana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Es realmente una relaci\u00f3n social determinada de los hombres entre s\u00ed lo que toma aqu\u00ed para ellos la fantasiosa forma de una relaci\u00f3n entre cosas&#8230; Es lo que puede llamarse fetichismo de los productos del trabajo, que ocurre desde que esos productos se presentan como mercanc\u00edas, fetichismo inseparable de ese modo de producci\u00f3n<sup>1<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La propiedad privada <i>material<\/i>, directamente <i>sensible<\/i> es la expresi\u00f3n material y sensible de la vida humana enajenada\u2026 <sup>2<\/sup><\/p>\n<p>En el segundo aspecto, el de la cr\u00edtica filos\u00f3fica, Marx plantea hist\u00f3ricamente la cuesti\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El principal defecto de todos los materialismos antiguos&#8230; es que el objeto, la realidad, el mundo sensible, no son considerados por ellos m\u00e1s que bajo la forma de <i>objeto<\/i> o de intuici\u00f3n, pero no en tanto que <i>actividad concreta humana<\/i>, en tanto que <i>pr\u00e1ctica<\/i>, no en forma subjetiva. Es lo que explica porqu\u00e9 el lado <i>activo<\/i> fue desarrollado por el idealismo en oposici\u00f3n al materialismo, pero s\u00f3lo abstractamente, pues el idealismo no conoce naturalmente la actividad real, concreta, como tal.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Mucho menos inter\u00e9s que las anteriores citas tiene este p\u00e1rrafo filos\u00f3fico, bajo cuya perogrullesca ingenuidad palpita realmente un esp\u00edritu poco filos\u00f3fico que no ha podido asimilar las dos opuestas influencias ejercidas sobre \u00e9l, limit\u00e1ndose a vivir de una incorrecta suma algebraica de materialismo e idealismo.<\/p>\n<p>Yendo, pues, a los p\u00e1rrafos pol\u00edtico-econ\u00f3micos antes transcritos, conviene preguntar al marxismo qui\u00e9n sea ese individuo real. Nos encontramos entonces con nuevas categor\u00edas, que no por ser m\u00e1s concretas que la de individuo en general dejan de ser categor\u00edas, y, como tales, abstracciones, vistas parciales: individuo real para un marxismo coherente s\u00f3lo pueden ser el obrero, el patrono, el proletario, el burgu\u00e9s\u2026<sup>4<\/sup>. Realmente, lo que hace el marxismo con la persona es tambi\u00e9n sacarla de la confusi\u00f3n individualista para atornillarla, tan s\u00f3lidamente como la injertaba el tradicionalismo, en una m\u00e1quina que esta vez se rige por principios econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Bajo la cr\u00edtica de los existencialistas, los marxistas se han esforzado por hacer olvidar en sus discusiones filos\u00f3ficas que la gran cr\u00edtica formulada por Marx contra el individualismo liberal lo ha sido s\u00f3lo en nombre del <i>individuo sociol\u00f3gico<\/i>, no de la persona. Sin duda es el individuo sociol\u00f3gico algo menos vago que el Individuo en general. Pero no es todav\u00eda la persona \u00edntegra, cuyo concepto se abre hoy camino, poco a poco, en el pensamiento europeo.<\/p>\n<p>Ello ocurre precisamente en el existencialismo, pues escasamente puede considerarse como precedente de esta concepci\u00f3n integral de la persona al llamado \u00abidealismo personalista\u00bb estadounidense (Bowne, etc.).<\/p>\n<p>Para lo que interesa al tema, el existencialismo aparece como una identificaci\u00f3n consciente de ontolog\u00eda y moral en la personalidad del hombre. Ontolog\u00eda + Moral = Antropolog\u00eda. \u00c9sa es la ecuaci\u00f3n b\u00e1sica que puede fundamentar una teor\u00eda pol\u00edtica existencialista. Dicho m\u00e1s por lo largo, tal ecuaci\u00f3n significa que el hombre se constituye al elegir, que en \u00e9l se identifican hacer y ser, que \u00e9l resuelve con su vida la bimilenaria antinomia del ser y el movimiento. De modo que la diferencia \u00faltima que individualiza aut\u00e9nticamente a mi persona, aunque conseguida en la acci\u00f3n, no queda siempre oscilante en el \u00e1mbito de la acci\u00f3n, sino que pasa a constituirme. La persona es un proceso cuyo l\u00edmite \u2013alcanzable o no\u2013 se dibuja como algo totalmente \u00fanico, heterog\u00e9neo con todo.<\/p>\n<p>Un personalismo pol\u00edtico es pues asequible por v\u00eda existencialista. Su \u00fanico principio ser\u00eda <i>facilitar por el regimiento de la sociedad el camino de los individuos hacia el logro de su autenticidad<\/i>. En la pr\u00e1ctica y bajo la influencia del marxismo y de otras escuelas (hay una larga gradaci\u00f3n, de Sartre a Mounier, en la clase y origen de estas influencias) los escritores existencialistas han dado teor\u00edas pol\u00edticas no siempre concordes con aquel principio. [5]<\/p>\n<p>La antropolog\u00eda de don Jos\u00e9 Ortega y Gasset est\u00e1 repleta de implicaciones personalistas, en el sentido pol\u00edtico que aqu\u00ed venimos dando al t\u00e9rmino<sup>6<\/sup>. Si la persona es nuestro proyecto vital, est\u00e1 claro que pol\u00edtica habr\u00e1 de ser antes que nada suministro de material circunstancial para la realizaci\u00f3n de ese proyecto. Tal vez por eso \u2013y, sin duda, con plena consecuencia interna\u2013 llam\u00f3 Ortega a su empresa pol\u00edtica \u00abLiga de Educaci\u00f3n Pol\u00edtica Espa\u00f1ola.\u00bb<\/p>\n<p>Inspirado en Ortega, el pensador argentino Francisco Romero explicita la distinci\u00f3n (contraposici\u00f3n, casi) individuo-persona, que se halla impl\u00edcita en la obra de Ortega. Individuo es para Romero el sustrato de la persona, la cosa sobre la que ella (concepto equivalente a la reuni\u00f3n de la \u00abvitalidad\u00bb y el \u00abalma\u00bb orteguiana). Persona es el elemento humano capaz de objetivarse y de alimentarse de objetividades (el \u00abesp\u00edritu\u00bb de Ortega). As\u00ed hace confluir Romero, con dial\u00e9ctica emp\u00edrica, lo que desde tiempo se viene llamando esp\u00edritu objetivo y esp\u00edritu subjetivo. La persona (esp\u00edritu subjetivo) es quien crea las concreciones del mundo de la cultura (esp\u00edritu objetivo) pero \u00e9stas son a su vez su alimento<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Una consideraci\u00f3n total y tal vez decisiva de los problemas del personalismo se da en el borrador p\u00f3stumo de Simone Weil, <i>L\u2019Enracinement<\/i><sup>8<\/sup>. La autora comienza por estudiar brevemente las que llama \u00abnecesidades del hombre\u00bb. Son \u00e9stas el orden, la libertad, la obediencia, la responsabilidad, la igualdad, la jerarqu\u00eda, el honor, el castigo, la libertad de opini\u00f3n, la seguridad, el riesgo, la propiedad privada, la propiedad colectiva y \u2013la m\u00e1xima de todas\u2013 la Verdad. \u00bfPara qu\u00e9 son necesarias esas necesidades? Lo son para el desarrollo de la persona. Porque son circunstancias de un desarrollo se hacen compatibles libertad y obediencia, igualdad y jerarqu\u00eda, seguridad y riesgo.<\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese que Simone Weil no habla de <i>derechos<\/i> del hombre, sino de <i>necesidades<\/i>. La libertad de opini\u00f3n, por ejemplo, no es para Simone Weil un derecho mec\u00e1nicamente concedido a un individuo an\u00f3nimo, sino algo que es preciso proporcionar a <i>esta<\/i> persona concreta, porque \u00abes una necesidad absoluta de la inteligencia. Por lo tanto, es una necesidad del alma, pues cuando la inteligencia se encuentra mal, el alma toda est\u00e1 enferma\u00bb.<sup>9<\/sup> No se trata, pues, solamente de derechos, sino de necesidades. Es m\u00e1s, se trata de necesidades para el cumplimiento de un deber: del deber radical que es la vida del hombre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La noci\u00f3n de obligaci\u00f3n es anterior a la de derecho, que le es subordinada y relativa&#8230; Un hombre considerado en s\u00ed mismo s\u00f3lo tiene deberes, <i>entre los cuales se encuentran algunos deberes para consigo mismo<\/i>. Los dem\u00e1s hombres, considerados desde su punto de vista, tienen s\u00f3lo derechos.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p>Cuando esas necesidades de la persona no son satisfechas (cosa que ocurre en el capitalismo individualista) la persona no puede cumplir sus deberes, carece de la fuerza elemental para ese cumplimiento porque se encuentra <i>desarraigada<\/i> (\u00abd\u00e9racin\u00e9e\u00bb). Al fen\u00f3meno del desarraigo (\u00abd\u00e9racinement\u00bb) dedica Simone Weil la segunda parte de su obra. En la tercera da normas para un nuevo <i>arraigo<\/i> (\u00abenracinement\u00bb) de la persona en sus bases f\u00edsica, social, pol\u00edtica, cultural.<\/p>\n<p>En este lugar aparece una \u00faltima cuesti\u00f3n pol\u00edtica de gran inter\u00e9s. Si el orden pol\u00edtico debe lanzarse decididamente al servicio de la persona as\u00ed entendida, es obvio que su primera obligaci\u00f3n es suministrarle la satisfacci\u00f3n de las necesidades del arraigo y desarrollo. Pero esa obligaci\u00f3n, \u00bfes realmente s\u00f3lo la primera? \u00bfCabe alguna otra misi\u00f3n a un posible estado personalista? Se trata, en resumen, de suministrar aqu\u00ed y ahora a estas determinadas personas alimentos, orden, jerarqu\u00eda, libertad, conocimientos, etc&#8230; Pero no de imponerles un sello a trav\u00e9s de esos servicios, pues con ello se violar\u00eda el principio personalista mismo que anima a ese supuesto estado. Parece pues que la misi\u00f3n de un estado personalista debiera reducirse a una gesti\u00f3n t\u00e9cnica. Por debajo de una gran actividad <i>t\u00e9cnico-formal<\/i> todo posible estado construido de acuerdo con el principio personalista debe imponerse una absoluta inhibici\u00f3n <i>te\u00f3rico-material<\/i>.<\/p>\n<p>Pero esto quiere decir que el personalismo se vuelve, a la hora de las concreciones, hacia el liberalismo, del que naci\u00f3 por el \u00abamargo camino de la cr\u00edtica\u00bb. Despu\u00e9s de la cr\u00edtica que el principio personalista ejerce sobre el liberalismo, \u00e9ste se levanta de nuevo, depurado de su inaut\u00e9ntico mecanicismo individualista, como el \u00fanico esquema filos\u00f3fico-pol\u00edtico capaz de albergar a la persona reci\u00e9n descubierta, sin oprimirla ni contrahacerla.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> <i>El Capital<\/i>, lib. 1\u00ba., tomo 1\u00ba., p. 85 de la ed. francesa de 1948, Par\u00eds.<br \/>\n<sup>2<\/sup> <i>Obras filos\u00f3ficas<\/i>, tomo VI, p. 24, de la ed. Costes, Par\u00eds, 1937.<br \/>\n<sup>3<\/sup> Marx y Engels, <i>Estudios filos\u00f3ficos<\/i>, ed. francesa de 1947, p. 57.<br \/>\n<sup>4<\/sup> V\u00e9ase el libro de Eugen Paschukanis, <i>Allgemeine Rechtslehre und Marxismus<\/i>, donde se discute largamente la situaci\u00f3n de la persona en la sistem\u00e1tica marxista.<br \/>\n<sup>5<\/sup> V\u00e9anse, por ejemplo, los art\u00edculos de J.-P. Sartre sobre Revoluci\u00f3n en los primeros n\u00fameros de <i>Les Temps Modernes.<\/i><br \/>\n<sup>6<\/sup> V\u00e9ase \u00abPersona\u00bb [NE: Otra de las voces, no escrita por Sacrist\u00e1n, de la <i>Enciclopedia<\/i>].<br \/>\n<sup>7<\/sup> V\u00e9ase, Francisco Romero, <i>Filosof\u00eda de la persona<\/i>, Buenos Aires, Losada, 1944, pp. 1-50.<br \/>\n<sup>8<\/sup> Paris, Gallimard, 1949.<br \/>\n<sup>9<\/sup> <i>L&#8217;Enracinement<\/i>, p. 26.<br \/>\n<sup>10<\/sup> <em>Op. cit.<\/em>, p. 9, sin subrayados en el texto de Simone Weil.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Como se ha indicado, las siguientes rese\u00f1as de Sacrist\u00e1n sobre obras de Weil fueron publicadas en <i>Laye, <\/i>n\u00fameros<i> <\/i>14 (junio-julio de 1951) y 16 (1951). Fueron incluidas en <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, op. cit., pp. 468-479.<\/span><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a><b>4. <i>La pesanteur et la gr\u00e2ce<\/i> [La gravedad y la gracia], Plon, Par\u00eds, 1948.<\/b><\/h3>\n<p>Rara, casi socr\u00e1tica suerte ha corrido la obra de Simone Weil. Porque si bien al morir \u2013tuberculosis, en Londres, voluntariamente sometida a la dieta que proporcionaba por aquellas fechas a los franceses el <em>ticket<\/em> de racionamiento\u2013 S.W. dejaba una serie de textos revisados y otra \u2013m\u00e1s abundante\u2013 de apuntes redactados precipitadamente, el car\u00e1cter fragmentario de esos papeles ha sido una constante tentaci\u00f3n para sus editores.<\/p>\n<p>Afortunadamente, Gustave Thibon, que se encarg\u00f3 de editar este volumen, fue un aut\u00e9ntico amigo de la autora, a la que tuvo en su casa de St. Marcel d\u2019Ard\u00e8che durante cierto tiempo. Esa circunstancia, unida a su indudable honradez intelectual, ha permitido a Thibon realizar bastante dignamente su peligrosa tarea: due\u00f1o de una serie de manuscritos (diez grandes cuadernos) en cuyas p\u00e1ginas se encontraban pensamientos propios de la autora, citas \u00aben todas las lenguas\u00bb, trabajos filol\u00f3gicos y hasta anotaciones personales y dom\u00e9sticas, Thibon ha cre\u00eddo necesario prescindir de ciertos textos (de escasa importancia, seg\u00fan dice) y ordenar los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Grave decisi\u00f3n, aunque el fil\u00f3sofo franc\u00e9s consiga generalmente adaptarse a los esquemas mentales de S.W. Grave, sobre todo, si se tiene en cuenta que en su tarea han colaborado (no creo que muy positivamente, por lo dem\u00e1s) Lanza del Vasto, J<b>. <\/b>M. Perrin, Gabriel Marcel y Jean de Fabr\u00e8gues, adem\u00e1s de los Honnorat, amigos personales de Simone Weil. Ahora bien, todas esas personas forman un equipo intelectual bastante definido (pongamos aparte a Marcel) y aunque entre ellos y Simone Weil hubiera indudables afinidades, es preciso afirmar que un \u00faltimo irreductible sentido de la verdad hist\u00f3rica y de la integridad intelectual separa a Simone Weil de aquellos amigos suyos. S\u00f3lo la inconcebible humildad de S. pudo llevarla a cometer ese error \u2013desastroso para sus lectores\u2013 de creer que aquellos amigos, con quienes tantas posiciones intuitivas ten\u00eda en com\u00fan, pero tan pocas ideol\u00f3gicas, iban a obedecer con sus escritos en la mano, a todas las exigencias de honradez hermen\u00e9utica a que ella se sujetaba al ponerse ante un texto de Homero o de los Upanishads.<\/p>\n<p>Gracias a Dios, repitamos, fue Gustave Thibon quien prepar\u00f3 este volumen. El t\u00edtulo escogido es realmente un tema fundamental en el pensamiento de S.W., basado en una comprensi\u00f3n gradual de la realidad. A lo largo de todos los \u00abescalones\u00bb del mundo act\u00faan las mismas fuerzas: Gracia y Pesantez. Los textos escogidos por Thibon ilustran este tema desde varios puntos de vista, con innumerables perspectivas.<\/p>\n<p>Lamentamos, sin embargo, aun dando por bueno el trabajo de Thibon, que diez \u00ab<em>gros cahiers<\/em>\u00bb hayan quedado reducidos a 207 p\u00e1ginas<em> in-8.\u00ba minor<\/em>, con abundantes blancos tipogr\u00e1ficos.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a><b>5. <i>Attente de Dieu<\/i> [A la espera de Dios], Edition du Vieux Colombier, Par\u00eds, 1950. <\/b><\/h3>\n<p>Vergonzoso volumen, realmente. Es de suponer que J. M. Perrin se ruborice, desde el momento en que realiz\u00f3 esta haza\u00f1a editorial, cada vez que recuerde la ingenuidad con que Simone Weil le confi\u00f3 textos y palabras. El volumen se compone de 46 p\u00e1ginas de Introducci\u00f3n general del se\u00f1or Perrin, 14 p\u00e1ginas m\u00e1s de notas e introducciones especiales debidas a la misma pluma, un tanto enferma de logorragia y \u2013menos mal\u2013 unas cartas y cinco estudios de Simone Weil.<\/p>\n<p>Lo grave es el contenido de esas notas e introducciones de Perrin, pues ni una sola respeta \u00edntegramente el pensamiento a que se refiere. Este hombre no ha sido capaz de leer ni una sola l\u00ednea sin esperar que el texto dijera lo que \u00e9l ya piensa desde los primeros d\u00edas de su infancia. Cuando el texto no se presta a ello ni le\u00eddo al rev\u00e9s, el editor no tiene m\u00e1s reacci\u00f3n que \u00e9sta: medir cuidadosamente los extra\u00f1os \u00abcent\u00edmetros\u00bb espirituales que separan al pensamiento de S.W. de lo que ten\u00eda que haber dicho. Ni una sola nota presenta sencillamente el texto de S.W., o se limita a someterlo a una cr\u00edtica interna. Ni siquiera a una honrada y abierta cr\u00edtica externa. Lo que hace es proyectar una versi\u00f3n astigm\u00e1tica de las construcciones de S.W.: no falta ninguna l\u00ednea pero todas padecen distorsiones, por el mero hecho de soportar en sus extremos las introducciones, o por estar referidos los textos a problemas de una concreci\u00f3n y materialidad que el pensamiento de S.W. no se propuso nunca.<\/p>\n<p>El hecho ser\u00eda doble, triple, no s\u00e9 cu\u00e1ntas veces vergonzoso (ya que viene cubierto por esa indudable garant\u00eda que es para el lector un editor presentado como el amigo m\u00e1s \u00edntimo del autor en sus a\u00f1os productivos) si no estuviera tan claro que m\u00e1s que de mala fe se trata de incapacidad para entender y aceptar que algo existe en el mundo que no sea uno mismo o la proyecci\u00f3n de la propia creencia. J. M. Perrin es un buen escritor. Pero no es el primer caso de gran inteligencia que no puede entender m\u00e1s que sus creaciones propias. Poco a poco va uno descubriendo que es m\u00e1s dif\u00edcil saber leer que ser un genio.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las impertinentes y abundantes p\u00e1ginas del editor, el volumen contiene en primer lugar seis cartas: dos sobre temas teol\u00f3gicos (Bautismo), una sobre un problema moral concreto, dos autobiogr\u00e1ficas y una \u00faltima, important\u00edsima (carta del 26 de mayo de 1942, desde Casablanca) que muestra c\u00f3mo Simone Weil se dio al fin cuenta de lo dif\u00edcil que es tratar con quien no puede entender nada porque ya ha decretado que lo entiende todo. El imperturbable editor la publica y \u00a1la contesta! Supongo que es un caso \u00fanico en la historia editorial, sobre todo, estando muerto el autor. La contestaci\u00f3n, naturalmente, no es tal contestaci\u00f3n, sino una muestra m\u00e1s de impermeabilidad.<\/p>\n<p>En la segunda mitad publica Perrin un estudio pedag\u00f3gico, otro sobre la desgracia y la teor\u00eda de las formas del amor impl\u00edcito de Dios, de importancia en el pensamiento de la autora. Por \u00faltimo, se encuentra en el libro la exposici\u00f3n del Padrenuestro (seg\u00fan el texto griego de San Mateo) y el deslumbrante apunte acerca de \u00abLos tres hijos de No\u00e9 y la historia de la civilizaci\u00f3n mediterr\u00e1nea\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de todo, los textos de Simone Weil son m\u00e1s del triple de los de su editor en este volumen, escrito en una colaboraci\u00f3n que Simone Weil habr\u00eda rechazado probablemente, seg\u00fan puede inferirse de su carta desde Casablanca.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a><b>6. <i>L\u2019Enracinement <\/i>[<i>Echar ra\u00edces<\/i>], Gallimard, Par\u00eds, 1949, 19\u00aa edici\u00f3n. <\/b><\/h3>\n<p>He aqu\u00ed, por fin, un libro escrito, compuesto por Simone Weil. Por \u00e9l podemos ver que el trabajo de Thibon en <i>La p<\/i><i>e<\/i><i>santeur et la gr<\/i><i>\u00e2<\/i><i>ce<\/i> fue extraordinariamente acertado. En este<i> Enracinement <\/i>compuesto por ella, aunque muy precipitadamente, Simone Weil se limita a alinear l\u00f3gicamente sus ideas de filosof\u00eda pol\u00edtica, con un terrible ascetismo est\u00e9tico, que dificulta la lectura a fuerza de querer facilitarla.<\/p>\n<p>La historia del libro es curiosa. Fue escrito en Londres, bajo los bombardeos, a petici\u00f3n del general De Gaulle, en un momento en que hasta el m\u00e1s radical-socialista de los franceses admit\u00eda que en la sociedad francesa \u00abhay algo que no marcha\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Saroyan. Todos estaban, pues, dispuestos a aceptar algo crudo, total, revulsivo de principios. Pero el duro manual de pol\u00edtica teol\u00f3gica que les proporcion\u00f3 Simone Weil super\u00f3 todas las posibilidades de su \u00e1nimo bien dispuesto.<\/p>\n<p>Realmente, <i>L\u00b4Enracinement <\/i>es, con las <i>Leyes<\/i> y la <i>Pol\u00edtica <\/i>plat\u00f3nicas, y alguno de los mejores frutos de la literatura ut\u00f3pica, una de las obras pol\u00edticas m\u00e1s dif\u00edciles de soportar por el sentido com\u00fan. Con el agravante de que mientras las obras de este tipo suelen poseer una gran belleza literaria, <i>L\u00b4Enracinement <\/i> es, como ya he dicho, un carnet de notas de las que se ha extirpado la menor debilidad galana. Y no es que se oponga al sentido com\u00fan en sus conclusiones pr\u00e1cticas, sino que pone a \u00e9stas en conexi\u00f3n directa con unas fuentes por las que el repetidamente citado sentido ha tenido siempre una pudorosa repugnancia.<\/p>\n<p>Es importante observar que en algunos puntos de esta obra pueden se\u00f1alarse ligeras discrepancias respecto de textos anteriores, especialmente de los recogidos por Thibon en <i>La p. et la g<\/i>. Muchas pueden ser las razones, desde una real evoluci\u00f3n en el pensamiento de Simone, hasta las circunstancias dur\u00edsimas en que escribi\u00f3, sin salud ni materiales a disposici\u00f3n. Tambi\u00e9n puede explicarnos algo el hecho la temible y confusa fluidez de las cuestiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, es bastante natural que costara trabajo, en los a\u00f1os en que el tema de \u00ablos derechos del hombre\u00bb era el grito de combate de aquellos entre quienes se encontraba S.W., soportar un libro que declara para empezar: \u00ab<em>La notion d\u2019obligation prime celle de droit, qui lui est subbordonn\u00e9e et relative<\/em> [NE: La noci\u00f3n de obligaci\u00f3n prima sobre la de derecho, que le es subordinada y relativa]\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a><b>7. <i>La connaissance surnaturelle <\/i>[El conocimiento sobrenatural]. Gallimard, Par\u00eds, 1950.<\/b><\/h3>\n<p>Este volumen, cuyo t\u00edtulo \u2013tan acertado como el escogido por Thibon\u2013 ha sido puesto por el editor, contiene los siete cuadernos de notas escritos por Simone Weil desde el 17 de mayo de 1942 (fecha en que sali\u00f3 de Marsella para Marruecos) hasta el 10 de noviembre del mismo a\u00f1o (en que sali\u00f3 de Am\u00e9rica para Inglaterra). Los escribi\u00f3 en el campo de Ain Seba, cerca de Casablanca, y en Nueva York. Contiene adem\u00e1s el libro un cuadernillo escrito durante su estancia en Londres, las \u00faltimas p\u00e1ginas del cual, escritas a l\u00e1piz, debieron serlo ya en el sanatorio de Ashford, donde muri\u00f3 el 24 de agosto de 1943, a los treinta y cuatro a\u00f1os.<\/p>\n<p>Esta vez, los cuadernos est\u00e1n \u00edntegramente impresos. Albert Camus, como director de la Collection Espoir de la casa Gallimard, tiene el honor de ser hasta ahora el \u00fanico editor de Simone Weil que no se ha sentido sujeto a doctorales responsabilidades, de esas que ponen la tijera en la mano. Camus es el \u00fanico editor de S.W. para el que no se plantear\u00e1 nunca el problema de si fue o no honrado: ah\u00ed est\u00e1 el texto. Gracias a \u00e9l tenemos, seguro, el contenido de ocho cuadernos de Simone. No podemos decir lo mismo ni de una sola cuartilla m\u00e1s, excepto <i>L\u00b4Enracinement<\/i>.<\/p>\n<p>Sin duda lleva raz\u00f3n Thibon al reprochar a Gallimard esta edici\u00f3n desde el punto de vista est\u00e9tico. El libro, naturalmente, no tiene pies ni cabeza. Es cierto. Pero observemos que a muchos lectores nos produce una gran tranquilidad hurgar en un mont\u00f3n de letras, que sabemos completo, y nos desazona, por el contrario, leer un libro bien construido, de cuya integridad dudemos fundadamente. Adem\u00e1s es muy dif\u00edcil saber cu\u00e1ndo un texto carece de sentido o de importancia. Tal vez unos juzguen sin sentido notas como \u00e9sta de uno de los \u00ab<em>Cahiers d&#8217;Am\u00e9rique<\/em>\u00bb: \u00ab<em>Io, la fille errante, et la lune des gitanes. Chercher dans Orig\u00e8ne: Mat., 5, 45-48.<\/em>\u00bb. Pero otros sabemos que quiere decir algo de cierta importancia material y, sobre todo, de gran significaci\u00f3n metodol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Tal vez en premio a su honradez le ha sido concedido a Camus hacer el hallazgo del texto que juzgo decisivo para la comprensi\u00f3n de Simone Weil, por razones que en otra ocasi\u00f3n espero exponer. Camus encontr\u00f3 \u00ab<em>deux pages&#8230; d\u00e9tach\u00e9s, au milieu d\u00b4un cahier, sans rapport direct avec les notes prises \u00e0 cet endroit<\/em> [NE: dos p\u00e1ginas&#8230; separadas, en medio de un cuaderno, sin relaci\u00f3n directa con las notas tomadas en este lugar]\u00bb. Entonces las puso de pr\u00f3logo al volumen: su clarividencia fue grande.<\/p>\n<p>No resisto al deseo de traducir ese texto, creo que el primero de Simone Weil que se imprime en castellano. Queda dicho que eran dos hojas sueltas, aisladas de su contexto en uno de los \u00abCuadernos de Am\u00e9rica\u00bb. Helo aqu\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Entr\u00f3 en mi habitaci\u00f3n y dijo: \u00abMiserable, que no comprendes nada, que no sabes nada. Ven conmigo y te ense\u00f1ar\u00e9 cosas que ni siquiera sospechas.\u00bb Le segu\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Me llev\u00f3 a una iglesia. Era nueva y fea. Me condujo, frente al altar y me dijo: \u00abarrod\u00edllate.\u00bb Yo le dije: \u00abNo estoy bautizada.\u00bb \u00c9l dijo: \u00abCae de rodillas con amor ante este lugar, como ante el lugar donde existe la verdad.\u00bb Obedec\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Me hizo salir y subir hasta una buhardilla, desde la que se ve\u00eda toda la ciudad por la ventana abierta, algunos andamiajes de madera, el r\u00edo, en el que descargaban barcos. Hizo que me sentara.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Est\u00e1bamos solos. Habl\u00f3. A veces entraba alguien, se mezclaba en la conversaci\u00f3n, se marchaba luego.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ya no era invierno. No era todav\u00eda primavera. Las ramas de los \u00e1rboles estaban desnudas, sin yemas, en un aire fr\u00edo y lleno de sol.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La luz crec\u00eda, resplandec\u00eda, disminu\u00eda; luego, las estrellas y la luna entraban por la ventana. Luego, de nuevo crec\u00eda la aurora.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A veces se callaba, sacaba un pan de una alacena y nos lo repart\u00edamos. Aquel pan ten\u00eda verdaderamente el sabor del pan. No he vuelto a encontrar aquel sabor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Me echaba y se echaba vino, que ten\u00eda el sabor del sol y de la tierra en que estaba construida aquella ciudad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A veces, nos estir\u00e1bamos en el suelo de la buhardilla y la dulzura del sue\u00f1o bajaba sobre m\u00ed. Luego, me despertaba y beb\u00eda la luz del sol.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Me hab\u00eda prometido una ense\u00f1anza, pero no me ense\u00f1\u00f3 nada. Habl\u00e1bamos de cosas de todas clases, sin ton ni son, como los viejos amigos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Un d\u00eda me dijo: \u00abAhora vete.\u00bb Ca\u00ed de rodillas, bes\u00e9 sus piernas, le supliqu\u00e9 que no me echara, pero \u00e9l me arroj\u00f3 a la escalera. La baj\u00e9 sin saber nada, el coraz\u00f3n hecho trizas. Anduve por las calles. Luego, me di cuenta de que no sab\u00eda en absoluto d\u00f3nde se encontraba aquella casa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Nunca he intentado volver a encontrarla. Comprend\u00ed que vino a buscarme por error. Mi sitio no est\u00e1 en aquella buhardilla. Mi sitio est\u00e1 en cualquier parte, en un calabozo, en uno de esos salones burgueses llenos de cacharritos y terciopelo rojo, en una sala de espera de estaci\u00f3n. En cualquier parte, menos en aquella buhardilla.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No puedo evitar a veces el repetirme \u2013con temor y remordimiento\u2013 algo de lo que me dijo. \u00bfC\u00f3mo saber sime acuerdo exactamente? No est\u00e1 \u00e9l aqu\u00ed para dec\u00edrmelo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Ya s\u00e9 que no me ama. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda amarme? Y<b>, <\/b>sin embargo, en mi fondo, algo en el fondo de m\u00ed misma, no puede impedirse pensar, temblando de miedo, que tal vez, a pesar de todo, me ama.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a> <b>8. <\/b><i><b>Intuitions pr<\/b><\/i><i><b>\u00e9-chr\u00e9tiennes <\/b><\/i><b>[Intuiciones precristianas]<\/b><b>, 182 pp. + \u00edndice, Par\u00eds; La Colombe; Editions du Vieux Colombier, 1951<\/b>.<\/h3>\n<p>El t\u00edtulo del volumen no es de la autora. Y el volumen no es propiamente un libro. Como declaran los editores, son diversos textos escritos en Marsella y en Casablanca del mes de noviembre de 1941 al 26 de mayo de 1942. Ahora bien, esa fecha corresponde a la de una carta escrita por Simone Weil desde Casablanca, carta a la que iban adjuntos estos textos<sup>1<\/sup>. La carta de S. W., empieza as\u00ed: \u00ab<em>Chere S., Je vous envoie quatre choses\u2026<\/em>\u00bb Siendo una de esas cuatro cosas la carta al P. Perrin que en otra ocasi\u00f3n comentamos, quedan tres. Una de ellas (\u00ab<em>je vous envoie aussi le papier sur l&#8217;usage spirituel des \u00e9tudes scolaires<\/em>\u00bb [NE: Tambi\u00e9n te envi\u00e9 el documento sobre el uso espiritual de los estudios escolares]) es un ensayo pedag\u00f3gico publicado en <i>Attente<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Dieu<\/i>. Quedan dos: \u00ab<em>le commentaire des textes pythagoriciens que je n&#8217;avais pas eu le temps de finir<\/em> [NE: el comentario de los textos pitag\u00f3ricos que no tuve tiempo de terminar]\u00bb y \u00ab<em>la copie d&#8217;une traduction d&#8217;un fragment de Sophocle que j&#8217;ai trouv\u00e9 parmi mes papiers<\/em> [NE: la copia de una traducci\u00f3n de un fragmento de S\u00f3focles que encontr\u00e9 entre mis papeles]\u00bb. Si a eso se a\u00f1ade \u2013y hay que a\u00f1adirlo, porque en el libro aparecen aunque no los mencionen los editores\u2013 los textos que Simone Weil debi\u00f3 dejar al P. Perrin en Marsella, se conoce suficientemente el origen del volumen \u2013cosa no sin inter\u00e9s cuando se trata de la autora.<\/p>\n<p>Dura cosa es intentar una visi\u00f3n de conjunto de tan variado material. Nos ayuda algo el hecho de que en <i>Intuitions pr\u00e9-chr\u00e9tiennes<\/i> hay una novedad de mucha importancia, novedad que, como veremos, es afortunadamente todo lo contrario. En textos de la autora anteriormente publicados, se daba, sin duda, una interpretaci\u00f3n simb\u00f3lico-religiosa de la literatura antigua. Pero en este libro esa interpretaci\u00f3n se produce con un<b> <\/b>sistematismo insistente y detallista, ce\u00f1idamente material que no posee siempre la flexibilidad de escritos posteriores de la<b> <\/b>autora. Se interpretan el himno hom\u00e9rico a Dem\u00e9ter, textos de S\u00f3focles y Esquilo, de Plat\u00f3n \u2013el <i>Banquete<\/i>, por ejemplo, de rabo a cabo\u2013, textos pitag\u00f3ricos, presocr\u00e1ticos \u2013\u00a1sin olvidar el fragmento de Anaximandro (Diels, A 9) que, a juzgar, por la legi\u00f3n de sus geniales comentaristas, es el manch\u00f3n de tinta m\u00e1s sugestivo de la historia!\u2013, etc\u00e9tera&#8230;<\/p>\n<p>Precisemos lo caracter\u00edstico de estos an\u00e1lisis frente a los ya conocidos de la autora: Simone Weil trabaja a menudo sobre textos griegos, buscando en ellos un gesto mental que encaje \u2013como tal gesto, como dinamismo interno\u2013, en los esquemas espirituales que a ella le interesa fecundar. Los \u00ab<em>Cahiers d&#8217;Am\u00e9rique<\/em>\u00bb apenas son otra cosa que una serie de felices hallazgos en esta prudente y honrada b\u00fasqueda de afinidades. Alivia pensar que, pese a aparecer m\u00e1s tarde que los \u00ab<em>Cahiers d&#8217;Am\u00e9rique<\/em>\u00bb, estos textos de <i>Intuitions pr\u00e9-chr\u00e9tiennes <\/i>son anteriores a ellos, que son los primeros pasos de Simone en su exploraci\u00f3n de esquemas religiosos.<\/p>\n<p>Digo que alivia porque, mientras que las cautelosas observaciones de los \u00ab<em>Cahiers<\/em>\u00bb son generalmente irreprochables, en el volumen que comentamos se han deslizado algunos errores y desenfoques debidos \u2013tal me parece\u2013 a una excitaci\u00f3n ps\u00edquica f\u00e1cilmente advertible por un lector hecho a esa actividad tan modesta en su significado te\u00f3rico y tan fecunda en la pr\u00e1ctica que es la observaci\u00f3n psicol\u00f3gica. La circunstancia de Simone en los a\u00f1os 41-42 nos da acaso raz\u00f3n de su baja forma: escrib\u00eda \u2013en Marsella\u2013 en la molesta situaci\u00f3n de jud\u00eda separada de su profesi\u00f3n (Catedr\u00e1tica de Filosof\u00eda) por las leyes antisemitas y \u2013cuando lleg\u00f3 a Casablanca\u2013 teniendo que utilizar como mesa una de las pocas sillas que hab\u00eda en el campo de concentraci\u00f3n, seg\u00fan escribe ella misma al P. Perrin.<\/p>\n<p>El hecho es que el an\u00e1lisis de los textos, especialmente de los plat\u00f3nicos y pitag\u00f3ricos, es a veces \u00ab<em>outrageant<\/em>\u00bb para \u00e9stos, mereciendo el reproche que en momentos m\u00e1s equilibrados ella dirige a tanto comentarista demasiado f\u00e1cil. Llega Simone a descuidos inveros\u00edmiles, incomprensibles para quien ha tenido ocasi\u00f3n de comprobar su extraordinaria erudici\u00f3n: as\u00ed, por ejemplo, cuando trabaja en establecer el significado simb\u00f3lico de la embriaguez, se propasa al subrayar que en el <i>Banquete<\/i> se habla m\u00e1s de vino que de comida, como si en un <em>symposio<\/em> no fuera la bebida lo m\u00e1s importante (de importancia deglutoria, se entiende) y como si no hubiera el propio Plat\u00f3n establecido en <i>Las<\/i><i> <\/i><i>Leyes<\/i> su preferencia pol\u00edtico-educativa por los <em>symposia<\/em> frente a los <em>syssitia<\/em> [NE: comida en com\u00fan, comida colectiva].<\/p>\n<p>Es curioso que la agitaci\u00f3n que turb\u00f3 su hermen\u00e9utica filol\u00f3gica no embotara en absoluto el filo de su cuchillo psicol\u00f3gico. Los lugares m\u00e1s luminosos del libro son precisamente aquellos que contribuyen a afinar sus constantes cr\u00edticas de las formas psicol\u00f3gicamente sucias, \u00abpesantes\u00bb, de una falsa religiosidad. La magn\u00edfica distinci\u00f3n entre \u00ab<em>renoncement<\/em>\u00bb y \u00ab<em>transfert<\/em>\u00bb, plenamente en la l\u00ednea de la psicolog\u00eda de San Juan de la Cruz, o el an\u00e1lisis del sentimiento de necesidad son aciertos m\u00e1ximos en este terreno.<\/p>\n<p>Y a\u00fan se encuentra ese an\u00e1lisis aplicado a muchos otros temas que aparecen a lo largo \u2013a lo corto\u2013 de estas 200 p\u00e1ginas mal contadas. Porque es precisamente el constante entrecruzamiento de cuestiones lo que har\u00eda de una exposici\u00f3n abreviada del libro ya una larga lista sin sentido, ya un resumen aparentemente org\u00e1nico, pero forzosamente parcial. Los escritos de Simone Weil son siempre esbozos, notas para futuros trabajos que ya nunca ser\u00e1n. Treinta y cuatro a\u00f1os, aunque sean treinta y cuatro a\u00f1os de genio, no dan para m\u00e1s. Por eso resumir a Simone Weil es traicionarla.<\/p>\n<p>Quedan por hacer dos observaciones.<\/p>\n<p>Primera: por numerosos que sean los lugares insatisfactorios del libro, queda el hecho de que, en conjunto, nos obliga a repasar todos nuestros clich\u00e9s sobre cada tema que toca. Tal frase sobre Anaximandro, o sobre Her\u00e1clito o Plat\u00f3n o Filolao nos hace inclinar la cabeza meditativamente, exigi\u00e9ndonos una relectura de los viejos textos que Simone comenta. Cuando hace brotar toda la geometr\u00eda de Eudoxo (libro V de Euclides) del concepto religioso de mediaci\u00f3n, o cuando nos habla de \u00ab<em>ce qu&#8217;on nomme a tort les sophismes de Z\u00e9non<\/em> [NE: lo que err\u00f3neamente llamamos los sofismas de Zen\u00f3n]\u00bb, el genio de Simone Weil nos hace volver sobre nosotros mismos en exigente petici\u00f3n de fundamento a nuestros prejuicios y juicios. Y esto es lo m\u00e1s fecundo que puede darnos un libro.<\/p>\n<p>Segunda y \u00faltima observaci\u00f3n: el t\u00edtulo del libro es fruto de una incomprensi\u00f3n radical o de una mala fe impresionante. El conocedor de Simone Weil sabe que su concepto de cristianismo no es hist\u00f3rico, sino estrictamente religioso. Si el editor hubiera parado mientes en un p\u00e1rrafo que se encuentra en la p\u00e1gina 149 del libro de su no muy digna edici\u00f3n, se habr\u00eda ahorrado tan absoluta impropiedad<sup>2<\/sup>: \u00ab<em>Quelle que soit la croyance profess\u00e9e \u00e0 l&#8217;\u00e9gard des choses religieuses, y compris l&#8217;ath\u00e9isme, l\u00e0 o\u00f9 il y a consentement complet, authentique et incoditionnel \u00e0 la n\u00e9c\u00e9ssit\u00e9, il y \u00e0 pl\u00e9nitude de l&#8217;amour de Dieu; et nulle part ailleurs. Ce consentement constitue la participation \u00e0 la Croix du Christ<\/em> [NE: Cualquiera que sea la creencia profesada respecto a las cosas religiosas, incluido el ate\u00edsmo, donde hay consentimiento completo, aut\u00e9ntico e incondicional de la necesidad, hay plenitud del amor de Dios; y en ning\u00fan otro lugar. Este consentimiento constituye participaci\u00f3n en la cruz de Cristo.]\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Publicada en <i>Attente de Dieu<\/i>, misma editorial, 1950. Carta V, p. 92.<br \/>\n<sup>2<\/sup> O habr\u00eda tachado el p\u00e1rrafo, vaya usted saber.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a> <b>9. Nota final<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En la voz \u00abLibertad\u00bb que Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 en torno a 1954, tambi\u00e9n para la <i>Enciclopedia Pol\u00edtica Argos<\/i> (Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/i>, op. cit., pp. 45-57), puede verse tambi\u00e9n una referencia a la fil\u00f3sofa francesa:<\/span><\/p>\n<p>\u00ab[\u2026] Todas y cada una de las limitaciones vitales pueden impedir a la persona realizar el desarrollo que es su m\u00e1s aut\u00e9ntico ser, porque yugulan su libertad entitativa. La miseria, la ineducaci\u00f3n, el desarraigo, la ignorancia, la p\u00e9rdida de contacto con la tradici\u00f3n del mundo en que se nace, son otras tantas trabas que estancan al hombre en un momento previo al ejercicio de la plena libertad. Simone Weil ha observado que en muchas prostitutas se da una p\u00e9rdida de la conciencia de continuidad, un \u201c<em>morcellement du temps<\/em> [NE: fragmentaci\u00f3in del tiempo]\u201d, que aniquila su libertad constitutiva, por m\u00e1s libre de coacci\u00f3n que se encuentre su libre albedr\u00edo, su independencia de meros individuos, su libertad no personal. El liberalismo cl\u00e1sico, desconocedor en la pr\u00e1ctica y s\u00f3lo en la pr\u00e1ctica de la necesidad de proteger esa libertad constitutiva del hombre, se ha visto llevado a la contradictoria y angustiosa situaci\u00f3n de hacerla pr\u00e1cticamente irrealizable por intentar mantener un sistema de libertades externas y superficiales que, en el juego de los factores econ\u00f3micos, siguieron permitiendo unas condiciones de vida esclavizadoras de las clases inferiores, s\u00f3lo ligeramente m\u00e1s vivibles que la situaci\u00f3n de esas clases hasta entonces\u00bb.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"zxx\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL \u00cdNDICE<\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Salvo descuido por nuestra parte, no hay m\u00e1s referencias a Simone Weil en la obra del autor. Tampoco entre la documentaci\u00f3n de trabajo depositada en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona (BFEEUB).<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14646,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,10,1548,1995],"tags":[2198,2044],"class_list":["post-16933","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-manuel-sacristan","category-politica","category-religion","tag-centenario-sacristan","tag-simone-weil"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16933"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16933\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17046,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16933\/revisions\/17046"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14646"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}