{"id":16958,"date":"2025-01-09T05:00:53","date_gmt":"2025-01-09T04:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16958"},"modified":"2025-01-12T06:05:35","modified_gmt":"2025-01-12T05:05:35","slug":"lenin-lector-de-la-logica-hegeliana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16958","title":{"rendered":"Lenin lector de la l\u00f3gica hegeliana"},"content":{"rendered":"<div class=\"entry-content\">\n<p>Los intereses filos\u00f3ficos de Lenin quedan demostrados particularmente por una serie de manuscritos conocidos como\u00a0<em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>. No se trata de una \u00abobra\u00bb concebida en el escritorio, sino de una colecci\u00f3n de notas de lectura y extractos de obras filos\u00f3ficas de diversos autores con fines de estudio. Fueron compilados en diferentes per\u00edodos de su vida y reunidos editorialmente despu\u00e9s de su muerte bajo este t\u00edtulo. El lapso temporal abarcado va desde las primeras notas sobre la\u00a0<em>Sagrada Familia<\/em>\u00a0de Marx y Engels en 1895 hasta las notas sobre un escrito de Plenge en 1916. La mayor parte, y la \u00fanica que el propio Lenin titul\u00f3 efectivamente Cuadernos filos\u00f3ficos, se remonta a los a\u00f1os 1914\/15, per\u00edodo en el que, en Berna, ley\u00f3 y anot\u00f3 obras importantes con las que llen\u00f3 ocho cuadernos cuidadosamente numerados y comentados. Es de particular importancia la famosa lectura de\u00a0<em>La ciencia de la l\u00f3gica de Hegel<\/em>\u00a0que, por s\u00ed sola, ocupa tres de los ocho cuadernos.<\/p>\n<p>En italiano aparecieron dos ediciones tituladas <em>Philosophical Quaderni<\/em>. La primera, editada por Lucio Colletti para Feltrinelli en 1958,<sup>1<\/sup> basada en la edici\u00f3n rusa de 1947 (\u041b\u0435\u043d\u0438\u043d 1947). La segunda, editado por Ignazio Ambrogio, apareci\u00f3 para Editori Riuniti\/Progress en tres ediciones diferentes: como vol. 38 de las Obras (Lenin 1969b), como volumen separado (Lenin 1971) y finalmente, como segunda parte del tercer volumen de las <em>Obras Escogidas<\/em> en seis vol\u00famenes (Lenin 1973). \u00c9sta se basa en la \u00faltima edici\u00f3n rusa<sup>2<\/sup> que a\u00f1ade textos importantes respecto a la de 1947 y, por lo tanto, es m\u00e1s completa que la de Colletti.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Varios textos sobre Marx y Hegel fueron redactados en varios per\u00edodos hasta 1895 en Berl\u00edn. Se remontan al resumen de la <em>Sagrada Familia<\/em> de Marx y Engels, 23 p\u00e1ginas de un cuaderno aparte, probablemente escrito en agosto (en todo caso entre mayo y septiembre de ese a\u00f1o, durante su primera estancia fuera de Rusia). Los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> actuales, que son una serie de manuscritos a los que el propio Lenin dio este t\u00edtulo, datan de 1914\/15 en Berna. Su orden cronol\u00f3gico probable es el siguiente:<\/p>\n<p>1) Hegel. L\u00f3gica I. Extractos de la <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>; contiene hasta el extracto de la p\u00e1gina 215 del cuarto volumen de las <em>Hegelian Werke<\/em>, 1834. Lenin cita todas las obras de Hegel de la edici\u00f3n alemana de las <em>Werke<\/em> en 18 vol\u00famenes, Berl\u00edn, 1832-1845 (m\u00e1s un volumen adicional publicado en 1887).<\/p>\n<p>2) Hegel. L\u00f3gica II. Hasta el extracto de la p\u00e1gina 282 del volumen V de las <em>Werke<\/em>, 1834.<\/p>\n<p>3) Hegel. L\u00f3gica III. Extractos hasta el final del quinto volumen de las <em>Werke<\/em> y de la <em>Enciclopedia<\/em>, as\u00ed como anotaciones relativas al <em>Trait\u00e9 de Chimie<\/em> de J. Perrin. Los extractos y notas sobre la <em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em> fueron compilados entre septiembre de 1914 y el 17 de diciembre del mismo a\u00f1o (fecha escrita por el propio Lenin en el texto) y siempre est\u00e1n numerados progresivamente por Lenin (pp. 1-115).<\/p>\n<p>4) Feuerbach. Resumen del <em>Leibniz<\/em> de Feuerbach. Probablemente compilado en el per\u00edodo septiembre-noviembre de 1914.<\/p>\n<p>5) (var\u00eda +) Hegel. Contiene notas sobre Genoff, Volkmann, Verworn y el comienzo del resumen de las <em>Conferencias de historia de la filosof\u00eda de Hegel<\/em>.<\/p>\n<p>6) Hegel. Fin del resumen de las <em>Conferencias sobre historia de la filosof\u00eda<\/em>. Los extractos y notas de las <em>Lecciones de Historia de la Filosof\u00eda<\/em> de Hegel fueron compilados a principios de 1915. Lenin utiliza los vol\u00famenes XIII-XV de la edici\u00f3n de las <em>Werke<\/em> antes mencionada, Berl\u00edn, 1833-1836.<\/p>\n<p>7) Hegel. Extractos de las <em>Lecciones sobre filosof\u00eda de la historia<\/em> de Hegel. Primera mitad de 1915.<\/p>\n<p>8) Filosof\u00eda. Notas sobre Dannemann, Darmstadt, Napole\u00f3n, resumen de la <em>Logique<\/em> de Hegel de No\u00ebl, fragmento titulado \u00abPlan de la dial\u00e9ctica\u00bb (l\u00f3gica) de Hegel, notas sobre Haas y Lipps, resumen del <em>Her\u00e1clito<\/em> de Lassalle, fragmento sobre el tema de la dial\u00e9ctica, resumen de la <em>Metaf\u00edsica<\/em> de Arist\u00f3teles. Terminado en mayo de 1915.<\/p>\n<p>Es posible, o cuando menos probable, la existencia de otros materiales que no han llegado hasta nosotros. A modo de ejemplo, de los numerosos t\u00edtulos incluidos en la rica bibliograf\u00eda al pie de la entrada Karl Marx, escrita por Lenin en la misma \u00e9poca para el <em>Diccionario Enciclop\u00e9dico Granat.<\/em> No hay notas, pero al menos para algunos de los textos indicados, el propio Lenin declar\u00f3 un estudio en profundidad.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, hay que tener en cuenta algunas advertencias a la hora de leer los textos. La primera y m\u00e1s importante es que no son textos escritos para su publicaci\u00f3n, por lo tanto, no han sido autorizados por el autor. La segunda es que el texto tiene m\u00faltiples capas. Usualmente se divide en dos columnas. Por un lado est\u00e1n los \u00abextractos\u00bb o, mejor dicho, la transcripci\u00f3n en el cuaderno de partes del texto que Lenin estaba leyendo; por el otro, sus intervenciones que se dividen en tres modalidades diferentes: 1) subrayado y \u00e9nfasis; 2) comentarios al margen, que generalmente parecen resumir el contenido o significado del pasaje en cuesti\u00f3n en t\u00e9rminos de la obra misma; 3) m\u00e1s comentarios, generalmente encerrados dentro de una caja, que representan \u2013siempre en t\u00e9rminos generales\u2013, una reflexi\u00f3n m\u00e1s aut\u00f3noma de Lenin. La distinci\u00f3n es naturalmente indicativa y en algunos casos la diferencia entre los niveles 2 y 3 est\u00e1 sujeta a interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>1. Antes de los Cuadernos filos\u00f3ficos: materialismo y empirocriticismo<\/strong><\/p>\n<p>Para enmarcar los problemas que Lenin aborda en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> parece esencial partir de su otro texto te\u00f3rico fundamental, a saber, <em>Materialismo y empiriocriticismo. Notas cr\u00edticas sobre una filosof\u00eda reaccionaria<\/em>.<sup>4<\/sup> En esta obra, la intenci\u00f3n de Lenin es una cr\u00edtica filos\u00f3fica, pero sobre todo pol\u00edtica, de las posiciones expresadas en la colecci\u00f3n de art\u00edculos titulada <em>Ensayos sobre la filosof\u00eda del marxismo<\/em> por V. Bazarov, A. Bogdanov, A. Lunacharskij, S. Suvorov y otros, que aparecieron en 1908 (\u0411\u043e\u0433\u0434\u0430\u043d\u043e\u0432 1908), as\u00ed como otras publicaciones, la m\u00e1s importante es sin duda la obra de Bogdanov, <em>Empiriomonismo<\/em> (\u0411\u043e\u0433\u0434\u0430\u043d\u043e\u0432 1904-06). La disputa filos\u00f3fica es simplemente la dimensi\u00f3n intelectual de un choque pol\u00edtico igualmente acalorado y, en \u00faltima instancia, irreconciliable entre Lenin y la izquierda del partido, los <em>otzovistas<\/em>,<sup>5<\/sup> que se opon\u00edan a la participaci\u00f3n en los trabajos de la Duma. M\u00e1s all\u00e1 del factor t\u00e1ctico contingente, lo que dividi\u00f3 a los dos grupos fue la concepci\u00f3n misma del partido y del papel de los intelectuales dentro de \u00e9ste: mientras Lenin encontr\u00f3 l\u00edmites intr\u00ednsecos a la capacidad de autoorganizaci\u00f3n del proletariado y, en consecuencia, identific\u00f3 la necesidad de un grupo de revolucionarios profesionales que guiaran y dirigieran al movimiento pol\u00edtico \u2013cuyo origen no ser\u00eda necesariamente proletario, sino, la mayor parte de las veces, burgu\u00e9s\u2013; por su parte, los <em>otzovistas<\/em> ve\u00edan el objetivo principal de la lucha en el desarrollo de una cultura proletaria aut\u00f3noma, en la educaci\u00f3n de las masas para que ellas mismas expresaran su liderazgo desde dentro, sobre todo en una fase de estancamiento como la que sigui\u00f3 al fin de las actividades revolucionarias del per\u00edodo 1905-07. En este sentido son famosas sus escuelas en Capri y Bolonia. El choque pol\u00edtico tuvo su correlato intelectual en la discusi\u00f3n te\u00f3rica, especialmente en el intento de una refundaci\u00f3n filos\u00f3fica del marxismo que tomara en cuenta las nuevas posiciones epistemol\u00f3gicas empiriocriticistas desarrolladas sobre todo por Mach y Avenarius y respaldadas por Bogdanov y otros. Seg\u00fan Lenin, estas posiciones te\u00f3ricas son consistentes con los errores t\u00e1cticos de estos autores, un reflejo filos\u00f3fico de sus posiciones pol\u00edticas.<\/p>\n<p>En <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, la obra dedicada a su cr\u00edtica, Lenin desarrolla algunos conceptos fundamentales de su propia concepci\u00f3n filos\u00f3fica que retomar\u00e1 en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> con acentos a veces diferentes. En realidad, como veremos, la discusi\u00f3n sobre la continuidad o discontinuidad entre esta obra y las notas posteriores es uno de los puntos m\u00e1s controvertidos del debate. Uno de los aspectos en los que m\u00e1s insiste Lenin es en la centralidad de la existencia de la realidad independientemente del pensamiento que la piensa; este es un elemento clave de su trabajo sobre \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb.<\/p>\n<p>Antes de continuar, es necesaria una breve digresi\u00f3n sobre esta expresi\u00f3n que nunca fue utilizada por el propio Marx. Se puede encontrar \u00abde alguna manera\u00bb en el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> de Engels donde leemos: \u00ab\u00c9ste esencialmente dial\u00e9ctico\u00bb (Engels 1878, trad. it. p. 25, modificado), donde \u00ab\u00e9ste\u00bb se refiere al \u00abmaterialismo moderno\u00bb (en la traducci\u00f3n italiana, \u00ab\u00e9ste\u00bb ha sido reemplazado por \u00abmaterialismo\u00bb). Sin embargo, la combinaci\u00f3n de dial\u00e9ctica y materialismo se encuentra en numerosos pasajes de la obra. La expresi\u00f3n en su formulaci\u00f3n cl\u00e1sica tal vez sea mencionada por primera vez por Dietzgen en un escrito de 1875 titulado <em>Die Religion der Sozialdemokratie<\/em> (Dietzgen 1870-75) y utilizada con clara referencia a Engels y el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> en <em>Streifz\u00fcge eines Sozialisten in das Gebiet der Erkenntni\u00dftheorie<\/em>, tambi\u00e9n anotado por Lenin (Dietzgen 1887; Lenin trabaja en la colecci\u00f3n <em>Kleinere philosophische Schriften<\/em> \u2013 Dietzgen 1903 \u2013 que lo incluye). Su uso ser\u00e1 introducido en el contexto marxista maduro por Plechanov, al menos a partir de su art\u00edculo de 1891 sobre Hegel que apareci\u00f3 en <em>Die Neue Zeit<\/em> con el t\u00edtulo \u00abZu Hegel\u2019s Sechzigsten Todestag\u00bb (Plejanov 1891), muy apreciado por el propio Engels (ver carta a Kautsky del 3 de diciembre de 1891 en: Marx, Engels 1982, p.240). Plej\u00e1nov lo transform\u00f3 en la categor\u00eda filos\u00f3fica fundamental del marxismo en su famoso escrito de 1894 <em>Sobre el problema del desarrollo de la concepci\u00f3n monista de la historia,<\/em> que apareci\u00f3 el a\u00f1o siguiente. (Plej\u00e1nov 1895).<\/p>\n<p>Volviendo a la discusi\u00f3n, seg\u00fan Lenin, los empiriocriticistas disuelven la materia en sus leyes que son, en cuanto tales, producto del pensamiento y tienen realidad en su interior; al hacerlo, apoyan posiciones idealistas y subjetivistas que Lenin, siguiendo la cadena geneal\u00f3gica, remonta a Berkeley y que tienen un paso igualmente decisivo en Kant. Este es tambi\u00e9n un elemento importante en la perspectiva de la cr\u00edtica al marxismo kantiano en boga en aquellos a\u00f1os. La cuesti\u00f3n espinosa, que ya ha surgido en las respuestas de los empiriocriticistas a Plej\u00e1nov, que tambi\u00e9n los hab\u00eda acusado de idealismo, es el aparente resurgimiento de una \u00abcosa en s\u00ed misma\u00bb m\u00e1s all\u00e1 del pensamiento. Lenin, para escapar de esta cr\u00edtica, hace distinciones y sostiene que no hay en principio ninguna otra vida y, por lo tanto, ninguna cosa en s\u00ed misma; la distinci\u00f3n es s\u00f3lo entre lo conocido y lo a\u00fan no conocido. Las cosas que existen fuera e independientemente de nosotros, se \u00abreflejan\u00bb o se \u00abespejean\u00bb en el proceso cognitivo que no las crea, pero las conoce relativamente. Sin embargo, la acumulaci\u00f3n de estas verdades relativas es verdad absoluta en cada etapa porque lo que se conoce es verdadero porque corresponde al mundo objetivo que existe fuera e independientemente del pensamiento. Esta verdad objetiva se capta en una fase espec\u00edfica del proceso cognitivo de la realidad de la humanidad. Que no se sepa todo, no significa que no se pueda \u2013en principio\u2013, saberlo todo. Y esto no significa que lo que ahora se sabe parcialmente no sea objetivamente cierto. La pr\u00e1ctica es la clave para el acuerdo entre el mundo subjetivo y el objetivo: la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica del aparato te\u00f3rico demuestra su verdad. Los empiriocriticistas, al no tener una concepci\u00f3n objetiva de la materia, carecen del elemento de verificaci\u00f3n y por tanto reducen la teor\u00eda\/realidad a una mera construcci\u00f3n subjetiva y a su coherencia\/universalizaci\u00f3n en el conocimiento interhumano. Las notas filos\u00f3ficas que nos han llegado hasta estos a\u00f1os y las de los inmediatamente siguientes parecen centrarse precisamente en lecturas \u00abmaterialistas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2. Hacia la dial\u00e9ctica: la correspondencia Marx-Engels<\/strong><\/p>\n<p>La formaci\u00f3n filos\u00f3fica de Lenin est\u00e1 marcada enf\u00e1ticamente por algunos autores a trav\u00e9s de los cuales asimil\u00f3 las obras de Marx y Engels y por una cierta cultura pol\u00edtica. Se trata principalmente de Chernyshevskij y Plej\u00e1nov. Las obras \u00abfilos\u00f3ficas\u00bb cl\u00e1sicas en las que se basa Lenin son, sobre todo, los engelsianos <em>Anti-D\u00fchring<\/em> y <em>Ludwig Feuerbach<\/em>. A trav\u00e9s de estos autores, incluidos Dietzgen y Herzen en la lista, Lenin identifica como el punto nodal de la problem\u00e1tica pol\u00edtico-filos\u00f3fica de su tiempo, la formulaci\u00f3n de una filosof\u00eda \u2013el materialismo dial\u00e9ctico\u2013, que pueda sostener de manera aut\u00f3noma una confrontaci\u00f3n con las filosof\u00edas burguesas. \u00a0\u00c9l ve en la oposici\u00f3n entre idealismo y materialismo la batalla campal con la filosof\u00eda burguesa, tal como lo indica Engels en su texto sobre Feuerbach. Sin embargo, debemos tener cuidado \u2013piensa Lenin\u2013, de no caer en un materialismo vulgar y plano; y procurar, por el contrario, preservar los grandes progresos obtenidos, sobre todo por la dial\u00e9ctica hegeliana. El tema del car\u00e1cter central y revolucionario de la dial\u00e9ctica hegeliana en el pensamiento de Lenin pasa seguramente por su lectura de Chernyshevskij, Herzen y Plej\u00e1nov.<sup>6<\/sup> Ellos identifican una gram\u00e1tica revolucionaria caracterizada por \u00absaltos\u00bb, que se contrapone a una mera transformaci\u00f3n gradualista y que, en cambio, se articula a trav\u00e9s de puntos de ruptura. El <em>Anti-D\u00fchring<\/em> act\u00faa en este sentido como horizonte de significado y como marco de referencia para una mayor elaboraci\u00f3n del tema de la dial\u00e9ctica materialista que, por un lado, debe defender la existencia independiente de la realidad respecto al pensamiento -el materialismo-; y, por el otro, considera el car\u00e1cter din\u00e1mico \u2013dial\u00e9ctico\u2013 de la realidad que tiene en s\u00ed misma su propio movimiento, del que tambi\u00e9n forman parte el conocimiento y la subjetividad.<\/p>\n<p>La idea de la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb como tema fundamental para pensar la unidad de la realidad en todos sus aspectos se refuerza en la mente de Lenin a trav\u00e9s de un pasaje fundamental, no siempre suficientemente apreciado en las interpretaciones, a saber, el estudio en profundidad de la correspondencia de Marx y Engels que public\u00f3 en cuatro vol\u00famenes en 1913 editado por Bebel y Bernstein (Bebel, Bernstein 1913). Aunque no le gust\u00f3 especialmente la edici\u00f3n, Lenin extrajo de estos cuatro vol\u00famenes algo similar a lo que har\u00eda m\u00e1s tarde con sus obras filos\u00f3ficas: 76 densas p\u00e1ginas de un gran cuaderno lleno de extractos transcritos y comentados (correspondientes a 480 en el idioma alem\u00e1n moderno).<sup>7<\/sup> Los temas que m\u00e1s le apasionan son el m\u00e9todo dial\u00e9ctico, el intento engelsiano de desarrollar una dial\u00e9ctica de la naturaleza y la dimensi\u00f3n conflictiva, pol\u00edtica y dial\u00e9ctica de la oposici\u00f3n de clases; es decir, encontrar una manera de mantener unidas las conexiones de la realidad en todos sus aspectos. Al final del estudio de esta correspondencia, Lenin hace \u00abextractos de extractos\u00bb, es decir, selecciona quince de sus notas en siete de las cuales aparece el nombre de Hegel (Lenin 1963b, pp. 471ff.). La segunda pista que nos permite afirmar que el estudio de las letras conduce directamente a la dial\u00e9ctica \u2013y por tanto a Hegel como su te\u00f3rico m\u00e1s eminente\u2013 es la rese\u00f1a que Lenin escribi\u00f3 al calor del trabajo sobre esta correspondencia en 1914 para el \u00abProsve\u0161\u010denije\u00bb; pero que no aparecer\u00e1 hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s, el 28 de noviembre de 1920, en <em>Pravda<\/em> con motivo del centenario del nacimiento de Engels. En este texto Lenin comenta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Si intentamos definir con una sola palabra, por as\u00ed decirlo, el eje de toda la correspondencia, el punto central hacia el cual converge toda la red de ideas expresadas y discutidas, esta palabra ser\u00e1: dial\u00e9ctica. La aplicaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica materialista a la reelaboraci\u00f3n de toda la econom\u00eda pol\u00edtica, desde sus fundamentos \u2013 historia, ciencias naturales, filosof\u00eda, pol\u00edtica y t\u00e1ctica de la clase obrera: \u2013 esto es lo que m\u00e1s interesa a Marx y a Engels, esto es lo m\u00e1s esencial y lo m\u00e1s nuevo que aportan, en eso consiste su brillante paso adelante en la historia del pensamiento revolucionario (Lenin 1963a, p. 509).<\/p>\n<p>En septiembre de 1914 comenz\u00f3 a estudiar sistem\u00e1ticamente la ciencia de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>3. La relaci\u00f3n con Hegel ante los Cuadernos filos\u00f3ficos<\/strong><\/p>\n<p>El per\u00edodo en el que Lenin escribi\u00f3 los\u00a0<em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> es decisivo en varios aspectos. Lleva varios a\u00f1os exiliado y vive en Cracovia, con vacaciones en Pororin; de all\u00ed se traslad\u00f3 a diversos puntos de Europa para participar en iniciativas relacionadas con su actividad pol\u00edtica. Son a\u00f1os de enfrentamientos, en los que asume un juicio cada vez m\u00e1s severo sobre Kautsky y diferencia cada vez m\u00e1s su posici\u00f3n de la de Rosa Luxemburgo. Los temas m\u00e1s discutidos en sus discursos, art\u00edculos y correspondencia son la cuesti\u00f3n nacional y el reformismo, del que es extremadamente cr\u00edtico. El estallido de la Primera Guerra Mundial y la \u00abtraici\u00f3n\u00bb de los partidos socialistas que votaron a favor de los cr\u00e9ditos de guerra llevaron tambi\u00e9n al extremo el conflicto pol\u00edtico contra los \u00abtraidores\u00bb de la Segunda Internacional, que se consideraba pol\u00edticamente terminado. Al estallar la guerra, Lenin y su esposa tuvieron que abandonar Polonia \u2013\u00e9l tambi\u00e9n fue encarcelado durante unos d\u00edas como ciudadano de un Estado enemigo\u2013 y se dirigieron a Berna, donde se crearon condiciones parad\u00f3jicamente favorables para un per\u00edodo de estudio: la imposibilidad de una acci\u00f3n pol\u00edtica inmediata y la disponibilidad de una rica colecci\u00f3n de obras en las bibliotecas locales permitieron a Lenin llevar a cabo un estudio meticuloso y relativamente sistem\u00e1tico de la producci\u00f3n te\u00f3rica de Hegel. Ley\u00f3, copi\u00f3 y anot\u00f3 la <em>Ciencia de la L\u00f3gica <\/em>(apoyada por la\u00a0<em>Enciclopedia<\/em>\u00a0en algunas partes), las\u00a0<em>Lecciones de historia de la filosof\u00eda<\/em>\u00a0y las\u00a0<em>Lecciones de filosof\u00eda de la historia<\/em>. Luego hace lo mismo con otras obras, entre ellas la\u00a0<em>Metaf\u00edsica<\/em>\u00a0de Arist\u00f3teles y, no en vano, el\u00a0<em>Her\u00e1clito<\/em>\u00a0de Lassalle, la misma obra mencionada por Marx en la carta a Engels en la que habla del \u00abservicio\u00bb que le prest\u00f3 la relectura de la\u00a0<em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>\u00a0y en el que critica a Lassalle por su incapacidad para comprender el m\u00e9todo dial\u00e9ctico al que, a lo sumo, imita en el formalismo; esta carta es obviamente bien destacada por Lenin en sus extractos de la correspondencia de Marx y Engels (Lenin 1963b, p. 40).<\/p>\n<p>Una raz\u00f3n contingente para estos estudios es la solicitud de marzo de 1914 de escribir la entrada de Karl Marx para el <em>Diccionario Enciclop\u00e9dico Granat<\/em>.<sup>8<\/sup> Sin embargo, como atestigua Krupskaja (2019, p. 237), sus lecturas extensas continuar\u00e1n incluso despu\u00e9s de que el texto fuera enviado en noviembre del mismo a\u00f1o. En realidad, la mayor\u00eda de los <em>Cuadernos<\/em> fueron escritos despu\u00e9s de la conclusi\u00f3n de ese art\u00edculo, lo que, por otra parte, es indicativo para comprender el horizonte de las investigaciones de Lenin en ese per\u00edodo. Este es ciertamente un momento de fruct\u00edferas reflexiones que sientan las bases de otros importantes trabajos te\u00f3ricos; de hecho, m\u00e1s o menos en el mismo per\u00edodo Lenin escribi\u00f3 los <em>Cuadernos sobre el imperialismo<\/em>, que fueron la base de <em>El imperialismo,\u00a0 fase superior del capitalismo<\/em>.<sup>9<\/sup> Durante 1917, despu\u00e9s de regresar a Rusia para el inicio de la revoluci\u00f3n de febrero, Lenin pudo completar otra de sus obras capitales, <em>Estado y revoluci\u00f3n. La doctrina marxista del Estado y las tareas del proletariado en la revoluci\u00f3n<\/em>.<sup>10<\/sup> M\u00e1s all\u00e1 de interpretaciones y juicios, \u00e9ste es evidentemente un momento importante en el desarrollo te\u00f3rico de Lenin y no parece haber duda de que uno de los temas centrales es la dial\u00e9ctica \u2013caracterizada, con m\u00e1s precisi\u00f3n, como materialismo dial\u00e9ctico\u2013 y el an\u00e1lisis de Hegel como su te\u00f3rico m\u00e1s prominente. Dicho esto, debemos reconocer que ciertamente no es Lenin quien \u00abdescubri\u00f3\u00bb el tema de un uso materialista de la dial\u00e9ctica: el proyecto de captar las semillas del materialismo en la l\u00f3gica hegeliana, de derrocarlo, ya hab\u00eda sido anunciado por Engels y Marx. Tanto ellos mismos como los \u00abfiltros\u00bb rusos antes mencionados (Chernyshevskij, Herzen y Plej\u00e1nov). La l\u00f3gica, como tal, no pod\u00eda usarse porque estaba llena de <em>Ideenmystik<\/em>; sin embargo, sigui\u00f3 siendo la formulaci\u00f3n m\u00e1xima de las leyes de la dial\u00e9ctica. Leer e intentar revertir la l\u00f3gica hegeliana era el desider\u00e1tum que Marx y Engels hab\u00edan legado a la posteridad y que, ni siquiera su mayor fil\u00f3sofo marxista, Plej\u00e1nov, hab\u00eda logrado cumplir. Es nuevamente importante resaltar c\u00f3mo esta determinaci\u00f3n madur\u00f3 en Lenin precisamente gracias al estudio de la correspondencia de Marx y Engels mencionada con anterioridad. Las huellas de Hegel en las obras anteriores de Lenin son en realidad pocas y cualitativamente de poca importancia. Krupskaja menciona dos veces que ya en su juventud, durante el confinamiento en Siberia, Lenin hab\u00eda le\u00eddo a varios fil\u00f3sofos, incluido Hegel, y que tambi\u00e9n hablaba de \u00e9l con otros prisioneros (Krupskaja 2019, pp. 39, 150). Sin embargo, la referencia es gen\u00e9rica y no hay confirmaci\u00f3n de estas lecturas. La evidencia m\u00e1s concreta de una referencia a Hegel se encuentra en <em>\u00bfQui\u00e9nes son los amigos del pueblo?<\/em> Aqu\u00ed, en realidad, en lugar de tratar directamente con el fil\u00f3sofo alem\u00e1n, Lenin discute con los cr\u00edticos de Marx que lo acusaron de hegelianismo, de uso relajado de su \u00abtr\u00edada\u00bb fantasma y, por lo tanto, de idealismo gnoseol\u00f3gico, en virtud del cual la coherencia de la teor\u00eda se habr\u00eda basado en la deducci\u00f3n dial\u00e9ctica (Lenin 1894, p\u00e1gs. 74, 76, 80n.). En particular, para contrarrestar las cr\u00edticas de Mikhailovsky, Lenin utiliza temas derivados del ep\u00edlogo de la segunda edici\u00f3n alemana del primer libro de <em>El Capital<\/em>, desarrollando un argumento basado en un realismo no demasiado sofisticado (Lenin 1894, pp. 76 y siguientes), que parece no recuperar ni la sustancia de la filosof\u00eda hegeliana ni la naturaleza de la operaci\u00f3n que Marx realiza en esas p\u00e1ginas. En resumen, es un escrito pol\u00e9mico, cuyo prop\u00f3sito es una defensa oficial de Marx m\u00e1s que una reconstrucci\u00f3n efectiva de su confrontaci\u00f3n con Hegel.<\/p>\n<p>Como se mencion\u00f3, la perspectiva y profundidad de las reflexiones de los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> son muy diferentes, donde la lectura directa, orientada por las cuestiones subyacentes antes se\u00f1aladas, permite a Lenin una precisi\u00f3n de an\u00e1lisis desconocida en obras anteriores. Vale destacar que, de entrada, Lenin nunca sale del horizonte cultural de la recepci\u00f3n convencional de Hegel, por ello lo considera un m\u00edstico, un idealista para quien el pensamiento reemplaza la realidad, la crea. Es esencialmente un enfoque feuerbachiano en el contraste entre materialismo e idealismo. Este es el contexto en el que Hegel fue absorbido por los propios Marx y Engels, quienes nunca fueron m\u00e1s all\u00e1 de este legado interpretativo, aunque con diferentes sensibilidades en el curso de su producci\u00f3n intelectual.<sup>11<\/sup> Tambi\u00e9n llega a Lenin a trav\u00e9s de Plej\u00e1nov y exactamente en estos t\u00e9rminos. Sin embargo, a medida que lee, surge cada vez m\u00e1s en la mente de Lenin la idea de que para el propio Hegel la dial\u00e9ctica vive en las cosas mismas, en las almas, y determina sus formas de movimiento en estructuras cada vez m\u00e1s complejas y articuladas. En resumen, parece apreciar en la propia l\u00f3gica hegeliana las semillas de una ontolog\u00eda realista a la que llama materialismo dial\u00e9ctico. Sin embargo, esto no llega al punto de hacerle abandonar la creencia de que la filosof\u00eda hegeliana sigue siendo prisionera de una <em>Ideenmystik<\/em>, es decir, que se basa en un predominio del esp\u00edritu, de una especie de Dios plotiniano, que reemplaza la realidad actual. \u00c9sta es la tensi\u00f3n subyacente en el texto. En \u00e9l emergen categor\u00edas clave que, por un lado, no pueden evitar referirse retrospectivamente a lo que se argument\u00f3 en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> y, por otro lado, resultan capaces de una articulaci\u00f3n y contextualizaci\u00f3n m\u00e1s precisas. Desde esta perspectiva, se identifican algunos conceptos clave a los que me gustar\u00eda dedicar mayor atenci\u00f3n al menos a dos \u2013<em>reflejo<\/em> y praxis\u2013, no sin antes presentar un breve panorama de parte del debate.<\/p>\n<p><strong>4. El debate<\/strong><\/p>\n<p>Veamos ahora un breve repaso del debate que se centr\u00f3 en algunos puntos clave ya abordados en las p\u00e1ginas anteriores. Brevemente, se pueden enumerar de la siguiente manera: 1) el significado y el papel de la filosof\u00eda para Lenin, 2) la continuidad\/discontinuidad con la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica anterior, en particular con el materialismo y el empiriocriticismo, 3) en este contexto, la dial\u00e9ctica entre teor\u00eda y <em>praxis<\/em>, el reflejo y el significado de la inversi\u00f3n marxista de Hegel.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>Sobre la base de la inspiraci\u00f3n del materialismo dial\u00e9ctico de Lenin, se desarroll\u00f3 en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica una operaci\u00f3n cruzada que uni\u00f3 al materialismo y al empiriocriticismo con las posiciones de Engels expresadas en el <em>Anti-D\u00fchring<\/em> y, sobre todo, en las notas de la <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em> (a\u00fan no publicada en los tiempos de Lenin). Este desarrollo, en su forma m\u00e1s org\u00e1nica y ortodoxa, se convirti\u00f3 en una doctrina de Estado vinculada a la figura de Stalin y tom\u00f3 el nombre de DIAMAT. La operaci\u00f3n filos\u00f3fico-pol\u00edtica consisti\u00f3 tambi\u00e9n aqu\u00ed en completar el proceso de enucleaci\u00f3n de una filosof\u00eda marxista cuyos g\u00e9rmenes fueron identificados en las obras mencionadas para dotar de una doctrina oficial al reci\u00e9n nacido Estado sovi\u00e9tico. Fue una operaci\u00f3n que Stalin llev\u00f3 a cabo, primero, mediante la recuperaci\u00f3n del aut\u00e9ntico \u2013en su opini\u00f3n obviamente\u2013, el pensamiento leninista en <em>Principios del leninismo<\/em> (1924) y <em>Cuestiones del leninismo<\/em> (1926) y, luego, oficializ\u00f3 esta s\u00edntesis en la obra can\u00f3nica titulada <em>Materialismo dialectico y materialismo hist\u00f3rico<\/em> (1938). El materialismo dial\u00e9ctico, basado en las tres leyes universales indicadas por Engels en la <em>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza<\/em>: \u00abla ley de la conversi\u00f3n de la cantidad en la cualidad y viceversa, la ley de la interpenetraci\u00f3n de los opuestos, la ley de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb (Engels 1974, p.357 ), que eran v\u00e1lidos tanto para el mundo f\u00edsico como para el social \u2013teniendo al materialismo hist\u00f3rico como su subarticulaci\u00f3n\u2013, se convirtieron as\u00ed en ideolog\u00eda de Estado. Sus principios fundamentales fueron esquematizados de forma abstracta y formalista y aplicados a todo conocimiento, perdiendo inevitablemente el contacto con el an\u00e1lisis mismo de la realidad y sus contradicciones. En resumen, la genealog\u00eda de esta posici\u00f3n fue, por tanto, Engels (Marx), Plej\u00e1nov, Lenin, Stalin. Si esta interpretaci\u00f3n cristaliz\u00f3 como doctrina oficial y, en consecuencia, sustancialmente predominante en el mundo sovi\u00e9tico durante un largo per\u00edodo, otros int\u00e9rpretes abordaron el problema con mayor libertad, especialmente en \u00abOccidente\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos, aunque desde diferentes perspectivas y con diferentes prop\u00f3sitos, terminaron coincidiendo en el d\u00e9bil contenido filos\u00f3fico de la obra de Lenin. Entre los m\u00e1s radicales en este sentido se encuentra Pannekoek (2016) quien sostiene que, refiri\u00e9ndose especialmente al materialismo y al empiriocriticismo, Lenin simplemente ignora las posiciones reales de Avenarius, Mach, Bogdanov, etc., y que las reconstruye para su propio uso; momento en el que los ataca como una forma de idealismo subjetivo. Esta operaci\u00f3n, desprovista de contenido filos\u00f3fico real, tendr\u00eda m\u00e1s bien un objetivo pol\u00edtico, para el cual el contenido en cuesti\u00f3n es manipulado instrumentalmente, o incluso inventado. Scherrer (1979, 1988) sostiene una posici\u00f3n similar, quien reconstruye tanto el pensamiento de Bogdanov como el clima pol\u00edtico-cultural en el que tuvo lugar aquel debate; la obra de Lenin constituir\u00eda una suerte de anatema y tendr\u00eda como objetivo la destrucci\u00f3n pol\u00edtica de Bogdanov, m\u00e1s que la cr\u00edtica efectiva de sus posiciones. Estigmatiz\u00e1ndolo como idealista, Lenin quiere excluirlo en principio del juego pol\u00edtico y el objetivo real de su ataque no son las posiciones filos\u00f3ficas m\u00e1s o menos ingeniosamente reconstruidas, sino el alineamiento pol\u00edtico de los otzovistas. Ignorar los contenidos pol\u00edticos y filos\u00f3ficos que proponen ser\u00eda una elecci\u00f3n deliberada que deber\u00eda enmarcarse en una t\u00e1ctica pol\u00edtica precisa. Althusser (1972) completa el cuadro, proporcionando un marco te\u00f3rico para esta actitud de Lenin. A su juicio, gracias a Marx sabemos que la filosof\u00eda no es ciencia, sino ideolog\u00eda y que su desarrollo no es aut\u00f3nomo, sino reflejo de las contradicciones hist\u00f3rico-pol\u00edticas a las que da expresi\u00f3n. La ciencia que desarrolla Marx es la de la historia y como tal establece una ruptura con la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y con la filosof\u00eda misma; se puede utilizar cient\u00edficamente, aunque no sea en s\u00ed misma una ciencia. Este uso consiste en transformarlo en un instrumento de lucha ideol\u00f3gica para ser utilizado con fines hegem\u00f3nicos contra los opositores pol\u00edticos y la ideolog\u00eda\/filosof\u00eda que estos proponen. Se trata esencialmente de explicar desde un punto de vista te\u00f3rico interno a la posici\u00f3n de Lenin el uso pol\u00edtico y cient\u00edfico que, intencional y leg\u00edtimamente, hace de la filosof\u00eda. Por lo tanto, no tiene sentido investigar la coherencia y el significado del pensamiento filos\u00f3fico de Lenin; m\u00e1s bien debemos comprender su uso pol\u00edtico, no cient\u00edfico, porque la filosof\u00eda no es ciencia. Es el tema del \u00abpartidismo\u00bb de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Si en los autores mencionados el efectivo contenido filos\u00f3fico cede terreno a la pr\u00e1ctica pol\u00edtica, otros \u2013siempre en \u00abOccidente\u00bb\u2013, por el contrario, han tomado en serio la filosof\u00eda leninista, tratando de mostrar sus m\u00e9ritos y defectos, siempre desde puntos de vista diferentes y con resultados incluso opuestos. Una contribuci\u00f3n muy conocida es la de Colletti, que apareci\u00f3 como introducci\u00f3n a la primera edici\u00f3n italiana de los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em> y que luego retom\u00f3 en su famoso <em>El marxismo y Hegel<\/em> (Colletti 1969). La matriz dellavolpiana empuja a Colletti, por un lado, a refutar la l\u00f3gica hegeliana como una metaf\u00edsica en el peor sentido, ya que pretende definir la realidad del ser a partir de la l\u00f3gica del pensamiento, sustituyendo m\u00edsticamente la realidad misma por el pensamiento de la realidad. Por lo tanto, a sus ojos, el aprecio de Lenin por la <em>Ciencia de la l\u00f3gica<\/em> aparece minado en su ra\u00edz por una incomprensi\u00f3n fundamental, por la que se cree que es posible una ontolog\u00eda. Colletti no ve rupturas entre las dos obras filos\u00f3ficas m\u00e1s importantes de Lenin. En verdad, aunque se trata de una introducci\u00f3n de 150 p\u00e1ginas a los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, apenas se mencionan. La dial\u00e9ctica materialista, precisamente por su coherencia de principio con el enfoque hegeliano, no puede ser revocada y resulta ser una mera variante de una mala metaf\u00edsica. Precisamente en la comprensi\u00f3n que Lenin tiene del potencial materialista de la filosof\u00eda hegeliana, es decir, en el concepto clave de todos los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, Colletti ve el l\u00edmite fundamental de esta empresa. Es un fracaso por su criptohegelianismo, derivaci\u00f3n directa del criptohegelianismo engelsiano de la <em>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza<\/em>.<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, sobre la base de un razonamiento similar, hemos llegado a afirmar exactamente lo contrario de lo que afirmaba Colletti. De hecho, varios autores \u2013entre los cuales el m\u00e1s significativo es Anderson (1992, 1994, 2013), pero para una visi\u00f3n m\u00e1s general v\u00e9ase el volumen editado por Budgen, Kouvelakis &amp; \u017di\u017eek (2007)\u2013, incluso han identificado una suerte de revoluci\u00f3n en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, dictada precisamente por una nueva profesi\u00f3n del hegelianismo, ligada a su vez al concepto de <em>praxis<\/em>. Gracias a este resurgimiento de Hegel, Lenin superar\u00eda el mecanismo determinista del que ser\u00eda m\u00e1xima expresi\u00f3n su anterior obra <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em> (y por tanto el posterior DIAMAT que derivar\u00eda de esta obra). En esencia, a trav\u00e9s de la conexi\u00f3n Hegel\/revalorizaci\u00f3n de la praxis, Lenin romper\u00eda con el mecanismo antihegeliano, en su opini\u00f3n, de Engels, Plej\u00e1nov y del propio Lenin de 1909. Exactamente todo lo que para Colletti era criptohegeliano, para estos int\u00e9rpretes no tiene nada que ver con Hegel y, de hecho, el hegelianismo y la <em>praxis<\/em> representar\u00edan la ruptura con ese paradigma. Esta ruptura se relaciona entonces con el florecimiento del marxismo hegeliano de Luk\u00e1cs, Korsch y otros, que encuentra una coherencia estructural con Hegel precisamente en el sujeto, en la obra y en su alienaci\u00f3n. Anderson se esfuerza entonces por reconstruir tambi\u00e9n una tradici\u00f3n en el debate occidental que ha dado seguimiento a esta cuesti\u00f3n. Sin ocultar, por otra parte, desaf\u00edos te\u00f3ricos relacionados con el hecho de que Lenin nunca negar\u00e1 p\u00fablicamente sus posiciones anteriores. Esto es, en su opini\u00f3n, ciertamente problem\u00e1tico, pero no suficiente para socavar la idea de un cambio sustancial.<\/p>\n<p>Otros han visto la pr\u00e1ctica como ciertamente un concepto clave, pero sin insistir excesivamente en la referencia a Hegel y m\u00e1s bien intentando contextualizarla en un camino de desarrollo\/diferenciaci\u00f3n con la producci\u00f3n anterior. Fistetti (1977) identifica el elemento m\u00e1s fuerte de continuidad en el tema del car\u00e1cter partidista de la filosof\u00eda y en la cr\u00edtica de Mach, con acentos gramscianos conectados a las categor\u00edas de hegemon\u00eda,\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0y heteronom\u00eda de la ciencia. A trav\u00e9s de Hegel se identificar\u00eda, en la productividad del cerebro social, el nivel l\u00f3gico-hist\u00f3rico de la primac\u00eda de la pol\u00edtica que rearticula las formas desarticuladas del proceso mismo. Se produce entonces el paso a la dimensi\u00f3n pol\u00edtica y la referencia a las\u00a0<em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>\u00a0para el momento de la\u00a0<em>praxis<\/em>. Seg\u00fan Negri (1977), en cambio, el encuentro con Hegel pondr\u00eda mayor \u00e9nfasis en el elemento subjetivo en oposici\u00f3n al mecanismo anterior. El tema es la clase trabajadora; gracias a la lectura hegeliana se producir\u00eda una revisi\u00f3n del concepto de organizaci\u00f3n hacia un subjetivismo m\u00e1s marcado. Negri, forzando la terminolog\u00eda e insertando conceptos completamente ausentes en el texto, habla de la transici\u00f3n del viejo enfoque de \u00abcomposici\u00f3n, organizaci\u00f3n, insurrecci\u00f3n\u00bb a un nuevo orden que se articula en \u00abinsurrecci\u00f3n, organizaci\u00f3n, composici\u00f3n\u00bb. La dial\u00e9ctica se convierte as\u00ed en la ciencia del comportamiento hist\u00f3rico de las masas, yendo m\u00e1s all\u00e1 del materialismo y proponiendo un concepto de conocimiento basado en la praxis humana colectiva y obrera, que hace historia modificando la naturaleza y las relaciones de fuerza y que tambi\u00e9n redefinir\u00eda el reflejo, en estos t\u00e9rminos, no como mera pasividad. Esto llevar\u00eda a Lenin a repensar el concepto de organizaci\u00f3n en\u00a0<em>\u00bfQu\u00e9 hacer?<\/em>, ya que organizaci\u00f3n significar\u00eda ahora la dial\u00e9ctica general del movimiento revolucionario.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n a la idea de una ruptura que se producir\u00eda en los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, Mayer (1999) intenta mostrar una continuidad sustancial en la definici\u00f3n de dial\u00e9ctica. Se entiende, en primer lugar, como la negaci\u00f3n de las reglas eternas en la gu\u00eda de la pr\u00e1ctica y, en segundo, como car\u00e1cter siempre concreto de la verdad. El t\u00e9rmino comienza a aparecer regularmente en las obras de Lenin a partir de 1904 y es parad\u00f3jicamente menos frecuente despu\u00e9s de las notas hegelianas. La dial\u00e9ctica como car\u00e1cter concreto de la verdad es la constante de sus escritos t\u00e1cticos y el punto clave para la cr\u00edtica, tanto del espontane\u00edsmo como de los mencheviques. Mayer tambi\u00e9n propone un buen plan al mostrar c\u00f3mo esta idea de dial\u00e9ctica no es original de Lenin, sino que proviene de Chernyshevskij y Plej\u00e1nov; cuando se critica a esta \u00faltima, ser\u00e1 precisamente por no haber sido coherente con su propio principio dial\u00e9ctico, es decir, cuando olvida el car\u00e1cter concreto de la verdad. Otro aporte importante es el de White (2015), el primero en poner el \u00e9nfasis correcto y necesario en los extractos de la correspondencia Marx-Engels como punto decisivo de transici\u00f3n hacia el estudio de Hegel.<\/p>\n<p>Al final de esta rese\u00f1a de algunas de las interpretaciones m\u00e1s interesantes de la filosof\u00eda de Lenin, es necesario mencionar al fil\u00f3sofo que, quiz\u00e1s m\u00e1s que ning\u00fan otro, tom\u00f3 en serio el sistema leniniano, tratando de mantener unidos, sin perder ninguna pieza, a Hegel, el materialismo, la inversi\u00f3n y la praxis: Hans Heinz Holz (1997a, 1997b). En pocas palabras, su tesis es que Hegel no necesita ser invertido porque: 1) su filosof\u00eda, en sus propios t\u00e9rminos, ya debe entenderse como un reflejo y no como un idealismo espiritualista; 2) como teor\u00eda del reflejo no es posible hacerlo mejor que Hegel: \u00e9l representa efectivamente el punto m\u00e1s alto de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica occidental. Por lo tanto, no hay necesidad de invertirlo en t\u00e9rminos tradicionales. El elemento distintivo reside m\u00e1s bien en la necesidad de volver a la pr\u00e1ctica para verificar la teor\u00eda. Esta \u00faltima es capaz de pensar la totalidad en un momento dado y finito de su desarrollo; esto no significa que su visi\u00f3n prospectiva sea falsa, m\u00e1s bien es prospectivamente cierta. Sin embargo, necesita volver a la totalidad de la realidad planteando, verificando y superando su naturaleza prospectiva en la pr\u00e1ctica. \u00c9ste es el pasaje que falta en Hegel y que Lenin al menos intenta esbozar en su lectura del fil\u00f3sofo alem\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>5. Los Cuadernos Filos\u00f3ficos. L\u00f3gica, praxis y Hegel<\/strong><\/p>\n<p>Una de las partes de la Ciencia de la L\u00f3gica que m\u00e1s interesa a Lenin, de la que m\u00e1s extrae, es la doctrina del concepto, aquella en la que Hegel teoriza el sujeto, su dial\u00e9ctica que lo hace pasar al objeto y su superaci\u00f3n definitiva en la idea y el m\u00e9todo. El pasaje decisivo para alcanzar esta meta es la dial\u00e9ctica del conocimiento y la pr\u00e1ctica, el saber hacer. \u00c9stos son los extractos que fascinan a Lenin, que ve en ellos el nudo te\u00f3rico, ya sea para invertir a Hegel, ya para encontrar la mediaci\u00f3n entre teor\u00eda y pr\u00e1ctica; y \u00e9ste era el viejo y pol\u00e9mico problema pol\u00edtico\/filos\u00f3fico que habr\u00eda que resolver. Este tema es central ya sea para establecer la relaci\u00f3n de continuidad\/discontinuidad con\u00a0<em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, ya sea para evaluar el papel de Hegel y la\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0en esta ruptura. Ya hemos visto c\u00f3mo en el debate estas cuestiones han dado lugar a lecturas muy diversas, e incluso opuestas. Me parece que las preguntas clave son las siguientes: 1) \u00bfHay una ruptura en el signo de la\u00a0<em>praxis<\/em>? 2) \u00bfEs Hegel decisivo en esta eventual ruptura que se pretende antimecanicista?<\/p>\n<p>En cuanto a la primera pregunta, creo que la respuesta s\u00f3lo puede ser negativa. En primer lugar, Lenin no hace ninguna declaraci\u00f3n p\u00fablica de que haya cambiado de opini\u00f3n; incluso republicando\u00a0<em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>, no siente la necesidad de modificar ning\u00fan punto fundamental y mucho menos de redefinir su plan para un materialismo dial\u00e9ctico, dentro del cual, en todo caso debe plantearse la cuesti\u00f3n de la\u00a0<em>praxis<\/em>. M\u00e1s all\u00e1 de las declaraciones expl\u00edcitas, la evidencia textual es sin embargo decisiva: que el principio de la\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0fuese el criterio de verdad no es una novedad en los\u00a0<em>Cuadernos<\/em>; pero ya se afirma expl\u00edcitamente en\u00a0<em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>\u00a0si se busca entre las p\u00e1ginas directamente te\u00f3ricas, muchas de car\u00e1cter pol\u00e9mico. La relaci\u00f3n entre la existencia de la verdad en la historia y su car\u00e1cter objetivo se refiere expl\u00edcitamente a Hegel y al pensamiento dial\u00e9ctico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La dial\u00e9ctica, como ya explicaba Hegel, comprende elementos del relativismo, de la negaci\u00f3n y del escepticismo, pero no se reduce al relativismo. La dial\u00e9ctica materialista de Marx y Engels contiene ciertamente el relativismo, pero no se reduce a \u00e9l, es decir, reconoce la relatividad de todos nuestros conocimientos, no en el sentido de la negaci\u00f3n de la verdad objetiva, sino en el de la relatividad hist\u00f3rica de los l\u00edmites de la aproximaci\u00f3n de nuestro conocimiento a esta verdad (Lenin 1909, p. 109)<\/p>\n<p>De acuerdo a lo anterior, se especifica en qu\u00e9 sentido debe entenderse este principio metodol\u00f3gico y el t\u00edtulo del pasaje que sigue a esta afirmaci\u00f3n sobre la dial\u00e9ctica deja muy poco lugar a dudas: \u00abEl criterio de la pr\u00e1ctica en la teor\u00eda del conocimiento\u00bb. Hay que vincularlo expl\u00edcitamente a lo que se afirma en las\u00a0<em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>\u00a0con una cita fundamental para toda teor\u00eda de la praxis (entre otras cosas, refiri\u00e9ndose tanto a Marx como a Engels):<\/p>\n<p>Hemos visto que Marx en 1845 y Engels en 1888 y 1892 situaron el criterio de la pr\u00e1ctica en la base de la teor\u00eda materialista del conocimiento: \u00abEl litigio sobre la realidad o la irrealidad de un pensamiento que se a\u00edsla de la pr\u00e1ctica, es un problema puramente escol\u00e1stico\u00bb, dice Marx en la segunda tesis sobre Feuerbach. La mejor refutaci\u00f3n del agnosticismo de Kant y Hume, y de todas las dem\u00e1s ubicuidades filos\u00f3ficas (Schrullen), es la pr\u00e1ctica, repite Engels. \u00abEl \u00e9xito de nuestras acciones demuestra la concordancia (la correspondencia, <em>Uebereinstimmung<\/em>) de nuestras percepciones con la naturaleza objetiva de las cosas percibidas\u00bb, responde Engels a los agn\u00f3sticos (Lenin 1909, pp. 109s.).<\/p>\n<p>Esto permite a Lenin concluir:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El punto de vista de la vida, de la pr\u00e1ctica, debe ser el primer y fundamental punto de vista de la teor\u00eda del conocimiento. Y conduce infaliblemente al materialismo, rechazando de su camino a las interminables elucubraciones del escolasticismo profesoral (Lenin 1909, pp. 114).<\/p>\n<p>Ciertamente, este criterio no deber\u00eda dogmatizarse hasta el punto de convertirse en un nuevo absoluto. Ni lo que parece escapar, cambiar o estar demasiado determinado para ser teorizado:<\/p>\n<p>\u2026 ninguna circunstancia futura podr\u00e1 modificar la concordancia de esta teor\u00eda con la pr\u00e1ctica\u2026 ya que el criterio de la pr\u00e1ctica \u2013el desarrollo de todos los pa\u00edses capitalistas en estas \u00faltimas d\u00e9cadas\u2013 s\u00f3lo demuestra la verdad objetiva de toda la teor\u00eda econ\u00f3mica y social de Marx en general y no de una u otra de sus partes, de una u otra de sus f\u00f3rmulas, etc. (Lenin 1909, p\u00e1g. 114).<\/p>\n<p>Ciertamente, el punto de vista de la pr\u00e1ctica no debe entenderse como la necesidad de la factibilidad de cada proposici\u00f3n singular. Siguiendo el camino trazado por Marx nos acercaremos cada vez m\u00e1s a la verdad objetiva.<\/p>\n<p>Esta conexi\u00f3n no pas\u00f3 desapercibida, considerada positiva o negativamente, para Della Volpe, Colletti, Holz y muchos otros. De la misma manera, la conexi\u00f3n dial\u00e9ctica-praxis parece venir de lejos y no de manera secundaria de las ense\u00f1anzas de Plej\u00e1nov. Que una lectura materialista de Hegel en nombre de la praxis sea una ruptura con este tipo de discurso parece antihist\u00f3rico y no est\u00e1 respaldado por los textos; en cambio, parece mucho m\u00e1s consistente con este marco encuadrar el principio de la praxis dentro del materialismo dial\u00e9ctico y, esta es probablemente la raz\u00f3n principal, por la que Lenin estudi\u00f3 la\u00a0<em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>\u00a0a ra\u00edz de la correspondencia entre Marx y Engels.<\/p>\n<p>Ya en el an\u00e1lisis del objeto y del proceso teleol\u00f3gico, Lenin introduce el tema de la relaci\u00f3n entre Hegel y el materialismo hist\u00f3rico precisamente relacionando las categor\u00edas de l\u00f3gica y\u00a0<em>praxis<\/em>: la repetici\u00f3n infinita de una praxis social ha permitido finalmente fijarla con base en axiomas (Lenin 1914-17, p. 453). A esto se le llama \u00abinclinaci\u00f3n\u00bb del sistema. Esto acerca a Hegel al concepto de que el hombre demuestra la validez objetiva de sus ideas a trav\u00e9s de la praxis (Lenin 1914-17, p. 454) y se hace expl\u00edcito en el an\u00e1lisis de la teor\u00eda del conocimiento, de la voluntad y en su dial\u00e9ctica. Lenin comenta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El conocimiento te\u00f3rico debe apelar al objeto en su necesidad, en sus relaciones omnilaterales, en su movimiento contradictorio\u00a0<em>an und f\u00fcr sich<\/em>.<sup>15<\/sup> Pero el concepto humano s\u00f3lo capta, capta y se apropia definitivamente de esta verdad objetiva del conocimiento cuando se convierte en \u00abser para s\u00ed\u00bb en el sentido de la praxis. Es decir, la praxis del hombre y de la humanidad es el medio de control, el criterio de la objetividad del conocimiento (Lenin 1914-17, p. 472)<\/p>\n<p>Lenin se pregunta si este es realmente el pensamiento de Hegel, sin embargo sigue adelante reconectando esta reflexi\u00f3n con las Tesis sobre Feuerbach:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Todo esto en el cap\u00edtulo\u00a0<em>La teor\u00eda del conocimiento<\/em>\u00a0(cap\u00edtulo II), en el pasaje de la \u00abidea absoluta\u00bb (cap\u00edtulo III), es por tanto indudable que en Hegel la pr\u00e1ctica se presenta como un eslab\u00f3n en el an\u00e1lisis del proceso de conocimiento y precisamente como el paso a la verdad objetiva (para Hegel \u00ababsoluta\u00bb). En consecuencia, Marx se vincula directamente con Hegel, al introducir el criterio de la pr\u00e1ctica en la teor\u00eda del conocimiento: cf. las tesis sobre Feuerbach (Lenin 1914-17, p. 472).<\/p>\n<p>En una cita posterior, cree incluso poder atribuir la primac\u00eda de esta pr\u00e1ctica al propio Hegel.<sup>16<\/sup> Parafrase\u00e1ndolo, se\u00f1ala:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La pr\u00e1ctica es superior al conocimiento (te\u00f3rico), porque tiene la dignidad no s\u00f3lo de la realidad universal, sino tambi\u00e9n de la inmediata. (<em>Ib\u00eddem<\/em>, p.\u00a0474)<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n de esta reflexi\u00f3n, Lenin parece llegar al siguiente punto: la praxis s\u00f3lo es eficaz si ha comprendido bien la realidad, es decir, s\u00f3lo triunfa en su voluntad transformadora si sabe adaptarse al proceso real. La verdad objetiva del elemento material no puede modificarse a voluntad, sino s\u00f3lo de acuerdo con su estructura y tendencia objetiva. Comentando, y en parte parafraseando, escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El conocimiento\u2026 encuentra ante s\u00ed el verdadero ser como una realidad que existe independientemente de las opiniones subjetivas (<em>Setzen<\/em>). (\u00a1Esto es puro materialismo!) La voluntad del hombre, su pr\u00e1ctica, obstaculiza en s\u00ed misma la consecuci\u00f3n de su objetivo\u2026 porque se separa del conocimiento y no reconoce la realidad exterior como ser verdadero (como verdad objetiva). Debemos unificar el conocimiento y la\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0(Lenin 1914-17, p. 476).<\/p>\n<p>Lo antes expuesto, me parece, aclara la relaci\u00f3n de continuidad del discurso de Lenin, que en la revalorizaci\u00f3n de la\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0no ve una primac\u00eda abstracta del sujeto, sino la identificaci\u00f3n de su capacidad transformadora efectiva bajo la condici\u00f3n de un adecuado y previo conocimiento objetivo; o en la medida en la cual \u00e9ste sea capaz de desarrollar una teor\u00eda de la realidad objetiva y verificable en la\u00a0<em>praxis<\/em>, de esta manera la\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0muestra el grado de \u00abobjetividad\u00bb de la teor\u00eda. Sin este elemento materialista y estructural, la actividad pr\u00e1ctica se convierte en una ilusi\u00f3n abstracta. Es esencialmente la misma tesis de\u00a0<em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>; aunque ahora busca en una estructuraci\u00f3n filos\u00f3fica compleja, como la hegeliana, una formulaci\u00f3n m\u00e1s org\u00e1nica, y a\u00fan, cuando la considera potencialmente materialista; por otra parte no es adecuada porque est\u00e1 envuelta en el idealismo (<em>Ideenmystik)<\/em>.<\/p>\n<p>Surge entonces la exigencia de una l\u00f3gica materialista que Marx no nos dej\u00f3. Sin embargo, nos dej\u00f3 la l\u00f3gica de <em>El Capital<\/em> (Lenin 1914-17, p. 587). No se trata de una mera dial\u00e9ctica \u00abpr\u00e1ctica\u00bb, sino un an\u00e1lisis de la estructura racional de aquello que aparece como inmediato; pero que, sin embargo, en su particularidad, est\u00e1 cargado de lo universal, es un singular (en el sentido hegeliano):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En <em>El Capital<\/em>, Marx analiza primero la relaci\u00f3n m\u00e1s simple, habitual, fundamental, extendida y recurrente, encontrada miles de millones de veces, de la sociedad (mercantil) burguesa: el intercambio de mercanc\u00edas. El an\u00e1lisis descubre en este fen\u00f3meno tan simple (en esta \u00abc\u00e9lula\u00bb de la sociedad burguesa) <em>todas<\/em><sup>17<\/sup> las contradicciones (respectivo al embri\u00f3n de <em>todas<\/em> las contradicciones), de la sociedad moderna. La exposici\u00f3n posterior nos muestra el desarrollo (tanto en el crecimiento como en el movimiento) de estas contradicciones y de esta sociedad, en la *sigma*<sup>18<\/sup> de las partes singulares, desde su principio hasta su fin.<\/p>\n<p>\u00c9ste debe ser el m\u00e9todo de exposici\u00f3n (estudio respectivo) de la dial\u00e9ctica en general (ya que la dial\u00e9ctica de la sociedad burguesa es en Marx solamente un caso particular de dial\u00e9ctica)\u2026 Los opuestos (lo individual es lo opuesto a lo universal) son, por tanto, id\u00e9nticos: lo individual no existe m\u00e1s que en la conexi\u00f3n que lo une con lo universal. Lo universal existe s\u00f3lo en lo individual, a trav\u00e9s de lo individual. Cada individual es (de una manera u otra), universal (Lenin 1914-17, pp. 603-4).<\/p>\n<p>Lenin deja en suspenso c\u00f3mo se puede estructurar tal l\u00f3gica espec\u00edficamente en relaci\u00f3n con la teor\u00eda marxista del Capital, dejando s\u00f3lo las breves y gen\u00e9ricas indicaciones citadas anteriormente. S\u00f3lo en un pasaje parece entrar en detalles:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Comienzo: el \u00abser\u00bb m\u00e1s simple, m\u00e1s habitual, difundido, inmediato: la simple mercanc\u00eda (el \u00ab<em>Sein\u00bb<\/em> de la econom\u00eda pol\u00edtica). An\u00e1lisis de la mercanc\u00eda como relaci\u00f3n social. An\u00e1lisis <em>dual<\/em>, deductivo e inductivo, l\u00f3gico e hist\u00f3rico (formas de valor). La verificaci\u00f3n de los hechos respectivos con la pr\u00e1ctica se cumple aqu\u00ed en cada momento del an\u00e1lisis (Lenin 1914-17, pp. 587 y sigs.).<\/p>\n<p>Me parece que aqu\u00ed sigue un enfoque metodol\u00f3gico cercano al m\u00e9todo l\u00f3gico-hist\u00f3rico introducido por Engels y discutido anteriormente, para el cual el desarrollo dial\u00e9ctico es generalizaci\u00f3n y correspondencia de instancias hist\u00f3ricas dadas gradualmente. Este desarrollo es mucho menos dial\u00e9ctico que el desarrollo de la contradicci\u00f3n entre lo particular y lo universal del que el propio Lenin hab\u00eda hablado en la cita anterior. Se trata, sin embargo, de una noci\u00f3n que Lenin no retoma y finalmente abandona.<\/p>\n<p><strong>6. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n a estas reflexiones, me parece que en general se puede afirmar que Lenin intenta, a trav\u00e9s del estudio de <em>La Ciencia de la L\u00f3gica<\/em>, unir teor\u00eda y <em>praxis<\/em> de manera coherente. La teor\u00eda refleja, de manera espec\u00edfica, una realidad que existe fuera de la conciencia; aunque queda por ser resuelta una cuesti\u00f3n delicada por establecer: c\u00f3mo se articula esta manera espec\u00edfica de su reflejo en la mente humana (ya sea de manera l\u00f3gica o l\u00f3gico-hist\u00f3rica). Sin embargo, la teor\u00eda, por sofisticada y correcta que sea, no es en s\u00ed misma v\u00e1lida, objetivamente verdadera, a menos que se verifique en la <em>praxis<\/em>. Aqu\u00ed Lenin ve el significado profundo de la intuici\u00f3n hegeliana que teoriza la dial\u00e9ctica teor\u00eda-<em>praxis<\/em>; tambi\u00e9n identifica la conexi\u00f3n con las Tesis sobre Feuerbach: la <em>praxis<\/em> como criterio de verdad objetiva. Lenin plantea el problema de c\u00f3mo deber\u00eda desarrollarse una \u00abl\u00f3gica del capital\u00bb, pero no va m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Parece pues que con los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos,<\/em> Lenin no cambia de orientaci\u00f3n sobre la mayor\u00eda de sus ideas fundamentales que ya pod\u00edan identificarse en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>: la existencia de la realidad externa respecto al pensamiento que la concibe, el movimiento como cualidad intr\u00ednseca de la materia en virtud de la contradicci\u00f3n que alberga en s\u00ed misma, la objetividad de las leyes fundamentales de la dial\u00e9ctica que est\u00e1 en las cosas y se refleja en el pensamiento, Hegel como un fil\u00f3sofo m\u00edstico idealista que tiene semillas de materialismo pero que no es materialista. Adem\u00e1s, como se ha demostrado, el elemento de <em>praxis<\/em> de los <em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, en el que algunos cre\u00edan ver una innovaci\u00f3n o incluso una revoluci\u00f3n respecto a posiciones anteriores, no parece nuevo tras una lectura atenta; ya estaba presente en t\u00e9rminos sustancialmente similares en <em>Materialismo y empiriocriticismo<\/em>. Su dimensi\u00f3n activa, como sujeto, no est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la teor\u00eda materialista que Lenin ten\u00eda en mente. De hecho, me parece que hace un esfuerzo por incluir la acci\u00f3n dentro de esta teor\u00eda general, no para socavarla, sino para complementarla. Una l\u00ednea de lectura que favorece la continuidad y el desarrollo de un proceso de largo plazo, me parece, la sugiere el texto en su conjunto. Sin embargo, el problema de la dimensi\u00f3n te\u00f3rica de la <em>praxis<\/em> comparada con la teor\u00eda sigue abierto y no completamente resuelto.<\/p>\n<p><strong>Ap\u00e9ndice \u2013 Dial\u00e9ctica teor\u00eda\/pr\u00e1ctica: problemas y perspectivas<\/strong><\/p>\n<p><strong>A) El riesgo de desv\u00edo de la pr\u00e1ctica<\/strong><\/p>\n<p>A la luz de lo explicado en los dos \u00faltimos apartados, hemos visto c\u00f3mo un principio b\u00e1sico de la filosof\u00eda de la\u00a0<em>praxis<\/em>consiste en dar estatus ontol\u00f3gico a la acci\u00f3n seg\u00fan el principio de inmanencia. Creo que en este sentido hay que distinguir dos niveles: una cosa es decir que en la pr\u00e1ctica hay una filosof\u00eda impl\u00edcita que hay que descifrar y transformar en conceptos; otra cosa es argumentar que mi teor\u00eda \u2013o, degenerando, mi estrategia pol\u00edtica\u2013 es verdadera en virtud de la capacidad de hacerla verdadera (la teor\u00eda inmanente a ella, ya sea impl\u00edcita o expl\u00edcita, si es la correcta, ser\u00e1 capaz de establecerse). Una cosa es establecer filos\u00f3ficamente la racionalidad de la realidad una vez que se ha desarrollado y, otra, es legitimar la propia acci\u00f3n en virtud del principio de que si es correcta entonces funcionar\u00e1, independientemente de su contenido te\u00f3rico. En una versi\u00f3n m\u00e1s moderada se puede argumentar que su contenido te\u00f3rico puede ser \u00abajustable\u00bb en funci\u00f3n de las respuestas de la acci\u00f3n pr\u00e1ctica, pero esto no borra el hecho de que este contenido no requiera una justificaci\u00f3n racional o que cualquier justificaci\u00f3n racional tiene un papel particular. con respecto a la eficacia pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En resumen: el principio correcto seg\u00fan el cual una pr\u00e1ctica social tiene ciertamente un contenido racional que puede expresarse en conceptos queda anulado, con aparente coherencia, pero en realidad arbitrariamente, en la legitimaci\u00f3n de la propia pr\u00e1ctica (que es tambi\u00e9n teor\u00eda) como racional por virtud de su eficacia. Esta deriva de la\u00a0<em>praxis<\/em>, que socava la teor\u00eda de las estructuras hist\u00f3ricas, corre el riesgo de reducirlo todo a relaciones de fuerza inmediatas y de actuar, de vez en vez, de determinada manera, en una contingencia no especificada. Aqu\u00ed no queda nada de Marx; hemos retrocedido (no avanzado, porque nos enga\u00f1amos a nosotros mismos), a una especie de relaci\u00f3n entre virtud y fortuna que suena maquiaveliana, pero que en realidad generaliza ese principio hist\u00f3ricamente determinado en una teor\u00eda general de la acci\u00f3n, donde en lugar de las clases y la din\u00e1mica hist\u00f3rica, tenemos individuos que se definen y se aglutinan en la no mejor definida contingencia, un horizonte de sentido que termina bas\u00e1ndose en la sustancialidad de los individuos, es decir, en la piedra angular ideol\u00f3gica y ontol\u00f3gica de la ideolog\u00eda burguesa que tanto nos gustar\u00eda hacer saltar.<\/p>\n<p><strong>B) Pensar teor\u00eda y\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0dial\u00e9cticamente<\/strong><\/p>\n<p>Si dejamos todo esto atr\u00e1s, la verdadera cuesti\u00f3n es establecer cu\u00e1ndo se da el conocimiento te\u00f3rico y racional de la praxis de modo que sea posible utilizar la teor\u00eda en la\u00a0<em>praxis<\/em>\u00a0misma, sin que la teor\u00eda quede reducida a una mera \u00absirvienta\u00bb de la\u00a0<em>praxis<\/em>. Nos estamos refiriendo aqu\u00ed a la teor\u00eda en sentido fuerte, por lo tanto, al conocimiento racional del proceso global, no al conocimiento intelectual de las formalidades que pueda mostrar fenom\u00e9nicamente. En la filosof\u00eda hegeliana, el uso hist\u00f3rico y pr\u00e1ctico de la teor\u00eda no es posible, porque el conocimiento verdadero y filos\u00f3ficamente completo de la realidad s\u00f3lo ocurre despu\u00e9s de que la era actual, una etapa en el desarrollo de la realidad ha tenido lugar en su totalidad y no mientras est\u00e1 en desarrollo. Quienes act\u00faan social y pol\u00edticamente con intenciones transformadoras act\u00faan en el tiempo hist\u00f3ricamente determinado de una \u00e9poca y no al final de esta; por lo tanto, su conocimiento no puede ser \u00ababsoluto\u00bb. Que en el presente haya racionalidad no significa que pueda entenderse en forma de conocimiento absoluto antes de que se complete. La pretensi\u00f3n de la filosof\u00eda de la <em>praxis<\/em>\u00a0no es dilucidar la racionalidad del proceso, sino del conocimiento en la forma de la racionalidad absoluta en un tiempo determinado, antes que sea totalidad.<\/p>\n<p>Me temo que la dial\u00e9ctica de saber y conocer en Hegel, que Lenin intenta leer de esta manera, no se deja plegar en este modo. El m\u00e9todo absoluto surge despu\u00e9s de comprender que el hacer encuentra en realidad un mundo que ya tiene su propia racionalidad incluso sin su actividad que quiera racionalizarlo (o que ya est\u00e1 racionalizado por actividades pasadas m\u00e1s o menos conscientes); de hecho, comprende que este intento de racionalizaci\u00f3n es parte de un proceso ya racional que subyace a su voluntad. Por lo tanto, la realidad ya es racional en s\u00ed misma y la voluntad participa en este proceso. La\u00a0praxis\u00a0no tiene el poder en s\u00ed misma de imponer,\u00a0<em>a priori<\/em>, la racionalidad, sino s\u00f3lo de comprenderla y actuar en conformidad con ella.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puede Marx proponer una alternativa a esta dicotom\u00eda entre actuar y pensar para que el pensamiento pueda ser \u00fatil para actuar antes de que se cumplan los tiempos? \u00bfC\u00f3mo tener conocimiento absoluto antes de que la era actual se complete plenamente? \u00bfC\u00f3mo injertar el esp\u00edritu absoluto en el objetivo? \u00c9ste es el desaf\u00edo de la dial\u00e9ctica entre teor\u00eda y <em>praxis<\/em> que no puede resolverse en un inmanentismo de car\u00e1cter gentiliano sin correr el riesgo de caer finalmente en el pragmatismo. Evaluemos una hip\u00f3tesis alternativa.<\/p>\n<p>Si el conocimiento filos\u00f3fico verdadero, total, s\u00f3lo es posible en la plenitud del tiempo (o m\u00e1s bien, en la plenitud del desarrollo, de vez en vez, de cada formaci\u00f3n econ\u00f3mico-social, momento a trav\u00e9s del cual se desarrolla el proceso hist\u00f3rico como totalidad), sobre la base de la teor\u00eda de Marx es posible pensar que, en la medida en que los tiempos no est\u00e1n del todo acabados sino bastante maduros, al menos ciertas l\u00edneas estructurales son identificables; si as\u00ed fuera, ser\u00eda posible su visualizaci\u00f3n racional en el sistema. Esta es la teor\u00eda marxista del capital. Una teor\u00eda <em>a posteriori<\/em> que, sin embargo, fue posible antes de la plenitud de los tiempos porque la realidad ya se hab\u00eda desarrollado lo suficiente como para mostrar una racionalidad intr\u00ednseca conceptualmente pensable. Esta teor\u00eda explica resultados y l\u00edneas de tendencia que permiten hipotetizar futuras l\u00edneas de desarrollo y dar un sentido racional a las posibles opciones pol\u00edticas en ese contexto. Esto sin garantizar etapas necesarias ni mucho menos, pero s\u00ed indicar un horizonte racional de acci\u00f3n posible. Esto es particularmente concebible, si el mismo modo de producci\u00f3n capitalista tiene un desarrollo por etapas (estadios o estados): el modo de producci\u00f3n capitalista tiene \u00e9pocas o etapas internas (no meramente cronol\u00f3gicas, sino l\u00f3gicas), subperiodizaciones que, una vez completadas, permiten pasar a una etapa posterior que no est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la totalidad de la era actual pero representa un paso consumado en su desarrollo.<\/p>\n<p>Esto no constituye el conocimiento pleno de una \u00e9poca, el saber absoluto que s\u00f3lo se da en la completud del presente; sin embargo, al tratarse de etapas cumplidas, el conocimiento de \u00e9stas es \u00ababsoluto\u00bb, al igual que la identificaci\u00f3n de algunas de sus leyes subyacentes; leyes que tienen una din\u00e1mica y por lo tanto indican tendencias. De acuerdo con lo anterior, si bien, el conocimiento absoluto y pleno no ocurre en una \u00e9poca, los estadios o etapas de ese conocimiento son posibles en <em>el tiempo<\/em> y en <em>forma<\/em> absoluta. Esta podr\u00eda ser quiz\u00e1 la clave para dar un horizonte \u00abcient\u00edfico\u00bb a la teor\u00eda pol\u00edtica, su autonom\u00eda constitutiva y argumentativa que al final no la lleve inevitablemente a caer en el pragmatismo, por un lado, o en el teoreticismo abstracto, por el otro.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n<p><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong><\/p>\n<p>Alessandroni E. (2018), \u00abNei Quaderni filosofici di Lenin: lo studio della Logica e la lettura\u00a0del proprio tempo\u00bb, en <em>Materialismo Storico. Rivista semestrale di filosofia, storia e scienze umane,<\/em> vol. 4, n. 1, pp. 74-88.<\/p>\n<p>Althusser L.\u00a0(1972),\u00a0<em>Lenin\u00a0e\u00a0la\u00a0filosofia<\/em>,\u00a0Milano,\u00a0Jaca\u00a0Book<\/p>\n<p>Anderson K. (1992), \u00abLenin, Hegel and Western Marxism: From the 1920s to 1953\u00bb, en <em>Studies\u00a0in\u00a0Soviet\u00a0Thought<\/em>,\u00a0vol.\u00a044,n.\u00a02,\u00a0pp.\u00a079-129<\/p>\n<p>\u2013 (1995a),<em>\u00a0Lenin,\u00a0Hegel,\u00a0and\u00a0Western\u00a0Marxism:\u00a0A\u00a0Critical\u00a0Study<\/em>,\u00a0Urbana-Chicago,\u00a0University\u00a0of\u00a0Illinois\u00a0Press,\u00a01995.<\/p>\n<p>\u2013 (1995b),\u00a0<em>Lenin\u2019s Encounter with Hegel after Eighty Years: A Critical Assessment<\/em>,\u00a0in\u00a0\u00abScience\u00a0&amp;\u00a0Society\u00bb,\u00a0vol.\u00a059,\u00a0n.\u00a03,pp.\u00a0298-319.<\/p>\n<p>\u2013 (2014),\u00abRevisiting Lenin\u2019s Hegel\u00a0Notebooks, 100 Years Later\u00bb, en <em>Socialism\u00a0and\u00a0Democracy<\/em>,\u00a0vol.\u00a028,\u00a0n.\u00a01,\u00a02014,\u00a0pp.143-152<\/p>\n<p>Avanzini\u00a0C. (2020),\u00a0<em>Lenin\u00a0e\u00a0la\u00a0dialettica.\u00a0Teorie\u00a0e\u00a0prassi\u00a0di\u00a0un\u00a0metodo\u00a0rivoluzionario<\/em>,\u00a0Milano,\u00a0Mimesis<\/p>\n<p>Brie\u00a0M. (2019),\u00a0<em>Rediscovering<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Lenin.<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Dialectics<\/em><em>\u00a0<\/em><em>of<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Revolution<\/em><em>\u00a0<\/em><em>and<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Metaphysics<\/em><em>\u00a0<\/em><em>of<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Domina<\/em><em>tion<\/em>, Cham,\u00a0\u00a0Palgrave Macmillan<\/p>\n<p>Budgen S., Kouvelakis S., \u017di\u017eek S. (a cura di) (2007),\u00a0<em>Lenin Reloaded. Toward a Politics<\/em><em>\u00a0<\/em><em>of<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Truth<\/em>,\u00a0Durham-London,\u00a0Duke\u00a0University\u00a0Press<\/p>\n<p>Colletti L. (1969),\u00a0<em>Il marxismo e Hegel<\/em>, Bari, Laterza<\/p>\n<p>Coombs\u00a0N. (2015), \u00abDid\u00a0Lenin\u00a0Refound\u00a0Marxist\u00a0Dialectics\u00a0in\u00a01914?\u00bb, en <em>The\u00a0European\u00a0Legacy<\/em>,\u00a0vol.\u00a021,\u00a0n.\u00a01,\u00a0pp.\u00a01-19<\/p>\n<p>della Volpe G.\u00a0(1969),\u00a0<em>Logica come scienza storica<\/em>, Roma, Ed. Riuniti<\/p>\n<p>Di Mascio C. (2017),\u00a0<em>Lenin e i Quaderni sulla Scienza della logica di Hegel<\/em>, Firenze,\u00a0Phasar<\/p>\n<p>Engels F. (1878),\u00a0<em>Herrn Eugen D\u00fchring\u2019s Umw\u00e4lzung der Wissenschaft<\/em>, in K. Marx, F. Engels,\u00a0<em>Werke<\/em>, Berlin\/DDR, Dietz,\u00a01962, Band 20, pp. 1-303\u00a0(trad. it.\u00a0<em>L\u2019Anti-D\u00fchring<\/em>, Roma, Ed. Riuniti, 1985<sup>3<\/sup>)<\/p>\n<p>\u2013 (1974),<em>\u00a0Dialettica<\/em><em>\u00a0<\/em><em>della<\/em><em>\u00a0<\/em><em>natura<\/em>,\u00a0in\u00a0K.\u00a0Marx,\u00a0F.\u00a0Engels,\u00a0<em>Opere<\/em>,\u00a0vol.\u00a0XXV,\u00a0Roma,\u00a0Editori\u00a0Riuniti<\/p>\n<p>Fetscher I. (1953),\u00a0<em>Die\u00a0Entstehung des dialektischen Materialismus als metaphysischer\u00a0Weltanschauung<\/em>, in \u00abZeitschrift f\u00fcr Theologie\u00a0und Kirche\u00bb, vol. 50, n. 2, pp. 184-207<\/p>\n<p>\u2013 (1969),\u00a0<em>Marx e il marxismo. Dalla filosofia del proletariato alla Weltanschauung<\/em><em>\u00a0<\/em><em>proletaria<\/em><em>,<\/em><em>\u00a0<\/em>Firenze,\u00a0Sansoni<\/p>\n<p>Fistetti F. (1977),\u00a0<em>Lenin e il machismo. Da \u00abMaterialismo ed empiriocriticismo\u00bb ai \u00abQuaderni<\/em><em>\u00a0<\/em><em>filosofici\u00bb<\/em>, Milano, Feltrinelli<\/p>\n<p>Friedrich\u00a0P.\u00a0J. (1965),\u00a0<em>Lenin<\/em><em>\u00a0<\/em><em>und<\/em><em>\u00a0<\/em><em>die<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Philosophie<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Hegels<\/em>,\u00a0in\u00a0\u00abZeitschrift\u00a0f\u00fcr\u00a0Religionsund\u00a0Geistesgeschichte\u00bb,\u00a0vol.\u00a017,n.\u00a04,\u00a0pp.\u00a0340-352.<\/p>\n<p>Holz H. H.\u00a0(1997a),\u00a0<em>Einheit und Widerspruch. Problemgeschichte der Dialektik in der Neuzeit<\/em>, Metzler J.B., Stuttgart, vol.\u00a0III<\/p>\n<p>\u2013 (1997b),\u00a0<em>Riflessioni sulla filosofia di Hegel<\/em>, Napoli, IISF \u2013 La citt\u00e0 del sole<\/p>\n<p>Kedrov\u00a0B. M. (1970), \u00abOn\u00a0the Distinctive Characteristics\u00a0of\u00a0Lenin\u2019s\u00a0Philosophical Notebooks\u00bb, en <em>Soviet Studies inPhilosophy<\/em>,\u00a0vol.\u00a09,\u00a0n.\u00a01,\u00a028-44.<\/p>\n<p>Kouvelakis\u00a0S. (2007), \u00abLenin as Reader of\u00a0Hegel:\u00a0Hypotheses for a\u00a0Reading\u00a0of\u00a0Lenin\u2019s\u00a0Notebooks\u00a0on\u00a0Hegel\u2019s\u00a0The\u00a0Science\u00a0of\u00a0Logic\u00bb<em>,<\/em> en Budgen S., Kouvelakis S., \u017di\u017eek S. (eds.), <em>Lenin<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Reloaded.<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Toward<\/em><em>\u00a0<\/em><em>a<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Politics<\/em><em>\u00a0<\/em><em>of<\/em><em>\u00a0<\/em><em>Truth<\/em>,\u00a0Durham-London,Duke\u00a0University\u00a0Press,\u00a0pp.\u00a0164-204.<\/p>\n<p>Krupskaja N.\u00a0K. (2019),\u00a0<em>La mia vita<\/em><em>\u00a0<\/em><em>con Lenin<\/em>,\u00a0Red Star Press<\/p>\n<p>Lenin V. I. (1894),\u00a0<em>Che\u00a0cosa\u00a0sono\u00a0gli\u00a0\u00abamici\u00a0del\u00a0popolo\u00bb\u00a0e\u00a0come\u00a0lottano\u00a0contro\u00a0i\u00a0socialdemocra<\/em><em>tici<\/em>,\u00a0in\u00a0Id.,\u00a0<em>Opere complete<\/em>,\u00a0vol.\u00a0I,\u00a0Roma,\u00a0Editori\u00a0Riuniti,\u00a01950<\/p>\n<p>\u2013 (1908),\u00a0<em>Materialismo ed empiriocriticismo<\/em>, in\u00a0<em>Opere complete<\/em>, vol. 14, Roma, Editori Riuniti,\u00a0\u00a01969<\/p>\n<p>\u2013 (1909),\u00a0<em>Materialismo ed empiriocriticismo. Note critiche su una filosofia reazionaria<\/em>,\u00a0in\u00a0Id.,\u00a0<em>Opere\u00a0scelte\u00a0in\u00a0seivolumi<\/em>,\u00a0vol.\u00a0III,\u00a0Roma,\u00a0Editori\u00a0Riuniti,\u00a0pp. 5-299.<\/p>\n<p>\u2013 (1913),\u00a0<em>Tre fonti e tre parti integranti del marxismo<\/em>, in\u00a0<em>Opere scelte in sei volumi<\/em>, vol. I,\u00a0Roma-Mosca,\u00a0Editori Riuniti \u2013 Edizioni progress, pp. 42-46.<\/p>\n<p>\u2013 (1914),\u00a0<em>Karl Marx.\u00a0Breve saggio biografico ed esposizione del marxismo<\/em>, in\u00a0<em>Opere scelte in sei volumi<\/em>, vol. I,\u00a0Roma-Mosca,\u00a0Editori Riuniti \u2013 Edizioni progress, pp. 5-33.<\/p>\n<p>\u2013 (1914-17),\u00a0<em>Quaderni filosofici<\/em>,\u00a0in\u00a0Id.,\u00a0<em>Opere\u00a0scelte\u00a0in\u00a0sei\u00a0volumi<\/em>,\u00a0vol.\u00a0III,\u00a0Roma,\u00a0Editori\u00a0Riuniti, 1973,\u00a0pp.\u00a0301-900.<\/p>\n<p>\u2013 (1917),\u00a0\u0418\u043c\u043f\u0435\u0440\u0438\u0430\u043b\u0438\u0301\u0437\u043c, \u043a\u0430\u043a \u0432\u044b\u0301\u0441\u0448\u0430\u044f \u0441\u0442\u0430\u0301\u0434\u0438\u044f \u043a\u0430\u043f\u0438\u0442\u0430\u043b\u0438\u0301\u0437\u043c\u0430.\u00a0\u041f\u043e\u043f\u0443\u043b\u044f\u0440\u043d\u044b\u0439\u00a0\u043e\u0447\u0435\u0440\u043a, \u041f\u0435\u0442\u0440\u043e\u0433\u0440\u0430\u0301\u0434<\/p>\n<p>\u2013 (1918), \u0413\u043e\u0441\u0443\u0434\u0430\u0440\u0441\u0442\u0432\u043e \u0438 \u0440\u0435\u0432\u043e\u043b\u044e\u0446\u0438\u044f. \u0423\u0447\u0435\u043d\u0438\u0435 \u043c\u0430\u0440\u043a\u0441\u0438\u0437\u043c\u0430 \u043e \u0433\u043e\u0441\u0443\u0434\u0430\u0440\u0441\u0442\u0432\u0435 \u0438 \u0437\u0430\u0434\u0430\u0447\u0438 \u043f\u0440\u043e\u043b\u0435\u0442\u0430\u0440\u0438\u0430\u0442\u0430 \u0432\u00a0\u0440\u0435\u0432\u043e\u043b\u044e\u0446\u0438\u0438, \u041f\u0435\u0442\u0440\u043e\u0433\u0440\u0430\u0301\u0434, 1918<\/p>\n<p>\u2013 (1947),\u00a0\u0424\u0438\u043b\u043e\u0441\u043e\u0444\u0441\u043a\u0438\u0435\u00a0\u0442\u0435\u0442\u0440\u0430\u0434\u0438\u00a0\u0413\u043e\u0441\u0443\u0434\u0430\u0440\u0441\u0442\u0432\u0435\u043d\u043d\u043e\u0435\u00a0\u0438\u0437\u0434\u0430\u0442\u0435\u043b\u044c\u0441\u0442\u0432\u043e,\u00a0\u043f\u043e\u043b\u0438\u0442\u0438\u0447\u0435\u0441\u043a\u043e\u0439\u00a0\u043b\u0438\u0442\u0435\u0440\u0430\u0442\u0443\u0440\u044b\u00a0\u041f\u043e\u0434\u0440\u043e\u0431\u043d\u0435\u0435<\/p>\n<p>\u2013 (1958),\u00a0<em>Quaderni\u00a0filosofici<\/em>,\u00a0con\u00a0una\u00a0introduzione\u00a0su\u00a0<em>Il\u00a0marxismo\u00a0e\u00a0Hegel\u00a0<\/em>di\u00a0L.\u00a0Colletti,\u00a0Milano,\u00a0Feltrinelli<\/p>\n<p>\u2013 (1959),\u00a0\u041a\u043e\u043d\u0441\u043f\u0435\u043a\u0442 \u00ab\u041f\u0435\u0440\u0435\u043f\u0438\u0441\u043a\u0438 \u041a. \u041c\u0430\u0440\u043a\u0441\u0430 \u0438 \u0424. \u042d\u043d\u0433\u0435\u043b\u044c\u0441\u0430: 1844-1883 \u0433.\u0433\u00bb, \u0418\u0437\u0434\u0430\u0442. \u041f\u043e\u043b\u0438\u0442\u0438\u0447\u0435\u0441\u043a\u043e\u0439\u00a0\u041b\u0438\u0442\u0435\u0440\u0430\u0442\u0443\u0440\u044b<\/p>\n<p>\u2013 (1963a),\u00a0<em>Opere\u00a0complete<\/em>,\u00a0vol.\u00a0XI,\u00a0Roma,\u00a0Editori\u00a0Riuniti<\/p>\n<p>\u2013 (1963b),\u00a0<em>Konspekt zu Briefwechsel\u00a0<\/em><em>zwischen Karl Marx und Friedrich Engels\u00a0<\/em><em>1844-1883<\/em>, a cura dell\u2019Instituto per il marxismo-leninismo del CC del\u00a0Partito\u00a0Socialista\u00a0Unitario\u00a0Tedesco\u00a0(SED),\u00a0Berlin,\u00a0Dietz<\/p>\n<p>\u2013 (1969a)\u00a0\u0424\u0438\u043b\u043e\u0441\u043e\u0444\u0441\u043a\u0438\u0435\u00a0\u0442\u0435\u0442\u0440\u0430\u0434\u0438,\u00a0\u041f\u043e\u043b\u043d\u043e\u0435\u00a0\u0441\u043e\u0431\u0440\u0430\u043d\u0438\u0435\u00a0\u0441\u043e\u0447\u0438\u043d\u0435\u043d\u0438\u0439,\u00a0\u0422.\u00a029,\u00a0\u041c\u043e\u0441\u043a\u0432\u0430,\u00a0\u0418\u0437\u0434\u0430\u0301\u0442\u0435\u043b\u044c\u0441\u0442\u0432\u043e\u00a0\u043f\u043e\u043b\u0438\u0442\u0438\u0301\u0447\u0435\u0441\u043a\u043e\u0439\u043b\u0438\u0442\u0435\u0440\u0430\u0442\u0443\u0301\u0440\u044b<\/p>\n<p>\u2013 (1969b),\u00a0<em>Quaderni filosofici<\/em>, in\u00a0<em>Opere complete<\/em>, vol. 38, Roma-Mosca, Editori Riuniti-Progress<\/p>\n<p>\u2013 (1971),\u00a0<em>Quaderni\u00a0filosofici<\/em>,\u00a0Roma,\u00a0Editori\u00a0Riuniti<\/p>\n<p>\u2013 (2021),\u00a0<em>Quaderni<\/em><em>\u00a0<\/em><em>filosofici<\/em>, Milano, Mimesis<\/p>\n<p>Marx K. (2011),\u00a0<em>Il capitale. Critica dell\u2019economia politica<\/em>,<em>\u00a0<\/em>vol. I, a cura di R. Fineschi, La citt\u00e0 del sole, Napoli<\/p>\n<p>Marx K., Engels F. (1982),\u00a0<em>Carteggio\u00a01891-1892<\/em>, in Id.,\u00a0<em>Opere<\/em>,<em>\u00a0<\/em>vol.\u00a0IL, Editori Riuniti, Roma<\/p>\n<p>Mayer R. (1999),\u00a0<em>Lenin and the Practice of Dialectical Thinking<\/em>, in \u00abScience &amp; Society\u00bb, vol. 63, n. 1, pp. 40-62.<\/p>\n<p>Negri A. (1977),\u00a0<em>La fabbrica della strategia. 33 lezioni su Lenin<\/em>, Librirossi, Milano<\/p>\n<p>Pannekoek A. (2016),\u00a0<em>Lenin filosofo<\/em>. Pigreco, Roma<\/p>\n<p>Scherrer J. (1979),\u00a0<em>Bogdanov e Lenin: il bolscevismo al bivio<\/em>, in\u00a0<em>Storia del Marxismo<\/em>, vol. II, Einaudi, Torino, pp. 496-546.<\/p>\n<p>Scherrer J. (1988),\u00a0<em>Gor\u2019kij-Bogdanov.\u00a0<\/em><em>Aper\u00e7u sur une correspondance non publi\u00e9e<\/em><em>,<\/em>\u00a0in \u00abCahiers du Monde russe et sovi\u00e9tique, vol. 29, n. 1, pp. 41-51.<\/p>\n<p>White J. D. (2015), \u00abLenin and Philosophy: The Historical Context\u00bb, en <em>Europe-Asia Studies<\/em>, vol. 67, n. 1, 123-142.<\/p>\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" \/>\n<p>* Roberto Fineschi es fil\u00f3sofo, autor de diversas obras en torno a Marx y el marxismo,\u00a0miembro del comit\u00e9 cient\u00edfico de la edici\u00f3n italiana de las obras completas de Marx y Engels. Traducci\u00f3n del original italiano por Araceli Mondrag\u00f3n Gonz\u00e1lez. Profesora-investigadora de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, Xochimilco.<\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Lenin (1958). Una segunda edici\u00f3n sin modificaciones apareci\u00f3 en la colecci\u00f3n SC\/10 en 1970.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> \u041b\u0435\u043d\u0438\u043d\u00a0(1969a). Si bien, basada en esta edici\u00f3n, la italiana no corresponde de manera exacta.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> A prop\u00f3sito de esta edici\u00f3n son necesarias algunas precisiones: la primera es que bajo el t\u00edtulo general\u00a0<em>Cuadernos filos\u00f3ficos<\/em>, se recogen diversos escritos, s\u00f3lo una parte de los cuales fueron efectivamente titulados as\u00ed por Lenin. Para ser precisos, el t\u00edtulo es:\u00a0<em>Cuadernos filos\u00f3ficos. Hegel, Feuerbach y varios<\/em>. La segunda es que el orden de presentaci\u00f3n no es siempre cronol\u00f3gico y esto no es inmediatamente visible en el texto, sino reconstruible s\u00f3lo a trav\u00e9s de notas y advertencias; un lector poco avezado podr\u00eda malinterpretar y creer que la secuencia de hechos y el orden de redacci\u00f3n coinciden en el texto. La tercera es que no es inmediatamente visible la discontinuidad entre un texto y otro; incluso se podr\u00eda pensar que se trata de un\u00a0<em>corpus<\/em>\u00a0\u00fanico.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Lenin (1908). Esta obra fue escrita entre Ginebra y Londres en el per\u00edodo de febrero-octubre de 1908 e impresa en 1909 con el t\u00edtulo\u00a0\u041c\u0430\u0442\u0435\u0440\u0438\u0430\u043b\u0438\u0437\u043c \u0438 \u044d\u043c\u043f\u0438\u0440\u0438\u043e\u043a\u0440\u0438\u0442\u0438\u0446\u0438\u0437\u043c. \u041a\u0440\u0438\u0442\u0438\u0447\u0435\u0441\u043a\u0438\u0435 \u0437\u0430\u043c\u0435\u0442\u043a\u0438 \u043e\u0431 \u043e\u0434\u043d\u043e\u0439\u00a0\u0440\u0435\u0430\u043a\u0446\u0438\u043e\u043d\u043d\u043e\u0439 \u0444\u0438\u043b\u043e\u0441\u043e\u0444\u0438\u0438\u00a0por la casa editora \u00ab\u0417\u0432\u0435\u043d\u043e\u00bb con el pseud\u00f3nimo\u00a0\u0412\u043b. \u0418\u043b\u044c\u0438\u043d. Tanto los materiales preparatorios como el escrito original se perdieron.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Los \u00abrevocadores\u00bb o \u00abboicoteadores\u00bb fueron una facci\u00f3n dirigida por\u00a0Aleksander Bogdanov que se opon\u00eda a la participaci\u00f3n parlamentaria y, como se\u00f1ala Fineschi cuestionaban una vanguardia intelectual que no emanara de la propia clase trabajadora.\u00a0\u00a0(N. de la T).<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> Sobre este punto v\u00e9ase Mayer\u00a0(1999),\u00a0pp. 40-62.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> De manera incre\u00edble, esta importante colecci\u00f3n de extractos, desde siempre conocida, no se incluy\u00f3 en las <em>Obras completas<\/em> de Lenin y s\u00f3lo apareci\u00f3 como volumen separado en 1959 en ruso (Lenin 1959) y en 1963 en alem\u00e1n (Lenin 1963b). El motivo de esta peculiar elecci\u00f3n, por decir lo menos, est\u00e1 sujeta a conjeturas.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> \u00ab\u041a\u0430\u0440\u043b \u041c\u0430\u0440\u043a\u0441\u00bb en\u00a0\u042d\u043d\u0446\u0438\u043a\u043b\u043e\u043f\u0435\u0434\u0438\u0447\u0435\u0441\u043a\u0438\u0439 \u0441\u043b\u043e\u0432\u0430\u0440\u044c \u0413\u0440\u0430\u043d\u0430\u0442, publicado con el pseud\u00f3nimo\u00a0\u0412\u043b.\u00a0\u0418\u043b\u044c\u0438\u043d\u00a0(Lenin 1914).\u00a0La censura impuso eliminar dos p\u00e1rrafos. El texto completo apareci\u00f3 por primera vez en 1925.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Terminado en 1916 en Zurich, aparecer\u00e1 en 1917. (Lenin 1917).<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Lenin (1918). Aunque fue concluido en\u00a01917, el volumen aparecer\u00e1 a principios del a\u00f1o siguiente.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Cfr. Sobre lo expuesto en la primera y segunda parte de este texto.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> En esta breve revisi\u00f3n evidentemente no existen pretensiones de exhaustividad; las elecciones fueron dictadas por criterios vinculados a temas previamente identificados por su relevancia y contribuci\u00f3n al tema.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> Conclusiones sustancialmente an\u00e1logas a las de Colleti pueden encontrarse en Fetscher (1953\u00a0e\u00a01969). S\u00f3lo de paso quisiera recordar el resultado distinto que la confrontaci\u00f3n con Lenin tiene en el maestro de Colleti, Galvano della Volpe (1969). De hecho, bas\u00e1ndose en su\u00a0<em>Materialismo y empiriocentrismo<\/em>, no rechaza el intento de Lenin como cripto-hegeliano, sino que incluso se refiere a criterio de la pr\u00e1ctica como tercer y decisivo movimiento del c\u00e9lebre \u00abm\u00e9todo galileano\u00bb fundamentado en el c\u00edrculo concreto-abstracto-concreto (v\u00e9ase el cap\u00edtulo 1 de la tercera parte de este libro).<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Una posible continuaci\u00f3n \u00abte\u00f3rica\u00bb natural de estas conclusiones es, m\u00e1s que la teor\u00eda de la revoluci\u00f3n, la revoluci\u00f3n misma, es decir, las\u00a0<em>Tesis de abril<\/em>\u00a0y todo lo que a ellas seguir\u00e1. Esta conclusi\u00f3n se encuentra expl\u00edcitamente sostenida en Kouvelakis (2007), pp. 164-204.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Por s\u00ed mismo (en alem\u00e1n en el original). (N de la T.)<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> Entre otras cosas con una frase controvertida que despertar\u00eda sospechas de idealismo para algunos int\u00e9rpretes:\u00a0\u00abEl conocimiento del hombre no s\u00f3lo refleja el mundo objetivo, sino que tambi\u00e9n lo crea\u00bb\u00a0(Lenin 1914-17, p.\u00a0473).<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> En cursiva en el original (N. de la T)<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Sigma podr\u00eda traducirse como suma. Quiz\u00e1 el autor quiso poner \u00e9nfasis del proceso que implica la relaci\u00f3n de la suma de particulares respecto al universal. (N. de la T)<\/p>\n<p>Fuente: <em>Memoria<\/em>, 17 de junio de 2024 (<a href=\"https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4055\">https:\/\/revistamemoria.mx\/?p=4055<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los intereses filos\u00f3ficos de Lenin quedan demostrados particularmente por una serie de manuscritos conocidos como\u00a0Cuadernos filos\u00f3ficos. 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