{"id":16988,"date":"2025-01-13T05:00:15","date_gmt":"2025-01-13T04:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16988"},"modified":"2025-01-12T23:39:53","modified_gmt":"2025-01-12T22:39:53","slug":"el-liberalismo-es-la-geocultura-del-capitalismo-e-ideologia-de-todos-sus-actores-politicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=16988","title":{"rendered":"El liberalismo es la geocultura del capitalismo e ideolog\u00eda de todos sus actores pol\u00edticos"},"content":{"rendered":"<h3><b>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein IX<\/b><\/h3>\n<p style=\"text-align: right;\">A Jorge El\u00edas Hurtado P\u00e9rez (Rector de la <i>Universidad del Partido Comunista de Cuba<\/i>)<br \/>\ny Ernesto Teuma (Redactor del sitio web <i>La Tizza Cuba<\/i>)<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00ab<i>La democracia es la demanda por igual voz en el proceso pol\u00edtico en todos los niveles e igual participaci\u00f3n en el sistema socioecon\u00f3mico de recompensas<\/i>\u00bb<sup><b>*<br \/>\n<\/b><\/sup>Immanuel Wallerstein<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00ab<i>es preciso recordar que la democracia y el liberalismo no son gemelos, sino en su mayor parte opuestos. El liberalismo se invent\u00f3 pata oponerse a la democracia\u00bb<\/i><b>**<br \/>\n<\/b>Immanuel Wallerstein<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u00ab<i>el lema cl\u00e1sico de la Revoluci\u00f3n francesa: \u2018libertad, igualdad, fraternidad\u2019. Si se hubiera respondido a esas demandas ya no habr\u00eda habido econom\u00eda-mundo capitalista, puesto que habr\u00eda sido imposible asegurar la acumulaci\u00f3n incesante de capital\u00bb<\/i><sup><b>***<br \/>\n<\/b><\/sup>Immanuel Wallerstein<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEl sistema mundial moderno \u2014la econom\u00eda-mundo capitalista\u2014 existe desde el siglo XVI. Sin embargo funcion\u00f3 durante tres siglos sin ninguna geocultura firmemente instaurada. Es decir que entre el siglo XVI y el XVIII no hubo en la econom\u00eda-mundo capitalista ning\u00fan conjunto de valores y reglas b\u00e1sicas que pudiera decirse aceptado activamente por la mayor\u00eda de los cuadros y al menos pasivamente por la mayor\u00eda de las personas<i>\u00bb<\/i><sup>1<\/sup>, un <i>\u00ab<\/i>conjunto de reglas y valores b\u00e1sicos que consciente y subconscientemente gobiernan las recompensas dentro del sistema y crean un conjunto de ilusiones tendientes a persuadir a los miembros de que acepten la legitimidad del sistema<i>\u00bb<\/i><sup>2<\/sup>, que es en lo que consiste, precisamente, lo que se conoce y ha dado en llamar geocultura, algo necesario para el correcto funcionamiento de los sistemas sociales, ya que sus miembros al consentir las normas y reglas de funcionamiento del mismo lo avalan y convalidan, dado que <i>\u00ab<\/i>un sistema que no tiene legitimaci\u00f3n no sobrevive<i>\u00bb<\/i><sup>3<\/sup><\/p>\n<p>\u00abDentro de cualquier sistema mundial siempre hay personas y grupos que rechazan en todo o en parte los valores de la geocultura e incluso que los combaten. Pero mientras la mayor\u00eda de los cuadros del sistema acepten activamente esos valores, y la mayor\u00eda de las personas corrientes no llegue al escepticismo activo, podemos decir que la geocultura existe y que sus valores predominan\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAdem\u00e1s es importante distinguir entre valores fundamentales, cosmolog\u00eda y teleolog\u00eda por un lado, y por el otro la pol\u00edtica de su aplicaci\u00f3n. El hecho de que algunos grupos est\u00e9n en rebeli\u00f3n pol\u00edtica activa no significa necesariamente que no suscriban, quiz\u00e1 inconscientemente, los valores fundamentales, la cosmolog\u00eda y la teleolog\u00eda del sistema. Puede significar simplemente que creen que esos valores no se est\u00e1n aplicando correctamente<i>\u00bb<\/i><sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>Resumiendo: la geocultura o, lo que es lo mismo, los valores b\u00e1sicos del sistema tienen que ser asumidos activamente por los cuadros y en consecuencia defendidos vehementes por \u00e9stos, mientras en las \u00abpersonas de a pie\u00bb no se precisa en ellas la existencia de una desmesurada radicalidad ideol\u00f3gica, basta con que lo hagan pasivamente o que al menos no lleguen a un escepticismo activo.<\/p>\n<p>En el caso del capitalismo la revalidaci\u00f3n de sus preceptos, normas y reglas por parte de los sujetos resulta imperiosa porque <i>\u00ab<\/i>si todos los seres humanos tienen los mismos derechos, y todos los pueblos tienen los mismos derechos, no podemos mantener el tipo de sistema desigualitario que la econom\u00eda-mundo capitalista siempre ha sido y siempre ser\u00e1. Pero si se admite esto abiertamente la econom\u00eda-mundo capitalista no tendr\u00e1 legitimaci\u00f3n a los ojos de las clases peligrosas (es decir, las clases despose\u00eddas)<i>\u00bb<\/i><sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>Fue la Revoluci\u00f3n francesa la que vino a llenar el vac\u00edo geocultural en el que se hab\u00eda movido hasta ese entonces el sistema-mundo capitalista, modific\u00e1ndolo todo,<i> \u00ab<\/i>al establecer dos principios nuevos: la normalidad del cambio pol\u00edtico y la soberan\u00eda del pueblo. Esos principios arraigaron en la conciencia popular en forma tan r\u00e1pida y tan profunda que ni el Thermidor ni Waterloo pudieron desplazarlos, con el resultado de que la llamada Restauraci\u00f3n en Francia (y de hecho en todo el sistema mundial) no fue en ning\u00fan momento y en ning\u00fan sentido una verdadera restauraci\u00f3n del Antiguo R\u00e9gimen<i>\u00bb<\/i><sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abAntes de la Revoluci\u00f3n, la <em>Weltanschauung<\/em> dominante de la econom\u00eda-mundo capitalista, como de otros sistemas hist\u00f3ricos, era la normalidad de la estabilidad pol\u00edtica. La soberan\u00eda resid\u00eda en el gobernante, y el derecho a gobernar del gobernante derivaba de alg\u00fan conjunto de reglas acerca de la adquisici\u00f3n del poder, generalmente por herencia. Desde luego los gobernantes eran frecuentemente desafiados e incluso derrocados, pero los gobernantes que los sustitu\u00edan siempre proclamaban la misma creencia en la normalidad de la estabilidad. El cambio pol\u00edtico era la excepci\u00f3n y deb\u00eda justificarse en forma excepcional; cuando ocurr\u00eda, no se pensaba que estableciera un precedente para ulteriores cambios.<\/p>\n<p>El cataclismo desencadenado por la Revoluci\u00f3n francesa \u2014un cataclismo que se sinti\u00f3 en Europa entera y m\u00e1s all\u00e1\u2014 transform\u00f3 esa mentalidad. El pueblo hab\u00eda pasado a ser el soberano. Todos los esfuerzos de los \u2018reaccionarios\u2019 desde 1815 hasta 1848 no hicieron mayor mella en las nuevas mentalidades. Despu\u00e9s de 1848 nadie volvi\u00f3 siquiera a intentarlo seriamente, al menos hasta hoy. En realidad, el cambio \u2014el cambio de todo tipo, incluyendo el cambio pol\u00edtico\u2014 hab\u00eda pasado a ser \u2018normal\u2019<i>\u00bb<\/i><sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Dicho de otra forma, las cosas no volvieron nunca a ser como antes, de ah\u00ed que Wallerstein la haya considerado por su gran significado <i>\u00ab<\/i>en el sentido en que anunciaba el futuro; [como] la primera de las revoluciones antisistema de la econom\u00eda-mundo capitalista: en una peque\u00f1a proporci\u00f3n un \u00e9xito, en mayor medida un fracaso. Sin embargo, el \u2018mito\u2019 que representa no es un mito burgu\u00e9s, sino antiburgu\u00e9s<i>\u00bb<\/i><sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 reto impusieron esos dos principios, instaurados por la Revoluci\u00f3n francesa (la normalidad del cambio pol\u00edtico y la soberan\u00eda del pueblo) a la econom\u00eda-mundo capitalista?<\/p>\n<p>Producto de los mismos <i>\u00ab<\/i>y con el objeto de contener esas ideas subsumi\u00e9ndolas en un todo mayor, es por lo que los marcos del sistema mundial sintieron la necesidad urgente de elaborar e imponer una geocultura mayor<i>\u00bb<\/i><sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abEl punto clave que es preciso se\u00f1alar acerca de estos dos principios es que, en s\u00ed y por s\u00ed, eran muy revolucionarios en sus implicaciones para el sistema mundial. Lejos de asegurar la legitimidad de la econom\u00eda-mundo capitalista amenazaban con deslegitimarla a largo plazo<i>\u00bb<\/i><sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abUna vez que la gente lleg\u00f3 al punto de pensar que el cambio pol\u00edtico era normal y que en principio eran ellos el soberano (es decir el que decid\u00eda sobre el cambio pol\u00edtico), todo era posible. Y \u00e9se era, desde luego, el problema que enfrentaban los que ten\u00edan el poder y los privilegios en el marco de la econom\u00eda-mundo capitalista. En cierta medida el foco inmediato de sus temores era el peque\u00f1o pero creciente grupo de trabajadores industriales urbanos. Pero, como demostr\u00f3 ampliamente la Revoluci\u00f3n francesa, los trabajadores rurales no industriales pod\u00edan ser igualmente revoltosos y temibles desde el punto de vista de los poderosos y privilegiados. \u00bfC\u00f3mo impedir que esas \u2018clases peligrosas\u2019 se tomaran demasiado en serio esas normas y llegaran a interferir en el proceso de acumulaci\u00f3n de capital, minando las estructuras b\u00e1sicas del sistema? \u00c9se era el dilema pol\u00edtico que se le plante\u00f3 agudamente a las clases dominantes en la primera mitad del siglo XIX<i>\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>\u00abUna respuesta obvia era la represi\u00f3n. Y se recurri\u00f3 ampliamente a la represi\u00f3n. Pero la lecci\u00f3n de la revoluci\u00f3n de 1848 fue que la simple represi\u00f3n, por \u00faltimo, no era muy eficaz; provocaba a las clases peligrosas, irritando a\u00fan m\u00e1s los \u00e1nimos en lugar de apaciguarlos. Se lleg\u00f3 a comprender que la represi\u00f3n, para ser eficaz, ten\u00eda que combinarse con concesiones. Por otra parte, los aspirantes a revolucionarios de la primera mitad del siglo XIX tambi\u00e9n aprendieron una lecci\u00f3n. Las insurrecciones espont\u00e1neas tampoco eran muy eficaces, porque sofocarlas era m\u00e1s o menos f\u00e1cil. Si hab\u00edan de acelerar el cambio significativo tendr\u00edan que combinar las amenazas de insurrecci\u00f3n popular con la organizaci\u00f3n pol\u00edtica consciente y a largo plazo<i>\u00bb<\/i><sup>11<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abDecir que el pueblo es soberano no es decir nada preciso, puesto que todav\u00eda hay que decidir qui\u00e9n es el pueblo y por qu\u00e9 medios puede ejercer colectivamente esa autoridad. Sin embargo, simplemente sugerir que existe una entidad como \u2018el pueblo\u2019 y que es capaz de ejercer poder soberano tuvo implicaciones radicales para los que ejerc\u00edan la autoridad de facto. El resultado ha sido la gran agitaci\u00f3n pol\u00edtico-cultural de los siglos XIX y XX en torno a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo interpretar, y domar, el ejercicio de la soberan\u00eda por el pueblo\u00bb<sup>12<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abSi se considera que el cambio pol\u00edtico es la norma y se reconoce ampliamente que la soberan\u00eda reside en el pueblo, la cuesti\u00f3n pasa a ser c\u00f3mo montar al tigre o, para expresarlo en forma m\u00e1s acad\u00e9mica, c\u00f3mo manejar las presiones sociales a fin de minimizar los trastornos, las perturbaciones y de hecho el cambio mismo. Aqu\u00ed es donde entran las ideolog\u00edas. Las ideolog\u00edas son programas pol\u00edticos para manejar el cambio\u00bb<sup>13<\/sup>, y fue en esa tesitura que surgieron las ideolog\u00edas \u00abcomo formas de contenci\u00f3n<i>\u00bb<\/i><sup>14<\/sup>, para domesticar las aspiraciones, reclamaciones y exigencias de las \u00abclases peligrosas\u00bb o el pueblo, como tambi\u00e9n se le llamaba, lo cual no significaba que se renunciaba a la represi\u00f3n por parte de los due\u00f1os del sistema, sino m\u00e1s bien que deb\u00eda ser utilizada en \u00faltima instancia y solo despu\u00e9s de agotar cuanto artificio y ardides pudieran emplearse para, de la manera m\u00e1s h\u00e1bil y ma\u00f1osa, lograr que la continua e incesante acumulaci\u00f3n de capital provocara la menor cantidad posible de protesta y descontento social que \u00e9sta suscita con su ininterrumpido accionar.<\/p>\n<p>La Revoluci\u00f3n francesa, con la instauraci\u00f3n de los dos principios b\u00e1sicos ya mencionados, lleg\u00f3 en un momento inoportuno para el sistema capitalista, que crec\u00eda favorablemente e incorporaba nuevas regiones a su apetito expansivo, de ah\u00ed que los planificadores del sistema tuvieran que emplearse a fondo para encontrar la forma de contener las demandas de las clases populares y que la etapa de vigorosa prosperidad del sistema no se detuviera.<\/p>\n<p>\u00abEl problema pol\u00edtico planteado por las clases peligrosas no era, como sabemos, menor. En el mismo momento en que la econom\u00eda-mundo capitalista estaba empezando a funcionar a toda m\u00e1quina en t\u00e9rminos de expansi\u00f3n de la productividad y mayores reducciones en los impedimentos planteados por el tiempo y el espacio a la acumulaci\u00f3n r\u00e1pida de capital (fen\u00f3meno que hemos denominado incorrectamente la \u2018revoluci\u00f3n\u2019 industrial, como si apenas hubiera comenzado), y justamente cuando la econom\u00eda-mundo capitalista se iba expandiendo para cubrir todo el globo (fen\u00f3meno que hemos denominado incorrectamente el comienzo del imperialismo, como si fuese exclusivo de esa \u00e9poca), precisamente en ese momento las clases peligrosas estaban empezando a representar una amenaza sumamente seria para la estabilidad pol\u00edtica del sistema mundial (fen\u00f3meno que ya no nos gusta llamar lucha de clases, pero eso es lo que era). Podemos suponer que los estratos privilegiados son razonablemente inteligentes y est\u00e1n alerta en defensa de sus intereses y normalmente buscar\u00e1n enfrentar los peligros apenas aparecen con los instrumentos m\u00e1s sofisticados<i>\u00bb<\/i><sup>15<\/sup>, y as\u00ed lo hicieron; las ideolog\u00edas aunque no s\u00f3lo ellas, formaron parte de esas herramientas, a las que habr\u00eda que agregar las ciencias sociales y los movimientos sociales<sup>16<\/sup>.<\/p>\n<p>En el caso de las ideolog\u00edas Wallerstein entiende que constituyen <i>\u00ab<\/i>un plan de acci\u00f3n pol\u00edtica amplio y a largo plazo que se propone movilizar a grandes cantidades de personas<i>\u00bb<\/i><sup>17<\/sup> algo que, como se ha dicho, no fue necesario antes de la Revoluci\u00f3n francesa y su prolongaci\u00f3n napole\u00f3nica. Las ideolog\u00edas que surgieron fueron tres: el conservadurismo, el liberalismo y el marxismo, <i>\u00ab<\/i>y todas fueron ideolog\u00edas sist\u00e9micas mundiales<i>\u00bb<\/i><sup>18<\/sup>. Las dos primeras aparecen entre 1815 y 1848 y, a partir de \u00e9ste \u00faltimo a\u00f1o, como un impulso ideol\u00f3gico independiente plenamente desarrollado, el marxismo. De esta forma <i>\u00ab<\/i>despu\u00e9s de 1848 el horizonte ideol\u00f3gico se estabiliz\u00f3; hab\u00edamos llegado a la trinidad de ideolog\u00edas que han enmarcado la vida pol\u00edtica de los siglos XIX y XX: conservadurismo, liberalismo y socialismo\/radicalismo (conocidos tambi\u00e9n como derecha, centro e izquierda)<i>\u00bb<\/i><sup>19<\/sup>.<\/p>\n<p>Dado que la \u00abnormalidad del cambio\u00bb era inevitable, las tres ideolog\u00edas se dieron a la tarea de c\u00f3mo deb\u00edan abordarlo, reduciendo las diferencias entre grupos los tres grupos que si <i>\u00ab<\/i>originalmente eran de principios fundamentales, fueron reduci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s a discusiones sobre la velocidad del cambio: lento si es posible, dec\u00edan los conservadores; r\u00e1pido si es posible, dec\u00edan los radicales; a la velocidad precisa, decretaban los liberales. Esa reducci\u00f3n de los debates a uno solo, m\u00e1s sobre la velocidad del cambio que sobre su contenido, es el origen de las quejas \u2014que fueron acentu\u00e1ndose a lo largo del tiempo\u2014 sobre la diferencia m\u00ednima que hab\u00edan hecho los repetidos cambios de gobierno ocurridos en casi todas partes, analizados a mediano plazo, incluso cuando tales cambios eran proclamados como \u2018revolucionarios\u2019<i>\u00bb<\/i><sup>20<\/sup>.<\/p>\n<p>De las tres ideolog\u00edas el liberalismo sali\u00f3 triunfante, erigi\u00e9ndose en la geocultura dominante de la econom\u00eda-mundo capitalista haciendo de las dos restantes meros ap\u00e9ndices suyos, <i>\u00ab<\/i>el genio de los liberales consisti\u00f3 en que lograron dominar a las fuerzas populares, por un lado, mediante trucos y ret\u00f3rica (la esperanza de que el medio pastel que ofrec\u00edan ser\u00eda alg\u00fan d\u00eda el pastel entero) y por el otro transformando los movimientos de sus oponentes (y en particular de sus oponentes radical\/socialistas) en avatares suyos, que de hecho difund\u00edan la doctrina liberal de la reforma gradual manejada por especialistas\/expertos<i>\u00bb<\/i><sup>21<\/sup>.<\/p>\n<p>El liberalismo se propuso <i>\u00ab<\/i>como soluci\u00f3n inmediata a las dificultades pol\u00edticas tanto de la derecha como de la izquierda. A la derecha le recomendaba las concesiones; a la izquierda la organizaci\u00f3n pol\u00edtica. A las dos les recomendaba paciencia: a la larga se ganar\u00eda m\u00e1s (todos ganar\u00edan m\u00e1s) siguiendo un camino intermedio. El liberalismo era el centrismo encarnado, y su sirena era muy atractiva. Porque no predicaba s\u00f3lo un centrismo meramente pasivo, sino una estrategia activa. Los liberales pon\u00edan su fe en una premisa clave del pensamiento de la Ilustraci\u00f3n: el pensamiento y la acci\u00f3n racionales eran el camino de la salvaci\u00f3n, o sea del progreso. Los hombres (raras veces fue una cuesti\u00f3n de incluir a las mujeres) eran naturalmente racionales, potencialmente racionales, por \u00faltimo, racionales<i>\u00bb<\/i><sup>22<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abPero entonces, \u00bfqu\u00e9 es el liberalismo, que afirmaba oponerse al conservadurismo por un lado y al socialismo por el otro? La respuesta era formalmente clara pero sustancialmente ambigua. En t\u00e9rminos formales, el liberalismo era la v\u00eda media, el \u2018centro vital\u2019 (para emplear una autodefinici\u00f3n del siglo XX). Ni muy r\u00e1pido ni muy despacio, sino el cambio a la velocidad precisa<i>\u00bb<\/i><sup>23<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abLa v\u00eda del medio, de los liberales, basaba su argumentaci\u00f3n en dudas acerca de los m\u00e9ritos eternos de las instituciones tradicionales existentes, demasiado sujetas al imperativo de mantener los privilegios existentes, pero tambi\u00e9n en dudas sobre la validez de las expresiones de la voluntad general, demasiado sujeta a las veleidades de ventajas impulsivas y de corto plazo para las mayor\u00edas. Ellos aconsejaban dejar los juicios a los expertos, que evaluar\u00edan cuidadosamente la racionalidad de las instituciones existentes y la racionalidad de las nuevas instituciones propuestas, y propondr\u00edan reformas mesuradas y apropiadas, es decir, con cambios pol\u00edticos al paso exacto<i>\u00bb<\/i><sup>24<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abSus creencias pasaron a ser la geocultura del sistema mundial. Estableci\u00f3 las formas de las estructuras estatales en los estados dominantes del sistema mundial y el modelo al que los otros estados deb\u00edan, y de hecho todav\u00eda deben, aspirar. Y lo m\u00e1s importante de todo, por sus consecuencias, el liberalismo dom\u00f3 tanto al conservadurismo como al radicalismo, transform\u00e1ndolos (por lo menos entre 1848 y 1968) de alternativas ideol\u00f3gicas en variantes o representaciones menores del liberalismo. A trav\u00e9s de su triple programa pol\u00edtico de sufragio, el estado de bienestar y la creaci\u00f3n de la identidad nacional (combinada con el racismo orientado hacia el exterior), los liberales del siglo XIX terminaron efectivamente con la amenaza de las clases peligrosas en Europa. Los liberales del siglo XX intentaron aplicar un programa similar para domar a las clases peligrosas del Tercer Mundo, y por mucho tiempo parec\u00edan estar teniendo \u00e9xito all\u00ed tambi\u00e9n<i>\u00bb<\/i><sup>25<\/sup>.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed hay que resaltar algo importante del liberalismo como proyecto pol\u00edtico, sus l\u00edmites: el mismo no pod\u00eda funcionar como un programa de aplicaci\u00f3n mundial para todos los pa\u00edses, regiones y seres humanos, por cuanto el capitalismo es un sistema que privilegia la desigual distribuci\u00f3n de ingresos, por eso <i>\u00ab<\/i>en escala mundial el plan de acci\u00f3n liberal no pod\u00eda haber tenido el \u00e9xito que tuvo en escala nacional en los pa\u00edses del centro en el periodo 1848-1914, y m\u00e1s a\u00fan despu\u00e9s del fin de la segunda guerra mundial. Y eso por dos razones.<\/p>\n<p>Primero, en escala mundial era imposible aportar el tercer elemento de los \u2018compromisos hist\u00f3ricos\u2019 nacionales \u2014solidaridad nacional\u2014 que hab\u00edan mantenido controlada la lucha de clases. Ese tercer elemento hab\u00eda dado el sello final a los programas nacionales liberales de sufragio y estado de bienestar en Europa occidental y Estados Unidos. Un nacionalismo mundial es te\u00f3ricamente imposible, puesto que no hay nadie contra quien afirmarlo. Pero segundo, y m\u00e1s importante, la transferencia de ingreso que implic\u00f3 la instituci\u00f3n del estado de bienestar en los pa\u00edses del centro fue posible porque el monto total as\u00ed transferido no era tan grande que amenazara la acumulaci\u00f3n de capital en escala mundial, pero no ocurrir\u00eda lo mismo si esas transferencias hubieran de repetirse en el mundo entero, especialmente debido a la naturaleza intr\u00ednsecamente polarizadora de la acumulaci\u00f3n capitalista\u00bb<sup>26<\/sup>, \u00abla raz\u00f3n era bastante simple: el \u00e9xito de la f\u00f3rmula aplicada en los estados del centro depend\u00eda de una variable oculta \u2014la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica del Sur, combinada con un racismo antisure\u00f1o. En el \u00e1mbito mundial esa variable no exist\u00eda, l\u00f3gicamente no pod\u00eda existir\u00bb<sup>27<\/sup>. En palabras de Marx \u00abla esclavitud encubierta de los asalariados en Europa, exig\u00eda como pedestal, la esclavitud <em>sans phrase<\/em> en el Nuevo Mundo<i>\u00bb<\/i><sup>28<\/sup>.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que <i>\u00ab<\/i>la geocultura liberal no funcion\u00f3 tan bien en escala mundial en el siglo XX como hab\u00eda funcionado en el XIX en escala nacional en la zona del centro<i>\u00bb<\/i><sup>29<\/sup> , el liberalismo solo fue consuetudinario con los estados ubicados en los estadios superiores de la \u00fanica divisi\u00f3n del trabajo existente, la capitalista; la palabra todos, para todas las naciones, para todos los individuos, para todas las razas, para todos los enfermos, etc., etc., es incompatible con un sistema excluyente, elitista y desigual como es el capitalismo.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n que dio el liberalismo para afrontar la tarea <i>\u00ab<\/i>de contener a las clases peligrosas, primero en el n\u00facleo y despu\u00e9s en todo el sistema mundial consist\u00eda en conceder acceso <strong>limitado <\/strong>al poder pol\u00edtico y una participaci\u00f3n <strong>limitada <\/strong>en la plusval\u00eda econ\u00f3mica, a niveles que no amenazaran el proceso de incesante acumulaci\u00f3n de capital ni el sistema estatal que lo sosten\u00eda<i>\u00bb<\/i><sup>30<\/sup>, por eso fue que venci\u00f3 a las dem\u00e1s y se impuso como la geocultura del moderno sistema mundial capitalista, porque en la etapa de florecimiento y esplendor en la que \u00e9ste se encontraba, era la que mejor soluci\u00f3n daba; obs\u00e9rvese que todo lo que conced\u00edan los liberales revest\u00eda un car\u00e1cter limitado, <i>\u00ab<\/i>el pilar del liberalismo era la esperanza que ofrec\u00eda, pero fundamentalmente una esperanza diferida<i>\u00bb<\/i><sup>31<\/sup>.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n ofrecida por el liberalismo para aminorar el peligro, que las demandas de las masas populares y clases trabajadoras pod\u00edan provocar en el ordenamiento social capitalista era, como se ha dicho, hacer concesiones: cierto acceso al poder pol\u00edtico y alguna participaci\u00f3n en la plusval\u00eda. <i>\u00ab<\/i>Pero el problema era c\u00f3mo dar a las clases trabajadoras lo suficiente para que no vacilaran en perturbar el orden, pero no tanto que amenazara seriamente la incesante y creciente acumulaci\u00f3n de capital que era la raz\u00f3n de ser de la econom\u00eda-mundo capitalista y la principal consideraci\u00f3n de los estratos gobernantes. Lo que se puede decir de los Liberales entre 1848 y 1914 \u2014los Liberales con may\u00fascula fueron la encarnaci\u00f3n pol\u00edtica del liberalismo con min\u00fascula, la ideolog\u00eda \u2014 es que todo ese tiempo estuvieron temblando, sin saber nunca hasta d\u00f3nde atreverse, sin saber cu\u00e1ntas concesiones eran demasiadas o cu\u00e1ntas eran demasiado pocas. El resultado pol\u00edtico de tanta vacilaci\u00f3n fue que los Liberales con may\u00fascula perdieron el bal\u00f3n, como parte del proceso en que el liberalismo con min\u00fascula triunf\u00f3 definitivamente como ideolog\u00eda dominante del sistema mundial<i>\u00bb<\/i><sup>32<\/sup>.<\/p>\n<p>El resultado fue que las dos ideolog\u00edas ubicadas a los extremos de los Liberales abrazaron tambi\u00e9n el liberalismo: los conservadores, ya que no pod\u00edan oponerse a las demandas populares, cada vez m\u00e1s leg\u00edtimas y racionales (\u00bfc\u00f3mo negar el voto a una mujer por el solo hecho de ser mujer?, por ejemplo), aplicaron la t\u00e1ctica de aceptar el cambio, pero ralentiz\u00e1ndolo y haciendo que fuera lo m\u00e1s lento posible, nunca estimularlo y s\u00f3lo admitirlo <i>\u00ab<\/i>cuando se justifique como necesario para impedir una ruptura mayor del orden social<i>\u00bb<\/i><sup>33<\/sup>; y en el caso de los radicales\/socialistas, si bien sus demandas m\u00e1ximas ten\u00edan que aparcarlas a un lado, por otra parte, estaban dispuestos con un poco de paciencia, a poder conseguirlas en un futuro, si en un periodo de treinta a\u00f1os m\u00e1s o menos no lograban obtenerlas, siempre quedaba la esperanza (concepto estrella del liberalismo) que ellos o sus hijos tendr\u00edan su recompensa en el subsiguiente periodo de treinta a\u00f1os, lo que no se pod\u00eda conseguir ahora, en un futuro pr\u00f3ximo si se podr\u00eda llegar a alcanzar (\u00abel futuro pertenece por entero al socialismo\u00bb, \u00abtodo tiempo futuro tiene que ser necesariamente un tiempo mejor\u00bb) eran consignas que se dec\u00edan y, hasta algunas vallas publicitarias se encargaban de difundirlas a la vista de todos, as\u00ed fue de s\u00f3lido el mensaje de ilusi\u00f3n que impregn\u00f3 en todo y a todos la ideolog\u00eda liberal.<\/p>\n<p>Esa convergencia de las tres ideolog\u00edas llev\u00f3 a que <i>\u00ab<\/i>los conservadores se convirtieron en liberales-conservadores y los socialistas en liberales-socialistas<i>\u00bb<\/i><sup>34<\/sup>. <i>\u00ab<\/i>En suma, terminamos con dos tipos de liberalismo. Las alianzas entre conservadores y socialistas, menos probables, fueron en origen apenas t\u00e1cticas transitorias, pero cabe preguntarse si los diversos \u2018totalitarismos\u2019 del siglo XX no son una forma m\u00e1s duradera de esa alianza, en el sentido de que instituyeron una forma de tradicionalismo que era a la vez populista y social. Si es as\u00ed, esos totalitarismos fueron otro modo en que el liberalismo permaneci\u00f3 en el centro del escenario, como la ant\u00edtesis en un drama manique\u00edsta. Detr\u00e1s de su fachada de intensa oposici\u00f3n al liberalismo se puede encontrar como componente nuclear de las demandas de todos esos reg\u00edmenes la misma fe en el progreso por la v\u00eda de la productividad que hab\u00eda sido el evangelio de los liberales. As\u00ed, podemos concluir que incluso el conservadurismo socialista (o el socialismo conservador) fue en cierto modo una variante del liberalismo, su forma diab\u00f3lica. Y en ese caso, \u00bfno ser\u00eda justo concluir que desde 1789 s\u00f3lo ha habido una ideolog\u00eda importante, el liberalismo, que ha desplegado su bandera en tres versiones principales?<i>\u00bb<\/i><sup>35<\/sup>.<\/p>\n<p>Esa confluencia de las tres corrientes ideol\u00f3gicas trae consigo que <i>\u00ab<\/i>en los sistemas parlamentarios occidentales, las elecciones siempre tienen que ver con el centro. La situaci\u00f3n est\u00e1ndar es aqu\u00e9lla en que hay dos partidos dominantes \u2013uno situado un poco hacia la derecha del centro y otro un poco hacia la izquierda del centro. Hay diferencias entre las pol\u00edticas que estos partidos emprenden cuando est\u00e1n en el cargo, pero hay enormes similitudes. La elecci\u00f3n nunca refleja una divisi\u00f3n pol\u00edtica profunda. M\u00e1s bien se trata de recentrar el centro \u2013que debe considerarse el punto de apalancamiento en el subibaja entre partidos.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s rara la situaci\u00f3n donde se repudia el centro, y por tanto hay un repudio de los dos partidos principales que giran en torno al centro. Un resultado as\u00ed arroja la pol\u00edtica nacional a trastornos importantes, y en tambi\u00e9n tiene un impacto considerable fuera del pa\u00eds<i>\u00bb<\/i><sup>36<\/sup>, que es lo que estamos viendo actualmente cuando, producto a los embates de la crisis estructural que azota al capitalismo, el concierto liberal asumido por consenso, aunque con matices, por todas las fuerzas pol\u00edticas ha saltado por los aires hecho pedazos.<\/p>\n<p>Una periodizaci\u00f3n del liberalismo como geocultura del capitalismo en sus aproximadamente 500 a\u00f1os de existencia quedar\u00eda as\u00ed:<\/p>\n<p>1789-1815 surgen las ideolog\u00edas al calor e influencia de la Revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n<p>El per\u00edodo 1815-1848 fue de lucha entre las tres ideolog\u00edas sin que ninguna perdiera su esencia.<\/p>\n<p>De 1848 a 1968 el programa pol\u00edtico liberal\/centrista domin\u00f3 la pol\u00edtica mundial del sistema capitalista. 1968 es para Wallerstein el a\u00f1o de la defunci\u00f3n del liberalismo como geocultura del sistema capitalista, <i>\u00ab<\/i>yo sostengo que su geocultura [la del capitalismo] apareci\u00f3 con la Revoluci\u00f3n francesa y empez\u00f3 a perder su aceptabilidad general con la revoluci\u00f3n mundial de 1968<i>\u00bb<\/i><sup>37<\/sup>.<\/p>\n<p>De 1968 a 1989 el liberalismo pierde credibilidad, <i>\u00ab<\/i>las limitaciones de los liberales eran tan grandes como su genio. Alg\u00fan d\u00eda, inevitablemente, quedar\u00eda claro que la mitad del pastel nunca pod\u00eda ser el pastel entero, puesto que si se daba a las fuerzas populares el pastel entero el capitalismo dejar\u00eda de existir. Y ese d\u00eda los movimientos de la Vieja Izquierda, los avatares radical\/socialistas del liberalismo, inevitablemente perder\u00edan su credibilidad<i>\u00bb<\/i><sup>38<\/sup>, adem\u00e1s si se hubiese satisfecho la solicitud contenida en <i>\u00ab<\/i>el lema cl\u00e1sico de la Revoluci\u00f3n francesa: \u2018libertad, igualdad, fraternidad\u2019. Si se hubiera respondido a esas demandas ya no habr\u00eda habido econom\u00eda-mundo capitalista, puesto que habr\u00eda sido imposible asegurar la acumulaci\u00f3n incesante de capital<i>\u00bb<\/i><sup>39<\/sup>, de ah\u00ed que Wallerstein en un art\u00edculo conjunto con Terence K. Hopkins y Giovanni Arrighi considerara <i>\u00ab<\/i>1989, la continuaci\u00f3n de 1968<i>\u00bb<\/i><sup>40<\/sup>.<\/p>\n<p>Resumiendo, si fuera <i>\u00ab<\/i>preciso ubicar el liberalismo en su contexto hist\u00f3rico, yo sostengo [dice Wallerstein] que ese contexto est\u00e1 contenido en los l\u00edmites de las fechas 1789 y 1989<i>\u00bb<\/i><sup>41<\/sup>. Y si como se ha dicho, la funci\u00f3n geocultural del liberalismo ha sido domesticar a las \u00abclases peligrosas\u00bb, conteniendo sus aspiraciones mediante trucos y ret\u00f3rica, enga\u00f1os y artima\u00f1as, en aras de que sus demandas no interrumpieran la incesante acumulaci\u00f3n de capital, entonces podemos afirmar que los 200 a\u00f1os <i>\u00ab<\/i>de esa doma es la historia de la ideolog\u00eda liberal<i>\u00bb<\/i><sup>42<\/sup>, un per\u00edodo largo de dos siglos durante el cual desempe\u00f1\u00f3 un papel notable en la estabilizaci\u00f3n pol\u00edtica del sistema mundial.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la ideolog\u00eda <i>\u00ab<\/i>despu\u00e9s de 1968 el sistema mundial volvi\u00f3 al cuadro ideol\u00f3gico de 1815-1848: una lucha entre las tres ideolog\u00edas<i>\u00bb<\/i><sup>43<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 signific\u00f3 entonces 1968 que ha sido como un parte aguas en la historia pol\u00edtica del capitalismo?<\/p>\n<p>\u00abComo acontecimiento pol\u00edtico, la revoluci\u00f3n de 1968 fue una llamarada que se encendi\u00f3 s\u00fabitamente y se extingui\u00f3 de inmediato. Para 1970 no quedaban sino brasas, principalmente en forma de sectas mao\u00edstas. Y para 1975 hasta las brasas se hab\u00edan extinguido. Sin embargo la revoluci\u00f3n tuvo efectos perdurables. Deslegitim\u00f3 el liberalismo reformista del centro como ideolog\u00eda reinante de la geocultura, reduciendo el liberalismo a una ideolog\u00eda m\u00e1s en la competencia, con fuerzas importantes tanto a la derecha como a la izquierda. Desilusion\u00f3 a gente de todas partes acerca del Estado como instrumento de transformaci\u00f3n social. Y destruy\u00f3 el optimismo acerca de la inevitabilidad del progreso, especialmente cuando su propia carrera mete\u00f3rica, \u00faltimo avatar de ese optimismo, fue perdiendo impulso hasta detenerse. El \u00e1nimo hab\u00eda cambiado<i>\u00bb<\/i><sup>44<\/sup>.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n mundial de 1968 fue al mismo tiempo una revoluci\u00f3n <i>\u00ab<\/i>anunciatoria y denunciatoria, que desafi\u00f3 la geocultura liberal, y la subsiguiente evidencia, a partir del decenio de 1970, de que el paquete liberal de concesiones era est\u00e9ril. En 1968 lo que los estudiantes y sus aliados dec\u00edan en todas partes \u2014en los pa\u00edses occidentales, en el bloque comunista y en las zonas perif\u00e9ricas\u2014 era que la ideolog\u00eda liberal (incluyendo la variante sovi\u00e9tica, ret\u00f3ricamente diferente pero sustancialmente similar) consist\u00eda en una serie de promesas fraudulentas cuya realidad era de hecho m\u00e1s bien negativa para la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial. Desde luego los revolucionarios tend\u00edan a hablar en t\u00e9rminos de las circunstancias espec\u00edficas de sus respectivos pa\u00edses \u2014que eran diferentes en Estados Unidos y en Alemania, en Checoslovaquia y en China, en M\u00e9xico y en Portugal, en la India y Jap\u00f3n\u2014, pero los mismos temas aparec\u00edan en todas partes<i>\u00bb<\/i><sup>45<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abLas revoluciones de 1968 se hicieron contra el centro liberal y presentaron el argumento no s\u00f3lo de que la Vieja Izquierda formaba parte de ese centro liberal, sino tambi\u00e9n de que ese centro liberal era tan peligroso como los verdaderos conservadores (o m\u00e1s)<i>\u00bb<\/i><sup>46<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abLa revoluci\u00f3n mundial de 1968 se dio cuando esas masas populares empezaron a dejar el h\u00e1bito. Por primera vez el mensaje popular antisist\u00e9mico se volvi\u00f3 en contra de las propias dirigencias de los principales movimientos antisist\u00e9micos del mundo: los movimientos socialdem\u00f3cratas en el mundo occidental; los movimientos comunistas en el bloque del Oder al Yal\u00fa; los movimientos de liberaci\u00f3n nacional en Asia y \u00c1frica; los movimientos populistas en Am\u00e9rica Latina. Dejar un h\u00e1bito nunca es tarea f\u00e1cil, hicieron falta veinte a\u00f1os para que la revoluci\u00f3n de 1968 alcanzara su cl\u00edmax en 1989 y el desencanto popular con las fuerzas antisist\u00e9micas superara el legado de lealtad que dej\u00f3 el adoctrinamiento anterior, pero eventualmente logr\u00f3 romper el cord\u00f3n umbilical. El proceso fue impulsado y apoyado por la realidad del hecho, que qued\u00f3 claro durante las d\u00e9cadas de 1970 y 1980, de que las mejoras sociales del periodo 1945-1970 no hab\u00edan sido m\u00e1s que una quimera ef\u00edmera, de que la econom\u00eda-mundo capitalista jam\u00e1s podr\u00eda ofrecer una perspectiva real de prosperidad universal capaz de superar la creciente brecha entre el centro y la periferia<i>\u00bb<\/i><sup>47<\/sup>.<\/p>\n<p>Hay sin embargo, un <i>\u00ab<\/i>cambio posterior a 1968, el que tom\u00f3 dos d\u00e9cadas para realizarse plenamente, fue la p\u00e9rdida de fe popular en el gradualismo, o m\u00e1s bien en los movimientos de la Vieja Izquierda que lo hab\u00edan predicado como forma revolucionaria. La esperanza (y fe) de que los hijos de las masas populares heredar\u00edan el mundo se ha hecho a\u00f1icos, o por lo menos se ha debilitado seriamente<i>\u00bb<\/i><sup>48<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abLa ca\u00edda de los comunismos en Europa central y oriental y en la ex URSS fue simplemente la \u00faltima fase de la cr\u00edtica del falso radicalismo que era un avatar del liberalismo anterior a 1968<i>\u00bb<\/i><sup>49<\/sup>.<\/p>\n<p>La desaparici\u00f3n del socialismo en la URSS y Europa del Este (el socialismo realmente existente) y el derrumbe del marxismo-leninismo como fuerza ideol\u00f3gica en el mundo moderno fue festejado por los due\u00f1os del capitalismo como un gran triunfo, algunos ignorantes hasta todav\u00eda lo celebran, pero <i>\u00ab<\/i>esto es una percepci\u00f3n totalmente equivocada de la realidad. Por el contrario, esos acontecimientos marcaron <strong>a\u00fan m\u00e1s<\/strong> el derrumbe del liberalismo y nuestra entrada definitiva en el mundo \u2018despu\u00e9s del liberalismo\u2019<i>\u00bb<\/i><sup>50<\/sup>, <i>\u00ab<\/i>muchos piensan que el derrumbe de los comunismos en 1989 marca un gran triunfo del liberalismo. Yo creo que m\u00e1s bien marca la ca\u00edda definitiva del liberalismo como cultura geopol\u00edtica definitoria de nuestro sistema mundial<i>\u00bb<\/i><sup>51<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00abEl liberalismo nunca fue una doctrina de la izquierda, siempre fue la quintaesencia de la doctrina del centro<i>\u00bb<\/i><sup>52<\/sup>.<\/p>\n<p>Pero la revoluci\u00f3n de 1968 signific\u00f3 algo m\u00e1s, <i>\u00ab<\/i>los efectos inmediatos y m\u00e1s visibles de 1968 fueron suprimidos o desarmados en los dos o tres a\u00f1os siguientes. Pero la revoluci\u00f3n mundial de 1968 tuvo un efecto inmediato perdurable, y un efecto que se hizo sentir en las dos d\u00e9cadas siguientes. El efecto inmediato perdurable fue la destrucci\u00f3n del consenso liberal y la liberaci\u00f3n tanto de los conservadores como de los radicales de la sirena del liberalismo. Despu\u00e9s de 1968 el sistema mundial volvi\u00f3 al cuadro ideol\u00f3gico de 1815-1848: una lucha entre las tres ideolog\u00edas. El conservadurismo ha venido resurgiendo, con frecuencia bajo el falso nombre de neoliberalismo, y ha resultado tan fuerte que hoy, lejos de presentarse como una encarnaci\u00f3n del liberalismo, es el liberalismo el que est\u00e1 empezando a presentarse como una encarnaci\u00f3n del conservadurismo. Al principio, el radicalismo\/socialismo intent\u00f3 resucitar en varias formas: los m\u00faltiples y ef\u00edmeros mao\u00edsmos de comienzos de la d\u00e9cada de 1970 y los llamados movimientos de la Nueva Izquierda (verdes, movimientos de identidad, feminismo radical y otros) que han vivido m\u00e1s tiempo pero no han logrado librarse por entero de la imagen de avatares del liberalismo anterior a 1968. La ca\u00edda de los comunismos en Europa central y oriental y en la ex URSS fue simplemente la \u00faltima fase de la cr\u00edtica del falso radicalismo que era un avatar del liberalismo anterior a 1968<i>\u00bb<\/i><sup>53<\/sup>.<\/p>\n<p>Es por todo ello que <i>\u00ab<\/i>la revoluci\u00f3n mundial de 1968 marc\u00f3 un punto de viraje de la historia de nuestro moderno sistema mundial en muchos sentidos<i>\u00bb<\/i><sup>54<\/sup>.<\/p>\n<p>Al llegar a esta altura del estudio aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein nos encontramos con una simbiosis de acontecimientos y fen\u00f3menos que interact\u00faan y se manifiestan al mismo tiempo: la crisis estructural, el caos-bifurcaci\u00f3n y el fin del liberalismo como la ideolog\u00eda que le dio cohesi\u00f3n y estabilidad al sistema en los \u00faltimos 200 a\u00f1os, tambi\u00e9n en la variante que de la misma asumieron los movimientos antisist\u00e9micos en sus af\u00e1n por transformar el capitalismo en una sociedad m\u00e1s democr\u00e1tica y justa, participativa e incluyente.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 estrategia adoptaron en su lucha contra el capitalismo los movimientos antisist\u00e9micos en sus distintas versiones: socialdem\u00f3cratas, comunistas y movimientos de liberaci\u00f3n nacional?<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 fracasaron?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 estrategia de lucha y l\u00ednea de acci\u00f3n propone Immanuel Wallerstein para superar el capitalismo?<\/p>\n<p>Y lo m\u00e1s importante, qu\u00e9 opciones tenemos, seg\u00fan Wallerstein, de ganar en esa batalla.<\/p>\n<p>Estos son los temas que se abordar\u00e1n en la siguiente entrada.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p>* Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 43. El autor no conoce una definici\u00f3n de democracia que, a riesgo de caer en una simplificaci\u00f3n excesiva, peligro que acecha a toda s\u00edntesis, refleje tan profundamente dicho concepto.<\/p>\n<p>** <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 42.<\/p>\n<p>*** Wallerstein, Immanuel. Discurso principal pronunciado en la conferencia \u00abState and Sovereignty in the World Economy\u00bb Universidad de California en Irvine, 21-22 de febrero de 1991. Forma parte del libro <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 81.<\/p>\n<p>Robert Kurz dice en su libro, <i>El colapso de la modernizaci\u00f3n<\/i> que, \u00abcomo la \u2018autonom\u00eda\u2019, \u2018autogesti\u00f3n\u2019 y la \u2018democracia de base\u2019 se propon\u00edan de forma ahist\u00f3rica e ilustrada sin conceptualizar la estructura fetichista b\u00e1sica del sistema de producci\u00f3n de mercanc\u00edas, har\u00e1n valer al cielo el ideal burgu\u00e9s de la libertad, igualdad y fraternidad en contra de la realidad burguesa. Esta ilusi\u00f3n subjetiva burguesa no expi\u00f3 nada de su car\u00e1cter m\u00e1gico desde la Revoluci\u00f3n francesa, y por eso sigue sonando sin descanso<i>\u00bb<\/i>. Kurz, Robert. <i>El colapso de la modernizaci\u00f3n<\/i>. Editorial Marat, Primera edici\u00f3n en castellano.2016. P\u00e1g. 74.<\/p>\n<p>1. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 149.<\/p>\n<p>2. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 148.<\/p>\n<p>3. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 163.<\/p>\n<p>4. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 149.<\/p>\n<p>5. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 163.<\/p>\n<p>6. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 149.<\/p>\n<p>7. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 96.<\/p>\n<p>8. Wallerstein, Immanuel. <i>El moderno sistema mundial III<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n aumentada, nuevo pr\u00f3logo. P\u00e1g. 73. En otra parte de este libro agrega <i>\u00ab<\/i>la revoluci\u00f3n cre\u00f3 una situaci\u00f3n de quiebra del orden p\u00fablico, a tal grado, que surgiera el primer movimiento antisist\u00e9mico (es decir, anticapitalista) significativo de la historia del moderno sistema mundial, el de las \u2018masas populares\u2019 francesas. Y esto no porque la Revoluci\u00f3n francesa fuera una revoluci\u00f3n burguesa, sino precisamente porque no lo fue<i>\u00bb<\/i>. <i>El moderno sistema mundial III<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n aumentada, nuevo pr\u00f3logo, 201. P\u00e1g. 154-155.<\/p>\n<p>9. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 150.<\/p>\n<p>10. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 149-150.<\/p>\n<p>11. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 253.<\/p>\n<p>12. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 80.<\/p>\n<p>13. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 167.<\/p>\n<p>14. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido.\u00a0 Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 46.<\/p>\n<p>15. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido.\u00a0 Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 166.<\/p>\n<p>16. <i>\u00ab<\/i>Las ideolog\u00edas fueron s\u00f3lo una de tres formas de enfrentar esa situaci\u00f3n. Las otras dos fueron las ciencias sociales y los movimientos antisist\u00e9micos. Examino en detalle esto e intento especificar las relaciones entre las tres formas en <b>La Revoluci\u00f3n francesa como suceso hist\u00f3rico mundial<\/b>, en el libro <em>Impensar las ciencias sociales. L\u00edmites de los paradigmas decimon\u00f3nicos<\/em>. P\u00e1g. 9-27. (Nota al pie de p\u00e1gina)\u00bb <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 77.<\/p>\n<p>17. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 96.<\/p>\n<p>18. Wallerstein, Immanuel. <i>Impensar la ciencias sociales. L\u00edmites de los paradigmas decimon\u00f3nicos<\/i>. Editorial Siglo XXI. Segunda edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 1999. P\u00e1g. 19.<\/p>\n<p>19. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 103.<\/p>\n<p>20. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 47.<\/p>\n<p>21. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 50.<\/p>\n<p>22. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 253-254.<\/p>\n<p>23. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 151.<\/p>\n<p>24. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 167.<\/p>\n<p>25. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 167-168.<\/p>\n<p>26. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g.106-107.<\/p>\n<p>27. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 42.<\/p>\n<p>28. Marx, Carlos. <em>El Capital. Tomo I<\/em>. XXIV La llamada acumulaci\u00f3n originaria. Ep\u00edgrafe 6. G\u00e9nesis del capitalista industrial. (lo hacemos as\u00ed por la amplia variedad de ediciones que hay sobre el mismo)<\/p>\n<p>29. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 139.<\/p>\n<p>30. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 42. (subrayado nuestro).<\/p>\n<p>31. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 43.<\/p>\n<p>32. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 99.<\/p>\n<p>33. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 97.<\/p>\n<p>34. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 103.<\/p>\n<p>35. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 91.<\/p>\n<p>36. Wallerstein, Immanuel. Comentario 329, 15 de mayo 2012. \u00abElecciones europeas: \u00bfse sostiene el centro?\u00bb Peri\u00f3dico mexicano <i>La Jornada<\/i>, 20 de mayo de 2012. Estos comentarios se publicaban quincenalmente en la p\u00e1gina web del <i>Centro Fernand Braudel<\/i> de la Universidad Binghamton y <i>La Jornada<\/i> los reproduc\u00eda posteriormente en idioma castellano. <u><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2012\/05\/20\/opinion\/026a1mun\">https:\/\/www.jornada.com.mx\/2012\/05\/20\/opinion\/026a1mun<\/a><\/u> Exactamente dos a\u00f1os despu\u00e9s volvi\u00f3 a reiterar la misma idea <i>\u00ab<\/i>Se supone que nuestro moderno sistema-mundo permite que las \u00e9lites que sostienen las riendas del poder del <em>establishment<\/em> debatan unas con otras y luego lleguen a alg\u00fan arreglo que puedan garantizar. Normalmente estas \u00e9lites se colocan en dos campos b\u00e1sicos \u2013centro\/derecha y centro\/izquierda. Hay, de hecho, diferencias entre ellas, pero como resultado de los arreglos el monto del cambio a lo largo del tiempo ha sido m\u00ednimo<i>\u00bb<\/i>. Wallerstein, Immanuel. Comentario 377, 15 de mayo 2014. \u00abEl centro no se est\u00e1 sosteniendo muy bien\u00bb. Peri\u00f3dico mexicano <em>La Jornada<\/em>, 15 de mayo de 2014. <u><a href=\"https:\/\/www.jornada.com.mx\/2014\/05\/24\/mundo\/020a1mun\">https:\/\/www.jornada.com.mx\/2014\/05\/24\/mundo\/020a1mun<\/a><\/u><\/p>\n<p>37. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 149.<\/p>\n<p>38. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 50.<\/p>\n<p>39. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 81.<\/p>\n<p>40. Arrighi, G., T. K. Hopkins e I. Wallerstein. <i>Movimientos antisist\u00e9micos<\/i>. Madrid, Akal. pp. 99-119.<\/p>\n<p>41. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 95. <i>\u00abE<\/i>l aglutinante ideol\u00f3gico de la econom\u00eda-mundo capitalista desde 1789 hasta 1989 fue el liberalismo (junto con su correlato, aunque no derivado, el cientificismo). Las fechas son bastante exactas. La Revoluci\u00f3n francesa marca la entrada del liberalismo al escenario pol\u00edtico del mundo como opci\u00f3n ideol\u00f3gica significativa. La ca\u00edda de los comunismos en 1989 marca su salida<i>\u00bb.<\/i> <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 95.<\/p>\n<p>42. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 80.<\/p>\n<p>43. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 51.<\/p>\n<p>44. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 56.<\/p>\n<p>45. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 159-160.<\/p>\n<p>46. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 244.<\/p>\n<p>47. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 174-175.<\/p>\n<p>48. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 51.<\/p>\n<p>49. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 51.<\/p>\n<p>50. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 3. Resaltado de Wallerstein.<\/p>\n<p>51. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 5.<\/p>\n<p>52. Wallerstein, Immanuel. <i>Despu\u00e9s del liberalismo<\/i>. Editorial Siglo XXI. Sexta reimpresi\u00f3n. 2011. P\u00e1g. 3.<\/p>\n<p>53. Wallerstein, Immanuel. <i>Conocer el mundo, saber el mundo: el fin de lo aprendido. Una ciencia social para el siglo XXI<\/i>. Primera edici\u00f3n en espa\u00f1ol, 200l. P\u00e1g. 50-51.<\/p>\n<p>54. <i>Ibidem<\/i>, P\u00e1g. 54.<\/p>\n<p>Rodolfo Crespo (rodohc21@gmail.com)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein IX A Jorge El\u00edas Hurtado P\u00e9rez (Rector de la Universidad del Partido Comunista de Cuba)<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12333,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[2093,1300],"class_list":["post-16988","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-aportes-teoricos-de-immanuel-wallerstein","tag-immanuel-wallerstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=16988"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16988\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16989,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/16988\/revisions\/16989"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12333"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=16988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=16988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=16988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}