{"id":17068,"date":"2025-01-21T05:00:52","date_gmt":"2025-01-21T04:00:52","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17068"},"modified":"2025-01-22T05:03:44","modified_gmt":"2025-01-22T04:03:44","slug":"la-gran-perturbacion-de-francisco-fernandez-buey-hace-30-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17068","title":{"rendered":"<i>La gran perturbaci\u00f3n<\/i> de Francisco Fern\u00e1ndez Buey: hace 30 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 1995, la editorial Destino public\u00f3 el libro <i>La gran perturbaci\u00f3n. Discurso del indio metropolitano<\/i> de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 456 p\u00e1ginas (de un tama\u00f1o de 23&#215;14 cent\u00edmetros). Era un libro grueso. Su precio era elevado (creo recordar que eran m\u00e1s de dos mil pesetas). En todo caso, era lo suficiente para que hubiera muy pocos que lo compraran.<\/p>\n<p>\u00c9ste razonamiento de <i>no se lo van a leer<\/i> fue lo que predomin\u00f3 entre los libreros del momento. El volumen de retorno oblig\u00f3 a Destino a quitarse de encima un libro que no se vend\u00eda: es decir, lo envi\u00f3 <i>a la guillotina<\/i>.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed existe la guillotina para los libros. Esto hace que muchos libros importantes no se encuentren ya (o s\u00f3lo se encuentren ejemplares de segunda mano). Con la guillotina para los libros sucede lo mismo que para las personas: <i>habr\u00eda sinceramente que prohibirla<\/i>.<\/p>\n<p>A veces, sucede que los mismos trabajadores ofrecen a los autores la posibilidad de adquirir sus libros (<i>pero pag\u00e1ndolos<\/i>) o dejarlos en la guillotina.<\/p>\n<p>Al saber que Destino quer\u00eda liquidar el libro, Miguel Riera, el director de <i>El Viejo Topo<\/i>, os\u00f3 comprar una cantidad (de 200 o 300 libros) de <i>La gran perturbaci\u00f3n<\/i>, sustituir las tapas viejas por unas nuevas de El Viejo Topo, a mucho menor precio (aunque en su interior segu\u00eda siendo un libro de Destino). As\u00ed pues, en junio de 2021, sali\u00f3 le segunda edici\u00f3n \u2013la primera editada por El Viejo Topo\u2014 de <i>La gran perturbaci\u00f3n<\/i>. Sin embargo, la edici\u00f3n es de 1995, fecha que figura en todas las bibliograf\u00edas.<\/p>\n<p><i>La gran perturbaci\u00f3n <\/i>supone un cambio de estilo en los textos de Fern\u00e1ndez Buey. Es un cambio, tambi\u00e9n, en el objeto de sus actividades. Creo que es posible afirmar que <i>La Gran Perturbaci\u00f3n<\/i> fue una obra que debe ser considerada como <i>f\u00fcr ewig <\/i>(<i>para siempre<\/i>) c\u00f3mo dijera Gramsci.<\/p>\n<p>En el momento que Fern\u00e1ndez Buey se puso a escribir esta obra, el mundo estaba viviendo las consecuencias que Octavi Pellissa hab\u00eda vaticinado que ocurrir\u00edan con el hundimiento de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Muchos de los partidos de izquierda se hab\u00edan volatilizado. Para muchos ciudadanos el comunismo se hab\u00eda convertido en el descr\u00e9dito del \u00absocialismo real\u00bb. Y el ultra-capitalismo rampante y feroz campaba por toda la Tierra, sin l\u00edmite alguno. Era el testimonio de un mundo cruel y atroz.<\/p>\n<p>Para Fern\u00e1ndez Buey, este panorama supuso un doloroso agobio en el plano personal. Hab\u00eda que buscar algo que fuera <i>para siempre<\/i>. Algo que fuera tiempo <i>f\u00fcr ewig<\/i>. Esto no significa un, por as\u00ed decirlo, \u00abcorte epistemol\u00f3gico\u00bb, sino algo que pudiera reconocer unas huellas en un tiempo <i>otro <\/i>y en un sitio poco transitado por un fil\u00f3sofo; algo que para nosotros era inusual: la Am\u00e9rica latina en el siglo XVI.<\/p>\n<p>De entrada, fue a la Universidad de Valladolid con su compa\u00f1era, Neus Porta, que dej\u00f3 la editorial Destino. M\u00e1s tarde, al volver a Barcelona, Neus fue a Italia a aprender a hacer libros incunables (aunque a finales de 2010, le diagnosticaron el c\u00e1ncer que acabar\u00eda con ella).<\/p>\n<p><i>La gran perturbaci\u00f3n <\/i>es una obra historiogr\u00e1fica, que enlaza dos temas entre s\u00ed: Bartolom\u00e9 de las Casas y, al mismo tiempo, el siglo que Espa\u00f1a trajo riqueza \u2013oro y plata\u2014 producida por los indios esclavizados, pero tambi\u00e9n los env\u00edos a los banqueros europeos durante el siglo XVI. Dos temas que se funden entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Bartolom\u00e9 de las Casas es el hilo conductor del libro; pero tambi\u00e9n aparecen hombres como su antecesor (Francisco de Vitoria), o quienes fueron sus aliados (como Bartolom\u00e9 Carranza de Miranda, que acab\u00f3 en la prisi\u00f3n de la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola), o quien fue su contrincante en la <i>Controversia de Valladolid <\/i>(Juan Gin\u00e9s de Sep\u00falveda). Y luego alguna gente como Fernando de Valdez y Salas (arzobispo de Toledo, <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Inquisidor_general\">Inquisidor general<\/a>, presidente del\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Consejo_de_Castilla\" target=\"Consejo de Castilla\">Consejo Real de Castilla<\/a> y autor de uno de los m\u00e1s famosos y censores\u00a0 de los <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/%C3%8Dndice_de_libros_prohibidos\" target=\"\u00cdndice de libros prohibidos\"><i>\u00edndices de libros prohibidos<\/i><\/a>).<\/p>\n<p>Por otro lado, la raz\u00f3n de los cambios del siglo XVI y el desmoronamiento de los reinos de Espa\u00f1a, y la impetuosa bancarrota que barri\u00f3 todos los restos que fueron la fortuna del oro indiano, que termin\u00f3 en las arcas de la banca europea.<\/p>\n<p>Desde el principio de siglo XVI, los nativos eran obligados a realizar trabajos forzados o sometidos a castigos extremos hasta la muerte. En 1524, el dominico Bartolom\u00e9 de las Casas empez\u00f3 a ver c\u00f3mo suced\u00edan las cosas (aunque de ellas no sab\u00edan nada en la pen\u00ednsula).\u00a0Sus libros, donde se hablaba del asesinato de los indios, crearon una enorme indignaci\u00f3n. Hasta el punto que oblig\u00f3 al rey de Espa\u00f1a, en 1550-1551, a la <i>Controversia de Valladolid <\/i>entre Bartolom\u00e9 de las Casas y Juan Gin\u00e9s de Sep\u00falveda.<\/p>\n<p>Francisco Fern\u00e1ndez Buey dedica el cap\u00edtulo tercero a la <i>Controversia de Valladolid<\/i>. La relectura de los textos de Bartolom\u00e9 de las Casas es inmejorable, atenta a cada pormenor o matiz, y a cada cambio en la cr\u00edtica que Bartolom\u00e9 de las Casas va haciendo en su discurso. Tambi\u00e9n a los argumentos que da Juan Gin\u00e9s de Sep\u00falveda, quien en Valladolid porf\u00eda a favor de la guerra contra los ind\u00edgenas. Gin\u00e9s de Sep\u00falveda era un doctor en las entretelas del aristotelismo y de las teol\u00f3gico-jur\u00eddicas. Todo hace pensar que Sep\u00falveda fue m\u00e1s convincente en lo relativo a los argumentos tomistas. Pero Bartolom\u00e9 de las Casas supo poner de manifiesto las injusticias y los desajustes teol\u00f3gicos que implican. As\u00ed, \u00abel discurso metropolitano\u00bb de Bartolom\u00e9 de las Casas sali\u00f3 ganador de la controversia. En 1552, escribi\u00f3 <i>Brev\u00edsima relaci\u00f3n de la destrucci\u00f3n de las Indias <\/i>de Bartolom\u00e9 de las Casas.<\/p>\n<p>De hecho, en la pel\u00edcula <i>La controversia de Valladolid<\/i> (1991), interpretada por \u00a0Jean Louis Trintignan (Sep\u00falveda) y un arrebatado Jean-Pierre Marielle (Las Casas), Sep\u00falveda hace el papel de malvado.<\/p>\n<p>El segundo tema es la historia del paso de la Edad Media al mundo moderno, a trav\u00e9s de una crisis econ\u00f3mica sin precedentes. Al encontrar oro y plata en el Nuevo Mundo, estall\u00f3 en la pen\u00ednsula una pasi\u00f3n por emigrar hacia los pa\u00edses que ten\u00edan el oro. Pero entre los dos enclaves hab\u00eda un oc\u00e9ano, y hac\u00edan falta muchos barcos para embarcarse. Los banqueros europeos fueron la garant\u00eda para la construcci\u00f3n de tales aparejos (pero sujeto a intereses). Carlos V y Felipe II apoyaron el pago y los intereses creados. Pero una vez llegaban los metales preciosos, iban como intereses a las arcas de los banqueros europeos. As\u00ed el flujo de oro y plata cruzaba Espa\u00f1a y se vert\u00eda a los banqueros y los plut\u00f3cratas de Europa.<\/p>\n<p>Esto cre\u00f3 un inmenso desgaste y las tierras peninsulares tuvieron una crisis aguda, que se extendi\u00f3 hasta las ciudades (y tambi\u00e9n a los <i>hidalgos<\/i>). Los banqueros cerraron el grifo de los empr\u00e9stitos y exigieron sus beneficios. Felipe II vio la bancarrota y mando al Inquisidor General Fernando de Valdez y Salas para acabar con los indigenistas y los luteranos; y despu\u00e9s de estos, a qui\u00e9n chistara contra el gobierno.<\/p>\n<p>Francisco Fern\u00e1ndez Buey apunta que lo ocurrido era, en realidad, <i>un choque entre culturas,<\/i> que fue la acepci\u00f3n que luego ha sido la habitual en la antropolog\u00eda contempor\u00e1nea. Y plantea como fuente de inspiraci\u00f3n las lecciones de 1974 de Manuel Sacrist\u00e1n sobre el indio Ger\u00f3nimo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es <i>La gran perturbaci\u00f3n<\/i>? El vocabulario de la obra es equ\u00edvoco. El lenguaje tiende (aunque en contadas ocasiones), a ser arcaico. Una de las razones de ubicuidad con la lengua son las citas del siglo XX y XXI: no existen. Uno tiene la impresi\u00f3n de que puede identificar una frase, pero no logra atribuir la frase a un autor concreto. Todo se asemeja a un terreno no sabiendas descubierto, que busca proponer un mundo a\u00fan no creado.<\/p>\n<p>As\u00ed, Marx desaparece como el autor de la frase que constata que <i>la historia avanza por el lado peor,<\/i> que Fern\u00e1ndez Buey ha utilizado en m\u00faltiples ocasiones en sus obras; o tambi\u00e9n es el caso de \u00ablas g\u00e9lidas aguas del c\u00e1lculo ego\u00edsta\u00bb de Marx, se\u00f1alada muchas veces por Fern\u00e1ndez Buey en todo el libro.<\/p>\n<p>Tres ejemplos de todo esto. Primero: el \u00abindio metropolitano\u00bb del t\u00edtulo no es m\u00e1s que un peque\u00f1o grupo del movimiento estudiantil italiano en 1976-1977 (llamado originalmente Gruppo Geronimo) que se disolvi\u00f3, dicen, en la lucha armada (<i>aunque no est\u00e1 nada claro que ellos estuvieran por esto<\/i>), la coca\u00edna y la hero\u00edna. <i>El Viejo Topo<\/i> public\u00f3 un art\u00edculo de Rafael Argullol, que dejo bastante desasosegados a algunos j\u00f3venes obreros de Igualada, aludiendo a <i>los indios <\/i><i>metropolitanos<\/i>. Segundo: se habla en ciertos apuntes de <i>La gran perturbaci\u00f3n <\/i>sobre la aceptaci\u00f3n de \u00abel derecho a la diferencia\u00bb. Pero esto era una breve nota de Quim Sempere (con seud\u00f3nimo) en el semanario <i>Treball<\/i> en defensa de los \u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Homosexuales\">homosexuales<\/a> y lesbianas (cuando esto era inusual entre los pol\u00edticos y los sindicatos). Y tercero, pero m\u00e1s obvio, es aquel que nos dice que \u00abde todas las historias de la historia, la m\u00e1s triste sin duda es la de\u00a0Espa\u00f1a\u00a0porque termina mal\u00bb, del poeta Jaime Gil de Biedma.<\/p>\n<p>Ahora han pasado 30 a\u00f1os desde la primera edici\u00f3n de <i>La gran perturbaci\u00f3n.<\/i> Es obvio que era una historia \u00ab<i>para siempre<\/i>\u00bb, algo que quer\u00eda buscar refugio de la desolaci\u00f3n del momento. Eso se nota. Como se nota tambi\u00e9n, <i>y mucho<\/i>, la sabidur\u00eda que emana de todo el libro. Su obra se parece a la de Josep Fontana, Edward P. Thompson o Raymond Williams (\u00a1y no es historiador, sino fil\u00f3sofo!).<\/p>\n<p>Adentrarse en el siglo XVI dej\u00f3 sus huellas en la obra escrita de Fern\u00e1ndez Buey. Esto se puede apreciar en dos escritos posteriores. El primero de ellos es <i>Marx (sin ismos)<\/i> de 1998, que con pensamiento propio, comenta y contextualiza las principales ideas de la obra te\u00f3rica marxiana, avanzando en su discusi\u00f3n, pero tambi\u00e9n otros asuntos que han ca\u00eddo en desuso (con el paso del tiempo o porque ya fueron d\u00e9biles en su ideario). El segundo libro es <i>Leyendo a Gramsci<\/i> (2001), que no debe considerarse la mera continuaci\u00f3n de los <i>Ensayos sobre Gramsci<\/i> (1978): es <i>otra cosa<\/i>. Y esto que se indica en las primeras p\u00e1ginas del libro. Gramsci es \u2013como Manuel Sacrist\u00e1n\u2014 algo m\u00e1s que un te\u00f3rico; por su prisi\u00f3n y por las relaciones con Julia y Tatiana que hicieron de \u00e9l alguien emblem\u00e1tico en la tradici\u00f3n marxista moderna. Para Fern\u00e1ndez Buey: <i>mon semblable, mon fr\u00e8re<\/i>. La escritura de estos textos tiene su ra\u00edz en su inmersi\u00f3n en el siglo XVI.<\/p>\n<p>Treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de <i>La gran perturbaci\u00f3n. <\/i><i>Discurso del indio metropolitano <\/i>se intuye la necesidad de leerlo, los que son lectores y lectoras nuevos y, sobre todo, muchos de los que tendr\u00edamos que haberlo hecho hace ya muchos a\u00f1os (y no lo hicimos).<\/p>\n<p align=\"right\">17-I-2025<\/p>\n<p>[Este texto ha sido ha sido posible gracias a la correcci\u00f3n de Xavier Pedrol.]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el a\u00f1o 1995, la editorial Destino public\u00f3 el libro La gran perturbaci\u00f3n. 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