{"id":1718,"date":"2011-12-06T00:00:00","date_gmt":"2011-12-06T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1718"},"modified":"2020-02-21T11:04:18","modified_gmt":"2020-02-21T10:04:18","slug":"sobre-el-sastre-de-ulm","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1718","title":{"rendered":"Sobre El sastre de Ulm"},"content":{"rendered":"<p>En uno de los multitudinarios encuentros que se celebraron en 1991 para decidir si se cambiaba el nombre del Partido Comunista Italiano, un camarada le hizo una pregunta a Pietro Ingrao: \u00abDespu\u00e9s de todo lo que ha sucedido y est\u00e1 sucediendo, \u00bftodav\u00eda cree usted que se puede utilizar la palabra \u201ccomunista\u201d para describir la clase de amplio partido democr\u00e1tico de masas que ha sido y es el nuestro, ese partido que queremos renovar para llevarlo al gobierno?\u00bb. Ingrao, que acababa de exponer todas las razones por las que se opon\u00eda al proyecto y hab\u00eda propuesto tomar un camino alternativo, no del todo de broma, respondi\u00f3 con la famosa par\u00e1bola de Brecht del sastre de Ulm. Este artesano alem\u00e1n del siglo XVI estaba obsesionado con la idea de construir un dispositivo que permitiera volar a los hombres. Un d\u00eda, convencido de que lo hab\u00eda logrado, present\u00f3 su artilugio al obispo y le dijo: \u00abMire, puedo volar\u00bb. Desafiado a que lo demostrara, el sastre se tir\u00f3 al aire desde la parte m\u00e1s alta del tejado de la iglesia y, naturalmente, acab\u00f3 hecho a\u00f1icos sobre el empedrado. Sin embargo, el poema de Brecht sugiere que sin duda, unos siglos m\u00e1s tarde, los hombres aprender\u00edan realmente a volar.<\/p>\n<p>La r\u00e9plica de Ingrao, adem\u00e1s de festiva, estaba bien fundada. \u00bfCu\u00e1ntos siglos, cu\u00e1ntas luchas sangrientas, avances y derrotas le hab\u00eda costado al sistema capitalista alcanzar, en una Europa occidental que inicialmente estaba m\u00e1s retrasada y era m\u00e1s b\u00e1rbara que otras partes del mundo, un grado sin precedentes de eficiencia econ\u00f3mica y, con ello, acceder a instituciones pol\u00edticas m\u00e1s abiertas y a una cultura m\u00e1s racional? \u00bfQu\u00e9 contradicciones irreductibles iban a marcar el liberalismo en aquellos a\u00f1os, entre los ideales solemnes, la naturaleza com\u00fan del hombre, la libertad de expresi\u00f3n y de pensamiento, la soberan\u00eda popular, y las pr\u00e1cticas que constantemente los desment\u00edan? Unas contradicciones cuya realidad social se legitimaba en el pensamiento: la libertad pod\u00eda y deb\u00eda ser otorgada solamente a aquellos que, en virtud de la propiedad y la cultura, incluso de la raza o del color, eran capaces de ejercerla con sabidur\u00eda. Todo ello con la idea correlativa de que la propiedad de los bienes era un derecho absoluto, inviolable, que por ello exclu\u00eda el sufragio universal.<\/p>\n<p>Tampoco fue solamente el comienzo de este ciclo hist\u00f3rico el que fue asediado por estas contradicciones; se reprodujeron bajo diversas formas en su desarrollo posterior y s\u00f3lo se vieron gradualmente atenuadas por la acci\u00f3n de nuevos sujetos sociales y de fuerzas que impugnaban el sistema reinante y sus ideas. Si la historia real de la modernidad capitalista no mostraba un progreso lineal sin ambig\u00fcedades, sino que era dram\u00e1tica y costosa, \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda ser de otra manera el proceso de su reemplazo? \u00c9sta es la lecci\u00f3n que la historia del sastre quer\u00eda transmitir.<\/p>\n<p>Sin embargo, la par\u00e1bola tambi\u00e9n plantea otras preguntas. \u00bfPodemos asegurar que si, despu\u00e9s de su desastrosa ca\u00edda, el sastre de Ulm se hubiera quedado lisiado en vez de muerto, se hubiera levantado inmediatamente para intentarlo otra vez? \u00bfO que sus amigos no hubieran tratado de evitar que lo hiciera? Y por otra parte, \u00bfcu\u00e1l fue su contribuci\u00f3n real a la historia de la aeron\u00e1utica? En relaci\u00f3n al comunismo, estas preguntas son especialmente dif\u00edciles y peliagudas. Por encima de todo, porque en su formulaci\u00f3n te\u00f3rica el comunismo afirmaba ser no un ideal inspirador, sino parte de un proceso hist\u00f3rico y de un movimiento real, que ya estaba en marcha y que estaba cambiando el estado existente de las cosas. El comunismo, por lo tanto, siempre implicaba un examen f\u00e1ctico, un an\u00e1lisis cient\u00edfico del presente y una prognosis realista del futuro, que evitaba que se disolviera en el mito. Pero tambi\u00e9n hay que se\u00f1alar una diferencia significativa entre las derrotas sufridas por las revoluciones burguesas en Francia e Inglaterra, y el reciente colapso del \u00absocialismo realmente existente\u00bb, considerando no el n\u00famero de muertos o el recurso al despotismo, sino sus respectivos logros. Las primeras dejaron una herencia que, aunque mucho m\u00e1s modesta que las esperanzas iniciales que despertaron, es inmediatamente visible; por el contrario, el legado de las segundas es dif\u00edcil de discernir, lo mismo que identificar a sus leg\u00edtimos herederos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfUn entierro prematuro?<\/strong><\/p>\n<p>En los a\u00f1os que han transcurrido desde el fin de la Guerra Fr\u00eda, estas cuestiones no solamente han permanecido sin respuesta; apenas se han discutido con seriedad. Las respuestas que han llegado lo han hecho bajo una forma muy superficial e interesada: la negaci\u00f3n o la amnesia. Recurriendo a Marx, una experiencia hist\u00f3rica y una herencia te\u00f3rica que marcaron todo un siglo ha quedado consignada en \u00abla cr\u00edtica roedora de los ratones\u00bb, que, como sabemos, son animales voraces y, en las condiciones adecuadas, se multiplican con rapidez.<\/p>\n<p>La palabra \u00abcomunista\u00bb todav\u00eda se encuentra en la propaganda de la derecha m\u00e1s cruda. Sobrevive en los s\u00edmbolos electorales de peque\u00f1os partidos europeos, ya sea para conservar la lealtad de una minor\u00eda de devotos, ya para se\u00f1alar una oposici\u00f3n gen\u00e9rica al capitalismo. En otras partes del mundo, los partidos comunistas contin\u00faan gobernando pa\u00edses peque\u00f1os, intentando principalmente defender su independencia frente al imperialismo, y gobiernan un pa\u00eds muy grande, donde el partido est\u00e1 sosteniendo un desarrollo econ\u00f3mico extraordinario que se mueve en una direcci\u00f3n completamente diferente. La Revoluci\u00f3n de Octubre se considera, por lo general, una gran ilusi\u00f3n, \u00fatil en algunos momentos y a los ojos de unos pocos, pero un desastre cuando se considera en conjunto, identific\u00e1ndola con el estalinismo en su versi\u00f3n m\u00e1s grotesca y, en cualquier caso, condenada por su resultado final. Marx ha recuperado cr\u00e9dito como pensador, por sus perspicaces previsiones referentes al capitalismo del futuro, pero estas predicciones han quedado totalmente separadas de cualquier ambici\u00f3n para ponerle fin. La condena de la memoria se est\u00e1 extendiendo ahora incluso m\u00e1s, para abarcar la experiencia completa del socialismo y desde ah\u00ed proyectarse sobre los componentes radicales de las revoluciones burguesas y de las luchas de liberaci\u00f3n de los pueblos colonizados (que, como sabemos, no pod\u00edan ser siempre pac\u00edficas, ni siquiera en la tierra de Gandhi).<\/p>\n<p>En resumen, finalmente el \u00abinquietante fantasma\u00bb parece haber sido enterrado; con honores por algunos, con eterno odio por otros y con indiferencia por la mayor\u00eda, que encuentra que no tiene nada m\u00e1s que decirles. Quiz\u00e1 el epitafio m\u00e1s mordaz, pero a su manera m\u00e1s respetuoso, lo pronunci\u00f3 Augusto del Noce, una de las personalidades m\u00e1s brillantes entre los adversarios de la izquierda, cuando dijo que los comunistas hab\u00edan perdido y ganado a la vez. Hab\u00edan perdido desastrosamente en su b\u00fasqueda de Prometeo para invertir el curso de la historia, prometiendo libertad y fraternidad a los hombres incluso en la ausencia de Dios, y con el conocimiento de que son mortales. Pero han triunfado como factor necesario para acelerar la globalizaci\u00f3n de la modernidad capitalista y de sus valores: materialismo, hedonismo, individualismo y relativismo \u00e9tico. Como intransigente conservador cat\u00f3lico, del Noce pensaba que hab\u00eda anticipado esa extraordinaria heterogeneidad de fines, aunque no tuviera demasiadas razones para alegrarse de ello.<\/p>\n<p>Cualquiera que creyera realmente en lo que estaba intentando el comunismo, y que tomara parte en ello, tiene el deber de explicarlo, aunque s\u00f3lo sea para preguntarnos si este entierro no era demasiado apresurado y si no har\u00eda falta un certificado de defunci\u00f3n diferente. En Italia ha habido muchas maneras de aproximarse al comunismo. Una de ellas ser\u00eda: \u00abMe convert\u00ed en un comunista italiano porque era el primer imperativo si se quer\u00eda luchar contra el fascismo, defender la democracia republicana y apoyar las sacrosantas reclamaciones de los obreros\u00bb. Otra ser\u00eda: \u00abMe convert\u00ed en comunista en un tiempo en que ya se estaban cuestionando los lazos con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica o con la ortodoxia marxista; hoy d\u00eda puedo hacer una limitada autocr\u00edtica del pasado y afirmar mi aut\u00e9ntica disposici\u00f3n hacia lo nuevo\u00bb. \u00bfNo son una explicaci\u00f3n suficiente?<\/p>\n<p>Desde mi perspectiva, no lo son. Fracasan en explicar una empresa colectiva que dur\u00f3 muchas d\u00e9cadas y que, para bien o para mal, debe ser considerada en conjunto, pero, por encima de todo, son insuficientes para ayudarnos a sacar lecciones pr\u00e1cticas para hoy y para ma\u00f1ana. Demasiada gente dice actualmente: fue un error, pero fueron los mejores a\u00f1os de mi vida. Por un momento, esta mezcla de autocr\u00edtica y nostalgia, de duda y orgullo, pudo ser un recurso justificado especialmente entre la gente com\u00fan. Pero con el paso del tiempo y especialmente entre dirigentes e intelectuales, ahora parece un compromiso f\u00e1cil con uno mismo y con el mundo. Me pregunto otra vez si hay motivos racionales y convincentes para tomar postura contra la negaci\u00f3n y la amnesia; si hay un terreno y las condiciones adecuadas para reabrir, en vez de abandonar, una discusi\u00f3n cr\u00edtica sobre el comunismo en nuestros d\u00edas. Desde mi perspectiva, s\u00ed los hay.<\/p>\n<p><strong>Un paisaje modificado<\/strong><\/p>\n<p>Desde el aciago a\u00f1o de 1989, ha pasado mucha agua turbulenta por debajo del puente. Las novedades producidas y ratificadas por esa cesura hist\u00f3rica han tomado una forma m\u00e1s clara y definitiva, mientras otras tendencias llegan a toda velocidad. Est\u00e1 surgiendo otra configuraci\u00f3n del orden mundial, de la sociedad y de la conciencia. Un capitalismo victorioso se ha quedado due\u00f1o del campo, y su triunfo le permite reafirmar sus valores y mecanismos fundacionales, ahora libres de cualquier restricci\u00f3n. La revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la globalizaci\u00f3n parecen ofrecer la perspectiva de una impetuosa expansi\u00f3n econ\u00f3mica y estabilizar las relaciones internacionales bajo el liderazgo, compartido o soportado, de un \u00fanico poder arrogante. Durante la d\u00e9cada de 1990, todav\u00eda se pod\u00edan discutir las contribuciones a la democracia y al progreso hechas por la competencia entre los dos sistemas, as\u00ed como el peaje que supusieron sobre las vidas individuales. Se pod\u00edan debatir rectificaciones que pudieran reducir las peores consecuencias sociales de la nueva gesti\u00f3n, ya fuera para mejorar la transparencia de un mercado restablecido, ya para atenuar el unilateralismo del poder dominante. Pero a partir de entonces, \u00e9ste era el sistema. No hab\u00eda que combatirlo sino apoyarlo de buena fe y en l\u00ednea con sus propios principios. Si alg\u00fan d\u00eda llegara el momento en que tambi\u00e9n hubiera agotado su utilidad, ello no tendr\u00eda nada que ver con nada de lo que hubiera hecho o pensado la izquierda. \u00c9sa era la realidad que cualquier pol\u00edtico sensato ten\u00eda que reconocer, o que lamentar a la luz de la luna.<\/p>\n<p>En el espacio de pocos a\u00f1os, el escenario ha cambiado profundamente. Las desigualdades de ingresos, poder y calidad de vida, tanto entre las diferentes regiones de la Tierra como dentro de cada una de ellas, est\u00e1n reapareciendo y contin\u00faan profundiz\u00e1ndose. Se puede demostrar que el nuevo funcionamiento del sistema econ\u00f3mico es incompatible con la conservaci\u00f3n de las ganancias sociales a largo plazo: las pol\u00edticas de bienestar universales, el pleno empleo estable, la democracia participativa en las sociedades m\u00e1s avanzadas; el derecho a la independencia nacional y a alguna protecci\u00f3n frente a una intervenci\u00f3n armada, en el caso de las regiones en desarrollo y de las peque\u00f1as naciones. Se vislumbran nuevos problemas: la acelerada degradaci\u00f3n del medio ambiente; la decadencia moral en la que el individualismo y el consumismo, m\u00e1s que llenar el vac\u00edo de valores creado por las crisis de instituciones milenarias, lo profundizan en una dicotom\u00eda entre el despilfarro y el neoclericalismo; una crisis del sistema pol\u00edtico, que est\u00e1 perdiendo su poder por el declive de los Estados-naci\u00f3n y que se ve reemplazado por instituciones separadas del sufragio popular, un sufragio popular a su vez vaciado por las manipulaciones medi\u00e1ticas del consenso y la transformaci\u00f3n de los partidos en maquinarias electorales dirigidas a reproducir una casta de gobernantes. Incluso en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n, los \u00edndices de crecimiento est\u00e1n actualmente en declive y los equilibrios econ\u00f3micos se muestran inestables, un conjunto de condiciones que parecen ser algo m\u00e1s que coyunturales. La financiarizaci\u00f3n de la econom\u00eda mundial genera ingresos no ganados mediante el trabajo, con la fren\u00e9tica persecuci\u00f3n simult\u00e1nea de beneficios inmediatos, despojando al propio mercado del criterio para estimar, medir y evaluar su propia eficiencia, o de juzgar qu\u00e9 es lo que deber\u00eda producir. Por \u00faltimo, y como consecuencia de todo esto, estamos asistiendo a un declive de la hegemon\u00eda, a conflictos que se multiplican continuamente y a una crisis del orden mundial. La respuesta natural ha sido el empleo de la fuerza, incluso el recurso a la guerra, que a su vez ha exacerbado, en vez de resolver, los problemas existentes.<\/p>\n<p>Podemos conceder que este marco es demasiado pesimista y unilateral; que estas tendencias preocupantes est\u00e1n hasta ahora en sus etapas iniciales. Tambi\u00e9n podemos admitir que otros factores, la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica por ejemplo, o el incluso m\u00e1s sorprendente ascenso de grandes pa\u00edses que hasta hace poco pertenec\u00edan al Tercer Mundo, pueden compensar esas tendencias o controlarlas. Por \u00faltimo, podemos admitir la nueva amplitud de la base social que se ha beneficiado de un temprano y bastante difundido ciclo de acumulaci\u00f3n, o que el resto espera alcanzar una prosperidad que previamente le estaba negada; todas esas fuerzas apoyar\u00edan el consenso y rechazar\u00edan un cambio radical de resultado incierto. Los comunistas a menudo han cometido la equivocaci\u00f3n de adelantar an\u00e1lisis catastr\u00f3ficos por los que han tenido que pagar un precio.<\/p>\n<p>Sin embargo, nada de esto altera el hecho de que se ha producido un giro, antes de lo que nadie hab\u00eda temido o esperado. El futuro del mundo parece ofrecer poca tranquilidad, no s\u00f3lo a las minor\u00edas que sufren o se rebelan, sino en un contexto m\u00e1s amplio, a numerosos colectivos de intelectuales, incluso en algunos sectores de la clase dominante. No estamos en las turbulentas aguas del siglo XX, pero tampoco respiramos las tranquilas brisas de la belle \u00e9poque (que, como sabemos, no terminaron bien). En el espacio de pocos a\u00f1os, han aparecido sobre el escenario movimientos de lucha social y de contestaci\u00f3n en el reino de las ideas que han sorprendido por su amplitud, duraci\u00f3n, pluralidad de posiciones subjetivas y novedad de sus temas. Estos movimientos \u2013dispersos, intermitentes, carentes de un proyecto unitario y de estructura organizada\u2013 son, en su mayor\u00eda, movimientos sociales y culturales m\u00e1s que movimientos pol\u00edticos. Han surgido de las situaciones y subjetividades m\u00e1s diversas y rechazan la organizaci\u00f3n, la ideolog\u00eda y la pol\u00edtica tal como las han conocido, por encima de todo en las formas en que se manifiestan actualmente.<\/p>\n<p>Sin embargo, cada uno de estos movimientos est\u00e1 en comunicaci\u00f3n constante con los dem\u00e1s; identifica enemigos comunes a los que ponen nombres y apellidos. Cultivan ideales y experimentan con pr\u00e1cticas radicalmente opuestas al actual estado de las cosas y a los valores, instituciones y poderes que encarnan ese orden: modos de producci\u00f3n, consumo y pensamiento; relaci\u00f3n entre clases, sexos, pa\u00edses y religiones. En algunos momentos y sobre temas concretos, como la guerra \u00abpreventiva\u00bb contra Iraq, han sido capaces de movilizar a una gran parte de la opini\u00f3n p\u00fablica. En ese sentido, son totalmente pol\u00edticos y tienen un peso. \u00bfDeber\u00edamos entonces confiar en que ese \u00abviejo topo\u00bb, finalmente liberado del peso de doctrinas y disciplinas que lo reten\u00edan, ha empezado a excavar una vez m\u00e1s hacia un mundo nuevo? Me gustar\u00eda poder contestar que s\u00ed, pero lo dudo. Aqu\u00ed tambi\u00e9n debemos afrontar los hechos, sin desaliento pero sin fingimientos. No se puede decir que las cosas est\u00e1n gradualmente tomando un giro positivo, o que las lecciones de la realidad producir\u00e1n pronto un cambio general en el equilibrio de fuerzas que favorezca a la izquierda.<\/p>\n<p><strong>Din\u00e1micas mundiales<\/strong><\/p>\n<p>El matrimonio de conveniencia entre las econom\u00edas asi\u00e1ticas y la estadounidense ha facilitado un asombroso despegue de las primeras, mientras garantizaba los beneficios imperiales de la segunda y le permit\u00edan consumir por encima de sus posibilidades. Al mismo tiempo, el actual acuerdo ha contribuido al estancamiento de Europa, y sus din\u00e1micas, costes y resultados a largo plazo son dif\u00edciles de llegar a comprender. La Guerra de Iraq, lejos de estabilizar Oriente Pr\u00f3ximo, ha desatado el incendio en la pradera. La Uni\u00f3n Europea, por su parte, no se ha convertido en una fuerza aut\u00f3noma, sino que ha vuelto a asumir de forma m\u00e1s acentuada todav\u00eda su subordinaci\u00f3n al modelo anglo-estadounidense y a su pol\u00edtica exterior. En Estados Unidos puede observarse un cambio de las dolorosas pol\u00edticas tipo Bush a un estilo clintoniano m\u00e1s prudente, un cambio que tiene poco que ver con el aut\u00e9ntico cambio que ser\u00eda necesario para los nuevos y acuciantes problemas del mundo. En la econom\u00eda como en la pol\u00edtica no hay ning\u00fan New Deal en perspectiva.<\/p>\n<p>En diversos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina, despu\u00e9s de muchos a\u00f1os, las fuerzas populares y antiimperialistas han llegado al poder, pero es Lula el que parece recoger el viento con sus velas. En Asia central, como en el Este de Europa, los clientes de Estados Unidos se multiplican. En Francia e Italia la izquierda nunca hab\u00eda estado en semejante desorganizaci\u00f3n. Aunque Zapatero result\u00f3 reelegido en Espa\u00f1a, en Alemania los cristianodem\u00f3cratas han regresado al poder; en Gran Breta\u00f1a, Brown se pega a la l\u00ednea de Blair y, si pierde, ser\u00e1n los conservadores los que se beneficiar\u00e1n. Los sindicatos, despu\u00e9s de algunos s\u00edntomas de recuperaci\u00f3n, est\u00e1n a la defensiva pr\u00e1cticamente en todas partes; las condiciones reales de los trabajadores se encuentran bajo presi\u00f3n no s\u00f3lo del contexto pol\u00edtico, sino del chantaje de la crisis econ\u00f3mica y del d\u00e9ficit presupuestario.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo deber\u00edamos evaluar las fuerzas alineadas contra el sistema? El panorama no es muy reconfortante. Ciertamente es importante que los nuevos movimientos sociales permanezcan en escena, y que en algunos casos se hayan extendido a otras regiones o contribuido al reaprovisionamiento de energ\u00edas pol\u00edticas. En cualquier caso, han llamado la atenci\u00f3n sobre problemas cr\u00edticos que anteriormente estaban minusvalorados: el agua, el clima, la defensa de las identidades culturales, las libertades civiles de minor\u00edas como migrantes u homosexuales. Ser\u00eda equivocado hablar de regresi\u00f3n o crisis, pero igualmente hablar de un segundo poder mundial ya existente o en gestaci\u00f3n. En la mayor parte de las batallas en que se ha visto envuelto este movimiento en su conjunto \u2013por la paz y el desarme, por la abolici\u00f3n de la OMC y del FMI, por la tasa Tobin, por las fuentes de energ\u00eda alternativas\u2013, los resultados han sido insignificantes y las iniciativas est\u00e1n en declive. El pluralismo ha demostrado ser una limitaci\u00f3n y un recurso. La organizaci\u00f3n puede ser repensada tanto como se quiera, pero no puede quedarse reducida a Internet o a la reposici\u00f3n de foros mundiales. El rechazo de la pol\u00edtica, el poder desde abajo, hacer la revoluci\u00f3n sin tomar el poder, corren el riesgo de convertirse, m\u00e1s que en etapas de un viaje \u2013verdades parciales a las que no se deber\u00eda renunciar\u2013, en elementos de una subcultura fosilizada, en una ret\u00f3rica repetitiva que evita la reflexi\u00f3n o una exacta definici\u00f3n de las prioridades. Finalmente, en uni\u00f3n de los nuevos movimientos, aunque no por su culpa, ha surgido un tipo diferente de oposici\u00f3n radical, inspirada por fundamentalismos \u00e9tnicos o religiosos, cuya forma m\u00e1s extrema es el terrorismo, pero que ejerce una influencia sobre un significativo n\u00famero de personas.<\/p>\n<p>Considerando las fuerzas organizadas de la izquierda que han resistido con coraje al colapso posterior a 1989 y han tomado parte en intentos de renovaci\u00f3n y trabajado en uni\u00f3n con los nuevos movimientos y luchas sindicales, el balance sigue siendo pobre. Despu\u00e9s de a\u00f1os de trabajo en una sociedad en agitaci\u00f3n, estas fuerzas siguen siendo marginales y est\u00e1n divididas entre ellas y dentro de ellas. En t\u00e9rminos electorales, alcanzan en Europa entre un 5 y un 10 por 100, y est\u00e1n atrapadas en el dilema entre un radicalismo minoritario y los pactos electorales, cuyas onerosas limitaciones las debilitan a\u00fan m\u00e1s. En resumen, parafraseando a algunos marxistas cl\u00e1sicos: estamos una vez m\u00e1s en una fase en la que \u00abel viejo mundo puede generar barbarie, pero no ha surgido un nuevo mundo capaz de reemplazarlo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La ascendencia del capital<\/strong><\/p>\n<p>En un dr\u00e1stico resumen, las razones de este punto muerto pueden definirse como sigue. El neoliberalismo y el unilateralismo son la expresi\u00f3n de una alteraci\u00f3n m\u00e1s profunda y permanente del sistema mundial capitalista que ha llevado a su extremo su vocaci\u00f3n original. Sus caracter\u00edsticas incluyen el dominio de la econom\u00eda sobre cualquier otro aspecto de la vida colectiva o individual; el dominio del mercado globalizado en la econom\u00eda y, dentro del mercado, el dominio de una gran concentraci\u00f3n de las finanzas sobre la producci\u00f3n; dentro de la producci\u00f3n, el dominio de los servicios y de los bienes inmateriales sobre la industria para un consumo inducido en contra de las necesidades reales. Tambi\u00e9n estamos asistiendo a un declive de la pol\u00edtica. El Estado-naci\u00f3n est\u00e1 siendo eclipsado por acuerdos por encima de \u00e9l, los sistemas pol\u00edticos est\u00e1n siendo vaciados de contenido por una fragmentaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de la voluntad popular que deber\u00eda guiarlos y sostenerlos. Finalmente, hay una unificaci\u00f3n del mundo bajo el signo de una jerarqu\u00eda espec\u00edfica con un \u00fanico poder preponderante en su v\u00e9rtice. Un sistema que, siendo aparentemente descentrado, concentra las decisiones cr\u00edticas en manos de los pocos que poseen los monopolios decisivos: en orden ascendente de importancia, los de la tecnolog\u00eda, las comunicaciones, las finanzas y, por encima de todo, del poder militar.<\/p>\n<p>Sustentando el conjunto est\u00e1 la propiedad, en la forma del capital en constante e infatigable persecuci\u00f3n de su propia revalorizaci\u00f3n; un proceso que se ha vuelto completamente aut\u00f3nomo de la localizaci\u00f3n territorial y de cualquier objetivo alternativo que pudiera constre\u00f1irlo. Con los grandes medios medi\u00e1ticos a su disposici\u00f3n, el capital puede dar forma directamente a necesidades, conciencias, estilos de vida; puede seleccionar a la casta pol\u00edtica e intelectual; puede influenciar la pol\u00edtica exterior, el gasto militar, las l\u00edneas de investigaci\u00f3n y, por \u00faltimo, pero no menos importante, puede reconfigurar las relaciones laborales, eligiendo d\u00f3nde y c\u00f3mo reclutar a los trabajadores, y encontrar la mejor manera de socavar su poder de negociar. En comparaci\u00f3n con las primeras etapas, la novedad m\u00e1s significativa se encuentra en el hecho de que, incluso cuando entra en crisis o registra un fracaso, el sistema se las arregla, sin embargo, para reproducir sus propias bases de fuerza e interdependencia, y destruir o chantajear a sus antagonistas. Convoca, y al mismo tiempo entierra, a su propio enterrador.<\/p>\n<p>Para desafiar y superar semejante sistema se requiere una alternativa sist\u00e9mica y coherente; el poder de imponerla y la capacidad para hacerla funcionar; un bloque social que la sostenga y los pasos y alianzas correspondientes al logro de ese objetivo. Libre del mito de la milenaria conquista del poder del Estado por una minor\u00eda jacobina oportunista, todav\u00eda hay menos razones para suscribir la esperanza de que una sucesi\u00f3n de revueltas aisladas o de reformas a peque\u00f1a escala puedan espont\u00e1neamente fundirse en una gran transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n actual exige que la izquierda, actualmente sumida en la confusi\u00f3n, reflexione sobre la \u00abcuesti\u00f3n comunista\u00bb. No utilizo estos t\u00e9rminos por casualidad. \u00abReflexi\u00f3n\u00bb, no rehabilitaci\u00f3n ni restauraci\u00f3n, se\u00f1ala que una fase hist\u00f3rica ha acabado y que la nueva requiere innovaciones radicales de las tradiciones te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas, que deben estar basadas en reflexiones sobre sus or\u00edgenes, desarrollo y resultados. Hablo de \u00abcomunista\u00bb porque me estoy refiriendo no s\u00f3lo a los textos, donde se pueden redescubrir verdades duraderas o nobles intenciones, de las que ha habido un pronunciado declive. Sobre todo me refiero a una experiencia hist\u00f3rica concreta que plante\u00f3 expl\u00edcitamente el tema de una revoluci\u00f3n anticapitalista dirigida por la clase obrera, a su vez organizada en partidos, que en Italia, como en todas partes, unieron durante d\u00e9cadas a millones de personas, que lucharon y ganaron una guerra mundial, gobernaron grandes Estados, modelaron sociedades e influyeron sobre el destino del mundo. Una experiencia hist\u00f3rica que finalmente, y no por casualidad, degener\u00f3 y fue totalmente derrotada. Para bien o para mal, dej\u00f3 su marca sobre todo un siglo.<\/p>\n<p>La primera tarea de la nueva era es hacer un balance, con un esp\u00edritu de b\u00fasqueda de la verdad, cualesquiera que sean las convicciones con las que uno empieza y las conclusiones a las que uno llega; sin fabricar hechos, sin ofrecer excusas ni separar las experiencias vividas de su contexto. La meta debe ser distinguir las contribuciones hechas a los avances hist\u00f3ricos permanentes y decisivos; considerar los tremendos costes que supusieron, las verdades te\u00f3ricas alcanzadas y los disparates intelectuales cometidos. Necesitamos clarificar las diversas fases de la evoluci\u00f3n del comunismo y, dentro de cada una, examinar no s\u00f3lo los errores degenerativos sino sus causas objetivas y subjetivas, qu\u00e9 oportunidades hab\u00eda para adoptar un camino diferente hacia el fin deseado. En resumen, recomponer el hilo de una empresa tit\u00e1nica y de un declive dram\u00e1tico, sin buscar concesiones o perseguir una neutralidad imposible, sino dirigi\u00e9ndose a una aproximaci\u00f3n hacia la verdad. Para abordar esta agenda, tenemos el extraordinario privilegio de conocer cu\u00e1l fue el curso final de los acontecimientos, as\u00ed como el est\u00edmulo de encontrarnos a nosotros mismos, una vez m\u00e1s, en una crisis de la civilizaci\u00f3n. Debemos hacer uso del presente para entender mejor el pasado, y entender el pasado para orientarnos mejor en el presente y en el futuro.<\/p>\n<p>Si evitamos reflexiones de este tipo y consideramos el siglo XX como un mont\u00f3n de cenizas; si borramos del registro las grandes revoluciones, las amargas luchas de clases, los grandes conflictos culturales que lo han atravesado, y el socialismo y el comunismo que lo han animado; o si simplemente reducimos todo a una lucha entre \u00abtotalitarismos\u00bb y \u00abdemocracia\u00bb, sin distinguir los or\u00edgenes y objetivos dispares de los \u00abtotalitarismos\u00bb, o de la pol\u00edtica concreta de la \u00abdemocracia\u00bb, no solamente alteramos la historia, sino que privamos a la pol\u00edtica de la pasi\u00f3n y del razonamiento necesarios para afrontar tanto viejos y dram\u00e1ticos problemas que han resurgido ahora, como los nuevos que est\u00e1n apareciendo y que exigen profundos cambios adem\u00e1s de un debate racional.<\/p>\n<p><strong>Relecturas<\/strong><\/p>\n<p>La clase de investigaci\u00f3n que propongo tiene una gran dificultad, y las motivaciones que la deber\u00edan guiar no son menos complicadas. En primer lugar, porque el \u00abcorto siglo XX\u00bb es un periodo largo y complicado, cargado de contradicciones dram\u00e1ticas e interrelacionadas, que exigen una perspectiva del contexto. En segundo lugar, porque todav\u00eda est\u00e1 tan fresco en la memoria colectiva que resulta dif\u00edcil alcanzar el necesario distanciamiento cr\u00edtico. Adem\u00e1s, esta investigaci\u00f3n va en contra del consenso prevaleciente en la actualidad, que no solamente considera cerrado el cap\u00edtulo, sino que, en l\u00edneas generales, niega que la historia pueda ser descifrada a largo plazo como conjunto, y que por ello no da ning\u00fan valor a situar el presente dentro de esa historia, o a desarrollar las apropiadas caracter\u00edsticas interpretativas. Finalmente, en los proleg\u00f3menos de una lectura cr\u00edtica del pasado, cualquier desaf\u00edo al mundo del consenso necesitar\u00eda, m\u00e1s que nunca, la capacidad de proporcionar un an\u00e1lisis ajustado del presente y un proyecto de acci\u00f3n para el futuro. (\u00c9ste era el punto fuerte del marxismo, incluso en aquellos aspectos que se mostraron pasajeros.)<\/p>\n<p>Por mi parte, siento cierta responsabilidad generacional e individual por contribuir a semejante empresa, reconstruyendo e investigando algunos puntos cruciales de la historia del comunismo italiano. Los motivos de esta elecci\u00f3n no son autobiogr\u00e1ficos ni suponen un provincianismo restrictivo. Por el contrario, la limitaci\u00f3n del tema, capaz de hablar de un objeto concreto, implica una hip\u00f3tesis de trabajo que va contra la corriente; una hip\u00f3tesis que impone y a lo mejor finalmente permite algunas conclusiones generales. Actualmente hay dos lecturas principales del comunismo italiano, mutuamente opuestas por diversas razones. La primera sostiene, de forma m\u00e1s o menos cruda, que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial por lo menos, el PCI era en esencia un partido socialdem\u00f3crata, aunque sin querer admitirlo totalmente, y quiz\u00e1 sin darse cuenta. Su historia fue una marcha de autorreconocimiento larga, excesivamente lenta pero sostenida; la lentitud le cost\u00f3 una prolongada exclusi\u00f3n del gobierno, pero la identidad esencial del partido le daba fuerza y aseguraba su supervivencia. La segunda lectura mantiene que, por el contrario, a pesar de la Resistencia, la constituci\u00f3n republicana, el papel del partido en extender la democracia, a pesar de una autonom\u00eda evidente y de su hostilidad a la idea de la insurrecci\u00f3n, el PCI era en \u00faltima instancia una articulaci\u00f3n de la pol\u00edtica sovi\u00e9tica, y su meta fue siempre la imposici\u00f3n del modelo sovi\u00e9tico. Solamente al final se vio obligado a rendirse y cambiar su identidad.<\/p>\n<p>Pero hay innumerables hechos hist\u00f3ricos que hacen que ambas lecturas sean contradictorias, al mismo tiempo que borran el aspecto m\u00e1s original e interesante de la experiencia comunista. La tesis que me gustar\u00eda presentar a examen es que el PCI represent\u00f3, de manera intermitente y sin llegar a desarrollarlo por completo, uno de los intentos m\u00e1s serios para abrir una \u00abtercera v\u00eda socialista\u00bb; esto es, (1) de combinar, por un lado, reformas parciales, la b\u00fasqueda de una alianza pol\u00edtica y social amplia, as\u00ed como un compromiso con los medios parlamentarios democr\u00e1ticos, y, por otro, duras luchas sociales y una cr\u00edtica expl\u00edcita y compartida de la sociedad capitalista; (2) de construir un partido militante altamente cohesionado con cuadros ideol\u00f3gicos formados, pero sin dejar de ser un partido de masas; (3) de reafirmar su afiliaci\u00f3n al campo revolucionario mundial, soportando las limitaciones de \u00e9ste pero manteniendo una cierta autonom\u00eda. Esto no era una cuesti\u00f3n de una mera duplicidad: la idea estrat\u00e9gica unificadora era que la consolidaci\u00f3n y posterior evoluci\u00f3n del \u00absocialismo realmente existente\u00bb no constitu\u00eda un modelo que se pudiera poner en pr\u00e1ctica en Occidente, sino el tel\u00f3n de fondo para realizar un tipo de socialismo diferente en Occidente, que respetara las libertades.<\/p>\n<p>Esto es lo que explica el crecimiento del poder del PCI en Italia, que continu\u00f3 despu\u00e9s de la modernizaci\u00f3n capitalista, y el alcance de su influencia internacional, incluso despu\u00e9s de las primeras se\u00f1ales manifiestas de la crisis del \u00absocialismo realmente existente\u00bb. De la misma manera, su declive posterior y su eventual disoluci\u00f3n en una fuerza m\u00e1s liberal-dem\u00f3crata que social-dem\u00f3crata nos obliga a explicar c\u00f3mo y cu\u00e1ndo fall\u00f3 el intento. Estos hechos hacen posible identificar las razones objetivas y subjetivas detr\u00e1s de una trayectoria particular, y preguntarse si hab\u00eda caminos alternativos que hubieran podido servir para corregir ese curso.<\/p>\n<p>Si esta hip\u00f3tesis es correcta, entonces la historia del comunismo italiano puede tener algo importante que decir sobre la experiencia global de la Italia republicana y del movimiento comunista en general, colaborando en juzgar al segundo en su mejor versi\u00f3n y en entender sus l\u00edmites. (En un contexto completamente diferente, quiz\u00e1 la igualmente singular experiencia china ser\u00eda un campo de investigaci\u00f3n comparable, con un pasado completamente sin explicar y un futuro indescifrable.)<\/p>\n<p>Muchos historiadores han escrito sobre la historia del comunismo, proporcionando un patrimonio de informaci\u00f3n e investigaci\u00f3n del periodo entre la Revoluci\u00f3n rusa y los a\u00f1os posteriores a la Segunda Guerra Mundial; de forma m\u00e1s epis\u00f3dica, llena de lagunas y prejuicios, sobre las d\u00e9cadas siguientes hasta la actualidad. Sin embargo, todav\u00eda carecemos de una valoraci\u00f3n de conjunto y de un juicio equilibrado de cualquiera de los dos periodos. Culpable de ello no son tanto las controversias m\u00e1s que justificadas que han surgido, como las discrepancias entre el examen certero de las fuentes disponibles y el panfleto partidista. Esto, por supuesto, no resulta sorprendente, ya que, tanto en el pasado como m\u00e1s recientemente, el trabajo de los historiadores estaba influenciado, en primer lugar, por un clima amargo de conflicto pol\u00edtico y, despu\u00e9s, por el s\u00fabito e inesperado colapso. Las consecuencias de esto fueron infundir a algunos la sobriedad de los especialistas, mientras que otros se dedicaban a producir las convenientes simplificaciones.<\/p>\n<p><strong>Cultura interna<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de estas consideraciones, todav\u00eda hay un obst\u00e1culo adicional incluso para la investigaci\u00f3n de los historiadores m\u00e1s cuidadosos: la limitada naturaleza de las fuentes y la dificultad de interpretarlas. Los partidos comunistas, a causa de su ideolog\u00eda, forma organizativa y condiciones en las que ten\u00edan que operar, estaban lejos de ser transparentes. Los debates sobre cuestiones fundamentales se concentraban dentro de reuniones del partido altamente restringidas y a menudo informales; los participantes estaban atados por las confidencias e incluso entre ellos hablaban con cautela, preocupados por la unidad. Las resoluciones pol\u00edticas reflejaban aut\u00e9nticamente la posici\u00f3n de los militantes del partido, y los debates de base a menudo eran animados y concurridos; pero, en \u00faltima instancia, las decisiones se aceptaban y se defend\u00edan por todo el mundo, aunque fuera con sutiles matices. Se valoraba la capacidad probada en la promoci\u00f3n de los dirigentes del partido, pero el proceso se realizaba a trav\u00e9s de la captaci\u00f3n desde abajo, y las muestras de lealtad tambi\u00e9n pesaban. En algunos pa\u00edses y en ciertos momentos, no hab\u00eda duda en ejercer una censura sobre los hechos o en proporcionar solamente explicaciones superficiales al mundo exterior o incluso a la propia base del partido; el objetivo de consolidaci\u00f3n y movilizaci\u00f3n se antepon\u00eda, si era necesario, a la verdad. Pero incluso cuando y donde se desarrollaban espacios en los que se toleraba un cierto grado de disidencia, por ejemplo en los comit\u00e9s centrales, como en Italia en la d\u00e9cada de 1960, esta disidencia se expresaba en un lenguaje prudente parcialmente codificado. El registro de documentaci\u00f3n era muy meticuloso en todos los \u00e1mbitos, pero tambi\u00e9n muy sobrio y a menudo autocensurado de manera voluntaria o como deber oficial.<\/p>\n<p>En el momento del \u00abgiro\u00bb, el principio que actuaba era el de la \u00abrenovaci\u00f3n en continuidad\u00bb. El partido era una comunidad viva, y aquellos que se distanciaban o eran distanciados de \u00e9l sufr\u00edan un profundo aislamiento humano, que a largo plazo serv\u00eda para alimentar una parcialidad mutua. Una lectura seria de los peri\u00f3dicos y documentos del periodo y de algunas entrevistas p\u00f3stumas, as\u00ed como el acceso a los archivos finalmente abiertos, todav\u00eda no proporcionan una base suficiente para reconstruir la historia real, sin ambig\u00fcedades o censura. Tambi\u00e9n necesitamos la memoria mediadora de aquellos que fueron protagonistas u observadores directos y que pueden a\u00f1adir algo respecto a esas zonas donde los documentos permanecen silenciosos, o leer los significados y la importancia de lo que se encuentra detr\u00e1s de las palabras. Pero todos sabemos cu\u00e1ntas trampas se agazapan en la memoria individual, no s\u00f3lo por los deterioros de la edad o por la tendencia a volverse selectivo a fuerza de haber soportado graves responsabilidades o haber sufrido un agravio inmerecido. Es f\u00e1cil leer la historia a trav\u00e9s de las lentes de la propia experiencia; no hay nada malo en ello. Proust, Tolstoi, Mann o Roth han contribuido m\u00e1s perceptivamente a un entendimiento de sus \u00e9pocas que muchos de los historiadores que fueron sus contempor\u00e1neos. Pero la \u00abmediaci\u00f3n de la memoria\u00bb se sugiere aqu\u00ed en un sentido diferente: la necesidad de una memoria disciplinada por el examen de hechos documentados, por la comparaci\u00f3n con las memorias de otros, y tan objetiva como sea posible, de manera que se intente tratar la propia experiencia como si uno estuviera ocup\u00e1ndose de la vida de otra persona. Llegar a una interpretaci\u00f3n plausible de lo que realmente sucedi\u00f3 o de lo que se pod\u00eda haber hecho.<\/p>\n<p><strong>Formaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Por mi parte, me hice comunista una d\u00e9cada despu\u00e9s de que hubiera acabado la turbulencia del fascismo y de la Resistencia, despu\u00e9s del XX Congreso del PCUS y de los acontecimientos de Hungr\u00eda, y despu\u00e9s de leer no s\u00f3lo a Marx, Lenin y Gramsci sino tambi\u00e9n a Trotsky y al marxismo heterodoxo occidental. Por ello no puedo decir que me afili\u00e9 para continuar la lucha contra el fascismo o que no sab\u00eda nada del estalinismo y las \u00abpurgas\u00bb. Me un\u00ed al partido porque cre\u00eda, como contin\u00fao haci\u00e9ndolo, en un proyecto radical de cambio social cuyo coste hab\u00eda que sostener. Me mantuve activo en el partido, en funciones modestas, pero, por casualidad o por alg\u00fan m\u00e9rito, en contacto directo con el grupo dirigente durante quince a\u00f1os de vivo debate y de importantes experiencias. Tom\u00e9 parte en ello, desde posiciones minoritarias, pero con un cierto grado de influencia y con pleno conocimiento de lo que estaba sucediendo. Fueron a\u00f1os decisivos, de los cuales todav\u00eda se conoce poco o mucho. Fui expulsado del partido en 1970 junto con otros camaradas por haber creado un peri\u00f3dico, Il Manifesto, que se consideraba inaceptable: en primer lugar, porque su propia existencia era una brecha en el centralismo democr\u00e1tico; en segundo, porque ped\u00eda expl\u00edcitamente una cr\u00edtica m\u00e1s afilada del modelo sovi\u00e9tico y de sus pol\u00edticas, y, por \u00faltimo, porque ped\u00eda el replanteamiento de la estrategia del PCI, que se aceptaran las sugerencias de los nuevos trabajadores y del movimiento estudiantil. Creo que nadie me podr\u00eda acusar de haber permanecido en silencio o de repetir viejas ortodoxias; pero a continuaci\u00f3n me veo obligado a preguntar por qu\u00e9, como resultado de qu\u00e9 errores o limitaciones, tantos buenos razonamientos y an\u00e1lisis con visi\u00f3n de futuro permanecieron aislados y fracasaron en alcanzar sus objetivos.<\/p>\n<p>Junto con algunos camaradas regres\u00e9 al partido a comienzos de la d\u00e9cada de 1980, consciente de los l\u00edmites de un extremismo del que nos hab\u00edamos enga\u00f1ado a nosotros mismos, pero sin arrepentimientos; el giro de Berlinguer parec\u00eda haber saldado muchas de las diferencias que nos divid\u00edan. Esta vez, como parte de la direcci\u00f3n del PCI, tuve conocimiento directo del proceso que primero limit\u00f3 y luego vaci\u00f3 este cambio, demostrando al mismo tiempo su tardanza y sus limitaciones. Es un periodo sobre el que todav\u00eda hay muchas reticencias y respecto al cual la cr\u00edtica m\u00e1s rabiosa no encuentra oposici\u00f3n. A principios de la d\u00e9cada de 1990 tom\u00e9 parte, esta vez desde la primera l\u00ednea, en la batalla en contra de la decisi\u00f3n de disolver el PCI, no porque fuera una idea demasiado innovadora, sino porque innovaba de la manera y en la direcci\u00f3n equivocada, liquidando insensatamente una rica identidad y abriendo el camino no hacia un modelo socialdem\u00f3crata, un modelo ya en crisis, sino a una pol\u00edtica democr\u00e1tico-liberal hecha y derecha. La direcci\u00f3n desband\u00f3 un ej\u00e9rcito que todav\u00eda no se hab\u00eda desperdigado, compensando un vac\u00edo conceptual con una extravagante idea de lo \u00abnuevo\u00bb. Fui uno de los pocos que pensaron que esta operaci\u00f3n carec\u00eda por completo de fundamento, pero me veo totalmente obligado a preguntarme por qu\u00e9 lleg\u00f3 a imponerse.<\/p>\n<p>Finalmente, con algunas dudas particip\u00e9 en la creaci\u00f3n de Rifondazione Comunista, dudas que proced\u00edan del temor a que careciera de las ideas, la voluntad y la fuerza para tomarse en serio su propio nombre; tem\u00eda un cambio maximalista seguido de una acomodaci\u00f3n oportunista. Me acab\u00e9 distanciando de ella, porque aunque segu\u00eda creyendo en el proyecto no vi suficiente determinaci\u00f3n o capacidad para desarrollarlo dentro de esa organizaci\u00f3n, o en la di\u00e1spora de la izquierda radical. Apenas nadie sabe o entiende demasiado esta experiencia reciente y tortuosa, y podr\u00eda ser \u00fatil simplemente hablar con honestidad de ella, aunque solo fuera para entender el proceso que condujo a su obliteraci\u00f3n electoral en abril de 2008.<\/p>\n<p>Soy un archivo privado viviente en el almac\u00e9n. Para un comunista el aislamiento es uno de los pecados m\u00e1s graves, del que hay que dar cuenta a los dem\u00e1s y a uno mismo. Pero si el pecado (disculpas por esta ir\u00f3nica concesi\u00f3n a la moda y conveniencia que lleva a tantos a una repentina b\u00fasqueda de Dios) abre la puerta al Se\u00f1or, el aislamiento puede que me ayude a aproximarme a las tareas esbozadas, permitiendo un cierto desapego \u00fatil. No puedo decir \u00abno estuve all\u00ed\u00bb, \u00abno lo sab\u00eda\u00bb. De hecho dije una o dos cosas cuando era inconveniente y ahora tengo la libertad para defender lo que no deber\u00eda ser repudiado, de preguntarme a m\u00ed mismo lo que se podr\u00eda haber hecho o todav\u00eda puede hacerse, m\u00e1s all\u00e1 de las curiosidades de la pol\u00edtica de cada d\u00eda. No es cierto que el pasado, de los comunistas o de cualquiera, estuviera completamente predeterminado; de la misma manera que tampoco es cierto que el futuro est\u00e9 por completo en manos de los j\u00f3venes que todav\u00eda tienen que llegar. El viejo topo contin\u00faa cavando, pero est\u00e1 ciego y no sabe de d\u00f3nde viene o a d\u00f3nde va; cava en c\u00edrculos. Y los que no pueden o quieren confiar en la Providencia deben hacer todo lo posible para entenderlo y al hacerlo ayudarle en su camino.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo es un extracto del libro El sastre de Ulm, (Ed. El Viejo Topo, 2010), publicado por Lucio Magri en la revista New Left Review.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n<p>\u00a0<\/p>\n<p class='MsoNormal' style='text-align: justify; line-height: normal;'>El pasado 28 de noviembre, Lucio Magri, intelectual comunista, fundador del diario &#8216;Il Manifesto&#8217;, se quit\u00f3 la vida mediante una muerte asistida en una cl\u00ednica suiza. Se trata de un acto de libertad que cerraba una vida admirable permanentemente guiada por la libre autoelecci\u00f3n personal. Un acto final consciente de prosapia republicana. <\/p>\n<p class='MsoNormal' style='text-align: justify; line-height: normal;'>Hombre de una extraordinaria cultura, naci\u00f3 en 1932 en Ferrara. Ingres\u00f3 en el Partido Comunista Italiano en los a\u00f1os cincuenta, despu\u00e9s de un periodo en la juventud democristiana de B\u00e9rgamo. Fue uno de los principales exponentes del grupo, junto a Rossana Rossanda, Luigi Pintor, Aldo Natoli, Valentino Parlato, Luciana Castellina, que en 1969 fundaron la revista \u201cIl Manifesto\u201d. Poco despu\u00e9s ser\u00eda expulsado del partido por su posici\u00f3n cr\u00edtica respecto a la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de Checoslovaquia. En 1974 funda el Partido de la Unidad Proletaria por el Comunismo, volviendo al PCI en el a\u00f1o 1984, coincidiendo con el giro que supon\u00eda la Alternativa Democr\u00e1tica de Enrico Berliguer. En 2009 publica el libro El sastre de Ulm. El comunismo del siglo XX: hechos y reflexiones (Ed. El Viejo Topo, 2010), que recorre la historia del Partido Comunista Italiano. Se trata de una obra escrita con rigor y pasi\u00f3n, que ofrece una iluminadora interpretaci\u00f3n historiogr\u00e1fica del que fuera mayor partido comunista de Occidente y que pone de manifiesto las convicciones de un militante de la talla intelectual de Magri. Espai Marx quiere hacerle un peque\u00f1o homenaje, publicando este texto que Magri escribi\u00f3 en 2009 como presentaci\u00f3n del que ser\u00eda su obra p\u00f3stuma.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":1719,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[1187,923,1188],"class_list":["post-1718","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista","tag-el-sastre-de-ulm","tag-fragmentos","tag-lucio-magri"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1718","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1718"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1718\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1719"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1718"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1718"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1718"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}