{"id":17293,"date":"2025-02-24T05:00:16","date_gmt":"2025-02-24T04:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17293"},"modified":"2025-02-24T01:25:04","modified_gmt":"2025-02-24T00:25:04","slug":"introduccion-al-manifiesto-comunista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17293","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n al <i>Manifiesto Comunista<\/i>"},"content":{"rendered":"<p><i>Se cumple el 177 aniversario de la publicaci\u00f3n de uno de los documentos m\u00e1s influyentes de la historia mundial: <\/i><a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/books\/2291-the-communist-manifesto-the-april-theses\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">El Manifiesto Comunista<\/a><i>. En esta introducci\u00f3n a la nueva edici\u00f3n, publicada junto con <\/i>las Tesis de abril <a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/books\/2291-the-communist-manifesto-the-april-theses\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><i>de Lenin<\/i><\/a><i>, <\/i><a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/authors\/63-tariq-ali\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><i>Tariq Ali<\/i><\/a><i> contextualiza el periodo (la v\u00edspera de las revoluciones de 1848) en el que Marx y Engels escribieron su obra maestra y sostiene que esta necesita desesperadamente un sucesor.<\/i><\/p>\n<p><i>El Manifiesto Comunista <\/i>es el \u00faltimo gran documento de la Ilustraci\u00f3n europea y el primero en registrar un sistema de pensamiento completamente nuevo: el materialismo hist\u00f3rico. Como tal, marca tanto una continuaci\u00f3n como una ruptura. Infinitamente m\u00e1s radical que sus predecesores franceses y estadounidenses, escrito en un momento en que el impacto de una gran derrota pol\u00edtica comenzaba a desvanecerse, fue producto de dos j\u00f3venes mentes alemanas, ambos intelectuales de veintitantos a\u00f1os y ambos formados en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica hegeliana que domin\u00f3 Berl\u00edn y otras universidades alemanas durante la primera mitad del siglo XIX. Este texto supuso un punto de inflexi\u00f3n importante en la teor\u00eda y la pr\u00e1ctica revolucionarias de los dos \u00faltimos siglos, al insistir en que la revoluci\u00f3n es el resultado inevitable del capitalismo en las sociedades industrializadas modernas.<\/p>\n<p>En ocasiones, los debates filos\u00f3ficos en Alemania dejaron una huella mucho m\u00e1s fea que las cicatrices de duelo de la \u00e9poca. Fue la evoluci\u00f3n de la filosof\u00eda lo que dio lugar al nacimiento de un nuevo entorno radical de izquierdas en el que Marx y Engels desempe\u00f1aron un papel importante. Todos sus textos, especialmente este, deben estudiarse en el contexto social, econ\u00f3mico y filos\u00f3fico de la \u00e9poca en que fueron escritos. Tratarlos como tratados devocionales es degradar tanto el significado como el m\u00e9todo y, en el caso del <i>Manifiesto del <\/i>Partido Comunista, en particular, inutilizarlos. Las recetas y predicciones est\u00e1n obviamente desactualizadas hoy en d\u00eda, y el capitalismo mismo, a pesar del triunfo de 1991, parece m\u00e1s un trastorno nervioso que un organismo capaz de hacer avanzar a la humanidad. Necesitamos desesperadamente un nuevo manifiesto para afrontar los retos de hoy y los que est\u00e1n por venir, pero hasta entonces (e incluso despu\u00e9s) hay mucho que aprender del m\u00e9todo, el \u00edmpetu y el lenguaje de este.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica fue decisiva para impulsar la radicalizaci\u00f3n de la joven intelectualidad alemana del siglo XIX. No quedaba otra opci\u00f3n. O se un\u00edan a \u00e9l o ten\u00edan que ir m\u00e1s all\u00e1 de Hegel. El per\u00edodo abierto por la Revoluci\u00f3n Francesa en 1789 hab\u00eda llegado a su fin con la derrota de Napole\u00f3n en Waterloo en 1815. El Congreso de los Vencedores, convocado en Viena ese mismo a\u00f1o, hab\u00eda acordado un mapa de Europa y discutido mecanismos a trav\u00e9s de los cuales se podr\u00eda controlar y aplastar la disidencia. El Consenso de Viena ser\u00eda vigilado por Rusia, Prusia y Austria con la Armada Brit\u00e1nica como tel\u00f3n de fondo siempre fiable, un arma de \u00faltimo recurso. El triunfo de la reacci\u00f3n aliment\u00f3 la retirada en el frente intelectual. Hegel, el te\u00f3rico de la movilidad permanente, insisti\u00f3 en que la historia nunca fue est\u00e1tica, sino que fue el resultado de un choque de ideas, una dial\u00e9ctica donde el pasado y el presente determinaron el futuro. Esta historia, insisti\u00f3, era inevitable, impredecible y, lo m\u00e1s importante, imparable. Sacudido por la derrota en Waterloo, ahora aceptaba el \u00abfin de la historia\u00bb. El otrora din\u00e1mico \u00abesp\u00edritu mundial\u00bb hab\u00eda dejado de lado el abrigo, el sombrero y la bandera tricolor de Napole\u00f3n en favor de los cascos de acero y el \u00e1guila de los <i>junkers<\/i> prusianos. El mariscal de campo Bl\u00fccher hab\u00eda derrotado al advenedizo corso. Una Prusia triunfante bien podr\u00eda ser un estado modelo, confinando el proceso hist\u00f3rico a un mausoleo eterno. Pero no iba a ser as\u00ed.<\/p>\n<p>Aparte de todo lo dem\u00e1s, aunque 1815 impuso un silencio sobre la Revoluci\u00f3n Francesa, sus logros sociales y jur\u00eddicos se mantuvieron esencialmente: las propiedades feudales no fueron devueltas a sus antiguos se\u00f1ores. El impacto liberador de la Revoluci\u00f3n perdur\u00f3 en la memoria de la gente com\u00fan y no solo en Francia. La m\u00e1xima de Rousseau no fue olvidada: \u00abEst\u00e1s perdido si olvidas que la tierra no pertenece a nadie y sus frutos pertenecen a todos\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos de los alumnos y seguidores m\u00e1s dotados de Hegel, incluidos nuestros dos autores, siguieron los acontecimientos en Francia con todo detalle. Eran conscientes de la \u00abconspiraci\u00f3n de los iguales\u00bb que hab\u00eda seguido a la Revoluci\u00f3n. El intento de establecer una \u00abVandea plebeya\u00bb hab\u00eda sido derrotado y sus planificadores comunistas ejecutados. Fran\u00e7ois Babeuf (que hab\u00eda adoptado el seud\u00f3nimo de Gracchus) se hab\u00eda apu\u00f1alado para escapar de la ejecuci\u00f3n el 26 de marzo de 1797. Estas vibrantes historias, as\u00ed como las de la propia Revoluci\u00f3n, fueron devoradas con avidez por los j\u00f3venes radicales de Alemania y otros lugares. Las sociedades secretas, el trabajo clandestino, la resistencia y los actos de violencia individual eran algo habitual. Los debates sobre lo que sucedi\u00f3 con la \u00absegunda revoluci\u00f3n\u00bb en Francia despu\u00e9s de la derrota de Robespierre por la reacci\u00f3n termidoriana nunca cesaron. Despu\u00e9s de todo, fue el lenguaje de los radicales, repudiado por el Directorio y Napole\u00f3n, el que anticip\u00f3 las demandas que m\u00e1s tarde envolver\u00edan al continente: sufragio universal, separaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado, cierta redistribuci\u00f3n de la riqueza.<\/p>\n<p>Por eso, a pesar de la ruptura con Hegel posterior a 1815, los radicales alemanes, al considerar deficientes sus conclusiones, siguieron utilizando elementos importantes de su m\u00e9todo para investigar el mundo. La fertilidad intelectual no termin\u00f3 con la retirada del maestro, y su descendencia aument\u00f3 tanto en volumen como en contenido. Feuerbach hab\u00eda dado la vuelta a Hegel, refutando la noci\u00f3n de que las ideas determinaban el ser. Insisti\u00f3 en lo contrario: era el ser el que determinaba la conciencia. Otro precoz hegeliano de izquierdas ampli\u00f3 a\u00fan m\u00e1s la cr\u00edtica. Marx articul\u00f3 las diferencias sociales y de clase que exist\u00edan en el conjunto de la sociedad. \u00bfPodr\u00edan tener algo que ver con la diferencia de estatus entre el rey de Prusia, un campesino del Mosela y un trabajador de f\u00e1brica? \u00bfQu\u00e9 era lo que produc\u00eda el conjunto de relaciones sociales que resaltaba la diferencia entre una clase y otra? Era esto lo que hab\u00eda que investigar y cartografiar m\u00e1s a fondo para comprender c\u00f3mo funcionaba el mundo. No bastaba con denunciar la propiedad como un robo o afirmar que los seres humanos eran producto de su entorno. \u00bfQui\u00e9n podr\u00eda haber imaginado que el \u00abesp\u00edritu del mundo\u00bb, expulsado de su patria por una reacci\u00f3n desenfrenada, acabar\u00eda, gracias a Marx y Lenin, en Petrogrado y Mosc\u00fa y m\u00e1s tarde viajar\u00eda a otros continentes y se mezclar\u00eda con los esp\u00edritus nativos?<\/p>\n<p>Una ola de represi\u00f3n pronto se extendi\u00f3 por diferentes rincones del continente europeo. Los gobernantes entraron en p\u00e1nico por el resurgimiento de la tricolor en Francia, y la polic\u00eda secreta inform\u00f3 de un creciente descontento en muchas otras partes del pa\u00eds. El este fue ocupado en gran medida, de mala gana, por los imperios austroh\u00fangaro y ruso. Aqu\u00ed ganaba popularidad un ambiente de nacionalismo radical, un deseo de autodeterminaci\u00f3n e independencia. La euforia creada por el Congreso de los Vencedores se hab\u00eda desvanecido \u2014en cualquier caso, nunca hab\u00eda cautivado a las masas\u2014 y comenzaron a aparecer diversas formas de disidencia en forma de lucha de clases, demandas democr\u00e1ticas y nacionalismo radical; el estado de \u00e1nimo de las \u00e9lites europeas se volvi\u00f3 sombr\u00edo (no muy diferente de las reuniones de los ricos y poderosos en Davos y otros lugares tras el colapso de Wall Street en 2008). Incluso la m\u00e1s m\u00ednima resistencia se consideraba una amenaza para el nuevo orden y los derechos pol\u00edticos ya limitados se recortaron a\u00fan m\u00e1s, lo que culmin\u00f3 en severas restricciones a las libertades de prensa, expresi\u00f3n y acci\u00f3n. Marx se vio obligado a exiliarse, primero a Francia, luego a B\u00e9lgica y finalmente a Inglaterra. La familia de Engels ya ten\u00eda una empresa en Manchester, por lo que su elecci\u00f3n de exilio estaba predeterminada. Otros colegas abandonaron Europa por completo y emigraron a Estados Unidos, donde siguieron activos y mantuvieron un contacto regular con sus camaradas en Europa. Muchos de ellos presionaron enormemente a Marx para que emigrara a Estados Unidos. \u00c9l se resisti\u00f3 por razones pol\u00edticas, ya que ve\u00eda a Europa Occidental, el segmento m\u00e1s avanzado del capitalismo, como el epicentro de las revoluciones que se avecinaban.<\/p>\n<p>Marx habr\u00eda preferido vivir en Francia, un pa\u00eds que se hab\u00eda convertido en un polo de atracci\u00f3n intelectual y pol\u00edtica cuando a\u00fan estaba creciendo en Tr\u00e9veris. Hab\u00eda le\u00eddo las obras del conde de Saint-Simon con una mezcla de fascinaci\u00f3n y entusiasmo, y fue en sus escritos donde se encontr\u00f3 por primera vez el socialismo como palabra y concepto embrionario. La tradici\u00f3n socialista en Francia no se arraigar\u00eda profundamente hasta que la industrializaci\u00f3n del pa\u00eds permitiera los v\u00ednculos entre las ideas radicales y el surgimiento de una nueva capa social. Una burgues\u00eda nerviosa no era ajena a esto, raz\u00f3n por la cual hab\u00eda introducido las leyes de septiembre de 1835 que restring\u00edan severamente la funci\u00f3n de los jurados y la prensa. Aquellos que se manifestaban contra la propiedad privada o el Estado estaban sujetos a duras penas. Las revoluciones burguesas estaban volviendo sobre sus propias consignas y la nueva burgues\u00eda \u2014los \u00abultras\u00bb tan despreciados por Stendhal\u2014 ten\u00eda que ser confrontada y derrotada. Esto significaba ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la filosof\u00eda alemana: Hegel y Feuerbach no eran suficientes. Porque si se quer\u00eda lograr un progreso significativo, tambi\u00e9n hab\u00eda que trascender las limitaciones obvias de las \u00e9lites propietarias de la Europa moderna (Inglaterra, Francia, B\u00e9lgica y Holanda).<\/p>\n<p>En un esclarecedor ensayo publicado cuatro a\u00f1os antes de que se escribiera el <i>Manifiesto Comunista<\/i>, Marx argument\u00f3 que \u00abclaramente, el arma de la cr\u00edtica no puede reemplazar la cr\u00edtica de las armas&#8230; la fuerza material solo puede ser derrocada por la fuerza material. Pero la teor\u00eda tambi\u00e9n se convierte en una fuerza material cuando se apodera de las masas\u00bb. Tanto para \u00e9l como para Engels, la trascendencia \u00abpositiva\u00bb de la religi\u00f3n era lo que hac\u00eda a los seres humanos verdaderamente radicales, pues solo entonces pod\u00edan llegar a ser autosuficientes, solo entonces pod\u00edan comprender que ellos y solo ellos eran el ser supremo. El principal punto de referencia era, por supuesto, la Revoluci\u00f3n Francesa, pero estos nuevos radicales eran muy conscientes de la historia alemana que viv\u00edan y respiraban. Si durante la Reforma alemana fue el monje quien tom\u00f3 la iniciativa y desafi\u00f3 a Roma, ahora era el fil\u00f3sofo quien desafiaba a los nuevos poderes. Alemania, para emanciparse por completo, ten\u00eda que ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que Gran Breta\u00f1a, Holanda y Francia ya hab\u00edan logrado.<\/p>\n<p>El <i>Manifiesto Comunista <\/i>fue encargado como programa fundador de la Liga de los Comunistas, un <i>foco de <\/i>exiliados en gran parte alemanes y algunos partidarios belgas e ingleses que se reunieron en Londres en el verano de 1847. El Comit\u00e9 Central encarg\u00f3 a Marx, que entonces se encontraba en Bruselas, la redacci\u00f3n de un manifiesto. Marx acept\u00f3, pero no dio prioridad a la orden. Le resultaba m\u00e1s f\u00e1cil completar los textos cuando hab\u00eda un plazo estricto. Unos meses m\u00e1s tarde, un triunvirato algo irritable \u2014los ciudadanos Karl Schapper, Heinrich Bauer y Joseph Moll\u2014 sugiri\u00f3 una fecha l\u00edmite y amenaz\u00f3 con represalias si no se cumpl\u00eda:<\/p>\n<p>El Comit\u00e9 Central (en Londres) ordena por la presente al Comit\u00e9 de Distrito de Bruselas que notifique al ciudadano Marx que, si el Manifiesto del Partido Comunista, cuya redacci\u00f3n consinti\u00f3 en el \u00faltimo Congreso, no llega a Londres antes del martes 1 de febrero [1848], se tomar\u00e1n m\u00e1s medidas contra \u00e9l. En caso de que el ciudadano Marx no escriba el Manifiesto, el Comit\u00e9 Central solicita la devoluci\u00f3n inmediata de los documentos que le fueron entregados por el Congreso.<\/p>\n<p>Ten\u00edan raz\u00f3n al estar enfadados. La informaci\u00f3n que les llegaba de varias capitales europeas revelaba un descontento creciente, especialmente entre los trabajadores, contra el Consenso de Viena de 1815. Se predijo un auge democr\u00e1tico en Alemania. Los ciudadanos estaban desesperados por un manifiesto que pudiera expresar las esperanzas y canalizar las energ\u00edas pol\u00edticas de los trabajadores. Entonces, \u00bfqu\u00e9 demonios estaba tramando Marx? Para ser justos, estaba trabajando en el documento, pero los obreros e intelectuales alemanes, deseosos de discutir la situaci\u00f3n en su pa\u00eds, no paraban de interrumpirlo. Marx era instintivamente consciente de que este documento ten\u00eda cierta importancia. Por eso, cada palabra ten\u00eda que ser cuidadosamente sopesada, cada frase revisada a la perfecci\u00f3n. Esto es exactamente en lo que \u00e9l y Engels estaban inmersos, y es esto, como muchos han se\u00f1alado, lo que dio al documento su irresistible poder literario.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n final se termin\u00f3 en la primera semana de febrero de 1848 y todav\u00eda estaba reci\u00e9n salida de la imprenta cuando estall\u00f3 la revoluci\u00f3n de 1848 en Francia y se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente al resto del continente. El <i>Manifiesto de <\/i>Marx no particip\u00f3 en la preparaci\u00f3n ni el fomento de las luchas, pero fue ampliamente difundido y le\u00eddo por aquellos que hab\u00edan desempe\u00f1ado un papel destacado o participado en los levantamientos que iluminaron Europa ese a\u00f1o. En las d\u00e9cadas siguientes, se convertir\u00eda en el documento fundacional de facto de la mayor\u00eda de los partidos socialdem\u00f3cratas, con Gran Breta\u00f1a (no afectada por 1848) como la excepci\u00f3n m\u00e1s importante. Ning\u00fan partido de este tipo lleg\u00f3 a existir en Estados Unidos, donde el <i>Manifiesto de <\/i>Marx y Engels se public\u00f3 por primera vez en la prensa en lengua alemana de Chicago en 1872.<\/p>\n<p>Ambos imperialismos anglosajones estaban en marcha en febrero de 1848. Los brit\u00e1nicos hab\u00edan derrotado a los ej\u00e9rcitos sijes el mes anterior y estaban consolidando su control sobre el norte de la India. Unas d\u00e9cadas antes, hab\u00edan aplastado a Tipu Sultan, el ilustrado gobernante musulm\u00e1n de Mysore, en el sur, quien, firm\u00e1ndose como \u00abCiudadano Tipu\u00bb, hab\u00eda pedido ayuda a Napole\u00f3n contra los brit\u00e1nicos. Sin embargo, no hubo respuesta, aunque se intercambiaron cartas amistosas. En Estados Unidos, el belicista presidente Polk se estaba apoderando de tierras mexicanas \u2014las Californias y Nuevo M\u00e9xico\u2014 y contemplaba tomar todo el pa\u00eds. Los ciudadanos menos privilegiados de la naci\u00f3n tambi\u00e9n estaban involucrados en conquistas y, por el momento, estaban inmunizados contra el mensaje m\u00e1s radical del <i>Manifiesto.<\/i> Sin embargo, como instrumentos del capitalismo expansionista, estaban cumpliendo sus predicciones de c\u00f3mo este nuevo modo de producci\u00f3n barrer\u00eda con todo lo que se interpusiera en su camino: poblaciones nativas, pa\u00edses enteros, tradiciones ancestrales. La pregunta que no se planteaba era si aquellos que trabajaban y mor\u00edan por un sistema as\u00ed tambi\u00e9n pod\u00edan convertirse en sus sepultureros. Se supon\u00eda que s\u00ed, pero nunca lo hicieron. A pesar de la diferencia de tradiciones hist\u00f3ricas, ning\u00fan estado imperialista (Gran Breta\u00f1a, Francia, Holanda, B\u00e9lgica o Estados Unidos) se acerc\u00f3 nunca a una revoluci\u00f3n socialista. Alemania, aspirante a hegem\u00f3nica, experiment\u00f3 graves trastornos, pero al final el capital asegur\u00f3 el triunfo de la derecha. La combinaci\u00f3n de capital y fascismo de masas se combin\u00f3 para destruir todas las esperanzas en Italia y Alemania. La inevitabilidad hist\u00f3rica result\u00f3 ser el eslab\u00f3n d\u00e9bil de este documento.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se puede decir de su lenguaje que no se haya dicho antes? Muy poco. En una introducci\u00f3n anterior a este panfleto, Eric Hobsbawm describi\u00f3 c\u00f3mo algunos de sus rasgos m\u00e1s atractivos resid\u00edan en su \u00abconvicci\u00f3n apasionada, la concisa brevedad, la fuerza intelectual y estil\u00edstica&#8230; en frases lapidarias que casi naturalmente se transforman en los aforismos memorables que se han hecho conocidos mucho m\u00e1s all\u00e1 del mundo del debate pol\u00edtico\u00bb. Se\u00f1al\u00f3 lo poco com\u00fan que era esto en la literatura alemana del siglo XIX. El contenido era, como sugiri\u00f3 Lenin, una s\u00edntesis notable de la filosof\u00eda alemana, la econom\u00eda inglesa y la pol\u00edtica francesa que hab\u00edan enmarcado la conciencia de sus dos autores. La alabanza l\u00edrica de las capacidades transformadoras del capitalismo que hab\u00eda \u00ablogrado maravillas que superan con creces las pir\u00e1mides egipcias, los acueductos romanos y las catedrales g\u00f3ticas\u00bb era para enfatizar lo que el sucesor del capitalismo podr\u00eda lograr. Las nuevas maravillas del mundo se afirmaron con orgullo para demostrar el avance de la historia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La burgues\u00eda, durante su escaso papel de cien a\u00f1os, ha creado fuerzas productivas m\u00e1s masivas y colosales que todas las generaciones anteriores juntas. La sujeci\u00f3n de las fuerzas de la naturaleza al hombre, la maquinaria, la aplicaci\u00f3n de la qu\u00edmica a la industria y la agricultura, la navegaci\u00f3n a vapor, los ferrocarriles, los tel\u00e9grafos el\u00e9ctricos, el desbroce de continentes enteros para el cultivo, la canalizaci\u00f3n de r\u00edos, poblaciones enteras surgidas de la tierra&#8230; \u00bfQu\u00e9 siglo anterior tuvo siquiera el presentimiento de que tales fuerzas productivas dorm\u00edan en el regazo del trabajo social?<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00eda una revoluci\u00f3n socialista construida sobre estos cimientos transformar el \u00abreino de la necesidad\u00bb en el \u00abreino de la libertad\u00bb? La historia ha confirmado muy pocas de las predicciones contenidas en el <i>Manifiesto del<\/i> <em>Partido Comunista<\/em>. Su fuerza resid\u00eda en su amplio alcance, un llamamiento a transformar el mundo. Pero las divisiones dentro del proletariado \u2014niveles salariales, ej\u00e9rcitos de reserva de desempleados, religi\u00f3n, nacionalismo, etc.\u2014 en el coraz\u00f3n mismo del capital, como Marx reconoci\u00f3 m\u00e1s tarde en la mayor\u00eda de los casos, no eran algo que pudiera conjurarse f\u00e1cilmente para que dejara de existir. La sociolog\u00eda era insuficiente. La pol\u00edtica era esencial. Como es sabido, Marx y Engels no dejaron ning\u00fan plan detallado de c\u00f3mo deber\u00eda ser una sociedad socialista o comunista, algo que llev\u00f3 a los marxistas acad\u00e9micos a afirmar que la originalidad de Marx resid\u00eda en su filosof\u00eda y econom\u00eda. Otros utilizaron sus paneg\u00edricos celebrando las capacidades revolucionarias del capital para argumentar que los sepultureros eran los propios capitalistas. Lo mejor era observar desde fuera mientras comet\u00edan un suicidio colectivo. M\u00e1s recientemente, antes de la ca\u00edda de Wall Street en 2008, un n\u00famero nada desde\u00f1able de antiguos marxistas celebraron la \u00faltima \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb como una reivindicaci\u00f3n de Marx. Y as\u00ed se convirtieron en sus portavoces y se cambiaron de chaqueta con la conciencia tranquila, considerando 2008 como un bache temporal que pronto ser\u00eda superado y olvidado. La ca\u00edda puso a Marx en primer plano de nuevo. No el coautor del <i>Manifiesto<\/i>, sino el Marx de <i>El Capital<\/i>, que hab\u00eda analizado meticulosamente este modo de producci\u00f3n con mayor detalle que nadie antes o despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Las preguntas segu\u00edan ah\u00ed. \u00bfQu\u00e9 pasaba con aquellos pa\u00edses que constitu\u00edan una gran mayor\u00eda del mundo y donde el proletariado era eclipsado por otras capas sociales y era demasiado insignificante econ\u00f3mica, social y pol\u00edticamente? \u00bfPodr\u00eda desencadenar una revoluci\u00f3n por s\u00ed mismo cuando las fuerzas abrumadoras de la sociedad se alineaban en su contra? Este tema ser\u00eda objeto de acalorados debates en el seno de la socialdemocracia internacional en el per\u00edodo que condujo a la primera guerra interimperialista a gran escala de 1914-1918. Entre los participantes se encontraba Lenin. Entend\u00eda a Marx mejor que la mayor\u00eda. Tambi\u00e9n hab\u00eda captado algo que se les escapaba a sus colegas europeos: en tiempos de crisis severa, el \u00abeslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de la cadena capitalista\u00bb se romper\u00eda primero, desencadenando un colapso m\u00e1s general del sistema. En abril de 1917, entre las dos revoluciones que transformaron la Rusia zarista durante la primera guerra imperialista, escribi\u00f3 una serie de tesis en las que instaba a su propio partido a hacer los preparativos necesarios para una revoluci\u00f3n social. Estas se incluyen en el reverso de este libro al que ahora puede pasar. Sin la Revoluci\u00f3n Rusa de noviembre de 1917, el <i>Manifiesto Comunista <\/i>habr\u00eda quedado relegado a las bibliotecas especializadas en lugar de rivalizar con la Biblia como el texto m\u00e1s traducido de la historia moderna.<\/p>\n<p>Fuente: blog de la editorial Verso, 21 de febrero de 2025 (<a href=\"https:\/\/www.versobooks.com\/en-gb\/blogs\/news\/tariq-ali-introduction-to-the-communist-manifesto\">https:\/\/www.versobooks.com\/en-gb\/blogs\/news\/tariq-ali-introduction-to-the-communist-manifesto<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se cumple el 177 aniversario de la publicaci\u00f3n de uno de los documentos m\u00e1s influyentes de la historia mundial: El<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12780,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1552],"tags":[948,953],"class_list":["post-17293","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-marxismo","tag-manifiesto-comunista","tag-prologos"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17293","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17293"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17293\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17297,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17293\/revisions\/17297"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12780"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17293"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17293"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17293"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}