{"id":17299,"date":"2025-02-25T05:00:10","date_gmt":"2025-02-25T04:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17299"},"modified":"2025-02-25T03:39:54","modified_gmt":"2025-02-25T02:39:54","slug":"el-declive-demografico-transformara-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17299","title":{"rendered":"El declive demogr\u00e1fico transformar\u00e1 el mundo"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-header\">\n<p class=\"post-excerpt\"><em>El crecimiento demogr\u00e1fico se ha ralentizado e incluso invertido en muchos pa\u00edses, una tendencia con implicaciones sociales de gran alcance que parece que va a continuar. La izquierda necesita involucrarse en el debate con mayor compromiso.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"post-content\">\n<p>Los dem\u00f3grafos debaten sobre cu\u00e1ndo ocurrir\u00e1 exactamente, pero ahora hay consenso en que en la segunda mitad de este siglo la poblaci\u00f3n mundial empezar\u00e1 a disminuir.<\/p>\n<p>Por supuesto, esto es algo que ya ha ocurrido antes. Quiz\u00e1 el caso m\u00e1s conocido sea el impacto de la peste bub\u00f3nica a mediados del siglo XIV, que se calcula que redujo la poblaci\u00f3n entre un 30% y un 60%. Pero los seres humanos siempre se han recuperado de los golpes de la enfermedad y la guerra en el pasado.<\/p>\n<p>Lo que se vislumbra ahora es una nueva perspectiva: el declive sostenido de la poblaci\u00f3n en condiciones \u00abnormales\u00bb, cuando el n\u00famero de personas que mueren de viejos supera con creces al de los que nacen. Ser\u00e1 un terreno nuevo para la especie humana.<\/p>\n<p><b>Declive y dependencia<\/b><\/p>\n<p>El declive demogr\u00e1fico es ya una realidad en muchos pa\u00edses. Jap\u00f3n es el caso m\u00e1s conocido: 2024 fue el decimosexto a\u00f1o consecutivo en que su poblaci\u00f3n disminuy\u00f3. Pero Jap\u00f3n es solo la punta de lanza de una tendencia m\u00e1s amplia: seg\u00fan las Naciones Unidas, sesenta y tres pa\u00edses que representan el 28% de la poblaci\u00f3n mundial experimentan actualmente un declive demogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el 55% de los pa\u00edses tienen ahora tasas de natalidad inferiores a 2,1, lo que significa que est\u00e1n por debajo de la \u00abtasa de reemplazo\u00bb: el n\u00famero necesario para mantener la poblaci\u00f3n nacional a largo plazo, sin inmigraci\u00f3n. Aunque la mayor\u00eda de estos pa\u00edses se encuentran en Asia Oriental, Europa y Norteam\u00e9rica, tambi\u00e9n incluyen pa\u00edses en desarrollo como Uruguay, Brasil, Chile, Ir\u00e1n y But\u00e1n, todos ellos muy por debajo de la tasa de reemplazo.<\/p>\n<p>El descenso de la poblaci\u00f3n intensifica los retos que plantea el aumento de la esperanza de vida. Como la gente vive m\u00e1s y nace menos, hay menos trabajadores en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n dependiente. En la Uni\u00f3n Europea, por cada persona mayor hay ahora solo tres trabajadores.<\/p>\n<p>Hace veinte a\u00f1os, la \u00abtasa de dependencia de la tercera edad\u00bb era de uno a cuatro; hace cuarenta a\u00f1os, de uno a cinco. Para los gobiernos que tratan de mantener el crecimiento del PIB al tiempo que proporcionan todo lo que necesita la poblaci\u00f3n en edad dependiente \u2014pensiones, escuelas, asistencia m\u00e9dica, etc.\u2014, estas tendencias demogr\u00e1ficas deber\u00edan ser motivo de alarma.<\/p>\n<p>Para la izquierda, enfrentarse al declive demogr\u00e1fico requiere desarrollar un an\u00e1lisis cr\u00edtico a tres niveles. En primer lugar, necesitamos una comprensi\u00f3n materialista de por qu\u00e9 el mundo tiende hacia tasas de fertilidad m\u00e1s bajas. En segundo lugar, necesitamos situar las presiones demogr\u00e1ficas dentro de una comprensi\u00f3n m\u00e1s amplia de la econom\u00eda pol\u00edtica para entender qu\u00e9 efectos es probable que esto tenga sobre el capitalismo en un futuro pr\u00f3ximo. Por \u00faltimo, debemos ofrecer un programa pol\u00edtico para abordar los profundos retos que plantea una poblaci\u00f3n en declive y envejecida, un programa que ofrezca una visi\u00f3n m\u00e1s amplia del florecimiento humano.<\/p>\n<p><b>Demograf\u00eda del feudalismo al capitalismo<\/b><\/p>\n<p>Para entender por qu\u00e9 se est\u00e1 produciendo el declive de la poblaci\u00f3n y por qu\u00e9 est\u00e1 ocurriendo ahora, primero tenemos que abordar la evoluci\u00f3n demogr\u00e1fica bajo el capitalismo hasta este punto. La escuela de la modernizaci\u00f3n dominante en demograf\u00eda describe un proceso de desarrollo relativamente sencillo, seg\u00fan el cual las sociedades preindustriales ten\u00edan altas tasas de natalidad y mortalidad, generando una poblaci\u00f3n estable y en lento aumento compuesta por muchas vidas que, tomando prestada una frase de Thomas Hobbes, eran \u00abbrutales y breves\u00bb.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n industrial trajo consigo la urbanizaci\u00f3n, momento en el que la poblaci\u00f3n empez\u00f3 a crecer pronunciadamente. Al principio, esta tendencia se vio impulsada por el descenso de las tasas de mortalidad; m\u00e1s tarde, por el descenso de las tasas de fecundidad. Cuando las tasas de fecundidad y mortalidad se estabilizaron en un nivel bajo, se produjo un nuevo equilibrio demogr\u00e1fico, con menos vidas que duraban m\u00e1s.<\/p>\n<p>El problema con este modelo est\u00e1ndar de transici\u00f3n demogr\u00e1fica es que los historiadores han descubierto una relaci\u00f3n mucho m\u00e1s compleja entre desarrollo y demograf\u00eda. Los hechos confunden la narrativa est\u00e1ndar porque en Europa Occidental, donde la revoluci\u00f3n industrial despeg\u00f3 por primera vez, las tasas de fertilidad tendieron a ser m\u00e1s altas en la fase inicial de la industrializaci\u00f3n que en las sociedades preindustriales.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, las tasas de fecundidad m\u00e1s elevadas de este periodo no se registraron en las ciudades, sino en las zonas rurales, donde la producci\u00f3n industrial desplazaba cada vez m\u00e1s a la mano de obra agraria. Fue este aumento de la fecundidad, y no el descenso de la mortalidad, lo que desencaden\u00f3 el <i>boom<\/i> demogr\u00e1fico de finales del siglo XVIII.<\/p>\n<p>Esto apunta a la realidad de que los cambios demogr\u00e1ficos se pusieron en marcha, no por la urbanizaci\u00f3n y la industrializaci\u00f3n como tales, sino por la proletarizaci\u00f3n. El ascenso del capitalismo como modo de producci\u00f3n dominante trajo consigo lo que el dem\u00f3grafo marxista Wally Seccombe denomina un nuevo \u00abr\u00e9gimen de fertilidad\u00bb. La din\u00e1mica de este r\u00e9gimen es fundamental para comprender la reproducci\u00f3n de la fuerza de trabajo, condici\u00f3n previa de todo modo de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el feudalismo, los campesinos ten\u00edan grandes incentivos para tener hijos porque cada ni\u00f1o representaba otro par de manos para trabajar la tierra y otro cuerpo capaz de cuidar de los padres en la vejez. Las limitaciones a la maternidad en las econom\u00edas de subsistencia estaban relacionadas con la capacidad de los hogares campesinos para acceder a suficientes tierras cultivables.<\/p>\n<p>Los hijos varones que no eran los primeros de la fila sol\u00edan esperar a disponer de tierras antes de casarse, ya que la producci\u00f3n agraria estaba \u00edntimamente ligada a la formaci\u00f3n del hogar. Eso pod\u00eda significar que las mujeres esperasen hasta mediados o finales de la veintena antes de procrear. Consciente del peligro de tener m\u00e1s hijos que tierras para trabajar, la familia campesina pretend\u00eda ser generosa sin ser excesiva, aunque la falta de acceso al control de la natalidad hac\u00eda que el tama\u00f1o de la familia acabara siendo superior al n\u00famero deseado.<\/p>\n<p>Con la aparici\u00f3n del capitalismo, muchos hogares rurales empezaron a dar prioridad a la producci\u00f3n de bienes para el mercado. En estos hogares \u00abprotoindustriales\u00bb, como los denomina Seccombe, la necesidad de un abundante suministro de tierra se redujo considerablemente, y con ella cualquier raz\u00f3n para aplazar el matrimonio. Adem\u00e1s, estos productores familiares independientes segu\u00edan utilizando a los ni\u00f1os como fuente de mano de obra desde una edad temprana. La edad del matrimonio se redujo, las mujeres empezaron a procrear antes y las tasas de fertilidad aumentaron.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n era algo diferente para los hogares de los \u00abproletarios tempranos\u00bb, situados normalmente en una ciudad o pueblo fabril rural. Estaban sometidos a una mercantilizaci\u00f3n m\u00e1s intensa: la vivienda solo pod\u00eda adquirirse mediante alquiler, y si ellos y sus hijos iban a trabajar, ten\u00edan que encontrar capitalistas que los emplearan.<\/p>\n<p>Estos hogares tampoco ten\u00edan motivos para aplazar el matrimonio, y como los salarios eran tan bajos, los ingresos procedentes del trabajo infantil pod\u00edan suponer una contribuci\u00f3n importante a los ingresos del hogar. As\u00ed pues, los hogares de los primeros proletarios ten\u00edan altas tasas de natalidad, pero tambi\u00e9n altas tasas de mortalidad, ya que las condiciones de los barrios marginales, plagados de enfermedades, provocaban un aumento de la mortalidad infantil. Por todo ello, la contribuci\u00f3n del hogar proletario temprano al crecimiento de la poblaci\u00f3n fue significativa, pero m\u00e1s limitada que la del hogar protoindustrial.<\/p>\n<p>Una vez establecido el nuevo r\u00e9gimen de fecundidad de los hogares protoindustriales y de los proletarios tempranos, el crecimiento demogr\u00e1fico se triplic\u00f3 entre 1750 y 1900 en Europa Occidental. En el periodo comprendido entre 1850 y 1870 hab\u00eda algo m\u00e1s de cinco hijos por familia. Esta cifra se redujo dr\u00e1sticamente a partir de entonces, con poco m\u00e1s de dos hijos por familia a principios del siglo XX. \u00bfA qu\u00e9 responde ese dr\u00e1stico descenso de la tasa de fecundidad a principios del siglo XX, tras un aumento tan r\u00e1pido?<\/p>\n<p>A medida que el capitalismo maduraba, los salarios de los trabajadores aumentaban y crec\u00eda la capacidad del trabajador asalariado (var\u00f3n) para cubrir las necesidades econ\u00f3micas de toda la familia. Adem\u00e1s, la escolarizaci\u00f3n obligatoria y el fin del trabajo infantil a tiempo completo hicieron que los hijos empezaran a convertirse en una carga econ\u00f3mica m\u00e1s que en un beneficio para la familia obrera. El control de la natalidad, aunque segu\u00eda estando culturalmente mal visto, se difund\u00eda cada vez m\u00e1s, aunque de forma desordenada. Las mujeres se volvieron m\u00e1s firmes con sus maridos sobre los riesgos econ\u00f3micos para la familia \u2014por no mencionar los riesgos para su propia salud\u2014 que surgir\u00edan si continuaban procreando hasta pasados los treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>A este hogar \u00abcapitalista maduro\u00bb le bastaba con dos o tres hijos. Fue el nacimiento de la estructura familiar del \u00abproveedor masculino\u00bb, un modelo de hogar que hoy se considera \u00abtradicional\u00bb pero que en realidad fue exclusivo del capitalismo y alcanz\u00f3 su punto \u00e1lgido en la Europa de la d\u00e9cada de 1950.<\/p>\n<p><b>Hogares capitalistas tard\u00edos<\/b><\/p>\n<p>El hogar capitalista tard\u00edo lleg\u00f3 a Europa con la incorporaci\u00f3n masiva de las mujeres al trabajo asalariado en el \u00faltimo cuarto del siglo XX. Con el movimiento de liberaci\u00f3n de la mujer en auge, se produjeron r\u00e1pidas mejoras en el acceso a la anticoncepci\u00f3n, el derecho al aborto, la educaci\u00f3n sexual y la igualdad salarial. Con las dos parejas dedicadas al trabajo asalariado, la atenci\u00f3n a la crianza de los hijos se redujo.<\/p>\n<p>Las expectativas culturales tambi\u00e9n cambiaron a medida que la religiosidad disminu\u00eda y la vida social se hipermercantilizaba. Al individualizarse la sociedad y aumentar nuestra capacidad de consumo ostentoso, los h\u00e1bitos de consumo personalizados (o \u00abpreferencias culturales\u00bb) empezaron a conformar la identidad de los trabajadores tanto o m\u00e1s que los lazos familiares.<\/p>\n<p>Cuando hay tantos bienes y servicios que comprar, \u00bfqui\u00e9n tiene tiempo y dinero para los hijos? El desarrollo del \u00abyo neoliberal\u00bb significa aprovechar al m\u00e1ximo todas las horas del d\u00eda para desarrollar habilidades, \u00abestablecer contactos\u00bb, mejorar el cuerpo en el gimnasio y aumentar el perfil en las redes sociales con fotos de vacaciones ex\u00f3ticas. Criar a los hijos es un obst\u00e1culo para participar plenamente en esta cultura del \u00abajetreo\u00bb.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista econ\u00f3mico, la crianza de los hijos requiere mucho trabajo y mucho espacio, dos factores caros en las econom\u00edas capitalistas avanzadas. Tener hijos puede perjudicar activamente las perspectivas profesionales, sobre todo para las madres, de quienes se sigue esperando que dediquen m\u00e1s tiempo a la reproducci\u00f3n social que los padres.<\/p>\n<p>Ahora se anima a los trabajadores a cultivar sus carreras como una mercanc\u00eda por derecho propio y temen que tomarse tiempo libre signifique que sus colegas puedan usurparles un eventual ascenso. En este contexto en el que los hijos se consideran un lujo costoso que se interpone en nuestro \u00abdesarrollo\u00bb individual, las tasas de natalidad han descendido en todas las clases sociales, aunque los hogares con ingresos bajos siguen teniendo m\u00e1s hijos que los de ingresos altos.<\/p>\n<p>Desde la d\u00e9cada de 1970, las tasas de matrimonio han disminuido en todos los estados miembros de la Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos, mientras que la edad media a la que tanto hombres como mujeres se casan ha aumentado significativamente. Una encuesta realizada en 2019 en Estados Unidos revel\u00f3 que casi dos quintas partes de las personas de entre veinticinco y cincuenta y cuatro a\u00f1os no estaban casadas ni viv\u00edan en pareja, lo que supone un aumento sustancial respecto al 29% de 1990. Los hombres y mujeres en pareja ten\u00edan muchas m\u00e1s probabilidades de vivir con un hijo que sus hom\u00f3logos sin pareja.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica del descenso de los nacimientos en los hogares del capitalismo tard\u00edo no es exclusiva de Europa o del Norte global: de hecho, es en gran medida consistente a nivel mundial, independientemente de las diferencias pol\u00edticas o culturales, un recordatorio de la potente fuerza que ha sido y sigue siendo la globalizaci\u00f3n a pesar de sus desaf\u00edos recientes. Philip Pilkington ha descubierto que el punto de inflexi\u00f3n medio para que las tasas de natalidad caigan por debajo de la tasa de reemplazo es cuando la renta per c\u00e1pita alcanza los 20.000 d\u00f3lares. Ha argumentado que se trata de una ley del desarrollo capitalista (tard\u00edo), apod\u00e1ndola la \u00abtendencia decreciente de la tasa de poblaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Marx argumentaba que exist\u00eda una contradicci\u00f3n en el modo de producci\u00f3n capitalista entre el valor del trabajo \u2014la fuente \u00faltima de rentabilidad\u2014 y la tecnolog\u00eda que ahorra trabajo: a medida que la tecnolog\u00eda se hace cada vez m\u00e1s importante para el proceso de producci\u00f3n, se crea una tendencia decreciente de la tasa de ganancia.<\/p>\n<p>Pilkington cree que podemos identificar una contradicci\u00f3n \u00abmucho m\u00e1s profunda\u00bb entre las necesidades estructurales demogr\u00e1ficas del capitalismo en su conjunto (que requiere el crecimiento de la poblaci\u00f3n para sostener la acumulaci\u00f3n perpetua de capital) y el \u00abimperativo de trabajo y consumo\u00bb de cada trabajador en las econom\u00edas capitalistas maduras, que genera incentivos socioecon\u00f3micos para no tener hijos: \u00abParece que en las sociedades ricas la gente se ve cada vez m\u00e1s como trabajadora y consumidora primero y progenitora despu\u00e9s\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es an\u00e1logo al concepto de James O\u2019Connor de la \u00absegunda contradicci\u00f3n del capital\u00bb. Para O\u2019Connor exist\u00eda una contradicci\u00f3n fundamental entre el implacable af\u00e1n de acumulaci\u00f3n del capital y la necesidad del sistema capitalista en general de mantener un planeta ecol\u00f3gicamente habitable que haga viable esa acumulaci\u00f3n. El propio capital socava las condiciones ecol\u00f3gicas para sostener la producci\u00f3n capitalista. Del mismo modo, el proceso de mercantilizaci\u00f3n vincula a los trabajadores m\u00e1s profundamente a las formas capitalistas de trabajo y de vida pero, al hacerlo, reduce los incentivos para que los trabajadores se dediquen a la reproducci\u00f3n humana, un proceso que nunca puede ser totalmente mercantilizado.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podemos pensar en esto a nivel de empresa. La licencia por maternidad o paternidad es algo malo para el negocio. A corto plazo, una empresa debe encontrar mano de obra temporal para sustituir a quienes no trabajan, lo que aumenta sus costes. A largo plazo, una madre trabajadora que tiene tres hijos estar\u00e1 sin trabajar m\u00e1s de un a\u00f1o en total (como m\u00ednimo), poniendo en peligro el desarrollo del \u00abcapital humano\u00bb en el que la empresa ha invertido.<\/p>\n<p>Esto explica por qu\u00e9 uno de cada cinco empresarios sigue esperando que sus trabajadoras se reincorporen al trabajo antes de que finalice su licencia por maternidad, mientras que un tercio de los directivos del Reino Unido admite ser reacio a contratar mujeres por si se quedan embarazadas. Sin embargo, a nivel global, las empresas necesitan que los trabajadores se dediquen a la reproducci\u00f3n humana para mantener la plantilla a largo plazo. Lo que cada empresa particular espera es que sean las trabajadoras de <i>otra<\/i> empresa las que dejen de trabajar como asalariadas para dedicarse a la maternidad.<\/p>\n<p>Por supuesto, al igual que ocurre con la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, siempre hay tendencias compensatorias. \u00bfCu\u00e1les son las soluciones estructurales que el capitalismo puede encontrar para hacer frente a esta tercera contradicci\u00f3n del capital, la tendencia decreciente de la tasa de poblaci\u00f3n?<\/p>\n<p><b>La gran inversi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En su libro de 2020, <i>The Great Demographic Reversal: Ageing Societies, Waning Inequality, and an Inflation Revival<\/i>, los economistas Charles Goodhart y Manoj Pradhan identifican tres posibles soluciones estructurales para las econom\u00edas capitalistas avanzadas al problema del descenso de la poblaci\u00f3n: la automatizaci\u00f3n, el aumento de la edad de jubilaci\u00f3n y el uso de la abundante oferta de mano de obra de \u00c1frica y la India, ya sea mediante la inmigraci\u00f3n o la deslocalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el caso de la automatizaci\u00f3n, muchos capitalistas depositan sus esperanzas de futuro en la inteligencia artificial, pero a\u00fan no se ha demostrado su capacidad para aumentar la productividad de forma generalizada. Incluso si aceptamos proyecciones ambiciosas sobre el impacto de la IA en el empleo y la productividad, hay pocas probabilidades de que pueda compensar todos los efectos del declive demogr\u00e1fico, sobre todo porque a medida que la poblaci\u00f3n envejezca, habr\u00e1 una mayor necesidad de trabajo asistencial, que es uno de los trabajos m\u00e1s dif\u00edciles de automatizar. Como afirman Goodhart y Pradhan, \u00abpor cada puesto de trabajo que la automatizaci\u00f3n puede o no hacer prescindible, hay un puesto de trabajo que casi con total seguridad surgir\u00e1 en los cuidados relacionados con la edad\u00bb.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, para mantener el PIB ser\u00e1 necesario que la productividad aumente al mismo ritmo que la reducci\u00f3n de la mano de obra total, o incluso m\u00e1s. El gigante de la consultor\u00eda McKinsey prev\u00e9 que Francia e Italia tendr\u00e1n que triplicar la productividad de aqu\u00ed a 2050 para compensar los efectos de los cambios demogr\u00e1ficos; Espa\u00f1a deber\u00e1 cuadruplicarla. Dado que la productividad se ha estancado en Europa desde la crisis financiera de 2008, es probable que esa sea una tarea imposible.<\/p>\n<p>En cuanto al aumento de la edad de jubilaci\u00f3n, ya se est\u00e1 produciendo en todas las econom\u00edas avanzadas, pero lentamente y sin acercarse al aumento de la esperanza de vida. Los gobiernos se han dado cuenta de que intentar aumentar la edad de jubilaci\u00f3n es pol\u00edticamente letal, entre otras cosas porque los mayores de sesenta a\u00f1os representan un grupo demogr\u00e1fico cada vez m\u00e1s numeroso y con altos niveles de participaci\u00f3n electoral. Este envejecimiento de la pol\u00edtica se ha bautizado como \u00abresurgimiento <i>boomer<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, las enfermedades cerebrales asociadas a la vejez, como la demencia y el Parkinson, no reducen directamente la esperanza de vida, pero s\u00ed imposibilitan seguir trabajando. Esto pone un l\u00edmite bastante r\u00edgido al grado en que las mejoras en la esperanza de vida pueden conducir a aumentos en la edad jubilatoria.<\/p>\n<p>Es probable que la inmigraci\u00f3n procedente de pa\u00edses con poblaciones que siguen creciendo r\u00e1pidamente \u2014sobre todo, en un futuro pr\u00f3ximo, los pa\u00edses africanos y la India\u2014 represente una forma importante de que los pa\u00edses m\u00e1s ricos aumenten la oferta de mano de obra en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. Seg\u00fan las previsiones de la ONU, la poblaci\u00f3n de Estados Unidos seguir\u00e1 creciendo hasta finales de siglo debido exclusivamente a la inmigraci\u00f3n y, como consecuencia, aumentar\u00e1 en m\u00e1s de un tercio (151 millones de personas). Si hoy se cerraran las fronteras, como defienden (al menos ret\u00f3ricamente) los populistas de extrema derecha, el descenso de la poblaci\u00f3n en Estados Unidos comenzar\u00eda ya en 2035.<\/p>\n<p>La inmigraci\u00f3n, especialmente en sectores como la salud y la asistencia social, ya est\u00e1 paliando los peores efectos del declive demogr\u00e1fico en muchos pa\u00edses del Norte global. Sin embargo, en un mundo en el que la mayor\u00eda de los pa\u00edses tienen poblaciones en declive, no todos los Estados tendr\u00e1n el poder de atracci\u00f3n de Estados Unidos a la hora de convocar a trabajadores cualificados.<\/p>\n<p>Ya podemos ver indicios de las consecuencias que trae aparejado un enfoque hipermercantilizado de la inmigraci\u00f3n, con inmigrantes y refugiados que mueren al intentar cruzar el Mediterr\u00e1neo mientras los pa\u00edses del Sur global reciben suculentas sumas por enviar a sus m\u00e9dicos y enfermeras a Europa. Es probable que esta terrible divisi\u00f3n de los migrantes entre aquellos que resultan \u00fatiles y los que son desechables para el capitalismo occidental se generalice a medida que la mano de obra sea cada vez m\u00e1s escasa.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de las empresas con sede en el Norte global que establecen su producci\u00f3n en pa\u00edses del Sur global \u2014con salarios bajos y abundante mano de obra\u2014 tambi\u00e9n est\u00e1 bien documentado. La integraci\u00f3n de China en el capitalismo mundial a partir de 1978 duplic\u00f3 con creces la oferta mundial de mano de obra en el espacio de treinta a\u00f1os, seg\u00fan Goodhart y Pradhan, lo que tuvo el efecto de socavar el poder sindical en todo el mundo, ejercer una presi\u00f3n deflacionista sobre la econom\u00eda mundial e impulsar los beneficios empresariales. Sin embargo, a medida que la econom\u00eda china fue madurando y su propia tasa de fertilidad cay\u00f3 en picada \u2014pasando en solo siete a\u00f1os de una pol\u00edtica estatal de un solo hijo para contener el tama\u00f1o de la familia a una poblaci\u00f3n en declive\u2014, ya no ofrece la misma abundante mano de obra barata para el capitalismo mundial que anta\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00bfPodr\u00edan India o \u00c1frica ser \u00abla nueva China\u00bb y salvar al capitalismo de la escasez de mano de obra? S\u00ed y no. Al igual que China, tanto \u00c1frica como India tienen enormes poblaciones y gobiernos \u00e1vidos de \u00abinversi\u00f3n interna\u00bb. Pero China, bajo el gobierno del Partido Comunista, ha experimentado un nivel de control y coordinaci\u00f3n estatal que ni \u00c1frica ni la India pueden reproducir.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el papel de China en la globalizaci\u00f3n de las d\u00e9cadas de 1990 y 2000 se sustent\u00f3 en unas libertades comerciales sin precedentes en el llamado momento unipolar, cuando la hegemon\u00eda estadounidense era incuestionable. Con el conflicto de las grandes potencias de nuevo a la orden del d\u00eda y la r\u00e1pida erecci\u00f3n de barreras comerciales, sobre todo por parte de Estados Unidos, ya no puede garantizarse la f\u00e1cil circulaci\u00f3n de capitales a trav\u00e9s de las fronteras.<\/p>\n<p>Aunque todas las soluciones estructurales descritas anteriormente pueden compensar la presi\u00f3n demogr\u00e1fica hasta cierto punto, el problema es de escala. Se prev\u00e9 que Italia pierda diez millones de habitantes en los pr\u00f3ximos veinticinco a\u00f1os: el efecto combinado de la IA, los cambios en las pensiones y el aumento de la inmigraci\u00f3n no podr\u00e1 contrarrestar el peso de semejante presi\u00f3n demogr\u00e1fica. Incluso si los gobiernos de pa\u00edses como Italia fueran capaces de provocar un aumento de las tasas de fertilidad a trav\u00e9s de pol\u00edticas pronatalistas, se necesitar\u00edan varias d\u00e9cadas para invertir el impulso de la disminuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n, debido a la disminuci\u00f3n del n\u00famero de mujeres en edad f\u00e9rtil.<\/p>\n<p><b>Menos gente, m\u00e1s conflictos<\/b><\/p>\n<p>Podemos, por consiguiente, suponer sin temor a equivocarnos que los efectos del declive demogr\u00e1fico ser\u00e1n importantes para el capitalismo, pese a las tendencias contrarias. \u00bfCu\u00e1les ser\u00e1n esos efectos desde el punto de vista de la econom\u00eda pol\u00edtica?<\/p>\n<p>Goodhart y Pradhan argumentan convincentemente que en un mundo con menos gente es probable que haya m\u00e1s conflictos. En primer lugar, a medida que aumente la tasa de dependencia, habr\u00e1 mucha m\u00e1s gente consumiendo sin producir, lo que actuar\u00e1 como fuente permanente de presi\u00f3n inflacionaria. Adem\u00e1s, al reducirse la mano de obra, el mercado laboral se estrechar\u00e1, lo que provocar\u00e1 un resurgimiento de la fuerza sindical al aumentar el poder de negociaci\u00f3n de los trabajadores. La demanda de aumentos salariales ser\u00e1 otro factor que garantizar\u00e1 que la era de la baja inflaci\u00f3n quede pronto muy atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Algunos han argumentado que los efectos inflacionistas de la presi\u00f3n demogr\u00e1fica no son tan claros, se\u00f1alando el hecho de que Jap\u00f3n ha experimentado presiones deflacionistas mientras experimentaba un descenso de la poblaci\u00f3n. En general, los economistas ponen a Jap\u00f3n como ejemplo de que los cambios demogr\u00e1ficos no son motivo de preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El problema con esta l\u00ednea de argumentaci\u00f3n es que Jap\u00f3n no puede analizarse aisladamente. Su crisis demogr\u00e1fica comenz\u00f3 unas dos d\u00e9cadas antes de que el resto del mundo empezara a avanzar en la misma direcci\u00f3n, en un momento en que la mayor\u00eda de los pa\u00edses segu\u00edan registrando un fuerte crecimiento de la poblaci\u00f3n y China, en particular, registraba regularmente niveles de crecimiento del PIB de dos d\u00edgitos. El capital japon\u00e9s invirti\u00f3 cada vez m\u00e1s en China para aprovechar su abundante oferta de mano de obra barata, sorteando algunas de las dificultades de su mercado laboral interno.<\/p>\n<p>En un contexto de declive demogr\u00e1fico generalizado, esta v\u00eda de escape para el capital ser\u00e1 dif\u00edcil de encontrar. Como argumentan Goodhart y Pradhan: \u00abJap\u00f3n evolucion\u00f3 como lo hizo precisamente porque el resto del mundo estaba rebosante de mano de obra exactamente cuando la oferta de mano de obra de Jap\u00f3n estaba menguando\u00bb.<\/p>\n<p>La persistencia de la inflaci\u00f3n supondr\u00e1 una sacudida para un sistema financiero construido desde 2008 para una era de \u00abdeflaci\u00f3n de la deuda\u00bb, en la que se espera que la inflaci\u00f3n y los tipos de inter\u00e9s se mantengan en niveles m\u00ednimos. Los bancos centrales querr\u00e1n subir los tipos para frenar la inflaci\u00f3n, pero los gobiernos presionar\u00e1n en la otra direcci\u00f3n para evitar el cese de pago de la deuda y la recesi\u00f3n. Es probable que estas tensiones hagan resurgir las demandas de que se ponga fin a la \u00abindependencia\u00bb de los bancos centrales en el contexto de nuevas turbulencias financieras.<\/p>\n<p>En esta visi\u00f3n del futuro, la evoluci\u00f3n que hemos visto tras la crisis pand\u00e9mica, con la inflaci\u00f3n y las huelgas convirti\u00e9ndose de nuevo en factores pol\u00edticamente relevantes, demostrar\u00e1 haber sido el comienzo de un nuevo periodo en el sistema mundial. Un periodo en el que el conflicto de clases y la inestabilidad social se convertir\u00e1n en la norma, a medida que los vientos de cola de la globalizaci\u00f3n y el auge de China se desvanezcan y los vientos demogr\u00e1ficos empiecen a hacerse sentir.<\/p>\n<p><b>Musk y los pa\u00f1ales para adultos<\/b><\/p>\n<p>No hay soluciones pol\u00edticas f\u00e1ciles para restaurar las tasas de fertilidad al nivel de reemplazo una vez que han ca\u00eddo significativamente por debajo de la cifra m\u00e1gica de 2,1. Aunque una financiaci\u00f3n m\u00e1s generosa de las guarder\u00edas puede aumentar el atractivo de tener hijos al hacerlo m\u00e1s asequible, el ejemplo de Suecia, que cuenta con las licencias por maternidad y paternidad y los sistemas de guarder\u00edas m\u00e1s generosos del mundo, demuestra que no se trata de una soluci\u00f3n milagrosa. La tasa de fertilidad de Suecia aument\u00f3 en la primera d\u00e9cada de este siglo, lo que llev\u00f3 a algunos a aclamar sus programas de bienestar como la respuesta, pero desde 2010 ha ca\u00eddo constantemente y ahora est\u00e1 en 1,5, muy por debajo de la tasa de reemplazo.<\/p>\n<p>De hecho, de todas las econom\u00edas avanzadas, solo hay un pa\u00eds que ha demostrado que puede contrarrestar la tendencia a la baja de las tasas de natalidad: Israel. La tasa de fecundidad del Estado sionista alcanz\u00f3 su nivel m\u00e1s bajo en 1992, con un 2,7, antes de aumentar y estabilizarse en torno al 2,9, muy por encima de la tasa de reemplazo. Una combinaci\u00f3n de la agenda pronatalista del Estado, que exhorta a la poblaci\u00f3n a reproducirse en una carrera demogr\u00e1fica para superar en n\u00famero a los palestinos, y las alt\u00edsimas tasas de natalidad de la comunidad jud\u00eda ultraortodoxa, le ha permitido desafiar la tendencia mundial de disminuci\u00f3n de las tasas de natalidad a medida que aumenta la renta per c\u00e1pita. Parece que la \u00fanica defensa segura contra el descenso de la poblaci\u00f3n es una sociedad de colonos intensamente religiosa.<\/p>\n<p>El sionismo puede servir de inspiraci\u00f3n a los sectores del movimiento pronatalista del Norte global influidos por el eugenismo, cuyos partidarios est\u00e1n preocupados espec\u00edficamente por el descenso de las tasas de natalidad entre la poblaci\u00f3n blanca. La creciente popularidad de la teor\u00eda de la conspiraci\u00f3n del \u00abgran reemplazo\u00bb, seg\u00fan la cual las \u00e9lites est\u00e1n orquestando un \u00abborrado\u00bb de los blancos a trav\u00e9s de la inmigraci\u00f3n, nos muestra c\u00f3mo el descenso de la poblaci\u00f3n en el Norte global puede inspirar la paranoia racista. Estas ideas se mezclan con una cr\u00edtica patriarcal que culpa a la expansi\u00f3n de los derechos de la mujer, incluido el acceso al aborto y la anticoncepci\u00f3n, de reducir la fertilidad. No hay m\u00e1s que ver la creciente popularidad en redes sociales de los ultraderechistas <i>tradwives<\/i>, que promueven la idea de que la vida era mejor cuando el lugar de la mujer estaba en el hogar.<\/p>\n<p>Elon Musk se ha convertido en uno de los principales propagandistas de la extrema derecha mundial sobre la cuesti\u00f3n del descenso de la poblaci\u00f3n. A la persona m\u00e1s rica del mundo se la puede encontrar tuiteando regularmente las \u00faltimas estad\u00edsticas sobre el descenso de la poblaci\u00f3n en Jap\u00f3n y Corea del Sur, argumentando que \u00abel colapso de la tasa de natalidad es, con diferencia, el mayor peligro al que se enfrenta la civilizaci\u00f3n\u00bb. Ha discutido el tema en reiteradas ocasiones, incluyendo una entrevista con Tucker Carlson sobre el problema de los \u00abpa\u00f1ales para adultos\u00bb, aduciendo que ahora se puede \u00absatisfacer el instinto l\u00edmbico pero no procrear\u00bb. Musk incluso ha invertido parte de su dinero en dotar a su versi\u00f3n del pronatalismo de un barniz intelectual a trav\u00e9s de la \u00abPopulation Wellbeing Initiative\u00bb de la Universidad de Texas en Austin.<\/p>\n<p>Aunque Musk y otros neoconservadores son, con diferencia, quienes m\u00e1s se pronuncian sobre la cuesti\u00f3n del descenso de la poblaci\u00f3n, tienen dificultades para proponer algo que se parezca remotamente a una soluci\u00f3n. Suponiendo, por ejemplo, que el derecho al aborto en Estados Unidos (extremadamente popular entre los ciudadanos del pa\u00eds) lograra ser restringido en los cincuenta estados, no hay pruebas que sugieran que cambiar\u00eda las reglas del juego en lo que respecta a las tasas de fertilidad.<\/p>\n<p>Incluso si imaginamos que la vuelta al hogar de \u00abproveedor masculino\u00bb al estilo de los a\u00f1os 50 fuera pol\u00edticamente factible, sin trabajadoras en la econom\u00eda formal la econom\u00eda capitalista moderna simplemente colapsar\u00eda de la noche a la ma\u00f1ana. Y la soluci\u00f3n m\u00e1s viable y compatible con el capitalismo \u2014m\u00e1s inmigraci\u00f3n\u2014 es precisamente el \u00abproblema\u00bb contra el que m\u00e1s arremete la extrema derecha.<\/p>\n<p>Ser\u00eda un error permitir que Musk y compa\u00f1\u00eda dominaran el debate sobre el declive de la poblaci\u00f3n o desestimar los temores acerca del cambio demogr\u00e1fico como meras teor\u00edas conspirativas. La realidad es que ya existen graves presiones demogr\u00e1ficas y, en un futuro pr\u00f3ximo, muchos pa\u00edses se enfrentar\u00e1n al tipo de situaci\u00f3n de crisis que ya existe en Jap\u00f3n. La izquierda deber\u00eda tomarse en serio la perspectiva del declive demogr\u00e1fico y tratar de hacerle frente ofreciendo una visi\u00f3n inspiradora para el futuro de la humanidad.<\/p>\n<p><b>Respuestas socialistas<\/b><\/p>\n<p>Cada \u00e9poca tiene su propia ley de poblaci\u00f3n, afirm\u00f3 Marx en el volumen 1 de <i>El capital<\/i>. Pero nunca lleg\u00f3 a explicar cu\u00e1les eran esas leyes en el capitalismo, limit\u00e1ndose a una cr\u00edtica contundente de lo equivocado de las nociones de Thomas Malthus sobre la cat\u00e1strofe demogr\u00e1fica que se avecinaba. Las generaciones posteriores de marxistas han adoptado la cr\u00edtica de Marx a Malthus; sin embargo, en este proceso, tiraron al beb\u00e9 demogr\u00e1fico junto con el agua de la ba\u00f1era maltusiana. Como escribi\u00f3 Seccombe en 1983: \u00abEn el proceso de descartar a Malthus y a sus sucesores, los marxistas hemos cedido el terreno a nuestros enemigos\u00bb.<\/p>\n<p>Cuatro d\u00e9cadas despu\u00e9s, el debate demogr\u00e1fico ha cambiado enormemente, en tanto la ansiedad por la superpoblaci\u00f3n ha dado paso al p\u00e1nico por la despoblaci\u00f3n. Sin embargo, los socialistas siguen en gran medida ausentes del debate, a pesar de que la tradici\u00f3n marxista puede ofrecer herramientas intelectuales y pol\u00edticas serias con las que cultivar una alternativa a las ideas de nuestros enemigos neoliberales y de extrema derecha. He aqu\u00ed algunas coordenadas para entrar en esta batalla.<\/p>\n<p>En primer lugar, la izquierda no deber\u00eda dar rienda suelta a las ideas neomalthusianas que presentan la disminuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n como una gran ventaja para el medio ambiente. Aunque un menor n\u00famero de personas, especialmente en el Norte global, reducir\u00e1 las emisiones globales de carbono en un grado limitado, no cambiar\u00e1 las reglas del juego mientras los imperativos de la producci\u00f3n y distribuci\u00f3n globales sigan bas\u00e1ndose en la acumulaci\u00f3n de capital. Ese es el verdadero motor de los gases de efecto invernadero, no los individuos y sus h\u00e1bitos de consumo. Al igual que la geoingenier\u00eda no ofrece un atajo para los cambios estructurales radicales necesarios para detener el desastre ecol\u00f3gico, tampoco lo hace el descenso de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la izquierda deber\u00eda preocuparse por lo que les ocurre a las sociedades con tasas de dependencia cada vez mayores. Existe un riesgo real de que los servicios p\u00fablicos, especialmente la asistencia social, colapsen si no hay suficientes trabajadores para mantenerlos. Aunque los ricos siempre podr\u00e1n contratar a cuidadores privados, son los ancianos de la clase trabajadora y sus hijas e hijos quienes m\u00e1s sufren la desaparici\u00f3n o el deterioro de los servicios p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Ya existe una crisis silenciosa por la falta de apoyo gubernamental a las familias que intentan hacer frente a parientes ancianos que sufren demencia y otras enfermedades de la vejez. La izquierda tiene que dar respuestas a los graves problemas de atenci\u00f3n a los que se enfrentan las personas mayores y sus seres queridos.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la izquierda deber\u00eda gastar menos energ\u00eda en argumentos moralistas sobre la inmigraci\u00f3n y centrarse m\u00e1s en inyectar algo de realismo al debate. La realidad es que pa\u00edses como Espa\u00f1a y Alemania ya estar\u00edan cerca de una crisis demogr\u00e1fica de nivel japon\u00e9s si no fuera porque, a diferencia de Jap\u00f3n, millones de inmigrantes han llegado en la \u00faltima d\u00e9cada y han evitado los peores efectos del declive de la poblaci\u00f3n. Sin los cuidadores inmigrantes, el sistema de asistencia social brit\u00e1nico ya habr\u00eda colapsado por completo.<\/p>\n<p>Hasta ahora, los gobiernos del Norte global han sido capaces de disimular la contradicci\u00f3n de entregarse a una ret\u00f3rica antinmigraci\u00f3n y, en la pr\u00e1ctica, seguir garantizando que haya suficientes trabajadores inmigrantes para cubrir las necesidades del sistema. La izquierda deber\u00eda ofrecer una cr\u00edtica pol\u00edticamente m\u00e1s incisiva de esta hipocres\u00eda.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, en contraste con las fuerzas de derecha, la izquierda puede ofrecer un programa capaz ce reducir significativamente la carga financiera de la crianza de los hijos. Sus puntos clave incluyen guarder\u00edas gratuitas y gestionadas p\u00fablicamente, transporte p\u00fablico accesible y el aumento exponencial de las viviendas p\u00fablicas. Al proporcionar servicios b\u00e1sicos universales que hagan asequible la vida, todo el mundo, independientemente de sus ingresos, puede ser libre de tomar sus propias decisiones sobre si tener hijos o no, sin preocuparse de c\u00f3mo lo gestionar\u00e1 en t\u00e9rminos de dinero y tiempo.<\/p>\n<p>Esto tambi\u00e9n significa liberar a las mujeres de la doble carga de trabajo remunerado y trabajo de cuidados no remunerado que a menudo se espera que soporten, aumentando el tama\u00f1o y la remuneraci\u00f3n de la econom\u00eda de los cuidados y garantizando ingresos para todos los cuidadores. No se trata de incentivar la maternidad como tal: se trata de empoderar a las mujeres en particular para que puedan decidir por s\u00ed mismas si quieren tener hijos, libres de las restricciones financieras y patriarcales. Dado que la mayor\u00eda de las mujeres de las econom\u00edas avanzadas no tienen tantos hijos como desear\u00edan, es probable que la colectivizaci\u00f3n de los costes y la mano de obra de la reproducci\u00f3n social favorezca las tasas de fertilidad, aunque el caso de Suecia sugiere que no hay garant\u00edas.<\/p>\n<p>En quinto lugar, es muy probable que dentro de medio siglo la poblaci\u00f3n mundial sea inferior a la actual, independientemente de los cambios pol\u00edticos que se produzcan de aqu\u00ed a entonces. Esto no tiene por qu\u00e9 ser un desastre social, siempre y cuando la velocidad de la disminuci\u00f3n de la poblaci\u00f3n no sea demasiado r\u00e1pida y compensemos el hecho de que haya menos seres humanos compartiendo lo que tenemos de forma m\u00e1s equitativa. La lucha distributiva adquiere a\u00fan mayor importancia en el contexto del declive demogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>En \u00faltima instancia, deber\u00edamos ofrecer un horizonte para la crianza de los hijos que se libere de las formas de vida mercantilizadas. La presi\u00f3n de una vida individualista y orientada a la carrera profesional hace que muchas mujeres en particular sientan que tener hijos es una carga. Una sociedad m\u00e1s igualitaria, en la que los trabajadores no tengan que temer las interrupciones de su carrera porque trabajan en empresas en las que tienen poder, y en la que la actividad social colectiva se valore m\u00e1s que el consumo ostentoso, puede ser el \u00fanico camino viable a largo plazo para sostener la poblaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Una sociedad que ofrezca un entorno favorable a la formaci\u00f3n de la familia ser\u00eda aquella en la que los adultos no sientan que criar a los hijos es algo que exige un sacrificio personal considerable de sus objetivos individuales, sino que lo vean como una parte de una vida socialmente satisfactoria y una contribuci\u00f3n a un proyecto m\u00e1s amplio de solidaridad intergeneracional. Esta transformaci\u00f3n del tejido social solo ser\u00eda posible modificando los incentivos materiales de modo que la cooperaci\u00f3n tuviera m\u00e1s valor para los trabajadores que la competencia. En otras palabras, el camino hacia una humanidad floreciente pasa por el socialismo.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Florencia Oroz<\/p>\n<p>Fuente: <em>Jacobin lat<\/em>, 15 de febrero de 2025 (<a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2025\/02\/el-declive-demografico-transformara-el-mundo\/\">https:\/\/jacobinlat.com\/2025\/02\/el-declive-demografico-transformara-el-mundo\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El crecimiento demogr\u00e1fico se ha ralentizado e incluso invertido en muchos pa\u00edses, una tendencia con implicaciones sociales de gran alcance<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17300,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2224],"tags":[],"class_list":["post-17299","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-demografia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17299","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17299"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17299\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17302,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17299\/revisions\/17302"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}