{"id":173,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=173"},"modified":"2020-02-12T13:09:39","modified_gmt":"2020-02-12T12:09:39","slug":"la-democracia-un-gobierno-del-pueblo-o-un-arma-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=173","title":{"rendered":"La democracia \u00bfun gobierno del pueblo o un arma del poder?"},"content":{"rendered":"<p>Declaramos que en este territorio gobierna y gobernar\u00e1n siempre nuestras autoridades aut\u00f3nomas, porque a ellos los necesitamos, porque nos respetan, porque los conocemos y nos conocen, porque nos obedecen y los sabemos obedecer [&#8230;]<br \/>\nNosotros que ya decidimos luchar, sabemos muy bien que nuestra lucha es justa y necesaria para todos los pobres, que aunque nieguen y lo renieguen, la lucha ser\u00e1 para los hijos y su futuro, y es nuestra tarea ganarla, para dejarles un mundo m\u00e1s justo, que ahorita no hay, pero que estamos aprendiendo a construir. Por eso tenemos problemas y por eso luchamos.<br \/>\nAhorita para nosotros que estamos luchando, s\u00f3lo nos queda la c\u00e1rcel y la muerte, ah\u00ed lo demuestran las acciones de los poderosos \u00bfy ustedes hermanos? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1n haciendo? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n dirigiendo su lucha? Luchar junto al poderoso los llevar\u00e1 siempre a un camino m\u00e1s c\u00f3modo y menos cansado, sin tantos sufrimientos, pero luchar al lado del pueblo, hay muchos sufrimientos, tristezas y cansancios porque all\u00ed hay rebeld\u00eda y resistencia, pero con la esperanza de un nuevo amanecer de libertad, justicia y democracia.<\/p>\n<p>Discurso de Claribel durante la manifestaci\u00f3n en defensa del municipio aut\u00f3nomo Tierra y Libertad, 11 de mayo de1998.<\/p>\n<p>La democracia es inseparable de la \u00e9tica, la libertad y la justicia. Sin embargo muchas veces, a lo largo de su milenaria historia, ha sido degradada, restringida y aprisionada por los poderosos, que la esgrimen como un arma contra otros seres humanos hasta hacer estallar sus sentidos m\u00e1s elementales: cuando el ej\u00e9rcito m\u00e1s terrible del planeta lanza bombas de fragmentaci\u00f3n sobre el pueblo de Bagdad, env\u00eda misiles contra los periodistas y condena a una muerte lenta, dolorosa y prematura incluso a ni\u00f1os que todav\u00eda no nacen, al sembrar de municiones de uranio empobrecido los campos y los barrios de su patria.<\/p>\n<p>En nombre de la democracia se libran y enmascaran todo tipo de batallas en todo el mundo. \u00abLa democracia ser\u00eda una palabra muy pobre si no fuera definida por los campos de batalla en los que tantos hombres y mujeres combatieron por ella\u00bb, dice Alain Touraine. Se trata de una palabra, una idea, una utop\u00eda cargada de significados. La historia de la ambig\u00fcedad y la polisemia del t\u00e9rmino (es decir, su capacidad para contener m\u00faltiples sentidos) es tan antigua como el concepto mismo. No obstante, sus significados no flotan libremente. Si bien flotan, naufragan y chocan entre s\u00ed, lo hacen atados a los intereses, los agravios y las esperanzas de muy variados pilotos y tripulantes.<\/p>\n<p>Ya dec\u00eda Arist\u00f3teles que la democracia es el gobierno del pueblo y suena bien siempre y cuando uno se olvide de que ese supuesto pueblo se reduc\u00eda a un pu\u00f1ado de ciudadanos libres que cre\u00edan tener el derecho de ser propietarios de otros seres humanos; de los que eran arrancados por la fuerza de sus pueblos, hablaban otras lenguas y viv\u00edan otras culturas: los esclavos, quienes no eran considerados como parte del pueblo ni ten\u00edan derecho a formar parte de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Desde entonces qued\u00f3 abierta una interrogante sobre el sentido \u00e9tico de la democracia y, desde entonces, la democracia ha servido tanto para liberar como para oprimir: para constituir ciudadanos guiados por la b\u00fasqueda de la libertad y la justicia y para armar y encubrir a los tiranos que esclavizan. Los pueblos han emprendido batallas en su nombre, buscando conquistar la autonom\u00eda y la libre determinaci\u00f3n. Los poderosos han buscado reconstruir la opresi\u00f3n y la exclusi\u00f3n, simulando que siguen arropados bajo el manto prestigioso de la democracia.<\/p>\n<p>Francisco Pineda nos recuerda que a principios del siglo XX, al inicio de la Revoluci\u00f3n Mexicana, cuando se dec\u00eda que Gustavo Madero, \u00abel ap\u00f3stol de la democracia\u00bb, hab\u00eda ganado las elecciones por \u00abunanimidad\u00bb, en realidad obtuvo menos de 20 mil votos en un pa\u00eds de 14 millones de habitantes, porque los iletrados, los despose\u00eddos, los hablantes de lenguas ind\u00edgenas, las mujeres y los j\u00f3venes no formaban parte de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>A finales del siglo XX y bajo la doctrina \u00fanica de la pol\u00edtica neoliberal, Enrique Krauze resumi\u00f3 en pocas palabras el programa de las \u00e9lites pol\u00edticas y culturales mexicanas: \u00abuna democracia sin adjetivos\u00bb. As\u00ed, alegando la simplificaci\u00f3n del debate y haciendo eco del reclamo popular en torno a la urgente necesidad de contener los fraudes electorales, se oscureci\u00f3 el hecho de que el mismo calificativo sin adjetivos estaba destinado a convertirse en uno de los adjetivos m\u00e1s restrictivos y totalitarios que han acompa\u00f1ado la larga historia de la democracia. Se trata tambi\u00e9n de un proyecto y una manera de hacer y concebir la pol\u00edtica encaminados a disociar a la democracia de la \u00e9tica y a cancelar los derechos sociales, comenzando por el derecho de los ciudadanos a construir sus propias formas de organizaci\u00f3n, expresi\u00f3n y lucha, que son condenadas a subordinarse y encuadrarse en un espacio \u00fanico: el de los partidos pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n restringida de la democracia corresponde a los tiempos en los que el neoliberalismo en ascenso busc\u00f3 reducir a los ciudadanos a la sola condici\u00f3n de individuos y trat\u00f3 de disolver las identidades, historias y redes colectivas. Se propuso tambi\u00e9n separar los derechos sociales del quehacer pol\u00edtico y orientar cada vez m\u00e1s las acciones estatales al campo de la vigilancia, el control y el castigo. Estas propuestas se abrieron paso, en parte, gracias al estrepitoso fracaso de las \u00abdemocracias proletarias\u00bb, convertidas en elaborados sistemas de opresi\u00f3n. En Europa, dicen que tantas decepciones llevaron a muchas personas, incluso de buena fe, a refugiarse en una versi\u00f3n muy modesta de la democracia. Los te\u00f3ricos italianos Norberto Bobbio y Giovanni Sartori fueron algunos de los principales exponentes de esta concepci\u00f3n restringida, que define la democracia como un conjunto de garant\u00edas contra el ascenso o el mantenimiento del poder de dirigentes contrarios a la voluntad de la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Sartori, la democracia se funda en la concurrencia de los partidos, as\u00ed como la econom\u00eda de mercado se funda en la concurrencia de los productores. Pero \u00e9l mismo admite que si bien los consumidores est\u00e1n en condiciones de apreciar las mercanc\u00edas, la concurrencia entre los partidos pol\u00edticos est\u00e1 sometida a un examen menos eficaz, \u00abya que los bienes no son muy tangibles ni de r\u00e1pido consumo\u00bb. De todos modos, el sistema funciona independientemente de la voluntad de los ciudadanos, porque el consenso, a juicio de Sartori, no requiere de la aprobaci\u00f3n; le basta la aceptaci\u00f3n. En esta versi\u00f3n estrecha del consenso, ni siquiera se necesita el acuerdo o la aceptaci\u00f3n de los valores \u00faltimos de la democracia, sino que es suficiente la aceptaci\u00f3n de las reglas del juego: el consenso procedimental, el que estipula el c\u00f3mo decidir (1).<\/p>\n<p>En todo caso, fue desde el poder, m\u00e1s que en las academias, donde se proclam\u00f3 la \u00abmodernizaci\u00f3n\u00bb encaminada a vender o imponer una democracia dise\u00f1ada a imagen y semejanza del mercado, reducida al establecimiento de los procedimientos legales para elegir a los gobernantes. Si la competencia econ\u00f3mica est\u00e1 destinada a configurar los mercados, donde confluyen distintas marcas que producen variantes menores de un mismo art\u00edculo, el mercado pol\u00edtico se tendr\u00eda que dise\u00f1ar a trav\u00e9s de la competencia de nuevas empresas eficientes y profesionales, basadas en la publicidad de sus ofertas y que ofrecieran tambi\u00e9n variantes menores de un mismo programa pol\u00edtico. As\u00ed como en los mercados, supuestamente libres, prevalecen los dictados de las grandes empresas trasnacionales, y la capacidad de compra de los consumidores se impone sobre las necesidades de las personas, tambi\u00e9n en los mercados pol\u00edticos se ha buscado consolidar el predominio de los grandes partidos, por encima de las necesidades de los ciudadanos.<\/p>\n<p>Un arma del poder<\/p>\n<p>El neoliberalismo va vaciando la democracia desde sus dos extremos: por arriba, resulta que los sistemas nacionales de gobierno y representaci\u00f3n han perdido capacidad de decidir acerca de las cuestiones centrales que afectan a los ciudadanos: el empleo, el desempleo y las condiciones de trabajo; la existencia o la destrucci\u00f3n de los campesinos; la depredaci\u00f3n o la conservaci\u00f3n de los recursos naturales; la salud o las enfermedades; la paz o la guerra. Las decisiones relevantes las toman las instituciones econ\u00f3micas llamadas mundiales, pero que representan los intereses de los grandes capitales y no los de la gente que habita este mundo.<\/p>\n<p>Por abajo, la democracia se vac\u00eda en la medida en que no est\u00e1 funcionando como un mandato de los gobernados sobre los gobernantes, de los representados sobre quienes deb\u00edan representarlos. Al contrario: las \u00e9lites pol\u00edticas tienden a convertirse en una casta privilegiada y pendiente, ante todo, de su propia reproducci\u00f3n. Al grado que el gobierno de Jos\u00e9 Aznar puede mantener su complicidad con el genocidio del pueblo iraqu\u00ed y el asesinato de periodistas, desafiando el rechazo de la abrumadora mayor\u00eda de los ciudadanos del estado Espa\u00f1ol. Al grado que los senadores mexicanos pueden imponer una ley de guerra que cancela los derechos ind\u00edgenas, en contra de la voluntad de la abrumadora mayor\u00eda de los pueblos ind\u00edgenas.<\/p>\n<p>Por eso hace falta recuperar y profundizar la discusi\u00f3n sobre la democracia desde esos dos extremos -el de arriba y el de abajo- preguntando no s\u00f3lo c\u00f3mo se decide, sino tambi\u00e9n sobre qu\u00e9 se decide; y no s\u00f3lo c\u00f3mo compiten entre s\u00ed quienes pretenden decidir, sino c\u00f3mo obligarlos a escuchar y a obedecer el mandato de los ciudadanos, porque no podemos renunciar a que el sentido m\u00ednimo de la democracia gire en torno al gobierno del pueblo y no alrededor de la aceptaci\u00f3n de los procedimientos para elegir a quienes toman las decisiones, como condici\u00f3n \u00fanica o suficiente.<\/p>\n<p>Las pr\u00e1cticas contempor\u00e1neas de la democracia y el concepto mismo han sido secuestrados por dos tipos de personajes, que inundan los medios masivos de comunicaci\u00f3n con las an\u00e9cdotas de sus pleitos de familia. Cuando se mira con un poco de cuidado, m\u00e1s all\u00e1 de los esc\u00e1ndalos cotidianos, se descubre lo evidente: que est\u00e1n emparentados. Uno de estos personajes es el tecn\u00f3crata, que presenta la situaci\u00f3n actual como la \u00fanica posible, inevitable y natural; y el otro es el demagogo, que atiende y manipula el marketing, donde la opini\u00f3n p\u00fablica no es algo que se escucha sino algo que se promueve desde el poder. Aunque no convenzan a los ciudadanos -y ya sabemos que no hace falta, dicen sus te\u00f3ricos: basta la \u00abaceptaci\u00f3n\u00bb- ambos dise\u00f1an espejos para consumo del mismo poder y conspiran para ocultar las causas sociales del sufrimiento humano.<\/p>\n<p>\u00abEs verdad que podemos votar\u00bb -sostiene Saramago-, \u00abes verdad que podemos, por delegaci\u00f3n de la part\u00edcula de soberan\u00eda que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a trav\u00e9s de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia num\u00e9rica de tales representaciones y de las combinaciones pol\u00edticas que la necesidad de una mayor\u00eda impone, siempre resultar\u00e1 un Gobierno. Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acci\u00f3n democr\u00e1tica comienza y acaba ah\u00ed. El elector podr\u00e1 quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendr\u00e1 un efecto visible sobre la \u00fanica fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su pa\u00eds y su persona: me refiero, obviamente, al poder econ\u00f3mico, en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien com\u00fan al que, por definici\u00f3n, aspira la democracia. Todos sabemos que as\u00ed y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco m\u00e1s que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez m\u00e1s en meros comisarios pol\u00edticos del poder econ\u00f3mico, con la misi\u00f3n objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para despu\u00e9s, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minor\u00edas eternamente descontentas&#8230;\u00bb (2)<\/p>\n<p>Mientras los te\u00f3ricos neoliberales postulan una democracia \u00absin adjetivos\u00bb o \u00abprocedimental\u00bb, vale la pena recuperar la met\u00e1fora de Samir Amin, quien define los sistemas pol\u00edticos contempor\u00e1neos como una \u00abdemocracia de baja intensidad\u00bb que alterna con las intervenciones y los conflictos militares, tambi\u00e9n de \u00abbaja intensidad\u00bb. En la medida en que la globalizaci\u00f3n no puede conducir hacia un nuevo orden mundial, sino a la profundizaci\u00f3n de las desigualdades entre las diferentes regiones y naciones del planeta, la estrategia del capital imperialista apunta hacia una permanente gesti\u00f3n del caos, encaminada a contener las aspiraciones democr\u00e1ticas de los pueblos y a desmantelar las capacidades de resistencia que podr\u00edan representar los Estados nacionales (3).<\/p>\n<p>Separada de la justicia, la versi\u00f3n de la democracia que fuera domesticada y colocada en el mercado por el poder se separa tambi\u00e9n de la libertad. La \u00abadministraci\u00f3n del caos\u00bb a la que se refiere Amin no s\u00f3lo tiene como escenarios Irak, el Congo o Colombia. Por el contrario: es la pr\u00e1ctica cotidiana de los gobernantes en las grandes ciudades, lo mismo en Nueva York que en Par\u00eds o en la ciudad de M\u00e9xico. En la l\u00f3gica del neoliberalismo, el Estado tiene que atender, sobre todo, las tareas de polic\u00eda y control. Los problemas sociales se abordan, entonces, como problemas de \u00abseguridad\u00bb. Las viejas nociones elitistas del siglo XIX acerca de los \u00abbarrios peligrosos\u00bb y las \u00abclases peligrosas\u00bb vuelven a inundar los discursos de los gobernantes, los periodistas y la m\u00e1s variada gama de \u00abespecialistas\u00bb: abogados, crimin\u00f3logos, psic\u00f3logos o pedagogos que elaboran y justifican una doctrina que va cercando a los pobres urbanos con una visi\u00f3n imaginaria sobre su \u00abpeligrosidad social\u00bb. Como dice Michael Taussig, en esta doctrina de la seguridad nacional, del conflicto de baja intensidad, el poder promueve la paranoia como pr\u00e1ctica social: no se puede confiar en nadie (4). Las ciudades son imaginadas como un sitio pantanoso, cubiertas por una atm\u00f3sfera nebulosa de inseguridad, en un estado de emergencia permanente. En las representaciones del poder, los barrios populares se convierten en espacios del crimen, el desorden, la suciedad y la infecci\u00f3n. La tarea de los gobernantes es limpiar, reprimir y encarcelar.<\/p>\n<p>Esta doctrina no s\u00f3lo orienta las llamadas pol\u00edticas de \u00abcero tolerancia\u00bb, que castigan con m\u00e1s rigor a los m\u00e1s pobres, sino que define tambi\u00e9n la gesti\u00f3n cotidiana del espacio urbano. Es la doctrina que criminaliza y persigue a los vendedores callejeros; la que promueve la construcci\u00f3n de rejas y casetas de vigilancia en los barrios de los ricos; la que privatiza las calles y las aceras; la que env\u00eda a la polic\u00eda contra los j\u00f3venes, para impedir que se re\u00fanan en las calles y plazas p\u00fablicas; la que pretende acuartelar a los llamados \u00abni\u00f1os de la calle\u00bb; la que interroga y expulsa de los lugares p\u00fablicos a las personas que no tienen el color de piel o el tipo de ropa previsto por los polic\u00edas. En las grandes ciudades, la gesti\u00f3n del caos se traduce, literalmente, en la administraci\u00f3n del miedo. Y aqu\u00ed confluyen las derechas y las izquierdas gobernantes.<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os, los grupos y los partidos de izquierda, incluyendo a los parlamentarios, hab\u00edan reivindicado la libertad frente a los llamados de la derecha a reforzar una doctrina elitista de la seguridad. Ahora, en los tiempos del neoliberalismo, resulta que la mayor parte de los partidos de izquierda, afanados en el mercado electoral, tienden a usurpar los t\u00f3picos de campa\u00f1a y los referentes ideol\u00f3gicos tradicionales de la derecha. Si las diferencias entre los partidos, sus programas y sus candidatos se desdibujan, el mismo acto de elegir pierde sentido: las elecciones dejan de ser un espacio en el que, como su nombre lo indica, la gente tendr\u00eda que poder escoger entre alternativas diferentes. Por otra parte, el retroceso de los Estados en el \u00e1mbito social entra\u00f1a una disminuci\u00f3n de la participaci\u00f3n y una crisis de la representaci\u00f3n pol\u00edtica. Si los problemas de la gente no pueden ser resueltos por el Estado y las pol\u00edticas p\u00fablicas est\u00e1n constre\u00f1idas por lo que dictan los mercados, las razones para votar se desvanecen.<\/p>\n<p>La democracia corre el riesgo de convertirse en un mero ritual, en esa \u00abmisa laica\u00bb de la que habla Saramago. Dejar de ser un espacio en el que puedan surgir, expresarse y resolverse pac\u00edficamente las demandas sociales, las reivindicaciones y las esperanzas. El mandato del pueblo es suplantado por una pr\u00e1ctica gerencial, de cooptaci\u00f3n y administraci\u00f3n de las crisis, que atrapa a los segmentos institucionalizados de la sociedad civil para incorporarlos a un creciente y costoso ej\u00e9rcito de \u00abgestores\u00bb, especializados en el \u00abcabildeo\u00bb con los gobernantes y los legisladores; y como de costumbre, los m\u00e1s ricos suelen tener m\u00e1s \u00e9xito en su misi\u00f3n de persuadir, cuando se trata de aprobar o vetar determinadas leyes o pol\u00edticas. Todo esto es lo que est\u00e1 detr\u00e1s de la abstenci\u00f3n, que est\u00e1 creciendo en todo el mundo hasta poner en peligro a la democracia incluso en su sentido m\u00e1s estrecho: el de un procedimiento acordado para elegir a los gobernantes, y que pierde su funci\u00f3n cuando la mayor\u00eda no participa. Finalmente, al mismo tiempo que se reduce el ejercicio de la democracia en su sentido original, de gobierno del pueblo, se est\u00e1 extendiendo el lado oscuro del sistema pol\u00edtico que inventaron los griegos, a medida que una parte cada vez m\u00e1s grande de los habitantes del planeta carecen de derechos ciudadanos: son, por ejemplo, los mexicanos en Estados Unidos y los guatemaltecos o salvadore\u00f1os en M\u00e9xico; pero tambi\u00e9n los mixtecos y los triquis en las ciudades o en los campos agr\u00edcolas del norte, y los tabasque\u00f1os o los veracruzanos en Canc\u00fan.<\/p>\n<p>Un gobierno del pueblo<\/p>\n<p>No se trata de renunciar a la democracia, no se trata de restaurar dictaduras o monarqu\u00edas, sean proletarias o provengan del mandato divino. No se puede renunciar al derecho de todos los seres humanos a ser ciudadanos en el aqu\u00ed y el ahora, en el lugar donde viven. No se puede renunciar a buscar una manera racional y pac\u00edfica de resolver los conflictos que atraviesan la sociedad. Y as\u00ed como no se puede renunciar a elegir, tampoco se puede renunciar a la \u00e9tica, la justicia y la libertad.<\/p>\n<p>Si es cierto, como dice Touraine, que \u00abla mejor forma de definir la democracia en cada \u00e9poca es mediante los ataques que sufre\u00bb (5), la deliberada profundizaci\u00f3n de las desigualdades, la explotaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n social se han convertido en el principal obst\u00e1culo para la democracia. En las sociedades contempor\u00e1neas, los partidos pol\u00edticos se est\u00e1n distanciando cada vez m\u00e1s de las fuerzas sociales y del compromiso con la justicia. El mismo concepto de justicia se degrada, cuando se separa de lo social y se restringe a una doctrina polic\u00edaca de gesti\u00f3n del caos y a un aparato de vigilancia y castigo. Cuando los partidos pol\u00edticos se convierten en meros equipos de gobierno situados en el interior de la \u00e9lite dominante, cuando no est\u00e1n sometidos a las demandas de los actores sociales y pierden su representatividad, se pierde tambi\u00e9n una de las primeras condiciones de la democracia, que es la limitaci\u00f3n del poder. Surge entonces la partidocracia, ya que los actores sociales quedan reducidos al estado de \u00abmasa\u00bb, de mero recurso pol\u00edtico. La acci\u00f3n social termina subordinada a la intervenci\u00f3n pol\u00edtica. Los pol\u00edticos, as\u00ed desvinculados del mandato popular, pueden disponer de todas las armas del poder en el momento del triunfo, sin encontrar una fuerza social organizada capaz de limitar su omnipotencia.<\/p>\n<p>No puede haber democracia representativa si los actores sociales no son capaces de dar sentido a su acci\u00f3n, en lugar de recibirlo de los partidos. La representatividad de los actores pol\u00edticos s\u00f3lo puede existir cuando los grupos sociales son capaces de organizarse de manera aut\u00f3noma en el nivel mismo de la vida social. Para que haya representatividad, es preciso que exista una fuerte agregaci\u00f3n de las demandas provenientes de personas y grupos muy diversos; y se requiere una correspondencia entre las demandas sociales y las ofertas pol\u00edticas. Cuando persiste el desencuentro, los partidos se convierten en coaliciones de grupos de inter\u00e9s minoritarios, mientras las acciones colectivas se originan en las demandas que no encuentran respuesta en el sistema pol\u00edtico.<br \/>\nLa existencia de los conflictos sociales entre los actores sociales constituye la base m\u00e1s s\u00f3lida de la democracia, afirma Touraine: \u00abEl problema m\u00e1s urgente es dirigir hacia el sistema pol\u00edtico las reivindicaciones, las impugnaciones y las utop\u00edas que har\u00edan a nuestras sociedades m\u00e1s conscientes, a la vez, de sus orientaciones y sus conflictos. Sufrimos en casi todas partes una carencia de conflictos, lo que crea un cintur\u00f3n de violencia en torno a un sistema pol\u00edtico que se cree pacificado porque transform\u00f3 sus reivindicaciones internas en amenazas exteriores y porque est\u00e1 m\u00e1s preocupado por la seguridad que por la justicia y por la adaptaci\u00f3n que por la igualdad. La democracia s\u00f3lo es capaz de defenderse a s\u00ed misma si incrementa sus capacidades de reducir la injusticia y la violencia\u00bb.<\/p>\n<p>La democracia exige tanto la representaci\u00f3n de los intereses de la mayor\u00eda como la libertad de las elecciones pol\u00edticas; la construcci\u00f3n de una comunidad universal y el respeto a la pluralidad. Es vano y peligroso dar prioridad a uno u otro de estos elementos, advierte Touraine: \u00abNi la unidad, sin la cual la comunicaci\u00f3n se torna imposible, ni la diversidad, sin la cual la muerte se impone sobre la vida, deben ser sacrificadas la una a la otra. Es preciso definir la democracia, ya no como el triunfo de lo universal sobre los particularismos sino como el conjunto de las garant\u00edas institucionales que permiten combinar la unidad de la raz\u00f3n instrumental con la diversidad de las memorias, en intercambio con la libertad\u00bb.<\/p>\n<p>Las libertades democr\u00e1ticas se degradan cuando ya no sirven para tratar los problemas sociales agudos: los de la guerra y la paz; los del mundo del trabajo; los de los excluidos y los migrantes; los que se refieren a los derechos colectivos. Para no perder sentido, la acci\u00f3n democr\u00e1tica tiene que ser definida por la liberaci\u00f3n de las personas y los grupos dominados por la l\u00f3gica del poder; de los convertidos en meras \u00abmasas de maniobra\u00bb de los partidos y los candidatos; de los sometidos al control que ejercen los due\u00f1os y los gerentes de los sistemas pol\u00edticos cuando abandonan la representaci\u00f3n de los actores sociales y se empe\u00f1an, por todos los medios, en destruir y subordinar sus formas de organizaci\u00f3n aut\u00f3noma.<\/p>\n<p>El abandono de los ideales democr\u00e1ticos, la ficci\u00f3n de una \u00abdemocracia sin el pueblo\u00bb conduce a una crisis profunda y de larga duraci\u00f3n de los sistemas pol\u00edticos, carentes de legitimidad popular, afirma Anne-C\u00e9cile Robert (6). Dicha crisis proviene de la limitaci\u00f3n de la acci\u00f3n p\u00fablica, invocada, teorizada y organizada por los partidos gobernantes, y que acompa\u00f1a el debilitamiento de los Estados nacionales. Un supuesto \u00abrealismo\u00bb, un llamado a \u00abaceptar los retos que imponen los duros tiempos\u00bb se opone sistem\u00e1ticamente a todas las movilizaciones y luchas sociales. Los gobernantes y los legisladores se atan las manos deliberadamente al admitir tratados, acuerdos y compromisos que los despojan de toda capacidad de acci\u00f3n; traicionan la representaci\u00f3n popular en beneficio del mercado. Los pol\u00edticos alegan que \u00abno pueden hacer nada\u00bb frente a los problemas sociales: no se puede modificar el Tratado de Libre Comercio; no se puede impedir la \u00abfuga de capitales\u00bb; no se puede dejar de pagar la deuda externa; no se pueden atender las necesidades de salud y educaci\u00f3n; no se puede aminorar el desempleo, por m\u00e1s que disminuyan los salarios y se imponga una f\u00e9rrea disciplina laboral.<\/p>\n<p>Al postular su impotencia, el poder pol\u00edtico atenta contra la democracia: el principio mismo de la representaci\u00f3n y el sufragio universal pierden sentido si las alternativas est\u00e1n clausuradas de antemano. La violencia de la dominaci\u00f3n se abre caminos insospechados, condenando a la sociedad a perpetuar el sufrimiento. No podemos subestimar la responsabilidad de un gran n\u00famero de fuerzas y partidos de izquierda de todo el mundo en la destrucci\u00f3n de la democracia, conforme suscriben y gestionan esta visi\u00f3n fatalista que acompa\u00f1a la imposici\u00f3n de pol\u00edticas antisociales. El campo pol\u00edtico, abandonado por los dem\u00f3cratas, ha sido ocupado por los programas de regresi\u00f3n social y cultural que anta\u00f1o fueron patrimonio de la extrema derecha y que ahora son compartidos por muchos grupos gobernantes que provienen de la izquierda.<\/p>\n<p>Los ideales y las pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas se derrumban cuando la izquierda resulta incapaz de imaginar siquiera un \u00abafuera\u00bb, lejos de un capitalismo cada vez m\u00e1s desigual, sostiene Robert. La \u00fanica manera de luchar contra la fatalidad tiene como punto de partida la negativa a integrarse a ella, como ideolog\u00eda y como pr\u00e1ctica. El saber es un elemento de lucha al que tambi\u00e9n se renuncia cuando se acepta la idea de que no se puede hacer nada contra los dictados de la globalizaci\u00f3n neoliberal. Necesitamos recordar que la sociedad vive a trav\u00e9s de los principios que se da a s\u00ed misma y rechazar la regresi\u00f3n provocada por un poder que impone de antemano las respuestas, aun antes de que podamos plantear las preguntas.<\/p>\n<p>En efecto, concluye Robert, la devaluaci\u00f3n del poder pol\u00edtico y el retorno de la fatalidad social avanzan hacia la destrucci\u00f3n de un elemento consustancial a la democracia: la existencia de un \u00abafuera\u00bb posible o ut\u00f3pico, que cree en la posibilidad de superar los sufrimientos del presente; que rechaza la dictadura de hecho instaurada por el neoliberalismo, acompa\u00f1ada por la ret\u00f3rica de la \u00abaldea global\u00bb, que en su enga\u00f1osa neutralidad trata de ocultar que los intereses econ\u00f3micos y sociales de corto plazo de un peque\u00f1o grupo se imponen sobre los intereses de largo plazo de la colectividad. La reconstrucci\u00f3n de un proyecto pol\u00edtico s\u00f3lo puede surgir de la reconquista de ese \u00abafuera\u00bb fundado en un an\u00e1lisis cr\u00edtico del mundo y de las relaciones de dominaci\u00f3n. Y esto implica, sobre todo para la izquierda que rechaza la asimilaci\u00f3n, superar el miedo que inspira el recuerdo de los sistemas totalitarios que se opusieron a la l\u00f3gica capitalista.<\/p>\n<p>En todo el mundo, m\u00e1s all\u00e1 de los partidos pol\u00edticos y del sindicalismo tradicional y corporativo, emergen nuevas movilizaciones sociales contra el neoliberalismo y contra la guerra. En las calles y las plazas se descubren los trabajadores aprisionados por los empleos precarios, las mujeres, los j\u00f3venes, los migrantes; y descubren una nueva fuerza. No buscan gestionar ni contener los conflictos sino construir, desde la sociedad, espacios para que se expresen; buscan imaginar nuevas soluciones. Arundhati Roy afirma que contra \u00abesta obscena acumulaci\u00f3n de poder, esta distancia creciente entre aquellos que toman las decisiones y aquellos que las tienen que padecer [&#8230;] nuestra lucha, nuestra meta debe ser eliminar esa distancia\u00bb. \u00ab\u00bfQu\u00e9 podemos hacer?\u00bb -se pregunta. \u00abPodemos afilar nuestra memoria, podemos aprender de nuestra historia. Podemos seguir construyendo opini\u00f3n p\u00fablica hasta que se vuelva un rugido ensordecedor. Podemos reinventar la desobediencia civil en un mill\u00f3n de maneras distintas. Es la hora de contar nuestras propias historias\u00bb (7).<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 hacer?\u00bb -se pregunta tambi\u00e9n Jos\u00e9 Saramago. \u00abDe la literatura a la ecolog\u00eda, de la guerra de las galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las congestiones de tr\u00e1fico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el sistema democr\u00e1tico, como si de un dato definitivamente adquirido se tratase, intocable por naturaleza hasta la consumaci\u00f3n de los siglos, \u00e9se no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o indispensables, urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervenci\u00f3n de los ciudadanos en la vida pol\u00edtica y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder econ\u00f3mico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos ret\u00f3rica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor enga\u00f1o que el de quien se enga\u00f1a a s\u00ed mismo. Y as\u00ed estamos viviendo\u00bb (8).<\/p>\n<p>Desde abajo y desde otra utop\u00eda<\/p>\n<p>Una voz imprescindible en este urgente debate sobre la democracia es la de los pueblos ind\u00edgenas de M\u00e9xico, que tambi\u00e9n viven en el tiempo de contar sus propias historias y tienen una larga experiencia de democracia directa que incluye otras formas de relaci\u00f3n entre gobernados y gobernantes.<\/p>\n<p>Al comenzar los Di\u00e1logos de San Andr\u00e9s, cuando el comandante tzotzil Javier dio la bienvenida a los asesores e invitados del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional en el grupo de trabajo sobre Participaci\u00f3n y representaci\u00f3n pol\u00edticas de los ind\u00edgenas, se\u00f1al\u00f3 que el EZLN hab\u00eda convocado a todas las fuerzas pol\u00edticas y a las organizaciones independientes, y que les tocaba hablar, con \u00e1nimo y decisi\u00f3n, para buscar la forma de detener la guerra y ver si hab\u00eda la posibilidad de avanzar por la v\u00eda pol\u00edtica para lograr la democracia, la justicia y la libertad. \u00abNo s\u00f3lo estamos dispuestos a matar y morir\u00bb -dijo- \u00absabemos hablar y no discutir entre nosotros mismos, si somos un pueblo y tenemos el o\u00eddo para escuchar\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEstamos en este espacio -en los Di\u00e1logos de San Andr\u00e9s- para hablar de la democracia y la justicia como un asunto de vida, como un asunto que tiene qu\u00e9 ver con el pan y la sal, con la alegr\u00eda y la tristeza de los que estamos aqu\u00ed, y de los que afuera, ahora mismo, caminan, venden elotes o buscan empleo\u00bb, dijo Eliazar Vel\u00e1zquez, integrante del grupo musical Leones de la Sierra de Xich\u00fa. Los totonacas de la Sierra de Puebla expusieron la concepci\u00f3n ind\u00edgena del poder, tradici\u00f3n y utop\u00eda a la vez: \u00abEntendida por los mayores, la autoridad tiene su raz\u00f3n de ser en la palabra antigua que a\u00fan existe entre nosotros. Una de las grandes verdades que dicen sobre la autoridad los ancianos es que la autoridad debe ser servidora, debe cargar con el pueblo, debe ser padre y madre. Y cuando una autoridad ya no es servidora, es porque se le ha metido otro pensamiento en su mente. Para la autoridad el valor m\u00e1s preciado es: su pueblo, las personas, la comunidad\u00bb.<\/p>\n<p>Uno de los temas m\u00e1s debatidos en los Di\u00e1logos de San Andr\u00e9s fue el de las formas de participaci\u00f3n pol\u00edtica y de elecci\u00f3n de las autoridades. Un comunero del municipio de Nicol\u00e1s Ruiz, Chiapas, plante\u00f3 que \u00ablas demandas indias no tienen soluci\u00f3n dentro del sistema pol\u00edtico actual, sino en un nuevo orden pol\u00edtico, con toma de decisiones de toda la poblaci\u00f3n, sin verticalidad ni discriminaci\u00f3n y con respeto a todos. Hay una historia de derechos ind\u00edgenas negados. El estado centralista no nos permite decidir nuestras formas de participaci\u00f3n; por eso queremos que se reconozca la existencia de los pueblos indios, y queremos impulsar los procesos organizativos aut\u00f3nomos, desde las bases, y buscar un federalismo acordado con los pueblos en las regiones y los municipios. Los espacios de participaci\u00f3n no deben ser reducidos a lo electoral, cuando s\u00f3lo los candidatos y un pu\u00f1ado de individuos participan. En las elecciones, los ind\u00edgenas s\u00f3lo sirven como escalera y otros son los que suben; adem\u00e1s, los plazos y los ritmos electorales no corresponden a las formas de organizaci\u00f3n en las comunidades, donde se elige a las autoridades por asamblea de todo el pueblo. Por eso es necesaria una v\u00eda directa de ejercer los derechos y retomar la experiencia de participaci\u00f3n independiente, sin tutela del gobierno y los partidos, fortaleciendo los procesos autogestivos\u00bb.<\/p>\n<p>Enviados de una comunidad zapoteca, con una larga y dolorosa tradici\u00f3n de lucha por la autonom\u00eda, reclamaron \u00abel respeto \u00edntegro a la elecci\u00f3n de autoridades municipales en los municipios ind\u00edgenas. Debe haber respeto irrestricto y los pueblos sabr\u00e1n c\u00f3mo elegirlas, tambi\u00e9n en el caso de que decidan participar con los partidos. No estamos en contra de que existan los partidos pol\u00edticos\u00bb -explic\u00f3-, \u00abpero los partidos deben aprender de los pueblos y respetarlos. Para las elecciones municipales, no hay necesidad de los partidos pero no es que se les rechace; es que las comunidades ya tienen su forma de elegir a sus autoridades y de ocupar los cargos como una forma de servicio y con tiempos propios\u00bb. Sobre todo, \u00abdebe ser respetada una concepci\u00f3n distinta del poder de los pueblos ind\u00edgenas, que no es de cuotas o de bot\u00edn sino de servicio; y que busca la construcci\u00f3n de consensos a trav\u00e9s del di\u00e1logo comunitario, y no necesariamente a trav\u00e9s de la divisi\u00f3n entre mayor\u00edas y minor\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>La participaci\u00f3n desde abajo, el respeto a los derechos colectivos y a las formas colectivas de organizaci\u00f3n constituye uno de los contenidos centrales de la propuesta de autonom\u00eda que se desarroll\u00f3 a lo largo de los Di\u00e1logos de San Andr\u00e9s, y que no se agota en el mundo ind\u00edgena. Desde la experiencia de Tepoztl\u00e1n, en el estado de Morelos, un integrante del Concejo Municipal denunci\u00f3 la pretensi\u00f3n de despojarlos de sus tierras comunales y de afectar el entorno ecol\u00f3gico en aras \u00abde un proyecto de diversi\u00f3n para los ricos\u00bb. Relat\u00f3 c\u00f3mo destituyeron a las autoridades municipales que los hab\u00edan traicionado y c\u00f3mo integraron un Concejo que \u00abretom\u00f3 los usos y costumbres sin gastar en campa\u00f1as\u00bb. \u00abEs necesario\u00bb -dijo- \u00abel reconocimiento de los derechos de todos los mexicanos: ind\u00edgenas y no ind\u00edgenas, y revisar la Constituci\u00f3n para incluir estos derechos. Eso significa, simplemente, pedir que se reconozca la vida que se est\u00e1 viviendo todos los d\u00edas en la comunidad. En cambio, se quiere cuadrar la participaci\u00f3n de los ind\u00edgenas en una ley que desde su inicio no los ha tomado en cuenta y que adem\u00e1s el mismo gobierno la viola; y cuando los ind\u00edgenas quieren retomar sus tradiciones, se les dice revoltosos, ilegales y se les reprime\u00bb.<\/p>\n<p>Si bien la representaci\u00f3n plural de los ciudadanos es irrenunciable, pierde sentido cuando se hace recaer en la participaci\u00f3n de corrientes ideol\u00f3gicas o partidos pol\u00edticos que, pese a ser ajenos a la vida cotidiana en muchas partes, suplantan la representaci\u00f3n de las personas de carne y hueso que habitan en un cierto territorio. Los participantes en los Di\u00e1logos de San Andr\u00e9s explicaron que las tradiciones, las experiencias y las necesidades de los pueblos ind\u00edgenas no admiten el \u00abpresidencialismo\u00bb municipal previsto por las leyes vigentes, sino que suponen estructuras m\u00e1s colegiadas de integraci\u00f3n de los cabildos o Concejos municipales. En ellos, resulta indispensable facilitar la participaci\u00f3n de todas las localidades que integran ese espacio territorial: ejidos, comunidades, parajes, agencias municipales o poblados. Sin embargo, en muchos estados de la Rep\u00fablica, es atribuci\u00f3n del presidente municipal designar a los agentes locales, y las cabeceras municipales se han erigido en peque\u00f1as \u00abcapitales\u00bb controladas por los caciques y los grupos locales de poder, que acaparan los recursos y la toma de decisiones. Las leyes vigentes en M\u00e9xico, que suponen la integraci\u00f3n \u00abplural\u00bb de los Ayuntamientos, s\u00f3lo benefician a los partidos pol\u00edticos, pero no existe ninguna forma de representaci\u00f3n territorial de los poblados o los barrios que integran el municipio.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los municipios aut\u00f3nomos zapatistas se est\u00e1 desplegando un proyecto que permite pensar el futuro desde el \u00abafuera\u00bb de la opresi\u00f3n. Al mismo tiempo que organizan la vida de cada d\u00eda y trabajan para el aqu\u00ed y el ahora -que requiere tanto de las actividades heredadas de los antepasados como de un sinn\u00famero de acciones emergentes- los municipios rebeldes trabajan para construir \u00abese futuro que ya es nuestro\u00bb, como dicen los habitantes de Flores Mag\u00f3n. En sus comunicados p\u00fablicos reiteran un\u00e1nimemente los objetivos de su proyecto. En primer lugar: \u00abuna vida digna para todos\u00bb. Proponen un mundo en el que nadie \u00ablos venga a cuidar\u00bb, ya que los pueblos, a diferencia de los ricos, siempre han sabido cuidarse solos y no necesitan polic\u00edas ni soldados. Quieren dise\u00f1ar y aplicar sus propios proyectos de desarrollo \u00abpara salir de la pobreza en que vivimos\u00bb, sin necesidad de ser dependientes ni de pedir permisos o limosnas. Quieren una nueva relaci\u00f3n con sus gobernantes y los quieren elegir directamente, porque as\u00ed \u00abnos respetan y los respetamos, nos obedecen y los sabemos obedecer\u00bb.<\/p>\n<p>Los Di\u00e1logos de San Andr\u00e9s contribuyeron, de una manera extraordinaria, a comunicar, potenciar y sistematizar las reflexiones sobre las experiencias de las comunidades y los pueblos ind\u00edgenas; no en un proceso fundamentalista de rescate literal del pasado sino en un reencuentro de la flexibilidad que ha caracterizado sus historias y que las hace pertinentes para afrontar los grandes problemas contempor\u00e1neos. No se trata de una vuelta a los or\u00edgenes. Es, sobre todo, un di\u00e1logo: entre ind\u00edgenas y no ind\u00edgenas, mestizos y no mestizos. Un di\u00e1logo desde la propia voz: la nueva, la recuperada, la que siempre estuvo ah\u00ed. La emergencia de los ind\u00edgenas como actores sociales y pol\u00edticos es una cuesti\u00f3n nacional y, a la vez, inseparable de la especificidad de cada uno de sus pueblos. Tiene que ver con la persistencia de sus culturas y es, al mismo tiempo, algo nuevo: la actualizaci\u00f3n de sus experiencias hist\u00f3ricas y culturales, interrogadas desde los problemas contempor\u00e1neos y en la b\u00fasqueda de horizontes de futuro. Es lo que ocurre en las peque\u00f1as aldeas, pero tambi\u00e9n lo que atraviesa los medios masivos de comunicaci\u00f3n y los espacios de debate nacionales e internacionales. Al constituirse y cobrar fuerza como actores sociales, las personas y los colectivos que provienen de los pueblos ind\u00edgenas conservan y resaltan su pluralidad, ya que sus identidades incorporan, expl\u00edcitamente, dos dimensiones de alteridad: la que los distingue de los mestizos y la que se refiere a cada uno de sus pueblos. Los procesos que conducen a las formulaciones unitarias resultan entonces siempre provisionales, sujetos a la revisi\u00f3n y al refrendo de los pactos.<\/p>\n<p>Neil Harvey llama la atenci\u00f3n sobre la necesidad de rediscutir la relaci\u00f3n entre lo social y lo pol\u00edtico al abordar la construcci\u00f3n de la democracia desde abajo, desde las experiencias de los pueblos zapatistas, que se preguntan, sobre todo, c\u00f3mo se ejerce el poder y no \u00fanicamente qui\u00e9n lo ejerce. Porque se trata, nos dice, de una lucha de resistencia contra el poder del mercado y del Estado que conlleva la politizaci\u00f3n de los espacios sociales, donde la democracia se convierte en una tarea colectiva que permite a los pueblos definir y cumplir las tareas comunes, en el marco de un proceso conflictivo de enfrentamiento con el poder. M\u00e1s que una prerrogativa individual, la democracia reclama el disfrute colectivo de la justicia social. Involucra un proceso, una historia, y no s\u00f3lo un momento al que se llega de una vez y para siempre cuando, como dicen los liberales y los neoliberales, se establecen un conjunto de reglas del juego aceptadas por la mayor\u00eda. Seg\u00fan Harvey, no bastan las definiciones universales de la ciudadan\u00eda sino que se requiere del seguimiento cuidadoso de los procesos sociopol\u00edticos a trav\u00e9s de los cuales se construye la ciudadan\u00eda como un concepto culturalmente significativo, y no como una consecuencia casi inevitable de la modernizaci\u00f3n (9).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, un debate sobre la democracia que permita escuchar las voces ind\u00edgenas obliga a rediscutir los conceptos de \u00abtradici\u00f3n\u00bb y \u00abmodernidad\u00bb, hondamente anclados en el sentido com\u00fan que heredamos del siglo pasado -o antepasado- y que han vuelto a colonizar el pensamiento de nuestros d\u00edas. La dicotom\u00eda simple y simplificadora, en la que subyace una concepci\u00f3n evolucionista de la sociedad, se esgrime como clave explicativa. Desde esta perspectiva se considera, por ejemplo, que la \u00abtransici\u00f3n a la democracia\u00bb y la \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb constituyen procesos irreversibles, que avanzan sobre una autopista pavimentada y de un solo sentido, y que est\u00e1n destinados inevitablemente a atropellar a quienes estorben su paso: a los ind\u00edgenas, entre otros. Antrop\u00f3logos como George Balandier han advertido con insistencia sobre los peligros totalitarios de estas ideas de \u00abprogreso\u00bb. Es necesario contar con modelos te\u00f3ricos m\u00e1s flexibles, abiertos a la posibilidad de investigar tanto las continuidades como las inestabilidades y los quiebres catastr\u00f3ficos que interrumpen o modifican las tendencias previas. Hace falta \u00abdiferenciar las diversas manifestaciones actuales del tradicionalismo\u00bb, sin reducirlas a una vaga idea de permanencia y sin identificarlas con un \u00abfijismo\u00bb o una vuelta al pasado. Los tradicionalismos no son transparentes ni un\u00edvocos -como tampoco lo son los sentidos de la modernidad- y pueden tener un funcionamiento estrat\u00e9gico y sem\u00e1ntico: como claves explicativas que hacen comprensibles los cambios (10).<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>(1)Sartori, Giovanni. \u00bfQu\u00e9 es la democracia? Ed. Nueva Imagen, M\u00e9xico, 1997, Segunda Edici\u00f3n.<\/p>\n<p>(2) Saramago, Jos\u00e9. Este mundo de la injusticia globalizada. Texto le\u00eddo en la clausura del Foro Mundial Social reunido en Porto Alegre, Brasil, febrero de 2002.<\/p>\n<p>(3)Amin, Samir. \u00abCapitalisme, imp\u00e9rialisme, mondialisation\u00bb.<br \/>\nwww.nordsud21.org\/PDF\/cahier\/mondialisation\/ samiramin11.pdf &#8211;<\/p>\n<p>(4)Taussig, Michael. Un gigante en convulsiones. El mundo humano como sistema nervioso en emergencia permanente. Ed. Gedisa, Barcelona, 1995.<\/p>\n<p>(5)Touraine, Alain. \u00bfQu\u00e9 es la democracia? FCE, Buenos Aires, 1994.<\/p>\n<p>(6)Robert, Anne-C\u00e9cile. \u00abRetrouver la volont\u00e9 d&#8217;agir. Vive la crise politique!\u00bb. Le Monde Diplomatique, junio de 2002.<\/p>\n<p>(7)Roy, Arundhati. \u00abLa hora de contar nuestras propias historias. C\u00f3mo enfrentar al Imperio\u00bb. Intervenci\u00f3n en el Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil, enero de 2003.<\/p>\n<p>(8)Saramago, Jos\u00e9. Este mundo de la injusticia globalizada. Texto le\u00eddo en la clausura del Foro Social Mundial, en Porto Alegre, Brasil, febrero de 2002.<\/p>\n<p>(9)Harvey, Neil. La rebeli\u00f3n en Chiapas. La lucha por la tierra y la democracia. Ediciones Era, M\u00e9xico, 2000.<\/p>\n<p>(10)Balandier, George. El desorden. La teor\u00eda del caos y las ciencias sociales. Ed. Gedisa. Barcelona, 1990.<\/p>\n<p>( Publicado en Rebedia: http\/\/:www.revistarebeldia.org )<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Declaramos que en este territorio gobierna y gobernar\u00e1n siempre nuestras autoridades aut\u00f3nomas, porque a ellos los necesitamos, porque nos respetan, porque los conocemos y nos conocen, porque nos obedecen y los sabemos obedecer [&#8230;] Nosotros que ya decidimos luchar, sabemos muy bien que nuestra lucha es justa y necesaria para todos los pobres, que aunque nieguen y lo renieguen, la lucha ser\u00e1 para los hijos y su futuro, y es nuestra tarea ganarla, para dejarles un mundo m\u00e1s justo, que ahorita no hay, pero que estamos aprendiendo a construir. Por eso tenemos problemas y por eso luchamos. Ahorita para nosotros que estamos luchando, s\u00f3lo nos queda la c\u00e1rcel y la muerte, ah\u00ed lo demuestran las acciones de los poderosos \u00bfy ustedes hermanos? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1n haciendo? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n dirigiendo su lucha? Luchar junto al poderoso los llevar\u00e1 siempre a un camino m\u00e1s c\u00f3modo y menos cansado, sin tantos sufrimientos, pero luchar al lado del pueblo, hay muchos sufrimientos, tristezas y cansancios porque all\u00ed hay rebeld\u00eda y resistencia, pero con la esperanza de un nuevo amanecer de libertad, justicia y democracia.<\/p>\n<p>Discurso de Claribel durante la manifestaci\u00f3n en defensa del municipio aut\u00f3nomo Tierra y Libertad, 11 de mayo de1998.<\/p>\n<p> La democracia es inseparable de la \u00e9tica, la libertad y la justicia. Sin embargo muchas veces, a lo largo de su milenaria historia, ha sido degradada, restringida y aprisionada por los poderosos, que la esgrimen como un arma contra otros seres humanos hasta hacer estallar sus sentidos m\u00e1s elementales: cuando el ej\u00e9rcito m\u00e1s terrible del planeta lanza bombas de fragmentaci\u00f3n sobre el pueblo de Bagdad, env\u00eda misiles contra los periodistas y condena a una muerte lenta, dolorosa y prematura incluso a ni\u00f1os que todav\u00eda no nacen, al sembrar de municiones de uranio empobrecido los campos y los barrios de su patria.<\/p>\n<p>En nombre de la democracia se libran y enmascaran todo tipo de batallas en todo el mundo. &quot;La democracia ser\u00eda una palabra muy pobre si no fuera definida por los campos de batalla en los que tantos hombres y mujeres combatieron por ella&quot;, dice Alain Touraine. Se trata de una palabra, una idea, una utop\u00eda cargada de significados. La historia de la ambig\u00fcedad y la polisemia del t\u00e9rmino (es decir, su capacidad para contener m\u00faltiples sentidos) es tan antigua como el concepto mismo. No obstante, sus significados no flotan libremente. Si bien flotan, naufragan y chocan entre s\u00ed, lo hacen atados a los intereses, los agravios y las esperanzas de muy variados pilotos y tripulantes.<\/p>\n<p>Ya dec\u00eda Arist\u00f3teles que la democracia es el gobierno del pueblo y suena bien siempre y cuando uno se olvide de que ese supuesto pueblo se reduc\u00eda a un pu\u00f1ado de ciudadanos libres que cre\u00edan tener el derecho de ser propietarios de otros seres humanos; de los que eran arrancados por la fuerza de sus pueblos, hablaban otras lenguas y viv\u00edan otras culturas: los esclavos, quienes no eran considerados como parte del pueblo ni ten\u00edan derecho a formar parte de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Desde entonces qued\u00f3 abierta una interrogante sobre el sentido \u00e9tico de la democracia y, desde entonces, la democracia ha servido tanto para liberar como para oprimir: para constituir ciudadanos guiados por la b\u00fasqueda de la libertad y la justicia y para armar y encubrir a los tiranos que esclavizan. Los pueblos han emprendido batallas en su nombre, buscando conquistar la autonom\u00eda y la libre determinaci\u00f3n. Los poderosos han buscado reconstruir la opresi\u00f3n y la exclusi\u00f3n, simulando que siguen arropados bajo el manto prestigioso de la democracia.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-173","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=173"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/173\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}