{"id":17340,"date":"2025-03-02T05:00:10","date_gmt":"2025-03-02T04:00:10","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17340"},"modified":"2025-03-02T00:52:46","modified_gmt":"2025-03-01T23:52:46","slug":"en-torno-a-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17340","title":{"rendered":"En torno a Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<h3><b>I. <\/b><b><em>Syn@psis (Revista para tejer el tiempo)<\/em>, n<\/b><b>\u00ba 15. Marzo-Abril de 2005<\/b><\/h3>\n<p>Resulta dif\u00edcil escribir sobre algo que es entra\u00f1able, que le allega a uno una l\u00e1grima que emborrona la mirada y que, acaudalada, puede verterse sobre la p\u00e1gina hermoseada por el recuerdo de quien la lee. As\u00ed a m\u00ed, leyendo <i><b>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n. Una biograf\u00eda pol\u00edtica<\/b><\/i>, escrita por <b>Juan-Ram\u00f3n Capella<\/b> y publicada por Editorial Trotta, S. A. Madrid, 2005.<\/p>\n<p>A mi querido t\u00edo (con afectos de hermano mayor) Juan Ram\u00f3n Villar Rufat debo la noticia inmediata del anuncio de publicaci\u00f3n y, por ende, el arrimo sin demora a su lectura.<\/p>\n<p>Aquellos que me complacen siguiendo lo que escribo en esta humilde \u00abpastoral\u00bb desde sus inicios, saben que produje breve columnita con el nombre de Manuel Sacrist\u00e1n por t\u00edtulo (en el n\u00famero 2, Diciembre de 2001, de Notas de lectura y comentarios del Dr. Fernando G. Ja\u00e9n, o c\u00f3mo matar el tiempo placenteramente), no repetir\u00e9 lo que all\u00ed qued\u00f3, pues permanece, y pospongo contar lo que hablamos, una vez en su domicilio y otras en el marco de la Facultad de Econ\u00f3micas de Barcelona, primero como estudiante, luego como doctorando y despu\u00e9s como profesor.<\/p>\n<p>Juan-Ram\u00f3n Capella ha hecho el esfuerzo de recoger noticia biogr\u00e1fica de Sacrist\u00e1n insert\u00e1ndola en su labor por construir una organizaci\u00f3n pol\u00edtica, comunista, que sirviera a los trabajadores y a la defensa pol\u00edtica de los intereses de \u00e9stos con base intelectual s\u00f3lida (\u00abel intelectual colectivo\u00bb). No incurre en hacer la historia de un per\u00edodo del Partido Comunista de Espa\u00f1a, ni del Partido Socialista Unificado de Catalu\u00f1a, que ser\u00eda error grave de objeto y perspectiva, pese a la importancia de Manolo Sacrist\u00e1n en ambas organizaciones; aunque haya un recorrido com\u00fan inevitable para poder narrar la biograf\u00eda pol\u00edtica como se pretende, centrada en \u00abla pr\u00e1ctica\u00bb de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Es acertado, inteligente y sincero que Capella diga sin ambages que el comunismo no fue s\u00f3lo el lado oscuro, ya al descubierto, al que se aferran los \u00abnopensantes\u00bb, sino que \u00abser comunista tambi\u00e9n ha significado todo lo contrario: muchos comunistas lo dieron absolutamente todo por oponerse a los sistemas sociales de dominio y de explotaci\u00f3n de las personas, incluidos los sistemas de dominio y explotaci\u00f3n que se autodenominaron \u201csociedades socialistas\u201d.\u00bb (pp. 17-18). Al igual que lo es que se percate de que \u00abEntre aquellos tiempos y el presente no s\u00f3lo ha cambiado el mundo. Se ha cerrado una \u00e9poca y se ha abierto otra. Como dec\u00eda Pasolini, se ha producido un \u201cfin del mundo\u201d. Un conjunto complejo de fen\u00f3menos, el principal de los cuales ha sido una gran revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica dentro de las coordenadas pol\u00edtico-sociales de una contrarrevoluci\u00f3n conservadora mundial, hace parecer \u201cprehist\u00f3rica\u201d la historia del presente o que el presente parezca no tener historia.\u00bb (pp. 43-44). Lucidez lacerante.<\/p>\n<p>Tal vez haya que atender a lo que dice Antonio Negri en sus libros hoy, como atendi\u00f3 Manolo Sacrist\u00e1n, casado en 1957 con la joven comunista napolitana Giulia Adinolfi, a las ideas de Antonio Gramsci (\u00ab\u00c9l [por Sacrist\u00e1n] era un gramsciano, pero con un gran margen de libertad y de atenci\u00f3n a las cosas presentes\u00bb, dej\u00f3 dicho Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde, en la entrevista recogida en <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, de Salvador L\u00f3pez Arnal y Pere de la Fuente, de obligada consulta biogr\u00e1fica). Acaso acabe todo en mera reflexi\u00f3n de la inviabilidad emancipatoria m\u00e1s all\u00e1 de elevar algo el nivel de vida de la muchedumbre. O en la repetici\u00f3n de un ciclo autoritario, tras haberse endeudado falazmente la mayor parte de la poblaci\u00f3n y viendo traicionados los ensue\u00f1os televisivos la juventud estulta. M\u00e1s, \u00bfno fue Gramsci quien acu\u00f1\u00f3 la expresi\u00f3n \u00abpesimismo de la inteligencia, optimismo de la voluntad\u00bb? Motivos para el pesimismo intelectivo no le faltaron a Manuel Sacrist\u00e1n; fortaleza volitiva, tampoco. Esto se puede colegir a lo largo de todo el libro, que no es precisamente un epinicio, sino m\u00e1s bien al contrario, como ya nos gu\u00eda el autor desde el comienzo, agrupando hechos y escritos bajo estandarte perdedor: \u00abHab\u00eda perdido su primer combate importante\u00bb (en p. 17).<\/p>\n<div id=\"Secci\u00f3n3\" dir=\"ltr\">\n<p>Fue gran esfuerzo el de Manuel Sacrist\u00e1n por aclarar desde dentro del an\u00e1lisis marxista, exprimiendo sus conceptos, lo que otros, con instrumentos conceptuales ajenos al marxismo asumieron con m\u00e1s facilidad, con menos profundidad \u2212que todo hay que decirlo\u2212, por no ser tan fuerte su compromiso, ni tan exigente su inteligencia. La creencia, se quiera que no, aferrada por un sentimiento de ayuda a la emancipaci\u00f3n de aquellos que no tienen desarrollada su conciencia de clase, enturbiaba su ojo anal\u00edtico y retrasaba el percatarse de la realidad que \u00e9l mismo formulara: \u00ab\u00bfcon qu\u00e9 reelaboraci\u00f3n se puede seguir pensando que la clase de los trabajadores industriales lleva en s\u00ed el germen de la sociedad emancipada?\u00bb (p. 210) Obs\u00e9rvese que se antepone la \u00abreelaboraci\u00f3n\u00bb a la mera observaci\u00f3n anal\u00edtica de la realidad.Grande tambi\u00e9n fue su labor por incorporar las inquietudes sociales en el an\u00e1lisis emancipador: pacifismo (sobre el armamentismo \u00abLa posici\u00f3n adoptada es la de Bertrand Russell y su propuesta de desarme nuclear unilateral\u00bb, en p\u00e1gina 252) y ecolog\u00eda acaparan su atenci\u00f3n en los \u00faltimos a\u00f1os, dejando sus frutos reflexivos en la revista <i>mi<\/i><i>entras tanto<\/i> (\u00abEn el primer plano, en el centro de las cosas que estoy haciendo \u2013no s\u00f3lo yo, sino todo un colectivo\u2014 est\u00e1 la revista <i>mi<\/i><i>entras tanto<\/i>\u00bb, manifiesta en la entrevista con Gabriel Vargas Lozano, publicada por la Universidad de Puebla, en febrero de 1983), creada de consuno con las \u00faltimas energ\u00edas de su mujer, Giulia, incorporando el feminismo \u00abPues Giulia hab\u00eda sido, efectivamente, una generadora de esa reconsideraci\u00f3n de la emancipaci\u00f3n femenina en el espacio cultural comunista, tanto teor\u00e9ticamente cuanto como impulsora de un movimiento.\u00bb (J-R. Capella, en la p\u00e1gina 228)<\/p>\n<\/div>\n<p>En la obra de Juan-Ram\u00f3n Capella sobre Sacrist\u00e1n hay m\u00e1s ex\u00e9gesis de sus textos que biograf\u00eda propiamente dicha, lo cual hay que aceptar sin m\u00e1s, pues el autor escribe desde su perspectiva y con la limitaci\u00f3n de materiales y asuntos que tenga. Ya es mucho que pueda brindar elementos que gu\u00edan la interpretaci\u00f3n pol\u00edtica de la obra de Sacrist\u00e1n, si bien en mi particular entender mejor resulta leer directamente lo que escribi\u00f3; al cabo, la labor hermen\u00e9utica puede inducir m\u00e1s a confusi\u00f3n que aclaraciones aportar. Y la reducci\u00f3n biogr\u00e1fica a la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de Sacrist\u00e1n, separ\u00e1ndola de su aportaci\u00f3n a la filosof\u00eda de la ciencia, favorece la impresi\u00f3n sectaria, ensalzando su entrega a la causa querida por el autor de la biograf\u00eda y amenguando la pugna de Manuel Sacrist\u00e1n por la verdad m\u00e1s all\u00e1 del propio marxismo \u2212incluso si la busc\u00f3 con esta doctrina como referente \u2212. La estela sectaria puede ser consecuencia indeseada de quienes a su lado compartieron como correligionarios el esfuerzo emancipador con base doctrinaria. No se debiera olvidar lo que ha contado por escrito Jes\u00fas Moster\u00edn \u00abCuando, en 1984, fue finalmente nombrado catedr\u00e1tico, me comunic\u00f3 su intenci\u00f3n de solicitar ser asignado al \u00e1rea de L\u00f3gica y Filosof\u00eda de la Ciencia.\u00bb (Pr\u00f3logo al libro de Manuel Sacrist\u00e1n <i>L\u00f3gica elemental<\/i>. Ed. Vicens Vives, 1\u00aa edici\u00f3n, 1996).<\/p>\n<p>De la bondad de Manuel Sacrist\u00e1n y de su compromiso \u00e9tico es dif\u00edcil hacer dudar, al menos a quienes lo conocimos y en los trances que le supimos. Si alguien duda de su rigor intelectual, la receta de la propia botica de Manuel Sacrist\u00e1n deber\u00e1 aplicarse: mostrar y demostrar lo que de inconsistente, falaz o desinformado hallare, que la carga de la prueba cae de ese lado, pues en los cursos que segu\u00ed con \u00e9l como profesor y gu\u00eda, era impecable.<\/p>\n<p>De su entrega a la causa de los m\u00e1s d\u00e9biles, con todas las fuerzas que pudo, no me cabe duda. Que le valiera la pena, s\u00f3lo \u00e9l pudo sentirlo, incluso saberlo, que su autoconciencia era, si no implacable, sever\u00edsima \u2212as\u00ed lo demostr\u00f3 en todo momento, tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con su enfermedad\u2212. Que hubieran estado mejor servidos los pobres con otro proceder de Manuel Sacrist\u00e1n es especulaci\u00f3n \u00edntima que me reservo y carece de valor.<\/p>\n<p>No olvides, amigo lector, que Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n ha sido (junto con Xavier Zubiri, aunque sea desde las ant\u00edpodas filos\u00f3ficas) el pensador m\u00e1s profundo que ha tenido Espa\u00f1a despu\u00e9s de Ortega y Gasset (\u00abOrtega ha cumplido respecto a los espa\u00f1oles una funci\u00f3n tan decisiva como la que cumpli\u00f3 S\u00f3crates respecto a los griegos.\u00bb, dijo de \u00e9l Manuel Sacrist\u00e1n en el a\u00f1o 1953)<\/p>\n<h3><b>2. \u00abAlgunas meditaciones sobre la Universidad\u00bb <em>Syn@psis<\/em>. N. \u00ba 36. Septiembre-Octubre de 2008<\/b><\/h3>\n<p>En nada me sorprende hallar en el material intitulado \u00abLa Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb, escrito por Manuel Sacrist\u00e1n en 1960 \u00f3 1970 (v. en <i>Intervenciones pol\u00edticas. Panfletos y Materiales III<\/i>, Icaria Editorial, S.A. Barcelona, 1985), elogiosa menci\u00f3n del texto de Jos\u00e9 Ortega y Gasset, \u00abMisi\u00f3n de la Universidad\u00bb, del a\u00f1o 1930 (Obras completas. Tomo IV. Alianza Editorial. Revista de Occidente. Madrid, 1983). Escribi\u00f3 Sacrist\u00e1n que \u00abLa <i>Misi\u00f3n de la Universidad <\/i>de Ortega no s\u00f3lo es un ensayo insuperado en la literatura de lengua castellana sobre el tema, sino probablemente uno de los escritos ideol\u00f3gicos m\u00e1s claros, s\u00f3lidos y coherentes de la abundante bibliograf\u00eda mundial sobre la crisis universitaria.\u00bb (p. 109). Esto no empece que lo critique desde su visi\u00f3n marxista. Valgan, pues, uno y otro de soportes principales. Entrambos, cuarenta a\u00f1os, una guerra civil, una dolorosa post-guerra y los atisbos en Espa\u00f1a del \u00abmayo del 68\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora, una Espa\u00f1a constitucional y auton\u00f3mica, miembro de la Uni\u00f3n europea, enfrenta una nueva y radical reforma universitaria, de consecuencias trascendentes para la sociedad espa\u00f1ola en su conjunto, m\u00e1s all\u00e1 del gremio \u00abuniversitas\u00bb (ya Manuel Sacrist\u00e1n nos advierte, en la p. 104, de la confusi\u00f3n en que incurre la mayor\u00eda al derivar por v\u00eda etimol\u00f3gica una pretendida universalidad de esa voz latina, \u00abse aplic\u00f3 a los grupos de estudiantes y profesores, de individuos, no de saberes, para significar \u201cgremio\u201d, es decir, precisamente la particularidad, la no universalidad de un grupo que gozaba de determinados privilegios estamentales.\u00bb)<\/p>\n<p>Son las universidades instituciones, de las que es primero y principal determinar su orteguiano \u00abpara qu\u00e9\u00bb y de ah\u00ed su misi\u00f3n, y en acertarla plenamente est\u00e1 para Ortega la ra\u00edz de la reforma universitaria. Siendo mudable la sociedad, preciso es adaptar las instituciones que la organizan, valiendo la Historia de referencia, pero no para copia; como tampoco vale imitar lo que otras Universidades hagan, aunque sean de pueblos ejemplares. \u00abB\u00fasquese en el extranjero informaci\u00f3n, pero no modelo.\u00bb (p. 317). Los que han mandado y mandan, han deso\u00eddo su consejo. Incluso si aceptamos que la pertenencia a la Uni\u00f3n europea modifica el espacio de referencia, toda la corriente de moda imita lo que m\u00e1s all\u00e1 del Atl\u00e1ntico se considera ejemplar por unos resultados de los que no son causa sola sus Universidades (en lo que Ortega califica de \u00ab<i>error fundamental que es preciso arrancar de las cabezas<\/i>, y consiste en suponer que las naciones son grandes <i>porque<\/i> su escuela \u2212elemental, secundaria o superior\u2212 es buena\u00bb, cuando en realidad la influencia es m\u00e1s bien la inversa, \u00abdepende mucho m\u00e1s del aire p\u00fablico en que \u00edntegramente flota que del aire pedag\u00f3gico artificialmente producido dentro de sus muros.\u00bb)<\/p>\n<p>Ortega recoge tres funciones de la ense\u00f1anza universitaria: a) transmitir la cultura; b) ense\u00f1ar las profesiones y c) practicar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y la formaci\u00f3n de futuros cient\u00edficos. Pero no ve\u00eda Ortega que el hombre medio al que se destina la Universidad tenga necesidad de aplicarse a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, llegando a considerar el predominio de \u00e9sta en la Universidad como la causa de desaparici\u00f3n de la funci\u00f3n principal: la cultura. A\u00f1os despu\u00e9s, Manuel Sacrist\u00e1n destacar\u00eda (p. 110) que aunque parezca otra cosa, el enfoque de Ortega es liberal y progresista, en la medida en que destina la ense\u00f1anza universitaria al \u00abhombre medio\u00bb.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n en torno a esas tres funciones hallamos tambi\u00e9n en el libro de <b>Pedro La\u00edn Entralgo<\/b>,<b> <\/b><i><b>El problema de la Universidad<\/b><\/i><b> <\/b>(Editorial Cuadernos para el Di\u00e1logo, Madrid, 1968), y tambi\u00e9n en el <i><b>Discurso a los universitarios espa\u00f1oles<\/b><\/i>, de <b>Juan Jos\u00e9 L\u00f3pez Ibor <\/b>(en Ediciones Rialp, S. A. Madrid, 1957, 2\u00aa ed. ampliada). El primero, distanci\u00e1ndose p\u00fablicamente de su pasado falangista y reconociendo la maestr\u00eda de Ortega; el segundo, elaborando el discurso con po\u00e9tica de la Cruzada, y atacando a Ortega. Entre 1930 y 1970, el texto de Ortega es la gu\u00eda de la reflexi\u00f3n sobre la misi\u00f3n de la Universidad. Un trasfondo de la cultura alemana est\u00e1 presente en todos ellos. A\u00fan hemos de mencionar otro libro para la reflexi\u00f3n sobre el presente y futuro de la Universidad en Espa\u00f1a, \u00e9ste desde la perspectiva de Catalunya: <b>Ricard Torrents<\/b> \u2212tambi\u00e9n con formaci\u00f3n en Alemania\u2212, <i><b>Noves raons de la Universitat. Un assaig sobre l\u2019espai universitari catal\u00e0<\/b><\/i> (Eumo Editorial. Vic, 2002).<\/p>\n<p>En la comunicaci\u00f3n social del saber intervienen distintas instituciones: Escuela, Universidad y Academia (recoge La\u00edn siguiendo al alem\u00e1n Schleiermacher. V. p. 56). En la Escuela se ense\u00f1a y no se investiga; a la Academia correspond\u00eda la comunicaci\u00f3n entre cient\u00edficos, y entre una y otra tendr\u00eda su lugar la Universidad, en la que se ha de ense\u00f1ar e investigar; y, a\u00f1ade La\u00edn, \u00aba la Universidad pertenece <i>tambi\u00e9n<\/i> la formaci\u00f3n de profesionales capaces y hombres cabales\u00bb (p. 57). Este planteamiento alem\u00e1n de hace m\u00e1s de doscientos a\u00f1os, \u00bfsigue vigente? Vayamos por los extremos: En lo tocante a la Escuela, s\u00ed, pues ense\u00f1a y no investiga (incluso si experimenta, no investiga lo nuevo). La Academia tiene menos relieve hoy con los medios de comunicaci\u00f3n que alcanzan a cualquier \u00e1mbito, lugar y persona, pero subsiste como congregaci\u00f3n que organiza congresos. Quedar\u00edan a la Universidad el ense\u00f1ar e investigar simult\u00e1neamente, que, con la <i>addenda<\/i> de La\u00edn (\u00abprofesionales y hombres cabales\u00bb), podr\u00edamos reconducir a las tres funciones orteguianas aqu\u00ed tan manidas: transmitir cultura, la primera y principal para Ortega (analizada por Manuel Sacrist\u00e1n, destacando que \u00abLa Universidad es una instituci\u00f3n que produce y organiza hegemon\u00eda\u00bb. V. p. 113. La discute a Ortega, L\u00f3pez Ibor, pero por el lado instrumental, al considerar inadecuada una Facultad de Cultura, y en su lugar propone \u00abCultura en las Facultades.\u00bb. V. pp. 64 a 66). Y tambi\u00e9n ser\u00eda universitario formar profesionales (que el economista Jes\u00fas Prados Arrarte lleva al l\u00edmite: \u00ab\u00a1dedicarse intensivamente a la formaci\u00f3n profesional, aunque ello afecte a la ciencia y aunque sea perjudicial para la cultura!\u00bb, citado por Manuel Sacrist\u00e1n en nota al pie n.\u00ba 16, extra\u00edda de <i>La Universidad<\/i>. Madrid, 1969). Finalmente, quedar\u00eda la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, que no le parece a Ortega fundamental para el \u00abhombre-medio\u00bb que ha de cursar estudios superiores, opini\u00f3n que a L\u00f3pez Ibor no le parece de recibo, si bien matiza indicando que \u00abla necesidad perentoria de investigaci\u00f3n en la Universidad espa\u00f1ola no quiere decir que todo el mundo investigue en ella\u00bb (p. 87).<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed textos del pasado, empezando por el de Ortega (1930), seguido por el de L\u00f3pez Ibor (1938), los de Pedro La\u00edn (a\u00f1os 50 y 60) y el de Manuel Sacrist\u00e1n (1969 \u00f3 1970), que nos han permitido situar lo esencial, lo que se discute como misi\u00f3n de la Universidad en Espa\u00f1a. Pero, \u00bfd\u00f3nde estamos hoy? En lo tocante a la cultura, la funci\u00f3n cultural de la Universidad, ya podemos registrar un claro retroceso, a favor de las otras dos funciones \u2212si es que es posible sin el concurso de aquella, que en parte as\u00ed lo parece\u2212. En lo que se refiere a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, parece centrada en la obtenci\u00f3n de cantidades a reflejar en indicadores cuantitativos homologables con otros pa\u00edses, sin prestar atenci\u00f3n a la calidad; se va haciendo realidad lo que Francisco Ayala ya destac\u00f3 en el a\u00f1o 1977: \u00ab\u00a1Todos doctores! \u00a1Doctores todos! Lo que a la postre no va a significar nada, distinci\u00f3n ninguna\u2026 Casi estamos ya en eso.\u00bb (<i>Palabras y Letras<\/i>. EDHASA, Barcelona, 1983, p. 87). Y, por lo que se refiere a las profesiones, habr\u00edamos de diferenciar aquellas con valor directo para las empresas (no se olvide que hay graduaciones que habilitan para el trabajo profesional independiente, no asalariado) y el resto. En cuanto a las primeras, la tendencia es clara: mayor imbricaci\u00f3n entre Universidad y Empresa \u2212m\u00e1s lograda hasta ahora en el \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n, desarrollo e innovaci\u00f3n, que en otras esferas, pero casi siempre considerada insuficiente e inadaptada a los intereses empresariales\u2212, lleg\u00e1ndose ya, en algunos casos, a la definici\u00f3n por la propia empresa de los programas acad\u00e9micos, lo que ha de conducir naturalmente a la creaci\u00f3n de Universidades de empresa con finalidades muy espec\u00edficas en cuanto ello parezca m\u00e1s eficiente desde el triple punto de vista: econ\u00f3mico, ideol\u00f3gico (transmisi\u00f3n del sistema de valores de la empresa directamente) y formativo (adecuaci\u00f3n de los programas a los instrumentos y no a los fines, y ense\u00f1anza de conocimientos operativos sin funci\u00f3n cr\u00edtica general). En cuanto al resto, unas estar\u00e1n destinadas a la formaci\u00f3n de formadores, y de las otras no nos habr\u00e1 de sorprender que sean consideradas como gasto social a minimizar, a menos que se convenza la sociedad de la importancia que tienen para la convivencia y el bienestar, m\u00e1s all\u00e1 de una formaci\u00f3n profesional superior no reclamada por el mercado, retomando los argumentos orteguianos de defensa de la Cultura. Prosigue la meditaci\u00f3n, amigo lector.<\/p>\n<h3><b>3. <\/b><b><em>Syn@psis<\/em>, <\/b><b>N. \u00ba 44. Enero-Febrero de 2010<\/b><\/h3>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n,<b> <\/b><i><b>Sobre dial\u00e9ctica<\/b><\/i> es libro que recoge sus escritos al respecto, en edici\u00f3n, presentaci\u00f3n y notas de <b>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/b> (una publicaci\u00f3n conjunta de la Fundaci\u00f3 Hous Horitzons y El Viejo Topo. Barcelona, 2009). Destaquemos el pr\u00f3logo de Miguel Candel (Director del Departamento de Historia de la Filosof\u00eda, Est\u00e9tica y Filosof\u00eda de la Cultura de la Universidad de Barcelona) intitulado <i>El bucle dial\u00e9ctico<\/i>, que nos sit\u00faa, en pocas p\u00e1ginas, en los hitos de la evoluci\u00f3n del concepto desde su uso prefilos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Leer a Manuel Sacrist\u00e1n a trav\u00e9s de sus escritos sobre dial\u00e9ctica es leer a la persona m\u00e1s docta en Espa\u00f1a en esta materia en la segunda mitad del siglo XX, particularmente en lo que se refiere a la concepci\u00f3n marxista. No es juicio exagerado \u00e9ste, ni paneg\u00edrico del autor lo que sobre \u00e9l pudiera yo aducir, y que, para no repetirme, remito al lector a lo que ya dej\u00e9 escrito en columna breve en \u00abNotas de lectura y comentarios\u00bb del Dr. Fernando G. Ja\u00e9n, o c\u00f3mo matar el tiempo placenteramente (N. \u00ba 2. Diciembre de 2001), en la cr\u00edtica del libro <i>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n. Una biograf\u00eda pol\u00edtica<\/i>, por Juan-Ram\u00f3n Capella (<b>SYN@PSIS <\/b>n.\u00ba 15, de marzo-abril 2005) y en <i>Algunas meditaciones sobre la Universidad: M. Sacrist\u00e1n, J. Ortega y Gasset, P. La\u00edn y J. J. L\u00f3pez Ibor<\/i> (<b>SYN@PSIS<\/b><i> <\/i>n.\u00ba 36, septiembre-octubre de 2008).<\/p>\n<p>Al reflexionar inicialmente sobre la dial\u00e9ctica nos interesa saber qu\u00e9 es eso a lo que llamamos de tal manera y para qu\u00e9 sirve. Derivan de ah\u00ed cuestiones como las siguientes: \u00bfEs una forma o t\u00e9cnica del pensar? \u00bfEs una simple manera de exponer lo que conocemos por otras v\u00edas; es un enfoque generalizador con un punto de vista de completitud? \u00bfEs, acaso, la \u00fanica forma v\u00e1lida de abordar la experiencia y la humana realidad? \u00bfEs ciencia? \u00bfEs una forma metaf\u00f3rica de ir m\u00e1s all\u00e1 de la ciencia, o bien es una forma de disimular la ausencia de an\u00e1lisis cient\u00edfico, aceptando la predominancia social de \u00e9ste? Dado que el marxismo (escuela, corriente o doctrina de pensamiento) ha sido su mayor valedor en el \u00e1mbito del conocimiento, \u00bfdebe considerarse su formulaci\u00f3n en Marx y Engels como la dial\u00e9ctica por antonomasia o podemos conceder plaza a la dial\u00e9ctica hegeliana sin menoscabo de su cr\u00edtica marxista? (Vale decir que Bertrand Russell, en su <i>Diccionario del hombre contempor\u00e1neo<\/i>, va directo a la <i>dial\u00e9ctica hegeliana<\/i>, de la que dice que \u00abTodo se desenvuelve mediante la tesis, la ant\u00edtesis y la s\u00edntesis, cuyo impulso es el autodesarrollo de la idea, y la idea es lo que cre\u00eda Hegel. El curso entero del universo es el que Hegel pensaba. \u00c9sta es la f\u00f3rmula.\u00bb, reservando al <i>materialismo dial\u00e9ctico<\/i> la versi\u00f3n marxista).<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n era marxista, fil\u00f3sofo, te\u00f3rico y militante, y la posici\u00f3n intelectiva desde la que atalayaba la dial\u00e9ctica era la de la confluencia de la ciencia, la filosof\u00eda y la acci\u00f3n. Una de las virtudes del libro sobre la dial\u00e9ctica, es que nos permite seguir la evoluci\u00f3n de su pensamiento a lo largo de 25 a\u00f1os, desde el primer texto aportado, el de <i>Jesuitas y dial\u00e9ctica<\/i>, publicado inicialmente en el a\u00f1o 1959, hasta la carta a la profesora de sociolog\u00eda de la UNAM, M\u00f3nica Guiti\u00e1n, fechada el 10 de marzo de 1985, a condici\u00f3n de que incorporemos la lectura de aquellos textos no presentes, de los que Salvador L\u00f3pez Arnal nos advierte como editor (p. 42), particularmente <i>El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia<\/i> (a\u00f1o 1978).<\/p>\n<p>Conc\u00e9dame el lector la dispensa de no ser profesional de la filosof\u00eda, ni siquiera estudioso sistem\u00e1tico de la misma, y el que le presente el asunto de este libro con cierta soltura en las maneras, con no poca ingenuidad, si lo prefiere: Si hay una realidad (la que sea, incluso si no sabemos percibir m\u00e1s que aspectos parciales por convenir a nuestra conformaci\u00f3n de especie) y nuestro modo de hab\u00e9rnosla con ella requiere de su conocimiento (con el detalle y profundidad que sean), bien podremos aceptar la existencia de caminos para ello. Atajando: hay realidad y conocemos de ella con herramientas mentales diversas, que pueden incluso hacernos pensar que existe un modo de conocer superior a otros en su capacidad para explicarnos esa realidad. Entre esos modos, disponemos de uno (construido a lo largo de la historia humana) al que consideramos hoy como superior, al cual llamamos cient\u00edfico, pero su superioridad lo es en tanto que se restrinja a lo que acepta explicado seg\u00fan sus normas, que son las que confieren esa seguridad (el m\u00e9todo cient\u00edfico; y m\u00e1s por su proceso de revisi\u00f3n permanente que por lo obtenido en cada caso). No se agota en \u00e9l el uso de la raz\u00f3n, bien es verdad, pero el razonamiento, que no se circunscribe a ese z\u00f3calo de seguridad que nos da la ciencia, lo consideramos falto de su revalorizaci\u00f3n por la v\u00eda cient\u00edfica o sencillamente de escasa importancia para ella o incluso inabordable (as\u00ed lo sea provisionalmente). \u00bfEs la dial\u00e9ctica una forma de la ciencia, es un modo de razonar, puede ser otra la manera de hab\u00e9rnoslas con la realidad provechosamente? \u00bfEs tal vez un modo irracional de conocer?<\/p>\n<p>En el primero de los textos recogidos en el libro <i>Jesuitas y dial\u00e9ctica<\/i> (julio de 1959 en su primera publicaci\u00f3n, en catal\u00e1n), polemiza con los jesuitas P. Calvez y P. Wetter, con referencias a Boch\u00e9nski, para dejar en claro lo que es el pensamiento dial\u00e9ctico desde la perspectiva marxista. Dial\u00e9ctica contrapuesta a metaf\u00edsica, marxismo coincidente con el positivismo en cuanto a la condena de \u00e9sta; pensar dial\u00e9ctico como oscilaci\u00f3n \u00abentre conocimiento positivo de la experiencia cient\u00edfica y la pr\u00e1ctica social (la experiencia en general, \u00fanica fuente del conocimiento) y la generalizaci\u00f3n de esa experiencia seg\u00fan un m\u00e9todo determinado, para <i>insertarla nuevamente<\/i>, en otro movimiento circular, <i>en la experiencia cient\u00edfica y en la pr\u00e1ctica social<\/i>\u00bb (cursiva suya, p. 49). El marxismo supera su ant\u00edtesis entre positivismo y antipositivismo por la historia, como \u00fanica v\u00eda de la humanidad para superar sus contradicciones (p. 50) \u00abEl pensamiento dial\u00e9ctico es historicismo consecuente\u00bb (p. 49).<\/p>\n<p>En el texto <i>Tres notas sobre la <\/i><i>a<\/i><i>lianza imp\u00eda<\/i> (que no se hab\u00eda vuelto a publicar desde su primera vez, en el a\u00f1o 1961, y ahora ha sido incorporado a este libro), Manuel Sacrist\u00e1n sosten\u00eda que \u00abLa ciencia positiva tecnificada moderna es una especializaci\u00f3n de la raz\u00f3n (\u2026) La ciencia, en el sentido pleno de su concepto, es la empresa de la raz\u00f3n: la libertad de la consciencia.\u00bb (p. 70) Sin embargo, el car\u00e1cter reductor de los m\u00e9todos del an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo, no permite satisfacer una de las pretensiones de la v\u00eda materialista dial\u00e9ctica la de \u00abrecoger la <i>justa exigencia filos\u00f3fica <\/i>de una aprehensi\u00f3n de las formaciones complejas\u00bb (ib\u00eddem, p. 67. La cursiva es m\u00eda, para destacar la sorpresa por el argumento, que suena a petici\u00f3n de principio, por lo de la pretensi\u00f3n). Y en este contexto de pol\u00e9mica con el neopositivismo, Sacrist\u00e1n afirmaba tajante que la dial\u00e9ctica no forma parte de la irracionalidad religiosa, y a\u00f1ad\u00eda: \u00abNos referimos a la dial\u00e9ctica, cuyo principio, desde el punto de vista del tema que nos ocupa, es el siguiente: <i>la manera de aprehender una formaci\u00f3n compleja, sobreestructural en toda su especificidad cognoscible y en lo desconocido por el an\u00e1lisis reductor cient\u00edfico-positivo consiste en conocerla en su actividad\u00bb <\/i>(cursiva suya). Y, sin embargo, \u00bfno puede incurrir en ella?<\/p>\n<p>En <i>La tarea de Engels en el anti-D\u00fcring<\/i>, tercero de los textos incorporados al libro, podemos hallar el desarrollo de la dial\u00e9ctica en relaci\u00f3n con la <i>concepci\u00f3n del mundo<\/i>. Asentada su definici\u00f3n, Sacrist\u00e1n pasa a ver los dos principios de la concepci\u00f3n marxista: el materialismo, o que \u00abel mundo debe explicarse por s\u00ed mismo.\u00bb, p. 80) y el de la dial\u00e9ctica, que \u00abse inspira no tanto en el hacer cient\u00edfico-positivo cuanto en las limitaciones del mismo.\u00bb (p. 80). Un aspecto que no hemos se\u00f1alado hasta aqu\u00ed, adem\u00e1s del de la dial\u00e9ctica como forma de abordar la explicaci\u00f3n de las <i>totalidades concretas<\/i>, que \u00abes el campo o \u00e1mbito de relevancia del pensamiento dial\u00e9ctico\u00bb (p. 81), es el que a mi juicio se deja ver en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n en las explicaciones de Manuel Sacrist\u00e1n, consustancial con su manera de enfocar la vida: la militancia: \u00abLos cl\u00e1sicos del marxismo son cl\u00e1sicos de una concepci\u00f3n del mundo, no de una teor\u00eda cient\u00edfico-positiva especial. Esto tiene como consecuencia una relaci\u00f3n de <i>adhesi\u00f3n militante<\/i> entre el movimiento obrero y sus cl\u00e1sicos.\u00bb (p. 87. La cursiva es m\u00eda) Ah\u00ed radica a mi juicio la debilidad de la dial\u00e9ctica marxista, la que ha hecho de ella un instrumento contra el pensamiento cient\u00edfico a veces, contra las personas que no compart\u00edan las ideas del poder o de los influyentes, que enjuician con argumentos plausibles (argumentaci\u00f3n propia de las concepciones del mundo, como atribuye el propio autor en nota al pie de p. 78) cuando m\u00e1s a favor de sus intereses, todo ello bajo el manto del socialismo.<\/p>\n<p>En <i>Sobre econom\u00eda y dial\u00e9ctica<\/i> (del a\u00f1o 1977), introduce la idea de la dial\u00e9ctica como \u00absegunda validaci\u00f3n\u00bb del dato y la \u00abconvalidaci\u00f3n\u00bb de los datos en una perspectiva revolucionaria (p. 143), distinguiendo entre pr\u00e1ctica tecnol\u00f3gica, la de la ciencia y la \u00abque ha de servir de criterio de \u00e9xito dial\u00e9ctico\u00bb, la revolucionaria.<\/p>\n<p>Es el Sacrist\u00e1n del curso de <i>Metodolog\u00eda de las ciencias sociales<\/i> (texto 9 de los contenidos en el libro, pp. 185 a 225) el que a m\u00ed me convence y no el de las conferencias militantes, por documentadas que pudieran estar. En su d\u00eda tuve ocasi\u00f3n de decirle en persona que m\u00e1s hubi\u00e9ramos ganado \u00e9l mismo, el conocimiento y la formaci\u00f3n de los ciudadanos, si hubiera concentrado sus fuerzas en la l\u00f3gica y la metodolog\u00eda, pero entonces ya no era el momento, pesaba su biograf\u00eda militante.<\/p>\n<h3><strong>4.<\/strong> <em><strong>Syn@psis<\/strong><\/em><b> <\/b><b>N. \u00ba 59. Julio-Agosto de 2012<\/b><\/h3>\n<p><b>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/b>, ha dado a la luz el libro<i><b> ENTRE CL\u00c1SICOS, Manuel Sacrist\u00e1n y la obra pol\u00edtico-filos\u00f3fica de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs<\/b><\/i> (La Oveja Roja, 2012, publicada en colaboraci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas), en cuya p\u00e1gina editorial reza \u00abTanto el autor como el editor de este libro permiten y alientan la reproducci\u00f3n y difusi\u00f3n de esta obra, independientemente de los medios t\u00e9cnicos por los que se realice, siempre que se cite al autor y edici\u00f3n original.\u00bb Lo cual no me extra\u00f1a nada del amigo Salvador y no me sorprende de la editorial, que La Oveja Roja entre ovejas negras es al garbanzo negro entre los rojos por la rareza, pero no por lo menospreciativo o despectivo.<\/p>\n<p>Salvador es, entre los que conozco, el que sabe con mayor nivel de detalle la vida y obra del gran pensador y maestro nuestro, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n. De su generosidad y entrega a la vida y la obra de Sacrist\u00e1n hemos tenido frutos diversos, encaminados a divulgarla con rigor y profundidad, escudri\u00f1ando en los archivos, recopilando materiales, etc. Es apropiado bot\u00f3n de muestra, por su contenido filos\u00f3fico, el libro <i>Sobre dial\u00e9ctica. Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>. Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal, cuyo comentario hice en <em>SYN@PSIS<\/em> N\u00ba 44 (enero-febrero 2010). No es labor nada f\u00e1cil la que hace Salvador juntando retazos, extrayendo puntuales referencias y enmarc\u00e1ndolo en una trayectoria vital sin salirse del objeto de estudio, pues fue Sacrist\u00e1n profundamente estudioso, pero no autor prolijo por diversas razones, siendo una de ellas mencionada en este libro, que su tarea de traductor ya le obligaba a escribir mucho de lo que otros hab\u00edan escrito. Salvador confiere una unidad a lo disperso y podr\u00edamos decir que lo logra pasando de puntillas para no herir el texto de Sacrist\u00e1n en el que se apoya a cada paso, para que su interpretaci\u00f3n no vaya m\u00e1s all\u00e1 de ser un hilo conductor que gu\u00ede al lector, y que sea este quien corrobore la veracidad o acierto interpretativo, es como si le acompa\u00f1ara en el paseo y hablara lo justo para que el silencio meditativo no significase ausencia o desinter\u00e9s, y, sin embargo, nos presenta los contenidos, a veces reiteradamente desde diversos \u00e1ngulos hasta conformar un todo. Es un estilo, un arte. Si se lo mira en fr\u00edo, puede decirse que asemeja a un cuaderno de trabajo intelectual, pero ser\u00eda parca la mirada.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo refiere el contenido, pero merece acabar de circunscribirlo. El libro versa sobre la labor de Sacrist\u00e1n en torno a Luk\u00e1cs, principalmente de traducci\u00f3n de sus obras para Grijalbo, de presentaci\u00f3n del autor, de la obra en los libros y de su difusi\u00f3n en textos y conferencias, fruto de un estudio pormenorizado y enmarcado en la filosof\u00eda en general y en el marxismo como dial\u00e9ctica, en particular. Por esta v\u00eda, nos introducimos en las ideas de Luk\u00e1cs de la mano del m\u00e1s profundo conocedor en Espa\u00f1a (tal vez en Europa) de la obra de Marx, pero el libro no versa propiamente hablando sobre la obra ni del uno ni del otro. El lector hallar\u00e1 interesantes aspectos de la labor traductora de Sacrist\u00e1n (faceta menor del libro, pero que se utiliza como gu\u00eda), reflexiones en torno al marxismo (obligadas por ser ambos cl\u00e1sicos de esta corriente, tanto el uno como el otro, y dejando claro Sacrist\u00e1n que \u00e9l no era filos\u00f3ficamente muy luk\u00e1csiano, \u00absino todo lo contrario\u00bb, p. 141), extendi\u00e9ndose hasta el marxismo y filosofar de Lenin; tambi\u00e9n encontrar\u00e1 el lector comentarios a las diversas obras de Luk\u00e1cs, a sus vicisitudes editoriales en lengua espa\u00f1ola, as\u00ed como amplias referencias a su contenido y c\u00f3mo lo enjuici\u00f3 Sacrist\u00e1n en la evoluci\u00f3n del pensamiento de aqu\u00e9l a la luz del desarrollo de la filosof\u00eda y del marxismo instituido en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y en los pa\u00edses del Este, habiendo sido aqu\u00e9l dirigente cultural en \u00e9poca estalinista (escribe Salvador L\u00f3pez Arnal que \u00abEl revolucionario h\u00fangaro hab\u00eda cre\u00eddo realmente en esa pol\u00edtica cultural, por mucho que condenara \u201cdesde el primer momento los vicios m\u00e1s caracter\u00edsticos de sus resultados.\u201d\u00bb p. 158), pretendiendo la renovaci\u00f3n del pensamiento marxista. Y no le faltar\u00e1 la referencia a diversas obras de Sacrist\u00e1n, de donde se extraen sus posiciones filos\u00f3ficas, emancipadoras y de compromiso pol\u00edtico. Lo escrito por Manuel Sacrist\u00e1n con motivo de la publicaci\u00f3n, bajo su direcci\u00f3n, del volumen VIII de las Obras Completas de Luk\u00e1cs por Grijalbo, nos sirve de referencia de los \u00e1mbitos de inter\u00e9s (y s\u00f3lo eso) que podemos hallar en el libro que comentamos: \u00abcomo documento imprescindible de la historia de las ideas literarias del siglo, de la historia de la cultura comunista marxista, o incluso como documento de la historia de la III Internacional.\u00bb (p. 154)<\/p>\n<p>Cada uno sigue su vida y destila las consecuencias de su experiencia. El Manuel Sacrist\u00e1n pol\u00edtico y militante, no es el que me interesa a m\u00ed, que tuve la inmensa suerte (como otros la tuvieron) de sentir su influjo epistemol\u00f3gico, su rigor cient\u00edfico, que siempre reivindico al margen de las derivas pol\u00edticas que surgen de la comprensi\u00f3n que cada uno se forja respecto de la condici\u00f3n humana; de ah\u00ed que pueda decir que a m\u00ed el cap\u00edtulo XVII (\u00abObservaciones sobre textos juveniles\u00bb, pp. 161 a 176) no me ha interesado, aunque pueda ser del agrado de quienes persisten en debatir minuciosamente los t\u00f3picos revolucionarios basados en el marxismo y en el leninismo. A fin de cuentas, queda bien claro en qu\u00e9 podr\u00eda acabar la dictadura del proletariado, en una dictadura sobre el proletariado mismo (p. 169). El poder, se diga lo que se diga para forjar la ilusi\u00f3n marxista-leninista, no lo toma el proletariado, lo toman personas con todas sus consecuencias, la mediaci\u00f3n del partido es pura y llanamente una forma aparente interpuesta.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en L\u00fakacs hay un acci\u00f3n militante que no me interesa, una pugna consigo mismo por alumbrar ideas emancipadoras vincul\u00e1ndolas al marxismo (\u00abEl establecer la reforma del hombre como objetivo central significar\u00eda una nueva fase del marxismo\u00bb, recoge Salvador L\u00f3pez Arnal citando a G. Luk\u00e1cs en p. 150, o su nuevo enfoque del concepto de alienaci\u00f3n, vincul\u00e1ndolo al consumo). Entiende el marxismo como filosof\u00eda universal, frente a la concepci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n, seg\u00fan la cual \u00abel marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual [distinto de la filosof\u00eda], a saber, como la conciencia cr\u00edtica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano\u00bb (nota al pie n\u00ba 51, p. 65), que me parece muy acertada alej\u00e1ndola de la ciencia y de la misma filosof\u00eda, y que puede redondearse con su respuesta a cu\u00e1l era el genero literario al que adscribir la obra de Marx: \u00ab[\u2026] fundamentar y formular racionalmente un proyecto de transformaci\u00f3n de la sociedad. Esta especial ocupaci\u00f3n \u2212que acaso pudiera llamarse \u201cpraxeolog\u00eda, de fundamentaci\u00f3n cient\u00edfica de una pr\u00e1ctica\u201d\u2212 es el \u201cg\u00e9nero literario\u201d bajo el cual caen todas las obras de madurez de Marx, y hasta una gran parte de su epistolario.\u00bb (p. 71).<\/p>\n<p>Mas \u00bfcu\u00e1l es el cuerpo central de la obra de Luk\u00e1cs? La respuesta, de la mano de Manuel Sacrist\u00e1n: \u00abLa vinculaci\u00f3n de los problemas est\u00e9ticos con los generales del marxismo (de la concepci\u00f3n del marxismo por el autor) da raz\u00f3n de la mayor parte de la producci\u00f3n de Luk\u00e1cs.\u00bb (p. 154). De ello da cuenta el proyecto de la edici\u00f3n castellana de Manuel Sacrist\u00e1n de las Obras Completas de Georg Luk\u00e1cs, en XXV vol\u00famenes, de los que Grijalbo, s\u00f3lo acab\u00f3 publicando catorce (V\u00e9ase el Anexo 2 del libro). Al decir de Lucien Goldman y refrendado por Sacrist\u00e1n, \u00abprobablemente con <i>El alma y las formas<\/i> [de Luk\u00e1cs] comienza en Europa el renacimiento filos\u00f3fico subsiguiente a la primera guerra mundial, posteriormente llamado existencialismo.\u00bb (p. 139).<\/p>\n<p>Se\u00f1alemos, para rematar, un logro al final del camino: la construcci\u00f3n definitiva del concepto luk\u00e1csiano de realismo y del que Sacrist\u00e1n a\u00f1ad\u00eda: \u00abSu concepto de racionalidad, que era bastante bonito desde el punto de vista marxista \u2212no digo que sea el \u00fanico posible dentro de un pensamiento marxista, pero ten\u00eda mucha calidad\u2212, era concebir la racionalidad de una acci\u00f3n por su compatibilidad con la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la sociedad humana; es decir, algo es racional cuando encaja bien en la reproducci\u00f3n de la especie en la sociedad, cuando enlaza con el trabajo, con el trabajo \u00fatil, con el trabajo productivo. Eso lo mantiene tambi\u00e9n en su vejez, pero a\u00f1ade un rasgo que antes no ten\u00eda, es uno de sus principales cambios a finales de los a\u00f1os sesenta. Deja de creer la tesis de Hegel seg\u00fan la cual todo lo real es racional, la tesis seg\u00fan la cual el mundo es racional, y pasa a pensar que la racionalidad es algo que los humanos imprimen al mundo, a su mundo social, o no lo imprimen.\u00bb (p. 203).<\/p>\n<h3 class=\"western\" align=\"justify\"><strong>5. <em>Syn@psis<\/em>, N. \u00ba 88 Mayo-Junio de 2017<\/strong><\/h3>\n<p>Vengo a dar aqu\u00ed noticia entusi\u00e1stica de la publicaci\u00f3n de un nuevo libro de mi amigo <b>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/b>, <i><b>Siete historias l\u00f3gicas y un cuento breve. En torno a la obra l\u00f3gica y epistemol\u00f3gica de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/b><\/i> (Ediciones Bellaterra, S. L., 2017). Antes de adentrarme en comentarios sobre forma y contenido, es preciso que deje constancia de mi sentimiento discipular de Manuel Sacrist\u00e1n, en punto a rigor intelectivo y exigencia argumental de la verdad (que su hija se llame Vera, es, para m\u00ed, algo m\u00e1s que una curiosidad), sin por ello sentirme seguidor hoy de sus ideas pol\u00edticas y sociales y sin estar a mi alcance la bondad que \u00e9l demostr\u00f3 en su compromiso con los desgraciados, que llev\u00f3 a extremos que me parecen exagerados e incluso contraproducentes. Fui su alumno a lo largo de tres a\u00f1os, primero de su asignatura Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales, en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas, Econ\u00f3micas y Empresariales de la Universidad de Barcelona; otro a\u00f1o en un curso id\u00e9ntico en la misma facultad, por puro placer intelectual, llevando a dos amigos de la Facultad de Medicina, que siguieron el curso completo; y un tercer a\u00f1o, como doctorando en el curso de doctorado sobre la biograf\u00eda y la L\u00f3gica de John Stuart Mill. Antes, lo hab\u00eda conocido y pedido que impartiera un curso sobre <i>E<\/i><i>l Capital<\/i>, en la clandestinidad, cosa que acept\u00f3, pero tuvo que anular despu\u00e9s, al temer ser detenido dada la proximidad de su fecha de cumplea\u00f1os. Rigor, Verdad y Ciencia, son palabras constituyentes de Manuel Sacrist\u00e1n y que he hecho m\u00edas.<\/p>\n<p>A Salvador L\u00f3pez Arnal lo conoc\u00ed mucho m\u00e1s tarde, hace a\u00f1os ya, pero no demasiados y le profeso enorme cari\u00f1o, por su bondad sincera acreditada, por su fidelidad a la obra de Manuel Sacrist\u00e1n, que no pod\u00eda encontrar mejor albacea intelectual para una obra polifac\u00e9tica y \u00e9tica como la de nuestro gran pensador, y, como \u00e9l, comprometido socialmente con los pobres, sin perderse en el sectarismo propio de los hombres de fe (no religiosa en su caso, sino en ideas de cambio social, trascendentes s\u00f3lo si se act\u00faa). Salvador es el gran conocedor de la vida y obra de Sacrist\u00e1n, a la que ha dedicado innumerables horas y se ha ocupado en recopilar documentos y testimonios (doy fe de ello, en lo que a m\u00ed respecta). Salvador no se conforma con la apariencia, incluso cuando le duele en sus carnes descubrir espejismos.<\/p>\n<p>Por todo ello, comprender\u00e1 el lector que mis juicios se vean condicionados, por m\u00e1s que intente ser objetivo, que es lo que me exigir\u00eda Manuel Sacrist\u00e1n. Pueden leerse rese\u00f1as m\u00edas sobre \u00e9l en:<\/p>\n<p><i>Notas de lectura y comentarios del Dr. Fernando G. Ja\u00e9n, o c\u00f3mo matar el tiempo placenteramente<\/i>, N\u00ba 2. Diciembre 2001.<\/p>\n<p>SYN@PSIS N. \u00ba 15, marzo-abril, 2005: <i>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n. Una biograf\u00eda pol\u00edtica<\/i>, por Juan-Ram\u00f3n Capella.<\/p>\n<p>SYN@PSIS N. \u00ba 36, septiembre, octubre, 2008, <i>Algunas meditaciones sobre universidad: <\/i>M. Sacrist\u00e1n, J. Ortega y Gasset, P. La\u00edn y J. J. L\u00f3pez Ibor.<\/p>\n<div id=\"Secci\u00f3n1\" dir=\"ltr\">\n<p>SYN@PSIS N. \u00ba 44, enero-febrero, 2010, <i>Sobre dial\u00e9ctica. <\/i>Manuel Sacrist\u00e1n. Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal.<u><a href=\"http:\/\/www.unidadcivicaporlarepublica.es\/CULTURA%20web%202010\/sobre%20dialectica.htm\">http:\/\/www.unidadcivicaporlarepublica.es\/CULTURA%20web%202010\/sobre%20dialectica.htm<\/a><\/u><\/p>\n<\/div>\n<p>SYN@PSIS N. \u00ba 59, julio-agosto 2012, <i>ENTRE CL\u00c1SICOS, Manuel Sacrist\u00e1n y la obra pol\u00edtico-filos\u00f3fica de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs<\/i>, de Salvador L\u00f3pez Arnal. Se puede ver en: <u><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=152885\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=152885<\/a><\/u><\/p>\n<p>Vayamos, ahora, con el t\u00edtulo del libro, que yo considero mejor invertido: poner primero de lo que va: <i>En torno a la obra l\u00f3gica y epistemol\u00f3gica de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/i>, que se ajusta muy bien al abasto y contenido, pues \u00aben torno\u00bb indica consideraci\u00f3n sin estricta delimitaci\u00f3n, y el resto nos informa de que s\u00f3lo se adentra en la parte l\u00f3gica y epistemol\u00f3gica de entre toda la obra producida por Manuel Sacrist\u00e1n. A continuaci\u00f3n vendr\u00edan <i>Siete historias l\u00f3gicas y un cuento breve<\/i>, aludiendo a la organizaci\u00f3n capitular, reflejando lo que se le ha acomodado expositivamente a Salvador para el tratamiento de la gran cantidad y diversidad de materiales que ha utilizado en la confecci\u00f3n del libro para dar cuenta de las faceta l\u00f3gica y epistemol\u00f3gica, las principales que desarroll\u00f3 en el \u00e1mbito del pensamiento; siendo su compromiso pol\u00edtico la causa de amenguar su dedicaci\u00f3n a la l\u00f3gica y a la epistemolog\u00eda, como queda constancia en el libro y como algunos le sugerimos (en mi caso, en sus \u00faltimos a\u00f1os de vida).<\/p>\n<p>Salvador L\u00f3pez Arnal, nos ofrece unas combinaci\u00f3n poco usual, pero muy propia de \u00e9l, que combina retazos biogr\u00e1ficos, se\u00f1alamiento de obras y actividades de Sacrist\u00e1n a modo de mojones que va plantando para el recuerdo, los retenga o no el lector, con la glosa, aclaraci\u00f3n y ambiente intelectual de las ideas de Sacrist\u00e1n sobre la materia tratada. La producci\u00f3n polifac\u00e9tica y fragmentaria a veces, de Sacrist\u00e1n, combinada con su alterada vida clandestina durante muchos a\u00f1os y pendiente de asegurarse el <i>primum vivere<\/i> a base de ingentes y meticulosas traducciones y otros encargos editoriales escasamente retribuidos, hacen dif\u00edcil tomar una l\u00ednea de su estudio y producci\u00f3n intelectual, en este caso, la l\u00f3gica y epistemolog\u00eda, sin olvidar la componente filos\u00f3fica, y no incurrir en reiteraciones biogr\u00e1ficas y de ideas que se han desarrollado extensamente en otros libros como l\u00edneas separadas (v\u00e9anse mis comentarios citados m\u00e1s arriba), o incluso en diversos cap\u00edtulos.<\/p>\n<p>No se arredre el lector por el temor a enfrentar un libro abstracto y espeso de l\u00f3gica y epistemolog\u00eda en una primera inmersi\u00f3n, que la t\u00e9cnica expositiva de Salvador le ayuda, pues no se enfoca ni a la s\u00edntesis ni al desarrollo de esas materias, sino que va insertando las ideas del Maestro en el ambiente intelectual en que esas ideas cobraron relieve en \u00e9l, en forma de producci\u00f3n de libros, intervenciones p\u00fablicas o traducciones de grandes autores de relieve mundial, correspondencia con colegas que compart\u00edan una visi\u00f3n similar o parecidos est\u00edmulos intelectuales. Con muy buen criterio, Salvador ha separado las sucintas notas aclaratorias a pie de p\u00e1gina, del complementar o profundizar algunos aspectos relevantes, situ\u00e1ndolos al final de cada cap\u00edtulo en notas m\u00e1s extensas, lo cual permite al lector seguir el hilo sin haber de interrumpirse por densidades aplazables. Ciertamente, los estudiantes de l\u00f3gica o epistemolog\u00eda podr\u00e1n sacar mayor provecho que el resto en punto a esas materias, pero no se olvide que la filosof\u00eda del Derecho y la aplicaci\u00f3n de la l\u00f3gica a este, est\u00e1n presentes en las reflexiones de Sacrist\u00e1n y otros colegas en algunos momentos de su vida intelectual y quedan reflejadas en el libro. Tambi\u00e9n los estudiantes de filosof\u00eda podr\u00e1n hallar cap\u00edtulos que les interesen directamente, como el dedicado a la dial\u00e9ctica y Hegel. El dedicado a Quine requiere tener frescos conceptos b\u00e1sicos de la l\u00f3gica moderna para situar las diversas controversias y las opiniones de Manuel Sacrist\u00e1n al respecto, pues no trat\u00e1ndose el libro de un manual ni de un ensayo sistem\u00e1tico, no contiene introducci\u00f3n al respecto. M\u00e1s f\u00e1cil de hacerse con \u00e9l es el cap\u00edtulo sobre Heidegger, con la orientaci\u00f3n orteguiana que sigui\u00f3 Sacrist\u00e1n, y sus matices posteriores siguiendo a su maestro en Munster, Scholz. La pol\u00e9mica filos\u00f3fica queda servida en estos cap\u00edtulos, de m\u00e1s densidad de contenidos y menos biogr\u00e1ficos en el sentido de mayor dominio de las ideas y los textos que las vivencias personales.<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n fue un intelectual de primera; a mi modo de ver, es continuaci\u00f3n de Ortega (no faltan en este libro las referencias pertinentes) como lo fue Zubiri, si bien por caminos bien distintos y con labor y productos diferentes en extremo, con un modo de hab\u00e9rselas con la realidad social tambi\u00e9n opuesta. Ortega, el gran pensador de la primera mitad del siglo XX, el \u00fanico espa\u00f1ol que pudiera forjar una obra comparable a la de otros fil\u00f3sofos del mundo y \u00e9pocas, dio frutos en sus disc\u00edpulos, no un Mar\u00edas (al que ya demoli\u00f3 en un pr\u00f3logo a una historia de la filosof\u00eda de \u00e9ste, si no recuerdo mal, al decir \u00abdonde acaba el libro de Mar\u00edas, empieza la filosof\u00eda\u00bb), sino entre aquellos que hicieron de la profundidad y el rigor, su camino, con compromiso pol\u00edtico o sin \u00e9l. El ambiente intelectual espa\u00f1ol no era el de ahora, pero no por la falta de libertad, acicate al fin y al cabo, sino por la ausencia de inter\u00e9s en el conocer profundo, riguroso y veraz de las nuevas generaciones, sumidas en su mundo feliz consumista y abocado al espect\u00e1culo, a la sorpresa de lo nuevo per se, a la trivialidad y a la desidia, con la apariencia dominando. Dudo, pues que el esfuerzo de Salvador L\u00f3pez Arnal sirva los intereses de los j\u00f3venes universitarios de hoy, por m\u00e1s que a los que conocimos a Manuel Sacrist\u00e1n nos interese vivamente. \u00a1Ojal\u00e1 me equivoque!<\/p>\n<h3><strong>6. <em>Syn@psis <\/em><\/strong><b>N\u00ba 109 Septiembre de 2024<\/b><\/h3>\n<p>El s\u00e1bado, 20 de julio de 2024, con la excusa del inmediato cumplea\u00f1os de Salvador, pudo celebrarse el merecido homenaje al amigo bondadoso e intelectivo, que fue profesor de matem\u00e1ticas y de filosof\u00eda antes de jubilarse, y que viene escanciando su tarea tras ese paso de la actividad a la pasividad, seg\u00fan el lenguaje administrativo, por m\u00e1s que a nosotros nos interese precisamente la actividad que despliega al amparo de esa pasividad administrativa.<\/p>\n<p>Salvador no admite paneg\u00edricos, as\u00ed que la celebraci\u00f3n deb\u00eda moverse en las coordenadas que caracterizan a su persona, y as\u00ed fue, pero ello no obsta que hubiera su poquito de diversi\u00f3n con la celada que se le hab\u00eda envuelto para que no descubriera que \u00edbamos a hacerle un homenaje, aprovechando ese tr\u00e1nsito a los setenta a\u00f1os que cumple en 2024. Tres personas tuvieron el acierto y el coraje de mantener en secreto el acto conmemorativo: Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz, I\u00f1aki V\u00e1zquez \u00c1lvarez y la compa\u00f1era de Salvador, Mercedes Iglesias Serrano; el resto seguimos sus persistentes instrucciones para que Salvador no pudiera enterarse. Dado el contacto habitual de muchos de nosotros con \u00e9l, el disimule no fue f\u00e1cil, pero se consigui\u00f3.<\/p>\n<p>El acto se celebr\u00f3 en el sal\u00f3n-comedor de la librer\u00eda Laie, lugar adecuado a las caracter\u00edsticas del convite, los m\u00e1s de nosotros <i>lletraferits<\/i>, amantes del conocimiento y de ese trasmisor material que es el libro. M\u00e1s de 40 amigos de Salvador, dispuestos en tres filas de mesas, con los comensales a ambos lados de cada mesa. Algunos venidos de M\u00e9xico, otros de Salamanca y otros de otros lares. Todos felices de compartir refectorio.<\/p>\n<p>La comida se desarroll\u00f3 en un ambiente de humildad, sin alaracas, al modo en que todos sabemos es el talante de Salvador. Con risas sin estridencias, compartiendo fraternalmente el homenaje. Sin conocernos todos entre nosotros, el paraguas de Salvador y Mercedes nos hac\u00eda sentir el v\u00ednculo de la amistad transitiva (la formaci\u00f3n matem\u00e1tica de Salvador est\u00e1 presente).<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n nos rondaba a todos, pese a faltarnos desde el a\u00f1o 1985. La presencia de su hija Vera, amiga de Salvador, conocida de todos o casi, era vivo testimonio. Miguel Candel, otro de los grandes amigos de Salvador (con quien publicaron <i>Memoria a dos voces en s\u00ed <\/i>menor. Ediciones del Genal. 2023) y con quien tuve la enorme suerte de que me flanqueara por la izquierda y compartiera las ideas y ocurrencias, enriqueci\u00e9ndome con sus conocimientos. Por la derecha, mal le pueda pesar, me flanque\u00f3 una hermana de Paco Fern\u00e1ndez Buey, disc\u00edpulo de Sacrist\u00e1n y amigo de Salvador.<\/p>\n<p>Hubo una peque\u00f1a exposici\u00f3n delo que es una d\u00e9cima o espinela, que improvis\u00f3, como debe ser, seg\u00fan nos dijo, el amigo llegado desde M\u00e9xico, Ignacio Perrotini Hern\u00e1ndez, profesor e investigador de la UNAM, que fue broche de culto y gracejo.<\/p>\n<p>No me est\u00e1 permitido hablar de otro asunto relacionado con el homenaje hasta finales de septiembre. Llegar\u00e1 el momento, no nos apresuremos. Las cosas a su tiempo, pero no quiero despedirme <i>hic et nunc<\/i> sin decir que aquello que me hizo m\u00e1s feliz fue observar la alegr\u00eda de Mercedes, compa\u00f1era de Salvador, aumentando, si cabe, mi cari\u00f1o hacia ella.<\/p>\n<h4><b>Libro homenaje a Salvador L\u00f3pez Arnal<\/b><\/h4>\n<p>Valga la edad como motivo para un homenaje, si bien la linde hubiera podido ser cualquier otro a\u00f1o tras los muchos de trayectoria personal de Salvador L\u00f3pez Arnal, el amigo bondadoso e intelectivo, que fue profesor de matem\u00e1ticas y de filosof\u00eda antes de jubilarse, y que sigue d\u00e1ndonos los frutos de su tarea tras ese paso de la actividad a la pasividad, seg\u00fan el lenguaje administrativo, y cuya amistad es un regalo, y lo digo a sabiendas de que \u00e9l no admite paneg\u00edricos.<\/p>\n<p>El libro de homenaje perge\u00f1ado con la contribuci\u00f3n de m\u00e1s de cuarenta amigos de Salvador, a cu\u00e1l con m\u00e1s calidad profesional, intitulado <em>Salvador L\u00f3pez Arnal, la humildad de un sabio<\/em>, del que han sido editores Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz e I\u00f1aki V\u00e1zquez \u00c1lvarez (publicado por Editorial DYKINSON, S. L., de Madrid), recoge las diversas aproximaciones que cada uno ha tenido en su amistad y trato con Salvador. Mostrando un mosaico cuya unidad reside en la triada: bondad, inteligencia y humildad, que hemos percibido en \u00e9l con pesos relativos diferentes. Ni que decir tiene que la labor desempe\u00f1ada por los editores ha sido profesionalmente muy cuidadosa, puntual y atinada en relaci\u00f3n con los autores de las contribuciones.<\/p>\n<p>Como bien reza en la cubierta del libro, son \u00abEscritos en homenaje a su trayectoria intelectual y militante\u00bb, pues no en vano, una de las caracter\u00edsticas de la vida de Salvador ha sido la militancia social y pol\u00edtica (antepuesta queda la social por parecerme de mayor importancia que la pol\u00edtica). La causa de los humildes, apoyada en la capacidad intelectual de Salvador, le ha hecho estar presente en m\u00faltiples actos, intervenciones, en la clandestinidad unas veces, a la vista de todos en otras.<\/p>\n<p>No voy a rese\u00f1ar biogr\u00e1ficamente lo mucho que ha hecho en el transcurso de su vida, pero hay que recordar su dedicaci\u00f3n a la ense\u00f1anza, su compromiso antinuclear, su defensa de los afectados por el amianto, por delante de su militancia en partidos pol\u00edticos, fueran su mao\u00edsmo juvenil, el comunismo en le marco de la pol\u00edtica en la ense\u00f1anza o cultural o en la lucha sindical; siempre parejos al an\u00e1lisis, al estudio filos\u00f3fico en el sentido que tuvo para Manuel Sacrist\u00e1n, en el que el filosofar va de la mano de la acci\u00f3n, y con su labor editorial, donde ha destacado como autor, como editor y como animador y referencia particularmente, que no exclusivamente, en el \u00e1mbito del marxismo. Con mucho detalle y estructuraci\u00f3n, puede el lector hallar lo que los editores, Jos\u00e9 Sarri\u00f3n e I\u00f1aki V\u00e1zquez, intitularon \u00abSalvador L\u00f3pez Arnal: una semblanza biobibliogr\u00e1fica\u00bb (p\u00e1ginas 19 a 49 del libro).<\/p>\n<p>La edici\u00f3n de la obra intelectual de Manuel Sacrist\u00e1n, ha tenido y tiene en \u00e9l al m\u00e1s entregado a la causa; nadie como Salvador conoce los escritos de Sacrist\u00e1n, \u00e9l ha sido el que se ha preocupado de organizar los materiales que ha recopilado y volcarlos en forma de libros que tambi\u00e9n \u00e9l se ha encargado de dar forma y de hallar la financiaci\u00f3n necesaria, convirti\u00e9ndose en consulta necesaria de aquellos que han profundizado en la vida y obra del gran l\u00f3gico y fil\u00f3sofo de la ciencia en la Espa\u00f1a de la segunda mitad del siglo XX, tras la se\u00f1era figura de Ortega y Gasset. Salvador ha contactado y entrevistado a quienes cursaron estudios con Sacrist\u00e1n y la vida deriv\u00f3 a quehaceres m\u00e1s o menos alejados del contacto con Sacrist\u00e1n, ardua tarea que ha ejecutado ejemplarmente con la satisfacci\u00f3n del deber cumplido, en su sentido moral, que no era obligaci\u00f3n sino placer. No le ha faltado el apoyo de la hija de Manuel, Vera Sacrist\u00e1n Adinolfi, desde la Fundaci\u00f3n Giulia Adinolfi-Manuel Sacrist\u00e1n, que tambi\u00e9n ha brindado su colaboraci\u00f3n al libro con su \u00abSalva: \u00a1todo un car\u00e1cter\u00bb.<\/p>\n<p>Con igual inter\u00e9s, Salvador ha llevado a cabo y persiste en la labor de mantener la llama viva del disc\u00edpulo de Sacrist\u00e1n, Paco Fern\u00e1ndez Buey, del que se siente vinculado intelectualmente e incluso familiarmente, como prueba la contribuci\u00f3n de Charo y Nieves Fern\u00e1ndez Buey, con la que se cierran las aportaciones de autores en el libro. Salvador nos recuerda las efem\u00e9rides de Paco y siempre nos obsequia con alg\u00fan texto de \u00e9ste, adem\u00e1s de ocuparse tambi\u00e9n de que sus libros tengan difusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ser\u00eda aburrir al lector el hacer la lista de todos los que han participado en la elaboraci\u00f3n del libro, pero ha habido una persona que debe quedar en el mayor de los relieves y por ello la he dejado para el final: Mercedes Iglesias Serrano, la compa\u00f1era sentimental de Salvador, cuyo brillo y labor entre bambalinas ha sido y sigue siendo excepcional, con la entrega de sus energ\u00edas al logro del homenaje en toda su amplitud y secretismo, y cuyas bondad y humildad son pintiparadas a las de Salvador.<\/p>\n<h3><strong>7. De la correspondencia entre dos fil\u00f3sofos: Manuel Sacrist\u00e1n y Francisco Fern\u00e1ndez Santos (Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal)<\/strong><\/h3>\n<p>El libro <i>En tiempos de Fraternidad y Resistencia. Sobre la correspondencia entre Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n y Francisco Fern\u00e1ndez Santos<\/i> (en edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal, publicada por Atrapasue\u00f1os SCA. 2024, con pr\u00f3logo de Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos), da pie a volver sobre la labor del mayor fil\u00f3sofo de la ciencia que hemos tenido en Espa\u00f1a en la segunda mitad del siglo XX. Si alguien puede darnos una visi\u00f3n sint\u00e9tica, a la par que completa en sus l\u00edmites, de la tarea filos\u00f3fica de Manuel Sacrist\u00e1n, es, hoy por hoy, Salvador L\u00f3pez Arnal (ver encomio en el ep\u00edlogo de Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz), por lo que merece nuestro agradecimiento en grado sumo; es el agradecimiento de los disc\u00edpulos, seguidores, estudiosos de Manuel Sacrist\u00e1n o del filosofar de la ciencia y tantos otros \u00e1mbitos del saber en el que penetr\u00f3 y regal\u00f3 a tantos de nosotros con su extremo rigor anal\u00edtico, con su precisi\u00f3n exquisita, con su generosidad hacia el que no alcanzaba las cotas del saber que dispensaba.<\/p>\n<p>Como en otros libros de Salvador, L\u00f3pez Arnal, la distinci\u00f3n entre notas a pie de p\u00e1gina y las extensas notas complementarias, al final de cada cap\u00edtulo, permite una lectura ligera, si se quiere, o densa y de elevados contenidos, si se detiene uno en las notas de final de cap\u00edtulo, que son, de una riqueza a la que Salvador nos tiene acostumbrados.<\/p>\n<p>La \u00abPresentaci\u00f3n. Correspondencia entre dos fil\u00f3sofos concernidos\u00bb, es la mejor s\u00edntesis biogr\u00e1fica de Manuel Sacrist\u00e1n que he le\u00eddo. El lector queda satisfecho, aunque, o porque, es sucinta, pero contiene lo esencial y no es la biograf\u00eda el objeto del libro.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo 1 se extiende en las vicisitudes y contenidos relacionados con sus clases universitarias de Teor\u00eda General del M\u00e9todo, incluida la injusta expulsi\u00f3n de Sacrist\u00e1n del \u00c1gora universitaria, como represalia a sus opiniones y a su influencia cr\u00edtica muy bien acogida por los alumnos. Al final de este cap\u00edtulo encontramos una primera referencia a Francisco Fern\u00e1ndez Santos y su libro Historia y Filosof\u00eda, \u00abque interes\u00f3 vivamente a Sacrist\u00e1n.\u00bb (p. 40)<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo 2, con los recuerdos del alumno Josep Mercader Anglada, representativo de un sentir general, nos hace revivir las clases de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Su labor traductora es reconocida de ah\u00ed los cap\u00edtulos \u00ab3. Los trabajos de un traductor\u00bb, al que sigue el \u00ab4. Reflexiones sobre traducci\u00f3n, vida y lenguaje\u00bb, que recoge la entrevista que sostuvo con tres estudiantes de la Facultad de Traducci\u00f3n e Interpretaci\u00f3n de la UAB, y el \u00ab5. Ilustraciones de la labor socr\u00e1tico-traductora del traductor de Plat\u00f3n, Brecht y Quine\u00bb, muy centrado en la traducci\u00f3n de <em>Dial\u00e9ctica sin dogma<\/em>, de R. Havemann, de Luk\u00e1cs, con una digresi\u00f3n sobre el concepto hip\u00f3tesis y un proyecto editorial de Sacrist\u00e1n al respecto, cerrando con un elaborado razonamiento del uso de \u00abcompetici\u00f3n\u00bb, introducido por \u00e9l en lugar de \u00abcompetencia\u00bb referido a los mercados.<\/p>\n<p>El breve cap\u00edtulo \u00ab6. Una rese\u00f1a (sin ismos) del Lenin de Roger Garaudy\u00bb, recoge algunas tareas de Sacrist\u00e1n en relaci\u00f3n con el leninismo, en base a Gramsci, Luk\u00e1cs y, sobre todo, el libro de Garaudy.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo \u00ab7. Francisco Fern\u00e1ndez Santos, lector de Gramsci, Kos\u00edk y Luk\u00e1cs\u00bb, nos adentra en su biograf\u00eda vinculada al marxismo, a la que seguir\u00e1 el cap\u00edtulo \u00ab8. Praxis, totalidad y filosof\u00eda\u00bb, recoge sus principales juicios sobre el marxismo y el \u00ab9. Rectificaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de una sugerencia leninista\u00bb, en el que se retoma la correspondencia entre Fern\u00e1ndez Santos y Sacrist\u00e1n en torno a sus posibles traducciones para la UNESCO y un art\u00edculo para <em>El Correo<\/em> sobre Lenin y las corrientes ideol\u00f3gicas y filos\u00f3ficas de su tiempo, que da lugar a una conferencia de Sacrist\u00e1n al respecto, referida en el cap\u00edtulo \u00ab10. El materialismo consumado del filosofar leninista\u00bb, que nos lleva a una cr\u00edtica rigurosa y con contrapeso de Sacrist\u00e1n al pensar filos\u00f3fico de Lenin. En relaci\u00f3n con esto, el breve cap\u00edtulo \u00ab11. Inconsistencias en <em>El Correo de la Unesco<\/em>\u00bb, recoge esa situaci\u00f3n en que Sacrist\u00e1n cobr\u00f3 su colaboraci\u00f3n, pero no le fue publicada.<\/p>\n<p>El breve cap\u00edtulo \u00ab12. Discusiones en <em>Nous Horitzons<\/em>, revista te\u00f3rica clandestina del PSUC, de la que fue director Sacrist\u00e1n, refiere una cierta pol\u00e9mica en relaci\u00f3n con el Partido Comunista Franc\u00e9s, que tuvo por consecuencia que no se publicara una rese\u00f1a de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo \u00ab13. \u00daltimos compases de la correspondencia\u00bb, recupera el intercambio epistolar con Fern\u00e1ndez Santos con motivo de la Unesco, Luk\u00e1cs, Jacobo Mu\u00f1oz y las editoriales Grijalbo y Ariel.<\/p>\n<p>El cap\u00edtulo \u00ab14. Los viejos marxistas que van en serio nunca abandonan\u00bb es el broche final del libro, Fern\u00e1ndez Santos pudo volver a Espa\u00f1a a la muerte del general Franco, militando en Izquierda Socialista, y Sacrist\u00e1n pudo reincorporarse a sus cursos universitarios en el 1976-1977.<\/p>\n<p>En medio de la destrucci\u00f3n del acervo cultural de la sociedad que percibimos, este libro brinda la posibilidad de introducirse, a trav\u00e9s de una de las figuras insignes de la filosof\u00eda y el marxismo en la segunda mitad del siglo XX espa\u00f1ol.<\/p>\n<h3><b>8. Sartre en su evoluci\u00f3n intelectual, una edici\u00f3n de lujo<\/b><\/h3>\n<p><b>Rese\u00f1a de <\/b><b>Manuel Sacrist\u00e1n,<\/b><b> <\/b><i><b>Sobre Jean Paul Sartre<\/b><\/i><b>, Ediciones Universitarias de Zaragoza, 2021.<\/b><\/p>\n<p>No siendo yo profesional de la filosof\u00eda, ni dedic\u00e1ndome a su ense\u00f1anza, la raz\u00f3n de mi inter\u00e9s por esta obra proviene del magisterio que sobre m\u00ed realiz\u00f3 en epistemolog\u00eda y metodolog\u00eda su autor, Manuel Sacrist\u00e1n, la cabeza de m\u00e1s brillo y intelectual en Espa\u00f1a despu\u00e9s del gran maestro de todos, Jos\u00e9 Ortega y Gasset.<\/p>\n<p>La actual edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz (Prensas Universitarias de Zaragoza, 1.\u00aa edici\u00f3n, 2021) es soberbia por el enriquecimiento que le han hecho con notas, contextos y extensiones, distinguiendo las breves a pie de p\u00e1gina, de las enjundiosas que van tras cada texto.<\/p>\n<p>Corre el pr\u00f3logo de la mano de Juan Manuel Arag\u00fc\u00e9s, profesor de Filosof\u00eda de la Universidad de Zaragoza, que sit\u00faa inicialmente a Sacrist\u00e1n como lector de Sartre desde 1958, si bien su muerte prematura (1985), no le permiti\u00f3 conocer textos p\u00f3stumos de Sartre. Los otros dos aspectos tratados en el pr\u00f3logo son el v\u00ednculo con el marxismo y la relaci\u00f3n de Sartre con Espa\u00f1a, desvelando algunas incoherencias.<\/p>\n<p>La introducci\u00f3n de L\u00f3pez Arnal y Sarri\u00f3n Andaluz, bajo el t\u00edtulo \u00abSacrist\u00e1n sobre Jean-Paul Sartre\u00bb, es una inestimable gu\u00eda de lectura texto a texto de Sacrist\u00e1n, resaltando sucintamente ora aspectos de su biograf\u00eda intelectual, otrora explay\u00e1ndose lo imprescindible en la interpretaci\u00f3n contextuada de la tesis principal y contenido; as\u00ed, por ejemplo, cuando se\u00f1alan que \u00ab<i>consider\u00f3 una exageraci\u00f3n la concepci\u00f3n sartriana del marxismo como \u201csaber de una \u00e9poca\u201d<\/i>\u00bb (p. 30); o que \u00ab<i>el existencialismo ser\u00eda una ideolog\u00eda que le faltar\u00eda al marxismo y que ejerce de mediaci\u00f3n entre este y el propio ser humano<\/i>\u00bb (p.33); o que Sacrist\u00e1n analiza la tesis de Sartre de que el enquistamiento de tesis cientificistas o positivistas en el marxismo lo empobrece (p. 35), si bien el contenido de la cr\u00edtica al marxismo y la ciencia difieran entre Sacrist\u00e1n y Jean-Paul Sartre, apuntan los autores de la introducci\u00f3n; o, finalmente, correspondiente a la \u00faltima etapa de Sacrist\u00e1n, subrayan la alta estima que le ten\u00eda por la honestidad intelectual de Sartre y su autocr\u00edtica de juventud, si bien, se\u00f1alar\u00eda Sacrist\u00e1n, que, a su juicio, Sartre recuperar\u00eda de aquella juventud la noci\u00f3n de \u00abdesesperaci\u00f3n\u00bb, que considera conectada con la idea de \u00abesperanza\u00bb de la \u00faltima etapa sartriana, que seg\u00fan Sacrist\u00e1n s\u00ed \u00ab<i>sinti\u00f3 de joven, pero no formul\u00f3 entonces.<\/i>\u00bb (p. 37). A partir de la introducci\u00f3n, el lector ya sabe ad\u00f3nde dirigir la mirada central en los sucesivos textos.<\/p>\n<p>El primero de ellos, intitulado por los editores \u00abCorrientes filos\u00f3ficas de la posguerra. Existencialismo y corrientes afines (1958)\u00bb, corresponde a una selecci\u00f3n alas p\u00e1ginas que corresponden a Sartre dentro de ese texto m\u00e1s amplio que escribiera Sacrist\u00e1n para la\u00a0<i>Enciclopedia Espasa<\/i>. Adoptando la expresi\u00f3n de Jaspers, Sacrist\u00e1n define el existencialismo como un \u00abfilosofar sin ciencia\u00bb. Considera que ambos, Jaspers y Sartre, permanecen en el \u00e1mbito antropol\u00f3gico, pero \u00ab<i>constituyen probablemente los dos extremos m\u00e1s dispares y hostiles<\/i>\u00bb, y el segundo, lo hace \u00ab<i>sobre la base de la anal\u00edtica existencial heideggeriana<\/i>\u00bb (p. 47), a cuya obra anterior a 1934, Sartre est\u00e1 vinculado, aportando claridad y elaboraci\u00f3n conceptual de la anal\u00edtica existencial. Adem\u00e1s, humanismo, ate\u00edsmo, ra\u00edces kantianas y hegelianas, imposibilidad de hacer ciencia hist\u00f3rica por el historiador, son elementos clave de este texto.<\/p>\n<p>El segundo texto, intitulado \u00abLa noci\u00f3n de proyecto existencial en la obra reciente de Sartre (1965) [Esquema in\u00e9dito]\u00bb, es lo que se conserva de una conferencia que pronunci\u00f3 en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Tiene la doble importancia de mostrarnos lo que apunta al contenido y el orden de despliegue de las ideas que piensa exponer sobre Sartre, su organizaci\u00f3n de las ideas al respecto.<\/p>\n<p>El tercero de los textos es \u00abIII. Corrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico. Jean-Paul Sartre: la noci\u00f3n del filosofar y la \u00e9tica existencialista (1968)\u00bb, en la que los editores recogen la parte relacionada con Sartre de la separata de la\u00a0<i>Enciclopedia Labor<\/i>, y que en el \u00abV. Existencialismo y corrientes afines\u00bb, dedica a Sartre el \u00ab10. Jean-Paul Sartre: la noci\u00f3n civil del filosofar y la \u00e9tica existencialista\u00bb.<\/p>\n<p>El siguiente texto lleva por t\u00edtulo \u00abIV. En la muerte de Jean-Paul Sartre, con un recuerdo de Heidegger (1980), que nos brinda un Sartre seguidor y contrapuesto a Heidegger. Un ejercicio de s\u00edntesis sublime (calificativo que no aceptar\u00eda Sacrist\u00e1n).<\/p>\n<p>El quinto es \u00abV. Homenaje a Jean-Paul Sartre (1980) [in\u00e9dito]\u00bb, transcripci\u00f3n de la intervenci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n en el Homenaje organizado por los Institutos de Ciencias de la educaci\u00f3n de la UB y de la UAB a las pocas semanas de haber fallecido el fil\u00f3sofo, centrada en la fase de su pensamiento considerada marxista.<\/p>\n<p>El sexto y \u00faltimo, y el m\u00e1s extenso, \u00abVI. Sartre desde el final (1980). [In\u00e9dito]\u00bb, corresponde a la conferencia que pronunci\u00f3 Sacrist\u00e1n el 29 de abril de 1980 en la Facultad de Derecho de la UB, en acto organizado por su Comisi\u00f3n de Cultura, con el a\u00f1adido del coloquio que suscit\u00f3.<\/p>\n<p>El conjunto de textos reunidos y, particularmente, los in\u00e9ditos, conforman la visi\u00f3n que tuvo Manuel Sacrist\u00e1n sobre el pensamiento de Sartre, aderezada con alg\u00fan repulgo de su biograf\u00eda intelectual. Los editores han hecho labor merecedora de agradecimiento intelectual y el \u00edndice anal\u00edtico y onom\u00e1stico es de gran ayuda, por m\u00e1s que la voz \u00abSartre\u00bb no aparezca en \u00e9l. No puedo privarme de sugerir a los editores que preparen el que podr\u00eda ser Diccionario (p\u00f3stumo) de Manuel Sacrist\u00e1n, al modo del de Bertrand Russell, pues la riqueza indudable de sus \u00abNotas complementarias\u00bb as\u00ed me lo sugieren.<\/p>\n<p>Fuente: <i>El Viejo Topo<\/i>, febrero de 2025.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. Syn@psis (Revista para tejer el tiempo), n\u00ba 15. 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