{"id":17451,"date":"2025-03-17T05:32:27","date_gmt":"2025-03-17T04:32:27","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17451"},"modified":"2025-03-17T14:30:33","modified_gmt":"2025-03-17T13:30:33","slug":"el-riesgo-tecnologico-probabilidades-y-emociones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17451","title":{"rendered":"El riesgo tecnol\u00f3gico: probabilidades y emociones"},"content":{"rendered":"<p>La evaluaci\u00f3n y la gesti\u00f3n de los riesgos asociados a la tecnolog\u00eda, tiene una gran importancia pr\u00e1ctica. Los medios de comunicaci\u00f3n nos ofrecen constantemente ejemplos de decisiones p\u00fablicas que suscitan pol\u00e9mica y que conllevan conflictos de intereses y de valores: la ubicaci\u00f3n de parques e\u00f3licos o de placas solares en terrenos rurales, la construcci\u00f3n de nuevas autov\u00edas, t\u00faneles o aeropuertos, las restricciones al veh\u00edculo privado en las ciudades, la instalaci\u00f3n de industrias qu\u00edmicas potencial mente peligrosas o contaminantes, la regeneraci\u00f3n de las playas peri\u00f3dicamente destruidas por los temporales, etc.<\/p>\n<p>En las decisiones relacionadas con los riesgos tecnol\u00f3gicos podemos distinguir en principio dos posiciones generales. La visi\u00f3n tecnocr\u00e1tica considera que la cuesti\u00f3n puede estudiarse de un modo objetivo, t\u00e9cnico, con los m\u00e9todos de la ingenier\u00eda; que la opini\u00f3n importante es la de los expertos; y que en gran parte el papel de los responsables pol\u00edticos es llevar a la pr\u00e1ctica las recomendaciones t\u00e9cnicas y, si hace falta, convencer a las poblaciones para que las acepten. Desde este punto de vista, las objeciones de las personas afectadas o los miedos a los riesgos desconocidos se consideran en general como el resultado de la ignorancia cient\u00edfica de los legos o simplemente como actitudes irracionales.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n opuesta, que podemos denominar participativa o, seg\u00fan algunos autores, populista, considera que la opini\u00f3n de los legos es relevante y que en \u00faltima instancia, por razones democr\u00e1ticas, la opini\u00f3n de la poblaci\u00f3n general debe prevalecer sobre la de los expertos. Por lo tanto, propugna alguna forma de participaci\u00f3n de los ciudadanos en la toma de decisiones sobre cuestiones tecnol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de la consideraci\u00f3n puramente t\u00e9cnica del an\u00e1lisis de riesgos no es nueva, pero dos aportaciones recientes han vuelto a insistir en ello desde puntos de vista distintos. En ambos casos con la intenci\u00f3n de plantear cuestiones de m\u00e1s calado que abren, a mi parecer, nuevos caminos de investigaci\u00f3n. Se trata de los libros de Sven Ove Hansson (2013) y de Sabine Roeser (2018), dos autores importantes que forman parte del grupo de investigadores del norte de Europa que se han dedicado al estudio del riesgo tecnol\u00f3gico desde el punto de vista de la tradici\u00f3n anal\u00edtica y que trabajan en departamentos de filosof\u00eda de universidades t\u00e9cnicas o en contacto estrecho con el mundo de la ingenier\u00eda.<\/p>\n<p>De modo resumido podemos decir que Hansson plantea la posibilidad de conciliar la teor\u00eda de la decisi\u00f3n y el an\u00e1lisis costebeneficio con consideraciones \u00e9ticas. Roeser, por otro lado, indaga sobre el papel de las emociones morales sobre el riesgo. Antes de analizar sus propuestas, vale la pena recordar cu\u00e1l es el marco del que parten.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\"><strong>La teor\u00eda de la decisi\u00f3n racional y el an\u00e1lisis costebeneficio<\/strong><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los autores que han escrito sobre el riesgo tecnol\u00f3gico definen el riesgo como un resultado o acontecimiento adverso incierto. Si el conocimiento de que disponemos nos permite cuantificar la gravedad o severidad del resultado adverso y la probabilidad de que ocurra, el riesgo puede objetivarse como el valor esperado de la severidad de un resultado adverso.<\/p>\n<p>La teor\u00eda de la decisi\u00f3n distingue tres tipos fundamentales de ignorancia. En primer lugar, la ignorancia total: no sabemos qu\u00e9 ocurrir\u00e1, no tenemos ning\u00fan conocimiento de c\u00f3mo ser\u00e1 el futuro. En segundo lugar, aquel en el que conocemos cu\u00e1les son los posibles resultados, pero no somos capaces de asignar una probabilidad subjetiva a cada uno de ellos; lo que t\u00e9cnicamente se denomina una situaci\u00f3n de incertidumbre. Y finalmente la llamada situaci\u00f3n de riesgo: aquella en que el agente tiene creencias justificadas sobre cu\u00e1les son los resultados futuros y cu\u00e1l es la probabilidad de que se d\u00e9 cada uno de ellos.<\/p>\n<p>El marco conceptual t\u00edpico en el an\u00e1lisis de riesgos es la teor\u00eda normativa de la elecci\u00f3n racional que establece que enfrentado a diversos cursos de acci\u00f3n, el agente debe actuar de acuerdo con sus creencias y sus preferencias sobre los resultados futuros (Peterson, 2009).<\/p>\n<p>Si la situaci\u00f3n es de riesgo, estas creencias incluyen, no solamente cu\u00e1les son los resultados posibles, sino la probabilidad subjetiva de cada resultado. Si adem\u00e1s las preferencias sobre cada uno de los resultados se pueden expresar num\u00e9ricamente mediante una funci\u00f3n de <i>utilidad<\/i>, entonces la teor\u00eda prescribe que la acci\u00f3n racional es aquella que maximiza la utilidad esperada (es decir, la utilidad ponderada por la probabilidad). Por supuesto, las funciones de probabilidad y de utilidad deben cumplir unas condiciones matem\u00e1ticas que garantizan la coherencia de las creencias y la de las de las preferencias.<\/p>\n<p>El comportamiento de un jugador profesional en un juego de azar, como una loter\u00eda o una ruleta, es el modelo ideal de la teor\u00eda de la decisi\u00f3n racional. En este caso, las probabilidades subjetivas de un jugador racional se corresponden con las probabilidades objetives dadas por las caracter\u00edsticas f\u00edsicas del juego; y la utilidad se identifica con el premio monetario de cada resultado (como se trata de un jugador \u201cprofesional\u201d no tiene otra motivaci\u00f3n que ganar dinero). Veamos un ejemplo muy sencillo de decisi\u00f3n racional:<\/p>\n<p>Supongamos un juego que consiste en echar un dado con dos opciones de apuesta. En la opci\u00f3n A el premio es 45 \u20ac si sale 1 o 2. En la opci\u00f3n B el premio es de 15 \u20ac si sale 3, 4, 5 o 6. El jugador cree que el dado es perfecto y, por lo tanto, asigna una probabilidad subjetiva de <span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\">\u2153 <\/span>a la primera opci\u00f3n y de <span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\">\u2154 <\/span>a la segunda. Como el jugador solo est\u00e1 interesado en la ganancia econ\u00f3mica, la utilidad de cada\u00a0resultado se puede identificar con el premio. De este modo, la utilidad esperada de cada opci\u00f3n es<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Opci\u00f3n A 45 \u20ac \u00b7 <span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\">\u2153<\/span> = 15 \u20ac<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Opci\u00f3n B 15 \u20ac \u00b7 <span style=\"font-family: Times New Roman, serif;\">\u2154<\/span> = 10 \u20ac.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n racional es escoger la apuesta A.<\/p>\n<p>Las decisiones reales no son evidentemente tan simples, pero este esquema normativo puede servir como orientaci\u00f3n general. Algunas de sus limitaciones son las siguientes:<\/p>\n<p>No todas las incertidumbres son tratables con modelos probabil\u00edsticos.<\/p>\n<p>Las capacidades humanas son limitadas y es imposible asignar probabilidades y utilidades a todos los resultados posibles de la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>En general, las consideraciones morales son dif\u00edcilmente cuantificables para que se puedan incluir en un an\u00e1lisis de riesgos.<\/p>\n<p>Por estas razones, no siempre es posible un c\u00e1lculo que nos d\u00e9 la decisi\u00f3n correcta, pero podemos conservar la idea que es racional actuar de acuerdo con creencias y preferencias. Y la teor\u00eda normativa de la decisi\u00f3n racional todav\u00eda conserva un valor como herramienta heur\u00edstica, como marco para razonar sobre el mejor curso de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Uno de los malentendidos respecto de la teor\u00eda de la decisi\u00f3n racional es el que afecta al concepto de utilidad. Esta tiene a menudo connotaciones de valor econ\u00f3mico. En este sentido es evidente que resulta inadecuado muchas veces para tomar decisiones morales. Pero debe entenderse que la utilidad no es m\u00e1s que una representaci\u00f3n num\u00e9rica de las preferencias del agente. Y que estas preferencias son el resultado de una apreciaci\u00f3n global de un resultado, despu\u00e9s de tener en cuenta to das las consideraciones pertinentes, incluidas las consideraciones morales.<\/p>\n<p>Si una persona delibera sobre la conveniencia de someterse a un determinado tratamiento m\u00e9dico puede utilizar el conocimiento disponible sobre las distintas opciones. En concreto las probabilidades objetivas de \u00e9xito de cada una. Al mismo tiempo puede deliberar sobre sus preferencias. Por ejemplo, sobre sus deseos m\u00e1s profundos en lo que se refiere a la calidad de vida que le ofrece cada una de las alternativas que se le ofrecen. A partir de aqu\u00ed, puede ponderar los costes y beneficios esperados y decidir en consecuencia. Aunque formalmente no lo presente como un c\u00e1lculo preciso, el modelo de la decisi\u00f3n racional puede ser una buena modelizaci\u00f3n de la situaci\u00f3n. Pero en un contexto de pol\u00edticas p\u00fablicas, a menudo, los colectivos que se benefician de una medida no son los mismos que los que soportan los costes o los inconvenientes. El an\u00e1lisis costebeneficio es una t\u00e9cnica que se propone re solver el problema del reparto de los riesgos a nivel social. Responde al hecho que los costes y los beneficios de algunas decisiones no afectan a las mismas personas.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis costebeneficio sostiene que se pueden comparar los costes y los beneficios que afectan a distintas personas, y lo que es m\u00e1s importante, que se pueden compensar. En algunos casos, esta compensaci\u00f3n es real. Por ejemplo, cuando los habitantes de un municipio en cuyo territorio se instala un vertedero se ven beneficiados por aportaciones econ\u00f3micas que repercuten en forma de instalaciones de otro tipo. Pero hay casos en que esta compensaci\u00f3n no es posible. Entonces el an\u00e1lisis costebeneficio apela al concepto de beneficio social neto, o de compensaci\u00f3n potencial, y establece en qu\u00e9 condiciones el beneficio global justifica el coste soportado por alg\u00fan colectivo (Adler y Posner, 2006).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\"><strong>El an\u00e1lisis de riesgos \u00e9tico<\/strong><\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">El fil\u00f3sofo sueco Sven Ove Hansson en su libro sobre la \u00e9tica del riesgo (2013) plantea que<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La incertidumbre acerca del futuro es una caracter\u00edstica destacable de los problemas morales en la vida real. \u00bfC\u00f3mo podemos saber cu\u00e1l es la acci\u00f3n moralmente correcta si no sabemos cu\u00e1les ser\u00e1n los efectos de nuestras acciones? Sorprendentemente, la filosof\u00eda moral tiene aqu\u00ed poca ayuda que ofrecernos. Tal vez de modo menos sorprendente, las disciplinas que estudian sistem\u00e1ticamente el riesgo y la incertidumbre, como la teor\u00eda de la decisi\u00f3n y el an\u00e1lisis de riesgos, tienen muy poco que decir sobre cuestiones morales. (2013: viii)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">A menudo hemos de tomar decisiones a pesar de no estar seguros de sus efectos sobre acontecimientos futuros. [&#8230;] El riesgo y la incertidumbre son caracter\u00edsticas tan generalizadas de la toma de decisiones en la pr\u00e1ctica que es dif\u00edcil encontrar una decisi\u00f3n en la vida real de la cual est\u00e9n ausentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">A pesar de ello, la filosof\u00eda moral ha prestado poca atenci\u00f3n al riesgo y a la incertidumbre. (2013: 1)<\/span><\/p>\n<p>En su opini\u00f3n, en general hay una divisi\u00f3n de tareas entre la filosof\u00eda moral y la teor\u00eda de la decisi\u00f3n. La primera disciplina analiza las situaciones como si las con secuencias de las decisiones estuviesen perfectamente determinadas y la teor\u00eda de la decisi\u00f3n se ocupa de incorporar los elementos de riesgo e incertidumbre. Pero, seg\u00fan Hansson,<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No es suficiente dejar que la optimizaci\u00f3n prescrita por la teor\u00eda de la decisi\u00f3n se ocupe del riesgo y la incertidumbre despu\u00e9s de completar el an\u00e1lisis moral que hace abstracci\u00f3n del riesgo y la incertidumbre. Para que la filosof\u00eda moral trate adecuadamente los problemas morales reales con los que nos enfrentamos en nuestras vidas hay que considerar el riesgo y la incertidumbre como objetos (o aspectos) de una evaluaci\u00f3n moral directa. (2013: 2)<\/span><\/p>\n<p>En las situaciones de incertidumbre o de riesgo hay distintos resultados posibles. Cada uno de estos resultados puede ser analizado en s\u00ed mismo <i>\u2014como resultado puro, <\/i>tal como lo denomina Hansson. El problema est\u00e1 en componer los distintos resultados. En decidir un curso de acci\u00f3n que tenga en cuenta la mezcla de resultados posibles. La propuesta de Hansson es lo que llama <i>retrospecci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>hipot\u00e9tica <\/i>(2013: 6473). Se trata de adelantar el juicio que tendremos sobre nuestra acci\u00f3n despu\u00e9s de conocer el resultado.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una retrospecci\u00f3n hipot\u00e9tica es una evaluaci\u00f3n de una decisi\u00f3n (acci\u00f3n) o serie de decisiones (acciones) en relaci\u00f3n con las alternativas disponibles. Tiene lugar hipot\u00e9tica mente en alg\u00fan momento futuro de cada una de las ramas de los desarrollos posibles siguientes a la decisi\u00f3n. [&#8230;] Est\u00e1 basada en los valores morales que el deliberador tiene en el momento en que tiene lugar realmente la deliberaci\u00f3n. Su resultado es una evaluaci\u00f3n de la decisi\u00f3n o acci\u00f3n en una rama considerada en relaci\u00f3n con sus alternativas y con lo que el agente cree justificadamente en el momento de la decisi\u00f3n. (2013: 71)<\/span><\/p>\n<p>Debe distinguirse entre la emoci\u00f3n o el sentimiento de lamentar no haber tomado otro curso de acci\u00f3n y el juicio de no haber tomado la decisi\u00f3n correcta, es decir la mejor opci\u00f3n dadas mis creencias y mis preferencias en el momento de la decisi\u00f3n. En el juicio retrospectivo no importa lo que finalmente ocurrir\u00e1. Siempre puede haber motivos para lamentar no haber tomado una decisi\u00f3n. Si el boleto de loter\u00eda que compr\u00e9 no sale, lamentar\u00e9 haberlo comprado. Pero si sale, lamentar\u00e9 no haber apostado una cantidad mayor. La decisi\u00f3n racional se basa en la informaci\u00f3n disponible y las preferencias en el momento de tomarla, no despu\u00e9s, cuando ya se conoce el resultado final.<\/p>\n<p>Frente a la posible objeci\u00f3n de que su propuesta no a\u00f1ade nada a la deliberaci\u00f3n moral ordinaria, Hansson aduce que se trata de insistir en la importancia de la imaginaci\u00f3n para visualizar con m\u00e1s realismo y concreci\u00f3n los resultados posibles de las decisiones; de un modo an\u00e1logo a como la consideraci\u00f3n sistem\u00e1tica del punto de vista de las dem\u00e1s personas afectadas puede mejorar nuestro juicio moral (2013: 72). Se tratar\u00eda, entiendo, de insistir en la deliberaci\u00f3n moral concreta m\u00e1s all\u00e1 de reglas como las de la maximizaci\u00f3n de la utilidad esperada.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Contrariamente a muchos otros marcos propuestos para el razonamiento moral, la retrospecci\u00f3n hipot\u00e9tica aplica las intuiciones morales de una manera sistem\u00e1tica directamente sobre problemas morales reales, m\u00e1s que utilizar las intuiciones para derivar reglas que, a su vez, sean aplicables a problemas morales reales en una segunda fase del discurso moral. (2013: 7273)<\/span><\/p>\n<p>\u00bfRealmente es esta una alternativa de fondo a la teor\u00eda est\u00e1ndar? En todo caso consiste en una matizaci\u00f3n de dicha teor\u00eda, en el sentido de insistir en tener en cuenta desde el principio los valores morales. Pero, la decisi\u00f3n final, debe ser el producto de una deliberaci\u00f3n, o un razonamiento, en que de un modo u otro, m\u00e1s o menos consciente, se otorguen diversos pesos a cada una de las opciones, en funci\u00f3n de las probabilidades de cada uno de los resultados. Si una de estas opciones domina sobre las dem\u00e1s \u2014es decir, es la mejor sea cual sea la situaci\u00f3n en el futuro\u2014, por ejemplo, por una consideraci\u00f3n deontol\u00f3gica, entonces est\u00e1 claro que debe escogerse esta opci\u00f3n. En otros muchos casos no ser\u00e1 as\u00ed, y entonces no queda m\u00e1s remedio que la ponderaci\u00f3n. La idea general de descomponer entre una componente valorativa y una de probabilidad me parece inesquivable. A mi modo de ver, Hans son insiste en incorporar los juicios morales en la componente valorativa, en las preferencias, pero no aclara c\u00f3mo deben incorporarse las probabilidades en la retrospecci\u00f3n hipot\u00e9tica. Es decir, si hay alguna alternativa a la regla de escoger la alternativa con el m\u00e1ximo valor esperado.<\/p>\n<p>En la tercera parte de su libro, Hansson analiza los posibles conflictos que se pueden dar cuando una situaci\u00f3n de riesgo afecta de manera diferente a distintos colectivos. Conflictos que desde un punto de vista tecnocr\u00e1tico se afrontan a partir del an\u00e1lisis costebeneficio.<\/p>\n<p>Su propuesta consiste en partir de un derecho <i>prima facie <\/i>a no ser sometido a un riesgo. No solamente a un da\u00f1o sino tambi\u00e9n al riesgo mismo de da\u00f1o. Es decir, considera que el riesgo mismo ya constituye un perjuicio para la persona que lo experimenta. Hay que recalcar que estamos hablando de un riesgo que no es asumido voluntariamente por la persona. En el sentido que una persona puede, por ejemplo, aceptar los riesgos de fumar, pero no tiene por qu\u00e9 consentir ser un fumador pasivo.<\/p>\n<p>Los derechos <i>prima facie <\/i>son derechos en principio o de entrada, que pueden ser anulados o limitados por otras consideraciones morales o por derechos de otras personas. Hansson analiza cuidadosamente cu\u00e1les pueden ser las razones que se oponen al derecho a no ser sometido a un riesgo y las distintas maneras de acomodar estas razones: mediante una lista de excepciones para no aplicar este derecho, a tra v\u00e9s de una matizaci\u00f3n del derecho, o de una soluci\u00f3n intermedia de equilibrio entre las distintas consideraciones. En resumen, su propuesta (2013: 97110) es un sis tema de intercambio social de los riesgos y de los beneficios, con las siguientes caracter\u00edsticas:<\/p>\n<ul>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">No es necesario que la compensaci\u00f3n sea exactamente por cada riesgo concreto, Basta con que exista un sistema social general de intercambio de riesgos.<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">El intercambio debe ser equitativo.<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">Debe haber una igualdad m\u00e1xima en la capacidad de influencia sobre el reparto de los riesgos.<\/span><\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Es la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica la que hace que un riesgo sea aceptable. Una deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica que no es \u00fanicamente un procedimiento de decisi\u00f3n mediante mayor\u00edas, sino que tiene sobre todo una dimensi\u00f3n moral: la de considerar que los individuos son ciudadanos con unos derechos iguales, con igual capacidad para intervenir en el gobierno de la sociedad; y que sus derechos, intereses y opiniones han de ser tenidos en cuenta de modo igualitario. Por ejemplo, las personas ha de tener derecho a la salud y ello incluye el derecho a no ser expuestas a sustancias t\u00f3xicas sin razones que lo justifiquen. Razones que no pueden ser unos supuestos beneficios netos para la sociedad, en el sentido que los concibe el an\u00e1lisis costebeneficio econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Hansson ha desarrollado posteriormente algunas de las ideas expuestas en su libro. Por ejemplo, en art\u00edculos recientes ha defendido la necesidad de un \u201can\u00e1lisis de riesgos \u00e9tico\u201d y sostiene que<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Un an\u00e1lisis de riesgos \u00e9tico debe suplementar, no reemplazar, un an\u00e1lisis de riesgos tradicional que pone el \u00e9nfasis en las probabilidades y severidades de los resultados indeseables, pero que no cubre aspectos \u00e9ticos como la agencia, las relaciones interpersonales y la justicia. (Hansson, 2018a: 1820)<\/span><\/p>\n<p>Seg\u00fan parece, pues, su cr\u00edtica del an\u00e1lisis de riesgos est\u00e1ndar no pone en duda la importancia de las probabilidades en el an\u00e1lisis de riesgos, a diferencia de lo que podr\u00eda interpretarse de la lectura de su libro de 2013.<\/p>\n<p>Otro art\u00edculo sobre el principio de precauci\u00f3n (Hansson, 2020), aunque no constituye una teor\u00eda general de la \u00e9tica del riesgo, contiene, seg\u00fan creo, muchos elementos para avanzar en dicha teor\u00eda. Vale la pena se\u00f1alar algunos de ellos.<\/p>\n<p>El principio de precauci\u00f3n ha sido invocado en m\u00faltiples controversias sobre riesgos tecnol\u00f3gicos y ha sido atacado desde distinto enfoques. Mientras que para las posiciones que hemos llamado populistas casi incuestionable, para algunos au tores es incoherente como procedimiento de decisi\u00f3n (Peterson, 2006). Tambi\u00e9n se ha criticado el hecho que aparentemente no tiene en cuenta las evidencias cient\u00edfi cas, que desde\u00f1a las probabilidades y que se basa, en cambio, en los miedos \u201cirracionales\u201d. Se ha insistido tambi\u00e9n en que el \u201cno hacer\u201d, el descartar una innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica, tambi\u00e9n es una decisi\u00f3n que conlleva riesgos.<\/p>\n<p>En su an\u00e1lisis Hansson parte de la formulaci\u00f3n cl\u00e1sica que se conoce como declaraci\u00f3n de R\u00edo:<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Cuando hay amenazas de da\u00f1os graves o irreversibles, la falta de plena certeza cient\u00edfica no deber\u00eda ser usada como raz\u00f3n para posponer medidas efectivas en relaci\u00f3n con sus costes para prevenir la degradaci\u00f3n ambiental. (2020: 246)<\/span><\/p>\n<p>Es decir, la falta de evidencia cient\u00edfica concluyente no debe impedir tomar medidas de precauci\u00f3n proporcionadas. Pero no se trata solo de que las medidas para prevenir el riesgo sean proporcionales en relaci\u00f3n con sus costes y a sus riesgos pro pios. Hay que tener en cuenta, adem\u00e1s, que no tomar una decisi\u00f3n, una moratoria, tambi\u00e9n supone un riesgo que la decisi\u00f3n racional debe tomar en consideraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Hansson hay tres caracter\u00edsticas que hacen que el principio de precauci\u00f3n sea aceptable como gu\u00eda en la gesti\u00f3n de los riesgos:<\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 10pt;\">1. En primer lugar, el principio de precauci\u00f3n se aplica cuando hay incertidumbre cient\u00edfica sobre un riesgo. No ante cualquier miedo irracional. Se aplica cuando existe alguna posibilidad real de da\u00f1o, pero no hay \u201cplena certeza cient\u00edfica\u201d. Se pueden excluir, por lo tanto, los riesgos pocos definidos y con probabilidad muy peque\u00f1a. El principio de precauci\u00f3n es una forma de tener en cuenta la distinci\u00f3n entre los dos tipos de errores, el falso positivo (tener en cuenta un riesgo inexistente) y el falso negativo (ignorar un riesgo real). En situaciones de incertidumbre cient\u00edfica, puede tener sentido optar por la decisi\u00f3n que minimice la probabilidad de un falso negativo.<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 10pt;\">2. No se trata de adoptar cualquier medida, de evitar a toda costa un mal posible. Las decisiones que se adopten para evitar un da\u00f1o posible deben ponderarse de acuerdo con su efectividad y su coste. Es decir, con los riesgos que implica la misma medida. Esto queda claro en decisiones que afectan a una persona individualmente. Por ejemplo, en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica habitual de tener en cuenta los efectos adversos de un tratamiento m\u00e9dico. En decisiones de tipo social tambi\u00e9n se aplica este enfoque cuando se admite el uso de algunos pesticidas, por ejemplo, el DDT, en algunas zonas del planeta en que resultan indispensables para luchar contra la malaria, a pesar de su justificada prohibici\u00f3n a nivel general. Es decir, el principio de precauci\u00f3n no es un principio extremista, como a veces se ha comentado.<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 10pt;\">3. Finalmente, para que el principio de precauci\u00f3n sea razonable, las medidas adoptadas deben ser provisionales, susceptibles de revisi\u00f3n seg\u00fan los avances del conocimiento cient\u00edfico. En esta l\u00ednea, Hansson (2020: 252) pone como ejemplo el caso de la experimentaci\u00f3n en ingenier\u00eda gen\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1974 un grupo importante de bi\u00f3logos propuso una moratoria de ciertos experimentos a la vista de la incertidumbre sobre sus consecuencias. Pero, los conocimientos actuales permiten rectificar la decisi\u00f3n anterior y as\u00ed lo han sostenido algunos de los defensores de la anterior moratoria. Este episodio no debe verse como un argumento en contra de la actitud prudente en 1974 sino, al contrario, como una posici\u00f3n razonable, la de actuar en cada momento de acuerdo con lo que se sabe en este momento.<\/p>\n<p>Esta idea de actuar de acuerdo con la evidencia es quiz\u00e1s la que debe retenerse. Creo que la cr\u00edtica a la teor\u00eda de la decisi\u00f3n racional es justa si se entiende que la regla de la maximizaci\u00f3n de la utilidad esperada es una f\u00f3rmula r\u00edgida que se puede aplicar como un c\u00e1lculo. Pero si se entiende como principio general de decidir seg\u00fan las preferencias y las probabilidades, parece dif\u00edcil no estar de acuerdo con ella.<\/p>\n<p><strong>Las emociones en la evaluaci\u00f3n del riesgo<\/strong><\/p>\n<p>Con frecuencia hay una tensi\u00f3n entre la visi\u00f3n de los legos y la de los expertos acerca de los peligros tecnol\u00f3gicos. Los expertos adoptan un punto de vista racionalista en el que lo que cuenta al final son las evidencias cient\u00edficas y en definitiva un an\u00e1lisis de los costes y beneficios asociados a cada opci\u00f3n propuesta. En cambio, el p\u00fablico no especializado, en especial las personas directamente afectadas por los costes de algunas decisiones tecnol\u00f3gicas, tienden a oponerse a ellas bas\u00e1ndose en un senti miento global de rechazo, a una emoci\u00f3n. La reacci\u00f3n de los expertos, en estos casos, es acusar a los legos de irracionalidad al no querer escuchar los argumentos cient\u00edficos.<\/p>\n<p>La fil\u00f3sofa Sabine Roeser ha estudiado durante m\u00e1s de diez a\u00f1os el papel de las emociones morales en las decisiones sobre el riesgo tecnol\u00f3gico. En su \u00faltimo libro (2018) f\u00f3rmula de un modo preciso y sistem\u00e1tico el resultado de sus investigaciones. En relaci\u00f3n con el papel de las emociones en la toma de decisiones tecnol\u00f3gicas sujetas a incertidumbre y riesgo, Roeser distingue tres aproximaciones: la tecnocr\u00e1tica, la populista y la participativa (2018: 1325). En la tecnocr\u00e1tica, se parte de la premisa que en general los no expertos, los legos, no est\u00e1n bien informados y sus emociones son irracionales. Esta es la posici\u00f3n que sostiene, por ejemplo, Sunstein (2005) La reacci\u00f3n populista admite que aunque las emociones sean irracionales por falta de informaci\u00f3n, resulta conveniente, en ocasiones, ceder a las exigencias de los disconformes, y en consecuencia, tiende a prohibir o regular las actividades o productos peligrosos. Finalmente, el punto de vista participativo consiste en defender que en primer lugar los afectados tienen derecho a ser escuchados, y que final mente debe prevalecer el parecer, irracional o no, de la mayor\u00eda expresado por los procedimientos democr\u00e1ticos. Es decir, que el criterio aparentemente objetivo y cient\u00edfico debe someterse a una decisi\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00edtica a los sesgos tecnocr\u00e1ticos de la gesti\u00f3n del riesgo y a una defensa de los valores democr\u00e1ticos, Roeser se propone investigar la posible racionalidad de las emociones y poner en duda la oposici\u00f3n entre las dos visiones, la racionalista de los expertos y la que denomina \u201csentimentalista\u201d de los legos. Su enfoque<\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">[\u2026] Consiste en una nueva teor\u00eda epistemol\u00f3gica de las emociones, y una nueva filosof\u00eda pol\u00edtica sobre como integrar las emociones sobre el riesgo en la toma de decisiones. El nuevo enfoque est\u00e1 basado en nuevos puntos de vista de la psicolog\u00eda y la filosof\u00eda de las emociones. En contraste con los enfoques racionalista y sentimentalista en \u00e9tica, este libro defiende una teor\u00eda cognitiva en la que las emociones sobre el riesgo son necesarias para la racionalidad pr\u00e1ctica. (2018: 34)<\/span><\/p>\n<p>Su punto de partida son los estudios emp\u00edricos realizados por Paul Slovic y otros cient\u00edficos sobre c\u00f3mo las emociones influyen en la percepci\u00f3n del riesgo y en la aceptabilidad del mismo (Slovic et al., 2004). Seg\u00fan estos investigadores, las personas elaboran sus creencias acerca de un riesgo mediante lo que llaman \u201cheur\u00edstica del afecto\u201d: en vez de comparar los beneficios y los riesgos para formarse un juicio global, las personas parten de una intuici\u00f3n sobre la bondad o maldad de la acci\u00f3n en discusi\u00f3n, que se expresa en forma de un sentimiento o afecto. Si el afecto es positivo se tiende a sobrevalorar los beneficios y a minimizar los costes; y si es ne gativo, al rev\u00e9s. En general mediante este mecanismo se asocian riesgos bajos a beneficios altos y viceversa. La reacci\u00f3n emocional \u2014el <i>afecto<\/i>\u2014 es anterior a la evaluaci\u00f3n de los riesgos sobre la base de la informaci\u00f3n disponible. De este modo, si sentimos que la energ\u00eda nuclear es peligrosa, tendemos a un sesgo que exagera sus peligros y minimiza sus beneficios. Al contrario, si la reacci\u00f3n emocional es positiva, nos inclinamos por un sesgo positivo a favor de los beneficios.<\/p>\n<p>En general, se ha interpretado esta teor\u00eda en conexi\u00f3n con la teor\u00eda dual de la mente que sostiene que hay dos tipos de pensamiento: el sistema r\u00e1pido, intuitivo, y el sistema lento, racional. Y se da por supuesto que el sistema racional es superior normativamente al intuitivo y que las emociones forman parte del sistema intuitivo. La actitud a favor de la participaci\u00f3n popular en la gesti\u00f3n de los riesgos sos tiene que los legos tienen en cuenta consideraciones que no hacen los expertos. Por lo tanto, estas consideraciones deben incluirse en la evaluaci\u00f3n de los riesgos. Pero los estudios psicol\u00f3gicos sobre la heur\u00edstica del afecto muestran que la evaluaci\u00f3n de los legos se basa en la emoci\u00f3n. Los autores que defienden que las emociones no son fiables cognitivamente llegan a la conclusi\u00f3n que las preocupaciones de los legos no est\u00e1n justificadas epist\u00e9micamente aunque se puedan aceptar por razones morales y pol\u00edticas.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\">Roeser, en cambio, sostiene que las emociones tienen un valor cognitivo.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una posible hip\u00f3tesis alternativa es que las emociones relacionadas con el riesgo pueden ir dirigidas hacia consideraciones evaluativas sobre el riesgo m\u00e1s que hacia consideraciones cuantitativas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Esta es una hip\u00f3tesis alternativa a la interpretaci\u00f3n de Slovic de la heur\u00edstica del afecto [\u2026] Esta hip\u00f3tesis se basa en estas dos premisas: (1) paradigm\u00e1ticamente, las emociones morales son afectivas y cognitivas al mismo tiempo; y (2) en la evaluaci\u00f3n de los peligros, las personas legas se forman un juicio global sobre la aceptabilidad (moral) del peligro y no tanto un juicio ponderado \u2014a menudo err\u00f3neo\u2014 sobre la magnitud de los riesgos y de los beneficios. (2018: 68)<\/span><\/p>\n<p>Las emociones morales pueden entenderse como un camino para la formaci\u00f3n de juicios morales <i>prima facie<\/i>. Juicios que pueden ser refutados o rectificados por otras consideraciones,<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Al pensar sobre los riesgos, las emociones y la ciencia deben equilibrarse: mientras que la ciencia puede informarnos sobre magnitudes, las emociones pueden informarnos sobre aspectos morales. (2018: 125)<\/span><\/p>\n<p>Una cr\u00edtica que puede hacerse a la teor\u00eda cognitiva de las emociones morales es que (1) puede ser que respondan a las necesidades de nuestro pasado evolutivo, pero no a las de nuestro entorno actual; (2) que no son totalmente fiables, que tienen sesgos y fallos. La respuesta de Roeser es que lo mismo se puede decir de otras facultades cognitivas (86). Las intuiciones basadas en las emociones morales se pueden comparar con las percepciones visuales y sus sesgos con las ilusiones \u00f3pticas. Aunque podemos fiarnos de entrada de la informaci\u00f3n que nos proporciona el sentido de la vista, en algunos casos una reflexi\u00f3n posterior no obliga a rectificarla. Pero incluso entonces la ilusi\u00f3n \u00f3ptica permanece. De un modo parecido, nos dice Roeser, las emociones morales pueden persistir aunque razonamientos posteriores nos muestren que no concuerden con un mejor juicio moral (2018: 97).<\/p>\n<p>En consecuencia, Roeser propone una deliberaci\u00f3n emocional en la que las emociones sean tenidas en cuenta de un modo expl\u00edcito en la deliberaci\u00f3n p\u00fablica sobre los riesgos tecnol\u00f3gicos. No solamente \u201ctolerados\u201d por razones de inclusi\u00f3n democr\u00e1tica y de igual respeto por todos los puntos de vista, sino reconociendo que aportan un tipo de conocimiento que no dan las evidencias cient\u00edficas de los expertos.<\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n principal del punto de vista emocional ser\u00eda la inclusi\u00f3n de consideraciones morales globales. Aqu\u00ed es donde convergen las propuestas de Hansson y de Roeser al insistir en la necesidad de incluir expl\u00edcitamente las valoraciones morales. Lo que no queda del todo claro, a mi parecer, es qu\u00e9 ocurre cuando las emociones de los legos y las razones de los expertos difieren y la deliberaci\u00f3n democr\u00e1tica no logra llegar a un consenso. Pongamos, como ejemplo, el caso de la posible peligrosidad para la salud de los alimentos transg\u00e9nicos. La comunidad cient\u00edfica mayoritariamente tiene la opini\u00f3n que son seguros para la salud, y, en cambio, una parte considerable de la poblaci\u00f3n los considera un riesgo.<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\"><strong>Conclusiones<\/strong><\/p>\n<p>Desde un punto de vista democr\u00e1tico, es f\u00e1cil estar de acuerdo con algunas de las propuestas pr\u00e1cticas de Hansson y de Roeser, que pueden resumirse en los puntos se\u00f1alados por Hansson:<\/p>\n<ul>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">Derecho <i>prima<\/i><i> <\/i><i>facie<\/i><i> <\/i>de las personas a no ser puestas en riesgo<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">Establecimiento de un sistema general de intercambio de riesgos en el conjunto de la sociedad.<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">Gesti\u00f3n global de los riesgos en la cual la \u00faltima palabra corresponda a los mecanismos democr\u00e1ticos de deliberaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Tambi\u00e9n podemos aceptar la visi\u00f3n de Roeser seg\u00fan la cual las emociones de las personas legas no son \u201cmiedos irracionales\u201d, fruto de la irracionalidad o de la ignorancia cient\u00edfica o t\u00e9cnica, sino que se deben ver como emociones morales que expresan una valoraci\u00f3n global del peligro. Y, por lo tanto, deben incorporarse al debate sobre el riesgo. Debate que ha de ser abierto. Es decir, que la discusi\u00f3n sobre los valores ha de ser expl\u00edcita y no ocultarse bajo la noci\u00f3n de bienestar general del an\u00e1lisis costebeneficio meramente econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Pero quedan abiertas algunas cuestiones. A mi modo de ver, los valiosos enfoques de Hansson y de Roeser abren un camino para profundizar en<\/p>\n<ul>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">El papel del razonamiento probabil\u00edstico en la toma de decisiones. C\u00f3mo mantener la idea b\u00e1sica \u2014contenida en la regla de maximizar el valor esperado\u2014 de que decidir teniendo en cuenta las probabilidades subjetivas forma parte de la racionalidad. Y m\u00e1s en general, que es racional decidir atendiendo al conocimiento cient\u00edfico disponible,<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p lang=\"es-ES\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: small;\">C\u00f3mo resolver el posible conflicto entre emociones, intuiciones y razonamiento expl\u00edcito en la deliberaci\u00f3n pol\u00edtica acerca de los riesgos tecnol\u00f3gicos. Cuando hay una contradicci\u00f3n entre la ciencia y las emociones, \u00bfqui\u00e9n tiene la \u00faltima palabra? \u00bfQu\u00e9 hacer cuando a pesar de todo el debate y el intercambio de ideas, una mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n, sigue <i>sintiendo <\/i>que un riesgo es inaceptable?<\/span><\/p>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p lang=\"es-ES\"><strong>Nota<\/strong><\/p>\n<p lang=\"es-ES\"><sup>1 <\/sup>Para una panor\u00e1mica general sobre los aspectos filos\u00f3ficos del riesgo puede verse el art\u00edculo de Hans son en la S<i>tanford Encyclopedia of Philosophy <\/i>(2018b).<\/p>\n<p class=\"western\" lang=\"es-ES\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Adler, M. D., y E, A. Posner (2006). <i>New<\/i><i> <\/i><i>foundations<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>costbenefit<\/i><i> <\/i><i>analysis<\/i>. Cam bridge, MA: Harvard University Press.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hansson, S. O. (2013). <i>The ethics of risk: Ethical analysis in an uncertain world<\/i>. Basingstoke, GB: Palgrave Macmillan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hansson, S. O. (2018a). How to perform an ethical risk analysis (eRA). <i>Risk<\/i><i> <\/i><i>Analysis<\/i>, 38 (9), 18201829.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hansson, S. O. (2018b). Risk. <i>The<\/i><i> <\/i><i>Stanford<\/i><i> <\/i><i>Encyclopedia<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Philosophy<\/i>, E. N. Zalta (ed.). https:\/\/plato.stanford.edu\/archives\/fall2018\/entries\/risk\/.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Hansson, S. O. (2020). How extreme is the precautionary principle? <i>Nanoethics<\/i>, 14, 245257.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Peterson, M. (2006). The precautionary principle is incoherent. <i>Risk<\/i><i> <\/i><i>Analysis<\/i><i> <\/i>26 (3): 595601.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Roeser, S. (2018). <i>Risk, technology, and moral emotions<\/i>. Nueva York: Routledge. Slovic, P., Finucane, M. L., Peters, E., &amp; MacGregor, D. G. (2004). Risk as analysis and risk as feelings: Some thoughts about affect, reason, risk, and rationality. <i>Risk Analysis<\/i>, 24 (2), 311322. (Reproducido en P. Slovic, <i>The<\/i><i> <\/i><i>feeling<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>risk:<\/i><i> <\/i><i>New<\/i><i> <\/i><i>pers pectives on risk perception<\/i>, Londres: Earthscan, 2010, 2136).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">Sunstein, C. R. (2005). <i>Laws of fear: Beyond the precautionary principle<\/i>. Cam bridge: Cambridge University Press.<\/span><\/p>\n<p>Fuente: <em>Oximora<\/em> (<a href=\"https:\/\/revistes.ub.edu\/index.php\/oximora\/article\/view\/41028\">https:\/\/revistes.ub.edu\/index.php\/oximora\/article\/view\/41028<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La evaluaci\u00f3n y la gesti\u00f3n de los riesgos asociados a la tecnolog\u00eda, tiene una gran importancia pr\u00e1ctica. 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