{"id":17485,"date":"2025-03-24T05:00:25","date_gmt":"2025-03-24T04:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17485"},"modified":"2025-03-24T04:58:36","modified_gmt":"2025-03-24T03:58:36","slug":"la-historia-humana-es-historia-del-trabajo-lukacs-como-antidoto-al-liberal-fascismo-europeo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17485","title":{"rendered":"La historia humana es historia del trabajo. Luk\u00e1cs como ant\u00eddoto al liberal-fascismo europeo"},"content":{"rendered":"<p><b>Pr\u00f3logo<\/b><\/p>\n<p><i>\u00abLa guerra es paz, la paz es guerra\u00bb, este eslogan, que Orwell atribuye al imaginario r\u00e9gimen totalitario que describe en <\/i>1984,<i> ya no es producto de la imaginaci\u00f3n del escritor ingl\u00e9s: la \u00abneolengua\u00bb, creada para manipular las conciencias de los ciudadanos cambiando el significado de cada palabra por su opuesto, es ahora la lengua oficial de la Uni\u00f3n Europea lanzada hacia el Tercer<\/i> Mundo. <i>Una lengua que ya no solo hablan los oligarcas de Bruselas, a los que ya debemos la afirmaci\u00f3n de que el nazismo y el comunismo son lo mismo, sino tambi\u00e9n los medios de comunicaci\u00f3n, los intelectuales y, sobre todo, los l\u00edderes pol\u00edticos europeos de derecha y de \u00ab<\/i> <i>izquierda\u00bb, empezando por los Dem\u00f3cratas italianos que, nacidos de la conversi\u00f3n del PCI en partido liberal, han evolucionado progresivamente hacia el ala militante del fascismo liberal europeo, como pudimos constatar durante la manifestaci\u00f3n del pasado 15 de marzo, donde, entre el ondear de banderas de la Uni\u00f3n y de la Ucrania nazi, escuchamos cantar la superioridad de la civilizaci\u00f3n \u00abindoeuropea\u00bb<\/i> <i>(es decir, aria) del Viejo Continente, en perfecta sinton\u00eda con la ideolog\u00eda racista y supremacista blanca (rebautizada como \u00abdemocracia\u00bb por la neolengua). <\/i><\/p>\n<p><i>La confusi\u00f3n es grande bajo el cielo, pero la situaci\u00f3n, al menos aqu\u00ed, no es, como deseaba Mao en su d\u00eda, excelente.<\/i> <i>Al contrario: es p\u00e9sima, sobre todo para los grup\u00fasculos neocomunistas y poscomunistas y para una izquierda radical que no consiguen organizar ni un atisbo de oposici\u00f3n popular al conflicto que se est\u00e1 desatando desde Ucrania hasta Oriente Medio y que ya est\u00e1 exigiendo, si no un tributo de sangre, al menos grandes sacrificios en materia de ingresos y derechos sociales y civiles, incluso en nuestras latitudes.<\/i> <i>No lo consiguen porque el marxismo occidental se enrosca desde hace d\u00e9cadas en una repetici\u00f3n est\u00e9ril de dogmas anacr\u00f3nicos que no permiten interpretar la nueva realidad del mundo capitalista, desde la mutaci\u00f3n neoliberal hasta el actual ocaso de la globalizaci\u00f3n y del siglo americano.<\/i><\/p>\n<p><i>Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, las \u00fanicas novedades te\u00f3ricas y pr\u00e1cticas en el campo marxista han sido fruto de los procesos revolucionarios en Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina, sobre los que he intentado razonar en algunos trabajos recientes.<\/i> <i>Para volver a pensar tambi\u00e9n aqu\u00ed, debemos partir de algunos nudos fundamentales que involucran el m\u00e9todo mismo de la teor\u00eda marxista, liber\u00e1ndola de los equ\u00edvocos, errores y obstrucciones dogm\u00e1ticas que se han acumulado en un siglo y medio de historia.<\/i> <i>Para abordar la tarea, considero indispensable el estudio de la obra de Luk\u00e1cs, el \u00fanico gran pensador marxista que ha dado Occidente en el \u00faltimo siglo. Despu\u00e9s de haber dedicado varios libros y art\u00edculos a la empresa, utilizo tambi\u00e9n este canal para aportar mi contribuci\u00f3n.<\/i> <i>A continuaci\u00f3n encontrar\u00e1 una versi\u00f3n ligeramente reducida y parcialmente revisada del <\/i>Prefacio<i> que escrib\u00ed para la nueva edici\u00f3n de <\/i>Ontolog\u00eda del ser social<i>, publicada recientemente por Meltemi, y, al final de las Notas, los enlaces a tres lecciones sobre el pensamiento de Luk\u00e1cs que grab\u00e9 para el Centro de Estudios Losurdo. Falta por hacer un cuarto v\u00eddeo. <\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<div><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/lukacs-ontologia-dell-essere-sociale-I-500x750-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17487\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/lukacs-ontologia-dell-essere-sociale-I-500x750-1.jpg\" alt=\"\" width=\"133\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/lukacs-ontologia-dell-essere-sociale-I-500x750-1.jpg 500w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/lukacs-ontologia-dell-essere-sociale-I-500x750-1-200x300.jpg 200w\" sizes=\"auto, (max-width: 133px) 100vw, 133px\" \/><\/a>Si <em>Ontolog\u00eda del ser social<\/em> se hubiera publicado en 1971 (el a\u00f1o de la muerte del autor), sin duda habr\u00eda influido en la percepci\u00f3n de la grandeza de Luk\u00e1cs, certificando su papel como el fil\u00f3sofo marxista m\u00e1s importante del siglo XX, y uno de los m\u00e1s importantes de la filosof\u00eda en general. En cambio, esta obra monumental, cuya redacci\u00f3n requiri\u00f3 una d\u00e9cada de trabajo, tard\u00f3 en ver la luz, tanto porque el autor segu\u00eda retocando el texto de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> que, a pesar de su funci\u00f3n de s\u00edntesis introductoria a los temas de la <i>Ontolog\u00eda, <\/i>fueron escritos en \u00faltimo lugar<sup>1<\/sup>, y porque los alumnos que tuvieron acceso al manuscrito despu\u00e9s de su muerte retrasaron su difusi\u00f3n (la traducci\u00f3n italiana de la segunda parte se public\u00f3 en 1981, mientras que la versi\u00f3n original apareci\u00f3 en alem\u00e1n entre 1984 y 1986), pero sobre todo alimentaron un prejuicio negativo hacia la obra antes de que estuviera disponible para los lectores<sup>2<\/sup>. Estos motivos, junto con el clima hist\u00f3rico, ideol\u00f3gico y cultural antisocialista y antimarxista de los a\u00f1os ochenta generado por la revoluci\u00f3n neoliberal, por el giro eurocomunista de aquellos partidos europeos que interpretaron la crisis del socialismo sovi\u00e9tico como el \u00abcolapso del marxismo\u00bb, as\u00ed como por el giro libertario e individualista de los \u00abnuevos movimientos\u00bb posterior al sesenta y ocho, ha hecho de <i>Ontolog\u00eda<\/i> una de las obras m\u00e1s subestimadas del siglo XX. Hasta el punto de que el pensamiento de Luk\u00e1cs, aunque ha seguido siendo objeto de culto para minor\u00edas intelectuales no convertidas al neoliberalismo dominante, se ha seguido identificando con obras anteriores como <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i><sup>3<\/sup> e <i>Historia y conciencia de clase<\/i><sup>4<\/sup><i>, <\/i>un libro que el propio autor consideraba superado. En la primera parte del texto que sigue, abordar\u00e9 algunos puntos fundamentales del pensamiento filos\u00f3fico del \u00faltimo Luk\u00e1cs, bas\u00e1ndome en sus reflexiones autocr\u00edticas sobre las tesis sostenidas en <i>Historia y conciencia de clase<\/i>, as\u00ed como en una larga conversaci\u00f3n de 1966 grabada por tres entrevistadores alemanes<sup>5<\/sup>; en la segunda, analizar\u00e9 brevemente el enfoque lukacsiano de las teor\u00edas leninistas.<\/div>\n<p><b>El giro ontol\u00f3gico<\/b><\/p>\n<p>Es probable que el t\u00edtulo haya contribuido a alimentar la desconfianza con la que se recibi\u00f3 el \u00faltimo trabajo de Luk\u00e1cs: los conceptos de ontolog\u00eda y ser sonaban sospechosos para la \u00abmoda\u00bb que prevalec\u00eda entonces en el campo marxista, es decir, para el proyecto de \u00abpurificar\u00bb el pensamiento de Marx de la herencia hegeliana y sus implicaciones \u00abidealistas\u00bb y \u00abmetaf\u00edsicas\u00bb. Lo cual es tanto m\u00e1s parad\u00f3jico cuanto que la intenci\u00f3n del \u00faltimo Luk\u00e1cs era precisamente superar su punto de vista juvenil, renegado por ser m\u00e1s hegeliano que Hegel: \u00abEl proletariado como sujeto-objeto id\u00e9ntico de la historia de la humanidad, escribe Luk\u00e1cs en 1967, no es, por tanto, una realizaci\u00f3n materialista capaz de superar las construcciones idealistas intelectuales: se trata m\u00e1s bien de un hegelismo m\u00e1s hegeliano que Hegel, de una construcci\u00f3n que pretende superar objetivamente al maestro en la audacia con la que se eleva con el pensamiento por encima de cualquier realidad\u00bb<sup>6<\/sup>. El objetivo aqu\u00ed es la forma en que<i> Historia y conciencia de clase<\/i> trata el tema de la emergencia de una conciencia de clase que no ser\u00eda otra cosa \u00abque la contradicci\u00f3n consciente de la evoluci\u00f3n social\u00bb, por lo que el proletariado se asimila a una entidad ideal investida de la tarea de llevar a cabo \u00abla realizaci\u00f3n consciente de los fines del desarrollo objetivo de la sociedad\u00bb. Se trata de una representaci\u00f3n que refleja los c\u00e1nones de la l\u00f3gica hegeliana, seg\u00fan la cual el proletariado, reducido a objeto por el proceso de valorizaci\u00f3n del capital, se convierte en sujeto de s\u00ed mismo ascendiendo al estado de sujeto-objeto id\u00e9ntico. Pero \u00ab\u00bfel sujeto-objeto id\u00e9ntico es algo m\u00e1s que una construcci\u00f3n puramente metaf\u00edsica?\u00bb. \u00abBasta con plantear esta pregunta con precisi\u00f3n, responde Luk\u00e1cs, para constatar que hay que darle una respuesta negativa. De hecho, el contenido del conocimiento puede tambi\u00e9n ser retroreferido al sujeto cognoscente, pero no por ello el acto del conocimiento pierde su car\u00e1cter enajenado\u00bb<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>El \u00faltimo Luk\u00e1cs tambi\u00e9n se distancia de la forma en que, en <i>Historia y conciencia de clase, <\/i>se presentaban<i> los <\/i>conceptos de alienaci\u00f3n y totalidad. La alienaci\u00f3n se situaba al mismo nivel que la objetivaci\u00f3n, pero, seg\u00fan argumenta Luk\u00e1cs, se corre el riesgo de justificar el pensamiento burgu\u00e9s que hace de la alienaci\u00f3n una eterna \u00abcondici\u00f3n humana\u00bb. De hecho, dado que el trabajo en s\u00ed mismo es una objetivaci\u00f3n y que todas las formas de expresi\u00f3n humana, como el lenguaje, los pensamientos y los sentimientos, son tales, \u00abes evidente que aqu\u00ed estamos ante una forma universalmente humana de las relaciones entre los hombres\u00bb<sup>8<\/sup>; por lo que hay que admitir que \u00abla objetivaci\u00f3n es una forma natural \u2014positiva o negativa\u2014 de dominio humano sobre el mundo, mientras que la alienaci\u00f3n es un tipo particular de objetivaci\u00f3n que se produce en determinadas circunstancias sociales\u00bb<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p>Pasemos al concepto de totalidad. En <i>Historia y conciencia de clase<\/i> leemos: \u00abLa abstracci\u00f3n de los elementos, ya sea de un campo de investigaci\u00f3n completo, ya sea de los complejos problem\u00e1ticos particulares o de los conceptos dentro de un campo de investigaci\u00f3n, es ciertamente inevitable. Pero el hecho decisivo es si se entiende esta abstracci\u00f3n s\u00f3lo como un medio para el conocimiento del todo&#8230; O si se piensa que el conocimiento abstracto del campo parcial mantiene su \u201cautonom\u00eda\u201d, permanece como un fin en s\u00ed mismo&#8230; Para el marxismo, en \u00faltima instancia, no existe una ciencia aut\u00f3noma del derecho, la econom\u00eda, la historia, etc., sino solo una ciencia \u00fanica y unitaria \u2014dial\u00e9ctico-hist\u00f3rica\u2014 del desarrollo de la sociedad como totalidad\u00bb<sup>10<\/sup>. Y a\u00fan: \u00abEl aspecto que hace \u00e9poca en el materialismo hist\u00f3rico consiste en el reconocimiento del hecho de que estos sistemas (econom\u00eda, derecho y estado), aparentemente totalmente independientes, definidos y aut\u00f3nomos, son meros momentos de un todo y, por lo tanto, es posible suprimir su aparente autonom\u00eda\u00bb<sup>11<\/sup>. Por el contrario, en <i>Ontolog\u00eda<\/i> la totalidad social se concibe como un \u00abconjunto de conjuntos\u00bb, en el que cada conjunto parece heterog\u00e9neo respecto a los dem\u00e1s y responde a una l\u00f3gica propia, irreductible a las de los dem\u00e1s. Si en <i>Historia y conciencia de clase <\/i>la visi\u00f3n determinista del proceso hist\u00f3rico ya parec\u00eda parcialmente correcta a trav\u00e9s del concepto de posibilidad (despu\u00e9s de citar la frase de Marx que dice \u00abla humanidad solo se plantea tareas que es capaz de cumplir\u00bb, el joven Luk\u00e1cs a\u00f1ad\u00eda que \u00abincluso en este caso solo existe la posibilidad. La soluci\u00f3n en s\u00ed misma solo puede ser el fruto de la acci\u00f3n consciente del proletariado\u00bb, el \u00faltimo Luk\u00e1cs va mucho m\u00e1s all\u00e1, negando la existencia misma de una necesidad hist\u00f3rica absoluta, a la que sustituye una sucesi\u00f3n de cadenas causales del tipo \u00absi esto&#8230; entonces aquello\u00bb, sin descuidar el papel irreductible del azar.<\/p>\n<p>Pero el giro ontol\u00f3gico se caracteriza sobre todo por la elecci\u00f3n de situar la categor\u00eda del <i>trabajo <\/i>como fundamento de una correcta interpretaci\u00f3n de la historia humana. <i>Historia y conciencia de clase, <\/i>escribe Luk\u00e1cs en el prefacio de 1967, \u00abtend\u00eda a interpretar el marxismo exclusivamente como teor\u00eda de la sociedad, como filosof\u00eda de lo social, y a ignorar o rechazar la posici\u00f3n que en \u00e9l se conten\u00eda con respecto a la naturaleza\u00bb<sup>12<\/sup>. A pesar de esforzarse por hacer comprensibles los fen\u00f3menos ideol\u00f3gicos a partir de su base econ\u00f3mica, ese texto sustra\u00eda al \u00e1mbito de la econom\u00eda su categor\u00eda fundamental, es decir, \u00abel trabajo como intercambio org\u00e1nico de la sociedad con la naturaleza\u00bb. En lugar de partir de la labor, <i>Historia y conciencia de clase<\/i> se basaba en las complejas estructuras de la econom\u00eda de mercanc\u00edas desarrollada, pero as\u00ed la exaltaci\u00f3n del concepto de praxis, privado de la labor como su forma original y modelo, se convierte en contemplaci\u00f3n idealista. Solo partiendo de la labor como fundamento y modelo se puede asumir un enfoque gen\u00e9tico correcto para el an\u00e1lisis del proceso hist\u00f3rico: \u00abDebemos intentar buscar las relaciones en sus formas fenomenol\u00f3gicas iniciales y ver en qu\u00e9 condiciones estas formas fenomenol\u00f3gicas pueden volverse cada vez m\u00e1s complejas y cada vez m\u00e1s mediadas\u00bb<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p>En <i>La filosof\u00eda imperfecta<\/i><sup>14<\/sup>, Costanzo Preve escribe que el camino evolutivo del pensamiento de Luk\u00e1cs desde <i>Historia y conciencia de clase<\/i> hasta <i>Ontolog\u00eda<\/i> puede describirse como una conversi\u00f3n a uno de los tres \u00abreg\u00edmenes narrativos\u00bb utilizados por Marx, descartando los otros dos. Seg\u00fan Preve, el corpus te\u00f3rico marxiano se caracteriza por discursos de gran narrativa, deterministas-naturalistas y ontol\u00f3gico-sociales. En el primero, la categor\u00eda de sujeto es titular de una esencia que contiene en s\u00ed misma, de manera inmanente, una teleolog\u00eda necesaria, por lo que el proletariado estar\u00eda \u00abpor su propia naturaleza\u00bb destinado a desempe\u00f1ar el papel de sepulturero del modo de producci\u00f3n capitalista. El segundo coincide con una especie de <i>antropomorfizaci\u00f3n de la historia<\/i>, en la medida en que, a la narraci\u00f3n de la existencia de un sujeto colectivo capaz de imprimir una direcci\u00f3n al proceso hist\u00f3rico, asocia la hip\u00f3tesis de que dicho proceso est\u00e1 animado por una <i>necesidad inmanente<\/i>. Por el contrario, el \u00faltimo Luk\u00e1cs llega a esa corriente ontol\u00f3gico-social del pensamiento de Marx que excluye cualquier automatismo teleol\u00f3gico inscrito en la historia: En este \u00faltimo r\u00e9gimen narrativo, la teleolog\u00eda y la causalidad est\u00e1n presentes \u00fanica y exclusivamente en la categor\u00eda del <i>trabajo,<\/i> que proporciona el modelo de toda acci\u00f3n finalista del hombre y constituye al mismo tiempo la <i>pr\u00e1ctica fundacional <\/i>que desencadena los procesos causales que transforman la naturaleza y la sociedad.<\/p>\n<p>En resumen: Preve sintetiza el giro ontol\u00f3gico de Luk\u00e1cs en cuatro puntos: 1) el trabajo, en cuanto actividad humana destinada a modificar la naturaleza con el fin de realizar un producto que ya existe como idea en su mente antes de materializarse, es la \u00fanica v\u00eda a trav\u00e9s de la cual el factor teleol\u00f3gico penetra en el mundo real; 2) el trabajo, entendido no solo como un intercambio org\u00e1nico hombre-naturaleza, sino como la suma de decisiones destinadas a influir en la conciencia de otros hombres para que realicen por s\u00ed mismos, \u00abespont\u00e1neamente\u00bb, los actos laborales deseados por el sujeto de la posici\u00f3n, genera cadenas causales que producen efectos irreversibles, as\u00ed como impredecibles para quienes los ponen en pr\u00e1ctica; 3) la realidad social debe entenderse no como el producto de una necesidad de tipo causal naturalista, sino como el conjunto de <i>posibilidades que<\/i> genera la disposici\u00f3n combinada de las decisiones humanas y las cadenas causales que estas generan; 4) Estas posibilidades no pueden realizarse sin la intervenci\u00f3n de la posici\u00f3n teleol\u00f3gica humana social (de ah\u00ed que la transformaci\u00f3n revolucionaria del presente no sea el resultado de automatismos \u00abobjetivos\u00bb, sino que solo puede producirse gracias a la conversi\u00f3n de la planificaci\u00f3n laboral en planificaci\u00f3n pol\u00edtica consciente).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Para Luk\u00e1cs, la contribuci\u00f3n de Marx a la comprensi\u00f3n de la historia humana solo puede entenderse si se parte de la premisa de que el trabajo es la categor\u00eda central de su pensamiento, en la que todas las dem\u00e1s determinaciones est\u00e1n contenidas <i>in nuce<\/i>. Hablamos aqu\u00ed de trabajo \u00fatil, de trabajo como formador de valores de uso que \u00abes una condici\u00f3n de existencia del hombre, independiente de todas las formas de sociedad, es una necesidad natural eterna que tiene la funci\u00f3n de mediar el intercambio org\u00e1nico entre el hombre y la naturaleza, es decir, la vida de los hombres\u00bb (vol. II, p. 265. De aqu\u00ed en adelante, todas las citas de la <i>Ontolog\u00eda<\/i> y las referencias respectivas de volumen y p\u00e1gina se refieren a la edici\u00f3n Pgreco de 2012, NdA). El trabajo as\u00ed entendido no es una de las muchas formas fenomenol\u00f3gicas de la acci\u00f3n finalista en general, sino que es \u00abel \u00fanico punto en el que es ontol\u00f3gicamente demostrable la presencia de un verdadero planteamiento teleol\u00f3gico como momento real de la realidad material\u00bb (vol. III, p. 23)<i>.<\/i> El intercambio org\u00e1nico entre el hombre y la naturaleza difiere del de otras especies vivas en que no est\u00e1 gobernado por el instinto, sino por la posici\u00f3n consciente del prop\u00f3sito, y es precisamente por esta v\u00eda que la acci\u00f3n finalista pasa a formar parte de la realidad material, perdiendo el aura de fen\u00f3meno trascendente, ideal. Para Marx, argumenta Luk\u00e1cs, el trabajo resulta, por tanto, el modelo de toda pr\u00e1ctica social y solo teniendo esto en cuenta la definici\u00f3n del pensamiento marxiano como \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb puede entenderse en su significado m\u00e1s riguroso.<\/p>\n<p>En la medida en que la econom\u00eda, entendida como proceso de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de la vida humana, pasa a formar parte del pensamiento filos\u00f3fico, se hace posible una descripci\u00f3n ontol\u00f3gica del ser social sobre una base materialista, pero esto no significa que la imagen marxiana del mundo se base en el economicismo. De hecho, si el pensamiento considerara el trabajo aisl\u00e1ndolo de la totalidad del fen\u00f3meno social, eliminar\u00eda el hecho de que \u00abla socialidad, la primera divisi\u00f3n del trabajo, el lenguaje, etc. surgen de la mano del trabajo, pero no en una secuencia temporal que sea bien determinable, sino, en cuanto a su esencia, simult\u00e1neamente\u00bb (vol. III, p. 14). Por un lado, ninguno de los fen\u00f3menos sociales reci\u00e9n evocados puede entenderse si se considera aislado de los dem\u00e1s; por otro lado, no hay que olvidar ni su origen en el trabajo ni el hecho de que, aunque el trabajo sigue siendo el momento predominante, no solo no suprime estas interacciones, sino que, por el contrario, las refuerza e intensifica.<\/p>\n<p>El \u00faltimo paso nos hace comprender c\u00f3mo la ontolog\u00eda materialista de Luk\u00e1cs est\u00e1 libre de tentaciones mecanicistas. V\u00e9ase donde escribe: \u00abSolo en el trabajo, cuando pone el fin y sus medios, con un acto autodirigido, con la posici\u00f3n teleol\u00f3gica, el conciencia pasa a algo que no es una simple adaptaci\u00f3n al entorno, \u2013donde tambi\u00e9n entran aquellas actividades animales que objetivamente, sin intenci\u00f3n, transforman la naturaleza, sino que realizan transformaciones en la propia naturaleza que, a partir de aqu\u00ed, a partir de la naturaleza, ser\u00edan imposibles, incluso inimaginables\u00bb. A partir de ese momento, la conciencia ya no puede considerarse un epifen\u00f3meno y es al tomar nota de ello que el materialismo dial\u00e9ctico se separa del mecanicista<i>.<\/i> Por \u00faltimo, hay que tener en cuenta que, para Luk\u00e1cs, cualquier avance en el proceso de autonomizaci\u00f3n de la conciencia, aunque influya en las im\u00e1genes que los seres humanos se hacen de s\u00ed mismos, nunca elimina la sobredeterminaci\u00f3n por parte del trabajo como intercambio org\u00e1nico entre el hombre y la naturaleza: Por muy radicales que sean los efectos transformadores generados por el dise\u00f1o consciente, escribe, \u00abla barrera natural solo puede retroceder, nunca desaparecer por completo\u00bb (vol. III, p. 103).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Para Luk\u00e1cs, el principio de la determinaci\u00f3n en \u00faltima instancia de la conciencia por parte del factor econ\u00f3mico no excluye el reconocimiento de la relativa libertad del factor subjetivo: La metodolog\u00eda dial\u00e9ctica, escribe, \u00abse basa en la convicci\u00f3n ya mencionada de Marx de que en el ser social lo econ\u00f3mico y lo extraecon\u00f3mico se transforman continuamente el uno en el otro, est\u00e1n en una interacci\u00f3n mutua insuperable, de la que sin embargo no se deriva (&#8230;) ni un desarrollo hist\u00f3rico carente de leyes (&#8230;) ni un dominio mec\u00e1nico &#8216;por ley&#8217; de lo econ\u00f3mico abstracto y puro. En cambio, de ello se deriva esa unidad org\u00e1nica del ser social en la que a las r\u00edgidas leyes de la econom\u00eda les corresponde precisamente y solo la funci\u00f3n de momento dominante\u00bb (vol. II, pp. 290\/91). La forma en que la econom\u00eda desempe\u00f1a ese papel de momento dominante debe profundizarse a\u00fan m\u00e1s: Marx no sostiene que la econom\u00eda determine la conciencia, sino que no es la conciencia de los hombres la que determina su ser social, sino m\u00e1s bien el ser social el que determina su conciencia; sin embargo, precisa Luk\u00e1cs, para Marx el mundo de las formas y contenidos de la conciencia no es producido <i>directamente por<\/i> la estructura econ\u00f3mica, sino <i>por la totalidad del ser social<\/i>. La funci\u00f3n predominante de la econom\u00eda se ejerce, por tanto, de manera indirecta, a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de la totalidad del ser social, totalidad de la que forman parte tanto lo econ\u00f3mico como lo extraecon\u00f3mico.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n mecanicista del marxismo, en la medida en que asume unilateralmente el principio del papel preponderante de la econom\u00eda en el proceso hist\u00f3rico, atribuye a la evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas un peso determinante, si no exclusivo, en el proceso de emancipaci\u00f3n de la humanidad del reino de la necesidad; por el contrario, Luk\u00e1cs replica que el proceso de desarrollo econ\u00f3mico no hace m\u00e1s que producir cada vez el campo real de <i>posibilidades<\/i> para que esto suceda: \u00abEl hecho de que las respuestas vayan en el sentido indicado ahora o en el sentido opuesto ya no est\u00e1 determinado por el proceso econ\u00f3mico, sino que es una consecuencia de las decisiones alternativas de los hombres que se enfrentan a tales preguntas por este proceso. El factor subjetivo en la historia, por lo tanto, es ciertamente en \u00faltima instancia, pero solo en \u00faltima instancia, el producto del desarrollo econ\u00f3mico, ya que las alternativas ante las que se le enfrenta son provocadas por este proceso, y sin embargo, en esencia, act\u00faa de manera relativamente libre, ya que su s\u00ed o no est\u00e1 ligado a \u00e9l solo en el plano de las posibilidades\u00bb (vol. IV, p. 511). En otras palabras, la libertad que la filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica concede al sujeto consiste en la facultad de decidir en un campo de alternativas dadas: \u00abLa determinaci\u00f3n (de la conciencia) por parte del ser social es, por tanto, siempre \u201cs\u00f3lo\u201d la determinaci\u00f3n de una decisi\u00f3n alternativa, de un campo de maniobra concreto para sus posibilidades, de una forma de operar, es decir, algo que nunca aparece en la naturaleza\u00bb (vol. I, p. 325). No se pierda la iron\u00eda de ese \u00abs\u00f3lo\u00bb, que significa que est\u00e1 m\u00e1s que justificado definir como abrumadora la capacidad de condicionamiento de la econom\u00eda, sin olvidar, al mismo tiempo, que la libertad del sujeto humano, aunque limitada, es desmesurada en comparaci\u00f3n con la r\u00edgida legalidad de los procesos naturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Luk\u00e1cs a la concepci\u00f3n mecanicista del marxismo implica, entre otras cosas, la negaci\u00f3n de la existencia de fines inherentes al proceso hist\u00f3rico, es decir, cuestiona la visi\u00f3n de aquellos te\u00f3ricos marxistas que ceden a la tentaci\u00f3n de atribuir al proceso hist\u00f3rico una \u00abdirecci\u00f3n\u00bb hacia un objetivo final predefinido. Seg\u00fan ellos, \u00abel camino que, desde la disoluci\u00f3n del comunismo primitivo, a trav\u00e9s de la esclavitud, el feudalismo y el capitalismo, conduce al socialismo, estar\u00eda de alguna manera preformado en su necesidad (y por lo tanto contendr\u00eda algo al menos criptoteleol\u00f3gico)\u00bb (vol. III, p. 30). Contra esta tendencia, Luk\u00e1cs reitera, por un lado, que no existen procesos teleol\u00f3gicos inherentes a la historia y, por otro, que el actuar humano finalista (que tiene su ra\u00edz y su modelo en el trabajo), si bien es ciertamente capaz de poner en marcha procesos causales, e incluso de transformar el car\u00e1cter causal de su movimiento, sin embargo, no es capaz de prever sus resultados en la medida necesaria para dirigirlos de manera un\u00edvoca, ya que \u00ablas consecuencias causales de los actos teleol\u00f3gicos se separan de las intenciones de los sujetos de las posiciones, de hecho, a menudo van incluso en sentido contrario\u00bb (vol. IV, p. 511).<\/p>\n<p>\u00bfNo habr\u00eda descubierto y descrito Marx entonces las \u00ableyes\u00bb del desarrollo de la historia humana? La verdad, responde Luk\u00e1cs, es que para Marx las leyes econ\u00f3micas objetivas \u00abtienen siempre el car\u00e1cter hist\u00f3rico-social concreto de &#8216;si&#8230; entonces&#8217;. Su forma generalizada, su elevaci\u00f3n al concepto no es la forma m\u00e1s pura de la necesidad, ni siquiera una mera generalizaci\u00f3n intelectual, sino una posibilidad general, un campo real de posibilidades para las realizaciones legales concretas &#8216;si&#8230; entonces&#8217;\u00bb (vol. IV, p. 344). En otras palabras, las \u00ableyes\u00bb hist\u00f3ricas se distinguen de las de la naturaleza en que solo son conocibles <i>post<\/i> <i>festum, <\/i>lo que no excluye la posibilidad de reconocer la existencia de v\u00ednculos generales, pero obliga a admitir que estos \u00faltimos \u00abse explican en el ser procesual, no &#8216;como grandes leyes eternas de bronce&#8217;, que ya en s\u00ed mismas pueden pretender una validez supratemporal, \u201catemporal\u201d\u00bb, sino como etapas, determinadas causalmente, de procesos irreversibles, en las que se hacen igualmente visibles en el plano ontol\u00f3gico y, por tanto, comprensibles en t\u00e9rminos cognitivos, tanto la g\u00e9nesis real a partir de los procesos anteriores como lo nuevo que de ellos se deriva\u00bb (vol. I, p. 308).<\/p>\n<p>Si se niega la existencia de cualquier factor teleol\u00f3gico inherente al proceso hist\u00f3rico, \u00bfqu\u00e9 ocurre con el concepto de \u00abprogreso\u00bb? De hecho, varias partes de <i>Ontolog\u00eda<\/i> contienen una cr\u00edtica rigurosa de la ideolog\u00eda progresista. En particular, Luk\u00e1cs arremete contra lo que \u00e9l define como \u00abconcepciones vulgar-mecanicistas del progreso\u00bb, que hacen de la evoluci\u00f3n de las fuerzas productivas el presupuesto no solo necesario, sino tambi\u00e9n suficiente, de la emancipaci\u00f3n humana. Esto significa reducir el ser social a la dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, olvidando que \u00abel desarrollo de las fuerzas productivas es necesariamente tambi\u00e9n el desarrollo de las capacidades humanas, pero (&#8230;) el desarrollo de las capacidades humanas no produce necesariamente el de la personalidad humana\u00bb (vol. IV, p. 562). Al reiterar este \u00faltimo concepto, Luk\u00e1cs reprocha a los \u00abilusionistas del progreso\u00bb su incapacidad para reconocer que \u00abel desarrollo de la sociedad, su eterno devenir m\u00e1s social, no aumenta en absoluto el conocimiento que los hombres tienen sobre la verdadera naturaleza de las cosificaciones que ellos mismos realizan espont\u00e1neamente. En cambio, observamos una tendencia cada vez m\u00e1s clara a someterse acr\u00edticamente a estas formas de vida, a apropiarse de ellas con una intensidad cada vez mayor, de una manera cada vez m\u00e1s determinante para la personalidad, como componentes insoslayables de toda vida humana\u00bb (vol. IV, p. 670).<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>En el di\u00e1logo de 1966<sup>15<\/sup>, Luk\u00e1cs, respondiendo a la pregunta de uno de los tres entrevistadores, afirma: \u00abCreo que Gramsci ten\u00eda raz\u00f3n cuando observaba que nosotros usamos en general la palabra &#8216;ideolog\u00eda&#8217; en dos significados distintos. Por un lado, se trata del hecho de que en la sociedad cada hombre existe en una determinada situaci\u00f3n de clase, a la que pertenece naturalmente toda la cultura de su tiempo, no puede haber ning\u00fan contenido de conciencia que no est\u00e9 determinado por el aqu\u00ed y ahora. Por otro lado, se originan ciertas deformaciones por las que nos hemos acostumbrado a entender la ideolog\u00eda tambi\u00e9n como una cierta reacci\u00f3n deformada a la realidad&#8230; no existe un llamado conciencia libre de ataduras sociales\u00bb.<\/p>\n<p>En el cuarto volumen de <i>Ontolog\u00eda<\/i>, citando una obra sobre el pensamiento de Croce<sup>16<\/sup>, Luk\u00e1cs reitera el juicio positivo sobre la tesis de Gramsci, Sin embargo, precisa que, si bien es cierto que los marxistas entienden por ideolog\u00eda la superestructura ideal que surge necesariamente de una base econ\u00f3mica, por otro lado \u00abes enga\u00f1oso interpretar el concepto peyorativo de ideolog\u00eda, que representa una realidad social indudablemente existente, como una elucubraci\u00f3n arbitraria de personas individuales\u00bb. Luego contin\u00faa afirmando que, para que un pensamiento pueda merecer la definici\u00f3n de ideolog\u00eda, no puede ser la expresi\u00f3n ideal de un individuo, sino que debe desempe\u00f1ar una funci\u00f3n social bien determinada, por lo que es necesario aclarar qu\u00e9 vincula, en t\u00e9rminos ontol\u00f3gicos, los dos conceptos de ideolog\u00eda a los que alude Gramsci, por lo que escribe: \u00abLa ideolog\u00eda es, ante todo, aquella forma de elaboraci\u00f3n ideal de la realidad que sirve para hacer consciente y capaz de actuar la pr\u00e1ctica social de los hombres. De ah\u00ed se deriva la necesidad y la universalidad de ciertas formas de ver para dominar los conflictos del ser social\u00bb (vol. IV, p. 446).<\/p>\n<p>Cada reacci\u00f3n humana al entorno social puede convertirse en ideolog\u00eda, pero Luk\u00e1cs asocia el origen del fen\u00f3meno al nacimiento de diferentes grupos sociales que comparten intereses comunes en contraposici\u00f3n a los de otros grupos: \u00abEn esta situaci\u00f3n est\u00e1 contenido, por as\u00ed decirlo, el modelo general\u00edsimo del origen de las ideolog\u00edas, ya que estos conflictos solo pueden resolverse eficazmente en la sociedad cuando los miembros de un grupo consiguen convencerse a s\u00ed mismos de que sus intereses vitales coinciden con los intereses importantes de la sociedad en su conjunto\u00bb (vol. IV, pp. 452-453); en otras palabras, el nacimiento de las ideolog\u00edas es el rasgo general de la sociedad de clases.<\/p>\n<p>Una cosa es que un grupo social se convenza a s\u00ed mismo de que sus intereses coinciden con los intereses generales de la sociedad, y otra cosa es que logre convencer tambi\u00e9n a los dem\u00e1s grupos: si esto se logra, argumenta Luk\u00e1cs, se puede recurrir apropiadamente al t\u00e9rmino ideolog\u00eda, y a\u00f1ade que tal pretensi\u00f3n tiene \u00e9xito si y cuando la ideolog\u00eda en cuesti\u00f3n es la dominante, y cita el conocido pasaje de <i>Ideolog\u00eda alemana <\/i>que dice: \u00abLas ideas de la clase dominante son en cada \u00e9poca las ideas dominantes: es decir, la clase que es la potencia material dominante de la sociedad es al mismo tiempo su potencia espiritual dominante\u00bb<sup>17<\/sup>. Extendiendo el discurso al conflicto de clases como conflicto entre ideolog\u00edas, Luk\u00e1cs escribe luego que: \u00abuna teor\u00eda solo puede afirmarse socialmente cuando al menos una de las capas sociales que en ese momento tienen peso ve en ella el camino para tomar conciencia y luchar en torno a aquellos problemas que considera esenciales para su propia presente, es decir, cuando esa teor\u00eda se convierte tambi\u00e9n para esa capa social en una ideolog\u00eda eficaz\u00bb (vol. I, p. 245). En otras palabras, para ser una<i> fuerza material<\/i> capaz de transformar la realidad, una teor\u00eda debe adoptar la forma de una ideolog\u00eda. Por eso, al igual que Gramsci, Luk\u00e1cs rechaza el punto de vista que atribuye a la ideolog\u00eda un car\u00e1cter necesariamente negativo: lo que determina la naturaleza negativa o positiva de una ideolog\u00eda es, en \u00faltima instancia, el fin hacia el que dirige la acci\u00f3n, el hecho de si coincide con los intereses de las clases que luchan por emanciparse del dominio, o con los de quienes pretenden conservarlo.<\/p>\n<p>Una vez adoptado este punto de vista, ya no es posible aceptar las tesis de aquellos que condenan a priori la ideolog\u00eda como tal. Tesis sospechosas, argumenta Luk\u00e1cs, recordando el hecho de que las clases dominantes del Occidente postfascista, con la complicidad de las socialdemocracias, han transformado el rechazo de la ideolog\u00eda fascista en rechazo de la ideolog\u00eda <em>tout court<\/em>, despu\u00e9s de lo cual \u00abtoda ideolog\u00eda, todo intento de resolver conflictos sociales con la ayuda de ideolog\u00edas resulta a priori bajo acusaci\u00f3n (&#8230;) ya no hay conflictos verdaderos, ya no hay campo de maniobra para las ideolog\u00edas: las diferencias son s\u00f3lo \u201cpr\u00e1cticas\u201d y, por tanto, \u201cpr\u00e1cticamente\u201d regulables con acuerdos racionales, compromisos, etc. La desideologizaci\u00f3n significa, por lo tanto, manipulabilidad ilimitada y manipulaci\u00f3n de toda la vida humana\u00bb (vol. IV, p. 770). El discurso desideologizante, ironiza Luk\u00e1cs, se basa en esa \u00abideolog\u00eda de la anti-ideolog\u00eda\u00bb que coincide con la exaltaci\u00f3n de la categor\u00eda abstracta de \u00ablibertad\u00bb como valor salv\u00edfico para todas las cuestiones de la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>No es f\u00e1cil describir la forma en que Luk\u00e1cs trata la cuesti\u00f3n del socialismo como transici\u00f3n del reino de la necesidad al reino de la libertad. Lo intento partiendo de la cuesti\u00f3n de la libertad en general. Seg\u00fan el fil\u00f3sofo, el problema de la libertad solo puede plantearse en una relaci\u00f3n complementaria con la necesidad, por lo que el pensamiento que opone ambos t\u00e9rminos debe rechazarse, ya que \u00absimplemente identifica el determinismo con la necesidad, ya que generaliza y exagera en t\u00e9rminos racionalistas el concepto de necesidad, olvidando su aut\u00e9ntico car\u00e1cter ontol\u00f3gico de &#8216;si&#8230; entonces&#8217;. En segundo lugar, la filosof\u00eda premarxista, sobre todo la idealista (&#8230;) en su mayor parte extiende de manera ontol\u00f3gicamente ileg\u00edtima el concepto de teleolog\u00eda a la naturaleza y a la historia, por lo que tiene grandes dificultades para plantear el problema de la libertad en su forma verdadera, aut\u00e9ntica y real\u00bb (vol. III, p. 117). Por el contrario, tal problema, argumenta Luk\u00e1cs, solo puede abordarse correctamente buscando su fundamento en la decisi\u00f3n concreta entre diferentes posibilidades concretas.<\/p>\n<p>Dicho esto, \u00bfes posible imaginar una sociedad en la que la relaci\u00f3n entre necesidad y libertad adquiera formas m\u00e1s avanzadas? La respuesta de Luk\u00e1cs parte de nuevo de la categor\u00eda del trabajo: la posibilidad (\u00a1no la necesidad!) de una forma social m\u00e1s avanzada que el capitalismo se basa en el hecho de que \u00abel trabajo teleol\u00f3gicamente, conscientemente, puesto, contiene en s\u00ed mismo desde el principio la posibilidad (<i>dynamis<\/i>) de producir m\u00e1s de lo necesario para la simple reproducci\u00f3n de quien realiza el proceso de trabajo<i>\u00bb.<\/i> Esta posibilidad, prosigue Luk\u00e1cs, cre\u00f3 la base objetiva de la esclavitud, antes de la cual solo exist\u00eda la alternativa de matar o adoptar al enemigo hecho prisionero; as\u00ed como permiti\u00f3 el nacimiento de las formas econ\u00f3micas posteriores hasta el capitalismo, en el que el valor de uso de la fuerza de trabajo es la base de todo el sistema<i>, <\/i>de lo que se deduce que \u00abincluso el reino de la libertad en el socialismo, la posibilidad de un tiempo libre razonable, se basa en esta peculiaridad fundamental del trabajo de producir m\u00e1s de lo necesario para la reproducci\u00f3n del trabajador\u00bb (vol. III, p. 136).<\/p>\n<p>Sin embargo, el reino de la libertad solo podr\u00e1 realizarse efectivamente en el comunismo, como escribe Marx en el libro III de <i>El Capital<\/i>: \u00abel reino de la libertad comienza solo donde cesa el trabajo determinado por la necesidad y la finalidad externa; por lo tanto, se encuentra por naturaleza m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de la producci\u00f3n material propiamente dicha\u00bb, mientras que (siempre seg\u00fan Marx) en el socialismo, como primera fase del comunismo, la libertad \u00abpuede consistir \u00fanicamente en que el hombre socializado, es decir, los productores asociados, regulen racionalmente su intercambio org\u00e1nico con la naturaleza, lo pongan bajo su control com\u00fan, en lugar de ser dominados por ella como por una fuerza ciega (&#8230;) Pero esto sigue siendo siempre un reino de la necesidad. M\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l comienza el desarrollo de las capacidades humanas que es un fin en s\u00ed mismo, el verdadero reino de la libertad, que sin embargo solo puede florecer sobre la base de ese reino de la necesidad. La condici\u00f3n fundamental de todo esto es la reducci\u00f3n de la jornada laboral\u00bb. En sinton\u00eda con estas palabras de Marx, Luk\u00e1cs cree que la econom\u00eda est\u00e1 destinada a seguir siendo el reino de la necesidad incluso en el socialismo, en la medida en que el hombre no puede dejar de luchar contra la naturaleza para satisfacer sus necesidades, dada su base ontol\u00f3gica. (vol. IV, p. 510).<\/p>\n<p>En este punto surge la pregunta de c\u00f3mo se configura el \u00absalto\u00bb del socialismo al comunismo. Recordemos que, para Marx, el hombre nuevo estar\u00e1 emancipado de todo tipo de alienaci\u00f3n, en la medida en que todos los sentidos y cualidades humanas est\u00e9n <i>emancipados:<\/i> <i>\u00ab<\/i>Porque estos sentidos y cualidades se han vuelto <i>humanos<\/i>, tanto subjetiva como objetivamente (en otras palabras, los sentidos as\u00ed \u201chumanizados\u201d) se relacionan con la <i>cosa en <\/i>s\u00ed por amor a la cosa, pero la cosa en s\u00ed es un comportamiento <i>objetivo-humano<\/i> consigo misma y con el hombre y viceversa. La necesidad o el disfrute han perdido, por tanto, su naturaleza <i>ego\u00edsta<\/i>, y la naturaleza ha perdido su pura <i>utilidad, <\/i>ya que lo \u00fatil se ha convertido en <i>humano\u00bb<\/i><sup>18<\/sup>.<\/p>\n<p>\u00bfCree Luk\u00e1cs realmente en este advenimiento del<i> hombre aut\u00e9ntico, <\/i>que un autor como Ernst Bloch ha traducido en la visi\u00f3n m\u00edstica del comunismo como para\u00edso en la tierra? <sup>19<\/sup> Perm\u00edtanme expresar m\u00e1s de una duda. Es cierto que Luk\u00e1cs critica las corrientes filos\u00f3ficas, como el existencialismo, que consideran la alienaci\u00f3n como una \u00abcondici\u00f3n humana\u00bb eterna y universal, por lo que evidentemente considera que la <i>espec\u00edfica forma hist\u00f3rica<\/i> que la alienaci\u00f3n adopta en la sociedad capitalista debe y puede ser superada, pero \u00bfsignifica esto que tambi\u00e9n piensa que <i>cualquier tipo<\/i> de alienaci\u00f3n est\u00e1 destinada a desaparecer en el comunismo realizado? Si fuera as\u00ed, estar\u00edamos ante una profec\u00eda del \u00abfin de la historia\u00bb que parece estar en flagrante contradicci\u00f3n con la visi\u00f3n lukacsiana del proceso hist\u00f3rico que hasta ahora hemos intentado reconstruir. Personalmente, considero que Luk\u00e1cs ve\u00eda la utop\u00eda marxiana, m\u00e1s que como una posibilidad real y concretamente realizable, como una \u00abideolog\u00eda\u00bb en el sentido positivo aclarado anteriormente, es decir, como una potencia material capaz de transformar la realidad. El hecho de que una utop\u00eda tenga pocas o nulas probabilidades de materializarse, escribe, por ejemplo, \u00abno significa, sin embargo, que no ejerza una influencia ideol\u00f3gica. De hecho, todas las utop\u00edas que se mueven a nivel filos\u00f3fico no pueden (y por lo general no quieren) simplemente influir de manera directa en el futuro inmediato (&#8230;) la objetividad y la verdad directa de la utop\u00eda pueden ser tambi\u00e9n muy problem\u00e1ticas, pero precisamente en esta problem\u00e1tica est\u00e1 en constante funcionamiento, aunque a menudo de manera confusa, su valor para el desarrollo de la humanidad<i>\u00bb <\/i>(vol. IV, p. 522).<\/p>\n<p><b>Nota sobre el leninismo de Luk\u00e1cs<\/b><\/p>\n<p>Luk\u00e1cs no fue solo un fil\u00f3sofo: su biograf\u00eda no es la de un intelectual comprometido, sino la de un militante pol\u00edtico. Convertido al marxismo despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial, se afili\u00f3 al Partido Comunista H\u00fangaro y particip\u00f3 en la revoluci\u00f3n de 1919, ocupando el cargo de comisario de educaci\u00f3n de la Rep\u00fablica Sovi\u00e9tica H\u00fangara. Tras el fracaso de la revoluci\u00f3n, se refugi\u00f3 en Viena y vivi\u00f3 entre Berl\u00edn y Mosc\u00fa, donde permaneci\u00f3 tras la llegada del nazismo y hasta la liberaci\u00f3n de su pa\u00eds. En 1956 particip\u00f3 en el gobierno de Nagy y, tras la intervenci\u00f3n sovi\u00e9tica, fue expulsado de Hungr\u00eda y \u00abconfinado\u00bb durante alg\u00fan tiempo en Ruman\u00eda. A pesar de su convicci\u00f3n sobre la necesidad de proceder a una reforma radical del socialismo real y de llevar a cabo el proceso de desestalinizaci\u00f3n con m\u00e1s decisi\u00f3n y coherencia, nunca expres\u00f3 posiciones antisocialistas y prooccidentales. Esta coherencia de comportamiento no est\u00e1 exenta de relaci\u00f3n con el hecho de que el tema del partido revolucionario es uno de los pocos en los que las ideas de Luk\u00e1cs han permanecido inalteradas desde <i>Historia y conciencia de clase<\/i> hasta <i>Ontolog\u00eda,<\/i> manteni\u00e9ndose fieles al pensamiento de Lenin.<\/p>\n<p>Parto del principio leninista seg\u00fan el cual \u00abel trabajador solo puede adquirir conciencia pol\u00edtica de clase <i>desde el exterior, <\/i>es decir, desde fuera de la lucha econ\u00f3mica, desde fuera de la esfera de las relaciones entre trabajadores y patrones. El \u00fanico campo del que es posible extraer esta conciencia es el campo de las relaciones de <i>todas las<\/i> clases y de todos los estratos de la poblaci\u00f3n con el Estado y con el gobierno, el campo de las relaciones rec\u00edprocas de <i>todas las<\/i> clases\u00bb. Seg\u00fan Luk\u00e1cs, este principio no solo se aplica en las condiciones de un pa\u00eds \u00abatrasado\u00bb, como era Rusia en 1917, con un proletariado de reciente formaci\u00f3n, sino que parece a\u00fan m\u00e1s justificado en las sociedades capitalistas avanzadas de la posguerra, en las que los instrumentos de manipulaci\u00f3n de las masas proletarias por parte de las clases dirigentes se han vuelto inmensamente m\u00e1s poderosos.<\/p>\n<p>Lenin tambi\u00e9n es tomado por Luk\u00e1cs como ejemplo de la decisiva funci\u00f3n que el factor causal puede desempe\u00f1ar en la historia, en el sentido de que solo el azar regala de vez en cuando l\u00edderes dotados de extraordinarias cualidades tanto en el plano te\u00f3rico como en el pol\u00edtico. Una de las virtudes fundamentales de estas figuras consiste en la capacidad de captar y aprovechar las oportunidades que ofrece la dr\u00e1stica simplificaci\u00f3n de las decisiones que acompa\u00f1a a las situaciones revolucionarias: \u00abMientras que en la vida cotidiana normal cada decisi\u00f3n que a\u00fan no se ha convertido en una rutina completa se toma en una atm\u00f3sfera de innumerables peros (en situaciones revolucionarias) esta infinidad de cuestiones individuales se condensa en unas pocas decisiones centrales\u00bb (vol. IV, p. 506). La consigna tierra y paz, que desempe\u00f1\u00f3 un papel decisivo en 1917, en teor\u00eda parec\u00eda realizable tambi\u00e9n en la sociedad burguesa, pero la genialidad pol\u00edtica de Lenin consisti\u00f3 en captar la contradicci\u00f3n<i>, \u00ab<\/i>por la que, por un lado, representaban una aspiraci\u00f3n irreprimible y apasionada de las masas m\u00e1s amplias, por otro, para la burgues\u00eda rusa eran pr\u00e1cticamente inaceptables y en esas circunstancias no pod\u00edan encontrar apoyo, ni siquiera una acogida pasiva, ni siquiera entre los partidos peque\u00f1oburgueses. As\u00ed, los objetivos pol\u00edticos que en s\u00ed mismos no necesariamente deb\u00edan derribar la sociedad burguesa, se convirtieron en un material explosivo, el veh\u00edculo para producir una situaci\u00f3n en la que la revoluci\u00f3n socialista pudiera llevarse a cabo con \u00e9xito\u00bb (vol. IV, p. 486).<\/p>\n<p>Si la Revoluci\u00f3n logr\u00f3 vencer, argumenta Luk\u00e1cs, fue posible gracias al enfoque anti-economicista de Lenin: ninguna de las consignas con las que se derroc\u00f3 al capitalismo ruso era socialista, pero Lenin era consciente de que la revoluci\u00f3n no es el fruto de la maduraci\u00f3n de presuntas <i>condiciones objetivas <\/i>(desarrollo de las fuerzas productivas, etc.), sino que se hace posible cuando \u00ab las \u00abcapas inferiores\u00bb ya no quieren el pasado y las \u00abcapas superiores\u00bb ya no pueden vivir como en el pasado\u00bb<sup>20<\/sup>. Al poner de relieve esta oposici\u00f3n entre querer y poder, comenta Luk\u00e1cs, Lenin pretende llamar la atenci\u00f3n sobre la forma opuesta de presentarse por parte de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica en sus dos polos, en la medida en que \u00aba la clase dominante le basta la reproducci\u00f3n normal, o incluso la reproducci\u00f3n no demasiado anormal de la vida para mantener el <i>statu quo<\/i>, mientras que los oprimidos necesitan un acto de voluntad en\u00e9rgico y unitario\u00bb<i>.<\/i> Esta \u00abdebilidad\u00bb estructural de la posici\u00f3n del proletariado con respecto a la burguesa es la raz\u00f3n por la que, incluso cuando se ha hecho con el poder, \u00abel proletariado sigue luchando con la burgues\u00eda con armas desiguales, hasta el momento en que no haya adquirido una ingenua seguridad en su propio ordenamiento jur\u00eddico como \u00fanico leg\u00edtimo\u00bb (vol. IV, pp. 503-504).<\/p>\n<p>Seg\u00fan Luk\u00e1cs, la contribuci\u00f3n de Lenin es fundamental tambi\u00e9n en lo que respecta a la continuaci\u00f3n de la lucha de clases tras la toma del poder: v\u00e9ase cuando, a principios de los a\u00f1os veinte, se opuso a aquellos exponentes del ala izquierda del partido bolchevique que abogaban por la transici\u00f3n inmediata al socialismo. Lenin tach\u00f3 esta postura de \u00abextremismo infantil\u00bb, ya que era consciente de que, para consolidar el poder socialista, ser\u00eda necesario un largo proceso de transici\u00f3n, incluso a trav\u00e9s de compromisos como los asociados a la Nueva Pol\u00edtica Econ\u00f3mica, que de hecho establec\u00eda una forma in\u00e9dita de capitalismo de Estado. Compromisos aceptables a condici\u00f3n de que el control del Estado permaneciera firmemente en manos del proletariado y su partido.<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> En su <i>Introducci\u00f3n<\/i>, el fil\u00f3sofo rumano Nicolas Tertulian, bas\u00e1ndose en el intercambio epistolar que mantuvo con el autor hasta su muerte, revela c\u00f3mo Luk\u00e1cs consideraba que deb\u00eda seguir reelaborando los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> y planeaba dar continuidad a la <i>Ontolog\u00eda <\/i>escribiendo una<i> \u00c9tica <\/i>dedicada a los temas del \u00faltimo parte de la obra. Tertulian tambi\u00e9n supone que los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> se escribieron porque Luk\u00e1cs ten\u00eda dudas sobre la divisi\u00f3n de la <i>Ontolog\u00eda<\/i> en una parte hist\u00f3rica y una parte te\u00f3rica, divisi\u00f3n que se super\u00f3 en los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>, que contienen las ideas b\u00e1sicas de la <i>Ontolog\u00eda<\/i> en forma condensada (lo que, por cierto, dificulta su lectura en comparaci\u00f3n con los otros vol\u00famenes).<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Las anotaciones cr\u00edticas de los alumnos aparecieron a finales de los a\u00f1os setenta en la revista <i>aut aut<\/i>. Tertulian cree que Luk\u00e1cs escribi\u00f3 los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> tambi\u00e9n para responder a las cr\u00edticas que le hab\u00edan dirigido aquellos que hab\u00edan podido leer el manuscrito antes de su publicaci\u00f3n<i>, pero <\/i>est\u00e1 convencido de que el fil\u00f3sofo no acept\u00f3 los argumentos de los cr\u00edticos; Adem\u00e1s, cree que tanto los retrasos en la publicaci\u00f3n como las cr\u00edticas reflejan el deseo de los alumnos de distanciarse de las ideas del maestro en un momento hist\u00f3rico en el que el marxismo estaba en el punto de mira (la posterior conversi\u00f3n de una autora como Agnes Heller al liberalismo confirma esta hip\u00f3tesis).<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> G. Luk\u00e1cs, <i>La distruzione della ragione, <\/i>Mimesis, Mil\u00e1n-Udine 2011.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> V\u00e9ase G. Luk\u00e1cs, <i>Storia e coscienza di classe, <\/i>Sugar, Mil\u00e1n 1970.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> V\u00e9ase W. Abendroth, H. H. Holz, L. Kofler, <i>Conversazioni con Luk\u00e1cs, <\/i>Edizioni Punto Rosso, Mil\u00e1n 2013.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> \u00abPrefacio\u00bb, en <i>Historia y conciencia<\/i>&#8230;, cit., p. XXIV.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Ib\u00eddem, p. XXIV.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Ib\u00eddem, p. XXVI.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Ib\u00eddem, p. XL.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> <i>Historia y conciencia de clase<\/i>, cit., pp. 36, 37.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> Ib\u00eddem, pp. 285-286.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> \u00abPrefacio\u00bb, ib\u00eddem, p. XVI.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> <i>Conversaciones con Luk\u00e1cs, <\/i>op. cit., p. 17.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> V\u00e9ase C. Preve, <i>La filosofia imperfetta. Proposta di ricostruzione del marxismo contemporaneo, <\/i>Franco Angeli, Mil\u00e1n 1984.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> <i>Conversaciones<\/i>&#8230;, op. cit. p. 44.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> A. Gramsci, <i>Il materialismo storico e la filosofia di Benedetto Croce, <\/i>Einaudi, Tur\u00edn 1949.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> K. Marx, <i>L&#8217;ideologia tedesca, <\/i>Instituto Editorial Italiano, Mil\u00e1n 1947.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> Marx, MEGA, I. 3, p.120 (trad. it. <i>Manoscritti economico-filosofici<\/i>, cit. p. 329).<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> V\u00e9ase E. Bloch, <i>Il principio speranza, <\/i>Mimesis, 3 vol\u00famenes, Mil\u00e1n 2019.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> V\u00e9ase V.I. Lenin, <i>Il fallimento della II Internazionale, <\/i>en Opere<i> complete XXI, <\/i>Editori Riuniti, Roma 1966, p. 191.<\/p>\n<p><b>Tres videoconferencias sobre el pensamiento de Luk\u00e1cs<\/b><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Centro Studi Domenico Losurdo, Carlo Formenti su Gyorgy Lukacs. Primo appuntamento\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/imObTk1vabQ?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Centro Studi Domenico Losurdo, Carlo Formenti su Gyorgy Lukacs. Secondo appuntamento\" width=\"800\" height=\"450\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/z6q7KhmGK5g?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Centro Studi Domenico Losurdo. 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