{"id":17569,"date":"2025-04-04T05:00:00","date_gmt":"2025-04-04T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17569"},"modified":"2025-04-04T06:07:40","modified_gmt":"2025-04-04T05:07:40","slug":"donde-pueden-leerse-algunos-de-los-articulos-que-el-autor-publico-en-las-revistas-comunistas-nuestras-ideas-horitzons-nous-horitzons-y-veritat","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17569","title":{"rendered":"Donde pueden leerse algunos de los art\u00edculos que el autor public\u00f3 en las revistas comunistas <i>Nuestras ideas<\/i>, <i>Horitzons<\/i>, <i>Nous Horitzons<\/i> y <i>Veritat<\/i>"},"content":{"rendered":"<p><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>Estimados lectores, queridos amigos y amigas:<\/em><\/p>\n<p>Seguimos con<em> la serie de materiales de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985) que estamos publicando en Espai Marx todos los viernes a lo largo de 2025, el a\u00f1o del primer centenario de su nacimiento (tambi\u00e9n de los 40 a\u00f1os de su prematuro fallecimiento). En esta ocasi\u00f3n, art\u00edculos suyos de los a\u00f1os cincuenta y sesenta publicados en revistas (clandestinas) comunistas.<\/em><\/p>\n<p><em>Los materiales ya publicados, los futuros y las cuatro entradas de presentaci\u00f3n pueden encontrarse pulsando la etiqueta \u00abCentenario Sacrist\u00e1n<strong>\u00bb<\/strong> &#8211;<\/em><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?tag=centenario-sacristan\"><em>https:\/\/espai-marx.net\/?tag=<\/em><\/a><em>&#8211; que se encuentra adem\u00e1s debajo de cada t\u00edtulo de nuestras entradas.<\/em><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>Un enlace que nos permite escuchar la interesante mesa redonda del pasado 12 de marzo en la Universidad Aut\u00f3noma de Madrid. <\/em><a href=\"https:\/\/dauam-my.sharepoint.com\/:v:\/g\/personal\/jorge_riechmann_uam_es\/EQwY0GYyMYRApxIJrwbZpNsBwHejPBVBPKlzF-4Y6CtOoQ?e=B8IGfp&amp;nav=eyJyZWZlcnJhbEluZm8iOnsicmVmZXJyYWxBcHAiOiJTdHJlYW1XZWJBcHAiLCJyZWZlcnJhbFZpZXciOiJTaGFyZURpYWxvZy1MaW5rIiwicmVmZXJyYWxBcHBQbGF0Zm9ybSI6IldlYiIsInJlZmVycmFsTW9kZSI6InZpZXcifSwicGxheWJhY2tPcHRpb25zIjp7InN0YXJ0VGltZUluU2Vjb25kcyI6MzE2LjR9fQ%3D%3D\"><em>https:\/\/dauam-my.sharepoint.<\/em><\/a><\/p>\n<p><em>Pr\u00f3ximas actividades:<\/em><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"> 1. Pr<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">ograma de un acto organizado por la FIM (con el apoyo del CSIC (The Age of Glass)) el pr\u00f3ximo 5 de mayo:<\/span> <\/strong><\/p>\n<p>En el marco del \u00abA\u00f1o Sacrist\u00e1n<strong>\u00bb<\/strong>, la Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas (FIM) organiza la jornada <strong>\u00abLa Universidad en el pensamiento de Manuel Sacrist\u00e1n y Paco Fern\u00e1ndez Buey\u00bb, que se celebrar\u00e1 el lunes 5 de mayo de 2025 en la Biblioteca Marqu\u00e9s de Valdecilla \u2013UCM (Calle Noviciado 3, Madrid)<\/strong>. El evento abordar\u00e1 la crisis de la universidad contempor\u00e1nea, la mercantilizaci\u00f3n del conocimiento y las reflexiones de Sacrist\u00e1n y Fern\u00e1ndez Buey sobre el papel de la instituci\u00f3n acad\u00e9mica en la sociedad.<\/p>\n<p>La FIM se adhiere de esta manera a la conmemoraci\u00f3n del centenario de Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985), y lo hace conectando su pensamiento con la lucha actual en defensa de la Universidad P\u00fablica. Fil\u00f3sofo, traductor y militante comunista, Sacrist\u00e1n defendi\u00f3 el socialismo y la democracia y la justicia social, y desde los a\u00f1os 70 integr\u00f3 la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica en su pensamiento. Su enfoque cr\u00edtico e innovador del marxismo, basado en la racionalidad cient\u00edfica y el compromiso social, dej\u00f3 aportes esenciales en l\u00f3gica, filosof\u00eda de la ciencia y ecolog\u00eda pol\u00edtica. Como traductor de Marx, Engels, Luk\u00e1cs y Gramsci, facilit\u00f3 el acceso a textos fundamentales para la transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la teor\u00eda, su militancia comunista fue clave en la resistencia antifranquista, siendo esencial en la creaci\u00f3n del Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB) y, m\u00e1s adelante, en la fundaci\u00f3n de las Comisiones Obreras de la Ense\u00f1anza. Tambi\u00e9n destac\u00f3 en el Comit\u00e9 Antinuclear de Catalu\u00f1a y en la lucha contra la permanencia de Espa\u00f1a en la OTAN. En el \u00abA\u00f1o Sacrist\u00e1n<strong>\u00bb<\/strong>, la FIM apoya las iniciativas de homenaje y difusi\u00f3n de su obra, como herramienta de an\u00e1lisis y transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>En este contexto, resulta imprescindible destacar tambi\u00e9n la figura de Paco Fern\u00e1ndez Buey (1943-2012), eminente disc\u00edpulo de Sacrist\u00e1n y fil\u00f3sofo con voz propia. Fern\u00e1ndez Buey fue tambi\u00e9n uno de los fundadores del Sindicato Democr\u00e1tico de la Universidad de Barcelona en 1966 y se destac\u00f3 como miembro de la Coordinadora del movimiento de Profesores No Numerarios (PNN) en los setenta. Tras la muerte de Franco, contribuy\u00f3 activamente a la creaci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de las Comisiones Obreras de la Ense\u00f1anza y, en los \u201890, integr\u00f3 el Consejo de Coordinaci\u00f3n Universitaria a propuesta de Izquierda Unida. Su labor como catedr\u00e1tico de filosof\u00eda pol\u00edtica en la Universidad Pompeu Fabra, donde tambi\u00e9n coordin\u00f3 el Centro para el Estudio de los Movimientos Sociales (CEMS), enriquece y complementa el legado de Sacrist\u00e1n y ofrece una visi\u00f3n cr\u00edtica sobre la Universidad.<\/p>\n<p>La jornada del 5 de mayo se estructurar\u00e1 en dos mesas de debate. En la primera, \u00abLa universidad seg\u00fan Sacrist\u00e1n y Fern\u00e1ndez Buey<strong>\u00bb<\/strong>, se revisar\u00e1 la concepci\u00f3n de la universidad en el pensamiento de ambos autores, abordando su funci\u00f3n dentro de la sociedad y su papel en la formaci\u00f3n de una ciudadan\u00eda cr\u00edtica. Se debatir\u00e1 si la democracia supuso realmente la soluci\u00f3n a los problemas universitarios o si, por el contrario, se han reproducido nuevas formas de subordinaci\u00f3n y mercantilizaci\u00f3n del saber. En la segunda mesa, \u00abDiagn\u00f3stico de una universidad en crisis<strong>\u00bb<\/strong>, se analizar\u00e1n cuestiones como la privatizaci\u00f3n, la creciente subordinaci\u00f3n a intereses econ\u00f3micos y la precarizaci\u00f3n de la labor docente e investigadora y se debatir\u00e1n posibles soluciones para rescatar la funci\u00f3n emancipadora del conocimiento.<\/p>\n<p><strong>PROGRAMA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Apertura 15:15 \u2013 15:30.<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mesa 1. La universidad seg\u00fan Sacrist\u00e1n y FFB.<\/strong><\/p>\n<p><strong>15:30\u201317:15 <\/strong>(15 min c\/u + 45 min discusi\u00f3n). Modera: <strong>Alicia Dur\u00e1n<\/strong> (Profesora de Investigaci\u00f3n del CSIC)<\/p>\n<p><strong>Jordi Mir Garcia<\/strong>. Profesor asociado Departament d&#8217;Humanitats &#8211; Universidad Pompeu Fabra<\/p>\n<p><strong>Jos\u00e9 Sarri\u00f3n.<\/strong> Profesor Permanente Laboral (PPL). Universidad de Salamanca.<\/p>\n<p><strong>Eddy S\u00e1nchez<\/strong>. Profesor de Geograf\u00eda Pol\u00edtica de la UCM. Presidente de la FIM<\/p>\n<p><strong>Ana Jorge.<\/strong> Profesora en el Departamento de Comunicaci\u00f3n Audiovisual y Publicidad de la Facultad de Ciencias de la Comunicaci\u00f3n. Universidad de M\u00e1laga<\/p>\n<p><strong>Caf\u00e9: 17:15 -17:30<\/strong><\/p>\n<p><strong>Mesa 2. Diagn\u00f3stico de una Universidad en crisis<\/strong><\/p>\n<p><strong>17:30-19:15 <\/strong>(12 min c\/u + 45 min discusi\u00f3n). <em>Modera: <strong>Paco Marcell\u00e1n<\/strong> <\/em>(Profesor em\u00e9rito honorifico, UC3M.)<\/p>\n<p><strong>Paco Sierra<\/strong>, Catedr\u00e1tico Universidad de Sevilla. Portavoz de Universidades. IU<\/p>\n<p><strong>Victor Rocafort<\/strong>, Profesor Teor\u00eda Pol\u00edtica, UCM.<\/p>\n<p><strong>Cristina Rodriguez<\/strong>, Presidenta de Federaci\u00f3n de J\u00f3venes Investigadores Precarios (FJI)<\/p>\n<p><strong>Paloma L\u00f3pez<\/strong>, Secretaria General de CCOO-Madrid<\/p>\n<p><strong>A\u00edda Maside<\/strong>. Colectivo Estudiantil Alternativo (CEA), Universidad de Salamanca.<\/p>\n<p><strong>Conclusiones 19:30-20:00: Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong> (USAL) y <strong>Eddy S\u00e1nchez<\/strong> (UCM)<\/p>\n<p><em>Para conseguir un debate \u00e1gil y rico contaremos con una <strong>Fila CERO<\/strong>, con invitados que esperamos intervengan activamente en el debate.<\/em><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">2. Simposio Trias sobre Manuel Sacrist\u00e1n en Barcelona.<\/span> <\/strong><\/p>\n<p><em>Organizadores:<strong> C\u00e0tedra Ferrater Mora (Universitat de Girona) <\/strong>en coorganizaci\u00f3n con el Memorial Democr\u00e1tico de la Generalitat de Catalunya y en colaboraci\u00f3n con la Fundaci\u00f3n Neus Catal\u00e0.<\/em><\/p>\n<p><em>Fechas: mi\u00e9rcoles 26 (tarde), jueves 27 (ma\u00f1ana y tarde) y viernes 28 de noviembre (ma\u00f1ana y tarde) en el Ateneu Barcelon\u00e8s (Barcelona).<\/em> <em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Izquierda Unida ha publicado recientemente un comunicado de apoyo a los actos del centenario: \u00ab<\/em><em>Manuel Sacrist\u00e1n (1925-2025): 100 a\u00f1os de pensamiento cr\u00edtico y lucha por un mundo ecosocialista. <\/em>Izquierda Unida impulsa el &#8216;A\u00f1o Sacrist\u00e1n&#8217;: Reivindicando al fil\u00f3sofo, traductor y militante que uni\u00f3 marxismo, ecolog\u00eda y feminismo ante la crisis global\u00bb. <em>\u00a0<\/em><a href=\"https:\/\/izquierdaunida.org\/2025\/02\/20\/manuel-sacristan-1925-2025-100-anos-de-pensamiento-critico-y-lucha-por-un-mundo-ecosocialista\/\"><em>https:\/\/izquierdaunida.org\/2025\/02\/20\/manuel-sacristan-1925-2025-100-anos-de-pensamiento-critico-y-lucha-por-un-mundo-ecosocialista\/<\/em><\/a><em>.<\/em><\/p>\n<p>Otros comunicados de apoyo: 1. Comunistes de Catalunya: <a href=\"https:\/\/comunistes\/\">https:\/\/comunistes<\/a><a href=\"https:\/\/comunistes.cat\/resolucio-sobre-el-centenari-del-naixement-de-manuel-sacristan\/\">.<\/a>\u00a0 2. Fundaci\u00f3n de Investigaciones Marxistas (FIM): <a href=\"https:\/\/www.fim.org.es\/actividad.php?id_actividad=1209\">ttps:\/\/www.fim.org.es\/<\/a><\/p>\n<p>En el <em>mientrastanto.e<\/em> de marzo se ha publicado un art\u00edculo de Alfons Barcel\u00f3 que con seguridad ser\u00e1 de su inter\u00e9s: \u00abNoticia y recuerdo de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb (<a href=\"https:\/\/mientrastanto.org\/243\/ensayo\/noticia-y-recuerdo-de-manuel-sacristan\/\">https:\/\/mientrastanto.org\/243\/ensayo\/noticia-y-recuerdo-de-manuel-sacristan\/<\/a>.)<\/p>\n<p>En rebeli\u00f3n (y otras p\u00e1ginas), Miguel Manzanera ha publicado \u00abConmemoraci\u00f3n del centenario de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n en M\u00e9xico\u00bb <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/conmemoracion-del-centenario-de-manuel-sacristan-luzon-en-mexico\/\">https:\/\/rebelion.org\/conmemoracion-del-centenario-de-manuel-sacristan-luzon-en-mexico\/<\/a><\/p>\n<p><em><strong>Buena semana, muchas gracias.<\/strong><\/em><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a>INDICE<\/p>\n<ol>\n<li><a href=\"#1\"> Presentaci\u00f3n<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#2\"> Humanismo marxista en la <em>Ora mar\u00edtima<\/em> de Rafael Alberti<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#3\"> T\u00f3pica sobre el marxismo y los intelectuales<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#4\"> Jesuitas y dial\u00e9ctica<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#5\"> Tres notas sobre la alianza imp\u00eda<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#6\">En memoria de Ernesto \u00abChe\u00ab Guevara<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#7\"> Opiniones que discrepan<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#8\"> Cr\u00edtica colectiva<\/a><\/li>\n<li><a href=\"#9\"> Nota autocr\u00edtica sobre <em>Nous horitzons<\/em><\/a><\/li>\n<li><a href=\"#10\">Comentario al suplemento de <em>Veritat<\/em><\/a><\/li>\n<\/ol>\n<h3><a name=\"1\"><\/a><strong> 1. Presentaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Muy poco tiempo despu\u00e9s de iniciar su militancia comunista, Sacrist\u00e1n empez\u00f3 a colaborar en revistas te\u00f3ricas del PSUC-PCE como <em>Quaderns de cultura catalana, Veritat, Horitzons, Nous Horitzons, Nuestras Ideas, Realidad <\/em>y <em>Nous Horitzons<\/em> (de la que fue director desde mediados de los sesenta hasta principios de los setenta).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abEl compromiso pol\u00edtico de un intelectual del siglo XX\u00bb (<em>Del pensar, del vivir, del hacer<\/em>, p. 117), se\u00f1alaba Giaime Pala: \u00abBuena prueba del renovado entusiasmo de los intelectuales del PSUC es la \u201crefundaci\u00f3n\u201d de la revista cultural del partido <em>Nous Horitzons<\/em>. Esta revista fue creada en 1960 por la direcci\u00f3n de Par\u00eds para ofrecer \u2013en lengua catalana\u2013 un punto de vista marxista sobre los temas culturales que se debat\u00edan en Catalu\u00f1a y responder as\u00ed al creciente inter\u00e9s despertado por <em>Serra d\u2019Or<\/em>. Francesc Vicens fue el director hasta su expulsi\u00f3n del PSUC a principios de 1965, a\u00f1o en el que la revista inicia un evidente retroceso en cuanto a la calidad de sus contenidos por la desmembraci\u00f3n de la redacci\u00f3n por \u00e9l dirigida. Basta con ir a las hemerotecas para darse cuenta de que la mayor\u00eda de los art\u00edculos (firmados ahora por los dirigentes del Comit\u00e9 Central) incluidos en los n\u00fameros 5-10 son en realidad as\u00e9pticos materiales de partido maquillados con un inconsistente barniz cultural\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La idea de dar un nuevo impulso a la revista parti\u00f3 de Francesc Vallverd\u00fa y Manuel Sacrist\u00e1n en 1965, se\u00f1ala el historiador italiano. \u00abEllos se encargar\u00e1n de formar una nueva redacci\u00f3n en Barcelona \u2013con Sacrist\u00e1n como responsable\u2013 encargada de redactar el 60% de revista (el resto lo redactaba la redacci\u00f3n de Par\u00eds). Respecto a la primera etapa \u2013la que va de 1960 a 1965\u2013 la fase \u201csacristaniana\u201d de la revista tiene una fisonom\u00eda m\u00e1s pol\u00edtica que cultural en un sentido estricto. La redacci\u00f3n de Barcelona decide apostar decididamente por la filosof\u00eda (con trabajos sobre Gramsci, Luk\u00e1cs, o Lenin), la filosof\u00eda del derecho, la cr\u00edtica de la cultura y los nuevos movimientos sociales (como el feminismo \u2013analizado por Giulia Adinolfi\u2013 o el di\u00e1logo con los cat\u00f3licos)\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Pero si se cotejan, prosigue Pala, \u00ablos trabajos escritos por la redacci\u00f3n de Barcelona con aquellos presentados por la redacci\u00f3n de Par\u00eds notaremos un evidente desfase. Mientras Barcelona intentaba un trabajo de renovaci\u00f3n y rejuvenecimiento cultural, Par\u00eds segu\u00eda echando mano del \u201ctel\u00e9fono rojo\u201d, es decir de los camaradas exiliados en los pa\u00edses del Este (Emili Vilaseca, Rafael Vidiella, Josep Bonifaci, Josep Montoli\u00fa) que, evidentemente, ten\u00edan una visi\u00f3n de la cultura todav\u00eda anclada a los preceptos de Andrej Zdanov\u00bb. Si se consultan esos n\u00fameros de <em>Nous Horitzons<\/em>, \u00abtendremos la sensaci\u00f3n de leer dos revistas en una. Este desfase produc\u00eda altercados entre las dos redacciones: pensemos en los art\u00edculos y editoriales bloqueados por Par\u00eds porque considerados \u201cno procedentes\u201d. Por ejemplo, en oto\u00f1o de 1968 se rechaz\u00f3 un editorial muy cr\u00edtico con la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de Praga o en 1970 se congelaron dos escritos de Sacrist\u00e1n sobre el papel del PCF con ocasi\u00f3n del mayo del 68 y sobre el filosofar de Lenin. S\u00f3lo son tres ejemplos, pero hubo m\u00e1s y nos dan la idea de la distinta manera de registrar la funci\u00f3n cultural.\u00bb<br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fueron tres los art\u00edculos publicados por Sacrist\u00e1n en <em>Nuestras ideas<\/em>, la revista te\u00f3rica del PCE que se editaba legalmente en Bruselas (no as\u00ed en Espa\u00f1a). Estaba dirigida por Fernando Claud\u00edn, en colaboraci\u00f3n con Manuel Azc\u00e1rate Diz. El autor colabor\u00f3 desde el primer n\u00famero con un art\u00edculo sobre la <em>Ora mar\u00edtima<\/em> de Rafael Alberti.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En 1979 se edit\u00f3 <em>Nous Horitzons. Edici\u00f3 fass\u00edmil, 1, 1960-1961,<\/em> volumen en el que se inclu\u00eda una entrevista a Sacrist\u00e1n realizada por Francesc Vallverd\u00fa y Ricard Vinyes (puede verse ahora en <em>Intervenciones pol\u00edticas<\/em>, Barcelona: Icaria, 1985, pp. 280-282, sin inclusi\u00f3n de las preguntas). Una selecci\u00f3n de las reflexiones de Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Sobre la importancia de <em>Nous Horitzons <\/em>(que, por cierto, al principio no se llam\u00f3 <em>Nous Horitzons<\/em> sino<em> Horitzons<\/em>: hubo que poner el \u00abNous\u00bb por un problema de derechos registrados) en el debate y la lucha ideol\u00f3gica de la Catalu\u00f1a de principios de los a\u00f1os 60, creo que no fue grande en s\u00ed misma, pero que respecto de la situaci\u00f3n de la \u00e9poca y del reducido ambiente que se pod\u00eda tomar en cuenta s\u00ed que vali\u00f3 la pena. Disc\u00falpeseme la siguiente trivialidad porque para aquellos a\u00f1os no lo era: ya la mera solidez f\u00edsica, por as\u00ed decirlo, de <em>Horitzons <\/em>daba aliento, en forma nada despreciable, a los militantes en particular y a los marxistas en general. El n\u00famero 2 (no cito el 1 porque alguien se me lo ha \u00abprestado\u00bb irreparablemente y no puedo precisar sobre \u00e9l) tiene 88 p\u00e1ginas y lleva cubierta de cartulina a dos colores; es del primer trimestre de 1961. No menos interesante es el hecho que la gran mayor\u00eda de sus p\u00e1ginas est\u00e1 escrita en el interior, principalmente en Barcelona: ocho de los once art\u00edculos que presenta. Cosas as\u00ed eran en aquellos a\u00f1os todav\u00eda duros, una realidad muy prometedora. Seguramente contribuyeron a dar seguridad a los militantes, identidad al partido y confianza a otros marxistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">[&#8230;] En cuanto a la calidad cient\u00edfica, no me parece que <em>Horitzons<\/em> y <em>Nous Horitzons<\/em> valieran gran cosa en aquellos a\u00f1os. Nuestro marxismo estaba todav\u00eda empapado de euforia por la victoria de la URSS sobre el nazismo, por la victoria de la revoluci\u00f3n china y, en aquellos mismos meses, de la cubana; y tambi\u00e9n por el derrumbamiento del viejo sistema colonialista. Esa euforia aliment\u00f3 un marxismo muy alegre (lo cual estaba muy bien) y asombrosamente confiado (lo cual estuvo muy mal, y visto desde hoy pone los pelos de punta). El principal valor ideol\u00f3gico de <em>Nous Horitzons<\/em> en aquella \u00e9poca fue, repito, su mera presencia. Su qu\u00e9 fue mejor que su c\u00f3mo.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">[\u2026] No pretend\u00edamos elaborar teor\u00edas. No en lo pol\u00edtico, por las mismas razones que expuso para s\u00ed mismo Althusser, de manera inolvidable, en el pr\u00f3logo al <em>Pour Marx<\/em> [NE: <em>La revoluci\u00f3n te\u00f3rica de Marx<\/em>, con traducci\u00f3n castellana de Marta Harnecker]: la literatura pol\u00edtica se nos aparec\u00eda en aquella \u00e9poca a los comunistas s\u00f3lo como exposici\u00f3n de los cl\u00e1sicos para formaci\u00f3n de militantes o como fundamentaci\u00f3n, comentario y propaganda de la pol\u00edtica del partido.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Y tampoco teor\u00eda especulativa, porque \u00e9sta, afortunadamente, no gozaba de la simpat\u00eda ni de los <em>assenyats<\/em> catalanes de la redacci\u00f3n ni de los no-catalanes de ella, los cuales, aunque mucho menos <em>assenyats<\/em>, \u00e9ramos gente de formaci\u00f3n demasiado cr\u00edtica, y hasta hipercr\u00edtica, para especular.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En cambio, s\u00ed que se aspiraba a elaborar y comprender realidad con la teor\u00eda disponible y con la cr\u00edtica. Mucha realidad, toda la posible, igual la b\u00e1sica que la m\u00e1s sofisticada. Quiz\u00e1 parezca rid\u00edculo a la vista de los resultados, pero el hecho es que al menos la redacci\u00f3n de <em>Horitzons<\/em> en el interior quiso practicar desde el principio <em>un programa gramsciano<\/em>, un programa de <em>cr\u00f3nica cr\u00edtica de la vida cotidiana<\/em> entendida como totalidad dial\u00e9ctica concreta, como la cultura real. Este no es interpretaci\u00f3n <em>a posteriori<\/em>: ese programa era expl\u00edcito y querido por los redactores. Y su realizaci\u00f3n, por modesta que fuera, permiti\u00f3 a <em>Nous Horitzons<\/em> algunos aciertos que no da rubor recordar, por ejemplo, haber tratado en serio los problemas de la mujer cuando no eran muchas las mujeres (y menos los hombres) conscientes de esa problem\u00e1tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">[\u2026] <em>NH<\/em> de 1960 se propon\u00eda llegar, sobre todo, a las organizaciones del partido, para promover su crecimiento intelectual, y a los intelectuales antifascistas, para darles constancia de la existencia de una intenci\u00f3n cultural en el movimiento obrero marxista y para invitarles a una tarea que pod\u00eda ser en parte com\u00fan. No me atrevo a decir si se logr\u00f3 algo con ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">[\u2026] Yo creo que si se continuara con la l\u00ednea de cr\u00f3nica cr\u00edtica (con la profundizaci\u00f3n y la dedicaci\u00f3n hoy posibles) se llegar\u00eda a lo que <em>NH<\/em> deber\u00eda hacer: tratar prioritariamente la nueva problem\u00e1tica ante la que se encuentra el proyecto revolucionario de matriz marxista. Desde las nuevas manifestaciones de crisis econ\u00f3mica, al lado de los fen\u00f3menos c\u00edclicos y m\u00e1s all\u00e1 de ellos, hasta las decisivas cuestiones ecol\u00f3gicas, con la nueva acentuaci\u00f3n que imponen a los esquemas dial\u00e9cticos marxistas, pasando por los hechos ideol\u00f3gicos nuevos, todo se manifiesta ya en la vida de cada d\u00eda, aunque parezca sustraerse a la curiosa miop\u00eda politiquera de numerosos l\u00edderes de todas las clases sociales de nuestra sociedad. <em>NH<\/em> debe dejar a otros \u00f3rganos la \u00abalta pol\u00edtica\u00bb y las supuestas \u00aburgencias t\u00e1cticas\u00bb y la consolidaci\u00f3n de toda esta ambig\u00fcedad en que vivimos. Debe atender a los problemas decisivos para la reflexi\u00f3n revolucionaria, y contribuir as\u00ed a que se resuelva afirmativamente la cuesti\u00f3n: \u00bfseguir\u00e1 habiendo en Catalu\u00f1a pensamiento revolucionario con realidad social, es decir, implantado en un partido obrero fuerte?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Juan-Ram\u00f3n Capella (<em>Sin \u00cdtaca<\/em>, Madrid: Trotta, 2011, p. 294) comenta que la direcci\u00f3n de <em>Nous Horitzons<\/em> rechaz\u00f3 tambi\u00e9n la publicaci\u00f3n de varios art\u00edculos de Sacrist\u00e1n en los primeros a\u00f1os setenta. Entre ellos: \u00abSobre la militancia de cristianos en el partido comunista\u00bb, que Capella fecha en 1975. (Se edit\u00f3 finalmente en el n\u00famero 1 de <em>Materiales<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> 2. Humanismo marxista en la <em>Ora Mar\u00edtima<\/em> de Rafael Alberti.<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se public\u00f3 en el n\u00famero 1 de <em>Nuestras Ideas<\/em>, mayo-junio 1957, pp. 85-90, un ejemplo de cr\u00edtica literaria marxista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Como se ha indicado, <em>Nuestras ideas<\/em> estaba dirigida por Fernando Claud\u00edn, en colaboraci\u00f3n con Manuel Azc\u00e1rate Diz. De ambos se publicaron art\u00edculos en este primer n\u00famero: \u00abEn torno a algunas cuestiones fundamentales del marxismo\u00bb (Claud\u00edn) y \u00abLa discusi\u00f3n sobre la obra de Men\u00e9ndez y Pelayo\u00bb (Azc\u00e1rate firma como Juan Diz).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El texto de Sacrist\u00e1n aparece en el apartado \u00abCr\u00edtica\u00bb con firma V. F. La polic\u00eda franquista encontr\u00f3 meses antes, en una de sus persecuciones anticomunistas, una copia del art\u00edculo con la firma \u00abV\u00edctor\u00a0 Ferrater\u00bb, firma que Sacrist\u00e1n nunca utiliz\u00f3. La polic\u00eda conjetur\u00f3 en \u00abun alarde de destreza investigadora\u00bb que Gabriel Ferrater, a quien detuvieron, era el autor del texto. Muy pocos d\u00edas despu\u00e9s, y sin consultar al partido, Sacrist\u00e1n se present\u00f3 en las dependencias policiales fascistas de V\u00eda Laietana, el mayor centro de tortura y represi\u00f3n del franquismo en Barcelona, declarando que \u00e9l era el autor del texto. El poeta qued\u00f3 libre y Sacrist\u00e1n qued\u00f3 fichado por la polic\u00eda barcelonesa, pero no fue detenido. (Recordemos: la acusaci\u00f3n era sobre un manuscrito de un art\u00edculo de cr\u00edtica literaria no publicado a\u00fan).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para un detallado relato de lo sucedido, incluyendo incomprensiones, insultos y ataques a Sacrist\u00e1n, v\u00e9ase \u00abGabriel Ferrater y Manuel Sacrist\u00e1n. La persecuci\u00f3n policial y la detenci\u00f3n del autor de <em>Les dones i els dies\u00bb<\/em>, en SLA, <em>La observaci\u00f3n de Goethe<\/em>, Madrid: La Linterna Sorda, 2015, pp. 28-89. La explicaci\u00f3n de Juan-Ram\u00f3n Capella (<em>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, p. 58) nos parece inveros\u00edmil: \u00ab[Sacrist\u00e1n] lo hab\u00eda firmado imprudentemente con el pseud\u00f3nimo \u201cV\u00edctor Ferrater\u201d, quien experimentaba un temor reverencial, por otra parte completamente natural, por la polic\u00eda; Manolo proyectaba mostrar el texto publicado a Ferrater, una persona pr\u00f3xima a su propia idealidad, y a la que apreciaba mucho, para que se sobrepusiera a aquel temor&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Es probable que Sacrist\u00e1n fuera tambi\u00e9n el traductor de un texto de Marx que figura en el apartado \u00abTextos cl\u00e1sicos\u00bb de la revista: \u00abEspa\u00f1a revolucionaria\u00bb, <em>New York Daily Tribune,<\/em> 9 de septiembre de 1854. Es uno de los art\u00edculos recogidos por \u00e9l en Karl Marx, Friedrich Engels,<em> Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/em>, Barcelona, Ediciones Ariel, 1960, traducci\u00f3n de Manuel Entenza (En la calle Entenza de Barcelona estaba la c\u00e1rcel Modelo, una prisi\u00f3n de presos pol\u00edticos que Sacrist\u00e1n visit\u00f3 en varias ocasiones).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para una edici\u00f3n reciente del poemario de Alberti: Rafael Alberti, <em>Ora mar\u00edtima <\/em>(1953), Ed. Gregorio Torres Nebrera \u2013junto a <em>Retornos de lo vivo lejano<\/em>\u2212, Madrid: C\u00e1tedra, 1999, p\u00e1gs. 287-290.<\/span><\/p>\n<p>\u00abCultivo de las letras humanas\u00bb \u2013es decir, de la historia en general\u2013 dice el Diccionario de la Academia que es \u00abhumanismo\u00bb. Pero \u00abhumanismo\u00bb quiere decir tambi\u00e9n cultivo de la humanidad del hombre vivo, presente. Y porque el pasado es parte de la ra\u00edz del hombre vivo y presente, tambi\u00e9n el \u00abcultivo de las letras humanas\u00bb puede ser humanismo en un sentido serio. Cuando el cultivo de lo humano se hace sobre la base de los principios de Marx, es humanismo marxista.<\/p>\n<p>El poeta comunista Rafael Alberti hace gran uso del humanismo literario en este poema<sup>1<\/sup> que dedica \u00abA C\u00c1DIZ\u2026, al celebrar su tercer milenario\u00bb. Alberti basa lo hist\u00f3rico de su poema en citas de Hes\u00edodo, Estes\u00edcoro, Plat\u00f3n, Estrab\u00f3n, la Biblia, Marcial, Poseidonio, Homero, la historiograf\u00eda \u00e1rabe y \u2013sobre todo\u2013 Avieno, de cuyo \u00abperiplo\u00bb toma su t\u00edtulo el poema.<\/p>\n<p>El autor se encuentra lejos de sus ra\u00edces, de su natural asiento en la tierra:<\/p>\n<p><em>Si yo hubiera podido, oh C\u00e1diz, a tu vera,<br \/>\nhoy, junto a ti, metido en tus ra\u00edces<\/em>.<\/p>\n<p>Por eso pide ayuda a todas las \u00abra\u00edces\u00bb de C\u00e1diz \u2013que es, a su vez, una \u00abra\u00edz\u00bb suya\u2013 para que le aproximen a ella \u00abpor encima del mar\u00bb.<\/p>\n<p>Los primeros versos del poema hablan al lector de esas ra\u00edces, de las que el autor se afana por no desasirse; son \u00abla cal hirviente\u00bb de los muros de C\u00e1diz, sus \u00abfarallones hundidos\u00bb, los huecos \u00abde sus antiguas tumbas\u00bb, las \u00abolas\u00bb \u2013todas las cosas, en fin, de que se nutre la vida del hombre. No poseerlas es no poseerse, ignorarlas es no comprenderse a s\u00ed mismo:<\/p>\n<p><em>Te miraba de lejos, sin comprenderme, oh C\u00e1diz\u2026<\/em><\/p>\n<p>No poseer las olas, los muros, la luz de la tierra es no poder existir como hombre completo. Ignorar esas ra\u00edces es ignorarse como hombre, no \u00abcomprenderse\u00bb, seg\u00fan dice el poeta. Reconocer la gravedad de esa desposesi\u00f3n y de esa ignorancia es la m\u00e1s honda base del humanismo marxista<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>Pero el poeta sabe que no es \u00e9l el primer despose\u00eddo de sus propias ra\u00edces, de \u00absus\u00bb cosas \u2013ni f\u00edsica ni mentalmente.<\/p>\n<p>En la historia que el poeta maneja en su <em>Ora Mar\u00edtima,<\/em> es la historia atestiguada por documentos, las cosas no han sido nunca de los hombres que verdaderamente las han tenido en sus manos. Esos hombres fueron primero esclavos de las cosas.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p><em>Somos los mismos que el viento<br \/>\nnos tir\u00f3 en las mismas olas\u2026<\/em><\/p>\n<p>Y luego esclavos de otros hombres, a los que pertenecieron las cosas que estaban en sus manos, las cosas que ellos manejaban y a las que s\u00f3lo, por tanto, habr\u00edan sido capaces de dotar de un sentido humano. Porque s\u00f3lo ellos habr\u00edan podido apropiarse de verdad esas cosas que pertenec\u00edan a otros:<\/p>\n<p><em>Anchos atunes que punzan,<br \/>\nabriendo en plata las olas.<br \/>\nMas, \u00bfde qui\u00e9n las almadrabas<br \/>\nde ayer y ahora?<\/em><\/p>\n<p>Las cosas mismas que el hombre ha tenido en las manos le han sido ajenas, cuando no le han dominado. Con una perspectiva hist\u00f3rica y de concepto m\u00e1s amplia, aparece aqu\u00ed el tema que, en su precisi\u00f3n para la sociedad capitalista, Marx llama \u00abalienaci\u00f3n\u00bb. Tal como Marx lo expone, la alienaci\u00f3n es un fen\u00f3meno t\u00edpico de la sociedad burguesa, porque presupone el fen\u00f3meno que designa como \u00abfetichismo de la mercanc\u00eda\u00bb, fen\u00f3meno caracter\u00edstico de esa sociedad. Pero en un sentido amplio, la alienaci\u00f3n es un hecho de toda la historia conocida, en algunos de cuyos per\u00edodos el hombre mismo que maneja las cosas, el hombre que trabaja, y no s\u00f3lo el producto de su trabajo, ha sido incluso jur\u00eddicamente un alienado, legal propiedad de otro.<\/p>\n<p>En la alienaci\u00f3n as\u00ed concebida en t\u00e9rminos generales, empieza el hombre por perder su dominio f\u00edsico y mental sobre la cosa que maneja o produce. Pero al mismo tiempo, la cosa pierde, humanamente hablando, toda su riqueza individual, su solidez, su tacto, su olor y su regusto, para convertirse en puro s\u00edmbolo de subsistencia. La cosa deja de existir como elemento del mundo del hombre: as\u00ed el at\u00fan que llen\u00f3 las almadrabas de los esclavos pescadores de Gadir, as\u00ed el at\u00fan que llena las redes del proletario pescador de C\u00e1diz. Ni unos ni otros pescan <em>de verdad<\/em> at\u00fan: sino el trozo de pan aqu\u00e9llos y la miseria de su salario \u00e9stos. Por eso, cuando se devuelva al hombre el dominio de las cosas que maneja, tambi\u00e9n volver\u00e1n las cosas a serlo humanamente de verdad, a ser <em>ra\u00edces<\/em> de toda la vida del hombre, no s\u00f3lo signos de su vegetar f\u00edsico:<\/p>\n<p><em>C\u00e1diz nos mirar\u00e1 un d\u00eda,<br \/>\ndue\u00f1os del mar, en las olas.<br \/>\nC\u00e1diz, que ser\u00e1 m\u00e1s C\u00e1diz<br \/>\nque ayer y ahora.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>* * *<\/p>\n<p>Incluso con cierta ordenaci\u00f3n hist\u00f3rica, el poeta canta mitos y hechos de C\u00e1diz \u2013\u00abbah\u00eda de los mitos\u00bb\u2013 en su intento de celebrar, apropi\u00e1ndoselas, las ra\u00edces de su tierra. Pero entre esos temas hist\u00f3rico-mitol\u00f3gicos hay uno que permanece a trav\u00e9s de todas las \u00e9pocas, sosteniendo todos los hechos y todos los mitos; es el tema del \u00abpescador\u00bb, que tiene reservado un poema propio, cuya estrofa final es la \u00faltima cita. Ese poema es la <em>Canci\u00f3n de los pescadores pobres de C\u00e1diz<\/em>.<\/p>\n<p>El tema del \u00abpescador\u00bb es tan hist\u00f3rico como los dem\u00e1s que el poeta desarrolla en su libro. Pero tiene una historicidad peculiar; mientras H\u00e9rcules, por ejemplo, s\u00f3lo rob\u00f3 una vez los toros de Gery\u00f3n, los \u00abtoros de las marismas\u00bb de C\u00e1diz, mientras Menesteo fund\u00f3 el puerto de Sanl\u00facar, cuna del poeta, en un momento dado de la historia \u2013o del mito\u2013, los pescadores de C\u00e1diz est\u00e1n <em>ahora<\/em> como estaban <em>ayer,<\/em> afirmaci\u00f3n, que naturalmente, no tiene valor cient\u00edfico, sino human\u00edstico:<\/p>\n<p><em>Hijos de la mar de C\u00e1diz,<br \/>\nnuestras casas son las olas.<br \/>\nSomos los pobres del mar,<br \/>\nde ayer y ahora.<\/em><\/p>\n<p>La propia historia, el propio mito \u2013lo que tendr\u00eda que ser ra\u00edz para el hombre ha sido fraude duradero para los \u00abhijos de la mar de C\u00e1diz\u00bb:<\/p>\n<p><em>Cre\u00edmos en las sirenas<br \/>\nque cantan entre las olas.<br \/>\nSus cantos nada nos dieron<br \/>\nni ayer ni ahora.<\/em><\/p>\n<p>No obstante, tambi\u00e9n los \u00abpobres del mar de ayer y ahora\u00bb son historia, y no inalterable naturaleza; el poeta lo dice en la \u00faltima estrofa de esta canci\u00f3n de los pescadores pobres de C\u00e1diz, estrofa citada m\u00e1s arriba.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>La historia ha sido, pues, un duradero fraude para los \u00abhijos de la mar de C\u00e1diz\u00bb, para la mayor\u00eda de la humanidad. No obstante, la historia es tambi\u00e9n el camino necesario de la liberaci\u00f3n del hombre: la historia \u2013es decir, la humanidad en su desarrollo\u2013 se abre caminos, ampl\u00eda horizontes, aumenta perspectivas, supera limitaciones; el fraude mismo que ella viene siendo, ser\u00e1 borrado por ella misma, por sus constructores, que son los hombres: reconocer, junto a su duradera naturaleza de fraude inhumano, el positivo car\u00e1cter de la historia es otro rasgo fundamental del humanismo marxista. El poeta lo recoge y puede, por tanto, valorar tambi\u00e9n positivamente, como ra\u00edces de humanidad, los hechos del pasado y los valores del mito en que se expresan los movimientos del hombre en la historia:<\/p>\n<p><em>Ya el fin del mar, los l\u00edmites del mundo,<br \/>\nen ti no se encontraban.<br \/>\nT\u00fa misma las borraste con tus naves,<br \/>\noh, clara estela del Oriente, oh, soplo,<br \/>\nbrisa inicial, anunciador camino.<\/em><\/p>\n<p>El proceso hist\u00f3rico supera l\u00edmites para el hombre: por eso es humanamente positivo. Y el conocimiento del correr hist\u00f3rico enriquece el mundo mental del hombre y le da seguridad en su ra\u00edz y en su suelo, seguridad para futuro movimiento:<\/p>\n<p><em>Oigo los cantos de tus marineros,<br \/>\noigo sus remos dando en las espumas,<br \/>\noigo un clamor antiguo que hoy me llega<br \/>\nbatido por el sol de tus dos mares.<\/em><\/p>\n<p>En el humanismo marxista del poeta \u2013hay que aclarar\u2013 ra\u00edz no significa la sujeci\u00f3n sentimental a cosas y hombres reunidos por la historia en cr\u00edmenes y sufrimientos comunes por fines que les eran ajenos \u2013la \u00abPatria\u00bb: los amos a quienes esos fines interesaban esencialmente. \u00abHijos de la mar de C\u00e1diz\u00bb son para el poeta comunista todos aquellos que han hecho en C\u00e1diz la historia cotidiana de la mayor\u00eda de la humanidad, y por ella se han visto defraudados, fuera cual fuera el amo que les defraudara. \u00abHijos de la mar de C\u00e1diz\u00bb son tambi\u00e9n los marineros que arriban a C\u00e1diz y cargan y descargan y soportan las cosas en vez de dominarlas:<\/p>\n<p><em>Te miraba, ignorando a\u00fan que<\/em> <em>tus pescadores,<\/em><br \/>\n<em>los mismos pescadores pobres que yo ve\u00eda<br \/>\nsalir del Guadalete hacia los litorales<br \/>\nafricanos, tambi\u00e9n<\/em> <em>eran los mismos<\/em><br \/>\n<em>almadraberos tuyos, tus desnudas<br \/>\ngentes del mar que a<\/em> <em>Tarsis arribaban<\/em><br \/>\n<em>por el oro, la plata y el misterioso esta\u00f1o.<\/em><\/p>\n<p>Los \u00abHijos de la mar de C\u00e1diz\u00bb han sido tambi\u00e9n fenicios y griegos, o hebreos, o egipcios: el humanismo marxista es internacionalista, no admite como exclusivos valores human\u00edsticos los de una \u00abraza\u00bb, pueblo o cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>No, pues, sobre la base de una interpretaci\u00f3n exclusivista del valor del hombre, sino sobre la de su activa presencia en las cosas que luego son bien de toda la humanidad \u2013en el caso del poeta, se trata de la cosa \u00abC\u00e1diz\u00bb\u2013 reasume el humanismo marxista la experiencia y riqueza del mito, la \u00abra\u00edz\u00bb hist\u00f3rico-mitol\u00f3gica.<\/p>\n<p>De la fecundidad con que el poeta reasume \u2013se \u00abapropia\u00bb, podr\u00eda decirse, con una palabra que se opone literalmente a \u00abalienarse\u00bb\u2013 los mitos y la historia de la ciudad que canta, da prueba todo su libro que no es analizable aqu\u00ed por razones de espacio. Por eso ser\u00e1 necesario limitarse a considerar con detalle un solo ejemplo; el canto <em>La Atl\u00e1ntida gaditana<\/em>.<\/p>\n<p>El mito que Alberti recoge en ese canto es el de la Atl\u00e1ntida, pa\u00eds de la justicia, situado por Plat\u00f3n en las proximidades del Estrecho de Gibraltar \u2013en \u00abC\u00e1diz\u00bb.<\/p>\n<p>Al conocer, al apropiarse la historia de los justos atlantes, de aquella \u00abraza potente desaparecida\u00bb, el poeta recuerda que en la \u00e9poca en que pudo vivir junto a sus ra\u00edces gaditanas, disfrut\u00e1ndolas naturalmente, no todas ellas le eran propias en la conciencia, sabidas, mentalmente suyas:<\/p>\n<p><em>Iba alegre en un coche de caballos<br \/>\nhacia la Santa Luz, hacia Sanl\u00facar,<br \/>\nsin saber que los campos de los viejos abuelos,<br \/>\nque las huertas marinas de tomates<br \/>\ny soleadas calabazas eran<br \/>\n. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .<br \/>\ndunas del sue\u00f1o de Plat\u00f3n, vestigios<br \/>\nde su perdido reino azul de los Atlantes.<\/em><\/p>\n<p>Ahora, en cambio, el poeta conoce ese viejo trasfondo de las ra\u00edces de su ciudad, de las ra\u00edces de los hombres: la aspiraci\u00f3n a la justicia. El mundo que hoy se ofrece al poeta no hace superflua esa aspiraci\u00f3n:<\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pechos doblados sufren hoy el mundo\u2026<\/em><\/p>\n<p>Al \u00abrecuerdo\u00bb de la \u00abpotente\u00bb y justa, sana \u00abraza\u00bb de los Atlantes y ante el mundo presente que se le ofrece a la vista, el poeta no puede contentarse con la contemplaci\u00f3n \u00abdesinteresada\u00bb de un esteticismo burgu\u00e9s, ni con la nostalgia del reaccionario. El poeta \u00abse apropia\u00bb esa m\u00edtica ra\u00edz de Atlantes que posee su ciudad, se la hace suya y de los hombres vivos, d\u00e1ndole virtualidad de presente y de futuro. Y as\u00ed convoca a los Atlantes:<\/p>\n<p><em>\u00c1lzate, sube, asciende de los hondos<br \/>\ndespe\u00f1aderos submarinos. V\u00e9ate<br \/>\npura y viril poblar la nueva tierra.<\/em><\/p>\n<p>Eso no es en el poeta comunista mero deseo. El sabe que la historia del hombre le ha venido trayendo, por fuerza de leyes, hasta el momento de los Atlantes, de los sostenedores o que \u00abaguanten\u00bb, pues eso han sido Atlantes. La fuerza de las leyes de la historia es ya visible, est\u00e1 incorporada en las masas que con \u00abpechos doblados\u00bb, como dice, \u00absufren hoy el mundo\u00bb; pues esos pechos est\u00e1n:<\/p>\n<p><em>Prestos a henchirse de tan limpios h\u00e1litos.<\/em><\/p>\n<p>(En otro canto de su libro, Alberti dice al lector que \u00abH\u00e9rcules\u00bb, apropiado por el poeta como personificaci\u00f3n del pueblo \u2013\u00abel fren\u00e9tico, el pac\u00edfico,\/ el f\u00falgido, el inclemente,\/ el tiranicida, el pl\u00e1cido,\/ el guardi\u00e1n, el terrestre,\/ el humano, el campesino,\/ el popular, el jinete,\/ el andaluz, el hondero,\/ el musical, el celeste\u2026\u00bb\u2013 es la esperanza del futuro:<\/p>\n<p><em>Columnas esconde el mar<br \/>\nque pueden surgir muy altas.<br \/>\nHeracles, el gaditano,<br \/>\nbajo las olas aguarda.<\/em>)<\/p>\n<p>Por eso no es la <em>Atl\u00e1ntida gaditana<\/em> el mito filol\u00f3gico, que el artista comunista abandona al estudioso, ni el sue\u00f1o nost\u00e1lgico, que es ajeno a todo comunista, sea poeta o fil\u00f3logo. La <em>Atl\u00e1ntida gaditana<\/em> es la clave de b\u00f3veda, la pieza \u00faltima del humanismo marxista: la lucha por el futuro, el esp\u00edritu revolucionario:<\/p>\n<p><em>Sue\u00f1o no sea, estrella de una noche,<br \/>\nsino solar imagen que presida,<br \/>\nalta perenne luz, los continentes.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em>* * *<\/p>\n<p>El humanismo marxista no es una mera contemplaci\u00f3n intelectual, no es s\u00f3lo una fijaci\u00f3n de valores. Es, como todo elemento del marxismo, idea de acci\u00f3n, idea naciendo de la pr\u00e1ctica y volviendo a ella. La contemplaci\u00f3n de valores, de \u00abra\u00edces\u00bb de su concreta humanidad gaditana, ha sido en seguida completada por el poeta con un intento de \u00abapropiaci\u00f3n\u00bb de esas \u00abra\u00edces\u00bb y con su pr\u00e1ctica proyecci\u00f3n al futuro. Porque para poseerlas no basta con conocerlas, con pensarlas: conocer y pensar son m\u00e1s bien la \u00faltima forma de poseer una cosa. Primero est\u00e1 el tenerla. Por eso la verdadera satisfacci\u00f3n, el verdadero enraizamiento del gaditano, de ese gaditano sabio que es hoy el poeta, s\u00f3lo podr\u00e1, en rigor, tener lugar cuando la <em>Atl\u00e1ntida gaditana<\/em> sea real, no \u00absue\u00f1o\u00bb o \u00abestrella de una noche\u00bb \u2013no mito, no mera aspiraci\u00f3n\u2013, cuando los pechos se hayan enderezado, cuando los pescadores de C\u00e1diz no tengan que preguntar de qui\u00e9n son las almadrabas, sino s\u00f3lo de qui\u00e9n eran, cuando resulten ya pasados estos versos del canto <em>Riotinto, lago del infierno<\/em>:<\/p>\n<p><em>Por la mar van los mineros,<br \/>\nlos ojos de las Gorgonas<br \/>\nest\u00e1n dej\u00e1ndolos ciegos.<\/em><\/p>\n<p>Entonces, s\u00ed: entonces, \u00abapropiadas\u00bb las cosas por el hombre, tendr\u00e1 \u00e9ste toda la ra\u00edz f\u00edsica y mental de su plenitud:<\/p>\n<p>\u2026<em>Y otra vez, en un coche de caballos,<br \/>\nvolver\u00e9 alegre a ir por mis caminos,<br \/>\nhacia la Santa Luz, hacia Sanl\u00facar.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">* * *<\/p>\n<p>As\u00ed termina el canto a la <em>Atl\u00e1ntida gaditana.<\/em> Y ese final obliga todav\u00eda a hacer una observaci\u00f3n sobre los elementos del humanismo marxista recogidos en la <em>Ora mar\u00edtima<\/em> de Alberti: el humanismo marxista no es transcendentalista, es decir, no busca otra fundamentaci\u00f3n que los positivos y concretos valores cient\u00edficos, morales y est\u00e9ticos del hombre: no es metaf\u00edsico.<\/p>\n<p>Por eso no es grandilocuente el humanismo del poeta: todo lo que \u00e9l propone para el hombre, todo lo que \u00e9l pide a los \u00abAtlantes\u00bb, a \u00abH\u00e9rcules\u00bb, es que hagan lo necesario para que \u00e9l \u2013y los dem\u00e1s\u2013 puedan volver a ir, esta vez completamente \u00abalegres\u00bb, en un coche de caballos, hacia Sanl\u00facar, en la orilla del mar de C\u00e1diz.<\/p>\n<p>El humanismo del poeta comunista no endiosa valores hist\u00f3ricos: no cree que el \u00abmorir a la espartana\u00bb, por ejemplo, sea un ideal humanista, ni que las pir\u00e1mides de Egipto \u2013tumbas que dejaron miles de sus muertos fuera para albergar supersticiosamente el cad\u00e1ver de un solo hombre que ni las toc\u00f3\u2013 sean una \u00abgloria humana\u00bb. Prefiere el vivir con <em>sencillez<\/em> \u2013<em>pero con plenitud para todos.<\/em><\/p>\n<p>Por eso saluda el poeta a Menesteo, al mism\u00edsimo fundador mitol\u00f3gico de su C\u00e1diz, con la autenticidad del que propugna el logro de la concreta, real, nada ut\u00f3pica, nada ret\u00f3rica plenitud del hombre. Y as\u00ed lo dice:<\/p>\n<p><em>Hoy para ti, no un templo, sino la misma casa<br \/>\nde todos, encalada, con patios y jardines<br \/>\ny agua dulce del pozo, sencillos, te ofrecemos.<br \/>\nPuedes mirar a C\u00e1diz desde las azoteas.<\/em><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> Rafael Alberti, <em>Ora mar\u00edtima,<\/em> Buenos Aires, 1953.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> Marx, <em>La ideolog\u00eda alemana. Sobre la producci\u00f3n de la conciencia.<br \/>\n<\/em><\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup><em> Ibidem.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3>\u00a0<a name=\"3\"><\/a>3. T\u00f3pica sobre el marxismo y los intelectuales<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Tras la publicaci\u00f3n de su trabajo sobre la <em>Ora mar\u00edtima<\/em> de Alberti en el n\u00famero 1 de <em>Nuestras ideas<\/em>, Sacrist\u00e1n, con la firma de Jos\u00e9 Luis Soriano, no volvi\u00f3 a publicar en la revista te\u00f3rica del PCE hasta el n\u00famero 7: \u00abT\u00f3pica sobre el marxismo y los intelectuales\u00bb, diciembre de 1959 y el n\u00famero 8: \u00abJesuitas y dial\u00e9ctica\u00bb, julio de 1960. Es altamente probablemente que la elaboraci\u00f3n de su tesis doctoral sobre <em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/em> fuera una de las razones de su dilatada ausencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por esas mismas fechas, firmando como Q.C.C, el autor escribi\u00f3 este (internacionalista) editorial en una revista del PSUC, <em>Quaderns de cultura catalana, <\/em>n\u00fam. 3, noviembre de 1959:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En los ambientes intelectuales conservadores y tradicionalistas, los \u00faltimos acontecimientos de la t\u00e9cnica astron\u00e1utica (Lunik II y Lunik III) han provocado las habituales jeremiadas de menosprecio acerca de la \u00abmec\u00e1nica civilizaci\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb, llantos de ra\u00edz rom\u00e1ntica y germ\u00e1nica difundidos en nuestra casa por las traducciones de <em>Revista de Occidente<\/em>. La alegr\u00eda satisfecha de los comunistas por el \u00e9xito de la astron\u00e1utica sovi\u00e9tica es, para estos nost\u00e1lgicos de la \u00abnaturalidad\u00bb, de la \u00abescala humana\u00bb del mundo medieval, rudo y b\u00e1rbaro entusiasmo respecto de la \u00abmera acumulaci\u00f3n\u00bb de conocimiento y conquistas t\u00e9cnicas materiales, irrelevantes seg\u00fan ellos para el destino del hombre y para su autoconocimiento. La intelectualidad burguesa de pa\u00edses que, al menos, han abandonado culturalmente la Edad Media \u2013sobre todo los anglosajones\u2013 consideran que este entusiasmo natural de los comunistas es tan s\u00f3lo partidismo, sentimiento espurio de la pura actividad cient\u00edfica, del <em>ethos<\/em> teor\u00e9tico. Los comunistas \u2013seg\u00fan ellos\u2013 habr\u00edan estado menos felices si el Lunik III se hubiera llamado <em>Explorer<\/em> y hubiese despegado de alguna base yanqui.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Era verdad, admit\u00eda el editorialista. \u00abNos ha satisfecho positivamente que el Lunik III llevara una hoz y un martillo \u2013esto que la prensa franquista llama t\u00edmidamente \u201cel escudo de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u201d y que en realidad es el s\u00edmbolo internacional de la humanidad que trabaja y avanza\u2013. Nos ha satisfecho, naturalmente, como comunistas, <em>pero nos ha satisfecho tambi\u00e9n como personas de profesi\u00f3n cient\u00edfica o intelectual en general<\/em>, porque el hecho que el Lunik III llevase una hoz y un martillo \u2013s\u00edmbolo muy diferente del viejo nacionalismo hambriento de conquistas imperiales que se esconde en acto o en potencia, debajo de los pliegues de las otras banderas del mundo\u2013 garantiza que la ciencia contin\u00fae siendo en el siglo XX, gracias al triunfo del marxismo en parte del mundo, fiel a su funci\u00f3n cultural revolucionaria y progresista. La ciencia \u2013nuestra ciencia europea, usando palabras agradables a todos los o\u00eddos\u2013 naci\u00f3 con la voluntad y misi\u00f3n revolucionarias: naci\u00f3 con el objetivo de liberar al hombre de la m\u00e1s sutil de todas sus alienaciones, que es la alienaci\u00f3n en sus propios productos culturales y especialmente en la visi\u00f3n teol\u00f3gica tradicional del mundo\u00bb. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No importaba que Kepler o Newton tuvieran una religiosidad personal y propia: \u00ab\u00e9sta era, con sus vaguedades heterodoxas, un compromiso con la religiosidad medieval, y constitu\u00eda, por otra parte \u2013esto es decisivo culturalmente\u2013 una ruptura con el teologismo de la Edad Media: la religiosidad de Newton se inserta ya <em>a posteriori,<\/em> como m\u00edtica, en la nueva visi\u00f3n cient\u00edfica del mundo, en lugar de ser, como era la teolog\u00eda medieval, estructura fundamental y aprior\u00edstica de toda la cultura.\u00bb <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">A\u00fan dejando al lado la actitud reaccionaria de un mundo sin ciencia, actitud con cuya consideraci\u00f3n hab\u00eda iniciado esta nota, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n, \u00aba\u00fan teniendo en cuenta solamente la forma m\u00e1s moderna de la cultura burguesa \u2013la mentalidad cient\u00edfica presuntamente libre de ideolog\u00eda y de ideales, tal como se presenta en el neopositivismo anglosaj\u00f3n\u2013, se puede afirmar que la ciencia, en el mundo burgu\u00e9s, ha perdido su raz\u00f3n de ser humana y humanista: ser un arma en la lucha del hombre contra la alienaci\u00f3n de su esp\u00edritu en lo que es desconocido, ser verdadera creadora de cultura, de mundo espiritual humano, y no solamente de instrumental t\u00e9cnico. Que la ciencia vaya adelante por obra de marxistas, por obra de humanistas, es garant\u00eda que la lamentaci\u00f3n rom\u00e1ntica tradicionalista sobre la escisi\u00f3n entre ciencia y hombre no tiene raz\u00f3n de ser\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El cient\u00edfico marxista, conclu\u00eda el editorial, \u00abno hace ciencia simplemente porque le divierte o porque tenga en ella su <em>modus vivendi<\/em>, para olvidarla en su vida privada y moral, como olvida\u00a0 la bata del laboratorio despu\u00e9s de sac\u00e1rsela. El cient\u00edfico marxista hace ciencia como los cl\u00e1sicos: en funci\u00f3n de un ideal revolucionario de progreso, al servicio de un nuevo mundo humano. Por eso nos alegra que el Lunik III haya despegado de la URSS m\u00e1s de lo que nos alegrar\u00eda \u2013y nos alegrar\u00eda mucho tambi\u00e9n\u2013 si hubiera despegado de los Estados Unidos de Am\u00e9rica.\u00bb \u00a0 <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En <em>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n<\/em>, p. 402, observa V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges: \u00abA la defensa del marxismo como \u00faltimo baluarte de la raz\u00f3n est\u00e1 dedicado tambi\u00e9n el art\u00edculo que lleva por t\u00edtulo \u201cT\u00f3pica sobre el marxismo y los intelectuales\u201d, aparecido en 1959 en la revista <em>Nuestras Ideas<\/em>. Su asunto es el de la actividad de ciertos intelectuales espa\u00f1oles, \u201cque a falta de m\u00e1s precisa caracterizaci\u00f3n ser\u00e1 permisible llamar <em>liberales<\/em>\u201d, lo cuales, adem\u00e1s de empezar a mostrar cierta distancia con el franquismo, han hecho declaraciones contra el comunismo. Lo que trata de demostrar el texto es que sus cr\u00edticas no van m\u00e1s all\u00e1 del viejo conjunto de t\u00f3picos del anticomunismo vulgar. Tampoco es algo que se es pueda afear demasiado, afirma el autor con aires de perdonavidas, pues todos conocen la pobreza de la vida intelectual espa\u00f1ola. Esto no quita que merezca la pena salir al paso con algunos comentarios.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Durante los u\u0301ltimos meses se han multiplicado en Espan\u0303a los ataques al marxismo por parte de intelectuales que a falta de ma\u0301s precisa caracterizacio\u0301n sera\u0301 permisible llamar \u00abliberales\u00bb. La dificultad que surge al intentar determinar menos vagamente el pensamiento de esos escritores obedece a varias causas, entre las que probablemente habra\u0301 que contar una insuficiente toma de conciencia ideolo\u0301gica que apenas les es imputable, dada la pobreza de la vida intelectual y de la vida poli\u0301tica en este pai\u0301s. A esa causa se suman empero otras muchas ma\u0301s, desde la necesidad de pensar en la censura \u2013los escritores liberales pueden hacer al menos ideolog\u00eda pasada por agua en la prensa legal, y la hacen, con muy buen acuerdo\u2013 hasta el hecho de que la escasa diferenciacio\u0301n ideolo\u0301gica y poli\u0301tica de la intelectualidad espan\u0303ola hace que hoy se encuentren i\u0301ntimamente asociados escritores que en otras circunstancias discurriri\u0301an por caminos ideolo\u0301gicos ma\u0301s o menos divergentes.<\/p>\n<p>Ya esas circunstancias bastari\u0301an para dificultar casi insuperablemente todo intento de definir propiamente las ideologi\u0301as que subyacen en el ambiente antimarxista en que esta\u0301 respirando el pu\u0301blico espan\u0303ol)<sup>1<\/sup>. Pero ocurre adema\u0301s que los motivos pole\u0301micos esgrimidos por los escritores liberales no responden siquiera claramente a los fundamentos ideolo\u0301gicos que ser\u00edan precisables en el ma\u0301s amplio liberalismo. Ni aun se apartan por lo general de los temas favoritos de la prensa oficial. Escritores verdaderamente apreciables en su produccio\u0301n profesional dan en este terreno del antimarxismo la decepcionante sorpresa de limitarse a enunciar to\u0301picos a la vez viejos y sumamente formales y vagos. La coincidencia en la to\u0301pica contrasta a pesar de todo con la abigarrada complejidad que debe suponerse en la ideologi\u0301a de quienes la esgrimen; en la ideologi\u0301a, y desgraciadamente tambie\u0301n, en la moralidad intelectual. Es e\u0301ste, en efecto, un rasgo del cuadro que debe anotarse: la corriente antimarxista, aun prescindiendo de la considerable aportacio\u0301n de los escritores del re\u0301gimen, arrastra elementos dignos de las ma\u0301s varias calificaciones morales, desde la evidente buena fe y general serenidad de <em>El <\/em><em>Ciervo <\/em>hasta la reto\u0301rica del insulto y la denuncia escogida por Julia\u0301n Mari\u0301as o Miguel Sa\u0301nchez-Mazas<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>Este u\u0301ltimo elemento del cuadro suscita realmente la tentacio\u0301n de practicar como defensa la <em>Kritik im Handgemenge, <\/em>la violenta <em>cr\u00edtica en el cuerpo a cuerpo <\/em>de que hablaba Marx hacia 1843. Pero parece claro que el <em>pathos<\/em> de la indignacio\u0301n no puede resultar hoy di\u0301a beneficioso para los espan\u0303oles si no es dirigido exclusivamente contra el gran mal bajo el que todos sufrimos, tanto nosotros cuanto \u2014<em>mutatis mutandis<\/em>\u2014 Julia\u0301n Mari\u0301as.<\/p>\n<p>Es natural que trata\u0301ndose de una lucha de escritores la to\u0301pica antimarxista, repetidamente impresa estos u\u0301ltimos meses por el liberalismo espan\u0303ol, se refiera principalmente \u2014aunque no exclusivamente\u2014 a la cuestio\u0301n que con frase ya consagrada se enuncia asi\u0301: \u00abel marxismo y los intelectuales\u00bb. A ese tema atiende la presente nota.<\/p>\n<p>No menos de tres arti\u0301culos de lucha antimarxista contiene el nu\u0301mero 34 del tomo XII de los <em>Papeles de Son Armadans, <\/em>si bien so\u0301lo uno de ellos tiene expli\u0301cita y u\u0301nicamente esa funcio\u0301n: \u00abBoris Pasternak: los intelectuales y la Revolucio\u0301n\u00bb, de Rafael Pe\u0301rez Delgado.<\/p>\n<p>La exposicio\u0301n de Pe\u0301rez Delgado contiene un lugar ya cla\u0301sico del antimarxismo: la presentacio\u0301n del marxismo como el acto de fe de unos ut\u00f3picos en una idi\u0301lica sociabilidad del hombre: \u00abLos supuestos de la adhesio\u0301n a la revolucio\u0301n son&#8230; si no todos, si\u0301 en gran parte, supuestos de fe sobre un supuesto u\u0301nico indeclinable de fe en la sociabilidad natural y esencial del hombre en te\u0301rminos absolutos, cuya expresio\u0301n teorema\u0301tica se afirmari\u0301a en un \u00absoy sociable, luego soy hombre\u00bb. De otro modo, no se ve claro que el Estado poli\u0301tico de la revolucio\u0301n pueda dar paso a esa <em>anarqu\u00eda <\/em>futura en la que la armoni\u0301a social sera\u0301 un producto natural del proceso de liberacio\u0301n que implica otro supuesto de fe que es un producto del primero: la fe en el progreso humano.\u00bb (p. 45).<\/p>\n<p>Lo primero que salta a la vista en ese texto es la ambigu\u0308edad con que esta\u0301 usado el adjetivo \u00absociable\u00bb. Esta\u0301 usado, en efecto, significando \u00absocial\u00bb en el sentido de \u00abnecesariamente viviente en sociedad\u00bb y significando propiamente \u00absociable\u00bb en el sentido de bueno, pac\u00edfico y bien dispuesto para con los dema\u0301s miembros de la sociedad.<\/p>\n<p>Todos los pensadores que han reconocido la naturaleza social del hombre la han concebido en el primer sentido. La ambigu\u0308edad con que Pe\u0301rez Delgado usa el te\u0301rmino tiene empero su motivo en la atribucio\u0301n al marxismo de un idi\u0301lico concepto de la sociabilidad del hombre, concepto que seri\u0301a un supuesto de fe \u00abindeclinable\u00bb sin el cual no podri\u0301a entenderse el elemento propiamente comunista del marxismo.<\/p>\n<p>Ese punto de vista ignora una de las nociones antropolo\u0301gicas centrales del marxismo: la de la naturaleza histo\u0301rica del hombre. El marxismo no conoce \u00abte\u0301rminos absolutos\u00bb para la comprensio\u0301n del hombre. El hombre real, ha escrito Marx, es \u00abel mundo del hombre&#8230; la sociedad\u00bb, la cual es histo\u0301rica. Tampoco pues puede concebir el marxismo una sociabilidad \u00abesencial\u00bb y atemporal, \u00ababsoluta\u00bb. La tesis de la extincio\u0301n del Estado en la sociedad comunista \u2013la \u00abanarqui\u0301a\u00bb a que se refiere Pe\u0301rez Delgado\u2013 no es fundamentada por el marxismo en la idea de una recuperacio\u0301n de cierta originaria y misteriosa sociabilidad esencial perdida \u2014\u00bfco\u0301mo se pierde una esencia?\u2014 por el hombre. El dogma del Parai\u0301so Terrenal y el subsiguiente del Pecado Original no deben buscarse en las obras completas de Marx, sino en la Biblia. La \u00absociabilidad\u00bb del ciudadano comunista es concebida por el marxismo como positiva novedad histo\u0301rica \u2014sobre la cual, por cierto, y ya desde Marx, el marxismo no gusta de fantasear.<\/p>\n<p>No ya la estampa de ese hombre idi\u0301licamente sociable en el que segu\u0301n el to\u0301pico creeri\u0301an los marxistas, sino el giro mental mismo que permite pensar \u00abel\u00bb hombre como una esencia fija es completamente incompatible con el marxismo. Por eso, y contra lo que quiere el to\u0301pico, la nocio\u0301n de comunismo no viene nunca basada por el marxismo en una supuesta esencia humana abstracta, sino en una <em>concreta <\/em>situacio\u0301n social. El <em>Manifiesto Comunista, <\/em>es, para honra suya, muy poco locuaz sobre esta cuestio\u0301n, pero permite en cambio apreciar claramente cua\u0301l era el instrumental metodolo\u0301gico de sus autores al escribir sobre ella: \u00abSi en el curso del desarrollo desaparecen las diferencias de clase y toda la produccio\u0301n se concentra en manos de los individuos asociados, el poder pu\u0301blico pierde su cara\u0301cter poli\u0301tico. El poder poli\u0301tico en sentido estricto es el poder organizado de una clase&#8230; Si el proletariado&#8230; como clase dominante&#8230; suprime las antiguas relaciones de produccio\u0301n, suprime tambie\u0301n, con esas relaciones de produccio\u0301n los supuestos de la existencia de la contraposicio\u0301n entre las clases, suprime las clases mismas, y con ellas su propio dominio como clase \u00bb. Concebido el Estado, la sociedad <em>poli\u0301tica, <\/em>como el dominio de una clase, la supresio\u0301n de las clases es la supresio\u0301n del Estado, o, ma\u0301s exactamente, la supresio\u0301n por de pronto de su necesidad y de su anterior esencia histo\u0301rica.<\/p>\n<p>No se trata aqui\u0301, naturalmente, de pedir al intelectual liberal que se muestre de acuerdo con ese razonamiento<sup>3<\/sup>. Se trata so\u0301lo de mostrar la falsedad del to\u0301pico: la argumentacio\u0301n marxista no contiene en efecto para nada la idea de una bondadosa sociabilidad \u00abesencial\u00bb del hombre. No contiene ma\u0301s que tesis sobre la estructura de la sociedad poli\u0301tica y su evolucio\u0301n.<\/p>\n<p>El intelectual marxista no hace, pues, acto de fe alguno en una bondadosa sociabilidad esencial y absoluta del hombre cuando profesa la tesis comunista.<\/p>\n<p>Tampoco tiene fe en ese \u00abproducto del primer acto de fe\u00bb, en el \u00abprogreso humano\u00bb como nocio\u0301n abstracta.<\/p>\n<p>Entre las menos respetables simplificaciones de que hace uso el pensamiento reaccionario contempora\u0301neo \u2013y no so\u0301lo para la lucha contra el marxismo\u2013 esta\u0301 ese pobre maniqueo del \u00abprogresismo\u00bb. Segu\u0301n parece, hay en el mundo numerosos ingenuos \u2014a saber, todos los progresistas\u2014 que opinan que el hombre se levanta cada man\u0303ana mejor de lo que era el di\u0301a anterior, como si cada noche disfrutara de tratamiento por incubacio\u0301n junto a algu\u0301n altar de Asclepios. Esos hombres pueriles creen en el progreso, y son comunistas o criptocomunistas, que es cosa, si no perversa, si\u0301 al menos criptoperversa.<\/p>\n<p>Es muy probable que no haya habido nunca progresistas sostenedores de esa nocio\u0301n de progreso rectili\u0301neo y por mero decurso del tiempo. No lo ha sido, en todo caso, Marx. Su doctrina de la alienacio\u0301n basta para probarlo: la alienacio\u0301n refleja en efecto segu\u0301n Marx uno de <em>dos <\/em>estados: el de no haber llegado el hombre a dominar su vida con su razo\u0301n o el de <em>haber dejado de hacerlo.<\/em><\/p>\n<p>Por lo dema\u0301s, los ha\u0301bitos intelectuales ma\u0301s necesarios prohi\u0301ben hablar de progreso con la vaguedad con que suele usarse ese te\u0301rmino. Ya en el terreno de la historia de la ciencia hay que precisar y matizar mucho, pues una es la problema\u0301tica del progreso de la ciencia <em>en un ciclo hist\u00f3rico <\/em>y otra la de ese progreso en la totalidad de la historia conocida. La dificultad es todavi\u0301a mayor cuando se trata de progreso social. Por lo que hace al marxismo, en su concepcio\u0301n de la historia, \u00abprogreso\u00bb no es un concepto sistema\u0301ticamente primero, sino que descansa en el de legalidad histo\u0301rica. Consecuentemente, \u00abprogreso social\u00bb quiere decir actuacio\u0301n concreta de las leyes histo\u0301rico-sociales, la cual presupone el darse de ciertos hechos, y <em>no el mero paso del tiempo.<\/em><\/p>\n<p>Lo esencial es que la comprensio\u0301n del concepto de progreso no es nunca abstracta en el marxismo. Decidir si una formacio\u0301n social es progresiva o no so\u0301lo tiene sentido dentro del marco de la historia de una humanidad concreta, cuyos estadios de desarrollo sean conocidos. La sociedad china ha ofrecido durante sus siglos medievales la estampa de una humanidad para la cual el paso del tiempo no significo\u0301 \u2013desde el punto de vista marxista\u2013 ningu\u0301n progreso social, pues en ella la subsistencia tenaz de un mismo estadio de las fuerzas productivas impidio\u0301 toda modificacio\u0301n importante de las relaciones de produccio\u0301n y de clase. <em>A priori, en te\u0301rminos abstractos, <\/em>no hay ninguna razo\u0301n que permita deducir a lo Hegel que siempre tenga que haber cambios en las fuerzas productivas. Puede perfectamente \u00abpensarse\u00bb \u2014es decir, fabularse\u2014 que toda la humanidad hubiera vivido siempre como la China medieval. El que ello no haya sido asi\u0301 <em>es una cuestio\u0301n de hecho, y no de fe. <\/em>Y hoy di\u0301a no hace falta ser nada cre\u0301dulo para pensar que en los u\u0301ltimos siglos y en el presente se esta\u0301n trasformando constante y aceleradamente las fuerzas productivas y las circunstancias de la produccio\u0301n.<\/p>\n<p>El to\u0301pico de la \u00abfe marxista\u00bb es de suma utilidad para Delgado: debe servirle para justificar la tesis de que el marxismo es incompatible con el intelectual, con el ejercicio mismo de la inteligencia, por ser en definitiva una creencia irracional. De aqui\u0301 que refuerce el to\u0301pico con una argumentacio\u0301n gnoseolo\u0301gica: el materialismo es ya irracionalismo, porque \u00ab\u00bfco\u0301mo puede la inteligencia conocer la historia, si el proceso de e\u0301sta se reduce a momentos histo\u0301ricos determinados por las fuerzas materiales que constituyen la u\u0301ltima realidad?\u00bb (p. 48). Con otras palabras: para que cualquier realidad sea cognoscible tiene que ser, segu\u0301n Pe\u0301rez Delgado, de naturaleza \u00abintelectual\u00bb \u2014quiere decirse, espiritual, ideal. Admiremos la robusta fe del hombre que cree que bastan 27 palabras para demostrar un monismo idealista. Hace ma\u0301s de veinte siglos que Aristo\u0301teles formulo\u0301 la tesis impli\u0301cita en todo acto de conocimiento: el alma es en cierto modo todas las cosas. Como tantas otras tesis del Filo\u0301sofo, acaso como todas sus tesis fundamentales, es e\u0301sta grandemente ambigua, y admite una interpretacio\u0301n materialista, a lo Teofrasto, si se la entiende en el sentido de que el alma es de la naturaleza de las cosas, y una interpretacio\u0301n ma\u0301s o menos idealista, si se interpreta en el sentido de que las cosas \u2014o, al modo escola\u0301stico, una parte de ellas: la forma substancial\u2014 es de la naturaleza del alma.<\/p>\n<p>Repetimos una observacio\u0301n ya hecha: no es e\u0301ste el lugar de una discusio\u0301n de fondo, sino de una destruccio\u0301n de to\u0301picos. Baste pues con lo siguiente: uno puede ser idealista o materialista, pero en todo caso tiene que ejercer el pensar postulando una u otra interpretacio\u0301n concreta del principio general aristote\u0301lico del realismo gnoseolo\u0301gico. En el caso del idealismo absoluto \u2014como en el del materialismo vulgar adiale\u0301ctico\u2014 no hay postulado gnoseolo\u0301gico, sino metafi\u0301sico: el postulado del monismo acri\u0301tico. Uno puede ser idealista o materialista: lo que un escritor no debe ser es un primitivo.<\/p>\n<p>El arsenal to\u0301pico antimarxista tiene ori\u0301genes muy varios y es, por ello, poco coherente. Y asi\u0301, junto al reproche de irracionalismo, se yergue frecuentemente, en coexistencia de verdad imposible, el de un atroz racionalismo atado a los hechos e incapaz de \u00abvuelo\u00bb alguno. En el mismo nu\u0301mero de <em>Papeles&#8230; <\/em>presenta esta inculpacio\u0301n un antimarxista muy distinto de Pe\u0301rez Delgado: Antonio Tovar. El contexto del alegato de Tovar es una discusio\u0301n de <em>La ciencia griega <\/em>de Farrington. Sus razones se enderezan muy ampliamente contra todo progresismo y cientificismo en general, con un consiguiente aristocratismo y desprecio de las \u00abgrandes masas\u00bb que duele encontrar \u2014\u00bfpor que\u0301 no decirlo?\u2014 en persona en la que era justificado suponer otra sensibilidad moral. \u00abPero una sociedad que se dirija precisamente a extender a las grandes masas los beneficios de la conquista de la naturaleza por la te\u0301cnica tiende a sujetar el libre vuelo de la razo\u0301n para limitarse a ordenar \u2014y a costa de Dios sabe cua\u0301nta coercio\u0301n\u2014 la produccio\u0301n misma \u00bb (p. 99). Otro colaborador de ese mismo nu\u0301mero de <em>Papeles de<\/em> <em>Son Armadans, <\/em>Miguel Enguidanos, se acerca mucho en su \u00abCarta de los Estados Unidos\u00bb al <em>pathos<\/em> de ese texto de Tovar cuando llama a la Unio\u0301n Sovie\u0301tica \u00ab<em>parai\u0301so <\/em>de los trabajadores y de los mediocres\u00bb (p. XXV).<\/p>\n<p>El que Enguidanos use la palabra \u00abmediocre\u00bb y Tovar no la use se debe naturalmente al hecho de que Tovar no es un mediocre y Enguidanos si\u0301. Pues tampoco la sociedad burguesa esta\u0301, segu\u0301n comu\u0301n opinio\u0301n, completamente libre de mediocres, ni sus valores son nada adecuados para promover lo excelso. Pero en fin: circunstancias personales aparte, a los dos escritores anima el mismo to\u0301pico, basado en una idea contemplativa de la razo\u0301n. Ma\u0301s adelante discutiremos brevemente ese punto; ahora nos limitaremos a considerar el to\u0301pico verdadero en que redunda: el del meca\u0301nico \u00abhormiguero\u00bb socialista, sin lugar para la inteligencia.<\/p>\n<p>No hace falta mucha imaginacio\u0301n para representarse la cata\u0301strofe en que terminari\u0301a un intento de \u00abordenar la produccio\u0301n misma\u00bb, en nuestro complicado mundo, sin un potente \u00abvuelo\u00bb de la razo\u0301n. Pero es que adema\u0301s, la \u00abordenacio\u0301n de la produccio\u0301n\u00bb, entendida como alicorta operacio\u0301n meramente te\u0301cnica para obtener ma\u0301s rendimiento o ma\u0301s beneficio, puede acaso servir para comprender el contenido ma\u0301s real de la vida mental de cualquier cristiano propietario o \u00abmanager\u00bb de una fa\u0301brica, pero no para interpretar el cambio no so\u0301lo de te\u0301cnicas, sino de las relaciones humanas de produccio\u0301n, que es lo caracteri\u0301stico de la revolucio\u0301n socialista. Vueltas a la noria, sin el menor \u00ablibre vuelo\u00bb de la razo\u0301n, son todas las ordenaciones de la produccio\u0301n en el Occidente espiritualista, desde el fordismo hasta las \u00abhuman relations\u00bb. En la sociedad socialista la \u00abordenacio\u0301n de la produccio\u0301n\u00bb es un momento del ma\u0301s libre, arriesgado y terrible vuelo que jama\u0301s haya emprendido la razo\u0301n: la edificacio\u0301n <em>consciente <\/em>de un verdadero futuro, de un futuro propiamente nuevo en cuanto a su contenido social. Si en alguna parte del mundo cumple hoy y supera la razo\u0301n el hermoso mandato de la Ilustracio\u0301n \u2014\u00ab\u00a1osa saber!\u00bb\u2014 es en las tierras en que osa construir ella misma la vida humana.<\/p>\n<p>Pero la primera novedad de ese futuro consiste precisamente en querer serlo para todos, tambie\u0301n para los mediocres. Acaso sea verdaderamente en esto menos libre la razo\u0301n marxista: ella no se toma nunca la libertad de pensar que las \u00abgrandes masas\u00bb y \u00ablos mediocres\u00bb sean menos hombres que los dema\u0301s hombres. Por suerte, empero, esto no es so\u0301lo cuestio\u0301n de moral. El futuro tiene que ser de las \u00abgrandes masas\u00bb porque en el mundo ha quedado constituida una clase que es ella misma la encarnada disolucio\u0301n de los viejos estamentos cualificados: el proletariado. Lo que queda frente a ella va siendo ya minori\u0301a; y llegara\u0301 a ser \u00ednfima minori\u0301a.<\/p>\n<p>Esto es un hecho, el hecho capital de la historia moderna. Y la razo\u0301n que se toma la libertad de desconocer los hechos es libre como lo seri\u0301a la paloma kantiana si viera realizado su suen\u0303o de suprimir el aire que sostiene su vuelo mientras lo obstaculiza: libre de precipitarse y morir. A esa libertad, a la libertad de privarse de la realidad, ha renunciado la razo\u0301n marxista desde el di\u0301a en que el joven Engels abandono\u0301 con asco el aula de Schelling.<\/p>\n<p>Renglo\u0301n aparte \u2014aunque breve\u2014 merece la precisio\u0301n dada por Tovar entre guiones: la sociedad socialista ordena la produccio\u0301n \u00aba costa de Dios sabe cua\u0301nta coercio\u0301n\u00bb. Esta es una manifestacio\u0301n de la cla\u0301sica ignorancia de las circunstancias histo\u0301ricas de la produccio\u0301n en que vive el intelectual burgue\u0301s. Lo que Dios sabe perfectamente es a costa de cua\u0301nta coercio\u0301n se ordena la produccio\u0301n en el espiritual Occidente, y a costa de cua\u0301nta se ordeno\u0301 la del siervo de la gleba en la contemplativa Edad Media. Lo que Dios, los marxistas y todo el mundo sabe perfectamente es que en la produccio\u0301n socialista la coercio\u0301n no se ejerce ya en virtud del principio del beneficio individual \u2013del beneficio de uno entre un millo\u0301n. O tambie\u0301n: que la sociedad socialista es la coercio\u0301n sobre el propietario individual hasta su desaparicio\u0301n. La eleccio\u0301n no se da en esta e\u0301poca entre coercio\u0301n y no-coercio\u0301n, sino entre coercio\u0301n ejercida sobre Creso o sobre sus esclavos. A cada cual la eleccio\u0301n.<\/p>\n<p>En el nu\u0301mero 145 de <em>Insula, <\/em>correspondiente a enero de 1959, ha publicado Julia\u0301n Mari\u0301as (\u00abConsignas convergentes\u00bb) una columna de insultos a los marxistas. Pero ha hecho al mismo tiempo algo verdaderamente meritorio, aun sin salir propiamente del gene\u0301rico terreno del to\u0301pico: para verter sus to\u0301picos insultos se ha situado en un medio espan\u0303ol. Cierto que asi\u0301 los insultados somos muy precisamente los comunistas espan\u0303oles. Pero la concrecio\u0301n que con ello gana la pole\u0301mica es lo suficientemente valiosa como para pasar por alto esta u\u0301ltima circunstancia: <em>De nobis ipsis silemus: De re autem quae agitur petimus <\/em>[Guardemos silencio sobre nosotros mismos, pero preguntemos sobre el asunto en cuesti\u00f3n], escribio\u0301 hace siglos Bacon, de triste memoria para Tovar y de feliz recuerdo para todo marxista.<\/p>\n<p>Es notable que haya sido un filo\u0301sofo profesional el que, aunque cum <em>ira et studio <\/em>(que no era, segu\u0301n su maestro, la forma adecuada para criticar ideologi\u0301as), haya conseguido encauzar la avalancha hacia un valle de la cultura nacional: el de la herencia de Ortega. Razones de ese hecho parecen ser por lo menos las siguientes: por una parte, la mordaza que tiene puesta el proletariado espan\u0303ol impide que sus sacudidas, por tremendas y heroicas que a veces sean, tengan la suficiente resonancia nacional como para provocar un paso a primer te\u0301rmino de la tema\u0301tica sociolo\u0301gica y pol\u00edtica en la lucha ideolo\u0301gica; por otra parte, la extraordinaria personalidad de Ortega tiene que constituir por fuerza un centro de discusio\u0301n. La escola\u0301stica impuesta por el plan de estudios no ha producido un solo pensador respetable, ni siquiera un erudito de la filosofi\u0301a, como no sea en las filas de la Iglesia, que los habri\u0301a tenido igual sin necesidad de convertirse en polici\u0301a filoso\u0301fica. No habra\u0301 pole\u0301mica filoso\u0301fica laica con el Re\u0301gimen que, por otra parte, tampoco dio de si\u0301 un pensamiento ni formalmente digno de ese nombre. Pocas cosas hay ciertamente en el mundo ideolo\u0301gico ma\u0301s bajas que las ideas de Rosenberg; pero en ese u\u0301ltimo rinconcito abism\u00e1tico que quede por debajo caben holgadamente, con todos sus carismas, los pensamientos completos de don Francisco Javier Conde.<\/p>\n<p>La burguesi\u0301a espan\u0303ola no tiene <em>hoy <\/em>ma\u0301s cuerpo filoso\u0301fico verdaderamente propio que el pensamiento de Ortega. Mas he ah\u00ed ya, expli\u0301cito, un juicio que a Mari\u0301as suena injurioso: queda en efecto calificado de burgue\u0301s el pensamiento de Ortega. Lo primero que hay que indicar para disipar esa primera confusio\u0301n es que para un marxista llamar burgue\u0301s a un pensador es tan poco injurioso como llamarle griego o medieval. \u00abBurgue\u0301s\u00bb es en este uso una categor\u00eda histo\u0301rico-cultural, y consiguientemente ideolo\u0301gica. En el lenguaje de Ortega podri\u0301a decirse que el concepto marxista de \u00abpensamiento burgue\u0301s\u00bb alude a un determinado sistema de creencias, ideas sin duda \u2014al menos en gran parte\u2014 en la explicitadora conciencia del filo\u0301sofo.<\/p>\n<p>La creencia en que esta\u0301 el burgue\u0301s medio de que la revolucio\u0301n es un mito y de que las cosas no se cambian y siempre \u00abhabra\u0301 pobres y ricos\u00bb, es idea, proposicio\u0301n, en el formalmente admirable, nervudo escrito de Ortega, <em>El fin de la e\u0301poca de las revoluciones. <\/em>El marxista considera elemento importante para la comprensio\u0301n de un pensador correlaciones de ese tipo entre los supuestos impli\u0301citos de una determinada cultura, de una determinada sociedad, y las tesis expli\u0301citas o impli\u0301citas de ese pensador. Decir que Ortega es un pensador burgue\u0301s es afirmar:<\/p>\n<p>1) que los supuestos impli\u0301citos o los principios expli\u0301citos de su pensamiento, y empezando por los gnoseolo\u0301gicos, reflejan (de un modo a precisar) rasgos de la sociedad burguesa, o constituyen elementos de una justificacio\u0301n teore\u0301tica del tipo que sea \u2014desde el metafi\u0301sico al e\u0301tico\u2014 de la subsistencia indefinida de esa sociedad. En <em>la apreciacio\u0301n de este punto no juega ningu\u0301n papel esencial la presencia o ausencia de intencio\u0301n consciente por parte del pensador en cuestio\u0301n;<\/em><\/p>\n<p>2) que tesis derivadas \u2014es decir, no fundamentales\u2014 de su pensamiento presentan dichas caracteri\u0301sticas, ocurra ello con toda consecuencia interna o por mera influencia de la sociedad burguesa en que vive el pensador.<\/p>\n<p>Dando pues a la voz \u00abburgue\u0301s\u00bb ese sentido, que es el u\u0301nico que puede tener en un contexto marxista sobre este asunto, no parece nada extremado afirmar que Ortega es un pensador burgue\u0301s. Mas complica la situacio\u0301n de la filosof\u00eda espan\u0303ola el hecho de que Ortega sea un pensador burgue\u0301s con cierto retraso respecto de la ideologi\u0301a burguesa ti\u0301pica contempora\u0301nea. Aquel gran desasnador filoso\u0301fico de espan\u0303oles que tanto empen\u0303o puso en difundir por Espan\u0303a la filosofi\u0301a universal cerro\u0301 en efecto los ojos, a las dos corrientes ma\u0301s poderosas del pensamiento burgue\u0301s contempora\u0301neo: el existencialismo y el neopositivismo. La culpa fue acaso del destino que le llevo\u0301 a un Marburgo moribundo en vi\u0301speras de la renovacio\u0301n del pensamiento cla\u0301sico en Friburgo y del pensamiento positivista en Viena. Ortega se quedo\u0301 siempre en la superacio\u0301n del neokantismo, que es el acontecimiento espiritual que abrio\u0301 su edad adulta. Salvo error, Ortega ocupo\u0301 la ca\u0301tedra de Madrid el mismo an\u0303o de la muerte de Dilthey (1911). Y en esa simbo\u0301lica coincidencia se quedo\u0301.<\/p>\n<p>Es verdad que la ideologi\u0301a de Ortega tiene muchos puntos de contacto con la ideologi\u0301a burguesa contempora\u0301nea en el mundo, y principalmente su esfuerzo por buscar un apoyo contra la razo\u0301n revolucionaria en la crisis de las ciencias de la naturaleza. De aqui\u0301 cosas tan curiosas en la coleccio\u0301n de la Revista de Occidente como la difusio\u0301n dada a un bio\u0301logo tan endeble como Uexku\u0308ll, cuya herencia beneficia hoy di\u0301a, en la mismi\u0301sima Europa de la Accio\u0301n Occidental de Otto de Habsburgo, de la exclusiva cura de su propia familia.<\/p>\n<p>Pero la fe orteguiana en la \u00abcomprensio\u0301n\u00bb histo\u0301rica vivencial es algo que marca definitivamente su pensamiento con la fecha tope del an\u0303o 1911. Burgue\u0301s pues su pensamiento, y adema\u0301s anticuado. La burguesi\u0301a espan\u0303ola no tiene en Ortega su artilleri\u0301a pesada en esta mitad del siglo XX, mal que le pese a Mari\u0301as, la gran pole\u0301mica la tendra\u0301, cuando llegue la hora de la verdad, no con los marxistas, sino con los neopositivistas y los existencialistas, pues ellos aspirara\u0301n a la misma clientela, mientras que la de los marxistas es otra.<\/p>\n<p>La <em>lucha<\/em>, empero, y no la pole\u0301mica, la tendra\u0301 con los marxistas. La lucha es eso que Ortega ha considerado ajeno a la condicio\u0301n del intelectual. La lucha es eso que ha hecho Ortega al decir que la lucha es ajena a la condicio\u0301n del intelectual. Y la lucha sera\u0301 la forma de continuidad con Ortega por parte del pensamiento marxista espan\u0303ol.<\/p>\n<p>Piensa Mari\u0301as que el hecho de que los marxistas espan\u0303oles no compartan las ideas de Ortega no es cosa debida al pensamiento de e\u0301stos, sino obediencia a la consigna de impedir toda continuidad cultural en Espan\u0303a. Esta cuestio\u0301n de la continuidad \u2014la puso de moda Jaspers muchos an\u0303os antes de pronunciarse pu\u0301blicamente por el armamento ato\u0301mico de una continuativa Reichswehr\u2014 un ti\u0301pico ejemplo de ambig\u00fcedad dif\u00edcilmente interpretable como involuntaria. Continuidad cultural es en efecto sin duda la del disci\u0301pulo respecto del maestro. Pero continuidad es tambie\u0301n la de un pensamiento critico frente al pensador que le suscita su cri\u0301tica. La verdadera ruptura de continuidad es el silencio, la ignorancia. Es muy posible que en Espan\u0303a corramos el riesgo de que esa verdadera cesura se produzca el di\u0301a en que los avanzados de la intelectualidad burguesa hagan arraigar aqui\u0301 existencialismo y neopositivismo. Si ese arraigo conlleva el silencio y el olvido sobre Ortega, la culpa no habra\u0301 sido de los marxistas, sino del ano\u0301malo desfase de Ortega respecto de las corrientes ma\u0301s vivas del pensamiento burgue\u0301s. Pero sera\u0301 de todos modos un mal para la cultura espa\u00f1ola. Pues Ortega tiene mucho ma\u0301s que ver con nuestra realidad nacional que Heidegger o Neurath. Hay ma\u0301s realidad, positivamente accesible, al pensamiento espan\u0303ol en la obra de Ortega que en cualquier otra produccio\u0301n filoso\u0301fica contempora\u0301nea, como es natural, y la realidad vivida es el alimento del pensar. La grandeza de Ortega como escritor \u2014pese a todo el manierismo estili\u0301stico\u2014 es una manifestacio\u0301n concreta de ese arraigo suyo en la realidad cultural espan\u0303ola. Por u\u0301ltimo, y por lo que hace a los marxistas espan\u0303oles, el que las vicisitudes de la vida filoso\u0301fica del pai\u0301s el d\u00eda en que termine el monopolio tomista coloquen en primer plano el encuentro con el existencialismo o con el neopositivismo no dejara\u0301 de provocar una violentacio\u0301n nada sana: pues contra lo que podri\u0301a creer Mari\u0301as, de cada diez estudiosos espan\u0303oles marxistas de la filosofi\u0301a, nueve si no diez han crecido leyendo a Ortega. El les abrio\u0301 el camino hacia la aspiracio\u0301n racional, con su critica del triste desastre del pensamiento de Unamuno, con su cri\u0301tica de la inefabilidad bergsoniana y con su <em>Defensa del teo\u0301logo frente al mi\u0301stico. Es un feno\u0301meno de continuidad cultural el que luego el propio primer pedagogo resultara a su vez para estos lectores un tra\u0301nsito en su vida hacia lo que ellos tienen por verdadero ejercicio de la razo\u0301n.<\/em><\/p>\n<p>Es justo, por lo dema\u0301s, indicar que un pensador \u2014Mari\u0301as\u2014 que profesa la tesis de que el mero lapso generacional es el motor de la historia, a trave\u0301s de un mecanismo que <em>opone <\/em>unas generaciones a otras anteriores (y esa oposicio\u0301n, como ensen\u0303a el Maestro, llega a asumir formas tajantes y dimensiones cualitativas en momentos de crisis), se ve muy desasistido de razo\u0301n cuando se indigna ante el hecho de que personas separadas de Ortega por dos \u00abgeneraciones\u00bb piensen en oposicio\u0301n al pensamiento de e\u0301ste. En resolucio\u0301n: cuando uno cree que el nu\u0301mero 15 es el motor de la historia, lo menos que puede hacer es cargar con las con secuencias de tan pitago\u0301rica circunstancia.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Para descalificar al intelectual marxista se le reprocha, como queda visto, un fidei\u0301smo o voluntarismo irracional, o, por el contrario, un racionalismo ri\u0301gido y seco, un culto de la mediocridad humana. Y \u2013por revolucionario\u2013 se le atribuye el deseo de romper con toda continuidad cultural.<\/p>\n<p>Por lo que hace al concepto mismo de intelectual que debe enfrentarse, segu\u0301n Pe\u0301rez Delgado, a ese seudo-intelectual marxista todo lleno de fe, he aqui\u0301 una interesante \u00abdefinicio\u0301n de uso\u00bb dada por dicho escritor: \u00ab&#8230;la palabra \u00abintelectual\u00bb se utiliza estrictamente para designar al hombre que reclama para si\u0301, con el cre\u0301dito de su pura libertad activa, el derecho a la defensa de los valores humanos de la cultura en toda su pureza. Escribir, investigar, ensen\u0303ar, no son actividades bastantes por s\u00ed solas para definir el intelectual si no van impulsadas e inspiradas por una esencial voluntad de salvacio\u0301n\u00bb (p. 35).<\/p>\n<p>Para aquel a quien esa definicio\u0301n \u00abestricta\u00bb no fuera suficientemente clara, he aqui\u0301 una nueva precisio\u0301n de Pe\u0301rez Delgado, precisio\u0301n que es a la vez sensacional descubrimiento, a saber, el de que lo teore\u0301tico y lo intelectual son incompatibles: \u00ab&#8230; las nociones esenciales no las impone una teori\u0301a ni una poli\u0301tica, pues esto equivale a subordinar la actividad del intelectual, impulsada e inspirada por la voluntad de salvacio\u0301n, a los poderes tira\u0301nicos de las actividades te\u0301cnicas liberadas ana\u0301rquicamente\u00bb (ibid.).<\/p>\n<p>Asi\u0301 pues, las nociones esenciales de una teori\u0301a son un elemento de los \u00abpoderes tira\u0301nicos de las actividades te\u0301cnicas liberadas ana\u0301rquicamente\u00bb. Lo que el fi\u0301sico, por ejemplo, tiene que hacer para establecer las nociones esenciales de su trabajo no es desarrollar una investigacio\u0301n teore\u0301tica, sino dejarse inspirar por la voluntad de salvacio\u0301n \u2014siempre que e\u0301sta sea esencial, se entiende. Pero dejemos toda discusio\u0301n de fondo para volver al cauce propio de nuestra lectura de to\u0301picos: el escritor que reprocha al intelectual marxista el basarse en una fe le contrapone un concepto \u00abestricto\u00bb de \u00abintelectual\u00bb (1\u00ba) arbitrario hasta el punto de excluir de e\u0301l al cienti\u0301fico, (2\u00ba) y caracterizado por una \u00abesencial voluntad de salvacio\u0301n\u00bb cuya naturaleza racional queda ma\u0301s que confusa. Este intelectual taumaturgo tiene que salvar \u00ablos valores humanos de la cultura en toda su pureza\u00bb. El marxista se preguntara\u0301 perplejo que\u0301 valores tiene entonces la cultura que no sean humanos. Y cualquier cabeza medianamente organizada protestara\u0301 contra la rid\u00edcula imprecisio\u0301n de la \u00abpureza\u00bb de esos valores. A falta de mayor aclaracio\u0301n, que Pe\u0301rez Delgado no da, podra\u0301 pensarse que ese \u00abtodo-purismo\u00bb es una manifestacio\u0301n de pensamiento abstracto absoluto, que \u00abtoda la pureza\u00bb de los \u00abvalores humanos de la cultura\u00bb quiere decir \u00abvalores absolutamente puros\u00bb; y llegados a este punto podemos tranquilamente dejar de pensar en toda esa confusa palabreri\u0301a, manda\u0301ndola al lugar a donde deben ir todos los textos que juegan con el concepto de \u00ababsoluto\u00bb.<\/p>\n<p>Pero quiza\u0301 Pe\u0301rez Delgado no se tomaba tan en serio sus palabras. Quiza\u0301 \u00abtoda la pureza\u00bb era expresio\u0301n torpemente pensada para expresar, ahora ya en un contexto mucho menos pretencioso, nociones como \u00abelegante\u00bb, \u00abselecto\u00bb, \u00abaristocra\u0301tico\u00bb. Asi\u0301 permite al menos pensarlo su calificacio\u0301n de \u00abla cultura occidental, la cultura refinada de nobili\u0301sima estirpe intelectual\u00bb (p. 36). Muy probablemente este intelectual de pura libertad activa empezo\u0301 su carrera como cronista de sociedad.<\/p>\n<p>En la biografi\u0301a de tan refinada dama como es la cultura occidental, de nobili\u0301sima estirpe, el intelectual que reclama para si\u0301 el derecho de defender la pureza completa de los susodichos valores tropieza con una desagradable mancha: olvidada acaso de su nobili\u0301sima estirpe, la Cultura Occidental ha tenido cierta intimidad no so\u0301lo con nobles de ma\u0301s o menos, sino hasta con burgueses. \u00ab\u00bfCo\u0301mo explicar tal mancha? La \u00abexplicacio\u0301n\u00bb purolibre es del siguiente tenor: \u00abLa cultura occidental, la cultura refinada de nobili\u0301sima estirpe intelectual, ma\u0301s que vinculada a la burguesi\u0301a y la nobleza (es) coincidente histo\u0301ricamente con el predominio de e\u0301stas\u00bb (p. 36). Y ni una palabra ma\u0301s. Ya antes hemos observado que Pe\u0301rez Delgado es un pensador sumamente original y fecundo. Si antes descubrio\u0301 que los conceptos esenciales no se encuentran nunca en una teori\u0301a, ahora tropieza con una ine\u0301dita categori\u0301a explicativa de lo histo\u0301rico : la categori\u0301a de <em>coincidencia.<\/em><\/p>\n<p>Al margen de cualquier valoracio\u0301n de su solidez, esos propo\u0301sitos de Pe\u0301rez Delgado traducen realmente uno de los ma\u0301s serios abismos que separan al intelectual marxista del intelectual burgue\u0301s contempora\u0301neo, no so\u0301lo en casos de la categor\u00eda del que consideramos, sino, tambie\u0301n, cuando se trata de un intelectual burgue\u0301s serio, profundo y digno de aprecio en el terreno te\u0301cnico profesional. Llegado al mundo en el momento en que la sociedad burguesa engendra lo que Luk\u00e1cs ha llamado \u00abla destruccio\u0301n de la razo\u0301n\u00bb, el intelectual burgue\u0301s contempora\u0301neo practica al menos algo que al marxista le resulta una renuncia a la razo\u0301n. E1 marxista puede ser, segu\u0301n su formacio\u0301n, ma\u0301s o menos hegeliano, pero de Hegel respeta en todo caso la frase inicial de la <em>Antrittsvorlesung <\/em>en Berli\u0301n: \u00abEl valor para la verdad, la confianza en el poder del espi\u0301ritu, es la primera condicio\u0301n del estudio de la filosofi\u0301a\u00bb. La insistencia de Engels en propugnar lo que hoy se llama me\u0301todo hipote\u0301tico-deductivo es una manifestacio\u0301n concreta de ese fondo nutricio de la e\u0301tica intelectual marxista: el marxista puede correr el peligro de lanzar hipo\u0301tesis erro\u0301neas. Pero nunca cometera\u0301 un crimen contra la razo\u0301n como es el de detener tranquilamente su pensamiento ante un concepto como el de \u00abcoincidencia\u00bb histo\u0301rica, ni, ma\u0301s en general, renunciara\u0301 nunca al ejercicio de la razo\u0301n.<\/p>\n<p>Esta resolucio\u0301n del pensamiento marxista en el \u00abvalor para la verdad \u00bb, que repercute sin duda en un desprecio ma\u0301s o menos acusado de toda \u00abelegancia\u00bb, de todo \u00abrefinamiento\u00bb y de toda veneracio\u0301n de \u00abnobili\u0301simas estirpes\u00bb es una de las causas de su choque ideolo\u0301gico con el positivismo y el neopositivismo. Pero dicho rasgo suscita tambie\u0301n cr\u00edtica desde otros motivos del pensamiento burgue\u0301s. Una razo\u0301n animada en su ejercicio por aquella \u00abmoral de la verdad\u00bb aspira en efecto a un desarrollo cienti\u0301fico. Como, por otra parte, enriqueciendo una tradicio\u0301n baconiana, el marxismo ha puesto muy pronto (de un modo cla\u0301sico, en las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>) el principio de la praxis, la razo\u0301n marxista se desprende conscientemente de toda \u00ablibertad\u00bb imaginativa: es una razo\u0301n cri\u0301tica, que presenta \u00abla exigencia de abandonar las ilusiones sobre el propio estado\u00bb, y una razo\u0301n pra\u0301ctica, que piensa que esa exigencia \u00abes la exigencia de abandonar un estado que necesita de ilusiones\u00bb. La razo\u0301n marxista no piensa poder alcanzar la verdad sin realizarla, segu\u0301n la exclamacio\u0301n de Marx: <em>no pode\u0301is realizar la filosofi\u0301a sin suprimirla supera\u0301ndola. <\/em>Fundamentando esas tesis esta\u0301 naturalmente la doctrina de que la razo\u0301n es y se determina por la realidad prerracional, material, social, de que nace; y de que, consecuentemente, un cambio pleno de la razo\u0301n es so\u0301lo posible por un cambio pleno de su rai\u0301z social. De aqui\u0301 el principio marxista de la inmediata insercio\u0301n de la razo\u0301n en la praxis<sup>4<\/sup>. Toda esa doctrina de la razo\u0301n implica obviamente la recusacio\u0301n del ideal contemplativo. Por profesar esta idea tradicional de la razo\u0301n ataca Tovar la nocio\u0301n marxista de la misma. Su afirmacio\u0301n ba\u0301sica es la siguiente: \u00abLa vida del espi\u0301ritu\u00bb ha consistido y consiste en \u00abpensamientos libres, melanco\u0301licos, especulativos e inu\u0301tiles\u00bb (p. 99). Aun no siendo propo\u0301sito de esta nota una plena discusio\u0301n ideolo\u0301gica, sera\u0301 permitido observar que ese concepto de espi\u0301ritu (humano) no es lo suficientemente obvio como para poder prescindir de toda fundamentacio\u0301n. En su contexto, adema\u0301s, \u00abpensamiento libre\u00bb quiere decir tanto como pensamiento no sometido a la constriccio\u0301n empi\u0301rico-racional.<\/p>\n<p>Pero lo que aqui\u0301 interesa es el paso de ese principio dogma\u0301tico \u2014por indiscutido\u2014 al to\u0301pico antimarxista: para Tovar, el abandono de la contemplacio\u0301n \u00abinu\u0301til\u00bb provocara\u0301 el que \u00ablos hombres se (tornen) mansos, resignados, oprimidos y desesperados en medio de todas sus conquistas te\u0301cnicas\u00bb (pp. 97\/98).<\/p>\n<p>Nuestro helenista parece ser aqui\u0301 vi\u0301ctima de un lugar ti\u0301picamente griego : el de que la libertad es ejercicio y fruto de la contemplacio\u0301n. Esa doctrina tiene en Grecia una realidad social muy concreta, la misma que se transparenta en el hecho de que \u00abmusa\u00bb quiera decir en nuestras lenguas tambie\u0301n \u00abocio\u00bb: no es que la contemplacio\u0301n haya dado la libertad al griego libre, sino que la libertad (juri\u0301dica y econo\u0301mica) ha dado al griego libre la contemplacio\u0301n, la musa. Tovar se hace eco de la observacio\u0301n plato\u0301nica \u2014y preplato\u0301nica\u2014 segu\u0301n la cual los reyes persas han impedido a sus su\u0301bditos filosofar, para mantenerlos mejor sujetos. Pero Tovar realiza una precipitada e injustificada asimilacio\u0301n de \u00abfilosofar\u00bb y \u00abcontemplar\u00bb, la cual, en nuestra opinio\u0301n, invierte la realidad. Contemplativo es el angustiado, sometido pensar del espi\u0301ritu oriental antiguo \u2014del hindu\u0301, por ejemplo, o del mesopota\u0301mico\u2014, que jama\u0301s ha son\u0303ado con intervenir en la realidad, sino, a lo sumo, en <em>contemplar <\/em>por ejemplo el cielo \u2014en la ma\u0301ntica mesopot\u00e1mica\u2014 para leer en e\u0301l un destino melanco\u0301licamente soportado. Frente a esa actitud contemplativa, el pensamiento griego en su proceso real \u2014es decir, no en su deficiente toma de conciencia que es la doctrina de la \u00abvida libre\u00bb y feliz del contemplador\u2014 es propiamente la primera cristalizacio\u0301n bien conocida de una razo\u0301n activa, desde el ana\u0301lisis geome\u0301trico antiguo hasta el \u00abfi\u0301sico\u00bb o meca\u0301nico de Arqui\u0301medes. To\u0301pico contra to\u0301pico: frente a la esta\u0301tica esclavitud del pensamiento contemplativo oriental, ha sido el mucho ma\u0301s libre pensamiento griego el que ha pedido un punto de apoyo para levantar el mundo. Es posible que el hombre de Eridu\u0301 que abandonaba el zigurat despue\u0301s de haber <em>contemplado <\/em>en el cielo estrellado el signo de su segura ruina, bajara las escalinatas sumido en \u00abpensamientos libres (i.e., destrabados de ley empi\u0301rico-racional), melanco\u0301licos, especulativos e inu\u0301tiles\u00bb. Pero la liberacio\u0301n de la razo\u0301n humana empieza el di\u0301a en que descubre que puede serse u\u0301til y romper cadenas \u2014sean e\u0301stas de constelaciones o de oro. El humanista de Salamanca conoce sin duda mejor que nosotros una ane\u0301cdota de la historia de la cultura griega muy ilustrativa de nuestro tema: el cla\u0301sico problema de la duplicacio\u0301n del cubo, de gran importancia para el desarrollo de la geometri\u0301a griega y en especial de la teori\u0301a de las co\u0301nicas, comenzo\u0301 con una verdadera irreverencia. Alguien, ante el altar de Apolo en De\u0301los, dejo\u0301 de <em>contemplar <\/em>exta\u0301ticamente la belleza de la faz y de los hechos del dios, puso su mirada en el ara y se dijo, anticontemplativa, operativamente: \u00bfco\u0301mo multiplicar esta masa por dos? Parece ser que ese sujeto de dudosa piedad \u2014y desde luego de escasi\u0301simas dotes contemplativas- fue un sacerdote, pero eso no quita ni pone gran cosa al asunto.<\/p>\n<p>Ma\u0301s original que el to\u0301pico contemplativo griego recogido acri\u0301ticamente por Tovar es sin duda su alusio\u0301n a una <em>intimidad <\/em>de la libertad: el progreso de la razo\u0301n empen\u0303ada en lucha con la realidad \u2014el progreso de la razo\u0301n que vive de una moral de verdad y nada ma\u0301s que de ella\u2014 puede redundar en un \u00abahogo de la i\u0301ntima libertad humana\u00bb (p. 96).<\/p>\n<p>\u00bfQue\u0301 es esa i\u0301ntima libertad humana ajena, segu\u0301n parece, a la adquisicio\u0301n de verdad positiva, por modesta que e\u0301sta sea? Es la contemplacio\u0301n del hombre que tiene \u00abmusa\u00bb en el material sentido del te\u0301rmino \u2014ocio\u2014 y que hace de esa \u00abmusa\u00bb otra en un sentido existencialmente ma\u0301s pleno: tiempo vac\u00edo respecto de la verdad, inu\u0301til vivir del espi\u0301ritu respecto de la verdad, pero densa contemplacio\u0301n \u2014autocontemplacio\u0301n\u2014 melanco\u0301lica.<\/p>\n<p>Dos son las objeciones que el marxismo suele hacer a esa idea de libertad espiritual: una, de naturaleza teo\u0301rica, consiste en indicar la tremenda y acri\u0301tica inconsciencia que supone: \u00bfEs posible que un intelectual sienta como libertad de su espi\u0301ritu la relajacio\u0301n, el mero caer sobre si\u0301, sin la menor preocupacio\u0301n cri\u0301tica por los posibles factores de ese su estado de a\u0301nimo?<\/p>\n<p>La segunda es de tipo moral: debe en efecto saber Tovar que en toda cultura oficialmente contemplativa que haya existido hasta hoy, la libertad \u00abi\u0301ntima\u00bb, ya en su ingenuo sentido, ya en algu\u0301n otro ma\u0301s pleno, ha sido placer de una i\u0301nfima minori\u0301a. La humanidad, \u00abla gran masa\u00bb de la humanidad no puede perder la libertad \u00edntima porque jama\u0301s ha tenido ocasio\u0301n de poseerla. Pensamiento del pensamiento lo ha sido so\u0301lo el primer motor aristote\u0301lico y sus ma\u0301s inmediatos protegidos. So\u0301crates acaso y Meno\u0301n, pero no el esclavo de e\u0301ste que sin gran contemplacio\u0301n, sino a golpe de incitacio\u0301n externa, supo resolver el problema pitago\u0301rico. Si hubiera sabido resolver unos cuantos problemas \u00abte\u0301cnicos\u00bb ma\u0301s acaso habri\u0301a podido deshacerse de Meno\u0301n su amo.<\/p>\n<p>Esa consideracio\u0301n hecha aqui\u0301 breve y anecdo\u0301ticamente es sin embargo importante para la calificacio\u0301n marxista de la idea de libertad espiritual como contemplacio\u0301n \u00abinu\u0301til\u00bb. Es e\u0301sta, en efecto, objetivamente considerada, completamente al margen en principio de las intenciones del pensador que la profesa, un elemento ideolo\u0301gico conservador: en el mundo actual, un elemento de la ideologi\u0301a burguesa. Definir la libertad por la contemplacio\u0301n, en vez de por la accio\u0301n histo\u0301rica (es decir, por la accio\u0301n racional que se apoya en la legalidad histo\u0301rica) es definirla del u\u0301nico modo compatible con el deseo de perdurar eternamente propio de toda sociedad.<\/p>\n<p>Esta cuestio\u0301n de la \u00ablibertad i\u0301ntima\u00bb contemplativa del espi\u0301ritu puede llevarnos al u\u0301ltimo to\u0301pico antimarxista que nos proponi\u0301amos resen\u0303ar tras una lectura de los u\u0301ltimos nu\u0301meros de nuestras publicaciones liberales: segu\u0301n este to\u0301pico el marxismo es incompatible con la persona humana. Tovar se mueve dentro del to\u0301pico en toda su nota sobre la libertad contemplativa y el hormiguero socialista. Pe\u0301rez Delgado obtiene del to\u0301pico una conclusio\u0301n que ya hab\u00eda afirmado sobre otras bases: para el marxismo hay una \u00aboposicio\u0301n irreductible entre el proletariado y los intelectuales\u00bb (p. 51), expresio\u0301n que suscribiri\u0301amos si an\u0303adiera a la palabra \u00abintelectuales\u00bb el adjetivo \u00abburgueses\u00bb. Pero para evitarse ese an\u0303adido habi\u0301a avanzado Pe\u0301rez Delgado su \u00abestricta\u00bb definicio\u0301n-abracadabra del intelectual, recue\u0301rdese, aquel ser \u00abque reclama para si\u0301, con el cre\u0301dito de su pura libertad activa, el derecho a la defensa de los valores humanos de la cultura en toda su pureza\u00bb. Pronunciado este \u00abse\u0301samo, cie\u0301rrate \u00bb, se queda un Joliot-Curie o un Michurin fuera de la Cueva de los Cuarenta Intelectuales purolibre-activos, y en paz.<\/p>\n<p>Pe\u0301rez Delgado reprochaba al intelectual marxista una idi\u0301lica concepcio\u0301n del hombre (sobre la misteriosa metodologi\u0301a que permite reprochar simulta\u0301neamente al marxismo una concepcio\u0301n idi\u0301lica del hombre y una negacio\u0301n del hombre no ilustra este escritor). Pero esta cuestio\u0301n de la libertad \u00ab\u00edntima \u00bb prueba todo la contrario, a saber, que el intelectual marxista ve al hombre real con colores bastante ma\u0301s negros que el intelectual purolibre. Los aspavientos de Pe\u0301rez Delgado, la ingenuidad palmariamente sincera \u2014y, como tal, respetable\u2014 de Tovar suenan bastante huecas para el marxista, porque e\u0301ste no esta\u0301 nada convencido de ser e\u0301l, ni sus oponentes, detentadores de un pensamiento verdaderamente libre. El mero descanso contemplativo del hombre en si\u0301 mismo es para el marxista sumamente sospechoso; concretamente, sospechoso de constituir un mero estado de derrota ante la realidad; y esto en el mejor de los casos, cuando no constituye un estado de narcosis contagiosa al servicio de la clase dominante. Hay todavi\u0301a en la naturaleza y en <em>la sociedad <\/em>tantos factores sin dominar que pueden pesar sobre el espi\u0301ritu que el marxista no puede entregarse acri\u0301ticamente a una conciencia subjetiva y ma\u0301s sentimental que otra cosa \u2014\u00abmelanco\u0301lica\u00bb o eufo\u0301rica\u2014 de la libertad.<\/p>\n<p>Por eso es el marxista comunista: por la decisio\u0301n de jugar la vida de su razo\u0301n a la carta del dominio real y consciente de los agentes materiales sobre los que se yergue el espi\u0301ritu como Anteo sobre la Tierra, sin cortar nunca con ellos. El marxista es tan poco incompatible con el \u00abpersonalismo\u00bb que su ideologi\u0301a puede cifrarse en el intento de llegar a ser persona e\u0301l y los dema\u0301s, e\u0301l con los dema\u0301s, e\u0301l por los dema\u0301s. El marxismo es un humanismo. Lo que le separa de cualquier otro \u2014y principalmente del humanismo abstracto \u00abpersonalista\u00bb\u2014 es la tesis de que la persona y su libertad son entidades necesitadas no de conservacio\u0301n, sino de conquista.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> Con los efectos de esa \u00abcreaci\u00f3n de cerebros\u00bb antimarxista \u2013para hablar un lenguaje caro a los antimarxistas\u2013 habr\u00e1 que contar en su d\u00eda. Pues si no a moro muerto, ni mucho menos, s\u00ed a moro maniatado son las infinitas lanzadas gallardamente lanzadas por la prensa oficial y luego por los escritores liberales al comunismo espa\u00f1ol.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> En el caso de Miguel S\u00e1nchez-Mazas la denuncia es algo m\u00e1s que una categor\u00eda ret\u00f3rica: es publicaci\u00f3n impresa de nombres de presuntos comunistas.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> La argumentaci\u00f3n en cuesti\u00f3n tiene un postulado que podr\u00eda formularse as\u00ed: el proletariado es la \u00faltima formaci\u00f3n clasista de la sociedad existente. Marx lo ha explicitado en diversas formulaciones desde sus primeros escritos.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>) El lector notar\u00e1 que en esas pocas l\u00edneas despachamos sin profundidad ni rigor un problema central del marxismo: el de las relaciones entre lo supraestructural y las estructuras. El lector sabr\u00e1 tambi\u00e9n hallar motivos de disculpa de nuestra brevedad e insuficiencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a>4. Jesuitas y dial\u00e9ctica<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Se public\u00f3 en <em>Nuestras Ideas<\/em>, n\u00fam. 8, julio de 1960, pp. 64-69. Fue incluido posteriormente en Manuel Sacrist\u00e1n, <em>Sobre dial\u00e9ctica<\/em>, Barcelona: El Viejo Topo, 2009, pp. 47-56.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Sostiene V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges en <em>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n,<\/em> pp. 400-401 que \u00abJesuitas y dial\u00e9ctica\u00bb estaba \u00abdedicado a saldar cuentas con el fen\u00f3meno de la difusi\u00f3n del marxismo en Espa\u00f1a a trav\u00e9s de la traducci\u00f3n de libros escritos por religiosos, el m\u00e1s de ellos <em>El pensamiento de Carlos Marx<\/em>, del jesuita Yves-Jean Calvez, que Taurus public\u00f3 en 1958\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Lo que quer\u00eda hacer Sacrist\u00e1n con este fen\u00f3meno era tratarlo con la mayor displicencia posible. \u00abTienen estos libros algo de positivo, pues permiten al lector acercarse a Marx y no est\u00e1n escritos con mero \u00e1nimo de condena, pero contienen demasiadas deficiencias. Los que lo escriben no acaban de comprender la relaci\u00f3n entre ciencia, raz\u00f3n y Filosof\u00eda, pues se hallan todav\u00eda presos de \u201cla idea orgullosa y mil veces refutada de que la filosof\u00eda (propiamente la metaf\u00edsica) es un <em>deus ex machina<\/em> que, ca\u00edda del cielo a trav\u00e9s de un genio griego, un genio medieval y dos enc\u00edclicas, dicta a la ciencia, desde una abstracta y aprior\u00edstica altura, los principios supremos del ente\u201d. Ello imped\u00eda a estos religiosos, \u201cincluso a los de mejor voluntad\u201d, hacerse una idea cabal de lo que era la dial\u00e9ctica. \u00abSu labor deficiente, en todo caso, es la de cualquier aproximaci\u00f3n erudita, pues \u201cun fil\u00f3sofo marxista solo puede ser un militante comunista, porque no hay marxismo de mera erudici\u00f3n\u201d.\u00bb<\/span><\/p>\n<p>Desde que Bochenski public\u00f3 su ya viejo ensayo sobre el materialismo dial\u00e9ctico, la literatura sobre marxismo debida a autores eclesi\u00e1sticos se ha enriquecido considerablemente. Con el libro de Jean-Yves Calvez, S. I. <em>La pens\u00e9e de Karl Marx<\/em>, esa literatura alcanza por otra parte un nivel de dignidad poco frecuente en la bibliograf\u00eda antimarxista. Bochenski adopt\u00f3 en su librito \u2013y sigue adopt\u00e1ndola en su voluminoso <em>Handlexikon des Weltkommunismus <\/em>[Diccionario de bolsillo del comunismo internacional]\u2013 la postura tan poco consistente que asume entre nosotros Juli\u00e1n Mar\u00edas cuando cuenta que \u00bbcre\u00eda que Ferrater Mora era una persona inteligente\u00bb hasta que supo que se hab\u00eda preocupado por informarse acerca del marxismo. Tambi\u00e9n Bochenski cree que el marxismo es \u00abuna doctrina que ning\u00fan hombre culto puede hacer suya\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed escribi\u00f3 en 1945 el respetado \u2013y en tantos campos respetable\u2013 dominico. Pero pese a ello sigue habiendo hombres no totalmente incultos que son o llegan a ser marxistas y comunistas, y a veces a contrapelo, con dif\u00edcil tenacidad y poniendo a contribuci\u00f3n la propia vida, como lo record\u00f3 hace poco al mundo occidental el Dr. Klaus Fuchs al dirigirse directamente desde su c\u00e1rcel brit\u00e1nica a la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana<sup>1<\/sup>. La sentencia de Bochenski recuerda as\u00ed el despectivo \u00abte oiremos otro d\u00eda\u00bb que espetaron a Pablo de Tarso unos ep\u00edgonos del gran pensamiento cl\u00e1sico cuyos nombres no ha tenido a bien conservar la historia. Tanto lo recuerda, que otros cl\u00e9rigos m\u00e1s sensibles \u2013al frente de los cuales figuran, por lo que hace a la calidad, dos jesuitas: el citado P. Calvez y el P. Wetter\u2013 han tratado despu\u00e9s de Bochenski la cuesti\u00f3n con mucha mayor matizaci\u00f3n y con resultados probablemente m\u00e1s fecundos para los cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n son esos resultados, naturalmente, m\u00e1s agradables para los marxistas, pues a pesar del car\u00e1cter anatematizador de los libros aludidos \u2013especialmente el de Wetter\u2013 ni \u00e9ste ni Calvez ponen ya en duda la documentaci\u00f3n con la cual el pensamiento marxista acredita su presencia en la historia de la filosof\u00eda y de la cultura y en el panorama actual de las mismas.<\/p>\n<p>Eso no quiere decir que dichos libros \u2013ni siquiera el de Calvez, que es sin duda el m\u00e1s penetrante\u2013 hagan justicia al marxismo, ni que lo expongan sin malentendidos e incomprensiones <em>fundamentales<\/em>. A una de esas incomprensiones y de las m\u00e1s importantes, est\u00e1n dedicadas las l\u00edneas de esta nota.<\/p>\n<p>Entre los equ\u00edvocos de m\u00e1s trascendencia, no ya en la pol\u00e9mica de nuestros cl\u00e9rigos con el marxismo, sino en su misma interpretaci\u00f3n de \u00e9ste, se encuentra la incapacidad casi absoluta de hacerse cargo de lo que es un pensamiento dial\u00e9ctico. En el lenguaje marxista <em>dial\u00e9ctica<\/em> se contrapone a <em>metaf\u00edsica<\/em>. La incomprensi\u00f3n del pensamiento dial\u00e9ctico por fil\u00f3sofos formados en la metaf\u00edsica tradicional ilustra muy oportunamente aquella contraposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Wetter tropieza con la dial\u00e9ctica a prop\u00f3sito de las relaciones entre marxismo y positivismo<sup>2<\/sup>: estas dos doctrinas coinciden en su cientificismo \u2013es decir, en la tesis b\u00e1sica de que toda verdad teor\u00e9tica pertenece al campo de una ciencia\u2013 y en la consiguiente condenaci\u00f3n de la metaf\u00edsica \u2013presunta doctrina de aspectos del ser no captados por la ciencia y anterior a \u00e9sta en fundamentalidad. Esta posici\u00f3n, positivista es, seg\u00fan Wetter, caracter\u00edstica de Engels. Pero, por otra parte, tanto el positivismo comtiano del siglo XIX como el neopositivismo del XX niegan todo objeto a la filosof\u00eda (como no sea el de una reducida actividad cr\u00edtica epistemol\u00f3gica), mientras que el marxismo propugna la subsistencia de ese venerable producto de la tradici\u00f3n cultural europea en la actual estadio de la humanidad. Wetter observa que el propio Engels sostiene tambi\u00e9n esta actitud y concluye que la filosof\u00eda marxista \u00aboscila constantemente entre positivismo y antipositivismo\u00bb<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Hay, en efecto, oscilaci\u00f3n en el marxismo. Pero no \u00abentre positivismo y antipositivismo\u00bb, sino entre conocimiento positivo de la experiencia cient\u00edfica y la pr\u00e1ctica social (la experiencia, en general, \u00fanica fuente de conocimiento) y la generalizaci\u00f3n de esa experiencia, seg\u00fan un m\u00e9todo determinado, para <em>insertarla nuevamente<\/em>, en otro movimiento pendular, <em>en la experiencia cient\u00edfica y en la pr\u00e1ctica social<\/em>, en vez de transmutarla en hier\u00e1tica verdad supraemp\u00edrica, inmutable, metaf\u00edsica. Este oscilar recibe el nombre de pensar dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>El pensamiento dial\u00e9ctico es historicismo consecuente, inmanentismo integral, resoluci\u00f3n del conocimiento en su propio proceso y en el de toda la vida humana. La generalizaci\u00f3n del conocimiento emp\u00edrico, en la que naturalmente interviene siempre la abstracci\u00f3n en diversos grados, no es para el marxismo fuente de verdades \u00abeternas\u00bb sino de nuevas verdades relativas por m\u00e1s que generales (abstractas), la virtualidad de las cuales consiste precisamente en su reinserci\u00f3n en la positividad cient\u00edfica y en la pr\u00e1ctica social que as\u00ed se iluminan progresivamente mientras superan por su parte la inevitable abstracci\u00f3n de la generalizaci\u00f3n. Alguien ha dicho que \u00ablo absoluto es lo relativo\u00bb. Para el pensamiento marxista lo absoluto del conocimiento \u2013si es que tal expresi\u00f3n puede laxamente usarse\u2013 radica exclusivamente en la ideal totalidad de su desarrollo dial\u00e9ctico entre la positividad cient\u00edfico-emp\u00edrica y la generalizaci\u00f3n, a trav\u00e9s \u2013a diferencia de lo que ocurre en Hegel\u2013 de un tiempo real que es la historia humana. Y ese absoluto es meramente l\u00f3gico, ideal, porque no hay para el marxismo una entidad substantiva y separada, autosuficiente, que se llama conocimiento puro o algo semejante: la realidad plena es la humanidad, en su historia, en su trato con la naturaleza.<\/p>\n<p>\u00bfY la filosof\u00eda? La filosof\u00eda es para el marxismo ante todo el pensamiento en que el proceso dial\u00e9ctico del conocimiento llega a trasparencia teor\u00e9tica, se hace m\u00e9todo. La filosof\u00eda marxista, como conciencia de la dial\u00e9ctica, es en primer t\u00e9rmino doctrina del m\u00e9todo. Tiene, naturalmente, \u2013y sabe que los tiene, a diferencia de la metodolog\u00eda formal de la mayor parte de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y de la insostenible pretensi\u00f3n neopositivista de hacer m\u00e9todo sin teor\u00eda\u2013 sus presupuestos doctrinales, que pueden resumirse como concepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la realidad misma. Pero esta concepci\u00f3n dial\u00e9ctica general de la realidad halla para el marxismo su justificaci\u00f3n en la ciencia, en vez de ser una concepci\u00f3n aprior\u00edsticamente impuesta al hecho cient\u00edfico, ya sea por un dogma \u2013como ocurre a la ciencia y a la filosof\u00eda cat\u00f3licas cuando se trata de problemas como el origen del mundo, de la vida o del hombre\u2013 ya sea por la tiran\u00eda de alg\u00fan lugar com\u00fan del sano buen sentido aristot\u00e9lico hipostatizado en principio metaf\u00edsico \u2013como ocurre en la filosof\u00eda natural escol\u00e1stica cuando se explica de que dicho cuerpo estaba en potencia de ser movido.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda marxista, b\u00e1sicamente teor\u00eda de la dial\u00e9ctica, no se concibe esencialmente como legislaci\u00f3n supracient\u00edfica otorgada a la ciencia, porque su principio primero, el de la naturaleza dial\u00e9ctica de la realidad es m\u00e1s bien generalizaci\u00f3n filos\u00f3fica de los resultados y de la historia del conocimiento mismo y de la sociedad humana en general. Por eso es el marxismo \u00aba la vez positivismo y antopositivismo\u00bb o, m\u00e1s bien, superaci\u00f3n de esa ant\u00edtesis por el \u00fanico camino de que dispone la humanidad para superar sus contradicciones: la historia. La filosof\u00eda marxista no puede considerarse a s\u00ed misma como culminaci\u00f3n de conocimiento sino desde un punto de vista formal: en tanto que afirma su propia historicidad dial\u00e9ctica, y es as\u00ed la teor\u00eda de su propio cambio, de su propio proceso. Los mismos postulados epistemol\u00f3gicos \u2013la teor\u00eda del reflejo cognoscitivo de Lenin, por ejemplo\u2013 necesariamente supuestos por toda actividad de conocimiento, tienen como \u00abverdades eternas\u00bb un valor formal para el marxismo, pues no ser\u00eda compatible con \u00e9ste la afirmaci\u00f3n de que el reflejo de la realidad extramental en la conciencia humana est\u00e1 sustra\u00eddo a la historia.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n entre la ciencia y la filosof\u00eda no se resuelve pues para el marxismo en ning\u00fan momento de la historia del movimiento cient\u00edfico \u2013si es que por resuelta se entiende <em>acabada<\/em>. Y la hip\u00f3tesis de un final de la historia y del desarrollo del conocimiento es, de acuerdo con la milenaria experiencia de la humanidad, una hip\u00f3tesis sinsentido. En todo caso, es una hip\u00f3tesis nada marxista, pues frente a toda escatolog\u00eda \u2013y pese a lo c\u00f3modo que pueda resultar para el pensador antimarxista el hacer del marxismo una escatolog\u00eda\u2013 \u00e9ste ha concebido siempre el comunismo a que tiende como una nueva forma de historicidad (como \u00abel principio de la historia humana\u00bb seg\u00fan la frase del cl\u00e1sico), y no como el final de la historia.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s honrada erudici\u00f3n que ponga al servicio del estudio del marxismo un fil\u00f3sofo esencialmente metaf\u00edsico, ahistoricista como es Wetter, se comprende que no le ser\u00e1 posible penetrar realmente en \u00e9l mientras no aprenda a prescindir de la idea orgullosa y mil veces refutada de que la filosof\u00eda (propiamente: la metaf\u00edsica) es un <em>deux ex machina<\/em> que, ca\u00eddo del cielo, a trav\u00e9s de un genio griego, un genio medieval y dos enc\u00edclicas, dicta a la ciencia, desde una abstracta y aprior\u00edstica altura, los principios supremos del ente.<\/p>\n<p>Aunque la envergadura, por as\u00ed decirlo, acad\u00e9mica del libro de Wetter es superior a la del libro de Calvez, \u00e9ste, como hemos indicado ya, es bastante m\u00e1s \u00fatil. Lo es tambi\u00e9n en el problema de la dial\u00e9ctica. Ocurre precisamente que la idea b\u00e1sica del pensamiento dial\u00e9ctico interesa sustantivamente a C\u00e1lvez, hasta el punto de moverse a esbozar un desarrollo personal de la misma<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula de Marx que antes hemos citado \u2013el desarrollo de la humanidad hasta alcanzar el comunismo es propiamente su prehistoria como especie racional\u2013 obliga a Calvez a presentar su argumentaci\u00f3n contra la dial\u00e9ctica del cl\u00e1sico, por la sencilla raz\u00f3n \u2013\u00bfcomo nos olvidamos tan a menudo de los pies de barro del coloso intelectual escol\u00e1stico?\u2013 de que esa afirmaci\u00f3n es incompatible con el cuadro de la filosof\u00eda de la historia cristiana, basado en los tres mitos de la Creaci\u00f3n, la Redenci\u00f3n y la Consumaci\u00f3n de los siglos. Como en ning\u00fan otro lugar del libro es aqu\u00ed dif\u00edcil distinguir lo que es realmente cr\u00edtica de lo que es <em>ignoratio elenchi<\/em> debida, no a la falta de erudici\u00f3n, sino a excesiva relajaci\u00f3n hermen\u00e9utica: en las p\u00e1ginas 536-548 del libro, que contienen una cr\u00edtica preliminar de la tesis hist\u00f3rica de Marx de la \u00abacumulaci\u00f3n originaria\u00bb y sobre los comienzos del capitalismo, tesis en la cr\u00edtica de la cual fundamentara Calvez la cr\u00edtica de la dial\u00e9ctica, no hay una sola proposici\u00f3n de Marx que est\u00e9 reproducida en t\u00e9rminos de mediana consistencia filol\u00f3gica. Renunciando a una discusi\u00f3n de la interpretaci\u00f3n dada por Calvez a la exposici\u00f3n de Marx sobre la acumulaci\u00f3n originaria (principalmente en Inglaterra), la argumentaci\u00f3n del jesuita contra la dial\u00e9ctica marxista \u2013la cr\u00edtica que se presenta en el terreno de la econom\u00eda y de la sociedad\u2013 puede resumirse as\u00ed: \u00abhay en Marx dos tipos de dial\u00e9ctica y, por ende, dos concepciones de la historia, entre las cuales \u00e9l no ha realizado ni pod\u00eda realizar una verdadera conciliaci\u00f3n\u00bb<sup>5<\/sup>. El primero de estos tipos \u00abdescansa en la existencia de diversas relaciones inmediatas entre el hombre y la naturaleza por una parte; entre el hombre y el otro hombre, por otra parte, y en la existencia de una mediaci\u00f3n en estas relaciones, tanto mediante el trabajo como mediante la sociedad en pleno devenir hist\u00f3rico\u00bb. Junto a ese tipo de dial\u00e9ctica \u2013para el cual Calvez reserva gratuitamente el nombre de \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb\u2013 hay otro, bautizado tambi\u00e9n con arbitraria exclusividad como \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb y que \u00abse refiere al movimiento hist\u00f3rico, a la alienaci\u00f3n hist\u00f3rica y a su supresi\u00f3n\u00bb<sup>6<\/sup>.<\/p>\n<p>Resulta verdaderamente sorprendente que Calvez haya podido escribir una cosa as\u00ed. Lo normal en una lectura m\u00e1s habituada al respeto filol\u00f3gico de un texto o de una literatura habr\u00eda sido hallar en el marxismo numerosos tipos de dial\u00e9ctica o, para un lector que realmente dominara el n\u00facleo del pensamiento marxista, s\u00f3lo un tipo fundamental. El subsiguiente desarrollo de Calvez permite, sin embargo, comprender su lectura: \u00abEl primer tipo de dial\u00e9ctica\u2026 corresponde a la objetivaci\u00f3n del hombre; el segundo tipo\u2026 corresponde a la categor\u00eda de alienaci\u00f3n. La segunda dial\u00e9ctica, al desembocar en una terminaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n en la sociedad comunista, suprime de hecho la primera mediaci\u00f3n, que, sin embargo, parec\u00eda ser muy general\u00bb<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Con estas palabras y aun empleando un nuevo tecnicismo, Calvez se adhiere a la vieja y absurda concepci\u00f3n del comunismo marxista como mito escatol\u00f3gico de \u00abconsumaci\u00f3n de los siglos\u00bb (evidentemente los cristianos se empe\u00f1an en que seamos cristianos), imagen que se perfila muy claramente detr\u00e1s de las siguientes palabras: \u00abLa terminaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n en la sociedad comunista constituye una <em>novaci\u00f3n<\/em> de todas las relaciones constitutivas de lo real. Por lo tanto, la segunda dial\u00e9ctica constituye tambi\u00e9n una novaci\u00f3n radical en relaci\u00f3n con la primera\u2026 entre ambas dial\u00e9cticas no existe <em>ninguna comunicaci\u00f3n<\/em>. Y en este caso Marx no puede ya ni siquiera pretender partir del an\u00e1lisis de lo real y de la historia que \u00e9l vive efectivamente para llegar a sus conclusiones acerca de la sociedad comunista. Su tentativa es contradictoria; tropieza con la <em>discontinuidad<\/em> de la estructura de lo real, que no se pude eliminar si se admiten simult\u00e1neamente sus dos concepciones de la dial\u00e9ctica.\u00bb<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>El incre\u00edble absurdo de esta cr\u00edtica de Calvez se hace patente en cuanto que se para mientes en que <em>el principio de discontinuidad<\/em> es precisamente el m\u00e1s caracter\u00edstico de la dial\u00e9ctica marxista. Marx y los marxistas piensan que lo que hace el movimiento dial\u00e9ctico de la realidad sea algo m\u00e1s que un mero decurso temporal es su <em>discontinuidad cualitativa<\/em>, el hecho de que <em>natura et historia faciunt saltus<\/em>. Por eso dec\u00edamos antes que un lector que hojee por vez primera los cl\u00e1sicos del marxismo puede contar con toda la benevolencia del marxista si descubre que \u00abparece\u00bb que haya en Marx numerosos modos de dial\u00e9ctica \u2013tantos cuantas constelaciones estructurales sociales. Este lector ingenuo \u2013pero capaz por lo menos de leer\u2013 \u00abdescubrir\u00e1\u00bb adem\u00e1s y consecuentemente que en la dial\u00e9ctica marxista hay <em>varias<\/em> novaciones y no una sola. Descubrir\u00e1 incluso que los marxistas nos pasamos de rosca a veces, por ejemplo, permiti\u00e9ndonos especular acerca de unas primeras novaciones de la dial\u00e9ctica real en \u00e9pocas prehist\u00f3ricas no demasiado conocidas. Pero cuando relea nuestro lector novel se dar\u00e1 cuenta de que en la comprensi\u00f3n marxista de la realidad humana no se trata propiamente de dial\u00e9cticas diversas, sino de diferentes procesos cualitativos del proceso dial\u00e9ctico. Toda la historia es novaci\u00f3n, y no s\u00f3lo una parte de ella. Pero la novaci\u00f3n constante es, puede decirse, cualitativamente irrelevante, acumulaci\u00f3n de novedad que no consigue alterar cualitativamente los marcos estructurales en que se produce, como, por ejemplo (y esto no es m\u00e1s que un ejemplo, y los ejemplos se vengan, como dice Zubiri) el hecho de que en plena Edad Media y pese a las prohibiciones religiosas se desarrollara en mayor o menor medida un capital usurario no fue novedad suficiente para romper el marco estructural feudal. La verdadera o propia novaci\u00f3n hist\u00f3rica es el cambio estructural, el cambio cualitativo. Esta es la tesis que profesa el marxismo con el principio de discontinuidad; resulta pues incomprensible y rid\u00edculo que un escritor tan interesante en muchos aspectos como Calvez pueda hacer de esta tesis expl\u00edcita del marxismo objeto de laborioso descubrimiento a efectos de argumentaci\u00f3n cr\u00edtica: \u00bfqu\u00e9 extra\u00f1a aberraci\u00f3n \u00f3ptica le impide leerla, escrita con todas las letras, en los cl\u00e1sicos del marxismo?<\/p>\n<p>Ahora bien: el error interpretativo de Calvez tiene ra\u00edces profundas. Parafrase\u00e1ndole podemos decir que Calvez no pod\u00eda en absoluto interpretar correctamente el punto sin salirse del pensamiento metaf\u00edsico. En efecto, la distinci\u00f3n entre los tipos de dial\u00e9ctica contrapone b\u00e1sicamente una dialecticidad plenamente hist\u00f3rica (con cambio cualitativo) \u2013que es seg\u00fan Calvez la de la alienaci\u00f3n\u2013 a otra dialecticidad impropiamente hist\u00f3rica (sin novaci\u00f3n cualitativa) representada, sobre todo, seg\u00fan \u00e9l, por el trato del hombre con la naturaleza y con las entidades econ\u00f3micas elementales. Ahora bien: esta segunda dial\u00e9ctica ahist\u00f3rica podr\u00e1 entenderla \u00e9l, Calvez, pero es sencillamente inadmisible para un marxista, el cual la considera mero ente de raz\u00f3n, fruto de la m\u00e1s ingenua de las abstracciones. No hay trato ahist\u00f3rico del hombre no ya con los productos econ\u00f3micos, por primitivos que \u00e9stos sean, sino ni siquiera con la naturaleza, porque no hay relaci\u00f3n humana que no sea social. El marxista piensa que si alguna vez nuestros antepasados han tenido un trato ahist\u00f3rico \u2013y asocial\u2013 con la naturaleza, no eran todav\u00eda hombres: ser\u00edan pitec\u00e1ntropos, ec\u00e1ntropos o lo que fuera, pero hombres, no. Marx y cualquier marxista pueden sin duda trazar con fines expositivos un cuadro dial\u00e9ctico de la relaci\u00f3n hombre-naturaleza en un momento dado de la historia de una sociedad y sin tener en cuenta su historicidad. Un cuadro semejante podr\u00eda ser trazado, por ejemplo, por un historiador marxista que tuviera inter\u00e9s en exponer la situaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas en el imperio azteca la v\u00edspera de la conquista castellana. Pero ese cuadro no pasar\u00eda de ser, por otra parte, imprescindible en la investigaci\u00f3n y en la ense\u00f1anza. Las relaciones hombre-naturaleza o las relaciones de producci\u00f3n no son para el marxismo reflejo de una naturaleza permanente del mundo, del hombre y de la sociedad, sino fruto de un proceso hist\u00f3rico. Y no hay dial\u00e9ctica real sin tiempo real cargado de novaci\u00f3n cualitativa y discontinua.<\/p>\n<p>Este es el<em> punctum dolens<\/em> del \u00abprogresista\u00bb Calvez: la imposibilidad, pese a su progresismo, de admitir o tan siquiera percibir en el marxismo esta radical historicidad del hombre y de sus relaciones con la naturaleza y con los dem\u00e1s hombres; pues el progresismo de Calvez no puede naturalmente pasar por encima de la inmutable <em>forma essentialis<\/em> de la especie humana ni por encima de la coextensividad del pecado original a dicha especie.<\/p>\n<p>Esta circunstancia explica el hecho, en apariencia sorprendente, de que un estudioso de la categor\u00eda de Calvez haya de ser corregido en la peregrina afirmaci\u00f3n de la existencia de dos dial\u00e9cticas en el marxismo: una no cualitativa, teor\u00eda \u2013escribe\u2013 \u00abde las condiciones fundamentales de la vida econ\u00f3mica del hombre\u00bb o de \u00abtoda\u00bb vida econ\u00f3mica \u00aben general\u00bb<sup>9<\/sup>, y la otra, en cambio, \u00abexclusivamente hist\u00f3rica\u00bb<sup>10<\/sup> que da origen, seg\u00fan \u00e9l tambi\u00e9n exclusivamente, a la idea comunista. La primera es naturalmente la buena para Calvez: \u00abhay que quedarse con la primera forma de la dial\u00e9ctica\u00bb<sup>11<\/sup>. \u00bfPor qu\u00e9? Porque, tal se desprende de las anteriores exposiciones de C\u00e1lvez, la\u00a0 segunda <em>\u2013la que seg\u00fan \u00e9l funda la idea comunista<\/em>\u2013 es incompatible con la primera. \u00bfSe nos reprochar\u00e1 sectarismo si a\u00f1adimos otra raz\u00f3n m\u00e1s para que Calvez quiera quedarse con la \u00abprimera forma de dial\u00e9ctica\u00bb? Esa otra raz\u00f3n es que, si no se decapita la dial\u00e9ctica, si no sustrae de ella la realidad del cambio cualitativo, Calvez tiene que hacerse comunista o reconocer abiertamente el objetivo reaccionario de su libro: construir un \u00abmarxismo\u00bb que no lleva al comunismo.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, Calvez tiene perfecto derecho a hacer uso \u2013tan exclusivo como quiera\u2013 de esa \u00abprimera dial\u00e9ctica\u00bb, por la sencilla raz\u00f3n de que, como hemos visto, es tambi\u00e9n \u2013y exclusivamente\u2013 fruto de su cerebro. Pero el marxismo no conoce esa dial\u00e9ctica atemporal (Marx, lo reconoce el mismo Calvez, la sit\u00faa hist\u00f3ricamente en la edad mercantilista), esa dial\u00e9ctica sin cambio cualitativo, esa dial\u00e9ctica de \u00abtoda vida econ\u00f3mica\u00bb, entendiendo por \u00abtoda vida\u00bb una vida siempre id\u00e9ntica e inmutable, determinada ahist\u00f3ricamente, metaf\u00edsicamente, por una forma esencial y un pecado original.<\/p>\n<p>Buen conocedor del \u00abjoven\u00bb Marx y aficionado a \u00e9l, Calvez debe saber perfectamente que para Marx el mismo pensamiento filos\u00f3fico, la misma conciencia de la dial\u00e9ctica se inserta en el proceso dial\u00e9ctico y que el filosofar de Marx \u2013como \u00e9l mismo dice en las <em>Tesis sobre Feuerbach<\/em>\u2013 no se ha sentido exclusivamente llamado a reproducir un mundo hist\u00f3ricamente dado, sino a insertarse adem\u00e1s y sobre todo, en el movimiento hist\u00f3rico que es la aut\u00e9ntica mundalidad. Marxismo y dial\u00e9ctica real \u2013incluyendo para el fil\u00f3sofo este \u00faltimo y decisivo punto de su reinserci\u00f3n revolucionaria (es decir: dial\u00e9ctico-cualitativa) en el mundo\u2013 son inseparables. Lo que quiere decir \u2013perm\u00edtasenos dar pie a posible pol\u00e9mica al final de esta nota\u2013 que un fil\u00f3sofo marxista s\u00f3lo puede ser un militante comunista, porque no hay marxismo de mera erudici\u00f3n.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<br \/>\n<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> En <em>La Vanguardia <\/em>ha publicado el Dr. Masriera, adem\u00e1s de los s\u00f3litos insultos traducidos de yanqui como psic\u00f3pata, resentido, etc, una divertida expresi\u00f3n de su sorpresa ante el decidido viaje de Fuchs al \u00abEste\u00bb. Con candorosa petulancia advierte Masriera a Fuchs que se ha metido en \u00abla boca del lobo\u00bb y le profetiza toda suerte de males que \u00e9l, Masriera, se sabe mucho mejor que el comunista Fuchs, a pesar de no conocer ning\u00fan pa\u00eds socialista. Masriera habr\u00eda debido tener un poco de respeto a la experiencia y recordar que el f\u00edsico alem\u00e1n quiere vivir una vida que incida en la pr\u00e1ctica y en la teor\u00eda y sobre la que \u00e9l, Masriera, no ser\u00eda capaz de escribir ni la pedestre literatura de divulgaci\u00f3n cosmol\u00f3gica que produce en <em>La Vanguardia<\/em>. [NE: Sobre Klaus Fuchs: Peter Watson, <em>Historia secreta de la bomba at\u00f3mica. C\u00f3mo se lleg\u00f3 a construir un arma que no se necesitaba, <\/em>Barcelona: Cr\u00edtica, 2020]<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> Wetter, Gustav A., <em>Der dialektische Materialismus, Seine Geschichte und sein System in der Sowjetunion <\/em>[El materialismo dial\u00e9ctico, su historia y su sistema en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica], Viena, 1952.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> Ibidem, p. 18<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>\u00a0 Calvez, Jean-Yves, <em>El pensamiento de Carlos Marx<\/em>, trad. Trapero, Madrid, 1956, p. 537 y ss<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup> Ibidem, p. 518<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup> Ibid.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>7<\/sup> Ibidem, pp. 548-549.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>8<\/sup> Ibidem, p. 549.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>9<\/sup> Ibidem, p. 546.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>10<\/sup> Ibidem, p. 548.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>11<\/sup> Ibidem, p. 549.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a>5. Tres notas sobre la alianza imp\u00eda<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abTres notas sobre la alianza imp\u00eda\u00bb se public\u00f3 en catal\u00e1n en <em>Horitzons <\/em>(n.\u00ba 2, pp. 14-23, primer trimestre de 1961). Sacrist\u00e1n firm\u00f3 esta vez con el seud\u00f3nimo de M. Castell\u00e0. Juan-Ram\u00f3n Capella conjetura la redacci\u00f3n del escrito en 1960. No se ha podido localizar el texto original, seguramente perdido. Damos aqu\u00ed la traducci\u00f3n de la versi\u00f3n catalana de Francesc Vicens. (Como se se\u00f1al\u00f3, por razones de derechos registrados<em>, Horitzons<\/em> pasar\u00eda a llamarse poco despu\u00e9s <em>Nous Horitzons<\/em>.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abManuel Sacrist\u00e1n en la historia de las ideas\u00bb (<em>El legado de un maestro<\/em>, pp. 42-43), observaba Francisco Fern\u00e1ndez Buey: \u00abPero tal vez donde m\u00e1s se aprecia el tipo de pensador que Sacrist\u00e1n quer\u00eda ser es en su ensayo sobre <em>la alianza imp\u00eda,<\/em> que puede ser considerado como un escrito de transici\u00f3n entre la cr\u00f3nica (que Sacrist\u00e1n consideraba un g\u00e9nero juvenil y que \u00e9l mismo hab\u00eda practicado en <em>Laye<\/em>) y el an\u00e1lisis cr\u00edtico de las ideas, orientado ya a la exposici\u00f3n del propio punto de vista, que para entonces era inequ\u00edvocamente marxista. Este es ya un ensayo social y pol\u00edticamente comprometido. Eso lo prueba, sin m\u00e1s, el lugar en que fue publicado.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Pero era sobre todo, apuntaba FFB, \u00abun\u00a0 ensayo de fil\u00f3sofo <em>comprometido con la verdad<\/em> en la exposici\u00f3n de las ideas que critica y en la argumentaci\u00f3n de las ideas que defiende: lleno de matices a la hora de distinguir entre positivismo, filosof\u00eda anal\u00edtica y neopositivismo; y con los mismos matices al tratar del otro lado de la alianza, las corrientes religiosas.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Era para FFB un ensayo denso, riguroso, sin concesiones, \u00abcuya lectura requiere atenci\u00f3n y paciencia: en las ant\u00edpodas de la caricatura dogm\u00e1tica y adoctrinadora a que tantos y tantos ensayos posteriores suelen reducir el marxismo que se practicaba en Espa\u00f1a y en Europa durante aquellos a\u00f1os. Tan alejado de esa caricatura que nadie, si lo lee hoy, identificar\u00eda aquella forma de razonar y de escribir de Sacrist\u00e1n con el tipo de compromiso dogm\u00e1tico y adoctrinador que se suele atribuir hoy en d\u00eda al marxismo de la d\u00e9cada de los sesenta.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">FFB nos ahorraba las citas del ensayo sobre \u00abla alianza imp\u00eda\u00bb que podr\u00edan servir para argumentar con detenimiento lo que acababa de decir. Lo mejor era leerlo. \u00abArmarse de paciencia y atenci\u00f3n, y leerlo <em>entero<\/em>. El tiempo que nos ahorramos\u00a0 al prescindir de las citas lo voy a invertir en argumentar ahora por qu\u00e9, a la vista de estos otros escritos que public\u00f3 entre 1950 y 1965, puede decirse que Sacrist\u00e1n era algo m\u00e1s que un l\u00f3gico y un fil\u00f3sofo anal\u00edtico y por qu\u00e9 esto realza su dimensi\u00f3n como pensador importante en la historia de las ideas.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De entrada, la lectura del ensayo sobre la alianza imp\u00eda permit\u00eda corregir la idea de que el filosofar de Sacrist\u00e1n en los a\u00f1os sesenta era un h\u00edbrido de marxismo y neopositivismo: \u00abuna idea que algunos han sacado de una interpretaci\u00f3n apresurada de su pr\u00f3logo al <em>Anti-D\u00fchring<\/em> de Engels y que tiene que ver con una confusi\u00f3n todav\u00eda muy extendida, la consistente en reducir toda filosof\u00eda anal\u00edtica a lo que fue una corriente de la misma, la corriente neopositivista. La peculiaridad de Sacrist\u00e1n como fil\u00f3sofo, ya en aquellos a\u00f1os, antes y despu\u00e9s de que escribiera el pr\u00f3logo al <em>Anti-D\u00fchring<\/em>, es que, precisamente por su conocimiento de la historia de las ideas y por su dominio de las corrientes del pensamiento contempor\u00e1neo, al hacerse marxista pudo y supo filosofar <em>sin necesidad de alianza<\/em> (ni imp\u00eda ni p\u00eda).\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para el profesor M\u00e9ndez Baiges, \u00abTres notas sobre la alianza imp\u00eda\u00bb ten\u00eda la vocaci\u00f3n de ser un fresco de la situaci\u00f3n filos\u00f3fica contempor\u00e1nea \u00abdedicado a presentar el marxismo como el heredero de la Ilustraci\u00f3n y como el genuino racionalismo contempor\u00e1neo.\u00bb El texto quer\u00eda dar la voz de alarma sobre el hecho de \u00abque aquella \u00abcoincidencia del positivismo cientificista con el pensamiento m\u00edstico de la tradici\u00f3n en la empresa com\u00fan del agnosticismo filos\u00f3fico\u00bb, a la cual John D. Bernal hab\u00eda denominado \u00abla alianza imp\u00eda\u00bb, \u00abestaba asent\u00e1ndose en Espa\u00f1a con toda naturalidad.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><strong>La \u00abalianza imp\u00eda\u00bb entre nosotros<\/strong><\/p>\n<p>La idea de \u00abalianza imp\u00eda\u00bb es una idea del marxista ingl\u00e9s Bernal. La verdad es que la frase tiene un tono enf\u00e1tico y de siglo diecinueve, al menos en la versi\u00f3n del traductor castellano de Bernal, pero expresa muy bien su objeto: la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb es la coincidencia del positivismo cientificista con el pensamiento teol\u00f3gico o m\u00edstico de la tradici\u00f3n en la empresa com\u00fan del agnosticismo filos\u00f3fico. El positivismo aporta en esa alianza armas cr\u00edticas defensivas. El irracionalismo de la tradici\u00f3n le presta sus cl\u00e1sicas t\u00e1cticas para explotar las derrotas accidentales de la raz\u00f3n, el miedo a lo desconocido. La alianza est\u00e1 siendo bastante eficaz.<\/p>\n<p>El positivismo contempor\u00e1neo debe mucho m\u00e1s a Mach que a Comte. El \u00abhecho\u00bb puro, el dato no elaborado, categor\u00eda fundamental de todo positivismo, es en el contempor\u00e1neo (o neopositivismo) el <em>hecho de consciencia<\/em>, y aun solamente el sensible. Esta reducci\u00f3n \u2013anticipada por el empirismo idealista ingl\u00e9s de los siglos XVII y XVIII\u2013 tiene indudablemente su justificaci\u00f3n en el an\u00e1lisis del conocimiento y puede ofrecer al neopositivismo una superaci\u00f3n de la acr\u00edtica adoraci\u00f3n de los \u00abhechos\u00bb que hace del positivismo ingenuo o vulgar una directa afirmaci\u00f3n de lo que es dado y una inmediata apolog\u00eda, en lo social, del orden existente. En efecto, el sensismo tiene como m\u00ednimo un gran m\u00e9rito: posibilita una comprensi\u00f3n de la complejidad del hecho que realmente ata\u00f1e al conocimiento, hecho que no es nunca una sensaci\u00f3n aislada, sino un sistema estructurado, con duraci\u00f3n y con tensiones externas e internas. El abandono de la creencia ingenua en la simplicidad del \u00abhecho\u00bb dado, sustituida por la noci\u00f3n de que el hecho, la concreci\u00f3n de la realidad, no es jam\u00e1s puntual, sino que tiene una estructura, permite una comprensi\u00f3n de la dialecticidad de lo f\u00e1ctico. Pero este mismo descubrimiento puede ser formulado tambi\u00e9n en t\u00e9rminos unilateralmente gnoseol\u00f3gicos: decir, por ejemplo, que el hecho es construcci\u00f3n mental, s\u00edntesis de contenidos de consciencia seg\u00fan la ley machiana de la econom\u00eda del pensamiento. Es bueno recordar -para no leer mal a Lenin, por ejemplo- que esta formulaci\u00f3n de la dialecticidad del hecho no es falsa <em>en s\u00ed<\/em>, sino s\u00f3lo en su elevaci\u00f3n a teor\u00eda total. En s\u00ed misma es solamente insuficiente y unilateral: unilateral dado que nada m\u00e1s atiende a la g\u00e9nesis de la representaci\u00f3n subjetiva del hecho u objeto, a lo que Carnap, en inmediata herencia de Mach, dar\u00eda el nombre de \u00abconstituci\u00f3n\u00bb del objeto y que es en realidad una concepci\u00f3n exclusivamente gnoseol\u00f3gico-inmanentista del hecho; e insuficiente, incluso como tesis puramente gnoseol\u00f3gica, ya que ignora el problema esencial de la teor\u00eda del conocimiento: \u00bfc\u00f3mo es que la construcci\u00f3n del hecho en la consciencia puede ser sometida con diversa fortuna al tribunal de la pr\u00e1ctica? \u00bfPor qu\u00e9 la dialecticidad subjetiva de la representaci\u00f3n resulta estar en una espec\u00edfica relaci\u00f3n con la vida de la pr\u00e1ctica humana, entre la naturaleza (o la sociedad) y el concepto subjetivo? El neopositivismo se constituye en ideolog\u00eda en el momento de definirse frente a esta cuesti\u00f3n; su soluci\u00f3n consiste en negarla como cuesti\u00f3n, declar\u00e1ndola pseudoproblema. La argumentaci\u00f3n usada en este punto tiene diversos matices: el primer Wittgenstein ense\u00f1aba que intentar dar raz\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la representaci\u00f3n y un mundo exterior equivale a pretender que uno se levante del suelo tir\u00e1ndose de las orejas, ya que cualquier explicaci\u00f3n es representaci\u00f3n y el lenguaje est\u00e1 hecho para enunciar \u00abhechos\u00bb, no proposiciones sobre su relaci\u00f3n con el lenguaje. Un cuarto de siglo m\u00e1s tarde, Carnap considera cuesti\u00f3n l\u00f3gico-formal mal entendida (cuesti\u00f3n \u00abcripto-l\u00f3gica\u00bb) todo problema supuestamente alusivo a la relaci\u00f3n de la representaci\u00f3n con cualquier cosa externa a ella misma: \u00abMuchos enunciados filos\u00f3ficos son tales que, en su formulaci\u00f3n habitual, parecen tratar no del lenguaje sino de ciertas caracter\u00edsticas de cosas o hechos o de la naturaleza en general; pero un an\u00e1lisis riguroso demuestra que pueden ser traducidos por enunciados de sem\u00e1ntica l\u00f3gica.\u00bb Esto quiere decir que un enunciado como, por ejemplo, \u00abel Sol existe\u00bb es una mala formulaci\u00f3n de la siguiente determinaci\u00f3n sem\u00e1ntica del lenguaje de una ciencia determinada: \u00ab\u2019Sol\u2019 es un t\u00e9rmino utilizable como constante individual \u2013como sujeto\u2013 en las proposiciones\u00bb. El neopositivismo no obtiene de esta posici\u00f3n la tesis expl\u00edcita de la inexistencia del mundo externo, a la manera del idealismo cl\u00e1sico. Se limita a recusar como un sinsentido (por inverificables) cualesquiera proposiciones que afirmen o nieguen la realidad del mundo externo o la de determinaciones de sus objetos y, en el mejor de los casos, las considera como formulaciones desafortunadas de la estructura de la representaci\u00f3n, convencionalmente expresada en el lenguaje. Decir que una cosa existe es decir (mal) que un nombre determinado puede ser sujeto de una proposici\u00f3n; decir que una cosa tiene tal propiedad es decir (err\u00f3neamente) que el lenguaje permite aplicar cierto predicado a cierto nombre, etc.<\/p>\n<p>El hecho de que el neopositivismo no profese expl\u00edcitamente un idealismo subjetivista de corte cl\u00e1sico no tiene otra consecuencia que la substituci\u00f3n de la negaci\u00f3n del mundo por la ignorancia filos\u00f3fica de \u00e9ste. Leyendo en Berkeley que \u00abser es ser percibido\u00bb el neopositivista borrar\u00e1 las palabras \u00abser es ser\u00bb y guardar\u00e1 \u00abpercibido\u00bb. Desde el punto de vista de la teor\u00eda del conocimiento, las consecuencias no cambian en nada substancial: el conocimiento ser\u00e1, como para Berkeley, agrupaci\u00f3n de impresiones, calidoscopio autosuficiente, cuya vital interacci\u00f3n con la voluntad en la previsi\u00f3n de los fen\u00f3menos y en la conducta humana es reabsorbida como otra representaci\u00f3n m\u00e1s del inmanente espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>\u2026 A no ser que, tambi\u00e9n como en Berkeley, Dios mismo, como el Prestidigitador Supremo, organice en el esp\u00edritu humano las series paralelas y coordinadas de representaciones objetivas y representaciones de mociones voluntarias. Este es el punto en que el neopositivismo se revela como un valioso aliado del irracionalismo religioso. Su subjetivismo gnoseol\u00f3gico \u2013solamente son problemas verdaderos los \u00abinternos\u00bb, seg\u00fan expresi\u00f3n de Carnap\u2013 niega a la raz\u00f3n todo derecho a pensar en una realidad extraconsciente. La ciencia no puede ense\u00f1ar nada, ni la raz\u00f3n saber nada, de lo que no es representaci\u00f3n, sino existencia concreta, sufrimiento o acci\u00f3n, esperanza, vida o muerte. \u00abDe lo que no se puede hablar, se ha de callar\u00bb, dec\u00eda Wittgenstein, y el neopositivismo sobreentiende que no se puede hablar de otra cosa que no sean las sensaciones o las relaciones l\u00f3gicas entre las proposiciones que las nombran. El propio Wittgenstein compensaba el cr\u00edtico silencio de su raz\u00f3n de la manera menos sobria que podemos imaginar: embriag\u00e1ndose de m\u00fasica religiosa.<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos que quemaron a Bruno \u2013el hombre que, con escasa prudencia positivista, infer\u00eda de los hechos explicados por Cop\u00e9rnico la posibilidad de otros mundos habitados\u2013 hab\u00edan descubierto desde hacia ya tiempo la forma de esterilizar la raz\u00f3n y la experiencia por medio de la castraci\u00f3n positivista: como es sabido, hasta que la crisis estall\u00f3 ya indisimuladamente con los casos de Bruno y Galileo, la Iglesia permiti\u00f3 la ense\u00f1anza de la astronom\u00eda helioc\u00e9ntrica <em>s\u00f3lo como<\/em> <em>una \u00abhip\u00f3tesis matem\u00e1tica\u00bb,<\/em> sin significado f\u00edsico. Con este inocente estatuto epistemol\u00f3gico, el copernicanismo fue ense\u00f1ado durante el siglo XVI en Universidades tan poco sospechosas de cientificismo moderno como las espa\u00f1olas de la \u00e9poca, luminarias de Trento. Cuando las avanzadillas m\u00e1s \u00abprogresistas\u00bb del pensamiento religioso contempor\u00e1neo concluyen ahora su alianza con el positivismo, no innovan pues tanto como parece. Tambi\u00e9n el neopositivismo hace de la ciencia un repertorio de hip\u00f3tesis de trabajo en el sentido m\u00e1s bajo de esta expresi\u00f3n, es decir, siendo ese \u00abtrabajo\u00bb la mera ordenaci\u00f3n de representaciones a las que no es l\u00edcito preguntar qu\u00e9 representan ni si representan algo. Ni siquiera como hip\u00f3tesis pueden, pues, dar respuesta a cuestiones reales. Para resolverlas, para la cuestiones de carne y hueso que afectan a la carne y al esp\u00edritu, no queda sino la irracional respuesta religiosa. Todo lo que no sea representaci\u00f3n pura es entonces teolog\u00eda o m\u00e1s bien m\u00edstica. Lo que no es sensaci\u00f3n es religi\u00f3n. La \u00abalianza imp\u00eda\u00bb es la enterradora de la raz\u00f3n filos\u00f3fica burguesa.<\/p>\n<p>Bajo la influencia de cient\u00edficos cat\u00f3licos franceses \u2013especialmente la de Claude Tresmontant y, en general, de los disc\u00edpulos del P. Teilhard de Chardin\u2013 la alianza del pensamiento cat\u00f3lico y del neopositivismo tambi\u00e9n ha sido concertada en nuestra muy reducida vida filos\u00f3fica. <em>El Ciervo <\/em>(a\u00f1o IX, n\u00fam. 87) public\u00f3 unas notas de Tresmontant sobre el car\u00e1cter metaf\u00edsico del marxismo, y<em> Serra d\u00b4Or<\/em> (2\u00aa \u00e9poca, a\u00f1o II, n\u00fams. 3-4) un trabajo del P. Casimir Mart\u00ed que dedica a ello unos pocos p\u00e1rrafos. El provincianismo impuesto a la cultura catalana por el actual r\u00e9gimen espa\u00f1ol es raz\u00f3n suficiente de la timidez con la que nuestros polemistas cat\u00f3licos manejan hasta ahora el tema: se limitan a breves alusiones \u2013o a citas de escritores extranjeros\u2013 en contextos filos\u00f3ficos poco especializados. Sin embargo, esto no nos ha de hacer menospreciar el hecho de que, poco a poco, se va construyendo tambi\u00e9n en Catalu\u00f1a este frente de lucha ideol\u00f3gica contra el marxismo.<\/p>\n<p><strong>II. El antimarxismo de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La \u00abalianza imp\u00eda\u00bb es hoy una alianza antimarxista. Cuando [Emil Heinrich] Du Bois-Reymond pronunci\u00f3 su c\u00e9lebre \u00abignoramus et ignorabimus\u00bb, primer manifiesto de un cientificismo positivo que renunciaba a continuar viviendo para los ideales de la raz\u00f3n, la reducci\u00f3n positivista de la ciencia parec\u00eda dirigirse principalmente contra el progresismo m\u00e1s o menos ingenuo de ascendencia ilustrada. De este progresismo, con su continuismo mecanicista, \u00abmoderno\u00bb y antidial\u00e9ctico, hoy no queda gran cosa. El materialismo dial\u00e9ctico queda en el campo como casi \u00fanico heredero \u2013y como \u00fanico heredero importante\u2013 de la empresa humanista de la raz\u00f3n. He aqu\u00ed por qu\u00e9 cualquier irracionalismo, cualquier movimiento liquidador de la raz\u00f3n, est\u00e1 actualmente determinado como antimarxismo. (El marxismo no es <em>\u00fanicamente<\/em> un racionalismo, ni tan siquiera es <em>\u00fanicamente<\/em> una filosof\u00eda. Pero en el contexto presente, como centro del ataque de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb, se presenta en tanto que racionalismo o humanismo).<\/p>\n<p>El antimarxismo de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb se centra en la tesis positivista que el marxismo es \u00abmetaf\u00edsica\u00bb. Se trata \u2013vale la pena insistir en ello\u2013 del concepto <em>positivista<\/em> de metaf\u00edsica. \u00abMetaf\u00edsica\u00bb es para el positivismo contempor\u00e1neo cualquier proposici\u00f3n sobre alguna entidad externa a la consciencia. Estas proposiciones son en efecto \u00abinverificables\u00bb seg\u00fan el criterio de verificaci\u00f3n del primer neopositivismo: la verificaci\u00f3n emp\u00edrica (en sentido sensorial). Puesto que la verificabilidad entendida as\u00ed era equiparada al sentido de la proposici\u00f3n, el primer neopositivismo \u2013el vien\u00e9s de la tercera d\u00e9cada del siglo [XX]\u2013 declaraba sin sentido esas proposiciones \u00abmetaf\u00edsicas\u00bb. En el posterior neopositivismo ha cambiado m\u00e1s la terminolog\u00eda que la posici\u00f3n filos\u00f3fica: son aceptados otros criterios de sentido m\u00e1s all\u00e1 del de verificaci\u00f3n sensible, pero este \u00faltimo es mantenido como el \u00fanico criterio de sentido \u00abobjetivo\u00bb \u2013intersubjetivo\u2013 de las proposiciones. Es obvio que una proposici\u00f3n como \u00abel salario paga la fuerza de trabajo y no el trabajo suministrado\u00bb no puede ser verificada con los ojos, con el o\u00eddo o con la nariz. Por eso es, desde el punto de vista del neopositivismo, una proposici\u00f3n \u00abmetaf\u00edsica\u00bb, un sinsentido, si se la presenta como una proposici\u00f3n objetiva y no como una mera expresi\u00f3n de un estado de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>Lo que la cr\u00edtica neopositivista reprocha al marxismo es, pues, que diga m\u00e1s de lo que se puede decir, que hable de aquello \u00abde lo que no se puede hablar\u00bb. El marxismo ser\u00eda un caso de falacia \u00absugestiva\u00ab o \u00abespeculativa\u00bb, seg\u00fan la terminolog\u00eda del empirista l\u00f3gico norteamericano [Herbert] Feigl, esto es, un caso de teor\u00eda injustificable porque pretende alcanzar m\u00e1s de lo que la experiencia permite. El marxismo pretende alcanzar como teor\u00eda, con la raz\u00f3n, aquello que, si existe, solamente puede ser asible con otras capacidades humanas.<\/p>\n<p>Esta cr\u00edtica del marxismo como falacia por exceso, contrasta sorprendentemente con la cr\u00edtica tradicional, que ve en el marxismo una falacia \u00abreductiva\u00bb, es decir, una falacia por defecto. Se recordar\u00e1n sin duda sus motivos t\u00edpicos: el marxismo \u00abreduce\u00bb el hombre a animal econ\u00f3mico, \u00abreduce\u00bb la vida espiritual a epifen\u00f3meno del proceso de producci\u00f3n, \u00abreduce\u00bb la rica complejidad de la variedad humana al pobre esquema de unas clases sociales, \u00abreduce\u00bb la maravilla de la Creaci\u00f3n a una m\u00e1quina, etc. Ahora ocurre, en cambio, que el marxismo no reduce sino que hace todo lo contrario: \u00abextrapola\u00bb los modestos datos de la ciencia positiva \u2013que s\u00f3lo puede decir qu\u00e9 sensaci\u00f3n vendr\u00e1 despu\u00e9s de otra\u2013 para convertirlos en concepci\u00f3n metaf\u00edsica del mundo, cuando es positiv\u00edsticamente claro que el mundo no puede ser concebido, ya que es una palabra sin sentido emp\u00edrico.<\/p>\n<p>En lo que se refiere al sentido hist\u00f3rico del positivismo como antimarxismo \u2013la discusi\u00f3n formal de su cr\u00edtica queda para otra nota<sup>NE1<\/sup>\u2013 es necesario recordar, en primer lugar, que la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb no es, o no es todav\u00eda, la \u00fanica forma de antimarxismo filos\u00f3fico. Mientras que el positivismo de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb condena el marxismo como falacia por exceso, ideolog\u00edas tradicionales \u2013tal vez presentes en el mismo escritor influido por el positivismo\u2013 contin\u00faan culp\u00e1ndolo de la falacia por defecto. En los pa\u00edses dirigentes del mundo burgu\u00e9s y su cultura, los anglosajones, el antimarxismo de <em>fil\u00f3sofos<\/em> es principalmente neopositivista. Este dato permite sospechar que el neopositivismo puede llegar a situarse como vanguardia ideol\u00f3gica antimarxista<sup>1<\/sup>. La motivaci\u00f3n m\u00e1s s\u00f3lida de esta sospecha, aunque no suficiente para convertirla a\u00fan en hip\u00f3tesis firme, es seguramente la siguiente: ser\u00eda muy comprensible que, en la fase de la liquidaci\u00f3n del imperialismo, la cultura burguesa no produjera ya visiones constructivas y activas de la realidad, esto es, que la sociedad burguesa no consiguiera ya producir su propia apolog\u00eda por la v\u00eda directa de la tesis, sino por la v\u00eda indirecta de la <em>skepsis<\/em> contra la raz\u00f3n. Es al menos veros\u00edmil que no las produzca ya como dominantes y centrales sino, en el caso extremo, en la periferia de su vida filos\u00f3fica. Las \u00faltimas ideolog\u00edas constructivas y ofensivas de la cultura burguesa habr\u00edan sido entonces las de la fase final de la expansi\u00f3n imperialista: el positivismo cientificista de Comte, el evolucionismo de Spencer y de los darwinistas de derecha y el pragmatismo americano, por ejemplo. Ya las ideolog\u00edas de comienzos de siglo [XX] y de la primera guerra mundial \u2013Nietzsche, la filosof\u00eda de la historia de Spengler, el sincretismo idealista que arrop\u00f3 doctrinalmente al imperialismo japon\u00e9s\u2013 obtienen su dinamismo no de una construcci\u00f3n, sino de la negaci\u00f3n radical y desesperada de los ideales de la raz\u00f3n liberal, negaci\u00f3n que se transformaba, como en las ideolog\u00edas fascistas, en una crispada incitaci\u00f3n biol\u00f3gica o m\u00edstica a la conquista del poder. En este repliegue de la raz\u00f3n burguesa, el neopositivismo representar\u00eda la \u00faltima l\u00ednea seg\u00fan el hipot\u00e9tico hilo que seguimos: la renuncia total a construir la concepci\u00f3n de la vida y del mundo, el abandono de esta tarea a instancias no racionales. Estas instancias no pueden ser denominadas ya \u00abvoluntad de poder\u00bb, \u00absangre y tierra\u00bb, \u00abraza\u00bb, \u00abevoluci\u00f3n creadora\u00bb, \u00abimperio\u00bb ni \u00abunidad de destino en lo universal\u00bb, todos ellos t\u00e9rminos demasiados desacreditados. El neopositivismo prefiere no nombrar estas instancias o, como m\u00e1ximo, las sit\u00faa en la inefable interioridad del individuo, en la \u00abest\u00e9tica\u00bb o en la \u00abmetaf\u00edsica\u00bb individual (las dos expresiones son de Carnap).<\/p>\n<p>La \u00abalianza imp\u00eda\u00bb es un fen\u00f3meno bifronte: por una parte significa la quiebra de la racionalidad progresista y cientificista burguesa; pero por otra, cuando el ide\u00f3logo religioso pacta con el cient\u00edfico en deserci\u00f3n, revela que tambi\u00e9n ella ha perdido poder sobre las consciencias. Esto es esencialmente visible cuando se trata de un escritor cat\u00f3lico, ya que el catolicismo, por la tradici\u00f3n escol\u00e1stica (principalmente tomista) que le separa ideol\u00f3gicamente del protestantismo moderno, ha sido identificado siempre con una teolog\u00eda positiva \u2013\u00abpositiva\u00bb en sentido filos\u00f3fico<sup>2<\/sup>: su fundamento quiere ser racional, objetivo y enumerador de verdades sobre el mundo, como fruto que es de la f\u00edsica aristot\u00e9lica de la Escuela. Hace cincuenta a\u00f1os, un sacerdote cat\u00f3lico no habr\u00eda hecho antimarxismo reproch\u00e1ndole supuestos y audaces apriorismos especulativos, sino refut\u00e1ndolo por incompatible con las verdades muy positivas \u2013aunque, ciertamente, poco positivistas\u2013 seg\u00fan las cuales Dios cre\u00f3 el mundo a su imagen y semejanza; el hombre ha de ganarse el pan con el sudor de su frente porque pec\u00f3; si algunos lo ganan con el sudor de otros es porque, como Mar\u00eda, han sabido escoger mejor que Marta, etc. En la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb el polemista religioso s\u00f3lo puede pasar a la ofensiva en tanto que m\u00edstico, no en tanto que te\u00f3logo, pues con tal de aprovechar el ataque positivista al marxismo ha de abstenerse de arg\u00fcir sobre el mundo. Solamente de una forma vergonzante, como m\u00edstica \u00abracionalizada\u00bb, permitir\u00e1 su aliado que introduzca en el desinfectado y as\u00e9ptico mercado cultural positivista los productos teol\u00f3gicos. Que el antiguo te\u00f3logo acepte este contrato de <em>cartel<\/em> es una buena prueba de incipiente impotencia frente a los consumidores.<\/p>\n<p>Estas \u00faltimas reflexiones pueden ser resumidas as\u00ed: <em>la adopci\u00f3n de posiciones positivistas por el antimarxismo de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb es un fen\u00f3meno comprensible dentro del marco de la crisis de la cultura burguesa en la fase final del imperialismo<\/em>. No es todav\u00eda l\u00edcito \u2013repit\u00e1moslo\u2013 dar por sentado que este fen\u00f3meno se generalice y se transforme en el rasgo cultural m\u00e1s caracter\u00edstico de la referida fase hist\u00f3rica. La \u00faltima ideolog\u00eda burguesa podr\u00eda ser tambi\u00e9n perfectamente un existencialismo o una nueva y vaga positividad religiosa del tipo que ha insinuado Toynbee. Puede serlo igualmente un sincretismo tr\u00e1gico de hipercr\u00edtica positivista, culto existencialista del absurdo e irracionalismo religioso. La imposibilidad de discutir aqu\u00ed este punto no se debe s\u00f3lo a que las reflexiones ofrecidas al lector constituyen <em>una mera nota, <\/em>sino<em> tambi\u00e9n<\/em> y sobre todo, a que dial\u00e9ctica no es profetismo.<\/p>\n<p><strong>III. Metaf\u00edsica, apriorismo, dial\u00e9ctica.<\/strong><\/p>\n<p>La\u00a0 cr\u00edtica del marxismo como falacia por exceso se presenta con diferentes grados de radicalidad y de coherencia. La formulaci\u00f3n m\u00e1s consistente, la del neopositivismo estricto, ha sido ya esbozada. Es la de los sem\u00e1nticos americanos que luchaban contra la alianza antifascista rooseveltiana con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica aduciendo que \u00abfascismo\u00bb es un pseudo-concepto imposible de reducir al criterio de verificabilidad. En los pa\u00edses anglosajones, muy influidos por el agnosticismo que naci\u00f3 casi al mismo tiempo que la hegemon\u00eda burguesa, la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb suele operar desde estas posiciones radicales. En el continente europeo, y especialmente en los pa\u00edses latinos, obedece a c\u00e1nones de un positivismo parad\u00f3jicamente m\u00e1s arcaico y m\u00e1s <em>\u00e0 la page<\/em> ideol\u00f3gicamente: m\u00e1s arcaico en la concepci\u00f3n del \u00abhecho\u00bb positivo; m\u00e1s a la moda en su aceptaci\u00f3n de criterios de sentido \u00abmetaf\u00edsico\u00bb, suponiendo que sean socialmente respetables y decorosos. <em>El Ciervo<\/em> cita el siguiente texto de Claude Tresmontant: \u00abEstas tesis fundamentales de la metaf\u00edsica marxista no est\u00e1n basadas, evidentemente, en ninguna ciencia real ni posible. La ciencia positiva en tanto que tal descubre y analiza el proceso c\u00f3smico, la estructura de la materia y la estructura de los seres vivientes, aislando las leyes de la realidad objetivamente analizada. Pero ninguna ciencia actual ni futura nos podr\u00e1 decir nunca que la materia existe por ella misma, que es autocreadora, que el mundo existe por \u00e9l mismo y que es autocreado, que la materia produce en virtud de sus propios recursos estas s\u00edntesis altamente complejas que surgen de ella. Estas tesis no son cient\u00edficas, sino metaf\u00edsicas, y estas tesis metaf\u00edsicas no descansan sobre ning\u00fan fundamento en la experiencia ni en la raz\u00f3n. Son, pues, desde el punto de vista filos\u00f3fico y racional que es el nuestro, puramente mitol\u00f3gicas. Estas tesis que vuelven a considerar el mundo y la evoluci\u00f3n como el Absoluto vuelven de hecho a una metaf\u00edsica que nos es bien conocida: la de Her\u00e1clito, la de Arist\u00f3teles, que tambi\u00e9n consideraba el mundo como increado y eterno, dado que divino<sup>3<\/sup>&#8230; La metaf\u00edsica del juda\u00edsmo y del cristianismo consiste, en cambio, en reconocer, de acuerdo con la experiencia, que el mundo no es absoluto. El mundo es incapaz de dar cuenta por \u00e9l mismo de su existencia, de su estructura y de su desarrollo.\u00bb<\/p>\n<p>Que las tesis marxistas \u00abno est\u00e1n basadas en&#8230; ninguna ciencia\u00bb es una expresi\u00f3n ambigua por dos razones. Primera, porque \u00abbasadas\u00bb es una palabra evidentemente mal usada por Tresmontant, que quiere decir \u00abincluidas\u00bb, como lo prueba el hecho de que m\u00e1s abajo escriba: \u00abPero ninguna ciencia&#8230; podr\u00eda <em>decirnos<\/em> jam\u00e1s que la materia existe por ella misma\u00bb, etc. (cursiva nuestra). Y es ambigua tambi\u00e9n porque las \u00abtesis marxistas\u00bb en cuesti\u00f3n est\u00e1n caricaturizadas. Su adscripci\u00f3n al marxismo es parcialmente falsa<sup>4<\/sup>. Antes de precisar este punto vale la pena dedicar cierta atenci\u00f3n a la afirmaci\u00f3n de que la metaf\u00edsica del juda\u00edsmo y del cristianismo est\u00e1 \u00abde acuerdo con la experiencia\u00bb y con la raz\u00f3n. Y vale la pena, sobre todo, para aprender la fabulosa lecci\u00f3n de cinismo que contiene. Es muy notable, en efecto, que siendo tan concorde con la experiencia y la raz\u00f3n, la metaf\u00edsica judeo-cristiana haya protagonizado las dos mayores persecuciones de la ciencia y de los cient\u00edficos que la historia conoce: los asesinatos de cient\u00edficos griegos en el gran progrom de la ciencia antigua organizado por San Cirilo de Alejandr\u00eda, con la quema de la gran biblioteca de Alejandr\u00eda, etc., y la ofensiva contra la ciencia moderna que culmin\u00f3 con la quema de Bruno en vivo y la condena de Galileo bajo la direcci\u00f3n de San Roberto Bellarmino (Es interesante recordar que San Cirilo y San Roberto Bellarmino han sido canonizados muy posteriormente a aquellas fechas. San Roberto Bellarmino, el asesino de Bruno, lo ha sido precisamente en el siglo XX).<\/p>\n<p>Por si este olvido de Tresmontant fuese poco cinismo, queda todav\u00eda otro m\u00e1s sutil: Tresmontant olvida en efecto que cuando el cristianismo era la cultura hegem\u00f3nica del mundo occidental, cuando los pensadores cristianos viv\u00edan la plenitud de su idea en el mundo estamental, cuando no ten\u00edan miedo, dicho en pocas palabras, sab\u00edan ser mucho m\u00e1s honestos en su manejo de la experiencia y la raz\u00f3n. Santo Tom\u00e1s de Aquino puede en efecto ense\u00f1ar a Tresmontant que, contra lo que \u00e9ste dice, la experiencia y la raz\u00f3n no sugieren en absoluto la idea de Creaci\u00f3n, y que <em>mundum non semper fuisse demonstrari non potest, sola fide tenemur<\/em><sup>NE2<\/sup><em>.<\/em> El santo doctor no ten\u00eda mucha mano izquierda positivista, pero fue un fil\u00f3sofo serio y un hombre decente.<\/p>\n<p>Cuando Tresmontant escribe que la concepci\u00f3n materialista del mundo no est\u00e1 \u00abbasada\u00bb en ninguna ciencia positiva dice una falsedad. Es, sin embargo, una falsedad montada sobre una verdad, esto es: que esta concepci\u00f3n del mundo <em>no es<\/em> una ciencia positiva. Si no lo es, \u00bfson entonces sus tesis aprior\u00edsticas afirmaciones hechas totalmente al margen de la ciencia, \u00abno basadas\u00bb en el verdadero conocimiento? As\u00ed entiende el P. Casimir Mart\u00ed el resultado de la cr\u00edtica positivista: \u00abNo se trata en absoluto&#8230; de que uno ignore lo que significa la dial\u00e9ctica: se trata de que uno se niega a considerar <em>a priori<\/em> uno de los t\u00e9rminos de la dial\u00e9ctica \u2013el hombre\u2013 como ser <em>totalmente<\/em> hist\u00f3rico&#8230;\u00bb<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Tanto en el texto de Tresmontant como en la frase de P. Mart\u00ed el principio marxista que es considerado aprior\u00edstico es el del inmanentismo \u2013principio con una tradici\u00f3n tan vieja como la cultura cient\u00edfica y que el materialismo dial\u00e9ctico tiene en com\u00fan con toda la filosof\u00eda materialista y con otros elementos de la cultura que no son filosof\u00eda. Se trata del principio seg\u00fan el cual la realidad, humana o no, ha de ser explicada por factores que no la trasciendan <em>en su totalidad<\/em><sup>6<\/sup>: \u00abdesde dentro\u00bb o \u00abpor ella misma\u00bb, seg\u00fan expresiones m\u00e1s laxas, pero suficientemente expresivas. El materialismo dial\u00e9ctico no es, sin otra caracterizaci\u00f3n, un inmanentismo. Cualquier materialismo es un inmanentismo, al \u00abreducir\u00bb todo fen\u00f3meno a elementos \u00abmateriales\u00bb mundanos. \u00abHablando seriamente \u2013ha dicho un agudo pensador contempor\u00e1neo nada marxista (y norteamericano para m\u00e1s se\u00f1as)\u2013, no hay nada m\u00e1s que un mundo\u00bb. Esta frase de Quine expresa la motivaci\u00f3n b\u00e1sica del inmanentismo. Sin embargo, aunque las razones de esta motivaci\u00f3n \u2013m\u00e1s adelante las consideraremos brevemente\u2013 no sean buenas, no son suficientes para ahorrar a un materialismo adial\u00e9ctico la falacia de la reducci\u00f3n. Un materialismo adial\u00e9ctico puede, efectivamente, tener muy buenas razones para reducir <em>gen\u00e9ticamente<\/em> a materia las \u00abs\u00edntesis altamente complejas\u00bb de las que habla Tresmontant; por ejemplo, las complejas formaciones de la vida, la vida humana y la actividad espiritual misma. Pero con esa reducci\u00f3n, aunque consider\u00e1semos el supuesto (todav\u00eda lejano) de una explicaci\u00f3n gen\u00e9tica detallada del psiquismo desde instancias fisiol\u00f3gicas, quedar\u00eda sin alcanzarse la peculiaridad de lo espiritual. En otras palabras: lo espiritual no ser\u00eda visto ni entendido como tal, en su especial estatuto real, vivo, social. Es conveniente precisar que tampoco se alcanzar\u00eda la especificidad de lo espiritual \u2013por seguir con el ejemplo\u2013 mediante la aclaraci\u00f3n de sus fundamentos sociales y biol\u00f3gicos a la vez, como hace, por ejemplo, el marxista franc\u00e9s H. Wallon en sus excelentes estudios psicogen\u00e9ticos. Los hombres \u2013y especialmente los fil\u00f3sofos\u2013 parecen haber percibido desde la antig\u00fcedad, con m\u00e1s o menos claridad, el peligro de la falacia reductiva que amenaza siempre un pensamiento inmanentista ingenuo. As\u00ed se explica probablemente el descr\u00e9dito de los viejos materialismos en la historia de la filosof\u00eda<sup>7<\/sup>. A\u00fan m\u00e1s voluntariamente se cay\u00f3 siempre en la falacia especulativa: la historia de la filosof\u00eda y la de las religiones demuestran la tenacidad del esfuerzo por alcanzar intuitiva, irracional, emocionalmente una vivencia del alma o del esp\u00edritu totalmente desprendida de las significaciones materiales \u2013aire, aliento, respiraci\u00f3n, fuerza, etc.\u2013 que esos t\u00e9rminos tuvieron originariamente en las lenguas de las culturas antiguas. Por esta v\u00eda intuitiva, irracional y emocional, se constituy\u00f3 la noci\u00f3n de esp\u00edritu en las grandes religiones universales y en casi todas las otras (prescindiendo aqu\u00ed del problema de las religiones denominadas \u00abmaterialistas\u00bb, en parte meras especulaciones acad\u00e9micas -como, por ejemplo, la estoica-, en parte expresi\u00f3n de estadios culturales confusos previos al desarrollo de una religiosidad de tipo cl\u00e1sico -el plotinismo-, por ejemplo). La manera religiosa de acceso a la realidad an\u00edmica o espiritual es tan distinta de la manera de pensar materialista \u00abespont\u00e1nea\u00bb (adial\u00e9ctica) que se encuentra en irresoluble contradicci\u00f3n con ella. En el terreno de la comprensi\u00f3n del cuerpo y del mundo f\u00edsico no puede competir, al menos en las culturas que han desarrollado una medicina secular: aunque Esculapio [Asclepio] continuase siendo un dios, los enfermos dejaron en masa los templos cuando los asclep\u00edadas los empezaron a curar con dietas y drogas, en lugar de decir conjuros; y hoy en d\u00eda son pocos los cristianos que prefieran una fervorosa oraci\u00f3n o el contacto de una reliquia a la administraci\u00f3n de un material\u00edsimo suero para salvarse de la muerte por t\u00e9tanos. En el terreno de la vida espiritual, en cambio, las culturas donde surgieron las grandes religiones no dispon\u00edan de una explicaci\u00f3n gen\u00e9tica suficiente (tampoco la poseen hoy en el sentido de la positividad cient\u00edfica), y esto facilit\u00f3 el desarrollo de las concepciones dualistas y trascendentalistas en general. No es en absoluto que \u00e9stas ofrezcan la explicaci\u00f3n gen\u00e9tica anal\u00edtica todav\u00eda no alcanzada por la ciencia, pero su vivencia emocional se ha podido sostener hasta hoy por una causa positiva -el inter\u00e9s de las sociedades de clase o casta, junto con el mecanismo de inercia de las instituciones culturales- y por la circunstancia negativa de la falta de concluyentes concepciones racionales positivas en ese orden.<\/p>\n<p>Frente a esa v\u00eda irracional de aprehensi\u00f3n de las formaciones vitales complejas y frente al materialismo adial\u00e9ctico, incapaz de encajarlas, existe la v\u00eda materialista dial\u00e9ctica, que pone en su punto de partida la doble exigencia: a) recoger la explicaci\u00f3n cient\u00edfico-positiva en el estadio de desarrollo que se encuentra en cada \u00e9poca; y b) recoger la justa exigencia filos\u00f3fica de una aprehensi\u00f3n de las formaciones complejas \u2013del esp\u00edritu, en nuestro ejemplo\u2013 como tales, evitando la falacia de reducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Est\u00e1 bien claro \u2013y \u00e9sa es la gran verdad del neopositivismo\u2013 que la exigencia b) no puede cumplirse con los m\u00e9todos del an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo, agotado en los resultados de la tarea a). Hay, sin embargo, una manera de satisfacer esa segunda exigencia \u2013con todas las limitaciones que en cada \u00e9poca determinen los l\u00edmites del an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo\u2013 y que no es la irracionalidad religiosa. Nos referimos a la dial\u00e9ctica, cuyo principio, desde el punto de vista del tema que nos ocupa, es el siguiente: <em>la manera de aprehender una formaci\u00f3n compleja, sobreestructural, en toda su especificidad cognoscible y en lo desconocido por el an\u00e1lisis reductor cient\u00edfico-positivo consiste en conocerla en su actividad, <\/em>y sobre todo en tres desarrollos de \u00e9sta, los cuales, aunque imbricados en la realidad, se pueden distinguir como la <em>intra-acci\u00f3n<\/em> (es decir, la dialecticidad interna) de la formaci\u00f3n; la <em>re-acci\u00f3n<\/em> de la formaci\u00f3n sobre las instancias gen\u00e9ticamente previas que descubre el an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo, y la <em>inter-acci\u00f3n<\/em> en la formaci\u00f3n con las diversas formaciones de su mismo nivel gen\u00e9tico-anal\u00edtico.<\/p>\n<p>Todo intento de comprender una formaci\u00f3n sobreestructural (cuya g\u00e9nesis, normalmente, no habr\u00e1 sido resuelta del todo, ni siquiera anal\u00edticamente, por la ciencia positiva) por v\u00eda diferente de la del estudio de su actividad est\u00e1 condenado o bien a cometer la falacia reductiva (en el caso \u2013materialismo adial\u00e9ctico\u2013 que identifique la formaci\u00f3n compleja con la \u00absuma\u00bb de sus fundamentos gen\u00e9ticos) o bien a cometer la falacia especulativa o metaf\u00edsica (metaf\u00edsica en sentido marxista), que consiste en postular arbitrariamente la dislocaci\u00f3n del ser, esto es, a postular para la entidad sobreestructural una naturaleza, un \u00abmundo\u00bb, <em>absolutamente<\/em> distinto del resto del ser, y a asentar la consiguiente, precipitada y abusiva tesis de la impotencia esencial de la raz\u00f3n para pensar lo \u00absuperior\u00bb, lo \u00abnuminoso\u00bb, la \u00abchispa divina en el hombre\u00bb, etc., si no es con la ayuda de la iluminaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>\u00bfHasta qu\u00e9 punto es aprior\u00edstico el pensamiento materialista dial\u00e9ctico, cuyo fundamento acaba de ser expuesto brevemente? Los motivos emp\u00edricos que justifican aceptar como postulados filos\u00f3ficos y metodol\u00f3gicos las exigencias a) y b) antes indicadas son de f\u00e1cil registro en la historia de la cultura: \u00e9sta \u2013especialmente en la historia de la ciencia y en la de las ideas sociales\u2013 demuestra como han sido derribadas cada una de las fronteras supuestamente insuperables o inalcanzables por la explicaci\u00f3n cismundana, inmanente, materialista. Desde el derribo de los tab\u00faes primitivos que impiden incluso nombrar ciertas cosas inefables, hasta las primeras sacudidas perceptibles al tab\u00fa de la \u00abinaprensibilidad racional de la vida\u00bb, sacudidas que han valido el Premio Nobel al equipo del que forma parte Severo Ochoa, esta serie de victorias de la \u00abexplicaci\u00f3n desde abajo\u00bb se encuentra en la mente de cualquier persona culta. Es ocioso repetirlo aqu\u00ed. Por otra parte, el materialismo dial\u00e9ctico se diferencia de cualquier materialismo o monismo del pasado porque posee una categoricidad, la dial\u00e9ctica, capaz de recoger constantemente lo que la \u00abexplicaci\u00f3n desde abajo\u00bb deja colgado, sea accidentalmente (cuando se trata de alguna insuficiencia, en principio superable, del an\u00e1lisis gen\u00e9tico cient\u00edfico-positivo), sea esencialmente, esto es, porque \u00abla explicaci\u00f3n desde abajo\u00bb no puede descubrir m\u00e1s que la l\u00ednea gen\u00e9tica de la realidad tal como \u00e9sta se presenta una vez sometida a una en\u00e9rgica abstracci\u00f3n que ignora la coexistencia temporal de niveles gen\u00e9ticos diversos<sup>8<\/sup>.<\/p>\n<p>Los motivos emp\u00edricos que el materialismo dial\u00e9ctico comparte con todo materialismo en general y la espec\u00edfica sensibilidad de la comprensi\u00f3n dial\u00e9ctica, garant\u00eda contra la falacia reductiva, se suman y permiten considerar injustificado el reproche de apriorismo hecho al materialismo dial\u00e9ctico, si \u00abapriorismo\u00bb es entendido en el sentido vulgar de \u00abprejuicio\u00bb, pero, si se entiende en otro sentido m\u00e1s serio del t\u00e9rmino, hay sin duda una componente aprior\u00edstica en el materialismo dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>Al recordar el concepto de inmanentismo se indic\u00f3 que no solamente el materialismo es inmanentista, sino que tambi\u00e9n lo son otros productos culturales. Esas otras creaciones culturales inmanentistas son las ciencias. Toda ciencia es inmanentista, toda ciencia ha de negarse \u2013<em>a priori<\/em>, precisamente <em>a priori<\/em>\u2013 a permitir que en medio de su sistema mon\u00edstico de definiciones y leyes estalle de repente la bomba irracional de la trascendencia, del factor sobrenatural. Sea cual sea la actitud personal del cient\u00edfico, la dial\u00e9ctica propia de su trabajo \u2013la dial\u00e9ctica de la ciencia\u2013 le obliga como cient\u00edfico a prescindir <em>a priori<\/em> de la transcendencia. El materialismo dial\u00e9ctico no tard\u00f3 en hacer tomar consciencia de este apriorismo objetivamente necesario en la pr\u00e1ctica cient\u00edfica, y as\u00ed uno se da cuenta que Tresmontant tiene en parte raz\u00f3n al decir que el materialismo dial\u00e9ctico no est\u00e1 \u00abbasado\u00bb en la ciencia positiva. <em>En efecto, es la ciencia positiva la que, seg\u00fan su concepto, se basa en el materialismo dial\u00e9ctico<\/em>. El materialismo dial\u00e9ctico es consciencia del principio hist\u00f3rico-filos\u00f3fico que posibilita la ciencia positiva, y consciencia de la limitaci\u00f3n del an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo \u00abdesde abajo\u00bb; culmina en la complementaci\u00f3n de \u00e9ste mediante la recepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la especificidad de las formaciones complejas sintetizadas en la g\u00e9nesis que el an\u00e1lisis descompone met\u00f3dicamente. Pero Tresmontant yerra tambi\u00e9n parcialmente con esta afirmaci\u00f3n: ya que, como fundamentaci\u00f3n de la ciencia seg\u00fan su concepto, el materialismo dial\u00e9ctico es al mismo tiempo resultado inductivo de la ciencia, seg\u00fan su actividad o historicidad. Es la historia misma de la ciencia, la acumulaci\u00f3n de sus resultados, la que ha dado nacimiento al materialismo dial\u00e9ctico. La fundamentaci\u00f3n seg\u00fan el concepto es inversa a la fundamentaci\u00f3n gen\u00e9tica seg\u00fan la historia<sup>9<\/sup>: la ciencia descansa l\u00f3gicamente en el materialismo dial\u00e9ctico, y \u00e9ste procede hist\u00f3ricamente. El materialismo dial\u00e9ctico es, pues, la filosof\u00eda de la ciencia \u2013queremos decir: no la especialidad as\u00ed denominada hoy en d\u00eda, sino la filosof\u00eda requerida por la ciencia y por su ulterior posibilidad.<\/p>\n<p>En todo este contexto, sin embargo, es necesario entender la palabra \u00abciencia\u00bb con toda la generosidad que merece: s\u00f3lo la profunda alienaci\u00f3n del esp\u00edritu en la sociedad burguesa permite entender por ciencia una actividad sin esp\u00edritu, que se limita a manipular al ente para explotarlo<sup>10<\/sup>. En su concepto hist\u00f3rico la ciencia es esencialmente m\u00e1s que esto, cualitativamente m\u00e1s que esto: es lucha por la verdad contra las concepciones del mundo mitol\u00f3gico-religiosas. La esencia de la ciencia se encuentra mucho m\u00e1s en las palabras del presocr\u00e1tico [Anax\u00e1goras] que grita \u00abel Sol no es un dios, sino un trozo de piedra incandescente\u00bb que en los servomecanismos de las m\u00e1quinas electr\u00f3nicas que computan los datos \u00f3ptimos para la propaganda de la Coca-Cola (sin que con esto pretendamos, naturalmente, que la ciencia como t\u00e9cnica no sea un momento del concepto global de ciencia). La ciencia positiva tecnificada moderna es una especializaci\u00f3n de la raz\u00f3n, determinada tanto por las condiciones de la producci\u00f3n moderna como por la espec\u00edfica resistencia de la naturaleza del hombre, dato natural dial\u00e9cticamente cualificado por estas condiciones. La ciencia, en el sentido pleno de su concepto, es la empresa de la raz\u00f3n: la libertad de la consciencia. La ciencia positiva como t\u00e9cnica recibe pues su impulso de la ciencia como raz\u00f3n. Y tambi\u00e9n en este punto el materialismo dial\u00e9ctico es la formulaci\u00f3n de la posibilidad de su empresa.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la historia de la raz\u00f3n, Marx y Engels aportan, en la segunda mitad del siglo XIX, la soluci\u00f3n a la crisis decisiva de la empresa cient\u00edfica de la libertad. Por causas al mismo tiempo sociol\u00f3gicas \u2013la presi\u00f3n de las necesidades de la sociedad industrial\u2013 y formales de la ciencia misma, la ciencia es antes que nada ciencia de la naturaleza hasta la obra de Marx. El naturalismo de la ciencia moderna anterior al marxismo acaba por comprometer gravemente la empresa de la libertad, debido a su ignorancia del condicionamiento hist\u00f3rico-social de esta empresa, debido a su ignorancia del hombre. La crisis cultural que empez\u00f3 en el siglo XIX al hacerse patente la desarmon\u00eda entre el progreso cient\u00edfico-natural positivo y t\u00e9cnico y el atraso de la consciencia social ilustra de forma suficiente este extremo. La obra de Marx y Engels culmina desde este punto de vista con el descubrimiento de que la liberaci\u00f3n de la consciencia no puede ser s\u00f3lo liberaci\u00f3n de la ciencia, ni, por tanto, efecto exclusivo de la ciencia, ya que \u00e9sta se encuentra fundamentada en la sociedad y enmarcada y cualificada por ella. De aqu\u00ed la importancia de las ciencias sociales y la transformaci\u00f3n de la raz\u00f3n anal\u00edtica en raz\u00f3n revolucionaria o dial\u00e9ctica. Como filosof\u00eda requerida por la ciencia, el materialismo dial\u00e9ctico aclara la empresa de la raz\u00f3n al descubrir que esta empresa no puede llevarse adelante, cuando est\u00e1 en el estadio naturalista que alcanza en la sociedad burguesa industrializada y tecnificada, si no es eliminando el obst\u00e1culo ignorado hasta entonces -al menos sistem\u00e1ticamente- por la raz\u00f3n: el obst\u00e1culo puesto por los hombres mismos al organizarse en sociedades que determinan su consciencia y en las que la libertad es mera ilusi\u00f3n de supra-naturalidad en lugar de consciencia libre de la naturaleza. As\u00ed la raz\u00f3n, la ciencia en sentido pleno, la actividad del esp\u00edritu, aprende a ser revolucionaria, transformadora del mundo. Y as\u00ed la raz\u00f3n recobra la fuerza que ten\u00eda en su auroral rebeli\u00f3n contra el mito. Esto es, en definitiva, lo que podr\u00eda ser llamado el \u00abespiritualismo marxista\u00bb, el espiritualismo del materialismo, la decisi\u00f3n de considerar seriamente al esp\u00edritu, por decirlo as\u00ed, y darle consciencia de lo que puede llegar a ser si se considera seriamente a s\u00ed mismo y vive tambi\u00e9n seg\u00fan el concepto de la verdad tambi\u00e9n fuera del laboratorio t\u00e9cnico-positivo.<\/p>\n<p>Una \u00faltima cuesti\u00f3n \u2013de las muchas aludidas en cualquier acto de pensar dial\u00e9ctico\u2013 hay que tener presente aqu\u00ed. \u00bfC\u00f3mo puede continuar funcionando la ciencia burguesa, una vez castrado el esp\u00edritu de la ciencia por su reducci\u00f3n a la t\u00e9cnica? \u00bfC\u00f3mo puede continuar haciendo ciencia del sol, si el cient\u00edfico burgu\u00e9s est\u00e1 dispuesto a admitir que ese astro fue parado por Josu\u00e9 e incluso, si se tercia, a admitir que quiz\u00e1 sea un Dios?<sup>11<\/sup>. Dos observaciones pueden encarrilar un poco la comprensi\u00f3n de este fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>En primer lugar, es sabido que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de fundamentos, lo que comienza a llamarse entre nosotros \u00abinvestigaci\u00f3n b\u00e1sica\u00bb, estaba hace unos a\u00f1os fuertemente anquilosada en los Estados Unidos. El primer Sputnik provoc\u00f3 dentro del Congreso norteamericano los apasionados discursos que todo el mundo recuerda sobre la superioridad sovi\u00e9tica en la investigaci\u00f3n cient\u00edfica b\u00e1sica, \u00abdesinteresada\u00bb, no directamente t\u00e9cnica, y estos discursos consiguieron un espectacular aumento de los gastos destinados a la investigaci\u00f3n de fundamentos.<\/p>\n<p>En segundo lugar \u2013y esta es la observaci\u00f3n principal\u2013 la castraci\u00f3n de la raz\u00f3n, reducida a ciencia t\u00e9cnico-positiva en la sociedad burguesa, se reproduce a s\u00ed misma tenazmente por las necesidades de la estructura econ\u00f3mica (esto es, con la reproducci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica altamente industrializada), con la intensificaci\u00f3n de la presi\u00f3n ideol\u00f3gica burguesa sobre los cient\u00edficos (la t\u00e9cnica ha de continuar funcionando, pero con una filosof\u00eda de renuncia a la b\u00fasqueda de la verdad), y con la dialecticidad propiamente sobreestructural de las instituciones (universitarias, institutos cient\u00edficos, organizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza, planes de estudio, etc.). Una vez producido, en el plano ideol\u00f3gico, el predominio espiritual del momento t\u00e9cnico sobre el momento filos\u00f3fico en la ciencia, y una vez desarrollados los dispositivos t\u00e9cnico-administrativos (pol\u00edticos) fruto de este predominio, esas instancias culturales reaccionan entonces dial\u00e9cticamente \u00abhacia abajo\u00bb, reforzando las tendencias estructurales a la reducci\u00f3n de la ciencia a t\u00e9cnica y las culturales a la castraci\u00f3n de la raz\u00f3n y al renacimiento del irracionalismo, confesional o no. As\u00ed, la t\u00e9cnica burguesa deviene ese monstruo independiente y desatado que los propios cr\u00edticos occidentales reaccionarios, desde Dawson hasta Marcel o los Papas de las enc\u00edclicas \u00absociales\u00bb, invocan a menudo en sus apolog\u00edas del orden \u00bbno-funcionalizado\u00bb, es decir, del orden estamental y servil medieval con sus \u00absindicatos verticales\u00bb. El cient\u00edfico burgu\u00e9s absorbido por la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb ha pagado y paga cara su deserci\u00f3n, incluso desde el punto de vista de su vida material. Pero sobre todo la paga en su opresi\u00f3n espiritual. Un cient\u00edfico que obedece la conminaci\u00f3n de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb a no continuar siendo un cient\u00edfico fuera del laboratorio, es capaz de escribir palabras como las siguientes, firmadas por uno de los principales psic\u00f3logos universitarios norteamericanos y reproducidas por la <em>Monthly Review<\/em> de setiembre de 1960<sup>NE3<\/sup>. Antes de finalizar estas notas con una muestra de la extrema influencia de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb en el cient\u00edfico vale la pena urgir a que se vea tambi\u00e9n la amenaza que contienen las citadas palabras: una ciencia reducida a pura positividad t\u00e9cnica y abandonada por la raz\u00f3n, como tiende a ser la de la sociedad burguesa contempor\u00e1nea, est\u00e1 totalmente a disposici\u00f3n del grupo hegem\u00f3nico imperialista, en cuyas manos se convierte en el \u00faltimo peligro de guerra y de cat\u00e1strofe. Dice as\u00ed el psic\u00f3logo: \u00abSi la devastaci\u00f3n producida por una guerra at\u00f3mica llega a ser tan grande como puede serlo, los que salgan de un refugio antiat\u00f3mico al acabar la guerra pueden encontrarse en un mundo primitivo&#8230; Probablemente tendr\u00e1n que tener m\u00e1s cuidado de la tierra, dedicarse a la caza y a la pesca, podr\u00e1n olvidar los relojes y la tortura de los horarios. \u00bfEs tan terrible la perspectiva de una vida as\u00ed?\u00bb<\/p>\n<p>Barrows Dunham, el antiguo director del departamento de filosof\u00eda de la Temple University, comenta as\u00ed estas palabras: \u00abEvidentemente, hay cosas diferentes de la raz\u00f3n que est\u00e1n influyendo en las palabras de los cient\u00edficos\u00bb. El positivismo de la \u00abalianza imp\u00eda\u00bb, al eliminar la raz\u00f3n de la vida social del cient\u00edfico como ser humano, tiene el objetivo de eliminar los obst\u00e1culos que impidan la influencia de esas cosas diferentes de la raz\u00f3n. De este modo un universitario puede profesar esa moral del \u00abed\u00e9n\u00bb primitivo posat\u00f3mico.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<br \/>\n<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>NE1<\/sup> Nota que Sacrist\u00e1n no lleg\u00f3 a publicar ni seguramente a escribir. No se conservan apuntes ni esquema alguno sobre este anunciado trabajo en los documentos depositados en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la UB (BFEEUB).<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> Garaudy \u2013<em>Perspectives de l\u00b4homme<\/em>\u2013 piensa todo lo contrario. Pero Garaudy \u00fanicamente considera la cultura francesa, y adem\u00e1s no muy atentamente, dado que mientras que habla de la muerte del positivismo en Francia publica en su propio libro textos de escritores cat\u00f3licos franceses que son resueltamente positivistas.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup> Incluso en sentido teol\u00f3gico es la espiritualidad cat\u00f3lica mucho m\u00e1s positiva y mucho menos negativa que cualquier otra religi\u00f3n cristiana. En el catolicismo, la vivencia teol\u00f3gico-negativa es principalmente patrimonio de sus m\u00edsticos de categor\u00eda universal, que son pocos y florecen en notable coincidencia con los per\u00edodos de crisis del dogma.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup> La metaf\u00edsica de Arist\u00f3teles, como m\u00ednimo, no s\u00f3lo no es \u00abbien conocida\u00bb sino que es muy mal conocida por Tresmontant. Ni Arist\u00f3teles consideraba divino el mundo ni explicaba su eternidad por esta supuesta divinidad, sino por un an\u00e1lisis del tiempo que, consider\u00e1ndolo como \u00abn\u00famero del movimiento\u00bb, daba el resultado que no pod\u00eda ser concebido un tiempo anterior al mundo.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup> Al escol\u00e1stico que despu\u00e9s de laboriosa b\u00fasqueda consiga encontrar en Engels alguna frase que <em>parezca <\/em>decir lo mismo que lo que dice Tresmontant que son las tesis del marxismo \u2013y tal como \u00e9ste las formula\u2013 se le contestar\u00e1: 1\u00ba que Engels no fue un Padre de la Iglesia, sino, junto con Marx y Lenin, <em>uno<\/em> de los tres grandes pensadores, en los cuales el proletariado \u2013y la humanidad al mismo tiempo\u2013 consigui\u00f3 la consciencia de su ser; 2\u00ba que Engels muri\u00f3 en 1895, y 3\u00ba que el que escribe estas notas tiene sobre Engels la tan decisiva como poco meritoria ventaja de ser un engelsiano vivo.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>NE2<\/sup> Santo Tom\u00e1s de Aquino, <em>Summa Theologica<\/em>. Primera parte, cuesti\u00f3n XLVI. \u00abEs imposible demostrar que el mundo no ha existido siempre, s\u00f3lo por la fe estamos obligados (a creerlo as\u00ed)\u00bb. Traducci\u00f3n de Miguel Candel.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup> Estas l\u00edneas de P. Mart\u00ed, aparte de su significaci\u00f3n principal aqu\u00ed recogida (la imputaci\u00f3n de apriorismo al marxismo), contienen la pretensi\u00f3n \u00abcat\u00f3lico-progresista\u00bb de una dial\u00e9ctica trascendentalista. Accidentalmente se dir\u00e1 algo m\u00e1s en otro lugar.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup> Es efectivamente falso que, como dice el P. Mart\u00ed, la concepci\u00f3n materialista dial\u00e9ctica del hombre explique \u00e9ste s\u00f3lo por \u00e9l mismo. Dado que le gusta citar \u00abal joven Marx\u00bb, que lea en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> como desde esta obra inicial de su gestaci\u00f3n, que es una de las piezas cl\u00e1sicas m\u00e1s sociol\u00f3gicas o hist\u00f3ricas y con menos atenci\u00f3n a la naturaleza, el materialismo dial\u00e9ctico parte de la dial\u00e9ctica de la naturaleza, de las necesidades y de la comunidad \u00ab<em>naturw\u00fcchsig<\/em>\u00bb. Lo que afirma el marxismo es que<em> lo propiamente humano<\/em> en el hombre es historia. Yo no peso setenta kilos por la historia humana pero tengo determinadas ideas solamente porque ha habido una prehistoria y una historia humanas.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>7<\/sup> As\u00ed se explica <em>en parte<\/em>. Por qu\u00e9 en parte puede ser m\u00e1s substanciosa se explica por la pol\u00edtica cultural idealista de todas las sociedades que han existido, de todos los reg\u00edmenes de casta o de clase del pasado. Recu\u00e9rdese la narraci\u00f3n de Di\u00f3genes Laercio: el divino Plat\u00f3n orden\u00f3 a sus fieles que adquiriesen y destruyeran las obras de Dem\u00f3crito, para que no se difundiera su pensamiento ateo. Y Plat\u00f3n ha encontrado siempre una organizaci\u00f3n cultural \u2013las aristocr\u00e1ticas bibliotecas antiguas, padres feudales, espirituales burgueses\u2013 que sirviesen a sus escritos, mientras que del mayor cosm\u00f3logo de la Antig\u00fcedad apenas quedan m\u00e1s de 200 l\u00edneas.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>8<\/sup> La plenitud con que la dial\u00e9ctica recoge lo que la explicaci\u00f3n \u00abdesde abajo\u00bb no puede captar es de toda manera limitada \u2013como ha sido ya insinuado\u2013 por las insuficiencias concretas del an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo de cada \u00e9poca. Este interesante tema de los l\u00edmites de la dial\u00e9ctica, lo hemos de dejar, sin embargo, para una mejor ocasi\u00f3n.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>9<\/sup> Esto no es m\u00e1s que repetir la frase cl\u00e1sica de que es necesario poner a Hegel con los pies en tierra.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>10<\/sup> Desgraciadamente, el romanticismo hegeliano y la influencia del positivismo se juntan para contagiar a algunos marxistas esta concepci\u00f3n insuficiente (y alienada) de la ciencia como mera t\u00e9cnica. S\u00edntomas del contagio pueden ser encontrados incluso en un pensador tan grande como Gramsci.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>11<\/sup> Esto no es una figura ret\u00f3rica tan exagerada como pod\u00eda parecer. Un f\u00edsico de la altura de Schr\u00f6dinger sostiene en su libro sobre la vida (<em>What is life?<\/em>) que la plena comprensi\u00f3n de \u00e9sta se encuentra en los textos m\u00edsticos occidentales o brahm\u00e1nicos o del budismo t\u00e1ntrico recogidos por Aldous Huxley en ese admirable muestrario de todos los desechos de la historia que es su <em>Perennial Philosophy<\/em>.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>NE3<\/sup> La cita aparece en el art\u00edculo de Barrows Dunham: \u00abThinkers, Treasurers and the Cold War\u00bb, <em>Monthly Review<\/em>, vol 20, n\u00ba 5, sep. 1960, pp. 47-51. El texto que Sacrist\u00e1n reproduce aparece en la p\u00e1gina 48 del texto de Dunham, quien, por lo dem\u00e1s, no da tampoco ninguna indicaci\u00f3n concreta sobre la fuente de la cita.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a>6. En memoria de Ernesto \u00abChe\u00bb Guevara<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Publicado sin firma y en catal\u00e1n (con traducci\u00f3n de Francesc Vallverd\u00fa), en el n\u00famero 16 de <em>Nous Horitzon<\/em>s, 1er trimestre, 1969, p. 39. <em>NH<\/em> era, como se se\u00f1al\u00f3, la revista te\u00f3rica clandestina del PSUC, el partido de los comunistas catalanes, publicaci\u00f3n que el propio Sacrist\u00e1n dirig\u00eda en aquellos momentos, con la ayuda de la hispanista gramsciana Giulia Adinolfi (su esposa), y otros militantes del gran partido de la resistencia antifranquista en Catalu\u00f1a. La traducci\u00f3n (de la traducci\u00f3n catalana) es nuestra. No hemos podido encontrar el texto original del autor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fueron varios los art\u00edculos que Sacrist\u00e1n public\u00f3 en Nous Horitzons en catal\u00e1n, en traducci\u00f3n de Francesc Vallverd\u00fa o Joaquim Sempere. Entre otros: \u00abLa interpretaci\u00f3 de Marx per Gramsci\u00bb [La formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci], \u00abSobre el \u201cmarxisme ortodoxe\u201d de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Como si para siempre<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">te llevases contigo (&#8230;)<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">tu huella de h\u00e9roe<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">luminosa de sangre<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">(&#8230;) Pero esto<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">de golpe da vida a las \u00abquimeras\u00bb<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">y muestra<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">la m\u00e9dula y la carne<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">del comunismo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">V. Maiakovski, <em>Al camarada Nette<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>No ha de importar mucho el cobarde sadismo complacido con el que la reacci\u00f3n de todo el mundo ha absorbido los detalles macabros del disimulo, tal vez voluntariamente zafio, del asesinato de Ernesto Guevara. Posiblemente importa s\u00f3lo como experiencia para las m\u00e1s j\u00f3venes generaciones comunistas de Europa Occidental que no hayan tenido todav\u00eda una prueba sentida del odio de clase reaccionario. Pero esta experiencia ha sido hecha, larga y constantemente, en Espa\u00f1a, desde la plaza de toros de Badajoz hasta Juli\u00e1n Grimau.<\/p>\n<p>Importa saber que el nombre de Guevara ya no se borrar\u00e1 de las historias, porque la historia futura ser\u00e1 de aquello por lo que \u00e9l ha muerto. Esto importa para los que contin\u00faen viviendo y luchando. Para \u00e9l import\u00f3 llegar hasta el final con coherencia. Los mismos periodistas reaccionarios han tributado, sin quererlo, un decisivo homenaje al h\u00e9roe revolucionario, al hacer referencia, entre los motivos para no creer en su muerte, en sus falsas palabras derrotistas que le atribuy\u00f3 la estulticia de los vendidos al imperialismo.<\/p>\n<p>En la monta\u00f1a, en la calle o en la f\u00e1brica, sirviendo una misma finalidad en condiciones diversas, los hombres que en este momento reconocen a Guevara entre sus muertos pisan toda la tierra, igualmente, seg\u00fan las palabras de Maiakovski, \u00aben Rusia, entre las nieves\u00bb, que \u00aben los delirios de la Patagonia\u00bb. Todos estos hombres llamar\u00e1n tambi\u00e9n \u00abGuevara\u00bb, de ahora en adelante, al fantasma de tantos nombres que recorre el mundo y al que un poeta nuestro, en nombre de todos, llam\u00f3: Camarada.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a> 7. Opiniones que discrepan<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Publicado en<em> Nous Horitzons, <\/em>n\u00fam. 20, segon trim. 1970, p. 65, firmado como \u2018Un grup de redactors, col\u00b7laboradors i lectors de <em>Nous Horitzons\u2019<\/em>. Sacrist\u00e1n fue uno de los entrevistados por Sergio Vilar.<\/span><\/p>\n<p>En el n\u00fam. 17 de <em>Nous Horitzons <\/em>se dedica una docena de p\u00e1ginas a reproducir fragmentos del libro de Sergio Vilar <em>Protagonistas de la Espa\u00f1a Democr\u00e1tica. La oposici\u00f3n a la dictadura: 1936-1969<\/em>. Estas p\u00e1ginas est\u00e1n precedidas por una nota elogiosa de la redacci\u00f3n de la revista con el t\u00edtulo \u00abUn libro pol\u00edtico oportuno\u00bb. Los que suscribimos esta carta discrepamos de esta opini\u00f3n elogiosa. Algunos de nosotros figuramos entre los entrevistados por el se\u00f1or Vilar, pero no tenemos queja alguna respecto de nuestras entrevistas. Nuestro juicio adverso al libro del se\u00f1or Vilar se basa en dos consideraciones generales que nos sugiere ahora la visi\u00f3n del volumen completo.<\/p>\n<p>La primera es que la mentalidad pol\u00edtica que inspira el libro no puede ser aceptada por los socialistas. Los \u00abprotagonistas de la Espa\u00f1a democr\u00e1tica\u00bb son, en nuestra opini\u00f3n, las masas trabajadoras de la industria y de la agricultura, junto con algunos sectores de la juventud universitaria y de los trabajadores intelectuales. La presentaci\u00f3n de docenas de personas a t\u00edtulo individual, si se hace con la intenci\u00f3n de darles car\u00e1cter de protagonistas \u2013y no, por ejemplo, para presentarlos como especialistas en tal o cual materia, capaces de dar una opini\u00f3n v\u00e1lida\u2013 refleja una concepci\u00f3n de <em>\u00e9lite<\/em> de la vida pol\u00edtica que los marxistas rechazamos. Las mismas personas entrevistadas, al serlo en esta condici\u00f3n de supuestos \u00abprotagonistas\u00bb, resultan m\u00e1s o menos caricaturizados \u2013seg\u00fan el grado de ingenuidad con el que se han prestado al primitivo periodismo del se\u00f1or Vilar\u2013 en la grotesca y momificada figura de \u00abprohombres\u00bb (o \u00abpromuchachos\u00bb).<\/p>\n<p>La segunda se refiere a la t\u00e9cnica con la que el se\u00f1or Vilar ha hecho su trabajo; t\u00e9cnica, supuestamente inspirada en Oscar Lewis (!), que evidencia con reiteraci\u00f3n rasgos caracter\u00edsticos de la publicidad. No podemos admitir la confusi\u00f3n de la propaganda pol\u00edtica con la publicidad, ni mucho menos que caiga en esta confusi\u00f3n una revista socialista. Las ideas se propagan. De los individuos se hace publicidad.<\/p>\n<p>Es cierto que el car\u00e1cter publicitario corresponde a la concepci\u00f3n personalista y paternalista que ve el protagonismo de la lucha no en la clase obrera, ni tan s\u00f3lo en el \u00abpueblo\u00bb, como la ver\u00eda un simple dem\u00f3crata, sino en las \u00abfiguras\u00bb y \u00abpersonalidades\u00bb. Estos dos rasgos forman un marco ideol\u00f3gico no socialista ni democr\u00e1tico que margina las experiencias y los datos de inter\u00e9s que varios de los entrevistados \u2013principalmente los dirigentes obreros con a\u00f1os de clandestinidad y c\u00e1rcel\u2013 han comunicado al se\u00f1or Vilar. Toda esta riqueza de saber proletario y popular, o el valor de la misma experiencia en otros casos, merec\u00eda un tratamiento sin los vicios del periodismo burgu\u00e9s vulgar.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a>8. Cr\u00edtica colectiva<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La redacci\u00f3n de Barcelona de NH formul\u00f3 una cr\u00edtica colectiva al n\u00famero 9 de la revista fechada en junio de 1967. Dirigida a la direcci\u00f3n del PSUC, llevaba la siguiente advertencia: \u00abLos comentarios est\u00e1n hechos r\u00e1pidamente y ser\u00eda necesario argumentar m\u00e1s: perdonad que no lo hayamos hecho esta vez, pero nos ha parecido que os ser\u00eda \u00fatil recibi\u00e9ndolos ahora. Insisto en el punto de que estas notas han sido elaboradas por acuerdo un\u00e1nime de los seis miembros de la redacci\u00f3n barcelonesa.\u00bb<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Conjeturamos que el autor de la nota es Sacrist\u00e1n. Hemos traducido del catal\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>Nota: El n\u00famero del margen izquierdo indica la p\u00e1gina del trabajo.<\/p>\n<p>3 [Inutilidad de un refer\u00e9ndum] Nos ha parecido pobre de argumentaci\u00f3n. Ten\u00eda que ser m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>4 [Nuevos elementos en la lucha de la clase obrera] Correcto.<\/p>\n<p>7 [La ense\u00f1anza del catal\u00e1n] Hecho muy r\u00e1pidamente. Poco riguroso. T\u00edtulo desafortunado. Era necesario decir \u00abla ense\u00f1anza en catal\u00e1n\u00bb (no solamente del catal\u00e1n).<\/p>\n<p>9 [La Universidad en primera l\u00ednea] Acierto en poner este trabajo aqu\u00ed. L\u00e1stima que no se haya vigilado la ordenaci\u00f3n: el texto del Dr. Rubi\u00f3 ten\u00eda que abrir la secci\u00f3n y de manera m\u00e1s destacada<\/p>\n<p>29 [Lenin y la cuesti\u00f3n nacional] M\u00e1s que la reproducci\u00f3n de un fragmento de la biograf\u00eda de Lenin nos hubiera interesado una rese\u00f1a larga del libro.<\/p>\n<p>33 [El verdadero problema no son los inmigrantes, R. Vidiella] Es una nota m\u00e1s apropiada para un ling\u00fcista que para un combatiente. Renovamos la petici\u00f3n hecha en otras ocasiones: es necesario convencer al compa\u00f1ero Vidiella para que escriba sus memorias. \u00a1Todos sus escritos sobre hechos vividos por \u00e9l son enormemente bien acogidos! Repetidle el encargo, por favor.<\/p>\n<p>37 [La emocionante ayuda de los pueblos sovi\u00e9ticos al Vietnam, Emili Vilaseca] Propagand\u00edsticamente es muy flojo, ineficaz. Cuando sea necesario criticar la desviaci\u00f3n de Mao y de su grupo, no recurr\u00e1is m\u00e1s a la prensa occidental.<\/p>\n<p>46 [El PSU y la guerra nacional revolucionaria, 1936-1939] Demasiado general y sabido. En cambio, es necesario que el camarada Moix (como hemos pedido al camarada Vidiella) diese cuenta de hechos de su experiencia sindical (Sabadell, etc). Esto es muy importante.<\/p>\n<p>53 [El ciclo de Teatro Latino, Hernani] Es decente, period\u00edsticamente muy atractivo.<\/p>\n<p>59 [En el centenario del Maestro Millet, T. P. Beltran] Interesante como experiencia vivida.<\/p>\n<p>62 [Homenaje de Barcelona a Picasso, Un estudiante] Un ejemplo de lo que ser\u00eda necesario NO repetir. En primer lugar: una autocr\u00edtica nuestra por no haber hecho la nota. Ahora todos estos sucesos vendr\u00e1n rese\u00f1ados por nosotros. Una recomendaci\u00f3n: cuando recib\u00e1is una nota de un francotirador llena de anomal\u00edas como \u00e9sta haced el favor de no incluirla. Nosotros con tiempo ya os anunciaremos los temas y hechos que trataremos en cada n\u00famero.<\/p>\n<p>63 [Par\u00eds, por los 85 a\u00f1os de Picasso, R. G\u00fcell] No es un art\u00edculo para <em>NH<\/em>; el tono es muy flojo.<\/p>\n<p>65 [Un buen ejemplo] Es una versi\u00f3n de pol\u00edtica cultural populista, no marxista. De todas maneras, aporta elementos interesantes.<\/p>\n<p>Creemos que la presentaci\u00f3n tendr\u00eda que haber sido cr\u00edtica (no paternalista), situando correctamente al lector enfrente del documento.<\/p>\n<p>70 [Algunas buenas cosas del Sant Jordi] Nos parece una nota desafortunada: una rese\u00f1a de los premios de Santa Ll\u00facia tiene que ser m\u00e1s ajustada.<\/p>\n<p>79. Felicidades por la iniciativa. \u00a1Que se repita!<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a>9. Nota autocr\u00edtica sobre <em>Nous horitzons<\/em><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Con fecha 3 de julio de 1967, Sacrist\u00e1n \u2013con su nombre clandestino de Ricardo, siendo entonces director de la publicaci\u00f3n\u2013 escrib\u00eda a la direcci\u00f3n del PSUC la siguiente nota.<\/span><\/p>\n<p>La temporada ya dedicada al trabajo para <em>NH<\/em> en su nueva organizaci\u00f3n (oto\u00f1o, invierno y primavera) es lo suficientemente larga para permitir un primer balance. A primera vista \u2013y por no olvidar los hechos positivos\u2013, parece que este trabajo vaya por buen camino: se enviaron abundantes materiales para los n\u00fameros 9 y 10<sup>1<\/sup>, y el viernes 23 de junio han salido 67 p\u00e1ginas para el n\u00ba 11. Adem\u00e1s, esas 67 p\u00e1ginas est\u00e1n ya bastante planeadas desde los dos puntos de vista principales: contenido de los trabajos hechos por colaboradores nuestros y elecci\u00f3n, para fines de propaganda eficaz, de colaboradores muy externos y hasta resentidos contra nosotros. Es importante publicar estas cosas tal cual, sin comentarlas, criticarlas ni menos refutarlas en el mismo n\u00famero. Por lo dem\u00e1s, la m\u00e1s hiriente de ellas \u2013el reproche que nos hace Joan Fuster de no haber divulgado la obra de Gramsci\u2013 se refuta sola en un n\u00famero con tanto espacio dedicado a ese autor. Propagand\u00edsticamente, es m\u00e1s eficaz que cualquier comentario nuestro.<\/p>\n<p>Pero aunque a primera vista se puedan registrar algunos progresos, el hecho es que los problemas de fondo siguen casi sin tocar. Esos problema son:<\/p>\n<p>1\u00ba. <em>El n\u00facleo de redacci\u00f3n <\/em>barcelon\u00e9s sigue sin ser propiamente una redacci\u00f3n. Esto es: no ha conseguido a\u00fan hacer contribuir de un modo apreciable a otros camaradas con capacidad de escritores. M\u00e1s bien ha funcionado como un grupo de autores, no como una redacci\u00f3n.<\/p>\n<p>2\u00ba. La <em>cr\u00f3nica catalana<\/em>, que es el principal tema que habr\u00eda que cultivar aqu\u00ed, sigue a\u00fan sin solucionarse. Ni siquiera hemos conseguido planearla sobre el papel, pero en serio y con detalle.<\/p>\n<p>3\u00ba. La <em>distribuci\u00f3n<\/em> no ha recibido casi ning\u00fan apoyo serio del n\u00facleo de redacci\u00f3n. Todo se ha reducido a unas 12 suscripciones, de las cuales no hemos cobrado, adem\u00e1s, m\u00e1s que 4.<\/p>\n<p>4\u00ba. <em>La colaboraci\u00f3n con el n\u00facleo de fuera<\/em> sigue siendo muy escasa. No se ha conseguido resolver a\u00fan el problema de la intervenci\u00f3n de Vernet [Francesc Vallverd\u00fa] en ello, que es por ahora el m\u00e1s capacitado. Y la cosa tiene cierta importancia porque el n\u00ba 9 ha suscitado protestas por faltas de sintaxis y (dicen) de ortograf\u00eda.<\/p>\n<p>5\u00ba. <em>La colaboraci\u00f3n con R [Realidad] y NB [Nuestra Bandera]<\/em> ha sido nula.<br \/>\nDurante la \u00faltima semana de junio (el 24) y todo el mes de julio vamos a tener una serie de reuniones exclusivamente dedicadas a esas deficiencias. En medio intercalaremos otras (desde el 10 de julio) para empezar a preparar el n\u00ba 12. En septiembre pensamos cerrar el 12 y en noviembre el 13. La reuni\u00f3n m\u00e1s inmediata sobre el tema de organizaci\u00f3n del trabajo se dedicar\u00e1 al problema de la cr\u00f3nica catalana.<\/p>\n<p>Una de las deficiencias de la redacci\u00f3n no va a poder resolverse en serio si no es mediante una reorganizaci\u00f3n de intelectuales de la que hablo en otra nota. En realidad, no hay en la redacci\u00f3n m\u00e1s que dos \u2013Rossell [Josep Fontana] y Ricardo [el propio Sacrist\u00e1n]\u2013 que podamos tener presente <em>NH<\/em> como principal trabajo nuestro de P. Los dem\u00e1s tienen los minutos contados por la gran cantidad de reuniones que est\u00e1n obligados a realizar.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Nota<br \/>\n<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup> Sacrist\u00e1n fue cr\u00edtico respecto al contenido de este n\u00famero de <em>Nous Horitzons<\/em>. Una breve nota de 18 de octubre de 1967 enviada a la direcci\u00f3n del PSUC, se iniciaba del modo siguiente: \u00abUna breve nota (la ocasi\u00f3n me coge de sorpresa y en este momento no tengo tiempo para nada m\u00e1s) acerca de lo malo del n\u00famero 10 (solo de lo malo que me perece verdaderamente grave y digno de evitarse)\u2026 El otro punto que me parece necesitado de correcci\u00f3n es el hecho de escribir sobre la Revoluci\u00f3n de Octubre (en una revista trimestral y de cultura) de un modo meramente global y sentimental, y sin m\u00e1s finalidad que dar un resumen brev\u00edsimo de l\u00ednea pol\u00edtica. El tema merecer\u00eda m\u00e1s respeto. Me disculpo demandar s\u00f3lo esos gritos y agradezco de paso las valiosas p\u00e1ginas de Vidiella, que son en mi opini\u00f3n lo que da valor al n\u00famero (especialmente las primeras tres p\u00e1ginas y media, propiamente de memorias)\u2026\u00bb. Gregorio L\u00f3pez Raimundo respondi\u00f3 a esta nota de Sacrist\u00e1n, quien a su vez explic\u00f3 con m\u00e1s detalle su posici\u00f3n en carta de 4 de diciembre de 1967.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"10\"><\/a>10. Comentarios al suplemento de <em>Veritat <\/em>de octubre de 1969 sobre problemas de editoriales<\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Nota de uso interno firmada por La C. de <em>N.H.<\/em> Conjeturamos la autor\u00eda de Sacrist\u00e1n (tras una m\u00e1s que probable discusi\u00f3n colectiva). Francesc Vallverd\u00fa pudo ser el traductor del texto al catal\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p>En principio es positivo que una publicaci\u00f3n nuestra se enfrente con un tema pr\u00e1ctico de la lucha pol\u00edtica sin limitarse a informar y a lanzar inmediatamente consignas, sino intentando hacer tambi\u00e9n un cierto an\u00e1lisis. Por esta raz\u00f3n, las diferentes objeciones cr\u00edticas que hemos de presentar al art\u00edculo \u00abLa lucha de Salvat\u00bb no deben esconder nuestra opini\u00f3n de que intentos de este tipo tendr\u00edan que ser m\u00e1s frecuentes en nuestras publicaciones.<\/p>\n<p>Sin embargo, el art\u00edculo tiene, en nuestra opini\u00f3n, un defecto pol\u00edtico y otros de naturaleza m\u00e1s bien te\u00f3rica.<\/p>\n<p>El defecto pol\u00edtico es la aparici\u00f3n repetida de frases o maneras de decir que hacen pensar al lector en un animadversi\u00f3n personal de la revista contra determinados individuos.<\/p>\n<p>Los errores de concepto, o \u00abte\u00f3ricos\u00bb, son de diversa importancia. Los principales que vemos quedan descritos a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>1\u00ba. No es posible construir una simple relaci\u00f3n de analog\u00eda social y pol\u00edtica entre casos tan diferentes como los de Salvat, Nova Terra, Lumen, Ediciones de Cultura Popular, Edici\u00f3n de Materiales, Edicions 62.<\/p>\n<p>2\u00ba. El hecho de dar ya como realizada la transformaci\u00f3n de la posici\u00f3n de los intelectuales en la sociedad es un error que puede perjudicar la comprensi\u00f3n de las correlaciones de fuerzas presentes.<\/p>\n<p>3\u00ba. Pensar que el inter\u00e9s de la capa superior de la clase dominante en el campo de la edici\u00f3n era antes nada m\u00e1s que comercial y que ahora ser\u00eda tambi\u00e9n ideol\u00f3gico es invertir literalmente la situaci\u00f3n: antes la edici\u00f3n era un negocio muy reducido y, como tal, el capital financiero se interesaba principalmente por razones de lucha ideol\u00f3gica; ninguna gran firma burguesa se interesaba por la edici\u00f3n; el \u00fanico ejemplo de una empresa importante dedicada a editar, la Papelera espa\u00f1ola, era una excepci\u00f3n que se explica f\u00e1cilmente. La gran novedad, contra lo que dice <em>Veritat<\/em>, es que hoy, sin dejar de ser la gran arma ideol\u00f3gica que es desde el siglo XVI, el libro ha empezado a ser un buen negocio, una posibilidad seria de valorizar capitales. (Salvat no es un mal ejemplo, precisamente\u2026)<\/p>\n<p>4\u00ba. El mundo del intelectual tradicional no era nada \u00abid\u00edlico\u00bb, contra lo que se\u00f1ala <em>Veritat<\/em> (ejemplos: en la cultura castellana el hambre de Valle-Incl\u00e1n, la vida de Antonio Machado, etc). En esta afirmaci\u00f3n parece que haya una generalizaci\u00f3n de la vida realmente \u00abid\u00edlica\u00bb del antiguo catedr\u00e1tico, y en parte tambi\u00e9n moderno. Mucho m\u00e1s \u00abid\u00edlica\u00bb que la vida de viejos escritores es la de algunas capas profesionales de hoy, como los arquitectos, los ingenieros industriales situados, los m\u00e9dicos y los abogados que en ejercicio libre de su profesi\u00f3n llevar a conseguir un \u00e9xito ya no extraordinario sino medio (algunos calculan que este \u00e9xito medio significa para los m\u00e9dicos m\u00e1s de 70.000 pesetas mensuales). En este mismo contexto, la idea que, antes, el intelectual estaba dedicado a vender \u00abun libro acabado, que le comportaba una satisfacci\u00f3n a nivel intelectual\u00bb no se corresponden con la realidad.<\/p>\n<p>Como muchos escritos de grupos extremistas u oportunistas, este art\u00edculo tiene una buena parte de pseudo-teor\u00eda. Pero no se tata de condenar el intento. Al contrario, es necesario aplaudir que se haya iniciado el camino, y es de desear que los pasos siguientes sean recorridos con m\u00e1s serenidad, pero sin volver a una prensa de meras consignas, una prensa que, a d\u00eda de hoy, tendr\u00eda una repercusi\u00f3n muy escasa entre los intelectuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Estimados lectores, queridos amigos y amigas: Seguimos con la serie de materiales<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17574,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,26,10,1548],"tags":[2198],"class_list":["post-17569","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-historia-del-comunismo","category-manuel-sacristan","category-politica","tag-centenario-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17569","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17569"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17569\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17582,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17569\/revisions\/17582"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17574"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17569"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17569"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17569"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}