{"id":17623,"date":"2025-04-09T05:00:00","date_gmt":"2025-04-09T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17623"},"modified":"2025-04-09T04:05:37","modified_gmt":"2025-04-09T03:05:37","slug":"esbozo-para-una-historia-de-la-comuna-de-marsella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17623","title":{"rendered":"Esbozo para una historia de la Comuna de Marsella"},"content":{"rendered":"<p><i>Jean-Claude Izzo es conocido sobre todo por sus novelas polic\u00edacas, entre ellas <\/i>Total Kh\u00e9ops<i>, el primer volumen de la famosa \u00abtrilog\u00eda marsellesa\u00bb publicada a finales de los noventa.<\/i> Sin embargo<i>, el nativo de la ciudad, que dec\u00eda estar \u00ab<\/i>irremediablemente del lado de los pobres, los olvidados, los desfavorecidos<i>\u00bb, tambi\u00e9n se interes\u00f3, como pionero, por la Comuna de Marsella. En 1971, public\u00f3 una serie de art\u00edculos en <\/i>La Marseillaise<i>, diario del que fue redactor jefe durante un tiempo, para celebrar el centenario del levantamiento.<\/i> <em>M\u00e1s de cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, su texto, que publicamos, conserva toda su vivacidad. Primera parte de nuestra serie dedicada al acontecimiento.<\/em><\/p>\n<div>[\u2026] Proclamada el 23 de marzo de 1871, la Comuna [de Marsella] ten\u00eda antecedentes; una primera Comuna hab\u00eda tenido lugar el 1<sup> de<\/sup> noviembre de 1870. Por lo tanto, nos correspond\u00eda reconstruir esos grandes d\u00edas revolucionarios, as\u00ed como esbozar el retrato de esos hombres que, en el seno de la ciudad de Marsella, supieron luchar por la Rep\u00fablica y la democracia. Este movimiento regional, y no regionalista, merece toda nuestra atenci\u00f3n por su originalidad. De hecho, como se\u00f1al\u00f3 Karl Marx, desde el oto\u00f1o de 1870, despu\u00e9s del 4 de septiembre, la Comuna \u00ab<i>ya se hab\u00eda emprendido en las grandes ciudades del pa\u00eds<\/i>\u00bb, y precis\u00f3 que se hab\u00eda \u00ab<i>intentado primero en las ciudades del sur de Francia<\/i>\u00bb. [&#8230;]<\/p>\n<p><strong>Un basti\u00f3n republicano<\/strong><\/p>\n<p>Surge una pregunta de inmediato. \u00bfPor qu\u00e9 en 1870-1871 Marsella se encuentra, por as\u00ed decirlo, en el mismo plano revolucionario que Lyon y Par\u00eds, cuando hasta ese momento su tradici\u00f3n revolucionaria era infinitamente menos rica que la de estas dos ciudades? Hay varias razones.<\/p>\n<p>Durante el Segundo Imperio, Marsella es la ciudad que registra el mayor flujo de poblaci\u00f3n: 195 000 habitantes en 1851 y 313 000 en 1872. Su comercio se beneficia bajo Napole\u00f3n III de las relaciones comerciales cada vez m\u00e1s activas de la metr\u00f3poli con Argelia. La gran industria se desarrolla all\u00ed y con ella una burgues\u00eda industrial; con ella tambi\u00e9n un \u00abun nuevo proletariado de origen campesino y miserable\u00bb, cuya educaci\u00f3n pol\u00edtica est\u00e1 por hacer, pero que llevar\u00e1 a cabo en\u00e9rgicas huelgas contra el empeoramiento de sus condiciones de vida (entre otras, de abril de 1867 a enero de 1868, las huelgas en las cuencas mineras de Fuveau, Gr\u00e9asque, Gardanne, Auriol, La Bouilladisse).<\/p>\n<p>Marsella no es, sin embargo, una \u00abciudad roja\u00bb. A lo sumo, es un basti\u00f3n republicano. Por ejemplo, en Marsella no hubo en 1848 enfrentamientos violentos entre el proletariado y la burgues\u00eda, como fue el caso en Par\u00eds, lo que provoc\u00f3 una ruptura definitiva con la pr\u00e1ctica de la colaboraci\u00f3n de clases. En cambio, la peque\u00f1a y mediana burgues\u00eda se separar\u00e1 gradualmente de su clase. Porque si el feudalismo financiero est\u00e1 satisfecho con el Imperio, que le proporciona amplios beneficios, la peque\u00f1a y mediana burgues\u00eda constituir\u00e1 una fuerza de oposici\u00f3n al r\u00e9gimen, dando as\u00ed cuerpo al radicalismo marsell\u00e9s.<\/p>\n<p>Los radicales, que r\u00e1pidamente ganaron influencia entre la poblaci\u00f3n, infligir\u00edan a la gobierno una primera y contundente derrota. En mayo y junio de 1869, en las elecciones legislativas, dos declarados adversarios del Imperio, Gambetta y Esquiros, fueron elegidos triunfalmente. Sin embargo, junto a los radicales, aparece una nueva forma de oposici\u00f3n, el proletariado, que se organiza en la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores (AIT). Desde 1864, la Internacional re\u00fane a los elementos m\u00e1s conscientes de la clase trabajadora. Se crean secciones en todas las grandes ciudades: en Par\u00eds, con Varlin y Beno\u00eet Malon; en Ruan, con Aubray; en Lyon, con A. Richard; y en Marsella con Andr\u00e9 Bastelica, de 23 a\u00f1os.<\/p>\n<div>Fundada en 1867, la secci\u00f3n marsellesa de la Internacional [<i>AIT, nota del editor<\/i>], tras un comienzo bastante lento, se extendi\u00f3 r\u00e1pidamente y pronto cont\u00f3 con 4500 miembros agrupados en veintisiete corporaciones obreras. Se afirm\u00f3 como una de las mejor organizadas de Francia. Dirigida por obreros de la peque\u00f1a industria, artesanos, un tapicero, un empleado, un barnizador, un panadero, un profesor y el propio Bastelica, que fue sucesivamente empleado comercial, tip\u00f3grafo y periodista de talento, la secci\u00f3n, al tiempo que intentaba organizar a la clase trabajadora, manten\u00eda una agitaci\u00f3n pol\u00edtica permanente en el seno del proletariado.<\/p>\n<p>Muy pronto hubo unidad de acci\u00f3n entre los radicales y los internacionalistas, y esto fue posible por las razones que hemos visto anteriormente. Esta unidad llegar\u00e1 hasta la creaci\u00f3n de una organizaci\u00f3n com\u00fan a las dos organizaciones: la Liga del Midi. \u00bfQui\u00e9n estaba al servicio de qui\u00e9n? En 1870, Bastelica le escribe a Varlin: \u00ab<i>Nuestros radicales est\u00e1n cayendo, cayendo.<\/i> <i>La marea baja de la opini\u00f3n pronto dejar\u00e1 al descubierto el casco destartalado de estos viejos carromatos.<\/i>\u00bb No ser\u00e1 exactamente as\u00ed. Bastelica hab\u00eda subestimado la fuerza y la audacia del radicalismo marsell\u00e9s, cuya t\u00e1ctica deb\u00eda servir sobre todo como aval ante las masas. Esto quedar\u00e1 claro durante las dos Comunas.<\/p>\n<p><strong>Una revoluci\u00f3n latente<\/strong><\/p>\n<p>El primer gran enfrentamiento entre el r\u00e9gimen imperial y la oposici\u00f3n fue provocado por el asesinato en Par\u00eds del periodista Victor Noir por el pr\u00edncipe Pierre Bonaparte, el 8 de enero de 1870. En cuanto Marsella se enter\u00f3 de la noticia, se llen\u00f3 de gritos hostiles al Imperio. El 10 de enero, una poderosa manifestaci\u00f3n de m\u00e1s de 1200 personas, con banderas rojas a la cabeza, recorri\u00f3 las calles de la ciudad. Se cant\u00f3 <i>La Marsellesa<\/i>. Se reclam\u00f3 la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Era un presagio de los acontecimientos que estaban por venir. Tras el plebiscito del 8 de mayo de 1870, la feroz oposici\u00f3n de los marselleses al Imperio se hizo a\u00fan m\u00e1s evidente. \u00ab<i>S\u00f3lo con Par\u00eds, Marsella hab\u00eda votado en contra del Imperio, con 59 882 votos en contra y 39 531 a favor<\/i>\u00bb. El gobierno se preocup\u00f3 por estos resultados. El jefe del gobierno, \u00c9mile Ollivier, telegrafi\u00f3 al mismo tiempo al fiscal general de Aix: \u00ab<i>\u00bfSe ha capturado la Internacional en Marsella? Seguro que existe. Me dicen que las reuniones de Marsella son intolerables por su violencia. No dude en dar un ejemplo, y sobre todo golpee en la cabeza.<\/i>\u00bb Pero la cabeza, Bastelica, ya se hab\u00eda refugiado en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Para la AIT, desorganizada por un momento, el golpe no fue tan grave. La revoluci\u00f3n marsellesa se desarrollaba mucho m\u00e1s r\u00e1pido que la represi\u00f3n imperial. Por eso Marsella estar\u00e1 a la vanguardia de la revoluci\u00f3n que estallar\u00e1 en Francia. Se levantar\u00e1 la primera.<\/p>\n<div class=\"img-preview-wrapper\"><\/div>\n<div>El 7 y 8 de agosto, al d\u00eda siguiente de la cat\u00e1strofe de Forbach, estalla una manifestaci\u00f3n popular de una magnitud sin precedentes: 40 000 personas dirigidas por Naquet, Bouchet, Rouvier y Cr\u00e9mieux \u2014los cuatro radicales\u2014 se re\u00fanen frente a la prefectura e intentan ocuparla. Pero el enorme edificio \u00ab<i>hostil y cerrado<\/i>\u00bb no cede. Por la noche, la detenci\u00f3n de Naquet lleva la ira de los manifestantes al l\u00edmite. R\u00e1pidamente, radicales y socialistas se re\u00fanen en la calle Vacon y forman un comit\u00e9 central de acci\u00f3n. Y al d\u00eda siguiente, asaltan el ayuntamiento y entran en \u00e9l. Se constituye un comit\u00e9 revolucionario, compuesto por los radicales Cr\u00e9mieux, el abogado Giraud, Cabasse, Tardif, Granet, el joven y ardiente poeta Clovis Hugues, los periodistas Sorbier y Elbert y los internacionalistas Al\u00e9rini, Combes, Matheron, Bosc, Gilbert Borde y Conteville.<\/div>\n<p>Este comit\u00e9 no iba a durar m\u00e1s que unas horas (en cierto modo se hac\u00eda eco del intento de golpe de fuerza fallido por Blanqui en Par\u00eds). Una vigorosa carga policial puso las cosas en su sitio muy r\u00e1pidamente. Y la multitud, cansada de las vacilaciones del comit\u00e9, que no hab\u00eda tomado ninguna decisi\u00f3n, se dej\u00f3 dispersar. Los insurgentes, que por cierto solo se hab\u00edan presentado como \u00ab<i>representantes de la patri\u00f3tica ciudad de Marsella<\/i>\u00bb, invocaron como explicaci\u00f3n solo un profundo deseo de reorganizar el ayuntamiento y la Guardia Nacional. Los jefes insurgentes, unos treinta, fueron encarcelados en las mazmorras del fuerte Saint-Jean. El movimiento hab\u00eda comenzado. El 10 de agosto, con el reemplazo del prefecto, se proclam\u00f3 el estado de sitio de Marsella. Pero los tiempos turbulentos que las circunstancias pol\u00edticas y los infortunios de la patria hab\u00edan hecho surgir, dar\u00edan a la AIT la oportunidad de desempe\u00f1ar su papel de impulso de las fuerzas revolucionarias.<\/p>\n<p>El 4 de septiembre, Marsella se enter\u00f3 el mismo d\u00eda de la desastrosa batalla de Sed\u00e1n y la captura del emperador, y por la noche, hacia las 22:00, de la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica y la formaci\u00f3n de un gobierno de defensa nacional.<\/p>\n<p>Era demasiado para la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>20 000 personas, tras liberar a los prisioneros de agosto, invaden la prefectura, obligando esta vez al prefecto y a su familia a huir. Ante esta explosi\u00f3n popular, los internacionalistas, para evitar el saqueo, se constituyen \u2014espont\u00e1neamente\u2014 en Guardia Civil, bajo la direcci\u00f3n de Combes, Matheron, Gavard y uno de los jefes de la secci\u00f3n parisina de la Internacional, Edmond Megy. Por su parte, preocupado por mantener el orden, el alcalde republicano Bory pide a Labadi\u00e9, concejal, que asuma las funciones de prefecto interino. En la prefectura se instala una comisi\u00f3n departamental nacida de la fusi\u00f3n del municipio y un comit\u00e9 de salvaci\u00f3n p\u00fablica, creado la v\u00edspera en el peri\u00f3dico <i>Le Peuple<\/i>. Dos internacionalistas participan en ella: Delpech y Baume.<\/p>\n<p>Pero el poder revolucionario est\u00e1 en la calle. Es el que representa la Guardia C\u00edvica \u2014a la vez polic\u00eda y ej\u00e9rcito\u2014 compuesta por obreros, en su mayor\u00eda miembros de la Internacional. Y pronto se producir\u00e1 una ruptura, debido a la bandera roja izada en la prefectura, entre la Internacional en la calle, los radicales mayoritarios en la comisi\u00f3n y los moderados, Bory, Labadi\u00e9 y Tourel, que se replegar\u00e1n en el ayuntamiento.<\/p>\n<p>Es entonces cuando llega Alphonse Esquiros. Nombrado administrador superior de Bouches-du-Rh\u00f4ne, entra en Marsella el 7 de septiembre. Es aclamado tanto por la guardia civil como por la comisi\u00f3n y el municipio. Aunque delegado por Gambetta, Esquiros pronto se distanciar\u00e1 del gobierno. Detestaba a los republicanos moderados.<\/p>\n<div>El 8 de septiembre, en colaboraci\u00f3n con la comisi\u00f3n departamental, Esquiros forma un comit\u00e9 local de defensa nacional. No innovaba. Estos comit\u00e9s exist\u00edan en toda Francia. Sin embargo, la diferencia es que, a diferencia de Par\u00eds y otras ciudades de provincia, Marsella y el sur de Francia no estaban bajo la ocupaci\u00f3n prusiana. El comit\u00e9 en la \u00abzona libre\u00bb pod\u00eda tomar un rumbo completamente diferente al del resto del pa\u00eds. Adem\u00e1s, el poder pol\u00edtico y jur\u00eddico nacional ya estaba en manos de la alta burgues\u00eda, que ten\u00eda prisa por \u00abvender\u00bb Francia a Bismarck con el \u00fanico prop\u00f3sito de salvar sus privilegios.<\/div>\n<p>Bastelica, que hab\u00eda regresado de Espa\u00f1a tras la ca\u00edda del Imperio, era el m\u00e1s consciente de esta situaci\u00f3n objetiva y del potencial revolucionario que exist\u00eda en el sur. Se lleg\u00f3 a un acuerdo t\u00e1ctico entre Esquiros, Cr\u00e9mieux y \u00e9l. Y, codo con codo, tras enviar un ultim\u00e1tum al gobierno provisional, inauguraron en Marsella una pol\u00edtica democr\u00e1tica de defensa nacional en colaboraci\u00f3n con todos los estratos de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Bastelica era amigo de Bakunin. Tambi\u00e9n era su \u00e9mulo, es decir, partidario de la revoluci\u00f3n \u00abantiautoritaria\u00bb que abolir\u00eda inmediatamente cualquier forma de Estado y, por tanto, cualquier organizaci\u00f3n pol\u00edtica de la sociedad. En el congreso de la AIT, en Berna, en 1868, apareci\u00f3 como el l\u00edder de esta tendencia opuesta a la de Marx. Los acontecimientos de Marsella le llevar\u00e1n a modificar su posici\u00f3n. Se lo explicar\u00e1 a A. Richard: \u00ab<i>No debemos mostrarnos indiferentes a la soluci\u00f3n pol\u00edtica del problema social: por el contrario, debemos tender a captar su direcci\u00f3n<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p><strong>La Liga du Midi<\/strong><\/p>\n<p>Bastelica compartir\u00e1 esta direcci\u00f3n pol\u00edtica con Cr\u00e9mieux y Esquiros en la Liga du Midi. La constituci\u00f3n de la liga fue un hecho importante. Fue la culminaci\u00f3n del impulso patri\u00f3tico y revolucionario de la regi\u00f3n. Al agrupar a cuarenta y ocho delegados de trece departamentos, la Liga se constituy\u00f3 en un verdadero directorio regional, \u00abun <i>crisol llamado a forjar un gobierno y un ej\u00e9rcito popular<\/i>\u00bb, porque, seg\u00fan las conclusiones de la primera sesi\u00f3n de la Liga, solo el Midi libre \u00ab<i>podr\u00e1 salvar el Norte<\/i>\u00bb mediante la uni\u00f3n de \u00ab<i>todas las fuerzas del departamento<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>Solo le faltaba un programa pol\u00edtico y social. Se lo dar\u00eda el 22 de septiembre. En una regi\u00f3n presidida por Bastelica, se decidi\u00f3 \u00ab<i>el establecimiento de un impuesto de 30 millones sobre los ricos,<\/i> <i>la requisa de armas y caballos, la confiscaci\u00f3n de los bienes de los traidores y del clero, la separaci\u00f3n de la Iglesia y el Estado, el alistamiento de los sacerdotes en el ej\u00e9rcito, la depuraci\u00f3n de los funcionarios del Imperio, la libertad de prensa mediante la supresi\u00f3n de las fianzas, la elecci\u00f3n de los jueces por el pueblo, la supresi\u00f3n de las escuelas religiosas y la asignaci\u00f3n de todas sus instalaciones a las escuelas laicas<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>Era un formidable intento de organizaci\u00f3n con vistas a las luchas venideras. Los j\u00f3venes menores de 20 a\u00f1os se agruparon siguiendo el mismo modelo que la Guardia Civil, bajo la direcci\u00f3n del hijo de Esquiros y de Clovis Hugues, en la joven Legi\u00f3n Urbana. Entrenada en el manejo de armas y en el combate callejero, constituir\u00e1, junto con la Guardia Civil, una verdadera fuerza revolucionaria armada para la ciudad.<\/p>\n<div class=\"img-preview-wrapper\"><\/div>\n<div class=\"I_ZkbNhI D_FY W_6D6F\" data-test-id=\"message-view-body\">\n<div class=\"msg-body P_wpofO mq_AS\" data-test-id=\"message-view-body-content\">\n<div class=\"jb_0 X_6MGW N_6Fd5\">\n<div>\n<div id=\"yiv7545624698\">\n<div>\n<div class=\"yiv7545624698ydpfd303438yahoo-style-wrap\">\n<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<div>El programa adoptado por la Liga, aunque innovador, no deja de ser jacobino. Ser\u00e1 necesario un impulso proletario desde dentro para que el radicalismo marsell\u00e9s adopte medidas favorables a la clase obrera: alquileres no exigibles por adelantado, reducci\u00f3n a 8 horas de la jornada laboral en las minas. Bastelica, un poco demasiado seguro de su influencia sobre Esquiros y Cr\u00e9mieux, hace entonces la ida y vuelta entre Marsella y Lyon, donde, seg\u00fan A. Richard y los \u00aban\u00e1lisis\u00bb de Bakunin, la revoluci\u00f3n era ahora posible y cercana.<\/div>\n<p>Esta dispersi\u00f3n se har\u00e1 sentir en la direcci\u00f3n de la Liga. El jacobinismo pronto volver\u00e1 a tomar el control, prefiriendo la frase revolucionaria, impresa con los \u00abrecuerdos\u00bb de 1793, a las realizaciones sociales y concretas. Juzguen ustedes: \u00ab<i>Estamos dispuestos a todos los sacrificios, escriben Esquiros y Cr\u00e9mieux, y si nos quedamos solos, apelaremos a la revoluci\u00f3n, a la revoluci\u00f3n inexorable e implacable, con todos sus odios, sus ira, su fervor patri\u00f3tico. Saldremos de Marsella. Predicaremos la guerra santa<\/i>&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Por su parte, Gambetta, que se hab\u00eda convertido en ministro del Interior del gobierno de defensa nacional, pretend\u00eda acabar con la \u00ab<i>anarqu\u00eda\u00bb<\/i> marsellesa. Sin embargo, se lo pensar\u00eda dos veces. El 17 de octubre, Dufraisse fue nombrado para sustituir a Esquiros. 100 000 personas, despu\u00e9s de una reuni\u00f3n en el Alhambra, votan una moci\u00f3n de apoyo a Esquiros y luego se concentran frente a la prefectura para impedir la entrada de Dufraisse. Este \u00faltimo se asusta y vuelve a decirle a Gambetta que renuncie a su proyecto. Lo cual no era su opini\u00f3n. Y el 30 de octubre, los marselleses se enteran del nombramiento de A. Gent en lugar de Esquiros. Tambi\u00e9n se enteran de la capitulaci\u00f3n de Bazaine en Metz.<\/p>\n<p>Esta doble noticia cae sobre un polvor\u00edn. \u00abNi <i>siquiera fue un pretexto para el levantamiento contra el gobierno, fue simplemente la confirmaci\u00f3n evidente de la incapacidad del poder central que los extremistas marselleses no hab\u00edan dejado de proclamar, no provoc\u00f3 la Comuna, sino que la justific\u00f3<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>Es el mot\u00edn.<\/p>\n<p><strong>La primera Comuna<\/strong><\/p>\n<p>\u00ab<i>La multitud de ciudadanos, las organizaciones patri\u00f3ticas, Clovis Hugues al frente de su Legi\u00f3n, portando la bandera roja, marchan hacia el Ayuntamiento, que ocupan sin disparar un tiro. Los guardias nacionales, vacilantes y sin jefe, no manifestaron oposici\u00f3n alguna.<\/i>\u00bb Por la noche, el pueblo es due\u00f1o de la ciudad. En el Ayuntamiento se constituye un Comit\u00e9 de Salvaci\u00f3n P\u00fablica de cuarenta y nueve miembros. A su cabeza, Esquiros. Ya solo quedan tres internacionalistas en el comit\u00e9. Bastelica ahora solo sigue a los radicales, como lo demuestra el manifiesto del Comit\u00e9, que se limita a fijar como objetivo de su actividad \u00abla salvaci\u00f3n de la Rep\u00fablica una e indivisible\u00bb. \u00ab<i> Una f\u00f3rmula t\u00edpicamente radical que no deja lugar a las reivindicaciones obreras y omite toda condena de la burgues\u00eda como clase.<\/i> \u00bb<\/p>\n<p>Sin embargo, sobre esta base se proclama al d\u00eda siguiente, 1 de noviembre, la Comuna revolucionaria de Marsella. La Internacional sigue teniendo solo nueve representantes de treinta y cinco y, por lo tanto, sigue siendo minor\u00eda. El intrigante Cluseret est\u00e1 all\u00ed, en el momento oportuno, para ser nombrado general de la Liga du Midi. Gent no es Dufraisse. Como antiguo comisario de la Liga, no es impopular, y la poblaci\u00f3n duda en bloquearle el paso. \u00c9l no duda, entra en Marsella y, haciendo gala de valent\u00eda, entra solo en la prefectura. V\u00edctima de un atentado (fallido), se aprovecha del desconcierto que provoca este incidente para instalarse. Tambi\u00e9n se aprovechar\u00e1 del p\u00e1nico de Esquiros, cuyo hijo est\u00e1 gravemente enfermo, de la desbandada de los cabecillas de los disturbios y de la repentina desmovilizaci\u00f3n de las masas muy mal dirigidas&#8230;<\/p>\n<p>El 2 de noviembre, Gent dio un giro a la situaci\u00f3n a su favor. Cluseret huy\u00f3 sin pedir permiso: Bastelica se retira, Esquiros, afligido, permanece sumido en su dolor de padre&#8230; El acto final de esta primera Comuna abortada es revelador de la confusi\u00f3n general: el 4 de noviembre, los elementos burgueses de la Guardia Nacional rodean el Ayuntamiento, todav\u00eda en manos de los \u00abc\u00edvicos\u00bb, y as\u00ed es como el internacional Allerini describe la escena a Bakunin: \u00ab<i>Se abrieron las puertas, hubo una escena de confraternizaci\u00f3n; obreros y burgueses se abrazaron y todos salieron juntos, se mezclaron; y, bajo la bandera de la Internacional, dieron la vuelta a la ciudad. La farsa hab\u00eda terminado.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p>Gent, un pol\u00edtico astuto, no se ganar\u00e1 la antipat\u00eda de la poblaci\u00f3n. No llevar\u00e1 a cabo ninguna persecuci\u00f3n ni detenci\u00f3n, a pesar de las protestas de una burgues\u00eda que quiere sangre. Incluso dejar\u00e1 las armas a la Guardia Civil&#8230; \u00a1Por un tiempo! H\u00e1bilmente fundida en la Guardia Nacional y luego neutralizada, ser\u00e1 disuelta al igual que la Liga del Sur. \u00ab<i>Nada queda \u2014salvo la desilusi\u00f3n de las masas\u2014 de la primera Comuna de Marsella<\/i>\u00bb. La conclusi\u00f3n de estos acontecimientos la tomaremos prestada de Al\u00e9rini, cuyo juicio nos parece v\u00e1lidamente fundado: \u00abLo que <i>falta es un estado mayor. De ah\u00ed la desorganizaci\u00f3n total. La Comuna revolucionaria hab\u00eda empezado bien. Pero desde los primeros disparos, se acab\u00f3. Era a ver qui\u00e9n desaparec\u00eda primero. Bastelica se retir\u00f3; Combes se retir\u00f3.<\/i> <i>Nadie quiere aceptar la responsabilidad.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p><strong>Tomen sus fusiles<\/strong><\/p>\n<p>Las elecciones municipales seguir\u00e1n, luego las legislativas, el 8 de febrero de 1871. Breves, sin alboroto, pero falseadas por Gent, que hace votar a los no inscritos, dan una mayor\u00eda conservadora y \u00abpacifista\u00bb a la Asamblea. Estas elecciones, que no reflejaban en absoluto los acontecimientos pasados y menos a\u00fan las fuerzas presentes, desmovilizaron a las masas. La secci\u00f3n marsellesa de la Internacional utiliz\u00f3 entonces la \u00faltima arma en su poder: la huelga, la \u00fanica que pod\u00eda mantener la cohesi\u00f3n y la combatividad de la clase obrera. El 10 de marzo, el puerto estaba en huelga, \u00ab<i>el 17, las calles dejaron de barrerse.<\/i> <i>El 18, huelga de conductores&#8230; los panaderos pararon el 21&#8230; El 22, los estibadores&#8230;<\/i>\u00bb<\/p>\n<p>Era una \u00abpesada calma\u00bb de preocupaci\u00f3n y tensi\u00f3n, como la que reinaba en Par\u00eds, al d\u00eda siguiente del asedio, estaba llena de fiebre y resentimiento. Pero el 22, Marsella vuelve a retumbar con el fragor de la guerra. \u00ab<i>El advenimiento de los reaccionarios, el nombramiento de Thiers, la paz chapucera y vergonzosa, la monarqu\u00eda vislumbrada, los desaf\u00edos y las derrotas, la valiente ciudad lo hab\u00eda sentido todo tan intensamente como Par\u00eds.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p>La noticia del 18 de marzo prendi\u00f3 la mecha.<\/p>\n<p>En medio de la efervescencia general, Gaston Cr\u00e9mieux declara en el Eldorado, ante un millar de personas: \u00ab<i>El gobierno de Versalles ha levantado su bast\u00f3n contra lo que llama el levantamiento de Par\u00eds; pero se le ha roto en las manos y la Comuna ha salido de \u00e9l&#8230; Juremos que estamos unidos para defender el gobierno de Par\u00eds, el \u00fanico que reconocemos.<\/i>\u00bb Marsella proclamaba as\u00ed su segunda Comuna.<\/p>\n<p>Aplastada desde el 4 de abril por el general Espivent de la Villeboinet, \u00ab<i>legitimista, obtuso, devoto atontado, general de antesala<\/i>\u00bb, dur\u00f3 solo trece d\u00edas, pero fue \u00ab<i>el m\u00e1s poderoso y largo de los levantamientos de provincia<\/i>\u00bb. A pesar de las huelgas, el 21, el prefecto, el contraalmirante Cosmier telegrafi\u00f3 a Par\u00eds: \u00ab<i>Marsella est\u00e1 tranquila<\/i>\u00bb. El 22, al terminar su discurso en el Eldorado, Cr\u00e9mieux exclam\u00f3: \u00ab<i>Vuelvan a casa, tomen sus fusiles, no para atacar, sino para defenderse<\/i>\u00bb. Era un verdadero llamamiento a las armas. Las palabras de Cr\u00e9mieux sin duda superaron su pensamiento. Pero el p\u00fablico ya gritaba un\u00e1nimemente: \u00ab\u00a1<i>Viva Par\u00eds!<\/i>\u00bb El movimiento se ha iniciado de nuevo. Ser\u00e1 irreversible.<\/p>\n<p>Cosmier, alarmado por los acontecimientos, presiona para que se celebren manifestaciones. Convoca a la Guardia Nacional e intenta provocar una contramanifestaci\u00f3n. Nadie responde a su llamada. Cuando se da cuenta de su error, ya es demasiado tarde. El 23 por la ma\u00f1ana, Marsella est\u00e1 en pie de guerra. Los batallones populares, la Guardia Nacional, los c\u00edvicos, los francotiradores y los garibaldianos desfilan por las principales arterias de la ciudad. El consejo municipal se asusta. En su nombre, Labadi\u00e9, haciendo malabarismos con las frases, desautoriza a Versalles y \u00ab<i>conden\u00f3 con todas sus fuerzas lo que estaba sucediendo en Par\u00eds<\/i>\u00bb. Fuera, las tropas pisan fuerte, se impacientan y, finalmente, cansadas de esperar seis horas, se ponen en marcha, marchan hacia la prefectura y la ocupan. En medio del tumulto, se forma una comisi\u00f3n de doce miembros. Una vez m\u00e1s, se encuentran codo con codo los radicales y los internacionalistas: Cr\u00e9mieux, Job, \u00c9tienne y Al\u00e9rini, Maviel, Gaillard, a los que se unieron delegados del Club de la Guardia Nacional y del consejo municipal. Estos, por cierto, no mostraron ning\u00fan entusiasmo.<\/p>\n<p>Cosmier, por su parte, bajo la presi\u00f3n popular, quiere firmar su renuncia. M\u00e9gy se opone, prefiriendo mantenerlo como reh\u00e9n. El \u00fanico poder que a\u00fan existe es el consejo municipal. Cr\u00e9mieux se dirige a \u00e9l por segunda vez: \u00ab<i>Venga lo antes posible a ayudarnos a constituir una administraci\u00f3n provisional\u00bb.<\/i> Sin comprometer su responsabilidad, y de manera ambigua, el consejo acept\u00f3 (de hecho, Job tuvo que ir con soldados armados para animarles a aceptar la invitaci\u00f3n de Cr\u00e9mieux). La comisi\u00f3n hizo entonces p\u00fablico que concentraba en sus manos todos los poderes.<\/p>\n<p><strong>La experiencia del poder<\/strong><\/p>\n<p>El d\u00eda 24, la ciudad entera est\u00e1 en manos del pueblo. \u00ab<i>Este completo triunfo volvi\u00f3 locos a los m\u00e1s fervientes.<\/i>\u00bb Los ciudadanos enarbolan la bandera roja y acosan a la comisi\u00f3n, que les parece tibia. Los republicanos peque\u00f1oburgueses consideran peligrosa la bandera roja. La comisi\u00f3n duda. Para obtener m\u00e1s informaci\u00f3n, env\u00edan a Cartoux a Par\u00eds. Mientras tanto, Cr\u00e9mieux hace izar en la prefectura, entre la bandera roja y la tricolor, la bandera negra. No en nombre de la anarqu\u00eda, sino para zanjar la discusi\u00f3n y para \u00ab<i>significar el duelo de la patria<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>La AIT ocupa posiciones de primer orden: la estaci\u00f3n de tren, el puerto del que Lombard es capit\u00e1n, Pacini es comisario central de polic\u00eda, M\u00e9gy, Matheron, Bonafoux est\u00e1n al frente de la guardia civil. Bosc dirige una compa\u00f1\u00eda de guardias nacionales. Sin embargo, y aunque los radicales Job y \u00c9tienne se alinean con las posiciones de la Internacional, la mayor\u00eda en la comisi\u00f3n sigue siendo de los radicales. Bastelica ya no est\u00e1 para restablecer el equilibrio y organizar. La organizaci\u00f3n entera se basa en Cr\u00e9mieux. \u00c9l no es un revolucionario feroz. Su \u00fanica preocupaci\u00f3n es ver la Comuna instalarse en Marsella, regularizar el movimiento en un clima de confianza y calma. Denunciar\u00e1 a los extremistas, se levantar\u00e1 contra la detenci\u00f3n innecesaria de rehenes, contra el desorden&#8230; Pronto ser\u00e1 sospechoso, al igual que Bouchet, que lo apoya.<\/p>\n<p>La noche del 24, Bouchet dimite. Al d\u00eda siguiente, vuelve a su puesto, pero la situaci\u00f3n se deteriora. Las otras comunas de provincia ya empiezan a flaquear. El consejo municipal, que en ning\u00fan momento se hab\u00eda posicionado abiertamente a favor de la Comuna, toma distancia. Se declara la \u00fanica autoridad existente y el 26 la comisi\u00f3n queda aislada. \u00ab<i>Nadie se armaba contra ella, nadie se un\u00eda a ella.<\/i>\u00bb Esa misma noche, el general Espivent, que imitando la actitud de Thiers hab\u00eda huido con los funcionarios y las tropas leales a Aubagne (\u00a1un peque\u00f1o Versalles!), declara el departamento en estado de guerra y se prepara para invadir Marsella. La confusi\u00f3n reina cada vez m\u00e1s en la ciudad y en el seno de la comisi\u00f3n. \u00ab<i>Es curioso, en este sentido, constatar la parad\u00f3jica posici\u00f3n de estos diversos poderes que coexist\u00edan sin chocar, sin estar separados ni siquiera por una barrera te\u00f3rica.<\/i> <i>Espivent hab\u00eda abandonado Marsella cuando podr\u00eda haber restablecido el orden con sus tropas, y Cr\u00e9mieux podr\u00eda haber ocupado Aubagne con los garibaldianos y los francotiradores que, en su buena fe, hab\u00eda omitido constituir en batallones organizados.<\/i><\/p>\n<p>Y esta especie de tregua, nacida de la confusi\u00f3n o de la espera, persistir\u00e1 hasta el 4 de abril. El 30, la Comuna de Par\u00eds delega a tres de sus miembros para que tomen la direcci\u00f3n del movimiento: Amouroux, May y Landeck. Este \u00faltimo, seg\u00fan Lissagaray, no es m\u00e1s que un charlat\u00e1n de feria. Los tres no ser\u00e1n de ninguna ayuda para la Comuna de Marsella. Landeck se opondr\u00e1 a Cr\u00e9mieux y envenenar\u00e1 las relaciones entre la comisi\u00f3n y el consejo municipal. Entonces se iniciar\u00e1 una guerra de proclamas entre los dos poderes. Y la Comuna se ir\u00e1 agotando lentamente en esta \u00ab<i>est\u00e9ril sucesi\u00f3n de intrigas entre la prefectura y el ayuntamiento<\/i>\u00bb. Cr\u00e9mieux dimitir\u00e1 y luego se arrepentir\u00e1. \u00ab<i>Una vez m\u00e1s, faltan cuadros superiores. La combatividad popular contrasta con la inexperiencia, la inconstancia o la indignidad de los dirigentes.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p><strong>\u00abGloria a ti, general&#8230;\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>En Aubagne, Espivent, que nunca hab\u00eda visto a un prusiano en su vida, se dispone a jugar a ser un gran jefe militar. Sue\u00f1a con aplastar a los \u00abrojos\u00bb. El d\u00eda 3, proclama el estado de sitio, y el 4, sus hombres invaden Marsella. Se levantan barricadas. Los guardias nacionales, los civiles y los francotiradores, apoyados por la poblaci\u00f3n, oponen resistencia a las tropas leales. En los puestos avanzados de Castellane, Cr\u00e9mieux se pone en contacto con el 5<sup>o<\/sup> de Cazadores.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1les son sus intenciones? \u2014pregunta.<br \/>\n\u2014Venimos a restablecer el orden \u2014responde el oficial.<br \/>\n\u2014\u00a1\u00bfC\u00f3mo?! \u00a1\u00bfOsar\u00edais disparar contra el pueblo?!<\/p>\n<p>Y arenga a los soldados: los cazadores retroceden, sin disparar, ante la presi\u00f3n de la multitud que grita: \u00ab<i>\u00a1Viva Par\u00eds!<\/i>\u00bb y \u00ab<i>\u00a1Viva el ej\u00e9rcito!<\/i>\u00bb. Dos batallones fraternizaron, levantando sus fusiles en alto, bajo el aplauso de la multitud. Espivent, despu\u00e9s de encontrarse \u2014secamente\u2014 con Cr\u00e9mieux, da la retirada. Es solo una maniobra: \u00a1necesita sangre y ruido! En el puerto, tres barcos tienen sus ca\u00f1ones apuntando a la ciudad: La Couronne, La Magnanime y Le Renard. Espivent tambi\u00e9n hab\u00eda hecho ocupar el fuerte de Notre-Dame-de-la-Garde que Cr\u00e9mieux hab\u00eda descuidado.<\/p>\n<p>A las 10 de la ma\u00f1ana, los cazadores se ponen en marcha hacia la prefectura. Nueva confraternizaci\u00f3n. De repente, se oyen disparos. Son los grandes burgueses que, atrincherados desde el comienzo de la Comuna en la casa de los hermanos de la Doctrina Cristiana, disparan contra el pueblo y el ej\u00e9rcito, provocando la ira de unos y otros. Se inicia una lucha encarnizada a las puertas de la prefectura. Poco convencidas y con poca experiencia, las tropas de Espivent pueden ser abrumadas en cualquier momento.<\/p>\n<p>El general ordena entonces bombardear la prefectura. Las bater\u00edas del fuerte Saint-Nicolas y de Notre-Dame-de-la-Garde entran en acci\u00f3n. Desde el mediod\u00eda hasta las cinco de la tarde, cada cinco minutos caer\u00e1 un proyectil sobre el edificio. Si el disparo de Notre-Dame-de-la-Garde, rebautizada por el pueblo como Notre-Dame-de-la-Bombarde, era preciso, no lo era el del fuerte Saint-Nicolas. Este disparaba al azar, sin preocuparse por el lugar donde ca\u00eda el proyectil y por los da\u00f1os y muertes que causaba. La prefectura llevaba mucho tiempo sin disparar, pero Notre-Dame-de-la-Garde segu\u00eda siendo bombardeada. A las 7 de la ma\u00f1ana, Espivent finalmente lanz\u00f3 el asalto a la prefectura vac\u00eda. All\u00ed encontr\u00f3 a todos los rehenes sanos y salvos. En cuanto al pueblo, fue una masacre. Se desconoce el n\u00famero de muertos. Super\u00f3 al menos los ciento cincuenta.<\/p>\n<p>El 5, Espivent desfila con sus tropas por la ciudad al grito de \u00ab<i>\u00a1Viva Jes\u00fas!<\/i>\u00bb y \u00ab<i>\u00a1Viva el Sagrado Coraz\u00f3n!<\/i>\u00bb Cierra los clubes, desarma y disuelve la Guardia Nacional, establece la censura.<\/p>\n<p>\u00a1Comenzaban cinco a\u00f1os de<br \/>\norden moral!<br \/>\n\u00a1Gloria a usted, general!<br \/>\n\u00a1Salve, noble vencedor! \u00a1Ilustre conquistador!<br \/>\nEs a usted, gran h\u00e9roe, a quien la morena Marsella<br \/>\ndebe su actual descanso&#8230; y sus asesinatos.<br \/>\nEn el arte de masacrar, usted hace maravillas:<br \/>\nSalvador, esconde tus manos&#8230; \u00a1la sangre enrojece tus brazos!<br \/>\nHaz cantar a tus soldados, su voz cubre el gemido<br \/>\nde los ni\u00f1os que se oyen mezclados a tus pies&#8230;<br \/>\n\u00a1Contin\u00faa ahora tu marcha triunfal!<\/p>\n<p>La represi\u00f3n iba a caer sobre el pueblo y sus l\u00edderes. Un \u00faltimo grito de esperanza, un nuevo llamamiento a la lucha, fue lanzado el 2 de mayo por Clovis Hugues en su Carta de Marianne a los republicanos: \u00ab<i>La diosa de la gorra roja a\u00fan no ha agotado todos los rasgos que dirige contra los conspiradores mon\u00e1rquicos:<\/i> <i>La gran Marianne con coraz\u00f3n de bronce a\u00fan no se ha arrodillado ante los organizadores del traicion; las esperanzas mon\u00e1rquicas no lograr\u00e1n que se oculten los derechos del pueblo, si quieren seguir unidos, firmes y decididos, en torno a su querida Rep\u00fablica.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p>Pero es demasiado tarde. Par\u00eds tampoco durar\u00e1 mucho. [\u2026]<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"jb_0 X_6MGW N_6Fd5\">Fuente: <em>Ballast<\/em>, 5 de abril de 2025 (<a href=\"https:\/\/www.revue-ballast.fr\/esquisse-pour-une-histoire-de-la-commune-de-marseille-de-jean-claude-izzo\/\">https:\/\/www.revue-ballast.fr\/esquisse-pour-une-histoire-de-la-commune-de-marseille-de-jean-claude-izzo\/<\/a>)<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jean-Claude Izzo es conocido sobre todo por sus novelas polic\u00edacas, entre ellas Total Kh\u00e9ops, el primer volumen de la famosa<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17624,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2025,17,22],"tags":[],"class_list":["post-17623","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-francia","category-historia","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17623","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17623"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17623\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17627,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17623\/revisions\/17627"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17624"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17623"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17623"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17623"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}