{"id":17707,"date":"2025-04-23T05:00:34","date_gmt":"2025-04-23T04:00:34","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17707"},"modified":"2025-04-23T04:16:19","modified_gmt":"2025-04-23T03:16:19","slug":"introduccion-a-prolegomenos-a-la-ontologia-del-ser-social","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17707","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n [a <i>Proleg\u00f3menos a la ontolog\u00eda del ser social<\/i>]"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>Introducci\u00f3n a la edici\u00f3n italiana de 1990 de los <\/em>Proleg\u00f3menos a la ontolog\u00eda del ser social<em>.<\/em><\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_17708\" aria-describedby=\"caption-attachment-17708\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/prolegomeni.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17708\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/prolegomeni.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/prolegomeni.jpg 644w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/prolegomeni-193x300.jpg 193w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17708\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"https:\/\/wp.me\/P37haZ-1mS\"><em>Prolegomeni all\u2019ontologia dell\u2019essere sociale. Questioni di principio di un\u2019ontologia oggi divenuta possibile<\/em><\/a>, Guerini e Associati, Milano, 1990.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> <i>a la Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i> tienen el valor de un testamento, por ser el \u00faltimo gran texto filos\u00f3fico de Luk\u00e1cs. De hecho, fueron redactados poco antes de su muerte.<\/p>\n<p>Sabiendo que estaba ocupado en la redacci\u00f3n de la<i> Ontolog\u00eda<\/i>, obra muy esperada por todos aquellos que estaban interesados en su pensamiento, en una carta enviada desde Par\u00eds, donde nos encontr\u00e1bamos para dar algunas conferencias sobre su <i>Est\u00e9tica<\/i>, le hab\u00edamos preguntado por su trabajo. El 14 de enero de 1971 nos envi\u00f3 esta breve respuesta, que permite fechar el nacimiento de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>: \u00abCon la<i> Ontolog\u00eda<\/i> voy muy despacio. En oto\u00f1o termin\u00e9 el primer borrador de un proleg\u00f3meno (unas 300-400 p\u00e1ginas). Todav\u00eda tengo el problema de la revisi\u00f3n y la posible reelaboraci\u00f3n. (Por desgracia, mientras tanto he tenido una [palabra indescifrable] ligera gripe; a mi edad, sin embargo, la capacidad de trabajar vuelve muy lentamente)\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando, dos meses despu\u00e9s, le visitamos en Budapest, el fil\u00f3sofo a\u00fan no hab\u00eda revisado el texto: estaba en proceso de descifrado y mecanograf\u00eda. La \u00abligera gripe\u00bb de la que hab\u00eda hablado en la carta (probablemente un s\u00edntoma de la enfermedad que le llevar\u00eda a la muerte el 4 de junio siguiente) le dej\u00f3 tiempo para redactar algunas notas autobiogr\u00e1ficas, publicadas bajo el t\u00edtulo <i>Gelebtes<\/i> <i>Denken<\/i>, pero no para revisar el texto de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>. La muerte interrumpi\u00f3 la realizaci\u00f3n de un gran proyecto cuyos trabajos preparatorios se remontaban a mayo de 1960, es decir, exactamente al momento en que hab\u00eda puesto el punto final al voluminoso manuscrito de la<i> Est\u00e9tica<\/i><sup>1<\/sup>, y en el que la<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i> aparec\u00eda como el preludio necesario de una<i> \u00c9tica<\/i>. Hasta los \u00faltimos momentos de su vida, el fil\u00f3sofo aliment\u00f3 la esperanza de realizar este proyecto, es decir, de dar una continuaci\u00f3n l\u00f3gica a su <i>Ontolog\u00eda<\/i>, continuaci\u00f3n que deb\u00eda estar constituida por la<i> \u00c9tica<\/i>, como atestigua una carta del 30 de diciembre de 1970 dirigida a Ernst Bloch. Tras algunos altibajos, la amistad que los uni\u00f3 en su juventud se reanud\u00f3 con motivo de una iniciativa iniciada por Luk\u00e1cs en favor de Angela Davis, a la que Ernst Bloch se uni\u00f3 con mucho gusto. M\u00e1s o menos cinco meses antes de su muerte, Luk\u00e1cs escribi\u00f3 a su amigo de juventud que el tema de la obra que planeaba escribir era \u00abdie Entwicklung der menschlichen Gattungsm\u00e4ssigkeit\u00bb, el desarrollo de la genericidad humana. La<i> Ontolog\u00eda<\/i>, incluidos los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>, culmina efectivamente en una teor\u00eda del g\u00e9nero humano (distinguiendo entre <i>Gattungsm\u00e4ssigkeit an-sich<\/i> y <i>Gattungsm\u00e4ssigkeit f\u00fcr-sich<\/i>, entre genericidad en s\u00ed y genericidad por s\u00ed) y era la<i> \u00c9tica<\/i> la que deber\u00eda haber desarrollado esta problem\u00e1tica. \u00abEn lo que a m\u00ed respecta\u00bb, escrib\u00eda a su corresponsal, \u00abespero poder terminar en los pr\u00f3ximos meses un Proleg\u00f3meno a la ontolog\u00eda del ser social\u00bb, y se trata de un paso importante, porque confirma que Luk\u00e1cs se propon\u00eda revisar de nuevo el texto de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>. \u00abY si posteriormente escribir\u00e9 una continuaci\u00f3n te\u00f3rica (desarrollo de la genericidad humana) o lo que tanto desean mis j\u00f3venes amigos (una autobiograf\u00eda intelectual) a\u00fan no es seguro. Ser\u00eda bueno poder trabajar durante un per\u00edodo suficiente para terminar las tres cosas\u00bb<sup>2<\/sup> .<\/p>\n<p>Sobre las razones que llevaron al viejo fil\u00f3sofo a escribir sus <i>Proleg\u00f3menos<\/i> despu\u00e9s de terminar el texto de la<i> Ontolog\u00eda<\/i> (en las cartas a Frank Benseler, editor de sus obras, informaba de que hab\u00eda completado este texto, en \u00abuna primera redacci\u00f3n\u00bb, en el transcurso de 1968) solo se pueden formular conjeturas. \u00bfPens\u00f3 Luk\u00e1cs en el ilustre ejemplo de Kant, que dos a\u00f1os despu\u00e9s de la <i>Cr\u00edtica<\/i> <i>de<\/i> <i>la<\/i> <i>raz\u00f3n<\/i> <i>pura<\/i> public\u00f3 los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> <i>a<\/i> <i>toda<\/i> <i>futura<\/i> <i>metaf\u00edsica<\/i>? No se descarta. Lo cierto es que sinti\u00f3 la necesidad de exponer de forma m\u00e1s condensada (la<i> Ontolog\u00eda<\/i> ten\u00eda un volumen de unas 1500 p\u00e1ginas) las ideas rectoras de su trabajo y sus objetivos. El subt\u00edtulo de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>, \u00abCuestiones de principio de una ontolog\u00eda hoy posible\u00bb, deja clara esta intenci\u00f3n. Seg\u00fan algunos testimonios (en particular el de Istv\u00e1n E\u00f6rsi, su traductor al h\u00fangaro), Luk\u00e1cs ten\u00eda algunas dudas sobre la forma en que estaba organizada la materia de<i> Ontolog\u00eda<\/i>, dividida en una parte hist\u00f3rica (donde, sin embargo, el cap\u00edtulo sobre Nicolai Hartmann precede a los de Hegel y Marx, desvi\u00e1ndose as\u00ed de la orden cronol\u00f3gico) y en una parte te\u00f3rica, lo que pudo haber dado lugar a alguna repetici\u00f3n. Concebidos como un discurso estrictamente te\u00f3rico, que ten\u00eda la tarea de fijar los puntos b\u00e1sicos de la<i> Ontolog\u00eda<\/i>, los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> no conocen esta dicotom\u00eda.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de Luk\u00e1cs, un grupo de fil\u00f3sofos h\u00fangaros (entre ellos algunos antiguos alumnos como \u00c1gnes Heller), a la que hab\u00eda entregado el manuscrito de<i> Ontolog\u00eda<\/i> a medida que avanzaba, public\u00f3 un extenso texto compuesto por una s\u00edntesis de sus propias observaciones cr\u00edticas en torno a<i> Ontolog\u00eda<\/i> y una introducci\u00f3n en la que se daban cuenta de las discusiones que el grupo hab\u00eda tenido con Luk\u00e1cs al respecto. Publicadas en traducci\u00f3n italiana a finales de los a\u00f1os setenta en la revista <em>aut aut<\/em> y posteriormente en ingl\u00e9s y alem\u00e1n, estas <i>Anotaciones<\/i> <i>sobre la ontolog\u00eda<\/i> <i>para<\/i> <i>el<\/i> <i>camarada Luk\u00e1cs<\/i>, fechadas en 1968-1969 y 1975, tuvieron el efecto de crear un prejuicio bastante desfavorable hacia la obra p\u00f3stuma de Luk\u00e1cs, especialmente en un momento en el que el lector no ten\u00eda la oportunidad de hacerse una idea por s\u00ed mismo. El texto completo de la<i> Ontolog\u00eda<\/i> segu\u00eda siendo inaccesible: la traducci\u00f3n italiana de la segunda parte \u2014la m\u00e1s importante\u2014 no apareci\u00f3 hasta 1981 y la versi\u00f3n original, la alemana, que inclu\u00eda tambi\u00e9n los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>, a\u00fan m\u00e1s tarde, en 1984 y 1986. En tales circunstancias, la precipitaci\u00f3n de dar a conocer estas <i>Anotaciones<\/i> solo puede explicarse por el deseo de los autores de se\u00f1alar a toda costa su separaci\u00f3n definitiva, en puntos esenciales, del pensamiento de su maestro.<\/p>\n<p>Se trata de un episodio importante desde nuestro punto de vista, ya que, teniendo en cuenta que los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> se escribieron <i>despu\u00e9s <\/i>de que Luk\u00e1cs conociera las cr\u00edticas formuladas por este grupo de fil\u00f3sofos, sus amigos y disc\u00edpulos, cabr\u00eda preguntarse si la decisi\u00f3n de escribir <i>post<\/i> <i>festum<\/i> una larga introducci\u00f3n a la obra no se tom\u00f3 precisamente para responder a sus objeciones. Ahora bien, una lectura de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> a la luz de las <i>Anotaciones<\/i> muestra con toda evidencia que Luk\u00e1cs no ha cambiado ni una jota sus posiciones fundamentales, que se expresaron a lo largo de todo el texto inicial. A pesar de las afirmaciones de los cuatro lectores, que nos aseguran que el fil\u00f3sofo hab\u00eda admitido en gran medida la pertinencia de sus cr\u00edticas, es imposible no constatar que Luk\u00e1cs ni siquiera parece haber registrado tales objeciones: contin\u00faa exponiendo imperturbablemente sus propias posiciones filos\u00f3ficas que, seg\u00fan sus alumnos, fueron objeto de una viva contestaci\u00f3n por parte de ellos. Se entiende entonces por qu\u00e9 los autores de las <i>Anotaciones<\/i> han guardado hasta hoy un absoluto silencio sobre los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>: el contenido de este libro opone de por s\u00ed un <i>fin<\/i> <i>de<\/i> <i>non-recevoir<\/i> a su discurso cr\u00edtico. Probablemente, el \u00fanico resultado tangible de tales discusiones fue la sensaci\u00f3n de Luk\u00e1cs de no haber logrado expresar con suficiente precisi\u00f3n sus intenciones fundamentales en el texto de la gran <i>Ontolog\u00eda<\/i>. Por lo tanto, es l\u00edcito suponer que decidi\u00f3 escribir los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> para exponer de manera m\u00e1s clara y sint\u00e9tica su programa de reconstrucci\u00f3n de la ontolog\u00eda.<\/p>\n<p>Concebidos, por tanto, como introducci\u00f3n al texto principal de la<i> Ontolog\u00eda<\/i>, los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> representan, sin embargo, de hecho, una amplia conclusi\u00f3n. La edici\u00f3n h\u00fangara de la<i> Ontolog\u00eda<\/i>, por otra parte, ha optado por colocarlos al final de la obra, como un tercer volumen, mientras que el editor alem\u00e1n ha preferido ce\u00f1irse al texto del proyecto de Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p>Con el fin de facilitar la comprensi\u00f3n de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>, nos parece \u00fatil hacer aqu\u00ed algunas observaciones sobre la <i>Ontolog\u00eda<\/i> de Luk\u00e1cs en su conjunto.<\/p>\n<p>La publicaci\u00f3n \u00edntegra, en su versi\u00f3n original, de la \u00faltima gran obra filos\u00f3fica de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, <i>Zur<\/i> <i>Ontologie<\/i> <i>des<\/i> <i>gesellschaftlichen<\/i> <i>Seins<\/i>, tuvo lugar en un per\u00edodo que parece poco propicio para su adecuada recepci\u00f3n. Aparecidos en 1984 y 1986, los dos grandes vol\u00famenes publicados por la editorial Luchterhand vieron la luz 13 y 15 a\u00f1os, respectivamente, despu\u00e9s de la desaparici\u00f3n del pensador: se trata, por tanto, realmente de la obra p\u00f3stuma de Luk\u00e1cs. Resulta parad\u00f3jico que, en el momento en que la mayor parte de los medios de comunicaci\u00f3n, sobre todo en Francia e Italia, presentan el \u00abcolapso del marxismo\u00bb como un hecho evidente, aparezca la<i> Ontolog\u00eda<\/i> de Luk\u00e1cs, la reconstrucci\u00f3n filos\u00f3fica m\u00e1s ambiciosa e importante del pensamiento de Marx que se haya podido registrar en las \u00faltimas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Punto de culminaci\u00f3n de una trayectoria extremadamente larga \u2014la primera obra de su autor, <i>Entwicklungsgeschichte<\/i> <i>des<\/i> <i>modernen<\/i> <i>Dramas<\/i>, se termin\u00f3 en 1908 y el \u00faltimo toque a la <i>Ontolog\u00eda<\/i> se dio en 1970, a\u00f1o de redacci\u00f3n de los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>\u2014 la <i>Ontolog\u00eda<\/i> aporta algunas novedades relevantes en el panorama de la obra lukacsiana. El fil\u00f3sofo presenta por primera vez en un contexto sistem\u00e1tico la cr\u00edtica al neopositivismo, por ejemplo, a ciertos escritos de Carnap o al <i>Tractatus<\/i> <i>logico-philosophicus<\/i> de Wittgenstein. El neopositivismo le parece el garante filos\u00f3fico del reino de la manipulaci\u00f3n. Se puede incluso afirmar que el giro hacia la ontolog\u00eda es en \u00e9l una en\u00e9rgica reacci\u00f3n contra cierta hegemon\u00eda del neopositivismo en la escena filos\u00f3fica: Ante los intentos de homogeneizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s expl\u00edcita de la vida social, sometida a los imperativos del c\u00e1lculo y la cuantificaci\u00f3n, la <i>Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i> pretende hacer valer la heterogeneidad y la diferenciaci\u00f3n extremas del tejido de la sociedad, oponi\u00e9ndose con rotundidad a la confiscaci\u00f3n de los individuos y a la manipulaci\u00f3n. Heidegger y Luk\u00e1cs coinciden en su rechazo a la cibernetizaci\u00f3n de la existencia y en su advertencia contra la empresa de manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica de la vida humana, pero las soluciones propuestas por cada uno de los dos fil\u00f3sofos son, como era de esperar, opuestas. La ontolog\u00eda heideggeriana es, de hecho, el blanco de los ataques de Luk\u00e1cs. Adem\u00e1s de mantener lo esencial de las cr\u00edticas formuladas en la obra anterior <i>El asalto a <\/i><i>la<\/i> <i>raz\u00f3n<\/i>, en <i>Ontolog\u00eda<\/i> Luk\u00e1cs denuncia las deficiencias de la anal\u00edtica del <i>Dasein<\/i> en el terreno \u00e9tico. Al examinar, por ejemplo, la famosa dualidad heideggeriana de existencia inaut\u00e9ntica y existencia aut\u00e9ntica, tema central tambi\u00e9n de su propia reflexi\u00f3n, observa la falta de contenido \u00e9tico positivo en categor\u00edas como <i>das<\/i> <i>Gewissen<\/i> (la conciencia) o <i>die<\/i> <i>Entschlossenheit<\/i> (la determinaci\u00f3n) y la abstracci\u00f3n en la que desemboca la trascendencia del <i>Dasein<\/i>. A la enigm\u00e1tica profundidad del Ser heideggeriano, verdadero <i>pendant<\/i> del silencio que reclama Wittgenstein ante los grandes problemas de la existencia (el hegeliano <i>leere<\/i> <i>Tiefe<\/i>, \u00abprofundidad vac\u00eda\u00bb, figura en el lema que Luk\u00e1cs introduce en el cap\u00edtulo sobre el neopositivismo y el existencialismo), contrapone una imagen del ser ricamente articulada, basada en el principio hartmanniano de la progresiva estratificaci\u00f3n de los niveles ontol\u00f3gicos. Pero el verdadero <i>principium<\/i> <i>movens<\/i> de la <i>Ontolog\u00eda del ser<\/i> <i>social<\/i> hay que buscarlo en otra parte.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs era perfectamente consciente de la extrema pobreza que sufri\u00f3 el pensamiento marxista durante la \u00e9poca estalinista. A sus ojos, el estalinismo consisti\u00f3 no solo en un per\u00edodo de \u00abprofunda inhumanidad\u00bb y cr\u00edmenes, sino tambi\u00e9n en un conjunto de puntos de vista te\u00f3ricos que hab\u00edan pervertido el pensamiento de Marx en su propia esencia. La<i> Ontolog\u00eda<\/i> <i>del<\/i> <i>ser<\/i> <i>social<\/i> representa as\u00ed un esfuerzo gigantesco destinado a reexaminar paso a paso las categor\u00edas fundamentales del pensamiento marxista, con el fin de devolver al marxismo su densidad y sustancia, revelando al mismo tiempo las ra\u00edces de su degradaci\u00f3n debida al estalinismo. Obra de s\u00edntesis, concebida en los a\u00f1os sesenta,<i> Ontolog\u00eda<\/i> tambi\u00e9n pretend\u00eda hacer balance de los debates que hab\u00edan agitado el pensamiento marxista en las \u00faltimas d\u00e9cadas. No hay que olvidar que Luk\u00e1cs hab\u00eda sido uno de los principales actores de las discusiones iniciadas por Sartre y Merleau-Ponty a mediados de los a\u00f1os cincuenta sobre la naturaleza del marxismo. Sartre lo hab\u00eda atacado en\u00e9rgicamente en <i>Cuestiones<\/i> <i>de<\/i> <i>m\u00e9todo<\/i> y Merleau-Ponty se hab\u00eda ocupado largamente de \u00e9l en <i>Las aventuras<\/i> <i>de<\/i> <i>la<\/i> <i>dial\u00e9ctica<\/i>. Por otro lado, la glorificaci\u00f3n de la juvenil <i>Historia<\/i> <i>y<\/i> <i>conciencia<\/i> <i>de<\/i> <i>clase<\/i> y la puesta en duda de su obra madura se hab\u00edan convertido en moneda corriente en ciertos c\u00edrculos intelectuales. La<i> ontolog\u00eda<\/i> le dio la oportunidad de detenerse en estos puntos de desacuerdo y de aclarar los problemas fundamentales del marxismo y la justificaci\u00f3n de su propia evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tomemos, por ejemplo, el concepto de <i>necesidad<\/i> en la historia, que nos parece uno de los puntos de partida de su pensamiento ontol\u00f3gico. En las conversaciones con Istv\u00e1n E\u00f6rsi y Erzs\u00e9bet Vez\u00e9r en torno a su autobiograf\u00eda titulada <i>Gelebtes<\/i> <i>Denken<\/i>, conversaciones que tuvieron lugar en mayo de 1971, un mes antes de su muerte, Luk\u00e1cs afirma en un momento dado que los or\u00edgenes de la interpretaci\u00f3n logicista y necesitarista de la historia \u2014difundida en el periodo estalinista, pero tambi\u00e9n antes, en la \u00e9poca de la Segunda Internacional. No duda en poner en tela de juicio a Engels, como ya hab\u00eda hecho en varias ocasiones en diferentes partes de<i> Ontolog\u00eda<\/i>, con el fin de distinguir el pensamiento aut\u00e9nticamente ontol\u00f3gico de Marx de la interpretaci\u00f3n que le daba Engels, en su opini\u00f3n todav\u00eda demasiado impregnada de logicismo hegeliano. El inter\u00e9s de este pasaje radica evidentemente en el hecho de que, en el plano estrictamente filos\u00f3fico, Engels es considerado de alguna manera responsable de la deformaci\u00f3n estalinista del marxismo: \u00abYo creo que, ante todo, es muy importante \u2014y sin esta deformaci\u00f3n el estalinismo no habr\u00eda sido posible\u2014 el hecho de que Engels y, detr\u00e1s de \u00e9l, ciertos socialdem\u00f3cratas hayan interpretado el desarrollo de la sociedad en t\u00e9rminos de necesidad en contraste con las conexiones sociales de las que habla Marx. Marx pr\u00e1cticamente siempre dice que x hombres de la sociedad en cuesti\u00f3n reaccionan de una manera x a un sistema de trabajo dado y que a partir de estas reacciones x se sintetiza el proceso que se produce en esa sociedad. <i>Ipso facto<\/i>, esto ya no puede ser necesario en el sentido de que dos m\u00e1s dos son cuatro\u00bb<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs identifica en Engels una cierta distorsi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre lo universal y lo particular o, m\u00e1s precisamente, entre la necesidad y la casualidad. La subestimaci\u00f3n del peso de la casualidad y el excesivo cr\u00e9dito otorgado a la fuerza coercitiva de la necesidad, que gobernar\u00eda la historia como una fuerza impersonal o como un <i>deus<\/i> <i>absconditus<\/i>, le parecen reminiscencias de la filosof\u00eda hegeliana.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Nicolai Hartmann a la filosof\u00eda hegeliana \u2014que, seg\u00fan \u00e9l, privilegiaba indebidamente el papel de lo universal l\u00f3gico y minimizaba el peso de los individuos y sus acciones individuales\u2014 encuentra eco en Luk\u00e1cs: los reproches que hace a Engels coinciden en este punto con las objeciones de Hartmann a Hegel.<\/p>\n<p>Nicolai Hartmann, en la introducci\u00f3n a su libro titulado <i>M\u00f6glichkeit und Wirklichkeit<\/i>, hab\u00eda escrito, refiri\u00e9ndose a la filosof\u00eda de la historia de Hegel, que \u00abella considera como hist\u00f3ricamente real\u00bb (<i>geschichtlich-wirklich<\/i>) solo lo que es realizaci\u00f3n de la \u00abIdea\u00bb (<i>eines substantiell wirkenden geistigen Prinzip<\/i>, \u00abde un principio espiritual que act\u00faa de manera sustancial\u00bb), mientras que la gran masa de hombres, acontecimientos, destinos privados permanece \u00abirreal\u00bb (<i>unwirklich<\/i>) y retrocede a la masa de escombros de la historia (<i>zum<\/i> <i>Schutt<\/i> <i>der<\/i> <i>Geschichte<\/i> <i>zur\u00fcckf\u00e4llt<\/i>): \u00abLa violencia metaf\u00edsica del concepto teleol\u00f3gico de la realidad quiz\u00e1s nunca se ha presentado con tanta terrible claridad como en esta tard\u00eda radicalizaci\u00f3n\u00bb<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>Nicolai Hartmann hab\u00eda insistido en sus trabajos en el hecho de que la necesidad es una categor\u00eda modal subordinada a la realidad y a las determinaciones inscritas en el coraz\u00f3n de los fen\u00f3menos. Luk\u00e1cs retoma los an\u00e1lisis de Hartmann, haciendo hincapi\u00e9 en el car\u00e1cter relativo y condicionado de la necesidad: si en un contexto determinado se re\u00fane una serie de condiciones, entonces el efecto que se deriva de ello tiene un car\u00e1cter necesario e irreversible. Luk\u00e1cs habla, en consecuencia, de una <i>Wenn-Dann-Notwendigkeit<\/i> (necesidad si-entonces). Lejos de ser omnipotente y trascendente, la necesidad siempre parece funcional a las determinaciones de lo real y expresa las conexiones que se derivan de ella: al cambiar las premisas (que pueden presentarse de manera imprevista y \u00abcasual\u00bb con respecto al contexto dado), tambi\u00e9n cambiamos el curso de los fen\u00f3menos. La racionalidad de los hechos solo puede establecerse <i>post<\/i> <i>festum<\/i> y cualquier intento de encajarlos en moldes preestablecidos (a partir de un esquema a priori de la racionalidad) no puede sino acabar en un jaque.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo de<i> Ontolog\u00eda<\/i> dedicado a Marx, Luk\u00e1cs critica a Engels por haber resuelto mal el dilema \u00abhist\u00f3rico o l\u00f3gico\u00bb, formulado a prop\u00f3sito de la concepci\u00f3n marxiana de la historia. Al ocuparse de <i>Para<\/i> <i>la<\/i> <i>cr\u00edtica<\/i> <i>de la econom\u00eda<\/i> <i>pol\u00edtica<\/i> de Marx, Engels hab\u00eda afirmado que la comprensi\u00f3n de la historia exige como \u00fanico m\u00e9todo adecuado \u00ab<i>die<\/i> <i>logische<\/i> <i>Behandlungsweise<\/i>\u00bb, \u00abel modo l\u00f3gico de tratar\u00bb la materia, que \u00abno es sino el modo hist\u00f3rico, despojado \u00fanicamente de la forma hist\u00f3rica y de los elementos perturbadores ocasionales\u00bb. \u00abHistoria despojada de la forma hist\u00f3rica\u00bb, exclama ir\u00f3nicamente Luk\u00e1cs y comenta: \u00abAqu\u00ed es donde se encuentra sobre todo el retorno de Engels a Hegel\u00bb<sup>5<\/sup>.<\/p>\n<p>Este ejemplo nos permite comprender la profunda tendencia de la<i> Ontolog\u00eda<\/i> de Luk\u00e1cs. Su objetivo es superar dos deformaciones sim\u00e9tricas del pensamiento de Marx, cada una de las cuales ha contribuido a socavar o incluso destruir su credibilidad. El determinismo \u00fanico, que absolutiza el poder del factor econ\u00f3mico restando eficacia a los dem\u00e1s complejos de la vida social, es condenado con una fuerza no menor que la utilizada para condenar la interpretaci\u00f3n teleol\u00f3gica, que a su vez fetichiza la necesidad al considerar cada formaci\u00f3n social o cada acci\u00f3n hist\u00f3rica como una etapa en el camino hacia la realizaci\u00f3n de un fin inmanente o trascendente. Es el ep\u00edteto de \u00abperturbador\u00bb aplicado al elemento casual lo que hace reaccionar a Luk\u00e1cs ante el texto de Engels, ya que le recuerda cierta tendencia hegeliana a privilegiar la categor\u00eda de la necesidad (Hegel en el p\u00e1rrafo 119 (<i>A\u00f1adido<\/i> <i>1<\/i>) de su <i>Enciclopedia<\/i> hab\u00eda escrito: \u00abel verdadero pensamiento es un pensamiento de la necesidad\u00bb).<\/p>\n<p>En 1967, cuando se le pidi\u00f3 que colaborara en un volumen en homenaje a Wolfgang Abendroth, Luk\u00e1cs decidi\u00f3 publicar por primera vez un fragmento de su <i>Ontolog\u00eda<\/i> (fragmento que, antes de su aparici\u00f3n en el volumen antol\u00f3gico, tambi\u00e9n fue publicado por la revista vienesa <em>Forum<\/em>). Y es significativo que en tal circunstancia eligiera las p\u00e1ginas del cap\u00edtulo sobre Marx donde se discute el racionalismo a ultranza en la interpretaci\u00f3n de la historia. Ocultando la diversidad y heterogeneidad de las categor\u00edas de posibilidad y casualidad, este racionalismo llegaba a sacrificar la desigualdad de desarrollo de los diferentes complejos en aras de una visi\u00f3n rectil\u00ednea y monol\u00edtica. Aqu\u00ed el objetivo estaba dirigido contra el estalinismo, y de hecho Luk\u00e1cs subray\u00f3 con fuerza, apoy\u00e1ndose en Lenin, el car\u00e1cter por definici\u00f3n no cl\u00e1sico del desarrollo del socialismo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (mientras que la canonizaci\u00f3n del modelo sovi\u00e9tico era precisamente uno de los pilares del estalinismo). Cuando, en sus conversaciones autobiogr\u00e1ficas con E\u00f6rsi y Vez\u00e9r, defini\u00f3 el estalinismo como un \u00abhiperracionalismo\u00bb (y en 1956 hab\u00eda hablado de \u00abidealismo voluntarista\u00bb), no hizo m\u00e1s que denunciar la misma inclinaci\u00f3n a violentar la historia: la racionalidad extremadamente diferenciada y compleja del proceso hist\u00f3rico fue sustituida por esquemas reduccionistas de car\u00e1cter determinista o teleol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El giro hacia la ontolog\u00eda se produjo en Luk\u00e1cs sobre la base de una doble reacci\u00f3n. Frente al neopositivismo \u2014que tend\u00eda a reducir la realidad a su aprehensi\u00f3n cognitiva, a lo que en ella es medible y reducible a t\u00e9rminos l\u00f3gicos, mientras se libraba de los problemas ontol\u00f3gicos atribuy\u00e9ndolos a la esfera de la \u00abmetaf\u00edsica\u00bb , Carnap pretend\u00eda restablecer la autonom\u00eda ontol\u00f3gica de lo real, su totalidad intensiva y su irreductibilidad a la mera manipulaci\u00f3n. La complementariedad entre la hegemon\u00eda del positivismo y la resurrecci\u00f3n de las ideolog\u00edas religiosas la ilustraba afirmando provocativamente que el pensamiento de Carnap tiene hoy la misma funci\u00f3n que tuvo en la Edad Media el pensamiento de Tom\u00e1s de Aquino<sup>6<\/sup>. Por otro lado, la tendencia del marxismo dogm\u00e1tico a privilegiar la categor\u00eda de necesidad, hipertrofiando su papel en la historia, llev\u00f3 a Luk\u00e1cs a reflexionar a fondo sobre las relaciones entre las categor\u00edas modales (posibilidad, necesidad, casualidad) y a reexaminar cr\u00edticamente los fundamentos mismos del pensamiento de Marx. No hay que olvidar que la<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i> naci\u00f3 en el contexto de una amplia investigaci\u00f3n dedicada a los problemas de la \u00e9tica. Tras muchos a\u00f1os de investigaci\u00f3n (y el volumen <i>Kleine Notizen zur Ethik<\/i>, anunciado por el Archivo Luk\u00e1cs, deber\u00eda dar testimonio de ello), se dio cuenta de que no era posible establecer la especificidad de la actividad \u00e9tica fuera de una reflexi\u00f3n general, de car\u00e1cter contrapunt\u00edstico, sobre los principales componentes de la vida de la sociedad (econom\u00eda, pol\u00edtica, derecho, religi\u00f3n, arte, filosof\u00eda): La<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i> representa la concreci\u00f3n de este vasto programa totalizador, destinado a preparar la<i> \u00c9tica<\/i> (que, por desgracia, nunca se realizar\u00e1).<\/p>\n<p>Una de las sorpresas de esta obra, si la comparamos con los trabajos anteriores del autor, es la importancia que se le da a Nicolai Hartman. Ciertamente, la estima de Luk\u00e1cs por la filosof\u00eda de la naturaleza de Hartmann y por su folleto <i>Pensamiento<\/i> <i>teleol\u00f3gico<\/i> (1951) ya aparec\u00eda en <i>Est\u00e9tica<\/i>, donde entablaba un di\u00e1logo fruct\u00edfero con la <i>Est\u00e9tica<\/i> del fil\u00f3sofo alem\u00e1n. Sin embargo, parece que no tuvo en cuenta los tres grandes libros ontol\u00f3gicos de Hartmann,<i> Zur<\/i> <i>Grundlegung<\/i> <i>der<\/i> <i>Ontologie<\/i> (Sobre la fundaci\u00f3n de la ontolog\u00eda), <i>M\u00f6glichkeit<\/i> <i>und<\/i> <i>Wirklichkeit<\/i> (Posibilidad y realidad), <i>Der<\/i> <i>Aufbau<\/i> <i>der<\/i> <i>realen<\/i> <i>Welt<\/i> (La construcci\u00f3n del mundo real), antes de emprender los trabajos preparatorios para su propia ontolog\u00eda. Resulta sorprendente que ni siquiera el proyecto de situar expl\u00edcitamente la ontolog\u00eda en la base de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica aparezca como tal en los escritos anteriores a<i> Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i>. Podemos decir entonces que los escritos ontol\u00f3gicos de Hartmann actuaron como catalizador en la reflexi\u00f3n de Luk\u00e1cs; probablemente le inculcaron la idea de buscar en la ontolog\u00eda y en sus categor\u00edas las bases de su propio pensamiento. Ni siquiera se dej\u00f3 perturbar en lo m\u00e1s m\u00ednimo por los ataques maliciosos de Ernst Bloch contra Nicolai Hartmann. Por otra parte, la actitud fuertemente cr\u00edtica de Luk\u00e1cs hacia el pensamiento del \u00faltimo Bloch<sup>7<\/sup> , en particular su filosof\u00eda de la naturaleza, no pod\u00eda sino reforzar su solidaridad con Hartmann.<\/p>\n<p>Autor ya en 1924 de un verdadero art\u00edculo program\u00e1tico, \u00abWie ist kritische Ontologie \u00fcberhaupt m\u00f6glich?\u00bb (\u00bfC\u00f3mo es posible una ontolog\u00eda cr\u00edtica?), publicado entonces en un volumen en honor a Paul Natorp<sup>8<\/sup>, Hartmann le parec\u00eda a Luk\u00e1cs un pensador con el que ten\u00eda ciertas afinidades, sobre todo como cr\u00edtico penetrante del teleologismo. Uno de los principales objetivos de la<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i> era, precisamente, como hemos visto, disipar el prejuicio muy extendido que identificaba el pensamiento de Marx con una simple variante materialista de la filosof\u00eda hegeliana de la historia, variante que habr\u00eda nacido convirtiendo el automovimiento de la Idea l\u00f3gica en automovimiento, de car\u00e1cter igualmente finalista, de las relaciones de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n hartmaniana de las categor\u00edas \u2014que las convert\u00eda en \u00abprincipios del ser\u00bb (<i>Seinsprinzipien<\/i>) y no en \u00abesencias l\u00f3gicas\u00bb (<i>logische<\/i> <i>Wesenheiten<\/i>), definici\u00f3n que afectaba al teleologismo en sus ra\u00edces, pudo parecer a Luk\u00e1cs perfectamente convergente con la caracterizaci\u00f3n que hab\u00eda propuesto Marx: \u00abDaseinsformen, Existenzbestimmungen\u00bb (formas de ser, determinaciones de la existencia). De este modo, se mostr\u00f3 de acuerdo con la cr\u00edtica de Hartmann a la reducci\u00f3n kantiana de las categor\u00edas a simples \u00abdeterminaciones del intelecto\u00bb (<i>Verstandesbestimmungen<\/i>), cuya consecuencia era el primado de la gnoseolog\u00eda en la problem\u00e1tica filos\u00f3fica, y sobre todo con su en\u00e9rgica desautorizaci\u00f3n de los neokantianos que hab\u00edan decretado, con un verdadero acto de fuerza filos\u00f3fica, la supresi\u00f3n de la <i>cosa<\/i> <i>en<\/i> <i>s\u00ed<\/i>.<\/p>\n<p>La coincidencia de las dos posiciones es casi perfecta en cuanto al an\u00e1lisis de la relaci\u00f3n entre teleolog\u00eda y causalidad. Esta pareja categorial es para Luk\u00e1cs la clave de b\u00f3veda de una correcta comprensi\u00f3n de la vida social. En el libro <i>El joven Hegel<\/i> hab\u00eda subrayado la novedad del punto de vista de Hegel frente a los de Hobbes y Spinoza: con el descubrimiento del papel del trabajo en la g\u00e9nesis de la vida social, Hegel hab\u00eda afirmado la irreductibilidad de la actividad finalista a la simple concatenaci\u00f3n espont\u00e1nea de las causas eficientes. Luk\u00e1cs se encuentra, por tanto, en un terreno familiar cuando lee los an\u00e1lisis de Nicolai Hartmann, que pretenden subrayar en\u00e9rgicamente la heterogeneidad entre el nexo final y el nexo causal, as\u00ed como la necesaria dependencia del primero respecto al segundo<sup>9<\/sup> . La posici\u00f3n teleol\u00f3gica (<i>die teleologische Setzung<\/i>) solo puede verificarse utilizando las cadenas causales, porque la causalidad necesariamente preexiste a la actividad finalista (Hartmann dice que el nexo final es una \u00ab\u00dcberformung der Kausalit\u00e4t\u00bb, una superformaci\u00f3n de las cadenas causales): Las cadenas causales est\u00e1n en la inmanencia de la realidad infinita, mientras que la conciencia \u00abpositoria\u00bb, la conciencia que pone un fin, se mueve siempre dentro de horizontes delimitados. En la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre la teleolog\u00eda y la causalidad, entre las representaciones de la conciencia que fija sus objetivos y la realidad ilimitada de las cadenas causales, Luk\u00e1cs ve el <i>principium movens<\/i> del acto de trabajo.<\/p>\n<p>Al fijar en la \u00abposici\u00f3n teleol\u00f3gica\u00bb la c\u00e9lula generadora (el<i> Urph\u00e4nomen<\/i>, el \u00abfen\u00f3meno originario\u00bb) de la vida social y en la proliferaci\u00f3n de las \u00abposiciones teleol\u00f3gicas\u00bb su contenido din\u00e1mico, Luk\u00e1cs imposibilita la confusi\u00f3n entre la vida de la naturaleza y la vida de la sociedad: la primera est\u00e1 dominada por la causalidad espont\u00e1nea, no teleol\u00f3gica por definici\u00f3n, mientras que la segunda est\u00e1 constituida por los actos finalistas de los individuos. Pero la indisoluble conexi\u00f3n entre el finalismo y la causalidad le permite demostrar tanto el car\u00e1cter irreductible del mundo de los valores, que es un producto de la conciencia \u00abpositoria\u00bb (los fines nunca son simples epifen\u00f3menos de la causalidad natural), como la necesaria radicaci\u00f3n de los valores en la red de cadenas causales, objetivas y subjetivas. Su ontolog\u00eda del ser social tiene, por tanto, como fundamento una teor\u00eda dial\u00e9ctica del origen de los valores. La posici\u00f3n de los fines, cuyo origen se encuentra en las necesidades incesantemente renovadas y extremadamente diversificadas de los individuos, solo puede disociarse de la constataci\u00f3n de las determinaciones de lo real (incluidas las posibilidades y las latencias) \u00abbajo pena de ruina\u00bb (una expresi\u00f3n de Marx \u2014<i>bei<\/i> <i>Strafe<\/i> <i>des<\/i> <i>Untergangs\u2014<\/i> que vuelve continuamente, como un <em>leitmotiv<\/em>, bajo la pluma de Luk\u00e1cs). El resultado es que las posiciones teleol\u00f3gicas est\u00e1n doblemente condicionadas: autocondicionadas por el sujeto que las plantea, que act\u00faa bajo el r\u00e9gimen de las necesidades y los proyectos individuales, y heterocondicionadas por las determinaciones objetivas de lo real. Como es obvio, los dos aspectos est\u00e1n inextricablemente vinculados. Por otra parte, Luk\u00e1cs distingue al menos dos tipos de posiciones teleol\u00f3gicas: las que tienen como objeto la naturaleza en s\u00ed, es decir, las que aseguran el intercambio org\u00e1nico entre la sociedad y la naturaleza (cuyo ejemplo privilegiado es la satisfacci\u00f3n de las necesidades econ\u00f3micas), y las que tienen como objeto la conciencia de los dem\u00e1s, es decir, las que intentan influir en su comportamiento y modelarlo (es la zona de las relaciones intersubjetivas por excelencia, que encuentra su culminaci\u00f3n en la \u00e9tica).<\/p>\n<p>El esfuerzo por hacer justicia a la especificidad de todos los tipos de posici\u00f3n teleol\u00f3gica, teniendo en cuenta tanto su necesaria interacci\u00f3n como la ley interna de cada uno de ellos, conduce a importantes resultados. La sociedad se define como un \u00abconjunto de conjuntos\u00bb. Al subrayar con fuerza la heterogeneidad de cada complejo con respecto a los dem\u00e1s, incluidos los m\u00e1s \u00edntimamente relacionados (por ejemplo, el derecho y la econom\u00eda), y afirmar la l\u00f3gica irreductible de cada uno, Luk\u00e1cs excluye definitivamente la concepci\u00f3n rectil\u00ednea y monol\u00edtica del progreso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo puede as\u00ed distanciarse tanto del determinismo de tipo fatalista \u2014que en forma de economicismo ha dominado durante mucho tiempo en la representaci\u00f3n corriente del marxismo\u2014 como de las filosof\u00edas de la historia de car\u00e1cter teleol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Lo que le interesa esencialmente es el desarrollo desigual de los diferentes complejos sociales, esbozado por Marx en un famoso texto: contin\u00faa recordando, por ejemplo, que la l\u00f3gica del derecho y la l\u00f3gica de la econom\u00eda distan mucho de ser perfectamente congruentes, ya que las relaciones jur\u00eddicas son el resultado de una opci\u00f3n relativamente aut\u00f3noma, que nunca es un simple epifen\u00f3meno de las relaciones econ\u00f3micas; u observa que el progreso econ\u00f3mico y el progreso moral no coinciden en absoluto, ya que la l\u00f3gica del desarrollo econ\u00f3mico y la autoafirmaci\u00f3n de la personalidad humana son a veces asim\u00e9tricas, porque cada una de ellas tiene su propia trayectoria y su propia legalidad irreductible (lo que no excluye las conexiones a un nivel profundo, ya que un proyecto \u00e9tico que haga abstracci\u00f3n del estado de las relaciones de propiedad es dif\u00edcilmente concebible).<\/p>\n<p>La discriminaci\u00f3n entre los diferentes tipos de posici\u00f3n teleol\u00f3gica se basa, en \u00faltima instancia, en la distinci\u00f3n entre las acciones ejercidas bajo los imperativos del coacci\u00f3n (econ\u00f3mica, ante todo) y las que se benefician de un margen m\u00e1s amplio de elecci\u00f3n y decisi\u00f3n libre. Llegamos as\u00ed a un punto crucial de la demostraci\u00f3n de Luk\u00e1cs: la forma en que el autor de<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i> concibe la relaci\u00f3n entre teleolog\u00eda y causalidad en la inmanencia de la vida social. La tesis b\u00e1sica es que los procesos sociales se ponen en marcha exclusivamente por obra de los actos teleol\u00f3gicos de los individuos, pero que la totalizaci\u00f3n de estos actos en un resultado final tiene un car\u00e1cter eminentemente causal, desprovisto de toda huella finalista. Esta tesis pareci\u00f3 tan parad\u00f3jica, o tan dif\u00edcil de aceptar, que los primeros lectores del manuscrito de<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i> (Ferenc Feh\u00e9r, \u00c1gnes Heller, Gy\u00f6rgy M\u00e1rkus, Mih\u00e1ly Vajda) llegaron a la conclusi\u00f3n de que en el texto de Luk\u00e1cs coexist\u00edan dos ontolog\u00edas divergentes e incompatibles entre s\u00ed: una ontolog\u00eda dominada por el concepto de necesidad, todav\u00eda tributaria de la forma de ver del marxismo tradicional, y una ontolog\u00eda cuyo centro de gravedad era la autoemancipaci\u00f3n del hombre, por lo tanto de car\u00e1cter finalista (la formulaci\u00f3n es nuestra, pero intenta captar lo esencial de sus objeciones)<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p>Para comprender el razonamiento de Luk\u00e1cs, es necesario recordar su principal tesis filos\u00f3fica, que, por otra parte, comparte con Nicolai Hartmann: las posiciones teleol\u00f3gicas de los individuos nunca llegan a ejercer un imperio absoluto, y esto se debe a que solo existen cuando ponen en marcha alguna cadena causal; el resultado de las acciones de cada individuo nunca es totalmente coextensivo a sus intenciones, ya que el resultado de la acci\u00f3n de cada sujeto interfiere en el resultado de las acciones de los dem\u00e1s; el resultado final, por lo tanto, escapa por definici\u00f3n a las intenciones de los distintos sujetos particulares. El proceso social en su totalidad parece el resultado de la interacci\u00f3n entre m\u00faltiples cadenas causales, puestas en marcha por los diversos actores sociales: el resultado, por lo tanto, necesariamente trasciende las intenciones individuales, tiene, seg\u00fan Luk\u00e1cs, un car\u00e1cter causal y no teleol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Bajo el signo de esta tesis general, puede distinguir entre las acciones puestas en marcha en los individuos por los imperativos de la reproducci\u00f3n econ\u00f3mica, acciones caracterizadas por una especie de urgencia vital y ejecutadas \u00abbajo pena de ruina\u00bb, y las acciones desarrolladas en las zonas m\u00e1s alejadas de la actividad econ\u00f3mica inmediata, donde el \u00abcoeficiente de incertidumbre\u00bb (<i>Unsicherheitskoeffizient<\/i>) sobre su resultado es mayor. Pero el desarrollo de las actitudes y cualidades requeridas por los imperativos del crecimiento econ\u00f3mico (el desarrollo de las fuerzas productivas) no significa necesariamente un desarrollo armonioso de la personalidad. Podr\u00edamos decir que Luk\u00e1cs busca en el espacio interior de la personalidad los efectos de la ley del desarrollo desigual de los diversos complejos sociales. En este sentido, en un momento dado puede hacer, en los <i>Proleg\u00f3menos<\/i>, un parang\u00f3n un poco arriesgado, entre el nivel moral de una mecan\u00f3grafa promedio de hoy y el de Ant\u00edgona o Andr\u00f3maca: la primera, seg\u00fan \u00e9l, sin duda tiene m\u00e1s posibilidades, cuantitativamente hablando, pero desde el punto de vista moral, la diferencia de nivel entre las hero\u00ednas antiguas y esta figura est\u00e1ndar de la \u00absociedad de masas\u00bb sigue siendo inmensa<sup>11<\/sup> .<\/p>\n<p>La parte m\u00e1s interesante de<i> Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i> est\u00e1 dedicada a lo que podr\u00edamos definir como una fenomenolog\u00eda de la subjetividad. Las distinciones entre objetivaci\u00f3n (<i>Vergegenst\u00e4ndlichung<\/i>) y alienaci\u00f3n (<i>Ent\u00e4usserung<\/i>), entre cosificaci\u00f3n \u00abinocente\u00bb y cosificaci\u00f3n alienante, entre multiplicaci\u00f3n de cualidades o actitudes y su s\u00edntesis en la armon\u00eda de la personalidad moral, entre la humanidad en s\u00ed y la humanidad por s\u00ed, pertenecen a este cap\u00edtulo. La alienaci\u00f3n se define como el conflicto entre el desarrollo de las cualidades y el desarrollo de la personalidad. Continuando con los an\u00e1lisis hegelianos del cap\u00edtulo sobre la \u00abconciencia infeliz\u00bb de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i> <i>del<\/i> <i>esp\u00edritu<\/i>, es decir, la distinci\u00f3n hegeliana entre esp\u00edritu objetivo y esp\u00edritu absoluto, Luk\u00e1cs puede mostrar cu\u00e1n complejo y laborioso es el camino que conduce a una aut\u00e9ntica superaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n. A su juicio, mientras que la mayor\u00eda de las objetivaciones de la especie humana (las instituciones pol\u00edticas, jur\u00eddicas, religiosas, etc.) nacieron con el fin de asegurar el funcionamiento de la especie humana en s\u00ed, las grandes acciones morales, el gran arte y la verdadera filosof\u00eda encarnan en la historia las aspiraciones de la especie humana en s\u00ed. Las mejores p\u00e1ginas de<i> Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i> son probablemente aquellas en las que Luk\u00e1cs analiza la tensi\u00f3n entre estas aspiraciones irreprimibles y una aut\u00e9ntica <i>humanitas<\/i> del <i>homo<\/i> <i>humanus<\/i> y la poderosa acumulaci\u00f3n de mecanismos econ\u00f3micos, instituciones y normas que aseguran la reproducci\u00f3n del <i>status<\/i> <i>quo<\/i> social.<\/p>\n<p>Existe una profunda continuidad entre <i>El<\/i> <i>joven<\/i> <i>Hegel<\/i> y la <i>Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i>: los an\u00e1lisis dedicados en la primera obra a las \u00abfiguras de la conciencia\u00bb establecidas en la <i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/i>, as\u00ed como al famoso proceso de \u00abalienaci\u00f3n\u00bb del sujeto y la recuperaci\u00f3n de dicha alienaci\u00f3n (<i>die<\/i> <i>Ent\u00e4usserung<\/i> <i>und<\/i> <i>ihre<\/i> <i>R\u00fccknahme<\/i>) son sustituidas en la segunda por an\u00e1lisis dedicados a los diferentes niveles de la subjetividad (subjetividad \u00abnatural\u00bb de la vida cotidiana, cosificaci\u00f3n \u00abinocente\u00bb y cosificaci\u00f3n alienante, alienaci\u00f3n propiamente dicha, especie humana in-s\u00e9 y especie humana per-s\u00e9) y al largo y complicado camino que conduce a la verdadera existencia no alienada de la especie humana.<\/p>\n<p>A modo de ejemplo, se podr\u00eda citar la forma en que Luk\u00e1cs retoma el an\u00e1lisis hegeliano de la \u00abconciencia infeliz\u00bb, ilustrada por la crisis que marca la Antig\u00fcedad tard\u00eda. La disoluci\u00f3n de la <i>polis<\/i> arroja a los individuos a una existencia puramente \u00abprivada\u00bb, sin asideros para el sentido inmanente de su vida. En esta \u00e9poca, la conciencia de los individuos parece dividida o desgarrada. El estoicismo y el epicure\u00edsmo se esfuerzan por encontrar respuestas para ella. El an\u00e1lisis que Hegel dedica en la <i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/i> a esta conciencia escindida (el p\u00e1rrafo sobre la \u00abconciencia infeliz\u00bb) pone de manifiesto una separaci\u00f3n entre el plano de lo \u00abinsustancial\u00bb y el plano de lo \u00absustancial\u00bb de la conciencia, entre la autoconciencia \u00abtransmutable\u00bb y la autoconciencia \u00abintransmutable\u00bb. Luk\u00e1cs identifica la conciencia inesencial o transmutable con la de los individuos presa de una existencia cotidiana carente de sentido de interioridad, marcada por la pura \u00abparticularidad\u00bb; estos proyectan su necesidad de esencialidad en la irrealidad de un ser abstracto, localizado en la trascendencia. La conciencia infeliz se mueve entre la necesidad del individuo de liberarse de la nada de su \u00abinesencialidad inestable\u00bb, que es su condici\u00f3n real, y la b\u00fasqueda de la salvaci\u00f3n en una \u00abesencialidad\u00bb irreal. Para Luk\u00e1cs, se trata de una forma de perpetuar la necesidad religiosa, porque as\u00ed se canoniza la tensi\u00f3n entre una existencia puramente \u00abcreatural\u00bb o \u00abparticular\u00bb y el deseo de acceder a lo \u00abesencial\u00bb e \u00abinmutable\u00bb, huyendo del encierro que representa la existencia terrenal. La verdadera soluci\u00f3n, en opini\u00f3n del autor de<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i>, radica en abandonar este r\u00edgido dualismo<sup>12<\/sup>. Es necesario descubrir en la inmanencia de la vida cotidiana las <i>mediaciones concretas<\/i> que permiten romper las cosificaciones alienantes y realizar en la efectividad hist\u00f3rica una existencia no alienada.<\/p>\n<p>Los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> no son en absoluto una simple repetici\u00f3n de las ideas desarrolladas en el gran corpus de la <i>Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i>, sino que aportan nuevos acentos y, a veces, contribuciones in\u00e9ditas. Aunque se apoya en los logros obtenidos con el inmenso esfuerzo necesario para redactar su obra principal, Luk\u00e1cs se propone aqu\u00ed poner de relieve los fundamentos mismos de su concepci\u00f3n y aclarar los problemas a partir de esta <i>perspectiva fundamental<\/i>.<\/p>\n<p>Entre las nuevas aportaciones, cabe destacar la vigorosa valoraci\u00f3n de la idea de irreversibilidad como car\u00e1cter que define la historicidad, donde esta \u00faltima se considera la categor\u00eda fundamental tanto del ser de la naturaleza como del ser social. Con la intenci\u00f3n de contraponer una concepci\u00f3n <i>abierta<\/i> del ser a la concepci\u00f3n <i>cerrada<\/i>, decidido a demoler las viejas interpretaciones <i>necesarias<\/i> del cosmos y la sociedad para abrir el camino y una verdadera filosof\u00eda de la <i>libertad<\/i>, Luk\u00e1cs utiliza los resultados de varias ciencias para demostrar que la concepci\u00f3n del mundo como una totalidad cerrada est\u00e1 definitivamente abolida. La ontolog\u00eda que preconiza es aquella que concibe el ser como una interacci\u00f3n de complejos heterog\u00e9neos, en perpetuo movimiento y devenir, caracterizado por una mezcla de continuidad y discontinuidad, que produce incesantemente lo nuevo y cuya caracter\u00edstica fundamental es la<i> irreversibilidad<\/i>.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs atribuye a Marx el origen de esta concepci\u00f3n (m\u00e1s precisamente a la tesis del joven Marx: \u00abSolo conocemos una ciencia, la ciencia de la historia\u00bb) y en los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> dedica una atenci\u00f3n especial a la Tesis de Marx, en la que se compara el materialismo de Dem\u00f3crito con el de Epicuro, para validar su opini\u00f3n de que en el fundador del marxismo est\u00e1 presente desde muy temprano una ontolog\u00eda de alcance universal.<\/p>\n<p>Es, de nuevo, por primera vez en los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> que propone una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre las categor\u00edas modales (necesidad, casualidad, posibilidad) en relaci\u00f3n con la realidad primordial del ser. Es cierto que ya hab\u00eda abordado estos problemas en el primer volumen de<i> Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i>, al discutir cr\u00edticamente la ontolog\u00eda de Hartmann y luego en el an\u00e1lisis de las determinaciones reflexivas (<i>Reflexionsbestimmungen<\/i>) en la <i>L\u00f3gica<\/i> de Hegel, pero es en los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> donde hace balance de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>El enfoque del problema de las categor\u00edas propuesto por Hartmann en sus grandes obras, desde <i>Der Aufbau der realen Welt<\/i> hasta <i>M\u00f6glichkeit und Wirklichkeit<\/i> y <i>Philosophie der Natur<\/i>, marca visiblemente el discurso lukacsiano, aunque su nombre se cite raramente. La lectura ontol\u00f3gica de Marx debe mucho a las sugerencias de las obras de Hartmann. Este puente tendido entre dos pensamientos aparentemente tan heterog\u00e9neos es uno de los aspectos m\u00e1s caracter\u00edsticos de la filosof\u00eda del \u00faltimo Luk\u00e1cs<sup>13<\/sup>. La novedad de su punto de vista reside en el \u00e9nfasis mucho m\u00e1s fuerte puesto en la historicidad y el origen de las categor\u00edas mismas. Aprovechando al m\u00e1ximo la verdadera des trascendentalizaci\u00f3n de las categor\u00edas llevada a cabo por Hartmann (que hab\u00eda insistido mucho en la conexi\u00f3n entre las categor\u00edas y lo \u00abconcreto\u00bb, <i>das Konkretum<\/i>, es decir, en su dependencia primordial del ser que las subyace), Luk\u00e1cs se esfuerza por mostrar que el car\u00e1cter por definici\u00f3n <i>procesual<\/i> del ser implica tambi\u00e9n una g\u00e9nesis y un devenir de las categor\u00edas. <i>Universalia in rebus<\/i>, y en absoluto \u00abdeterminaciones del intelecto\u00bb aplicadas al ser, como quer\u00eda la tradici\u00f3n kantiana, las categor\u00edas tienen un \u00e1mbito de validez circunscrito por el sustrato del que son determinaci\u00f3n y, por tanto, poseen un estatus hist\u00f3rico. Lejos de representar algo carente de g\u00e9nesis o de determinaciones a priori (Kant), son un producto de la historia del ser (el<i> universal concreto<\/i> de Hegel es una genial anticipaci\u00f3n de este punto de vista gen\u00e9tico-ontol\u00f3gico sobre la naturaleza de las categor\u00edas). La teleolog\u00eda, por ejemplo, es una categor\u00eda eminentemente hist\u00f3rica: naci\u00f3 en un momento determinado de la historia, cuando el ser humano proyect\u00f3 su luz sobre el mundo de las cosas introduciendo en las cadenas causales objetivas la marca del <i>nexo final<\/i> (el nacimiento del proceso teleol\u00f3gico coincide, por tanto, con la aparici\u00f3n del trabajo), ya que la naturaleza en s\u00ed, inorg\u00e1nica y org\u00e1nica, no conoce el finalismo, sino solo la causalidad.<\/p>\n<p>El giro de Luk\u00e1cs hacia la ontolog\u00eda, realizado con el prop\u00f3sito de privilegiar la <i>ratio essendi<\/i> sobre la <i>ratio cognoscendi<\/i>, podr\u00eda interpretarse como un retorno a una ontolog\u00eda precr\u00edtica y predial\u00e9ctica<sup>14<\/sup>. Pero las cosas son exactamente al rev\u00e9s. Si Luk\u00e1cs privilegia la ontolog\u00eda y rechaza el primado de la l\u00f3gica o la gnoseolog\u00eda en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, es porque se niega a encerrar la riqueza, la densidad y la heterogeneidad de lo real en el esquema de las categor\u00edas puramente reflexivas, l\u00f3gicas o cognitivas. La precisi\u00f3n con la que Nicolai Hartmann traz\u00f3 las l\u00edneas de demarcaci\u00f3n entre la ontolog\u00eda, por un lado, y la l\u00f3gica y la gnoseolog\u00eda, por otro, exigiendo una base estrictamente cr\u00edtica de las categor\u00edas (ah\u00ed radica el sentido de la \u00abontolog\u00eda cr\u00edtica\u00bb) tuvo un efecto beneficioso tambi\u00e9n en el pensamiento de Luk\u00e1cs. Es en nombre de una ontolog\u00eda <i>tan cr\u00edtica<\/i> (\u00a1y en absoluto \u00abprecr\u00edtica\u00bb y mucho menos \u00abpredial\u00e9ctica\u00bb!) que en <i>Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i> y, en particular, en <i>Proleg\u00f3menos<\/i>, Luk\u00e1cs va tras la pista de las muchas formas de <i>reificaci\u00f3n<\/i> del pensamiento y de lo real, desde la teor\u00eda plat\u00f3nica de las ideas hasta el criticismo kantiano o el logicismo en sus diversas variantes, desde la ontolog\u00eda logicizante y criptoteleol\u00f3gica de Hegel (que Luk\u00e1cs distingue cuidadosamente de la \u00abverdadera ontolog\u00eda\u00bb hegeliana, concretada en la l\u00f3gica de la esencia) hasta los escritos de los neopositivistas modernos, que sacrifican la autonom\u00eda ontol\u00f3gica de lo real a su manipulaci\u00f3n pragm\u00e1tica. De este modo, puede demostrar, por ejemplo, la inconsistencia de una famosa \u00abley de la dial\u00e9ctica\u00bb: la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n. Someti\u00e9ndola a la prueba de un riguroso control ontol\u00f3gico, logra se\u00f1alar los efectos negativos producidos por su transustanciaci\u00f3n en el marxismo operada por Friedrich Engels.<\/p>\n<p>Los <i>Proleg\u00f3menos<\/i> nos parecen una introducci\u00f3n indispensable para comprender correctamente el pensamiento ontol\u00f3gico del \u00faltimo Luk\u00e1cs. Por desgracia, el texto est\u00e1 marcado, sobre todo en la \u00faltima parte, por repetitivas y tediosas redundancias que hacen que la lectura resulte a veces \u00e1rida. La avanzada edad y, tal vez, la enfermedad hicieron que el autor fuera menos capaz de dominar su discurso, por lo que hay lugares en los que las mismas ideas se vuelven a exponer en contextos que no conocen la progresi\u00f3n rigurosa a la que nos tienen acostumbrados sus escritos.<\/p>\n<p>La<i> Ontolog\u00eda<\/i> <i>del ser<\/i> <i>social<\/i> en su conjunto sigue siendo una obra insuficientemente explorada y analizada en la multiplicidad de sus ramificaciones: un inmenso bloque err\u00e1tico en un paisaje filos\u00f3fico dominado por corrientes de ideas m\u00e1s conformistas y poco sensibles a los grandes interrogantes ontol\u00f3gicos.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1<\/sup> Hemos citado en otra parte la carta dirigida a Ernst Fischer el 10 de mayo de 1960, en la que Luk\u00e1cs anuncia su paso de la<i> est\u00e9tica<\/i> a la<i> \u00e9tica<\/i> y habla de los problemas planteados por este desplazamiento del eje de sus intereses, cf. Nicolas Tertulian, <i>Luk\u00e1cs.<\/i> <i>La<\/i> <i>renascita<\/i> <i>dell&#8217;ontologia<\/i>, Editori Riuniti, Roma 1986, p. 11. En nuestro estudio <i>Luk\u00e1cs&#8217;<\/i> <i>Ontology<\/i>, publicado en la colecci\u00f3n dirigida por Tom Rockmore, <i>Luk\u00e1cs<\/i> <i>today<\/i>, Dordrecht 1988, se reproduce un fragmento de esta carta en la p. 243.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Ernst Bloch y Georg Luk\u00e1cs, <i>Dokumente zum 100. Geburtstag<\/i>, editado por Miklos Mesterhazi y Gy\u00f6rgy M\u00e9zei, Luk\u00e1cs Archivum, Budapest 1984, p. 150.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> Georg Luk\u00e1cs, <i>Gelebtes Denken. Eine Autobiographie im Dialog<\/i>, Suhrkarnp, Frankfurt a\/M. 1981, pp. 173-174. Trad. it. Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs,<i> Pensiero vissuto. Autobiografia in forma di dialogo<\/i>, a cura di Alberto Scarponi, Editori Riuniti, Roma 1983, p. 138.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Nicolai Hartmannhhdrg, <i>M\u00f6glichkeit und Wirklichkeit<\/i>, Walter de Gruyter, Berl\u00edn 19663, p. 22.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, <i>Per<\/i> <i>l&#8217;ontologia<\/i> <i>dell&#8217;essere<\/i> <i>sociale<\/i>, a cura di Alberto Scarponi, I, Editori Riuniti, Roma 1976, p. 354.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> G. Luk\u00e1cs, op. cit., II, 2, Editori Riuniti, Roma 1981, pp. 701 y 806.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Sobre estas divergencias, v\u00e9ase Nicolas Tertulian, \u00abBloch-Luk\u00e1cs: La storia di un&#8217;amicizia conflittuale\u00bb, en <i>Filosofia<\/i> <i>e<\/i> <i>prassi<\/i>, a cargo de Rosario Musillami, Diffusioni, Mil\u00e1n 1989, p. 74 y ss.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> V\u00e9alo ahora en Nicolai Hartmann, <i>Kleinere<\/i> <i>Schriften,<\/i> III, Walter de Gruyter, Berl\u00edn 1938, pp. 268-313.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Nicolai Hartmann, <i>Teologisches<\/i> <i>Denken<\/i>, Walter de Gruyter, Berl\u00edn 1951.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> Ferenc Feh\u00e9r, \u00c1gnes Heller, Gy\u00f6rgy M\u00e1rkus, Mihaly Vajda, <i>Prefacio a las \u00abAnotaciones sobre la ontolog\u00eda para el camarada Luk\u00e1cs\u00bb y Anotaciones<\/i>&#8230;, \u00abaut aut\u00bb, fasc\u00edculo especial, enero-abril de 1977, p. 3 y ss.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> V\u00e9ase infra, p. 189.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> G. Luk\u00e1cs, <i>Para<\/i> <i>la ontolog\u00eda<\/i>&#8230;, cit., II, pp. 654-659.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> V\u00e9anse nuestros estudios sobre la<i> Ontolog\u00eda del ser social<\/i> citados anteriormente. V\u00e9ase tambi\u00e9n Vittoria Franco, \u00abStoria della filosofia e teoria ontologica: Luk\u00e1cs\u00bb, en el volumen <i>La<\/i> <i>Storia della filosofia come problema<\/i>, Scuola Normale Superiore, Pisa 1988, pp. 303-328.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> V\u00e9ase Stefano Petrucciani, \u00abLa dialettica mancata\u00bb, en el volumen <i>Filosofia e prassi<\/i>, cit., pp. 102-103: \u00ab&#8230; su \u00faltima filosof\u00eda acaba qued\u00e1ndose sorda y muda ante la exigencia fundamental de justificar de manera universalmente v\u00e1lida su propia verdad&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Gyorgy Luk\u00e1cs<\/em>, blog en italiano dedicado al pensador h\u00fangaro, 8 de abril de 2025 (<a href=\"https:\/\/gyorgylukacs.wordpress.com\/2025\/04\/08\/introduzione-a-prolegomeni-allontologia-dellessere-sociale\/\">https:\/\/gyorgylukacs.wordpress.com\/2025\/04\/08\/introduzione-a-prolegomeni-allontologia-dellessere-sociale\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n a la edici\u00f3n italiana de 1990 de los Proleg\u00f3menos a la ontolog\u00eda del ser social. 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