{"id":178,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=178"},"modified":"2020-02-12T13:05:54","modified_gmt":"2020-02-12T12:05:54","slug":"la-politica-como-resistencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=178","title":{"rendered":"La pol\u00edtica como resistencia"},"content":{"rendered":"<p><i>A Rosario Ibarra,<br \/>\nprecursora de la lucha por los derechos humanos en M\u00e9xico,incansable y resuelta guerrera de la esperanza libertaria<\/i><\/p>\n<p>La crisis como pol\u00edtica<\/p>\n<p>Se ha convertido en lugar com\u00fan decir que la pol\u00edtica est\u00e1 en crisis, que se desdibujan los contornos de lo pol\u00edtico, que ha venido a menos la centralidad del Estado (y de la pol\u00edtica) que se construy\u00f3 durante la era del sistema de Estados-naci\u00f3n a trav\u00e9s de un largo y complejo proceso hist\u00f3rico, y que en su lugar se impuso incuestionablemente la centralidad de la econom\u00eda. Esto simboliza la preponderancia de los intereses particulares, puramente ego\u00edstas y parciales, es decir de lo privado, frente al bien com\u00fan y lo p\u00fablico, o en otros t\u00e9rminos, de lo individual frente a lo colectivo, del mercado sobre el Estado. La econom\u00eda y la pol\u00edtica parecen haber revertido sus relaciones tradicionales, quedando atrapada e incluso subsumida la segunda por el peso avasallador de la primera.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n ser\u00eda resultado de la mundializaci\u00f3n del capital, de la producci\u00f3n y del mercado impulsada en todo el mundo desde los a\u00f1os ochenta del siglo XX y que expresa la hegemon\u00eda alcanzada por el capitalismo neoliberal luego de la crisis mundial de la deuda y de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn. En el Norte como en el Sur del planeta, los procesos de reestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica y social quedaron determinados por el fin de las regulaciones m\u00faltiples del Estado y el pretendido universalismo de un mercado libre de toda reglamentaci\u00f3n, conduciendo no s\u00f3lo a la crisis estatal, sino igualmente a la disgregaci\u00f3n de las sociedades (entendidas en tanto comunidad) y a la descomposici\u00f3n de las formas de convivencia y acci\u00f3n que estaban en la naturaleza de la pol\u00edtica(1). La mundializaci\u00f3n capitalista, as\u00ed, ha profundizado la crisis del conjunto de los paradigmas pol\u00edticos predominantes.<\/p>\n<p>Es significativo, entonces, que la crisis de la pol\u00edtica devenga universal y que por todas partes pierdan credibilidad y eficacia las formas de representaci\u00f3n, los actores pol\u00edticos como los partidos y en general los procesos pol\u00edticos y el entramado institucional del Estado, cuya legitimidad se erosiona.<\/p>\n<p>La mercantilizaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de los distintos espacios p\u00fablicos promovida por el neoliberalismo a ultranza (y su variante socialdem\u00f3crata), as\u00ed como la estatizaci\u00f3n y confiscaci\u00f3n de los mismos que implicaba el socialismo real, descompusieron el \u00e1mbito y la naturaleza de lo pol\u00edtico. Los espacios de la pol\u00edtica se pierden como los lugares del pensar y el hacer colectivos, socavando (o de plano anulando) las libertades sobre las que se sostienen y nutren.<\/p>\n<p>Un r\u00e9gimen pol\u00edtico corporativo como el mexicano combin\u00f3, en su transcurrir, formas patrimoniales de estatizaci\u00f3n centralizada de espacios y relaciones con la mercantilizaci\u00f3n de los mismos, lo que no signific\u00f3 sino la confiscaci\u00f3n a la sociedad de lo pol\u00edtico, su distorsi\u00f3n y subordinaci\u00f3n. Lo colectivo se subyug\u00f3 y envileci\u00f3 mediante la corporativizaci\u00f3n y la jerarquizaci\u00f3n pol\u00edtico-sociales, mientras lo ciudadano se posterg\u00f3 por mucho tiempo, diluy\u00e9ndose incluso sin lograr cobrar forma en el pa\u00eds, en medio de reglas y pr\u00e1cticas no democr\u00e1ticas de una suerte de dictadura de Estado-partido que apenas ahora, en el umbral del tercer milenio, empieza a desmantelarse desordenadamente, sin que afloren con claridad libertades y espacios p\u00fablicos desde siempre usurpados y sujetos a regimentaciones y sospechas, constre\u00f1idos y desnaturalizados.<\/p>\n<p>La crisis de la pol\u00edtica se deriva especialmente de la crisis del Estado-naci\u00f3n que suscita el proceso de mundializaci\u00f3n capitalista, primero que nada por poner en entredicho y socavar la base territorial sobre la que descansa, volviendo porosas las fronteras e incontrolables los flujos materiales e inmateriales que lo surcan: capitales, tecnolog\u00edas, noticias, culturas, enfermedades, plagas, gente que emigra en busca de esperanza, etc\u00e9tera. Referentes fundamentales de la pol\u00edtica, como espacios, tiempos, tradiciones, saberes y pr\u00e1cticas colectivas se desfiguran bajo el embate de los procesos globales.<\/p>\n<p>Los Estados no han dejado de perder capacidad de decisi\u00f3n soberana y poder, enfrent\u00e1ndose a actores poderosos como las grandes empresas mundiales y ciertos organismos econ\u00f3micos internacionales (Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional) que aparentemente se independizan de aquellos y les disputan no s\u00f3lo el dominio y el sentido, sino incluso la legitimidad. Las sociedades nacionales padecen el desgarramiento del conjunto de sus relaciones y ven desmoronadas las bases y condiciones de su soberan\u00eda. Las relaciones de dominaci\u00f3n y sometimiento, entonces, se enredan y sus elementos legitimadores se desti\u00f1en, revelando as\u00ed brutalmente su naturaleza compleja (clasista, \u00e9tnica, de g\u00e9nero, etc\u00e9tera), declinando los reg\u00edmenes pol\u00edticos que las administraban de manera central. Con ello, las relaciones sociales capitalistas (y lo mismo las que trataron de asentarse en la estatizaci\u00f3n de la econom\u00eda centralizada burocr\u00e1ticamente) entran en crisis (o de plano se desploman y descomponen como en el segundo caso), al igual que el conjunto de instituciones sobre las que se realizan y sostienen.<\/p>\n<p>Cuando la democracia parece generalizarse e imponerse de manera incuestionable por todas partes, el planeta es sometido a nuevos fundamentalismos (nacionales, \u00e9tnicos, religiosos, pol\u00edticos) y hegemon\u00edas imperiales que condicionan y regimentan a su antojo (restringen, determinan o ahogan) las libertades que pretendidamente deber\u00edan sustentarla. Al igual que el supuesto libre mercado mundializado donde impera en verdad la ley del m\u00e1s fuerte y tienen el control unos cuantos poderosos complejos econ\u00f3micos globales de car\u00e1cter monop\u00f3lico, el nuevo desorden mundial que en los hechos va abri\u00e9ndose paso bajo el dominio incuestionable de Estados Unidos (el Estado-naci\u00f3n que m\u00e1s parece remontar la declinaci\u00f3n hist\u00f3rica), envuelve al conjunto de instituciones internacionales multilaterales (Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, Organizaci\u00f3n de Cooperaci\u00f3n y Desarrollo Econ\u00f3mico, OMC, etc\u00e9tera) en el que descans\u00f3 precariamente el polarizado y desigual sistema de Estados-naci\u00f3n. Sobre todo a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, el nuevo imperio estadounidense se arroga la representaci\u00f3n de las pretendidas fuerzas del bien contra un inasible eje del mal, lo que no es m\u00e1s que una coartada lamentable para imponer el derecho de injerencia unilateral sobre un planeta sin fronteras a salvo, sin reglas v\u00e1lidas de convivencia ni prevenciones contra el libre arbitrio de una potencia desp\u00f3tica y fundamentalista, como nunca arrogante y desbocada.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica, de este modo, se precipita decisivamente en un medio unidimensional donde se vuelve al m\u00e1s elemental de los or\u00edgenes: la pol\u00edtica como continuaci\u00f3n de la guerra(2), pero no solamente la guerra de todos contra todos que reproduce en forma cotidiana intrincadas y difundidas relaciones de poder y dominaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n la guerra cruda que se comete contra pueblos desvalidos o en franca desventaja (como Irak, Afganist\u00e1n o Palestina, y antes Vietnam), concebidos en bloque -cultural, racial, social y nacionalmente- como enemigos. O sea, la unilateralidad del genocidio descarnado, encubierto o disfrazado sin embargo por la hipocres\u00eda de la doble moral de los poderosos y su infinita capacidad de manipulaci\u00f3n y control de medios de comunicaci\u00f3n planetarios. A la democracia y sus reglas de convivencia asumidas libremente, a sus formas de representaci\u00f3n y soberan\u00eda limitadas pero reales, se les sobreponen en el tiempo de la mundializaci\u00f3n la amenaza de aniquilamiento del otro que ya no ser\u00e1 tolerado, libertades bajo vigilancia constre\u00f1idas a aquellas que tienen que ver solamente con los mercados (la econom\u00eda omnipresente), as\u00ed como la guerra fratricida y un solo liderazgo mundial excluyente, sin mediaciones, regulaciones ni ataduras institucionales, sostenido en el temor, la mentira y el derroche del implacable despliegue militar desmesurado.<\/p>\n<p>De esta forma, la mundializaci\u00f3n capitalista ahonda la crisis de la pol\u00edtica al introyectar en las sociedades la guerra (ya no s\u00f3lo la violencia \u00abinstitucional\u00bb ejercida por los Estados), imponiendo la violencia multiforme, la disgregaci\u00f3n, la exclusi\u00f3n y toda suerte de opresiones y discriminaciones que sustituyen, degradan o de plano anulan el \u00e1mbito de la pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El sentido de la pol\u00edtica<\/p>\n<p>La pol\u00edtica implica delimitar y articular los distintos elementos y esferas, los espacios y actores, sus ideas y pr\u00e1cticas. La pol\u00edtica requiere reinventarse d\u00eda a d\u00eda y responder a las secuelas de la mundializaci\u00f3n encontrando, por ejemplo, novedosas e imaginativas articulaciones de los nuevos terrenos y esferas que de cualquier manera se generan, redefiniendo sus coordenadas y dilatando sus alcances.<\/p>\n<p>Esto si se concibe lo pol\u00edtico \u00aben tanto que forma de estar-juntos, de actuar-juntos, de pensar-juntos, inscrita esta existencia plural en las coordenadas de espacio y de tiempo sociales que contribuye a producir\u00bb(3). La pol\u00edtica, as\u00ed, implica primero que nada la pluralidad y la comunidad. No es s\u00f3lo el terreno del poder, por m\u00e1s que lo implique, sino igualmente el de las pr\u00e1cticas y decisiones colectivas de la gente en torno a la vida de la comunidad y su destino. Tampoco tiene que ver solamente con la acci\u00f3n individual (el ciudadano aislado), sino con su actuar en com\u00fan, su interrelaci\u00f3n, su autoorganizaci\u00f3n social, su ser y hacer en tanto miembro de una colectividad. Lo pol\u00edtico es un amplio campo que implica complejas relaciones, pr\u00e1cticas y prop\u00f3sitos. En el mundo globalizado podr\u00e1 asimismo identificarse en tanto espacio entre la sociedad global y el complejo de instituciones supranacionales (pol\u00edticas, econ\u00f3micas, militares, culturales, etc\u00e9tera) que no dejan de emerger y representar posibilidades de acci\u00f3n y reclamaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mundializaci\u00f3n neoliberal -que no s\u00f3lo es un proceso objetivo sino tambi\u00e9n una estrategia deliberada del gran capital mundializado- amenaza no solamente a la sociedad concebida como comunidad, sino igualmente la pluralidad. De hecho, la privatizaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos sigue a la privatizaci\u00f3n de la econom\u00eda; la disgregaci\u00f3n de la comunidad y el abandono de lo colectivo a la individualizaci\u00f3n y quiebra de la pol\u00edtica. Se trata entonces de la crisis del conjunto de las relaciones sociales prevalecientes y de las instituciones estatales fetichizadas. M\u00e1s que un espacio de deliberaci\u00f3n y decisi\u00f3n, la pol\u00edtica deviene una extensi\u00f3n del mercado donde predominan los intercambios mercantiles (y el dominio del dinero) e incluso se transforma en un rentable espect\u00e1culo medi\u00e1tico sustentado en pr\u00e1cticas comerciales. Lo nacional se violenta y desmorona, sin que se abra camino lo mundial. Las fronteras nacionales se desvanecen complicando la geograf\u00eda, sin que parad\u00f3jicamente dejen de levantarse a su interior nuevas fronteras (econ\u00f3micas, culturales, \u00e9tnicas, de g\u00e9nero, pol\u00edticas) que segregan y excluyen(4). La econom\u00eda y el mercado no solamente desti\u00f1en y despedazan el tejido social, subyugan, confunden y desnaturalizan, igualmente, los espacios y los tiempos de la pol\u00edtica. El desorden y el caos gobiernan en lo sucesivo relaciones e intercambios en las sociedades y en el planeta todo.<\/p>\n<p>Con el neoliberalismo, la pol\u00edtica se presenta exclusivamente como el terreno del poder y el Estado, por m\u00e1s que \u00e9stos parezcan diluirse. Los espacios de la pol\u00edtica se restringen por todas partes, al volverse la pol\u00edtica asunto exclusivo de partidos estandarizados (siempre en crisis) e instituciones desprovistas de su alma p\u00fablica, de m\u00e1s en m\u00e1s determinados ambos por fatalismos econ\u00f3micos y por inicuos intereses particularistas. Lo social es despojado de lo pol\u00edtico y la pol\u00edtica se vuelve entonces asunto de especialistas y profesionales (funcionarios, dirigentes partidarios, electos o candidatos a distintas instancias de representaci\u00f3n, opinadores medi\u00e1ticos, consultores, etc\u00e9tera) que se cotizan en el mercado, difuminando las pr\u00e1cticas colectivas y voluntarias. La fetichizaci\u00f3n de la pol\u00edtica no s\u00f3lo transfigura a los actores tornados institucionales, sino que los superpone a las colectividades de todo signo. Incluso los individuos, desprovistos de sus identidades, abandonados, solitarios, no logran alcanzar la ciudadan\u00eda -por m\u00e1s que puedan votar en las elecciones formales- al ser privados de los espacios p\u00fablicos, de la posibilidad de participar, pensar y decidir en com\u00fan cuestiones que los involucran vivamente, esto es, de intervenir en la pol\u00edtica, de hacerla.<\/p>\n<p>La democracia y las libertades, universalizadas en el mundo global, extra\u00f1amente se desvanecen o descomponen. La crisis de representaci\u00f3n, en extremo contradictoria, y la sobredeterminaci\u00f3n de lo electoral que se vive pr\u00e1cticamente en todos los Estados-naci\u00f3n, asumen la forma de suplantaci\u00f3n de la comunidad, al tiempo que escinden lo social y lo pol\u00edtico. Los saberes y los haceres de la pol\u00edtica se apocan provoc\u00e1ndose la despolitizaci\u00f3n de la sociedad, privada del espacio p\u00fablico y sujeta a intercambios mercantiles desiguales y desventajosos.<\/p>\n<p>Recuperar lo pol\u00edtico<\/p>\n<p>Pero lo pol\u00edtico retorna y se rehace entonces por fuera de los cada vez m\u00e1s reducidos espacios consagrados por el neoliberalismo, a contracorriente, como resistencia de la sociedad que -despojada y excluida- labra sus propios espacios y los ocupa, los habita, los recrea como posibilidades colectivas de reflexi\u00f3n, acci\u00f3n y decisi\u00f3n en el \u00e1mbito de lo pol\u00edtico.<\/p>\n<p>De esta manera, recuperar lo pol\u00edtico significa ante todo redefinirlo, ampliarlo; reconstituir la comunidad y la pluralidad golpeadas por el capitalismo neoliberal; restablecer lo social a lo pol\u00edtico, socializar la pol\u00edtica, politizar lo social. No reabsorber uno por el otro ni confundirlos, sino combinarlos, articularlos, ensanchando as\u00ed las posibilidades propias de ambos. Lo individual no debe perderse en la abstracci\u00f3n anuladora del mercado, sino desembocar en el torrente de lo colectivo que no puede ser sino concreto, espec\u00edfico, m\u00faltiple (social, profesional, \u00e9tnico, ecol\u00f3gico, de g\u00e9nero&#8230;), pero susceptible de encontrar intereses y prop\u00f3sitos unificadores, generales, universales, o sea de car\u00e1cter pol\u00edtico. Lo ciudadano solamente puede realizarse a trav\u00e9s de la comunidad que es confrontaci\u00f3n, conflicto, pluralidad, incertidumbre, la trama intrincada de lo diverso que contradictoriamente se teje en sociedad. La ciudadan\u00eda no puede afianzarse sino mediante la reafirmaci\u00f3n de las identidades individuales y colectivas, complejas y cambiantes.<\/p>\n<p>Para rescatar la comunidad se requiere rehabilitar las fuerzas colectivas de la sociedad a trav\u00e9s de revivificar sus pr\u00e1cticas, de la recomposici\u00f3n de sus diversas formas de organizaci\u00f3n, del restablecimiento de sus solidaridades, del despliegue y reconocimiento de sus identidades y autonom\u00edas, de sus culturas y tradiciones, de sus acervos conseguidos por la lucha, reconstituyendo el tejido social rasgado por la acci\u00f3n disgregadora del mercado y de un Estado venido a menos. Pero hace falta igualmente desprender lo pol\u00edtico del Estado, desestatizarlo, descorporativizarlo, desprivatizar y desprofesionalizar la pol\u00edtica regres\u00e1ndola a la sociedad, volverla espacio y vida de todos los ciudadanos, de las colectividades, de los pueblos, es decir fortaleciendo a los nuevos y viejos actores de la sociedad (sobre todo organizaciones sociales y civiles). Las instituciones estatales (de los gobiernos a los congresos) necesitan sujetarse a la sociedad por medio de adecuadas formas de representaci\u00f3n, renovaci\u00f3n y rendici\u00f3n de cuentas. El espacio de la pol\u00edtica no puede dejar de reinventarse, de ampliarse, de socializarse, de revitalizar su esencia p\u00fablica, no mercantil, su car\u00e1cter colectivo, dirigido al bienestar general y a la defensa del entorno natural del pa\u00eds, del planeta.<\/p>\n<p>La crisis de representaci\u00f3n y en general de los reg\u00edmenes pol\u00edticos sometidos a los dictados de la estrategia globalizadora del neoliberalismo hegem\u00f3nico, podr\u00eda solucionarse redimensionando lo local, lo nacional, lo internacional, lo mundial; restaurando la comunidad, sus autonom\u00edas, su autogesti\u00f3n, sus instancias p\u00fablicas y sus pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas (cuando lo son); reestructurando por abajo y desde arriba a las instituciones estatales (\u00abmandar obedeciendo\u00bb, como dicen los zapatistas(5), revocabilidad de los electos, rendici\u00f3n de cuentas, transparencia, etc\u00e9tera). Pero tambi\u00e9n desarrollando formas de expresi\u00f3n y participaci\u00f3n acordes con los tiempos y las innovaciones de la mundializaci\u00f3n, particularmente en cuanto a la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n, que podr\u00edan facilitar la deliberaci\u00f3n y toma de decisiones colectivas, extendiendo en forma realmente universal las libertades y la democracia en todos los niveles y esferas. La representaci\u00f3n de la sociedad necesita, asimismo, generar formas de democracia directa renovadas e imaginativas, tal vez como nunca factibles.<\/p>\n<p>Recuperar lo pol\u00edtico, entonces, implica garantizar la pluralidad, la expresi\u00f3n de lo diferente, de los innumerables otros, de la cr\u00edtica a todo lo existente, como condici\u00f3n de lo general incluyente, de lo com\u00fan, de lo p\u00fablico; relacionar la tradici\u00f3n renovada con la modernidad; vincular el presente con el ma\u00f1ana mediante la estrategia.<\/p>\n<p>Lo pol\u00edtico necesita, pues, no solamente nuevos y depurados espacios p\u00fablicos, sino igualmente abrir la pol\u00edtica a pr\u00e1cticas y a actores excluidos y condenados por el neoliberalismo (trabajadores, mujeres, pueblos indios, j\u00f3venes, migrantes, deudores, organizaciones sociales y civiles, etc\u00e9tera) y lograr nuevamente el manejo de los tiempos (del corto al mediano y largo plazo). Tanto en el terreno en rehabilitaci\u00f3n de la localidad, de la regi\u00f3n, de la naci\u00f3n, como en el de la arena mundial -que acondiciona muy a su pesar la mundializaci\u00f3n irrefrenable del capital-, la recuperaci\u00f3n de las energ\u00edas colectivas de las comunidades, de su capacidad de pensar, actuar y decidir en com\u00fan por s\u00ed mismas, simboliza la posibilidad de restauraci\u00f3n de la pol\u00edtica, o si se quiere, del desarrollo de otra pol\u00edtica, la pol\u00edtica del oprimido. Si bien la mundializaci\u00f3n es el espacio de la reconstituci\u00f3n de las nuevas hegemon\u00edas imperiales, sobre todo del imperio unilateral e incontrolado de Estados Unidos que ha seguido al fin de la guerra fr\u00eda, representa igualmente las posibilidades de recomposici\u00f3n de una sociedad global, del despliegue de nuevas solidaridades internacionales (un internacionalismo renovado) y de la resistencia planetaria a la fatalidad capitalista.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica del oprimido<\/p>\n<p>Otra pol\u00edtica es posible, la pol\u00edtica del oprimido(6). La que no se confina a los espacios degradados y estereotipados del poder, de lo meramente estatal mercantilizado, sino que se manifiesta igualmente en todos los niveles y resquicios de la sociedad capitalista donde se expanden y reproducen las m\u00faltiples y variadas relaciones de dominaci\u00f3n (la explotaci\u00f3n, la opresi\u00f3n, la discriminaci\u00f3n, la supeditaci\u00f3n). Por esto, de entrada, se trata de una pol\u00edtica que se vive como resistencia. Explotados, sometidos, discriminados, ultrajados, excluidos, proscritos, los oprimidos (trabajadores, campesinos, ind\u00edgenas, mujeres, desempleados, poblaciones colonizadas, minor\u00edas nacionales, etc\u00e9tera) resisten, anudan relaciones y construyen o rehacen comunidades y espacios donde intentan sobrevivir(7). Desarrollan a contracorriente sus propias participaciones pol\u00edticas, asumiendo en la pr\u00e1ctica libertades colectivas e individuales que se les reh\u00fasa o regatea desde el poder.<\/p>\n<p>El oprimido vive la pol\u00edtica, antes que nada, como reafirmaci\u00f3n de su dignidad y como resistencia a la par\u00e1lisis, a la sujeci\u00f3n y la disgregaci\u00f3n; a la anulaci\u00f3n como comunidad, como clase, como g\u00e9nero, como pueblo, como diferente. Una resistencia siempre en condiciones adversas, que parte del sometimiento, la enajenaci\u00f3n, la pulverizaci\u00f3n, el aislamiento, la incultura, la despolitizaci\u00f3n deliberada, la intoxicaci\u00f3n ideol\u00f3gica, hasta articularse y devenir colectiva, sentida y significante. Del sometimiento a la desobediencia, la insumisi\u00f3n y la rebeld\u00eda, existe un largo camino pavimentado por numerosas e inesperadas formas abiertas y veladas, primarias y enmara\u00f1adas de resistencia al poder, a las muy diversas formas de explotaci\u00f3n, opresi\u00f3n y dominaci\u00f3n(8). La resistencia del oprimido se sit\u00faa en el terreno de la pol\u00edtica desde el momento en que enfrenta, no \u00fanicamente las condiciones y efectos materiales de la explotaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n las relaciones de dominaci\u00f3n que reproducen y a las que es subyugado, o sea al poder, incluso si lo hace en forma latente, elemental, parcial, difusa y embrionaria. Aunque evidentemente su resistencia necesita remontar las individualidades pulverizadas, desplegarse y socializarse, tejer redes solidarias y asumir la dimensi\u00f3n y la fuerza de lo colectivo, es decir, de lo pol\u00edtico. La resistencia, as\u00ed, puede trascenderse y devenir revuelta, lucha abierta y frontal contra el poder.<\/p>\n<p>La pol\u00edtica de los oprimidos es una pol\u00edtica de liberaci\u00f3n y autonom\u00eda, de auto organizaci\u00f3n y auto emancipaci\u00f3n. Si bien se revela como resistencia, en determinados momentos y circunstancias puede ser algo m\u00e1s que la lucha contra el destino, evolucionando hacia la revuelta y la rebeli\u00f3n, revirtiendo incluso -as\u00ed sea coyunturalmente- las relaciones de fuerza en el seno de la sociedad. En la historia contempor\u00e1nea, los poderosos siempre se las arreglaron para obstruir, usurpar o restringir las posibilidades de expresi\u00f3n y participaci\u00f3n de los de abajo, sujetos a toda suerte de sometimientos y dominaciones. Empero, los oprimidos, con su pol\u00edtica libertaria y sus luchas, de manera invariable fueron quienes permitieron, parad\u00f3jicamente, la extensi\u00f3n de libertades y de espacios p\u00fablicos para el conjunto de la sociedad. De la generalizaci\u00f3n de los derechos humanos al Estado de bienestar, pasando por el sufragio universal, la equidad de g\u00e9nero y la lucha por la justicia, los oprimidos han desempe\u00f1ado un papel decisivo. Si bien hay que reconocer que la lucha por la igualdad, contra todo tipo de opresi\u00f3n y por la democracia de fondo (radical, social, autogestionaria, \u00abde masas\u00bb) sufri\u00f3 una derrota fundamental por la degeneraci\u00f3n de los reg\u00edmenes de corte sovi\u00e9tico y su ca\u00edda a finales de los a\u00f1os ochenta, tambi\u00e9n debe quedar claro que no por ello han dejado de existir las condiciones que la hicieron indispensable y posible como alternativa al capitalismo.<\/p>\n<p>En realidad, ha sido largo el camino de la resistencia de los oprimidos e incontables \u00ablas historias de resistencia que no encuentran lugar en la historia de olvido que escribe el seco poder de la soberbia\u00bb(9). Han resistido de mil maneras la opresi\u00f3n, la explotaci\u00f3n, la desigualdad y aun la exclusi\u00f3n, el abandono, el olvido(10). Revueltas, revoluciones, sabotajes, pero igualmente ocupaciones, huelgas, m\u00edtines, cortejos, reivindicaciones, cr\u00edticas, esc\u00e1ndalos y silencios. Se han producido experiencias hist\u00f3ricas ejemplares, como la prolongada resistencia vietnamita, que muestra las potencialidades de la pol\u00edtica de los oprimidos cuando involucra a pueblos enteros, para resistir incluso en las m\u00e1s desiguales y aciagas condiciones: primero al colonialismo franc\u00e9s y luego contra Estados Unidos, la m\u00e1s poderosa potencia econ\u00f3mica y militar del mundo. Resistir ya no s\u00f3lo como un apremio vital, en este caso nacional, sino en tanto estrategia de largo plazo. Resistir y vencer inesperadamente.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hacerlo incluso sin claras posibilidades de triunfo, como en el caso de la larga, largu\u00edsima e inacabada resistencia del pueblo palestino, invadido, despojado, ocupado, perseguido, asesinado cotidianamente por el gobierno sionista de Israel, paradigma del racismo y el terrorismo de Estado. Resistir pues en medio de la adversidad, la soledad y el abandono, resistir en condiciones extremas de debilidad, pero hacerlo sin temor y con esperanza.<\/p>\n<p>Ayer y hoy, en el Norte como en el Sur del planeta, asalariados, campesinos, ind\u00edgenas, negros, mujeres, intelectuales, j\u00f3venes, ecologistas, migrantes de distintas latitudes, nacionalidades y naciones subyugadas, etc\u00e9tera, han resistido y luchado en defensa de libertades o de prop\u00f3sitos espec\u00edficos, materiales o no, pero primeramente contra el avasallamiento y la exclusi\u00f3n en todas sus formas, contra las persistentes amenazas de humillaci\u00f3n, disgregaci\u00f3n y ruina que donde sea trae consigo el capitalismo, especialmente en su era neoliberal. En esos medios emergen nuevos actores y nuevas pr\u00e1cticas a trav\u00e9s de los cuales se hace presente y se legitima a contracorriente otra forma de hacer pol\u00edtica, la pol\u00edtica de los oprimidos, la pol\u00edtica como resistencia, como cr\u00edtica del poder en todas sus dimensiones (de sus relaciones e instituciones) y como oposici\u00f3n a la descomposici\u00f3n de la propia pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El EZLN y la resistencia<\/p>\n<p>Por ejemplo, el Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional (EZLN) y los ind\u00edgenas mexicanos que se insurreccionaron el 1 de enero de 1994 en Chiapas, se configuraron como un original actor pol\u00edtico-social que ha desempe\u00f1ado un papel esencial en el proceso de recomposici\u00f3n y reorganizaci\u00f3n de los oprimidos, no solamente en M\u00e9xico, sino asimismo en distintos lugares del mundo. Como original organizaci\u00f3n pol\u00edtico-militar y en tanto movimiento indio -ambos en profunda y tenaz transformaci\u00f3n desde su electrizante aparici\u00f3n p\u00fablica-, incidieron de manera crucial en la situaci\u00f3n pol\u00edtica mexicana, desencadenando muy especialmente la reorganizaci\u00f3n de las fuerzas de izquierda (que entonces se encontraban en crisis terminal) y de las propias comunidades y colectividades sociales, contribuyendo a la vez a la renovaci\u00f3n y enriquecimiento de la pol\u00edtica de los oprimidos.<\/p>\n<p>De entrada, el EZLN se consider\u00f3 resultado de quinientos a\u00f1os de resistencia de los pueblos originarios de M\u00e9xico y de la generaci\u00f3n de 1968(11), impulsando desde su encuentro con la sociedad civil (el de 12 enero del 94, cuando se produjo el \u00abotro levantamiento\u00bb que forz\u00f3 al gobierno al cese el fuego) una visi\u00f3n distinta de la pol\u00edtica y del poder(12). Mediante su actuaci\u00f3n e iniciativas, los zapatistas plantearon nuevas pr\u00e1cticas y espacios de participaci\u00f3n, tratando de restaurar y enriquecer el sentido profundo de lo pol\u00edtico como la esfera de lo colectivo, de la organizaci\u00f3n aut\u00f3noma de la sociedad y de la resistencia a la dominaci\u00f3n, al poder y a la hegemon\u00eda del neoliberalismo.<\/p>\n<p>Denunciando la mercantilizaci\u00f3n de las instituciones estatales y la perversi\u00f3n del mercado de la pol\u00edtica y de sus actores profesionales, como los partidos(13), el EZLN postul\u00f3 la resistencia en todos los terrenos (sin menospreciar las elecciones y el Congreso), convocando a las comunidades, a las organizaciones de la sociedad, a los propios partidos y en general a todos los oprimidos a hacer converger sus prop\u00f3sitos (espec\u00edficos, diferentes o comunes) y sus luchas. En medio de las arremetidas, la militarizaci\u00f3n y la guerra de baja intensidad implementadas por los gobiernos pri\u00edstas de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, el EZLN rompi\u00f3 cercos, derrib\u00f3 barreras, organiz\u00f3 municipios aut\u00f3nomos, abri\u00f3 en plena Selva Lacandona sitios de encuentro (Aguascalientes, Convenci\u00f3n Nacional Democr\u00e1tica, reuniones y foros nacionales e internacionales) y realiz\u00f3 cuesta arriba -siempre bajo un clima de intimidaci\u00f3n- consultas y manifestaciones por buena parte del territorio nacional, las que se condensaron, a inicios del 2001, en la impresionante y reveladora Marcha de la Dignidad Ind\u00edgena hacia y sobre la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Durante todos estos a\u00f1os, la atm\u00f3sfera pol\u00edtica del pa\u00eds se renov\u00f3, la poblaci\u00f3n se sensibiliz\u00f3 crecientemente respecto los motivos e intenciones de la revuelta zapatista -que quedaron ampliamente legitimados-, al tiempo que se fueron alistando condiciones propicias para el intercambio de experiencias y anhelos, para el encuentro de soledades al fin eclipsadas, para la puesta en movimiento de la sociedad y, en fin, para la reorganizaci\u00f3n y para la resistencia individual lo mismo que colectiva. De esta forma, se propagaron en forma perseverante aires de agitaci\u00f3n, recurrentes alertas sociales, continuas e inesperadas intrusiones zapatistas (la comandanta Ramona en el Congreso Nacional Ind\u00edgena, los 1111, los 5 mil de la consulta, etc\u00e9tera), consultas y di\u00e1logos en cada vez m\u00e1s extensas capas de la sociedad, que sin duda han coadyuvado a su politizaci\u00f3n y a redimensionar lo pol\u00edtico y la pol\u00edtica en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo y la consulta, particularmente, se convirtieron en formas de resistencia de los oprimidos(14), en medios del pensar y decidir colectivos, en v\u00edas de acceso a la pol\u00edtica y a la ciudadan\u00eda por parte de los excluidos. Lo social y lo pol\u00edtico se hermanaron otra vez, vinculando nuevamente reivindicaciones materiales (m\u00faltiples y diversas) con propuestas pol\u00edticas vitales como la autonom\u00eda y la autoorganizaci\u00f3n de los pueblos indios y en general la independencia y democracia de los de abajo.<\/p>\n<p>Pero la repercusi\u00f3n de la revuelta del EZLN y las comunidades mayas de Chiapas rebas\u00f3 el conjunto de los alcances aparentemente posibles y las expectativas m\u00e1s optimistas. La solidaridad que cosech\u00f3 de entrada internacionalmente como un movimiento indio enfrentado al neoliberalismo, se fortaleci\u00f3, reprodujo y consolid\u00f3 gracias en particular a distintas iniciativas que convocaron y suscitaron la consulta y el di\u00e1logo tambi\u00e9n a numerosos n\u00facleos organizados o personalidades de renombre provenientes de pa\u00edses de todo el planeta. Los zapatistas ampliaron su horizonte, bregando por oponer al proyecto excluyente y disgregador del capitalismo globalizado, el de un mundo \u00abdonde quepan muchos mundos\u00bb(15). Asumieron su desaf\u00edo como un \u00abdesaf\u00edo mundial\u00bb(16), planteando la necesidad de \u00ablevantar la internacional de la esperanza\u00bb contra \u00abla internacional del terror que representa el neoliberalismo\u00bb(17).<\/p>\n<p>En el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, efectuado del 27 de julio al 3 de agosto de 1996 en los distintos Aguascalientes de la selva chiapaneca, con la intervenci\u00f3n de representantes de m\u00e1s de cuarenta pa\u00edses, se concluy\u00f3 declarando: \u00abQue haremos una red colectiva de todas nuestras luchas y resistencias particulares. Una red intercontinental de resistencia contra el neoliberalismo, una red intercontinental por la humanidad. Esta red intercontinental buscar\u00e1, reconociendo diferencias y conociendo semejanzas, encontrarse con otras resistencias de todo el mundo. Esta red intercontinental de resistencia ser\u00e1 el medio en que las distintas resistencias se apoyen unas a otras. Esta red intercontinental de resistencia no es una estructura organizativa, no tiene centro rector ni decisorio, no tiene mando central ni jerarqu\u00edas. La red somos todos los que resistimos\u00bb(18).<\/p>\n<p>El EZLN se convirti\u00f3 de hecho en precursor y promotor de lo que, en el cambio de milenios, se configurar\u00e1 como un extenso, diversificado y difuso movimiento social (y pol\u00edtico) de resistencia a la mundializaci\u00f3n y a la hegemon\u00eda del neoliberalismo. Un movimiento al que los zapatistas apoyar\u00e1n y con el que se sentir\u00e1n identificados. Las reuniones de instituciones econ\u00f3micas que simbolizan el poder\u00edo y la prepotencia de la mundializaci\u00f3n neoliberal, como la OMC, el BM y el FMI, o del G8, fueron bloqueadas y desorganizadas por poderosos movimientos ciudadanos de car\u00e1cter mundial, en particular desde finales de noviembre de 1999 en distintas partes del mundo, de entrada en Seattle, donde el gobierno estadounidense impuso el estado de urgencia, y Washington DC, pero enseguida en Davos, Quebec, Niza, Barcelona, Gotenburg, G\u00e9nova, Praga, Se\u00fal, Canc\u00fan. Reuniones alternativas a las del Foro Econ\u00f3mico Mundial y encuentros, como el del Foro de Porto Alegre, Brasil, facilitaron el desarrollo de la coordinaci\u00f3n y en especial el repunte del debate, del di\u00e1logo en t\u00e9rminos de los zapatistas, sobre grandes temas relacionados con la mundializaci\u00f3n y las posibilidades de alternativas.<\/p>\n<p>En el Norte como en el Sur, brotaron y se tejieron incontables redes de resistencia de los oprimidos, de sus muy diversas luchas espec\u00edficas, que muchas ocasiones incluyeron a fuerzas de las organizaciones sociales y pol\u00edticas tradicionales, como los sindicatos, redes asociativas y hasta partidos, pero igualmente j\u00f3venes -muchos j\u00f3venes-, intelectuales, mujeres, desempleados, sin techo, sin tierra, migrantes, ecologistas, ONG, etc\u00e9tera. Nuevas y viejas formas de solidaridad entre los oprimidos se restablecieron e impulsaron entre las distintas redes de resistencia a la mundializaci\u00f3n excluyente que amenaza con devastar al mundo, reanudando la tradici\u00f3n del internacionalismo de los de abajo, de los desheredados, de los excluidos. Muchas de esas redes nacieron o se desarrollaron, en una u otra medida, bajo el impacto y la influencia de la rebeli\u00f3n zapatista y las iniciativas articuladoras e ins\u00f3litas del EZLN. La reuni\u00f3n del Foro Social Mundial en Porto Alegre, realizada a principios del 2001, casi al mismo tiempo que arrancaba la Marcha por la Dignidad Ind\u00edgena rumbo a la Ciudad de M\u00e9xico, congreg\u00f3 a m\u00e1s de 20 mil participantes, provenientes de todos los rincones de la Tierra, bajo la consigna de inspiraci\u00f3n zapatista: Otro mundo es posible.<\/p>\n<p>Resistir a lo irresistible<\/p>\n<p>La invenci\u00f3n y renovaci\u00f3n de la pol\u00edtica por lo social que caracteriza la pol\u00edtica del oprimido, y que no ha dejado de producirse bajo el influjo zapatista, se dirige a reparar el tejido social desgarrado por la acci\u00f3n corrosiva de las pol\u00edticas neoliberales del mercado a ultranza y a restablecer las solidaridades. Asimismo, puede posibilitar la construcci\u00f3n y reconstrucci\u00f3n de las identidades colectivas y de los actores por medio de las m\u00faltiples y recurrentes resistencias de la sociedad, de la afirmaci\u00f3n de sus autonom\u00edas, convergencias y movilizaciones. De los \u00abpuntos de resistencia\u00bb (Foucault) o de las \u00abbolsas de resistencia\u00bb (Marcos) podr\u00eda pasarse a tejer redes de resistencia de m\u00e1s en m\u00e1s extensas, tupidas y complejas de manera que la sociedad se revitalice, se reorganice, se reconstituya como comunidad y que \u00e9sta se transforme realmente en la esfera de lo pol\u00edtico, esto es, en el \u00e1mbito del pensar, decidir y hacer en colectivo.<\/p>\n<p>Por eso la pol\u00edtica del oprimido, asumida en tanto resistencia, en lugar de aparecer solamente como una manera de sobrevivir, de ultimar la resignaci\u00f3n, de aguantar las consecuencias econ\u00f3mico-sociales, las exclusiones y las opresiones de todo tipo que acarrea la mundializaci\u00f3n capitalista, emerge como una forma de vida, de revertir las relaciones de fuerza desventajosas, de invadir y de disputarle los espacios de la pol\u00edtica a los actores \u00abinstitucionales\u00bb que la monopolizan, de reconquistar la dignidad frente al poder y de rehacerlo desde abajo (transformar instituciones, condiciones y relaciones). La pol\u00edtica del oprimido necesita desarrollar -por medio de la experiencia, de las participaciones multiformes e imaginativas, del debate, la consulta, la cr\u00edtica, el conflicto, etc\u00e9tera- una verdadera cultura de la resistencia, una cultura democr\u00e1tica de los de abajo.<\/p>\n<p>\u00c9sta puede permitir recuperar tambi\u00e9n la resistencia como estrategia, es decir concebirla como la posibilidad de preparar la contraofensiva y revertir las relaciones de fuerza. En este sentido, debe quedar claro que la resistencia y la lucha van de la mano: se resiste precisamente para estar en condiciones de luchar, de rebelarse, de trascender la inmediatez y la soledad. Resistir en el espacio reivindicativo, s\u00ed, pero no s\u00f3lo, hacerlo en colectivo, deliberar, movilizarse, luchar, romper cercos y derrumbar murallas. No limitarse a registrar las innumerables y m\u00faltiples resistencias localizadas, inmediatas, sino articularlas, coordinarlas, anudando las redes y bolsas de resistencia en vistas al largo plazo, para acumular fuerzas y estar en posibilidad de relanzar en mejores t\u00e9rminos las distintas luchas sociales espec\u00edficas (de asalariados, campesinos, ind\u00edgenas, mujeres, colonos, inmigrantes, artistas, estudiantes, chavos rebeldes, ecologistas, etc\u00e9tera) en la perspectiva de su politizaci\u00f3n, del desaire a la fatalidad econ\u00f3mica animada por el neoliberalismo, del reto de cuestionar el orden o desorden existente y conquistar las libertades. Hay que entender la resistencia como proceso contradictorio, transformarla en movimiento social y pol\u00edtico que se auto organiza bajo sus propias reglas, saberes y objetivos, criticando todo lo existente, sembrando nuevas solidaridades que comprendan y trasciendan lo sectorial, local, nacional, para desenvolverse en el contexto global que facilita la mundializaci\u00f3n. La resistencia requiere una perspectiva: redimir la utop\u00eda que aparentemente implica en esta \u00e9poca luchar por la libertad, la democracia, la justicia, la equidad y la autogesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Como escribe Daniel Bensa\u00efd, \u00abes resistiendo a lo irresistible que se deviene revolucionario sin saberlo\u00bb(19). La pol\u00edtica asumida como resistencia puede convertirse en el campo de la rebeli\u00f3n y la emancipaci\u00f3n de los oprimidos. De la resistencia y la cr\u00edtica al poder se puede desembocar en la lucha por la destrucci\u00f3n del orden existente, por la reestructuraci\u00f3n y rearticulaci\u00f3n del poder y la sociedad desde una \u00f3ptica libertaria y autogestiva, sustentados en la igualdad y la democracia. La pol\u00edtica se ha comprendido muchas veces como el \u00abarte de lo posible\u00bb, pero para los oprimidos puede igualmente consistir en perseguir lo imposible, haciendo factibles utop\u00edas pre\u00f1adas de realismo. \u00abOtro mundo es posible\u00bb, como lo postula el Foro Social Mundial, \u00abun mundo donde quepan otros mundos\u00bb, enfatizan los zapatistas.<\/p>\n<p>* Presento aqu\u00ed una versi\u00f3n resumida del trabajo publicado en Gerardo \u00c1valos Tenorio (coordinador), Redefinir lo pol\u00edtico, UAM-X, M\u00e9xico, 2002. Suprim\u00ed la mayor\u00eda de las referencias y notas a pie de p\u00e1gina.<\/p>\n<p>Notas:<br \/>\n1 V\u00e9ase Daniel Bensa\u00efd, \u00c9loge de la r\u00e9sistance \u00e0 l&#8217;air du temps, Les \u00c9ditions Textuel, Paris, 1999, pp. 14-15). Para Michel Foucault, \u00abel conjunto de relaciones de fuerza existente en una sociedad constituye el dominio de la pol\u00edtica, y [&#8230;] una pol\u00edtica es una estrategia m\u00e1s o menos global que intenta coordinar y darles un sentido a estas relaciones de fuerza&#8230;\u00bb (Microf\u00edsica del poder, Ediciones de La Piqueta, Madrid, 1992, pp. 168-169).<br \/>\n2 Michel Foucault, Genealog\u00eda del racismo, Ediciones de La Piqueta, Madrid, 1992 y especialmente Microf\u00edsica del poder, op cit.<br \/>\n3 Daniel Bensa\u00efd, Le pari m\u00e9lancolique, Fayard, Paris, 1997, p. 84.<br \/>\n4 V\u00e9ase Subcomandante insurgente Marcos, \u00ab7 piezas sueltas del rompecabezas mundial\u00bb, en Desde las monta\u00f1as del sureste mexicano, Plaza &amp; Jan\u00e9s Editores, M\u00e9xico, 1999, p. 260.<br \/>\n5 EZLN. Documentos y comunicados, Era, M\u00e9xico, 1994, pp. 175-177.<br \/>\n6 Fue sin duda Karl Marx quien primero que nadie intent\u00f3 formular una pol\u00edtica del oprimido; concebida como resistencia, como lucha por la autoemancipaci\u00f3n de los desheredados de la tierra y en tanto posibilidad de alternativa a la explotaci\u00f3n y la opresi\u00f3n capitalista.<br \/>\n7 \u00abBajo la pena de ser pura y simplemente aplastado, el oprimido est\u00e1 condenado a resistir\u00bb (Daniel Bensa\u00efd, Le sourire du Spectre, \u00c9ditions Michalon, Paris, 2000, p.81).<br \/>\n8 Para James C. Scott se trata de una \u00abinfrapol\u00edtica de los desvalidos\u00bb (Los dominados y el arte de la resistencia, Era, M\u00e9xico, 2000, p. 22).<br \/>\n9 Subcomandante insurgente Marcos, \u00abPonencia a 7 voces 7. Las pol\u00edticas y las bolsas (las nuestras y las de ellos)\u00bb, en EZLN. Documentos y comunicados, 3, Era, M\u00e9xico, 1997, p. 328.<br \/>\n10 Subcomandante Marcos: \u00abComo nuestros antepasados resistieron guerras de conquista y de exterminio, nosotros hemos resistido las guerras del olvido\u00bb (La Marcha del color de la Tierra. Comunicados, cartas y mensajes del Ej\u00e9rcito Zapatista de Liberaci\u00f3n Nacional, Editorial Rizoma\/Causa Ciudadana, M\u00e9xico, 2001, p. 86).<br \/>\n11 \u00abSomos producto del encuentro de la sabidur\u00eda y la resistencia ind\u00edgena con la rebeld\u00eda y la valent\u00eda de la generaci\u00f3n de la dignidad que alumbr\u00f3 con su sangre la oscura noche de las d\u00e9cadas de los sesenta, setenta y ochenta\u00bb (EZLN. Documentos y comunicados, 2, Era, M\u00e9xico, 1995, p. 437).<br \/>\n12 \u00abLo que nos hace diferentes es nuestra propuesta pol\u00edtica [&#8230;] Nosotros no luchamos por tomar el poder, luchamos por democracia, libertad y justicia [&#8230;] (\u00abDetr\u00e1s de nosotros estamos ustedes\u00bb (30 de agosto 1996), Sucomandante Marcos, Desde las monta\u00f1as del sureste mexicano, Plaza &amp; Jan\u00e9s, M\u00e9xico, 1999, pp. 122-123.<br \/>\n13 V\u00e9ase por ejemplo \u00ab7 preguntas a quien corresponda (im\u00e1genes del neoliberalismo en el M\u00e9xico de 1997)\u00bb, Idem, pp. 171 y ss.<br \/>\n14 Los zapatistas propugnaron \u00abEl di\u00e1logo como parte de un movimiento nacional y racional de resistencia\u00bb (EZLN&#8230;, 3, cit., p. 303).<br \/>\n15 \u00abCuarta Declaraci\u00f3n de la Selva Lacandona\u00bb (1 de enero de 1996), EZLN&#8230;, 3, cit., p. 89.<br \/>\n16 \u00abLos poderosos del mundo se molestan por nuestra existencia y nos honran con su amenaza. Aciertan, el desaf\u00edo zapatista es un desaf\u00edo mundial. Nunca lo pretendimos, jam\u00e1s lo imaginamos. Pero puestos en ese papel, seremos lo m\u00e1s inc\u00f3modos que nos sea posible\u00bb. (Inauguraci\u00f3n de la Reuni\u00f3n Preparatoria Americana del Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, 6 de abril de 1996, en Idem., pp. 206 y 213).<br \/>\n17 \u00abPrimera Declaraci\u00f3n de La Realidad contra el Neoliberalismo y por la Humanidad\u00bb, EZLN&#8230;, 3, op cit., p. 126.<br \/>\n18 \u00abSegunda Declaraci\u00f3n de La Realidad por la Humanidad y contra el Neoliberalismo\u00bb, Cr\u00f3nicas intergal\u00e1cticas. EZLN. Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, M\u00e9xico, 1996, p. 276. Tambi\u00e9n en EZLN&#8230;, 3, op cit., p.349.<br \/>\n19 \u00c9loge de la r\u00e9sistance&#8230;, op cit., p.77.<\/p>\n<p>( Publicado en Rebeldia : http\/\/:www.revistarebeldia.org )<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Rosario Ibarra, precursora de la lucha por los derechos humanos en M\u00e9xico,incansable y resuelta guerrera de la esperanza libertaria<\/p>\n<p> La crisis como pol\u00edtica<\/p>\n<p>Se ha convertido en lugar com\u00fan decir que la pol\u00edtica est\u00e1 en crisis, que se desdibujan los contornos de lo pol\u00edtico, que ha venido a menos la centralidad del Estado (y de la pol\u00edtica) que se construy\u00f3 durante la era del sistema de Estados-naci\u00f3n a trav\u00e9s de un largo y complejo proceso hist\u00f3rico, y que en su lugar se impuso incuestionablemente la centralidad de la econom\u00eda. Esto simboliza la preponderancia de los intereses particulares, puramente ego\u00edstas y parciales, es decir de lo privado, frente al bien com\u00fan y lo p\u00fablico, o en otros t\u00e9rminos, de lo individual frente a lo colectivo, del mercado sobre el Estado. La econom\u00eda y la pol\u00edtica parecen haber revertido sus relaciones tradicionales, quedando atrapada e incluso subsumida la segunda por el peso avasallador de la primera.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n ser\u00eda resultado de la mundializaci\u00f3n del capital, de la producci\u00f3n y del mercado impulsada en todo el mundo desde los a\u00f1os ochenta del siglo XX y que expresa la hegemon\u00eda alcanzada por el capitalismo neoliberal luego de la crisis mundial de la deuda y de la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn. En el Norte como en el Sur del planeta, los procesos de reestructuraci\u00f3n econ\u00f3mica y social quedaron determinados por el fin de las regulaciones m\u00faltiples del Estado y el pretendido universalismo de un mercado libre de toda reglamentaci\u00f3n, conduciendo no s\u00f3lo a la crisis estatal, sino igualmente a la disgregaci\u00f3n de las sociedades (entendidas en tanto comunidad) y a la descomposici\u00f3n de las formas de convivencia y acci\u00f3n que estaban en la naturaleza de la pol\u00edtica(1). La mundializaci\u00f3n capitalista, as\u00ed, ha profundizado la crisis del conjunto de los paradigmas pol\u00edticos predominantes. <\/p>\n<p>Es significativo, entonces, que la crisis de la pol\u00edtica devenga universal y que por todas partes pierdan credibilidad y eficacia las formas de representaci\u00f3n, los actores pol\u00edticos como los partidos y en general los procesos pol\u00edticos y el entramado institucional del Estado, cuya legitimidad se erosiona. <\/p>\n<p>La mercantilizaci\u00f3n y privatizaci\u00f3n de los distintos espacios p\u00fablicos promovida por el neoliberalismo a ultranza (y su variante socialdem\u00f3crata), as\u00ed como la estatizaci\u00f3n y confiscaci\u00f3n de los mismos que implicaba el socialismo real, descompusieron el \u00e1mbito y la naturaleza de lo pol\u00edtico. Los espacios de la pol\u00edtica se pierden como los lugares del pensar y el hacer colectivos, socavando (o de plano anulando) las libertades sobre las que se sostienen y nutren. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-178","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/178","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=178"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/178\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=178"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=178"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=178"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}