{"id":17823,"date":"2025-05-10T05:00:18","date_gmt":"2025-05-10T04:00:18","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17823"},"modified":"2025-05-10T00:33:36","modified_gmt":"2025-05-09T23:33:36","slug":"immanuel-wallerstein-como-africanista-de-la-modernizacion-al-marxismo-en-la-decada-de-1960","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17823","title":{"rendered":"Immanuel Wallerstein como africanista: de la modernizaci\u00f3n al marxismo en la d\u00e9cada de 1960"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv7494846655ydpdd66bddepasted-link\" dir=\"ltr\">\n<div>\n<p><strong>Resumen<\/strong><\/p>\n<p>El recorrido intelectual de Immanuel Wallerstein hacia el desarrollo del an\u00e1lisis de los sistemas mundiales comenz\u00f3 con su importante participaci\u00f3n en los estudios africanos durante la d\u00e9cada de 1960.<\/p>\n<\/div>\n<p>Este art\u00edculo explora c\u00f3mo la d\u00e9cada de Wallerstein como africanista, marcada por su profundo compromiso con los movimientos de descolonizaci\u00f3n en todo el continente, sent\u00f3 las bases para su posterior cr\u00edtica marxista de la econom\u00eda mundial capitalista. A trav\u00e9s de su trabajo en \u00c1frica, Wallerstein se distanci\u00f3 progresivamente de la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n y abraz\u00f3 una perspectiva marxista, en gran parte influida por sus interacciones con figuras como Frantz Fanon, Kwame Nkrumah y Am\u00edlcar Cabral. Inicialmente centrado en el Estado-naci\u00f3n y los movimientos independentistas en \u00c1frica, los estudios de Wallerstein reconocieron cada vez m\u00e1s las limitaciones del nacionalismo metodol\u00f3gico y la necesidad de situar las condiciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas africanas en el marco del capitalismo hist\u00f3rico. Esta transformaci\u00f3n sent\u00f3 las bases para las influyentes obras posteriores de Wallerstein sobre el sistema mundial. El art\u00edculo contribuye a una mejor comprensi\u00f3n de c\u00f3mo \u00c1frica molde\u00f3 a uno de los te\u00f3ricos sociales m\u00e1s importantes del siglo XX.<\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Agradezco a mis estudios africanos el haberme abierto los ojos tanto a los candentes problemas pol\u00edticos del mundo contempor\u00e1neo como a las cuestiones acad\u00e9micas sobre c\u00f3mo analizar la historia del sistema mundial moderno. Fue \u00c1frica la que desafi\u00f3 las partes m\u00e1s embrutecedoras de mi educaci\u00f3n.<br \/>\nImmanuel Wallerstein, <i>The Essential Wallerstein<\/i>, 2000a, xvii<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, pocos asocian a Immanuel Wallerstein con los estudios africanos, pero este campo ayud\u00f3 a definir su carrera acad\u00e9mica y desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en la configuraci\u00f3n de la escuela de pensamiento por la que m\u00e1s tarde se hizo famoso. Como se\u00f1al\u00f3 su amigo \u00edntimo y colaborador acad\u00e9mico Terence K. Hopkins, \u00abel an\u00e1lisis del sistema mundial tuvo sus or\u00edgenes en \u00c1frica\u00bb (Hopkins, citado en Derluguian 2015, 454). De hecho, Wallerstein articul\u00f3 p\u00fablicamente por primera vez su nueva perspectiva en su discurso presidencial de 1973 ante la Asociaci\u00f3n de Estudios Africanos (ASA), donde declar\u00f3: \u00ab\u00c1frica forma parte hoy de un \u00fanico sistema mundial, el sistema mundial capitalista, y sus estructuras y procesos actuales no pueden entenderse si no se sit\u00faan en el marco social que los gobierna\u00bb (Wallerstein 1973, 10).<\/p>\n<p>Aunque a veces se reconoce el compromiso de Wallerstein con \u00c1frica durante la d\u00e9cada anterior a la publicaci\u00f3n de <i>El sistema mundial moderno<\/i> en 1974, a menudo se han pasado por alto aspectos cruciales de este periodo en los an\u00e1lisis de su desarrollo intelectual. Su etapa como africanista le llev\u00f3 a distanciarse progresivamente de la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n y a inclinarse hacia una perspectiva marxista, aunque profundamente influida por las realidades del mundo subdesarrollado.<\/p>\n<h4>Ra\u00edces cosmopolitas<\/h4>\n<p>Desde muy joven, Wallerstein fue pol\u00edticamente activo y mostr\u00f3 un gran inter\u00e9s por los asuntos internacionales. En el instituto, desarroll\u00f3 una gran afinidad por el periodismo y, durante un tiempo, consider\u00f3 la posibilidad de dedicarse a ello profesionalmente (TV UNAM 2019, 6:39). Fue un periodo formativo en el que sus creencias pol\u00edticas a\u00fan estaban tomando forma, especialmente en el contexto de la escalada de tensiones de la Guerra Fr\u00eda en la Am\u00e9rica de la posguerra. Al matricularse en la Universidad de Columbia en 1947, afirma que se encontraba en un estado de incertidumbre, atrapado entre los socialdem\u00f3cratas y los comunistas, sin saber de qu\u00e9 lado alinearse (Wallerstein 2000a, xv). Se dej\u00f3 influir por las cr\u00edticas de los socialdem\u00f3cratas a los comunistas, coincidiendo con su condena del estalinismo, el terror y los cambios sin principios en la l\u00ednea del partido. Sin embargo, tambi\u00e9n simpatizaba con las cr\u00edticas de los comunistas a los socialdem\u00f3cratas, en particular su tendencia percibida a sucumbir al nacionalismo occidental, su d\u00e9bil resistencia a la polarizaci\u00f3n capitalista y su falta de activismo genuino contra la desigualdad racial.<\/p>\n<p>Wallerstein caracteriz\u00f3 sus intereses intelectuales de la \u00e9poca como amplios y no limitados a una disciplina espec\u00edfica de las ciencias sociales (Wallerstein y Lemert 2016, 114). Por lo tanto, se sinti\u00f3 atra\u00eddo por la sociolog\u00eda en gran medida debido a su tolerancia hacia la exploraci\u00f3n interdisciplinaria, ya que le permit\u00eda la mayor libertad para \u00abincursionar en otros campos\u00bb (TV UNAM 2019, 7:42). Wallerstein reflexion\u00f3 m\u00e1s tarde que, si hubiera centrado sus esfuerzos acad\u00e9micos en cualquier otro departamento que no fuera el de sociolog\u00eda, podr\u00eda haber enfrentado restricciones mucho mayores (UC Berkeley Events 2013, 2:59).<\/p>\n<p>Tras obtener la licenciatura en sociolog\u00eda por la Universidad de Columbia en 1951, Wallerstein fue reclutado a rega\u00f1adientes para la Guerra de Corea y, m\u00e1s tarde, destinado a la protecci\u00f3n del Canal de Panam\u00e1 (Williams 2020, 20). Al terminar el servicio militar en 1953, reanud\u00f3 sus estudios en Columbia, donde decidi\u00f3 centrar su tesis de m\u00e1ster en el macartismo, inspir\u00e1ndose en la obra de C. Wright Mills <i>The New Men of Power<\/i> (1948). Aunque la tesis de m\u00e1ster de Wallerstein se centraba en la escena pol\u00edtica estadounidense, durante todo este tiempo sigui\u00f3 interesado en los asuntos internacionales. En su adolescencia, desarroll\u00f3 una fascinaci\u00f3n por la India y el Congreso Nacional Indio, que inicialmente consider\u00f3 como un posible campo de estudio en la universidad (GUS 2016, 1:48). Se sumergi\u00f3 en una extensa lectura sobre el pa\u00eds, explorando las vidas y contribuciones de Gandhi y Nehru, lo que finalmente le inspir\u00f3 a visitar la India en 1954 (Aguirre Rojas [2005] 2016, 12).<\/p>\n<p>A partir de finales de la d\u00e9cada de 1940, el inter\u00e9s de Wallerstein se desplaz\u00f3 gradualmente de la India a \u00c1frica, influido por su participaci\u00f3n en el Young Adult Council (YAC), una coalici\u00f3n de organizaciones juveniles estadounidenses (GUS 2016, 2:20). Su participaci\u00f3n en el YAC le llev\u00f3 a afiliarse a la Asamblea Mundial de la Juventud (WAY) en 1951 (Aguirre Rojas [2005] 2016, 13). Durante ese periodo, la WAY era la \u00fanica organizaci\u00f3n no gubernamental internacional que contaba con colonias africanas entre sus miembros de pleno derecho (Wadlow 2019). A trav\u00e9s de la WAY, Wallerstein particip\u00f3 en un congreso internacional de j\u00f3venes en 1951, donde tuvo la oportunidad de interactuar con numerosos delegados africanos, algunos de los cuales ocupaban importantes cargos pol\u00edticos en sus pa\u00edses (Wallerstein 2000a, xvi). Cabe destacar la fuerte representaci\u00f3n de los pa\u00edses africanos franc\u00f3fonos, y el dominio del franc\u00e9s por parte de Wallerstein result\u00f3 ser una ventaja en estas interacciones. Tras ser elegido vicepresidente de WAY, al a\u00f1o siguiente asisti\u00f3 a otro congreso en Dakar, Senegal, donde volvi\u00f3 a interactuar con personas de diversos movimientos de independencia africanos (GUS 2016, 6:52). Wallerstein regres\u00f3 a Dakar en 1955 y, en 1956, cuando tuvo que elegir el tema de su tesis doctoral, se sinti\u00f3 naturalmente atra\u00eddo por el estudio del continente. Esta decisi\u00f3n se vio reforzada por su amplia red de contactos internacionales, combinada con su dominio de varios idiomas.<sup>1<\/sup> En consecuencia, se encamin\u00f3 hacia la carrera de africanista.<\/p>\n<p>Mientras estudiaba en la Universidad de Columbia, Wallerstein viaj\u00f3 extensamente por \u00c1frica, estableciendo contactos en la mayor parte del continente (GUS 2016, 3:07). Sin embargo, se le prohibi\u00f3 la entrada en Sud\u00e1frica, as\u00ed como en toda el \u00c1frica de habla portuguesa, ya que estaba en la lista negra del r\u00e9gimen del apartheid y de las autoridades coloniales portuguesas (GUS 2016, 8:59). En sus primeros estudios sobre \u00c1frica, Wallerstein centr\u00f3 su atenci\u00f3n principalmente en Ghana y Costa de Marfil, que m\u00e1s tarde constituir\u00edan la base de su tesis doctoral.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Tras completar su m\u00e1ster en 1954 y matricularse en el programa de doctorado de Columbia, Wallerstein descubri\u00f3 que Mills no pod\u00eda ser su director de tesis, debido en gran parte al ostracismo al que hab\u00eda sido sometido por el departamento de posgrado de la universidad (Calhoun 2023, 261). En consecuencia, comenz\u00f3 a trabajar como asistente de investigaci\u00f3n de Seymour Martin Lipset, una figura cada vez m\u00e1s influyente en la sociolog\u00eda estadounidense y uno de los primeros defensores de la \u00abteor\u00eda de la modernizaci\u00f3n\u00bb. Sin embargo, Lipset se traslad\u00f3 a la Universidad de California en Berkeley en 1956, dejando a Wallerstein en medio de su investigaci\u00f3n doctoral. Esta marcha llev\u00f3 a Hans L. Zetterberg y Robert Staughton Lynd a asumir el papel de asesores. Adem\u00e1s, Wallerstein dedicar\u00eda una parte importante de su tiempo a investigar en Par\u00eds bajo la tutela de Georges Balandier, un soci\u00f3logo franc\u00e9s reconocido por su trabajo sobre el colonialismo africano (Chase-Dunn e Inoue 2011, 396).<\/p>\n<p>En ese momento, Wallerstein segu\u00eda el paradigma de la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n y el nacionalismo metodol\u00f3gico asociado a ella. Como \u00e9l mismo afirm\u00f3, su tesis doctoral se basaba en la premisa de que \u00abla naci\u00f3n es la unidad m\u00e1s significativa de la estructura social, el \u00fanico sistema social completo que existe en el mundo moderno\u00bb (Wallerstein, citado en Welch 1965, 202). Sin embargo, aunque sus primeros trabajos se alineaban con la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n, eso no significaba que estuviera totalmente de acuerdo con pensadores como W.W. Rostow y su tesis de las etapas del desarrollo, ni con otros defensores de ideas similares de tendencia derechista. La teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n era una escuela de pensamiento amplia y ampliamente aceptada en las ciencias sociales durante este per\u00edodo, y Wallerstein fue educado en esta tradici\u00f3n por sus predecesores (Wallerstein 2000a, 106).<\/p>\n<p>Aunque se opuso sistem\u00e1ticamente al colonialismo y no cre\u00eda que el imperialismo pudiera servir como fuerza hist\u00f3rica progresista, a diferencia de muchos de sus contempor\u00e1neos, los primeros trabajos de Wallerstein mostraban algunos de los principios fundamentales de la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n. En particular, consideraba al Estado-naci\u00f3n como la unidad primaria de an\u00e1lisis, asumiendo que las sociedades estaban en gran medida contenidas dentro de las fronteras nacionales. Adem\u00e1s, durante esta \u00e9poca, acept\u00f3 aspectos de la noci\u00f3n liberal del progreso hist\u00f3rico, a menudo denominada interpretaci\u00f3n whig de la historia. Esta creencia en el progreso dar\u00eda paso a una perspectiva mucho m\u00e1s cr\u00edtica. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, Wallerstein rechaz\u00f3 en\u00e9rgicamente estas suposiciones, escribiendo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">No vivimos en un mundo en proceso de modernizaci\u00f3n, sino en un mundo capitalista. Lo que mueve este mundo no es la necesidad de logros, sino la necesidad de beneficios. El problema de los estratos oprimidos no es c\u00f3mo comunicarse dentro de este mundo, sino c\u00f3mo derrocarlo. (Wallerstein [1975] 2000b, 107)<\/p>\n<p>Es importante destacar que fue su investigaci\u00f3n doctoral la que le llev\u00f3 a tomar conciencia de esta realidad cr\u00edtica. A trav\u00e9s de este trabajo, Wallerstein se hizo cada vez m\u00e1s consciente de la interconexi\u00f3n entre la econom\u00eda pol\u00edtica de los Estados poscoloniales y sus antiguos colonizadores. Esto le llev\u00f3 a reconocer que para comprender plenamente la Ghana contempor\u00e1nea era necesario examinar su relaci\u00f3n econ\u00f3mica hist\u00f3rica con el Reino Unido, y viceversa. Esta toma de conciencia tambi\u00e9n le llev\u00f3 a reconocer la importante influencia de las acciones europeas y estadounidenses en los acontecimientos que se estaban produciendo en \u00c1frica (McNeill 1994, 269). Este cambio de perspectiva se refleja claramente en la evoluci\u00f3n de sus escritos sobre \u00c1frica.<\/p>\n<h4>\u00c1frica y el mundo m\u00e1s all\u00e1<\/h4>\n<p>En 1960, Wallerstein tuvo su primer encuentro con el psiquiatra y revolucionario martinicano Frantz Fanon, una figura a la que llegar\u00eda a considerar uno de sus mentores m\u00e1s importantes. Pas\u00f3 una semana en Accra con Fanon, que en aquel momento representaba al Gobierno Provisional de la Rep\u00fablica Argelina en Ghana (Wallerstein 1979, 250; Aguirre Rojas [2005] 2016, 5). Se volvieron a encontrar al a\u00f1o siguiente, pero esta vez en un hospital de Washington D. C., donde Fanon luchaba contra una leucemia en fase terminal.<\/p>\n<p>Antes de llegar a Estados Unidos, Fanon hab\u00eda terminado lo que se convertir\u00eda en su obra m\u00e1s influyente, <i>Les damn\u00e9s de la terre<\/i> (1961).<sup>3<\/sup> Wallerstein fue fundamental para organizar la publicaci\u00f3n de este libro en Estados Unidos y desempe\u00f1\u00f3 un papel importante en la difusi\u00f3n de la obra de Fanon en ese pa\u00eds (Goldfrank 2000, 157). Fanon falleci\u00f3 en diciembre de 1961, pocos meses antes de la victoria final del Frente de Liberaci\u00f3n Nacional (FNL) en la guerra de independencia de Argelia, una causa a la que hab\u00eda dedicado gran parte de su vida adulta. A\u00f1os m\u00e1s tarde, Wallerstein expres\u00f3 su admiraci\u00f3n por Fanon con estas palabras: \u00abSi Fanon se ha convertido en un intelectual de renombre mundial desde su prematura muerte en 1961, es porque combina pasi\u00f3n, lucidez y relevancia\u00bb (Wallerstein 1967c).<\/p>\n<p>Durante su estancia en \u00c1frica a principios de la d\u00e9cada de 1960, Wallerstein tambi\u00e9n conocer\u00eda al economista marxista egipcio-franc\u00e9s Samir Amin, que entonces trabajaba en el Instituto Africano de Desarrollo Econ\u00f3mico y Planificaci\u00f3n (IDEP) de la ONU en Dakar.<sup>4<\/sup> Seg\u00fan Wallerstein, ambos se dieron cuenta r\u00e1pidamente de la sorprendente convergencia de sus perspectivas (Wallerstein 2018b). Poco despu\u00e9s conoci\u00f3 al te\u00f3rico marxista de la dependencia Andr\u00e9 Gunder Frank (Calhoun 2023, 271). A finales de la d\u00e9cada de 1960, su camino se cruz\u00f3 con el de Giovanni Arrighi, un economista marxista italiano que m\u00e1s tarde saltar\u00eda a la fama como analista del sistema mundial y se convertir\u00eda en un importante colaborador suyo en varios proyectos (Arrighi 2009, 64-65).<sup>5<\/sup> En aquella \u00e9poca, Arrighi era profesor en la Universidad de Dar es Salaam, en Tanzania, que Wallerstein visitaba con frecuencia. A trav\u00e9s de estas visitas, tambi\u00e9n conocer\u00eda al historiador marxista guyan\u00e9s Walter Rodney, a quien acabar\u00eda invitando al Centro Fernand Braudel de Binghamton (Calhoun 2023, 270).<\/p>\n<p>En las d\u00e9cadas siguientes, Amin, Arrighi, Frank y Wallerstein pasar\u00edan a ser conocidos como \u00abla banda de los cuatro\u00bb, debido a su enfoque metodol\u00f3gico com\u00fan del capitalismo como sistema y a sus esfuerzos intelectuales colaborativos (v\u00e9ase, por ejemplo, Amin et al. 1982, 1990). Este apodo cari\u00f1oso era muy acertado, dadas sus conexiones intelectuales mutuas, aunque diferentes, con el mao\u00edsmo.<sup>6<\/sup> Otro punto en com\u00fan era su enfoque acad\u00e9mico inicial en el Tercer Mundo. A excepci\u00f3n de Frank, que centr\u00f3 su atenci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina, todos los dem\u00e1s miembros del grupo comenzaron sus carreras acad\u00e9micas estudiando \u00c1frica.<sup>7<\/sup> Sin embargo, Wallerstein destacaba entre los dem\u00e1s por ser el \u00fanico sin formaci\u00f3n acad\u00e9mica en econom\u00eda, aunque ninguno de ellos mostraba mucha lealtad a sus ra\u00edces disciplinarias.<\/p>\n<p>Hacia la segunda mitad de sus carreras, comenzaron a surgir diferencias notables entre los miembros del grupo, en particular Frank. A mediados de la d\u00e9cada de 1990, Frank hab\u00eda abandonado el concepto del modo de producci\u00f3n capitalista como categor\u00eda diferenciada, lo que supuso una ruptura decisiva tanto con el marxismo como con la formulaci\u00f3n de Wallerstein del an\u00e1lisis de los sistemas mundiales, al que criticaba por su supuesto eurocentrismo, una cr\u00edtica que Wallerstein rebat\u00eda en\u00e9rgicamente (Frank 1998, xv-xvi; Wallerstein 1999a, 355). En cambio, Wallerstein siempre se mantuvo cercano a Amin en su perspectiva. Tras la muerte de Amin en 2018, Wallerstein escribi\u00f3 un homenaje en el que se refer\u00eda a \u00e9l como un \u00abcamarada en la lucha\u00bb y destacaba su comprensi\u00f3n compartida del marxismo como una cr\u00edtica abierta (Wallerstein 2018b).<\/p>\n<p>En 1961, Wallerstein public\u00f3 su primer libro, <i>Africa, The Politics of Independence<\/i> ([1961] 1971a). Reconocido como una de las primeras historias contempor\u00e1neas de la pol\u00edtica africana, el car\u00e1cter detallado y descriptivo del libro oscurece en cierta medida el an\u00e1lisis del propio Wallerstein (Park 2006, 480). No obstante, encarna claramente un profundo aprecio por la civilizaci\u00f3n y la cultura africanas, al tiempo que expresa simpat\u00eda por los movimientos de liberaci\u00f3n del continente. Escrito principalmente durante el crucial \u00abA\u00f1o de \u00c1frica\u00bb, el libro presenta una visi\u00f3n optimista y ligeramente idealizada del proceso de descolonizaci\u00f3n.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p><i>The Politics of Independence<\/i> tambi\u00e9n parece respaldar t\u00e1citamente los principios de la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n, al describir el panafricanismo como eficaz en la medida en que act\u00faa como fuerza motriz de la \u00abmodernizaci\u00f3n\u00bb (Wallerstein [1961] 1971a, 119). A diferencia de sus libros posteriores, esta obra no aborda el sistema capitalista y adopta acr\u00edticamente la noci\u00f3n de \u00absociedad democr\u00e1tica\u00bb (<i>sensu lato<\/i>). Sin embargo, en la introducci\u00f3n, posiblemente aludiendo a la und\u00e9cima tesis de Marx sobre Feuerbach, Wallerstein escribe que el estudio de la historia pasada es \u00abimportante para los hombres que desean comprender su mundo para actuar sobre \u00e9l\u00bb (Wallerstein [1961] 1971a, 7).<sup>9<\/sup><\/p>\n<p><i>La pol\u00edtica de la independencia<\/i> se diferenciaba notablemente del an\u00e1lisis m\u00e1s matizado de la descolonizaci\u00f3n que ofrec\u00eda Fanon en <i>Los condenados de la tierra<\/i>, publicado m\u00e1s tarde ese mismo a\u00f1o, una obra que tendr\u00eda un profundo impacto en el pensamiento de Wallerstein. En el ep\u00edlogo de 1971 de <em>La pol\u00edtica de la independencia<\/em>, Wallerstein reflexiona sobre su visi\u00f3n inicial, excesivamente optimista, de la descolonizaci\u00f3n, que consideraba un proceso a corto plazo, y reconoce que se trataba de un \u00aberror garrafal\u00bb (Wallerstein 1971a, 169). Este ep\u00edlogo, titulado \u00abMirando la independencia africana diez a\u00f1os despu\u00e9s\u00bb, ofrece una valiosa perspectiva sobre el crecimiento intelectual de Wallerstein desde principios de la d\u00e9cada de 1960 hasta la d\u00e9cada de 1970, indicando su cambio hacia una perspectiva m\u00e1s marxista durante este periodo. En \u00e9l, reeval\u00faa cr\u00edticamente su libro, destacando tres \u00e1reas principales de autocr\u00edtica.<\/p>\n<p>La primera es su subestimaci\u00f3n del conflicto de clases y el \u00abdescontento rural\u00bb, sobre lo que m\u00e1s tarde observ\u00f3: \u00abAhora me parece claro&#8230; que el orden colonial era realmente muy desordenado\u00bb (Wallerstein 1971a, 170-171). Curiosamente, la visi\u00f3n revisada de Wallerstein muestra ciertos paralelismos con los cambios en el pensamiento del presidente ghan\u00e9s Kwame Nkrumah tras su derrocamiento por un golpe de Estado militar respaldado por la CIA en 1966 (Blum [1986] 2014, 198-200). La visi\u00f3n inicial de Nkrumah sobre el socialismo panafricano hac\u00eda hincapi\u00e9 principalmente en la hostilidad de las fuerzas imperialistas extranjeras, considerando que las sociedades africanas eran en gran medida armoniosas internamente, libres de conflictos de clase al estilo europeo gracias a su \u00abesp\u00edritu comunal\u00bb \u00fanico (Nkrumah [1964] 1970, 74). Sin embargo, en su libro de 1970 <i>Class Struggle in Africa<\/i>, Nkrumah cambi\u00f3 de postura, reconociendo la importancia de los antagonismos de clase dentro de \u00c1frica y centr\u00e1ndose en el papel de la burgues\u00eda africana en el neocolonialismo (<a href=\"https:\/\/www.scienceopen.com\/hosted-document?doi=10.62191\/ROAPE-2025-0001#r36\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Nkrumah [1970] 1972<\/a>). <sup>10<\/sup> Walter Rodney se\u00f1al\u00f3 acertadamente este cambio, afirmando que \u00absolo despu\u00e9s de su derrocamiento por un golpe de Estado reaccionario de la peque\u00f1a burgues\u00eda, Nkrumah se convenci\u00f3 de que exist\u00eda una lucha de clases en \u00c1frica\u00bb (Rodney 1975).<\/p>\n<p>La segunda autocr\u00edtica de Wallerstein se refer\u00eda a su descuido de los compromisos pol\u00edticos entre las potencias metropolitanas y los l\u00edderes nacionalistas durante la descolonizaci\u00f3n, que, seg\u00fan se\u00f1al\u00f3, a menudo iban en detrimento de las clases m\u00e1s bajas (Wallerstein 1971a, 171). Su tercera autocr\u00edtica se refer\u00eda a su descripci\u00f3n del sistema de partido \u00fanico y los h\u00e9roes nacionales en el contexto africano. En lugar de retractarse de su descripci\u00f3n generalmente positiva del sistema de partido \u00fanico, la reforz\u00f3, argumentando que era \u00abm\u00e1s viable y m\u00e1s beneficioso\u00bb que otras alternativas existentes (Wallerstein 1971a, 175). <sup>11<\/sup> Sin embargo, reconoci\u00f3 haber subestimado la tendencia del Estado poscolonial a convertirse en una \u00abdictadura de la burgues\u00eda\u00bb, un concepto que adopt\u00f3 de Fanon (Wallerstein 1971a, 172). Aunque admit\u00eda haber sobreestimado la influencia duradera de los \u00abh\u00e9roes nacionales\u00bb, cuya fuerza consideraba ahora \u00abfr\u00e1gil y coyuntural\u00bb, segu\u00eda expresando su admiraci\u00f3n por figuras como Nkrumah (Wallerstein 1971a, 173). A pesar del continuo exilio de Nkrumah en el momento de escribir este art\u00edculo, Wallerstein segu\u00eda consider\u00e1ndolo una figura de \u00abimpresionante perspicacia, visi\u00f3n de futuro y coraje pol\u00edtico\u00bb (Wallerstein 1971a, 172).<\/p>\n<p>El tema general del ep\u00edlogo de Wallerstein, que destaca la evoluci\u00f3n de su pensamiento, se centra en la importancia de tener en cuenta la lucha de clases en el an\u00e1lisis social. Esto se articula de forma sucinta en el p\u00e1rrafo final:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Hablamos de sistemas, de instituciones, de influencia. Todas estas palabras exageran la articulaci\u00f3n de las estructuras y no evocan suficientemente la imagen de las fuerzas que retumban bajo la superficie, que son mucho m\u00e1s determinantes para el presente y el futuro que las cosas que son inmediatamente visibles. (Wallerstein 1971a, 175)<\/p>\n<p>Entre la publicaci\u00f3n de <i>The Politics of Independence<\/i> y el ep\u00edlogo de su d\u00e9cimo aniversario, Wallerstein public\u00f3 otra obra significativa que marcar\u00eda una fase de transici\u00f3n en su pensamiento, <i>Africa, The Politics of Unity<\/i> (1967). Esta obra, que act\u00faa como sucesora conceptual de su publicaci\u00f3n inicial, aunque no alcanz\u00f3 la popularidad de la primera, sent\u00f3 las bases de los temas y debates clave que ocupar\u00edan un lugar destacado en sus escritos posteriores. Alej\u00e1ndose del enfoque m\u00e1s descriptivo de su debut, <em>The Politics of Unity<\/em> se inclin\u00f3 hacia un an\u00e1lisis m\u00e1s profundo y mostr\u00f3 un cambio de tono evidente. Escrito tras la represi\u00f3n de los movimientos m\u00e1s radicales en favor de la autoafirmaci\u00f3n y la unidad africanas, tras la intensificaci\u00f3n de la oposici\u00f3n a la descolonizaci\u00f3n tras la segunda crisis del Congo en 1965, el punto de vista de Wallerstein en este libro era considerablemente menos optimista que en sus escritos anteriores.<\/p>\n<p>A diferencia de <i>La pol\u00edtica de la independencia<\/i>, <i>La pol\u00edtica de la unidad<\/i> muestra una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la din\u00e1mica econ\u00f3mica y de clases dentro de \u00c1frica. En esta obra, Wallerstein muestra un reconocimiento m\u00e1s profundo de c\u00f3mo los movimientos pol\u00edticos se alinean y se adaptan a distintos estratos econ\u00f3micos, cada uno con sus propios intereses. Adem\u00e1s, invoca el concepto de \u00absistema mundial de intercambio\u00bb y hace referencia a la \u00abdependencia econ\u00f3mica de las econom\u00edas africanas\u00bb (Wallerstein 1967a, 20-21).<sup>12<\/sup> Adem\u00e1s, utiliza con frecuencia los t\u00e9rminos \u00abn\u00facleo\u00bb y \u00abperiferia\u00bb, pero en un contexto bastante distinto al de sus obras posteriores. En este caso, aplica estos t\u00e9rminos para diferenciar partes de los movimientos pol\u00edticos, definiendo el \u00abn\u00facleo\u00bb como la facci\u00f3n revolucionaria y la \u00abperiferia\u00bb como la facci\u00f3n m\u00e1s acomodaticia de un movimiento (Wallerstein 1967a, 19). Utilizando este marco, Wallerstein llega a una conclusi\u00f3n aleccionadora, afirmando: \u00abPara el n\u00facleo revolucionario del movimiento de unidad africana, el futuro inmediato es bastante sombr\u00edo\u00bb (Wallerstein 1967a, 249-250).<\/p>\n<p>El mayor \u00e9nfasis de Wallerstein en los factores econ\u00f3micos en su an\u00e1lisis de \u00c1frica se hace especialmente evidente en el cap\u00edtulo titulado \u00abLas implicaciones pol\u00edticas del an\u00e1lisis econ\u00f3mico\u00bb. Aqu\u00ed introduce con cierta cautela algunos factores econ\u00f3micos clave que contribuyen al subdesarrollo africano. El an\u00e1lisis de Wallerstein sugiere que es consciente de los argumentos de la teor\u00eda de la dependencia, como el \u00abdeterioro de los t\u00e9rminos de intercambio\u00bb y los \u00abintercambios desiguales\u00bb a los que se enfrentan las naciones africanas (Wallerstein 1967a, 130, 138). Aunque se abstiene de respaldar abiertamente la visi\u00f3n de la teor\u00eda de la dependencia sobre el imperialismo, presenta sus argumentos de una manera que sugiere simpat\u00eda (Wallerstein 1967a, 131). Cabe destacar que cita a Ra\u00fal Prebisch, secretario general fundador de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), a quien m\u00e1s tarde reconocer\u00eda como una influencia significativa en su an\u00e1lisis del sistema mundial (Wallerstein 1967a, 148).<\/p>\n<p>La adhesi\u00f3n de Wallerstein al paradigma de la modernizaci\u00f3n, aunque disminuida, sigue siendo notable en <i>The Politics of Unity<\/i>. Por ejemplo, se refiere al movimiento revolucionario africano como una parte esencial de \u00abla modernizaci\u00f3n del mundo\u00bb (Wallerstein 1967a, 22). Esta perspectiva es especialmente destacada en el pen\u00faltimo cap\u00edtulo, donde analiza la modernizaci\u00f3n como algo esencial para que las sociedades africanas alcancen la paridad con el mundo desarrollado, sugiriendo que la unidad continental es un requisito previo para este objetivo. Sin embargo, identifica de manera convincente las contradicciones de este proceso:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">si la estructura pol\u00edtica y econ\u00f3mica mundial actual es desfavorable para los africanos y favorable para otros (por ejemplo, colectivamente, las naciones occidentales desarrolladas o los elementos influyentes dentro de ellas), es natural que los primeros trabajen para cambiar la estructura y que los segundos se opongan a tales intentos. (Wallerstein 1967a, 223)<\/p>\n<p>En esencia, en esta etapa, Wallerstein todav\u00eda parece creer en la viabilidad del desarrollo igualitario dentro del sistema mundial existente. La pregunta principal que plantea no es c\u00f3mo lograr un cambio sist\u00e9mico, sino c\u00f3mo lograr la modernizaci\u00f3n a pesar de las fuertes fuerzas contrarias. Wallerstein tambi\u00e9n parece aceptar t\u00e1citamente la tesis de los primeros te\u00f3ricos de la dependencia, seg\u00fan la cual, para que las sociedades subdesarrolladas alcancen un verdadero avance industrial, deben hacerlo de manera aut\u00e1rquica, \u00abdesvincul\u00e1ndose\u00bb efectivamente de la econom\u00eda mundial (Wallerstein 1967a, 224). As\u00ed, el remedio para el desarrollo dependiente se convierte en el desarrollo <i>independiente<\/i>, una postura que m\u00e1s tarde rechazar\u00eda por completo.<\/p>\n<p>En <i>The Politics of Unity<\/i> tambi\u00e9n reconoce la considerable influencia de la revoluci\u00f3n bolchevique y de Vladimir Lenin en el movimiento anticolonial, afirmando que \u00abde entre los portavoces de la izquierda europea, el que m\u00e1s se acerc\u00f3 a apreciar el problema desde la perspectiva de \u00c1frica (o del Tercer Mundo) fue quiz\u00e1s Lenin\u00bb (Wallerstein 1967a, 16). Adem\u00e1s, describe la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917 como un \u00abrechazo de la estrategia marxista ortodoxa\u00bb y destaca la especial importancia del II Congreso de la Internacional Comunista de 1920, en el que Lenin abraz\u00f3 la idea de \u00abnaciones oprimidas y naciones opresoras\u00bb, allanando as\u00ed el camino para la cooperaci\u00f3n entre el movimiento comunista y los movimientos \u00abnacionalistas-revolucionarios\u00bb (Wallerstein 1967a, 16-17). Esta alianza era claramente evidente en algunas partes del continente africano en la \u00e9poca en que Wallerstein escribi\u00f3 su obra. M\u00e1s tarde, se\u00f1alar\u00eda que, en su opini\u00f3n, el <i>Imperialismo<\/i> de Lenin ejerci\u00f3 una mayor influencia en el siglo XX que el <i>Manifiesto<\/i> de Marx (Wallerstein 1992, 519).<\/p>\n<p>Wallerstein expresa una opini\u00f3n muy favorable de los movimientos de liberaci\u00f3n africanos entonces activos, predominantemente marxistas, entre ellos el Movimiento Popular para la Liberaci\u00f3n de Angola (MPLA), la Organizaci\u00f3n Popular para la Liberaci\u00f3n del \u00c1frica Sudoccidental (SWAPO), el Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde (PAIGC), el Frente de Liberaci\u00f3n de Mozambique (FRELIMO) y la Uni\u00f3n Nacional Africana de Zimbabue (ZANU). Muestra una clara admiraci\u00f3n por Nkrumah, quien emerge como la figura m\u00e1s citada en el libro, siempre de manera aprobatoria o comprensiva. En otros lugares, Wallerstein expresar\u00eda un inter\u00e9s espec\u00edfico por la visi\u00f3n \u00abparticular\u00bb de Nkrumah sobre la lucha de clases, conceptualizada \u00aben t\u00e9rminos de un conflicto mundial\u00bb (Wallerstein 1967b, 519-520). Observa que la ca\u00edda de Nkrumah a principios de 1966 marc\u00f3 el \u00abfin efectivo\u00bb del movimiento hacia la unidad africana (Wallerstein 1967a, 237).<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>Tras Nkrumah, Wallerstein tuvo en alta estima a otra personalidad clave de la lucha anticolonial africana: Am\u00edlcar Cabral, te\u00f3rico marxista y fuerza impulsora del PAIGC en Cabo Verde y Guinea-Bissau. La gran admiraci\u00f3n de Wallerstein por Cabral se hace especialmente evidente en su art\u00edculo de 1971, \u00abLas lecciones del PAIGC\u00bb, en el que sostiene que la lucha del PAIGC en \u00c1frica Occidental ofrece ense\u00f1anzas instructivas para la mayor parte de la poblaci\u00f3n mundial (Wallerstein 1971b, 68). El art\u00edculo tambi\u00e9n respalda t\u00e1citamente al Partido Pantera Negra al establecer paralelismos entre la comprensi\u00f3n de Cabral del potencial revolucionario de los desclasados y la teorizaci\u00f3n de Huey P. Newton sobre el lumpenproletariado en el contexto estadounidense, describiendo a ambos como grupos que \u00abno tienen nada que perder salvo sus cadenas\u00bb (Wallerstein 1971b, 65-66). Los conceptos adoptados tanto por Cabral como por Newton encuentran eco en el pensamiento de Fanon, que identifica al lumpenproletariado como \u00abuna de las fuerzas m\u00e1s espont\u00e1neas y radicalmente revolucionarias de un pueblo colonizado\u00bb (Fanon [1961] 2004, 81).<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de Wallerstein de destacar ciertos elementos del pensamiento de Cabral revela mucho sobre su propia estrategia pol\u00edtica. Por ejemplo, en el siguiente extracto en el que cita a Cabral, su enfoque es evidente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pero Cabral no est\u00e1 haciendo un discurso m\u00e1s para \u00abhacer sentir culpables a los liberales blancos, incluso a los radicales blancos\u00bb. La revoluci\u00f3n no puede ser construida solo por los africanos&#8230; Por lo tanto, se exhorta a los \u00abdem\u00f3cratas progresistas\u00bb europeos a trabajar en <i>todos<\/i> los frentes: \u00abestudiar las condiciones concretas\u00bb en Guinea y en otros lugares, ya que eso es una \u00abcontribuci\u00f3n importante\u00bb, trabajar en sus propias mentalidades y organizarse pol\u00edticamente en sus pa\u00edses \u00abpara apoyar por todos los medios posibles a los movimientos de liberaci\u00f3n nacional verdaderamente revolucionarios\u00bb. (Wallerstein 1971b, 67)<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>El compromiso de Wallerstein con los movimientos de liberaci\u00f3n africanos adopt\u00f3 una forma a\u00fan m\u00e1s directa cuando coedit\u00f3 la obra en tres vol\u00famenes <i>African Liberation Reader<\/i> (1982) junto con el f\u00edsico y cient\u00edfico social mozambique\u00f1o Aquino de Bragan\u00e7a. Publicada por primera vez en portugu\u00e9s en 1974, coincidiendo con la Revoluci\u00f3n de los Claveles en Portugal, que puso fin al largo r\u00e9gimen del Estado Novo y a 470 a\u00f1os de dominio colonial, esta recopilaci\u00f3n inclu\u00eda una amplia variedad de art\u00edculos escritos por organizaciones de liberaci\u00f3n africanas o sus l\u00edderes. Centrados principalmente en los movimientos de liberaci\u00f3n de las colonias portuguesas, muchos de estos escritos eran contribuciones de Cabral, que hab\u00eda sido asesinado el a\u00f1o anterior (de Bragan\u00e7a y Wallerstein [1974] 1982).<sup>15<\/sup><\/p>\n<p>El compromiso de Wallerstein con \u00c1frica se caracteriz\u00f3 por el cultivo de numerosas amistades y relaciones acad\u00e9micas, aunque muchas de ellas tuvieron un destino prematuro y desafortunado. Seg\u00fan su hija Katharine Wallerstein, se especula que alrededor de la mitad de las personas que asistieron a la boda de Immanuel en 1964 fueron asesinadas en alg\u00fan momento posterior (Mart\u00ednez 2023). Entre ellos se encontraban Rodney, cuya vida fue tr\u00e1gicamente truncada por un coche bomba en 1980, y de Bragan\u00e7a, que pereci\u00f3 en el mismo accidente a\u00e9reo que se cobr\u00f3 la vida del presidente de Mozambique, Samora Machel, en 1986.<sup>16<\/sup> En su sentido homenaje a de Bragan\u00e7a, escribi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Aquino de Bragan\u00e7a era mi amigo, mi hermano&#8230; Aquino no era arrogante en sus preguntas, solo ten\u00eda un \u00aboptimismo de la voluntad\u00bb&#8230; El d\u00eda que asesinaron a Cabral, hablamos. Me dijo llorando: \u00abHan matado a nuestro Am\u00edlcar\u00bb&#8230; Han matado a nuestro Aquino. (Wallerstein 1986)<\/p>\n<p>De este texto se puede extraer otra idea significativa. En su elogio a De Bragan\u00e7a, Wallerstein tambi\u00e9n elogia su \u00abnotable decisi\u00f3n\u00bb de crear y dirigir un instituto de investigaci\u00f3n poco despu\u00e9s del triunfo del FRELIMO en la guerra de independencia de Mozambique en 1975, en lugar de aceptar un cargo en el Gobierno (Wallerstein 1986). La importancia que Wallerstein atribuy\u00f3 a esta etapa de la vida de De Bragan\u00e7a puede considerarse una sutil alusi\u00f3n a su propia decisi\u00f3n de fundar el Centro Fernand Braudel al a\u00f1o siguiente y dedicarle la mayor parte de su atenci\u00f3n. Por lo tanto, el siguiente elogio a De Bragan\u00e7a podr\u00eda ofrecer una posible pista sobre los motivos pol\u00edticos conscientes que impulsaron la creaci\u00f3n del Centro Fernand Braudel. Tambi\u00e9n podr\u00eda insinuar la l\u00f3gica estrat\u00e9gica m\u00e1s amplia que subyace a la trayectoria acad\u00e9mica de Wallerstein:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Si Aquino quer\u00eda crear un centro universitario de investigaci\u00f3n, no era porque estuviera enamorado de la erudici\u00f3n o los archivos. Desde luego, no buscaba una torre de marfil. Si tom\u00f3 esta decisi\u00f3n, fue porque quer\u00eda ser m\u00e1s que un militante enfrentado al enemigo o un diplom\u00e1tico frente al interlocutor. Quer\u00eda ser un revolucionario, y sab\u00eda que los revolucionarios se enfrentan a sus compa\u00f1eros, luchando con ellos en la b\u00fasqueda de c\u00f3mo transformar realmente el mundo&#8230; Para \u00e9l, el Centro pod\u00eda ofrecer un an\u00e1lisis honesto y sobrio y, por lo tanto, revolucionario. (Wallerstein 1986)<\/p>\n<p>Aunque el inter\u00e9s acad\u00e9mico de Wallerstein por \u00c1frica gir\u00f3 inicialmente en torno al contexto de la descolonizaci\u00f3n, centr\u00e1ndose en los acontecimientos y tendencias contempor\u00e1neos, pronto se sinti\u00f3 insatisfecho con este enfoque, ya que le obligaba a estar constantemente al d\u00eda de la actualidad, lo que le hac\u00eda sentir como si siempre estuviera persiguiendo los \u00faltimos titulares (Aguirre Rojas [2005] 2016, 13). En busca de una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda y amplia, Wallerstein comenz\u00f3 a ampliar su alcance anal\u00edtico, tanto en el espacio como en el tiempo. Este viaje le llev\u00f3 finalmente a cuestionar y, en \u00faltima instancia, a rechazar el nacionalismo metodol\u00f3gico. M\u00e1s tarde, se referir\u00eda a esta fase de su carrera acad\u00e9mica como \u00aben camino hacia el an\u00e1lisis de los sistemas mundiales\u00bb (Wallerstein 2000a, vii).<\/p>\n<p>La influencia de Fanon en Wallerstein se hizo mucho m\u00e1s evidente en esta \u00e9poca. La primera referencia publicada de Wallerstein a Fanon data de 1965. Sin embargo, fue en su obra de 1967, \u00abViolence Versus Persuasion as Agents of Social Change\u00bb (Violencia frente a persuasi\u00f3n como agentes del cambio social), donde se percibi\u00f3 claramente por primera vez la influencia de Fanon en su pensamiento (Wallerstein 1965, <a href=\"https:\/\/www.scienceopen.com\/hosted-document?doi=10.62191\/ROAPE-2025-0001#r49\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">[1967] 1968<\/a>).<sup>17<\/sup> Este texto, escrito originalmente en franc\u00e9s, profundiza en la din\u00e1mica hist\u00f3rica e ideol\u00f3gica del privilegio, la reforma y la revoluci\u00f3n. Contrastando los papeles de los reformistas, que abogan por el cambio a trav\u00e9s de la persuasi\u00f3n y la mejora gradual, con los revolucionarios, que consideran que la fuerza y la solidaridad entre los oprimidos son necesarias para un cambio social significativo, la obra sugiere sutilmente una preferencia por este \u00faltimo grupo. Curiosamente, esta fue la \u00faltima obra acad\u00e9mica publicada por Wallerstein antes del estallido de las revueltas globales de 1968.<\/p>\n<h4>El a\u00f1o de la revuelta<\/h4>\n<p>Las rebeliones estudiantiles que definieron 1968 fueron catalizadas por importantes manifestaciones en la Universidad de Columbia, que surgieron de una convergencia de factores, entre ellos los v\u00ednculos de la universidad con la investigaci\u00f3n del Departamento de Defensa y su controvertida expansi\u00f3n hacia Morningside Park, un espacio clave para la comunidad vecina de Harlem. El 23 de abril estall\u00f3 una importante protesta en el campus, liderada por las secciones universitarias de Estudiantes por una Sociedad Democr\u00e1tica (SDS) y la Sociedad Estudiantil Afroamericana (SAS). Esto condujo a la ocupaci\u00f3n de cinco edificios, incluido el Hamilton Hall, que fue ocupado exclusivamente por estudiantes negros bajo el liderazgo de la SAS (Avorn et al. 1969, 135). Estos estudiantes, al igual que sus compa\u00f1eros blancos, buscaban romper los lazos de la universidad con el Departamento de Defensa en medio de la guerra de Vietnam. Sin embargo, su objetivo principal era el gimnasio que Columbia propon\u00eda construir en el parque Morningside, que consideraban un s\u00edmbolo tangible de la injusticia racial y la explotaci\u00f3n (Bradley 2009, 81). A medida que las manifestaciones se fueron intensificando, figuras destacadas como Stokely Carmichael y H. Rap Brown, del Comit\u00e9 Coordinador Estudiantil No Violento (SNCC), se unieron a los estudiantes en Hamilton Hall (Bradley 2009, 88). Si bien las acciones del SDS recibieron considerable atenci\u00f3n en Estados Unidos, la protesta de los estudiantes negros despert\u00f3 el inter\u00e9s internacional, en particular del Partido Comunista de China, que envi\u00f3 un telegrama de felicitaci\u00f3n del presidente Mao (Brown 2018, 16).<\/p>\n<p>Como profesor adjunto de la Universidad de Columbia durante los tumultuosos acontecimientos de ese a\u00f1o, Wallerstein fue m\u00e1s que un simple observador: se vio envuelto en el centro de los disturbios. Poco despu\u00e9s de que comenzaran las ocupaciones estudiantiles, se uni\u00f3 al Ad Hoc Faculty Group (AHFG) como miembro de su comit\u00e9 directivo, un grupo cuyo objetivo principal era evitar la intervenci\u00f3n policial en el campus (Hurwitz 2018, 121). La reputaci\u00f3n de Wallerstein como africanista le hab\u00eda ayudado a establecer una fuerte conexi\u00f3n con la comunidad estudiantil negra de Columbia (Bradley 2009, 200). Su anterior liderazgo en el Grupo de Derechos Civiles del Profesorado de la universidad tambi\u00e9n contribuy\u00f3 a su credibilidad (Avorn et al. 1969, 74). En consecuencia, Wallerstein fue designado \u00fanico enlace para Hamilton Hall (Bradley 2009, 91). Desde el principio, su simpat\u00eda hacia el SAS fue evidente; cre\u00eda que reflejaban las opiniones generales de los residentes de Harlem sobre el gimnasio propuesto en Morningside Park (Bradley 2009, 12).<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>Tras el fracaso de las negociaciones, el 30 de abril, la administraci\u00f3n de la universidad agrav\u00f3 la situaci\u00f3n al llamar a la polic\u00eda de Nueva York para que desalojara por la fuerza a los manifestantes de los edificios del campus. Esta intervenci\u00f3n se sald\u00f3 con m\u00e1s de 700 detenciones y cerca de 150 manifestantes heridos (Avorn et al. 1969, 181). A pesar de estos resultados inmediatos, los objetivos fundamentales de los manifestantes se lograron finalmente. Columbia detuvo y posteriormente abandon\u00f3 la construcci\u00f3n del gimnasio y se desvincul\u00f3 del Instituto de An\u00e1lisis de Defensa antes de que terminara ese a\u00f1o.<\/p>\n<p>Durante el verano siguiente, la escalada de protestas provoc\u00f3 numerosas detenciones de estudiantes y el despido de profesores que los apoyaban. En respuesta, el reci\u00e9n formado Grupo Radical de Profesores, del que formaba parte Wallerstein, conden\u00f3 p\u00fablicamente las duras medidas de la administraci\u00f3n y sus declaraciones conciliadoras insinceras (Williams 2020, 59). Insistieron en que se retiraran los cargos penales contra los estudiantes y se readmitiera a los profesores despedidos, destacando las reivindicaciones leg\u00edtimas de los estudiantes que protestaban.<\/p>\n<p>En octubre de 1968, reflexionando sobre la situaci\u00f3n en Columbia, Wallerstein se\u00f1al\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Estos acontecimientos me obligaron, al igual que a la mayor\u00eda de las personas que se vieron envueltas en ellos, a considerar con mayor atenci\u00f3n y concentraci\u00f3n cuestiones que desde hac\u00eda tiempo me preocupaban, pero que era m\u00e1s f\u00e1cil dejar en suspenso. (Wallerstein 1969, vii)<\/p>\n<p>Wallerstein dedic\u00f3 mucho tiempo a analizar el significado de la revuelta de Columbia y de acontecimientos similares en varios campus, lo que le llev\u00f3 a publicar <i>University in Turmoil<\/i> en 1969 y a colaborar con Paul Starr, estudiante de Columbia durante las ocupaciones, en la antolog\u00eda en dos vol\u00famenes <i>The University Crisis Reader<\/i> en 1971 (Wallerstein y Starr 1971).<\/p>\n<p>En <i>University in Turmoil<\/i>, Wallerstein se inclin\u00f3 notablemente hacia una perspectiva m\u00e1s estructural, haci\u00e9ndose eco de las teor\u00edas de contempor\u00e1neos marxistas como Louis Althusser y \u00c9tienne Balibar, quienes describieron famosamente la escuela como \u00abel aparato ideol\u00f3gico dominante del Estado\u00bb (Althusser [1969] 1971, 157). La declaraci\u00f3n inicial de Wallerstein refleja en cierta medida esta visi\u00f3n: \u00abLas sociedades crean instituciones educativas para formar y, por lo tanto, controlar a sus j\u00f3venes\u00bb (Wallerstein 1969, 3). Sin embargo, va m\u00e1s all\u00e1 de una visi\u00f3n puramente funcionalista y sit\u00faa a las instituciones acad\u00e9micas como participantes activas en la evoluci\u00f3n social, en lugar de ejecutoras pasivas del statu quo. Bas\u00e1ndose en sus experiencias en Columbia y en su comprensi\u00f3n cada vez mayor de la centralidad de la lucha de clases, observa: \u00abLa universidad siempre ha sido y siempre ser\u00e1 un terreno de conflicto. La labor de la universidad no es la paz, sino la lucha: la lucha intelectual y, de una forma u otra, la lucha social\u00bb (Wallerstein 1969, 8).<sup>19<\/sup><\/p>\n<h4>Conclusi\u00f3n<\/h4>\n<p>En 1972, dos a\u00f1os antes de la publicaci\u00f3n de su obra seminal, <i>The Modern World-System<\/i> ([1974] 2011), Immanuel Wallerstein asumi\u00f3 la presidencia de la ASA, cargo que utiliz\u00f3 como plataforma para presentar su nuevo enfoque de los sistemas mundiales. Fue durante su discurso presidencial ante la ASA al a\u00f1o siguiente cuando Wallerstein articul\u00f3 p\u00fablicamente por primera vez su perspectiva, afirmando que \u00c1frica solo puede entenderse en el marco del sistema mundial capitalista (Wallerstein 1973, 10). Su mandato como presidente, que finaliz\u00f3 en 1973, junto con la publicaci\u00f3n de <i>El sistema mundial moderno<\/i> en 1974, simboliz\u00f3 el final de su carrera como africanista.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes, Wallerstein volvi\u00f3 ocasionalmente a temas relacionados con \u00c1frica (v\u00e9ase, por ejemplo, Wallerstein 2017). Sin embargo, su alejamiento del nacionalismo metodol\u00f3gico \u2014abandonando el Estado-naci\u00f3n como unidad primaria de an\u00e1lisis\u2014 le llev\u00f3 a situar sus an\u00e1lisis de forma coherente dentro de la econom\u00eda mundial en su conjunto.<\/p>\n<p>La d\u00e9cada de Wallerstein como africanista represent\u00f3 sin duda un periodo de gran evoluci\u00f3n intelectual para \u00e9l. Si bien sus escritos de principios de la d\u00e9cada de 1960 estaban muy comprometidos con los supuestos de la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n, este compromiso comenz\u00f3 a desvanecerse a mediados de la d\u00e9cada. Sus escritos de mediados y finales de la d\u00e9cada de 1960 destacan como una etapa de transici\u00f3n en su pensamiento, especialmente en relaci\u00f3n con el marxismo. Como se ha se\u00f1alado, Wallerstein comenz\u00f3 a profundizar en los estudios marxistas y adopt\u00f3 gradualmente un lenguaje m\u00e1s marxista durante la d\u00e9cada de 1960. Sin embargo, aunque su marco conceptual hab\u00eda adquirido una orientaci\u00f3n claramente marxista al final de la d\u00e9cada, sus supuestos metodol\u00f3gicos segu\u00edan anclados en gran medida en su paradigma anterior. Esto se ejemplifica en su enfoque del imperialismo en su libro de 1967 <i>Africa, the Politics of Unity<\/i>, que no difer\u00eda sustancialmente de la perspectiva de Mills, ya que a\u00fan no se basaba en el an\u00e1lisis del \u00abcapitalismo como sistema\u00bb, tal y como lo denomin\u00f3 el soci\u00f3logo Oliver C. Cox (Cox 1964). Sin embargo, esta obra supuso el inicio de un nuevo pesimismo intelectual, aunque fueron los acontecimientos del a\u00f1o siguiente los que comenzaron a infundirle su contrapartida dial\u00e9ctica: un optimismo de la voluntad.<\/p>\n<p>Wallerstein se acerc\u00f3 claramente al marxismo alrededor de 1968, pero no debe exagerarse el impacto de ese a\u00f1o. En sus propias palabras, el periodo posterior a 1968 se caracteriz\u00f3 por \u00abmil marxismos\u00bb, entre los que su an\u00e1lisis del sistema mundial surgi\u00f3 como una variante m\u00e1s. A nivel te\u00f3rico, Wallerstein reconoci\u00f3 que 1968 disip\u00f3 de forma decisiva cualquier creencia que tuviera en la teor\u00eda de la modernizaci\u00f3n (Wallerstein y Lemert 2016, 104). A nivel pol\u00edtico, desde 1968, Wallerstein qued\u00f3 convencido de que no hab\u00eda forma de que alguien fuera apol\u00edtico, ya que cualquiera que se autodenominara as\u00ed estar\u00eda, en la pr\u00e1ctica, apoyando el statu quo (GUS 2016, 5:30). En consecuencia, uno podr\u00eda verse tentado a considerar 1968 como un punto de inflexi\u00f3n fundamental en la evoluci\u00f3n intelectual de Wallerstein, que establece una clara demarcaci\u00f3n entre el joven Wallerstein y el Wallerstein maduro.<\/p>\n<p>Aunque los acontecimientos de ese a\u00f1o lo acercaron al marxismo desde el punto de vista te\u00f3rico y pol\u00edtico, al examinar m\u00e1s detenidamente su obra, resulta evidente que ese momento, aunque significativo, no represent\u00f3 una divisi\u00f3n clara entre el Wallerstein anterior y posterior a 1968. M\u00e1s bien, parece representar una etapa importante en el desarrollo intelectual continuo que caracteriz\u00f3 la obra de Wallerstein a lo largo de la d\u00e9cada de 1960. Como indica la rese\u00f1a anterior de su vida y obra, aunque existen diferencias sustantivas entre sus obras anteriores y posteriores a la concepci\u00f3n de su an\u00e1lisis de los sistemas mundiales, ser\u00eda inexacto describir esta transici\u00f3n como una ruptura epistemol\u00f3gica.<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>A partir de su temprana fascinaci\u00f3n por las ideas revolucionarias de Fanon, el inter\u00e9s de Wallerstein se fue desplazando gradualmente durante la d\u00e9cada de 1960 hacia el papel del desarrollo hist\u00f3rico, las estructuras econ\u00f3micas y los conflictos de clase en \u00c1frica. Aunque estos temas a\u00fan se encontraban en una fase incipiente en su obra de finales de la d\u00e9cada de 1960, ya son claramente evidentes en <i>\u00c1frica, la pol\u00edtica de la unidad<\/i>, publicado justo un a\u00f1o antes de las protestas de la Universidad de Columbia. Pero el giro de Wallerstein hacia el marxismo se hace m\u00e1s evidente en el ep\u00edlogo de 1971 de su primer libro, <i>Africa, The Politics of Independence<\/i>. En \u00e9l, presenta tres cr\u00edticas muy reveladoras de su obra inicial: el descuido de los conflictos de clase intraestatales y la colusi\u00f3n de clase interestatal, y la sobreestimaci\u00f3n del papel de los \u00abgrandes hombres\u00bb. Cuando escribi\u00f3 este ep\u00edlogo, Wallerstein ya estaba trabajando en <i>The Modern World-System<\/i>.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, Wallerstein se convirti\u00f3 en marxista. Influenciado por sus experiencias en \u00c1frica y su compromiso con diversos intelectuales del Tercer Mundo, Wallerstein integr\u00f3 progresivamente las ideas y conceptos marxistas en su obra durante la d\u00e9cada de 1960. A principios de la d\u00e9cada de 1970, hab\u00eda adoptado el materialismo hist\u00f3rico de Marx como base metodol\u00f3gica, combin\u00e1ndolo con las ideas de Fernand Braudel sobre el an\u00e1lisis hist\u00f3rico para desarrollar una perspectiva novedosa sobre la historia del capitalismo. Durante las d\u00e9cadas siguientes, utiliz\u00f3 sistem\u00e1ticamente estas herramientas metodol\u00f3gicas y conceptuales para abordar tres \u00e1reas que consideraba insuficientemente cubiertas por el an\u00e1lisis marxista tradicional: el desarrollo desigual, las transiciones sist\u00e9micas y la asincron\u00eda superestructural, todas ellas con su origen en su encuentro con las condiciones del continente africano.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p><sup>1 <\/sup>Wallerstein pose\u00eda distintos niveles de dominio de varios idiomas, clasificados en orden descendente de la siguiente manera: ingl\u00e9s, franc\u00e9s, espa\u00f1ol, portugu\u00e9s, italiano y alem\u00e1n (TV UNAM 2019, 34:31). Destacaba la importancia del aprendizaje de idiomas para los cient\u00edficos sociales, afirmando que quienes no fueran capaces de leer entre tres y cinco idiomas acad\u00e9micos importantes se ver\u00edan \u00abgravemente perjudicados\u00bb (Wallerstein 1999b, 25). Marx y Engels tambi\u00e9n hicieron gran hincapi\u00e9 en la importancia del poliglotismo, tanto con fines cient\u00edficos como pol\u00edticos (Kangal 2024).<\/p>\n<p><sup>2 <\/sup>La tesis doctoral de Wallerstein de 1959, \u00abEl papel de las asociaciones voluntarias en los movimientos nacionalistas de Ghana y Costa de Marfil\u00bb, se public\u00f3 posteriormente en forma de libro con el t\u00edtulo <i>The Road to Independence: Ghana and the Ivory Coast<\/i> (<i>El camino hacia la independencia: Ghana y Costa de Marfil)<\/i> (1964).<\/p>\n<p><sup>3 <\/sup>Wallerstein discrep\u00f3 con la primera traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de esta obra, <i>The Wretched of the Earth<\/i> (Fanon [1961] 1963), calific\u00e1ndola de \u00abfrecuentemente descuidada y enga\u00f1osa\u00bb (Wallerstein 1979, 267).<\/p>\n<p><sup>4 <\/sup>En 1970, Amin asumi\u00f3 el cargo de director del IDEP (Bagchi 2020, 6). Sin embargo, en 1980 dimiti\u00f3 para dedicarse por completo al Tercer Foro Mundial en Dakar.<\/p>\n<p><sup>5 <\/sup>En 1978, por invitaci\u00f3n de Wallerstein y Hopkins, Arrighi se traslad\u00f3 a Estados Unidos para formar parte del Departamento de Sociolog\u00eda y del Centro Fernand Braudel de la Universidad Estatal de Nueva York en Binghamton (The Arrighi Center for Global Studies 2025).<\/p>\n<p><sup>6 <\/sup>En su ensayo complementario a <i>El sistema mundial moderno<\/i>, titulado \u00abEl auge y la futura desaparici\u00f3n del sistema capitalista mundial\u00bb, Wallerstein compar\u00f3 expl\u00edcitamente la l\u00ednea pol\u00edtica de Mao dentro del Partido Comunista Chino con el punto de vista del sistema mundial. Afirm\u00f3: \u00abAl igual que Frank y Sweezy, y una vez m\u00e1s de forma impl\u00edcita m\u00e1s que expl\u00edcita, [Mao Tse-Tung] toma el sistema mundial y no el Estado-naci\u00f3n como unidad de an\u00e1lisis\u00bb (Wallerstein 1974, 397).<\/p>\n<p><sup>7 <\/sup>La primera monograf\u00eda de Amin fue <em>Trois exp\u00e9riences africaines de d\u00e9veloppement: le Mali, la Guin\u00e9e et le Ghana<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.scienceopen.com\/hosted-document?doi=10.62191\/ROAPE-2025-0001#r4\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">1965<\/a>) y la de Arrighi fue <em>The Political Economy of Rhodesia<\/em> (1967), mientras que el primer libro de Frank fue <em>Capitalism and Underdevelopment in Latin America<\/em> (1967).<\/p>\n<p><sup>8 <\/sup>La expresi\u00f3n \u00abA\u00f1o de \u00c1frica\u00bb fue acu\u00f1ada por el polit\u00f3logo estadounidense Ralph Bunche y acab\u00f3 ganando un amplio reconocimiento y siendo adoptada con entusiasmo como eslogan (Williams 2021, 177). En el a\u00f1o hist\u00f3rico de 1960, 17 pa\u00edses africanos lograron la independencia, lo que llev\u00f3 a \u00c1frica a constituir una cuarta parte de los Estados miembros de las Naciones Unidas a finales de a\u00f1o. A pesar de estos logros, 1960 fue tambi\u00e9n un a\u00f1o de considerable agitaci\u00f3n, ejemplificado por acontecimientos como la crisis del Congo, que culmin\u00f3 con el derrocamiento y la eventual ejecuci\u00f3n de Patrice Lumumba a principios de 1961.<\/p>\n<p><sup>9 <\/sup>\u00abLos fil\u00f3sofos solo han interpretado el mundo de diversas maneras; lo importante, sin embargo, es cambiarlo\u00bb (Marx [1845] 1978, 145).<\/p>\n<p><sup>10 <\/sup>En el pr\u00f3logo de 1969 a su tratado pol\u00edtico de 1964 <i>Consciencism<\/i>, Nkrumah escribir\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La sucesi\u00f3n de golpes militares que han tenido lugar en \u00c1frica en los \u00faltimos a\u00f1os ha puesto de manifiesto los estrechos v\u00ednculos entre los intereses del neocolonialismo y la burgues\u00eda aut\u00f3ctona. Estos golpes han puesto de relieve la naturaleza y el alcance de la lucha de clases en \u00c1frica. (Nkrumah 1970)<\/p>\n<p>Cabe destacar que en el texto original de <i>Consciencism<\/i>, el t\u00e9rmino \u00ablucha de clases\u00bb no aparece ni una sola vez.<\/p>\n<p><sup>11 <\/sup>En otra parte, Wallerstein escribir\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El principal problema al que se enfrenta hoy en d\u00eda un gobierno con intenciones radicales en \u00c1frica es la mera supervivencia&#8230; Ser radical de forma racional significa reforzar la estructura del Estado, comenzar a cerrar la econom\u00eda a la red imperial con la que cooperaba y establecer la primac\u00eda cultural de una nueva cultura nacional. (Wallerstein 1967d, 5)<\/p>\n<p><sup>12 <\/sup>En <i>The Politics of Unity<\/i>, la menci\u00f3n que hace Wallerstein del \u00absistema mundial\u00bb se refiere espec\u00edficamente a la estructura pol\u00edtica global establecida despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial (Wallerstein 1967a, 243).<\/p>\n<p><sup>13 <\/sup>Esta visi\u00f3n de Nkrumah como figura destacada del movimiento de unidad africana persisti\u00f3 en los escritos posteriores de Wallerstein (Wallerstein 2005, vi).<\/p>\n<p><sup>14 <\/sup>Wallerstein resume el proyecto intelectual de Cabral de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cabral se inscribe en la l\u00ednea directa de la tradici\u00f3n socialista internacional del optimismo revolucionario: es posible educar a los hombres en el marco de un movimiento te\u00f3ricamente consciente de s\u00ed mismo para que persigan sus propios intereses en los t\u00e9rminos intermedios necesarios para el cambio revolucionario, siempre que se hagan evaluaciones realistas de las limitaciones de la realidad social en determinados momentos y lugares y siempre que no se deje de reevaluar la teor\u00eda a la luz de las nuevas realidades que se crean constantemente, no solo por la evoluci\u00f3n estructural del sistema, sino tambi\u00e9n por la infusi\u00f3n de nuevos elementos por parte de los propios movimientos de liberaci\u00f3n. (Wallerstein 1971b, 67)<\/p>\n<p><sup>15 <\/sup>Cabral se\u00f1alaba a menudo que el persistente control de Portugal sobre sus colonias no se deb\u00eda a su subdesarrollo, sino m\u00e1s bien a que era \u00abel pa\u00eds m\u00e1s subdesarrollado y atrasado de Europa\u00bb, lo que hac\u00eda inviables los acuerdos neocoloniales (Cabral 2023, 25). De manera similar, Rodney sosten\u00eda que el retraso de Portugal en el abandono de la esclavitud en comparaci\u00f3n con otras potencias coloniales se deb\u00eda a su fragilidad econ\u00f3mica frente a los Estados capitalistas m\u00e1s desarrollados (Rodney, citado en Wallerstein 1976, 35).<\/p>\n<p><sup>16 <\/sup>Existen pruebas considerables que sugieren que el Gobierno sudafricano del apartheid estuvo involucrado en el accidente a\u00e9reo que provoc\u00f3 la muerte de Samora Machel (Douek 2017).<\/p>\n<p><sup>17 <\/sup>Wallerstein abraz\u00f3 las ideas de Fanon en un momento en que la sociolog\u00eda occidental dominante las rechazaba en general, debido en gran parte a su car\u00e1cter radical. Por ejemplo, el estimado soci\u00f3logo Pierre Bourdieu critic\u00f3 duramente los escritos de Fanon, calific\u00e1ndolos de \u00abespeculativos\u00bb, \u00abirresponsables\u00bb y \u00abpeligrosos\u00bb (Bourdieu, citado en Burawoy 2019, 80).<\/p>\n<p><sup>18 <\/sup>En el quincuag\u00e9simo aniversario de las protestas de Columbia, Wallerstein reflexion\u00f3 que, en retrospectiva, el SAS demostr\u00f3 una disciplina organizativa y una eficacia pol\u00edtica mucho mayores que el SDS, aparentemente m\u00e1s radical (Wallerstein 2018a). Finalmente, consider\u00f3 al SAS \u00abel verdadero ganador\u00bb de los acontecimientos de Columbia.<\/p>\n<p><sup>19 <\/sup>Sin embargo, hay algunos aspectos de su an\u00e1lisis que distinguen notablemente este libro de sus obras posteriores. Por ejemplo, Wallerstein hace hincapi\u00e9 en la necesidad de mantener \u00abla salud de la sociedad\u00bb, advirtiendo que, de no hacerlo, esta podr\u00eda \u00abestancarse y morir\u00bb (Wallerstein 1969, 147). Esta postura parece bastante fuera de lugar en sus escritos posteriores, ya que no solo muestra mucha menos preocupaci\u00f3n por mantener el orden imperante, sino que tambi\u00e9n descarta el t\u00e9rmino \u00absociedad\u00bb debido a su \u00abvacitud ontol\u00f3gica\u00bb (Wallerstein 1984, 2).<\/p>\n<p><sup>20 <\/sup>Teorizado inicialmente por Gaston Bachelard, el concepto de ruptura epistemol\u00f3gica en la filosof\u00eda de la ciencia se refiere a un cambio importante en los supuestos fundamentales o la metodolog\u00eda de una disciplina, que da lugar a nuevos paradigmas. Althusser apropi\u00f3 este t\u00e9rmino para describir un cambio significativo en el pensamiento de Marx, que, seg\u00fan \u00e9l, se produjo entre los primeros escritos, m\u00e1s human\u00edsticos, y las obras posteriores, m\u00e1s cient\u00edficas (Althusser [1965] 2005, 167-168).<\/p>\n<p><strong>Agradecimientos<\/strong><\/p>\n<p>Me gustar\u00eda dar las gracias a Jonathon Moses y Aria Alinejad por leer un borrador preliminar del art\u00edculo y ofrecer comentarios constructivos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Nota sobre el colaborador<\/strong><\/p>\n<p>Sam Chian es profesor de econom\u00eda y ciencias sociales en un instituto de secundaria de Oslo, Noruega. Tiene un m\u00e1ster en sociolog\u00eda por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnolog\u00eda (NTNU). Sus intereses de investigaci\u00f3n incluyen el imperialismo, la historia del capitalismo y la teor\u00eda marxista.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/orcid.org\/0009-0002-9227-908X\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/orcid.org\/0009-0002-9227-908X<\/a><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p class=\"yiv7494846655ydpc18f272dso-layout-section-title\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<div class=\"yiv7494846655ydpc18f272dso-d\">\n<div class=\"yiv7494846655ydpc18f272dsection yiv7494846655ydpc18f272dref-list\">\n<ol class=\"yiv7494846655ydpc18f272dreflist\">\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr1\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Aguirre Rojas CA. 2016. The World-Systems Analysis Perspective: An Interview with Immanuel Wallerstein <i>Uncertain Worlds: World-Systems Analysis in Changing Times<\/i>. Wallerstein I, Aguirre Rojas CA, Lemert C; Ciccariello G, Mota Lopes JA. p. 1\u2013100. New York: Routledge. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr2\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Althusser L. 1971. <i>Lenin and Philosophy and Other Essays<\/i>. Brewster B. New York: Monthly Review Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr3\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Althusser L. 2005. <i>For Marx<\/i>. Brewster B. London: Verso. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr4\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Amin S. 1965. <i>Trois exp\u00e9riences africaines de d\u00e9veloppement: le Mali, la Guin\u00e9e et le Ghana<\/i>. Paris: Presses Universitaires de France. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr5\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Amin S, Arrighi G, Frank AG, Wallerstein I. 1982. <i>Dynamics of Global Crisis<\/i>. New York: Monthly Review Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr6\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Amin S, Arrighi G, Frank AG, Wallerstein I. 1990. <i>Transforming the Revolution<\/i>. New York: Monthly Review Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr7\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Arrighi G. 1967. <i>The Political Economy of Rhodesia<\/i>. Paris: Mouton Publishers. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr8\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Arrighi G. 2009. 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[<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1159\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.5195\/jwsr.2015.14?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr21\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Douek DL. 2017. New Light on the Samora Machel Assassination: \u2018I Realized That It Was No Accident\u2019. <i>Third World Quarterly<\/i>. Vol. 38(9):2045\u20132065. [<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1167\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.1080\/01436597.2017.1323550?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr22\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Fanon F. 1961. <i>Les damn\u00e9s de la terre<\/i>. 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[<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1221\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-075-09-2024-02_2?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr31\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Martinez D. 2023. Edited Main Sequence from Wexarts with More at End_1 480p.mov. <i>Vimeo<\/i>. April 14; <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1229\" href=\"https:\/\/vimeo.com\/817542889\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/vimeo.com\/817542889<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr32\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Marx K. 1978. Theses on Feuerbach<i>The Marx-Engels Reader<\/i>. 2nd ed. Tucker RC. p. 143\u2013145. New York: W.W. 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November 18 Accessed January 8, 2025 <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1289\" href=\"https:\/\/youtube.com\/watch?v=JCcJSJ2PZO8\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/youtube.com\/watch?v=JCcJSJ2PZO8<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr42\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wadlow R. 2019. November 15;In Memory of Immanuel Wallerstein: Ah, We Were Once Young and Hopeful! <i>Toward Freedom<\/i>. September 6 Accessed January 8, 2025 <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1296\" href=\"https:\/\/towardfreedom.org\/story\/in-memory-of-immanuel-wallerstein-ah-we-were-once-young-and-hopeful\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/towardfreedom.org\/story\/in-memory-of-immanuel-wallerstein-ah-we-were-once-young-and-hopeful<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr43\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1964. <i>The Road to Independence: Ghana and the Ivory Coast<\/i>. Paris: Mouton Publishers. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr44\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1965. Elites in French-Speaking West Africa: The Social Basis of Ideas. <i>The Journal of Modern African Studies<\/i>. Vol. 3(1):1\u201333. [<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1309\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.1017\/S0022278X00004882?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr45\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1967a. <i>Africa, the Politics of Unity<\/i>. New York: Vintage Books. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr46\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1967b. Implicit Ideology in Africa: A Review of Books by Kwame Nkrumah. <i>Journal of Conflict Resolution<\/i>. Vol. 11(4):518\u2013522. [<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1322\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.1177\/002200276701100410?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr47\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1967c. Review: Third World Perspectives. <i>New World Quarterly<\/i>. Vol. 3(3)Accessed January 1, 2025 <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1330\" href=\"https:\/\/newworldjournal.org\/independence\/third-world-perspectives\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/newworldjournal.org\/independence\/third-world-perspectives<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr48\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1967d. What is Revolutionary Action in Africa Today? <i>Africa Today<\/i>. Vol. 14(3):4\u20135<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr49\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1968. Political Sociology: Violence Versus Persuasion as Agents of Social Change. <i>New World Quarterly<\/i>. Vol. 4(4)Accessed January 1, 2025 <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1342\" href=\"https:\/\/newworldjournal.org\/volumes\/volume-iv-no-4\/political-sociology-violence-versus-persuasion-as-agents-of-modern-social-change\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/newworldjournal.org\/volumes\/volume-iv-no-4\/political-sociology-violence-versus-persuasion-as-agents-of-modern-social-change<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr50\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1969. <i>University in Turmoil: The Politics of Change<\/i>. New York: Atheneum. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr51\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1971a. <i>Africa, the Politics of Independence<\/i>. Rev. ed. New York: Vintage Books. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr52\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1971b. The Lessons of the PAIGC. <i>Africa Today<\/i>. Vol. 18(3):62\u201368<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr53\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1973. Africa in a Capitalist World. <i>Issue: A Journal of Opinion<\/i>. Vol. 3(3):1\u201311. [<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1364\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.2307\/1166701?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr54\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1974. The Rise and Future Demise of the World Capitalist System: Concepts for Comparative Analysis. <i>Comparative Studies in Society and History<\/i>. Vol. 16(4):387\u2013415. [<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1372\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.1017\/s0010417500007520?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr55\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1976. The Three Stages of African Involvement in the World-Economy<i>The Political Economy of Contemporary Africa<\/i>. Gutkind PCW, Wallerstein I. p. 30\u201357. New York: Sage Publications. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr56\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1979. <i>The Capitalist World-Economy<\/i>. Cambridge: Cambridge University Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr57\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1984. <i>The Politics of the World-Economy: The States, the Movements and the Civilizations<\/i>. Cambridge: Cambridge University Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr58\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1986. Remembering: Aquino. <i>Mozambique History Net<\/i>. Accessed January 8, 2025 <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1396\" href=\"https:\/\/mozambiquehistory.net\/history\/mbuzini\/8_victims\/19861200_wallerstein_on_aquino.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/mozambiquehistory.net\/history\/mbuzini\/8_victims\/19861200_wallerstein_on_aquino.pdf<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr59\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1992. The Concept of National Development, 1917\u20131989: Elegy and Requiem. <i>American Behavioral Scientist<\/i>. Vol. 35(4\u20135):517\u2013529. [<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1403\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.1177\/000276429203500409?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr60\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1999a. Frank Proves the European Miracle. <i>Review (Fernand Braudel Center)<\/i>. Vol. 22(3):355\u2013371<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr61\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 1999b. The Heritage of Sociology, the Promise of Social Science Presidential Address, XIVth World Congress of Sociology, Montreal, 26 July 1998. <i>Current Sociology<\/i>. Vol. 47(1):1\u201337. [<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1416\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.1177\/0011392199047001002?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr62\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 2000a. <i>The Essential Wallerstein<\/i>. New York: The New Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr63\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 2000b. Modernization: Requiescat in Pace<i>The Essential Wallerstein<\/i>. Wallerstein I. p. 106\u2013111. New York: The New Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr64\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 2005. <i>Africa: The Politics of Independence and Unity<\/i>. Lincoln: University of Nebraska Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr65\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 2011. <i>The Modern World-System I: Capitalist Agriculture and the Origins of the European World-Economy in the Sixteenth Century<\/i>. Rev. ed. Berkeley: University of California Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr66\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 2017. <i>The World-System and Africa<\/i>. New York: Diasporic Africa Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr67\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 2018a <i>Columbia 1968: Some Personal Memories<\/i>. May 1 Accessed January 8, 2025 <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1450\" href=\"https:\/\/iwallerstein.com\/columbia-1968-some-personal-memories\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/iwallerstein.com\/columbia-1968-some-personal-memories<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr68\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I. 2018b <i>Samir Amin: Comrade in the Struggle<\/i>. August 15 Accessed January 8, 2025 <a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1457\" href=\"https:\/\/iwallerstein.com\/samir-amin-comrade-in-the-struggle\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/iwallerstein.com\/samir-amin-comrade-in-the-struggle<\/a><\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr69\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I, Starr P. 1971. <i>The University Crisis Reader<\/i>. Vol. Vols. 1\u20132. New York: Random House. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr70\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Wallerstein I, Lemert C. 2016. A Discussion of the Itinerary of World-Systems Analysis and its Uncertainties<i>Uncertain Worlds: World-Systems Analysis in Changing Times<\/i>. Wallerstein I, Aguirre Rojas CA, Lemert C. p. 101\u2013149. London: Routledge. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr71\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Welch C. 1965. Book Reviews: <i>The Road to Independence: Ghana and the Ivory Coast<\/i> by Immanuel Wallerstein. <i>Race &amp; Class<\/i>. Vol. 7(2):202[<a id=\"yiv7494846655ydpc18f272dd4286112e1477\" href=\"https:\/\/doi.org\/https:\/\/doi.org\/10.1177\/030639686500700218?sid=sciencopen\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Cross Ref<\/a>]<\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr72\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Williams GP. 2020. <i>Contesting the Global Order: The Radical Political Economy of Perry Anderson and Immanuel Wallerstein<\/i>. Albany: State University of New York Press. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<li>\n<p id=\"yiv7494846655ydpc18f272dr73\"><span class=\"yiv7494846655ydpc18f272dcitation yiv7494846655ydpc18f272dso-ol\">Williams S. 2021. <i>White Malice: The CIA and the Covert Recolonization of Africa<\/i>. New York: PublicAffairs. <\/span><\/p>\n<\/li>\n<\/ol>\n<p>Fuente: <em>Review of African Political Economy<\/em> (ROAPE), 26 de febrero de 2025, (<a href=\"https:\/\/www.scienceopen.com\/hosted-document?doi=10.62191\/ROAPE-2025-0001\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.scienceopen.com\/hosted-document?doi=10.62191\/ROAPE-2025-0001<\/a>)<br \/>\nImagen de portada: \u00abLa banda de los cuatro\u00bb en 2003. De izquierda a derecha: Amin, Wallersterin, Arrighi y Frank. <a href=\"https:\/\/x.com\/arrighicenter\/status\/1168672766897377280\">https:\/\/x.com\/arrighicenter\/status\/1168672766897377280<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Resumen El recorrido intelectual de Immanuel Wallerstein hacia el desarrollo del an\u00e1lisis de los sistemas mundiales comenz\u00f3 con su importante<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17824,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[40,17,16],"tags":[1300],"class_list":["post-17823","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-africa","category-historia","category-imperio-imperialismo","tag-immanuel-wallerstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17823","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17823"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17823\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17826,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17823\/revisions\/17826"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17824"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17823"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17823"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17823"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}