{"id":17992,"date":"2025-06-09T05:00:04","date_gmt":"2025-06-09T04:00:04","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17992"},"modified":"2025-06-09T02:05:47","modified_gmt":"2025-06-09T01:05:47","slug":"narrador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=17992","title":{"rendered":"Narrador"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p>Alasdair MacIntyre, fallecido el 21 de mayo de 2025 a los 96 a\u00f1os, nunca recibi\u00f3 el memor\u00e1ndum en el que se le informaba de que Descartes era el padre de la filosof\u00eda moderna. Nunca pens\u00f3 que imaginar al sujeto incorp\u00f3reo, abstra\u00eddo de su contexto social, fuera un buen punto de partida para nada, ni que la epistemolog\u00eda tuviera prioridad filos\u00f3fica, ni que una de las tareas principales de la filosof\u00eda fuera defender la validez de nuestro conocimiento frente a la duda esc\u00e9ptica o argumentar que algunas \u00abexigencias \u00e9ticas\u00bb eran \u00abobligatorias\u00bb. Desde luego, nunca recibi\u00f3 la notificaci\u00f3n emitida a principios del siglo XX de que, en adelante, la filosof\u00eda se dedicar\u00eda esencialmente al an\u00e1lisis del lenguaje, la construcci\u00f3n de argumentos formales y la soluci\u00f3n de acertijos l\u00f3gicos. En contraste con todo ello, su pensamiento ten\u00eda una especie de sustancialidad arcaica. Fue uno de los pocos fil\u00f3sofos angl\u00f3fonos de los \u00faltimos doscientos a\u00f1os que uno podr\u00eda imaginar saliendo de las p\u00e1ginas de Plutarco o Di\u00f3genes Laercio.<\/p>\n<p>Hay varias razones para ello. Por supuesto, era erudito, muy inteligente y incisivo en sus argumentos, pero lo m\u00e1s importante es que encarnaba una forma inusual de unidad entre el pensamiento y la vida. Ten\u00eda una notable capacidad de aprendizaje y una gran disposici\u00f3n a cambiar de opini\u00f3n. En diferentes momentos de su vida fue marxista, fil\u00f3sofo anal\u00edtico practicante, aristot\u00e9lico, presbiteriano, anglicano y, finalmente, cat\u00f3lico romano y tomista-aristot\u00e9lico. En ocasiones parec\u00eda cercano al psicoan\u00e1lisis; escribi\u00f3 con conocimiento de causa sobre Hegel, Kierkegaard, Hume, Edith Stein, diversas figuras de la Ilustraci\u00f3n escocesa y varios te\u00f3logos. En el caso de casi cualquier otro fil\u00f3sofo, se podr\u00eda pensar que era un signo de frivolidad, pero en realidad era una muestra de integridad intelectual.<\/p>\n<p>Evit\u00f3 por completo uno de los pecados capitales de muchos fil\u00f3sofos, especialmente de los cat\u00f3licos con los que m\u00e1s tarde se relacion\u00f3. Muchos de ellos, en particular los \u00abcat\u00f3licos de nacimiento\u00bb, saben de antemano exactamente ad\u00f3nde van y, esforzando al m\u00e1ximo sus facultades intelectuales, despliegan toda su capacidad argumentativa para llegar all\u00ed. MacIntyre, por el contrario, realmente no siempre sab\u00eda ad\u00f3nde iba, y la apertura de su b\u00fasqueda no era una deficiencia, desde luego no en un fil\u00f3sofo. Una cosa es simplemente cambiar de opini\u00f3n, por cualquier motivo, y otra muy distinta es explicar por qu\u00e9 se ha cambiado de opini\u00f3n y argumentar en detalle la nueva posici\u00f3n. MacIntyre siempre fue extremadamente franco en este sentido. Pensara lo que pensara, lo hac\u00eda por razones que pod\u00eda especificar y que especificaba con detalle. Como era evidente que no solo era un buen fil\u00f3sofo, sino tambi\u00e9n un hombre de gran seriedad moral, se pod\u00eda creer que los cambios que experimentaban sus opiniones formaban parte de un camino coherente, un desarrollo progresivo motivado cognitivamente que, en retrospectiva, ten\u00eda sentido.<\/p>\n<p>Esto segu\u00eda siendo cierto incluso cuando se rechazaba, como yo, el estado final al que lleg\u00f3 MacIntyre \u2014una especie de \u00e9tica de la virtud basada en una teleolog\u00eda natural rehabilitada\u2014 e incluso si nadie pod\u00eda especificar adecuadamente los mecanismos que operaban en una transici\u00f3n determinada de una posici\u00f3n a otra y que motivaban el cambio. Quiz\u00e1 no fue casualidad que MacIntyre hiciera tanto hincapi\u00e9 en la necesidad de que los agentes morales contaran historias coherentes sobre su propia vida y su desarrollo, como \u00e9l mismo hac\u00eda. Al fin y al cabo, somos esencialmente animales narradores, y este hecho es a\u00fan m\u00e1s profundo e importante que el de ser animales racionales capaces de argumentar. Contar historias, la narrativa, es <i>sui generis<\/i>, elemental e irreducible a cualquier otra cosa. Esto confiere un protagonismo especial al papel de la literatura en la vida humana, si por \u00abliteratura\u00bb se entiende no cualquier estructura ling\u00fc\u00edstica ingeniosamente organizada y dotada de significado, sino espec\u00edficamente las historias sobre seres humanos con rasgos de car\u00e1cter v\u00edvidos que participan en diversas acciones; es decir, construcciones verbales centradas en dos elementos: la trama y los personajes. As\u00ed pues, los modelos de literatura son Homero, Cervantes y Tolst\u00f3i, y especialmente la novela del siglo XIX, m\u00e1s que, por ejemplo, P\u00edndaro, H\u00f6lderlin y E. E. Cummings, figuras literarias en cuyas obras no faltan la trama y los personajes, pero ciertamente no son centrales.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n de la centralidad de la literatura (es decir, de la novela) era algo que MacInytre y Rorty compart\u00edan, a pesar de sus diferencias en otras cuestiones. Tambi\u00e9n fue parte de la raz\u00f3n por la que muchos fil\u00f3sofos angl\u00f3fonos reaccionaron tan negativamente a la obra de ambos, porque a los ojos de los fil\u00f3sofos anal\u00edticos <i>bien pensantes<\/i>, reconocer que la literatura pod\u00eda tener alg\u00fan significado e importancia significaba autom\u00e1ticamente devaluar la raz\u00f3n, la argumentaci\u00f3n, la objetividad y la \u00abciencia\u00bb. La literatura era \u00absubjetiva\u00bb y una cuesti\u00f3n de emociones, y la est\u00e9tica era, como su nombre indica, un estudio de las apariencias (no de la realidad dura), y no le interesaba la verdad, por lo que era incapaz de convertirse en una ciencia propiamente dicha. Por lo tanto, la filosof\u00eda seria deb\u00eda mantener su distancia.<\/p>\n<p>Cabe recordar que parte de la motivaci\u00f3n de algunas de las primeras corrientes de la filosof\u00eda anal\u00edtica, especialmente la que floreci\u00f3 en Europa Central entre las dos guerras, era moral y pol\u00edtica. Se supon\u00eda que una filosof\u00eda centrada en las severas disciplinas de la l\u00f3gica, la ciencia y las matem\u00e1ticas era un baluarte contra las formas cada vez m\u00e1s peligrosas de oscurantismo pol\u00edtico que acabaron conduciendo al fascismo. Es cierto que parec\u00eda existir una antipat\u00eda natural entre el nacionalsocialismo y la filosof\u00eda anal\u00edtica. Sin embargo, contrariamente a lo que parecen sugerir a veces algunos fil\u00f3sofos anal\u00edticos, estos no eran los \u00fanicos objetivos de la ira nacionalsocialista. Tambi\u00e9n exist\u00eda una antipat\u00eda natural entre el nacionalsocialismo y la filosof\u00eda hegeliana, y entre el nacionalsocialismo y esa forma de hegelianismo de izquierda que llamamos marxismo. Parte de la raz\u00f3n era que los hegelianos cre\u00edan en las instituciones pol\u00edticas racionales y en las burocracias estatales, mientras que los nazis no cre\u00edan en las instituciones, sino en los \u00abmovimientos\u00bb, los mitos y la fuerza irracional de la sangre.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los hegelianos centroeuropeos que emigraron a los pa\u00edses de habla inglesa siguieron siendo relativamente poco influyentes all\u00ed, por lo que su oposici\u00f3n al fascismo pas\u00f3 desapercibida. Los miembros de la Escuela de Frankfurt, que en cierto sentido eran hegelianos de izquierda, tambi\u00e9n se\u00f1alaron que el nacionalsocialismo, independientemente de su relaci\u00f3n con los fil\u00f3sofos anal\u00edticos, no estaba precisamente en malos t\u00e9rminos con las ciencias naturales en s\u00ed mismas: los nazis amaban la tecnolog\u00eda m\u00e1s avanzada y apoyaban la investigaci\u00f3n cient\u00edfica con tanto entusiasmo y entusiasmo como cualquier fil\u00f3sofo anal\u00edtico podr\u00eda desear. Sin embargo, este argumento general no recibi\u00f3 mucha atenci\u00f3n. As\u00ed pues, el resultado fue que muchos de los fil\u00f3sofos anal\u00edticos tard\u00edos hicieron una cuesti\u00f3n de honor y se jactaron, incluso en la d\u00e9cada de 1970, de no haber le\u00eddo nunca novelas, y para ellos el reconocimiento del valor de la literatura por parte de MacIntyre (y Rorty) era una se\u00f1al de que no hab\u00edan aprendido la lecci\u00f3n de la historia y hab\u00edan puesto a la filosof\u00eda en una pendiente resbaladiza que probablemente conducir\u00eda al desastre cultural y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La prominencia de la categor\u00eda de \u00abcar\u00e1cter\u00bb en MacIntyre es sorprendente. En cierto modo, la \u00e9tica de MacIntyre trata de la acci\u00f3n de las personas <i>qua<\/i> personajes, relacionadas entre s\u00ed y con su entorno por pr\u00e1cticas establecidas y por su pertenencia a una tradici\u00f3n. Contamos nuestras historias dentro de estos par\u00e1metros. La tr\u00edada \u00abcar\u00e1cter\/pr\u00e1ctica\/tradici\u00f3n\u00bb sustitu\u00eda al tr\u00edo liberal \u00absujeto (individuo aislado)\/normas\/preferencias (o intereses)\u00bb. MacIntyre era \u00e9l mismo un individuo muy desarrollado, pero rechazaba absolutamente el tr\u00edo liberal y era especialmente mordaz con el individualismo liberal. Desde un punto de vista religioso, tal vez cada individuo era \u00fanico y precioso, pero desde el punto de vista epist\u00e9mico, moral y pol\u00edtico, el individuo no lo es todo, el mundo en su conjunto (y la sociedad humana) es mucho m\u00e1s importante que yo. Sin una participaci\u00f3n activa en las instituciones, movimientos y organizaciones pol\u00edticas y sociales, yo ser\u00eda, en el mejor de los casos, un ser humano vac\u00edo y sin sentido. La idea de que las instituciones eran \u00absuficientemente buenas\u00bb si se pod\u00eda demostrar que se basaban en el mero \u00abconsentimiento\u00bb (hipot\u00e9tico) de sus miembros era extremadamente superficial. Marx ten\u00eda raz\u00f3n al afirmar que solo a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en pr\u00e1cticas inherentemente colectivas era posible desarrollar una individualidad rica. Esto confiere al pensamiento de MacIntyre una dimensi\u00f3n expl\u00edcitamente pol\u00edtica y social de la que carece la mayor parte de la filosof\u00eda angl\u00f3fona de los siglos XX y XXI.<\/p>\n<p>Para comprender el proyecto de MacIntyre es importante verlo situado en su propio contexto social e hist\u00f3rico. Ese contexto es dual. Por un lado, nos hemos enfrentado colectivamente a la alternativa formulada por Rosa Luxemburg, el socialismo o la barbarie, y hemos elegido firmemente esta \u00faltima. El otro aspecto de esta elecci\u00f3n queda claro si se toman en serio los primeros p\u00e1rrafos de <i>After Virtue<\/i> (1981) de MacIntyre. Imaginen, dice MacIntyre, un mundo en el que la \u00abciencia\u00bb ha sido eliminada: todos los cient\u00edficos han sido linchados, los laboratorios, los instrumentos y los libros destruidos, no queda ning\u00fan ser humano con conocimientos de matem\u00e1ticas avanzadas, nadie recuerda c\u00f3mo realizar una observaci\u00f3n controlada. Incluso si alguien intentara recopilar y sintetizar los fragmentos supervivientes de conceptos y teor\u00edas cient\u00edficas y los restos de instrumentos rotos, oxidados y desechados, estos carecer\u00edan por completo del contexto que les da sentido. Nada podr\u00eda restaurar su significado original. Ahora imaginen que, en lugar de \u00abciencia\u00bb, estuvi\u00e9ramos hablando de nuestro pensamiento moral, social y pol\u00edtico. Para MacIntyre, ya estamos viviendo en la Edad Media. Aquellos que son capaces de tener creencias religiosas y, por lo tanto, son potencialmente miembros de la Iglesia Cat\u00f3lica Romana, o que tienen la extrema suerte de habitar en una de las pocas burbujas marginales que quedan de interacci\u00f3n social humana sana y significativa \u2014en su mayor\u00eda en peque\u00f1as comunidades al margen de la corriente econ\u00f3mica dominante\u2014 podr\u00edan ser capaces de sobrevivir en aislamiento e impotencia, pero eso es lo mejor que podemos esperar. Consideraba que val\u00eda la pena cultivar y defender los vestigios que quedaban de las formas de vida y las creencias tradicionales, y en ocasiones mostraba una actitud sorprendentemente optimista al respecto, o incluso parec\u00eda apoyar no solo la continuaci\u00f3n, sino el renacimiento de las costumbres del pasado.<\/p>\n<p>En uno de mis ensayos plante\u00e9 algunas preguntas sobre la posibilidad de continuar las tradiciones en condiciones cambiadas y, <i>a fortiori<\/i>, sobre la posibilidad de revivir pr\u00e1cticas obsoletas, salvo en circunstancias verdaderamente excepcionales. MacIntyre se mostr\u00f3 muy en desacuerdo con esto y me describi\u00f3 en una carta c\u00f3mo su padre, que no hablaba ga\u00e9lico en Glasgow, hab\u00eda decidido que iba a hacer que su familia hablara ga\u00e9lico como parte de un proyecto m\u00e1s amplio de regaelicizaci\u00f3n ling\u00fc\u00edstica de Escocia, por lo que les hac\u00eda pasar las vacaciones en el <i>gaeltacht<\/i>, en el oeste de Irlanda. En la carta que le respond\u00ed, me abstuve de preguntarle c\u00f3mo iba ese proyecto en 2015, porque no se me ocurri\u00f3 ninguna forma de sacar el tema sin llamar la atenci\u00f3n sobre el car\u00e1cter quijotesco de ese plan, que me parec\u00eda m\u00e1s bien una prueba de lo que yo hab\u00eda estado tratando de argumentar. El concepto de \u00abtradici\u00f3n\u00bb era tan importante como pensaba MacIntyre, pero el contenido y los l\u00edmites de las tradiciones individuales eran mucho m\u00e1s dif\u00edciles de especificar de lo que \u00e9l supon\u00eda y, como parec\u00eda indicar este caso concreto, las tradiciones eran a menudo mucho menos manejables y mucho m\u00e1s fr\u00e1giles de lo que \u00e9l parec\u00eda dispuesto a admitir. Tambi\u00e9n parece innegable que algunas tradiciones son intr\u00ednsecamente t\u00f3xicas y que la mayor\u00eda de ellas contienen elementos t\u00f3xicos. Walter Benjamin escribi\u00f3 una vez que no hay documento cultural que no sea tambi\u00e9n documento de barbarie. Si no se reconoce expl\u00edcitamente esto, convertir el concepto de \u00abtradici\u00f3n\u00bb en el centro del pensamiento corre el riesgo de conferirle, en el mejor de los casos, un sesgo enormemente problem\u00e1tico.<\/p>\n<p>MacIntyre conserv\u00f3 hasta el final de su vida una sana y profunda desconfianza marxista hacia las instituciones de la democracia parlamentaria y del Estado-naci\u00f3n liberal y capitalista. Una de las virtudes tradicionales del buen ciudadano en Estados Unidos era la participaci\u00f3n en el sistema pol\u00edtico, incluido el voto en las elecciones. En 2004, MacIntyre, por entonces ciudadano estadounidense, pidi\u00f3 a sus conciudadanos que <i>no<\/i> votaran en las pr\u00f3ximas elecciones presidenciales porque ambos candidatos, Bush y Kerry, eran completamente in\u00fatiles. MacIntyre afirmaba que \u00abcuando se nos ofrece elegir entre dos alternativas pol\u00edticamente intolerables, es importante no elegir ninguna\u00bb. Los ciudadanos, dec\u00eda, ten\u00edan el deber de \u00abretirarse de los argumentos y debates, para resistir la imposici\u00f3n de esta falsa elecci\u00f3n por parte de quienes se han arrogado el poder de enmarcar las alternativas\u00bb.<\/p>\n<p>El desprecio que MacIntyre sent\u00eda por la filosof\u00eda anal\u00edtica era plenamente correspondido por la mayor\u00eda de los profesionales establecidos de la disciplina. Cuando daba clases en el Departamento de Filosof\u00eda de Princeton en los a\u00f1os setenta y principios de los ochenta, pas\u00e1bamos regularmente por el agonizante proceso de intentar contratar a alguien en \u00ab\u00e9tica\u00bb. \u00bfPor qu\u00e9, se quejaban algunos de mis colegas, era tan dif\u00edcil encontrar a alguien en ese campo que fuera intelectualmente riguroso y tuviera algo interesante que decir? MacIntyre ten\u00eda una respuesta: los enfoques anal\u00edticos de la \u00e9tica ten\u00edan la deficiencia inherente a toda la filosof\u00eda anal\u00edtica: se propon\u00edan armar un rompecabezas de mil piezas que deb\u00eda dar como resultado una sola imagen hermosa, pero las piezas a partir de las cuales deb\u00eda surgir la imagen eran dos figuras de ajedrez rotas, cuatro trozos de peri\u00f3dico, la mitad de la etiqueta de una botella de vino, un sello postal y una vieja ficha del metro de Nueva York. Se puede demostrar mucha ingenuidad al ordenar y reordenar estas piezas, pero no es de extra\u00f1ar que el resultado sea decepcionante. No surge ninguna imagen clara y coherente, o si lo hace, es evidente que ha sido impuesta al material desde fuera por la fuerza. Sigue siendo limitada, restrictiva y profundamente insatisfactoria.<\/p>\n<p>Por supuesto, se puede estar de acuerdo con el an\u00e1lisis de MacIntyre sobre el estado de la \u00e9tica contempor\u00e1nea sin compartir su visi\u00f3n ligeramente nost\u00e1lgica de que en el pasado exist\u00eda una unidad moral global en la vida humana. Quiz\u00e1s ni siquiera la sociedad hom\u00e9rica, la Atenas del siglo V o las comunidades cristianas primitivas ten\u00edan la coherencia y mostraban la armon\u00eda moral, ni siquiera la armon\u00eda moral potencial, que MacIntyre busc\u00f3 durante toda su vida. Quiz\u00e1s la historia sea dial\u00e9ctica en ese sentido, y la contradicci\u00f3n, la indeterminaci\u00f3n, la incompletitud y la incoherencia sean simplemente parte integrante de todas las formas de vida humana que encontramos en los registros hist\u00f3ricos. Sin embargo, aceptar cualquier parte de esta l\u00ednea de pensamiento habr\u00eda supuesto transgredir los l\u00edmites autoimpuestos de la filosof\u00eda anal\u00edtica, rodeados de poderosos tab\u00faes y rigurosamente vigilados. Tras un largo debate sobre varios candidatos, uno de mis colegas dijo: \u00abSi no contratamos a X, \u00bfa qui\u00e9n contratamos? \u00bfA Alasdair MacIntyre?\u00bb. Obviamente, se pens\u00f3 que era una propuesta descabellada, tan absurda y escandalosa que, en comparaci\u00f3n con ella, cualquier otra parec\u00eda atractiva. Era como si alguien hubiera dicho: \u00abSi no contratamos a X, \u00bfqu\u00e9 propone que hagamos?<\/p>\n<p>\u00bfReintroducir el sacrificio humano de un estudiante de posgrado al final de cada a\u00f1o?\u00bb. Discrep\u00e9 en\u00e9rgicamente de este juicio. En mi opini\u00f3n, MacIntyre era uno de los fil\u00f3sofos m\u00e1s importantes de los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os. Hab\u00eda producido una gran cantidad de obras muy originales y perspicaces que ya hab\u00edan resistido el paso del tiempo. Su libro sobre la historia de la \u00e9tica sigue siendo, en mi opini\u00f3n, insuperable.<\/p>\n<p>Sus ensayos estrictamente filos\u00f3ficos contienen una gran cantidad de argumentos sofisticados, muchos de ellos tan bien formulados y rigurosos como los que se pueden encontrar en la literatura est\u00e1ndar de la filosof\u00eda anal\u00edtica. Tambi\u00e9n ten\u00eda cosas interesantes que decir sobre la religi\u00f3n, la historia y la literatura, lo que no me parec\u00eda un motivo de descalificaci\u00f3n. Por \u00faltimo, y lo m\u00e1s importante, ofrec\u00eda una descripci\u00f3n astuta y extremadamente poderosa de la condici\u00f3n moderna, de la sociedad moderna, de la \u00e9tica moderna y de la pol\u00edtica moderna. Seg\u00fan todos los indicios, era un profesor exitoso y carism\u00e1tico. Si estas cualidades no eran lo que quer\u00edamos, \u00bfqu\u00e9 quer\u00edamos entonces?<\/p>\n<p>Conoc\u00ed a MacIntyre relativamente tarde en su vida (y en la m\u00eda). Lo vi por primera vez en Dubl\u00edn en 2009, en una conferencia para celebrar su 80 cumplea\u00f1os. Hab\u00eda una presencia clerical muy significativa entre el p\u00fablico, muchos con atuendos eclesi\u00e1sticos completos: monjes de marr\u00f3n, negro y blanco, muchos con capuchas, sacerdotes con sotanas negras, monjas con h\u00e1bitos diversos. Me record\u00f3 un poco a las ceremonias de mi educaci\u00f3n cat\u00f3lica. Casi todas las charlas y todas las contribuciones al debate ten\u00edan una orientaci\u00f3n fuertemente tomista, lo cual era de esperar, aunque mi formaci\u00f3n en un internado cat\u00f3lico h\u00fangaro hab\u00eda sido s\u00f3lida y implacablemente antitomista. Di una charla sobre el marxismo al final de la cual una anciana monja de la primera fila, que se hab\u00eda quedado dormida durante la charla, se despert\u00f3 de golpe y pregunt\u00f3 con voz desconcertada d\u00f3nde estaban Dios y la inviolabilidad de la ley natural en mi charla; suger\u00eda que se le deb\u00eda de haber escapado algo. En la cena me sentaron en lo que result\u00f3 ser la mesa de los infieles, en un rinc\u00f3n, y cuando los diversos protestantes y ateos sentados all\u00ed se dispon\u00edan a degustar el primer plato, una brisa, que parec\u00eda venir de ninguna parte, barri\u00f3 la mesa, y result\u00f3 ser generada por la multitud de personas del resto de la sala que se santiguaban simult\u00e1neamente, prepar\u00e1ndose para dar las gracias. Tuvimos que sujetar las servilletas.<\/p>\n<p>Me han dicho que el joven MacIntyre era inquieto, lo cual tendr\u00eda sentido dada su carrera acad\u00e9mica n\u00f3mada y los muchos cambios aparentes en su perfil intelectual. Sin embargo, el MacIntyre que conoc\u00ed me impresion\u00f3 por su absoluta calma. Parec\u00eda haber alcanzado la ataraxia; no ten\u00eda necesidad de ponerse a la defensiva ni de mostrarse agresivo. La \u00faltima conferencia que le escuch\u00e9 fue en el Fisher Hall, el centro de estudiantes cat\u00f3licos de Cambridge. Debi\u00f3 de ser alrededor de 2016. El tema era la \u00e9tica empresarial y la inutilidad de incluir cursos sobre este tema en el plan de estudios de las escuelas de negocios. En su opini\u00f3n, era imposible sanear una instituci\u00f3n intr\u00ednsecamente corrupta y corruptora como la \u00abempresa\u00bb angloamericana a\u00f1adiendo de forma cosm\u00e9tica a la formaci\u00f3n b\u00e1sica esencial un ap\u00e9ndice in\u00fatil que en realidad no formaba parte del funcionamiento de la empresa y no pod\u00eda formarlo porque contradec\u00eda todo aquello a lo que se dedicaba la instituci\u00f3n. MacIntyre ten\u00eda entonces m\u00e1s de 80 a\u00f1os, pero habl\u00f3 y respondi\u00f3 a preguntas durante m\u00e1s de dos horas sin mostrar signos visibles de fatiga ni disminuci\u00f3n de la agudeza de sus comentarios, y con un dominio del tema, la compostura y la ecuanimidad que ya hab\u00eda notado anteriormente, y una implacable falta de optimismo barato. Cuando alguien del p\u00fablico le pregunt\u00f3 cu\u00e1l era exactamente su opini\u00f3n \u2014\u00bfno hab\u00eda alg\u00fan vago atisbo de esperanza, quiz\u00e1 dif\u00edcil de discernir en esta situaci\u00f3n tan sombr\u00eda, pero que sin embargo exist\u00eda, o las cosas eran realmente desesperadas?\u2014, MacIntyre respondi\u00f3 inmediatamente que, por supuesto, pensaba que la situaci\u00f3n era desesperada.<\/p>\n<p>Especialmente cuando se habla de MacIntyre, es importante distinguir entre dos tipos de esperanza: la esperanza terrenal y la virtud teol\u00f3gica de la esperanza. Cuando MacIntyre dice que nuestra situaci\u00f3n es desesperada, se refiere (presumiblemente) a la esperanza terrenal. La corriente de la teolog\u00eda cat\u00f3lica con la que estoy m\u00e1s familiarizado entiende la esperanza como la confianza en la posibilidad de la redenci\u00f3n por parte de Dios, y la considera lo contrario de la \u00abdesesperaci\u00f3n\u00bb. Me desespero si creo que mis pecados son imperdonables. Algunos han pensado que este es el \u00abpecado contra el Esp\u00edritu Santo\u00bb, para el que no hay perd\u00f3n. El suicidio por desesperaci\u00f3n religiosa es el peor pecado imaginable. El pecado m\u00e1s grave de Judas no fue traicionar a Jes\u00fas, sino suicidarse porque desesperaba del perd\u00f3n divino.<\/p>\n<p>Si el mundo pol\u00edtico y social parece sombr\u00edo y \u00abse avecina una nueva edad oscura\u00bb, como afirma MacIntyre, entonces puede resultar tentador buscar consuelo y esperanza en otra parte, una esperanza diferente de la terrenal. Sin embargo, para poder disfrutar del consuelo que ofrece cualquier forma de religi\u00f3n cristiana, hay que ser capaz de creer en ella y abrazarla. No se trata solo de la capacidad intelectual para aceptar ciertas doctrinas que parecen inveros\u00edmiles, sino tambi\u00e9n de la necesidad de transformar completamente nuestra sensibilidad moral. Para el cat\u00f3lico tradicional, que es lo que MacIntyre, seg\u00fan entiendo, aspiraba a ser, el asesino en masa no es tan malvado como el pobre diablo que desespera del perd\u00f3n de Dios. Esto es profundamente incompatible con la reacci\u00f3n que la mayor\u00eda de la gente tiene ahora, o podr\u00eda imaginar tener.\u202fVolviendo de la religi\u00f3n a la pol\u00edtica, el \u00abpor supuesto\u00bb de la observaci\u00f3n de MacIntyre en el Fisher Centre fue significativo. Si se abstraen las posibilidades de la religi\u00f3n, parece que, para \u00e9l, Luxemburg y Trotsky tienen la \u00faltima palabra despu\u00e9s de todo: hemos elegido la barbarie y \u00abno hay un conjunto alternativo tolerable de instituciones pol\u00edticas y econ\u00f3micas que pueda sustituir a las estructuras del capitalismo avanzado\u00bb.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Sidecar<\/em> de NLR, 4 de junio de 2025 (<a href=\"https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/storyteller\">https:\/\/newleftreview.org\/sidecar\/posts\/storyteller<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alasdair MacIntyre, fallecido el 21 de mayo de 2025 a los 96 a\u00f1os, nunca recibi\u00f3 el memor\u00e1ndum en el que<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17993,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-17992","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=17992"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":17995,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/17992\/revisions\/17995"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17993"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=17992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=17992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=17992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}