{"id":18,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18"},"modified":"2020-02-13T12:55:20","modified_gmt":"2020-02-13T11:55:20","slug":"el-nuevo-anticomunismo-de-la-nueva-derecha-post-antifascista-europea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18","title":{"rendered":"El nuevo anticomunismo de la nueva derecha post-antifascista europea"},"content":{"rendered":"<p>29\/01\/06|<\/p>\n<p>\u00abLa recuperaci\u00f3n historiogr\u00e1fica de una parte m\u00e1s o menos grande de la experiencia fascista y la consiguiente demonizaci\u00f3n martilleante de la experiencia comunista no son una operaci\u00f3n erudita: son una operaci\u00f3n pol\u00edtica que pretende resultados de todo punto pol\u00edticos. De lo que se trata es de destruir la noci\u00f3n positiva de antifascismo (concepto que asume el fascismo como mal principal), y de fundar un orden constitucional conforme a las aspiraciones de aquellos estratos que en su momento no vacilaron en avalar precisamente al fascismo como remedio\u00bb<\/p>\n<p>Hace una pocas semanas, un \u00abnuevo fil\u00f3sofo\u00bb franc\u00e9s, el exmao\u00edsta Alain Finkielkraut, declar\u00f3, a cuenta de los disturbios vividos el pasado oto\u00f1o en Par\u00eds, que \u00abel antirracismo ser\u00e1 en el siglo XXI lo que ha sido el comunismo en el siglo XX\u00bb, es decir, en su opini\u00f3n, una ideolog\u00eda totalitaria peligrosa que ha de ser combatida con todos los medios: finalmente, los inmigrantes y sus hijos \u00abodian trabajar\u00bb, y \u00abs\u00f3lo quieren dinero y ropas de marca\u00bb. Pocos tomaron demasiado en serio las declaraciones de este p\u00edcaro medi\u00e1tico habituado, exactamente igual que sus equivalentes \u2013\u00bbfil\u00f3sofos\u00bb o \u00abhistoriadores\u00bb\u2014 en Espa\u00f1a y en otros pa\u00edses, a exhibir con dosificada astucia su nuevo extremismo oligofr\u00e9nico bajo la patente de perito en legitimaci\u00f3n de lo existente que le conceden los grandes medios de comunicaci\u00f3n del sistema. Pero como dec\u00eda Bertolt Brecht, los excesos revelan la esencia del fen\u00f3meno. En esta semana que, a propuesta del Partido Popular Europeo, se debate en el Parlamento europeo una moci\u00f3n de condena del \u00abtotalitarismo comunista\u00bb, nos ha parecido oportuno reproducir este l\u00facido y anal\u00edtico discurso pronunciado por el historiador Luciano Canfora en R\u00edmini [como invitado a la tribuna de oradores durante el III Congreso del Partido de los Comunistas Italianos, celebrado en febrero de 2004] sobre el significado pol\u00edtico del revisionismo hist\u00f3rico anticomunista y de la paralela reorientaci\u00f3n de la actual derecha italiana y europea en un sentido post-antifascista.<\/p>\n<p>QUERR\u00cdA EMPEZAR recordando una verdad elemental, a saber: que la historia la escriben los vencedores. Y puesto que la larga guerra europea, y luego mundial, comenzada en 1914 y desarrollada luego en varias fases, termin\u00f3, tras varias vueltas, paces aparentes y cambios de frente, con la derrota de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en 1991, es evidente que, por ahora, y por mucho tiempo a\u00fan, la historia que prevalecer\u00e1 ser\u00e1 la que escriban los enemigos de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, y por ende, del antifascismo.<\/p>\n<p>Que nadie se sorprenda del \u00abpor ende\u00bb: el antifascismo, aun el no comunista, tuvo siempre una consideraci\u00f3n respetuosa para la URSS.<\/p>\n<p>No es casual que un cabeza de fila del revisionismo historiogr\u00e1fico como es Fran\u00e7ois Furet, en su sobremanera mimado ensayo El pasado de una ilusi\u00f3n, presentara reiteradamente al antifascismo europeo como el \u00abtonto \u00fatil\u00bb de Stalin. Y a su obra no le han faltado secuaces, ahora que, de consuno, la gran prensa y \u2013salvo raras excepciones\u2014 los grandes grupos editoriales est\u00e1n pasando a manos de quienes rescriben la historia de acuerdo con la perspectiva de los \u00faltimos vencedores. Para la Europa burguesa, corresponsable del agosto de 1914, y por eso mismo, partera de la revoluci\u00f3n, el comunismo fue precisamente, y hasta ahora, el problema principal. El nacimiento del fascismo, y luego de los fascismos, fue la respuesta extrema, plenamente avalada por las clases dominantes a la hora de enfrentarse con tan \u00abgrande peligro\u00bb.<\/p>\n<p>Dos escenas vienen a la mente, emblem\u00e1ticas en este sentido:<\/p>\n<p>&#8211; el desfile de los camisas negras en N\u00e1poles, pocos d\u00edas antes de la marcha sobre Roma, y tras ellos, con blanca camisa, Enrico De Nicola, brazo en alto al estilo del saludo romano.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0\u00a0 y cerca de dos a\u00f1os despu\u00e9s, Benedetto Croce, que vota la moci\u00f3n de confianza al gobierno de Mussolini, despu\u00e9s, precisamente, del asesinato de Matteotti.<\/p>\n<p>Esto no es moralismo historiogr\u00e1fico. En los dos casos que acabo de recordar, no hab\u00eda constricci\u00f3n, esa constricci\u00f3n o necesidad que se invoca para justificar la debilidad de tantos lapsos tendentes a salvar tal vez una c\u00e1tedra universitaria. Era m\u00e1s bien el signo claro del consenso inicial de la burgues\u00eda, tambi\u00e9n de la burgues\u00eda culta, ilustrada incluso, con el fascismo visto como dique contenedor del \u00fanico peligro: la revoluci\u00f3n comunista.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed por qu\u00e9 es crucial seguir estudiando la experiencia del fascismo en su conjunto, sin limitarse \u2013como ser\u00eda m\u00e1s c\u00f3modo\u2014 a su infame crep\u00fasculo. Porque s\u00f3lo estudi\u00e1ndolo entero, desde sus comienzos, se comprende que fue el hijo leg\u00edtimo de las clases dominantes. Las cuales vieron con buenos ojos el recurso a medio tan extremo, a fin de mantener el orden social constituido. Es verdad que, con el tiempo, una parte se ech\u00f3 atr\u00e1s, pero era ya demasiado tarde, y el fascismo, reforzado por un amplio consenso, estaba ya llevando al mundo entero a la guerra y a la ruina.<\/p>\n<p>La pregunta que hay que hacerse es, pues, \u00e9sta: \u00bfqu\u00e9 rasgos caracterizaban al enemigo contra el que se recurr\u00eda a remedio tan extremo? \u00bfQu\u00e9 era ese \u00abcomunismo\u00bb contra el que todos, desde el joven De Gaulle hasta el ministro de Su Majestad brit\u00e1nica Winston Churchill, desde los ej\u00e9rcitos polacos en el Oeste hasta los generales japoneses en el Este, se lanzaron desde el primer momento, en un ataque conc\u00e9ntrico que amenazaba con ser mortal?<\/p>\n<p>Hoy que la URSS se acab\u00f3 definitivamente, disuelta en pedazos, el esfuerzo de los vencedores consiste en demostrar que aqu\u00e9l fue el reino del mal, del encubrimiento, de la desmedida e ininterrumpida hecatombe. El llamado Libro negro es la Biblia de ese esfuerzo sin base. La implicaci\u00f3n que va de la mano de tal diagn\u00f3stico es muy clara: recuperar en gran medida un juicio positivo sobre el fascismo, el cual \u2013ahora se dice ya abiertamente\u2014 habr\u00eda puesto remedio (hip\u00f3critamente, algunos dicen doloroso remedio) a un mal que, por mucho, resultaba peor.<\/p>\n<p>Tal es ahora el terreno de batalla en el \u00e1mbito necesaria, estructuralmente \u00abimpuro\u00bb que es la historiograf\u00eda. Dada la nueva relaci\u00f3n de fuerzas, la partida ha sido ya ampliamente ganada por los grandes instrumentos de informaci\u00f3n (gran prensa, TV, ensayos de gran tirada): d\u00eda tras d\u00eda se repite de forma martilleante y obsesiva que aqu\u00e9l, el comunismo, era el gran mal, mientras se sugiere, a veces abiertamente, que el fascismo fue, con todo, un mal menor, o, si quer\u00e9is, una dolorosa necesidad. Quedan fuera de la obra rescatadora las leyes raciales, pero se intenta entonces hacer creer \u2013siendo mentira\u2014 que las mismas s\u00f3lo llegaron a ser operativa en la \u00e9poca de Sal\u00f2.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, la tarea es ardua. Se trata de recuperar la memoria de una fase hist\u00f3rica \u2013la URSS y el socialismo\u2014: una memoria que sigue siendo positiva, sobre todo en la mente de quienes sacaron beneficios, por ejemplo, los estratos ahora reducidos al hambre en la nueva Rusia mafio-capitalista. Los cuales, empero, no tienen voz, y todav\u00eda menos voz historiogr\u00e1fica. Su voz es tapada por el fragor de una public\u00edstica historiogr\u00e1fica que da con todo desparpajo la imagen m\u00e1s tenebrosa del imperio del mal.<\/p>\n<p>De nada sirve oponer los testimonios de \u00e9poca, ni siquiera los m\u00e1s diversos, ni siquiera los de quienes, aunque hostiles, otorgaban todav\u00eda un amplio reconocimiento a aquel mundo nuevo que trat\u00f3 de construir fatigosamente el entusiasmo de generaciones enteras.<\/p>\n<p>Es verdad: sabemos que estamos frente a una mistificaci\u00f3n, y no ignoramos que yo con la Revoluci\u00f3n francesa asistimos a la misma par\u00e1bola historiogr\u00e1fica. Tras su desplome, con la victoria de la Restauraci\u00f3n, su imagen dominante fue la de un ac\u00famulo insensato de cr\u00edmenes. S\u00f3lo mucho despu\u00e9s cambi\u00f3 la lectura de aquel gran acontecimiento: pero pas\u00f3 mucho tiempo, y la orientaci\u00f3n de la historiograf\u00eda cambi\u00f3 cuando un nuevo movimiento democr\u00e1tico oblig\u00f3 a retroceder a las lecturas demonizantes que se hab\u00edan hecho dominantes. Ni falta, todav\u00eda hoy, quien habla de la Revoluci\u00f3n francesa con el tono de horror del conde De Maistre. Unos pocos facciosos se obstinan hoy en creer que la Revoluci\u00f3n francesa fue solamente Vend\u00e9 y represi\u00f3n, tribunal revolucionario y \u00abguillotina a vapor\u00bb, por decirlo con un poeta ir\u00f3nico. Ciertamente la revoluci\u00f3n fue tambi\u00e9n eso, pero fue sobre toda otra cosa, y duradera. An\u00e1logamente, se necesitar\u00e1 tiempo para que se disipe la actual forma mentis del Libro negro. Yo creo que el historiador del futuro, si es honrado, no podr\u00e1 dejar de tomar en cuenta el hecho de que comunismo y revoluci\u00f3n colonial a escala planetaria son un \u00fanico fen\u00f3meno gigantesco y positivo que puso en crisis, durante el siglo XX, \u00abel mundo de ayer\u00bb. Y ya eso s\u00f3lo bastar\u00eda para tumbar los esquemas hoy dominantes.<\/p>\n<p>Por el momento, la cuesti\u00f3n inmediata puede ser expresada as\u00ed: \u00bfpensamos que un nuevo giro en las vicisitudes pol\u00edticas y sociales podr\u00eda \u2013como ya ocurri\u00f3 con la Revoluci\u00f3n francesa\u2014 despejar el camino a una nueva reflexi\u00f3n historiogr\u00e1fica que permita leer la experiencia del socialismo en sus justas dimensiones y sin una perspectiva demonizante? No es f\u00e1cil dar una respuesta firme, bien que muchos indicios apuntan a que la oleada de la mistificaci\u00f3n est\u00e1 lejos de haber pasado.<\/p>\n<p>Lo importante es que est\u00e9 claro lo que anda en juego. La recuperaci\u00f3n historiogr\u00e1fica de una parte m\u00e1s o menos grande de la experiencia fascista y la consiguiente demonizaci\u00f3n martilleante de la experiencia comunista no son una operaci\u00f3n erudita: son una operaci\u00f3n pol\u00edtica que pretende resultados pol\u00edticos. De lo que se trata es de destruir la noci\u00f3n positiva de antifascismo (concepto que asume el fascismo como mal principal), y de fundar un orden constitucional conforme a las aspiraciones de aquellos estratos que en su momento no vacilaron en avalar precisamente al fascismo como remedio.<\/p>\n<p>No nos dejemos obnubilar por la variedad de argumentos y de tentativas. Uno s\u00f3lo es el punto de partida, y una sola la meta: destruir el juicio que se hab\u00eda consolidado en la consciencia de los italianos respecto de la experiencia fascista. Alg\u00fan profesor en busca de gloria, o alg\u00fan gacetillero de renombre period\u00edstico dir\u00e1 que no es verdad: que hay un \u00e1mbito de gran latitud en el que ha trabajado siempre y sigue trabajando el revisionismo hist\u00f3rico. Pero esa obviedad, que nadie niega, sirve para camuflar el problema espec\u00edfico. Y ese tiene que ver con el fascismo italiano y con su desdramatizaci\u00f3n en funci\u00f3n de la pol\u00edtica italiana de hoy.<\/p>\n<p>El razonamiento parte del llamado descubrimiento del consenso. Descubrimiento aparente. Aparente por un doble motivo: primero, porque la intuici\u00f3n de c\u00f3mo el fascismo fue arraigando poco a poco, manteniendo firmes sus or\u00edgenes violentos y fabricando un consenso de masas, era el quicio de las fundamentales \u00ablecciones sobre el fascismo\u00bb de Palmiro Togliatti, que se centraban precisamente en la noci\u00f3n de fascismo como un \u00abr\u00e9gimen reaccionario de masas\u00bb; y segundo porque aquel consenso \u2013que no fue ni constante ni indiscutido\u2014 ha sido normalmente documentado con el dudoso instrumento que son las fichas e informes de la polic\u00eda, enga\u00f1osos por su servilismo. Bien distintas se ver\u00edan las cosas si se estudiaran de manera mucho m\u00e1s cr\u00edtica.<\/p>\n<p>La implicaci\u00f3n de este aparente descubrimiento es notoria: transformar el fascismo en un r\u00e9gimen normal, acaso un tanto paternalista, pero no represivo. El corolario ulterior es la denuncia de la era estaliniana como \u00fanica y genuina experiencia totalitaria.\u00a0 Habi\u00e9ndose, por otra parte, el fascismo propuesto como la ant\u00edtesis frontal del bolchevismo, el corolario ulterior es que alguna cosa buena ten\u00eda que tener este \u00abprimero de la clase\u00bb del anticomunismo. El razonamiento se corona con un ataque a nuestra constituci\u00f3n republicana y a sus principios fundacionales, porque los comunistas participaron en su redacci\u00f3n, y tambi\u00e9n otros hombres que, sin ser comunistas, pero admit\u00edan y apreciaban algunas de las tesis fundamentales del comunismo: para empezar, la descripci\u00f3n introductoria (art\u00edculo 1) del trabajo como fundamento de la Rep\u00fablica y la identificaci\u00f3n impl\u00edcita entre ciudadano y trabajador; y para seguir, el art\u00edculo 3, con su empe\u00f1o en \u00abremover los obst\u00e1culos\u00bb de orden social que imped\u00edan y siguen impidiendo la efectiva igualdad entre los ciudadanos.<\/p>\n<p>Pues bien; aqu\u00ed no se pretende huir del desaf\u00edo. La ponzo\u00f1a del argumento\u00bb est\u00e1 bien clara. Nosotros sabemos que la batalla m\u00e1s importante que todos los dem\u00f3cratas tienen que afrontar es precisamente la defensa de la constituci\u00f3n republicana, y en primer lugar, de sus principios ejemplarmente perfilados en el primer cap\u00edtulo. Y sabemos tambi\u00e9n que el da\u00f1o hasta ahora m\u00e1s profundo infligido a la constituci\u00f3n ha sido la modificaci\u00f3n de la ley electoral, el abandono del principio proporcional, \u00fanico instituto que respetuoso de verdad con la instancia del sufragio universal.<\/p>\n<p>Todo eso es claro, y la batalla es ardua.<\/p>\n<p>Pero el punto de partida no es elusivo, ni trataremos de eludirlo: lo afrontaremos de cara. Y tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n del consenso. Italia est\u00e1 resbalando hacia un r\u00e9gimen reaccionario fundado en el consenso. Y son los modos con que ese consenso se obtiene lo que, al rev\u00e9s de lo ocurrido en 1922-26, hace que las ideas no resulten siempre claras.<\/p>\n<p>Pero el proceso est\u00e1 ya muy avanzado. Las formas de creaci\u00f3n del consenso son mucho m\u00e1s capilares y sofisticadas e irresistiblemente invasoras que en el pasado: congruentes con la radical transformaci\u00f3n que ha experimentado el reclutamiento mismo del personal pol\u00edtico-parlamentario \u2013hoy, predominantemente acomodado y centrista\u2014, debida precisamente al mecanismo electoral mayoritario. Pues bien; el estudio del modo en que de verdad el fascismo consigui\u00f3 \u2013tras cinco largu\u00edsimos a\u00f1os, de 1921 (su primera aparici\u00f3n en el parlamento) a 1926 (leyes de excepci\u00f3n y puesta del PCI fuera de la ley)\u2014 alumbrar un r\u00e9gimen acaso sea hoy la tarea intelectual m\u00e1s instructiva. Tal vez la izquierda (el centro-izquierda) se haga alguna ilusi\u00f3n sobre las pr\u00f3ximas elecciones de 2006. En mi opini\u00f3n, sin embargo, la derecha hoy en el poder no ceder\u00e1 f\u00e1cilmente el tim\u00f3n, no esperar\u00e1 pasivamente la respuesta de las urnas. Har\u00e1 todo, verdaderamente todo, por conservar el poder. Ellos piensan tener Italia en su pu\u00f1o por mucho tiempo. Piensan dejarla remodela en todos los respectos. Nosotros no podemos cerrar los ojos ante esta verdad evidente. Entre 1922 y 1926 el fascismo cre\u00f3 las premisas para mantenerse en el tim\u00f3n. Lo primero que hizo fue abolir el sistema electoral proporcional; luego cre\u00f3 un bloque, una lista \u00fanica en la que embarc\u00f3 a peces de todas las formaciones pol\u00edticas liberales y cat\u00f3licas de las m\u00e1s variadas layas. Entonces recurri\u00f3 a la provocaci\u00f3n. Y me refiero no s\u00f3lo al secuestro de Matteotti. Sino a la provocaci\u00f3n urdida contra el partido comunista (el arresto de los \u00abcorreos\u00bb sorprendidos en la estaci\u00f3n de Pisa con octavillas \u00absubversivas\u00bb como prueba de la inminente \u00absubversi\u00f3n comunista\u00bb): de ah\u00ed la detenci\u00f3n de Gramsci y de los dem\u00e1s dirigentes; de ah\u00ed la creaci\u00f3n del tribunal especial; de ah\u00ed el monstruoso processone; y al final, el obscuro atentado de Bolonia y la suspensi\u00f3n de los dem\u00e1s partidos.<\/p>\n<p>Este crescendo es un escenario que parece arcaico, pero es un modelo todav\u00eda utilizable.<\/p>\n<p>Bienvenida la invitaci\u00f3n a estudiar c\u00f3mo logr\u00f3 de verdad el fascismo hacerse con el poder y afirmarse en \u00e9l. No obtendremos, como se pretende, la tranquilizante imagen de un r\u00e9gimen de todo punto \u00abnormal\u00bb (teniendo tambi\u00e9n en cuenta los tiempos peligrosos en que naci\u00f3), sino el alarmante escenario, todav\u00eda reproducible mudados el estilo y los instrumentos, en el que se destruye una democracia.<\/p>\n<p>El historiador marxista italiano Luciano Canfora es acaso el m\u00e1s importante clasicista europeo vivo. Situado en la tradici\u00f3n historiogr\u00e1fica alemana del ultraconservador Eduard Meyer y del m\u00e1s distinguido disc\u00edpulo de \u00e9ste, el genial clasicista marxista Arthur Rosenberg (fallecido en el exilio neoyorquino en 1943, el a\u00f1o en que naci\u00f3 nuestro autor), Canfora es tambi\u00e9n un agudo observador y cr\u00edtico del tiempo hist\u00f3rico que le ha tocado vivir. Traducidos recientemente al castellano, son altamente recomendables su estudio sobre C\u00e9sar (Julio C\u00e9sar: un dictador democr\u00e1tico, Ariel, Barcelona, 2000), su delicioso ensayo hist\u00f3rico-filos\u00f3fico Un oficio peligroso (Anagrama, Barcelona, 2002) y su instructivo libro sobre La democracia: historia de una ideolog\u00eda (Cr\u00edtica, Barcelona, 2004). Sobre la pol\u00e9mica pol\u00edtico-editorial suscitada por la frustrada edici\u00f3n en alem\u00e1n de \u00e9ste \u00faltimo, puede verse en SinPermiso la noticia que da su editor espa\u00f1ol, Gonzalo Pont\u00f3n: <a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/index.php?id=329\">http:\/\/www.sinpermiso.info\/textos\/index.php?id=329<\/a>).<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n Leonor Mar\u00e7<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>29\/01\/06|<\/p>\n<p>&quot;La recuperaci\u00f3n historiogr\u00e1fica de una parte m\u00e1s o menos grande de la experiencia fascista y la consiguiente demonizaci\u00f3n martilleante de la experiencia comunista no son una operaci\u00f3n erudita: son una operaci\u00f3n pol\u00edtica que pretende resultados de todo punto pol\u00edticos. De lo que se trata es de destruir la noci\u00f3n positiva de antifascismo (concepto que asume el fascismo como mal principal), y de fundar un orden constitucional conforme a las aspiraciones de aquellos estratos que en su momento no vacilaron en avalar precisamente al fascismo como remedio&quot;  <\/p>\n<p>Hace una pocas semanas, un &quot;nuevo fil\u00f3sofo&quot; franc\u00e9s, el exmao\u00edsta Alain Finkielkraut, declar\u00f3, a cuenta de los disturbios vividos el pasado oto\u00f1o en Par\u00eds, que &quot;el antirracismo ser\u00e1 en el siglo XXI lo que ha sido el comunismo en el siglo XX&quot;, es decir, en su opini\u00f3n, una ideolog\u00eda totalitaria peligrosa que ha de ser combatida con todos los medios: finalmente, los inmigrantes y sus hijos &quot;odian trabajar&quot;, y &quot;s\u00f3lo quieren dinero y ropas de marca&quot;. Pocos tomaron demasiado en serio las declaraciones de este p\u00edcaro medi\u00e1tico habituado, exactamente igual que sus equivalentes &#8211;&quot;fil\u00f3sofos&quot; o &quot;historiadores&quot;&#8212; en Espa\u00f1a y en otros pa\u00edses, a exhibir con dosificada astucia su nuevo extremismo oligofr\u00e9nico bajo la patente de perito en legitimaci\u00f3n de lo existente que le conceden los grandes medios de comunicaci\u00f3n del sistema. Pero como dec\u00eda Bertolt Brecht, los excesos revelan la esencia del fen\u00f3meno. En esta semana que, a propuesta del Partido Popular Europeo, se debate en el Parlamento europeo una moci\u00f3n de condena del &quot;totalitarismo comunista&quot;, nos ha parecido oportuno reproducir este l\u00facido y anal\u00edtico discurso pronunciado por el historiador Luciano Canfora en R\u00edmini [como invitado a la tribuna de oradores durante el III Congreso del Partido de los Comunistas Italianos, celebrado en febrero de 2004] sobre el significado pol\u00edtico del revisionismo hist\u00f3rico anticomunista y de la paralela reorientaci\u00f3n de la actual derecha italiana y europea en un sentido post-antifascista. <\/p>\n<p>  QUERR\u00cdA EMPEZAR recordando una verdad elemental, a saber: que la historia la escriben los vencedores. 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