{"id":18076,"date":"2025-06-23T05:00:26","date_gmt":"2025-06-23T04:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18076"},"modified":"2025-06-23T02:06:01","modified_gmt":"2025-06-23T01:06:01","slug":"sobre-la-voluntad-libre-lutero-suarez-hegel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18076","title":{"rendered":"Sobre la voluntad libre: Lutero, Su\u00e1rez, Hegel"},"content":{"rendered":"<p><strong>RESUMEN<\/strong>: Este art\u00edculo examina la relaci\u00f3n entre Hegel y la tradici\u00f3n escol\u00e1stica, cuestionando la tesis de Robert Stern sobre una influencia luterana en Hegel por lo que respecta al rechazo del libre albedr\u00edo. Argumento, en cambio, que la noci\u00f3n hegeliana de libertad tiene un mejor antecedente en la filosof\u00eda de Francisco Su\u00e1rez (1548-1617). Mientras que el luteranismo vincula causalmente intelecto, voluntad y Dios, negando la libre voluntad humana, Su\u00e1rez defiende la autocausalidad de la voluntad. Mi estudio concluye que Hegel se acerca m\u00e1s a la concepci\u00f3n suarista de la libre voluntad, ofreciendo una base para futuras investigaciones sobre la conexi\u00f3n entre Su\u00e1rez y Hegel.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Deseo dedicar este art\u00edculo a la memoria del profesor Robert Stern (1962-2024), lamentablemente fallecido durante la preparaci\u00f3n de este art\u00edculo. Su respuesta hubiera sido iluminadora. El mejor homenaje a la vida de un intelectual siempre es discutir sus ideas.<\/span><\/p>\n<h3>I. Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>El v\u00ednculo entre Hegel y el luteranismo oscurece con frecuencia el di\u00e1logo que la filosof\u00eda hegeliana mantiene con la escol\u00e1stica cat\u00f3lica.<sup>1<\/sup> Una de las contribuciones m\u00e1s recientes a este debate es el trabajo de Robert Stern sobre la relaci\u00f3n entre Lutero y Hegel. En su estudio, Stern sostiene que Hegel se halla influido por la doctrina luterana en lo que concierne al rechazo del libre albedr\u00edo.<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>En di\u00e1logo cr\u00edtico con Stern, argumento que la concepci\u00f3n hegeliana de la libertad encuentra un mejor precedente en la defensa del libre albedr\u00edo desarrollada por la escol\u00e1stica jesuita, representada por pensadores como Francisco Su\u00e1rez (1548-1617). Mientras que para Lutero la voluntad humana se halla sometida al intelecto y, en \u00faltima instancia, a Dios, de modo que no puede actuar libremente, Francisco Su\u00e1rez sostiene una perspectiva radicalmente distinta. Seg\u00fan el jesuita, la voluntad humana es autocausada en su obrar, es decir, posee capacidad intr\u00ednseca de autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para fundamentar mi hip\u00f3tesis, empiezo con un an\u00e1lisis del rechazo luterano al libre albedr\u00edo, tomando como referencia la obra <i>De servo arbitrio <\/i>(1525). A continuaci\u00f3n, examino la concepci\u00f3n del libre albedr\u00edo desarrollada por Francisco Su\u00e1rez en la <i>Disputaci\u00f3n metaf\u00edsica XIX <\/i>(1597). Finalmente, eval\u00fao de manera cr\u00edtica los argumentos de Robert Stern sobre una presunta influencia luterana en la filosof\u00eda hegeliana. Si bien discrepo de Stern en cuanto a su interpretaci\u00f3n, coincido con \u00e9l en un aspecto fundamental: ambos localizamos la g\u00e9nesis de la conceptualizaci\u00f3n hegeliana de la libertad en los debates metaf\u00edsicos y teol\u00f3gicos del siglo XVI.<\/p>\n<p>Aunque no disponemos de evidencia textual que demuestre que Hegel hubiese estudiado la metaf\u00edsica de Francisco Su\u00e1rez, la obra del Doctor Eximio ejerci\u00f3 una influencia profunda durante los siglos posteriores a su publicaci\u00f3n, y fue determinante para autores alemanes de la talla de Leibniz y Wolff. Las <i>Disputaciones<\/i><i> <\/i><i>Metaf\u00edsicas<\/i><i> <\/i>fueron uno de los textos m\u00e1s le\u00eddos en las universidades luteranas, con 17 reediciones entre 1597 y 1636.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p>Al defender la influencia de Lutero en la filosof\u00eda hegeliana, cabe se\u00f1alar que Robert Stern reconoce, a su vez, carecer de evidencia textual directa que lo respalde. Esto sugiere que la comprensi\u00f3n del filosofar hegeliano sobre la libertad debe basarse en la identificaci\u00f3n de tradiciones filos\u00f3ficas y no en un an\u00e1lisis estrictamente filol\u00f3gico.<\/p>\n<h3>II. Mart\u00edn Lutero: El siervo albedr\u00edo<\/h3>\n<p>Concebida como una respuesta a Erasmo de Rotterdam y sus ideas semipelagianas,<sup>4<\/sup> <i>De servo arbitrio <\/i>expone la postura luterana sobre el libre albedr\u00edo humano. Los agradecimientos que Lutero dirige a Erasmo por la discusi\u00f3n sostenida son reveladores, ya que ponen de manifiesto que el rechazo al libre albedr\u00edo ocupa un lugar central en la doctrina teol\u00f3gica luterana:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Una cosa te alabo fervientemente y la proclamo: de todos mis adversarios, t\u00fa has sido el \u00fanico que ha atacado la sustancia misma [del problema], a saber, el fondo de la cuesti\u00f3n y no me ha fatigado planteando temas marginales, como el papado, el purgatorio, las indulgencias y otras bagatelas similares que no son ni causas y con las que casi todos los dem\u00e1s han querido darme caza&#8230; \u00a1pero sin \u00e9xito! T\u00fa eres el \u00fanico que ha sabido ver el eje central de todo lo que se debat\u00eda y \u00abme echaste la mano a la garganta\u00bb!, por lo que te doy las gracias de todo coraz\u00f3n.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>El tricentenario de la Confesi\u00f3n de Augsburgo es probablemente la ocasi\u00f3n en la que Hegel se pronunci\u00f3 de forma m\u00e1s expl\u00edcita sobre Lutero. En su discurso, sin embargo, Hegel omiti\u00f3 cualquier referencia a aquello que Lutero consideraba central, el rechazo del libre albedr\u00edo. En su lugar, Hegel dirigi\u00f3 su atenci\u00f3n hacia un tema que Lutero habr\u00eda probablemente considerado una bagatela: la integraci\u00f3n del clero en la sociedad civil y la posibilidad de una comunidad religiosa m\u00e1s igualitaria. Si bien la resoluci\u00f3n de esta cuesti\u00f3n queda diferida a futuras investigaciones, procedo ahora a explorar la sustancia misma de la doctrina de Lutero.<\/p>\n<p><strong><i>II.1<\/i><i> <\/i><i>Doble<\/i><i> <\/i><i>causalidad<\/i><i> <\/i><i>sobre<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>voluntad:<\/i><i> <\/i><i>el<\/i><i> <\/i><i>intelecto<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>providencia<\/i><\/strong><\/p>\n<p>Lutero aborda la contingencia de las acciones humanas formulando la siguiente pregunta: \u00bfEs capaz el ser humano, en una situaci\u00f3n concreta, de elegir libremente entre el bien y el mal? Su respuesta es negativa, lo que le lleva a considerar el libre albedr\u00edo como una simple ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Lutero, cuando un individuo reconoce el curso de acci\u00f3n moralmente correcto y lo lleva a cabo, act\u00faa bajo la influencia de la gracia divina. En este contexto, su acci\u00f3n est\u00e1 causalmente determinada: Dios ilumina el intelecto humano, que a su vez inclina la voluntad hacia el bien. En tales circunstancias, no puede afirmarse que el individuo posea la libertad para actuar de otro modo. Por el contrario, Lutero atribuye las malas acciones humanas a una ausencia de iluminaci\u00f3n divina en el intelecto. Esta carencia implica que el individuo act\u00faa sin la asistencia de Dios, lo que lo vuelve incapaz de realizar el bien. De este modo, la acci\u00f3n positiva de Dios, as\u00ed como su ausencia \u2014que expone al intelecto a la influencia del mal\u2014, suprimen la posibilidad de una voluntad humana libre.<\/p>\n<p>Este planteamiento se alinea con la doctrina del pecado original formulada en la Confesi\u00f3n de Augsburgo, seg\u00fan la cual el ser humano, sin la intervenci\u00f3n de la gracia divina, est\u00e1 inexorablemente inclinado al mal.<sup>6<\/sup> Conforme a esta doctrina, toda acci\u00f3n humana se realiza bajo la influencia causal de Dios o de Satan\u00e1s, eliminando cualquier posibilidad de autonom\u00eda en las decisiones humanas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La voluntad humana est\u00e1 puesta en medio, como un jumento; si la cabalga Dios, quiere lo que Dios quiere y va adonde quiere Dios [&#8230;] Si la monta Satan\u00e1s, quiere lo que Satan\u00e1s quiere y va adonde quiere Satan\u00e1s; y no est\u00e1 en su arbitrio dirigirse o buscar a uno u otro jinete, sino que son los jinetes los que luchan por conseguir y poseer el jumento.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Tras haber analizado el rechazo de Lutero al libre albedr\u00edo humano, resulta pertinente abordar su doctrina sobre la presciencia divina:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Si creemos que es verdad que Dios conoce y dispone todas las cosas de antemano, y que no puede obstaculizarse ni ser obstaculizado en esta presciencia y predestinaci\u00f3n suyas; si, adem\u00e1s, creemos que nada acontece si \u00c9l no quiere (como la propia raz\u00f3n est\u00e1 obligada a admitir), entonces, y conforme al testimonio de la propia raz\u00f3n, no puede haber ning\u00fan libre albedr\u00edo ni en el hombre, ni en el \u00e1ngel, ni en ninguna creatura.<sup>8<\/sup><\/p>\n<p>La presciencia divina determina necesariamente el desarrollo de los acontecimientos. Por ello, seg\u00fan Lutero, la experiencia humana del libre albedr\u00edo no es m\u00e1s que una ilusi\u00f3n derivada de la ignorancia del destino dise\u00f1ado por la providencia.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>A modo de s\u00edntesis, Lutero se basa en dos argumentos para refutar el libre albedr\u00edo humano: la dependencia causal respecto del intelecto, que siempre est\u00e1 influido por Dios o por el mal, y la presciencia de Dios, en virtud de la cual la libre voluntad humana no es m\u00e1s que una ilusi\u00f3n. Estas ideas son cruciales para comprender el giro copernicano de Francisco Su\u00e1rez.<\/p>\n<h3>III. Francisco Su\u00e1rez: La voluntad como facultad libre<\/h3>\n<p>Las perspectivas surgidas tras la Reforma menospreciaron el libre albedr\u00edo humano al fundamentarse en una antropolog\u00eda ca\u00edda y pecaminosa, adem\u00e1s de rechazar el valor salv\u00edfico de las obras humanas. En contraste, en el \u00e1mbito cat\u00f3lico se desarroll\u00f3, entre 1581 y 1607, la <i>Congregatio<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Auxiliis<\/i>, controversia teol\u00f3gica que enfrent\u00f3 a dominicos y jesuitas, y en la que se discutieron los fundamentos metaf\u00edsicos del libre albedr\u00edo humano.<sup>10<\/sup> Los dominicos como Domingo B\u00e1\u00f1ez defendieron la existencia de una causalidad divina sobre la voluntad humana a trav\u00e9s del intelecto. As\u00ed, seg\u00fan la teor\u00eda de la premoci\u00f3n f\u00edsica de B\u00e1\u00f1ez, mediante una influencia causal Dios mueve el intelecto y la voluntad humanos hacia el bien, sin que ello destruya, aparentemente, el libre albedr\u00edo de la criatura, sino m\u00e1s bien posibilitando su acci\u00f3n y cooperando con ella.<sup>11<\/sup> En contraposici\u00f3n, jesuitas como Luis de Molina y Francisco Su\u00e1rez defendieron una concepci\u00f3n libertaria del libre albedr\u00edo. Seg\u00fan Molina, un \u00abagente libre es aquel que, puestos todos los requisitos para actuar, puede actuar y no actuar, o hacer una cosa lo mismo que la contraria.\u00bb<sup>12<\/sup> En este orden de cosas, la voluntad no es necesariamente movida a hacer algo ni siquiera despu\u00e9s de haber decidido o comenzado a hacerlo, ya que en todo momento puede tomar una resoluci\u00f3n contraria. Molina conceb\u00eda la acci\u00f3n humana voluntaria no como la consecuencia de un acto intelectual o divino, sino como un proceso controlado en todo momento por el agente.<sup>13<\/sup> Seg\u00fan Francisco Su\u00e1rez, seguidor de Molina a este respecto, \u00abla esencia y naturaleza del acto libre est\u00e1 en que la potencia que le obra, teniendo todo lo necesario para poderle hacer, est\u00e9 con todo eso indiferente e indeterminada para obrar o no.\u00bb<sup>14<\/sup> Esto significa, como Su\u00e1rez afirma en su comentario al <i>De<\/i><i> <\/i><i>Anima<\/i>, que la voluntad es \u00abfacultad libre [<i>potentia libera<\/i>] y principio de todo movimiento.\u00bb<sup>15<\/sup><\/p>\n<p><strong><i>III.1<\/i><i> <\/i><i>La<\/i><i> <\/i><i>voluntad<\/i><i> <\/i><i>humana<\/i><i> <\/i><i>como<\/i><i> <\/i><i>potencia<\/i><i> <\/i><i>activa<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>su<\/i><i> <\/i><i>libre<\/i><i> <\/i><i>cooperaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>con<\/i><i> <\/i><i>Dios<\/i><\/strong><\/p>\n<p>En su <i>Disputaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>Metaf\u00edsica<\/i><i> <\/i><i>XIX<\/i>, Francisco Su\u00e1rez sienta las bases para una concepci\u00f3n de la voluntad humana caracterizada por la libertad. Su\u00e1rez examina y descarta sistem\u00e1ticamente los agentes que podr\u00edan mover causalmente la voluntad, incluyendo los objetos externos, los fines, el intelecto humano e incluso Dios. Una vez eliminadas estas influencias, Su\u00e1rez sostiene que la voluntad constituye una potencia capaz de actualizarse a s\u00ed misma, ejerciendo un dominio pleno sobre sus actos.<sup>16<\/sup><\/p>\n<p>Aunque la noci\u00f3n de una potencia capaz de actualizarse a s\u00ed misma pueda parecer contradictoria, resulta coherente con la teorizaci\u00f3n suarista Del acto libre.<sup>17<\/sup> Por un lado, la voluntad libre es una potencia y no un acto, ya que el ser humano no deja de poseerla aunque no est\u00e9 ejerci\u00e9ndola.<sup>18<\/sup> No se trata, sin embargo, de una \u00abpotencia pasiva,\u00bb<sup>19<\/sup> ya que la potencia pasiva es siempre movida por otro en la direcci\u00f3n que este le imprime. En consecuencia, la voluntad libre necesita \u00abun poder interno por el que dicha facultad pueda determinarse.\u00bb Veamos la explicaci\u00f3n que ofrece Su\u00e1rez al respecto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Existe en el hombre alguna potencia activa que es libre por su poder y naturaleza intr\u00ednseca, o sea, que tiene tal dominio de su acci\u00f3n que goza del poder de ejercerla o no ejercerla, y consiguientemente, de realizar una acci\u00f3n u otra [&#8230;] Esta facultad, en cuanto es libre no puede ser sino activa [&#8230;] Esta parte debe tenerse muy en cuenta a fin de explicar correctamente y defender la libertad de albedr\u00edo. Y se demuestra as\u00ed: la pasi\u00f3n en cuanto pasi\u00f3n no puede ser libre para el paciente como tal, sino solo en la medida en que la acci\u00f3n de la que proviene tal pasi\u00f3n es libre para \u00e9l; luego la libertad no se da formal y precisivamente en una potencia paciente en cuanto tal, sino en una potencia agente.<sup>20<\/sup><\/p>\n<p>Este planteamiento distancia a Su\u00e1rez de la concepci\u00f3n de Aquino sobre la voluntad humana \u2014y, por supuesto, de la de Lutero\u2014, fundamentada en la f\u00edsica aristot\u00e9lica, seg\u00fan la cual todo lo que se mueve es necesariamente movido por otro.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>A pesar de no ser movida por el intelecto, Su\u00e1rez no concibe la voluntad como una facultad ciega o irracional. Por el contrario, sostiene que el intelecto ofrece a la voluntad posibilidades de acci\u00f3n, pero es esta \u00faltima la que elige.<sup>22<\/sup> La voluntad opera en una relaci\u00f3n de simpat\u00eda no causal con el intelecto, preservando su libertad sin estar determinada causalmente por este. Intelecto y voluntad no se relacionan como acto y potencia sino en atenci\u00f3n mutua, ya que ambas facultades residen en el mismo individuo, unidad sustancial.<sup>23<\/sup><\/p>\n<p>Esta simpat\u00eda suarista entre intelecto y voluntad resuelve el dilema seg\u00fan el cual una acci\u00f3n que no est\u00e9 causalmente determinada por el intelecto Sea pura aleatoriedad.<sup>24<\/sup> Dicho problema, planteado por Leibniz y perpetuado hasta el presente por autores entre los que se encuentra Robert Stern, plantea la siguiente objeci\u00f3n: si la voluntad act\u00faa por s\u00ed misma, entonces sus elecciones podr\u00edan parecer realizadas al azar. Su\u00e1rez y Molina resolvieron esta cuesti\u00f3n del modo ya expuesto, afirmando que tanto el intelecto como la voluntad est\u00e1n integrados en un mismo sujeto, lo que garantiza una coherencia en su funcionamiento, pero no una coherencia basada en un fundamento causal.<\/p>\n<p>La metaf\u00edsica de Su\u00e1rez introduce un giro en la jerarqu\u00eda de las facultades humanas: a diferencia de Aquino, para quien el intelecto tiene preeminencia sobre la voluntad, y de Lutero, quien subordina radicalmente la libertad humana a la gracia divina, Su\u00e1rez otorga a la voluntad un papel protagonista. Esta concepci\u00f3n de la voluntad abre las puertas a nociones modernas como la espontaneidad, la historicidad y la capacidad de crear novedades a trav\u00e9s de la acci\u00f3n humana. Como desarrollar\u00e9 m\u00e1s adelante, considero que esta visi\u00f3n es un posible precedente del esp\u00edritu hegeliano, caracterizado por su autoproducci\u00f3n libre e hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>En consonancia con esta concepci\u00f3n de la voluntad libre, los jesuitas del siglo XVI formularon una nueva interpretaci\u00f3n de la presciencia divina que no predeterminara necesariamente las acciones humanas.<sup>25<\/sup> Esta interpretaci\u00f3n, a grandes rasgos, sostiene que Dios posee conocimiento de todas las acciones libres que cada ser humano realizar\u00eda en cada circunstancia posible. Seg\u00fan este paradigma, Dios, al prever las acciones libres de los seres humanos, otorga preferencia y gracia a unas posibilidades sobre otras, a las que en \u00faltima instancia debe consentir la libre voluntad humana. El destino del mundo se construye simult\u00e1neamente a trav\u00e9s de los actos aut\u00f3nomos de los seres humanos y su congruencia con la bondad y conocimiento divinos. <sup>26<\/sup> A ra\u00edz de esta formulaci\u00f3n, los jesuitas fueron acusados de establecer un modelo en el que los seres humanos parec\u00edan tener prioridad sobre Dios.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, Francisco Su\u00e1rez no concibe la voluntad humana como una elecci\u00f3n ilusoria entre el bien y el mal, sino como una potencia activa y libre.<\/p>\n<h3>IV. Hegel: El esp\u00edritu capta su existencia como libertad<sup>27<\/sup><\/h3>\n<p>A continuaci\u00f3n, presento la argumentaci\u00f3n de Robert Stern en defensa de una posible influencia de Lutero en el pensamiento hegeliano. Stern elabora una l\u00ednea argumentativa que, seg\u00fan sostiene, Hegel podr\u00eda haber aceptado y que guarda paralelismos con el rechazo luterano del libre albedr\u00edo. La argumentaci\u00f3n es la siguiente:<\/p>\n<ol>\n<li>Seg\u00fan Hegel, la voluntad racional est\u00e1 guiada por aquello que es racional.<\/li>\n<li>Aquello que es racional est\u00e1 determinado por lo que el agente tiene m\u00e1s razones para hacer.<\/li>\n<li>Aquello que el agente tiene m\u00e1s razones para hacer est\u00e1 determinado por el intelecto, no la voluntad.<\/li>\n<li>Por tanto, lo que es racional hacer deja a la voluntad sin posibilidad de elecci\u00f3n libre sobre c\u00f3mo actuar.<\/li>\n<li>Por tanto, el agente que ejerce la elecci\u00f3n libre no se comporta como un agente racional, y por lo tanto no act\u00faa libremente.<sup>28<\/sup><\/li>\n<\/ol>\n<p>De manera an\u00e1loga a la afirmaci\u00f3n luterana seg\u00fan la cual la voluntad humana que obra el bien est\u00e1 subordinada al intelecto y a Dios, Stern sostiene que, para Hegel, la voluntad se encuentra sujeta a los dictados de lo racional, localizados en el intelecto. Stern concluye que, seg\u00fan Hegel, \u00abser libre de un modo positivo no consiste en ejercer la libre elecci\u00f3n, sino en seguir la necesidad de la raz\u00f3n; del mismo modo que, para Lutero, la libertad [\u2026] no consiste en ejercer la libre elecci\u00f3n, sino en dejarse guiar por la gracia.\u00bb<\/p>\n<p>Mi objetivo es demostrar que, para Hegel, la voluntad no se halla determinada por ninguna necesidad sino que se autodetermina. Primeramente, cuestionar\u00e9 la influencia de la raz\u00f3n sobre la voluntad. A continuaci\u00f3n, defender\u00e9 un modelo de interacci\u00f3n dial\u00e9ctico entre voluntad y pensamiento, con especial atenci\u00f3n al concepto de negatividad. Posteriormente expondr\u00e9 que, bajo mi punto de vista, la argumentaci\u00f3n presentada por Stern se identifica con aquello que Hegel considera entendimiento, y no con la verdad absoluta sobre la acci\u00f3n humana libre. Finalmente analizar\u00e9 como, para Hegel, el conocimiento sobre la bondad de una acci\u00f3n no se posee intelectualmente antes de haber actuado sino que llega siempre con posterioridad. Mediante este an\u00e1lisis, defiendo que la perspectiva hegeliana sobre la libertad no es an\u00e1loga a la de Lutero, sino que\u00a0manifiesta potenciales similitudes con la de Su\u00e1rez.<\/p>\n<p><strong><i>IV.1 Raz\u00f3n<\/i><\/strong><\/p>\n<p>En esta secci\u00f3n examino el primero de los argumentos de Stern: \u00abSeg\u00fan Hegel, la voluntad racional est\u00e1 guiada por aquello que es racional.\u00bb Bajo mi punto de vista, el concepto hegeliano de raz\u00f3n (<i>Vernunft<\/i>), no implica un contenido determinado que mueva la voluntad desde el intelecto.<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo V de la <i>Fenomenolog\u00eda<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>Esp\u00edritu<\/i>, Hegel define la raz\u00f3n como \u00abla certeza de la conciencia de ser toda realidad.\u00bb<sup>29<\/sup> La raz\u00f3n, por tanto, es el t\u00e9rmino con el que la conciencia nombra el comprenderse a s\u00ed misma como totalidad de la realidad. Esto significa que la conciencia y la realidad exterior no son entidades independientes. La raz\u00f3n hegeliana es el principio mediador entre sujeto y objeto, la \u00abverdad de la oposici\u00f3n.\u00bb<sup>30<\/sup><\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo VI, la raz\u00f3n da un paso m\u00e1s y comprende que la creaci\u00f3n de la realidad no es fruto de la conciencia individual sino de la actividad intersubjetiva. \u00abLa raz\u00f3n es esp\u00edritu en cuanto que la certeza de ser toda realidad est\u00e1 elevada a la verdad, y ella es consciente de s\u00ed misma en cuanto que es su mundo, y consciente del mundo en cuanto que es ella.\u00bb<sup>31<\/sup> La raz\u00f3n hegeliana, que ten\u00eda primeramente la <i>certeza <\/i>de ser toda realidad, comprende ahora su <i>verdad<\/i>: que el esp\u00edritu origina todo aquello que es real mediante su cont\u00ednua actividad intersubjetiva, \u00abla obra universal que se engendra por la actividad de todos.\u00bb<sup>32<\/sup><\/p>\n<p>A la luz de lo expuesto, cabe preguntarse c\u00f3mo la raz\u00f3n puede guiar la voluntad hacia una acci\u00f3n espec\u00edfica, tal y como Stern propone. \u00bfOfrece una gu\u00eda clara sobre c\u00f3mo actuar en una situaci\u00f3n concreta el saber que el esp\u00edritu es el creador de la realidad? Bajo mi punto de vista, la raz\u00f3n hegeliana ofrece una gu\u00eda m\u00e1s bien ambigua a los individuos que act\u00faan, y mucho menos una coacci\u00f3n de su voluntad hacia una acci\u00f3n necesaria. La m\u00e1xima gu\u00eda que la raz\u00f3n hegeliana puede proporcionar a un agente individual consiste en recordarle que el movimiento del esp\u00edritu no est\u00e1 empujado por ninguna necesidad exterior \u2013no por un ideal ahist\u00f3rico, no por una deidad y gracia escondidas, como Lutero propon\u00eda\u2013, sino por la actividad intersubjetiva de todos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan mi perspectiva, la raz\u00f3n no influye en la voluntad indic\u00e1ndole un curso de acci\u00f3n, ya que la voluntad hegeliana, como desarrollar\u00e9 a continuaci\u00f3n, se autodetermina.<\/p>\n<p><strong><i>IV.2 Voluntad<\/i><\/strong><\/p>\n<p>En lugar de sostener, como Stern propone, que la voluntad racional est\u00e1 guiada por lo que es racional, Hegel m\u00e1s bien afirma que la voluntad se decide en s\u00ed misma: \u00abEl esp\u00edritu como voluntad se sabe como aquel que se decide en s\u00ed mismo y se completa desde s\u00ed [&#8230;] D\u00e1ndose a s\u00ed misma el contenido, la voluntad est\u00e1 cabe s\u00ed, es libre en general.\u00bb<sup>33<\/sup><\/p>\n<p>El esp\u00edritu hegeliano da lugar a su existencia gracias a la autonom\u00eda de su voluntad, que no parece hallarse coartada por ninguna necesidad.<sup>34<\/sup> La raz\u00f3n hegeliana, como he afirmado previamente, apunta hacia la comprensi\u00f3n de la autodeterminaci\u00f3n de la voluntad del esp\u00edritu, y no hacia un contenido regulativo al cual la voluntad deba necesariamente adherirse.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista particular del individuo que act\u00faa puede parecer, tal como Stern indica y como una larga tradici\u00f3n filos\u00f3fica sostiene, que la raz\u00f3n se halla en el intelecto, y que \u00e9sta inclina la voluntad. Sin embargo, como he mostrado, la raz\u00f3n hegeliana es el poder autodeterminarse. Cuando un individuo consulta su pensamiento para averiguar qu\u00e9 es lo m\u00e1s apropiado hacer, est\u00e1 estableciendo un di\u00e1logo con el mundo puesto por la voluntad del\u00a0esp\u00edritu, y no entrando en contacto causal con una racionalidad meramente intelectual.<sup>35<\/sup><\/p>\n<p>Por este motivo, me parece problem\u00e1tico el segundo argumento de Robert Stern: \u00abAquello que es racional est\u00e1 determinado por lo que el agente tiene m\u00e1s razones para hacer.\u00bb Bajo mi punto de vista, lo que un individuo considere m\u00e1s apropiado proviene de un di\u00e1logo entre el agente y aquello que la voluntad intersubjetiva ha establecido como mundo. La raz\u00f3n hegeliana no proporciona al agente motivos personales para obrar, sino que se corresponde con la conciencia de poder obrar voluntariamente para determinar el mundo. Estas conclusiones permiten inferir que la voluntad asume en la filosof\u00eda hegeliana un papel mucho m\u00e1s central y aut\u00f3nomo del que Lutero y Stern le conceden.<\/p>\n<p><strong><i>IV. 3 Arbitrio<\/i><\/strong><\/p>\n<p>Una vez revisado el concepto de raz\u00f3n y su relaci\u00f3n con la voluntad, analizar\u00e9 el v\u00ednculo entre pensamiento y voluntad siguiendo los p\u00e1rrafos 466-480 de la psicolog\u00eda del esp\u00edritu subjetivo en la <i>Enciclopedia de las Ciencias Filos\u00f3ficas<\/i>. Me propongo discutir ahora la tercera premisa de Stern: \u00abAquello que el agente tiene m\u00e1s razones para hacer est\u00e1 determinado por el intelecto, no la voluntad.\u00bb A este respecto, mostrar\u00e9 que la relaci\u00f3n entre pensamiento y voluntad no es una determinaci\u00f3n causal entre dos facultades distintas, sino m\u00e1s bien una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Hegel, el pensamiento deviene voluntad al descubrir su propia libertad: \u00abEl pensar, en tanto concepto libre, es ahora tambi\u00e9n libre seg\u00fan el contenido. La inteligencia, sabi\u00e9ndose a s\u00ed misma como determinante del contenido, que tanto es suyo como est\u00e1 determinado como lo que est\u00e1-siendo, es voluntad.\u00bb <sup>36<\/sup><\/p>\n<p>Este devenir implica un doble reconocimiento. Por un lado, el pensamiento comprende que, a trav\u00e9s de la acci\u00f3n, configura el mundo objetivo, y as\u00ed se concibe como voluntad libre. Por el otro, el pensamiento advierte que\u00a0sus propios contenidos intelectuales no pertenecen a una racionalidad innata y fija, sino que son org\u00e1nicos del mundo generado por esa misma acci\u00f3n. La relaci\u00f3n entre pensamiento y voluntad es, en consecuencia, dial\u00e9ctica, y no una conexi\u00f3n causal entre facultades separadas tal y como parece sostener Robert Stern. Para Hegel, lo que hay es una \u00abvoluntad pensante\u00bb \u2014no un pensamiento que mueve la voluntad\u2014, una voluntad que \u00abest\u00e1 pens\u00e1ndose a s\u00ed misma\u00bb en su propio actuar.<sup>37<\/sup><\/p>\n<p>La tarea de la voluntad, en el seno de lo que Hegel llama esp\u00edritu pr\u00e1ctico, consiste en \u00abhacer de la libertad su determinidad, su contenido y fin, as\u00ed como su existencia.\u00bb<sup>38<\/sup> Para realizar esto, la voluntad deviene \u00abvoluntad reflexionante,\u00bb<sup>39<\/sup> y comprende que \u00abel deber-ser tiene muchos significados,\u00bb\u00abque los fines contingentes tienen la forma del deber-ser,\u00bb y que \u00ablos sentidos del deber-ser son infinitamente muchos.\u00bb<sup>40<\/sup> M\u00e1s que una voluntad sierva de un intelecto, observamos lo contrario: una voluntad que hace de la libertad su existencia, que comprende cualquier imperativo como posibilidad, reduciendo el deber-ser a forma reificada de su libertad. As\u00ed, la voluntad reflexionante se coloca por encima de la necesidad, y comprende que ella misma va a darse realidad efectiva sobre el suelo de su libertad. Ella \u00abse concluye consigo\u00bb y se encuentra ahora \u00aben situaci\u00f3n de elegir entre inclinaciones\u00bb que son suyas. La voluntad deviene as\u00ed \u00abarbitrio.\u00bb<sup>41<\/sup><\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, no se observa rechazo alguno por parte de Hegel hacia la libre elecci\u00f3n de la voluntad. No se encuentra, tampoco, un impulso necesario desde el intelecto hacia la voluntad que elimine el poder elegir libremente, tal y como Stern propone bas\u00e1ndose en Lutero. De hecho, Hegel afirma que \u00abla voluntad en tanto arbitrio es para s\u00ed libre, por cuanto que est\u00e1 reflejada hacia s\u00ed como la negatividad de su autodeterminarse meramente inmediato.\u00bb<sup>42<\/sup><\/p>\n<p><strong><i>IV.4 Negatividad<\/i><\/strong><\/p>\n<p>Ha aparecido un t\u00e9rmino clave en la filosof\u00eda hegeliana, ausente en el argumentario de Robert Stern: negatividad. Al definir el concepto de esp\u00edritu, Hegel explicita que su \u00abesencia es formalmente la libertad, la negatividad absoluta.\u00bb<sup>43<\/sup> Esto tiene una doble significaci\u00f3n. Por un lado, en su autodeterminarse, el esp\u00edritu se pone como negativo de s\u00ed mismo, es decir, se hace otro en la objetividad generada por su acci\u00f3n.<sup>44<\/sup> Por el otro, el esp\u00edritu supera la objetividad por \u00e9l puesta, es decir, se pone ahora como negativo de esta, y deviene id\u00e9ntico a s\u00ed mismo.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p>La negatividad implica la capacidad del esp\u00edritu para desdoblarse de cualquier determinaci\u00f3n. Como explica Klaus Vieweg, mediante la negatividad la voluntad se halla \u00abindeterminada, todo su contenido est\u00e1 abierto, la voluntad es ilimitada, libre, no coartada. El agente es el Autor <i>potencial<\/i><i> <\/i>(<i>dynamis,<\/i><i> <\/i><i>potentia<\/i>)\u00bb<sup>46<\/sup> \u2014n\u00f3tese el eco suarista de la potencia activa en este uso que Vieweg hace de los t\u00e9rminos contradictorios \u00abautor potencial\u00bb para referirse a la voluntad humana.<\/p>\n<p>Al determinarse, la voluntad no pierde la capacidad de seguir siendo libre y negar sus previas determinaciones, ya que retiene siempre consigo su negatividad, su libertad.<sup>47<\/sup> Tomar seriamente la negatividad, junto con lo expuesto en las secciones anteriores sobre raz\u00f3n, voluntad y arbitrio, permite poner en duda el cuarto argumento de Robert Stern: \u00abLo que es racional deja a la voluntad sin posibilidad de elecci\u00f3n libre.\u00bb Seg\u00fan mi punto de vista, ni la raz\u00f3n coarta la voluntad, ni la voluntad pierde nunca su libertad y negatividad.<\/p>\n<p>Sin embargo, la negatividad no es todav\u00eda la verdad absoluta del esp\u00edritu. Lo que la voluntad desea realizar en \u00faltima instancia es la felicidad (<i>Glu\u0308ckseligkeit<\/i>), la adecuaci\u00f3n entre s\u00ed misma y el mundo puesto por ella misma. Para crear un mundo hay que ir m\u00e1s all\u00e1 de la negatividad y el arbitrio, que, como se ha visto, tanto pueden darse un fin como otro, y hacer que la voluntad se\u00a0autodetermine y se reconozca.<sup>48<\/sup> Este hecho no es contradictorio con la negatividad y el arbitrio sino que se fundamenta sobre ellos, pues Hegel mismo admite que \u00abes el sentimiento subjetivo y las preferencias lo que ha de decidir en qu\u00e9 se pone la felicidad.\u00bb<sup>49<\/sup><\/p>\n<p><strong><i>IV.5 Entendimiento<\/i><\/strong><\/p>\n<p>En este apartado, discutir\u00e9 el quinto y \u00faltimo argumento de Robert Stern: \u00abEl agente que ejerce la libre elecci\u00f3n no se comporta como un agente racional, y por tanto no act\u00faa libremente.\u00bb Esta contradicci\u00f3n no dial\u00e9ctica entre libre elecci\u00f3n y libertad, que solo deja al individuo la posibilidad de ser movido por la necesidad, me parece propia del modo de pensar que Hegel denomina entendimiento (<i>Verstand<\/i>).<\/p>\n<p>Si un individuo percibe la necesidad de elegir una entre diversas opciones, sintiendo que no tiene alternativa, la libertad del esp\u00edritu asume un \u00abaparecer exterior\u00bb reificado.<sup>50 <\/sup>Este aparecer es en realidad \u00abel sistema de determinaciones de la libertad\u00bb que se hacen \u00abvaler en la conciencia\u00bb del individuo como lo necesario, y es \u00abla libertad configurada como realidad efectiva de un mundo.\u00bb<sup>51<\/sup><\/p>\n<p>Experiencias de esta clase pertenecen al \u00e1mbito del entendimiento, que es un pensamiento abstracto, no dial\u00e9ctico, \u00abparado en la determinidad fija y en la distintividad de ella frente a otra.\u00bb<sup>52<\/sup> El entendimiento enfrenta la relaci\u00f3n con la realidad \u00abcomo si fuera una aplicaci\u00f3n a una materia dada, que no perteneciera ella misma a la esencia de la libertad. De esta manera, s\u00f3lo trata con lo abstracto y no con la idea y verdad de la libertad.\u00bb<sup>53<\/sup> Lejos, sin embargo, de constituir un pensamiento peyorativo, el entendimiento est\u00e1 espont\u00e1neamente integrado en el sentido com\u00fan de cada mundo hist\u00f3rico, y resulta de un profundo valor en la acci\u00f3n cotidiana.<\/p>\n<p>Con el objetivo de profundizar en la relaci\u00f3n entre entendimiento y voluntad libre, expondr\u00e9 el desarrollo de estas ideas en <i>Principios de la Filosof\u00eda<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>Derecho<\/i>. La explicaci\u00f3n que sigue procede de un modo paralelo a lo expuesto en las secciones anteriores, aunque ahora no har\u00e9 referencia al aspecto psicol\u00f3gico del ser humano sino al \u00e9tico, al individuo que act\u00faa en un mundo particular.<\/p>\n<p>Para empezar, Hegel recuerda que la voluntad es \u00abpura indeterminaci\u00f3n o pura reflexi\u00f3n del yo en s\u00ed mismo, en el cual es disuelta toda limitaci\u00f3n, todo contenido determinado y dado.\u00bb<sup>54<\/sup> El yo se sabe indiferente frente a su propia determinaci\u00f3n, la conoce como \u00abmera posibilidad a la que no est\u00e1 sujeto,\u00bb y esta es la \u00ablibertad de la voluntad que constituye su concepto y su sustancialidad.\u00bb<sup>55<\/sup> La voluntad no permanece ligada \u00aba este o aquel contenido particular,\u00bb como Stern parece sugerir, sino tan solo a su propia libertad.<sup>56<\/sup><\/p>\n<p>Esta \u00ablibre reflexi\u00f3n que abstrae de todo,\u00bb que pone el mundo frente a s\u00ed en forma de m\u00faltiples opciones dadas y elige, es lo que Hegel denomina arbitrio (<i>Willku\u0308r<\/i>).<sup>57<\/sup> El arbitrio es \u00abla forma en que la contingencia se presenta en cuanto voluntad,\u00bb ya que cualquier contenido es considerado como posible. Esta es, seg\u00fan Hegel, \u00abla representaci\u00f3n m\u00e1s corriente que se tiene de la libertad.\u00bb<sup>58<\/sup><\/p>\n<p>Hegel critica a continuaci\u00f3n el t\u00e9rmino <i>Willku\u0308r <\/i>en su acepci\u00f3n de capricho, de individuo aislado que se encuentra a merced de opciones dadas y sencillamente elige una bas\u00e1ndose en su preferencia personal. Es por este motivo que Hegel rechaza el arbitrio as\u00ed entendido como voluntad libre en su plenitud: \u00abSi el arbitrio pretende ser la libertad, puede ser llamado directamente un enga\u00f1o, ya que s\u00f3lo el elemento formal de la autodeterminaci\u00f3n libre le es inmanente, mientras que el otro elemento es para \u00e9l algo dado.\u00bb<sup>59<\/sup><\/p>\n<p>Sin embargo, el arbitrio no es en s\u00ed un enga\u00f1o \u2014s\u00ed lo es para nosotros, fil\u00f3sofos\u2014 sino una experiencia real que el individuo aislado, en su entendimiento, puede tener. La cr\u00edtica de Hegel al arbitrio se dirige a quienes perciben la libertad de la voluntad tan solo como una elecci\u00f3n entre opciones dadas, no entendidas como puestas por la propia voluntad del esp\u00edritu y reproducidas en cada acto individual. Robert Stern, contrariamente, defiende que la cr\u00edtica hegeliana del arbitrio est\u00e1 fundamentada en un necesitarismo \u2014bajo su punto de vista, Hegel rechaza la libre voluntad porque el individuo debe elegir solo lo que es necesario.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del arbitrio, Hegel afirma que la voluntad deviene real \u00absolo como voluntad que decide\u00bb efectivamente.<sup>60<\/sup> \u00abLa verdadera libertad,\u00bb expone Hegel, no es \u00abmera posibilidad, disposici\u00f3n, facultad (<i>potentia<\/i>), sino lo efectivamente infinito (<i>infinitum actu<\/i>).\u00bb<sup>61<\/sup> A continuaci\u00f3n, prosigue: \u00abS\u00f3lo en esta libertad est\u00e1 la voluntad consigo misma, porque no se relaciona con nada que no sea ella misma, con lo cual desaparece toda relaci\u00f3n de dependencia con algo otro.\u00bb<sup>62<\/sup><\/p>\n<p>Estos dos modos de manifestaci\u00f3n de la libertad \u2013el arbitrio entendido como libre elecci\u00f3n reificada, por un lado, y la libre voluntad del esp\u00edritu, por el otro\u2013 son distintos modos de aparici\u00f3n de la misma realidad. A este respecto, Hegel afirma que la voluntad, incluso experimentada de modo arbitrario, sigue siendo inherentemente libre. <sup>63<\/sup><\/p>\n<p>Hegel no defiende, como Lutero, que la voluntad libre sea una ilusi\u00f3n, sino que reclama una comprensi\u00f3n de la verdad m\u00e1s all\u00e1 de lo que un sujeto individual experimenta como decisi\u00f3n arbitraria entre opciones dadas. La estabilidad de cada mundo hist\u00f3rico, donde los individuos se pueden sentir constre\u00f1idos en su toma de decisiones, es, en realidad, el resultado de la libre voluntad del esp\u00edritu. Por tanto, incluso aquellos mundos hist\u00f3ricos en los que las individualidades se perciben a s\u00ed mismas como no libres son el resultado de la libre voluntad del esp\u00edritu.<\/p>\n<p><strong><i>IV.6 Las<\/i><i> <\/i><i>buenas<\/i><i> <\/i><i>intenciones<\/i><\/strong><\/p>\n<p>A pesar de que la raz\u00f3n hegeliana no ofrezca un conocimiento espec\u00edfico que gu\u00ede necesariamente al agente, es cierto que, tal y como he explicado, los individuos piensan sobre su propio hacer. Sin embargo, es posible afirmar que,\u00a0para Hegel, un individuo pensante no posee pleno conocimiento <i>a<\/i><i> <\/i><i>priori<\/i><i> <\/i>sobre la acci\u00f3n que se dispone a realizar, por m\u00e1s virtuosas que sean sus intenciones. Un conocimiento preciso sobre las propias acciones se adquiere en retrospectiva, mediante la reflexi\u00f3n sobre aquello erigido por la voluntad. A esto se refiere Hegel con su c\u00e9lebre cita \u00ab<i>Hic Rhodus, hic saltus<\/i>.\u00bb<sup>64<\/sup> Un individuo no puede conocer m\u00e1s all\u00e1 de su presente efectivo.<\/p>\n<p>Por ello, \u00abla pretensi\u00f3n de dar a un pueblo una constituci\u00f3n <i>a<\/i><i> <\/i><i>priori<\/i>, sea m\u00e1s o menos racional por su contenido,\u00bb pasa por alto que una constituci\u00f3n es\u00a0\u00abm\u00e1s que un objeto de pensamiento.\u00bb<sup>65<\/sup> Esta perspectiva fue encapsulada por el fil\u00f3sofo italiano y traductor de Hegel, Benedetto Croce, en el dicho popular: \u00abDe buenas intenciones est\u00e1 empedrado el infierno.\u00bb<sup>66<\/sup> La inherente bondad de una acci\u00f3n permanece incierta hasta despu\u00e9s de realizar la acci\u00f3n misma. El conocimiento de una acci\u00f3n no se determina totalmente en el prop\u00f3sito sino que se prolonga procesualmente hacia el futuro y se completa una vez la voluntad ha obrado, contemplando consecuencias esperadas e inesperadas. Ni siquiera el fil\u00f3sofo tiene la capacidad de vislumbrar el futuro: \u00abel b\u00faho de Minerva solo alza el vuelo en el ocaso,\u00bb<sup>67<\/sup> aprehendiendo en el pensamiento aquello que la voluntad ha erigido previamente y que constantemente actualiza.<\/p>\n<p>La secuencia causal luterana, extendi\u00e9ndose desde Dios o el diablo hasta la voluntad humana a trav\u00e9s del intelecto, postula que el bien resulta plenamente cognoscible antes de actuar. En los casos en que la voluntad se halla impulsada por Dios, parece imposible que finalmente se obren acciones pecaminosas o ambiguas.<\/p>\n<h3>V. Conclusiones<\/h3>\n<p>Tras la discusi\u00f3n, presento un breve resumen de mis cr\u00edticas a la argumentaci\u00f3n de Robert Stern. En primer lugar, la raz\u00f3n hegeliana no opera inclinando la voluntad humana mediante un contenido particular; m\u00e1s bien, la raz\u00f3n es la conciencia de ser toda realidad. En segundo lugar, aquello que un individuo\u00a0pueda considerar m\u00e1s apropiado hacer proviene de un di\u00e1logo entre el agente individual y aquello que la voluntad intersubjetiva ha establecido como mundo. En tercer lugar, la relaci\u00f3n entre pensamiento y voluntad no es de causalidad entre dos facultades distintas, sino una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica. En cuarto lugar, la voluntad humana opera libremente mediante su capacidad de negatividad. En quinto lugar, la renuncia a la libre elecci\u00f3n en favor de dejarse mover por la necesidad se identifica con un modo de pensar que Hegel denomina entendimiento y no con la verdad \u00faltima sobre el hacer humano. La elecci\u00f3n entre opciones dadas no es para Hegel un enga\u00f1o, como s\u00ed lo es para Lutero, sino una experiencia incompleta de la libertad. Por \u00faltimo, la evaluaci\u00f3n de la bondad de una acci\u00f3n no est\u00e1 plenamente determinada por el intelecto antes de actuar; se conoce verdaderamente despu\u00e9s de que la voluntad haya actuado.<\/p>\n<p>No existe influencia necesaria alguna sobre la voluntad hegeliana, por lo que considero la metaf\u00edsica de Francisco Su\u00e1rez un punto de partida valioso para una futura genealog\u00eda.<\/p>\n<h3><strong>Notas<\/strong><\/h3>\n<p><sup>1<\/sup> Esta idea ha sido tratada extensamente por importantes estudiosos en algunas obras. V\u00e9ase Gilson, \u00c9. <i>L\u2019\u00catre<\/i><i> <\/i><i>et<\/i><i> <\/i><i>l\u2019Essence<\/i>. Paris: Librarie Philosophique J. Vrin, 1962; Lauer, Q. <i>Hegel\u2019s<\/i><i> Concept<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>God<\/i>. New York: SUNY, 1982; Merklinger, P. <i>Philosophy,<\/i><i> <\/i><i>Theology,<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Hegel\u2019s <\/i><i>Berlin<\/i><i> <\/i><i>Philosophy<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Religion<\/i>, 1821-1827. New York: SUNY, 1993; Pereira, J. <i>Sua\u0301rez.<\/i><i> <\/i><i>Between <\/i><i>Scholasticism and Modernity<\/i>. Wisconsin: Marquette University Press, 2006; Rocco, V. \u00abL\u2019eredita\u0300 nascosta di Su\u00e1rez nel sistema hegeliano,\u00bb en Marco Sgarbi (ed.), <i>Francisco Sua\u0301rez and his legacy<\/i>. Mil\u00e1n: Vita Pensiero, 2010.<\/p>\n<p><sup>2<\/sup> Stern, R. \u00abThis Is the Very Essence of the Reformation: Man in His Very Nature Is Destined to be Free. Hegel, Luther, and Freedom,\u00bb en D. Moyar, et al. (ed.), <i>Hegel\u2019s<\/i><i> <\/i><i>Philosophy <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Right.<\/i><i> <\/i><i>Critical<\/i><i> <\/i><i>Perspectives<\/i><i> <\/i><i>on<\/i><i> <\/i><i>Freedom<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>History<\/i>. Nueva York: Routledge, 2023, pp. 45 ss.<\/p>\n<p><sup>3<\/sup> V\u00e9ase Su\u00e1rez, F. <i>The<\/i><i> <\/i><i>metaphysical<\/i><i> <\/i><i>demonstration<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>existence<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>God:<\/i><i> <\/i><i>metaphysical disputations 28-29<\/i>. Traducci\u00f3n de John P. Doyle. South Blend: St. Augustine\u2019s Press, 2004, p. xix. Para una visi\u00f3n m\u00e1s extensa sobre el impacto de Francisco Su\u00e1rez en Alemania, v\u00e9ase Iriarte, J. S.J., \u00abLa proyecci\u00f3n sobre Europa de una gran metaf\u00edsica, o Su\u00e1rez en la filosof\u00eda de los d\u00edas del barroco\u00bb en <i>Raz\u00f3n y Fe <\/i>1948, 138, p. 229-265.<\/p>\n<p><sup>4<\/sup> Pelagio (354-418) sostuvo que los seres humanos poseen una voluntad completamente libre, no da\u00f1ada por el pecado original y capaz de no pecar sin la necesidad de una gracia divina superpuesta. Las acciones humanas libres son adem\u00e1s cruciales para la salvaci\u00f3n. Estas ideas, combatidas por San Agust\u00edn, fueron declaradas her\u00e9ticas. V\u00e9ase Valero, J. B. <i>Las<\/i><i> <\/i><i>bases antropol\u00f3gicas de Pelagio en su tratado de las Expositiones<\/i>. Madrid: Universidad Pontificia Comillas de Madrid, 1980.<\/p>\n<p><sup>5<\/sup> Lutero, M. <i>Obras<\/i><i> <\/i><i>Reunidas.<\/i><i> <\/i><i>2.<\/i><i> <\/i><i>El<\/i><i> <\/i><i>siervo<\/i><i> <\/i><i>albedr\u00edo<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>otros<\/i><i> <\/i><i>escritos<\/i><i> <\/i><i>pol\u00e9micos.<\/i><i> <\/i>Edici\u00f3n de Gabriel Tom\u00e1s L\u00f3pez. Madrid: Trotta, 2019, p. 284.<\/p>\n<p><sup>6<\/sup> V\u00e9ase Lutero, M. et al. <i>The Book of Concord. The Confessions of the Evangelical Lutheran<\/i><i> <\/i><i>Church.<\/i><i> <\/i>Edici\u00f3n de Robert Kolb et al. Filadelfia: Fortress Press, 2000, art\u00edculo II de la Confesi\u00f3n de Augsburgo sobre el pecado original.<\/p>\n<p><sup>7<\/sup> Lutero, M. <i>Obras<\/i><i> <\/i><i>Reunidas.<\/i><i> <\/i><i>2.<\/i><i> <\/i><i>El<\/i><i> <\/i><i>siervo<\/i><i> <\/i><i>albedr\u00edo<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>otros<\/i><i> <\/i><i>escritos<\/i><i> <\/i><i>pol\u00e9micos<\/i>. Edici\u00f3n de Gabriel Tom\u00e1s L\u00f3pez. Madrid: Trotta, 2019, p. 88.<\/p>\n<p><sup>8<\/sup> Ibid., p. 283.<\/p>\n<p><sup>9<\/sup> Resulta pertinente recordar que Hegel, a diferencia de Lutero, se opone a cualquier forma de predestinaci\u00f3n. Por un lado, critica la concepci\u00f3n prof\u00e9tica de la vida despu\u00e9s de la muerte propuesta por la religi\u00f3n. Por otro, Hegel define el tiempo como el concepto mismo. V\u00e9ase GW9, 421 y 429.<\/p>\n<p><sup>10<\/sup> En \u00faltima instancia, sin embargo, la pol\u00e9mica <i>de<\/i><i> <\/i><i>Auxiliis<\/i><i> <\/i>fue zanjada por el Papa sin condenar ninguna de las posturas en disputa. Para un an\u00e1lisis general de este debate, v\u00e9ase: Matava, R.J. \u00abA Sketch of the Controversy <i>de<\/i><i> <\/i><i>auxiliis<\/i>\u00bben <i>Journal<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Jesuit<\/i><i> <\/i><i>Studies<\/i><i> <\/i>2020, 7. p.417-446.<\/p>\n<p><sup>11<\/sup> B\u00e1\u00f1ez, D. <i>Predestinaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>Libertad.<\/i><i> <\/i><i>Escritos<\/i><i> <\/i><i>entorno<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Controversia<\/i><i> <\/i><i>De<\/i><i> <\/i><i>Auxiliis<\/i>. Traducci\u00f3n de David Torrijos. Navarra: Eunsa, 2021, p. 453. Los jesuitas denunciaron que la premoci\u00f3n f\u00edsica, interpretaci\u00f3n dominica de la doctrina de Santo Tom\u00e1s de Aquino, no era sustancialmente distinta de la propuesta luterana recientemente expuesta.<\/p>\n<p><sup>12<\/sup> Molina, L. <i>Concordia<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>libre<\/i><i> <\/i><i>arbitrio<\/i><i> <\/i><i>con<\/i><i> <\/i><i>los<\/i><i> <\/i><i>dones<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>gracia<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>con<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>presciencia, providencia, predestinaci\u00f3n y reprobaci\u00f3n divinas<\/i>. Traducci\u00f3n de Juan Antonio Hevia Echevarr\u00eda. Oviedo: Pentalfa ediciones, 2007, II.3.<\/p>\n<p><sup>13<\/sup> V\u00e9ase Aichelle, A. y Kaufmann, M. (eds.) <i>A<\/i><i> <\/i><i>Companion<\/i><i> <\/i><i>to<\/i><i> <\/i><i>Luis<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Molina<\/i>. Brill, 2013, p. 43.<\/p>\n<p><sup>14<\/sup> Francisco Su\u00e1rez redact\u00f3 estas l\u00edneas en un folleto escrito en castellano que circul\u00f3 por Salamanca poco antes de 1594. Este llevaba por t\u00edtulo En defensa de la Compa\u00f1\u00eda cerca del libre albedr\u00edo, editado por Beltr\u00e1n de Heredia en <i>Domingo<\/i><i> <\/i><i>Ba\u0301\u00f1ez<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>controversias<\/i><i> <\/i><i>sobre<\/i><i> <\/i><i>la gracia<\/i>. Madrid: Fundaci\u00f3n Ignacio Larramendi, 2012, p. 460.<\/p>\n<p><sup>15<\/sup> Su\u00e1rez, F. <em>De Anima<\/em>. Traducci\u00f3n de Salvador Castellote Cubells. Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1992, XIII.I.10.<\/p>\n<p><sup>16<\/sup> DM XIX. 5.4.<\/p>\n<p><sup>17<\/sup> DM XV.2.8. Esta idea se opone a Aquino, quien considera que nada pasa por s\u00ed mismo de la potencia al acto. V\u00e9ase ST I-II.1.2.<\/p>\n<p><sup>18<\/sup> DM XIX.5.4.<\/p>\n<p><sup>19<\/sup> DM XIX.II.19.<\/p>\n<p><sup>20<\/sup> DM XIX.II.18. De un modo m\u00e1s prosaico: \u00abA menudo elegimos una cosa sobre otra simplemente porque queremos \u2014<i>solum<\/i><i> <\/i><i>quia<\/i><i> <\/i><i>volumus<\/i>\u2014,\u00bb y no porque algo incline causalmente nuestra voluntad. DM XIX.2.15.<\/p>\n<p><sup>21<\/sup> ST I.2.3.<\/p>\n<p><sup>22<\/sup> DM XIX.2.5; DM XXIII. 5.5; 38.<\/p>\n<p><sup>23<\/sup> V\u00e9ase Fern\u00e1ndez, S. \u00abFrancisco Su\u00e1rez: Te\u00f3logo y fil\u00f3sofo del humanismo renacentista\u00bb en <i>Espiritu <\/i>1993, XLII, p. 49.<\/p>\n<p><sup>24<\/sup> Para una reflexi\u00f3n m\u00e1s precisa, v\u00e9ase Pink, T. <i>Free<\/i><i> <\/i><i>Will:<\/i><i> <\/i><i>A<\/i><i> <\/i><i>Very<\/i><i> <\/i><i>Short<\/i><i> <\/i><i>Introduction<\/i>, Nueva York: Oxford University Press, 2004, p. 166. En primer lugar, existe un control sobre la capacidad de deliberaci\u00f3n. Posteriormente, los individuos ejercen control sobre sus elecciones y, finalmente, sobre sus acciones. Es relevante se\u00f1alar que entre estos momentos no hay una determinaci\u00f3n causal, sino una relaci\u00f3n caracterizada por una mutua afinidad. El intelecto humano no determina causalmente las elecciones, sino que las orienta. De manera an\u00e1loga, las decisiones no determinan irremediablemente las acciones, dado que los individuos conservan la capacidad de abstenerse de actuar o de optar por un curso alternativo en cualquier momento.<\/p>\n<p><sup>25<\/sup> V\u00e9ase Molina, <i>Concordia&#8230;<\/i><i> <\/i>II.26.2; XXVII.11-14.<\/p>\n<p><sup>26<\/sup> Si tenemos en cuenta la convicci\u00f3n dial\u00e9ctica de Hegel, que lo lleva a defender un v\u00ednculo rec\u00edproco entre finitud e infinitud, la propuesta jesuita me parece un precedente conceptual de inter\u00e9s. V\u00e9ase GW18, 333. Asimismo, \u00abEl conocimiento de Dios sobre el hombre es el conocimiento del hombre sobre Dios. [&#8230;] Aqu\u00ed se incluyen las cuestiones sobre la libertad humana y el v\u00ednculo de la conciencia individual con el conocimiento, en el cual el hombre est\u00e1 en comuni\u00f3n con Dios.\u00bb GW18, 302. Las traducciones son m\u00edas.<\/p>\n<p><sup>27<\/sup> \u00abEn el seno de absoluta libertad, [el Esp\u00edritu] ha captado la existencia como su voluntad\u00bb [und in der absoluten Freiheit [der Geist] das Dasein als seinen Willen erfa\u00dft] GW9, 430. Las traducciones espa\u00f1olas provienen de Hegel, G.W.F. <i>Fenomenolog\u00eda<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>Esp\u00edritu<\/i>. Edici\u00f3n biling\u00fce de Antonio G\u00f3mez Ramos. Madrid: Abada, 2010, p. 913.<\/p>\n<p><sup>28<\/sup> Stern, R. \u00abThis is the very essence\u2026\u00bb, p. 58. La traducci\u00f3n es m\u00eda.<\/p>\n<p><sup>29<\/sup> \u00abDie Vernunft ist die Gewi\u00dfheit des Bewu\u00dftseins, alle Realit\u00e4t zu sein.\u00bb GW9, 133. Edici\u00f3n espa\u00f1ola, p. 307.<\/p>\n<p><sup>30<\/sup> \u00abHier ist die Vernunft als die Wahrheit des Gegensatzes.\u00bb GW20, \u00a7467. Las traducciones espa\u00f1olas provienen de Hegel, G.W.F. <i>Enciclopedia<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>Ciencias<\/i><i> <\/i><i>Filos\u00f3ficas.<\/i><i> <\/i>Edici\u00f3n biling\u00fce de Ram\u00f3n Valls Plana Madrid: Abada, 2017. Es aqu\u00ed donde cobra sentido la m\u00e1xima hegeliana, \u00ablo que es racional es real, \/ y lo que es real es racional\u00bb [\u00abWas vern\u00fcnftig ist, das ist wirklich; und was wirklich ist, das ist vern\u00fcnftig.] GW14\/1, 14. El t\u00e9rmino original que traducimos mediante la palabra \u00abreal\u00bb es wirklich, derivado del verbo wirken que significa actuar, obrar. Es decir: lo que es racional es lo que se obra, lo que se hace, lo que la voluntad realiza, no lo que determina el intelecto.<\/p>\n<p><sup>31<\/sup> \u00abDie Vernunft ist Geist, indem die Gewissheit, alle Realit\u00e4t zu sein, zur Wahrheit erhoben und sie sich ihrer selbst als ihrer Welt und der Welt als ihrer selbst bewusst ist.\u00bb GW9, 240. Edici\u00f3n espa\u00f1ola p. 521.<\/p>\n<p><sup>32<\/sup> \u00ab<i>&#8230;<\/i>das allgemeine Werk, das sich durch das Tun Aller<i>.<\/i>\u00bb GW9, 239. Edici\u00f3n espa\u00f1ola p. 523.<\/p>\n<p><sup>33<\/sup> \u00abDer Geist als Wille wei\u00df sich als sich in sich beschlie\u00dfend und sich aus sich erf\u00fcllend. [\u2026] Als sich selbst den Inhalt gebend, ist der Wille bei sich, frei \u00fcberhaupt; dies ist sein bestimmter Begriff.\u00bb GW20, \u00a7469.<\/p>\n<p><sup>34<\/sup> \u00absein Selbstbestimmen selbst, die Freiheit,\u00bb GW20, \u00a7480.<\/p>\n<p><sup>35<\/sup> \u00abEl terreno del derecho es lo espiritual; su lugar m\u00e1s preciso y su punto de partida es la voluntad, que es libre\u00bb [\u00ab<i>Der Boden des Rechts ist u\u0308berhaupt das Geistige, und seine na\u0308here Stelle und Ausgangspunkt der Wille, welcher frey ist<\/i>\u00bb] GW 14\/1, \u00a74. En el apartado sobre eticidad, Hegel denomina \u00abracionalidad\u00bb a \u00abla libertad o la voluntad existente en y por s\u00ed que se presenta como lo objetivo\u00bb [\u00abEs ist auf diese Weise die Freyheit oder der an und fu\u0308r sich seyende Wille als das Objective\u00bb] GW14\/1, \u00a7145. Las traducciones espa\u00f1olas provienen de Hegel, G.W.F. <i>Principios <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Filosof\u00eda<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>Derecho.<\/i><i> <\/i>Traducci\u00f3n de Juan Luis Vermal. Barcelona: Edhasa, 1999.<\/p>\n<p><sup>36<\/sup> \u00abDas Denken, als der freie Begriff, ist nun auch dem Inhalte nach frei. Die Intelligenz, sich wissend als das Bestimmende des Inhalts, der ebenso der ihrige, als er als seiend bestimmt ist, ist Wille.\u00bb GW20, \u00a7468.<\/p>\n<p><sup>37<\/sup> \u00abdenkenden Willen [&#8230;] sich den Inhalt zu geben, den er nur als sich denkender haben kann.\u00bb GW20, \u00a7469.<\/p>\n<p><sup>38<\/sup> \u00abdie Freiheit zu seiner Bestimmtheit, zu seinem Inhalte und Zwecke wie zu seinem Dasein zu machen.\u00bb Ibid.<\/p>\n<p><sup>39<\/sup> \u00abreflektierender Wille.\u00bb GW20, \u00a7476.<\/p>\n<p><sup>40<\/sup> \u00abDieses Sollen hat viele Bedeutungen und, da die zuf\u00e4lligen Zwecke gleichfalls die Form des Sollens haben, unendlich viele.\u00bb GW20, \u00a7472.<\/p>\n<p><sup>41<\/sup> \u00aber [der Wille] sich mit ihr zusammenschlie\u00dft [&#8230;] Er ist auf dem Standpunkt, zwischen Neigungen zu w\u00e4hlen und ist Willk\u00fcr.\u00bb GW20, \u00a7477.<\/p>\n<p><sup>42<\/sup> \u00abDer Wille ist als Willku\u0308r f\u00fcr sich frei, indem er als die Negativit\u00e4t seines nur un- mittelbaren Selbstbestimmens in sich reflektiert ist.\u00bb GW20, \u00a7478.<\/p>\n<p><sup>43<\/sup> \u00abDas Wesen des Geistes ist deswegen formell die Freiheit, die absolute Negativit\u00e4t.\u00bb GW20, \u00a7382.<\/p>\n<p><sup>44<\/sup> GW20, \u00a7238.<\/p>\n<p><sup>45<\/sup> GW20, \u00a7381.<\/p>\n<p><sup>46<\/sup> Vieweg, K. <i>The<\/i><i> <\/i><i>Idealism<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Freedom<\/i>: <i>For<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>Hegelian<\/i><i> <\/i><i>Turn<\/i><i> <\/i><i>in<\/i><i> <\/i><i>Philosophy<\/i>. Boston: Brill, 2020, p. 63. La traducci\u00f3n es m\u00eda.<\/p>\n<p><sup>47<\/sup> La negatividad posibilita la historicidad hegeliana, ya que la historia es la existencia libre del esp\u00edritu que aparece \u00aben forma de contingencia,\u00bb de galer\u00eda de figuras concebidas y dejadas atr\u00e1s que configuran el reino del tiempo pasado. [\u00abIhre Aufbewahrung nach der Seite ihres freien, in der Form der Zufa\u0301lligkeit erscheinenden Daseins ist die Geschichte\u00bb] GW9, 765. Edici\u00f3n espa\u00f1ola p. 921.<\/p>\n<p><sup>48<\/sup> GW20, \u00a7480.<\/p>\n<p><sup>49<\/sup> \u00abes ist das subjektive Gefu\u0308hl und Belieben, was den Ausschlag geben mu\u00df, worein es die Glu\u0308ckseligkeit setze<i>.<\/i>\u00bb GW20, \u00a7479.<\/p>\n<p><sup>50<\/sup> \u00abindem er [der Gesit] damit auf dem Boden der Endlichkeit ist, beh\u00e4lt seine wirkliche Vern\u00fcnftigkeit die Seite \u00e4u\u00dferlichen Erscheinens an ihr.\u00bb GW20, \u00a7483.<\/p>\n<p><sup>51<\/sup> \u00abDie Freiheit, zur Wirklichkeit einer Welt gestaltet, erh\u00e4lt die Form von Notwendigkeit, deren substantieller Zusammenhang das System der Freiheitsbestimmungen.\u00bb GW20, \u00a7484.<\/p>\n<p><sup>52<\/sup> \u00abDas Denken als Verstand bleibt bei der festen Bestimmtheit und der g\u00e4nzlichen Unterschiedenheit derselben gegen andere stehen; ein solches beschr\u00e4nktes Abstraktes gilt ihm als fu\u0308r sich bestehend und seiend.\u00bb GW20, \u00a780.<\/p>\n<p><sup>53<\/sup> \u00abnur fu\u0308r eine Anwendung auf einen gegebenen Stoff an, die nicht zum Wesen der Freyheit selbst geho\u0308re; er hat es auf diese Weise nur mit dem Abstractum, nicht mit ihrer Idee und Wahrheit zu thun<i>.<\/i>\u00bb GW14\/1, \u00a710.<\/p>\n<p><sup>54<\/sup> \u00abDer Wille enth\u00e4lt das Element der reinen Unbestimmtheit oder der reinen Reflexion des Ich in sich, in welcher jede Beschr\u00e4nkung, [&#8230;] gegebener und bestimmter Inhalt aufgelo\u0308\u00dft ist<i>.<\/i>\u00bb GW14\/1, \u00a75.<\/p>\n<p><sup>55<\/sup> \u00abDie\u00df ist die Freyheit des Willens, welche seinen Begriff oder Substantialit\u00e4t, seine Schwere so ausmacht, wie die Schwere die Substantialit\u00e4t.\u00bb GW14\/1, \u00a77.<\/p>\n<p><sup>56<\/sup> \u00abnicht an diesen oder jenen Inhalt, gebunden ist.\u00bb GW14\/1, \u00a714.<\/p>\n<p><sup>57<\/sup> \u00abdie freye von allem abstrahirende Reflexion\u00bb. GW14\/1, \u00a715.<\/p>\n<p><sup>58<\/sup> \u00abDie gewo\u0308hnlichste Vorstellung, die man bey der Freyheit hat, ist die der Willku\u0308hr\u00bb Ibid.<\/p>\n<p><sup>59<\/sup> \u00abIndem hiemit nur das formelle Element der freyen Selbstbestimmung in der Willku\u0308hr immanent, das andere Element aber ein ihr gegebenes ist, so kann die Willku\u0308hr allerdings, wenn sie die Freyheit seyn soll, eine T\u00e4uschung genannt werden<i>.<\/i>\u00bb Ibid.<\/p>\n<p><sup>60<\/sup> \u00abnur als beschlie- \u00dfender Wille u\u0308berhaupt ist er wirklicher Wille\u00bb. GW14\/1, \u00a712.<\/p>\n<p><sup>61<\/sup> \u00abDer an und fu\u0308r sich seyende Wille ist wahrhaft unendlich [&#8230;] Er ist ferner nicht blo\u00dfe Mo\u0308glichkeit, Anlage, Vermo\u0308gen (potentia), sondern das Wirklich-Unendliche (infinitum actu)<i>.<\/i>\u00bb GW14\/1, \u00a722.<\/p>\n<p><sup>62<\/sup> \u00abNur in dieser Freyheit ist der Wille schlechthin bey sich, weil er sich auf nichts, als auf sich selbst bezieht, so wie damit alles Verh\u00e4ltni\u00df der Abh\u00e4n- gigkeit von etwas Anderem hinwegf\u00e4llt.\u00bb GW14\/1, \u00a723.<\/p>\n<p><sup>63<\/sup> \u00abDie Willk\u00fcr ist auf diese Weise der Wille nur als die reine Subjektivit\u00e4t, welche dadurch rein und konkret zugleich ist, da\u00df sie zu ihrem Inhalt und Zweck nur jene unendliche Bestimmtheit, die Freiheit selbst, hat.\u00bb GW20, \u00a7484.<\/p>\n<p><sup>64<\/sup> GW14\/1, 15.<\/p>\n<p><sup>65<\/sup> \u00abEinem Volke eine, wenn auch ihrem Inhalte nach mehr oder weniger vernu\u0308nftige Verfassung a priori geben zu wollen, \u2013 dieser Einfall u\u0308ber- s\u00e4he gerade das Moment, durch welches sie mehr als ein Gedankending w\u00e4re. Jedes Volk hat deswegen die Verfassung, die ihm angemessen ist, und fu\u0308r dasselbe geho\u0308rt<i>.<\/i>\u00bb GW14\/1, \u00a7274. Buscando implementar una constituci\u00f3n racional en Espa\u00f1a, Napole\u00f3n encontr\u00f3 rechazo.<\/p>\n<p><sup>66<\/sup> Croce, B. <i>La Historia como Haza\u00f1a de la Libertad<\/i>. Traducci\u00f3n de Enrique D\u00edez-Canedo. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2005, p. 17.<\/p>\n<p><sup>67<\/sup> \u00abdie Eule der Minerva beginnt erst mit der einbre- chenden D\u00e4mmerung ihren Flug<i>.<\/i>\u00bb GW14\/1, 16.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p>Aichelle, A. y Kaufmann, M. (eds.) <i>A<\/i><i> <\/i><i>Companion<\/i><i> <\/i><i>to<\/i><i> <\/i><i>Luis<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Molina<\/i>. Brill, 2013, p. 43. Aquino, Tom\u00e1s. <i>Summa<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Summa<\/i>. Edici\u00f3n de Peter Kreeft. San Francisco: Ignatius Press, 1990.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles. <i>F\u00edsica<\/i>. Traducci\u00f3n de Guillermo R. De Echand\u00eda. Madrid: Gredos, 1995. B\u00e1\u00f1ez, Domingo. <i>Domingo<\/i><i> <\/i><i>B\u00e1\u00f1ez<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>Controversias<\/i><i> <\/i><i>sobre<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Gracia.<\/i><i> <\/i><i>Textos<\/i><i> <\/i><i>y Documentos<\/i>. Traducci\u00f3n de Vicente Beltr\u00e1n de Heredia. Madrid: Fundaci\u00f3n\u00a0Ignacio Larramendi, 2012.<\/p>\n<p>B\u00e1\u00f1ez, Domingo. <i>Predestinaci\u00f3n y Libertad. Escritos entorno a la Controversia <\/i>De Auxiliis<i>. <\/i>Traducci\u00f3n de David Torrijos. Navarra: Eunsa, 2021.<\/p>\n<p>Croce, Benedetto. <i>La Historia como Haza\u00f1a de la Libertad. <\/i>Traducci\u00f3n de Enrique D\u00edez-Canedo. M\u00e9xico: Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2005.<\/p>\n<p>Esposito, Costantino. \u00abFrancisco Su\u00e1rez: la natura, la grazia e la causa della liberta\u0300.\u00bb\u00a0<i>Anuario<\/i><i> <\/i><i>Filosofico<\/i><i> <\/i>47\/1 (2014), 119-148.<\/p>\n<p>Fern\u00e1ndez, Santiago. \u00abFrancisco Su\u00e1rez: Te\u00f3logo y fil\u00f3sofo del humanismo renacentista.\u00bb <i>Espiritu <\/i>XLII (1993), 45-54.<\/p>\n<p>Gilson, \u00c9tienne. <i>L\u2019\u00catre et l\u2019Essence<\/i>. Paris: Librarie Philosophique J. Vrin, 1962. Hegel, G.W.F. <i>Gesammelte Werke. <\/i>Hamburg: Felix Meiner, 1968ff.<\/p>\n<p>Hegel, G.W.F. <i>Principios<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Filosof\u00eda<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>Derecho.<\/i><i> <\/i>Traducci\u00f3n de Juan Luis Vermal.\u00a0Barcelona: Edhasa, 1999.<\/p>\n<p>Hegel, G.W.F. <i>Fenomenolog\u00eda del Esp\u00edritu. <\/i>Edici\u00f3n biling\u00fce de Antonio G\u00f3mez Ramos. Madrid: Abada, 2010.<\/p>\n<p>Hegel, G.W.F. <i>Enciclopedia<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>Ciencias<\/i><i> <\/i><i>Filos\u00f3ficas.<\/i><i> <\/i>Edici\u00f3n biling\u00fce de Ram\u00f3n Valls Plana Madrid: Abada, 2017.<\/p>\n<p>Iriarte, Joaqu\u00edn S.J., \u00abLa proyecci\u00f3n sobre Europa de una gran metaf\u00edsica, o Su\u00e1rez en la filosof\u00eda de los d\u00edas del barroco.\u00bb En <i>Raz\u00f3n y Fe<\/i>, 138 (1948), 229-265.<\/p>\n<p>Kauffaman y Achielle (eds). <i>A<\/i><i> <\/i><i>Companion<\/i><i> <\/i><i>to<\/i><i> <\/i><i>Luis<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Molina<\/i>. Leiden: Brill, 2013. Lauer, Quentin. <i>Hegel\u2019s<\/i><i> <\/i><i>Concept<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>God<\/i>. New York: SUNY, 1982.<\/p>\n<p>Lec\u00f3n, Mauricio. \u00abLa voluntad como primer motor creado en Francisco Su\u00e1rez.\u00bb\u00a0<i>Scientia<\/i><i> <\/i><i>et<\/i><i> <\/i><i>Fides<\/i><i> <\/i>5.1 (2017), 165-186.<\/p>\n<p>L\u00f3pez, Antonio. \u00abCausalidad y libertad en Su\u00e1rez y en la pol\u00e9mica <i>de<\/i><i> <\/i><i>auxiliis.\u00bb<\/i><i> <\/i><i>LOGOS. <\/i><i>Anales del Seminario de Metaf\u00edsica <\/i>3 (2001), 67-100.<\/p>\n<p>Lutero, Mart\u00edn. <i>Obras<\/i><i> <\/i><i>Reunidas.<\/i><i> <\/i><i>2.<\/i><i> <\/i><i>El<\/i><i> <\/i><i>siervo<\/i><i> <\/i><i>albedr\u00edo<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>otros<\/i><i> <\/i><i>escritos<\/i><i> <\/i><i>pol\u00e9micos<\/i>.\u00a0Gabriel Tom\u00e1s L\u00f3pez (ed.). Madrid: Trotta, 2019.<\/p>\n<p>Luther, Martin et al. <i>The<\/i><i> <\/i><i>Book<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Concord.<\/i><i> <\/i><i>The<\/i><i> <\/i><i>Confessions<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>the<\/i><i> <\/i><i>Evangelical Lutheran Church<\/i>. Edited by Robert Kolb et al. Philadelphia: Fortress Press, 2000. Matava, R.J. \u00abA Sketch of the Controversy <i>de<\/i><i> <\/i><i>auxiliis\u00bb<\/i>en <i>Journal<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Jesuit<\/i><i> Studies\u00a0<\/i>2020, 7. p. 417-446.<\/p>\n<p>Merklinger, Philip. <i>Philosophy, Theology, and Hegel\u2019s Berlin Philosophy of Religion, <\/i><i>1821-1827<\/i>. New York: SUNY, 1993.<\/p>\n<p>Molina, L. <i>Concordia del libre arbitrio con los dones de la gracia y con la presciencia, <\/i><i>providencia,<\/i><i> <\/i><i>predestinaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>reprobaci\u00f3n<\/i><i> <\/i><i>divinas<\/i>. Traducci\u00f3n de Juan Antonio Hevia Echevarr\u00eda. Oviedo: Pentalfa ediciones, 2007.<\/p>\n<p>Pink, Thomas. <i>Free Will: A Very Short Introduction<\/i>. New York: Oxford University Press, 2004.<\/p>\n<p>Pereira, Jos\u00e9. Su\u00e1rez. <i>Between<\/i><i> <\/i><i>Scholasticism<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Modernity<\/i>. Wisconsin: Marquette University Press, 2006.<\/p>\n<p>Rocco Lozano, Valerio. \u00abL\u2019eredita\u0300 nascosta di Su\u00e1rez nel sistema hegeliano,\u00bb en Marco Sgarbi (ed.), <i>Francisco Su\u00e1rez and his legacy<\/i>. Mil\u00e1n: Vita Pensiero, 2010. Stern, Robert. \u00abThis Is the Very Essence of the Reformation: Man in His Very Nature Is Destined to be Free. Hegel, Luther, and Freedom.\u00bb In <i>Hegel\u2019s Philosophy of<\/i><i> <\/i><i>Right. Critical Perspectives on Freedom and History<\/i>, edited by Dean Moyar et\u00a0al., 45-65. New York: Routledge, 2023.<\/p>\n<p>Su\u00e1rez, Francisco. <i>De<\/i><i> <\/i><i>Anima<\/i><i> <\/i>(3 vols). Traducci\u00f3n de Salvador Castellote Cubells.\u00a0Madrid: Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1992.<\/p>\n<p>Su\u00e1rez, Francisco. <i>Disputaciones<\/i><i> <\/i><i>Metaf\u00edsicas<\/i>. Traducci\u00f3n de Sergio R\u00e1bade et al.\u00a0Madrid: Gredos, 1966.<\/p>\n<p>Su\u00e1rez, Francisco. <i>The metaphysical demonstration of the existence of God: metaphysical disputations 28-29<\/i>. Traducci\u00f3n de John P. Doyle. South Bend: St. Augustine\u2019s Press, 2004.<\/p>\n<p>Valero, Juan B. <i>Las<\/i><i> <\/i><i>bases<\/i><i> <\/i><i>antropol\u00f3gicas<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Pelagio<\/i><i> <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>su<\/i><i> <\/i><i>tratado<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>las<\/i><i> <\/i><i>Expositiones<\/i>.<\/p>\n<p>Madrid: Universidad Pontificia Comillas de Madrid, 1980.<\/p>\n<p>Vieweg, Klaus. <i>The<\/i><i> <\/i><i>Idealism<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Freedom:<\/i><i> <\/i><i>For<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>Hegelian<\/i><i> <\/i><i>Turn<\/i><i> <\/i><i>in<\/i><i> <\/i><i>Philosophy<\/i>. Boston: Brill, 2020.<\/p>\n<p>Cristina Garc\u00eda Gonz\u00e1lez<br \/>\n<i>Fordham<\/i><i> <\/i><i>University,<\/i><i> <\/i><i>USA<br \/>\n<\/i><a href=\"mailto:cgarciagonzalez1@fordham.edu\">cgarciagonzalez1@fordham.edu<\/a><\/p>\n<p>Fuente: <i>Studia<\/i><i> <\/i><i>Hegeliana<\/i>, vol. XI (2025), pp. 69-89. ISSN: 2444-0809 ISSN-e: 2792-176X<br \/>\nSociedad Espa\u00f1ola de Estudios sobre Hegel<br \/>\nRecibido: 01\/03\/2025 Aprobado: 10\/05\/2025<br \/>\nDOI: 10.24310\/stheg.11.2025.21376<br \/>\n<a href=\"https:\/\/revistas.uma.es\/index.php\/shegel\/article\/view\/21376\/21899\">https:\/\/revistas.uma.es\/index.php\/shegel\/article\/view\/21376\/21899<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RESUMEN: Este art\u00edculo examina la relaci\u00f3n entre Hegel y la tradici\u00f3n escol\u00e1stica, cuestionando la tesis de Robert Stern sobre una<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18078,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1995],"tags":[],"class_list":["post-18076","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-religion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18076","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18076"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18076\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18079,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18076\/revisions\/18079"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18078"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18076"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18076"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18076"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}