{"id":1822,"date":"2012-03-05T00:00:00","date_gmt":"2012-03-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1822"},"modified":"2020-02-21T09:20:31","modified_gmt":"2020-02-21T08:20:31","slug":"la-izquierda-marron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1822","title":{"rendered":"La izquierda marr\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>Est\u00e1 quedando en claro que para los gobiernos progresistas o de la nueva izquierda, las cuestiones ambientales se han convertido en un flanco de serias contradicciones. El decidido apoyo al extractivismo para alimentar el crecimiento econ\u00f3mico, est\u00e1 agravando los impactos ambientales, desencadena serias protestas sociales, y perpet\u00faa la subordinaci\u00f3n de ser proveedores de materias primas para la globalizaci\u00f3n. Se rompe el di\u00e1logo con el movimiento verde, y se cae en una izquierda cada vez menos roja porque se vuelve marr\u00f3n.<\/p>\n<p>Una r\u00e1pida mirada a los pa\u00edses bajo gobiernos progresistas muestra que en todos ellos hay conflictos ambientales en curso. Es impactante que esto no sea una excepci\u00f3n, sino que se ha convertido en una regla en toda Am\u00e9rica del Sur. Por ejemplo, en estos momentos hay protestas frente al extractivismo minero o petrolero, no solo desde Argentina a Venezuela, sino que incluso en Guyana, Suriname y Paraguay.<\/p>\n<p>En Argentina se registran conflictos ciudadanos frente a la miner\u00eda en por lo menos 12 provincias; en Ecuador, la protesta local ante la miner\u00eda sigue creciendo; y en Bolivia, poco tiempo atr\u00e1s finaliz\u00f3 una marcha ind\u00edgena en defensa de un parque nacional y ya se anuncia una nueva movilizaci\u00f3n. En estos mismos pa\u00edses, los gobiernos progresistas alientan el extractivismo, sea amparando a las empresas que lo hacen (estatales, mixtas o privadas), ofreciendo facilidades de inversi\u00f3n o reduciendo las exigencias ambientales. Los impactos sociales, econ\u00f3micos y ambientales son minimizados. Los gobiernos en unos casos enfrentan la protesta social, en otros la critican \u00e1cidamente, y en un giro m\u00e1s reciente la criminalizan, y han llegado a reprimirlas.<\/p>\n<p>La contradicci\u00f3n entre un desarrollo extractivista y el bienestar social acaba de alcanzar un cl\u00edmax en Per\u00fa. All\u00ed, el gobierno de Ollanta Humala decidi\u00f3 apoyar al gran proyecto minero de Conga, en Cajamarca, a pesar de la generalizada resistencia local y la evidencia de sus impactos. Esto gener\u00f3 una crisis en el seno del gabinete, la salida de muchos militantes de izquierda del gobierno, y una fractura en su base pol\u00edtica de apoyo. El gobierno se alej\u00f3 de la izquierda al decidir asegurar las inversiones y el extractivismo.<\/p>\n<p>Posiblemente el caso m\u00e1s dram\u00e1tico est\u00e1 ocurriendo en Uruguay, donde en unos pocos meses, el gobierno de Jos\u00e9 Mujica est\u00e1 decididamente volcado a cambiar la estructura productiva del pa\u00eds, para volverlo en minero. Se propicia la megaminer\u00eda de hierro, a pesar de la protesta ciudadana, sus impactos ambientales y sus dudosas ventajas econ\u00f3micas. Paralelamente, se acaba de aprobar un controvertido puente en una zona ecol\u00f3gica destacada, cediendo a los pedidos de inversiones inmobiliarios, y por si fuera poco, ahora amenaza con desmembrar el Ministerio del Ambiente. El gobierno Mujica no est\u00e1 rompiendo promesas de compromiso ambiental, ya que la coalici\u00f3n de izquierda es un caso at\u00edpico donde en su programa de gobierno carece de una secci\u00f3n en esos temas, sino que deja en claro que est\u00e1 dispuesto a sacrificar la Naturaleza para asegurar las inversiones extranjeras.<\/p>\n<p>Estos son s\u00f3lo algunos ejemplos de las actuales contradicciones de los gobiernos progresistas. Estas resultan de estrategias de desarrollo de intensa apropiaci\u00f3n de recursos naturales, donde se apuesta a los altos precios de las materias primas en los mercados globales. Su macroeconom\u00eda est\u00e1 enfocada en el crecimiento econ\u00f3mico, atracci\u00f3n de inversiones y promoci\u00f3n de exportaciones. Se busca que el Estado capte parte de esa riqueza, para mantenerse a s\u00ed mismo, y financiar programas de lucha contra la pobreza.<\/p>\n<p>Bajo ese estilo de desarrollo, la izquierda gobernante no sabe muy bien qu\u00e9 hacer con los temas ambientales. En algunos discursos presidenciales se intercalan referencias ecol\u00f3gicas, aparece en cap\u00edtulos de ciertos planes de desarrollo, y hasta hay invocaciones a la Pacha Mama. Pero si somos sinceros, deber\u00e1 reconocerse que en general las exigencias ambientales son percibidas como trabas a ese crecimiento econ\u00f3mico, y que por ellos se las considera un freno para la reproducci\u00f3n del aparato estatal y la asistencia econ\u00f3mica a los m\u00e1s necesitados. El progresismo se siente m\u00e1s c\u00f3modo con medidas como las campa\u00f1as para abandonar el pl\u00e1stico o recambiar los focos de luz, pero se resiste a los controles ambientales sobre inversores o exportadores.<\/p>\n<p>Se llega a una gesti\u00f3n ambiental estatal debilitada porque no puede hincarle el diente a los temas m\u00e1s urticantes. Es que muchos compa\u00f1eros de la vieja izquierda que ahora est\u00e1n en el gobierno, en el fondo siguen so\u00f1ando con las cl\u00e1sicas ideas del desarrollismo material, y est\u00e1n convencidos que se deben exprimir al m\u00e1ximo las riquezas ecol\u00f3gicas del continente. Los m\u00e1s veteranos, y en especial los caudillos, sienten que el ambientalismo es un lujo que s\u00f3lo se pueden dar los m\u00e1s ricos, y por eso no es aplicable en Am\u00e9rica Latina hasta tanto no se supere la pobreza. Tal vez algunos de esos l\u00edderes, como Lula o Mujica, llegaron muy tarde a ocupar el gobierno, ya que esa perspectiva es insostenible en pleno siglo XXI.<\/p>\n<p>\u00bfEstas contradicciones significan que estos gobiernos se volvieron neoliberales? Por cierto que no, y es equivocado caer en reduccionismos que llevan a calificarlos de esa manera. Siguen siendo gobiernos de izquierda, ya que buscan recuperar el papel del Estado, expresan un compromiso popular que esperan atender con pol\u00edticas p\u00fablicas y generar cierto tipo de justicia social. Pero el problema es que han aceptado un tipo de capitalismo de fuertes impactos ecol\u00f3gicos y sociales, donde s\u00f3lo son posibles algunos avances parciales. M\u00e1s all\u00e1 de las intenciones, la insistencia en reducir la justicia social a pagar bonos asistencialistas mensuales los ha sumido todav\u00eda m\u00e1s en la dependencia de exportar materias primas. Es el sue\u00f1o de un capitalismo ben\u00e9volo.<\/p>\n<p>Parecer\u00eda que el progresismo gobernante s\u00f3lo puede ser extractivista, y que \u00e9ste es el medio privilegiado para sostener al propio Estado y enfrentar la crisis financiera internacional. Se est\u00e1 perdiendo la capacidad para nuevas transformaciones, y la obsesi\u00f3n en retener los gobiernos los hace temerosos y esquivos ante la cr\u00edtica. Esta es una izquierda al fin, pero de nuevo tipo, menos roja y mucho m\u00e1s progresista, en el sentido de estar obsesionada con el progreso econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Este tipo de contradicciones explican el distanciamiento creciente con ambientalistas y otros movimientos sociales, pero tambi\u00e9n alimentan la generalizaci\u00f3n de una desilusi\u00f3n con la incapacidad del progresismo gobernante en poder ir m\u00e1s all\u00e1 de ese capitalismo ben\u00e9volo. Muchos recuerdan que en un pasado no muy distante, cuando varios de estos actores estaban en la oposici\u00f3n, reclamaban por la protecci\u00f3n de la Naturaleza, monitoreaba el desempe\u00f1o de los controles ambientales, y apostaban a superar la dependencia en exportar materias primas. Esas viejas alianzas rojo \u2013 verde, entre la izquierda y el ambientalismo, se han perdido en pr\u00e1cticamente todos los pa\u00edses.<\/p>\n<p>Llegados a este punto, es oportuno recodar que, desde la mirada ambiental, se distingue entre los temas \u201cverdes\u201d, enfocados en \u00e1reas naturales o la protecci\u00f3n de la biodiversidad, y la llamada agenda \u201cmarr\u00f3n\u201d, que debe lidiar con los residuos s\u00f3lidos, los efluentes industriales o las emisiones de gases. La mirada verde apunta a la Naturaleza, mientras que la marr\u00f3n debe enfrentar los impactos del desarrollismo convencional.<\/p>\n<p>Bajo este contexto, el progresismo gobernante en Am\u00e9rica del Sur se est\u00e1 alejando de la izquierda roja y al obsesionarse cada vez m\u00e1s con el progreso, se vuelve una \u201cizquierda marr\u00f3n\u201d. La \u201cizquierda marr\u00f3n\u201d es la que defiende el extractivismo o celebra los monocultivos. Frente a esa deriva, la tarea inmediata no est\u00e1 en la renuncia, sino en proseguir las transformaciones para que la izquierda sea tanto roja como verde.<\/p>\n<p><strong>Eduardo Gudynas <\/strong>es investigador en CLAES (Centro Latino Americano de Ecolog\u00eda Social).<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/alainet.org\/active\/53106\" target=\"_BLANK\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/alainet.org\/active\/53106<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style='margin-bottom: 0cm; font-style: normal; font-weight: normal; widows: 2; orphans: 2;' align='JUSTIFY'>Est\u00e1 quedando en claro que para los gobiernos progresistas o de la nueva izquierda, las cuestiones ambientales se han convertido en un flanco de serias contradicciones. 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