{"id":1825,"date":"2012-03-05T00:00:00","date_gmt":"2012-03-05T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1825"},"modified":"2020-02-21T09:21:57","modified_gmt":"2020-02-21T08:21:57","slug":"dialectica-en-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1825","title":{"rendered":"Dial\u00e9ctica en Gramsci"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><strong>l. Las fuentes principales y el contexto<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El t\u00e9rmino hegeliano <em>aufheben<\/em>, traducible por \u00absuperar\u00bb -verbo familiar al l\u00e9xico gramsciano- expresa el hacerse de lo nuevo: conservar y al mismo tiempo poner fin a lo otro de s\u00ed (\u00abAlgo es eliminado s\u00f3lo en cuanto ha llegado a ponerse en la unidad con su opuesto\u00bb).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Gramsci muestra la involuci\u00f3n, en sentido \u00abreaccionario\u00bb, que la dial\u00e9ctica hegeliana (sustanciada en un robusto sentido de la historia) sufre en la \u00abreforma\u00bb de Croce y de Gentile. Tambi\u00e9n las referencias a Marx (a su cr\u00edtica de la \u00abdial\u00e9ctica\u00bb pseudo-hegeliana de Proudhon) apuntan a subrayar esa involuci\u00f3n crociana.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Marx no exalta la \u00abs\u00edntesis\u00bb. En \u00e9l la dial\u00e9ctica expresa la tendencial irreconciabilidad de las fuerzas hist\u00f3ricas antag\u00f3nicas. As\u00ed, el primer Gramsci es quiz\u00e1 m\u00e1s sensible al soreliano \u00abesp\u00edritu de escisi\u00f3n\u00bb. Sin embargo Marx presupone otra dial\u00e9ctica que podemos designar como inversi\u00f3n de la dominancia. En El capital la mercanc\u00eda es un valor de uso potencialmente convertible en valor de cambio, sin dejar de ser valor de uso (y eso porque es, primariamente, valor de uso); pero, cuando hace su aparici\u00f3n el dinero, el orden l\u00f3gico se invierte: el dinero es primariamente medio de cambio en el cual hay marca, sin embargo, de un valor de uso \u00absuperado\u00bb (\u00abeliminado\u00bb y al mismo tiempo conservado), por ejemplo en el metal usado para acu\u00f1ar la moneda. En la ra\u00edz de la mercanc\u00eda est\u00e1 el trabajo que, materializ\u00e1ndose en un producto-mercanc\u00eda, se opone al trabajador. Pero antes, el trabajo est\u00e1 potencialmente presente en el trabajador como \u00abfuerza de trabajo\u00bb, conceptualmente separada del mismo, aunque siempre enervada dentro del individuo viviente que es el trabajador. La oposici\u00f3n interna entre el trabajador y su fuerza de trabajo se hace oposici\u00f3n externa, precisamente, cuando el trabajo potencial deviene trabajo en acto, realiz\u00e1ndose en un producto separado del trabajador. El producto contiene, sin embargo, como parte subordinada, al mismo trabajador en cuanto contiene el equivalente de los bienes necesarios para su supervivencia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Gramsci se enfrenta, en especial, con la crociana \u00abdial\u00e9ctica de los distintos\u00bb (as\u00ed llamada por los cr\u00edticos gentilianos de Croce). En la L\u00f3gica de Croce los opuestos se presentan solamente al interior de cada forma en cuanto \u00abdistinta\u00bb de las otras. Por lo tanto lo opuesto interno negativo es un t\u00e9rmino meramente \u00abprivativo\u00bb (por ejemplo, el no-arte) que no deviene un opuesto externo positivo, sino que es un externo no opuesto, al cual el cr\u00edtico-fil\u00f3sofo deber\u00eda encontrar colocaci\u00f3n en otra forma distinta. No hay entonces dial\u00e9ctica hist\u00f3rica, sino un alternarse de formas puras. En Croce, m\u00e1s que en Hegel, las formas se mueven en c\u00edrculo. Es as\u00ed vaciado, tambi\u00e9n en su vertiente pol\u00edtica, el alumbramiento de lo nuevo y se exalta la auto-conservaci\u00f3n del \u00abancien r\u00e9gime\u00bb, aunque sea con ropaje moderno y moderadamente liberalizado. En la vertiente pol\u00edtica, adem\u00e1s, Croce recupera la dial\u00e9ctica hegeliana en su aspecto m\u00e1s claramente conservador, o sea como dial\u00e9ctica que solo reabsorbe la \u00abant\u00edtesis\u00bb en la \u00abtesis\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En los Cuadernos de la c\u00e1rcel el significado de dial\u00e9ctica se precisa y se modifica, sobre todo en la re-escritura de algunas notas. De hecho, si la categor\u00eda de \u00abhegemon\u00eda\u00bb y de \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb con su nuevo y original significado confieren tambi\u00e9n un nuevo significado al t\u00e9rmino dial\u00e9ctica, este retroact\u00faa induciendo nuevas valencias sem\u00e1nticas en aquellas y otras categor\u00edas. Quiero seguir las mutaciones sem\u00e1nticas en cada una de las principales divisiones tem\u00e1ticas de la dial\u00e9ctica gramsciana, privilegiando el orden cronol\u00f3gico. Ante todo, convendr\u00e1 seguir la diferenciaci\u00f3n entre la dial\u00e9ctica como metodolog\u00eda o \u00abt\u00e9cnica\u00bb formal del pensar filos\u00f3fico y la dial\u00e9ctica como saber filos\u00f3fico que alcanza la comprensi\u00f3n de su contenido, que es la historia real. Esta dial\u00e9ctica real puede a su vez referirse, \u00abhorizontalmente\u00bb al movimiento sucesivo de escisiones epocales con su doble resultado posible (la s\u00edntesis como restauraci\u00f3n o la s\u00edntesis revolucionaria) o, en cambio, a las relaciones \u00abverticales\u00bb entre los diversos niveles de un bloque hist\u00f3rico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>2. Dial\u00e9ctica como m\u00e9todo y dial\u00e9ctica real<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Una definici\u00f3n casi her\u00e1clitea a\u00fan fue propuesta en los a\u00f1os turineses: \u00abla historia es un perpetuo devenir [\u2026], un proceso dial\u00e9ctico indefinido\u00bb. Reivindicaba (gen\u00e9ricamente) al hegelianismo, en cambio, la carta a Tania del 25 de marzo de 1929: all\u00ed, la dial\u00e9ctica es \u00abla forma del pensamiento hist\u00f3ricamente concreto\u00bb. Recu\u00e9rdese que, veros\u00edmilmente, todas las notas de los Cuadernos son posteriores a esa carta. Y la reivindicaci\u00f3n de Hegel deviene m\u00e1s expl\u00edcita en la carta del 30 de mayo de 1932: en la filosof\u00eda de la praxis \u00abla ley de causalidad de las ciencias naturaleza ha sido depurada de su mecanicismo y se ha identificado sint\u00e9ticamente con el razonamiento dial\u00e9ctico del hegelianismo\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por lo tanto es inevitable la confrontaci\u00f3n con Croce (y con Gentile). En noviembre de 1930 se hab\u00eda preguntado: \u00ab\u00bfes \u2018completamente\u2019 exacta la reforma cumplida por Croce-Gentile?\u00bb (T 2:216 A). A casi un a\u00f1o de distancia (entre febrero y noviembre de 1931), Gramsci escribe que en Hegel hab\u00eda \u00abun reflejo de estos grandes nudos hist\u00f3ricos\u00bb y que, en cambio, \u00ablas \u00faltimas filosof\u00edas utopistas como la de Croce\u00bb se agotan \u00aben una pura dial\u00e9ctica conceptual\u00bb. Y otro a\u00f1o despu\u00e9s (entre agosto y diciembre de 1932) reescribe la nota de 1930 afirmando que con Croce y Gentile se consuma \u00abuna reforma \u2018reaccionaria\u2019\u00bb de Hegel (T 4:199 B) y algunas p\u00e1ginas despu\u00e9s agrega, refiri\u00e9ndose a Croce: \u00abObservar como su concepci\u00f3n de la \u2018dial\u00e9ctica\u2019 hegeliana ha privado a \u00e9sta de todo vigor y de toda grandeza, volvi\u00e9ndola una cuesti\u00f3n acad\u00e9mica de palabras\u00bb (T 4:206 B). La \u00faltima frase faltaba en el texto A. Advertimos pues un crescendo de severidad cr\u00edtica.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Dado que Croce hab\u00eda expresado reservas sobre las t\u00e9cnicas del pensamiento y, en especial, sobre la l\u00f3gica formal, Gramsci objeta que como la l\u00f3gica formal \u00abLa dial\u00e9ctica es tambi\u00e9n una t\u00e9cnica [\u2026] pero es tambi\u00e9n un nuevo pensamiento, una nueva filosof\u00eda. \u00bfPuede separarse el hecho t\u00e9cnico del hecho filos\u00f3fico?\u00bb (T 4:151 A). Croce evidenciaba incomprensi\u00f3n de la dial\u00e9ctica, ya sea como t\u00e9cnica cuanto como \u00abnueva manera de pensar\u00bb. Pero en esta nota de la segunda mitad de 1930 parece que la dial\u00e9ctica es considerada en primer lugar como una t\u00e9cnica y en segundo lugar como una nueva filosof\u00eda, mientras que al rehacerla en la segunda mitad de 1932 observamos que el orden est\u00e1 invertido: la dial\u00e9ctica \u00abes un nuevo modo de pensar, una nueva filosof\u00eda, pero tambi\u00e9n por ello una nueva t\u00e9cnica\u00bb (T 4:315 C).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Gramsci escribe en febrero de 1930 que, en Bujarin, \u00abfalta un tratamiento adecuado de la dial\u00e9ctica: la dial\u00e9ctica es presupuesta, no expuesta, cosa absurda en un manual que debe contener en s\u00ed los elementos esenciales de la doctrina tratada\u00bb (o sea, del marxismo) (T 3:166 A). En el correspondiente texto reescrito (de julio-agosto de 1932) el juicio se hace m\u00e1s severo: \u00abEn el Ensayo falta todo tratamiento de la dial\u00e9ctica. La dial\u00e9ctica es presupuesta, muy superficialmente, no expuesta\u00bb. Y entre dial\u00e9ctica y l\u00f3gica formal la diferencia deviene ahora mayor: \u00abLa filosof\u00eda del Ensayo popular es puro aristotelismo [positivista], o sea una readaptaci\u00f3n de la l\u00f3gica formalista seg\u00fan los m\u00e9todos de las ciencias naturales: la ley de causalidad sustituye a la dial\u00e9ctica\u00bb. Pues en las ciencias naturales se busca \u00abla ley de \u2018regularidad, normalidad, uniformidad\u2019 sin superaci\u00f3n, porque el efecto no puede ser superior a la causa, mec\u00e1nicamente\u00bb (T 3:311 A). Dando un paso m\u00e1s escribe: \u00abel pensar dial\u00e9cticamente va contra el sentido com\u00fan vulgar que es dogm\u00e1tico, \u00e1vido de certezas perentorias y tiene la l\u00f3gica formal como expresi\u00f3n\u00bb. Bujarin \u00absupone a la filosof\u00eda de la praxis escindida en dos elementos: una teor\u00eda de la historia y de la pol\u00edtica concebida como sociolog\u00eda, o sea a construirse seg\u00fan el m\u00e9todo de las ciencias naturales (experimental en el sentido toscamente positivista) y una filosof\u00eda propiamente dicha, que vendr\u00eda a ser el materialismo filos\u00f3fico o metaf\u00edsico o mec\u00e1nico (vulgar)\u00bb, al que presenta como \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb, y \u00abla dial\u00e9ctica es degradada a una subespecie de l\u00f3gica formal, a una escol\u00e1stica elemental\u00bb cuando es, en cambio, \u00abdoctrina del conocimiento y sustancia medular de la historiograf\u00eda y de la ciencia de la pol\u00edtica\u00bb (T 4:284 C). Esta definici\u00f3n es un agregado a la redacci\u00f3n anterior (de febrero de 1930).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El \u00abmaterialismo dial\u00e9ctico\u00bb es por otra parte inaceptable porque presupone un \u00abdualismo entre la naturaleza y el hombre\u00bb casi como la vieja metaf\u00edsica, siendo que, en cambio, \u00abla historia humana debe concebirse tambi\u00e9n como historia de la naturaleza (incluso a trav\u00e9s de la historia de la ciencia)\u00bb (T 4:303 C). Y en efecto, la actividad experimental del cient\u00edfico \u00abes el primer modelo de mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre el hombre y la naturaleza, la c\u00e9lula hist\u00f3rica elemental por la que el hombre, poni\u00e9ndose en relaci\u00f3n con la naturaleza a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda, la conoce y la domina\u00bb (T 4:302 C). A estas palabras (de agosto-diciembre de 1932) sigue a una dubitativa alusi\u00f3n al Luk\u00e1cs de Historia y conciencia de clase: \u00abParece que Luk\u00e1cs afirma que se puede hablar de dial\u00e9ctica s\u00f3lo para la historia de los hombres y no para la naturaleza. Puede estar equivocado y puede tener raz\u00f3n. Si su afirmaci\u00f3n presupone un dualismo entre la naturaleza y el hombre est\u00e1 equivocado [mientras que tiene raz\u00f3n] si la historia humana debe concebirse tambi\u00e9n como historia de la naturaleza [\u2026]. Se olvida que Engels, no obstante haber trabajado largo tiempo, dej\u00f3 muy pocos materiales sobre la obra prometida para demostrar la dial\u00e9ctica ley c\u00f3smica y se exagera al afirmar la identidad de pensamiento entre los dos fundadores de la filosof\u00eda de la praxis.\u00bb (T 4:303 C). En el correspondiente texto A (de octubre-noviembre de 1930) las reservas sobre Engels eran menos expl\u00edcitas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Engels hab\u00eda retomado tambi\u00e9n la (hegeliana) dial\u00e9ctica de cantidad-calidad. Gramsci, en cambio, tiende a sustituirla por la de necesidad y libertad. Inicialmente, entre septiembre y octubre de 1930, escrib\u00eda: \u00abEn el Ensayo popular se dice [\u2026] que toda sociedad es algo m\u00e1s que la simple suma de sus componentes. La observaci\u00f3n hubiera debido ir vinculada a la otra de Engels de que la cantidad deviene calidad, y habr\u00eda debido dar lugar a un an\u00e1lisis concreto de un aspecto caracter\u00edstico del materialismo hist\u00f3rico. Si todo agregado social, de hecho, es algo m\u00e1s que la suma de sus componentes, ello significa que la ley que explica los agregados sociales no es una \u00abley f\u00edsica\u00bb, entendida en el sentido estricto de la palabra: en la f\u00edsica no se sale del dominio de la cantidad sino por met\u00e1fora.\u00bb (T 2:163 A). En la segunda redacci\u00f3n de agosto de 1932, es suprimida toda referencia a Engels.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Observemos ahora a trav\u00e9s de que pasajes es desplazada la seudo-dial\u00e9ctica entre cantidad y cualidad y la atenci\u00f3n se dirige gradualmente al tema de la libertad. El 30 de mayo de 1932 Gramsci escribe a Tania: \u00abParto de dos conceptos fundamentales para la ciencia econ\u00f3mica, de \u00abmercado determinado\u00bb y de \u00abley de tendencia\u00bb que me parece son debidos a Ricardo y razono as\u00ed: \u00bfno es, quiz\u00e1, en estos dos conceptos donde se encontr\u00f3 motivo para reducir la concepci\u00f3n \u00abinmanentista\u00bb de la historia &#8211; expresada en el lenguaje idealista y especulativo de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana &#8211; en una \u00abinmanencia\u00bb realista inmediatamente hist\u00f3rica en la que la ley de causalidad de las ciencias naturales ha sido depurada de su mecanicismo y se ha sint\u00e9ticamente identificado con el razonamiento dial\u00e9ctico del hegelianismo?\u00bb. Estas observaciones, que dejan perplejo a Piero Sraffa, estudioso de Ricardo, son interesantes puestas al lado de otra m\u00e1s expl\u00edcita de los Cuadernos: en el mismo 1932, entre abril y mayo, de hecho, las leyes de tendencia son reconducidas a la noci\u00f3n de libertad: \u00abLa econom\u00eda estudia estas leyes de tendencia en cuanto expresiones cuantitativas de los fen\u00f3menos; en el pasaje de la econom\u00eda a la historia general el concepto de cantidad es integrado en el de calidad y en la dial\u00e9ctica cantidad que se vuelve calidad [cantidad = necesidad; calidad = libertad. La dial\u00e9ctica cantidad-calidad es id\u00e9ntica a la de necesidad-libertad]\u00bb. (T 4:145 B). Por otra parte, implica libertad la noci\u00f3n (dial\u00e9ctica) de tendencia: \u00abninguna ley en econom\u00eda pol\u00edtica puede dejar de ser tendencial, dado que se obtiene aislando un cierto n\u00famero de elementos y dejando de lado, por lo tanto, las fuerzas contrapuestas [\u2026] una tiende a suprimir a la otra con la previsi\u00f3n de que la ca\u00edda de la tasa de ganancia ser\u00e1 la predominante\u00bb (T 4:169 B).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Deteng\u00e1monos en la \u00ablibertad\u00bb. El 9 de mayo de 1932, en una carta a Tania, el prisionero hab\u00eda escrito: \u00ab\u00bfporqu\u00e9 s\u00f3lo la historia europea del siglo XIX ser\u00eda historia de la libertad? [\u2026] La \u00ablibertad\u00bb como concepto hist\u00f3rico es la dial\u00e9ctica misma de la historia y no tiene \u00abrepresentantes\u00bb pr\u00e1cticos distintos e individualizados\u00bb. En un casi contempor\u00e1neo pasaje de los Cuadernos el concepto est\u00e1 mejor articulado: \u00abIncluso la historia de las satrap\u00edas orientales ha sido libertad, porque ha sido movimiento y desarrollo, tanto es as\u00ed que aquellas satrap\u00edas se han derrumbado\u00bb. Claro que en el siglo XIX es \u00abhistoria de la libertad consciente de serlo\u00bb (T 4:130 C). Al afirmar que la libertad es la dial\u00e9ctica de la historia humana toda, pero en determinado momento se hace tambi\u00e9n \u00abconsciente de serlo\u00bb, Gramsci parece apartarse de la concepci\u00f3n spinoziana y hegeliana de la libertad como conciencia (o conocimiento) de la necesidad, para retomar, tambi\u00e9n de Hegel, una superior dial\u00e9ctica entre \u00abla libertad objetiva o libertad real\u00bb (por su \u00abcontenido\u00bb, hab\u00eda dicho Hegel, refiri\u00e9ndose al ocaso de los v\u00ednculos feudales) y el \u00abconocimiento\u00bb de la \u00ablibertad formal\u00bb en la que \u00abel sujeto se sabe activo\u00bb por \u00abhacer y realizar las leyes\u00bb: v\u00e9anse las \u00faltimas p\u00e1ginas de las Lecciones sobre la filosof\u00eda de la historia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\u00bfGramsci toma el concepto marxiano de un \u00abreino de la libertad\u00bb entendiendo que all\u00ed la \u00fanica (o la prevaleciente) dial\u00e9ctica ser\u00e1 la de las \u00abideas\u00bb? \u00bfLa dial\u00e9ctica ideal (prematuramente) teorizada por Croce es en \u00e9l una intuici\u00f3n \u00abprof\u00e9tica\u00bb o es un signo de \u00abdebilidad\u00bb utopista? Frosini opta por la segunda respuesta, a despecho de que tienda a revalorar el utopismo de Croce como una retraducci\u00f3n idealista de Marx y por tanto como proyecci\u00f3n hacia aqu\u00e9lla \u00abunidad del g\u00e9nero humano\u00bb a la que alude, a su vez, Gramsci, cuando relee el concepto crociano de \u00abEsp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>3. La dial\u00e9ctica real en los procesos antag\u00f3nicos<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El significado gramsciano de la dial\u00e9ctica \u00abreal\u00bb se hace m\u00e1s claro en relaci\u00f3n con el concepto de revoluci\u00f3n pasiva. Esta es en una primera aproximaci\u00f3n \u00abtransformismo\u00bb, o sea \u00abla absorci\u00f3n gradual [\u2026] de los elementos activos surgidos de los grupos aliados e incluso de los adversarios\u00bb puesta en marcha por los conservadores (T 5:387 C) Y en una m\u00e1s acabada acepci\u00f3n es tambi\u00e9n \u00abreformismo\u00bb, o proceso de \u00ab\u2018restauraciones\u2019 que han acogido una cierta parte de las exigencias de abajo\u00bb, a menudo luego de una dura \u00abreacci\u00f3n de las clases dominantes al subversivismo espor\u00e1dico, elemental, inorg\u00e1nico de las masas populares\u00bb (T 4:205 C). En efecto, es \u00abreformismo\u00bb introducir \u00abpeque\u00f1as dosis\u00bb de lo nuevo para salvar lo viejo y \u00abevitar que las masas populares atravesaran un per\u00edodo de experiencias pol\u00edticas como las que vivieron en Francia en los a\u00f1os del jacobinismo, en 1831, en 1848\u00bb (T 4:129 C).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La opci\u00f3n pol\u00edtica por las revoluciones pasivas se expresa en las elecciones historiogr\u00e1ficas de Croce. En la ya mencionada carta del 9 de mayo de 1932, el prisionero, despu\u00e9s de anticipar que \u00abuna historia \u00e9tico-pol\u00edtica no est\u00e1 excluida del materialismo hist\u00f3rico, en cuanto ella es la historia del momento \u2018hegem\u00f3nico\u2019\u00bb, escribe, refiri\u00e9ndose a las principales obras hist\u00f3ricas de Croce: \u00ab\u00bfPuede pensarse una historia unitaria que se inicie en 1815, es decir desde la Restauraci\u00f3n? Si una historia de Europa puede ser escrita como formaci\u00f3n de un bloque hist\u00f3rico, la misma no puede excluir la Revoluci\u00f3n francesa y las guerras napole\u00f3nicas, que en el bloque hist\u00f3rico europeo son la premisa \u2018econ\u00f3mico-jur\u00eddica\u2019, el momento de la fuerza y de la lucha. Croce asume el momento siguiente, en el que las fuerzas desencadenadas precedentemente se han equilibrado, \u2018catartizado\u2019 por as\u00ed decirlo, hace de este momento un hecho en s\u00ed y construye su paradigma hist\u00f3rico. Lo mismo hab\u00eda hecho con la Historia de Italia: comenzando en 1870 la misma omit\u00eda el momento de la lucha, el momento econ\u00f3mico, para ser apolog\u00e9tica del momento \u00e9tico-pol\u00edtico puro, como si \u00e9ste hubiera ca\u00eddo del cielo\u00bb. En realidad, piensa Gramsci, la crociana historia apolog\u00e9tica de lo \u00e9tico-pol\u00edtico es, sobre todo, la celebraci\u00f3n de los per\u00edodos en los que prevalece la dial\u00e9ctica propia de las revoluciones pasivas (o de la \u00abtesis\u00bb, en cuanto se configura ella misma como \u00abs\u00edntesis\u00bb, al reabsorber la \u00abant\u00edtesis\u00bb). Ya desde los \u00abmoderados hegelianos del Risorgimento [\u2026] el acuerdo fue encontrado en la concepci\u00f3n \u2018revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n\u2019, o sea en un conservadurismo reformista atemperado\u00bb (T 4:124 C). Las palabras \u00abconservadurismo reformista atemperado\u00bb son nuevas respecto al pasaje del texto A. Nuevo es tambi\u00e9n el que sigue (sobre los intelectuales): \u00abSe puede observar que tal modo de concebir la dial\u00e9ctica es propio de los intelectuales, los cuales se conciben a s\u00ed mismos como los \u00e1rbitros y mediadores de las lucha pol\u00edticas reales, aquellos que personifican la \u2018catarsis\u2019 del momento econ\u00f3mico al momento \u00e9tico-pol\u00edtico, o sea, la s\u00edntesis del proceso dial\u00e9ctico mismo, s\u00edntesis que ellos \u2018manipulan\u2019 especulativamente en su cerebro dosificando los elementos \u2018arbitrariamente\u2019 (esto es, pasionalmente). Esta posici\u00f3n justifica su no \u2018comprometerse\u2019 \u00edntegramente en el acto hist\u00f3rico real y es indudablemente c\u00f3moda: es la posici\u00f3n de Erasmo respecto a la Reforma\u00bb (T 4:124 C). El juicio vale, con mayor raz\u00f3n, en la confrontaci\u00f3n con Croce: \u00abel historicismo de Croce no ser\u00eda sino una forma de moderacionismo pol\u00edtico [\u2026] En el lenguaje moderno esta concepci\u00f3n se llama reformismo\u00bb (T 4:205 C). Tambi\u00e9n la palabra \u00abreformismo\u00bb es un agregado respecto al texto A. El juicio de Gramsci se profundiza, y no se queda en la acusaci\u00f3n de \u00abtransformismo\u00bb. El concepto de \u00abreformismo\u00bb deviene m\u00e1s expl\u00edcito en los textos de la segunda redacci\u00f3n y es visto como la necesidad hist\u00f3rica para la parte conservadora de intentar su \u00abs\u00edntesis\u00bb propia para consolidar su hegemon\u00eda. Gramsci escribe algo despu\u00e9s (quiz\u00e1 en 1933): \u00abEl ejercicio \u2018normal\u2019 de la hegemon\u00eda en el terreno que ya se ha vuelto cl\u00e1sico del r\u00e9gimen parlamentario, se caracteriza por la combinaci\u00f3n de la fuerza y del consenso que se equilibran diversamente, sin que la fuerza domine demasiado al consenso, incluso tratando de obtener que la fuerza parezca apoyada en el consenso de la mayor\u00eda [\u2026] Entre el consenso y la fuerza est\u00e1 la corrupci\u00f3n-fraude [\u2026], o sea el debilitamiento y la par\u00e1lisis infligidos al adversario o los adversarios acaparando sus dirigentes\u00bb (T 5:81 C).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El Gramsci de las notas tituladas \u00abMaquiavelo\u00bb percibe expl\u00edcitamente en la dial\u00e9ctica, como comprensi\u00f3n de lo hist\u00f3rico real, el lugar de una apropiada definici\u00f3n de la \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb y, m\u00e1s en general, de la \u00abguerra de posiciones\u00bb. El Risorgimento ofrece una \u00abejemplificaci\u00f3n del problema te\u00f3rico de c\u00f3mo deb\u00eda ser comprendida la dial\u00e9ctica, planteado en la Miseria de la filosof\u00eda: que todo miembro de la oposici\u00f3n dial\u00e9ctica debe tratar de ser todo \u00e9l mismo y lanzar a la lucha todos sus propios \u2018recursos\u2019 pol\u00edticos y morales y que s\u00f3lo as\u00ed se tiene una superaci\u00f3n real, no fue comprendido ni por Proudhon ni por Mazzini. Se dir\u00e1 que no fue comprendido tampoco por Gioberti y los te\u00f3ricos de la revoluci\u00f3n pasiva y \u2018revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n\u2019, pero la cuesti\u00f3n cambia: en estos la \u2018incomprensi\u00f3n\u2019 te\u00f3rica era la expresi\u00f3n pr\u00e1ctica de la necesidad de la \u2018tesis\u2019 de desarrollarse enteramente, hasta el punto de llegar a incorporar una parte de la ant\u00edtesis misma, para no dejarse \u2018superar\u2019\u00bb. En otros t\u00e9rminos: para mejor lograr el resultado pr\u00e1ctico de \u00abincorporar una parte de la ant\u00edtesis\u00bb, a los conservadores moderados les serv\u00eda enunciar la teor\u00eda err\u00f3nea (resuena aqu\u00ed el crociano origen pr\u00e1ctico del error) seg\u00fan la cual \u00aben la oposici\u00f3n dial\u00e9ctica s\u00f3lo la tesis, en realidad, desarrolla todas sus posibilidades de lucha hasta ganarse a los que se dicen representantes de la ant\u00edtesis: en esto consiste propiamente la revoluci\u00f3n pasiva o revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n. Ciertamente, en este punto hay que considerar la cuesti\u00f3n del paso de la lucha pol\u00edtica de \u2018guerra de movimientos\u2019 a \u2018guerra de posiciones\u2019\u00bb (T 5:188 C). Pero quiz\u00e1 aqu\u00ed est\u00e1 impl\u00edcita, como veremos, una regla de reciprocidad: tambi\u00e9n la ant\u00edtesis deber\u00eda -pero en este caso con una correcta comprensi\u00f3n te\u00f3rica- \u00abdesarrollase enteramente, hasta el punto de llegar a incorporar una parte\u00bb de la tesis.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El verbo \u00abincorporar\u00bb tiene un significado an\u00e1logo al de la ra\u00edz etimol\u00f3gica del verbo comprender, que en el corriente significado actual es sin\u00f3nimo de ser con-ciente. Leamos: \u00abmientras Cavour era conciente de su misi\u00f3n en cuanto que era cr\u00edticamente conciente de la misi\u00f3n de Mazzini, Mazzini, por su escasa o nula conciencia de la tarea de Cavour, era en realidad tambi\u00e9n poco conciente de su propia misi\u00f3n\u00bb. Pisacane \u00abfue el \u00fanico que intent\u00f3 dar al Partido de la Acci\u00f3n un contenido no s\u00f3lo formal, sino sustancial de ant\u00edtesis superadora de las posiciones tradicionales\u00bb (T 5:188-9 B). En este p\u00e1rrafo datable entre marzo y abril de 1933, resuena un concepto que tiene sus or\u00edgenes, como he dicho, en Hegel: la libertad se hace conciente de s\u00ed y conjuntamente de su opuesto o, mejor, se hace conciente de s\u00ed en cuanto conciente tambi\u00e9n de su opuesto.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, algunas notas anteriores parecen decir que el concepto de \u00abcomprender\u00bb al adversario (como tarea de la \u00abant\u00edtesis\u00bb) no implica \u00abincorporarlo\u00bb sino buscar su \u00abdestrucci\u00f3n\u00bb. Buscaremos, por lo tanto, captar un desarrollo significativo o profundizaci\u00f3n del pensamiento gramsciano sobre este tema. Leamos: \u00abTeor\u00eda de la revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n, una dial\u00e9ctica domesticada, porque presupone \u2018mec\u00e1nicamente\u2019 que la ant\u00edtesis deba ser conservada por la tesis [\u2026]. Por el contrario, en la historia real la ant\u00edtesis tiende a destruir a la tesis: el resultado es una superaci\u00f3n, pero sin que se pueda a priori \u2018medir\u2019 los golpes como en un \u2018ring\u2019de lucha convencionalmente reglamentada. Cuanto m\u00e1s la ant\u00edtesis se desarrolla a s\u00ed misma implacablemente, tanto m\u00e1s la tesis se desarrollar\u00e1 a s\u00ed misma, o sea demostrar\u00e1 todas sus posibilidades de vida\u00bb (T 3:338 A). Esta nota ha sido escrita, posiblemente, en la primavera de 1932. Destruir a la tesis es, en este p\u00e1rrafo, un concepto no compatible con el de \u00abincorporar una parte\u00bb de la tesis; sin embargo, es \u00fatil advertir, en general, que \u00abtiende a destruir\u00bb no es lo mismo que destruir (o poder realmente destruir) y que, en Gramsci, destruir es al mismo tiempo crear porque el esp\u00edritu de escisi\u00f3n apunta a una superior unificaci\u00f3n. Y m\u00e1s espec\u00edficamente se puede observar que el verbo destruir reaparece en un contexto muy distinto despu\u00e9s de julio de 1932: \u00abEn la lucha\u00bb, vale decir (para entendernos) en un momento en que las fuerzas conservadoras mantienen aun la supremac\u00eda, \u00abtoda ant\u00edtesis debe necesariamente plantearse como radical antagonista de la tesis, hasta proponerse destruirla\u00bb; la pretensi\u00f3n de que ella renuncie al antagonismo equivale al intento de \u00abdebilitar la ant\u00edtesis\u00bb, de \u00abreducir la dial\u00e9ctica a un proceso de evoluci\u00f3n reformista \u2018revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n\u2019, en la que s\u00f3lo el segundo t\u00e9rmino es v\u00e1lido\u00bb (T 4:207 B). En otras observaciones casi contextuales, la tendencia a \u00abdestruir\u00bb caracteriza el accionar de la ant\u00edtesis solamente en una primera fase m\u00e1s aguda: \u00abla pasi\u00f3n econ\u00f3mico-pol\u00edtica es destructiva cuando es exterior, impuesta con la fuerza\u00bb; ya no lo es \u00abcuando el proceso es normal, no violento, cuando entre estructura y superestructuras hay homogeneidad y el Estado ha superado su fase econ\u00f3mico-corporativa\u00bb (entre agosto y diciembre de 1932). (T 4:198 C). Aqu\u00ed parece argumentarse que en tanto dure la desigual lucha, la parte antag\u00f3nica puede y debe estar animada de voluntad \u00abdestructiva\u00bb, pero al final de la lucha el nuevo bloque homog\u00e9neo podr\u00e1 realizar una superior e inversa s\u00edntesis hegem\u00f3nica. La voluntad \u00abdestructiva\u00bb se refiere pues a una fase (preliminar), mas visible en la \u00abguerra de movimientos\u00bb (a su vez \u00abimpuesta por la fuerza\u00bb del adversario), en la que a\u00fan (como escribe en mayo de 1933) \u00abes necesario que los t\u00e9rminos dial\u00e9cticos se empleen en toda su potencia y como \u2018extremismos contrapuestos\u2019\u00bb (T 5:207 B).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, la lucha no se agota en esa contraposici\u00f3n frontal. Gramsci advierte que cada una de las partes tiende objetivamente a una \u00abs\u00edntesis\u00bb propia: \u00abEn realidad las fuerzas hist\u00f3ricas chocan entre s\u00ed por su programa \u2018extremo\u2019. Que entre estas fuerzas, una asuma la funci\u00f3n de \u2018s\u00edntesis\u2019 superadora de los extremismos opuestos es una necesidad dial\u00e9ctica, no un m\u00e9todo aprior\u00edstico. Y saber encontrar en cada ocasi\u00f3n el punto de equilibrio progresista (en el sentido del programa propio) es el arte del pol\u00edtico no del justo medio, sino precisamente del pol\u00edtico que tiene una l\u00ednea muy precisa y de gran perspectiva para el futuro\u00bb (T5:234 B). Y en un pasaje algo posterior, las nociones de pasado y presente (o futuro) en su acepci\u00f3n hist\u00f3rico-epocal relativizan a\u00fan mas la tendencia \u00abdestructiva\u00bb insita en la ant\u00edtesis: \u00abEn realidad, si bien es cierto que el progreso es dial\u00e9ctica de conservaci\u00f3n e innovaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n conserva el pasado super\u00e1ndolo, tambi\u00e9n es verdad que el pasado es algo complejo, un complejo de vivo y de muerto [\u2026] Lo que del pasado sea conservado en el proceso dial\u00e9ctico no puede ser determinado a priori, sino que resultar\u00e1 del proceso mismo [\u2026] Por otra parte debe observarse que la fuerza innovadora, en cuanto que ella misma no es un hecho arbitrario, no puede no ser ya inmanente en el pasado, no puede no ser en cierto sentido ella misma el pasado, un elemento del pasado, aquello que del pasado est\u00e1 vivo y en desarrollo, es ella misma conservaci\u00f3n-innovaci\u00f3n, contiene en s\u00ed todo el pasado, digno de desarrollarse y perpetuarse\u00bb (agosto-diciembre de 1932) (T 4:206 C).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Quiero subrayar las \u00faltimas palabras: la fuerza innovadora contiene en s\u00ed todo el pasado, digno de desarrollarse y perpetuarse. En el texto A correspondiente (enero-febrero de 1932) faltaban, en particular, las expresiones \u00abel pasado es [\u2026] un complejo de lo vivo y lo muerto\u00bb y \u00abla fuerza innovadora [\u2026] no puede no ser ya inmanente en el pasado [\u2026] un elemento del pasado, aquello que del pasado est\u00e1 vivo y en desarrollo\u00bb. Se abre camino, progresivamente, el concepto de una doble \u00abs\u00edntesis\u00bb posible: s\u00edntesis en la revoluci\u00f3n o s\u00edntesis en la conservaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La guerra de posiciones consiste en efecto en un \u00abrec\u00edproco asedio\u00bb: seg\u00fan un p\u00e1rrafo escrito y reescrito en la primavera de 1932, a veces la parte conservadora advierte la necesidad de promover mutaciones y reformas, mientras que la fuerza revolucionaria puede promover la gradual conquista de posiciones hegem\u00f3nicas, aunque sea parciales, aun antes de hacerse Estado. En una acabada dial\u00e9ctica \u00abrevoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n\u00bb considerada en las dos salidas posibles, no solo al viejo r\u00e9gimen se le plantea la tarea, con fines restauracionistas precisamente, de aprehender en s\u00ed tambi\u00e9n algunos intentos program\u00e1ticos de la revoluci\u00f3n; tambi\u00e9n lo nuevo operar\u00eda objetivamente de esa manera, aunque en la direcci\u00f3n contraria. La direcci\u00f3n cambia, escribe Gramsci probablemente en 1933, seg\u00fan si \u00abes el elemento revoluci\u00f3n o el de restauraci\u00f3n el que prevalece\u00bb (T 5:65 C). Si es tarea no s\u00f3lo de la restauraci\u00f3n (o del moderacionismo), sino tambi\u00e9n de la revoluci\u00f3n realizada el intentar \u00abincorporar\u00bb o, preferir\u00eda decir, subsumir al elemento opuesto, la revoluci\u00f3n todav\u00eda no realizada -aunque valorizando en su praxis un \u00abprograma \u2018extremo\u2019\u00bb- no deja de tener el honor de prefigurar, en su teor\u00eda, la posibilidad y positividad de su futuro logro hist\u00f3rico: qu\u00e9 cosa se deber\u00e1 conservar \u00abresultar\u00e1 del proceso mismo\u00bb, pero una direcci\u00f3n revolucionaria, dotada de una teor\u00eda consecuentemente dial\u00e9ctica, sabe desde ahora que algo deber\u00e1 ser conservado.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En Gramsci encontramos, entonces, una expl\u00edcita reforma de la dial\u00e9ctica hegeliana muy distinta de la intentada por Croce y por Gentile. En el sistema hegeliano la \u00abs\u00edntesis\u00bb es una y la \u00fanica resoluci\u00f3n necesaria de la contradicci\u00f3n, cuyos ambos momentos son conservados m\u00e1s que superados. Para Gramsci, los opuestos pueden no resolverse en una s\u00edntesis y entonces neutralizarse \u00abde modo catastr\u00f3fico, o sea [\u2026] de modo que la continuaci\u00f3n de la lucha no puede concluir mas que con la destrucci\u00f3n rec\u00edproca\u00bb (T 5:65) (y aqu\u00ed resuena el eco de El Manifiesto); en otros casos pueden dar lugar, seg\u00fan las condiciones hist\u00f3ricas, a dos s\u00edntesis opuestas: a la s\u00edntesis conservadora o a la s\u00edntesis innovadora. Con terminolog\u00eda siempre hegeliana, Gramsci afirma pues que la \u00abs\u00edntesis\u00bb puede realizarse ya sea con reabsorci\u00f3n de parte de la \u00abant\u00edtesis\u00bb en la \u00abtesis\u00bb o, viceversa, con conservaci\u00f3n de elementos de la tesis en la ant\u00edtesis y que es un error atribuir significado positivo al predominio del elemento de restauraci\u00f3n, como proponen los moderados y Croce.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Significado positivo tiene, en cambio, la s\u00edntesis revolucionaria. (T 4:124 C) Podr\u00edamos glosar quiz\u00e1: es \u00abs\u00edntesis\u00bb positiva la que se produce a partir de lo \u00abnegativo\u00bb, o sea de y en la ant\u00edtesis enteramente desplegada; es negativa la que se da por o en la tesis, cuando la tesis acoge en s\u00ed, subordinada, su negaci\u00f3n con la finalidad de poder conservarse consolidada como tesis. La ant\u00edtesis-hecha-s\u00edntesis es, adem\u00e1s, subjetivamente activa y objetivamente progresista. Es subjetivamente activa precisamente porque en ella la s\u00edntesis es concientemente realizada por la ant\u00edtesis (los revolucionarios), en tanto que la otra s\u00edntesis (la negativa) presupone, en la ant\u00edtesis (en los subalternos) pasividad: en realidad, la \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb es tal porque es sufrida por la ant\u00edtesis. Por \u00faltimo, la ant\u00edtesis-hecha-s\u00edntesis tiene significado objetivamente progresista en tanto representa lo \u00abnuevo\u00bb, mientras que la tesis-hecha-s\u00edntesis es regresiva, en cuanto apunta a consolidar lo \u00abviejo\u00bb. Al respecto, confirmaciones indirectas surgen del p\u00e1rrafo gramsciano (junio-julio de 1933) donde leemos que \u00absaber encontrar en cada ocasi\u00f3n el punto de equilibrio progresista [\u2026] es el arte del pol\u00edtico [\u2026] que tiene una l\u00ednea muy precisa y de gran perspectiva para el futuro\u00bb (T 5:234 B), y del otro pasaje en el que, planteada la oposici\u00f3n entre \u00abun cesarismo progresista y uno regresivo\u00bb se aclara que es \u00abprogresista el cesarismo cuando su intervenci\u00f3n ayuda a la fuerza progresista a triunfar aunque sea con ciertos compromisos\u00bb (T 5:65 C).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Es claro que aqu\u00ed Gramsci, abandonando la llamada dial\u00e9ctica tri\u00e1dica, se separa de la tradici\u00f3n hegeliana. Ya Lenin hab\u00eda insinuado la posible superioridad de una dial\u00e9ctica \u00abtetr\u00e1dica\u00bb o cuatripartita. En Gramsci es evidente la elecci\u00f3n de una dial\u00e9ctica tendiente a articularse en cuatro momentos: el \u00abconservador\u00bb dominante, el \u00absubversivo\u00bb subalterno, el conservador que incorpora apariencias de lo nuevo en lo viejo, y finalmente, el momento realmente resolutorio, que reincorpora, no tanto elementos o \u00ablados\u00bb de lo viejo, cuanto \u00abpalpitaciones\u00bb que en \u00e9l est\u00e9n latentes, virtudes ocultas o sofocadas y por ello anhelantes de nueva vida. Recordamos aqu\u00ed las sarc\u00e1sticas palabras marxianas de La miseria de la filosof\u00eda, evocada por Gramsci muchas veces: lo que merece sobrevivir en lo nuevo es, no ya el \u00ablado bueno\u00bb de lo viejo, sino precisamente su \u00ablado malo\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Llegamos as\u00ed a una \u00faltima correlaci\u00f3n terminol\u00f3gica: la que existe entre dial\u00e9ctica y hegemon\u00eda pol\u00edtica. En la carta a Tania del 2 de mayo de 1932 est\u00e1 escrito que Croce \u00abpone el acento \u00fanicamente sobre el momento que en pol\u00edtica se llama de la \u2018hegemon\u00eda\u2019, del consenso, de la direcci\u00f3n cultural, para diferenciarlo del momento de la fuerza, de la constricci\u00f3n, de la intervenci\u00f3n legislativa y estatal o policial. En verdad no se entiende porqu\u00e9 Croce cree en la capacidad de esta impostaci\u00f3n suya de la teor\u00eda de la historia para liquidar definitivamente toda filosof\u00eda de la praxis. Ocurre que precisamente en el mismo per\u00edodo en el que Croce elaboraba esta supuesta pica, la filosof\u00eda de la praxis a trav\u00e9s de sus m\u00e1s grandes te\u00f3ricos modernos era elaborada en el mismo sentido y el momento de la \u2018hegemon\u00eda\u2019 o de la direcci\u00f3n cultural era, precisamente, sistem\u00e1ticamente valorado en oposici\u00f3n a las concepciones mecanicistas y fatalistas del economicismo. Ha sido posible as\u00ed afirmar que el rasgo esencial de la m\u00e1s moderna filosof\u00eda de la praxis consiste precisamente en el concepto hist\u00f3rico-pol\u00edtico de \u2018hegemon\u00eda\u2019\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En Croce el momento \u00abhegem\u00f3nico\u00bb es, como Gramsci observa, el de \u00abla direcci\u00f3n cultural\u00bb, y por tanto se encarna en la intelectualidad o en el mundo de la cultura como algo distinto o separado del mundo de la pol\u00edtica. \u00bfGramsci comparte ese criterio? Si bien algunas expresiones suyas aun parecen repetir las crocianas, y aunque valora atentamente la funci\u00f3n de los intelectuales m\u00e1s o menos org\u00e1nicos u organizados en la sociedad civil (a la que, no hay que olvidarlo, considera parte del Estado integral), lo esencial para \u00e9l es una hegemon\u00eda pol\u00edticamente connotada y por tanto traducida en acto por (o en el) Estado ampliado. La expresi\u00f3n (abril-mayo 1932) \u00abconocimiento como elemento de \u2018hegemon\u00eda\u2019 pol\u00edtica\u00bb (T 4:143 B) aclara la relaci\u00f3n en virtud de la cual la funci\u00f3n intelectual contribuye a connotar una forma que es eminentemente pol\u00edtica y\/o estatal. Ilustra tambi\u00e9n que el proyecto gramsciano de una \u00abreforma intelectual y moral\u00bb, en primera instancia intelectual, debe ser en \u00faltima y preeminente instancia moral, es decir \u00e9tico pol\u00edtica. La hegemon\u00eda, en efecto, es un hacer pol\u00edtico que puede adem\u00e1s traducirse en funciones culturales, en comportamientos sociales o en las mismas relaciones de producci\u00f3n. Valga el ejemplo de las innovaciones tayloristas y fordistas y su proyecci\u00f3n en la \u00ablucha hegem\u00f3nica\u00bb.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las dudas expresadas por algunos analistas de las notas sobre \u00abAmericanismo\u00bb pueden en gran medida disiparse si recordamos que, seg\u00fan Gramsci, la dial\u00e9ctica de la revoluci\u00f3n no lleva ni a aceptar pasivamente ni a rechazar incondicionalmente el taylorismo ni el fordismo (al que juzgaba, por lo dem\u00e1s, un caso particular de \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb o s\u00edntesis regresiva); implica, en cambio, la posibilidad de subsumirlos transform\u00e1ndolos en logros, a trav\u00e9s de un proceso dial\u00e9ctico precisamente, que sepa superarlos realmente (= eliminarlos y simult\u00e1neamente conservarlos) en una perspectiva revolucionaria completa. Giorgio Baratta remite en particular al p\u00e1rrafo de los Cuadernos donde, con referencia al \u00abdesarrollo t\u00e9cnico\u00bb, se hipotetiza un proceso de \u00ab\u2018escisi\u00f3n\u2019 y nueva s\u00edntesis\u00bb (T 4:49). Dentro de tales l\u00edmites y con esa \u00f3ptica, Gramsci juzga que el desarrollo t\u00e9cnico capitalista debe ser \u00abaprehendido\u00bb por la clase antag\u00f3nica victoriosa. El juicio completa as\u00ed, ahora a la inversa, el que se refer\u00eda a las revoluciones pasivas (en este caso, pol\u00edticas capitalistas de programaci\u00f3n y de redistribuci\u00f3n asistencial, etc\u00e9tera) en cuanto constitu\u00edan uno de los dos posibles resultados de la lucha entre hegemon\u00edas pol\u00edticas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La hegemon\u00eda es funci\u00f3n pol\u00edtica. Sin embargo, encontramos en Gramsci tambi\u00e9n un alcance antropol\u00f3gico mas general del t\u00e9rmino y tambi\u00e9n por tanto del t\u00e9rmino dial\u00e9ctica. Si Gramsci considera que el proyecto pol\u00edtico de \u00abrevoluci\u00f3n permanente\u00bb es inadecuado para los tiempos nuevos \u00bfno es quiz\u00e1 una (por cierto distinta) \u00abrevoluci\u00f3n permanente\u00bb la que, a su entender, se desenvolver\u00eda en cada hombre, en su conciencia y en su existencia, forjada -como la conciencia colectiva- en la incansable \u00ablucha de hegemon\u00edas contrapuestas\u00bb? El concepto de hegemon\u00eda pol\u00edtica es la clave que en Gramsci aproxima la dial\u00e9ctica de los procesos formativos y, como veremos, la dial\u00e9ctica de los complejos formados.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><strong>4. La dial\u00e9ctica real en los complejos epocales<\/strong><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Gramsci somete a un an\u00e1lisis cr\u00edtico la dicotom\u00eda, devenida can\u00f3nica, entre estructura y superestructura. Inicialmente la expone en t\u00e9rminos tradicionales, confront\u00e1ndola con la dial\u00e9ctica crociana: \u00abLa cr\u00edtica de las ideolog\u00edas, en la filosof\u00eda de la praxis, afecta al conjunto de las superestructuras y afirma su caducidad r\u00e1pida en cuanto tienden a ocultar la realidad, o sea la lucha y la contradicci\u00f3n, aun cuando son \u2018formalmente\u2019 dial\u00e9cticas (como el crocismo) o sea que explican una dial\u00e9ctica especulativa y conceptual y no ven la dial\u00e9ctica en el mismo devenir hist\u00f3rico\u00bb. Pero pocas l\u00edneas despu\u00e9s propone una revisi\u00f3n que suena como un rechazo a toda dicotom\u00eda r\u00edgida y reconoce en la superestructura, no ya un epifen\u00f3meno casi obligado a reflejar pasivamente -o distorsionar deliberadamente- la estructura (como en la concepci\u00f3n tradicional y especialmente su \u00abvulgata\u00bb), sino un opuesto dial\u00e9ctico vinculado con la estructura por una relaci\u00f3n simbi\u00f3tica de correlaci\u00f3n activa y no necesariamente conflictiva. Escribe en agosto-diciembre de 1932: \u00abEl concepto del valor concreto (hist\u00f3rico) de las superestructuras en la filosof\u00eda de la praxis debe ser profundizado acerc\u00e1ndolo al concepto soreliano de \u2018bloque hist\u00f3rico\u2019. Si los hombres adquieren conciencia de su posici\u00f3n social y de sus obligaciones en el terreno de las superestructuras, esto significa que entre estructura y superestructura existe un nexo necesario y vital\u00bb Y agrega: \u00abno creo que sean muchos los que sostengan que una vez cambiada una estructura, todos los elementos de la correspondiente superestructura deban necesariamente caer\u00bb (T 4:201\/203 C).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En base a estas modificaciones sustanciales, Gramsci no tiene problema en recuperar temas de la terminolog\u00eda crociana para una renovada filosof\u00eda de la praxis que haga pivote en la dial\u00e9ctica entre necesidad y libertad: \u00abcatarsis\u00bb, escribe (abril-mayo 1932) puede \u00abindicar el paso del momento meramente econ\u00f3mico (o ego\u00edsta-pasional) al momento \u00e9tico-pol\u00edtico, o sea la elaboraci\u00f3n superior de la estructura en superestructura\u00bb. En otras palabras \u00abpuede indicar el paso de lo \u2018objetivo a lo subjetivo\u2019 y de la \u2018necesidad a la libertad\u2019\u00bb (T 4:142 B). Por lo tanto, tiende a mermar el uso de los t\u00e9rminos \u00abestructura\u00bb y \u00absuperestructura\u00bb para poder analizar mejor, en cambio, una m\u00e1s compleja relaci\u00f3n entre \u00abgrados\u00bb o \u00abmomentos\u00bb internos de una y otra. \u00bfEstructura y superestructura son, para Gramsci \u00abt\u00e9rminos distintos\u00bb pero no opuestos? Entre esos dos t\u00e9rminos es hipotetizable una distinci\u00f3n solo si la distinci\u00f3n es concebida como una modalidad de oposici\u00f3n en la cual cada \u00abopuesto\u00bb, a\u00fan sin luchar contra el otro, est\u00e1 en una relaci\u00f3n de tensi\u00f3n (dial\u00e9ctica) con el otro. Por lo dem\u00e1s, la tensi\u00f3n no impide el relativo equilibrio y la relativa homogeneidad entre dos opuestos convergentes en el mismo bloque hist\u00f3rico -la superposici\u00f3n de varios co-elementos en un \u00fanico plexo epocal- que sigue o precede a la lucha entre fuerzas que son, en cambio, irreconciliables. Todo proceso real antin\u00f3mico (progreso o regresi\u00f3n, desarrollo o involuci\u00f3n) puede desembocar en la cohesi\u00f3n org\u00e1nica entre los diversos componentes de una formaci\u00f3n hist\u00f3rica relativamente consolidada.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La dial\u00e9ctica de los distintos deviene para Gramsci, despu\u00e9s de un inicial rechazo, una expresi\u00f3n imperfecta para indicar aqu\u00e9lla tensi\u00f3n-cohesi\u00f3n org\u00e1nica. Esto podr\u00eda explicar algunas discordancias textuales. Para \u00e9l, inicialmente (noviembre de 1930) la \u00abdial\u00e9ctica de los distintos\u00bb es, sobre todo, \u00abuna contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos [\u2026] Dial\u00e9ctica puede darse s\u00f3lo de los opuestos, negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, no relaci\u00f3n de \u2018implicaci\u00f3n\u2019\u00bb. Este rechazo es parcialmente mitigado poco mas adelante: \u00abEl punto de la filosof\u00eda crociana del que es necesario partir me parece precisamente su llamada dial\u00e9ctica de los distintos: hay una exigencia real en esta posici\u00f3n, pero hay tambi\u00e9n una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos\u00bb (T 2:215\/216 A). Confrontado con su re-escritura de dos a\u00f1os despu\u00e9s, el p\u00e1rrafo registra algunas variantes sintom\u00e1ticas: \u00abLa cuesti\u00f3n es esta: dado el principio crociano de la dial\u00e9ctica y de los distintos (que debe criticarse como soluci\u00f3n puramente verbal de una exigencia metodol\u00f3gica real, en cuanto que es verdad que no existen s\u00f3lo los opuestos, sino tambi\u00e9n los distintos) \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n que no sea la de \u00abimplicaci\u00f3n en la unidad del esp\u00edritu\u00bb existir\u00e1 entre el momento econ\u00f3mico-pol\u00edtico y las otras actividades hist\u00f3ricas? \u00bfEs posible una soluci\u00f3n especulativa de estos problemas o s\u00f3lo una soluci\u00f3n hist\u00f3rica, dada por el concepto de \u00abbloque hist\u00f3rico\u00bb presupuesto por Sorel? [\u2026] Seg\u00fan estos criterios esquem\u00e1ticos se puede decir que el mismo Croce reconoce impl\u00edcitamente la prioridad del hecho econ\u00f3mico, o sea de la estructura como punto de referencia y de impulso dial\u00e9ctico para la superestructura, o sea, los \u2018momentos distintos del esp\u00edritu\u2019. El punto de la filosof\u00eda crociana sobre el que hay que insistir parece que debe ser precisamente la llamada dial\u00e9ctica de los distintos. Hay una exigencia real en el distinguir los opuestos de los distintos, pero hay tambi\u00e9n una contradicci\u00f3n en los t\u00e9rminos, porque dial\u00e9ctica se tiene s\u00f3lo de los opuestos. \u00bfVer las objeciones no verbalistas presentadas por los gentilianos a esta teor\u00eda crociana y remontarse a Hegel?\u00bb (T4 :198\/199 B). En la reelaboraci\u00f3n, aunque con incertidumbres, la dial\u00e9ctica de los distintos es prudentemente revalorizada. En el escrito originario era declarada repetidamente una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos y s\u00f3lo al final era juzgada una exigencia real.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la p\u00e1gina rescrita la exigencia real figura al inicio y en primer plano. El t\u00e9rmino implicaci\u00f3n era, en el texto A, considerado una met\u00e1fora inadecuada para decir que \u00abEl arte, la moral, la filosof\u00eda \u2018sirven\u2019 a la pol\u00edtica, o sea, se \u2018implican\u2019 en la pol\u00edtica, pueden reducirse a un momento de \u00e9sta y no viceversa\u00bb. Pero ese \u00abno viceversa\u00bb desaparece, significativamente, en la segunda redacci\u00f3n, donde se lee que \u00abla pasi\u00f3n econ\u00f3mico-pol\u00edtica [\u2026] puede volverse impl\u00edcita en el arte, etc\u00e9tera, cuando el proceso es normal, no violento, cuando entre estructura y superestructuras hay homogeneidad\u00bb. Aqu\u00ed Gramsci no usa entrecomillado el t\u00e9rmino impl\u00edcita y, sobre todo, explica claramente que la implicaci\u00f3n entre elementos distintos (mejor dicho, entre opuestos no incompatibles) puede ser rec\u00edproca y puede verificarse \u00abcuando entre estructura y superestructura hay homogeneidad\u00bb, o sea, cuando los opuestos-distintos se componen en un mismo bloque hist\u00f3rico homog\u00e9neo. Tambi\u00e9n \u00abla unidad del esp\u00edritu\u00bb puede devenir una met\u00e1fora del bloque hist\u00f3rico en sus articulaciones internas no conflictivas, o al menos en sus (interconectados) elementos superestructurales, hechos el uno forma o contenido del otro. Leamos en efecto (abril-mayo de 1932): \u00abEn el arte la producci\u00f3n de \u00ablirismo\u00bb es individualizada perfectamente en un mundo cultural personalizado, en el cual se puede admitir la identificaci\u00f3n de contenido y forma y la llamada dial\u00e9ctica de los distintos en la unidad del esp\u00edritu\u00bb (T 4:125 C).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la llamada estructura y las formas o modos llamados superestructurales, una categor\u00eda crucial re-visitada con originalidad por Gramsci es la de sociedad civil. Leemos en la carta a Tatiana del 7 de septiembre de 1931: \u00abEste estudio acarrea tambi\u00e9n ciertas determinaciones del concepto de Estado que a menudo es entendido como Sociedad pol\u00edtica (o dictadura, o aparato coercitivo, para conformar la masa popular seg\u00fan el tipo de producci\u00f3n y la econom\u00eda de un momento dado) y no como equilibrio de la Sociedad pol\u00edtica con la Sociedad civil (o hegemon\u00eda de un grupo social sobre la entera sociedad nacional ejercida a trav\u00e9s de las organizaciones as\u00ed llamadas privadas, como la iglesia, los sindicatos, las escuelas, etc.) y, precisamente, en la sociedad civil especialmente operan los intelectuales\u00bb. Aqu\u00ed se notan algunas concesiones residuales a los enunciados intelectualistas de Croce sobre la sociedad civil. Pero ya no advertimos concesiones sobre el primado de los intelectuales, ni reencontramos un presunto rol privilegiado suyo en la sociedad civil cuando rastreamos los principales pasajes de los Cuadernos sobre el asunto. Se han se\u00f1alado al menos una decena de pasajes en los que el adjetivo pol\u00edtica acompa\u00f1a el concepto de hegemon\u00eda (y otros en los cuales la expresi\u00f3n \u00abaparato hegem\u00f3nico\u00bb se relaciona con el \u00abaparato estatal\u00bb).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En un p\u00e1rrafo Gramsci afirma que \u00ablos tres poderes son tambi\u00e9n \u00f3rganos de la hegemon\u00eda pol\u00edtica, pero en diversa medida: 1) Parlamento, 2) Magistratura, 3) Gobierno\u00bb (T 3:67 B). Las ideolog\u00edas de las que trata en un cuaderno, devienen ideolog\u00edas hechas \u00abpartido\u00bb cuando las rehace en otro, donde, al confrontar la guerra de posiciones con la guerra de movimientos sostiene que prevalec\u00eda esta \u00faltima cuando \u00abno exist\u00edan todav\u00eda los grandes partidos pol\u00edticos de masa ni los grandes sindicatos\u00bb. Es llamativo que en este p\u00e1rrafo reelaborado diga que la guerra de movimientos prevalec\u00eda en el Occidente del 1800 porque entonces se manten\u00eda un \u00abaparato estatal relativamente poco desarrollado y mayor autonom\u00eda de la sociedad civil\u00bb (T 5:22 C). Llamativo, por cuanto sabemos que para Gramsci la guerra de movimientos presupon\u00eda en cambio una relaci\u00f3n inversa en Oriente. De ah\u00ed se deduce que el paso a la guerra de posiciones se produce no cuando existe \u00abmayor autonom\u00eda de la sociedad civil\u00bb, sino cuando aparece un mayor equilibrio dial\u00e9ctico entre aparato estatal y sociedad civil.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A pesar de algunas expresiones discordantes datadas con anterioridad a 1932, no hay una r\u00edgida ni siquiera \u00aborg\u00e1nica\u00bb divisi\u00f3n de tareas entre Estado y la sociedad civil (seg\u00fan el esquema m\u00e1s bien rudimentario: Estado = coerci\u00f3n, sociedad civil = hegemon\u00eda); hay un asumir de nuevas tareas (hegem\u00f3nicas) por parte del Estado que hace frente a aqu\u00e9llas tareas precisamente \u00aba trav\u00e9s\u00bb de la sociedad civil. En marzo-agosto 1931 escribe que un Estado que en su fase m\u00e1s elemental, como mero \u00abEstado pol\u00edtico\u00bb (la f\u00f3rmula est\u00e1 ya en Marx) s\u00f3lo hab\u00eda operado con poderes coercitivos, ahora hace de la coerci\u00f3n nada m\u00e1s que una armadura con la cual la misma hegemon\u00eda est\u00e1 \u00abacorazada\u00bb (T 3:76 B). El Estado se vale de la sociedad civil como del lugar donde son m\u00e1s espec\u00edficamente ejercidas las funciones de hegemon\u00eda, y confiere una nueva y m\u00e1s articulada impronta tambi\u00e9n a sus anteriores tareas de coerci\u00f3n. Son sintom\u00e1ticas al respecto las modificaciones que en mayo (o poco despu\u00e9s) de 1932 son aportadas a la primera redacci\u00f3n (de noviembre de 1930). En el primer texto sociedad civil y Estado son \u00abdos tipos de organizaci\u00f3n social\u00bb (T 2:188 A), pero en el texto reescrito son \u00abdos grandes \u2018planos\u2019 superestructurales\u00bb (T 4:357 C). En el texto A la distinci\u00f3n es entre \u00aborganizaciones privadas de la sociedad\u00bb y \u00abEstado\u00bb, pero en el texto C es entre \u00aborganismos vulgarmente llamados \u2018privados\u2019\u00bb y \u00abmando que se expresa en el Estado y en el gobierno \u2018jur\u00eddico\u2019\u00bb. En el texto A el Estado es simplemente \u00abaparato de coerci\u00f3n\u00bb pero en el texto C deviene \u00abaparato de coerci\u00f3n estatal que asegura \u2018legalmente\u2019 la disciplina\u00bb. El agregado de las palabras jur\u00eddico y legalmente (aunque sea entre comillas) confiere un contenido distinto a la funci\u00f3n de coerci\u00f3n y establece un m\u00e1s funcional enlace entre dominio y hegemon\u00eda en el Estado (ahora) visiblemente ampliado. \u00bfAlthusser interpreta mal a Gramsci? Ciertamente fuerza su pensamiento, casi como si la hegemon\u00eda fuese solo el veh\u00edculo de una coerci\u00f3n estatal m\u00e1s capilar y m\u00e1s sutil y, entonces -observa Coutinho- excluye la posibilidad de una contra-hegemon\u00eda de las clases subalternas, pero en compensaci\u00f3n enfoca un hecho innegable: en Gramsci los \u00abaparatos\u00bb hegem\u00f3nicos\u00bb, o \u00abideol\u00f3gicos\u00bb son \u00abde Estado\u00bb, o sea ellos son parte integrante y constitutiva de todo el Estado ampliado, y no de la sociedad civil solamente.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando Gramsci enuncia expl\u00edcitamente el principio ya citado de una \u00abelaboraci\u00f3n superior de la estructura en la superestructura\u00bb, esboza su dial\u00e9ctica de los distintos en virtud de la cual la superestructura puede incorporar una estructura, por as\u00ed decir \u00absuperestructuralizada\u00bb. Ello sucede precisamente, de modo ejemplar, cuando la \u00absociedad econ\u00f3mica\u00bb (como estructura) se hace Estado o, mejor, cuando el Estado la subsume trasmut\u00e1ndola en un momento interno suyo que, como (superestructural) \u00absociedad civil\u00bb se coloca en una relaci\u00f3n de \u00abidentidad-distinci\u00f3n\u00bb con el Estado mismo: \u00abentre sociedad pol\u00edtica y sociedad civil\u00bb, la identidad es \u00aborg\u00e1nica\u00bb y concretamente hist\u00f3rica, en tanto que la distinci\u00f3n es s\u00f3lo \u00abmetodol\u00f3gica\u00bb (T 5:41 C), o sea, es el resultado de una abstracci\u00f3n l\u00f3gica con funci\u00f3n heur\u00edstica: aqu\u00ed Gramsci tiene en mente tambi\u00e9n la definici\u00f3n crociana de la filosof\u00eda como \u00abmetodolog\u00eda de la historia\u00bb. En su muy conocida interpretaci\u00f3n de Gramsci, Bobbio no aprehende que la sociedad civil es, precisamente, estructura \u00absuperestructuralizada\u00bb, o sea, es estructura en su devenir superestructura o en su hacerse estructura interna a la superestructura, siendo, por ello, solo met\u00f3dicamente diferenciable de la superestructura tout court que es el Estado. En m\u00e9rito a la distinci\u00f3n met\u00f3dica conviene quiz\u00e1 aproximarse a los lugares en que Gramsci escribe (fines de 1930, inicios de 1931) que la distinci\u00f3n entre estructura y superestructura es \u00abmeramente didasc\u00e1lica, porque las fuerzas materiales no ser\u00edan concebibles hist\u00f3ricamente sin forma y las ideolog\u00edas ser\u00edan caprichos individuales sin las fuerzas materiales (T 3:160 B). Quiz\u00e1 Gramsci no excluya que la relaci\u00f3n entre estructura y superestructura pueda (metaf\u00f3ricamente) definirse \u00abarquitect\u00f3nicamente\u00bb, esto es que la estructura sea el fundamento general (en sentido abstracto = metodol\u00f3gico), a diferencia de todo el desenvolvimiento hist\u00f3rico real (por lo tanto, concreto = org\u00e1nico), caracterizada por la \u00abreciprocidad\u00bb entre estructura y superestructura. En el cuaderno de febrero de 1931 est\u00e1 se\u00f1alada la \u00abdificultad de identificar una y otra vez, est\u00e1ticamente (como imagen fotogr\u00e1fica instant\u00e1nea) la estructura\u00bb y se precisa que \u00abno se considera lo suficiente que muchos actos pol\u00edticos se deben a necesidades internas de car\u00e1cter organizativo, o sea vinculadas a la necesidad de dar una coherencia a un partido, a un grupo, a una sociedad\u00bb (T 3:162 B). De la \u00abreciprocidad necesaria entre estructura y superestructuras (reciprocidad que es precisamente el proceso dial\u00e9ctico real)\u00bb discurre en diciembre de 1931 con el t\u00edtulo de \u00abEstructura y superestructuras\u00bb (T 3:309 B).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Cuando Gramsci escribe que la actividad pol\u00edtica es \u00abel primer momento o primer grado, el momento en que la superestructura est\u00e1 todav\u00eda en la fase inmediata de simple afirmaci\u00f3n voluntaria, indistinta y elemental\u00bb (T 5:24 C) no pretende devaluar la actividad pol\u00edtica, sino aludir a la \u00abelementalidad\u00bb moderna como grado o momento del Estado ampliado. El efectivamente asume la unidad org\u00e1nica entre estructura y superestructura redefiniendo el concepto soreliano de bloque hist\u00f3rico de modo que el pasaje de una fase econ\u00f3mico-corporativa a la fase \u00e9tico-pol\u00edtica devenga el nexo entre momento econ\u00f3mico-corporativo y momento \u00e9tico-pol\u00edtico de un mismo bloque hist\u00f3rico. En el bloque, en efecto, debido a la unidad org\u00e1nica entre estructura y superestructuras, la estructura puede representarse como un grado o, precisamente, un momento de las superestructuras. La dial\u00e9ctica hist\u00f3rica abstracto-concreta de Gramsci, deja a sus espaldas no solamente la versi\u00f3n monista (seg\u00fan la cual la superestructura ser\u00eda un simple reflejo de la estructura), sino tambi\u00e9n la versi\u00f3n dualista que postular\u00eda una separaci\u00f3n real y emp\u00edricamente verificable entre los dos elementos, aunque admitiendo su acci\u00f3n rec\u00edproca, o su condicionamiento rec\u00edproco. Norberto Bobbio, afirmando que \u00abla dial\u00e9ctica es tema central para el estudio del marxismo te\u00f3rico\u00bb y que Gramsci le asigna \u00abuna importancia fundamental\u00bb, se\u00f1ala en los Cuadernos tres significados del t\u00e9rmino. El mas frecuente e importante se refiere al \u00abproceso tesis-ant\u00edtesis-s\u00edntesis\u00bb: ejemplo t\u00edpico, el traspaso de una formaci\u00f3n social a la siguiente. Un segundo significado es el de \u00abacci\u00f3n rec\u00edproca\u00bb, ejemplificable con la relaci\u00f3n hombre-naturaleza y teor\u00eda-pr\u00e1ctica. Pero Bobbio desprende que la segunda dial\u00e9ctica impl\u00edcitamente desmiente a la primera. Yo retengo en cambio que incluso en la dial\u00e9ctica de Bobbio reconvertida en \u00abacci\u00f3n rec\u00edproca\u00bb hay una peculiar relaci\u00f3n entre \u00abtesis\u00bb, \u00abant\u00edtesis\u00bb y doble \u00abs\u00edntesis\u00bb. Lo estatal es, en efecto, una \u00abnegaci\u00f3n\u00bb de lo social, pero incorporando lo \u00faltimo en la forma de sociedad civil puede proponerse como \u00abs\u00edntesis\u00bb: como conservaci\u00f3n-superaci\u00f3n de la sociedad econ\u00f3mica. Y rec\u00edprocamente, lo social puede incorporar a su vez caracteres pol\u00edtico-estatales y, por tanto, desplegarse como s\u00edntesis \u00e9l mismo. Un corolario impl\u00edcito en la nueva relaci\u00f3n que Gramsci indica entre estructura y superestructuras, dial\u00e9ctica y no mec\u00e1nicamente determinista, y en el concepto de una estructura \u00absuperestructuralizada\u00bb o viceversa, es el reconocimiento de la posibilidad de esbozar un desenvolvimiento hist\u00f3rico relativamente aut\u00f3nomo, no solo (como pretend\u00eda la tradici\u00f3n marxista) de la estructura econ\u00f3mico-social, sino tambi\u00e9n de los modos y de las formas superestructura les. \u00bfQu\u00e9 otra cosa significa, en efecto, el prop\u00f3sito gramsciano de esbozar, por ejemplo, una historia de los intelectuales (o de la literatura popular, etc\u00e9tera)? Claro que una historia de la cultura o de los intelectuales es posible a condici\u00f3n de que no se olvide la relatividad de su autonom\u00eda.<\/p>\n<p align=\"CENTER\"><i>Publicado en: <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/\">www.rebelion.org<\/a><\/i><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>l. 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