{"id":18317,"date":"2025-08-10T08:07:37","date_gmt":"2025-08-10T07:07:37","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18317"},"modified":"2025-08-10T08:07:37","modified_gmt":"2025-08-10T07:07:37","slug":"la-filosofia-jesuita-de-la-libertad-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18317","title":{"rendered":"La filosof\u00eda jesuita de la libertad humana"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00abUna nueva luz brota ante los ojos de nuestras mentes\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>Para Miriam<\/i><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Y el Dios de paz que resucit\u00f3 de los muertos a nuestro<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Se\u00f1or Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">buena para que hag\u00e1is su voluntad, haciendo \u00e9l en<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">vosotros lo que es agradable delante de \u00e9l.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">\u2014Hebreos 13:20-21<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Porque el hado m\u00e1s esquivo,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">la inclinaci\u00f3n m\u00e1s violenta,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">el planeta m\u00e1s imp\u00edo,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">s\u00f3lo el albedr\u00edo inclinan,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">no fuerzan el albedr\u00edo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">\u2014<i>La vida es sue\u00f1o<\/i>, Calder\u00f3n de la Barca<\/span><\/p>\n<p><b>I. <\/b>En sus <i>Comentarios<\/i> <i>a la<\/i> <i>Metaf\u00edsica de Arist\u00f3teles<\/i>, el jesuita portugu\u00e9s Pedro da Fonseca (1528-1599) asegura haber resuelto el eterno problema de la conciliaci\u00f3n de la libertad humana con la divina providencia: \u00bfC\u00f3mo puede Dios conocer el futuro con certeza sin violar la libertad humana o tornarla ilusoria?, \u00bfPoseen los hombres verdadera libertad de decisi\u00f3n y dominio sobre sus acciones si Dios es omnipotente?<\/p>\n<p>Como afirma alg\u00fan estudioso, ya San Agust\u00edn (354-430) dej\u00f3 este misterio sin resolver. San Tom\u00e1s de Aquino (1224-1274), te\u00f3logo un\u00edvoco de la Iglesia cat\u00f3lica, fue conciliador: la libertad humana, en su m\u00e1xima perfecci\u00f3n, consiste, como declara Hebreos 13:20-21, en dejarse mover por Dios y hacer su voluntad. La libertad humana no se fundamenta en una naturaleza humana aut\u00f3noma, sino en la gracia divina recibida que mueve hacia el bien. Mart\u00edn Lutero (1483-1546), en su obra sobre el siervo albedr\u00edo (<i>De servo arbitrio, <\/i>1525), simplifica la cuesti\u00f3n y responde que la libertad humana no es en absoluto real, pues el hombre siempre es movido por la gracia de Dios o por la maldad del diablo, sin espacio humano para deliberar ni decidir.<\/p>\n<p>Los jesuitas no tuvieron suficiente con este angosto paisaje mental, hecho que les vali\u00f3 la acusaci\u00f3n constante de estar rompiendo con algo; la acusaci\u00f3n de estar creando una libertad humana demasiado robusta, a costa de empeque\u00f1ecer la omnipotencia divina. Y, sobre todo, la acusaci\u00f3n de estar comenzando a comprender la acci\u00f3n divina sobre el hombre como una coacci\u00f3n, y no como la perfecci\u00f3n suprema de la criatura.<\/p>\n<p>Este cambio fue calificado por el jesuita Fonseca como una <i>nova lux <\/i>que brota ante los ojos de nuestras mentes. Sin embargo, Fonseca crey\u00f3 tambi\u00e9n que sus nuevas ideas no eran compatibles con la ortodoxia escol\u00e1stica, por lo que no las public\u00f3 por escrito.<\/p>\n<p><b>II. <\/b>El disc\u00edpulo y compa\u00f1ero de Fonseca, Luis de Molina (1535-1600), s\u00ed las public\u00f3. En 1589, tras un a\u00f1o de revisiones por parte de la Inquisici\u00f3n, aparece su pol\u00e9mica obra <i>Concordia del libre albedr\u00edo con los dones de la gracia<\/i>\u2014traducida hoy al espa\u00f1ol por Juan Antonio Hevia Echevarr\u00eda para la editorial Pentalfa. La <i>Concordia<\/i> de Molina se fundamenta sobre los siguientes pilares metaf\u00edsico-teol\u00f3gicos:<\/p>\n<ol type=\"a\">\n<li>Una concepci\u00f3n robusta de la libertad humana. La voluntad humana posee libre albedr\u00edo o poder de decisi\u00f3n total, ejerce dominio sobre su acci\u00f3n en todo momento, puede obrar o no obrar ante cada situaci\u00f3n posible. Sus actos son auto-causados y no movidos por ning\u00fan otro agente, son procesos llevados a cabo enteramente por el sujeto que act\u00faa. Estas ideas, de ra\u00edz franciscana, fueron acusadas de asemejarse demasiado a la herej\u00eda pelagiana, ya que parecen afirmar que el hombre, por naturaleza, puede actuar solo y bien.<\/li>\n<li>Concurso simult\u00e1neo de Dios con el ser humano. Cuando el hombre act\u00faa, este no ha recibido previamente una influencia divina que lo mueva en una cierta direcci\u00f3n. Dios coopera con el hombre libre simult\u00e1neamente a su acci\u00f3n, ayud\u00e1ndole pero no movi\u00e9ndole con anterioridad ni marc\u00e1ndole el camino.<\/li>\n<li>Dios posee un nuevo tipo de conocimiento del futuro, no ideado por ninguno de los Padres de la Iglesia, llamado <i>scientia media<\/i>. Mediante la ciencia media, Dios conoce todas las posibles acciones que los seres humanos, libremente, har\u00e1n o no har\u00e1n en todas las situaciones posibles. Partiendo de este conocimiento y maniobrando con \u00e9l, Dios organiza los destinos del mundo. La ciencia media le vali\u00f3 a Molina la acusaci\u00f3n de creer en un Dios que va por detr\u00e1s de los seres humanos, adapt\u00e1ndose a sus decisiones y acciones libres.<\/li>\n<li>La salvaci\u00f3n o la condena de los seres humanos se produce tras conocer sus m\u00e9ritos. Es decir: Dios, al conocer las acciones que las criaturas libremente realizar\u00e1n durante sus vidas, las salva o las condena. \u00bfQu\u00e9 clase de Dios salvar\u00eda o condenar\u00eda a los hombres aleatoriamente y antes de conocer sus acciones?, se pregunta Molina. Esta cuesti\u00f3n, por supuesto, mereci\u00f3 una nueva acusaci\u00f3n de pelagianismo, ya que el monje Pelagio, declarado ya hereje en el siglo V, defendi\u00f3 que los hombres se salvan o se condenan solo por sus propias acciones y no por gratuita elecci\u00f3n divina.<\/li>\n<\/ol>\n<p>El sistema de Luis de Molina fue denunciado repetidamente por los dominicos, erigidos en guardianes fieles de la tradici\u00f3n de Tom\u00e1s de Aquino y en perros de la Inquisici\u00f3n, tal como ellos mismos se declaraban: \u00abque no solamente tienen que ladrar sino morder\u00bb. Actualmente, sin embargo, los historiadores de la filosof\u00eda consideran tambi\u00e9n innovaciones hist\u00f3ricas las doctrinas que en el siglo XVI los dominicos consideraron ser plenamente ortodoxas.<\/p>\n<p><b>III. <\/b>Desde la publicaci\u00f3n de la <i>Concordia <\/i>en 1589 y hasta 1597, se suceden en Espa\u00f1a numerosas denuncias a la Inquisici\u00f3n y debates p\u00fablicos contra las ideas de Molina. Entre 1598 y 1607 la pol\u00e9mica escala hasta Roma, donde el Papa convoca un tribunal especial, la <i>Congregatio de Auxiliis<\/i>, con el fin de examinar la obra de Molina. Tras un sinf\u00edn de sesiones, la muerte de varios Papas y la aparente ausencia de actas que favoreciesen a Molina, el Papa Paulo V cierra la controversia bruscamente, sin declarar ganadora a ninguna de las partes implicadas y mandando silencio permanente sobre la cuesti\u00f3n. Es posible que este repentino cierre se debiese no a cuestiones doctrinales sino a una deuda pol\u00edtica del Papado con los jesuitas. Tras graves conflictos en Venecia, los jesuitas fueron expulsados irreversiblemente por haber apoyado al Papa y no a la Seren\u00edsima Rep\u00fablica. M\u00e1s de medio siglo de trabajo religioso por parte de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en Venecia se perdi\u00f3 dram\u00e1ticamente. Aunque las ideas del jesuita Luis de Molina hab\u00edan sido consideradas her\u00e9ticas sistem\u00e1ticamente durante los veinte a\u00f1os que duraba ya la controversia, el Papa no dese\u00f3 infligir un mayor da\u00f1o a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y cerr\u00f3 la disputa en tablas y voto de silencio. La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas era, adem\u00e1s, una orden religiosa demasiado importante en el mundo como para abrir hostilidades contra ella.<\/p>\n<p>Los historiadores contrarios a las ideas de Molina\u2014los que defienden que el ala dominica deber\u00eda haber ganado la disputa\u2014 piensan que se trat\u00f3 de un cierre en falso de la controversia, y que los jesuitas hicieron uso de artima\u00f1as pol\u00edticas cuando en realidad se trataba de argumentos teol\u00f3gicos e ideas sagradas. Lo cierto es que el cierre de la controversia parece dar la raz\u00f3n a Luis de Molina: la acci\u00f3n humana terrenal, voluntaria, tenaz, mueve los destinos del mundo.<\/p>\n<p>Se dice que ante el inesperado resultado de la controversia, los jesuitas, que se hab\u00edan visto perdedores durante muchos a\u00f1os, quemaron petardos, organizaron novilladas y escribieron en las paredes de Salamanca \u00ab<i>Molina victor<\/i>\u00bb. Molina llevaba siete a\u00f1os muerto.<\/p>\n<p><b>IV. <\/b>Aunque los jesuitas defendieron p\u00fablicamente a su camarada Luis de Molina frente a los dominicos, fueron promoviendo una marginaci\u00f3n discreta y progresiva de la doctrina molinista en el seno de la Compa\u00f1\u00eda. En la Congregaci\u00f3n de 1594, ordenaron un regreso a la doctrina de Tom\u00e1s de Aquino y el cese de las nuevas ideas que surg\u00edan sin cesar dentro de la orden. Asimismo, su <i>Ratio studiorum <\/i>de 1599 proclamaba a Aquino te\u00f3logo de cabecera de la orden.<\/p>\n<p>Luis de Molina, alegando faltarle los dientes y comer con enc\u00edas sangrientas, declin\u00f3 viajar personalmente a Roma en 1598 para defender su propia obra y deleg\u00f3 su defensa en otros muchos jesuitas entre los cuales estaban Francisco Su\u00e1rez y Roberto Belarmino. Estos otros jesuitas suavizaron discretamente la doctrina molinista y crearon una nueva propuesta, m\u00e1s digerible, llamada congruismo, que se convertir\u00eda en doctrina oficial de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas muy pocos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Las modificaciones fundamentales que marcan el paso del molinismo al congruismo tienen que ver con los puntos b) el concurso simult\u00e1neo y d) la salvaci\u00f3n por m\u00e9ritos, de la anterior lista sobre los fundamentos de la <i>Concordia <\/i>de Molina. Pero la m\u00e1s sangrante es la que afecta a d). Para los congruistas, que deseaban sortear la herej\u00eda pelagiana, Dios salva y condena a los hombres <i>ante praevisa merita<\/i>, es decir, antes de conocer sus acciones y m\u00e9ritos. Por qu\u00e9 Dios elige gratuitamente y <i>a priori <\/i>a unos hombres sobre los otros es un misterio para nosotros. De este modo, los congruistas preservan la incontestable preeminencia de Dios sobre las criaturas.<\/p>\n<p><b>V. <\/b>Concesiones y forcejeos teol\u00f3gicos al margen, el r\u00edo revuelto de la controversia <i>de auxiliis <\/i>llev\u00f3 al jesuita Francisco Su\u00e1rez a materializar una nueva y meticulosa filosof\u00eda sobre el hacer humano, hondamente influyente para la historia posterior del pensamiento occidental. La obra maestra del teatro barroco espa\u00f1ol, <i>La vida es sue\u00f1o<\/i>, de Pedro Calder\u00f3n de la Barca\u2014autor de s\u00f3lida formaci\u00f3n jesuita\u2014, elabora esta misma pol\u00e9mica. El libre albedr\u00edo de Segismundo, en \u00faltima instancia, sale vencedor frente a las creencias en un destino predeterminado que defiende su padre, el rey Basilio. Las ramificaciones de la filosof\u00eda suarista alcanzan tambi\u00e9n la gran filosof\u00eda idealista alemana. Las <i>Disputaciones metaf\u00edsicas <\/i>de Su\u00e1rez fueron el corpus escol\u00e1stico que nutri\u00f3 a los seminarios luteranos \u2014por parad\u00f3jico que esto pueda parecer\u2014 en los que se formaron los maestros de la filosof\u00eda cl\u00e1sica alemana. Hegel, en muchas ocasiones, sin saberlo, enlaza con la escol\u00e1stica cat\u00f3lica espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>En su libro <i>Introducci\u00f3<\/i><i>n al cristianismo<\/i>, Joseph Ratzinger sit\u00faa el lema <i>verum ipsum factum<\/i>, de Giambattista Vico, como el punto de partida del esp\u00edritu moderno, caracterizado por el voluntarismo humano. Vico, en su autobiograf\u00eda, confiesa que escribi\u00f3 la <i>Scienza Nuova<\/i> (1725), donde se encuentra tan c\u00e9lebre afirmaci\u00f3n, despu\u00e9s de haber le\u00eddo las <i>Disputationes Metaphysicae<\/i> (1597) de Francisco Su\u00e1rez \u2014\u00abil Vico si chiude un anno a casa a studiare sul Su\u00e1rez\u00bb. Seg\u00fan Vico, la verdad no debe localizarse en ning\u00fan otro lugar que en el campo de la acci\u00f3n, cuesti\u00f3n que Ratzinger parece lamentar. No es casualidad, pues, que multitud de estudiosos hayan afirmado que Francisco Su\u00e1rez desarrolla los fundamentos de un ser humano que act\u00faa libremente y de forma aut\u00f3noma.<\/p>\n<p><b>VI. <\/b>Para empezar, Su\u00e1rez entiende la libertad humana como <i>indiferencia<\/i>. Esto implica que la voluntad no se vea necesariamente atra\u00edda por ning\u00fan objeto en particular, hecho que da espacio a la deliberaci\u00f3n: \u00abEl ser humano es libre porque puede elegir esto o aquello,\u00bb escribe Su\u00e1rez (DA XII.2.9). En el cielo, cuando Dios sea visto claramente, la voluntad humana se ver\u00e1 necesariamente atra\u00edda hacia \u00c9l; en tal caso, seg\u00fan Su\u00e1rez, la voluntad humana no ser\u00e1 ya libre (DM XIX.3.9; DA XII.2.3).<\/p>\n<p>Su\u00e1rez propone una indiferencia de la voluntad entendida como poder activo (DM XIX.2.11) \u2014una mano, por contra, es pasivamente indiferente, ya que <i>se deja mover<\/i> hacia cualquier lugar. Seg\u00fan Su\u00e1rez, una facultad que es activamente indiferente puede, por su propio poder intr\u00ednseco, determinarse a actuar sin que otro la mueva a ello. La voluntad posee, as\u00ed, libertad y dominio sobre sus operaciones y actos (DA XII.2.7). Este dominio o se\u00f1or\u00edo sobre los propios actos hace al ser humano, seg\u00fan Su\u00e1rez, a imagen de Dios (DA XII.2.8).<\/p>\n<p>Puede rastrearse en estas ideas la influencia del franciscano Duns Escoto (1266-1308). En di\u00e1logo con Arist\u00f3teles, Escoto llama poderes o potencias irracionales aquellos que no pueden controlar el ejercicio de su acci\u00f3n (como por ejemplo el fuego) y llama poderes racionales aquellos que s\u00ed ejercen pleno dominio sobre su hacer: b\u00e1sicamente, la voluntad humana. Resulta de un gran inter\u00e9s que Escoto localizase la racionalidad precisamente en el ejercicio de la voluntad y no en el puro pensamiento. Al parecer, Escoto conced\u00eda una importancia definitiva a la acci\u00f3n sobre la pura intelecci\u00f3n, ya que la verdad se da en el terreno de la acci\u00f3n en el mundo y no en el de la relaci\u00f3n subjetiva con los propios objetos mentales (<i>Quaestiones in Aristotelis Metaphysicam <\/i>2, I.9.14.30). Para Escoto, parece que el terreno en el que se juega el devenir de la realidad es el de la acci\u00f3n, el de la interacci\u00f3n del sujeto racional con el mundo, donde los seres humanos se caracterizan por obrar voluntaria y libremente.<\/p>\n<p><b>VII. <\/b>Su\u00e1rez se opone a quienes creen que la voluntad \u00absiempre elige aquello que el entendimiento juzga mejor\u00bb (DA XII.2.10). Su\u00e1rez expone que se trata de una experiencia com\u00fan el que podamos actuar de muy distintos modos incluso despu\u00e9s de conocer lo mejor, o los castigos o recompensas de nuestras posibles acciones. Parece, pues, que la voluntad manda sobre el intelecto, y que elegimos obrar de un determinado modo \u00absimplemente porque queremos\u00bb (DM XIX.2.15) y no porque nuestro razonamiento nos incline irremediablemente hacia algo.<\/p>\n<p>Subordinar la voluntad al intelecto, seg\u00fan Su\u00e1rez, convierte la voluntad en algo pasivamente indiferente, cosa que hicieron Lutero y los dominicos del siglo XVI. Ambos cre\u00edan que, en un principio, los seres humanos est\u00e1n naturalmente dispuestos de manera indiferente hacia A o B, hasta que Dios los mueve a elegir A o B, influenciando primero al entendimiento humano, que a su vez mueve inevitablemente a la voluntad. Para los dominicos del siglo XVI, este modelo no vulneraba la libertad humana, porque no hab\u00eda contradicci\u00f3n entre ser libre y ser movido por Dios hacia el bien. Lo que Su\u00e1rez revela es que el sentido mismo de la libertad humana est\u00e1 cambiando.<\/p>\n<p>Si para Su\u00e1rez la voluntad no obedece necesariamente a lo que el entendimiento se\u00f1ala como mejor, cabe preguntarse si la voluntad opera entonces ciegamente, al azar, caprichosamente. La respuesta de Su\u00e1rez es un rotundo no: la voluntad act\u00faa por supuesto en coordinaci\u00f3n con el entendimiento, pero no dominada por \u00e9l. El entendimiento presenta posibles v\u00edas de acci\u00f3n a la voluntad, y la voluntad delibera y elige libremente. En lugar de una relaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n de la voluntad al entendimiento, Su\u00e1rez propone una <i>sympathia potentiarum<\/i> o simpat\u00eda natural entre ambas facultades, puesto que residen en una misma alma (DM XVIII.2.1).<\/p>\n<p><b>VIII. <\/b>Su\u00e1rez cuestion\u00f3 tambi\u00e9n la opini\u00f3n ampliamente difundida, can\u00f3nica, seg\u00fan la cual las criaturas humanas son instrumentos de Dios. Contrariamente, Su\u00e1rez afirm\u00f3 que \u00abla voluntad es el primer motor y el primer principio de las acciones humanas\u00bb (DA XIII.1.10).<\/p>\n<p>En el centro de la antropolog\u00eda suarista, tal y como afirma el profesor Jean-Paul Coujou, reside una convicci\u00f3n: aquello que define la especie humana es la experiencia de libertad y autodeterminaci\u00f3n. Desde esta perspectiva, la comunidad humana emerge como la expresi\u00f3n de la voluntad libre y de la auto-creaci\u00f3n temporal, hist\u00f3rica, de costumbres, tradiciones y culturas.<\/p>\n<p>No por casualidad, Su\u00e1rez teoriz\u00f3 sobre el libre albedr\u00edo humano desde una encrucijada hist\u00f3rica decisiva y abierta al cambio. Lo hizo en pleno despliegue de la larga y tortuosa disputa <i>de auxiliis<\/i>. Lo hizo tambi\u00e9n en la estela de la Escuela de Salamanca, en la que su fundador, Francisco de Vitoria (1483-1546), defendi\u00f3 la libertad y la racionalidad humana de las culturas americanas \u2014en el pr\u00f3ximo a\u00f1o 2026 se celebra el 500 aniversario del nacimiento de esta Escuela con un gran congreso en dicha localidad. Lo hizo desde el esp\u00edritu misional jesuita de los siglos XVI y XVII en China, Jap\u00f3n, \u00c1frica y Am\u00e9rica, basado en el mestizaje y el eclecticismo cultural, ejemplarmente pintado por el jesuita Andrea Pozzo en los frescos de la Iglesia de San Ignacio en Roma. Estas son las bases de aquella modernidad posible, alternativa a la modernidad capitalista realmente existente, que Bol\u00edvar Echeverr\u00eda, influenciado justamente por los jesuitas, entrevi\u00f3 en el barroco hispanoamericano.<\/p>\n<p>*Las siglas DM hacen referencia a la obra de Francisco Su\u00e1rez <i>Disputationes Metaphysicae<\/i>; las siglas DA hacen referencia al comentario de Su\u00e1rez al <i>De Anima <\/i>de Arist\u00f3teles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abUna nueva luz brota ante los ojos de nuestras mentes\u00bb Para Miriam Y el Dios de paz que resucit\u00f3 de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18318,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,17,1995],"tags":[],"class_list":["post-18317","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-historia","category-religion"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18317"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18317\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18321,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18317\/revisions\/18321"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18318"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}