{"id":18345,"date":"2025-08-20T05:00:08","date_gmt":"2025-08-20T04:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18345"},"modified":"2025-08-19T13:28:45","modified_gmt":"2025-08-19T12:28:45","slug":"saliendonos-del-guion-nuestra-vision-en-primera-fila-de-otra-historia-de-kerala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18345","title":{"rendered":"Sali\u00e9ndonos del guion: nuestra visi\u00f3n en primera fila de otra historia de Kerala"},"content":{"rendered":"<p><strong>El estado est\u00e1 lejos de ser perfecto. Pero ofrece un atisbo de c\u00f3mo podr\u00eda ser el mundo si se diera prioridad al bienestar humano en la vida cotidiana.<\/strong><\/p>\n<p>Al crecer en Uttar Pradesh y Bihar, la \u00fanica historia de Kerala que conoc\u00edamos era la de nuestros libros de cultura general. Era el estado con la tasa de alfabetizaci\u00f3n m\u00e1s alta, una proporci\u00f3n de g\u00e9nero equitativa y una capital cuyo nombre era muy dif\u00edcil de pronunciar.<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy en d\u00eda, gracias a una <a href=\"https:\/\/scroll.in\/reel\/1085138\/national-film-awards-12th-fail-named-best-feature-acting-nods-for-shah-rukh-khan-vikrant-massey\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">pel\u00edcula ganadora de un premio nacional<\/a>, en nuestro pa\u00eds se cuenta una historia muy diferente sobre Kerala. Una historia llena de reclutas del ISIS, yihad del amor y conversiones forzadas.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la verdadera?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s hay tantas historias sobre Kerala como personas que las cuentan.<\/p>\n<p>Como estudiantes migrantes que llevamos siete a\u00f1os viviendo en Thiruvananthapuram, esta es la que hemos decidido compartir.<\/p>\n<h3>Una vida digna<\/h3>\n<p>A menudo se dice que el Estado es m\u00e1s visible cuando no est\u00e1. \u00bfQui\u00e9n mejor para saberlo que dos estudiantes de doctorado del norte de la India, tra\u00eddos a Kerala por los extra\u00f1os designios de la vida?<\/p>\n<p>Kerala dista mucho de ser perfecta. Tiene sus propias jerarqu\u00edas, tensiones y exclusiones. Pero en nuestros a\u00f1os aqu\u00ed, hemos vislumbrado c\u00f3mo podr\u00eda ser el mundo cuando se da prioridad al bienestar humano, no solo en informes e \u00edndices, sino en las pr\u00e1cticas silenciosas de la vida cotidiana. Donde el derecho a una vida digna y placentera no est\u00e1 ligado \u00fanicamente a los ingresos de cada uno.<\/p>\n<p>Acostumbrados a valernos por nosotros mismos, desde la asistencia sanitaria hasta, en ocasiones, nuestra propia seguridad personal, no pudimos evitar quedarnos boquiabiertos ante las infraestructuras p\u00fablicas de aqu\u00ed. Procedentes de Bihar, ahora tristemente famoso por batir r\u00e9cords en derrumbes de puentes, hemos observado con incredulidad c\u00f3mo las carreteras de Kerala resisten algunas de las lluvias monz\u00f3nicas m\u00e1s intensas sin ceder ante los baches.<\/p>\n<p>Desde autobuses puntuales y espaciosos hasta trenes con vagones impecables y ambulatorios hospitalarios que funcionan a la perfecci\u00f3n, todo nos parec\u00eda una maravilla.<\/p>\n<p>Cuando una querida gata del campus enferm\u00f3 gravemente, nos sentimos impotentes. Nos dimos cuenta de que hab\u00eda una cl\u00ednica veterinaria p\u00fablica cerca, pero acudimos a ella con poca fe en el sistema y sin dinero en los bolsillos.<\/p>\n<p>Nuestra gata, que era medio callejera, recibi\u00f3 un tratamiento al que incluso los pacientes VIP de mi ciudad tienen dificultades para acceder. La derivaron de la cl\u00ednica al hospital veterinario del distrito y, finalmente, a un centro superespecializado. Le hicieron an\u00e1lisis de sangre, ecograf\u00edas, goteros y, finalmente, una operaci\u00f3n que le salv\u00f3 la vida. Todo ello casi sin coste alguno.<\/p>\n<p>Pero no solo nuestra gata recibi\u00f3 esta atenci\u00f3n especial. Durante la pandemia de COVID-19, ambos estuvimos en cuarentena preventiva tras regresar a nuestra instituci\u00f3n. En la mayor\u00eda de los estados, la prioridad segu\u00eda siendo garantizar los servicios b\u00e1sicos. En cambio, recibimos llamadas peri\u00f3dicas del departamento de salud de Kerala para comprobar no solo nuestra salud f\u00edsica, sino tambi\u00e9n nuestro bienestar mental, y nos ofrecieron concertar citas con psic\u00f3logos si lo necesit\u00e1bamos.<\/p>\n<p>En un momento en el que nosotros mismos nos olvidamos de nuestras necesidades emocionales, alguien al otro lado del tel\u00e9fono se acordaba de preguntarnos.<\/p>\n<p>Otra experiencia sorprendente para nosotros fue asistir a una reuni\u00f3n estatal previa al presupuesto abierta al p\u00fablico en general. El ministro de Finanzas del estado presentaba propuestas no solo a los bur\u00f3cratas, sino tambi\u00e9n a representantes de sindicatos de agricultores, sindicatos, asociaciones empresariales, acad\u00e9micos y otros.<\/p>\n<p>Desde los que elogiaban hasta los que criticaban duramente, todos ten\u00edan espacio. Nos sentamos en silencio al fondo, tratando desesperadamente de recordar qui\u00e9nes eran los ministros de Finanzas de nuestros estados.<\/p>\n<p>Kerala no hace alarde de su eficiencia. Pero durante nuestra estancia aqu\u00ed, hemos llegado a reconocer las muchas formas invisibles en que el estado hace su trabajo, y c\u00f3mo la gente aqu\u00ed no solo espera, sino que da por sentado que lo haga. El bienestar se considera un derecho, no un favor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Poco a poco nos hemos dado cuenta de que no siempre se necesita un nuevo plan o una inauguraci\u00f3n para sentir la presencia del estado. A veces, basta con que el autob\u00fas llegue a tiempo, que la carretera est\u00e9 en buen estado y que curen al gato.<\/p>\n<h3>Ocio para todos<\/h3>\n<p>En gran parte de la India, el ocio es un lujo reservado a determinadas clases sociales. Es algo que hay que ganarse, a menudo reservado a las clases medias y altas, y al que solo se accede a trav\u00e9s de espacios cerrados y costosas entradas. Pero en Kerala, el ocio parece estar m\u00e1s repartido. No se considera un respiro excepcional de la lucha por la supervivencia, sino parte del ritmo de la vida misma.<\/p>\n<p>Al acercarnos a una tienda de mascotas para comprar golosinas para nuestro gato, ya curado, nuestro conductor de auto tambi\u00e9n se uni\u00f3 a nosotros para comprar peces para su acuario. Un momento aparentemente normal, pero que nos record\u00f3 silenciosamente las profundas desigualdades de nuestro pa\u00eds. \u00bfEn qu\u00e9 parte de Uttar Pradesh tendr\u00eda un conductor de auto el tiempo, la tranquilidad y la holgura econ\u00f3mica para dedicarse a una afici\u00f3n como la acuariofilia?<\/p>\n<p>Cada tarde, cuando empieza a ponerse el sol, se desarrolla en silencio otro ritual profundamente malayali que hemos acogido con alegr\u00eda. A las 5 de la tarde, personas de todos los \u00e1mbitos de la vida comienzan a hacer cola en los innumerables puestos de t\u00e9 que salpican el paisaje de Kerala. Se disfruta de chaaya, kaapi y t\u00e9 con lim\u00f3n a precios econ\u00f3micos, acompa\u00f1ados de ulli vadas y parram puris, y de acalorados debates.<\/p>\n<p>Los trabajadores de la construcci\u00f3n y los profesionales de las tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n hacen cola en los mismos puestos. Las mujeres, aunque menos numerosas, tambi\u00e9n est\u00e1n presentes y no es raro encontrar un Jaguar junto a una motocicleta en la misma cola.<\/p>\n<p>En un pa\u00eds en el que los espacios de ocio y los placeres sencillos son cada vez m\u00e1s inasequibles, Kerala ofrece un modelo diferente. Uno en el que la alegr\u00eda no es un privilegio, sino parte del paisaje cotidiano.<\/p>\n<h3>Ecologismo cotidiano<\/h3>\n<p>Una de las bendiciones ocultas de vivir en Thiruvananthapuram es tener cerca las playas con bandera azul de Kovalam y Varkala. Sin embargo, cada vez que planeamos una excursi\u00f3n al mar, nos encontramos con el mismo dilema: \u00bfc\u00f3mo guardar la ropa mojada despu\u00e9s de ba\u00f1arnos?<\/p>\n<p>Las bolsas de pl\u00e1stico de un solo uso son tan raras en Kerala que es dif\u00edcil encontrar una, incluso si est\u00e1s dispuesto a pagar por ella. Los envoltorios de peri\u00f3dico, los sobres de papel marr\u00f3n y las siempre vers\u00e1tiles hojas de pl\u00e1tano suelen venir al rescate.<\/p>\n<p>Durante una visita a las famosas cataratas de Athirappilly, nuestras botellas de agua de pl\u00e1stico fueron etiquetadas a la entrada y revisadas de nuevo a la salida para asegurarse de que no se hab\u00edan tirado al bosque.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, los residuos no se consideran solo un problema personal, sino una responsabilidad compartida. Las normas de separaci\u00f3n de residuos se toman muy en serio, y el reciclaje y el compostaje son actividades dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p>En nuestro propio instituto, los pozos de compostaje generan biocombustible que ayuda a alimentar las cocinas. La idea de la sostenibilidad no se plantea como una tarea pesada, sino simplemente como una forma de vida.<\/p>\n<h3>Igualitarismo radical<\/h3>\n<p>En nuestro instituto, la se\u00f1ora que se encarga de la limpieza y la separaci\u00f3n de residuos llega en una moto, lleva guantes y a menudo comparte mesa con nosotros en la cantina, charlando entre bocado y bocado. Tiene una naturalidad cotidiana que sigue pareciendo radical a quienes crecimos en entornos profundamente marcados por el sistema de castas y las divisiones de clase.<\/p>\n<p>Este sentido de la dignidad se extiende por todo el estado, incluso a los trabajadores migrantes que constituyen la columna vertebral de la econom\u00eda de Kerala. El estado no se refiere a ellos como forasteros, sino como trabajadores invitados. En conversaciones con migrantes de Uttar Pradesh, Bihar y estados vecinos, hemos escuchado historias que nos han marcado: un dependiente de una tienda de cocos que gana 30 000 rupias al mes; un trabajador de un puesto de dosas cuyo jefe le da un mes de vacaciones pagadas y le paga los vuelos anuales a su pa\u00eds; un migrante bengal\u00ed emprendedor que empez\u00f3 como jornalero y ahora regenta un pr\u00f3spero puesto de comida en el que vende delicias bengal\u00edes.<\/p>\n<p>Son silenciosos recordatorios de c\u00f3mo puede ser el trabajo cuando la dignidad forma parte del d\u00eda a d\u00eda.<\/p>\n<p>El modelo de desarrollo de Kerala se ha debatido durante mucho tiempo en los c\u00edrculos acad\u00e9micos, pero su verdadero significado solo se puede comprender vivi\u00e9ndolo. De cerca y con el paso del tiempo. Especialmente despu\u00e9s de pasar gran parte de la vida en estados que suelen ocupar los \u00faltimos puestos en los indicadores de desarrollo.<\/p>\n<p>Al final, puede haber muchas historias de Kerala. Pero esta es la que nosotros hemos presenciado. Con curiosidad, con los ojos muy abiertos y desde la primera fila.<\/p>\n<p><em>Aishwarya Prakash y Rahul Kamal son investigadores del Centro de Estudios para el Desarrollo de Thiruvananthapuram.<\/em><\/p>\n<p>Fuente: <em>Scroll<\/em>, 11 de agosto de 2025, <a href=\"https:\/\/scroll.in\/article\/1085382\/going-off-script-our-front-row-view-of-another-kerala-story\">https:\/\/scroll.in\/article\/1085382\/going-off-script-our-front-row-view-of-another-kerala-story<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estado est\u00e1 lejos de ser perfecto. 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