{"id":18420,"date":"2025-09-08T05:00:43","date_gmt":"2025-09-08T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18420"},"modified":"2025-09-07T19:06:43","modified_gmt":"2025-09-07T18:06:43","slug":"las-innovaciones-de-engels-1885-1891-1895","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18420","title":{"rendered":"Las innovaciones de Engels: 1885, 1891, 1895"},"content":{"rendered":"<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>1. La rectificaci\u00f3n de 1885 y los juicios sobre el programa\u00a0de Clemenceau<\/strong><\/h4>\n<p>En dos ocasiones a mediados de la d\u00e9cada 1880-90, Engels vuelve a la \u00e9poca de la Liga de los comunistas y de la revoluci\u00f3n de 1848 en Alemania. Se trata de dos textos bastante cortos y ambos muy valiosos. El primero se titula\u00a0<em>Marx y la Nueva Gaceta Renana 1848-49<\/em>\u00a0y fue publicado el 13 de marzo de 1884 en el\u00a0<em>Sozial-Demokrat<\/em>. El segundo nos interesa a\u00fan m\u00e1s directamente: se trata de una introducci\u00f3n titulada\u00a0<em>Contribuci\u00f3n a la historia de la Liga de los Comunistas<\/em>,\u00a0fechada el 8 de octubre de 1885 y que Engels escribe para una reedici\u00f3n de la obra de Marx,\u00a0<em>Revelaciones sobre el proceso de los comunistas en Colonia<\/em>, cuya primera edici\u00f3n se remonta a 1853.<a><sup>[1]<\/sup><\/a>\u00a0Esta reedici\u00f3n conten\u00eda en un anexo la publicaci\u00f3n de un documento de un inter\u00e9s pol\u00edtico esencial acerca de las posiciones que adoptaron Marx y Engels en el curso del a\u00f1o 1850, despu\u00e9s del aplastamiento de la revoluci\u00f3n en Alemania. Se trata de la\u00a0<em>Circular del Comit\u00e9 Central a la Liga Comunista<\/em>, con fecha de marzo de 1850, enviada a todas las comunas de la organizaci\u00f3n comunista con vistas a la preparaci\u00f3n de la pr\u00f3xima explosi\u00f3n revolucionaria, considerada todav\u00eda inminente a principios del a\u00f1o 1850.<a><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0Es el texto de esta <em>Circular, <\/em>publicada de nuevo por Engels en 1885, el que incluye una nota en la cual \u00e9ste revisa completamente la tesis sostenida anteriormente por los dos amigos acerca de la centralizaci\u00f3n administrativa burocr\u00e1tica que habr\u00eda caracterizado el periodo de la Revoluci\u00f3n Francesa. La bien conocida tesis de Marx<a><sup>[3]<\/sup><\/a>, seg\u00fan la cual la revoluci\u00f3n francesa no habr\u00eda hecho m\u00e1s que prolongar la obra anterior de la monarqu\u00eda absoluta es rectificada de arriba abajo. No es la revoluci\u00f3n sino Bonaparte quien instaura formas de centralizaci\u00f3n burocr\u00e1tica. La tesis sobre la revoluci\u00f3n aceptada durante largo tiempo por Marx y Engels es una invenci\u00f3n de los historiadores liberales y bonapartistas. La 1\u00aa Rep\u00fablica en particular (pero la tesis incluye todo el periodo revolucionario) estaba sin duda centralizada, pero llev\u00f3 a cabo en el nivel local de los municipios, los distritos y los departamentos un sistema de auto\u00adgobierno o de autonom\u00eda administrativa absolutamente remarcable que Engels va a considerar pronto como un modelo. Se ve inmediatamente la importancia de esta rectificaci\u00f3n dada la esencia profunda del pensamiento pol\u00edtico de Marx y Engels en lo que se refiere a la existencia o no en un pa\u00eds de una maquinaria de estado civil y militar burocratizada. Existen rep\u00fablicas democr\u00e1ticas burocratizadas como la 3\u00aa Rep\u00fablica, que conserva el despotismo administrativo del Primer y el Segundo Imperio. Pero no era \u00e9ste el caso de la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa. No es hasta despu\u00e9s del golpe de estado del 18 Brumario de 1798 que el futuro emperador de los franceses suprime las libertades locales establecidas por los jacobinos y las reemplaza por el mandato prefectorial.<a><sup>[4]<\/sup><\/a>\u00a0Un pueblo que es mandado en la c\u00faspide por un emperador y en la base por los prefectos sufre la opresi\u00f3n de una maquinaria de estado burocr\u00e1tica que debe ser hecha a\u00f1icos por una revoluci\u00f3n. Es, por as\u00ed decirlo, una condici\u00f3n previa a cumplir para poder considerar cualquier paso al socialismo.<\/p>\n<p>Tal es la substancia de la rectificaci\u00f3n de 1885 y se ve r\u00e1pidamente porque le va tan bien el nombre de rectificaci\u00f3n y porqu\u00e9 podr\u00eda llam\u00e1rsele la segunda rectificaci\u00f3n. Es as\u00ed porque existe la costumbre de hablar de \u00abla rectificaci\u00f3n de 1872\u00bb a prop\u00f3sito del prefacio escrito por Marx y Engels para una edici\u00f3n alemana del <em>Manifiesto <\/em>en la cual declaran que, despu\u00e9s de la Comuna de Par\u00eds, es esencial precisar que la clase obrera no deber\u00eda contentarse con utilizar la maquinaria del Estado ya encontrada para llevar a buen t\u00e9rmino las tareas de la transformaci\u00f3n socialista, sino por el contrario hacer como los comuneros, que en el poco tiempo de que dispusieron emprendieron el llevar a cabo una forma pol\u00edtica nueva, \u00abla forma pol\u00edtica por fin encontrada\u00bb necesaria para la emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica del proletariado.<a><sup>[5]<\/sup><\/a>\u00a0De esta rectificaci\u00f3n de 1872 se concluye, podr\u00edamos decir, que \u00abla rep\u00fablica comunal\u00bb es la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado, si se entiende por \u00e9ste \u00faltima una serie de medidas coercitivas que arrebatan el capital a sus propietarios y lo transforman en propiedad de la sociedad. Pero si existen rep\u00fablicas democr\u00e1ticas no burocratizadas, como la 1\u00aa Rep\u00fablica francesa, se vislumbra un nuevo horizonte en materia de formas pol\u00edticas de la dictadura del proletariado: ya veremos como en el mismo a\u00f1o 1891, Engels escribe dos textos. En uno, el prefacio a la nueva edici\u00f3n de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>, defiende la idea de que la Comuna es la forma pol\u00edtica de la dictadura del proletariado. En el otro, la llamada\u00a0<em>Cr\u00edtica al programa de Erfurt<\/em>, sostiene que la rep\u00fablica democr\u00e1tica con autonom\u00eda local del tipo de la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa o la rep\u00fablica americana es la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado. Estos dos textos del mismo a\u00f1o no se contradicen en absoluto. En cierta forma, y en un punto esencial, dicen lo mismo: la necesidad de iniciar inmediatamente el poner t\u00e9rmino a la autonom\u00eda del Estado respecto a la sociedad. Todos los textos de Marx y Engels subrayan, en efecto, que el Estado, cualesquiera que sean las diversas formas de su g\u00e9nesis en condiciones hist\u00f3ricas determinadas, acaba por autonomizarse respecto a la sociedad. Al principio \u00f3rgano de la sociedad para servirla, se convierte as\u00ed en algo particular, m\u00e1s all\u00e1 y por encima de la sociedad, y cada vez m\u00e1s extra\u00f1o a ella. Dos esquemas te\u00f3ricos les sirven para pensar en el Estado, el de la alienaci\u00f3n pol\u00edtica (el convertirse en un extra\u00f1o de los \u00f3rganos de la sociedad respecto a ella) y el de la divisi\u00f3n de la sociedad en clases antag\u00f3nicas. Algunas veces parecen yuxtapuestos, pero Engels, precisamente en este periodo busca unificarlos.<\/p>\n<p>Consideremos un poco m\u00e1s de cerca esta rectificaci\u00f3n de 1885 que ha pasado hasta ahora casi desapercibida.<a><sup>[6]\u00a0<\/sup><\/a>Tiene lugar a prop\u00f3sito de la publicaci\u00f3n de una <em>Circular del Comit\u00e9 Central a la Liga Comunista<\/em>\u00a0fechada en marzo de 1850, una completa ilustraci\u00f3n de la t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n permanente que caracteriza la posici\u00f3n de Marx y Engels durante el movimiento revolucionario y posteriormente. La rectificaci\u00f3n examina la aplicaci\u00f3n de esta t\u00e1ctica en un momento en que la revoluci\u00f3n ha sufrido una primera derrota, pero cuando Marx y Engels consideran todav\u00eda una reanudaci\u00f3n el movimiento, una segunda etapa victoriosa de la revoluci\u00f3n, en Europa y Alemania. En el transcurso de la primera etapa la burgues\u00eda liberal ha traicionado y establecido una alianza con las fuerzas de la reacci\u00f3n feudal. Durante la pr\u00f3xima etapa, ser\u00e1 la peque\u00f1a burgues\u00eda democr\u00e1tica quien dominar\u00e1 y es por tanto en relaci\u00f3n a ella que los comunistas de la Liga definen su t\u00e1ctica de revoluci\u00f3n permanente. La preocupaci\u00f3n constante de la <em>Circular <\/em>es asegurar en todos los planos la autonom\u00eda del partido proletario en la revoluci\u00f3n permanente: autonom\u00eda ideol\u00f3gica, organizativa, militar, electoral, program\u00e1tica. La peque\u00f1a burgues\u00eda democr\u00e1tica es un aliado moment\u00e1neo en el combate que se va a entablar, pero es en el fondo un enemigo al que se ha de vigilar de cerca y derrotar, hasta que sean los objetivos de la revoluci\u00f3n proletaria los que se cumplan pronto. Se trata sin duda del texto m\u00e1s duro pol\u00edticamente, el m\u00e1s extremista, en los objetivos pol\u00edticos y en el tono, en la forma sobre todo de concebir las relaciones con los aliados del proletariado, jam\u00e1s escrito por Marx y Engels. Ciertamente puede suscitar una impresi\u00f3n muy negativa, no tanto a causa de la energ\u00eda revolucionaria de la que es testimonio, ni menos a\u00fan a causa de la preocupaci\u00f3n constante muy comprensible por asegurarse la autonom\u00eda pol\u00edtica del partido del proletariado y la expresi\u00f3n de sus reivindicaciones propias, sino porque esta violencia nos parece, retrospectivamente, programada en un contexto completamente ilusorio. En efecto, \u00bfqu\u00e9 clase de realismo supone este programa de revoluci\u00f3n permanente, es decir, una revoluci\u00f3n cuyos objetivos deb\u00edan convertirse r\u00e1pidamente en los de la revoluci\u00f3n comunista, en la Alemania de 1850? Esta es la cuesti\u00f3n decisiva de la que deriva todo. Porque si el programa es totalmente irreal, esta violencia y esta dureza en la concepci\u00f3n de las relaciones pol\u00edticas con la democracia peque\u00f1o-burguesa revelan simplemente extremismo pol\u00edtico. Es, por tanto, muy interesante saber cu\u00e1l es el juicio retrospectivo de Engels en 1885, en el momento de reproducir este documento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, lo primero que hay que decir es que Engels, con esta rectificaci\u00f3n sobre la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa, elimina uno de los puntos del programa sobre los que exist\u00eda una oposici\u00f3n frontal entre partido comunista y partido dem\u00f3crata en el interior del campo general de los que continuaban llam\u00e1ndose \u00abpartido\u00bb democr\u00e1tico. Esto es extremadamente importante, porque este punto del programa se refiere a las instituciones a prop\u00f3sito de las cuales es necesario que haya un acuerdo m\u00ednimo para que tenga alg\u00fan sentido hablar de alianza. \u00a1A qui\u00e9n podr\u00eda sorprender que el programa social y econ\u00f3mico de la democracia peque\u00f1o-burguesa no sea el del partido obrero! As\u00ed, por ejemplo, acerca del programa agrario, la\u00a0<em>Circular <\/em>expone muy claramente la diferencia cl\u00e1sica entre el partido democr\u00e1tico de la peque\u00f1a burgues\u00eda, que se propone el acceso a la propiedad privada por parte de los campesinos, y el partido obrero, que plantea ya en su programa introducir la gesti\u00f3n y la propiedad colectivas en el campo. Pero la <em>Circular <\/em>concibe tambi\u00e9n las divergencias sobre las instituciones como estrechamente ligadas a las divergencias econ\u00f3mico-sociales de los dos partidos: \u201cPara realizar todo \u00e9sto, necesitan [los peque\u00f1o-burgueses dem\u00f3cratas, nota de J.T] una constituci\u00f3n pol\u00edtica, sea democr\u00e1tica o republicana, que les asegure la mayor\u00eda, a ellos y a los campesinos, sus aliados, y una organizaci\u00f3n municipal democr\u00e1tica, que ponga en sus manos el control directo de la propiedad comunal y una serie de funciones actualmente ejercidas por los bur\u00f3cratas\u201d. Y m\u00e1s adelante, en la <em>Circular<\/em>, la oposici\u00f3n sobre esta cuesti\u00f3n de las instituciones pol\u00edticas se retoma as\u00ed: \u201cLos dem\u00f3cratas intentar\u00e1n [..], si no pueden evitar la rep\u00fablica una e indivisible, paralizar el gobierno central al dar a los municipios y a las provincias el m\u00e1ximo de independencia y autonom\u00eda. Oponi\u00e9ndose a este plan los obreros deben, no \u00fanicamente intentar establecer la rep\u00fablica una e indivisible, sino a\u00fan m\u00e1s probar a realizar, en esta rep\u00fablica, la centralizaci\u00f3n m\u00e1s absoluta del poder en manos del estado. No deben dejarse arrastrar por todo lo que les explican los dem\u00f3cratas sobre la libertad de los municipios, del gobierno aut\u00f3nomo, etc. [..] No puede tolerarse [..] que el derecho, tan lleno de ardides, del ciudadano del municipio, coexista con el derecho del ciudadano del Estado, se perpet\u00fae, para perjuicio de los obreros, por una reglamentaci\u00f3n comunal que se llama a s\u00ed misma liberal. Como en Francia en 1793, la realizaci\u00f3n de la centralizaci\u00f3n m\u00e1s rigurosa es hoy en d\u00eda, en Alemania, la tarea del partido verdaderamente revolucionario\u201d. Y es en este punto, como hemos visto, que Engels introduce su nota rectificativa en 1885.<\/p>\n<p>Se puede medir f\u00e1cilmente la importancia de esta rectificaci\u00f3n en relaci\u00f3n a la oposici\u00f3n establecida en 1850 entre los comunistas y el partido democr\u00e1tico acerca de la cuesti\u00f3n de las instituciones. Engels mantiene sus exigencias en materia de centralizaci\u00f3n, pero, de ahora en adelante, no \u00fanicamente se asumen plenamente las exigencias de autonom\u00eda de los dem\u00f3cratas, sino que esta descentralizaci\u00f3n anti-burocr\u00e1tica es considerada la reivindicaci\u00f3n esencial de los comunistas en la cuesti\u00f3n del estado. Veremos c\u00f3mo esta modificaci\u00f3n repercute concretamente sobre el juicio de Engels al respecto del programa de los republicanos radicales de Clemenceau. Pero antes, debemos intentar apreciar en qu\u00e9 medida, en 1885, Engels cambia alguna cosa del cuadro t\u00e1ctico en cuyo interior se mueve.<\/p>\n<p>Veamos c\u00f3mo creemos nosotros que se puede abordar la cuesti\u00f3n. El texto de referencia fundamental sigue siendo para nosotros el de la introducci\u00f3n de 1895 a\u00a0<em>Luchas de clases en Francia<\/em>,\u00a0considerado acertadamente el testamento pol\u00edtico de Engels. \u00bfQu\u00e9 es lo que caracteriza esencialmente a este texto en relaci\u00f3n a la cuesti\u00f3n que nos ocupa? Engels adopta una distancia cr\u00edtica muy grande respecto a su punto de vista de los a\u00f1os 1848, respecto a sus ilusiones revolucionarias en cuanto a las posibilidades de una revoluci\u00f3n \u201csocial\u201d en Europa, respecto a su modelo de acci\u00f3n revolucionaria que es el de una minor\u00eda actuante capaz por su energ\u00eda de tomar la decisi\u00f3n. Indica tambi\u00e9n que, durante la crisis de 1848, tienen constantemente ante sus ojos el modelo de la gran Revoluci\u00f3n Francesa y precisa que este no es un modelo adecuado para la revoluci\u00f3n social del siglo XIX. Es por tanto esto lo que tengo en mente cuando me refiero al testamento pol\u00edtico de 1895. Es la f\u00f3rmula pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n permanente aplicada a la coyuntura de 1848-50 la que es puesta en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, debemos constatar que Engels en 1885 vuelve a publicar la\u00a0<em>Circular <\/em>de marzo de 1850, que leg\u00edtimamente puede dar la impresi\u00f3n de haber sido redactada por alg\u00fan revolucionario loco. Sin embargo, no es presentada en el texto de su introducci\u00f3n, con la forma de nota, por ejemplo; es publicada en un anexo como una especie de documento hist\u00f3rico. Es otro documento c\u00e9lebre el publicado por Engels en el cuerpo de su texto: se trata de las\u00a0<em>Reivindicaciones del partido comunista en Alemania\u00a0<\/em><a><sup>[7]<\/sup><\/a>,\u00a0redactado por Marx y Engels en marzo de 1848, cuando todos los dirigentes de la Liga Comunista se reencuentran en Par\u00eds, y es un documento de una naturaleza completamente diferente. Es el principio de la revoluci\u00f3n en Alemania, los comunistas son el ala extrema del partido de la democracia, con un programa adaptado a esta fase de la revoluci\u00f3n: son las relaciones de alianza con otras fuerzas de la democracia las que importan, y Marx Engels dirigir\u00e1n pronto\u00a0<em>La Nueva Gaceta Renana\u00a0<\/em>que se presenta como \u201cel \u00f3rgano de la democracia\u201d. Por otra parte, es necesario subrayar que la\u00a0<em>Circular <\/em>de marzo de 1850 es corregida expresamente en un punto decisivo del programa: el de las instituciones. Engels, en 1885, toma todav\u00eda como modelo a los jacobinos, pero entre tanto los jacobinos ya no son lo que se cre\u00eda que eran: su rep\u00fablica es ciertamente \u201cuna e indivisible\u201d, pero la centralizaci\u00f3n se armoniza con una muy fuerte descentralizaci\u00f3n administrativa construida sobre un modelo de \u201cself-government\u201d.<\/p>\n<p>Queda todav\u00eda algo muy delicado por apreciar: estos dos textos de Engels que he citado corresponden a la historiograf\u00eda, y como toda obra historiogr\u00e1fica, cumplen una funci\u00f3n pol\u00edtico-cultural. Pero, \u00bfcu\u00e1l exactamente? Engels celebra el pasado revolucionario de los comunistas alemanes. Es su vida y la de Marx (que acaba de morir) lo que explica. Para \u00e9l, se trata esencialmente de reconocer a la \u201cescuela marxista\u201d como la \u00fanica escuela socialista seria y de constituir desde este punto de vista una tradici\u00f3n comunista con un pasado glorioso que hiciese de la Liga Comunista el antepasado del movimiento obrero internacional. Proyecto leg\u00edtimo, \u00fatil y realizado con \u00e9xito. Estas consideraciones bastante evidentes deben tenerse en mente cuando se examinan estos dos textos y lo que se dice de las concepciones de la Liga durante la revoluci\u00f3n de 1848. No obstante, son escritos 35 a\u00f1os despu\u00e9s de los sucesos y se puede observar que 10 a\u00f1os m\u00e1s tarde Engels sabr\u00e1 adoptar perfectamente una distancia cr\u00edtica cuando lo juzgue pol\u00edticamente indispensable. Por consiguiente, si Engels en 1885 no adopta una distancia cr\u00edtica m\u00e1s neta respecto a la t\u00e1ctica expuesta en la\u00a0<em>Circular <\/em>de 1850 no es porque se contente con realizar la tarea de historiador. El historiador Engels funciona siempre sobre el modelo descrito por Benedetto Croce al subrayar que la historia es siempre \u201ccontempor\u00e1nea\u201d. Es siempre a partir de los problemas pr\u00e1cticos del presente que ve el pasado y no esquiva nunca la responsabilidad del juicio. Es tambi\u00e9n lo que hace en esos dos textos respecto a la t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n permanente de 1848.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que poder analizarlos m\u00e1s extensamente. Debo proceder sumariamente en este dominio, puesto que, por ejemplo, el art\u00edculo de 1884 <em>Marx y la Nueva Gaceta Renana<\/em>,\u00a0le\u00eddo con atenci\u00f3n, contiene una multitud de informaciones preciosas sobre el pensamiento de estos comunistas alemanes que se presentan en principio como el ala extrema del partido democr\u00e1tico, que esperan defender su concepci\u00f3n proletaria de la democracia, que saben que no pueden por el momento adoptar sino un programa inmediato de contenido limitado, que tienen una gran inteligencia t\u00e1ctica, pero que ya no ocultan lo que son. Qui\u00e9nes son \u00e9stos estaba precisado ya en el <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em> de 1848, citado por Engels: los comunistas alemanes que han concebido para su pa\u00eds un programa de revoluci\u00f3n permanente, con una etapa democr\u00e1tica y una etapa \u00absocial\u00bb. Reflexionando sobre lo que fue la\u00a0<em>Nueva Gaceta Renana<\/em>\u00a0en la revoluci\u00f3n de 1848 en Alemania, Engels piensa en la \u00fanica comparaci\u00f3n posible para \u00e9l, la de Marat y su propio peri\u00f3dico, y escribe que \u201cigual que nosotros, no consideraba que la revoluci\u00f3n hubiese terminado y quer\u00eda que se la declarase permanente\u201d.<a><sup>[8]<\/sup><\/a>\u00a0Estos son los mismos t\u00e9rminos de la\u00a0<em>Circular <\/em>de marzo de 1850, que son de esta forma retomados. Se impone aqu\u00ed una reflexi\u00f3n atenta. Ya he dicho anteriormente que la f\u00f3rmula de la revoluci\u00f3n permanente era problem\u00e1tica con relaci\u00f3n a las exigencias democr\u00e1ticas que son las de nuestra conciencia hist\u00f3rica actual. La pregunta es: \u00bfen qu\u00e9 se convierten las conquistas democr\u00e1ticas de la primera etapa de la revoluci\u00f3n durante la segunda? Ahora bien, en 1848 esta t\u00e1ctica no era problem\u00e1tica \u00fanicamente desde el punto de vista de la democracia, era ut\u00f3pica en el sentido m\u00e1s negativo del t\u00e9rmino, porque la revoluci\u00f3n comunista no era posible, particularmente en Alemania. \u00c9stos son dos puntos que hay que diferenciar claramente. Se podr\u00eda sostener que Engels tiene excelentes razones para pensar que la t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n permanente es todav\u00eda v\u00e1lida en 1885 en Alemania o m\u00e1s bien que es solamente ahora, despu\u00e9s de 35 a\u00f1os de desarrollo industrial y de lucha del partido proletario para organizarse, que esta t\u00e1ctica es aplicable. La revoluci\u00f3n democr\u00e1tica est\u00e1 todav\u00eda por hacer, puesto que se vive bajo una monarqu\u00eda bonapartista que ejerce una represi\u00f3n legal contra el partido socialdem\u00f3crata, y el desarrollo que ha conocido el capitalismo hace que la revoluci\u00f3n comunista ya no sea una hip\u00f3tesis completamente ut\u00f3pica como en 1848. En el caso de que se pudiese considerar leg\u00edtimamente racional la revoluci\u00f3n permanente en la Alemania de 1885, habr\u00eda que a\u00f1adir que era completamente irracional en 1848, lo que Engels har\u00e1 m\u00e1s tarde, pero no por el momento.<\/p>\n<p>En\u00a0<em>Contribuci\u00f3n a la historia de la Liga de los Comunistas<\/em>\u00a0<a><sup>[9]<\/sup><\/a>\u00a0Engels habla de la terrible\u00a0<em>Circular <\/em>de marzo de 1850 de forma extremadamente positiva: \u201cEsta Circular, redactada por Marx y por m\u00ed, presenta todav\u00eda hoy inter\u00e9s, porque la democracia peque\u00f1o-burguesa sigue siendo el partido que, en la pr\u00f3xima convulsi\u00f3n europea, cuyo vencimiento no tardar\u00e1 demasiado en producirse (los plazos de las revoluciones europeas se espacian entre 15 y 18 a\u00f1os, como por ejemplo 1815, 1830, 1848-52, 1870) ocupar\u00e1 completamente, sin reserva alguna, el poder, para no dejar caer la sociedad en manos de los obreros comunistas. En m\u00e1s de un punto, lo que dijimos entonces vale todav\u00eda hoy\u201d.<a><sup>[10]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La rectificaci\u00f3n sobre la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa, con el cambio program\u00e1tico sobre las instituciones que resulta, no parece haber modificado la forma de ver las relaciones de alianza y de competici\u00f3n con el partido democr\u00e1tico de la peque\u00f1a burgues\u00eda en Alemania e incluso en Europa. Era tratado en 1850 como un enemigo y lo contin\u00faa siendo en 1885. La carta que Engels escribe a August Bebel el 11 de diciembre de 1884 va en el mismo sentido. Engels considera que el partido de la \u201cpura democracia\u201d es, en todas las revoluciones, la \u00faltima muralla de la reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, es una orientaci\u00f3n muy diferente la que se encuentra en la correspondencia de Engels de los a\u00f1os 1882-1885 respecto a la situaci\u00f3n pol\u00edtica en Francia. Lo que dice Engels sobre la importancia del programa de reforma administrativa de Clemenceau parece esta vez completamente en armon\u00eda con la rectificaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre la 1\u00aa Rep\u00fablica y sobre todo con el cambio program\u00e1tico sobre las instituciones que le es inseparable. Puede ser \u00fatil comenzar por la correspondencia de Engels con Bernstein que se remonta a 1882.<a><sup>[11]<\/sup><\/a>\u00a0Engels plantea en diferentes ocasiones una posible evoluci\u00f3n pol\u00edtica de Clemenceau en direcci\u00f3n al socialismo, aun defendiendo constantemente el principio esencial de la independencia pol\u00edtica del partido obrero respecto al partido m\u00e1s a la izquierda de la burgues\u00eda. No se trata de convertirse como los obreros ingleses en un \u201cap\u00e9ndice\u201d del partido burgu\u00e9s radical. En la carta del 22 de septiembre de 1882 afirma: \u201ca Guesde se le ha metido en la cabeza que la \u2018rep\u00fablica ateniense\u2019 de Gambetta es menos peligrosa para los socialistas que la \u2018rep\u00fablica espartana\u2019 de Clemenceau y quiere hacer imposible esta \u00faltima, como si nosotros, o cualquier otro partido en el mundo, pudi\u00e9semos impedir que un pa\u00eds pase por los estadios de evoluci\u00f3n hist\u00f3ricamente necesarios y sin tomar en consideraci\u00f3n que en Francia, dif\u00edcilmente pasaremos de una rep\u00fablica \u2018a lo Gambetta\u2019 al socialismo sin pasar por una \u2018rep\u00fablica a lo Clemenceau\u2019 \u201d. \u00bfQu\u00e9 es, por tanto, esta rep\u00fablica a lo Clemenceau? Habr\u00eda que pasar a la correspondencia del a\u00f1o 1885 para saberlo y para descubrir la relaci\u00f3n entre el programa de reformas de Clemenceau y la rectificaci\u00f3n engelsiana de 1885.<a><sup>[12]<\/sup><\/a>\u00a0Con algunas variantes, Engels explica poco m\u00e1s o menos lo mismo a sus diferentes correspondientes. El programa de Clemenceau tiene por objeto reformar las instituciones del Estado de modo que se conceda una gran autonom\u00eda a los ayuntamientos y a los departamentos. Se trata, por tanto, de un programa que tiene la ambici\u00f3n de suprimir la burocracia. La cuesti\u00f3n esencial es, evidentemente, saber si Clemenceau querr\u00e1 realizar su programa y si esta realizaci\u00f3n es posible. Lo que es seguro es que la puesta en marcha de tal cosa ser\u00eda una revoluci\u00f3n, le dice a Bebel. Y a Laura Lafargue le explica que incluso \u201cun t\u00edmido inicio\u201d ser\u00eda \u201cun inmenso progreso\u201d. En funci\u00f3n de sus ideas (de Marx y suyas) sobre la cuesti\u00f3n de la burocracia, expresadas a prop\u00f3sito de la Comuna de Par\u00eds, esta cuesti\u00f3n es en este punto decisiva, dudando que se pueda realizar tal reforma sin una revoluci\u00f3n que transforme toda la sociedad. Pero no le parece imposible que el partido radical lleve a cabo un inicio de reforma. La forma en que expresa su duda es interesante: \u201cEs enga\u00f1arse a s\u00ed mismo creer que se puede introducir en Francia un autogobierno municipal a la anglosajona, a\u00fan menos a la americana, sin por ello volar por los aires todo el r\u00e9gimen burgu\u00e9s\u201d. Se ve aqu\u00ed expresada, por tanto, la importancia que Marx y Engels han dado siempre al \u201cself-government\u201d. Y es a Bebel al que afirma: \u201cS\u00f3lo el inicio de una tal cosa [es decir, \u201cla descentralizaci\u00f3n de la administraci\u00f3n y la supresi\u00f3n de la burocracia\u201d, nota de J.T] ser\u00eda en Francia la m\u00e1s grande revoluci\u00f3n desde 1800\u2033. La fecha nos interesa, puesto que, como ya hemos visto en el texto de la rectificaci\u00f3n de 1885, el sistema prefectorial de centralizaci\u00f3n autoritaria se remonta al golpe de estado del 18 Brumario de 1798. 1800 es, por tanto, la fecha de instauraci\u00f3n del sistema burocr\u00e1tico y la reforma de los radicales. Si fuese posible, incluso parcialmente, ser\u00eda una revoluci\u00f3n m\u00e1s importante que las de 1830 o de 1848. Encontramos tambi\u00e9n una precisi\u00f3n que nos remite directamente a la rectificaci\u00f3n de 1885 en la carta a Bernstein del 8 de octubre de 1885. Dice Engels: \u201cPero enseguida [es decir, si los radicales llegan al poder, nota de J.T] los radicales deber\u00e1n no \u00fanicamente mantener sus propias promesas substituyendo a la \u2018administraci\u00f3n\u2019 napole\u00f3nica centralizada por la autonom\u00eda de los departamentos y los municipios, como fue el caso en 1792-1798, sino igualmente apoyarse en los socialistas. No podemos desear una situaci\u00f3n m\u00e1s favorable\u201d. Aqu\u00ed, las instituciones de la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa son as\u00ed expl\u00edcitamente evocadas como lo que se trata de restablecer mediante una reforma. Y el escepticismo de Engels en cuanto a la posibilidad de su realizaci\u00f3n disminuye netamente cuando prev\u00e9 una nueva configuraci\u00f3n: una alianza entre los radicales y los socialistas para su puesta en marcha.<\/p>\n<p>Como se ve al leer la \u00faltima citaci\u00f3n, es tambi\u00e9n la cuesti\u00f3n \u201creforma o revoluci\u00f3n\u201d la que se plantea a prop\u00f3sito de la autonom\u00eda administrativa. A menudo, Engels es en principio esc\u00e9ptico en cuanto a las posibilidades de reforma, pero termina por considerarlas. No olvidemos que aqu\u00ed debe admitir que una \u201cforma pol\u00edtica\u201d pr\u00e1cticamente equivalente a la inventada por la Comuna de Par\u00eds podr\u00eda ser instaurada sin revoluci\u00f3n obrera. Lo que contrarresta en sentido contrario al escepticismo es que, despu\u00e9s de todo, este sistema ha sido ya puesto en marcha por la peque\u00f1a burgues\u00eda dem\u00f3crata en Francia y en la rep\u00fablica democr\u00e1tica americana \u2013 en el curso de revoluciones, bien es verdad. La cuesti\u00f3n de si un sistema de \u201cself-government\u201d es realizable por la v\u00eda de las reformas tendr\u00e1 una gran importancia en el futuro y opondr\u00e1 a Lenin y Bernstein. Para Lenin, \u00fanicamente la revoluci\u00f3n y la dictadura del proletariado pueden romper la m\u00e1quina burocr\u00e1tica del Estado. Para Bernstein, es posible democratizar el aparato del Estado por medio de las reformas.<\/p>\n<p>Es interesante ver c\u00f3mo la posici\u00f3n de Bernstein sobre este punto ha sido elaborada durante estos mismos a\u00f1os (mediados de la d\u00e9cada de 1880) y como est\u00e1 presente en\u00a0<em>Las premisas del socialismo<\/em>. Encontramos en la correspondencia de Engels una carta a Bernstein del 1 de enero de 1884 en la que responde a una pregunta de aquel sobre la significaci\u00f3n exacta de la famosa rectificaci\u00f3n al\u00a0<em>Manifiesto\u00a0<\/em>introducida por Marx y Engels en la edici\u00f3n alemana de 1872. Engels env\u00eda a Bernstein un ejemplar de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>\u00a0para que pueda estudiar todo el pasaje de la 3\u00aa parte dedicado a la nueva forma pol\u00edtica inventada por los comuneros y explica: \u201cse trata simplemente de la prueba de que es necesario para el proletariado victorioso comenzar inmediatamente a dar otra forma al viejo poder del Estado con su burocracia y su administraci\u00f3n centralizada, y esto antes de servirse de \u00e9l para realizar sus objetivos\u201d. Este intercambio tiene lugar a principios de 1884 y entre 1882 y 1885 Engels no cesa de conversar con Bernstein acerca del programa anti-burocr\u00e1tico de los radicales de Clemenceau. Se puede imaginar f\u00e1cilmente la evoluci\u00f3n de las ideas en la cabeza de Bernstein. Sin duda en\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>, en el prefacio de 1872, y en la carta de Engels, se trata del proletariado victorioso en una insurrecci\u00f3n. Pero al mismo tiempo, Engels explica a sus correspondientes que una reforma anti-burocr\u00e1tica, incluso limitada, ser\u00eda la mayor revoluci\u00f3n desde 1800. Se comprende entonces mejor el procedimiento absolutamente sorprendente de Bernstein en\u00a0<em>Las premisas del socialismo<\/em>. Cuando quiere apoyarse en Engels para autorizar las revisiones doctrinales a las que procede, Bernstein cita en 3 o 4 ocasiones dos textos de los padres fundadores. Se trata, por una parte, de la introducci\u00f3n de 1895 a\u00a0<em>Lucha de clases en Francia<\/em> y, de otra, del prefacio de 1872 al\u00a0<em>Manifiesto<\/em>. En lo que respecta al testamento pol\u00edtico de Engels, uno no se sorprende tanto de ver a Bernstein utilizarlo como de constatar el pesado silencio de Lenin sobre esta materia en\u00a0<em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>. Por el contrario, es completamente sorprendente que Bernstein compare el prefacio de 1872 al\u00a0<em>Manifiesto<\/em>\u00a0con la introducci\u00f3n de 1895. Que se puedan extraer conclusiones reformistas del testamento pol\u00edtico de Engels mediante una \u201cinterpretaci\u00f3n\u201d transformadora se concibe tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente cuanto ha sido constantemente practicado, sea por los reformistas, sea por los anti-reformistas cr\u00edticos con Engels. Pero no se entiende c\u00f3mo una operaci\u00f3n parecida, es decir reformista, pueda realizarse a partir del prefacio de 1872. Si se trata de saber si es Lenin o Bernstein quien interpreta correctamente el texto de Marx y de Engels, hay que dar completamente la raz\u00f3n a Lenin sobre este punto. Pero si reflexionamos, una vez resuelta la cuesti\u00f3n de la fidelidad literaria y despu\u00e9s de haber conocido este dossier de 1885, se dir\u00eda que la referencia de Bernstein al prefacio de 1872 no es tan absurda como puede parecer en un principio. En el fondo, Bernstein, que no da ninguna explicaci\u00f3n sobre la aproximaci\u00f3n de los dos textos, registra una transformaci\u00f3n muy importante que se opera en el pensamiento de Engels entre 1871 y 1891, con una etapa intermedia en 1885. Despu\u00e9s de la Comuna de Par\u00eds, \u00abla constituci\u00f3n comunal\u00bb descrita por Marx en\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>\u00a0es la \u00fanica forma pol\u00edtica adecuada para una transformaci\u00f3n socialista de la sociedad (cuyo contenido socio-hist\u00f3rico viene designado por la expresi\u00f3n de \u201cdictadura del proletariado\u201d). A partir de 1891, considera dos formas pol\u00edticas posibles: la de la Comuna siempre y la de la rep\u00fablica democr\u00e1tica no burocr\u00e1tica. Pero si la primera no ha sido posible sino gracias a una revoluci\u00f3n de orientaci\u00f3n proletaria, parece que la instauraci\u00f3n de la segunda, que no es ciertamente todav\u00eda el socialismo, sea posible por la v\u00eda de las reformas. Es lo que Bernstein ha comprendido, pero que explica con poca claridad.<\/p>\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>2. La innovaci\u00f3n de 1891: la Cr\u00edtica del Programa de Erfurt<\/strong><\/h4>\n<p>En 1890, la ley anti-socialista que data de 1878 no es prorrogada. El problema de la renovaci\u00f3n del programa del partido de aquel entonces, que no se hab\u00eda planteado durante los a\u00f1os de prohibici\u00f3n del partido, se presenta ahora a la orden del d\u00eda. Un proyecto de programa redactado por el organismo director del partido llega a la mesa de trabajo de Engels. Aunque tiene m\u00faltiples tareas que llevar a cabo, es preciso que intervenga en la discusi\u00f3n. En el congreso el mismo Engels apoyar\u00e1 el texto redactado por Kautsky en la parte te\u00f3rica. Es el texto que ser\u00e1 adoptado y que llegar\u00e1 a ser un modelo para todos los partidos socialistas del mundo. Simult\u00e1neamente a la discusi\u00f3n sobre el futuro programa de Erfurt, Engels se ocupa de un asunto en el que tiene un gran inter\u00e9s, en tanto que ejecutor testamentario de Marx. Se trata de hacer p\u00fablico el texto de las\u00a0glosas marginales al programa del Partido Obrero Alem\u00e1n, tambi\u00e9n conocidas como<em> Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>,\u00a0escritas por Marx en 1875, pero que los dirigentes del partido -Liebknecht especialmente- hab\u00edan guardado en un caj\u00f3n. Es publicado finalmente durante el per\u00edodo de preparaci\u00f3n del congreso de Erfurt, a pesar del rechinar de dientes que provoca a algunos esta publicaci\u00f3n. Engels no se preocupa lo m\u00e1s m\u00ednimo: est\u00e1 poco dispuesto a someterse a la censura del partido. Durante este mismo a\u00f1o de 1891, anteriormente a la redacci\u00f3n de la cr\u00edtica del programa de Erfurt, Engels escribe una introducci\u00f3n para una nueva edici\u00f3n alemana de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>. Se sabe por la correspondencia que termina esta introducci\u00f3n en marzo de 1891.<a><sup>[13]<\/sup><\/a>\u00a0Examinaremos con una cierta rapidez estos tres textos publicados en 1891 bajo la responsabilidad de Engels, pero de los que uno tiene un estatuto un poco especial, puesto que se trata de un texto de Marx que data de quince a\u00f1os atr\u00e1s. Veamos para empezar la <em>Cr\u00edtica del Programa de Erfurt<\/em> que para nosotros es evidentemente el texto esencial.<\/p>\n<p>Comprende dos partes de las que la primera est\u00e1 dedicada a la exposici\u00f3n de motivos y la segunda a las reivindicaciones pol\u00edticas. Es \u00e9sta \u00faltima la que nos interesa. Pero antes de llegar a la peque\u00f1a revoluci\u00f3n te\u00f3rica que se va a desarrollar ante nuestros ojos sobre el tema de la rep\u00fablica democr\u00e1tica, debemos detenernos en otra innovaci\u00f3n que se refiere a los pa\u00edses y las condiciones en las que el paso pac\u00edfico al socialismo es posible. Esta segunda parte se abre con una exposici\u00f3n ultraluminosa sobre la naturaleza del r\u00e9gimen pol\u00edtico en Alemania. No me resisto al placer de citarla, aunque no sea m\u00e1s que para aquellos que contin\u00faan creyendo que Marx y Engels son m\u00e1s bien nebulosos y confusos en materia de instituciones pol\u00edticas: \u201cLa constituci\u00f3n del Reich es, en lo que se refiere a la limitaci\u00f3n de los derechos reconocidos al pueblo y a sus representantes, una copia pura y simple de la constituci\u00f3n prusiana de 1850, constituci\u00f3n en la que la reacci\u00f3n m\u00e1s extrema encuentra su expresi\u00f3n en sus p\u00e1rrafos, en la que el gobierno posee todo poder efectivo y en la que las C\u00e1maras no tienen ni siquiera el derecho de rechazar los impuestos; constituci\u00f3n que, durante el per\u00edodo de conflictos, ha demostrado que el gobierno pod\u00eda hacer lo que quisiese. Los derechos del Reichstag son exactamente los mismos que los de la C\u00e1mara prusiana, y es por esto que Liebknecht ha llamado a este Reichstag la hoja de parra del absolutismo\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed es Alemania, y si se quiere elaborar una t\u00e1ctica y redactar un programa para el partido obrero, es mejor tener en cuenta esta situaci\u00f3n. Ciertamente, la ley represiva contra los socialistas ha llegado a su fin, pero las amenazas de una nueva prohibici\u00f3n circulan como rumores. Por otra parte, como cuenta Engels, cualquier partido pol\u00edtico que reivindicase la instauraci\u00f3n de la rep\u00fablica, tal como era posible hacer bajo Luis Felipe, caer\u00eda bajo el peso de la ley. Ser\u00e1 por tanto necesario dar un rodeo a esta dificultad para redactar la parte dedicada a las reivindicaciones pol\u00edticas y reclamar las instituciones que aplican el principio de la soberan\u00eda popular sin nombrar la rep\u00fablica. Pero algunos querr\u00edan ir m\u00e1s lejos y para evitar el retorno de la represi\u00f3n querr\u00edan ahora \u201cque el partido reconozca el orden legal actual en Alemania como el suficiente para realizar todas sus reivindicaciones por la v\u00eda pac\u00edfica\u201d. Sus reivindicaciones son de dos clases, las que llevan a un sistema pol\u00edtico democr\u00e1tico y las que son propias de un partido obrero que persigue el objetivo del socialismo. \u00a1Y se querr\u00eda que estos dos objetivos fuesen alcanzados pac\u00edfica y legalmente en el marco de un r\u00e9gimen desp\u00f3tico bonapartista! Para pasar al socialismo en Alemania, dice Engels, ser\u00e1 necesario \u201chacer saltar esta vieja c\u00e1scara [de su constituci\u00f3n social, nota de J.T.] con tanta violencia como el cangrejo rompiendo la suya\u201d, por no hablar de la necesidad \u201cde romper las trabas del orden pol\u00edtico todav\u00eda semiabsolutista\u201d. Como se puede ver, las tareas del partido socialdem\u00f3crata son considerables. Suponiendo que se encadenen la transformaci\u00f3n pol\u00edtica y la transformaci\u00f3n socioecon\u00f3mica, se tratar\u00eda de dos revoluciones en las que una prolonga a la otra seg\u00fan el esquema de la revoluci\u00f3n permanente. Si se admite que el recurso a la insurrecci\u00f3n no es posible sin correr el riesgo de una masacre del movimiento obrero, dada la naturaleza reaccionaria del imperio alem\u00e1n, habr\u00e1 que idear alguna otra cosa, una nueva t\u00e1ctica que d\u00e9 un rodeo a esta dificultad, sin renunciar a los objetivos finales, pero de todas formas, no se pueden contar cuentos sobre las posibilidades de una v\u00eda legal y pac\u00edfica de transformaci\u00f3n pol\u00edtica y social. Llegado a este punto de su argumentaci\u00f3n, Engels expresa algo completamente nuevo respecto a los pa\u00edses en los que se puede prever como posible el paso pac\u00edfico al socialismo. En efecto, hasta el transcurso de los a\u00f1os 70, Marx y Engels piensan sobre todo en Inglaterra y avanzan con prudencia el nombre de otros pa\u00edses. Veamos qu\u00e9 dice ahora Engels en 1891 y consideremos atentamente si prestamos alguna importancia a esta faceta oculta del pensamiento pol\u00edtico marx-engelsiano en que ellos consideran algunas posibilidades:<\/p>\n<p>\u00abSe puede concebir que la vieja sociedad podr\u00e1 evolucionar pac\u00edficamente hacia la nueva en los pa\u00edses en los que la representaci\u00f3n popular concentra en s\u00ed todo el poder; donde, seg\u00fan la constituci\u00f3n, se puede hacer lo que se quiera desde el momento que se tiene detr\u00e1s a la mayor\u00eda de la naci\u00f3n; en las rep\u00fablicas democr\u00e1ticas como Francia y Am\u00e9rica, en las monarqu\u00edas como Inglaterra, donde el derrocamiento inminente de la dinast\u00eda es debatido todos los d\u00edas en la prensa y donde esta dinast\u00eda es impotente contra la voluntad del pueblo. Pero en Alemania, donde el gobierno es casi todopoderoso, donde el Reichstag y los otros cuerpos representativos no tienen poder efectivo, proclamar tal cosa en Alemania, y a\u00fan m\u00e1s sin necesidad, es quitar su hoja de parra al absolutismo y cubrir la desnudez con su propio cuerpo\u00bb.<\/p>\n<p>Hay que destacar dos cosas: Engels habla con gran precisi\u00f3n de los sistemas pol\u00edticos en los que la representaci\u00f3n popular concentra en s\u00ed todo el poder y de aquellos en los que la representaci\u00f3n popular es impotente frente al ejecutivo; \u00e9l sabe que estos sistemas institucionales resultan del funcionamiento de una constituci\u00f3n, aunque sabe tambi\u00e9n que a menudo hace falta una revoluci\u00f3n para cambiar radicalmente de constituci\u00f3n. No me parece posible transmitir durante m\u00e1s tiempo la leyenda de Marx y Engels como te\u00f3ricos de la pol\u00edtica que no tienen nada que decir en materia de instituciones. Segundo, es la naturaleza misma de las instituciones pol\u00edticas la que le lleva a considerar la posibilidad o no de un paso pac\u00edfico al socialismo. Y, para ser a\u00fan m\u00e1s preciso, si no se trata s\u00f3lo de Inglaterra, lo m\u00e1s com\u00fan, sino tambi\u00e9n de Francia y de Am\u00e9rica, es porque existen rep\u00fablicas democr\u00e1ticas de las que no nos dice nada m\u00e1s por el momento. Podemos pues a\u00f1adir este texto de Engels a la lista de todos aquellos en los cuales \u00e9l o Marx consideran un paso pac\u00edfico al socialismo en tal o cual pa\u00eds. Y quisiera saber en nombre de qu\u00e9 se podr\u00eda, como hizo Lenin, tratar este texto con desenvoltura, \u00fanicamente porque es una cuesti\u00f3n de posibilidades. Una posibilidad, una simple posibilidad es algo. Lo que dice Engels es extremadamente serio porque enuncia criterios que toman en cuenta las transformaciones que se operan en el \u00faltimo cuarto de siglo y que pesan en su reflexi\u00f3n al desarrollar una nueva t\u00e1ctica para el movimiento obrero. Es verdad que en la misma \u00e9poca Engels contin\u00faa pensando que es necesaria una revoluci\u00f3n en el continente, una revoluci\u00f3n de dimensiones europeas, con un contagio revolucionario entre los diferentes pa\u00edses. Pero el recurso a las armas es considerado cada vez m\u00e1s con mayor reserva: no es posible a menos que se d\u00e9 la condici\u00f3n de que se re\u00fanan toda una serie de condiciones pol\u00edticas muy precisas que lleven todas a la conquista de la hegemon\u00eda. Adem\u00e1s, el espectro de un golpe preventivo de las clases dirigentes, con provocaci\u00f3n y masacre, atormenta a Engels. El recurso a las armas es considerado en una combinaci\u00f3n sutil con la utilizaci\u00f3n del sufragio universal como medio de organizaci\u00f3n y term\u00f3metro preciso que permite apreciar la relaci\u00f3n de fuerzas y el momento oportuno en el que ya no es suicida afrontar una prueba de fuerza. Bastante a menudo, lo que se considera a partir de ahora no es una ofensiva armada del proletariado, sino una victoria legal que no ser\u00eda aceptada por las clases dirigentes, a los que habr\u00eda que tratar entonces como rebeldes. Si Francia entra a partir de ahora en la categor\u00eda de pa\u00edses en los que el paso al socialismo es posible, aunque la reforma anti-burocr\u00e1tica no haya sido realizada, el caso de Alemania es aparentemente m\u00e1s simple. Nos encontramos en \u201cel continente\u201d en un pa\u00eds desp\u00f3tico completamente burocratizado. La violencia revolucionaria es por tanto imprescindible, pero su uso es extremadamente delicado. Hay que esperar el momento oportuno y, mientras tanto, saber proceder legal y pac\u00edficamente, haciendo fracasar todas las trampas de las clases dirigentes dispuestas a recurrir a la violencia extrema. Intentaremos reconstruir, en otra contribuci\u00f3n, la t\u00e1ctica revolucionaria de Engels, tan compleja como las situaciones pol\u00edticas diversas que debe tener en cuenta. Su pensamiento est\u00e1 entonces constantemente ocupado por dos temores: el de una provocaci\u00f3n seguida de una masacre y el de una guerra mundial de la que los resultados son imprevisibles, pero probablemente muy negativos para el movimiento obrero.<\/p>\n<p>Podemos ahora llegar a la peque\u00f1a revoluci\u00f3n te\u00f3rica que se refiere a la rep\u00fablica democr\u00e1tica como forma pol\u00edtica, donde ser\u00e1 necesario que citemos los textos, puesto que han sido objeto de una deformaci\u00f3n bastante sorprendente por parte de Lenin. \u00bfCu\u00e1les son los puntos \u201cdelicados\u201d pero \u201cesenciales\u201d que deben ser considerados en la partida pol\u00edtica?, se pregunta Engels. Son dos y habr\u00e1 que estudiar \u201cel primero\u201d y \u201cel segundo\u201d para responder la pregunta:<\/p>\n<p>\u201cUna cosa completamente cierta es que nuestro Partido y la clase obrera no pueden llegar a la dominaci\u00f3n sino bajo la forma de la rep\u00fablica democr\u00e1tica. Esta \u00faltima es incluso la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado, como ya ha demostrado la gran Revoluci\u00f3n Francesa\u201d.<a><sup>[14]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>La mecha de la peque\u00f1a bomba te\u00f3rica\u00a0ha sido encendida. La primera frase puede pasar todav\u00eda por una evocaci\u00f3n de lo que Engels llama algunas veces la doctrina de Marx sobre la rep\u00fablica democr\u00e1tica. Si no hubiese m\u00e1s que esta primera frase no habr\u00eda revoluci\u00f3n te\u00f3rica y el comentario de Lenin en\u00a0<em>El Estado y la revoluci\u00f3n\u00a0<\/em>podr\u00eda ser considerado leg\u00edtimo. Lenin afirma, en efecto, que este p\u00e1rrafo no hace sino evocar la bien conocida doctrina de Marx y de Engels sobre la rep\u00fablica democr\u00e1tica como terreno sobre el que se desarrolla el combate decisivo entre la burgues\u00eda y el proletariado. En las condiciones de la rep\u00fablica democr\u00e1tica, el proletariado pasa a la ofensiva armada y derriba a la burgues\u00eda y su r\u00e9gimen econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico. Despu\u00e9s de lo cual comienza otra cosa que en el plano del Estado se llama dictadura del proletariado. Pero he aqu\u00ed que la segunda frase dice algo muy preciso que no se hab\u00eda o\u00eddo nunca hasta entonces: la rep\u00fablica democr\u00e1tica es ella misma \u201cla forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado\u201d. Si la gram\u00e1tica determina todav\u00eda el sentido de las frases, esto no significa en absoluto que despu\u00e9s de la rep\u00fablica democr\u00e1tica llega la dictadura del proletariado, sino que lo que se llama \u201cdictadura del proletariado\u201d- que designa las medidas de expropiaci\u00f3n tomadas contra la burgues\u00eda y las medidas de coerci\u00f3n pol\u00edtica que las acompa\u00f1an casi inevitablemente- ser\u00e1 llevada a cabo en una forma pol\u00edtica bien precisa e hist\u00f3ricamente conocida: la rep\u00fablica democr\u00e1tica.<a><sup>[15]<\/sup><\/a>\u00a0A\u00f1adamos que esta segunda frase revolucionaria termina con una afirmaci\u00f3n concisa que al principio desconcierta un poco: \u201ccomo ya ha demostrado la gran Revoluci\u00f3n Francesa\u201d. Porque, evidentemente, la Revoluci\u00f3n Francesa no conoci\u00f3 la dictadura del proletariado, sino otra muy diferente. Si no se conoce la \u201crectificaci\u00f3n de 1885\u201d hay que esperar entonces al \u201cen segundo lugar\u201d para comprender. Antes de ver esta segunda parte, anotemos por tanto la conclusi\u00f3n de Engels sobre el primer punto \u201cdelicado\u201d. Puesto que nos encontramos en un pa\u00eds desp\u00f3tico donde est\u00e1 prohibido por la ley hablar de rep\u00fablica democr\u00e1tica, reivindiquemos al menos: \u201cla concentraci\u00f3n de todo el poder pol\u00edtico en manos de la representaci\u00f3n del pueblo\u201d. Aqu\u00ed hay que estar atentos, porque no se trata de una frusler\u00eda: el sistema institucional as\u00ed definido, que fue utilizado durante la Revoluci\u00f3n Francesa, tiene las caracter\u00edsticas esenciales que le permite ser la forma de la dictadura del proletariado. La forma \u201cespec\u00edfica\u201d, precisa Engels, en caso de que no hubi\u00e9ramos comprendido bien. N\u00f3tese c\u00f3mo en este p\u00e1rrafo el concepto de dictadura del proletariado es lo que se llama un concepto \u201csubstancial\u201d: determina el sentido socio-hist\u00f3rico de la pol\u00edtica de este nuevo poder. \u00bfEn que forma? Nos lo dice tambi\u00e9n: la rep\u00fablica democr\u00e1tica en la cual todo el poder est\u00e1 concentrado en la representaci\u00f3n popular. No quiero insistir aqu\u00ed en la interpretaci\u00f3n que Lenin da a este texto y en la forma en que ha sido aceptada sin rechistar por generaciones de hermeneutas marxistas, puesto que ya le he dedicado un art\u00edculo especial. Ser\u00e1 mejor pasar r\u00e1pidamente al \u201cen segundo lugar\u201d de las reivindicaciones pol\u00edticas donde vamos a apreciar nuevas precisiones sobre esta forma pol\u00edtica \u201cespec\u00edfica\u201d.<\/p>\n<p>Se trata de la forma de la Rep\u00fablica (la forma de la forma), con la opci\u00f3n entre la rep\u00fablica federativa y la rep\u00fablica unitaria. Engels argumenta con fuerza y sutileza sobre el inter\u00e9s de estas dos formas seg\u00fan el pa\u00eds. Como se sabe, la rectificaci\u00f3n de 1885 no ha modificado la elecci\u00f3n anterior de Marx y Engels en favor de una rep\u00fablica unitaria para Alemania. Pero debemos dejar la palabra a Engels, que aportar\u00e1 ahora una precisi\u00f3n esencial sobre la naturaleza de la rep\u00fablica democr\u00e1tica que pueda ser la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado:<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed pues, rep\u00fablica unitaria. Pero no en el sentido de la rep\u00fablica democr\u00e1tica de hoy en d\u00eda, que no es otra cosa que el Imperio sin emperador fundado en 1798. Entre 1792 y 1798, cada departamento franc\u00e9s, cada municipio, tuvo una completa autonom\u00eda administrativa, seg\u00fan el modelo americano, y \u00e9sto es lo mismo que necesitamos. C\u00f3mo organizar esta autonom\u00eda y c\u00f3mo se puede prescindir de la burocracia, es lo que nos han demostrado Am\u00e9rica y la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa; y es lo que nos demuestran todav\u00eda hoy Australia, Canad\u00e1 y las otras colonias inglesas\u201d.<\/p>\n<p>Mi comentario ser\u00e1 breve, dado que reencontramos todas las ideas que hab\u00eda elaborado Engels en la \u00e9poca de la rectificaci\u00f3n de 1885. \u00danicamente llamar\u00e9 la atenci\u00f3n sobre el nuevo tema que aparece al final de este desarrollo, donde no se trata \u00fanicamente de la forma republicana de la Francia revolucionaria y de Am\u00e9rica, sino que se generaliza a los pa\u00edses de lengua inglesa que ignoran lo que es un prefecto. Y mi comentario consistir\u00e1 en presentar un texto significativo escrito menos de un a\u00f1o despu\u00e9s. Se trata de la introducci\u00f3n a la primera edici\u00f3n inglesa de\u00a0<em>Socialismo ut\u00f3pico y socialismo cient\u00edfico<\/em>. Engels habla all\u00ed de la superioridad del \u201cC\u00f3digo civil\u201d y de la adaptaci\u00f3n del derecho romano a la sociedad mercantil. A\u00f1ade sin embargo aquello que nos introduce, entre otras cosas, en la consideraci\u00f3n de la \u201clibertad personal\u201d a la que se cree de buena gana que Marx y Engels ignoran con soberbia:<\/p>\n<p>\u201cEsta misma ley inglesa es tambi\u00e9n la \u00fanica que ha conservado intacta y transmitido a Am\u00e9rica y a las colonias la mejor parte de esta libertad personal, de esta autonom\u00eda local y de esta independencia respecto a cualquier intervenci\u00f3n, exceptuada la del curso de la justicia, resumen de aquellas viejas libertades germ\u00e1nicas que en el continente se perdieron en la \u00e9poca de la monarqu\u00eda absoluta y no han sido plenamente reconquistadas en ning\u00fan sitio\u201d.\u00a0<a><sup>[16]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Quisiera destacar que, de acuerdo con la rectificaci\u00f3n de 1885, se plantea aqu\u00ed la cuesti\u00f3n de la monarqu\u00eda absoluta, pero no de la Revoluci\u00f3n Francesa. La tesis defendida por Marx en\u00a0<em>El 18 Brumario<\/em>\u00a0o en\u00a0<em>La guerra civil<\/em>\u00a0sobre la continuidad fundamental entre la monarqu\u00eda absoluta y la Revoluci\u00f3n Francesa ha desaparecido. Vuelve a ser lo que no hubiera debido dejar de ser nunca, una tesis liberal sobre la revoluci\u00f3n, marcada por el prejuicio anti-revolucionario. Engels le dice a los liberales: no, la Revoluci\u00f3n Francesa no ha continuado la obra de la monarqu\u00eda absoluta en lo que concierne a la autonom\u00eda administrativa. Esta continuidad no existe sino entre la monarqu\u00eda absoluta y el imperio.<\/p>\n<p>Para comprender bien el sentido profundo de la tesis de Marx interesa no ignorar uno de los dos tiempos de su definici\u00f3n de la rep\u00fablica democr\u00e1tica, que debe ser la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado. El segundo tiempo obliga a precisar que se trata de una rep\u00fablica democr\u00e1tica no burocratizada o desburocratizada. Esto es importante para comprender lo que Engels dir\u00e1, tanto antes como despu\u00e9s de 1891, de la 3\u00aa Rep\u00fablica Francesa. Pero tambi\u00e9n ser\u00e1 importante tener en mente la distinci\u00f3n entre forma pol\u00edtica y contenido de esta forma. La 3\u00aa Rep\u00fablica es burguesa por su contenido: la burgues\u00eda domina. No tenemos ocasi\u00f3n de estudiar sistem\u00e1ticamente todas las declaraciones de Engels sobre la rep\u00fablica. Ya hemos citado muchas y vamos a tener en cuenta dos m\u00e1s. Comenzaremos por un texto muy anterior a la peque\u00f1a revoluci\u00f3n te\u00f3rica de 1891. Se trata de una carta a Bernstein fechada el 27 de agosto de 1883 cuyo objetivo es rectificar las posiciones err\u00f3neas sobre la rep\u00fablica sostenidas en el\u00a0<em>Sozial-Demokrat\u00a0<\/em>que dirige Bernstein:<\/p>\n<p>\u201cPero al igual que esta lucha [se trata de la lucha entre feudalismo y burgues\u00eda, nota de J.T] no pod\u00eda encontrar su soluci\u00f3n final sino en el interior de la monarqu\u00eda constitucional (Inglaterra, Francia 1789-1792 y 1815-1830) y no en la vieja monarqu\u00eda absoluta, la lucha entre burgues\u00eda y proletariado no se puede solventar definitivamente sino en el seno de la rep\u00fablica. Si las condiciones favorables y un pasado revolucionario han ayudado a los franceses a derribar a Bonaparte [Napole\u00f3n III, nota de J.T] y a establecer la rep\u00fablica burguesa, el resultado es que los franceses tienen esta ventaja sobre nosotros, que nos encontramos en una mezcolanza de feudalismo y de bonapartismo, de poseer ya la forma pol\u00edtica en cuyo seno la lucha debe ser llevada a su t\u00e9rmino, \u201cconquista\u201d, que es necesario que nosotros hagamos previamente. Est\u00e1n pol\u00edticamente adelantados sobre nosotros toda una etapa. Una restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica en Francia no tendr\u00eda como consecuencia sino el retorno al orden del d\u00eda de la lucha por el restablecimiento de la rep\u00fablica \u201cburguesa\u201d. El mantenimiento de la rep\u00fablica significa por el contrario una exacerbaci\u00f3n creciente de una lucha de clases \u201cdirecta\u201d y sin velo entre proletariado y burgues\u00eda hasta la fase cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Entre nosotros, el resultado primero e inmediato de la revoluci\u00f3n \u201cno puede ser otro, aqu\u00ed tambi\u00e9n, que la rep\u00fablica burguesa, en lo que se refiere a la \u2018forma\u201d. Pero no se trata sino de un corto per\u00edodo transitorio, puesto que afortunadamente no tenemos un partido burgu\u00e9s puramente republicano. La rep\u00fablica burguesa, puede que con el Partido del Progreso a su cabeza, nos es \u00fatil, al principio, \u201cpara ganar para el socialismo revolucionario la gran masa de obreros\u201d, asunto de uno o dos a\u00f1os, y despu\u00e9s para que todos los partidos de centro posibles fuera de nosotros se desgasten y provoquen su propia ruina. \u00danicamente entonces podr\u00e1 llegar nuestro turno y triunfar\u201d.<a><sup>[17]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Esta carta es muy interesante porque tiende a corregir un punto de vista que subestima gravemente la importancia de la rep\u00fablica burguesa. Veremos que Engels tendr\u00e1 que intervenir para criticar las tendencias opuestas que subestiman la importancia de la rep\u00fablica desde el punto de vista de la revoluci\u00f3n socialista. El tono ser\u00e1 entonces muy diferente y ser\u00e1 necesario tener en cuenta siempre el objetivo que quiere conseguir, para apreciar el contenido de las cartas de Engels. Pero lo que esta carta subraya, no se puede hacer m\u00e1s claramente, es la importancia de la etapa republicana: \u201cEllos (los franceses) est\u00e1n pol\u00edticamente avanzados respecto a nosotros toda una etapa\u201d. Ser\u00eda vano buscar en esta carta una l\u00ednea que autorice a decir que Engels, en 1883, est\u00e1 a punto de dejar atr\u00e1s la doctrina marxista de la rep\u00fablica como terreno sobre el que desarrollar la lucha entre la burgues\u00eda y el proletariado. No se plantea aqu\u00ed en absoluto la cuesti\u00f3n de la rep\u00fablica democr\u00e1tica (no burocr\u00e1tica) como forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado.<\/p>\n<p>Tomemos ahora otra carta de Engels, posterior a 1891, cuyo primer objetivo es el de luchar contra las ilusiones excesivas de los franceses respecto a la importancia de la forma republicana. Se trata de una carta del 6 de marzo de 1894 a Paul Lafargue. El pasaje que voy a citar se encuentra al final de una carta enteramente dedicada a la cr\u00edtica de las ilusiones de Jaur\u00e8s, el cual acababa de presentar como medida socialista un proyecto de monopolizaci\u00f3n de la compra del trigo por el Estado, en nombre de todos los socialistas. Engels procede a una cr\u00edtica de esta forma francesa de \u00absocialismo de Estado\u00bb que el partido socialdem\u00f3crata hab\u00eda ya conocido con anterioridad bajo el dominio de Bismarck, quien lo apoyaba. \u201c\u00a1C\u00f3mo!\u201d, dice Engels, \u201c\u00a1quer\u00e9is confiar al gobierno, que es el comit\u00e9 ejecutivo de la mayor\u00eda de la C\u00e1mara, ella misma representaci\u00f3n de los especuladores de toda clase, el control de la compra del trigo! \u00a1Quer\u00e9is darles nuevos medios de robar la riqueza de la naci\u00f3n al darles el control de las finanzas p\u00fablicas! \u00c9sta es una proposici\u00f3n que hacen tambi\u00e9n los socialistas peque\u00f1o-burgueses del cant\u00f3n de Z\u00farich, pero \u2018su\u2019 estado, al menos, es mucho m\u00e1s democr\u00e1tico que la Rep\u00fablica francesa [..] y no conoce los prefectos todopoderosos\u201d. Si Jaur\u00e8s puede presentarnos como una gran novedad, en nombre de todos los socialistas, esta \u201cenfermedad infantil del socialismo\u201d que es el socialismo de Estado, es como \u201cconsecuencia de la alianza con los ex-radicales que se nos obliga a sufrir\u201d [\u201cnos\u201d es el grupo guesdista, que representa la escuela marxista a ojos de Engels, nota de J.T]. Despu\u00e9s de lo cual, Engels emprende la discusi\u00f3n con las ideas de estos ex-radicales que forman parte de ahora en adelante del grupo socialista.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Ah, pero nosotros en Francia tenemos la rep\u00fablica, os dir\u00e1n los ex-radicales, \u00e9sto es otra cosa, podemos utilizar el gobierno para tomar medidas socialistas! La rep\u00fablica con respecto al proletariado no difiere de la monarqu\u00eda sino en que es la forma pol\u00edtica \u201cexpresa\u201d para la dominaci\u00f3n futura del proletariado. Ten\u00e9is la ventaja sobre nosotros de que ya la ten\u00e9is; nosotros deberemos perder 24 horas para hacerla. Pero la rep\u00fablica, como cualquier otra forma de gobierno, est\u00e1 determinada por su contenido; en tanto en cuanto es la forma de dominaci\u00f3n \u201cburguesa\u201d nos es tan hostil como no importa cual monarqu\u00eda (salvo las \u201cformas\u201d de esta hostilidad). Es por tanto una ilusi\u00f3n gratuita la de tomar una forma socialista por su esencia; la de confiarle, mientras est\u00e9 dominada por la burgues\u00eda, misiones socialistas. Podemos arrancarle concesiones, pero jam\u00e1s encargarla de la ejecuci\u00f3n de nuestra tarea. Incluso si pidi\u00e9semos controlarla por medio de una minor\u00eda bastante fuerte como para convertirse en mayor\u00eda de un d\u00eda para otro\u201d.<a><sup>[18]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Esta pol\u00e9mica con los ex-radicales respecto a la rep\u00fablica est\u00e1 totalmente en l\u00ednea con lo que Engels ha enunciado de nuevo sobre la rep\u00fablica democr\u00e1tica en la <em>Cr\u00edtica del Programa de Erfurt<\/em>. Las humoradas epistolares del tipo: \u201cTen\u00e9is la ventaja sobre nosotros, pues ya la ten\u00e9is; nosotros deberemos perder 24 horas para hacerla\u201d no cambian nada la substancia te\u00f3rica de esta carta. El tono es sarc\u00e1stico y se pone el acento sobre la identidad de contenido entre una monarqu\u00eda \u201cburguesa\u201d y una rep\u00fablica \u201cburguesa\u201d. Uno esperar\u00eda a veces, dado el tono y la forma del discurso, ver desaparecer lo esencial de la adquisici\u00f3n de 1891. Pero no ocurre as\u00ed. All\u00ed donde se espera la conclusi\u00f3n m\u00e1s destructiva sobre la importancia de la rep\u00fablica comparada con la monarqu\u00eda, el contenido es finalmente totalmente opuesto. Como en esta frase capital de r\u00e9plica a los ex\u00adradicales: \u201cLa rep\u00fablica, con respecto al proletariado, no difiere de la monarqu\u00eda [\u00a1Diablos!, este principio de frase hace que uno se espere una casi anulaci\u00f3n de la diferencia, nota de J.T] [..] sino en que es la forma pol\u00edtica <em>ex\u00adpresa <\/em>para la dominaci\u00f3n futura del proletariado\u201d. De hecho, hasta en los t\u00e9rminos empleados, para quien conozca los textos anteriores de Marx sobre el Estado, la proposici\u00f3n es radicalmente nueva. Uno se acuerda de la rectificaci\u00f3n de 1872 en el prefacio al <em>Manifiesto<\/em>. Marx y Engels citan un pasaje de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>\u00a0en el que Marx afirma que \u201cla clase obrera no puede contentarse con tomar \u2018tal cual\u2019 la maquinaria del Estado y hacerla funcionar por su propia cuenta\u201d. Veamos el texto alem\u00e1n: \u00abdie Arbeiterklasse nicht \u00abdie fertige Staatsmaschine\u00bb in Besitz nehmen\u2026\u00bb \u00abla clase obrera no puede tomar posesi\u00f3n de \u00abla m\u00e1quina del Estado ya construida\u00bb\u00bb. Despu\u00e9s de 1891, Engels nos dice de pasada que la rep\u00fablica es \u201cla forma pol\u00edtica <em>expresa <\/em>para dominaci\u00f3n del proletariado\u201d y le dice a los franceses: \u201cTen\u00e9is la ventaja sobre nosotros\u201d de que \u201cya la ten\u00e9is\u201d. Se puede incluso considerar que, en relaci\u00f3n al texto completo de la\u00a0<em>Cr\u00edtica del Programa de Erfurt<\/em>, que precisa que la rep\u00fablica democr\u00e1tica que pueda llegar a ser la forma pol\u00edtica de la dictadura del proletariado debe tener estructuras administrativas aut\u00f3nomas, el texto de esta carta es bastante laxo. Se trata de la 3\u00aa Rep\u00fablica Francesa y Engels mismo recuerda en el cuerpo de la carta que aquella utiliza todav\u00eda el sistema prefectorial, el cual es muy poco democr\u00e1tico. Le queda por tanto una caracter\u00edstica esencial, la de concentrar todo el poder en la representaci\u00f3n nacional y que, en consecuencia, su \u201ccontenido\u201d puede cambiar con la relaci\u00f3n de las fuerzas pol\u00edticas. Es por el momento la forma de dominaci\u00f3n burguesa y en tanto es as\u00ed, es absurdo, como hace Jaur\u00e8s, confiarle misiones socialistas; pero es apta para llegar a ser la forma pol\u00edtica de la dominaci\u00f3n del proletariado, y tendr\u00e1 entonces un contenido social completamente opuesto. \u201cEs por tanto una ilusi\u00f3n\u201d, dice Engels, \u201cconfiarle mientras est\u00e9 dominada por la burgues\u00eda, misiones socialistas\u201d. Lo que significa evidentemente que ser\u00e1 diferente cuando est\u00e9 dominada por el proletariado. Del mismo modo, es de una rep\u00fablica todav\u00eda dominada por la burgues\u00eda que dice: \u00abPodemos arrancarle concesiones, pero nunca encargarle -[como sobreentiende que ha hecho Jaur\u00e8s, nota de J.T] de nuestras tareas\u201d. Cuando est\u00e9 dominada por el proletariado, ser\u00e1 exactamente lo opuesto: tendr\u00e1 el contenido de \u201cla dictadura del proletariado\u201d. Y el texto termina con una frase exclamativa. Engels piensa en una situaci\u00f3n intermedia en la que el partido del proletariado no tiene todav\u00eda la mayor\u00eda en el parlamento, pero detenta una fuerte minor\u00eda que puede pronto transformarse en mayor\u00eda. En este caso, parece decir, sin detentar el poder, podemos controlarlo y, en consecuencia, se puede prever algo m\u00e1s que concesiones, y las propuestas del tipo de la de Jaur\u00e8s ser\u00edan menos absurdas. \u201cIncluso si pudi\u00e9semos controlarla (se trata de la rep\u00fablica) por medio de una minor\u00eda bastante fuerte como para convertirse en mayor\u00eda de un d\u00eda para otro\u201d.<a><sup>[19]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Debo a\u00f1adir, para tener una visi\u00f3n completa, que Engels llega en los a\u00f1os posteriores a 1891 a no mencionar lo que diferencia la forma republicana de la forma mon\u00e1rquica y a insistir unilateralmente sobre el contenido burgu\u00e9s de la rep\u00fablica. No \u00fanicamente escribe cartas muy pol\u00e9micas sobre la rep\u00fablica donde no se trata ya de su aptitud para llegar a ser la forma de dominaci\u00f3n proletaria, sino que parece olvidar incluso la doctrina marxista anterior seg\u00fan la cual la rep\u00fablica burguesa es el terreno en el que se desarrollar\u00e1 la lucha final entre burgues\u00eda y proletariado. Diferentes circunstancias explican el contenido de estas cartas. Por una parte, los franceses, incluidos los socialistas, contin\u00faan irrit\u00e1ndolo con su forma de considerar que Francia es la vanguardia de las naciones porque es una rep\u00fablica. Les replica entonces: vuestra rep\u00fablica es tan burguesa como nuestras monarqu\u00edas. Por otra parte, la rep\u00fablica burguesa da el espect\u00e1culo lamentable de la corrupci\u00f3n con el esc\u00e1ndalo de Panam\u00e1, y le hace falta entonces mucha ecuanimidad a Engels para recordar, por ejemplo, que las monarqu\u00edas son tan corruptas como las rep\u00fablicas burguesas. Por \u00faltimo, la Rep\u00fablica Francesa tiene una pol\u00edtica exterior que disgusta soberanamente a Engels, porque es pro\u00ad-rusa, es decir pro-zarista, y esto es algo que a Engels, como a Marx antes que \u00e9l, no les gusta nada. Tambi\u00e9n encontramos formulas muy abruptas en las cartas del 25 de febrero de 1893 y del 27 de junio de 1893 a Paul Lafargue. As\u00ed, en la primera, evocando la revoluci\u00f3n de 1848 y los gritos de \u201cViva la rep\u00fablica\u201d, escribe: \u201cEntonces uno se entusiasmaba por la rep\u00fablica, con r min\u00fascula, despu\u00e9s que se escribiese con una R may\u00fascula, ya no val\u00eda nada, excepto como etapa hist\u00f3rica casi caduca\u201d.<a><sup>[20]<\/sup><\/a>\u00a0Era en plena crisis de Panam\u00e1. Algunos meses antes escribi\u00f3 a F. A. Sorge: \u201cla rep\u00fablica burguesa es la rep\u00fablica de los hombres de negocios capitalistas, donde la pol\u00edtica no es m\u00e1s que un negocio comercial entre otros, y los franceses [..] aprenden por fin esta verdad a una escala nacional esta vez por el esc\u00e1ndalo de Panam\u00e1\u201d.<a><sup>[21]<\/sup><\/a>\u00a0Pero es en la carta del 27 de junio de 1893 a Paul Lafargue en la que Engels carga a tambor batiente contra el chauvinismo republicano de los franceses: \u201cVuestra rep\u00fablica [..] es tan burguesa como todos nuestros gobiernos mon\u00e1rquicos, y no es posible creer que con el grito de viva la rep\u00fablica el d\u00eda despu\u00e9s de Panam\u00e1, encontr\u00e9is un solo partidario en toda Europa. La forma republicana no es m\u00e1s que la simple negaci\u00f3n de la monarqu\u00eda \u2013 y el derrocamiento de la monarqu\u00eda se cumplir\u00e1 como simple corolario de la revoluci\u00f3n; en Alemania, los partidos burgueses est\u00e1n tan acabados que deberemos pasar inmediatamente de la monarqu\u00eda a la rep\u00fablica \u2018social\u2019 [..] Vuestra rep\u00fablica y nuestras monarqu\u00edas son un todo frente al proletariado\u201d.<a><sup>[22]<\/sup><\/a>\u00a0La rep\u00fablica burguesa como fase intermedia necesaria desaparece en la tormenta del esc\u00e1ndalo financiero. Conviene notar sin embargo que \u201cla forma republicana\u201d es conservada en el paso directo de la monarqu\u00eda a la \u201crep\u00fablica social\u201d. Incluso en el peor momento, la forma de la rep\u00fablica democr\u00e1tica permanece como la forma pol\u00edtica de la dictadura del proletariado. Forma republicana + contenido proletario = \u201crep\u00fablica social\u201d.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1891 es tambi\u00e9n, como ya hemos dicho, el de la publicaci\u00f3n de una nueva edici\u00f3n de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>, con una introducci\u00f3n de Engels. Conviene examinar r\u00e1pidamente lo que se dice en esta introducci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se divide claramente en dos partes. La primera es un relato hist\u00f3rico sobre la historia de Francia en el siglo XIX que se detiene en la masacre de mayo de 1871. Se nota que ha sido escrito durante la 3\u00aa Rep\u00fablica Francesa por un peque\u00f1o detalle. Cuando Engels llega a la narraci\u00f3n del ep\u00edlogo bonapartista de la revoluci\u00f3n de 1848, despu\u00e9s de haber descrito la provocaci\u00f3n que llev\u00f3 a las jornadas de junio de 1848 y a la masacre que sigui\u00f3, escribe: \u201cEl castigo no se hizo esperar. Si el proletariado no pod\u00eda todav\u00eda gobernar Francia, la burgues\u00eda ya no pod\u00eda hacerlo. <em>Quiero decir al menos en esta \u00e9poca<\/em> en la que esta era mayoritariamente de tendencia mon\u00e1rquica, y se escindi\u00f3 en tres partidos din\u00e1sticos y un cuarto republicano\u201d [el subrayado es m\u00edo, nota de J.T]. Se puede considerar esta frase: \u201cquiero decir al menos en esta \u00e9poca\u201d, como una revisi\u00f3n en perspectiva de los sucesos de 1848 a partir del presente de la 3\u00aa Rep\u00fablica Francesa. En cuanto a la dial\u00e9ctica de las revoluciones francesas del siglo, comprende evidentemente entre sus episodios m\u00e1s importantes la aparici\u00f3n del proletariado en el escenario hist\u00f3rico con sus reivindicaciones propias, pero asimismo tambi\u00e9n la necesidad para la burgues\u00eda, guardi\u00e1n y poseedora del control de la situaci\u00f3n, de desarmar al proletariado y de vencer salvajemente para conseguir, no se puede m\u00e1s claramente, que la \u201crep\u00fablica social\u201d de los proletarios no est\u00e9 a la orden del d\u00eda. \u201cDespu\u00e9s de cada revoluci\u00f3n, adquirida al precio de la sangre de los obreros, estalla una nueva lucha, que termina con la derrota de aquellos\u201d. La f\u00f3rmula tiene el aspecto de ley. La ley que hace de la clase obrera un aliado molesto de la burgues\u00eda al que hay que aplastar despu\u00e9s de la victoria. En 1848, su intervenci\u00f3n es decisiva y el resultado es la rep\u00fablica, \u201cla \u201cRep\u00fablica \u2018social\u2019, como la calificaron los obreros mismos\u201d. Y Engels a\u00f1ade: \u201cLo que hay que entender por Rep\u00fablica social es lo que nadie sabe con certeza, ni siquiera los obreros\u201d. Aunque de manera confusa, la lucha por suprimir el antagonismo de clase entre capitalistas y obreros aparece claramente. A continuaci\u00f3n, siempre en la primera parte de esta introducci\u00f3n, viene el relato de la Comuna de Par\u00eds que concluye con una masacre todav\u00eda m\u00e1s sangrante, en relaci\u00f3n, podr\u00edamos decir, con la forma en que aparece \u201cincisivo y puro, el car\u00e1cter de clase del movimiento parisino\u201d.<\/p>\n<p>Viene a continuaci\u00f3n la segunda parte de la introducci\u00f3n, que no es ya un relato, sino una reflexi\u00f3n sobre el desarrollo y los actores de esta revoluci\u00f3n proletaria. Engels atrae nuestra atenci\u00f3n sobre la importancia de lo que dijo al declarar previamente: \u201cParece que hay algunas adiciones que hacer al cuadro que ha dado en\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>\u201d. Debemos por tanto identificar estas \u201cadiciones\u201d hechas por Engels, en 1891, al texto que Marx escribi\u00f3, en nombre de la Internacional, inmediatamente despu\u00e9s de los acontecimientos y preguntarnos eventualmente por qu\u00e9 aparecen. Engels nos invita tambi\u00e9n, me parece, a hacer una distinci\u00f3n entre lo que son \u201cadiciones\u201d al texto de Marx y lo que es una simple evocaci\u00f3n de la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica hecha por Marx. Efectivamente, escribe poco despu\u00e9s, dirigi\u00e9ndose as\u00ed a la conclusi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cEsta destrucci\u00f3n del poder del Estado tal como era hasta ahora y su reemplazo por un poder nuevo, verdaderamente democr\u00e1tico, son descritos con detalle en la tercera parte de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>. Pero era necesario recordar aqu\u00ed brevemente algunos de sus trazos, porque en Alemania precisamente, la superstici\u00f3n del estado ha pasado de la filosof\u00eda a la conciencia com\u00fan de la burgues\u00eda e incluso a la de numerosos obreros\u201d.<\/p>\n<p>Veamos pues en qu\u00e9 consisten las \u201cadiciones\u201d de Engels al texto de Marx. Se refieren a las tendencias pol\u00edticas proudhonianas y blanquistas del movimiento obrero que dirigieron la Comuna. Las dos pose\u00edan una doctrina bien establecida, los proudhonianos en el plano econ\u00f3mico, los blanquistas en el pol\u00edtico. La iron\u00eda de la historia, o la verdad inmanente de la pr\u00e1ctica, les llevaron igualmente a hacer lo contrario de lo que pro\u00ad clamaban sus doctrinas. Los proudhonianos fueron llevados a poner en pr\u00e1ctica un programa comunista o \u201casociativo\u201d que el maestro rechazaba, pero no insistiremos m\u00e1s en este aspecto que no nos interesa directamente hoy. Veamos los blanquistas. Recordemos para empezar a quien lo haya olvidado, que cuando Marx habla por vez primera de \u201cdictadura revolucionaria del proletariado\u201d, hacia el fin de la revoluci\u00f3n de 1848, lo hace citando claramente a Blanqui<a><sup>[23]<\/sup><\/a>.\u00a0Y que en los a\u00f1os que siguen, entre 1850 y 1871, Marx y Engels no desmentir\u00e1n nunca esta alianza privilegiada con el socialismo revolucionario de Blanqui, a pesar del episodio de la lucha contra la fracci\u00f3n Willich \u00adSchapper en el seno de la Liga de los Comunistas que les condujo a disolver la \u201cSociedad universal de los comunistas revolucionarios\u201d con los emigrados blanquistas de Londres en el curso del a\u00f1o 1850.<a><sup>[24]<\/sup><\/a>\u00a0Se puede hablar por tanto, como ya hemos hecho, de un \u201cblanquismo\u201d de Marx y de Engels, aunque es aconsejable, tanto en este punto como en otros, utilizar las comillas cada vez que se tenga la intenci\u00f3n de se\u00f1alar lo que Marx debe a otra corriente de pensamiento. Se pude, como hizo Lenin contra Bernstein, sostener que el marxismo incluye una cr\u00edtica del blanquismo, que no es \u201cblanquista\u201d. Pero t\u00e9nganse entonces en cuenta las cr\u00edticas formuladas por Engels despu\u00e9s de 1871.<a><sup>[25]<\/sup><\/a>\u00a0La autocr\u00edtica expl\u00edcita de Engels sobre el componente \u201cblanquista\u201d de su t\u00e1ctica revolucionaria durante toda una \u00e9poca se encuentra por primera vez en la\u00a0<em>Introducci\u00f3n<\/em>\u00a0de 1895 a la\u00a0<em>Luchas de clases en Francia\u00a0<\/em>de K. Marx. Ya las he analizado en mi primer ensayo y me permito remitirme.<a><sup>[26]<\/sup><\/a>\u00a0Precisado esto, podemos estudiar una de las dos adiciones que Engels cree posible y necesario a\u00f1adir al texto de Marx, la que se refiere a los blanquistas:<\/p>\n<p>\u201cLas cosas no fueron mejor para los blanquistas [Engels ya ha examinado lo que le sucede a la doctrina de Proudhon en el transcurso de la Comuna, nota de J.T]. Disc\u00edpulos de la escuela de la conspiraci\u00f3n, atados por la estricta disciplina que les es propia, part\u00edan de la idea de que un n\u00famero relativamente peque\u00f1o de hombres resueltos y bien organizados ser\u00edan capaces, llegado el momento, no \u00fanicamente de apoderarse del poder, sino tambi\u00e9n, desplegando una gran energ\u00eda y audacia, de mantenerse el tiempo suficiente para lograr arrastrar a la masa del pueblo a la revoluci\u00f3n y unirla en torno a la peque\u00f1a tropa directriz. Para ello era necesario, ante todo, la m\u00e1s estricta centralizaci\u00f3n dictatorial de todo el poder en manos del nuevo gobierno revolucionario. \u00bfY qu\u00e9 hizo la Comuna que, en su mayor\u00eda, se compon\u00eda precisamente de blanquistas? En todas sus proclamas a los franceses de las provincias los convidaba a una federaci\u00f3n libre de todas las comunas francesas con Par\u00eds, a una organizaci\u00f3n nacional que, por primera vez, deb\u00eda ser efectivamente creada por la naci\u00f3n misma. En cuanto a la fuerza represiva del gobierno poco ha centralizado, el ej\u00e9rcito, la polic\u00eda pol\u00edtica, la burocracia, creados por Napole\u00f3n en 1798, [..] es justamente a esta fuerza a la que deb\u00eda d\u00e1rsele la vuelta, como ya hab\u00eda sido hecho en Par\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Hay que destacar la referencia a la centralizaci\u00f3n burocr\u00e1tica creada por Napole\u00f3n I que nos remite a la rectificaci\u00f3n de 1885 sobre la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa. La libre asociaci\u00f3n de comunas francesas con Par\u00eds y la destrucci\u00f3n de la fuerza represiva del poder centralizado creada por el primer Napole\u00f3n, nos lleva de nuevo a esa 1\u00aa Rep\u00fablica, que sirve de modelo a Engels en la <em>Cr\u00edtica del programa de Erfurt<\/em>. Pero sobre todo, hay que retener la descripci\u00f3n de la dictadura blanquista que es aqu\u00ed recusada resueltamente: \u201cla m\u00e1s estricta centralizaci\u00f3n dictatorial de todo el poder en las manos del nuevo gobierno revolucionario\u201d. As\u00ed, la dictadura del proletariado tal como la entiende Engels en 1891 no es, y no puede ser, la dictadura blanquista que acaba de ser definida. \u00a1Vaya novedad! Porque despu\u00e9s de todo, est\u00e1 com\u00fanmente aceptado entre el com\u00fan de los mortales que cuando se habla de dictadura del proletariado se entiende precisamente como la m\u00e1s estricta centralizaci\u00f3n dictatorial de todo el poder en las manos del gobierno revolucionario. Yendo m\u00e1s lejos, es tambi\u00e9n de esta manera como lo entend\u00edan Marx y Engels cuando escrib\u00edan la\u00a0<em>Circular <\/em>de marzo de 1850 o cuando constitu\u00edan en abril de 1850 aquella \u201cSociedad universal de los comunistas revolucionarios\u201d con los blanquistas. Engels debe ser consciente de la novedad profunda de lo que enuncia, si no, no se entiende su conclusi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201cEl filisteo socialdem\u00f3crata ha sido sacudido recientemente por un terror saludable al o\u00edr pronunciar la palabra dictadura del proletariado. Y bien, se\u00f1ores, \u00bfquieren saber de qu\u00e9 dictadura se trata? Miren la Comuna de Par\u00eds. \u00c9sto fue la dictadura del proletariado\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Pues s\u00ed! La dictadura del proletariado no es lo que uno podr\u00eda creer. Es \u201cla verdadera democracia\u201d descrita por Marx en la tercera parte de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>. Y, entend\u00e1monos bien, no es \u00fanicamente \u201cuna verdadera democracia\u201d porque arranque el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico de manos de la burgues\u00eda, es una verdadera democracia porque el pueblo gobierna con un nuevo sistema de instituciones que no le desprende del poder: la constituci\u00f3n comunal.<\/p>\n<p>No hay que sorprenderse por tanto si en las reflexiones de Engels sobre el alcance hist\u00f3rico de la Comuna de Par\u00eds el esquema te\u00f3rico de la autonomizaci\u00f3n de los \u00f3rganos p\u00fablicos en relaci\u00f3n a la sociedad \u2013 que los ha creado inicialmente para defender sus intereses comunes- ocupa un lugar tan grande. Engels lo retoma en numerosas ocasiones:<\/p>\n<p>\u201c\u00bfEn qu\u00e9 consiste, hasta ahora, la propiedad caracter\u00edstica del Estado? La sociedad hab\u00eda creado por simple divisi\u00f3n del trabajo, en sus or\u00edgenes, sus \u00f3rganos propios para velar por sus intereses comunes. Pero con el tiempo, estos organismos, cuya c\u00faspide era el poder del Estado, se transformaron, al servir sus propios intereses particulares, de servidores de la sociedad en sus amos\u201d.<\/p>\n<p>Este tema de los \u00f3rganos p\u00fablicos creados para defender \u201clos intereses comunes de la sociedad\u201d est\u00e1 a menudo presente en los textos de Engels posteriores a 1871. No creo que se pueda comprender bien el tema del Estado que se convierte en un \u00f3rgano de clase sin tener en cuenta el tema opuesto, puesto que los estados de clases raramente renuncian a ocuparse, en cierta forma, de estos intereses comunes. Es una fuente de legitimidad.<\/p>\n<p>La continuaci\u00f3n de razonamiento debe ser relatada puesto que concierne a las rep\u00fablicas democr\u00e1ticas e incluso aquellas que te\u00f3ricamente ignoran la burocracia. En efecto, Engels a\u00f1ade inmediatamente esta precisi\u00f3n esencial: \u00abSe puede ver, por ejemplo, no \u00fanicamente en la monarqu\u00eda hereditaria, sino igualmente en la rep\u00fablica democr\u00e1tica\u201d. Cierto, se dir\u00e1, pero sabemos que la tesis que defender\u00e1 algunos meses m\u00e1s tarde en\u00a0<em>La cr\u00edtica del Programa de Erfurt\u00a0<\/em>no debe ser entendida de forma laxa. No cualquier rep\u00fablica democr\u00e1tica puede ser la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado. Es una rep\u00fablica del tipo de la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa, dir\u00e1 Engels. Es el modelo al cual se refiere principalmente. Pero menciona tambi\u00e9n, como ya hemos visto, la rep\u00fablica americana. Son Am\u00e9rica y la 1\u00aa Rep\u00fablica Francesa, dice, las que nos han ense\u00f1ado c\u00f3mo se puede prescindir de la burocracia. Aqu\u00ed, debemos constatar que algunos meses antes, en el prefacio a\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>, ha llevado m\u00e1s lejos la cr\u00edtica del modelo americano.<\/p>\n<p>\u201cEs precisamente en Am\u00e9rica donde podemos ver mejor c\u00f3mo la potencia del Estado llega a la independencia de la sociedad que le ha dado origen y de la que deber\u00eda ser un simple instrumento\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, Engels nos recuerda que los Estados Unidos desconocen la burocracia tal como existe en el continente. Entonces, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el mal? En la partitocracia, nos dice, es decir, en el poder de los grandes partidos que hacen de la pol\u00edtica un negocio. Pero considerando bien lo que dice Engels hay que llegar a la conclusi\u00f3n de que le parece que la burocracia no est\u00e1 tan ausente como ha dicho de los USA, puesto que los partidos buscan apoderarse de una multitud de \u201cpuestos\u201d y explotarlos para su provecho. \u00bfEste sistema de puestos en las asambleas o en las administraciones no constituye una burocracia? \u00bfY no es primero la burocracia de los partidos lo que hay que considerar, como se har\u00e1 pronto en diferentes an\u00e1lisis politol\u00f3gicos? Sea lo que fuere, para sacudirse el yugo de la partitocracia de tipo americano, Engels vuelve a proponernos los remedios seg\u00fan \u00e9l soberanos utilizados por la Comuna: elecci\u00f3n en todos los puestos mediante el sufragio universal con revocaci\u00f3n posible en cualquier momento y salario de obrero.<\/p>\n<p>Tornemos nota del hecho que los dos textos publicados por Engels en 1891 sobre las formas pol\u00edticas de la dictadura del proletariado se armonizan en gran manera, pero no totalmente. La divergencia que hemos visto aparecer respecto a la rep\u00fablica en principio no burocr\u00e1tica de los Estados Unidos testimonia la dificultad de un problema al cual nos encontrarnos siempre confrontados. Es sin duda la dificultad del problema lo que explica por qu\u00e9 Engels (como Marx antes, aunque de otra forma) conserva siempre un comod\u00edn \u201cimparable\u201d del que cada uno pensar\u00e1 lo que quiera: se trata de la teor\u00eda de la desaparici\u00f3n del Estado, con la cual se termina este texto que env\u00eda al desv\u00e1n de la historia todo \u201cel baratillo del Estado\u201d. A falta de ser una soluci\u00f3n, es ciertamente un s\u00edntoma de la dificultad.<\/p>\n<p>A principios de este mismo a\u00f1o de 1891 Engels se dedica, como ya hemos dicho, a hacer p\u00fablico el texto de glosas de la\u00a0<em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em>. Puede ser \u00fatil repasarlo r\u00e1pidamente para recordar las posiciones que sostiene Marx. Ciertamente no esperamos encontrar una anticipaci\u00f3n de la tesis defendida por Engels en la <em>Cr\u00edtica del Programa de Erfurt<\/em>. La rep\u00fablica democr\u00e1tica no es la forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado. Hemos visto anteriormente c\u00f3mo para Marx aquella es el terreno en el que se librar\u00e1 la lucha suprema entre la burgues\u00eda y el proletariado. Por otra parte, sabemos bien que Marx retoma en este texto el concepto de dictadura revolucionaria del proletariado y dice:<\/p>\n<p>\u201cEntre la sociedad capitalista y la sociedad comunista se sit\u00faa el periodo de la transformaci\u00f3n revolucionaria de aquella en \u00e9sta. A lo cual corresponde un periodo de transici\u00f3n pol\u00edtica en el que el Estado no ser\u00eda otra cosa que \u2018la dictadura revolucionaria del proletariado\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Esto es lo que hemos llamado m\u00e1s arriba \u201cun concepto desnudo\u201d de la dictadura revolucionaria del proletariado o, como hemos dicho igualmente, se trata aqu\u00ed de un concepto \u201csustancialista\u201d. Trata sobre el contenido socio-hist\u00f3rico de la pol\u00edtica del Estado en la fase de transici\u00f3n. Pero, \u00bfcu\u00e1l es la forma pol\u00edtica? Aparentemente el silencio de Marx sobre este punto es completo. La \u201cforma pol\u00edtica por fin encontrada\u201d por la Comuna de Par\u00eds no es recordada. Se trata de la forma pol\u00edtica en este texto, pero a prop\u00f3sito de la rep\u00fablica democr\u00e1tica. El proletariado debe reivindicar para Alemania esta forma de Estado, siendo conscientes de que el camino que hay que recorrer para pasar del Estado desp\u00f3tico actual a la forma republicana ser\u00e1 dif\u00edcil. Tambi\u00e9n reprocha al partido el haber olvidado un punto capital cuando formula toda una serie de reivindicaciones democr\u00e1ticas: \u201ctodas estas peque\u00f1as cosas implican el reconocimiento de aquello que se llama la soberan\u00eda del pueblo y no se encuentran sino en una \u2018rep\u00fablica democr\u00e1tica\u2019\u201d. Uno no debe por tanto enga\u00f1arse por los sarcasmos de Marx sobre las \u201cletan\u00edas democr\u00e1ticas\u201d que el partido social-dem\u00f3crata toma prestadas a los partidos democr\u00e1ticos de la peque\u00f1a burgues\u00eda. Marx se burla de un partido que est\u00e1 trabado a la vez por la superstici\u00f3n del Estado propia de los lassallianos y por la de la democracia propia de la peque\u00f1a burgues\u00eda. \u00c9l defiende la especificidad del partido obrero, pero no defiende menos un programa m\u00ednimo democr\u00e1tico de forma bien clara. Por otra parte, si Marx no nos dice nada aqu\u00ed sobre la forma pol\u00edtica de la dictadura del proletariado, no por ello deja de formular un principio general que debe tener una funci\u00f3n orientadora en la determinaci\u00f3n de la forma pol\u00edtica adecua\u00adda a la emancipaci\u00f3n del proletariado. Es a prop\u00f3sito de la consigna de \u201cestado libre\u201d, presente en el proyecto del programa: \u201cla libertad, dice, consiste en transformar el estado, organismo que se ha situado por encima de la sociedad, en un organismo enteramente subordinado a ella\u201d. No es a\u00fan m\u00e1s que un principio general. Pero ser\u00eda un error pasar por alto su importancia heur\u00edstica. Por \u00faltimo, a prop\u00f3sito del futuro del Estado, por oposici\u00f3n al \u201cEstado actual\u201d de las sociedades burguesas, pregunta \u201c\u00bfqu\u00e9 transformaci\u00f3n sufrir\u00e1 el Estado en una sociedad comunista? Dicho de otra forma: \u00bfqu\u00e9 funciones sociales se mantendr\u00e1n an\u00e1logas a las funciones. actuales del Estado?\u201d. Es igualmente una indicaci\u00f3n muy valiosa que conduce a abordar la cuesti\u00f3n del Estado y de sus transformaciones en t\u00e9rminos de funci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les son las que hay que conservar, cu\u00e1les suprimir, cu\u00e1les hay que crear?<\/p>\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Despu\u00e9s de haber estudiado la rectificaci\u00f3n de 1885 y la peque\u00f1a revoluci\u00f3n te\u00f3rica de 1891 en la perspectiva m\u00e1s general del testamento pol\u00edtico de 1895, podemos extraer algunas conclusiones a prop\u00f3sito de las innovaciones pol\u00edticas de Engels. \u00c9stas no pueden separarse de otras innovaciones que tienen lugar en el campo te\u00f3rico del materialismo hist\u00f3rico, que estuvieron durante largo tiempo presentes en la mente de todos a trav\u00e9s de dos o tres cartas autocr\u00edticas de Engels, las cuales fueron publicadas justamente en todas las recopilaciones de textos sobre la concepci\u00f3n materialista de la historia. Una de ellas nos interesa muy particularmente: se trata de una carta a Franz Mehring del 14 de julio de 1893 que trata de la \u201cideolog\u00eda\u201d (de la inconsciencia ideol\u00f3gica) entendida en un sentido que lleva a estudiar las superestructuras jur\u00eddicas y pol\u00edticas. Engels habla en dos ocasiones de la importancia de la \u201cforma\u201d que Marx y \u00e9l mismo hab\u00edan cometido el error de descuidar durante toda una \u00e9poca:<\/p>\n<p>\u201cEste aspecto del asunto [la cuesti\u00f3n de las formas, nota de J.T], que yo no puedo aqu\u00ed m\u00e1s que tratar brevemente, lo hab\u00edamos descuidado todos, pienso, m\u00e1s de lo que lo merec\u00eda. Es la eterna historia; al principio, se descuida siempre la forma por el fondo. Como ya he dicho, yo tambi\u00e9n lo he hecho, y el error siempre me aparece \u2018post festum\u2019\u201d.<a><sup>[27]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Es con esta citaci\u00f3n con lo que quisiera concluir este estudio. La rectificaci\u00f3n de 1885 y la de 1891 sobre la rep\u00fablica democr\u00e1tica son una intervenci\u00f3n al nivel de la forma. De 1848-50 a 1871-80 parece que el concepto de dictadura revolucionaria del proletariado sufre una evoluci\u00f3n notable. En un principio estrechamente ligada a la guerra civil y a la violencia que caracteriza las \u00e9pocas de revoluci\u00f3n, parece que, sin cesar de evocar un periodo de transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad, deja de estar estrechamente ligado a la idea de insurrecci\u00f3n. Se convierte en lo que podr\u00edamos llamar un concepto \u201csubstancial\u201d. Uno de los problemas de la teor\u00eda pol\u00edtica de Marx y Engels es que no basta con indicar que la dictadura revolucionaria del proletariado caracterice, desde el punto de vista del contenido, la fase hist\u00f3rica de transformaci\u00f3n social: es necesario asimismo precisar cu\u00e1l es la forma pol\u00edtica en la que aquella se efect\u00faa. Despu\u00e9s de la Comuna de Par\u00eds tenemos una primera respuesta a este problema de la forma. Pero Marx y Engels descuidan retomar siempre esta respuesta cuando abordan el problema de la transici\u00f3n. En 1891, Engels nos da una segunda respuesta a esta cuesti\u00f3n de la forma, sin renegar de la que daban en primer lugar. Esta presenta una ventaja definitiva: la rep\u00fablica democr\u00e1tica (no burocratizada) corresponde a una experiencia hist\u00f3rica mucho m\u00e1s vasta y universal que la experiencia limitada de \u201cla constituci\u00f3n comunal\u201d. El vac\u00edo \u201cformal\u201d catastr\u00f3fico que se le reprocha al marxismo en materia de instituciones pol\u00edticas ha desaparecido. Si se contin\u00faa reproch\u00e1ndoselo despu\u00e9s de 1891 es que se confunde el marxismo con una de sus interpretaciones, la de Lenin, quien desconoc\u00eda estas elaboraciones \u201cformales\u201d\u00a0de Engels y quien sostiene en lo que concierne a la rep\u00fablica democr\u00e1tica la tesis anteriormente formulada por Marx (la del terreno sobre el cual tiene lugar el enfrentamiento supremo entre la burgues\u00eda y el proletariado), partiendo del concepto \u201csubstancial\u201d de dictadura del proletariado y esforz\u00e1ndose por elaborar su propia respuesta a la cuesti\u00f3n de la forma pol\u00edtica a partir de la experiencia rusa de los soviets.<\/p>\n<p>Esta elaboraci\u00f3n de Engels en el campo de las formas pol\u00edticas tiene tambi\u00e9n una importancia hist\u00f3rica esencial en cuanto da una respuesta a una cuesti\u00f3n que no se puede evitar plantear: qu\u00e9 relaciones hay entre los resultados de las revoluciones burguesas y la revoluci\u00f3n proletaria ulterior. M\u00e1s exactamente, en qu\u00e9 se con\u00advierten las conquistas democr\u00e1ticas de las revoluciones burguesas cuan\u00addo estas \u00faltimas comportan alguna de estas conquistas. Dado que la rep\u00fablica democr\u00e1tica es el resultado m\u00e1s notable de las revoluciones m\u00e1s avanzadas de la burgues\u00eda, la peque\u00f1a revoluci\u00f3n te\u00f3rica de 1891 consiste en sostener que la revoluci\u00f3n socialista puede profundizar en el plano pol\u00edtico los resultados establecidos por los partidos revolucionarios de la burgues\u00eda, pero que hay que considerarlos como una conquista. En relaci\u00f3n al car\u00e1cter problem\u00e1tico del concepto de revoluci\u00f3n permanente propio de Marx en los a\u00f1os de la revoluci\u00f3n de 1848 y posteriores, tenemos all\u00ed un elemento de resoluci\u00f3n. Para llevar a buen t\u00e9rmino la revoluci\u00f3n socialista, el proletariado tiene necesidad de una forma pol\u00edtica democr\u00e1tica que ha sido inventada por las revoluciones anteriores. Por tanto, hay que establecerla cuando no existe y conservarla (o profundizarla) cuando ya existe.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de esta cuesti\u00f3n llamada de \u201cla forma pol\u00edtica\u201d, quisiera subrayar un segundo punto. En la\u00a0<em>Cr\u00edtica del Programa de Erfurt<\/em>, Engels aborda diferentes cuestiones ligadas entre s\u00ed, pero que es importante no confundir. Hemos visto que, en lo que concierne a Alemania, trata la cuesti\u00f3n de los medios de transformaci\u00f3n social criticando las v\u00edas completamente absurdas de los que se imaginan pasar a la democracia e incluso al socialismo en el marco del orden legal existente. Hemos visto tambi\u00e9n que trata de la forma pol\u00edtica espec\u00edfica de la dictadura del proletariado. Es importante subrayar que son problemas diferentes. Cuando un partido obrero determina su programa, es necesario que sepa lo que entiende por transformaci\u00f3n socialista y en particular qu\u00e9 formas de propiedad espera instaurar. Igualmente necesario es saber en qu\u00e9 forma pol\u00edtica se efectuar\u00e1 esta transformaci\u00f3n socialista. Engels nos dice, pues, dos cosas: la transformaci\u00f3n socialista tiene necesidad de una forma pol\u00edtica bien precisa y, en lo que respecta a Alemania, este cambio pol\u00edtico tanto como esta transformaci\u00f3n social son imposibles legal y pac\u00edficamente en el marco del despotismo existente. En cuanto a saber c\u00f3mo, es decir, gracias a cu\u00e1les formas de lucha, legales e ilegales, pac\u00edficas y violentas y a trav\u00e9s de qu\u00e9 etapas (si hay varias) y con que alianzas (en las diferentes etapas) se llegar\u00e1 al resultado final, es toda una otra cuesti\u00f3n. Engels no la aborda sino negativamente cuando dice que, en Alemania, uno se puede ver obligado a callar para no acabar en prisi\u00f3n, pero que hay que ser particularmente est\u00fapido para comprometerse a respetar para siempre el orden legal existente. El recurso a la violencia ser\u00e1 necesario con seguridad para establecer tanto la democracia como el socialismo. Todo el problema es saber en qu\u00e9 momento ser\u00e1 posible utilizar esta violencia de manera que se salga vencedor de la prueba de fuerza. En otros textos de la misma \u00e9poca, Engels a\u00f1ade consideraciones completamente nuevas sobre las modalidades de procesos de transformaci\u00f3n en Alemania. Ya no es una t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n permanente como en 1848-50 lo que \u00e9l considera, con dos etapas distintas m\u00e1s o menos netamente separadas. La revoluci\u00f3n ser\u00e1 de golpe de naturaleza socialista y es en el movimiento de esta \u00fanica revoluci\u00f3n socialista que el partido del proletariado instaurar\u00e1 las instituciones democr\u00e1ticas. Ser\u00e1 una revoluci\u00f3n socialista la que realizar\u00e1 por encima del mercado las tareas de la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica, o m\u00e1s bien no se podr\u00e1 efectuar sin instaurar las instituciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Quisiera subrayar por tanto un punto importante. Ya he dicho, en efecto, que la t\u00e1ctica de la revoluci\u00f3n permanente encadenando dos revoluciones en un mismo movimiento era problem\u00e1tica desde mi punto de vista. \u00bfEn qu\u00e9 se convierten, en efecto, las conquistas de la etapa democr\u00e1tica cuando llegue la fase decisiva de la revoluci\u00f3n social? Creo que ahora podemos decir que el punto decisivo no es el saber si la segunda etapa \u2013 cuando hay segunda etapa- implica o no el recurso a los medios violentos. La cuesti\u00f3n es que, con violencia o sin ella, lo importante es que se sepa cu\u00e1l es la forma pol\u00edtica de la transformaci\u00f3n socialista. Que no es la violencia propiamente hablando la que es problem\u00e1tica en \u201cla revoluci\u00f3n permanente\u201d puede ayudarnos a comprenderlo la Comuna de Par\u00eds, puesto que nadie ha acusado jam\u00e1s a los comuneros de haber violado la democracia. Al principio fue la acci\u00f3n. Los parisinos hicieron una revoluci\u00f3n continua, con un tiempo de restauraci\u00f3n de la rep\u00fablica en septiembre de 1870 y un tiempo de profundizaci\u00f3n democr\u00e1tica en marzo de 1871. Han inventado tambi\u00e9n una forma pol\u00edtica nueva para la emancipaci\u00f3n del proletariado que Marx describe en la ter\u00adcera parte de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>. La violencia revolucionaria ten\u00eda una forma, y una forma democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>Se puede a\u00f1adir una observaci\u00f3n que nos conducir\u00e1 a una interrogaci\u00f3n final. Se sabe que la revoluci\u00f3n del 18 de marzo de 1871 estalla en respuesta a una agresi\u00f3n del gobierno de Thiers que quiere apoderarse de forma completamente ilegal de la artiller\u00eda de la Guardia nacional. Hay el signo de un nuevo tipo de situaci\u00f3n sobre la que Engels, en las d\u00e9cadas posteriores va a reflexionar mucho, porque, de una parte es la burgues\u00eda quien recurre a la fuerza contra la legalidad y, por otra parte, este golpe de fuerza puede ser considerado tambi\u00e9n como una provocaci\u00f3n que conduce a la masacre. Esto hace nacer en Engels el temor a nuevas provocaciones que conduzcan a nuevas sangr\u00edas, pero le lleva igualmente a plantear el problema del recurso a la violencia en t\u00e9rminos nuevos. La situaci\u00f3n se invierte: las clases dirigentes violan su propia legalidad y la clase obrera considera el recurso a la violencia como una respuesta a la violencia ilegal de las clases poseedoras. Hemos visto aflorar esta idea muchas veces, bajo la pluma de Marx y Engels, a prop\u00f3sito de los pa\u00edses en los que es posible un paso pac\u00edfico al socialismo, pero en los que siempre se puede temer una rebeli\u00f3n contra un cambio democr\u00e1ticamente leg\u00edtimo. Tales consideraciones conducen a plantear la siguiente cuesti\u00f3n: \u00bfel recurso \u201cofensivo\u201d a la violencia de las armas es posible, deseable, leg\u00edtimo en los pa\u00edses en los que la revoluci\u00f3n burguesa y los partidos democr\u00e1ticos, comprendidos los partidos obreros, han impuesto instituciones democr\u00e1ticas, incluso si la sociedad conserva su naturaleza burguesa y capitalista y si como consecuencia \u00abla igualdad pol\u00edtica\u00bb est\u00e1 constantemente contrapesada por los condicionantes de las estructuras econ\u00f3micas y sociales?<\/p>\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Notas<\/strong><\/h4>\n<p><a><sup>[1]<\/sup><\/a>\u00a0Cf. Marx. \u0152uvres : Politique l. Paris, 1994. p. 581.<\/p>\n<p><a><sup>[2]<\/sup><\/a>\u00a0Ibid, p. 547.<\/p>\n<p><a><sup>[3]<\/sup><\/a>\u00a0Es desarrollada en\u00a0<em>El 18 Brumario<\/em>\u00a0y en\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>.<\/p>\n<p><a><sup>[4]<\/sup><\/a>\u00a0He aqu\u00ed la nota rectificativa. Hacia el final de la Memoria de marzo de 1850, Marx y Engels se oponen en un cierto n\u00famero de puntos al programa del partido democr\u00e1tico formulando sus propias concepciones. \u00c9stas son, como se tiene la costumbre de decir, \u00abjacobinas\u00bb, es decir, centralizadoras. De sus adversarios dem\u00f3cratas alemanes rechazan a la vez las tendencias federativas y el acento puesto sobre las autonom\u00edas locales. Despu\u00e9s de un largo desarrollo muy instructivo sobre lo que ellos consideraban por aquel entonces condenable, escriben hablando de su programa: \u00abComo en Francia en 1793, la realizaci\u00f3n de la centralizaci\u00f3n m\u00e1s rigurosa es hoy en d\u00eda, en Alemania, la tarea verdaderamente revolucionaria del partido\u00bb. Aqu\u00ed es donde se sit\u00faa la nota redactada por Engels en 1885: \u00ab Hay que recordar hoy que este pasaje se basa en un malentendido. En aquel momento se admit\u00eda \u2013 gracias a los falsarios bonapartistas y liberales de la historia- que la m\u00e1quina administrativa centralizada francesa hab\u00eda sido introducida por la gran Revoluci\u00f3n y manejada destacadamente por la Convenci\u00f3n como un arma indispensable y decisiva para vencer a la reacci\u00f3n realista y federalista y al enemigo exterior. Pero hoy se sabe que durante toda la revoluci\u00f3n, hasta el 18 Brumario, la administraci\u00f3n total del departamento, del distrito y de los municipios se compon\u00eda de autoridades elegidas por los administrados mismos quienes, en el marco de las leyes generales del estado, ten\u00edan una libertad completa; que esta administraci\u00f3n aut\u00f3noma provincial y local, de forma parecida a como suced\u00eda en Am\u00e9rica, se convirti\u00f3 precisamente en la palanca m\u00e1s poderosa de la revoluci\u00f3n, hasta tal punto que Napole\u00f3n, in\u00ad mediatamente despu\u00e9s de su golpe de estado del 18 brumario, se apresura a reemplazarla por el r\u00e9gimen prefectorial todav\u00eda en vigor en nuestros d\u00edas y que fue por tanto, desde el principio, un instrumento de la reacci\u00f3n. Pero tan poco est\u00e1 en contradicci\u00f3n la administraci\u00f3n aut\u00f3noma local y provincial con la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica nacional, como poco est\u00e1 relacionada necesariamente con este ego\u00edsmo limitado; cantonal y comunal que nos choca tanto en Suiza y que en 1849 todos los republicanos federativos de Alemania del sur quer\u00edan establecer como regla en Alemania.\u00bb Traducci\u00f3n francesa en Marx y Engels,\u00a0<em>Textes sur l\u2019organisation<\/em>. Par\u00eds: Spartacus; Ren\u00e9 Lefeuvre, 1970, p. 35 y s. y en K. Marx,\u00a0<em>\u0152uvres: politiques<\/em>\u00a01. Maximilien Rubel da esta nota de Engels en la p\u00e1gina 557 de este cuarto volumen, pero cree \u00fatil mantener la palabra alemana \u00abSelbstregierung\u00bb en su traducci\u00f3n y la traduce en nota como \u00abautogesti\u00f3n\u00bb. No es una elecci\u00f3n feliz.<\/p>\n<p><a><sup>[5]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Le Manifeste du parti communiste,<\/em>\u00a0ob. cit., p. 125. Marx y Engels dan esta cita de\u00a0<em>La guerra civil en Francia<\/em>: \u00abla clase obrera no puede contentarse con tomar tal cual la maquinaria del estado y hacerla funcionar por su propia cuenta\u00bb.<\/p>\n<p><a><sup>[6]<\/sup><\/a>\u00a0En Francia, Claude Mainfroid la se\u00f1ala en el Prefacio de su antolog\u00eda\u00a0<em>Marx, Engels et la troisi\u00e8me r\u00e9publique 1871\/1895<\/em>, Paris: \u00c9ditions sociales,\u00a01983, p. 10.<\/p>\n<p><a><sup>[7]<\/sup><\/a>\u00a0Se encuentra este programa en Marx,\u00a0<em>\u0152uvres. \u00c9conomie<\/em>, Paris: La Pl\u00e9iade, 1965, p. 1727.<\/p>\n<p><a><sup>[8]<\/sup><\/a>\u00a0\u00a0F Engels, ,\u00a0<em>\u0152uvres choisies<\/em>, t. 3. Moscou: Progr\u00e8s, 1978, p. 175.<\/p>\n<p><a><sup>[9]<\/sup><\/a>\u00a0K. Marx, F Engels,\u00a0<em>\u0152uvres choisies<\/em>, t. 3. Moscou: Progr\u00e8s, 1978, p. 193-194. M. Rubel publica esta introducci\u00f3n de Engels en un ap\u00e9ndice de K. Marx,\u00a0<em>\u0152uvres. Politique<\/em><em>,<\/em>\u00a0p. 1105-1122.<\/p>\n<p><a><sup>[10]<\/sup><\/a>\u00a0Ob. cit. p. 194.<\/p>\n<p><a><sup>[11]<\/sup><\/a>\u00a0Engels, cartas a Bernstein del 22 de septiembre de 1882\u00a0y\u00a0del 4 y 28 de noviembre de 1882,\u00a0en MEW, t. 35,\u00a0p. 365\u00a0y\u00a0401.<\/p>\n<p><a><sup>[12]<\/sup><\/a>\u00a0Cf. carta a Laura Lafargue del 23 de julio de 1885; carta a A. Bebe! del 24 de julio de 1885; carta a Bernstein del 8 de octubre de 1885. MEW, t. 36. p. 342, 347, 364.<\/p>\n<p><a><sup>[13]<\/sup><\/a>\u00a0Cf. carta de Engels a Sorge del 4 de marzo de 1891, MEW, t. 38, p. 45.<\/p>\n<p><a><sup>[14]<\/sup><\/a>\u00a0\u201cWenn etwas feststeht, so ist es dies, dass unsre Partei und die Arbeiterklasse nur zur Herrschaft kommen kann unter der Form der demokratischen Republik. Diese ist sogar die spezifische Form f\u00fcr die Diktatur des Proletariats, wie schon die gro\u00dfe franz\u00f6sische Revolution gezeigt hat\u201d. MEW, t. 22, p. 235. Todas las traducciones francesas presentan \u201cdie spezifische Form f\u00fcr die Diktatur des Proletariats\u201d como \u201cla forma espec\u00edfica de la dictadura del proletariado\u201d. Se podr\u00eda traducir igualmente por \u201cla forma espec\u00edfica para la dictadura del proletariado\u201d. Se ver\u00e1 m\u00e1s adelante que al escribir en franc\u00e9s Engels emplea una f\u00f3rmula parecida \u201cla rep\u00fablica \u2026 es la forma pol\u00edtica expresa \u2018para\u2019 la dictadura del proletariado\u201d (el subrayado es m\u00edo J.T). Carta a Paul Lafargue del 6 de marzo de 1894.<\/p>\n<p><a><sup>[15]<\/sup><\/a>\u00a0He aqu\u00ed el comentario de Lenin en\u00a0<em>El estado la revoluci\u00f3n<\/em>: \u201cEngels retoma aqu\u00ed, poni\u00e9ndola particularmente de relieve, la idea fundamental que marca como con un trazo rojo todas las obras de Marx a saber, que la rep\u00fablica democr\u00e1tica es el camino m\u00e1s corto que conduce a la dictadura del proletariado\u201d. Lenin,\u00a0<em>\u0152uvres<\/em>, t. 25, Paris: Editions Sociales; Moscou: Editions en langues \u00e9trang\u00e8res, 1957, p. 48l.<\/p>\n<p><a><sup>[16]<\/sup><\/a>\u00a0Esta introducci\u00f3n fue escrita el 20 de abril de 1892, diez meses despu\u00e9s de la redacci\u00f3n de la cr\u00edtica del programa de Erfurt.<\/p>\n<p><a><sup>[17]<\/sup><\/a>\u00a0MEW, t. 36, p. 53; traducci\u00f3n francesa en\u00a0<em>Marx Engels et la troisi\u00e8me r\u00e9publique<\/em>,\u00a0ob. cit., p. 128.<\/p>\n<p><a><sup>[18]<\/sup><\/a>\u00a0Esta carta escrita en franc\u00e9s se encuentra en los vol\u00famenes de la correspondencia entre Engels y los Lafargue, ob. cit., hoy en d\u00eda inencontrables. Se encuen\u00adtran largos extractos en\u00a0<em>Marx Engels et la troisi\u00e8me r\u00e9publique,<\/em>\u00a0ob. cit., p. 320-323.<\/p>\n<p><a><sup>[19]<\/sup><\/a>\u00a0Analizo en detalle esta carta de Engels porque tiene una historia muy significativa. Se encuentra una versi\u00f3n muy incorrecta en italiano en Lenin,\u00a0<em>Stato e rivoluzione<\/em>, con una introducci\u00f3n y comentarios de Valentino Gerratana, Roma:\u00a0<em>Editori Riuniti<\/em>, 1968, nota 54, p. 140, y una versi\u00f3n francesa todav\u00eda m\u00e1s incorrecta en Lenin,\u00a0<em>Le cahier bleu<\/em>, edici\u00f3n establecida por Georges Labica, traducci\u00f3n del ruso de Bernard Lafite, op. cit. , p. 33-34. Sin entrar en los detalles de la historia, se puede decir que Lenin en el momento que escrib\u00eda\u00a0<em>El estado y la revoluci\u00f3n<\/em>, dispon\u00eda de una traducci\u00f3n rusa de esta carta, pero una traducci\u00f3n gravemente defectuosa de la que \u00e9l es sin duda el autor. Remito sobre este punto a mi comunicaci\u00f3n en el coloquio de Urbino: \u00ab\u00a0<em>L\u2019Etat et la R\u00e9vo\u00adlution et la face cach\u00e9e de la pens\u00e9e politique marx-engelsienne<\/em>\u00bb, de pr\u00f3xima aparici\u00f3n. Nota de Joan Tafalla: Se trata del cap\u00edtulo cuarto del libro R\u00e9volution et d\u00e9mocratie chez Marx et Engels, Paris,\u00a0\u00a0Actuel Marx Confrontations\u00a0\/\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cairn.info\/editeur.php?ID_EDITEUR=PUF\">Presses Universitaires de France<\/a>, aparecido en 1998, es decir, posteriormente a \u00e9ste art\u00edculo.<\/p>\n<p><a><sup>[20]<\/sup><\/a>\u00a0<em>Marx Engels et la troisi\u00e8me r\u00e9publique<\/em>, ob. cit., p. 315- Aqu\u00ed se mantiene la idea de etapa hist\u00f3rica necesaria.<\/p>\n<p><a><sup>[21]<\/sup><\/a>\u00a0\u00cddem, p. 305.<\/p>\n<p><a><sup>[22]<\/sup><\/a>\u00a0\u00cddem, p. 317.<\/p>\n<p><a><sup>[23]<\/sup><\/a>\u00a0K. Marx,\u00a0<em>Les luttes de classes en France<\/em>, pr\u00e9sentation et annotations de R. Huard. Paris: Editions sociales, 1984, p. 187.<\/p>\n<p><a><sup>[24]<\/sup><\/a>\u00a0K. Marx,\u00a0<em>\u0152uvres: politique I<\/em>, op. cit., p. 559, el texto de constituci\u00f3n de esta \u00absociedad universal\u00bb y sobre la fracci\u00f3n Willich-Schapper, p. 634 de la misma obra, en K. Marx,\u00a0<em>R\u00e9v\u00e9lations sur le proc\u00e8s des communistes a Cologne\u00a0<\/em>(Bale, 1853).<\/p>\n<p><a><sup>[25]<\/sup><\/a>\u00a0Engels habla de los blanquistas (y de los proudhonianos) en la\u00a0<em>La question du logement<\/em>, Paris:\u00a0<em>\u00c9ditions sociales,<\/em>\u00a01976, p. 96, fechada en 1872. Pero no es cr\u00edtico respecto a los blanquistas. El texto m\u00e1s c\u00e9lebre de Engels sobre los disc\u00edpulos de Blanqui fue publicado el 26 de junio de 1874 en el Volkstaat bajo el t\u00edtulo\u00a0<em>Cuestiones internacionales de Volkstaat<\/em>. El texto sobre el manifiesto de los blanquistas es muy cr\u00edtico.<\/p>\n<p><a><sup>[26]<\/sup><\/a>\u00a0J. Texier,\u00a0<em>Marx et la d\u00e9mocratie: premiers parcours<\/em>. Actuel Marx, n\u00ba 12, 1992\/2. Se puede conseguir en:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cairn.info\/resultats_recherche.php?searchTerm=Marx+et+la+d%8Emocratie%3A+premiers+parcours\">https:\/\/www.cairn.info\/resultats_recherche.php?searchTerm=Marx+et+la+d\u00e9mocratie%3A+premiers+parcours<\/a><\/p>\n<p><a><sup>[27]<\/sup><\/a>\u00a0MEW, t 39. p. 98,\u00a0<em>\u00c9tudes philosophiques<\/em>, ob. cit. p.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/contracultura.cc\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Las-innovaciones-de-Engels.pdf\">Descargar versi\u00f3n en PDF<\/a><\/p>\n<p>Fuente: <em>Contracultura.cc<\/em>, 1 septiembre 2025 (<a href=\"https:\/\/contracultura.cc\/2025\/09\/01\/innovaciones-engels\/\">https:\/\/contracultura.cc\/2025\/09\/01\/innovaciones-engels\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. 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