{"id":18500,"date":"2025-09-22T05:00:33","date_gmt":"2025-09-22T04:00:33","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18500"},"modified":"2025-09-22T00:20:31","modified_gmt":"2025-09-21T23:20:31","slug":"antonio-di-meo-gramsci-fue-tambien-un-analista-del-papel-historico-de-la-pasividad-de-las-masas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18500","title":{"rendered":"Antonio di Meo: \u00abGramsci fue tambi\u00e9n un analista del papel hist\u00f3rico de la pasividad de las masas\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El experto en el pensamiento de Gramsci Antonio di Meo recuerda que la hegemon\u00eda ser\u00eda una categor\u00eda que permite la investigaci\u00f3n de la historia y la pol\u00edtica de los Estados modernos.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>Conversamos con Antonio Di Meo, historiador de la ciencia y miembro de la International Gramsci Society (IGS) \u2013 Italia, sobre algunos conceptos gramscianos como hegemon\u00eda, catarsis, revoluci\u00f3n pasiva o transformaciones moleculares que aparecen en su libro de 2020\u00a0<i>Decifrare Gramsci. Una lettura filol\u00f3gica<\/i>, publicado en castellano por Enclave de Libros en 2024 como\u00a0<i>Descifrar a Gramsci. Una lectura filol\u00f3gica<\/i>.<\/p>\n<p><strong>En\u00a0<i>Descifrar a Gramsci. Una lectura filol\u00f3gica<\/i>, te refieres al debate sobre la cuesti\u00f3n de la hegemon\u00eda que se desarroll\u00f3 entre los socialdem\u00f3cratas rusos antes de la Revoluci\u00f3n Rusa de 1917. \u00bfSe puede pensar que al elaborar el concepto de hegemon\u00eda Gramsci tuvo en cuenta tanto la contribuci\u00f3n de Lenin como los debates italianos del\u00a0<i>Risorgimento<\/i>?<\/strong><\/p>\n<p>No cabe duda de que el uso del concepto de hegemon\u00eda que hicieron los socialdem\u00f3cratas rusos y luego los bolcheviques, especialmente Lenin, contribuy\u00f3 al uso que har\u00e1 Gramsci. De hecho, el concepto ya est\u00e1 presente en sus escritos de juventud, en particular en el ensayo\u00a0<i>Alcune temi della questione meridionale<\/i>\u00a0(1926, pero publicado en 1930) en el que escrib\u00eda, siguiendo la elaboraci\u00f3n de Lenin, vinculada a la problem\u00e1tica del Estado, que la \u00abhegemon\u00eda del proletariado\u00bb \u2014es decir, la alianza pol\u00edtica entre obreros y campesinos\u2014 era la base social de la dictadura proletaria y del Estado obrero. Sin embargo, ya en 1924 hab\u00eda aplicado el mismo concepto a la pol\u00edtica de un sector de la burgues\u00eda del norte de Italia hacia el movimiento obrero en su art\u00edculo \u00abMezzogiorno e fascismo\u00bb: \u00ab<i>La Stampa<\/i> ve el peligro meridional y trata de resolverlo determinando la entrada de la aristocracia obrera en el sistema de hegemon\u00eda gubernamental septentrional-piamont\u00e9s\u00bb. Ya en ese momento, pensaba en el concepto de hegemon\u00eda en un sentido m\u00e1s general, y no solo limitado a los problemas de la hegemon\u00eda proletaria y la fundaci\u00f3n de un Estado socialista.<\/p>\n<p>No cabe duda de que, para Gramsci, el m\u00e9rito de Lenin consisti\u00f3 en haber teorizado y sobre todo, practicado la teor\u00eda de la hegemon\u00eda tanto en la revoluci\u00f3n de 1905 como en las dos revoluciones (febrero y octubre) de 1917, y en haberla concretado conduciendo al bloque obrero-campesino a la victoria e iniciando la construcci\u00f3n del socialismo en Rusia. Al modificar la realidad, Lenin hab\u00eda contribuido a alterar la forma de pensar tanto del proletariado ruso como del resto del mundo. Puede decirse que de cada hombre singular y de todos los hombres. Como afirma Gramsci, su obra ten\u00eda de hecho un valor filos\u00f3fico, metaf\u00edsico. Por eso, la realizaci\u00f3n de la hegemon\u00eda no era solo una elaboraci\u00f3n doctrinaria, sino un acontecimiento pol\u00edtico y al mismo tiempo filos\u00f3fico, y en este sentido deben interpretarse los pasajes de los Cuadernos de la c\u00e1rcel, teniendo siempre presente el estatuto ampliado que Gramsci hab\u00eda atribuido al concepto de fil\u00f3sofo (\u00abtodo hombre es fil\u00f3sofo\u00bb).<\/p>\n<p>Sin embargo, para Gramsci la de hegemon\u00eda ser\u00eda, adem\u00e1s, una categor\u00eda que permite la investigaci\u00f3n de la historia y la pol\u00edtica de los Estados modernos. Precede a la formaci\u00f3n de un Estado, pero se cumple en \u00e9l y es necesaria para mantenerlo estable y en equilibrio frente a los diversos intereses en conflicto que se encuentran en este. Podr\u00eda decirse que solo en la sociedad comunista puede prescindirse de la hegemon\u00eda, como de todas las categor\u00edas pol\u00edticas relacionadas con el Estado.<\/p>\n<p><strong>El concepto de catarsis es uno de los menos mencionados en los estudios gramscianos actuales. \u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre el momento cat\u00e1rtico y la hegemon\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>Gramsci utiliz\u00f3 el t\u00e9rmino de catarsis, originalmente m\u00e9dico y teatral, que en su \u00e9poca ten\u00eda tambi\u00e9n un considerable significado psicol\u00f3gico y psicoanal\u00edtico, precisamente para indicar la posibilidad de una toma de conciencia social e hist\u00f3rica, \u00e9tico-pol\u00edtica, m\u00e1s general, que invistiera m\u00e1s profundamente tanto a los individuos como a los sujetos colectivos. La perspectiva cat\u00e1rtica estaba presente en Gramsci como resultado de su idea \u2014que se remonta a Marx\u2014 de la existencia de una organizaci\u00f3n individual y colectiva inconsciente o parcialmente, ideol\u00f3gicamente, consciente dentro de determinadas formas de vida, configuradas por la serie hist\u00f3rica de los modos sociales de producci\u00f3n, especialmente el m\u00e1s avanzado, el capitalista-burgu\u00e9s. De hecho, la catarsis presupon\u00eda una toma de conciencia radical del propio lugar subjetivo en el presente hist\u00f3rico y tambi\u00e9n de los residuos de un pasado que siempre permanece como radiaci\u00f3n de fondo, aunque a menudo de manera inconsciente, en la realidad material y en la mentalidad colectiva. De ah\u00ed la atenci\u00f3n que Gramsci dedicar\u00e1 a la cuesti\u00f3n de las costumbres, su inter\u00e9s por la cultura popular, el folclore y todas las formas de v\u00ednculos culturales entre los estratos sociales humanos \u00abaltos\u00bb y \u00abbajos\u00bb.<\/p>\n<p>Una de las principales funciones del momento cat\u00e1rtico era el paso de la necesidad a la libertad; es decir, la constituci\u00f3n de una personalidad hist\u00f3rica aut\u00f3noma capaz de postularse como agente hegem\u00f3nico. Esta cuesti\u00f3n formaba parte de la profunda convicci\u00f3n de Gramsci de que la pol\u00edtica deb\u00eda ser considerada un arte, una \u00abfilolog\u00eda viviente\u00bb, que no pod\u00eda ser considerada a trav\u00e9s de un enfoque racionalista, basado en modelos f\u00edsicos y matem\u00e1ticos, en los que la verdad es evidente por s\u00ed misma. Para Gramsci es fundamental\u00a0 en la historia y en la pol\u00edtica entra en juego la voluntad, es decir, la intervenci\u00f3n consciente de distintas subjetividades m\u00e1s o menos conscientes.<\/p>\n<p><strong>El libro presenta novedades muy interesantes sobre el tema de la revoluci\u00f3n pasiva. La primera de ellas es que al antecedente conocido de Vincenzo Cuoco se a\u00f1ade el de Thomas Paine. \u00bfPuedes explicarlo un poco m\u00e1s?<\/strong><\/p>\n<p>El concepto de revoluci\u00f3n pasiva (y el concepto conjugado de revoluci\u00f3n activa) est\u00e1 presente y operativo en la teor\u00eda pol\u00edtica y en la historiograf\u00eda italianas desde 1799, durante la breve existencia de la jacobina Rep\u00fablica napolitana, que comenz\u00f3 en enero y termin\u00f3 tr\u00e1gicamente en junio de ese mismo a\u00f1o. Este concepto ser\u00eda ampliamente difundido, ya que fue utilizado por el pol\u00edtico e historiador Vincenzo Cuoco en su\u00a0<i>Saggio storico sulla Rivoluzione di Napoli (1801, 1806)<\/i>. Sin embargo, ya estaba presente en los\u00a0<i>Rights of Man, Part the Second, Combining Principle and Practice<\/i>\u00a0(1792) del revolucionario estadounidense Thomas Paine, que tambi\u00e9n hab\u00eda participado en la Revoluci\u00f3n Francesa como miembro de la Convenci\u00f3n Nacional. La obra de Paine circul\u00f3 ampliamente en el Reino de N\u00e1poles en una edici\u00f3n francesa del mismo a\u00f1o 1792. En realidad, en contra de lo que a menudo se ha escrito, Cuoco ten\u00eda como punto de referencia la Revoluci\u00f3n Americana y no la Revoluci\u00f3n Francesa: de ah\u00ed su relaci\u00f3n con las ideas de Paine. Para ambos pensadores, la \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb significaba un proceso revolucionario en el que el propio pueblo eleg\u00eda sus propios objetivos a alcanzar, sin que nadie desde fuera impusiera su propio esquema abstracto con el que movilizarlo, como en su d\u00eda se consider\u00f3 que era el esquema jacobino en Italia y en el resto de Europa. Por tanto, el papel de los intelectuales en este tipo de revoluciones era tan s\u00f3lo identificar lo m\u00e1s claramente posible esos objetivos en el seno mismo del pueblo y limitarse a su realizaci\u00f3n, sin ir m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Como puede verse, este uso era diferente del uso liberal y moderado posterior realizado principalmente por Benedetto Croce en sus estudios sobre la Revoluci\u00f3n de 1799, en los que el concepto se declinaba como \u00abrevoluci\u00f3n sin revoluci\u00f3n\u00bb, es decir, sin la participaci\u00f3n activa del pueblo. Por lo tanto, el indudable \u00abmoderantismo\u00bb de Cuoco no fue en absoluto una anticipaci\u00f3n del liberalismo del siglo XIX, sino una estrategia totalmente implantada en la cultura pol\u00edtica abierta tanto por la Revoluci\u00f3n Francesa como por la Revoluci\u00f3n Americana. La de Cuoco era una posici\u00f3n que podr\u00eda definirse dentro del campo revolucionario como de \u00abjusto medio\u00bb, de equilibrio entre tendencias hist\u00f3ricas extremas. Elementos como estos fueron utilizados en un sentido moderado o incluso conservador, sin embargo, me parece que son coherentes con el Cuoco patriota de la \u00e9poca bonapartista.<\/p>\n<p>Gramsci hizo suyo el concepto de revoluci\u00f3n pasiva en los\u00a0<i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>. Cabe preguntarse por qu\u00e9 se produjo esta asimilaci\u00f3n de conceptos de Cuoco a Gramsci y por qu\u00e9 este mostr\u00f3 tanto inter\u00e9s por el concepto hasta el punto de hacerlo suyo y utilizarlo ampliamente en su reflexi\u00f3n te\u00f3rico-pol\u00edtica carcelaria. Creo que por su adjetivo, es decir, pasiva. En efecto, Gramsci aunque conocido como el te\u00f3rico de la \u00abfilosof\u00eda de la praxis\u00bb o de la voluntad subjetivada y consciente, fue tambi\u00e9n un analista de lo que puede parecer su contrario: del papel hist\u00f3rico de la pasividad de las masas. De hecho, para tener una mayor profundidad conceptual la filosof\u00eda de la praxis deb\u00eda incluir necesariamente una teor\u00eda de la pasividad, que era a su vez una forma subordinada pero eficaz de praxis. Para Gramsci, estos conceptos deb\u00edan situarse dentro de una verdadera teor\u00eda de la psicolog\u00eda individual y colectiva que podr\u00edamos llamar costumbre. Para muchos fil\u00f3sofos, soci\u00f3logos y psic\u00f3logos de los siglos XIX y XX, la costumbre era una realidad profunda de la estructura del individuo y de las sociedades. De hecho, para algunos de ellos, era el verdadero tejido conectivo autom\u00e1tico que subyac\u00eda a su funcionamiento m\u00e1s \u00edntimo, el verdadero y propio \u00absubsuelo de la historia\u00bb, precisamente porque, en gran medida, se adquir\u00eda con diversos grados de conciencia y luego se actuaba sobre \u00e9l de manera m\u00e1s inconsciente, es decir, pasivamente. No solo eso, para Gramsci la pasividad era una fuerza hist\u00f3rica. Ya en sus escritos de juventud, hab\u00eda sostenido que la pasividad, incluso en forma de indiferencia, era una fuerza hist\u00f3ricamente activa. En efecto, la pasividad de las masas no era solo una condici\u00f3n de su subalternidad, sino que era un elemento de profunda resistencia al cambio y una tendencia a restablecer la situaci\u00f3n anterior a este, en caso de que se hubiera producido. Era una especie de fricci\u00f3n con el movimiento hist\u00f3rico, sobre todo si \u00e9ste se presentaba de forma acelerada e intensificada, en forma de revoluci\u00f3n, cuya superaci\u00f3n exig\u00eda tambi\u00e9n un esfuerzo mental: \u00abLa indiferencia opera poderosamente en la historia. Opera pasivamente, pero opera\u00bb.<\/p>\n<p>El concepto de revoluci\u00f3n pasiva se articular\u00e1 en los\u00a0<i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>. Como ocurre con otros conceptos que Gramsci traduce de contextos diferentes al marxismo, se transforma en un canon historiogr\u00e1fico general con el que explicar muchos procesos hist\u00f3ricos sobre todo a partir de la Restauraci\u00f3n posnapole\u00f3nica, es decir, la que se inicia con el Congreso de Viena de 1814-1815, en el sentido de un cambio considerado solo aparentemente retr\u00f3grado, pero que en realidad es una forma de restauraci\u00f3n de las modos fundamentales de poder del bloque de clases dominantes que se modifica parcialmente, tanto interiormente como en relaci\u00f3n a las clases subalternas. Como en el caso del establecimiento de formas constitucionales de monarqu\u00eda; de la lenta pero progresiva ampliaci\u00f3n del electorado; de la reforma de los c\u00f3digos judiciales; de las unidades de medida; o en el caso de las leyes subversivas del feudalismo o de la manumisi\u00f3n eclesi\u00e1stica. Gramsci utilizar\u00e1 el concepto de revoluci\u00f3n pasiva no solo para Italia, como en el caso del Risorgimento, sino tambi\u00e9n para toda la \u00e9poca hist\u00f3rica europea, americana y mundial, como cuando trata el fen\u00f3meno conocido como americanismo y el fordismo, visto como una revoluci\u00f3n econ\u00f3mica, productiva y de la forma de vida, especialmente de las clases trabajadoras y subalternas.<\/p>\n<p>En esencia, las revoluciones pasivas fueron una de las formas m\u00e1s extendidas de cambio y transformaci\u00f3n dentro de las formaciones econ\u00f3mico-sociales, en nuestro caso capitalistas-burguesas. Las transformaciones eran a menudo dirigidas desde arriba, por las clases dominantes como respuesta a las luchas de los subalternos, que no pod\u00edan expresar un car\u00e1cter propio aut\u00f3nomo y hegem\u00f3nico. Tambi\u00e9n pod\u00edan tener lugar de forma invisible y molecular.<\/p>\n<p><strong>Dedicas el cuarto cap\u00edtulo de tu libro a los procesos y transformaciones moleculares, una met\u00e1fora original que Gramsci toma de la qu\u00edmica y la biolog\u00eda y que, en general, no ha sido muy tratada en los estudios gramscianos. Al mismo tiempo, te refieres al inter\u00e9s de Gramsci por los factores que determinan las formas de pasividad. \u00bfPodr\u00edas explicar un poco ambas cuestiones?<\/strong><\/p>\n<p>En efecto, el recurso a este concepto est\u00e1 muy extendido en los escritos de Gramsci, y originalmente estuvo presente en la qu\u00edmica, la f\u00edsica y posteriormente en las ciencias de la vida, en los estudios sobre los problemas de las relaciones mente-cuerpo o la psicolog\u00eda experimental, y finalmente en distintas filosof\u00edas que tuvieron una relaci\u00f3n privilegiada \u2014y en algunos casos fundamental\u2014 con estas ciencias (Henri Bergson, William James, Charles Peguy, etc.).<\/p>\n<p>El concepto molecular hace referencia a la existencia de procesos de transformaci\u00f3n a un nivel no sensible de la realidad, que a veces podr\u00eda manifestarse de manera sensible incluso de tipo explosivo, es decir, revolucionario. En este sentido, este concepto puede vincularse al de revoluci\u00f3n pasiva, o al menos a una de las formas en que esta puede articularse. Pero la din\u00e1mica molecular, aplicada en las teor\u00edas psicol\u00f3gicas de la \u00e9poca de Gramsci, tambi\u00e9n hac\u00eda referencia a las transformaciones de las personalidades individuales y colectivas: el hombre-individuo, el hombre-colectivo y\/o el hombre-masa, en las que la pasividad o incluso la actividad depend\u00eda de un fuerte componente cultural, ideol\u00f3gico y ling\u00fc\u00edstico; por tanto, este deb\u00eda ser bien identificado: de ah\u00ed la minuciosa investigaci\u00f3n que Gramsci hizo de la literatura popular; sobre la literatura religiosa; sobre las viejas y nuevas formas de aculturaci\u00f3n de masas (melodrama, teatro, cine, etc.); sobre los movimientos her\u00e9ticos populares, sobre el folclore; sobre la lengua y los dialectos; etc. Todas eran formas de penetraci\u00f3n cultural molecular entre las capas sociales subalternas, de ideas e ideolog\u00edas capaces de fundirse con ellas, dando lugar a un bloque social y \u00e9tico-pol\u00edtico consuetudinario capaz de oponerse a momentos progresistas o incluso revolucionarios de la historia, pero tambi\u00e9n de iniciarlos. En este sentido, las creencias y las costumbres se consideraban tendencias intraps\u00edquicas que permit\u00edan, incluso a nivel molecular, la utilizaci\u00f3n de un m\u00ednimo esfuerzo o energ\u00eda mental en la vida cotidiana, oponi\u00e9ndose as\u00ed a los cambios.<\/p>\n<p>Gramsci intenta traducir el modelo pluralista y complejo de la personalidad o de la individualidad que aparec\u00eda en la psicolog\u00eda y la sociolog\u00eda de la \u00e9poca dentro de su interpretaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico. Un modelo distinto, pero no necesariamente opuesto, a los que derivaban de estas ciencias, con los que era necesario llegar a un acuerdo, aunque s\u00f3lo fuera porque daban lugar a otras poderosas im\u00e1genes del hombre y de las din\u00e1micas sociales en las que estaba inmerso. Se hab\u00eda propuesto redefinir, a la luz de su filosof\u00eda de la praxis, lo que era el hombre, que identificaba como el resultado de su historia social, en continuo devenir.<\/p>\n<p><strong>En diciembre de 2024 publicaste en Italia otro libro de tem\u00e1tica gramsciana,\u00a0<i>Gramsci fra due secoli. Il sottosuolo della storia e la soggettivit\u00e0<\/i>. \u00bfNos puedes contar un poco sobre la idea o el tema subyacente del nuevo libro, cu\u00e1les son los temas tratados y explicar un poco el porqu\u00e9 de este subt\u00edtulo?<\/strong><\/p>\n<p>He escrito un nuevo libro pensando que el enfoque particular que he tratado de adoptar \u2014es decir, el recurso de Gramsci a conceptos y met\u00e1foras cient\u00edficas (y no s\u00f3lo cient\u00edficas) en conexi\u00f3n con las diversas teor\u00edas de los procesos hist\u00f3ricos y la emergencia de subjetividades relacionadas con ellos\u2014 podr\u00eda tener cierta utilidad para quienes quieran investigar a\u00fan m\u00e1s profundamente en el mundo intelectual en el que Gramsci oper\u00f3 entre dos siglos decisivos de la historia contempor\u00e1nea: la segunda mitad del siglo XIX y las primeras d\u00e9cadas del siglo XX.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 \u00absubsuelo\u00bb de la historia? Porque al abordar algunos aspectos te\u00f3ricos del pensamiento de Gramsci, muchos de los conceptos que utiliz\u00f3 como molecular, catarsis, revoluci\u00f3n pasiva, personalidad, sujeto, etc., remiten a un cierto tipo de subsuelo de la historia humana que no es directamente visible en su din\u00e1mica profunda ni en su manifestaci\u00f3n en la superficie; es decir, se refieren a la dial\u00e9ctica entre conciencia e inconsciencia que es central en este pensador (pero tambi\u00e9n en Marx y o en Antonio Labriola), y que Gramsci analiz\u00f3 a trav\u00e9s de un m\u00e9todo en el que se entrelazaban historia, estructura y superestructura, y dentro de ellas mentalidades y sentido com\u00fan muy diferenciados (pero en un acepci\u00f3n particular de este concepto), incluso niveles inconscientes del comportamiento humano (pasiones, sentimientos, h\u00e1bitos, creencias, etc.).<\/p>\n<p><strong>En los \u00faltimos a\u00f1os han aumentado significativamente en las redes sociales los argumentos antivacunas, negacionistas del cambio clim\u00e1tico, terraplanistas e incluso creacionistas que cuestionan el conocimiento cient\u00edfico. Como historiador de la ciencia, \u00bfcrees que estamos viviendo una cierta crisis de la ciencia o, al menos, un cuestionamiento de esta?<\/strong><\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente, estos movimientos de opini\u00f3n y argumentaciones contra la ciencia, o de miedo, temor o inquietud hacia ella, se producen a menudo cuando nos encontramos en puntos de inflexi\u00f3n significativos en sus desarrollos y \u00e9xitos, casi siempre asociados a avances tecnol\u00f3gicos. No solo eso, ya que el conocimiento cient\u00edfico moderno obliga al ser humano a replantearse continuamente su condici\u00f3n en relaci\u00f3n con el resto de la naturaleza, con otros seres vivos o con otros humanos hist\u00f3rica y culturalmente muy diferenciados. Como afirm\u00f3 Sigmund Freud, Nicol\u00e1s Cop\u00e9rnico destron\u00f3 al hombre del centro del Universo; Charles Darwin del centro de la creaci\u00f3n; y \u00e9l mismo hab\u00eda demostrado que el hombre no es due\u00f1o ni siquiera de su propia casa, es decir, de su propia conciencia. Ante estos golpes mortales al narcisismo humano, al antropocentrismo arraigado en la psicolog\u00eda del hombre y en la cultura generalizada, las reacciones han sido a menudo de consternaci\u00f3n e incluso de rechazo violento, a veces vinculadas a ideolog\u00edas de diversa \u00edndole: cultas o populares, a menudo de tipo eminentemente religioso o m\u00e1gico.<\/p>\n<p>No cabe duda de que el desarrollo moderno de la ciencia y de la tecnolog\u00eda se ha producido en un contexto cultural hostil en muchos aspectos a algunas de las posibles conclusiones que de \u00e9l pueden, aunque a menudo se han aceptado y utilizado algunos beneficios m\u00e1s \u00abpr\u00e1cticos\u00bb, tanto en lo que respecta a formas de vida elementales como a m\u00e1s desarrolladas. Esto ha significado que tambi\u00e9n puede ser vista como una realidad ajena a la vida, incluso opuesta a ella. Adem\u00e1s, el car\u00e1cter especializado de la profesi\u00f3n y de los contenidos cient\u00edficos hace que las multitudes puedan sentirse excluidas del proceso de producci\u00f3n de esos contenidos y de su aplicaci\u00f3n y uso, entre otras cosas porque se ofrec\u00edan y se ofrecen de una manera que puede parecer autoritaria y dogm\u00e1tica, y utilizando un lenguaje de dif\u00edcil acceso. Aunque, en realidad, se substituye un supuesto dogmatismo (el cient\u00edfico) por otro aut\u00e9ntico, quiz\u00e1 de tipo m\u00e1gico y\/o religioso o hecho pasar por cient\u00edfico.<\/p>\n<p>Muchas de estas ideas que hoy se presentan como alternativas fueron elaboraciones te\u00f3ricas muy depuradas que aparecieron dentro de la cultura de ese movimiento mundial que fue conocido como mayo del 68. Sin embargo, mientras esa cultura se presentaba al sistema capitalista burgu\u00e9s dominante de manera radicalmente alternativa, especialmente por parte de las nuevas generaciones, los subproductos resultantes de esa experiencia, inicialmente de car\u00e1cter antiautoritario, se convirtieron en una suerte de sentido com\u00fan deteriorado, a veces de tipo pintoresco, una suerte de folclore alternativista que involucraba, e inclu\u00eda ampliamente, tambi\u00e9n a la ciencia, con una postura cultural decididamente reaccionaria. No es que los usos de la ciencia no tengan caracter\u00edsticas que est\u00e9n influidas por las intenciones e intereses de quienes la producen y la aplican. Pero esta posici\u00f3n elimina la posibilidad de que sus contenidos puedan ser bien conocidos y utilizados con fines de liberaci\u00f3n y progreso. En este sentido, puede ser \u00fatil la lecci\u00f3n de Gramsci. Para este, toda clase que aspire a formar y fundar una nueva civilizaci\u00f3n debe sentirse cr\u00edticamente heredera de todo el patrimonio intelectual y material que ha sido creado hist\u00f3ricamente por otras civilizaciones anteriores.<\/p>\n<p>Este enfoque es tanto m\u00e1s pertinente en nuestros d\u00edas, en los que existe una crisis global de hegemon\u00eda por parte de las \u00e9lites gobernantes, especialmente las de orientaci\u00f3n liberal-democr\u00e1tica y socialdem\u00f3crata, incluso en el frente intelectual y cultural. Estas, en parte convencidas de que el hundimiento de los pa\u00edses del \u00absocialismo real\u00bb y de los m\u00e1s importantes partidos comunistas europeos habr\u00eda nuevas posibilidades para su hegemon\u00eda, han tenido que constatar que en realidad sus ideas y pol\u00edticas han producido una ola conservadora y reaccionaria sin comparaciones en \u00e9pocas recientes, que se asienta, entre otras cosas, precisamente en ese folklore anticient\u00edfico detr\u00e1s del cual se esconde la eclosi\u00f3n de un nuevo poder tecnol\u00f3gico y financiero, absolutamente nuevo y ultramoderno, que piensa que puede prescindir de cualquier tipo de regla: social, jur\u00eddica y pol\u00edtica. Busca atacar cualquier forma de conocimiento que funcione racionalmente de manera cr\u00edtica e intersubjetiva, como el conocimiento cient\u00edfico, y trata de someterlo a la l\u00f3gica de su propio plan de control social totalitario mientras se muestra como una forma de individualismo extremo y parox\u00edstico. Gramsci nos ensa\u00f1a que detr\u00e1s de esto se esconde una forma de determinismo absoluto. Un individualismo muy elitista y opresivo para la mayor\u00eda, que carece de impulso vital y que, como en la cultura fascista y nazi, parte en buena parte de ideas de muerte.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, este individualismo parox\u00edstico y subalterno est\u00e1 en la base del actual rechazo de la ciencia que en sus mecanismos m\u00e1s \u00edntimos exige de una \u00e9tica que el soci\u00f3logo Robert Merton ha resumido en el siguiente esquema de principios: universalismo, comunismo, desinter\u00e9s, escepticismo. Para este, el criterio de veracidad de una teor\u00eda debe estar sujeto a criterios impersonales, de acuerdo con la observaci\u00f3n y con los conocimientos ya conocidos y confirmados. Por ello, la nacionalidad, la raza, las ideas pol\u00edticas o religiosas, la clase, el sexo o las cualidades personales del descubridor no pueden jugar ning\u00fan papel en ella. El comunismo defiende el hecho de que, como fruto de una actividad social generalizada, los resultados de la ciencia pertenecen a todos los seres humanos y deben ponerse libremente a disposici\u00f3n de todos, investigadores y no investigadores. La postura \u00e9tica representa una fuerza impulsora muy poderosa sobre la posibilidad de crecimiento del patrimonio cient\u00edfico y es funcional al mismo. Finalmente, el escepticismo sistem\u00e1tico impide la transformaci\u00f3n de las verdades relativas de la ciencia en verdades absolutas, por lo que es insensible a los intentos de cuestionar parcial o totalmente su validez.<\/p>\n<p>La ciencia es democr\u00e1tica solo dentro de las reglas de las comunidades de investigadores que la producen. Una vez producida, su aplicaci\u00f3n entra dentro de los m\u00e1s amplios criterios de valoraci\u00f3n social: por ello, es necesario un gran esfuerzo de aculturaci\u00f3n generalizada, de tipo popular, en el que deben participar los propios cient\u00edficos y todos aquellos que sean capaces de influir positivamente en el proceso de formaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p><strong>Para acabar \u00bfqu\u00e9 utilidad pueden tener el pensamiento y la obra de Gramsci para quienes trabajan con la intenci\u00f3n de cambiar el orden de cosas existente y en construir un mundo m\u00e1s justo y humano en estos tiempos?<\/strong><\/p>\n<p>La actual y cada vez mayor difusi\u00f3n mundial del pensamiento de Gramsci entre amplios sectores de intelectuales de diversas orientaciones y especializaciones, sugiere que es ampliamente utilizado y puede servir para descifrar nuestro mundo, en los multiformes aspectos en que este presenta. Por otra parte, las ideas de Gramsci se prestan a ser utilizadas en m\u00faltiples direcciones, incluida la de constituir el marco intelectual de una acci\u00f3n pol\u00edtica que tienda a modificar a mejor el estado de cosas existente. Es decir, para producir en los m\u00e1s diversos individuos y colectivos una conciencia del contexto hist\u00f3rico por el que transitan y, sobre todo, puede ser una motivaci\u00f3n para la acci\u00f3n, brindando as\u00ed la posibilidad de alcanzar un nivel de voluntad activa y operativa. Desde este punto de vista, todas las categor\u00edas e ideas comentadas anteriormente, y muchas otras, me parece que son muy congruentes.<\/p>\n<p>Por otra parte, para no ser consideradas una especie de reliquia arqueol\u00f3gica, esas ideas deben ser sometidas seriamente a prueba en la historia en acto, es decir, en lo que realmente sucede\u00a0<i>hic et nunc<\/i>. Como ense\u00f1a el propio Gramsci, la operaci\u00f3n misma de pensar es ya un modo de operar: no hay pensamientos que no sean tambi\u00e9n acciones, que no se traduzcan luego en ideas o palabras que no act\u00faen y retroact\u00faen dentro de un determinado ambiente social-humano. Obviamente, todo esto tiene lugar en varios y diferentes niveles: desde el m\u00e1s elemental, vinculado a las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas, hasta los m\u00e1s complejos que alcanzan el nivel que Gramsci denomin\u00f3 \u00e9tico-pol\u00edtico, donde se juega verdaderamente el juego de la plena conciencia hist\u00f3rica y, por tanto, de la hegemon\u00eda, donde la pol\u00edtica es la historia en acci\u00f3n. El pol\u00edtico, es decir el intelectual, debe posicionarse y operar dentro de estos juegos de la historia. Digo \u00abjuegos\u00bb porque para Gramsci la historia tiene fuertes elementos de imprevisibilidad, aunque dentro de l\u00edmites y mecanismos relativamente cognoscibles y, por tanto, predecibles. Sin embargo, siempre es el lugar de lo in\u00e9dito y requiere de una forma de creatividad e intuici\u00f3n, tanto individual como colectiva.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la idea gramsciana del intelectual colectivo puede aplicarse al partido, como en la primera formulaci\u00f3n del concepto, pero tambi\u00e9n a toda agregaci\u00f3n social que produzca en su seno conciencia de s\u00ed misma y de su operar y tambi\u00e9n de los fines realistas que quiere alcanzar, dentro de determinadas relaciones de poder, tanto materiales como intelectuales.<\/p>\n<p>Debemos subrayar tambi\u00e9n que el pol\u00edtico (y para Gramsci todo hombre es pol\u00edtico) debe actuar necesariamente dentro de un proceso democr\u00e1tico en el que se desenvuelve, donde no basta la racionalidad extr\u00ednseca de las propuestas y de las ideas, sino que tambi\u00e9n son necesarias la coherencia individual y el sentido com\u00fan: como sosten\u00eda Gramsci, es necesario crear un c\u00edrculo virtuoso del \u00absaber al comprender, al sentir y viceversa del sentir al comprender, al saber\u00bb, y facilitar as\u00ed una conexi\u00f3n verdaderamente democr\u00e1tica entre los momentos estructurales, econ\u00f3micos, sentimentales, pasionales y \u00e9tico-pol\u00edticos. Este complejo proceso debe involucrar a los seres humanos colocados en una relaci\u00f3n mutuamente educativa y de intercambio de roles entre dirigentes y dirigidos, para evitar las tendencias olig\u00e1rquicas inherentes a toda forma de agregaci\u00f3n social, como estamos viendo cada vez m\u00e1s claramente en este per\u00edodo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Fuente: El Salto diario, 13 de septiembre de 2025 (<a href=\"https:\/\/www.elsaltodiario.com\/marxismo\/entrevista-antonio-di-meo-experto-gramsci\">https:\/\/www.elsaltodiario.com\/marxismo\/entrevista-antonio-di-meo-experto-gramsci<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El experto en el pensamiento de Gramsci Antonio di Meo recuerda que la hegemon\u00eda ser\u00eda una categor\u00eda que permite la<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18501,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1546,1552],"tags":[],"class_list":["post-18500","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-gramsci","category-marxismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18500","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18500"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18500\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18502,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18500\/revisions\/18502"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18501"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18500"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18500"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18500"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}