{"id":18522,"date":"2025-09-27T04:00:43","date_gmt":"2025-09-27T03:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18522"},"modified":"2025-09-27T04:21:36","modified_gmt":"2025-09-27T03:21:36","slug":"neocolonialismo-a-traves-de-la-deuda-como-los-bancos-franceses-y-estadounidenses-subdesarrollaron-haiti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18522","title":{"rendered":"Neocolonialismo a trav\u00e9s de la deuda: c\u00f3mo los bancos franceses y estadounidenses subdesarrollaron Hait\u00ed"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p>En 1825, catorce ca\u00f1oneras francesas entraron en el puerto de la capital de Hait\u00ed, Puerto Pr\u00edncipe, y obligaron al Gobierno a pagar una indemnizaci\u00f3n de 150 millones de francos. Esto sumi\u00f3 a Hait\u00ed en un ciclo de deudas que fren\u00f3 su desarrollo y redujo a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n a una situaci\u00f3n de pobreza extrema que perdura hasta hoy. Thomas Piketty ha descrito esto como \u00abneocolonialismo a trav\u00e9s de la deuda\u00bb.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los Estados coloniales que abolieron la esclavitud en Am\u00e9rica durante los siglos XVIII y XIX pagaron alg\u00fan tipo de compensaci\u00f3n a los antiguos esclavistas. La diferencia en el caso de Hait\u00ed fue que se esperaba que los antiguos esclavos compensaran a sus antiguos amos con dinero que podr\u00eda haberse utilizado para construir escuelas, carreteras y cl\u00ednicas o para promover el desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Bajo la presi\u00f3n de la revoluci\u00f3n haitiana, que estall\u00f3 en la colonia francesa de Saint-Domingue en agosto de 1791, la esclavitud fue abolida en todas las colonias de ultramar del Imperio franc\u00e9s en 1794. Napole\u00f3n Bonaparte intent\u00f3 restaurar la esclavitud en 1802, pero no lo consigui\u00f3. Tras derrotar a las fuerzas invasoras francesas y tomar el poder de forma definitiva, los antiguos esclavos africanos conservaron su libertad. El 1 de enero de 1804, Saint-Domingue proclam\u00f3 su independencia y pas\u00f3 a llamarse por su antiguo nombre ind\u00edgena, Hait\u00ed.<sup>2<\/sup> Sin embargo, la joven rep\u00fablica no fue reconocida por ninguna de las potencias imperialistas durante los siguientes veinte a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los gobiernos de Francia y Hait\u00ed mantuvieron tres rondas de negociaciones inconclusas sobre la independencia formal entre 1816 y 1824.<\/p>\n<p><strong>La indemnizaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Alexandre Sab\u00e8s P\u00e9tion, el primer presidente de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed, sugiri\u00f3 por primera vez el pago de una indemnizaci\u00f3n en 1814, durante sus conversaciones con Jean-Fran\u00e7ois Dauxion-Lavaysse, enviado por el gobierno de Luis XVIII para negociar el retorno de Hait\u00ed al dominio colonial franc\u00e9s.<sup>3<\/sup> P\u00e9tion compar\u00f3 la transacci\u00f3n propuesta con la venta de Luisiana a los Estados Unidos por parte de Napole\u00f3n. En ese momento, P\u00e9tion solo controlaba la parte sur de Hait\u00ed. El norte, por su parte, estaba gobernado por Henri Christophe, quien escribi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u00bfQu\u00e9 derechos, qu\u00e9 argumentos pueden alegar los excolonos para justificar su reclamaci\u00f3n de una indemnizaci\u00f3n? \u00bfEs que desean ser recompensados por la p\u00e9rdida de nuestras personas? Es concebible que los haitianos que han escapado de la tortura y la masacre a manos de estos hombres, los haitianos que han conquistado su propio pa\u00eds por la fuerza de sus armas y a costa de su sangre, que estos mismos haitianos libres deban ahora comprar sus propiedades y personas una vez m\u00e1s con dinero pagado a sus antiguos opresores.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>El art\u00edculo 38 de la Constituci\u00f3n haitiana, que prohib\u00eda a los blancos poseer bienes inmuebles en Hait\u00ed, dej\u00f3 a los antiguos colonos con un \u00fanico medio para recuperar sus propiedades: una expedici\u00f3n militar a gran escala para recuperar el control de la colonia \u00abrebelde\u00bb.<sup>5<\/sup> Al ofrecerles una compensaci\u00f3n por la p\u00e9rdida de sus propiedades, P\u00e9tion esperaba \u00abdesarmarlos\u00bb eliminando cualquier pretexto para la reconquista de Hait\u00ed. En 1820, tras la muerte de Christophe, el pa\u00eds se reunific\u00f3 bajo el mando de Jean-Pierre Boyer, sucesor de P\u00e9tion y part\u00edcipe de su visi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La ascensi\u00f3n al trono de Francia del rey Carlos X en septiembre de 1824 cambi\u00f3 la situaci\u00f3n. El nuevo rey era a\u00fan m\u00e1s reaccionario y autoritario que su predecesor, Luis XVIII, y quer\u00eda restaurar el <i>ancien r\u00e9gime<\/i> que exist\u00eda antes de la Revoluci\u00f3n Francesa. Sin embargo, incluso \u00e9l reconoci\u00f3 que la reconquista de Hait\u00ed era imposible, por lo que trat\u00f3 de sacar todo lo que pudo de unas personas a las que segu\u00eda considerando esclavos rebeldes. Encarg\u00f3 a un emisario, Ange Ren\u00e9 Armand, bar\u00f3n de Mackau, que presentara al presidente haitiano una ordenanza, redactada unilateralmente por el Gobierno franc\u00e9s y fechada el 17 de abril de 1825, en la que se \u00abconced\u00eda\u00bb a su antigua colonia una independencia que se hab\u00eda mantenido <i>de facto<\/i> desde principios de siglo. El emisario franc\u00e9s lleg\u00f3 con una importante fuerza naval que amenazaba con bloquear los puertos y bombardear Puerto Pr\u00edncipe. Las condiciones de la ordenanza inclu\u00edan el pago de una indemnizaci\u00f3n de 150 millones de francos, pagadera en cinco a\u00f1os a la Caisse des D\u00e9p\u00f4ts et Consignations (un fondo estatal) para los antiguos colonos franceses. Esta no era la demanda original de los propietarios de plantaciones exiliados de Saint-Domingue. Quer\u00edan recuperar sus tierras, exterminar a los trabajadores esclavos insurgentes y traer nuevos esclavos de \u00c1frica.<\/p>\n<p>En el siglo XVIII, antes de la revoluci\u00f3n, las exportaciones de Saint-Domingue representaban dos tercios del comercio exterior de Francia, m\u00e1s que todo el comercio entre Gran Breta\u00f1a y sus colonias juntas. La colonia produc\u00eda m\u00e1s de la mitad del caf\u00e9 del mundo y exportaba tanto az\u00facar como Jamaica, Cuba y Brasil juntos.<sup>6<\/sup> Recordando tanto su derrota a manos de los soldados de Hait\u00ed como los beneficios que se hab\u00edan obtenido de la isla, el Gobierno franc\u00e9s quer\u00eda llegar a un acuerdo, sobre todo porque Hait\u00ed hab\u00eda establecido importantes relaciones comerciales con Gran Breta\u00f1a y Estados Unidos, al tiempo que prohib\u00eda la entrada en sus puertos a los barcos con bandera francesa.<\/p>\n<p>El importe de la indemnizaci\u00f3n fue fijado unilateralmente por el Gobierno franc\u00e9s cuando impuso la ordenanza que conced\u00eda la independencia a Hait\u00ed a condici\u00f3n del pago de una indemnizaci\u00f3n financiera de 150 millones de francos, pagaderos en cinco plazos anuales, adem\u00e1s de una reducci\u00f3n de los derechos de aduana en favor del comercio franc\u00e9s. La ordenanza fue aceptada por el Gobierno haitiano solo cinco d\u00edas despu\u00e9s de la llegada del bar\u00f3n Mackau, el 8 de julio de 1825.<sup>7<\/sup><\/p>\n<p><strong>Pago de la deuda<\/strong><\/p>\n<p>La ordenanza impon\u00eda requisitos que no guardaban relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n financiera de Hait\u00ed ni con su capacidad de pago, una situaci\u00f3n que se vio agravada por la continua ca\u00edda del precio internacional del caf\u00e9, principal producto de exportaci\u00f3n y fuente de divisas de Hait\u00ed. Cien kilogramos de caf\u00e9 se vend\u00edan a 291,2 francos franceses en 1821, pero solo a 83,7 francos en 1830.<\/p>\n<p>Para liquidar el primer plazo de 30 millones de francos, pagadero en diciembre de 1825, el Gobierno haitiano, ahora dirigido por Boyer, tuvo que solicitar un pr\u00e9stamo en Par\u00eds.<sup>8<\/sup> En octubre de 1825, a petici\u00f3n del Gobierno haitiano, el banco parisino Ternaux y Gandolphe ofreci\u00f3 en subasta un pr\u00e9stamo de 30 millones de francos a veinticinco a\u00f1os en nombre de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed. Esta suma se dividi\u00f3 en 30 000 bonos de 1000 francos, cada uno con un inter\u00e9s del 6 % anual. Sin embargo, los banqueros se quedaron, en concepto de comisi\u00f3n, con un porcentaje de la cantidad prestada. Por lo tanto, el Gobierno de Hait\u00ed iba a recibir 24 millones de francos del consorcio, pero tendr\u00eda que devolver 30 millones, m\u00e1s los intereses, a los tenedores de los bonos. Para poner esta cantidad en perspectiva, un franco franc\u00e9s en 1825 val\u00eda menos de un chel\u00edn en moneda inglesa. La indemnizaci\u00f3n de 150 millones de francos que Francia impuso a Hait\u00ed equival\u00eda a unos 6 millones de libras esterlinas, casi un tercio de los 20 millones de libras esterlinas pagados a los propietarios de esclavos en el Imperio Brit\u00e1nico.<\/p>\n<p>El banquero franc\u00e9s Jacques Laffitte cre\u00f3 un sindicato, en el que participaban los Rothschild, que concedi\u00f3 al Gobierno haitiano 800 francos por cada 1000 que se ve\u00edan obligados a devolver. As\u00ed, se pagaron 24 millones de francos a la Caisse des D\u00e9p\u00f4ts et Consignations. Esto provoc\u00f3 una doble deuda: la Rep\u00fablica de Hait\u00ed segu\u00eda debiendo 126 millones de francos a los antiguos propietarios de esclavos y 30 millones al sector de los servicios financieros en Francia, lo que supon\u00eda una deuda total de 156 millones de francos, incluso antes de los intereses. Mientras tanto, se convenci\u00f3 a entre 2000 y 3000 inversores franceses para que compraran acciones del pr\u00e9stamo en lotes de 1000 francos.<\/p>\n<p>El Gobierno de Hait\u00ed no pudo pagar la siguiente cuota de la indemnizaci\u00f3n y no pag\u00f3 la deuda en 1826 y 1827. Laffitte, el banquero que estaba detr\u00e1s del pr\u00e9stamo \u2014que pose\u00eda mil acciones, por un valor total de un mill\u00f3n de francos\u2014, convenci\u00f3 al Gobierno franc\u00e9s para que asumiera la responsabilidad de la deuda y se retir\u00f3 del acuerdo. Sin embargo, la mayor\u00eda de los suscriptores ordinarios perdieron su dinero, ya que las acciones se cotizaron a 660 francos en 1826 y bajaron a 195 francos en 1848. Esto se consider\u00f3 escandaloso en aquella \u00e9poca, ya que muchos de los inversores eran liberales hostiles al r\u00e9gimen de Carlos X y opuestos a la esclavitud. Estos liberales se hab\u00edan convencido de apoyar el plan porque cre\u00edan que su inversi\u00f3n estaba destinada a ayudar al desarrollo econ\u00f3mico de la Hait\u00ed independiente y se sorprendieron al descubrir que su dinero se hab\u00eda utilizado para pagar una indemnizaci\u00f3n a los antiguos esclavistas.<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>Uno de los inversores enga\u00f1ados, un veterano discapacitado de las guerras napole\u00f3nicas, escribi\u00f3 que los colonos de Saint-Domingue eran los descendientes y sucesores de los conquistadores europeos que hab\u00edan aniquilado a los primeros ocupantes de la isla para apropiarse de sus tierras, y que los herederos de este legado solo hab\u00edan acumulado su riqueza gracias al trabajo forzoso de los desafortunados arrancados del continente africano. Argumentaba que, en virtud del derecho de represalia, estos colonos fueron a su vez expulsados y despose\u00eddos por aquellos a quienes hab\u00edan esclavizado durante demasiado tiempo; por lo tanto, los antiguos esclavos no les deb\u00edan ninguna compensaci\u00f3n.<sup>10<\/sup><\/p>\n<p><strong>Resistencia y colaboraci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>En Hait\u00ed, esta indemnizaci\u00f3n fue muy impopular y se produjo un levantamiento armado en el norte del pa\u00eds que fue brutalmente reprimido por el gobierno de Boyer. Entre las clases propietarias, y especialmente la aristocracia terrateniente, muchos no estaban nada contentos de ver reducidos sus alquileres o beneficios en beneficio del capitalismo franc\u00e9s. Entre la poblaci\u00f3n en general, se cre\u00eda com\u00fanmente que la constante depreciaci\u00f3n del papel moneda y el correspondiente aumento de los precios de los bienes de consumo cotidianos se deb\u00edan a los env\u00edos anuales de oro y plata haitianos a Francia. Los trabajadores y los campesinos fueron los primeros en soportar el coste de los compromisos financieros contra\u00eddos por el Gobierno. En este pa\u00eds agr\u00edcola, donde abundaban los m\u00e9todos de explotaci\u00f3n feudales, la carga del pago de la deuda de la independencia recay\u00f3 esencialmente sobre los hombros de los campesinos pobres, que eran aparceros o peque\u00f1os propietarios. Las masas campesinas soportaban un impuesto indirecto sobre la exportaci\u00f3n de caf\u00e9, agravado por la emisi\u00f3n de papel moneda, que imped\u00eda a los agricultores saber exactamente cu\u00e1nto se les ofrec\u00eda por el producto de su trabajo.<sup>11<\/sup> Los impuestos a la importaci\u00f3n se hab\u00edan convertido en la \u00fanica fuente fiable de ingresos del Estado, ya que se pagaban en moneda fuerte, pero esto significaba depender completamente de los impuestos a la importaci\u00f3n y la exportaci\u00f3n, que eran extremadamente vulnerables a las crisis externas.<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>La oligarqu\u00eda gobernante, de la que Boyer era el principal representante, puede considerarse un ejemplo temprano de la <i>burgues\u00eda compradora<\/i>, que actuaba como intermediaria y, en \u00faltima instancia, representaba los intereses de las clases dominantes de la antigua potencia colonizadora, al tiempo que se enriquec\u00eda de forma corrupta. Un ejemplo moderno ser\u00eda Hastings Banda, de Malawi. La oligarqu\u00eda agrupada tras el autocr\u00e1tico Boyer buscaba la legitimaci\u00f3n de los antiguos colonizadores, con la esperanza de que esto pusiera fin a sus temores a nivel internacional y le diera el prestigio necesario para imponer m\u00e1s eficazmente su ley a las clases bajas, as\u00ed como a la rama antifrancesa y anticolonialista de la aristocracia que ten\u00eda su basti\u00f3n en el norte del pa\u00eds.<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>A pesar de que el Gobierno haitiano practicaba una pol\u00edtica de coexistencia y no intervenci\u00f3n en los asuntos de las islas vecinas que a\u00fan estaban bajo dominio colonial, hasta el punto de incluir dicho compromiso en la Constituci\u00f3n, el Gobierno franc\u00e9s y otras potencias imperialistas de la regi\u00f3n estaban preocupados por el ejemplo que daban los trabajadores esclavizados de una colonia que se hab\u00edan liberado y hab\u00edan creado un Estado-naci\u00f3n independiente.<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>La indemnizaci\u00f3n, conocida como el \u00abrescate de los esclavos\u00bb, abrum\u00f3 la econom\u00eda de la joven rep\u00fablica haitiana. Tras la ordenanza de 1825, el pa\u00eds se vio secuestrado econ\u00f3micamente, encadenado a la obligaci\u00f3n de pagar la indemnizaci\u00f3n y el pr\u00e9stamo contra\u00eddo para honrar el primer pago. Esta doble \u00abdeuda de la independencia\u00bb fue la estrategia puesta en marcha por la antigua potencia colonial para mantener una hegemon\u00eda no oficial sobre una antigua colonia rebelde que se hab\u00eda convertido en un Estado soberano. Aunque ya no estaba bajo dominaci\u00f3n pol\u00edtica directa, Hait\u00ed qued\u00f3 sometido de forma permanente a la dominaci\u00f3n econ\u00f3mica del Gobierno franc\u00e9s. Tambi\u00e9n se planteaba la cuesti\u00f3n de la inviolabilidad de los derechos de propiedad burgueses. \u00abLa violencia puede dar la posesi\u00f3n, pero nunca la propiedad\u00bb, afirmaba el peri\u00f3dico liberal <i>Le Moniteur industriel<\/i>. Este defend\u00eda la idea de que era necesario exigir una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica a los haitianos por el grave ataque al principio de legitimidad de la propiedad colonial que representaba el hecho de que hubieran obtenido la independencia mediante una insurrecci\u00f3n llevada a cabo por esclavos y una guerra nacional contra la potencia colonial.<sup>15<\/sup><\/p>\n<p><strong>Antiguos esclavistas<\/strong><\/p>\n<p>Huelga decir que los antiguos propietarios de plantaciones no estaban contentos con este acuerdo. Los m\u00e1s reaccionarios entre ellos a\u00fan so\u00f1aban con recuperar sus propiedades por medios militares. Sin embargo, la opini\u00f3n m\u00e1s sensata en Francia ten\u00eda claro que eso era imposible. Napole\u00f3n hab\u00eda enviado la mayor expedici\u00f3n militar que jam\u00e1s hab\u00eda cruzado el Atl\u00e1ntico, y hab\u00eda sido derrotada rotundamente. Desde entonces, el pueblo de Hait\u00ed se hab\u00eda organizado en milicias armadas. Una invasi\u00f3n francesa, a pesar de las divisiones causadas por los diversos intereses de las diferentes clases sociales del pa\u00eds, habr\u00eda unido a la resistencia. Amenazar con bombardear Puerto Pr\u00edncipe desde el mar era una cosa, pero una invasi\u00f3n terrestre a gran escala era algo completamente diferente.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los antiguos esclavistas estaban bastante satisfechos con recibir una indemnizaci\u00f3n por sus p\u00e9rdidas. Sin embargo, consideraban que 150 millones de francos era una cantidad demasiado peque\u00f1a, alegando que el valor real de sus propiedades era diez veces superior.<sup>16<\/sup> Tambi\u00e9n argumentaban que era responsabilidad del Estado franc\u00e9s indemnizarlos y que no deb\u00edan esperar la llegada del dinero de Hait\u00ed, que tardaba en llegar. En teor\u00eda, la indemnizaci\u00f3n solo deb\u00eda compensar a los antiguos colonos franceses por sus bienes inmuebles, no por la p\u00e9rdida de su \u00abpropiedad\u00bb humana.<sup>17<\/sup> Sin embargo, era bien sabido que los bienes inmuebles en las colonias de Am\u00e9rica ten\u00edan poco valor sin la mano de obra para trabajarlos, por lo que los valores asignados a las antiguas plantaciones se calculaban impl\u00edcitamente de manera que se reconociera el n\u00famero de trabajadores esclavizados involucrados.<\/p>\n<p>El gobierno de Carlos X hizo gran hincapi\u00e9 en la pobreza en la que se encontraban ahora los antiguos colonos. Casi quince mil de ellos hab\u00edan perecido en los disturbios de la Revoluci\u00f3n Haitiana. Aproximadamente otros siete mil escaparon, principalmente a Cuba y a los Estados Unidos, donde se llevaron gran parte de sus propiedades: dinero, instalaciones desmanteladas, as\u00ed como muchos de sus trabajadores esclavizados encadenados. Esto dej\u00f3 a unos ocho mil antiguos colonos que buscaron refugio en Francia, muchos de los cuales viv\u00edan en condiciones precarias. Sin embargo, el historiador Beno\u00eet Joachim, al revisar las cuentas, descubri\u00f3 que las mayores sumas de dinero fueron a parar a manos de arist\u00f3cratas y terratenientes ya ricos, as\u00ed como a personas con buenas conexiones pol\u00edticas.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>Aunque la Francia de Carlos X estaba dominada por la aristocracia terrateniente, el sector de los servicios financieros ocupaba un lugar importante en la vida pol\u00edtica y econ\u00f3mica del pa\u00eds.<sup>19<\/sup> La indemnizaci\u00f3n de Hait\u00ed permiti\u00f3 a la monarqu\u00eda restaurada ayudar a la nobleza a restaurar su imagen, as\u00ed como acelerar su integraci\u00f3n en una sociedad cada vez m\u00e1s dominada por el sector de los servicios financieros.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la mayor\u00eda de los antiguos esclavistas estaban muy endeudados con bancos y entidades financieras de Francia y, casualidad o no, su deuda total se calcul\u00f3 en 150 millones de francos.<sup>20<\/sup> As\u00ed, una parte considerable de la indemnizaci\u00f3n fue a parar a la burgues\u00eda financiera de Par\u00eds, Nantes, Burdeos y La Rochelle, el mismo grupo que hab\u00eda dominado el tr\u00e1fico de esclavos africanos a Saint-Domingue en primer lugar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQui\u00e9n pag\u00f3 la indemnizaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>El segundo pago de 1826 nunca se cumpli\u00f3, a pesar de la promulgaci\u00f3n de una serie de medidas por parte del Gobierno de Hait\u00ed: pr\u00e9stamos extranjeros, subsidios patri\u00f3ticos, pr\u00e9stamos forzados, venta de tierras p\u00fablicas y aumentos de impuestos. La burgues\u00eda haitiana hab\u00eda intentado, desde Toussaint Louverture en adelante, restaurar la agricultura de monocultivo en las plantaciones. Los campesinos, que hab\u00edan luchado duramente por su libertad de la esclavitud en las plantaciones, se resistieron en\u00e9rgicamente a ello, prefiriendo claramente cultivar sus propias tierras como granjas familiares. La necesidad de pagar la doble deuda dio al Gobierno haitiano una justificaci\u00f3n para sus intentos de imponer la agricultura capitalista.<sup>21<\/sup><\/p>\n<p>El bar\u00f3n Mackau, en su informe al gobierno franc\u00e9s, supuso que se pod\u00eda obligar a las masas campesinas a trabajar por el bienestar de la \u00e9lite pol\u00edtica y militar. Para cumplir con los plazos de pago de la \u00abdeuda de la independencia\u00bb y las repercusiones financieras de la exenci\u00f3n arancelaria concedida a los productos franceses, el gobierno de Boyer instituy\u00f3 un c\u00f3digo rural particularmente restrictivo en la d\u00e9cada de 1820. El C\u00f3digo Rural del 6 de mayo de 1826 ten\u00eda por objeto animar a los campesinos a trabajar en la agricultura capitalista. Cualquiera que no tuviera otro trabajo ten\u00eda que trabajar la tierra. Los campesinos no pod\u00edan abandonar su <i>comuna<\/i> sin la autorizaci\u00f3n de un juez de paz. Este intento de fortalecer la econom\u00eda de las plantaciones no tuvo \u00e9xito. Las masas rurales lograron mantener su control sobre la tierra y resistir la proletarizaci\u00f3n total, pero no pudieron arrebatar el poder pol\u00edtico a los terratenientes y la burgues\u00eda. Michel Hector y Jean Casimir sostienen que los campesinos quer\u00edan establecer una versi\u00f3n de la vida rural africana de la que hab\u00edan sido secuestrados y esclavizados, mientras que la burgues\u00eda quer\u00eda formar parte del sistema capitalista mundial a trav\u00e9s del cual buscaban enriquecerse. <sup>22<\/sup> Este estancamiento inhibi\u00f3 el desarrollo de una econom\u00eda plenamente capitalista sin permitir una alternativa viable.<sup>23<\/sup> La producci\u00f3n de az\u00facar sigui\u00f3 disminuyendo, por lo que fue el caf\u00e9, m\u00e1s adaptado a la agricultura familiar, el producto que proporcionar\u00eda los ingresos fiscales para pagar la indemnizaci\u00f3n. Hait\u00ed se convirti\u00f3 en el tercer exportador de caf\u00e9 m\u00e1s importante, por detr\u00e1s de Brasil y las Indias Orientales Neerlandesas.<sup>24<\/sup><\/p>\n<p>Bajo la supervisi\u00f3n de la polic\u00eda rural, se exig\u00eda a los agricultores que cultivaran productos b\u00e1sicos para la exportaci\u00f3n, principalmente caf\u00e9. Al final de la cadena, eran los impuestos a la exportaci\u00f3n de este producto los que garantizaban el servicio de la deuda externa. Al principio, estos impuestos se recaudaban en especie, pero cuando los precios internacionales del caf\u00e9 se desplomaron, fueron los peque\u00f1os productores los que vieron c\u00f3mo bajaba su nivel de vida, y no los ingresos de los especuladores y exportadores. Adem\u00e1s, dado que el pago de la deuda interna se garantizaba principalmente con los impuestos a la importaci\u00f3n que los importadores repercut\u00edan en el precio de venta de los productos, la mayor\u00eda rural contribu\u00eda en gran medida a estos ingresos estatales.<sup>25<\/sup><\/p>\n<p>Esta carga fiscal recay\u00f3 pesadamente sobre los campesinos, mientras que el Gobierno y la clase dominante no sintieron directamente el peso de la deuda. Por el contrario, la burgues\u00eda urbana era precisamente el grupo m\u00e1s expuesto al riesgo de la Armada francesa, que, al no poder invadir, pod\u00eda bombardear y bloquear los principales puertos donde viv\u00edan los ricos.<sup>26<\/sup> Como siempre, la burgues\u00eda compradora prefiri\u00f3 reprimir y extorsionar a sus propios conciudadanos, en lugar de oponerse a las exigencias de los imperialistas, sobre todo cuando vieron la posibilidad de enriquecerse de forma corrupta en el proceso.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n se benefici\u00f3 de la doble deuda de 1825?<\/p>\n<ol>\n<li>Los antiguos terratenientes y esclavistas coloniales.<\/li>\n<li>Los acreedores a quienes los antiguos colonos deb\u00edan sumas considerables por la compra de plantaciones o trabajadores esclavos. Estos acreedores pod\u00edan embargar el 10 % de la indemnizaci\u00f3n pagada a los colonos en caso de una orden judicial.<\/li>\n<li>Los comerciantes de materias primas franceses que se beneficiaron de la apertura del mercado haitiano a los barcos franceses. Tambi\u00e9n pudieron beneficiarse pagando sus derechos de aduana con bonos que hab\u00edan comprado a bajo precio en Par\u00eds.<\/li>\n<li>Los verdaderos ganadores fueron los intermediarios financieros que gestionaron los pr\u00e9stamos y se llevaron enormes comisiones. Por cada bono que costaba 1000 francos, el Gobierno haitiano solo recib\u00eda 800 francos, y el resto desaparec\u00eda en las comisiones de los banqueros. Laffitte, el hombre que estableci\u00f3 el pr\u00e9stamo original, vendi\u00f3 sus bonos directamente al Gobierno haitiano por 1000 francos cada uno, en un momento en que se cotizaban a 220 francos.<sup>27<\/sup><\/li>\n<\/ol>\n<p>Entre los perdedores hay que contar a los suscriptores de los pr\u00e9stamos que, tentados por los altos tipos de inter\u00e9s, invirtieron en los bonos. Estos perdieron r\u00e1pidamente su valor, ya que cada vez era m\u00e1s improbable que el Gobierno haitiano pudiera cumplir sus obligaciones. En la Bolsa de Par\u00eds, un bono con un valor nominal de 1000 francos se cotizaba a 660 francos en 1826, pero solo a 195 francos en 1848.<\/p>\n<p><strong>Nuevas deudas<\/strong><\/p>\n<p>Tras la Revoluci\u00f3n de Julio de 1830 en Francia, que derroc\u00f3 al rey Carlos X y lo sustituy\u00f3 por su primo Luis Felipe, duque de Orleans, se renegoci\u00f3 la deuda, pero solo se redujo a 90 millones de francos, quedando a\u00fan 60 millones por pagar. Estas negociaciones tuvieron lugar en Puerto Pr\u00edncipe en febrero de 1838. La misi\u00f3n francesa, el bar\u00f3n Emmanuel Pons de las Casas y el almirante Charles Baudin, estaba respaldada, como siempre, por la amenaza de bloqueo y bombardeo.<sup>28<\/sup> Baudin pas\u00f3 a comandar el bloqueo naval franc\u00e9s de los puertos mexicanos y el ataque a la ciudad de Veracruz m\u00e1s tarde ese mismo a\u00f1o. Esto tambi\u00e9n formaba parte de una apuesta del Gobierno franc\u00e9s para obtener el dinero que, seg\u00fan ellos, se deb\u00eda a los ciudadanos franceses. El bloqueo de M\u00e9xico termin\u00f3 en 1839, cuando el Gobierno mexicano acord\u00f3 pagar una indemnizaci\u00f3n de 600 000 pesos. Sin embargo, esta nunca se pag\u00f3, lo que m\u00e1s tarde se utiliz\u00f3 como una de las justificaciones para la segunda intervenci\u00f3n francesa en M\u00e9xico en 1861.<sup>29<\/sup><\/p>\n<p>Tras estas negociaciones, un tratado fechado en febrero de 1838 redujo a la mitad el saldo de la indemnizaci\u00f3n, de 120 a 60 millones de francos, y distribuy\u00f3 su pago a lo largo de treinta a\u00f1os, desde 1838 hasta 1867. A pesar de este nuevo acuerdo, Hait\u00ed no pag\u00f3 el importe total de la indemnizaci\u00f3n y el pr\u00e9stamo de 1825 hasta la d\u00e9cada de 1880.<sup>\u00b3\u2070<\/sup><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de medio siglo, los abrumadores pagos vinculados a la doble deuda casi se hab\u00edan saldado en 1880. Entonces, un banco franc\u00e9s, el Cr\u00e9dit Industriel et Commercial (CIC), se ofreci\u00f3 a ayudar a Hait\u00ed a crear su propio banco nacional. La Banque Nationale d&#8217;Haiti (Banco Nacional de Hait\u00ed) solo era haitiano de nombre. Era propiedad del CIC, que lo administraba desde Par\u00eds y cobraba una comisi\u00f3n por casi todas las transacciones que realizaba el Gobierno haitiano. El CIC desvi\u00f3 decenas de millones de d\u00f3lares de Hait\u00ed, al tiempo que cargaba al pa\u00eds con a\u00fan m\u00e1s pr\u00e9stamos.<sup>31<\/sup> A principios del siglo XX, la mitad de los impuestos sobre la cosecha de caf\u00e9 de Hait\u00ed, que era con mucho su fuente de ingresos m\u00e1s importante, se destinaba a los inversores franceses del CIC. Una vez deducidas las dem\u00e1s deudas de Hait\u00ed, al Gobierno solo le quedaba el 2 % de sus ingresos fiscales para gobernar el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Cinco a\u00f1os antes, en 1875, la CIC hab\u00eda prestado al Gobierno haitiano 36 millones de francos para grandes proyectos de infraestructura, el 20 % de los cuales se destin\u00f3 a pagar la \u00faltima parte de la deuda relacionada con la indemnizaci\u00f3n original de 150 millones de francos a los antiguos esclavistas. Los banqueros franceses se quedaron con el 40 % del pr\u00e9stamo en concepto de comisiones y honorarios. El resto se destin\u00f3 a saldar antiguas deudas o desapareci\u00f3 en los bolsillos de pol\u00edticos haitianos corruptos. Al firmar el contrato de pr\u00e9stamo, el CIC se comprometi\u00f3 por escrito a pagar el equivalente al 1,5 % del importe del pr\u00e9stamo por las inexistentes \u00abobras ben\u00e9ficas\u00bb del vicepresidente Septimus Rameau. Cuando este acuerdo corrupto se hizo p\u00fablico, fue asesinado en Puerto Pr\u00edncipe el 15 de abril de 1876.<sup>32<\/sup> Muy poco del pr\u00e9stamo de 1875 se utiliz\u00f3 para proyectos que pudieran beneficiar a los haitianos de a pie.<\/p>\n<p>Esta deuda con el CIC le dio al banco una poderosa influencia y, cuando se cre\u00f3 el Banco Nacional de Hait\u00ed, el CIC se hizo cargo de las operaciones del tesoro del pa\u00eds: imprimir dinero, recaudar impuestos y pagar los salarios del gobierno. El Banco Nacional de Hait\u00ed se constituy\u00f3 en Francia y, por lo tanto, estaba exento de los impuestos y las leyes haitianos. Todas las decisiones las tomaba el consejo de administraci\u00f3n en Par\u00eds, compuesto por banqueros y empresarios franceses, entre ellos \u00c9douard Delessert, bisnieto de uno de los mayores esclavistas de la historia colonial francesa, Jean-Joseph de Laborde.<sup>\u00b3\u00b3<\/sup><\/p>\n<p>Este acuerdo tan desfavorable fue negociado por Charles Laforestrie, ministro de Finanzas haitiano. Cuando la verdadera situaci\u00f3n qued\u00f3 clara para la opini\u00f3n p\u00fablica haitiana, Laforestrie se enfrent\u00f3 a acusaciones de corrupci\u00f3n. Dimiti\u00f3 y, con una generosa pensi\u00f3n del Gobierno de Hait\u00ed, se retir\u00f3 a Francia, donde fue nombrado miembro del consejo de administraci\u00f3n del Banco Nacional de Hait\u00ed.<sup>\u00b3\u2074<\/sup><\/p>\n<p>En la segunda mitad del siglo XIX, la demanda mundial de caf\u00e9 era alta y la econom\u00eda de Hait\u00ed se basaba en \u00e9l. Sin embargo, el Gobierno perdi\u00f3 gran parte de los impuestos sobre el caf\u00e9 a favor de los antiguos propietarios de esclavos y, posteriormente, de la CIC. Pero cuando los precios del caf\u00e9 se desplomaron en la d\u00e9cada de 1890, los impuestos a la exportaci\u00f3n de Hait\u00ed sobre el caf\u00e9 eran superiores al precio de mercado del propio caf\u00e9. El Gobierno haitiano sali\u00f3 de esta situaci\u00f3n insostenible con otro pr\u00e9stamo, esta vez de 50 millones de francos del Banco Nacional de Hait\u00ed en 1897.<\/p>\n<p>Los ingresos p\u00fablicos podr\u00edan haber sido suficientes en Hait\u00ed si el Estado no se hubiera enfrentado a un aumento del gasto en el servicio de la deuda. Para hacer frente a este gasto adicional, el Gobierno aument\u00f3 la escala de los derechos de aduana, en lugar de intentar diversificar la base impositiva. Este aumento de los impuestos se destin\u00f3 al servicio de la deuda, con el resultado de que el pueblo haitiano vio muy pocos beneficios.<sup>35<\/sup><\/p>\n<p>La oposici\u00f3n al poder del Banco Nacional de Hait\u00ed fue liderada por Fr\u00e9d\u00e9ric Marcelin, ministro de Finanzas entre 1892 y 1895 y entre 1905 y 1908.<sup>\u00b3\u2076<\/sup> En octubre de 1910, el presidente haitiano Antoine Simon revoc\u00f3 la concesi\u00f3n del Banco Nacional de Hait\u00ed, lo que provoc\u00f3 su cierre. Concedi\u00f3 la concesi\u00f3n para la emisi\u00f3n de moneda y otras operaciones del Tesoro P\u00fablico al reci\u00e9n creado Banque Nationale de la R\u00e9publique d&#8217;Haiti (BNRH, Banco Nacional de la Rep\u00fablica de Hait\u00ed), tambi\u00e9n establecido en Par\u00eds. El accionista mayoritario inicial del BNRH era el Banque de l&#8217;Union Parisienne, que lideraba un consorcio de financieros franceses, alemanes, belgas y estadounidenses. La sede del BNRH estaba en Par\u00eds, pero se cre\u00f3 un comit\u00e9 en Nueva York, en la sede del National City Bank of New York, en Wall Street, con el fin de coordinar los intereses financieros y diplom\u00e1ticos de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Este nuevo banco nacional sigui\u00f3 cobrando al Gobierno por cada dep\u00f3sito y gasto, al tiempo que generaba grandes beneficios para sus accionistas en el extranjero. Tambi\u00e9n concedi\u00f3 un pr\u00e9stamo al Gobierno haitiano.<sup>37<\/sup> Tras deducir las comisiones y los beneficios, el Gobierno de Hait\u00ed recibi\u00f3 unos 9 millones de d\u00f3lares estadounidenses, pero a\u00fan as\u00ed tuvo que devolver el valor nominal total de casi 12,3 millones de d\u00f3lares. El Gobierno de Hait\u00ed se quej\u00f3 de que el banco, responsable de recaudar los ingresos aduaneros, reten\u00eda fondos p\u00fablicos para sus propias especulaciones y manipulaba el valor del <i>gourde<\/i>, la moneda nacional de Hait\u00ed. El dinero recaudado por los derechos de aduana se utilizaba para dar prioridad al pago de los intereses de la deuda y las comisiones de los banqueros, mientras que el Estado haitiano ten\u00eda que conformarse con lo que quedaba. Adem\u00e1s, los auditores encontraron discrepancias considerables entre la cantidad de dinero que figuraba en sus libros de dep\u00f3sitos y las cantidades reales que se encontraban en sus cajas fuertes.<sup>38<\/sup> Sin embargo, esto se ocult\u00f3 con \u00e9xito cuando el Gobierno de los Estados Unidos envi\u00f3 a los marines en 1915.<\/p>\n<p><strong>\u00abEnviar a los marines\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El Gobierno estadounidense llevaba mucho tiempo queriendo intervenir en Hait\u00ed para reescribir la Constituci\u00f3n, que prohib\u00eda a los extranjeros poseer propiedades. Varios empresarios alemanes hab\u00edan eludido esta prohibici\u00f3n cas\u00e1ndose con miembros de prominentes familias haitianas de ascendencia mixta africana y francesa. Estos empresarios alemanes controlaban alrededor del 80 % del comercio internacional del pa\u00eds y se cre\u00eda que ten\u00edan v\u00ednculos con la inteligencia militar alemana. En v\u00edsperas de la Primera Guerra Mundial, el Gobierno estadounidense tem\u00eda la presencia alemana cerca del canal de Panam\u00e1. La Marina estadounidense tambi\u00e9n quer\u00eda asegurarse el control del puerto de M\u00f4le-Saint-Nicolas, o al menos impedir que lo obtuvieran las potencias europeas. Los intereses financieros de Nueva York, liderados por el National City Bank, aprovecharon estos temores para fomentar la intervenci\u00f3n militar estadounidense.<sup>39<\/sup> Adem\u00e1s, entre 1911 y 1915 se produjeron una serie de golpes de Estado en Hait\u00ed, y el Gobierno estadounidense aprovech\u00f3 esta inestabilidad pol\u00edtica para invadir y ocupar Hait\u00ed.<\/p>\n<p>La primera acci\u00f3n se produjo el 16 de diciembre de 1914. Los buques USS <i>Machias<\/i>, USS <i>Brutus<\/i>, USS <i>Hancock<\/i> y USS <i>Marietta<\/i> llegaron al puerto de Puerto Pr\u00edncipe. El personal del BNRH carg\u00f3 oro por valor de medio mill\u00f3n de d\u00f3lares en diecisiete cajas de madera. A la 1 de la tarde, ocho marines estadounidenses, vestidos de civil y armados con rev\u00f3lveres, desembarcaron de los barcos. Cargaron el oro en un vag\u00f3n y regresaron al muelle, donde los marines armados les esperaban con una lancha motora que llev\u00f3 el oro al <i>Machias<\/i>, que zarp\u00f3 hacia Nueva York con el oro a las 2 de la tarde. Dos d\u00edas despu\u00e9s, estaba en la c\u00e1mara acorazada del National City Bank.<sup>40<\/sup><\/p>\n<p>El derrocamiento del presidente Vilbrun Guillaume Sam el 28 de julio de 1915 y los disturbios civiles posteriores dieron al presidente estadounidense Woodrow Wilson la excusa definitiva para ordenar la invasi\u00f3n de Hait\u00ed con el fin de \u00abproteger los intereses comerciales estadounidenses y restaurar el orden\u00bb. Las fuerzas invasoras tomaron el control de las aduanas, las instituciones administrativas, los bancos y el tesoro nacional de Hait\u00ed, y utilizaron el 40 % de los ingresos nacionales de Hait\u00ed para pagar las deudas con los bancos norteamericanos y franceses hasta 1934. Hait\u00ed pagar\u00eda su \u00faltima remesa de indemnizaci\u00f3n al National City Bank en 1947, y un informe de las Naciones Unidas afirmaba que la poblaci\u00f3n de Hait\u00ed \u00aba menudo se encontraba al borde de la inanici\u00f3n\u00bb.<sup>41<\/sup><\/p>\n<p><strong>El coste total<\/strong><\/p>\n<p>Es complicado determinar cu\u00e1ndo se pag\u00f3 finalmente la doble deuda, ya que se solicitaron otros pr\u00e9stamos a otros pa\u00edses para pagarla. T\u00e9cnicamente, la doble deuda se pag\u00f3 \u00edntegramente en 1883, pero los nuevos pr\u00e9stamos pod\u00edan (y deb\u00edan) considerarse parte de la misma deuda. Se contrataron nuevos pr\u00e9stamos en 1874, 1875, 1896 y 1910. En cada pr\u00e9stamo, las comisiones y los tipos de inter\u00e9s excesivos hicieron que el reembolso fuera completamente imposible. Hubo un grave fraude en todos estos acuerdos de pr\u00e9stamo, siendo el pr\u00e9stamo de 1910 especialmente escandaloso. Esta era de nuevos pr\u00e9stamos lleg\u00f3 en un momento en que Hait\u00ed hab\u00eda logrado pagar la mayor parte de la doble deuda, ya que solo quedaban 7,7 millones de francos por pagar a finales de 1875 y el 90 % de la deuda ya se hab\u00eda pagado durante los cincuenta a\u00f1os anteriores. En el momento de la invasi\u00f3n estadounidense en 1915, la deuda externa total hab\u00eda aumentado a 121 millones de francos.<sup>42<\/sup> En 1922, el BNRH fue adquirido en su totalidad por el National City Bank y su sede se traslad\u00f3 a la ciudad de Nueva York. A partir de entonces, el reembolso de la deuda de Hait\u00ed con los bancos franceses se pag\u00f3 a inversores estadounidenses.<sup>43<\/sup><\/p>\n<p>Dos periodistas del <i>New York Times<\/i>, Constant M\u00e9heut y Matt Apuzzo, han investigado el coste total de la doble deuda entre 1825 y 1957 para responder a las preguntas de qu\u00e9 tipo de p\u00e9rdida para el desarrollo econ\u00f3mico de Hait\u00ed represent\u00f3 ese pago a lo largo del tiempo y cu\u00e1nto valdr\u00eda hoy ese dinero si se hubiera quedado en Hait\u00ed. Suponiendo que este dinero se hubiera quedado en la econom\u00eda haitiana, habr\u00eda crecido, como m\u00ednimo, a una tasa de rendimiento igual al crecimiento real del PIB de Hait\u00ed entre 1825 y la actualidad. Utilizando las estimaciones del PIB de Hait\u00ed en el siglo XIX proporcionadas por Simon Henochsberg, un banquero franc\u00e9s que ha estudiado la deuda p\u00fablica de Hait\u00ed, los periodistas calcularon las tasas de crecimiento medio anual y las compararon con los flujos de pagos anuales de Hait\u00ed. Descubrieron que la doble deuda habr\u00eda valido 21 000 millones de d\u00f3lares para Hait\u00ed a lo largo del tiempo.<sup>44<\/sup> Estos 21 000 millones de d\u00f3lares son exactamente lo que el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide exigi\u00f3 en 2003, y probablemente por eso se cree que los gobiernos de Estados Unidos y Francia estuvieron profundamente involucrados en su destituci\u00f3n. En entrevistas, una docena de figuras pol\u00edticas francesas y haitianas relataron c\u00f3mo el Gobierno franc\u00e9s actu\u00f3 con rapidez y determinaci\u00f3n para sofocar la petici\u00f3n de reparaciones de Aristide antes de ponerse del lado de sus oponentes y colaborar con Estados Unidos para destituirlo del poder.<sup>45<\/sup><\/p>\n<p><strong>\u00bfPor qu\u00e9 pag\u00f3 el Gobierno de Hait\u00ed la indemnizaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>La amenaza que representaban las ca\u00f1oneras francesas en el puerto de Puerto Pr\u00edncipe fue, por supuesto, un poderoso incentivo. Sin embargo, una vez que los barcos partieron para bombardear Veracruz, el Gobierno haitiano podr\u00eda haber repudiado el acuerdo.<sup>46<\/sup> Esto podr\u00eda haber significado la guerra, pero, dado el efecto devastador de la doble deuda, podr\u00eda haber sido menos perjudicial a largo plazo. Sea como fuere, tambi\u00e9n hay que tener en cuenta la naturaleza de la clase dirigente haitiana, en particular P\u00e9tion y Boyer, ambos procedentes de familias mixtas franco-africanas libres y enviados a Francia para recibir educaci\u00f3n. Ambos sirvieron en el ej\u00e9rcito franc\u00e9s y, tras exiliarse en Francia en 1800 tras una rebeli\u00f3n contra Toussaint L&#8217;Ouverture, liderada por Andr\u00e9 Rigaud, regresaron como parte del ej\u00e9rcito franc\u00e9s liderado por el general Charles Leclerc en diciembre de 1801, con la intenci\u00f3n de restaurar el colonialismo y la econom\u00eda esclavista. Sin embargo, cuando Jean-Jacques Dessalines y Christophe reiniciaron la guerra de liberaci\u00f3n en octubre de 1802, P\u00e9tion y Boyer se unieron a ellos. Las fuerzas francesas fueron finalmente expulsadas al a\u00f1o siguiente. Por lo tanto, su compromiso con la independencia de Hait\u00ed puede considerarse parcial y oportunista, ya que estaban m\u00e1s interesados en su propio poder y prestigio personal.<\/p>\n<p>P\u00e9tion y Boyer llevaban mucho tiempo queriendo restaurar la agricultura de plantaci\u00f3n y la necesidad de pagar la indemnizaci\u00f3n les dio la excusa para imponer el C\u00f3digo Rural de 1826. Ambos presidentes, que hab\u00edan pasado su juventud en Francia y hab\u00edan sido oficiales del ej\u00e9rcito franc\u00e9s, ten\u00edan mucho m\u00e1s en com\u00fan cultural y econ\u00f3micamente con la burgues\u00eda francesa que con los campesinos pobres haitianos. Tras ser destituido de su cargo por un levantamiento campesino en 1843, Boyer vivi\u00f3 sus \u00faltimos a\u00f1os en Par\u00eds.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda y los terratenientes haitianos quer\u00edan el reconocimiento diplom\u00e1tico de Francia \u2014lo que a su vez conducir\u00eda al reconocimiento de otros pa\u00edses imperialistas\u2014 para poder establecer relaciones comerciales plenas con Europa. La naturaleza de los pr\u00e9stamos tambi\u00e9n les brindaba oportunidades de corrupci\u00f3n. Se beneficiar\u00edan de ese comercio y de la corrupci\u00f3n, mientras que los agricultores pobres pagar\u00edan la indemnizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La primera deuda fue impuesta a Hait\u00ed por las ca\u00f1oneras francesas, pero durante los treinta a\u00f1os anteriores a la ocupaci\u00f3n estadounidense, la deuda externa e interna aument\u00f3 debido a los pr\u00e9stamos contra\u00eddos por gobiernos corruptos, lo que provoc\u00f3 un aumento acumulativo de la deuda total. A pesar de las promesas oficiales, se invirti\u00f3 muy poco en infraestructura o desarrollo. La necesidad de divisas fuertes para pagar los intereses y amortizar la deuda oblig\u00f3 al Gobierno de Hait\u00ed a concentrarse en la producci\u00f3n de caf\u00e9 para la exportaci\u00f3n. Esto, a su vez, hizo que las finanzas del pa\u00eds fueran vulnerables al mercado mundial.<\/p>\n<p>El deseo del Gobierno franc\u00e9s de ejercer un control neocolonial sobre Hait\u00ed mediante exigencias financieras respaldadas por la fuerza armada llev\u00f3 al Gobierno haitiano a contraer una deuda que no pod\u00eda permitirse pagar. Los bancos rapaces, en particular el CIC y el National City Bank, ambos respaldados por sus respectivos gobiernos, cobraban intereses y comisiones exorbitantes. La creaci\u00f3n del Banco Nacional de Hait\u00ed y su sucesor, el NBRH, por parte de estos dos bancos no fue m\u00e1s que una estafa para robar el tesoro p\u00fablico del pa\u00eds. En esto, contaron con la ayuda de la corrupta clase dirigente de Hait\u00ed. Cuando este plan comenz\u00f3 a desmoronarse, el gobierno de los Estados Unidos envi\u00f3 a los marines.<\/p>\n<p>El golpe de Estado que derroc\u00f3 a Aristide m\u00e1s de un siglo despu\u00e9s puede haberlo silenciado, pero la demanda de restituci\u00f3n de las p\u00e9rdidas causadas por la doble deuda no desaparecer\u00e1. Esta demanda recae sobre el Gobierno franc\u00e9s y el sector de los servicios financieros norteamericano y franc\u00e9s. Entre todos, deben al pueblo de Hait\u00ed 21 000 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n<p>Es su dinero y lo quieren recuperar.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Eric Nagourney, \u00ab6 Takeaways About Haiti\u2019s Reparations to France\u00bb (Seis conclusiones sobre las reparaciones de Hait\u00ed a Francia), <cite>New York Times<\/cite>, 21 de mayo de 2022.<\/li>\n<li>Para m\u00e1s detalles sobre la Revoluci\u00f3n Haitiana, v\u00e9ase C. L. R. James, <cite>The Black Jacobins<\/cite> (Los jacobinos negros) (Nueva York: Vintage Books, 1989); y Mary Turner, <cite>Enslaved Worker Rebellions and Revolution in the Americas to 1804<\/cite> (Londres: Socialist History Society, 2025), cap\u00edtulo 5.<\/li>\n<li>Simon Henochsberg, \u00abPublic Debt and Slavery: The Case of Haiti, 1760\u20131915\u00bb, tesis de m\u00e1ster, Paris School of Economics, 2016, 12.<\/li>\n<li>Henri Christophe a Thomas Clarkson, 20 de noviembre de 1819, en <cite>Henri Christophe and Thomas Clarkson: A Correspondence<\/cite>, eds. Earl L. Griggs y Clifford H. Prator (Berkeley: University of California Press, 1952), 176.<\/li>\n<li>En el contexto de Hait\u00ed en aquella \u00e9poca, <cite>Blanc<\/cite> (\u00abblanco\u00bb) significaba \u00abextranjero\u00bb, mientras que <cite>Noir<\/cite> (\u00abnegro\u00bb) significaba \u00abciudadano\u00bb. As\u00ed, las tropas polacas del ej\u00e9rcito invasor de Napole\u00f3n que cambiaron de bando y lucharon con los revolucionarios obtuvieron la ciudadan\u00eda de la nueva rep\u00fablica de Hait\u00ed y fueron declaradas <cite>Noir<\/cite>. Algunos de sus descendientes a\u00fan viven en el norte de Hait\u00ed. V\u00e9ase Jonathan North, \u00abSoldiers of Misfortune: Napoleon\u2019s Polish Deserters in the West Indies\u00bb, en <cite>Treason: Rebel Warriors and Internationalist Traitors<\/cite>, eds. Steve Cushion y Christian H\u00f8gsbjerg (Londres: Socialist History, 2017).<\/li>\n<li>David Geggus, <cite>The Impact of the Haitian Revolution in the Atlantic World<\/cite> (Columbia, Carolina del Sur: Universidad de Carolina del Sur, 2001), 4.<\/li>\n<li>Fr\u00e9d\u00e9rique Beauvois, \u00abL\u2019indemnit\u00e9 de Saint-Domingue: \u2018Dette d\u2019ind\u00e9pendance\u2019 ou \u2018ran\u00e7on de l\u2019esclavage\u2019?\u00bb, <cite>French Colonial History<\/cite> 10, n.\u00ba 1 (enero de 2009): 116.<\/li>\n<li>Jean-Fran\u00e7ois Bri\u00e8re, \u00abL\u2019Emprunt de 1825 dans la dette de l\u2019ind\u00e9pendance ha\u00eftienne envers la france\u00bb, <cite>Journal of Haitian Studies<\/cite> 12, n.\u00ba 2 (oto\u00f1o de 2006): 126.<\/li>\n<li>Bri\u00e8re, \u00abL\u2019Emprunt de 1825 dans la dette de l\u2019ind\u00e9pendance haitienne envers la France\u00bb, 130.<\/li>\n<li>Laurent, <cite>La v\u00e9rit\u00e9 sur l\u2019emprunt per\u00e7u par le gouvernement fran\u00e7ais pour le compte de la R\u00e9publique d\u2019Ha\u00efti<\/cite> (Par\u00eds, Imprimerie de A.-T. Breton, 1842), 8, citado en Beno\u00eet Joachim, \u00abL\u2019indemnit\u00e9 coloniale de Saint-Domingue et la question des rapatri\u00e9s\u00bb, <cite>Revue Historique<\/cite> 246, n.\u00ba 2 (500) (octubre-diciembre de 1971): 362.<\/li>\n<li>Joachim, \u00abL\u2019indemnit\u00e9 coloniale de Saint-Domingue et la question des rapatri\u00e9s\u00bb, 363.<\/li>\n<li>Henochsberg, \u00abPublic Debt and Slavery\u00bb, 24.<\/li>\n<li>Beno\u00eet Joachim, \u00abLa reconnaissance d\u2019ha\u00efti par La France (1825): naissance d\u2019un nouveau type de rapports internationaux\u00bb, <cite>Revue d\u2019histoire Moderne et Contemporaine<\/cite> 22, n.\u00ba 3 (julio-septiembre de 1975): 374.<\/li>\n<li>Joachim, \u00abLa reconnaissance d\u2019Ha\u00efti par la France (1825)\u00bb, 379.<\/li>\n<li><cite>Moniteur industriel<\/cite>, 29 de abril de 1838.<\/li>\n<li>Joachim, \u00abL\u2019indemnit\u00e9 coloniale de Saint-Domingue et la question des rapatri\u00e9s\u00bb, 365.<\/li>\n<li>Jean-Fran\u00e7ois Bri\u00e8re, \u00abLa France et La Reconnaissance de l\u2019Ind\u00e9pendance Ha\u00eftienne: Le D\u00e9bat Sur l\u2019Ordonnance de 1825\u00bb, <cite>French Colonial History<\/cite> 5 (2004): 128.<\/li>\n<li>Joachim, \u00abL\u2019indemnit\u00e9 coloniale de Saint-Domingue et la question des rapatri\u00e9s\u00bb, 370.<\/li>\n<li>Bertrand Gille, <cite>La banque et le cr\u00e9dit en France<\/cite> (Par\u00eds: Presses Universitaires de France, 1959), 52.<\/li>\n<li>Joachim, \u00abL\u2019indemnit\u00e9 coloniale de Saint-Domingue et la question des rapatri\u00e9s\u00bb, 373.<\/li>\n<li>Gusti-Klara Gaillard, \u00abCanonni\u00e8re et huis clos pour une ran\u00e7on n\u00e9ocoloniale\u00bb, en <cite>Ha\u00efti-France: Les cha\u00eenes de la dette\u2014Le rapport Mackau, 1825<\/cite>, eds. Marcel Dorigny, Jean-Marie Th\u00e9odat, Gusti-Klara Gaillard y Jean-Claude Bruffaerts (Par\u00eds: Maisonneuve et Larose, 2022), 96-97.<\/li>\n<li>Michel Hector y Jean Casimir, \u00abLe long XIXe si\u00e8cle ha\u00eftien\u00bb, <cite>Revue de la Soci\u00e9t\u00e9 Ha\u00eftienne d\u2019Histoire, de G\u00e9ographie et de G\u00e9ologie<\/cite> 216 (octubre de 2003-marzo de 2004): 35-64.<\/li>\n<li>Alex Dupuy, <cite>Hait\u00ed: De esclavos revolucionarios a ciudadanos impotentes: Ensayos sobre la pol\u00edtica y la econom\u00eda del subdesarrollo, 1804-2013<\/cite> (Abingdon: Routledge, 2014), 54\u201362.<\/li>\n<li>Victor Bulmer-Thomas, \u00abHait\u00ed: de la independencia a la ocupaci\u00f3n estadounidense\u00bb, en <cite>La historia econ\u00f3mica del Caribe desde las guerras napole\u00f3nicas<\/cite> (Cambridge: Cambridge University Press, 2012), 161.<\/li>\n<li>Gusti-Klara Gaillard-Pourchet, <cite>La corrupci\u00f3n en Hait\u00ed: esbozo hist\u00f3rico 1804-2004<\/cite> (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2005), 23-24.<\/li>\n<li>Jean-Claude Bruffaerts, \u00abEl c\u00edrculo vicioso del sobreendeudamiento\u00bb en <cite>Hait\u00ed-Francia: Las cadenas de la deuda<\/cite>, 116.<\/li>\n<li>Bruffaerts, \u00abLe cercle vicieux de surendettment\u00bb, 117-20.<\/li>\n<li>Fran\u00e7ois Blancpain y Bernard Gainot, \u00ab<a href=\"https:\/\/journals.openedition.org\/lrf\/2757\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Les n\u00e9gociations des trait\u00e9s de 1838<\/a>\u00bb, <cite>La R\u00e9volution fran\u00e7aise<\/cite> 16 (2019).<\/li>\n<li>Jacques Penot, \u00abL\u2019expansion commerciale fran\u00e7aise au Mexique et les causes du conflit franco-mexicain de 1838-1839\u00bb, <cite>Bulletin Hispanique<\/cite> 75, n.\u00ba 1-2 (1973): 169-201.<\/li>\n<li>Beauvois, \u00abL\u2019indemnit\u00e9 de Saint-Domingue\u00bb, 119.<\/li>\n<li>Nagourney, \u00abSeis conclusiones sobre las reparaciones de Hait\u00ed a Francia\u00bb.<\/li>\n<li>Gusti-Klara Gaillard-Pourchet, <cite>La corruption en Ha\u00efti<\/cite>, 30.<\/li>\n<li>Matt Apuzzo, Constant M\u00e9heut, Selam Gebrekidan y Catherine Porter, \u00abUn banco creado para Hait\u00ed canaliz\u00f3 riqueza hacia Francia\u00bb, <cite>New York Times<\/cite>, 23 de mayo de 2022.<\/li>\n<li>Matt Apuzzo, Constant M\u00e9heut, Selam Gebrekidan y Catherine Porter, \u00abHow a French Bank Captured Haiti\u00bb (C\u00f3mo un banco franc\u00e9s se apoder\u00f3 de Hait\u00ed), <cite>New York Times<\/cite>, 20 de mayo de 2022.<\/li>\n<li>Bulmer-Thomas, \u00abHaiti: From Independence to US Occupation\u00bb (Hait\u00ed: de la independencia a la ocupaci\u00f3n estadounidense), 180.<\/li>\n<li>Fr\u00e9d\u00e9ric Marcelin, <a href=\"https:\/\/gallica.bnf.fr\/ark:\/12148\/bpt6k61409776.texteImage\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><cite>La Banque nationale d\u2019Ha\u00efti: une page d\u2019histoire<\/cite><\/a> (Par\u00eds: Joseph Kugelmann, 1890), <a href=\"http:\/\/gallica.bnf.fr\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">gallica.bnf.fr<\/a>.<\/li>\n<li>Selam Gebrekidan, Matt Apuzzo, Catherine Porter y Constant M\u00e9heut, \u00abWall Street inst\u00f3 a invadir Hait\u00ed. Estados Unidos accedi\u00f3\u00bb, <cite>New York Times<\/cite>, 20 de mayo de 2022.<\/li>\n<li>Peter James Hudson, \u00abThe National City Bank of New York and Haiti, 1909\u20131922\u00bb, <cite>Radical History Review<\/cite>, n.\u00ba 115 (enero de 2013): 91-114.<\/li>\n<li>Gebrekidan, Apuzzo, Porter y M\u00e9heut, \u00abInvade Haiti, Wall Street Urged. The U.S. Obliged\u00bb.<\/li>\n<li>Peter James Hudson, <cite>Banqueros e imperio: c\u00f3mo Wall Street coloniz\u00f3 el Caribe<\/cite> (Chicago: University of Chicago Press, 2017), 105.<\/li>\n<li>Westenley Alcenat, \u00abThe Case for Haitian Reparations\u00bb (Argumentos a favor de las reparaciones a Hait\u00ed), <cite>Jacobin<\/cite>, 14 de enero de 2017.<\/li>\n<li>Henochsberg, \u00abDeuda p\u00fablica y esclavitud\u00bb, 27, 34.<\/li>\n<li>Hudson, <cite>Banqueros e imperio<\/cite>, 116.<\/li>\n<li>Constant M\u00e9heut, \u00abC\u00e1lculo de los pagos de Hait\u00ed a Francia\u00bb, <cite>New York Times<\/cite>, 25 de mayo de 2022; Henochsberg, \u00abDeuda p\u00fablica y esclavitud\u00bb, 50.<\/li>\n<li>Constant M\u00e9heut, Catherine Porter, Selam Gebrekidan y Matt Apuzzo, \u00abAristide exigi\u00f3 a Francia que pagara reparaciones a Hait\u00ed. Termin\u00f3 en el exilio\u00bb, <cite>New York Times<\/cite>, 20 de mayo de 2022.<\/li>\n<li>Bulmer-Thomas, \u00abHait\u00ed: de la independencia a la ocupaci\u00f3n estadounidense\u00bb, 190-191.<\/li>\n<\/ol>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Steve Cushion es investigador s\u00e9nior del Instituto de las Am\u00e9ricas de la University College London. Es autor de <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/a_hidden_history_of_the_cuban_revolution\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><i>A Hidden History of the Cuban Revolution: How the Working Class Shaped the Guerillas\u2019 Victory<\/i><\/a> (2016) y <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/slavery_in_the_british_empire_and_its_legacy_in_the_modern_world\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\"><i>Slavery in the British Empire and Its Legacy in the Modern World<\/i><\/a> (2025), ambos publicados por Monthly Review Press.<\/span><\/p>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em>, septiembre de 2025, (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/neocolonialism-through-debt-how-french-and-u-s-banks-underdeveloped-haiti\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/articles\/neocolonialism-through-debt-how-french-and-u-s-banks-underdeveloped-haiti\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1825, catorce ca\u00f1oneras francesas entraron en el puerto de la capital de Hait\u00ed, Puerto Pr\u00edncipe, y obligaron al Gobierno<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":14404,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2189,2059,17],"tags":[],"class_list":["post-18522","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-colonialismo","category-haiti","category-historia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18522","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18522"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18522\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18523,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18522\/revisions\/18523"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/14404"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18522"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18522"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18522"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}