{"id":18592,"date":"2025-10-11T05:00:19","date_gmt":"2025-10-11T04:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18592"},"modified":"2025-10-10T17:27:15","modified_gmt":"2025-10-10T16:27:15","slug":"marxista-date-cuenta-la-coaccion-muda-se-explica-tambien-sin-hegel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18592","title":{"rendered":"Marxista, date cuenta: la coacci\u00f3n muda se explica tambi\u00e9n sin Hegel"},"content":{"rendered":"<h3><strong>1. Resumen<\/strong><\/h3>\n<p>S\u00f8ren Mau nos regal\u00f3 en 2023 un libro extraordinario. <i>Coacci\u00f3n muda<\/i> (Mau, 2023) es un retrato de inusitada finura sobre la forma con la que el poder econ\u00f3mico gobierna nuestras vidas, no como un agente vivo y con conciencia, sino impersonalmente, como resultado de una determinada estructura de relaciones. El texto, basado en su tesis doctoral, recoge algunas de las innovaciones te\u00f3ricas m\u00e1s sugerentes de los \u00faltimos a\u00f1os incorporadas al an\u00e1lisis marxista, pero se obstina en mantener la dial\u00e9ctica como sistema explicativo. Este art\u00edculo pretende mostrar que, a d\u00eda de hoy, disponemos de lenguajes formales mucho m\u00e1s extendidos en un amplio abanico de ciencias y que pueden dar cuenta de lo que Karl Marx entend\u00eda por coacci\u00f3n muda.<\/p>\n<h3><strong>2. Introducci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Hace ya un tiempo, el agregador de noticias Reddit nos deleit\u00f3 con el hilarante testimonio de una mujer de 33 a\u00f1os que viv\u00eda con desesperaci\u00f3n la obsesi\u00f3n de su marido estadounidense de 35 por la figura del viejo Georg Wilhelm Friedrich Hegel. Ella, formada en el \u00e1mbito de la f\u00edsica y de ascendencia alemana, explicaba que hab\u00eda intentado interesarse por el objeto de investigaci\u00f3n filos\u00f3fica de su c\u00f3nyuge, pero arremet\u00eda as\u00ed contra lo que hab\u00eda podido leer de \u00e9l: \u00abSu trabajo implica afirmaciones que simplemente est\u00e1n mal, pero mal en una manera vergonzante\u00bb. Y por si esta afirmaci\u00f3n no pareciera lo suficientemente denigrante para el estudioso de la filosof\u00eda de Hegel, su compa\u00f1era insist\u00eda en que la forma como \u00e9l concibe la ciencia est\u00e1 \u00abatascada\u00bb en ideas del siglo XIX. \u00abSiento que estoy compitiendo por la atenci\u00f3n de mi marido con un fil\u00f3sofo de 200 a\u00f1os\u00bb, culminaba su desesperada publicaci\u00f3n. Pretendo defender en este art\u00edculo que esto es algo parecido a lo que les sucede a algunos marxistas que se obstinan en encajar sus an\u00e1lisis en el llamado \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb hegeliano, y que ya va siendo hora de hacer hablar a la ontolog\u00eda de Karl Marx en los idiomas m\u00e1s extendidos de las ciencias contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>Un ejemplo de lo primero es <i>Coacci\u00f3n muda<\/i>, un libro del fil\u00f3sofo dan\u00e9s S\u00f8ren Mau (Mau, 2023) que retrata de forma extraordinaria los mecanismos de poder impersonal que obligan a la clase trabajadora a ofrecerse en un mercado en el que otra clase se apropia de parte de su fuerza de trabajo. Para ello, Mau se apoya parcialmente en el mutualismo emergentista que Andreas Malm (Malm, 2018) toma prestado de autores como Carl Gillett (Gillett, 2022) para <i>The Progress of This Storm: Nature and Society in a Warming World<\/i>. El emergentismo es el paradigma de la filosof\u00eda de la ciencia que acepta que de una interacci\u00f3n determinada de partes emergen nuevas propiedades que no muestran las susodichas por separado. El ejemplo cl\u00e1sico de este marco es el del agua, que tiene la capacidad de extinguir el fuego, mientras que sus partes (el hidr\u00f3geno y el ox\u00edgeno) avivan al mencionado elemento.<\/p>\n<p>Pero los mutualistas a\u00fan van m\u00e1s all\u00e1 y defienden, adem\u00e1s, que la totalidad que emerge de un conjunto de partes ejerce un poder causal propio, de manera que partes y totalidad se afectan mutuamente. Para Mau, el mutualismo es una forma de caracterizar la impersonalidad del poder econ\u00f3mico, pues retiene la premisa de que el capital en tanto que totalidad tiene efectos sobre nuestras vidas sin necesidad de atribuirle \u00abconciencia, voluntad e intencionalidad\u00bb. Y sostiene que, bajo este prisma, el mercado es una propiedad emergente que surge del conjunto de relaciones sociales impuestas por la generalizaci\u00f3n del intercambio mercantil. Llam\u00e9mosle totalidad concreta, tomando prestada la expresi\u00f3n a Manuel Sacrist\u00e1n (Engels, 1964).<\/p>\n<figure id=\"attachment_18594\" aria-describedby=\"caption-attachment-18594\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18594\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia1.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia1.jpg 631w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia1-300x171.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-18594\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Figura 1: Representaci\u00f3n de la afectaci\u00f3n mutua entre una totalidad emergente y las partes en interacci\u00f3n en las que se origina (Lewin, 1993).<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Aunque Mau, como el investigador estadounidense sin nombre que abr\u00eda el art\u00edculo, tambi\u00e9n considera imprescindible mantenerse fiel a Hegel contra viento y marea. En particular, a su an\u00e1lisis dial\u00e9ctico, que describe brevemente en estos t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>\u00abLa dial\u00e9ctica es, m\u00e1s bien, un proceso en el que una totalidad concreta revela su propia negaci\u00f3n como uno de sus momentos constitutivos\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed el fil\u00f3sofo dan\u00e9s se refiere al concepto hegeliano de <i>Aufhebung<\/i>, entendido como una secuencia de negaci\u00f3n, preservaci\u00f3n y elevaci\u00f3n que expresa movimiento. Ci\u00f1\u00e9ndonos al paradigma mutualista y a la descripci\u00f3n de arriba, podemos afirmar que Mau defiende que, de un conjunto determinado de relaciones de producci\u00f3n y explotaci\u00f3n, emerge (o se constituye) una totalidad concreta que niega otras totalidades emergentes anteriores con las que convive (o que se preservan), al menos durante un tiempo. Por ejemplo, la emergencia del modo de producci\u00f3n capitalista neg\u00f3 al modo de producci\u00f3n feudal, pero algunos elementos del segundo se mantuvieron hasta que se dio el paso de la elevaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica en Mau es sofisticada: en <i>Coacci\u00f3n muda<\/i> insiste \u00aben que no todos los aspectos de esa totalidad son igualmente constitutivos de cualquiera de sus partes\u00bb, y cita la noci\u00f3n de \u00abtotalidades parciales\u00bb de David McNally (McNally, 2017) y a Georg Luk\u00e1cs (Luk\u00e1cs, 1971) cuando afirma que \u00abla categor\u00eda de totalidad no supera en modo alguno sus momentos en una unidad indiferenciada, en una identidad\u00bb.<\/p>\n<p>Igual de sofisticada (y bastante similar) es la forma en la que Andr\u00e9s Piqueras (Piqueras, 2024) describe la dial\u00e9ctica, sirvi\u00e9ndose de las aportaciones del soci\u00f3logo y fil\u00f3sofo Edgar Morin (Morin, 1998). Morin considera que los sistemas complejos se caracterizan por las propiedades de la interdependencia, la recursividad, la retroalimentaci\u00f3n y la emergencia, todas ellas compatibles con algunas de las descripciones de una noci\u00f3n tan inasible como la de dial\u00e9ctica, que muchos consideran que no es posible representar mediante lenguajes formales. Tanto Mau como Piqueras apuntan, impl\u00edcitamente, a la necesidad de detallar los mecanismos que concurren en los procesos sociales que estudian, pero cabe preguntarse: \u00bfhay que insistir en retener a la dial\u00e9ctica hegeliana? En corto, la respuesta es \u00abno\u00bb. Y en largo, este art\u00edculo pretende demostrar que hoy en d\u00eda disponemos de lenguajes formales utilizados ampliamente en contextos cient\u00edficos que permiten mantener las propiedades m\u00e1s relevantes que se le presuponen a la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Pero para argumentar esta hip\u00f3tesis primero hay que se\u00f1alar a qu\u00e9 se contraponen los mencionados lenguajes formales. Ni Hegel ni Marx detallaron lo que entend\u00edan por \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb, por lo que es de recibo clarificar qu\u00e9 se va a entender en este art\u00edculo por el citado sistema. Y en rigor, para comprender bien las implicaciones de uno u otro lenguaje es indispensable comparar el que se propone en este art\u00edculo con las tentativas m\u00e1s recientes y contrastadas de formalizar la dial\u00e9ctica. Estas son las de Graham Priest, Elena Ficara y Franca d\u2019Agostini (Ficara y Priest, 2023). Los dos primeros autores defienden dos tipos diferentes de l\u00f3gicas paraconsistentes y la tercera introduce un razonamiento basado en la paradoja de Sorites que permite capturar la noci\u00f3n de emergencia. Esta paradoja permite reflexionar sobre el umbral en el que algo deja de ser una cosa para convertirse en otra mediante preguntas parecidas a \u00abcu\u00e1ntos pelos debe tener alguien en la cabeza para dejar de ser calvo\u00bb o \u00abcu\u00e1ntos granos de arena constituyen una monta\u00f1ita del mismo material\u00bb.<\/p>\n<p>Las tesis defendidas aqu\u00ed son las siguientes: la l\u00f3gica cl\u00e1sica, mucho m\u00e1s extendida y contrastada que las l\u00f3gicas paraconsistentes, nos da un fundamento s\u00f3lido con el que caracterizar la coacci\u00f3n muda tal y como la conceptualiza Mau. Y una de las consecuencias aparentemente contraintuitivas de esta l\u00f3gica, la de aceptar la abstracci\u00f3n de que todo lo posible existe de forma necesaria (aunque otra cosa es que sea concreto en una situaci\u00f3n actual) es una condici\u00f3n para apoyar conceptualmente al emergentismo mutualista. Esto es porque se asume que las capacidades, entendidas como poderes causales, son propiedades que existen de forma necesaria, pero que para que se manifiesten deben darse unas circunstancias muy concretas. Aunque tambi\u00e9n se defender\u00e1 que el lenguaje con el que analizar los procesos sociales no es tanto el de la l\u00f3gica modal, constre\u00f1ida a la intuici\u00f3n, como los modelos causales estructurales (SCM, por sus siglas en ingl\u00e9s), de base estad\u00edstica. En particular, el lenguaje formal defendido es el de los SCM din\u00e1micos, ya que capturan el movimiento impl\u00edcito en la <i>Aufhebung<\/i> hegeliana y las propiedades m\u00e1s relevantes de los sistemas complejos de Morin mediante la asignaci\u00f3n de variables de tiempo.<\/p>\n<p>La siguiente secci\u00f3n argumentar\u00e1 la decisi\u00f3n de tomar la l\u00f3gica cl\u00e1sica como punto de partida con una breve introducci\u00f3n a la llamada filosof\u00eda experimental, sin presuponer conocimientos previos al lector. Despu\u00e9s se profundizar\u00e1 en los conceptos de necesitismo y capacidades y se explicar\u00e1 c\u00f3mo funcionan tanto los SCM como los SCM din\u00e1micos. Una vez dispongamos del lenguaje definido, se contrapondr\u00e1 a las propuestas de formalizaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica, convenientemente explicadas.<\/p>\n<h3><strong>3. Formalizar el pensamiento<\/strong><\/h3>\n<h4 class=\"western\"><strong> 3.1. Filosof\u00eda experimental<\/strong><\/h4>\n<p>Uno de los paradigmas dominantes en la epistemolog\u00eda y la ontolog\u00eda actuales es el de la filosof\u00eda experimental, una aproximaci\u00f3n filos\u00f3fica que defiende que es necesario considerar esta disciplina al mismo nivel que las ciencias naturales, como la f\u00edsica, o de las ciencias no-naturales como las matem\u00e1ticas; dot\u00e1ndola de lenguajes formales propios, como ya ocurre con otros saberes que se sirven de la aritm\u00e9tica o la estad\u00edstica para fundamentarse (Williamson, 2021).<\/p>\n<p>Esta forma de hacer filosof\u00eda se construye sobre una unidad fundamental: la proposici\u00f3n, que para entender qu\u00e9 significa es necesario distinguirla de la oraci\u00f3n y el enunciado.<\/p>\n<p>Una oraci\u00f3n es una sucesi\u00f3n de palabras de una lengua bien formada gramaticalmente que nos permite realizar una de las acciones que t\u00edpicamente hacemos con el lenguaje: comunicarnos. Es una expresi\u00f3n, hablada o escrita, o una expresi\u00f3n pensada.<\/p>\n<p>Los enunciados son un tipo de oraci\u00f3n: un tipo sobre el que tiene sentido preguntarse si son verdaderos o falsos. Generalmente, afirmaciones. Una pregunta, un imperativo o un insulto no son enunciados, por ejemplo.<\/p>\n<p>Una proposici\u00f3n es lo que un enunciado dice (significa) o expresa: su referencia. Puede ayudar pensarlas como objetos que habitan el mundo de las ideas en tanto que posibilidades, a la manera plat\u00f3nica, y que podemos capturar mediante enunciados. As\u00ed, proposiciones pueden ser, por ejemplo:<\/p>\n<p>&#8211; Juan pesa 80 kg<\/p>\n<p>&#8211; Hoy hace sol<\/p>\n<p>&#8211; 2 + 2 = 4<\/p>\n<p>Es importante entender que una proposici\u00f3n no es un pensamiento, puesto que los pensamientos dependen de la mente.<\/p>\n<p>En los fundamentos de la filosof\u00eda anal\u00edtica, de la que parte la filosof\u00eda experimental, existe la asunci\u00f3n de que toda proposici\u00f3n es un objeto independiente de la mente, tal y como lo es un n\u00famero o una operaci\u00f3n matem\u00e1tica (Frege, 1892): es f\u00e1cil estar de acuerdo con que el 2 referir\u00e1 siempre lo mismo (dos unidades) y 2 + 2 ser\u00e1n siempre cuatro al margen de lo que t\u00fa creas o de que sepas contar. Puede decirse que, de alg\u00fan modo, son objetos que existen al margen de que nosotros los conozcamos.<\/p>\n<p>Pero si una proposici\u00f3n tanto puede ser que 2 + 2 son 4, como que Juan pesa 80 kg o que hoy hace sol, entonces hay que entender que las dos \u00faltimas son tan reales (en tanto que parte de nuestra realidad) como un n\u00famero o una suma.<\/p>\n<p>El significado de estas proposiciones (entendido como su referencia) no cambia, de igual modo que 2 + 2 = 4 significa una sola cosa: lo que cambia son las llamadas condiciones de verdad que las hacen verdaderas o falsas.<\/p>\n<p>Por condiciones de verdad debemos entender que el valor de verdad de una proposici\u00f3n, es decir, si una proposici\u00f3n es verdadera o falsa, viene dado por el estado de las cosas (o las condiciones) actual o en una situaci\u00f3n posible. Esto es, siguiendo un ejemplo dado, que la proposici\u00f3n \u00abhoy hace sol\u00bb es verdadera o falsa en funci\u00f3n de si hace sol o no en la situaci\u00f3n en la que nos encontramos en estos momentos o en una imaginada que queremos evaluar.<\/p>\n<p>De estas asunciones, que se encuentran lejos de ser triviales, se sigue l\u00f3gicamente que, al igual que los n\u00fameros nos dan respuestas inequ\u00edvocas cuando trabajamos con unos operadores determinados (mediante operaciones matem\u00e1ticas), la l\u00f3gica modal, que permite evaluar las condiciones de verdad de distintas situaciones contraf\u00e1cticas, es un instrumento privilegiado para pensar la realidad. Hacer nuestro este m\u00e9todo, por ejemplo, permite:<\/p>\n<p>Reflexionar sobre las nociones de contingencia y necesidad. Que haga sol o no es contingente: el 3 de abril de 2023 puede hacer sol en Barcelona, pero en otra situaci\u00f3n (una imaginada) no, ya que las leyes de la f\u00edsica no determinan una relaci\u00f3n causal entre una fecha del calendario y la meteorolog\u00eda, por lo que la proposici\u00f3n es verdadera o falsa en funci\u00f3n de unas determinadas condiciones de verdad (que haga sol o no en ese momento concreto). Mientras que 2 + 2 = 4 es una proposici\u00f3n verdadera en toda situaci\u00f3n que podamos imaginar, por lo que se trata de una proposici\u00f3n necesaria.<\/p>\n<p>Y disertar sobre si una determinada proposici\u00f3n es una condici\u00f3n suficiente o necesaria. Por ejemplo, la inseguridad emocional imputada a un individuo: muchos dir\u00edan que es una condici\u00f3n necesaria para explicar seg\u00fan qu\u00e9 comportamientos violentos, pero tambi\u00e9n que no es una condici\u00f3n suficiente por s\u00ed sola para explicar el ejercicio de la violencia.<\/p>\n<h4 class=\"western\"><strong>3.2. La l\u00f3gica modal en el estudio del conocimiento<\/strong><\/h4>\n<p>Adem\u00e1s, el m\u00e9todo de la l\u00f3gica modal tambi\u00e9n nos da instrumentos para definir y pensar sobre nociones complejas, como el conocimiento, mediante lo que se llama experimentos mentales.<\/p>\n<p>Un ejemplo de estos experimentos es el reloj de Russell (Russell, 1949), que nos da pistas sobre lo que debemos entender por conocimiento. Es el siguiente:<\/p>\n<p>Imaginemos un reloj estropeado que siempre marca las 12 en punto. Si miramos el reloj exactamente a las 12 en punto, \u00bfdir\u00edamos que conocemos la hora? La l\u00f3gica modal permite formalizar la imaginaci\u00f3n de situaciones en las que cuando miremos el reloj sean las 12 y 5 o las 12 menos 5, donde, claramente, si pens\u00e1ramos que son las 12 en punto, sostendr\u00edamos una proposici\u00f3n falsa.<\/p>\n<p>Siguiendo toda la explicaci\u00f3n anterior, una vez que hemos realizado dicha operaci\u00f3n, es evidente que existe una situaci\u00f3n (la actual en el experimento mental) en la que la hora del reloj parado y la hora real coinciden (ya que se da la circunstancia de que son las 12 en punto), pero no es la situaci\u00f3n proyectada (cuando quedan o han pasado 5 minutos de las 12), por lo que podemos afirmar sin dudar que en aquella situaci\u00f3n imaginada mediante la l\u00f3gica modal no hay conocimiento. Y si no hay conocimiento en la situaci\u00f3n imaginada, tampoco puede haberla en la actual.<\/p>\n<p>Experimentos como \u00e9ste llevan a autores como Timothy Williamson, uno de los m\u00e1ximos exponentes de la filosof\u00eda experimental, a sostener que, para que haya conocimiento, es necesario (entendiendo por necesario lo que se dec\u00eda arriba, que sea el caso y, por tanto verdadero, en toda situaci\u00f3n posible) que, aplicando la l\u00f3gica modal, en una situaci\u00f3n algo diferente (siguiendo el ejemplo anterior, las 12 y 5 o las 12 menos 5), con un m\u00e9todo determinado (mirar un reloj), la proposici\u00f3n (en tanto que objeto independiente de la mente) que logremos siga siendo verdadera (Williamson, 2002). Si lo que miramos es un reloj estropeado (m\u00e9todo), siguiendo el ejemplo anterior, esta condici\u00f3n no se da.<\/p>\n<p>De todo esto se siguen varias conclusiones, entre las que podemos destacar dos que cuentan con un ampl\u00edsimo consenso en la filosof\u00eda:<\/p>\n<p>Que el conocimiento es f\u00e1ctico, es decir, que s\u00f3lo podemos conocer lo que es el caso.<\/p>\n<p>Y que no podemos considerar conocimiento aquellas situaciones en las que logremos una proposici\u00f3n verdadera por pura suerte, como en el ejemplo del reloj parado.<\/p>\n<p>Pero l\u00f3gicas hay de muchos tipos, y la que elegimos tiene efectos muy profundos sobre las premisas filos\u00f3ficas que nos vemos obligados a aceptar.<\/p>\n<p>Williamson, por ejemplo, sostiene que la l\u00f3gica m\u00e1s adecuada para hacer filosof\u00eda es la de inferencia cl\u00e1sica, que tiene entre sus premisas la ley del tercero excluido: esto es, que o bien algo es o no es el caso, sin t\u00e9rminos medios.<\/p>\n<p>Esta premisa, aparentemente trivial, le lleva a plantear que todo el proyecto epistemol\u00f3gico (la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre el conocimiento) se basa en evaluar en qu\u00e9 parte de la dicotom\u00eda entre ignorancia y conocimiento se encuentra un individuo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Williamson, existe un umbral preciso en el que un sujeto pasa de ignorar a saber. Pero tambi\u00e9n defiende que, para que haya conocimiento, debe concurrir una condici\u00f3n necesaria: el principio de seguridad, que no es m\u00e1s que interrogarnos si seguir\u00eda habiendo conocimiento a partir del uso de un m\u00e9todo determinado si el estado de las cosas fuera algo distinto.<\/p>\n<p>Dos ejemplos de estas dos posturas con la proposici\u00f3n \u00abJuan pesa 80 kg\u00bb:<\/p>\n<p>Si aceptamos que el conocimiento es f\u00e1ctico, s\u00f3lo podemos conocer si, pensando o profiriendo esta proposici\u00f3n, resulta que es el caso de que Juan pese 80 kg. La idea del umbral preciso a traspasar para conocer surge de un razonamiento sor\u00edtico: si consideramos las proposiciones Juan pesa 79 kg o 81 kg, entonces no hemos traspasado el umbral del conocimiento. Ahora bien, que consideremos una proposici\u00f3n verdadera es una condici\u00f3n necesaria pero no suficiente para el conocimiento.<\/p>\n<p>El principio de seguridad permite reflexionar sobre la adecuaci\u00f3n del m\u00e9todo utilizado para conocer una determinada cosa. Si el m\u00e9todo utilizado es mirar la papada de Juan en una foto de brazos hacia arriba, estamos todos de acuerdo en que el margen de error es alt\u00edsimo, y aunque por pura suerte acert\u00e1ramos, habr\u00eda consenso suficiente en decir que no nos encontramos en el lado del conocimiento.<\/p>\n<h4 class=\"western\"><strong>3.3. Necesitismo<\/strong><\/h4>\n<p>Como se ha dicho m\u00e1s arriba, apoyar los razonamientos epistemol\u00f3gicos y ontol\u00f3gicos en el uso de la l\u00f3gica modal de inferencia cl\u00e1sica obliga a asumir posicionamientos filos\u00f3ficos que pueden parecer contraintuitivos, pero que a poco que se piensen tienen bastante sentido. Ejemplo de esto es el necesitismo (Williamson, 2013).<\/p>\n<p>La historia de la filosof\u00eda est\u00e1 constantemente atravesada por discusiones sobre cu\u00e1les son los elementos constitutivos de la realidad. Una de ellas es la discusi\u00f3n entre actualistas y posibilistas: entre los que creen que s\u00f3lo existe lo que ya ha sucedido y los que consideran que la realidad incluye tambi\u00e9n lo que podr\u00eda suceder, la posibilidad. Para ejemplificarlo, pensemos en la siguiente proposici\u00f3n:<\/p>\n<p>Es posible que Juan Pablo II hubiera tenido un hijo.<\/p>\n<p>El actualista negar\u00eda la existencia del posible hijo de Juan Pablo II, ya que (hasta donde sabemos) el Papa de Roma no ten\u00eda ning\u00fan hijo; mientras que el posibilista considera que es necesario aceptar al posible hijo del Papa como parte de la realidad, a pesar de que nunca haya nacido. Esta \u00faltima posici\u00f3n, que a primera vista parece bastante lis\u00e9rgica, est\u00e1 arraigada en la evidencia de nuestra facultad de imaginar situaciones contraf\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Aceptar la l\u00f3gica modal de inferencia cl\u00e1sica como instrumento con el que formalizar la existencia de situaciones imaginadas implica asumir que todo lo posible existe de forma necesaria, como si se tratara de una operaci\u00f3n matem\u00e1tica tipo 2 + 2 son 4. As\u00ed, que hoy haga sol, aunque no lo haga, es una proposici\u00f3n que existe de forma necesaria, y que Juan pese 79 kg, aunque realmente pese 80, tambi\u00e9n es una proposici\u00f3n necesaria.<\/p>\n<p>Un necesitista dir\u00eda que, partiendo de la idealizaci\u00f3n que reposa en toda modelizaci\u00f3n de la realidad, nosotros o el hijo no nacido de un Papa existimos de forma tan necesaria como un teorema matem\u00e1tico: en todo momento y en toda situaci\u00f3n contraf\u00e1ctica posible, pero que otra cosa es que nuestra existencia o la de los dem\u00e1s objetos mencionados sea concreta en un espacio-tiempo determinado.<\/p>\n<p>Dicho en t\u00e9rminos algo m\u00e1s t\u00e9cnicos, que la concreci\u00f3n no es una propiedad esencial de todo lo posible, a efectos de mantener la coherencia del lenguaje formal empleado. Y es la concreci\u00f3n y no la existencia lo que otorga valor de verdad a una determinada proposici\u00f3n en un determinado caso.<\/p>\n<p>Este compromiso filos\u00f3fico no es m\u00e1s que una posici\u00f3n coherente con la idea de considerar que los razonamientos filos\u00f3ficos necesitan un lenguaje formal con sus propias abstracciones, como ocurre en otras ciencias. Williamson cree que la filosof\u00eda es una ciencia no-natural de la misma forma que lo son las matem\u00e1ticas, que debe expresarse preferentemente con la l\u00f3gica m\u00e1s consistente de entre las que disponemos, la cl\u00e1sica, pero que, a diferencia de las matem\u00e1ticas, se encuentra lejos de ser una ciencia madura.<\/p>\n<p>Y la clave para alcanzar la madurez, dice \u00e9l, radica en que, como en todo dise\u00f1o de modelos cient\u00edficos, es necesario tomar decisiones que pueden ser disputadas, pero a mayor discusi\u00f3n y rigor t\u00e9cnico, asegura, m\u00e1s factible se vuelve alcanzar para la filosof\u00eda el nivel anhelado.<\/p>\n<p class=\"western\"><strong> 3.3.1. Capacidades<\/strong><\/p>\n<p>Williamson sostiene toda una serie de razones para defender el necesitismo, pero hay una que no menciona que es clave para enfrentar debates relativos a las ciencias de la causalidad: el de las capacidades causales de los objetos.<\/p>\n<p>La fil\u00f3sofa Nancy Cartwright entiende que las leyes estad\u00edsticas de la asociaci\u00f3n se limitan a describir regularidades, la probabilidad de que un evento o un fen\u00f3meno vaya acompa\u00f1ado de otro, por lo que no nos dan lo que necesitamos para capturar las leyes causales.<\/p>\n<p>Un ejemplo cl\u00e1sico es el de la correlaci\u00f3n entre el incremento de la venta de helados y los hurtos: ambos son efectos de una misma causa, el calor, que explica tanto que la gente compre m\u00e1s helado como que haya m\u00e1s turistas, blanco habitual de estos robos. Dicho esto, es err\u00f3neo afirmar que los helados provoquen hurtos a pesar de que los dos eventos vayan juntos, por lo que para ella, pues, las leyes causales no pueden reducirse a leyes estad\u00edsticas funcionales, a leyes de asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cartwright sostiene que necesitamos el concepto de capacidad, entendido como algo en el mundo que produce algunas actividades. Defiende que, si aceptamos que las propiedades existen y que estas propiedades llevan aparejadas capacidades, entonces debemos asumir que las capacidades existen como objetos independientes de la mente (Cartwright, 1989).<\/p>\n<p>El ejemplo cl\u00e1sico lo tenemos en la afirmaci\u00f3n \u00ablas aspirinas palian el dolor de cabeza\u00bb, en el que atribuimos capacidades a este f\u00e1rmaco. Cuando decimos esto, estamos aceptando que la definici\u00f3n de aspirina, su propiedad esencial, es su capacidad de curar dolores de cabeza. El ejemplo es tan intuitivo que resulta muy dif\u00edcil negar que las capacidades existen.<\/p>\n<p class=\"western\"><strong>3.3.2. Capacidades necesarias<\/strong><\/p>\n<p>Sin embargo, ni Williamson se pronuncia sobre las capacidades, ni Cartwright lo hace sobre el necesitismo, pero el tambi\u00e9n fil\u00f3sofo Giacomo Giannini apunta que la posici\u00f3n de la segunda, la de la existencia de las capacidades, exige alg\u00fan tipo de necesitismo (Giannini, 2020).<\/p>\n<p>Para resumir, seg\u00fan Giannini, la identidad de un poder causal (como el de la aspirina) depende de su manifestaci\u00f3n, pero para que ese poder se manifieste es necesario que alguien tenga dolor de cabeza, se trague la aspirina y \u00e9sta le palie. Mientras esto no ocurre, este poder no se manifiesta, aunque es una propiedad esencial del f\u00e1rmaco.<\/p>\n<p>La defensa de Williamson de que la concreci\u00f3n no es un atributo esencial de los objetos de la l\u00f3gica, sigue Giannini, es la mejor forma de caracterizar el compromiso con la existencia de poderes causales no manifestados. Es decir: para que una aspirina sea considerada como tal debe tener la capacidad de paliar el dolor de cabeza, de modo que este poder causal es una condici\u00f3n necesaria para la existencia de la aspirina, un poder que existe al margen de que alguien la tome y que se concreta cuando alguien lo hace.<\/p>\n<p>Es as\u00ed que una posici\u00f3n de motivaciones tan aparentemente t\u00e9cnicas \u2014 satisfacer las normas de un lenguaje formal como el de la l\u00f3gica modal de inferencia cl\u00e1sica \u2014 cobra sentido en el debate filos\u00f3fico.<\/p>\n<h4 class=\"western\"><strong>3.4. Problemas de la l\u00f3gica modal<\/strong><\/h4>\n<p>Pero fieles al esp\u00edritu de la propuesta de Williamson de profundizar en el debate sobre cu\u00e1l es el lenguaje formal m\u00e1s adecuado para la filosof\u00eda, algunos autores han presentado objeciones relevantes a la l\u00f3gica modal.<\/p>\n<p>El m\u00e1s conocido de ellos es el cient\u00edfico de la causalidad y fil\u00f3sofo Judea Pearl, precursor de los SCM. Para \u00e9l, los SCM permiten superar la ambig\u00fcedad de la noci\u00f3n de similaridad propia de la l\u00f3gica modal con la que explicar conceptos como el del principio de seguridad referido en la secci\u00f3n 3.2. (Pearl y Mackenzie, 2018).<\/p>\n<p>Recordemos que por \u00abseguridad\u00bb debemos entender la imaginaci\u00f3n de situaciones contraf\u00e1cticas ligeramente diferentes que nos permitan evaluar la concurrencia de conocimiento o no en un caso determinado, como en el del reloj parado.<\/p>\n<p>El problema, sostiene Pearl, es que la l\u00f3gica modal carece de la capacidad expresiva adecuada hasta tal punto que obliga a pensar en la similaridad entre casos de forma exclusivamente intuitiva. No nos permite comunicar de forma precisa casos concretos (en tanto que situaciones contraf\u00e1cticas ligeramente diferentes), por lo que puede ocurrir que una situaci\u00f3n imaginada que alguien considera cercana sea una situaci\u00f3n lejana para otro individuo. Aparte, sigue, existe el problema de la representaci\u00f3n, o el hecho de que el n\u00famero de situaciones contraf\u00e1cticas imaginables tiende al infinito.<\/p>\n<p>Los SCM, a diferencia de la l\u00f3gica modal, se expresan mediante descripciones matem\u00e1ticas en las que es posible aplicar peque\u00f1as intervenciones: describir estad\u00edsticamente qu\u00e9 suceder\u00eda si un determinado factor dejara de actuar sobre una variable determinada, por ejemplo.<\/p>\n<p>Por partes: el promedio de un efecto causal (ACE por sus siglas en ingl\u00e9s) es el resultado de la diferencia promedio entre resultados potenciales de distintos tipos de intervenci\u00f3n. Un ejemplo para hacerlo m\u00e1s comprensible es el c\u00e1lculo del ACE (o la capacidad) de las aspirinas para paliar los dolores de cabeza sobre una poblaci\u00f3n determinada.<\/p>\n<p>Si t\u00fa dispones de informaci\u00f3n relativa a los efectos observados de un tratamiento a base de aspirina, puedes calcular en t\u00e9rminos porcentuales la efectividad del f\u00e1rmaco en cuesti\u00f3n sobre el dolor de cabeza compar\u00e1ndolo con lo que ocurre cuando a un individuo no le das la medicaci\u00f3n citada.<\/p>\n<p>Pero este tipo de estudios chocan con lo que se conoce como el problema fundamental de la inferencia causal, y es que no podemos saber qu\u00e9 habr\u00eda pasado si un mismo sujeto hubiera tomado una aspirina en vez de no hacerlo y viceversa, algo que implica retos epistemol\u00f3gicos importantes.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, un esquema para entender este problema y posibles formas de superarlo con los SCM.<\/p>\n<p>En la siguiente tabla,<\/p>\n<p>i: denota un individuo espec\u00edfico<\/p>\n<p>T: un tratamiento observado (el consumo de aspirina)<\/p>\n<p>Y: un resultado observado (si se ha paliado el dolor de cabeza o no)<\/p>\n<p>Y(1): el resultado potencial despu\u00e9s de aplicar el tratamiento<\/p>\n<p>Y(0): el resultado potencial si el tratamiento no se aplica<\/p>\n<p>Los interrogantes denotan el problema fundamental de la inferencia causal, que nos conduce a asumir que todos los individuos denotados por i comparten unas caracter\u00edsticas fisiol\u00f3gicas similares, o dicho de otra forma, que los que siguen el tratamiento y los que no son grupos comparables, homog\u00e9neos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<table width=\"530\" cellspacing=\"0\" cellpadding=\"13\">\n<tbody>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"37\">i<\/td>\n<td width=\"44\">T<\/td>\n<td width=\"40\">Y<\/td>\n<td width=\"60\">Y(1)<\/td>\n<td width=\"66\">Y(0)<\/td>\n<td width=\"121\">Y(1)-Y(0)<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"37\">1<\/td>\n<td width=\"44\">0<\/td>\n<td width=\"40\">0<\/td>\n<td width=\"60\">?<\/td>\n<td width=\"66\">0<\/td>\n<td width=\"121\">?<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"37\">2<\/td>\n<td width=\"44\">1<\/td>\n<td width=\"40\">1<\/td>\n<td width=\"60\">1<\/td>\n<td width=\"66\">?<\/td>\n<td width=\"121\">?<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"37\">3<\/td>\n<td width=\"44\">1<\/td>\n<td width=\"40\">0<\/td>\n<td width=\"60\">0<\/td>\n<td width=\"66\">?<\/td>\n<td width=\"121\">?<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"37\">4<\/td>\n<td width=\"44\">0<\/td>\n<td width=\"40\">0<\/td>\n<td width=\"60\">?<\/td>\n<td width=\"66\">0<\/td>\n<td width=\"121\">?<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"37\">5<\/td>\n<td width=\"44\">0<\/td>\n<td width=\"40\">1<\/td>\n<td width=\"60\">?<\/td>\n<td width=\"66\">1<\/td>\n<td width=\"121\">?<\/td>\n<\/tr>\n<tr valign=\"top\">\n<td width=\"37\">6<\/td>\n<td width=\"44\">1<\/td>\n<td width=\"40\">1<\/td>\n<td width=\"60\">1<\/td>\n<td width=\"66\">?<\/td>\n<td width=\"121\">?<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p>Tabla 1: Ilustraci\u00f3n del problema fundamental de la inferencia causal.<\/p>\n<p>Si la condici\u00f3n de la comparabilidad se da, podemos ignorar los interrogantes y obtendremos el resultado<\/p>\n<p>Y(1) = 2\/3<\/p>\n<p>Y(0) = 1\/3<\/p>\n<p>de cuya diferencia resulta 1\/3 o que tomar aspirina incrementa un 33 por ciento la probabilidad de curar un dolor de cabeza.<\/p>\n<p>Ahora bien: con los instrumentos que nos dan los SCM s\u00f3lo podemos calcular una relaci\u00f3n causal mediante un c\u00f3mputo estad\u00edstico, y esto puede ser un problema, ya que una correlaci\u00f3n estad\u00edstica, por mucho que se mantenga muchas veces y en muchas situaciones, no implica necesariamente una relaci\u00f3n causal (como en el ejemplo de los helados y los hurtos referido en la secci\u00f3n 3.3.1.). O dicho de otra forma, el ACE es el resultado de la diferencia entre dos cantidades causales, mientras que la correlaci\u00f3n resulta de la diferencia entre dos cantidades estad\u00edsticas. Y calcular esta diferencia estad\u00edstica es un peaje necesario para llegar a las cantidades causales del ACE cuando trabajamos con los SCM. M\u00e1s sobre esta mec\u00e1nica de peajes en los pr\u00f3ximos p\u00e1rrafos.<\/p>\n<p>La no equivalencia entre el ACE y la correlaci\u00f3n (o entre causa y asociaci\u00f3n) la podemos captar mediante una representaci\u00f3n conceptual llamada grafo ac\u00edclico dirigido (DAG, por sus siglas en ingl\u00e9s) propia de los SCM que recoge el movimiento asim\u00e9trico de las relaciones causales y las correlaciones, facilitando su comprensi\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n, y sin incurrir en defectos formales tales como considerar las causas sim\u00e9tricas.<\/p>\n<p>Los DAG, entre otras ventajas respecto a la l\u00f3gica modal, nos permiten constatar gr\u00e1ficamente la existencia de los llamados factores de confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Un ejemplo de ello ser\u00eda la correlaci\u00f3n existente entre dormir con los zapatos puestos y levantarse con dolor de cabeza. Ambas variables son el resultado de una causa com\u00fan: haber bebido mucho la noche anterior, por lo que la correlaci\u00f3n existente entre acabar durmiendo con zapatos (una situaci\u00f3n que se vuelve m\u00e1s probable cuando se bebe en exceso la noche anterior) y levantarse con dolor de cabeza puede ser estad\u00edsticamente significativa y, por tanto, llevarnos a conclusiones equivocadas.<\/p>\n<p>En el siguiente DAG, beber demasiado la noche anterior est\u00e1 representado por X; T representa dormir con los zapatos puestos e Y levantarse con dolor de cabeza. La l\u00ednea discontinua muestra la correlaci\u00f3n entre T e Y, que no es una relaci\u00f3n causal, sino estad\u00edstica, y con la que, a su vez, podemos mostrar gr\u00e1ficamente que el ACE y la correlaci\u00f3n no son equivalentes.<\/p>\n<figure id=\"attachment_18595\" aria-describedby=\"caption-attachment-18595\" style=\"width: 352px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18595 size-full\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia2.png\" alt=\"\" width=\"352\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia2.png 352w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia2-300x244.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 352px) 100vw, 352px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-18595\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Figura 2: Correlaci\u00f3n entre dos nodos con una causa com\u00fan.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Para que el c\u00e1lculo estad\u00edstico sea igual al c\u00e1lculo causal es necesario asegurar dos cosas:<\/p>\n<p>1. que no existen causas comunes que generen efectos que puedan llevarnos a confundir causa con correlaci\u00f3n, y<\/p>\n<p>2. que los individuos estudiados sean comparables.<\/p>\n<p>Siguiendo el ejemplo anterior, captar una relaci\u00f3n causal (pasando por el peaje del c\u00e1lculo estad\u00edstico) 1) exige desvincular los efectos del exceso de alcohol (la variable X) del efecto de dormir con zapatos (la variable T) para comprobar si la relevancia estad\u00edstica entre T e Y se mantiene y 2) garantizar que los grupos comparados (los que duermen con los zapatos puestos y los que no y ambos tienen dolor de cabeza) son homog\u00e9neos.<\/p>\n<p>Una forma de hacerlo mediante un experimento ser\u00eda quitar los zapatos a varios individuos garantizando que el 50 por ciento durmieran con zapatos y el 50 por ciento no y constatar, as\u00ed, si la correlaci\u00f3n estad\u00edstica entre T e Y se mantiene, que no ser\u00eda el caso.<\/p>\n<p>Pero incluso si la intervenci\u00f3n f\u00edsica no fuera posible, los SCM ofrecen mecanismos de c\u00e1lculo para aislar los factores de confusi\u00f3n mediante la imaginaci\u00f3n de situaciones contraf\u00e1cticas partiendo de experiencias anteriores.<\/p>\n<p>Todo esto dibuja una jerarqu\u00eda que Pearl llama la escalera del conocimiento.<\/p>\n<p>En su base est\u00e1 la observaci\u00f3n de correlaciones, que llama asociaci\u00f3n, una t\u00e9cnica que Cartwright ya consideraba insuficiente para captar si existe o no relaci\u00f3n causal.<\/p>\n<p>En medio est\u00e1 la manipulaci\u00f3n de variables, que llama intervenci\u00f3n, como en el ejemplo de quitar los zapatos a la mitad de las personas que participaban en el experimento del alcohol. La intervenci\u00f3n siempre implica aplicar cambios f\u00edsicamente.<\/p>\n<p>Y en lo alto est\u00e1 la imaginaci\u00f3n de situaciones similares con alguna variable cambiada, que llama contraf\u00e1ctico.<\/p>\n<p>A su juicio, alcanzar conocimiento a la manera humana exige seguir siempre y en orden los pasos establecidos por la escalera y pasar por los peajes de la observaci\u00f3n y la intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>N\u00f3tese que esta noci\u00f3n de conocimiento como producto de evaluaciones de situaciones posibles encaja con la de Williamson que se ha ofrecido arriba.<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n de esta propuesta y su forma jer\u00e1rquica nace de considerar que el lenguaje de la estad\u00edstica, conjuntamente con instrumentos matem\u00e1ticos con los que bloquear factores de confusi\u00f3n homogeneizando grupos a comparar, es el \u00fanico que nos permite describir con precisi\u00f3n los v\u00ednculos causales de un fen\u00f3meno estudiado.<\/p>\n<p>Autores como Duen-Min Deng tambi\u00e9n se sirven de los SCM para apuntar (y ofrecer soluciones) a problemas tales como poder decidir qu\u00e9 factores de fondo hay que mantener fijados cuando se imaginan situaciones ligeramente diferentes para evaluar cuestiones epistemol\u00f3gicas u ontol\u00f3gicas, estableciendo tres niveles de modalidad diferenciados y matem\u00e1ticamente precisos, contra los modelos unidimensionales y exclusivamente intuitivos de la l\u00f3gica modal de Williamson (Deng, 2016).<\/p>\n<p>Aunque la mec\u00e1nica sea diferente, asegura este autor, una basada en c\u00e1lculo estad\u00edstico y la otra en intuiciones modeladas por operadores l\u00f3gicos, pueden permanecer intactos los compromisos filos\u00f3ficos williamsonianos con la estructura de la inferencia l\u00f3gica cl\u00e1sica y, por tanto, con el necesitismo.<\/p>\n<p>Para no entrar en detalles t\u00e9cnicos, s\u00f3lo hay que tener presente que lo relevante de esta secci\u00f3n es poner de manifiesto la posibilidad de utilizar modelos formales m\u00e1s precisos a la hora de identificar la estructura causal de ciertos razonamientos o la jerarqu\u00eda de causas que explican un determinado fen\u00f3meno social.<\/p>\n<h4 class=\"western\"><strong>3.5. SCM din\u00e1micos<\/strong><\/h4>\n<p>Llegados a este punto, es necesario evaluar de qu\u00e9 manera el paradigma mutualista puede expresarse mediante los SCM. Una primera objeci\u00f3n surge claramente a la hora de plantear el mencionado encaje: los SCM se representan mediante DAG, que presuponen que las causas siempre preceden a los efectos, de ah\u00ed que describan un movimiento ac\u00edclico. El mutualismo, en cambio, asume la concurrencia de una influencia mutua entre un conjunto de partes y la totalidad que emerge de ellas, por lo que nos vemos empujados a la conclusi\u00f3n de que hay que a\u00f1adir algo al lenguaje formal propuesto.<\/p>\n<p>Eleanor J. Murray y Zachary J. Kunicki (Murray y Kunicki, 2022) proponen una estructura de tipo espiral en la que una variable afecta a la otra de forma cronol\u00f3gica. Estos dos autores plantean una lectura alternativa al ejemplo de la relaci\u00f3n causal entre alcohol y depresi\u00f3n, una relaci\u00f3n muchas veces caracterizada como un bucle de retroalimentaci\u00f3n en la que el efecto pasa a ser causa. Para ellos, este tipo de bucles en realidad ser\u00edan efectos bidireccionales ordenados temporalmente, raz\u00f3n por la que pueden ser representados por los DAG. En esta l\u00ednea, Philip Boeken y Joris M. Mooij (Boeken y Mooij, 2024) introducen el concepto de SCM din\u00e1micos, las variables end\u00f3genas de los cuales representan funciones de tiempo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_18593\" aria-describedby=\"caption-attachment-18593\" style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia3.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18593\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia3.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"355\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia3.png 730w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/badia3-300x213.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-18593\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Figura 3: Ejemplo gr\u00e1fico de una estructura de tipo espiral (Murray y Kunicki, 2022).<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>Ahora volvamos a la noci\u00f3n de emergencia referida en la introducci\u00f3n. Stuart Glennan (Glennan, 2023) indica que para que esta se d\u00e9 deben concurrir los siguientes elementos: dependencia, autonom\u00eda, novedad y holismo. As\u00ed pues, para Glennan, la propiedad emergente se construye en una relaci\u00f3n de dependencia con las partes de las que emana, y el fen\u00f3meno emergente, para ser considerado tal, debe de ser relativamente aut\u00f3nomo de la fuente que lo origina; disponer de caracter\u00edsticas nuevas y, por lo tanto, ser algo m\u00e1s que la suma de las partes. La hip\u00f3tesis aqu\u00ed defendida es que el poder causal de la totalidad concreta emergente permite la manifestaci\u00f3n de ciertas capacidades. Gillett sostiene que las totalidades concretas tienen efectos sobre otras totalidades de la misma naturaleza mediante relaciones horizontales densas. Pero tambi\u00e9n reconoce la existencia de relaciones verticales y m\u00e1s \u00abdelgadas\u00bb entre algunas capacidades de la totalidad concreta y las capacidades de alguna de las partes.<\/p>\n<p>Expuesto este paisaje conceptual, ahora ya es posible se\u00f1alar la funci\u00f3n de los SCM: fijar la probabilidad de que la capacidad de una totalidad producto de una estructura en particular permita la manifestaci\u00f3n de capacidades de alguna de sus partes constitutivas. Un ejemplo de ello nos lo da Malm cuando se refiere a Rex Tillerson, consejero delegado de ExxonMobil y exsecretario de Estado bajo el primer ejecutivo de Donald Trump. En tanto que ser humano, Tillerson representa la m\u00ednima unidad de an\u00e1lisis de un sistema social, pero en una determinada estructura causal incrementa la probabilidad de manifestarse en \u00e9l la capacidad necesariamente humana de gobernar la vida de los dem\u00e1s. O en palabras de Antoni Dom\u00e8nech (Dom\u00e8nech, 1989): la capacidad de definir el conjunto externo de oportunidad que establece los l\u00edmites en el desarrollo de los individuos que componen una econom\u00eda concreta. La manifestaci\u00f3n de esta capacidad latente garantiza el factor novedad expuesto por Glennan, pues los SCM por s\u00ed solos no pueden hacerlo.<\/p>\n<p>La coacci\u00f3n muda, consustancial a la generalizaci\u00f3n del intercambio mercantil en una sociedad de clases, tiene la capacidad de subyugar a una mayor\u00eda social otorgando poderes causales (o capacidades) a personas como la mencionada. Siguiendo a Glennan, el poder de Tillerson depende de la estructura causal de la que emana la coacci\u00f3n muda, que emerge como una propiedad relativamente aut\u00f3noma de su fuente de origen, en tanto que una relaci\u00f3n laboral aislada entre empleado y empleador no la expresa, sino que es el resultado de patrones de relaciones agregadas. Esta propiedad tambi\u00e9n es un fen\u00f3meno nuevo al no manifestarse entre los individuos de una poblaci\u00f3n determinada no sujetos a ciertos modos de producci\u00f3n y que resulta de un complejo entramado de relaciones densas entre totalidades concretas, y de relaciones delgadas entre algunas de las capacidades de esas mismas totalidades y ciertas partes que las componen. En la siguiente secci\u00f3n se va a contraponer este lenguaje a las tentativas de formalizaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica m\u00e1s consolidadas para evaluar su eficiencia a la hora de expresar las tesis del marxismo.<\/p>\n<h3><strong>4. SCM din\u00e1micos contra dial\u00e9ctica formal<\/strong><\/h3>\n<h4 class=\"western\"><strong>4.1. Formalizar la dial\u00e9ctica<\/strong><\/h4>\n<p>Ha habido varios intentos a lo largo de la historia de formalizar la dial\u00e9ctica hegeliana mediante el desarrollo de l\u00f3gicas no cl\u00e1sicas o sistemas din\u00e1micos, a pesar de que Hegel (Hegel, 2011) critic\u00f3 la l\u00f3gica formal. Un libro reciente de Priest y Ficara recoge algunos de estos intentos, incluyendo sus propias contribuciones. Ambos autores proponen una l\u00f3gica en la que la presencia de contradicciones en unas premisas no suponga una explosi\u00f3n, que es un t\u00e9rmino t\u00e9cnico con el que referirse al hecho de que, en algunas l\u00f3gicas (incluyendo las de inferencia cl\u00e1sica), de un conjunto de premisas falsas se sigue cualquier cosa, lo que trivializa el sistema. Es el principio <i>ex contradictione quodlibet<\/i>, que no opera en las l\u00f3gicas paraconsistentes. Priest y Ficara se apoyan en estas \u00faltimas l\u00f3gicas para dar un aspecto formal a la dial\u00e9ctica de Hegel.<\/p>\n<p>No es este el espacio para profundizar en los detalles t\u00e9cnicos de ambas iniciativas, que resuelven la secuencia de negaci\u00f3n, preservaci\u00f3n y elevaci\u00f3n propia de la <i>Aufhebung<\/i> de diferente manera. Baste con decir que Priest opta por un tipo de negaci\u00f3n complementaria que no act\u00faa como un operador que impone una eliminaci\u00f3n, sino que implica transformaci\u00f3n productiva y captura una noci\u00f3n de movimiento mediante contraposici\u00f3n. Esto supone a\u00f1adir un tercer valor a la verdad y la falsedad de la l\u00f3gica cl\u00e1sica: el de verdadero y falso a la vez. Priest no acaba de abandonar del todo la inferencia cl\u00e1sica, pues para \u00e9l, cuando una proposici\u00f3n es verdadera, su negaci\u00f3n es falsa, y al rev\u00e9s. Pero cuando una proposici\u00f3n es verdadera y falsa a la vez su negaci\u00f3n sigue siendo ambas cosas. Llama a esta aproximaci\u00f3n dialeteismo, que \u00e9l mismo reconoce que no captura todos los aspectos de la dial\u00e9ctica: tan solo la <i>Aufhebung<\/i>.<\/p>\n<p>Un ejemplo en Marx de contradicci\u00f3n que Priest estudia es la concurrencia simult\u00e1nea de valor de uso y valor de cambio en una mercanc\u00eda. Las formas valor de uso y valor de cambio se excluyen mutuamente o, en t\u00e9rminos hegelianos, se niegan la una a la otra, de manera que, cuando se acepta que el oro tiene, a la vez, un valor de uso y un valor de cambio, tenemos la siguiente secuencia de proposiciones:<\/p>\n<p>El oro tiene valor de uso (una proposici\u00f3n que llamaremos <i>p<\/i>)<\/p>\n<p>El oro tiene valor de cambio (una proposici\u00f3n que llamaremos no-<i>p<\/i> (<i>\u00acp<\/i>), en tanto que niega la precedente)<\/p>\n<p>El oro tiene valor de uso y valor de cambio (<i>p<\/i> y <i>\u00acp<\/i>, una conjunci\u00f3n que en l\u00f3gica cl\u00e1sica implicar\u00eda falsedad, pero que en el dialeteismo expresa preservaci\u00f3n de contrarios)<\/p>\n<p>El oro deviene dinero por este car\u00e1cter dual y contradictorio (expresado como <i>pdx<\/i>, que indica una elevaci\u00f3n de la contradicci\u00f3n de la que resulta una nueva categor\u00eda social)<\/p>\n<p>La estrategia que esboza Ficara junto a JC Beall es otra. Igual que Priest, ambos siguen una secuencia l\u00f3gica de contraposiciones, en su caso de tres pasos. En los dos primeros, estas autoras preservan la l\u00f3gica cl\u00e1sica, por lo que la contradicci\u00f3n <i>p<\/i> y <i>\u00acp<\/i> es real y, por lo tanto, expresa falsedad. Pero luego culminan esta contradicci\u00f3n con la introducci\u00f3n de una conjunci\u00f3n propia, la conjunci\u00f3n-h (de Hegel), que se comporta de una manera diferente a la conjunci\u00f3n est\u00e1ndar. As\u00ed, la preservaci\u00f3n de la negaci\u00f3n y posterior elevaci\u00f3n la resuelven con una conjunci\u00f3n extral\u00f3gica, frente a la negaci\u00f3n que no ejerce eliminaci\u00f3n en el caso de Priest. Esto les permite limitar las contradicciones verdaderas (o existentes) tan solo a aquellas expresadas en la conjunci\u00f3n-h, disolviendo problemas asociados al debilitamiento generalizado de la negaci\u00f3n que sugiere Priest, se\u00f1alado por autores como Lorenzo Pe\u00f1a (Pe\u00f1a, 1996). Ambas aportaciones encajan en la noci\u00f3n de dial\u00f3gica de Morin, que presupone la coexistencia de realidades antagonistas o complementarias.<\/p>\n<p>De este tipo de l\u00f3gicas tambi\u00e9n se puede inferir emergencia, tal y como se\u00f1ala d\u2019Agostini. Esta autora parte de la interpretaci\u00f3n que Hegel lleva a cabo de la paradoja de Sorites y sostiene con ello que las pruebas sor\u00edticas remiten a casos en los que \u00abtiene cierto sentido la idea de contradicciones no simplificables\u00bb. Esto es as\u00ed porque en los casos lim\u00edtrofes (recordemos el ejemplo de los pelos en la cabeza de un calvo y los granos de arena que forman una monta\u00f1ita) se dan situaciones del tipo <i>p<\/i> y <i>\u00acp<\/i>, cuando nos encontramos en el terreno de la vaguedad ontol\u00f3gica. De esta manera, seg\u00fan d\u2019Agostini, Hegel lo que hace es generalizar los casos de vaguedad y, con ellos, los procesos en los que emergen nuevas propiedades, como la de ser calvo (si vamos arrancando pelos uno a uno) o ser una monta\u00f1a (si vamos a\u00f1adiendo granos de arena uno a uno).<\/p>\n<h4 class=\"western\"><strong>4.2. Objeciones a la dial\u00e9ctica formal<\/strong><\/h4>\n<p>La primera y m\u00e1s obvia objeci\u00f3n que puede hacerse a las l\u00f3gicas que pretenden capturar formalmente la dial\u00e9ctica hegeliana es su poca utilidad en el campo de la investigaci\u00f3n. Se trata de dispositivos confinados en el reino de la l\u00f3gica filos\u00f3fica, atados en corto a la intuici\u00f3n, como sucede con la l\u00f3gica modal de inferencia cl\u00e1sica, tambi\u00e9n poco \u00fatil en este menester. Es objeto de disputa como traducir la complejidad de ciertos fen\u00f3menos a expresiones l\u00f3gicas, en general, y paraconsistentes, en particular. Y tambi\u00e9n es discutible lo que se entiende por contradicci\u00f3n en las l\u00f3gicas paraconsistentes, pues en lenguaje cl\u00e1sico, siguiendo el ejemplo anterior, la negaci\u00f3n de \u00abel oro tiene valor de uso\u00bb es \u00abel oro no tiene valor de uso\u00bb, no \u00abel oro tiene valor de cambio\u00bb.<\/p>\n<p>La ventaja de los SCM din\u00e1micos radica i) en su popularidad, pues Pearl cuenta con decenas de miles de citas a sus obras (y otras tantas citas acumuladas en la discusi\u00f3n sobre los SCM en general que son dif\u00edciles de cuantificar), y ii) en su forma matem\u00e1tica y de base estad\u00edstica, comprensible en pr\u00e1cticamente todos los campos cient\u00edficos. Fundamentar un an\u00e1lisis marxista en modelos estad\u00edsticos es una pr\u00e1ctica que otros como Erik Olin Wright (Wright, 2023) ya han explorado y que este art\u00edculo no s\u00f3lo reivindica sino que anima a profundizar, proponiendo el desarrollo de este marco interpretativo en el terreno de las ciencias de la causalidad.<\/p>\n<p>Las l\u00f3gicas paraconsistentes carecen de la capacidad expresiva de los SCM din\u00e1micos, pues no permiten representar la direcci\u00f3n en la que las capacidades de un objeto (un individuo o una formaci\u00f3n social) produce cambios en el mundo, ni definir variables temporales, ni establecer hip\u00f3tesis relativas a qu\u00e9 v\u00ednculos son causales o qu\u00e9 otros act\u00faan como factores de confusi\u00f3n. Tambi\u00e9n tienen dificultades para expresar en detalle conjuntos de interacciones complejas de los que emergen totalidades concretas, as\u00ed como las relaciones horizontales densas entre estas mismas totalidades y las relaciones verticales delgadas entre totalidad y parte.<\/p>\n<h3><strong>5. Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>La discusi\u00f3n sobre la forma con la que caracterizar el an\u00e1lisis marxista ha vivido un impulso significativo en los \u00faltimos a\u00f1os tras la publicaci\u00f3n de obras de gran impacto en esta tem\u00e1tica. La incorporaci\u00f3n de paradigmas de la filosof\u00eda de la ciencia como el mutualismo o el de los sistemas complejos en el marxismo van en la buena direcci\u00f3n, pero la insistencia en preservar la dial\u00e9ctica hegeliana es m\u00e1s un obst\u00e1culo que una ayuda cuando hoy disponemos de lenguajes formales ampliamente utilizados que pueden darnos todo lo que necesitamos. Estos son la l\u00f3gica cl\u00e1sica y los SCM din\u00e1micos, que permiten caracterizar la emergencia de totalidades concretas con poderes causales propios mediante la noci\u00f3n de capacidades necesarias que se manifiestan en configuraciones estructurales espec\u00edficas. Esta propuesta muestra muchas m\u00e1s ventajas que las que ofrecen las tentativas m\u00e1s actuales y trabajadas de formalizar la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<h3><strong>Referencias<\/strong><\/h3>\n<p>Boeken, P., &amp; Mooij, J. M. (2024). <em>Dynamic Structural Causal Models<\/em>. <a href=\"https:\/\/arxiv.org\/abs\/2406.01161\">https:\/\/arxiv.org\/abs\/2406.01161<\/a><\/p>\n<p>Cartwright, N. (1989). <em>Nature\u2019s Capacities and their Measurement<\/em>. Clarendon Press.<\/p>\n<p>Deng, D.-M. (2016). \u00abStructural models for Williamson\u2019s modal epistemology\u00bb. <em>Structural analysis of non-classical logics: The proceedings of the second Taiwan philosophical logic colloquium<\/em>, 57-81.<\/p>\n<p>Dom\u00e8nech, A. (1989). <em>De la \u00e9tica a la pol\u00edtica: De la raz\u00f3n er\u00f3tica a la raz\u00f3n inerte<\/em>. Cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Engels, F. (1964). <em>La subversi\u00f3n de la ciencia por el se\u00f1or Eugen D\u00fchring<\/em>. Grijalbo.<\/p>\n<p>Ficara, E., &amp; Priest, G. (Eds.). (2023). <em>The Formalization of Dialectics<\/em>. Routledge.<\/p>\n<p>Frege, G. (1892). <em>On sense and reference<\/em>.<\/p>\n<p>Giannini, G. (2020). <em>Powers for Dispositionalism: A Metaphysical Ground for New Actualism<\/em> [Tesis doctoral, Durham University].<\/p>\n<p>Gillett, C. (2022). \u00abScientific Emergentism and the Mutualist Revolution: A New Guiding Picture of Nature, New Methodologies and New Models\u00bb. En S. Wuppuluri &amp; I. Stewart (Eds.), <em>From Electrons to Elephants and Elections: Exploring the Role of Content and Context<\/em> (pp. 79-98). Springer International Publishing.<\/p>\n<p>Glennan, S. (2023). \u00abThe Mechanisms of Emergence\u00bb. En J. L. Cordovil, G. Santos &amp; D. Vecchi (Eds.), <em>New Mechanism Explanation, Emergence and Reduction<\/em> (pp. 213-234). Springer.<\/p>\n<p>Hegel, G. W. F. (2011). <em>Ciencia de la l\u00f3gica I: La l\u00f3gica objetiva. 1. El ser<\/em> (1812) \/\/ <em>2. La doctrina de la esencia<\/em> (1813). Abada Editores.<\/p>\n<p>Lewin, R. (1993). <em>Complexity: Life at the Edge of Chaos<\/em>. Maxwell Macmillan International.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs, G. (1971). <em>History and Class Consciousness: Studies in Marxist Dialectics<\/em>. MIT Press.<\/p>\n<p>Malm, A. (2018). <em>The Progress of This Storm: Nature and Society in a Warming World<\/em>. Verso.<\/p>\n<p>Mau, S. (2023). <em>Coacci\u00f3n Muda: Una Teor\u00eda Marxista del Poder Econ\u00f3mico del Capital<\/em>. Verso.<\/p>\n<p>McNally, D. (2017). \u00abIntersections and Dialectics: Critical Reconstructions in Social Reproduction Theory\u00bb. En T. Bhattacharya (Ed.), <em>Social Reproduction Theory: Remapping Class, Recentering Oppression<\/em> (pp. 94-111). Pluto Press.<\/p>\n<p>Morin, E. (1998). <em>Introducci\u00f3n al pensamiento complejo<\/em>. Gedisa.<\/p>\n<p>Murray, E., &amp; Kunicki, Z. (2022). <em>As the Wheel Turns: Causal Inference for Feedback Loops and Bidirectional Effects<\/em>.<\/p>\n<p>Pearl, J., &amp; Mackenzie, D. (2018). <em>The book of why: the new science of cause and effect<\/em>. Basic books.<\/p>\n<p>Pe\u00f1a, L. (1996). \u00abGraham Priest\u2019s Dialetheism \u2013 Is It Althogether True?\u00bb <em>Sorites<\/em>, 7, 28-56.<\/p>\n<p>Piqueras, A. 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