{"id":18605,"date":"2025-10-13T05:00:39","date_gmt":"2025-10-13T04:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18605"},"modified":"2025-10-12T23:57:05","modified_gmt":"2025-10-12T22:57:05","slug":"libertad-y-economia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18605","title":{"rendered":"Libertad y econom\u00eda"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p>Paul M. Sweezy fue editor fundador de <i>Monthly Review<\/i> (junto con Leo Huberman) y coeditor de la revista desde 1949 hasta 2004.<\/p>\n<p>Este art\u00edculo de debate in\u00e9dito del editor de Monthly Review, Paul M. Sweezy, presentado al Centro para el Estudio de las Instituciones Democr\u00e1ticas de Santa B\u00e1rbara, California, en agosto de 1964, fue descubierto recientemente entre sus documentos archivados en la Biblioteca Houghton de la Universidad de Harvard. El Centro para el Estudio de las Instituciones Democr\u00e1ticas fue un influyente grupo de expertos desde finales de la d\u00e9cada de 1950 hasta finales de la de 1970, tras lo cual su influencia decay\u00f3. Cerr\u00f3 en 1987. Tanto Paul A. Baran como Sweezy participaban activamente en el Centro en la \u00e9poca en que escribieron <a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/product\/monopoly_capital\/\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Monopoly Capital<\/a> (1966). El presente art\u00edculo ha sido ligeramente revisado para su publicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Los editores de Monthly Review<\/p>\n<p>Supongamos un barco bajo el mando de un capit\u00e1n loco que se dirige hacia un naufragio seguro. \u00bfQu\u00e9 significar\u00eda la libertad para las personas a bordo? \u00bfOrganizar las relaciones entre ustedes de tal manera que se minimice la coacci\u00f3n ejercida por unos sobre otros? \u00bfO dominar al capit\u00e1n, tomar el control del barco y poner rumbo al puerto?<\/p>\n<p>No cabe duda sobre la respuesta. En esta situaci\u00f3n concreta, la esencia de la libertad para las personas a bordo del barco es la capacidad de controlar su destino <i>colectivo<\/i>.<\/p>\n<p>Creo que en Estados Unidos \u2014y en todos los pa\u00edses capitalistas desarrollados, pero solo hablar\u00e9 de Estados Unidos\u2014 se encuentran en la misma situaci\u00f3n que esas personas. Creo que el barco del Estado estadounidense se dirige directamente al desastre y que el \u00fanico sentido realmente significativo en el que ustedes, que est\u00e1n a bordo, pueden hablar de libertad es en t\u00e9rminos de una lucha por tomar el control y llevarlo por un rumbo seguro y racional.<\/p>\n<p>Las analog\u00edas nunca deben llevarse demasiado lejos, y no pretendo sugerir que el problema sea tan simple (y f\u00e1cilmente remediable) como un capit\u00e1n loco. Es mucho m\u00e1s profundo que eso y, en \u00faltima instancia, sus ra\u00edces son econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>El mundo siempre ha estado dividido entre los que tienen y los que no tienen, pero la forma concreta que adopta esa divisi\u00f3n hoy en d\u00eda es, desde un punto de vista hist\u00f3rico, un fen\u00f3meno relativamente reciente. A partir de los grandes descubrimientos geogr\u00e1ficos de los siglos XV y XVI, los imperios mercantiles de Europa occidental se extendieron por los cuatro rincones del globo. Conquistaron continentes enteros, masacraron o esclavizaron a sus habitantes y establecieron un sistema global de explotaci\u00f3n que divid\u00eda el mundo en unas pocas metr\u00f3polis en desarrollo y muchas colonias y semicolonias subdesarrolladas. (Tanto en las metr\u00f3polis como en las colonias se repite el patr\u00f3n b\u00e1sico de desarrollo\/subdesarrollo, un hecho de crucial importancia para comprender la din\u00e1mica del sistema). A lo largo de todo este periodo, las metr\u00f3polis m\u00e1s poderosas han luchado entre s\u00ed por la posici\u00f3n de liderazgo. Al principio, la lucha fue entre portugueses, espa\u00f1oles, holandeses e ingleses; luego entre ingleses y franceses; y durante el \u00faltimo siglo, los principales contendientes han sido ingleses, franceses, alemanes, estadounidenses y japoneses. De las dos guerras mundiales generadas por estas intensas rivalidades imperialistas, Estados Unidos finalmente sali\u00f3 victorioso.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las v\u00edctimas coloniales de este sistema nunca dejaron de luchar contra la opresi\u00f3n, la explotaci\u00f3n, la creciente pobreza y la miseria que les inflig\u00eda. Durante mucho tiempo, estas luchas fueron infructuosas: la superioridad econ\u00f3mica y armament\u00edstica de los imperialistas les permiti\u00f3 aplicar con \u00e9xito una pol\u00edtica de divide y vencer\u00e1s, respaldada por el uso liberal de la fuerza bruta. Pero cuando los amos se pelearon, lleg\u00f3 la hora de la oportunidad para los esclavos. Tras la Primera Guerra Mundial, Rusia, oprimida y explotada tanto por los imperialistas extranjeros como por una oligarqu\u00eda nativa rapaz, escap\u00f3 del sistema y form\u00f3 el n\u00facleo de un orden socioecon\u00f3mico completamente diferente. Desde la Segunda Guerra Mundial, una docena de pa\u00edses m\u00e1s han tomado el mismo camino, con el resultado de que este nuevo orden socioecon\u00f3mico es ahora un sistema internacional por derecho propio, que se desarrolla r\u00e1pidamente a pesar de todos los obst\u00e1culos y desventajas y sin la maldici\u00f3n hist\u00f3rica de las clases y naciones explotadoras. En estas circunstancias, el deseo de escapar del antiguo orden y la conciencia de la posibilidad de hacerlo est\u00e1n creciendo naturalmente entre los grupos y pa\u00edses victimizados que a\u00fan permanecen en el antiguo orden. Los objetivos de liberarse de la opresi\u00f3n y la explotaci\u00f3n, de poder levantarse como seres humanos, de trabajar para uno mismo en lugar de para otros, se consideran ahora ampliamente como algo realista y al alcance de la mano. A su alrededor se est\u00e1 formando constantemente una ola hist\u00f3rica de dimensiones y poder sin precedentes.<\/p>\n<p>Ahora podemos entender por qu\u00e9 el barco del Estado estadounidense se dirige hacia el desastre. Como naci\u00f3n l\u00edder del antiguo orden y principal beneficiaria econ\u00f3mica del mismo, Estados Unidos se ha impuesto la tarea de frenar esta ola, de mantener en pie el sistema que ahora resulta totalmente abominable para la gran mayor\u00eda de la humanidad.<\/p>\n<p>Esto es imposible. Si se persiste en el intento, solo hay dos resultados posibles: o bien el mundo ser\u00e1 destruido en un holocausto nuclear, o bien Estados Unidos quedar\u00e1 literalmente agotado en una guerra revolucionaria mundial. Esto ya ha comenzado, de forma espectacular en Indochina, pero tambi\u00e9n en muchos otros lugares del mundo; sin duda se extender\u00e1 en los pr\u00f3ximos meses y a\u00f1os, incluso dentro de los propios Estados Unidos, que, por una iron\u00eda de la historia, tienen una gran poblaci\u00f3n colonizada de color dentro de sus propias fronteras.<\/p>\n<p>\u00bfNo hay alternativa?<\/p>\n<p>S\u00ed. Estados Unidos tambi\u00e9n podr\u00eda tomar el camino de escapar del antiguo orden de explotaci\u00f3n y privilegios y unirse al resto del mundo para construir un nuevo sistema internacional basado en la propiedad socializada, la planificaci\u00f3n econ\u00f3mica y la producci\u00f3n para el uso. De ese modo, saldr\u00edamos de la trampa mortal en la que estamos atrapados y, al mismo tiempo, ganar\u00edamos la libertad de determinar nuestro propio destino. Se trata necesariamente de una libertad colectiva, y no veo c\u00f3mo alguien con sentido de la historia puede evitar llegar a la conclusi\u00f3n de que es, con mucho, la libertad m\u00e1s importante que el pueblo estadounidense puede buscar hoy en d\u00eda.<\/p>\n<p>Pero ese no ser\u00eda el \u00fanico beneficio que se derivar\u00eda del abandono del antiguo orden. Porque, aunque ha sido capaz de proporcionar a la mayor\u00eda de los estadounidenses un nivel de vida material relativamente alto, ha creado en Estados Unidos una sociedad que la mayor\u00eda de las personas reflexivas reconocen como llena de irracionalidades y males. En un momento en el que ser\u00eda tecnol\u00f3gicamente factible producir todo lo que el pa\u00eds necesita, adem\u00e1s de una gran cantidad para ayudar a otros a salir del c\u00edrculo vicioso de la pobreza y la baja productividad, nuestra econom\u00eda cojea con al menos el 10 % de su mano de obra y un porcentaje mucho mayor de su equipo productivo sin empleo. Mientras muchas personas se regodean en un lujo sin sentido, unas dos quintas partes de la poblaci\u00f3n viven en un estado de pobreza que es m\u00e1s irritante y humillante porque es innecesario. Incluso los modestos \u00ab\u00e9xitos\u00bb que ha logrado la econom\u00eda estadounidense en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os se deben en gran medida a los enormes gastos del gobierno en guerras y preparativos para guerras, cuyo \u00fanico prop\u00f3sito ahora es defender un sistema que, como hemos argumentado anteriormente, la poblaci\u00f3n mundial est\u00e1 rechazando. Y el m\u00e9rito restante de estos \u00ab\u00e9xitos\u00bb debe atribuirse a la creaci\u00f3n \u2014directa e indirectamente por parte de las grandes empresas que controlan la econom\u00eda\u2014 de un gigantesco aparato de despilfarro que deforma y degrada nuestros valores y gustos y obliga a una proporci\u00f3n cada vez mayor de la poblaci\u00f3n activa a trabajar en empleos que carecen de todo honor, dignidad y utilidad. El sistema tal y como se ha desarrollado en Estados Unidos, citando la elocuente acusaci\u00f3n de Paul Goodman:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">carece en la actualidad de muchas de las oportunidades objetivas m\u00e1s elementales y de los objetivos que merecen la pena y que podr\u00edan hacer posible el crecimiento. Carece de suficiente trabajo [real] para el hombre. Carece de un discurso p\u00fablico honesto, y no se toma en serio a la gente. Carece de oportunidades para ser \u00fatil. Frustra la aptitud y crea estupidez. Corrompe el patriotismo ingenuo. Corrompe las bellas artes. Encadenan la ciencia. Apagan el ardor animal. Desalientan las convicciones religiosas de la justificaci\u00f3n y la vocaci\u00f3n y aten\u00faan la sensaci\u00f3n de que existe una Creaci\u00f3n. No tienen honor. No tienen comunidad.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>Me parece que no tiene mucho sentido hablar de libertad en un sistema as\u00ed. Todos los que viven en \u00e9l est\u00e1n sometidos a las oscuras fuerzas irracionales que nos han llevado a la lamentable situaci\u00f3n actual, y la libertad, salvo en el sentido m\u00e1s trivial de la palabra, solo puede ser el resultado de un cambio verdaderamente radical que haga posible, en palabras de Norbert Wiener, \u00abel uso humano de los seres humanos\u00bb. <sup>2<\/sup> La raz\u00f3n, que en un sistema en el que cada uno vela por sus propios intereses se ve obligada a servir a los prop\u00f3sitos de la irracionalidad, debe convertirse en la gu\u00eda para configurar una sociedad en la que las personas puedan llevar una vida razonable. Y eso solo ser\u00e1 posible cuando las soberan\u00edas conflictivas de la propiedad privada \u2014que act\u00faan en respuesta a lo que Karl Marx llam\u00f3 \u00ablas pasiones m\u00e1s violentas, mezquinas y malignas del pecho humano, las furias del inter\u00e9s privado\u00bb\u2014 hayan sido abolidas y sustituidas por la propiedad colectiva y la planificaci\u00f3n para el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>En cuanto a la libertad en una sociedad colectivista, lo m\u00e1s importante que hay que decir ya est\u00e1 impl\u00edcito en los argumentos en contra de una sociedad de propiedad privada. Liberada de las irracionalidades que genera la propiedad privada de los medios de producci\u00f3n, la sociedad deber\u00eda ser capaz de abordar sus problemas reales: la automatizaci\u00f3n y el desempleo, la pobreza y los barrios marginales, la eliminaci\u00f3n de las t\u00e9cnicas de venta y el despilfarro, la educaci\u00f3n y el uso del tiempo libre, y muchos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Por supuesto, esto no quiere decir que no haya problemas de libertad en una sociedad socialista. Son de dos tipos: los relacionados con la transici\u00f3n y los inherentes a la propia organizaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>No hay mucho que decir en general sobre los problemas de libertad que surgen de la transici\u00f3n a una sociedad colectivista. La historia de las revoluciones nos ense\u00f1a que los cambios radicales siempre encuentran resistencia y que la resistencia provoca represi\u00f3n, y sin duda esto seguir\u00e1 siendo as\u00ed en el futuro. Pero el grado de resistencia y el nivel (y el tipo) de represi\u00f3n var\u00edan mucho seg\u00fan las circunstancias espec\u00edficas de cada momento y lugar, y no parece que se gane mucho especulando sobre lo que podr\u00eda suponer una hipot\u00e9tica transici\u00f3n en Estados Unidos en estos aspectos.<\/p>\n<p>En cuanto a los problemas de libertad inherentes a una econom\u00eda colectivista, me parecen en su mayor\u00eda de un tipo familiar. \u00bfCu\u00e1nta libertad de elecci\u00f3n tiene el consumidor? \u00bfCu\u00e1nta libertad para elegir una carrera? \u00bfCu\u00e1nta libertad para cambiar de trabajo? \u00bfCu\u00e1nta libertad en el trabajo? En general, deber\u00edamos tratar de estudiar y responder a estas preguntas teniendo en cuenta tanto las experiencias reales de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y otras sociedades colectivistas como las posibilidades que pueden hacerse realidad como resultado del desarrollo econ\u00f3mico futuro. Y, por supuesto, nos interesa formular las respuestas, en la medida de lo posible, de manera que faciliten las comparaciones con las sociedades de propiedad privada. Me limitar\u00e9 aqu\u00ed a ofrecer algunas sugerencias sobre cada uno de estos aspectos.<\/p>\n<p><i>Elecci\u00f3n del consumidor.<\/i> Supongo que, en un futuro previsible, la distribuci\u00f3n de la mayor\u00eda de los bienes de consumo individual seguir\u00e1 realiz\u00e1ndose mediante el gasto de los ingresos monetarios en bienes con precios fijos. Dentro de las restricciones impuestas por las estructuras de ingresos y precios, no hay raz\u00f3n para que no prevalezca la libertad total de elecci\u00f3n del consumidor. Esta es la situaci\u00f3n que existe actualmente tanto en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica como en los Estados Unidos. Se suele considerar que la gran diferencia entre ambas situaciones radica en el nivel de las decisiones que determinan la variedad real de bienes que se ofrecen a los consumidores. Se dice que en los Estados Unidos estas decisiones de los productores son meros reflejos de las preferencias de los consumidores (la doctrina de la soberan\u00eda del consumidor), mientras que en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica reflejan las preferencias de los planificadores. Por supuesto, hay mucho que decir sobre ambas afirmaciones, as\u00ed como sobre los nuevos acuerdos que podr\u00edan probarse en el futuro en una sociedad colectivista. Por lo tanto, es de suponer que estos ser\u00e1n temas fruct\u00edferos para el debate y el intercambio de opiniones.<\/p>\n<p><i>Elecci\u00f3n de una carrera profesional.<\/i> En una econom\u00eda no planificada de propiedad privada, la libertad real para elegir una carrera profesional se limita pr\u00e1cticamente a quienes tienen dinero o una capacidad excepcional, y la imprevisibilidad del futuro puede hacer que incluso esas elecciones sean irracionales. Una econom\u00eda colectivista, al poner a disposici\u00f3n de todos oportunidades educativas superiores, deber\u00eda poder ampliar la proporci\u00f3n de j\u00f3venes que tienen una elecci\u00f3n real de carrera; mientras que el desarrollo de una planificaci\u00f3n a largo plazo, en la medida en que realmente se ponga en pr\u00e1ctica, deber\u00eda contribuir en cierta medida a reducir el elemento de azar en cualquier elecci\u00f3n de carrera.<\/p>\n<p><i>Libertad para cambiar de trabajo.<\/i> Uno de los mayores fantasmas de los anticolectivistas siempre ha sido la afirmaci\u00f3n de que la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n reducir\u00e1 el n\u00famero de empleadores a uno solo y, por lo tanto, convertir\u00e1 a todos los trabajadores en esclavos del Estado. Esto no es m\u00e1s que un juego de palabras. De hecho, en una sociedad colectivista hay miles de unidades empleadoras y, en general, no hay ninguna raz\u00f3n para que coordinen sus pol\u00edticas de contrataci\u00f3n de trabajadores concretos. Uno de los grandes problemas sin resolver de la econom\u00eda sovi\u00e9tica es la alta tasa de rotaci\u00f3n laboral, lo que parecer\u00eda indicar que, a pesar de todos los esfuerzos por evitarlo, los trabajadores sovi\u00e9ticos conservan un alto grado de libertad para cambiar de trabajo. (No nos referimos aqu\u00ed a la lista negra pol\u00edtica de \u00absubversivos\u00bb, un fen\u00f3meno que existe en ambos sistemas, pero que ciertamente no es inherente a ninguno de ellos).<\/p>\n<p><i>Libertad en el trabajo.<\/i> Este es un tema amplio e importante sobre el que solo puedo afirmar tener un conocimiento limitado. Parece que en los Estados Unidos, durante el apogeo de la CIO a finales de la d\u00e9cada de 1930 y, en gran medida, tambi\u00e9n durante la guerra, los trabajadores de la industria b\u00e1sica lograron obtener un grado muy significativo de libertad en el trabajo. Posteriormente, esto se ha reducido gravemente como resultado del declive del poder de los sindicatos y su burocratizaci\u00f3n. No s\u00e9 cu\u00e1les han sido las tendencias en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. En cuanto al futuro, solo dir\u00e9 que me parece que el prop\u00f3sito y el esp\u00edritu del colectivismo son tales que este problema seguramente cobrar\u00e1 cada vez m\u00e1s importancia a medida que aumenten las posibilidades materiales de resolverlo de diferentes maneras. Pero es evidente que est\u00e1 estrechamente relacionado con la automatizaci\u00f3n, la educaci\u00f3n, los usos del ocio, etc., as\u00ed como con los problemas de la burocracia, la democracia y otras formas de relaci\u00f3n entre los l\u00edderes y las bases.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda que Estados Unidos despertara y liderara la procesi\u00f3n [hacia un mundo de libertad colectiva], en lugar de seguirla en una posici\u00f3n cada vez m\u00e1s aislada y desacreditada. Pero la honestidad me obliga a decir que veo pocas posibilidades de que se produzca tal desarrollo. El liderazgo mundial, para bien o para mal, est\u00e1 a punto de pasar de las manos de la civilizaci\u00f3n occidental blanca a las de una nueva civilizaci\u00f3n oriental y predominantemente no blanca. Uno puede lamentarlo, pero yo no lo hago. Solo espero que la nueva civilizaci\u00f3n que se avecina tenga m\u00e1s \u00e9xito que la nuestra a la hora de hacer realidad lo que sigo considerando las grandes potencialidades de la raza humana.<sup>3<\/sup><\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Paul Goodman, <i>Growing Up Absurd<\/i> (Nueva York: Vintage, 1960), 12.<\/li>\n<li>Norbert Wiener, <i>The Human Use of Human Beings<\/i> (Boston: Houghton Mifflin, 1950).<\/li>\n<li>Nota del editor: Este \u00faltimo p\u00e1rrafo, destinado a completar el an\u00e1lisis de Sweezy, est\u00e1 tomado de su presentaci\u00f3n de 1958 en la Universidad de Cornell: \u00ab<a href=\"https:\/\/doi.org\/10.14452\/MR-010-06-1958-10_5\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">Marxism: A Talk to Students<\/a>\u00bb, <i>Monthly Review<\/i> 10, n.\u00ba 6 (octubre de 1958), 223. Ha sido ligeramente editado.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Fuente: <em>Monthly Review<\/em>, Vol. 77 (2025\u20132026), No. 04 (Septiembre 2025) (<a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/9981077042025\/\">https:\/\/monthlyreview.org\/9981077042025\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paul M. 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