{"id":18608,"date":"2025-10-14T05:00:45","date_gmt":"2025-10-14T04:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18608"},"modified":"2025-10-13T15:11:03","modified_gmt":"2025-10-13T14:11:03","slug":"entrevista-a-felix-ovejero-sobre-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18608","title":{"rendered":"Entrevista a F\u00e9lix Ovejero sobre Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00abLa relaci\u00f3n que ten\u00eda con los autores que abordaba ten\u00eda todos los rasgos de una relaci\u00f3n amorosa. Entraba en el autor, reconstru\u00eda su interna tensi\u00f3n, su po\u00e9tica, lo segu\u00eda, le mostraba cuando no estaba a la altura de sus propios proyectos, las incoherencias, las insuficiencias o las inseguridades.\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Disc\u00edpulo y compa\u00f1ero de Sacrist\u00e1n en el departamento de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales de la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB, F\u00e9lix Ovejero es autor de art\u00edculos imprescindibles sobre la obra y la praxis del que fuera su maestro y amigo. Tres ilustraciones: \u00abManuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u00bb. Ep\u00edlogo de <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2009, pp. 329-348; \u00abUn breve recuerdo personal\u00bb. En <i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>. Barcelona: El Viejo Topo, 2006, pp. 56-58; \u00abLa verdad como compromiso pol\u00edtico\u00bb <i>Revista de libros.<\/i> <a href=\"https:\/\/www.revistadelibros.com\/la-verdad-como-compromiso-politico\/\">https:\/\/www.revistadelibros.com\/la-verdad-como-compromiso-politico\/<\/a>. Sobre su relaci\u00f3n v\u00e9ase Julio Valde\u00f3n, <i>La raz\u00f3n en marcha. Conversaciones con F\u00e9lix Ovejero<\/i>. Madrid: Alianza Editorial, 2023, pp. 48-70.<\/p>\n<p>El profesor Ovejero se\u00f1ala en un momento de la entrevista: \u00abSacrist\u00e1n amaba la verdad en sentido fuerte y ah\u00ed no negociaba.\u00bb Lo mismo podr\u00eda decirse de \u00e9l en mi opini\u00f3n.<\/p>\n<p>El texto que reproduzco a continuaci\u00f3n se public\u00f3 en <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona: Destino, 1996, pp. 559-594. (El libro est\u00e1 descatalogado).<\/p>\n<p><b>Fuiste colaborador de Manuel Sacrist\u00e1n en sus \u00faltimos a\u00f1os en la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB. \u00bfPuedes explicarnos las circunstancias en que os conocisteis? <\/b><\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Sacrist\u00e1n cuando cursaba mis \u00faltimos a\u00f1os de licenciatura en la Facultad de Econ\u00f3micas de la Universidad de Barcelona, en 1980. Por supuesto, me refiero a conocerlo personalmente. En aquel momento, en la Universidad, y ya antes, entre quienes \u2013para decirlo en el l\u00e9xico de aquella hora\u2013 \u00abmilit\u00e1bamos en institutos\u00bb, era imposible no saber qui\u00e9n era Manuel Sacrist\u00e1n. \u00c9l impart\u00eda la asignatura de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales en el \u00faltimo a\u00f1o de licenciatura. Yo hab\u00eda asistido a diversos seminarios suyos. Ten\u00eda la posibilidad de entrar en varios departamentos, pero me interesaban las cuestiones de fundamentos, bueno, me interesaba trabajar con Sacrist\u00e1n. \u00c9l solicit\u00f3 la concesi\u00f3n de una ayudant\u00eda adicional, por entonces estaba ya Paco Fern\u00e1ndez en el departamento. El caso es que ese a\u00f1o Paco se fue a Valladolid y qued\u00f3 la plaza de ayudante libre. Despu\u00e9s, Manolo se march\u00f3 a M\u00e9xico y me qued\u00e9 solo y reci\u00e9n llegado en el departamento de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales. En aquel a\u00f1o entr\u00e9 en relaci\u00f3n con <i>mientras<\/i><i> t<\/i><i>anto<\/i>. A su vuelta, al a\u00f1o siguiente, y hasta su muerte compartimos los dos sitios. La relaci\u00f3n empez\u00f3 siendo acad\u00e9mica, fui primero alumno y, despu\u00e9s, c\u00f3mplice de otras batallas.<\/p>\n<p><b>En la Introducci\u00f3n de <i>La quimera<\/i><i> <\/i><i>f\u00e9rtil <\/i>se\u00f1alas la inspiraci\u00f3n que ha ejercido sobre ti la lectura de Marx por parte de Sacrist\u00e1n. \u00bfQu\u00e9 crees que hay de singular en ella? \u00bfQu\u00e9 la distingue de otras interpretaciones de Marx?<\/b><\/p>\n<p>Al pronto a uno se le ocurre decir algo bastante elemental: su sentido com\u00fan. Si se mira con distancia un texto como el pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> uno encuentra all\u00ed cosas sencillas: que por un lado est\u00e1n los valores y por otro la parte positiva, que en Marx hay de todo eso, en un intento de fundamentar racionalmente la acci\u00f3n con una voluntad finalmente emancipatoria, que hay una serie de creencias ontol\u00f3gicas y metaf\u00edsicas, muy deudoras de la cultura cient\u00edfica de su tiempo y de las herencias de la gran filosof\u00eda idealista alemana, ideas que en bastantes ocasiones complican innecesariamente las cosas, como sucede en ese ladrillo que es el volumen primero del <i>Capital,<\/i> y que en otras, excepcionalmente, lo que en el libro llamo \u00abazar afortunado\u00bb, se avanzan ideas interesantes en el terreno de conocimiento social, ideas de todos modos que, por obtenerse por chiripa, no se desarrollan, cultivan y aplican con plena pertinencia y fecundidad.<\/p>\n<p>En el trato de Sacrist\u00e1n con Marx, en mi opini\u00f3n, es m\u00e1s importante la manera de hacer, la ejecuci\u00f3n, que las tesis sustantivas. Dicho sea de paso, esa misma circunstancia me hace pensar que no es una formulaci\u00f3n afortunada esa de la \u00abinterpretaci\u00f3n\u00bb que hay en tu pregunta. Ese pulso, ese tono se deja ver por muchos sitios. En primer lugar, la honestidad intelectual que le lleva a mirar a Marx sin telara\u00f1as mentales. Hay que situarse en una cultura tan enferma de filolog\u00eda, tan beata y doctrinaria como la marxista para reconocer el enorme talento y la limpieza mental que exige decir cosas tan sencillas, pero tan escamoteadas, como que el marxismo no es una ciencia, que era una concepci\u00f3n del mundo, que tiene algo de religi\u00f3n racional \u2013si queremos llamar a las cosas por su nombre, con un paso m\u00e1s que el propio Sacrist\u00e1n\u2013. Resulta inaudito que gentes con lecturas, que no eran imb\u00e9ciles, en contacto con la ciencia y con importantes posiciones universitarias, se pusiesen a hacer sociolog\u00eda o econom\u00eda \u2013no filolog\u00eda, no historia del pensamiento\u2013 y utilizasen las citas de Marx para tasar sus conjeturas.<\/p>\n<p>Un segundo aspecto, derivado de lo anterior, es que precisamente porque en Sacrist\u00e1n no hay un cuerpo de tesis, una axiom\u00e1tica, sino una manera de mirar, no hay, por as\u00ed decir, ciencia normal para cultivar, no hay teoremas a desarrollar. Lo que le toca a uno, despu\u00e9s de agradecerle a la Providencia la fortuna de que la biograf\u00eda le colocara en buena compa\u00f1\u00eda, en buenas manos, a la hora de empezar a pensar, es hacer su propio camino con las reglas normales de la racionalidad o, en su caso, de la actividad cient\u00edfica. Y se trata de hacerlo sin temor a incurrir en falta, a traicionar alguna tesis, con la misma responsabilidad e higiene que le ense\u00f1aron, \u00absin renunciar a seguir nuevos caminos\u00bb, para decirlo con un hermoso y duro poema de Jos\u00e9 Agust\u00edn Goytisolo referido a estos asuntos, al trato con los maestros. No hay nada m\u00e1s peligroso que un dogma sin doctrina, que una ciencia sin axiomas, porque uno nunca sabe cu\u00e1ndo est\u00e1 fuera y mea siempre fuera del tiesto, por definici\u00f3n, porque no hay tiesto y uno se empecina en mingitar.<\/p>\n<p>Una implicaci\u00f3n de lo anterior es el car\u00e1cter de una sola vez del mensaje de Sacrist\u00e1n, justamente por lo que afirma. Es punto de vista inaugural, y eso \u2013y aqu\u00ed habr\u00eda un cierto parecido, estrictamente funcional, con el <i>Tractatus<\/i>\u2013 se agota en su propia publicidad, no se puede repetir, despu\u00e9s ya s\u00f3lo toca hacer, si se quiere decir as\u00ed, labor cient\u00edfica normal o tareas de reflexi\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, es sabido que cuando se repite algo se est\u00e1 diciendo cada vez algo diferente. Si te repito, cualquier cosa, \u00abme f\u00edo de ti\u00bb, por ejemplo, la segunda vez te estoy subrayando cosas diferentes. La vez trescientas se vuelve vac\u00edo y, seguramente, pensar\u00edas que me he trastornado, que estoy para que me encierren.<\/p>\n<p>Finalmente, creo que lo anterior quiz\u00e1 deber\u00eda ser corregido s\u00f3lo en un punto. En la parte de Sacrist\u00e1n que hay en Marx si querernos decirlo con violencia hist\u00f3rica. Estoy pensando sobre todo en el principio de la pr\u00e1ctica o la idea de totalidad concreta, en ese singular matrimonio entre Hegel y la escuela escocesa que permite a Marx afirmar que tambi\u00e9n hay lugar para el conocimiento integrador, que compone las abstracciones de las distintas disciplina. Estos argumentos, que Sacrist\u00e1n destaca como los m\u00e1s importantes de Marx en materia filos\u00f3fica, no est\u00e1n desmentidos por las p\u00e1ginas de Marx, cierto es. Pero tampoco est\u00e1n afirmados tal cual. A lo sumo ejercidos, y ya se sabe que, cuando se trata de tareas reflexivas, las cosas se dicen negro sobre blanco, o no se han dicho. No hay ciencia inconsciente.<\/p>\n<p><b>T\u00fa mismo has indicado que, aparte de las conocidas lecturas y recuperaciones de Gramsci o Luk\u00e1cs, Sacrist\u00e1n hab\u00eda destacado en varias ocasiones la obra de autores como Korsch o Neurath. \u00bfPor qu\u00e9 Korsch? \u00bfCu\u00e1l crees que es el principal punto de inter\u00e9s de Sacrist\u00e1n por este autor?<\/b><\/p>\n<p>Lo \u00fanico que puedo decirte, lo que se me ocurre, es puramente conjetural. Supongo que buena parte de su inter\u00e9s por Korsch tiene la misma ra\u00edz que su inter\u00e9s por Gramsci o Luk\u00e1cs, gentes todas ellas que destacan el car\u00e1cter fundamentalmente pr\u00e1ctico, de conocimiento para la acci\u00f3n, del marxismo.<\/p>\n<p>Por cierto, los tres tuvieron finales dif\u00edciles, amargos en el caso de Korsch y Gramsci, ambos calladamente descre\u00eddos hacia aquello que hab\u00eda comprometido sus mejores energ\u00edas. No creo que a Sacrist\u00e1n, que se acercaba con pasi\u00f3n de historicista decimon\u00f3nico a las gentes que le interesaban, le resultara indiferente esa circunstancia.<\/p>\n<p>En el caso de Korsch hab\u00eda, imagino, un inter\u00e9s t\u00e9cnico por sus agudas reflexiones acerca de la dial\u00e9ctica hegeliana. Hay un texto suyo de principios de los treinta, muy informado, <i>El empirismo<\/i><i> <\/i><i>en<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>filosof\u00eda<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Hegel<\/i>, que Manolo apreciaba mucho, aun reconociendo que Korsch de vez en cuando hac\u00eda trampas. Hacia el final de su vida Korsch disolv\u00eda a Marx entre Moro, Bakunin o Blanqui, como un cl\u00e1sico m\u00e1s del pensamiento emancipador y mostraba poca confianza en el vigor de lo que llamaba \u00abla doctrina de Marx y Engels\u00bb. Son razones suficientes para entender las simpat\u00edas de Sacrist\u00e1n por este otro digno derrotado.<\/p>\n<p>Supongo que tambi\u00e9n hab\u00eda cierta fascinaci\u00f3n por estos marxistas, que eran hegelianos, pero que estaban en las ant\u00edpodas del estalinismo en lo que \u00e9ste ten\u00eda de m\u00e1s hegeliano. Me explico. Resulta llamativo, pienso en Korsch y en el primer Luk\u00e1cs, que estos cultivadores de un marxismo voluntarista, a la vez, se reconozcan en Hegel, que es puro pi\u00f1\u00f3n fijo de la historia. A\u00fan m\u00e1s, hegelianos y a la vez con pocas ganas de construir el gran sistema. (Aunque eso lo hayan hecho otros por ellos, siempre dispuestos a buscar en los textos \u2013que no a construir\u2013 la gran teor\u00eda. Pienso en el pobre Gramsci, penetrante, pero fragmentario, con agudos puntos de vista y que ha sido v\u00edctima de ese condenado vicio de buscar teorema donde no cabe, en lo que no dejan de ser cr\u00f3nicas cr\u00edticas, muy dial\u00e9cticas, por dem\u00e1s, y montar una pseudoteor\u00eda social a partir de conceptos construidos para la ocasi\u00f3n como los de hegemon\u00eda, intelectual org\u00e1nico, etc., conceptos interesantes, pero a los que hay que sopesar en su justo alcance. Es, perm\u00edteme la <i>boutade<\/i>, como construir teor\u00eda social a partir de los tambi\u00e9n muy perspicaces art\u00edculos de ese excelente creador de met\u00e1foras pol\u00edticas que es V\u00e1zquez Montalb\u00e1n [NE: Fallecido en 2003].)<\/p>\n<p>Pero \u00e9stos son asuntos muy, muy antiguos y sobre los que no estoy muy seguro de tener una opini\u00f3n competente. Pero eso me permite la barbaridad.<\/p>\n<p><b>En cuanto a Otto Neurath, \u00bfd\u00f3nde centraba su inter\u00e9s?, \u00bfsabes si lleg\u00f3 a escribir algo sobre \u00e9l?<\/b><\/p>\n<p>No lo s\u00e9. Su inter\u00e9s, por lo dem\u00e1s, resulta comprensible. Neurath era miembro fundador del C\u00edrculo de Viena, de la gran filosof\u00eda de la ciencia, la que realmente forma a Sacrist\u00e1n en ese gremio, y el que m\u00e1s inter\u00e9s muestra por las ciencias sociales. Adem\u00e1s se trata de un revolucionario comprometido de verdad con la acci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>A Manolo le fascinaban los hombres de acci\u00f3n y eso explica muchas de sus simpat\u00edas. Marxista y anal\u00edtico, con poco lugar para la inautenticidad intelectual. Era normal su inter\u00e9s.<\/p>\n<p><b>Eres un buen conocedor del denominado marxismo anal\u00edtico. En <i>m<\/i><i>ientras<\/i><i> t<\/i><i>anto,<\/i> la revista de la que fuiste redactor, se publicaron en vida de Sacrist\u00e1n art\u00edculos de algunos de los principales representantes de esta corriente de pensamiento, de Elster, de Roemer, de Van Parijs. \u00bfRecuerdas la opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n sobre esta corriente de pensamiento?<\/b><\/p>\n<p>Recuerdo que leyendo un texto de Elster en un congreso dedicado a su <i>Making Sense of Marx<\/i>, hay un paso en el que hace una declaraci\u00f3n de principios, y tuve entonces la sensaci\u00f3n de leer algo ya conocido desde antiguo, a Sacrist\u00e1n. Es claro que un programa que separa la filolog\u00eda de la investigaci\u00f3n, que vuelve sobre la dial\u00e9ctica con herramientas anal\u00edticas, que se ocupa de la ciencia emp\u00edrica, que reconoce que el Marx cient\u00edfico social con frecuencia anda errado a la luz de lo sabido hoy, pero que a la vez destaca la pertinencia de su ideario y de su condena del capitalismo, que adem\u00e1s anda preocupado por los problemas de la acci\u00f3n colectiva, tiene mucho que ver con Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>En cierto modo pasa con el marxismo anal\u00edtico como con ese sentido com\u00fan suyo del que te hablaba. Lo que es propiamente marxismo anal\u00edtico es, simplemente, programa, declaraci\u00f3n de principios. Con el marxismo anal\u00edtico, as\u00ed, en abstracto, es imposible no estar de acuerdo. Sencillamente, quien no est\u00e9 de acuerdo tiene que estar dispuesto a admitir que la actividad cient\u00edfica o anal\u00edtica no le interesa. Tesis como las anteriores no son tesis sustantivas sino de procedimiento. Por eso las descalificaciones globales carecen de sentido. La \u00fanica r\u00e9plica licita, una vez uno se reconoce racional, requiere entrar en discusiones concretas, acerca de la acci\u00f3n colectiva, del salario universal, del socialismo de mercado, de procedimientos explicativos, de la igualdad, la realizaci\u00f3n o la alienaci\u00f3n. Pero, en esos asuntos, no hay nada que podamos llamar punto de vista del marxismo anal\u00edtico, sino un conjunto de autores que con tesis diferentes, siguen discutiendo y est\u00e1n dispuestos a modificar sus ideas. Han comprendido bien lo que te dec\u00eda antes, que la declaraci\u00f3n de principios s\u00f3lo tiene sentido la primera vez, que despu\u00e9s, si uno es radical y quiere pensar el mundo o, simplemente, un honesto cient\u00edfico, lo que tiene que hacer es llenar p\u00e1ginas con argumentos. Por supuesto, tambi\u00e9n tiene que hacer otras cosas, pero \u00e9stas, por definici\u00f3n, no se dejan ver en los papeles.<\/p>\n<p>Otra cosa es que el marxismo anal\u00edtico es un producto, para bien y para mal, que se desarrolla en un mundo universitario muy a la americana. Aunque, admitido que estamos hablando de ideas, y eso tiene que ver con maneras de investigar y discutir, creo que es sobre todo para bien. En todo caso, lo cierto es que eso se asemeja bien poco al nicho ecol\u00f3gico que a Sacrist\u00e1n le toc\u00f3 en suerte o desgracia.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, el marxismo anal\u00edtico que Sacrist\u00e1n llega a ver est\u00e1 m\u00e1s interesado por problemas de teor\u00eda social y epistemolog\u00eda que por los asuntos normativos, que son los que ahora ocupan a esas gentes. En ese sentido se explica y entiende la actitud de Sacrist\u00e1n: el acuerdo era completo, al fin y al cabo eran sus tesis; el inter\u00e9s no mayor o menor que el que pod\u00eda tener por cualquier empe\u00f1o te\u00f3rico-social medianamente digno, por cualquier cient\u00edfico social de oficio.<\/p>\n<p>En a\u00f1os recientes, los \u00abmarxistas anal\u00edticos\u00bb han utilizado con pericia y pertinencia herramientas de la filosof\u00eda pol\u00edtica y las modernas teor\u00edas de la decisi\u00f3n, la elecci\u00f3n colectiva, la econom\u00eda del bienestar o la acci\u00f3n colectiva para explorar propuestas distributivas, formas de organizaci\u00f3n, precisi\u00f3n de idearios, critica del capitalismo y de la democracia o fundamentaci\u00f3n del socialismo, esto es, investigaciones cient\u00edfico-normativas que no pueden dejar indiferentes a las gentes de izquierda. En esas exploraciones, aunque hay resultados interesantes, m\u00e1s cr\u00edticos que positivos, no hay doctrina com\u00fan. Lo que comparten es punto de vista, justo lo que caracteriza a la aportaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n, aportaci\u00f3n que, como te dec\u00eda, dada su naturaleza, no admite un desarrollo propio, diferente de trabajar seg\u00fan las reglas del buen razonar, lo que hacen muy bien aqu\u00e9llos, por cierto.<\/p>\n<p><b>Se ha hecho referencia a la revisi\u00f3n que introdujo Sacrist\u00e1n en su lectura de Marx tras la irrupci\u00f3n de lo que suele llamarse \u00abproblem\u00e1tica ecol\u00f3gica\u00bb. \u00bfCu\u00e1les fueron los aspectos m\u00e1s importantes del ideario comunista y de la tradici\u00f3n pol\u00edtica marxista que \u00e9l cre\u00eda que deb\u00edan ser revisados radicalmente?<\/b><\/p>\n<p>\u00c9se es uno de los \u00e1mbitos en donde se muestra la autenticidad intelectual de Sacrist\u00e1n. Deber\u00edamos recordar que cuando aparece el problema ecol\u00f3gico la respuesta de la izquierda fue el caracter\u00edstico reflejo de quienes no miran las cosa de frente: una nueva patra\u00f1a de la burgues\u00eda para mantener su dominio y desviar la atenci\u00f3n. Al pronto hubo una reacci\u00f3n que se parece mucho a aquello de \u00abeso que me va usted a decir&#8230; es mentira\u00bb, frase que, aunque se ha presentado como esencia de lo espa\u00f1ol, describe cierta cazurrer\u00eda de izquierdas muy generalizada, casi tanto como el papanatismo fascinado por cualquier novedad, todo sea dicho. Sacrist\u00e1n atiende tempranamente el problema ecol\u00f3gico y sus implicaciones, recuerda que es el problema pol\u00edtico fundamental, y reconoce que exige cambiar radicalmente un mont\u00f3n de ideas que eran nucleares para la tradici\u00f3n marxista: la confianza en un futuro abundante y mejor; la presunci\u00f3n de que ideas como las de libertad e igualdad iban a convivir sin problemas en una sociedad comunista austera; el eje te\u00f3rico del anticapitalismo obrero, a saber, el reclamo de bienes.<\/p>\n<p>Un tipo que dice esto cuando lo dice, sabe encarar el mundo y las tareas sin doctrinarismos y sin ortopedias intelectuales.<\/p>\n<p><b>La falacia naturalista asalta un d\u00eda s\u00ed, y otro tambi\u00e9n a todo pensar y hacer que intente transformar el mundo en su vertiente sociopol\u00edtica. T\u00fa has se\u00f1alado que la manera sacristaniana de superar ese dif\u00edcil hiato consist\u00eda en la decisi\u00f3n, en la resoluci\u00f3n de cambiar el mundo. \u00bfPodr\u00edas explicarnos c\u00f3mo esa decisi\u00f3n puede sortear la separaci\u00f3n de los planos descriptivos o explicativos y el normativo?<\/b><\/p>\n<p>No recuerdo ahora mismo el contexto de esa afirmaci\u00f3n. Seguramente me estaba refiriendo a un aspecto que, para entendernos y exagerando el trazo, cabr\u00eda calificar como existencial y que afectaba a su modo de estar pol\u00edtica y moralmente en el mundo. Me explico.<\/p>\n<p>Una vez se reconoce la falacia naturalista, que una cosa es explicar el mundo y otra cambiarlo, si uno es de izquierdas de lo que se trata es de valorarlo y actuar. Esa separaci\u00f3n entre conocimiento y valoraci\u00f3n, entre pensamiento y acci\u00f3n, con f\u00e1cil urgencia puede traducirse en una contraposici\u00f3n entre reflexi\u00f3n e ideario, contraposici\u00f3n que parece excluir la posibilidad de la exploraci\u00f3n normativa tanto de los proyectos como de los procesos de intervenci\u00f3n. (Dicho sea de paso: esta circunstancia en ocasiones ha tenido consecuencias graves para las gentes de izquierda que, cuando las cosas no iban como quer\u00edan, achacaban los fallos de la realidad a debilidades de la voluntad, desatend\u00edan las dificultades derivadas de los problemas mismos de la acci\u00f3n colectiva e, incluso, se empecinaban en exigencias \u00e9ticas supererogatorias, poco realistas desde el punto de vista psicol\u00f3gico, condenadas en fracasar a la hora de traducirse en acciones pol\u00edticas, de todos.)<\/p>\n<p>No debe olvidarse, por otra parte, que cuando Sacrist\u00e1n se pertrecha intelectualmente, se enfrenta, por una parte, a una filosof\u00eda anal\u00edtica (intuicionismo, emotivismo) que \u00fanicamente se preocupaba por el funcionamiento del lenguaje moral, no por las ideas morales, por ideas como las de justicia, igualdad o libertad y, por otra, a un marxismo cientificista que cuando escucha la palabra \u00abmoral\u00bb se echa la mano a la canana. As\u00ed las cosas, el \u00fanico patio que moralmente se pod\u00eda cultivar era el patio privado de la decisi\u00f3n de estar y de actuar en el mundo. Pero eso, cuando se toma en serio, y hay que tomarlo en serio, es tambi\u00e9n mensaje de una sola vez. No da para muchos libros. En ese marco, lo pertinente es la decisi\u00f3n, la resoluci\u00f3n de actuar.<\/p>\n<p>Estas circunstancias pueden ayudar a entender ese existencialismo que creo detectar en Sacrist\u00e1n y que, en ocasiones, le pod\u00eda llevar a resolver en decisi\u00f3n \u00e1mbitos que todav\u00eda pod\u00edan explorarse desde la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Creo, de todos modos, que hay algo m\u00e1s. Pero antes de seguir me gustar\u00eda, a estas alturas de lo que venimos charlando, y a la vista de su tono, hacer una consideraci\u00f3n de principio que, si me permites dec\u00edrtelo a lo bestia, descalifica la ontolog\u00eda de nuestra conversaci\u00f3n, muestra su insania, y que tiene que ver con la coherencia moral y tambi\u00e9n con la consistencia te\u00f3rica en un sentido m\u00e1s general.<\/p>\n<p><b>Adelante con esa consideraci\u00f3n de principio.<\/b><\/p>\n<p>Me refiero a los supuestos de fondo que hay por detr\u00e1s de preguntas como \u00ab\u00bfc\u00f3mo ve\u00eda Sacrist\u00e1n esto y lo otro?\u00bb o \u00ab\u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n tienen sus ideas sobre x con sus ideas sobre y?\u00bb. Como se trata de un vicio muy com\u00fan a la comunidad de los fil\u00f3sofos creo que vale la pena que nos detengamos un instante.<\/p>\n<p>En el mejor de los casos se da ah\u00ed un viejo motivo hegeliano, la aspiraci\u00f3n a un sistema, a una ciencia sin fisuras, absoluta, a la que no escapa nada, ni el conocimiento emp\u00edrico ni 1a comprensi\u00f3n global del mundo. Se deja ver de varios modos, todos ellos equivocados.<\/p>\n<p>En primer lugar, en un sentido trivial, hay un mal vicio en cierta manera de hacer de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea que parece confundir a los autores con sus obras. Obviamente, lo que se predica de un pensamiento no se puede predicar de su gestor. Frente a un conjunto de axiomas uno puede preguntarse si tal o cual juicio tiene algo que ver, si se sigue o si es inconsistente, etc. Frente a una persona uno puede preguntarse si est\u00e1 gordo o si tiene caspa. En ocasiones se produce una presunci\u00f3n de consistencia que pide demasiado y en mal lugar. Por poner un ejemplo, si la teor\u00eda de la acci\u00f3n comunicativa tuviera un esqueleto reconocible, no tendr\u00eda sentido o importancia preguntarse acerca de qu\u00e9 piensa Habermas sobre tal o cual tesis o acontecimiento. Si hay un cuerpo identificable de proposiciones tenemos un modo de resolver el problema: ver si cuadra, si es inconsistente o si es ajeno. Para nada necesitamos al autor. Pero nosotros lo que hacemos es preguntarle a Habermas lo que piensa, invitarle a que d\u00e9 una conferencia.<\/p>\n<p>Lo cierto es que la pregunta sigue sin tener sentido. No s\u00f3lo por lo anterior, porque no hay una teor\u00eda reconocible, sino porque, si es una teor\u00eda y no una charada, tendr\u00e1 un alcance limitado, una serie de modelos para decirlo todo y con justeza. Adem\u00e1s, esa pregunta pide demasiada consistencia a las gentes, cuando la consistencia que interesa, la \u00fanica que tiene sentido en este \u00e1mbito, es la de las proposiciones. No hay que pensar que cuando uno se declara del Bar\u00e7a o est\u00e1 contra la Guerra del Golfo eso sea tambi\u00e9n parte de una l\u00ednea correcta que arranca en una tesis gnoseol\u00f3gica y acaba en una afici\u00f3n deportiva. No creo que pueda haber algo as\u00ed como tesis habermasiana correcta acerca de c\u00f3mo coger el tenedor o de leer una novela. Al final depende de la decencia de cada autor que se atreva a terciar sobre cualquier cosa. Perd\u00f3n por el ejemplo, Habermas es un fil\u00f3sofo respetable.<\/p>\n<p>Pero pi\u00e9nsalo en el caso de buena parte de la filosof\u00eda francesa contempor\u00e1nea, tan viajera y tan poco viajada. Aqu\u00ed la patolog\u00eda y la impudicia son superlativas y hasta se podr\u00edan formular como una ley que relacionase la imprecisi\u00f3n de lo que se dice con la necesidad de tener que resolverlo preguntando al autor, el cual, por su parte, cultivara una imprecisi\u00f3n que le garantiza, entre otras cosas, poder decir lo que quiera, A y no-A y, as\u00ed, repetir el ciclo.<\/p>\n<p>A mantener esta simpleza de la homogeneidad han contribuido, am\u00e9n del decoro, o su falta, gentes dispuestas a charlar sobre abanicos o sobre mec\u00e1nica cu\u00e1ntica mientras pagaran, un vicio profesional, de fil\u00f3sofos, que lleva, para decirlo con aquella c\u00e9lebre malicia que algunos aplicaron a Ortega, a fingir sistemas donde solo hay \u2013y s\u00f3lo puede haber\u2013 ocurrencias, a simular una coherencia imposible, precisamente porque no se preocupaban de la \u00fanica coherencia que cuenta, el tomarse en serio que empieza por saber administrar la ignorancia, sigue por hacer de la propia vida un negocio filos\u00f3fico (lo que no quita, al rev\u00e9s, exige, re\u00edrse un poco de s\u00ed mismo cuando se acartona el gesto: la autoiron\u00eda requiere el extra\u00f1amiento y es, as\u00ed, un paso para la propia valoraci\u00f3n). Pero tambi\u00e9n sobre esto hay que decir algo, sobre la coherencia moral En ciertas tradiciones hemos cultivado una especie de mito de la consistencia, ese \u00abser de una sola pieza\u00bb, que me parece estrecho y peligroso. Entend\u00e1monos, para un individuo que se piensa en serio, es cosa importante estar a la altura de la vida que juzga razonable, cribarse desde lo que quiere hacer de s\u00ed mismo. Pero, eso no quita reconocer que \u2013salvo\u2013 los simples de solemnidad, \u00abla tonter\u00eda sin poros\u00bb de la que hablaba Ortega, la gente medianamente normal sea decentemente proteica, tenga m\u00e1s de una cuerda. Incluso los santos medianamente decentes han sido poli\u00e9dricos. Hay, al menos, dos maneras de excelencia moral. Una es una especie de moral algor\u00edtmica con un principio fundante que se aplica por doquier.<\/p>\n<p>Es el caso de ciertos santos marxistas y bastantes utilitaristas. Se trata de una personalidad pavimentada, psicol\u00f3gicamente plana y emp\u00edricamente irreal y, si se da, propia de gentes psic\u00f3ticas, en el mejor de los casos c\u00e1ndidas y conmovedoras, casi siempre, aburridas y f\u00fanebres, y en el peor caso, crueles. (Por cierto que en pasos, apenas subrayados, pero repetidos, uno puede ver c\u00f3mo andando los a\u00f1os se hace muy notorio en el inter\u00e9s de Manolo por gentes como Luk\u00e1cs y Gramsci su aprecio por individuos capaces de hacer buena la divisa aristot\u00e9lica de ser como arqueros que planifican su propia vida y que, a la vez, se resisten \u2013para decirlo con una cita de Gramsci que Sacrist\u00e1n recuerda en uno de sus \u00faltimos escritos\u2013 a \u00abla mezquindad, la aridez, lo s\u00f3rdido de una vida que sea exclusivamente voluntad\u00bb. Manolo siempre que se ocupaba de Luk\u00e1cs, aun en las menores notas mostraba su fascinaci\u00f3n por lo que llamaba \u00absu alegre fuerza nestoriana\u00bb, su capacidad para la alegr\u00eda, aun en medio del terror, la sospecha y el desastre.) La otra se acerca m\u00e1s a la idea cl\u00e1sica, seg\u00fan la cual la persona virtuosa posee un amplio conjunto de virtudes, idea que no est\u00e1 exenta de ambig\u00fcedades y dificultades, entre otras razones porque las virtudes son diversas y aun cambiantes.<\/p>\n<p>Disculpa este <i>excursus,<\/i> pero es un modo de manifestar cierta incomodidad por el tono con el que desarrollamos la conversaci\u00f3n, aunque entiendo que se trata ahora de hablar de lo que pensaba Sacrist\u00e1n, no de los problemas que le interesaban a Sacrist\u00e1n. Porque si fuera lo segundo, hay que cambiar el chip y preguntarse qu\u00e9 sabemos hoy sobre estos asuntos. Pero, en fin, voy a tratar de retomar el hilo.<\/p>\n<p><b>Nada qu\u00e9 disculpar, todo lo contrario. Retomemos el hilo.<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n empieza por decir, y eso hab\u00eda que decirlo en aquel momento, que una cosa son los hechos y otra los valores. Eso se dice una vez, pero a partir de ah\u00ed hay que seguir, hay varias tareas. Se puede seguir, en mi opini\u00f3n, de diversas maneras todas ellas honestas y no excluyentes, antes al contrario. Se puede convertir uno en un hombre de acci\u00f3n, elegir bando, hacer pol\u00edtica. Pero eso necesita su norte, su ideario. Tambi\u00e9n se puede intentar ser una persona decente, calibrarse moralmente, fabricarse el car\u00e1cter, reconocer que uno se elige cada d\u00eda. Esa veta entre existencial y aristot\u00e9lica es algo m\u00e1s que la anterior, que era perfectamente compatible con la excelencia moral plana de la que antes te hablaba; es algo m\u00e1s pero, claro es, si uno es de izquierdas incluye la voluntad de actuaci\u00f3n, al cabo, el autorrespeto y la autoexigencia requieren medirse desde razones p\u00fablicas, Y eso exige respetar a los otros y atender sus razones y, por implicaci\u00f3n, estar dispuesto a combinar las situaciones de alienaci\u00f3n. En todo caso se ejerce m\u00e1s que se nombra. Lo que no quita para que est\u00e9 abierta a reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, creo que es uno de los retos fundamentales de la izquierda y sobre el que hoy empieza a haber mucha literatura. El problema se podr\u00eda formular as\u00ed: si se quiere hacer de las tareas p\u00fablicas algo m\u00e1s que simple pacto o negociaci\u00f3n, si se pretende ser algo m\u00e1s que liberales a la americana, que democracia y estado del bienestar, que est\u00e1n muy bien, que ojal\u00e1 lo fu\u00e9ramos, hay que ver de qu\u00e9 modo se cimenta una moral de cada uno, plausible psicol\u00f3gicamente, que se prolongue en la moral de todos.<\/p>\n<p>El tercer \u00e1mbito es la exploraci\u00f3n normativa, la fundamentaci\u00f3n y precisi\u00f3n de idearios. Sobre esto se puede decir mucho. Creo que contraponer unos quehaceres a otros es confundir las cosas, es volver a inferir del sensato juicio de que una cosa son los hechos y otra los valores la incorrecta conclusi\u00f3n de que todo lo que no es ciencia emp\u00edrica es simple decisi\u00f3n, voluntad. Eso ha sido siempre incorrecto, hace unos a\u00f1os era desinformado y quiz\u00e1 empiece a ser inmoral, al menos en muchas de las versiones histri\u00f3nicas que se cultivan en el primer mundo para exportaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puestas as\u00ed las cosas, me f\u00edo mucho m\u00e1s de utilitaristas contempor\u00e1neos como Peter Singer, convencidos de verdad de su reflexi\u00f3n \u2013la maximizaci\u00f3n de la utilidad agregada\u2013, que son vegetarianos y entregan buena parte de su sueldo a gentes que lo aprovechan mejor.<\/p>\n<p>Bueno, te dir\u00eda que en Sacrist\u00e1n hab\u00eda de todo eso, hab\u00eda intervenci\u00f3n en el mundo, pol\u00edtica, hab\u00eda elecci\u00f3n de s\u00ed mismo y hab\u00eda criba de ideario, pero que, por lo que te contaba, por las circunstancias intelectuales y del lugar, primaba el primer aspecto.<\/p>\n<p><b>\u00bfY eso que se\u00f1alas c\u00f3mo deja ver, si se deja ver, en sus intervenciones pol\u00edticas?<\/b><\/p>\n<p>De muchas maneras, pero sobre todo en su propia radicalidad, en diversos sentidos. Eso se deja ver en intervenciones como su cr\u00edtica al eurocomunismo y, me atrever\u00eda a decir, en su propia aceptaci\u00f3n de tener que \u00abdormir entre los asesinos\u00bb para decirlo con el verso de Brecht que \u00e9l cita en una ocasi\u00f3n a prop\u00f3sito de Luk\u00e1cs o, dig\u00e1moslo m\u00e1s suavemente, con memos poco laboriosos y dogm\u00e1ticos oportunistas, inamovibles como caimanes.<\/p>\n<p>Me explico. Hay en esas intervenciones una falta de matiz, en su propia radicalidad, que necesita explicaci\u00f3n en un hombre que en tareas reflexivas hac\u00eda lema del lema \u00abla inteligencia est\u00e1 en el matiz\u00bb; que, en el pensar, se reconoc\u00eda cultivador de bizantinismos y distingos, de la caja de herramientas l\u00f3gicas. Creo que eso no es ajeno a ese existencialismo del que te hablaba, presente en su \u00e9tica personal, seguramente el \u00fanico lugar donde el existencialismo m\u00e1s cabal, donde no es sistema ni se deja escribir en libros, donde tiene que ver con c\u00f3mo vive uno con sus ideas, en la decisi\u00f3n de vivir honestamente.<\/p>\n<p>Esa actitud puede llevarle a uno de un modo bastante natural y provechoso, a no atener al quinto decimal cuando nos estamos jugando los enteros, a pensar que hay que tomar partido, a \u00abestar con los oprimidos sin olvidar que est\u00e1n amasados con el mismo barro que los opresores\u00bb, para decirlo con las palabras de un fil\u00f3sofo que no aprecio, pero muy eficaz y brioso en sus sentencias. Esa actitud, cuando no olvida el sentido de su elecci\u00f3n constitutiva tiene sanas consecuencias. Pienso, por ejemplo, en toda aquella letan\u00eda de las estrategias del eurocomunismo, que llevaba a escribir como elecci\u00f3n voluntaria lo que no era m\u00e1s que pura y simple derrota, aquel intento de dibujar las estaciones de tren de la historia. Cualquiera que no fuera completamente oligofr\u00e9nico o que no se viera en la necesidad de comulgar con las ruedas de molino del optimismo, ruedas, quiz\u00e1, necesarias para mantener el fervor militante en tiempos inclementes, pod\u00eda darse cuenta de que, en el fondo, lo que se estaba haciendo era debilitar ideario y, al fin, negociar la propia identidad, lo que, con independencia de otras cosas, seguro que iba a producir lo que produjo: la derrota moral en quien no sabe qu\u00e9 defiende (Cierto es que esto ha afectado a toda la izquierda. Precisamente en estos d\u00edas, discut\u00edamos con Toni Dom\u00e8nech un texto expl\u00edcitamente pol\u00edtico de uno de los marxistas anal\u00edticos [G. A. Cohen], titulado \u00abBack to Socialist Basics\u00bb, en donde se defiende con buenas razones la necesidad de restaurar el contacto con los principios comunistas, la pertinencia, por ejemplo, de defender la intervenci\u00f3n del Estado o los impuestos en nombre de la igualdad, sin entrar en la trampa de valores como la competencia o cierta idea de eficiencia, que se han extendido como consecuencia de ese propio debilitamiento de la defensa de los principios.)<\/p>\n<p>De todos modos, creo que esa eficaz funci\u00f3n del tono existencial que le llevaba a reconocer pronto d\u00f3nde estaba la contradicci\u00f3n principal, para decirlo a la Mao, pudo llevarle tambi\u00e9n a desatender una interesante, y muy necesaria tarea, de fundamentaci\u00f3n de idearios, para la que hoy disponemos de buenas herramientas anal\u00edticas. Bueno; me corrijo: su revisi\u00f3n del ideario comunista a la luz del problema ecol\u00f3gico apunta ya en ese sentido, al reconocer, por ejemplo, que ten\u00edan que modificarse los supuestos marxistas cl\u00e1sicos antropol\u00f3gicos y de abundancia. Pero es cierto que aquel temperamento que le ayud\u00f3, adem\u00e1s de su inteligencia, a percibir las tonteras, le dificult\u00f3 el reconocimiento de que sobre las intervenciones m\u00e1s o menos mediatas se pueden decir bastantes cosas, en su relaci\u00f3n con los idearios, y tambi\u00e9n sobre \u00e9stos, sobre su plausibilidad te\u00f3rica, pr\u00e1ctica, su accesibilidad y su estabilidad reproductiva. Pero \u00e9sa es otra historia.<\/p>\n<p><b>Antoni Dom\u00e8nech, entre otros, ha se\u00f1alado que, probablemente, una de las aportaciones de mayor contenido filos\u00f3fico en la obra de Sacrist\u00e1n, se encuentra en sus reflexiones sobre la dial\u00e9ctica. Nunca \u00e9sta fue concebida por Sacrist\u00e1n como m\u00e9todo infalible, como alternativa a la burguesa y fijista l\u00f3gica formal o como ciencia de las grandes leyes del Ser y del pensar. Sigui\u00f3 inmerso en estas investigaciones hasta sus \u00faltimos d\u00edas. \u00bfQu\u00e9 destacar\u00edas de sus reflexiones en este punto? \u00bfQu\u00e9 hay de singular en ellas? \u00bfEs un proyecto que puede seguir teniendo hoy alg\u00fan inter\u00e9s? \u00bfQu\u00e9 antecedentes se\u00f1alar\u00edas en la visi\u00f3n sacristaniana del tema?<\/b><\/p>\n<p>Creo que esto se lo deber\u00edas preguntar a Toni que conoce mejor que yo estas cosas. Pero, en fin, tratar\u00e9 de contestarte. En todo caso d\u00e9jame, de nuevo, empezar con un juicio general que, creo, ayuda a entender la manera de pensar de Sacrist\u00e1n, su principal ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>Siempre se piensa desde alguna parte. Cuando nos enfrentamos a cualquier problema te\u00f3rico o pr\u00e1ctico lo hacemos instalados en alg\u00fan utillaje mental. En ese sentido, los a\u00f1os de formaci\u00f3n son importantes. Hay, por as\u00ed decir, un punto de inflexi\u00f3n en el que uno pasa de aprender a valorar. Hay cabezas muy juveniles que se pasan la vida sin encontrar plataforma desde donde mirar, leen y las aguas recientes inexorablemente borran las huellas anteriores. Es como si se tratara de neoc\u00f3rtex lisos, que se inauguran cada d\u00eda, un pensar <i>ad novo<\/i>, que lo cierto es que no tiene ni siquiera clara la idea de problema por resolver, idea que siempre requiere un marco de preguntas y categor\u00edas. La comunidad filos\u00f3fica francesa, con sus cambios de modas permanentes, con intereses por autores y no por problemas, participa de muchos de los modales de ese pensar desactivado. Por otra parte, hay quienes e instalan en un punto de vista y, venga lo que venga, todos lo filtran desde all\u00ed. Hegel ser\u00eda el ejemplo paradigm\u00e1tico. En <i>La<\/i><i> <\/i><i>fenomenolog\u00eda<\/i> muestra su sistema y, a partir de ah\u00ed, de 1806, simplemente se limita a desplegarlo. Hegel en clave especulativa, pero tambi\u00e9n cierta filosof\u00eda anal\u00edtica un poco rancia. Un d\u00eda se alcanza, y lo digo sin retranca, en general es buena cosa, se alcanza, dec\u00eda, la madurez, se tiene el sistema en la cabeza y despu\u00e9s se trata s\u00f3lo de aplicarlo y ya puede llover o tronar. Es un buen azar que el paso por el punto de inflexi\u00f3n lo pille a uno con buenos libros en las manos. La filosof\u00eda anal\u00edtica y la filosof\u00eda de la ciencia \u2013que proporcionan herramientas y problemas m\u00e1s que sistemas\u2013 son dos de esas suertes intelectuales. Le permite a uno seguir pensando y hacerlo con hondura de enfoque, radicalidad y precisi\u00f3n de palabra. Luego, naturalmente, se necesita, adem\u00e1s de herramientas, que uno tenga alma, capacidad de indignaci\u00f3n y de amor, sentido psicol\u00f3gico de la justicia. Sin duda resultar\u00eda cruel decir que un hombre con la peripecia vital de Manuel Sacrist\u00e1n en lo que ata\u00f1e al patio pol\u00edtico e intelectual, tuvo alg\u00fan buen azar biogr\u00e1fico, pero si no lo tuvo, se lo trajin\u00f3.<\/p>\n<p>Creo que en Sacrist\u00e1n hay algo de todo esto. Y es eso lo que le permite pensar con su propia cabeza y revisar bastante, afincarse en el mundo, dispuesto a rectificar teor\u00edas, pero no procedimientos. Por supuesto, lo dicho se refiere \u00fanicamente a condiciones necesarias. Adem\u00e1s, como te dec\u00eda, hay una cuesti\u00f3n de talento y talante, de conexiones neuronales y de no ser un pusil\u00e1nime.<\/p>\n<p>Lo anterior viene a cuento del planteo de Sacrist\u00e1n sobre la dial\u00e9ctica, aunque vale para el conjunto de su quehacer. Por una parte, Manolo podr\u00eda haber encontrado su chiringuito acad\u00e9mico, ten\u00eda los instrumentos formales y la cultura hist\u00f3rica para haberse dedicado a cultivar con herramientas l\u00f3gicas o matem\u00e1ticas (l\u00f3gicas paraconsistentes, conjuntos borrosos, teor\u00eda de cat\u00e1strofes, an\u00e1lisis no-est\u00e1ndar, etc.) las intuiciones dial\u00e9cticas. Y tambi\u00e9n para lo contrario, para machacar <i>\u00e0<\/i><i> <\/i><i>la<\/i> Popper, <i>\u00e0<\/i><i> <\/i><i>la<\/i> Bunge, la especulaci\u00f3n vaporosa y ser un marxista muy <i>british<\/i>, de aquellos del cincuenta, un poco esquizofr\u00e9nicos intelectualmente, entre su trabaJo reflexivo y su marxismo. Pero no. Hay valoraci\u00f3n, por supuesto, de la importancia de la herencia neopositivista. Pero no genuflexi\u00f3n ni insipidez. Hay, tambi\u00e9n, reconocimiento de que se le escapa algo, de que la idea de m\u00e9todo convencional, como algoritmo, operacional, tiene sus l\u00edmites destacados impecablemente por Popper, y de que hay lugar para un pensamiento, para un pensar, mejor, totalizador, que es sobre todo una aspiraci\u00f3n, un <i>desideratum<\/i>, \u00abguiado por objetivos dial\u00e9cticos\u00bb para repetir su f\u00f3rmula.<\/p>\n<p>Esa calidad es la raz\u00f3n de que, aunque pueda ser descrita, no pueda ser pautada, traducida en un inventario de reglas para aplicar, lo propio de la idea tradicional de m\u00e9todo. Por supuesto, tambi\u00e9n reconoce eso que t\u00fa dices, su falibilidad. Pero tambi\u00e9n insiste en su calidad po\u00e9tica en sentido cl\u00e1sico, productivo, en su vigor heur\u00edstico cuando se asocia a determinadas met\u00e1foras: totalidad, dinamismo, emergentismo, interacci\u00f3n, contradicci\u00f3n. En ocasiones con cierta fortuna en ciencias espec\u00edficas, en otras con menos. De hecho en biolog\u00eda a uno se le ocurren nombres importantes como Haldane o Lewontin. (En eso la historia es parecida al modelo de \u00ab\u00e1tomos y fuerza\u00bb del mecanicismo cl\u00e1sico, tan fecundo en tantas disciplinas, incluidas las sociales, como intent\u00e9 mostrar en <i>De <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>naturaleza<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>sociedad.<\/i>) Y es capaz de recibir la nueva informaci\u00f3n, las nuevas investigaciones, y mirarlas sin anteojeras, con disposici\u00f3n a aprender y a corregir juicio. En ese sentido, me recuerda a Nicholas Rescher, un fil\u00f3sofo ya mayor [NE: Falleci\u00f3 en enero de 2024] al que quiero mucho, autor, por cierto, de un precioso libro sobre la dial\u00e9ctica que hubiera interesado mucho a Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Desde luego, Sacrist\u00e1n trabaj\u00f3 hasta el final en lo que pod\u00eda haber acabado en un importante libro. En ese proyecto y en lo que podr\u00eda haber sido un texto sobre la muerte, asunto sobre el que tambi\u00e9n hubiese podido decir cosas interesantes.<\/p>\n<p><b>Pero esa pr\u00e1ctica a la que has hecho referencia, confirmadora o refutadora del saber dial\u00e9ctico, \u00bfqu\u00e9 tipo de pr\u00e1ctica es? \u00bfQu\u00e9 la distingue de la necesaria contrastaci\u00f3n a la que toda teor\u00eda cient\u00edfica emp\u00edrica, natural o social, debe someterse?<\/b><\/p>\n<p>Hay aqu\u00ed varias cosas. Por lo pronto la idea de que la acci\u00f3n transformadora requiere de un conocimiento integrador es de bastante sentido com\u00fan, de ese sentido com\u00fan perdido por quienes no trabajan c<sup>on las<\/sup> <sup>manos, por quienes no trapichean con la <\/sup>realidad,y que se ancla en una pasi\u00f3n teoricista muy griega, con eso de que s\u00f3lo existe conocimiento de lo general, pasi\u00f3n que dicho sea de paso ha alimentado los anticientificismos <i>\u00e0<\/i><i> <\/i><i>la<\/i> Heidegger; esa tesis de que la metaf\u00edsica occidental y su ciencia han olvidado, han ninguneado el ser, como dir\u00edan en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Cuando contrastamos una hip\u00f3tesis te\u00f3rica no comparamos con la realidad, sino con informes \u00absobre\u00bb la realidad, con una propiedad, la posici\u00f3n o la velocidad de una part\u00edcula, por ejemplo. Eso es as\u00ed: no hay modo de mirar por detr\u00e1s del lenguaje, ver la realidad e informar (\u00bfc\u00f3mo?) sobre ella. En cambio, cuando realizamos una acci\u00f3n, s\u00ed tratamos con la realidad y \u00e9sta, por as\u00ed decir, es inescindible, \u00abs\u00edntesis de una multiplicidad de determinaciones\u00bb para decirlo con la compacta f\u00f3rmula de Marx. Cuando cruzo la calle, mi acci\u00f3n presume informaci\u00f3n acerca de la psiquis de los conductores, del comportamiento mec\u00e1nico de los coches, de mi rapidez, etc. \u00c9se es un proceso que realizamos sin reparar en nuestro negocio con la realidad. De hecho tiene un fundamento neurobiol\u00f3gico. Algunos individuos con el s\u00edndrome de Korsakov o con lesiones en el l\u00f3bulo frontal carecen de capacidad integradora, piensan s\u00f3lo por abstracciones y, consiguientemente, no se pueden valer.<\/p>\n<p>Cuando tratamos de actuar, y m\u00e1s cuando es una acci\u00f3n colectiva, necesitamos fundamentar la acci\u00f3n, y para eso necesitamos ese conocimiento integrador, que reproduzca en el plano del conocimiento la cosa misma, para decirlo a la antigua, y necesitamos tambi\u00e9n cierta disposici\u00f3n activa, creadora, po\u00e9tica en sentido cl\u00e1sico, y, aun, afectiva, \u00abalgo de amor a los hombres\u00bb, como dec\u00eda Marx y repet\u00eda Sacrist\u00e1n al referirse a estas cosas. Esta \u00faltima parte, incluida la dimensi\u00f3n afectiva, no se deja escribir en los libros, aunque, en otros \u00e1mbitos, hoy empezamos a saber muchas cosas en su relaci\u00f3n con el conocimiento.<\/p>\n<p>La primera, ese conocimiento integrador tiene mucho que ver con el quehacer que ha hecho de Marx<b> <\/b>un cl\u00e1sico de la historiograf\u00eda. El asunto aqu\u00ed es responder a la pregunta de c\u00f3mo articulamos las distintas informaciones y conocimientos parciales de las diferentes disciplinas en un producto unitario, c\u00f3mo se realiza la composici\u00f3n de abstracciones. En ese sentido, el Marx que Sacrist\u00e1n nos recuerda \u2013y que, como dije, en cierto modo se inventa o, cuando menos, (re)crea\u2013 se distinguir\u00eda ventajosamente del historiador tradicional que aspira al conocimiento de lo particular, pero que no quiere verse mediado por abstracciones, que desprecia la teor\u00eda, que busca un conocimiento directo, intuitivo, enti\u00e9ndase por ello lo que se quiera entender. Otra cosa es que la pregunta anterior, el c\u00f3mo compone abstracciones, no admite, en raz\u00f3n de lo que afirma, una respuesta normada, como un conjunto de reglas, sino que se resuelve en cada conocimiento de cada suceso y, sin dejar de ser, una aspiraci\u00f3n. La informaci\u00f3n psicol\u00f3gica, econ\u00f3mica, etc., impl\u00edcita en la explicaci\u00f3n del mot\u00edn de Esquilache es inagotable. Eso s\u00ed, el proceder es m\u00e1s f\u00e1cil de aplicar en negativo, rechazando explicaciones que no resulten compatibles, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, con teor\u00edas conocidas.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, cabe preguntarse por qu\u00e9 una persona que sab\u00eda tan bien lo que era pensar preciso nos ofrece la impresi\u00f3n de estar merodeando, en textos sobre otros, en torno a un principio, sin llegar nunca a dedicarle una formulaci\u00f3n clara y distinta. Creo que en todo esto, en nuestras preguntas sobre el \u00abbuen m\u00e9todo\u00bb, hay todav\u00eda el viejo vicio beato de encontrar doctrina donde hay, y eso es lo importante, perspectiva. O, peor a\u00fan, la ilusi\u00f3n, la falacia de la falsa precisi\u00f3n, algo muy poco dial\u00e9ctico, que confunde la indeterminaci\u00f3n de ideas con la, correcta, idea clara de que algo es esencialmente poco determinado. Es distinto no saber qu\u00e9 es una persona hermosa que tener claro que la hermosura no es una propiedad que se tiene o no, sino que admite grados, a diferencia de estar embarazada o nacer en Barcelona. Por cierto que por aqu\u00ed detr\u00e1s hay una s\u00f3lida teor\u00eda matem\u00e1tica, la teor\u00eda de conjuntos borrosos, que ha recuperado interesantes intuiciones dial\u00e9cticas, que permite tratar con precisi\u00f3n realidades imprecisas, realidades que exigen manejar m\u00e1s de un valor de verdad: A no es B (inteligente, gordo, alto, etc.) o no; no cabe por tanto predicar que A pertenece o no al conjunto definido por la propiedad B (de los inteligentes, por ejemplo), sino que la pertenencia se define en intervalo entre 0 y l (y consiguientemente el juicio \u00abA es B\u00bb no es, sin m\u00e1s, verdadero o falso).<\/p>\n<p><b>En cuanto a la s\u00edntesis del saber anal\u00edtico proveniente de los diversos conocimientos dados por las ciencias positivas, \u00bfqu\u00e9 control existe en su integraci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de constituir una teor\u00eda consistente? \u00bfNo pueden dar pie a varias s\u00edntesis a partir de los mismos saberes? \u00bfCrees que este proyecto puede constituir alg\u00fan programa de investigaci\u00f3n viable fuera del campo de las ciencias hist\u00f3ricas?<\/b><\/p>\n<p>Poco m\u00e1s puedo a\u00f1adir a lo que antes te dec\u00eda. Si acaso reconocer junto a la fundamental inspiraci\u00f3n pr\u00e1ctica y la vecindad historiogr\u00e1fica de las que habl\u00e1bamos, el parentesco con una importante veta del pensamiento social en la que situar\u00eda a cl\u00e1sicos como Weber, Pareto o Aron. Son autores que, aun destacando la pertinencia en el \u00e1mbito de lo social del conocimiento abstracto, de leyes, reconocen que hay que ir un poco m\u00e1s all\u00e1 y proporcionar explicaciones integradoras, hist\u00f3ricas. La moderna filosof\u00eda de las ciencias sociales ha percibido esto de diversas formas. Ha subrayado, por ejemplo, que en \u00e9stas parecen ser m\u00e1s importantes las explicaciones que las teor\u00edas. Una f\u00f3rmula m\u00e1s o menos afortunada de esa idea ha quedado recogida en la met\u00e1fora del mecanismo. Autores como Elster o Stinchombe, quienes han procurado dotarla de anatom\u00eda reconocible, se refieren con ello a una explicaci\u00f3n que aumenta la precisi\u00f3n, la credibilidad, la plausibilidad de las explicaciones por la v\u00eda de dar cuenta de los componentes, de las secuencias causales comprometidas, con suficiente exhaustividad.<\/p>\n<p>En el libro que antes mencionabas, <i>La<\/i><i> q<\/i><i>uimera<\/i><i> <\/i><i>f\u00e9rtil<\/i>, he intentado recuperar el buen sentido que queda en la met\u00e1fora de las totalidades concretas, tesis propiamente met\u00f3dica, y otro buen sentido, el de las explicaciones materialistas de la historia, desde las condiciones materiales de vida, tesis propiamente te\u00f3rica, bajo la idea de teoremas de imposibilidad, de constricciones a las conductas que enmarcan las trayectorias sociales accesibles, al modo como sucede con las leyes m\u00e1s fundamentales de la f\u00edsica, las leyes de conservaci\u00f3n, que, sin explicar, sin actuar como leyes explicativas propiamente dichas, nos se\u00f1alan la necesidad de buscar explicaciones, nos excluyen algunas y nos perfilan otras. La explicaci\u00f3n hist\u00f3rica acabada exigir\u00eda dar cuenta tanto de los filtros, descritos por teoremas de imposibilidad, como de las elecciones de los individuos que, para decirlo con un anglicismo bastante feo pero eficaz, se instancian, se realizan, en los procesos sociales.<\/p>\n<p>Tienes raz\u00f3n en eso de que \u00abcaben diversas s\u00edntesis a partir de los mismos saberes\u00bb. Pero eso no es s\u00edntoma de imprecisi\u00f3n alguna. De hecho se puede formular con bastante exactitud con herramientas de la moderna filosof\u00eda de la ciencia. Lo intentar\u00e9 apretadamente. A la ciencia no le interesa, no puede, conocer lo real, sino determinados sistemas reales, un conjunto de entidades, funciones y relaciones entre esas entidades. Una misma realidad da pie a diversos sistemas reales: un conjunto de individuos puede ser ordenado de diversas maneras (pesos, clases sociales, etc.). Las teor\u00edas, que en principio son formales, simples definiciones, matem\u00e1ticas, resultan interesantes si pueden generar modelos, si son teor\u00edas de esos sistemas reales. Por eso mismo caben diversas, infinitas teor\u00edas de los distintos sistemas reales. De modo que la propia composici\u00f3n de sistemas, que nos acerca al conocimiento de lo real-hist\u00f3rico, es la composici\u00f3n de las teor\u00edas que dan cuenta de los sistemas. En la medida en que hay diversas teor\u00edas de cada sistema, habr\u00e1, al fin, distintas \u00abs\u00edntesis de los distintos saberes\u00bb, como t\u00fa lo dices. Eso no quita para que podamos escoger las teor\u00edas m\u00e1s interesantes, las que generan m\u00e1s modelos.<\/p>\n<p>De todos modos, creo que hay que ser prudente con las discusiones de m\u00e9todo que no se desarrollan en un escenario, en una explicaci\u00f3n concreta. Uno se emborracha de argumentos trascendentales, de principio y siempre, aun con la mejor disposici\u00f3n y convencido de estar en otros asuntos, acaba creyendo que existe algo as\u00ed como el buen m\u00e9todo cient\u00edfico algor\u00edtmico, entendido como la regla general que una vez aplicada produce, por s\u00ed sola, conocimientos. Y en esto soy cada vez m\u00e1s polite\u00edsta, creo que no hay normas de calibraci\u00f3n met\u00f3dica que sirvan para un roto y un descosido. Bueno, s\u00ed, el principio de falsaci\u00f3n, la consistencia y poco m\u00e1s. Por ejemplo, creo que hay teor\u00edas que hay que defenderlas sobre supuestos realistas, y otras desde supuestos pragm\u00e1ticos, predictivos o normativos. Desde luego, lo mejor ser\u00eda que las explicaciones fueran a la vez todo eso, realistas y predictivas. Depende de la tarea en la que uno se enfrasque. Te lo dir\u00e9 en primera persona: mientras en <i>La quimera<\/i><i> <\/i><i>f\u00e9rtil<\/i> he defendido para un prop\u00f3sito espec\u00edfico unos criterios realistas, y un tipo de teor\u00eda econ\u00f3mica eficaz explicativamente, en otro libro dedicado a la exploraci\u00f3n normativa, que por razones editoriales ha aparecido simult\u00e1neamente, hago uso de otra teor\u00eda econ\u00f3mica con menos vocaci\u00f3n realista. Pero, en fin, acaso yo sea inconsistente.<\/p>\n<p><b>No creo. Has se\u00f1alado la importancia de la formaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n dentro de la tradici\u00f3n epistemol\u00f3gica neopositivista. \u00bfQu\u00e9 repercusi\u00f3n crees que ha tenido esta formaci\u00f3n en su hacer filos\u00f3fico, en su lectura de Marx? \u00bfTienes alguna conjetura sobre su predilecci\u00f3n por la obra de Quine y Carnap? T\u00fa mismo has recordado que en los \u00faltimos a\u00f1os setenta, durante la radical moda antipositivista, Sacrist\u00e1n bromeaba en torno a la necesidad de editar un Manifiesto positivista.<\/b><\/p>\n<p>Creo que queda el sentido com\u00fan al que te alud\u00eda al principio. Ese mirar sin servilismos textuales y con hondura anal\u00edtica, con buena herramientas. Piensa que Quine se hace un cartel en la comunidad filos\u00f3fica a partir de la cr\u00edtica al programa de su maestro Carnap, a los dos dogmas del empirismo que permit\u00edan el trazo fuerte entre la ciencia y todo lo dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Tampoco creo que deba forzarse las interpretaciones y pensar, por ejemplo, que su inter\u00e9s por Quine tiene su traducci\u00f3n en su reflexi\u00f3n sobre Marx. Se podr\u00edan quiz\u00e1 apuntar algunas cosas, se me ocurre que la idea de que la ciencia, aun con estrategias conservacionistas con respecto a modificaciones, se apuesta entera en cada experimento, que lanzamos el conjunto de nuestras creencias en el negocio con la realidad, puede ayudar a pensar el principio de la pr\u00e1ctica, pero me parece m\u00e1s interesante revertir tu pregunta. Resultar\u00eda absurdo que a un f\u00edsico se le preguntara por qu\u00e9 Einstein. Creo que algo parecido pasa con Quine.<\/p>\n<p>M\u00edrate la filosof\u00eda norteamericana: los seniors (Davidson, Putnam, Rorty), la n\u00f3mina completa de la inteligencia artificial, sea para discutir (Fodor, Dennett), sea para perfilar (los Churchland, Stich); la filosof\u00eda de la ciencia, cada vez m\u00e1s naturalista, para bien o para mal. Todos son hijos de Quine. Sus problemas, los problemas que hoy nuclean disciplinas fecundas como las ciencias de la cognici\u00f3n, la epistemolog\u00eda naturalista, son problemas tra\u00eddos al mundo o, al menos, bautizados por Quine, aunque hoy las criaturas, ya crecidas, resultan irreconocibles, como pasa con el naturalismo.<\/p>\n<p>Lo que necesitar\u00eda explicaci\u00f3n ser\u00eda lo contrario, que alguien con los intereses profesionales de Sacrist\u00e1n ignorase a Quine. Pero no creo que eso tenga que ver con su idea del marxismo; eso es buscar teorema y consistencia donde no cabe. Por lo dem\u00e1s, es muy normal que apreciara a un fil\u00f3sofo tan innovador y tan radical, tan aut\u00e9ntico a la hora de pensar.<\/p>\n<p><i>Mutatis<\/i><i> <\/i><i>mutandis<\/i> lo mismo se podr\u00eda decir de Carnap en una generaci\u00f3n anterior. Son grandes, pensadores extremos, que no se andan con faenas de alivio, dispuestos a afirmar un fisicalismo sin concesiones o un conductismo duro, o a embarcarse en un programa, nada menos, de reconstrucci\u00f3n l\u00f3gica del mundo, de nuestro conocimiento, o en dotar de buen fundamento a la inducci\u00f3n y la probabilidad. Sin duda grandes, incluso a la hora de equivocarse.<\/p>\n<p>De todos modos, esa broma del \u00abmanifiesto positivista\u00bb a la que aludes hay que tomarla en el contexto de esa epistemolog\u00eda blanda, pactista, sin nervio cr\u00edtico que sigue a la obra de Kuhn y que result\u00f3 particularmente da\u00f1ina en ciencias sociales. Las ciencias que de verdad funcionan no hicieron caso de Kuhn, como no hab\u00edan hecho de Popper: all\u00ed estaban ya sedimentadas las reglas de funcionamiento. En cambio, en las ciencias sociales, siempre obsesionadas con las cuestiones de m\u00e9todo, el que vinieran los fil\u00f3sofos de la ciencia a decirles que su miseria de cada d\u00eda estaba sancionada \u2013autorizada\u2013 metodol\u00f3gicamente en nombre de la inconmensurabilidad interparadigm\u00e1tica, desemboc\u00f3 en una especie de complaciente revolcarse en el lodazal decididamente obsceno en donde cualquier discrepancia en lugar de discutirse se conjuraba como diferencia de paradigma. Y ya se sabe: las reglas, aunque se violen, son norte que uno sabe por donde aproar. Convertir en ideal regulativo la ausencia de reglas es derivar en la sinraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa flojera mental es la que, creo, estaba detr\u00e1s de la proclama de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p><b>\u00c9l mismo, en alguna ocasi\u00f3n (por ejemplo, en su, carta de finales de agosto de 1985 dirigida a F\u00e9lix Novales), se presentaba acad\u00e9micamente como un fil\u00f3sofo de la ciencia y de la l\u00f3gica. \u00bfC\u00f3mo cree que entend\u00eda Sacrist\u00e1n la pr\u00e1ctica de estas disciplinas?<\/b><\/p>\n<p>Creo que esa declaraci\u00f3n habr\u00eda que entenderla como una forma delicada de situarse frente a un hombre que estaba en un verdadero fregado, en la c\u00e1rcel, condenado por terrorismo. Era tambi\u00e9n un recordatorio de que, aunque intelectual, \u00e9l se ganaba la vida con decencia filos\u00f3fica. Ya sabes de su poco aprecio por el gremio y su mucho respeto por los trabajadores, por quienes pod\u00edan describir con pocas y claras palabras lo que hac\u00edan para vivir. Tambi\u00e9n cabr\u00eda interpretarla como una advertencia respecto al alcance de lo que dijera, como una invitaci\u00f3n a no buscar doctrina en sus opiniones, a no pretender m\u00e1s razones que las que conten\u00eda la carta.<\/p>\n<p>Con respecto a sus quehaceres como l\u00f3gico y fil\u00f3sofo de la ciencia no creo que los entendiera de un modo especial. Su texto de l\u00f3gica [NE: <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>] ya tiene bastantes a\u00f1os y seguramente hoy Sacrist\u00e1n lo har\u00eda de otro modo. Pero merece destacarse que un libro como aqu\u00e9l, que era un manual de l\u00f3gica, tarda m\u00e1s de cien p\u00e1ginas en emprender con la l\u00f3gica. Ah\u00ed hay una genuina preocupaci\u00f3n filos\u00f3fica y, si se me permite, un cierto respeto intelectual por el estudiante de filosof\u00eda que no sabe muy bien de qu\u00e9 va la l\u00f3gica, pero que, sin embargo, esta interesado por el conocimiento. En ese sentido me sigue pareciendo recomendable por la preocupaci\u00f3n filos\u00f3fica que destilan sus p\u00e1ginas. Aun as\u00ed tambi\u00e9n en ese terreno hay cosas por cambiar, habr\u00eda que seguir dedicando bastantes p\u00e1ginas a mostrar a los estudiantes que aquello tiene historia, que tiene problemas de fundamentos, a recordarles qu\u00e9 hacen cuando hacen lo que hacen.<\/p>\n<p>Con respecto a la filosof\u00eda de la ciencia, abundar\u00eda en lo dicho. \u00c9l se hab\u00eda formado con la mejor y primera, con la del C\u00edrculo de Viena. Ten\u00eda el suficiente buen juicio, que le faltaba a Lenin y a bastante marxismo, como para pensar que la revoluci\u00f3n no se dilucidaba en ninguna discusi\u00f3n acerca del axioma de elecci\u00f3n o del efecto Einstein-Podolsky-Rosen, para reconocer que hay demasiadas mediaciones entre el materialismo o cualquier tesis ontol\u00f3gica o epistemol\u00f3gica y la pr\u00e1ctica pol\u00edtica como para andarse con l\u00edneas correctas. (Bueno, quiz\u00e1 en alguna ocasi\u00f3n, estoy pensando en Lenin, se dilucidar\u00e1, pero no porque realmente fuera as\u00ed, porque hubiera una conexi\u00f3n l\u00f3gica o material, sino por la enferma atm\u00f3sfera mental en la que todos participaban que obligaba a tomar partido en cualquier asunto.)<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, la filosof\u00eda de la ciencia es una disciplina bastante t\u00e9cnica y la idea de pensamiento original propio o local, no cribado por la comunidad internacional, tiene tan poco sentido como hacer f\u00edsica en casa. Aqu\u00ed vale aquello de Baroja para el carlismo, y para el nacionalismo: se cura viajando.<\/p>\n<p><b>Tambi\u00e9n has hecho hincapi\u00e9 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n en la honradez intelectual de Sacrist\u00e1n. \u00bfPodr\u00edas precisarnos este punto? \u00bfQu\u00e9 singulariza, desde tu punto de vista, su hacer intelectual?<\/b><\/p>\n<p>En cierto modo es sobre esto sobre lo que hemos estado hablando. Sacrist\u00e1n amaba la verdad en sentido fuerte y ah\u00ed no negociaba. Recuerdo que, en conversaciones sobre filosof\u00eda de la ciencia, repet\u00eda con frecuencia que no estaba dispuesto a sustituir el par verdadero\/falso por versiones aligeradas del tipo v\u00e1lido\/no valido. Parec\u00eda pensar que algunos distingos de la epistemolog\u00eda reciente, que son hoy bastante can\u00f3nicas, no eran sino pejiguer\u00edas de intelectuales, de individuos inaut\u00e9nticos, maneras impropias de una disciplina que \u00e9l hab\u00eda aprendido de la mano de aquellas magn\u00edficas y honestas cabezas centroeuropeas.<\/p>\n<p>En ese sentido contrapon\u00eda el proceder de los cient\u00edficos, individuos que se tomaban en serio, a las maneras fr\u00edvolas de los intelectuales, y aqu\u00ed se le descolgaban los adjetivos: charlatanesy par\u00e1sitos. Seriedad que exig\u00eda, para empezar, decir algo, aunque fuera una barbaridad, pero algo, esto es, juicios informativos, que excluyan mundos posibles, no vaguedades o pasteleos contradictorios del tipo esto, aquello y lo de m\u00e1s all\u00e1, tambi\u00e9n. Seriedad que, digo, empieza as\u00ed, pero que sobre todo requiere que uno se crea con buenas razones lo que dice y, tambi\u00e9n, que se est\u00e9 a la altura de lo que dice. Cuando uno dice esto en filosof\u00eda y, a\u00fan m\u00e1s en tradiciones como la marxista, y en otras m\u00e1s, ese tomarse en serio va m\u00e1s all\u00e1, aunque incluye, la seriedad de los cient\u00edficos. Uno puede ser un f\u00edsico competente y, despu\u00e9s de clase, seguir la vida, sin valorarse, sin echarse las cuentas desde lo que se hace. En el caso del fil\u00f3sofo honesto las cosas son de otro modo. La filosof\u00eda coge, por as\u00ed decir, la vida de trav\u00e9s. Tiene sobre todo que ver con estar serena, racional y \u2013si quieres\u2013 con felicidad en el mundo. Por supuesto, \u00e9stos son problemas de todos, y ese tomarse en serio es empe\u00f1o propiamente humano. Sencillamente lo que digo es que en el caso de buena parte de la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica \u2013pienso, naturalmente, en la reflexi\u00f3n \u00e9tica\u2013 eso es asunto m\u00e1s radical, es el asunto. Aunque no, por supuesto, de todas las tradiciones. Un fil\u00f3sofo anal\u00edtico tradicional puede serlo por horas, vamos, debe serlo, en tanto descalificar\u00eda preguntas importantes como sinsentidos.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n marxista hay un ejemplo reciente de aquello que Sacrist\u00e1n detestaba, un ejemplo conmovedor y que nos dice mucho sobre la insalubre atm\u00f3sfera de los a\u00f1os de euforia marxista. Estoy pensando en Althusser, en esas memorias [NE: <i>L\u2019avenir dure longtemps<\/i> (El porvenir es largo)] en las que confiesa que buena parte de su quehacer era un camelo, que iba de farol. Desde luego, impresiona mucho ver esa autenticidad final que lleva a uno a reconocer que era un fraude, que no se cre\u00eda del todo lo que dec\u00eda y que su rotundidad era una pose desprovista de buenas razones. Y aqu\u00ed hay algo m\u00e1s: uno se pregunta c\u00f3mo se pod\u00eda uno formar correctamente creyendo las tesis de un tipo que no se las cre\u00eda \u00e9l mismo. Porque, claro es, junto a la inautenticidad c\u00ednica o farisea, la de Althusser, hab\u00eda otra ins\u00edpida, sin nervio, que era a\u00fan peor, por vicaria y perruna, porque ni siquiera se atrev\u00eda a pensar, se limitaba a creer sin entender y todo lo m\u00e1s se dedicaba a marear la perdiz en argumentaciones inasibles. \u00c9sta era gente con cabezas normales que, sin embargo, se enfrentaba a los textos de modo reverencial y cuando encontraban dificultades, lo que resultaba inevitable en textos que ni al propio autor convenc\u00edan, su inseguridad les hac\u00eda incapaces de decir \u00abesto no funciona\u00bb, se quedaban en un \u00abesto no lo entiendo\u00bb, en una psicologizaci\u00f3n de las dificultades, que les imped\u00eda reconocerlas, precisamente porque su conclusi\u00f3n era \u00abyo no doy m\u00e1s\u00bb, psicol\u00f3gica, referida a s\u00ed mismos, en lugar de \u00abeste juicio falla por esto o lo otro\u00bb, en lugar de referida a enunciados, el \u00fanico \u00e1mbito en donde las dificultades de argumentaci\u00f3n se localizan. Se mostraban incapaces de decir en qu\u00e9 condiciones modificar\u00edan su opiniones, qu\u00e9 asuntos eran los que estaban intentando resolver, cu\u00e1les eran las dificultades, qu\u00e9 problemas cre\u00edan que eran importantes y cu\u00e1les falsos. Alguien que se forma de ese modo en sus a\u00f1os decisivos, es alguien que pensar\u00e1 mal toda su vida.<\/p>\n<p>De todos modos, el problema est\u00e1 en la propia naturaleza \u2013muy propicia al fraude\u2013 de ciertos cultivos de la disciplina, antes que en la de sus cultivadores. Cierto es que tambi\u00e9n hay cient\u00edficos naturalmente normales, por as\u00ed decir, muy poco preocupados por la firmeza de la ciencia que cultivan y poco interesados por la verdad. Lo que sucede es que, aun si se mueven por mezquindades (recuerda la historia de la doble h\u00e9lice), las reglas met\u00f3dicas sedimentadas en la disciplinas s\u00f3lidas obligan a utilizar \u2013tambi\u00e9n a los miserables\u2013 la moneda de la verdad, mientras que, cuando no hay filtros, la miseria s\u00f3lo produce miseria. Sin ignorar que hay algo de car\u00e1cter \u2013de que precisamente por la falta de controles, la dimensi\u00f3n motivacional adquiera mayor relevancia\u2013 y que no hay oficio libre de pecado, es claro que la cosa es m\u00e1s grave y m\u00e1s factible en gremios que andan en continuo coqueteo con vanidades, quehaceres cortesanos y period\u00edsticos y con materiales huidizos.<\/p>\n<p>Ese tomarse en serio, que no est\u00e1 desprovisto de costos y fatigas, con uno mismo y en el trato con los otros, puede llevar, por supuesto, a equivocarse, pero uno sabe d\u00f3nde estaba cuando se equivoc\u00f3.<\/p>\n<p class=\"western\"><b>Algunas personas han se\u00f1alado que en cuanto a su hacer pol\u00edtico Sacrist\u00e1n no dejaba de ser un ortodoxo y esto est\u00e1 dicho con escasa dulzura. \u00bfEn qu\u00e9 consist\u00eda, seg\u00fan tu opini\u00f3n, la ortodoxia de Sacrist\u00e1n? \u00bfPudo darse en \u00e9l la paradoja de un pensador muy libre intelectualmente, pero muy dogm\u00e1tico en su hacer pol\u00edtico?<\/b><\/p>\n<p>A la \u00faltima parte de tu pregunta creo haber contestado antes, cuando me preguntabas sobre las implicaciones de su actitud moral para su reflexi\u00f3n pol\u00edtica. Si acaso te a\u00f1adir\u00eda que lo que con premura se califica como intransigencia es no pocas veces conducta perfectamente racional. Cuando nos enfrentamos a escenarios inciertos en donde no podemos calcular los resultados de nuestras acciones, no siempre resulta razonable la llamada \u00e9tica de la responsabilidad weberiana, que requiere la (imposible) valoraci\u00f3n de las actuaciones desde la comparaci\u00f3n de las imprecisables consecuencias. En esas situaciones resultan m\u00e1s racionales \u00e9ticas de la convicci\u00f3n, \u00e9ticas deontol\u00f3gicas que no negocian principios. Por cierto que, como ense\u00f1a la teor\u00eda de la decisi\u00f3n, esa misma radicalidad puede ser tambi\u00e9n racional en un contexto estrat\u00e9gico, habida cuenta de que transmite al otro, al rival, la informaci\u00f3n de que se enfrenta a alguien serio, que no responde a sus chantajes o amenazas. De todas formas, en el caso de Sacrist\u00e1n, la radicalidad ten\u00eda que ver, en mi opini\u00f3n, con ese existencialismo al que alud\u00ed en tu anterior pregunta.<\/p>\n<p>Con respecto a la ortodoxia creo que \u00e9sa es una descripci\u00f3n propia de pobladores de una atm\u00f3sfera como la que describ\u00eda al contestar a la pregunta anterior. Cuando no hay un cuerpo te\u00f3rico al cual remitirse, una axiom\u00e1tica, pero se aparenta estar en el secreto de no se sabe qu\u00e9, o cuando se da la inautenticidad vicaria de la que te hablaba, en cualquiera de los dos casos, las gentes se encuentran siempre con el pie cambiado, en tanto tienen que calibrar unas ideas que ignoran con unos criterios que no conocen. Eso se traduce en una inseguridad patol\u00f3gica, en un sentirse en falso, que se resuelve casi siempre en patolog\u00edas, en desvar\u00edos, sobreactuaciones y cosas as\u00ed. Es f\u00e1cil, entonces, que las discusiones se psicologicen y se lleven por caminos imposibles. Si uno ama la verdad y tiene reglas de reconocimiento de lo que son opiniones aceptables, no le duele que le digan que sus tesis no funcionan. Al rev\u00e9s, lo agradece, porque con eso las mejora y se avanza en la reflexi\u00f3n de todos, que es la que cuenta. Pero en situaciones como aqu\u00e9llas, cuando a alguien le dicen que afirma una tonter\u00eda parece que se implique que le est\u00e1n llamando tonto. Entonces las cabezas se bloquean, funcionan a bajo rendimiento, con inseguridades extra\u00f1as y se crea ese ambiente insalubre, tan frecuente en nuestra cultura intelectual y de la que todos somos v\u00edctimas, en la que nadie lee a nadie, se cultiva la maledicencia privada y el jab\u00f3n p\u00fablico, todos andan habitando la ficci\u00f3n y s\u00f3lo se habla para unos cuantos amigos que son muy listos porque nos dicen que nosotros somos muy listos.<\/p>\n<p>Frente a eso, en otras culturas universitarias hay una sana dureza p\u00fablica, capaces de \u00abdestruir una idea sin rozar la piel de su autor\u00bb, para decirlo con Bernard Shaw. Es la dureza que uno le pide a aquello que ama, de la que hablaba nuestro poeta. Pues bien, cuando preguntas a qu\u00e9 se alude con eso de la ortodoxia de Sacrist\u00e1n siempre te refieren r\u00e9plicas suyas en conferencias en las que se limitaba a respetar a su interlocutor pregunt\u00e1ndole a su vez en qu\u00e9 basaba sus juicios o d\u00f3nde hab\u00eda le\u00eddo la cita que mencionaba. Nada m\u00e1s, s\u00f3lo eso. Lo que nunca ve\u00edas en Manolo eran esas actitudes perdidizas, propias de aquellos que, precisamente porque no respetan a los dem\u00e1s y se escuchan s\u00f3lo a s\u00ed mismos, desatienden razones ajenas y, al final, y \u00e9se es su San Mart\u00edn, aflojan su propia tensi\u00f3n mental. Al rev\u00e9s, Sacrist\u00e1n siempre entraba al trapo.<\/p>\n<p>La equiparaci\u00f3n entre ortodoxia y \u00abdureza\u00bb habla, m\u00e1s que de \u00e9l, de nosotros. Al cabo, estamos acostumbrados a confundir la delicadeza con la debilidad.<\/p>\n<p><b>Para finalizar y no agotar tu generosa y casi infinita paciencia, quer\u00eda preguntarte, sobre su faceta de historiador del pensamiento. Pienso en sus lecturas de Heidegger, Hegel, Gramsci o Luk\u00e1cs, por ejemplo. \u00bfQu\u00e9 destacar\u00edas en este \u00e1mbito? \u00bfCu\u00e1les ser\u00edan las ideas b\u00e1sicas de su proceder como historiador del pensamiento?<\/b><\/p>\n<p>La relaci\u00f3n que ten\u00eda con los autores que abordaba ten\u00eda todos los rasgos de una relaci\u00f3n amorosa. Entraba en el autor, reconstru\u00eda su interna tensi\u00f3n, su po\u00e9tica, lo segu\u00eda, le mostraba cuando no estaba a la altura de sus propios proyectos, las incoherencias, las insuficiencias o las inseguridades. Lo que vale, si cabe m\u00e1s, para sus trabajos sobre poetas como Goethe o Heine;<b> <\/b>despu\u00e9s de todo, un poema tiene mucho, entre otras cosas, de un mundo posible, internamente necesario, en el que no sobra ni falta nada y las inconsecuencias chirr\u00edan. Hab\u00eda eso y, por supuesto, una espl\u00e9ndida sociolog\u00eda literaria, uno de los pocos g\u00e9neros que persistir\u00e1n en esa \u2013con frecuencia\u2013 infumable materia que es la cr\u00edtica literaria. Ah\u00ed hab\u00eda un punto de identificaci\u00f3n casi m\u00edstica, de inmersi\u00f3n en el personaje que exige un esfuerzo ps\u00edquico no despreciable, hasta el punto de participar, como le sucedi\u00f3 con Gramsci, de sus propios des\u00e1nimos.<\/p>\n<p>Sin embargo, la relaci\u00f3n amorosa no se agotaba ah\u00ed. Comprender, participar de la identidad de otro es un buen paso, el primero, pero despu\u00e9s est\u00e1n las exigencias de racionalidad, la valoraci\u00f3n desde criterios p\u00fablicos, desde la disposici\u00f3n y el compromiso de revisar el no estar a la altura de uno mismo, revisar las propias debilidades, inconsistencias o inconstancias a la luz de las buenas razones del otro, que son las razones del que uno quiere ser. Ah\u00ed tambi\u00e9n estaba el giro final de Sacrist\u00e1n, m\u00e1s anal\u00edtico, mostrando las ambig\u00fcedades, los trucos o los caminos sin salidas. Era, tambi\u00e9n ahora y para seguir la comparaci\u00f3n, un amor sin tregua, que no era rendici\u00f3n o catequesis, sino apasionamiento cr\u00edtico, no concesivo. En todo caso, aun si llegaba a odiar al personaje, lo que no quedaba nunca era cari\u00f1o mortecino, trato matrimonial si quieres decirlo as\u00ed, tan frecuente en ciertas historias del pensamiento, ese tono complaciente que se resigna a no entender porque no respeta.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa relaci\u00f3n que ten\u00eda con los autores que abordaba ten\u00eda todos los rasgos de una relaci\u00f3n amorosa. 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