{"id":18683,"date":"2025-11-01T05:00:48","date_gmt":"2025-11-01T04:00:48","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18683"},"modified":"2025-10-29T19:06:29","modified_gmt":"2025-10-29T18:06:29","slug":"alma-formas-democracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18683","title":{"rendered":"Alma, formas, democracia"},"content":{"rendered":"<p><em>Traducci\u00f3n del pr\u00f3logo a la edici\u00f3n italiana, preparada por el propio Scarponi, del libro de Luk\u00e1cs <\/em><a href=\"https:\/\/gyorgylukacs.wordpress.com\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/lukacs_l_uomo_e_la_democrazia.pdf\">L&#8217;uomo e la democrazia<\/a><em>, el texto con el que vamos a trabajar en nuestro seminario Luk\u00e1cs, empezando con dicho pr\u00f3logo.<\/em><\/p>\n<p>En 1968 Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs ten\u00eda ochenta y tres a\u00f1os pero, lejos de retirarse, trabajaba activamente en una obra, en un libro: la <em>Ontolog\u00eda del ser social<\/em>, es decir, en los dos mil folios mecanografiados que consideraba deb\u00edan contribuir decisivamente a inaugurar una nueva \u00e9poca: la del <em>renacimiento del marxiano<\/em>. Con esa intenci\u00f3n intelectual \u2014corroborada psicol\u00f3gicamente por el hecho de haber sido por fin readmitido, el a\u00f1o anterior, en el Partido (el Partido Comunista H\u00fangaro), tras una antesala que duraba desde hac\u00eda m\u00e1s de diez a\u00f1os\u2014 Luk\u00e1cs reflexionaba sobre cuanto estaba ocurriendo en el mundo.<\/p>\n<p>Doce a\u00f1os antes, en los dram\u00e1ticos d\u00edas entre octubre y noviembre de 1956, tras la insurrecci\u00f3n popular, la semana de vida del gobierno Nagy \u2014del que Luk\u00e1cs hab\u00eda formado parte\u2014, la represi\u00f3n de los carros de combate sovi\u00e9ticos y el restablecimiento del orden, el partido comunista h\u00fangaro (que desde 1948 se llamaba Partido de los Trabajadores H\u00fangaros) fue nuevamente refundado con el nombre de Partido Socialista Obrero H\u00fangaro. Sin embargo, el traspaso de los afiliados de un partido al otro no se consider\u00f3 autom\u00e1tico: hab\u00eda que presentar solicitud expresa. Luk\u00e1cs, que en ese momento se hallaba deportado en Ruman\u00eda precisamente por su participaci\u00f3n en el derrocado gobierno de Nagy, entreg\u00f3 sin falta dicha solicitud a su regreso a Budapest en 1957. Ninguna respuesta, de ning\u00fan tipo, durante una d\u00e9cada, hasta 1967, cuando el Partido, estimando alcanzada la \u201cconsolidaci\u00f3n\u201d pol\u00edtica del pa\u00eds, finalmente la acept\u00f3.<\/p>\n<p>En el reducido grupo de sus disc\u00edpulos-amigos circul\u00f3 entonces un chascarrillo: el Partido se hab\u00eda afiliado a Luk\u00e1cs. Era la percepci\u00f3n ir\u00f3nica de la constancia con que, durante d\u00e9cadas \u2014y precisamente desde antes incluso de la publicaci\u00f3n, en 1911, de los ensayos titulados <em>El alma y las formas<\/em>, donde hab\u00eda investigado la vida intelectual europea como un \u00abintento\u00bb, un tantear el terreno; pero luego, con la composici\u00f3n afanosa de <em>Sobre la pobreza del esp\u00edritu<\/em>, en la que hab\u00eda combatido dram\u00e1ticamente contra el fracaso del intelectual enteramente volcado en la \u00abobra\u00bb y por ello sordo a la \u00abvida\u00bb \u2014y por tanto incapaz de responder a la necesidad de revoluci\u00f3n que ten\u00eda el mundo\u2014, Luk\u00e1cs hab\u00eda buscado desde siempre el nexo ontol\u00f3gico, real \u2014en suma, \u00e9tico\u2014 entre pensamiento y acci\u00f3n, entre intelectualidad y revoluci\u00f3n precisamente; en lo concreto de lo cotidiano, entre conciencia y pol\u00edtica. Y ahora sab\u00eda que hab\u00eda encontrado ese eslab\u00f3n perdido en el descubrimiento marxiano del trabajo (un complejo antr\u00f3pico constituido por la cadena: necesidad\u2013conciencia\u2013realidad\u2013deseo\u2013conocimiento\u2013finalidad\u2013acci\u00f3n\u2013valor\u2013medida): el trabajo como categor\u00eda fundante del ser humano, de su historia impregnada de <i>posible<\/i> \u2014y, por tanto, de incertidumbre\u2014 y de autoteleolog\u00eda, es decir, de voluntad de s\u00ed, individual y colectiva. En 1918, el sentido de aquella necesidad de revoluci\u00f3n le hab\u00eda inducido a la elecci\u00f3n \u00ab\u00e9tica\u00bb del comunismo, acto moral, subjetivo, voluntarista, visible solo desde la parte del sujeto; ahora, cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, sab\u00eda en cambio que estaba ante un umbral objetivo \u2014solo posible, s\u00ed, pero objetivo\u2014, frente al eventual tr\u00e1nsito de la prehistoria a la historia del hombre. Aqu\u00ed la palabra comunismo ya no ten\u00eda el matiz de bella bandera, de acontecimiento-acci\u00f3n que conf\u00eda a una racionalidad invisible su propia intenci\u00f3n de futuro: ya no era revoluci\u00f3n, sino obra revolucionante, <i>trabajo<\/i>.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed a Luk\u00e1cs entonces en un estado de \u00e1nimo activo y, con tal disposici\u00f3n espiritual, mirando a la gran crisis cultural del sistema capitalista, la que despu\u00e9s ser\u00eda encasillada bajo la etiqueta sint\u00e9tica precisamente de \u00abel Sesenta y Ocho\u00bb. Simult\u00e1neamente estaba \u2014y no pod\u00eda no estar\u2014 una crisis cultural igualmente grande del sistema socialista. Esta \u00faltima, sin embargo, ten\u00eda ya su propia historia a cuestas, centrada como estaba en el <i>shock<\/i> del XX Congreso del PCUS en 1956, con la denuncia del estalinismo contenida en el \u00abinforme secreto\u00bb de N. Jrushchov y las novedades te\u00f3ricas enunciadas en esa misma circunstancia: a saber, que la paz era posible o, como se prefiri\u00f3 decir, que la guerra no era inevitable y que, por el contrario, pod\u00eda iniciarse una <i>coexistencia<\/i> entre ambos sistemas, todav\u00eda en antagonismo entre s\u00ed, pero mediante una <strong><i>competici\u00f3n pac\u00edfica<\/i><\/strong>.<\/p>\n<p>Con todo, la situaci\u00f3n, para Luk\u00e1cs en 1968, no se presentaba ni clara ni buena en cuanto a orientaciones generales. A su juicio, el movimiento de contestaci\u00f3n de los valores consolidados que en Occidente ven\u00eda creciendo entre los j\u00f3venes \u2014y no solo entre los j\u00f3venes\u2014 deber\u00eda haber encontrado un punto de referencia positivo en las realizaciones del socialismo; sin embargo, este no lograba en absoluto salir del estado de <em>shock<\/em> en que hab\u00eda entrado en 1956 y, parad\u00f3jicamente, las corrientes de reforma dentro de los pa\u00edses socialistas tomaban en gran parte como modelo precisamente los valores del mercado, es decir, la <strong><i>economizaci\u00f3n<\/i><\/strong><strong> de la vida<\/strong>, aquella misma que las j\u00f3venes generaciones occidentales quer\u00edan poner en crisis difundiendo su ideolog\u00eda del <strong>derecho al consumo<\/strong> (aunque, en cuanto ideolog\u00eda d\u00e9bil y abstracta, amenazaba luego, en la dial\u00e9ctica de las cosas, con volcarse en una cultura del <strong><i>consumismo<\/i><\/strong>, o sea, de nuevo, en economizaci\u00f3n, en <strong>mercantilizaci\u00f3n de la vida<\/strong>).<\/p>\n<p>Hab\u00eda, pues, que intervenir para poner a foco \u2014ante todo en el plano te\u00f3rico\u2014 qu\u00e9 no pod\u00eda ser el socialismo, en qu\u00e9 deb\u00eda autocriticarse y hacia d\u00f3nde, por su propia naturaleza, se encaminaba hist\u00f3ricamente. De ah\u00ed que Luk\u00e1cs estuviera dispuesto a aprovechar una ocasi\u00f3n cotidiana banal: la petici\u00f3n de una revista occidental de una colaboraci\u00f3n que le permit\u00eda detenerse espec\u00edficamente en estos temas. En la primera mitad de 1968 acept\u00f3, pues, escribir un ensayo sobre la <strong>democracia en la sociedad burguesa<\/strong>. Fueron luego los propios acontecimientos \u2014con la <strong><i>Primavera de Praga<\/i><\/strong> y su represi\u00f3n, de nuevo a cargo de carros de combate, sovi\u00e9ticos y no solo sovi\u00e9ticos\u2014 los que impulsaron una ampliaci\u00f3n del discurso; pero \u2014como veremos\u2014 a Luk\u00e1cs, en cualquier caso, por razones te\u00f3ricas, no le habr\u00eda sido posible excluir de su razonamiento el tema de la <strong>democracia en el socialismo<\/strong>.<\/p>\n<p>El ensayo que de ese modo empezaba a perfilarse fue efectivamente redactado a lo largo de aquel a\u00f1o, pero no lleg\u00f3 nunca a publicarse. <strong>Desaparece.<\/strong> Y durante mucho tiempo se lo mencion\u00f3, entre los especialistas, como un misterioso \u201c<strong>escrito sobre la democracia<\/strong>\u201d, del que nadie conoc\u00eda ni el contenido ni el t\u00edtulo exacto. Al menos uno de los corresponsales del autor, en realidad, hab\u00eda tenido noticia directa de \u00e9l, por carta, precisamente durante su redacci\u00f3n. Fue de hecho Frank Benseler, el curador de las obras completas de Luk\u00e1cs en alem\u00e1n (es decir, en la lengua original en la que redactaba sus escritos filos\u00f3ficos y te\u00f3ricos) \u2014y que, por tanto, deb\u00eda ser el primero en enterarse del asunto\u2014 quien recibi\u00f3 el aviso.<\/p>\n<p>En realidad, Benseler aguardaba buenas noticias sobre el texto de la <em>Ontolog\u00eda del ser social<\/em>, que quer\u00eda publicar. Luk\u00e1cs le previno entonces con cautela, una primera vez el 2 de septiembre de 1968, de que hab\u00eda un retraso; ven\u00eda acariciando \u00abla idea de escribir un amplio ensayo sobre los problemas socio-ontol\u00f3gicos de una democratizaci\u00f3n actual (en ambos sistemas)\u00bb. Una veintena de d\u00edas despu\u00e9s, el 23 de septiembre, se vuelve m\u00e1s expl\u00edcito: \u00abPor el momento no estoy todav\u00eda trabajando en la revisi\u00f3n de la <em>Ontolog\u00eda<\/em> porque quiero comprender con claridad si soy capaz de formular la cuesti\u00f3n de la democratizaci\u00f3n para una publicaci\u00f3n menor\u00bb.<\/p>\n<p>Como aclarar\u00e1 al inicio de esa \u00abpublicaci\u00f3n menor\u00bb, una vez concluida, prefiere usar el t\u00e9rmino <strong><i>democratizaci\u00f3n<\/i><\/strong>, porque lo que este designa es un <strong><i>proceso<\/i><\/strong>, no un <strong><i>estado<\/i><\/strong>. Adem\u00e1s, debi\u00f3 de tratarse de un desarrollo conceptual interno al propio trabajo de escritura \u2014desarrollo, por lo dem\u00e1s, conectado, como veremos, con el gran trabajo de reflexi\u00f3n llevado a cabo en la <em>Ontolog\u00eda del ser social<\/em>\u2014, porque, mientras en el manuscrito inicial de esta \u00abpublicaci\u00f3n menor\u00bb escribe siempre \u00abdemocracia\u00bb, en un segundo momento, donde puede, corrige sistem\u00e1ticamente por: \u00abdemocratizaci\u00f3n\u00bb. Por ahora, en todo caso, nos interesa subrayar hasta qu\u00e9 punto esa \u00abpublicaci\u00f3n menor\u00bb parece importarle a Luk\u00e1cs, tanto como para hacerle posponer el trabajo sobre la obra ontol\u00f3gica, que sin embargo considera fundamental.<\/p>\n<p>Hay, en efecto, urgencias pol\u00edticas que empujan a adelantos y desarrollos. En el agosto checoslovaco, reci\u00e9n ocurrido, ve algo m\u00e1s que la simple represi\u00f3n, por parte sovi\u00e9tica, de un intento de liberalizar el r\u00e9gimen. Para Luk\u00e1cs, una parte y la otra \u2014m\u00e1s all\u00e1 de los derechos conculcados, de los intereses y de las intenciones\u2014 carecen de perspectiva hist\u00f3rica; en su lenguaje, carecen de perspectiva ontol\u00f3gica: permanecen encerradas dentro del horizonte bloqueado, pol\u00edtico, del estalinismo, la una como reacci\u00f3n (occidentalizante) frente a \u00e9l, la otra como continuidad con \u00e9l. Es urgente, por tanto, afrontar el tema antie<strong>stalinista<\/strong> por excelencia: el de la <strong>democratizaci\u00f3n<\/strong>, entendida, sin embargo, como proceso hist\u00f3rico de formaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>El leve acento de duda en la carta a Benseler sobre sus propias capacidades para sacarlo adelante no es en absoluto un rasgo de estilo: indica m\u00e1s bien la conciencia de tener entre manos una idea nueva que, como todas las ideas nuevas, requiere un trabajo esmerado para llegar a poseer la fuerza persuasiva de la plenitud conceptual.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs, no obstante, sigui\u00f3 adelante con optimismo. Hasta el punto de poner en marcha ya acuerdos para la publicaci\u00f3n; pero no con Benseler \u2014es decir, no con su editor habitual en la Alemania occidental\u2014, sino que entabl\u00f3 acuerdos en Roma con Editori Riuniti, la editorial del Partido Comunista Italiano. El cambio de editor est\u00e1 manifiestamente ligado a motivos que trascienden las consideraciones comerciales. De hecho, Frank Benseler recibe al respecto una comunicaci\u00f3n el 25 de noviembre de 1968 seg\u00fan la cual \u00e9l, ciertamente, podr\u00e1 sacar la edici\u00f3n alemana, pero \u00absolo <i>despu\u00e9s<\/i> de la italiana\u00bb. Y aun Luk\u00e1cs precisa expresamente: \u00abEs muy importante que esta valga como edici\u00f3n original\u00bb. Con todo, como se ha dicho, el volumen no lleg\u00f3 a publicarse. El autor no firm\u00f3 contrato alguno con nadie y el \u00abescrito sobre la democracia\u00bb desapareci\u00f3 de la circulaci\u00f3n. Las razones fueron pol\u00edticas.<\/p>\n<p><em>Intermedio pol\u00edtico italiano<\/em><\/p>\n<p>Luk\u00e1cs sab\u00eda, obviamente, que hab\u00eda dado un nuevo planteamiento al discurso sobre la democracia, con fuertes implicaciones de \u00abcr\u00edtica de lo existente\u00bb en ambos sistemas, y en cierto modo debi\u00f3 de compartir la idea de una <strong>inoportunidad<\/strong> (o falta de actualidad) temporal de su escrito, hasta el punto de no querer forzar en lo m\u00e1s m\u00ednimo la cuesti\u00f3n de la publicaci\u00f3n (que, por lo dem\u00e1s, estaba al alcance de la mano). Tal vez se tratara \u00fanicamente de una inoportunidad pol\u00edtica en el sentido ordinario. A\u00f1os despu\u00e9s, hacia un quince aniversario de la desaparici\u00f3n del fil\u00f3sofo en 1971, quien escribe tuvo ocasi\u00f3n de conversar con las autoridades pol\u00edtico-culturales h\u00fangaras acerca del ya maduro fin de aquella hipot\u00e9tica inoportunidad. La respuesta fue que, para Budapest, no era oportuno perturbar las relaciones con Mosc\u00fa.<\/p>\n<p>El misterio que rodeaba el \u00abescrito sobre la democracia\u00bb segu\u00eda, a mediados de los a\u00f1os ochenta, despertando demasiada curiosidad. Por consiguiente: \u00bfno se pod\u00eda conseguir el mecanografiado y, fingiendo una sustracci\u00f3n, publicarlo en Italia? No, no.<\/p>\n<p>Sin embargo, pod\u00eda haber una soluci\u00f3n. Puesto que <em>Demokratisierung heute und morgen<\/em> \u2014este es el verdadero t\u00edtulo del texto\u2014 consist\u00eda en un original alem\u00e1n de 112 p\u00e1ginas manuscritas por el propio Luk\u00e1cs, un mecanografiado tomado al dictado con correcciones manuscritas del autor y algunos papelitos con a\u00f1adidos aut\u00f3grafos introducidos durante la primera relectura del manuscrito, pod\u00eda hacerse una <strong><i>edici\u00f3n cr\u00edtica<\/i><\/strong>. S\u00ed, y\u2026 \u00bfentonces? Sucede que, si un editor extranjero ped\u00eda traducir un <i>t\u00edtulo en circulaci\u00f3n<\/i> en Hungr\u00eda, no se pod\u00eda negar el benepl\u00e1cito. Ya, pero entonces\u2026 \u00a1se publicaba! Bueno, formalmente\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 \u00abformalmente\u00bb?\u2026 Bah\u2026 \u00bfqui\u00e9n va a comprar una edici\u00f3n cr\u00edtica en alem\u00e1n con todas las correcciones, los par\u00e9ntesis redondos, cuadrados, angulares, las variantes, las notas\u2026? Adem\u00e1s, esa edici\u00f3n cr\u00edtica, una vez aparecida, en 1985, seg\u00fan se dijo, permaneci\u00f3 en librer\u00eda solo una semana.<\/p>\n<p>Con todo, cabe preguntarse de d\u00f3nde nac\u00eda el inter\u00e9s de Luk\u00e1cs por Italia, un inter\u00e9s que parece haber producido \u2014aunando aspectos intr\u00ednsecos y ocasionales\u2014 un sorprendente destino italiano para la <strong><i>Democratizaci\u00f3n<\/i><\/strong>.<\/p>\n<p>En realidad, la referencia a Italia parece dilatarse m\u00e1s all\u00e1 de la simple publicaci\u00f3n de este libro. Conviene quiz\u00e1 recordar, al respecto, que el regreso de Luk\u00e1cs a la escena pol\u00edtica despu\u00e9s de 1956 se produce con una entrevista en <em>l\u2019Unit\u00e0<\/em> (28 de agosto de 1966) sobre la reforma econ\u00f3mica h\u00fangara, entonces a\u00fan en fase de discusi\u00f3n te\u00f3rica. Y es interesante observar c\u00f3mo en esa entrevista aparecen ya algunos motivos de fondo de <strong><i>Democratizaci\u00f3n hoy y ma\u00f1ana<\/i><\/strong>. A saber: 1) la b\u00fasqueda de \u00abun <em>tertium datur<\/em> tanto frente al atraso sectario y dogm\u00e1tico como ante la capitulaci\u00f3n incondicionada ante la econom\u00eda capitalista\u00bb; 2) la convicci\u00f3n de que ese <em>tertium<\/em> significa \u00abrenacimiento de la teor\u00eda y del m\u00e9todo de trabajo de Marx\u00bb, como \u00e9l mismo est\u00e1 demostrando por entonces en la <em>Ontolog\u00eda del ser social<\/em> (en particular, por lo que se refiere a la econom\u00eda, es preciso, seg\u00fan Luk\u00e1cs, en primer lugar aportar probables \u00abcorrecciones\u00bb o \u00abintegraciones\u00bb a la teor\u00eda marxiana de la reproducci\u00f3n ampliada contenida en el segundo volumen de <em>El capital<\/em>; en segundo lugar, dar una interpretaci\u00f3n te\u00f3rica del cambio \u00absustancial\u00bb ocurrido en el sistema econ\u00f3mico del capitalismo; en tercer lugar, fijar las eventuales \u00abcategor\u00edas diversas\u00bb de nueva formaci\u00f3n en los sistemas capitalista y socialista, respectivamente); 3) el establecimiento de un nexo estrecho entre la realizabilidad de la reforma econ\u00f3mica y el restablecimiento de la democracia proletaria; 4) la puntualizaci\u00f3n de que, a tal fin, es necesario derrotar \u00abrealmente en la pr\u00e1ctica\u00bb la indiferencia y la apat\u00eda de la gente y formar \u00abuna opini\u00f3n p\u00fablica que act\u00fae abiertamente\u00bb; 5) por \u00faltimo, la afirmaci\u00f3n \u2014te\u00f3ricamente muy densa\u2014 de que la reforma econ\u00f3mica debe conducir a una \u00abreforma del modo de vida de las masas\u00bb (v\u00e9ase Gy. Luk\u00e1cs, <em>Marxismo y pol\u00edtica cultural<\/em>, Einaudi, Tur\u00edn 1968, pp. 213-217).<\/p>\n<p>Pero, entonces, \u00bfde d\u00f3nde nac\u00eda esta atenci\u00f3n hacia Italia? El hecho es que en la reflexi\u00f3n de Luk\u00e1cs la orientaci\u00f3n <i>ontol\u00f3gica<\/i> ten\u00eda una salida pol\u00edtica obligadamente antiestalinista. Ahora bien, en el panorama general del \u201cmovimiento\u201d \u2014como \u00e9l sol\u00eda llamar al conjunto de fuerzas intelectuales y pol\u00edticas orientadas por el pensamiento de Marx\u2014, un punto de apoyo en el campo espec\u00edficamente comunista era, en este sentido, \u00fanicamente el inicio de an\u00e1lisis proporcionado por Palmiro Togliatti en 1956, a ra\u00edz del XX Congreso, con su <em>Entrevista a \u00abNuovi Argomenti\u00bb<\/em>. (Alberto Carocci, director en Roma del trimestral \u201cNuovi Argomenti\u201d, en conexi\u00f3n con esa entrevista, hab\u00eda propuesto a algunas personalidades de la cultura y de la pol\u00edtica <em>9 preguntas sobre el estalinismo<\/em>. Luk\u00e1cs respondi\u00f3 con una <em>Carta al se\u00f1or Carocci<\/em>, luego publicada en Gy. Luk\u00e1cs, <em>Marxismo y pol\u00edtica cultural<\/em>, cit., pp. 115-135). Y, de hecho, es precisamente del planteamiento togliattiano del problema de donde arranca aqu\u00ed, en <em>Democratizaci\u00f3n hoy y ma\u00f1ana<\/em>, el razonamiento sobre qu\u00e9 ha sido, en realidad, el estalinismo.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs, adem\u00e1s, constata pol\u00e9micamente, en los doce a\u00f1os transcurridos entre 1956 y 1968, la ausencia de ese an\u00e1lisis hist\u00f3rico-social en profundidad del per\u00edodo de Stalin que Togliatti hab\u00eda reivindicado para evitar el efecto de encubrimiento derivado de la f\u00f3rmula del <strong><i>culto a la personalidad<\/i><\/strong> cuando se usa como explicaci\u00f3n de todo. Est\u00e1 tan convencido de la correcci\u00f3n metodol\u00f3gica de tal reivindicaci\u00f3n que, expl\u00edcitamente, presenta como una respuesta a ella la parte de <em>Democratizaci\u00f3n hoy y ma\u00f1ana<\/em> que versa sobre el asunto. Una respuesta, sin duda, no completa, pero que, en la intenci\u00f3n del autor, servir\u00e1 para arrojar luz sobre los \u00abprincipios directivos de un segmento tan importante del desarrollo del socialismo\u00bb, es decir, sobre lo esencial.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis pol\u00edtico ofrecido por Togliatti es, para Luk\u00e1cs, un dato adquirido. En sustancia, comparte el juicio seg\u00fan el cual \u00abStalin fue a la vez expresi\u00f3n y autor de una situaci\u00f3n, y lo fue tanto por haberse mostrado el organizador y dirigente m\u00e1s experto de un aparato de tipo burocr\u00e1tico en el momento en que este se impuso sobre las formas de vida democr\u00e1tica, como por haber dado una justificaci\u00f3n doctrinal a lo que en realidad era una orientaci\u00f3n err\u00f3nea y sobre la cual luego se sostuvo, hasta asumir formas degenerativas, su poder personal\u00bb (P. Togliatti, <em>Opere scelte<\/em>, Editori Riuniti, Roma 1974, p. 719).<\/p>\n<p>Del mismo modo, Luk\u00e1cs acoge con prontitud el recordatorio de Togliatti al soviet, al <strong><i>consejo<\/i><\/strong>, como forma institucional mucho m\u00e1s democr\u00e1tica y avanzada que cualquier sistema de representaci\u00f3n pol\u00edtica tradicional; forma que, sin embargo, qued\u00f3 vaciada \u2014incluso desmantelada\u2014 por la irrupci\u00f3n del burocratismo estalinista. Y de ello se sigue, para ambos, que en los pa\u00edses socialistas se opte, en el plano institucional, precisamente por los consejos y no por las \u00abformas de organizaci\u00f3n de las sociedades capitalistas\u00bb (<i>ib\u00edd<\/i>., p. 708) como v\u00eda de salida del estalinismo.<\/p>\n<p>En particular, conviene subrayar la concordancia en el punto del <strong>pluripartidismo<\/strong>: para uno y otro se trata de una forma pol\u00edtica hist\u00f3ricamente conectada con la espec\u00edfica sustancia social de los pa\u00edses capitalistas y, por tanto, no id\u00f3nea para resolver el problema de la democracia en las sociedades socialistas posestalinistas. Con todo, Togliatti hab\u00eda precisado que \u00abla pluralidad o unicidad de los partidos no puede considerarse, por s\u00ed misma, un elemento distintivo entre las sociedades burguesas y las sociedades socialistas, como tampoco marca, por s\u00ed misma, la l\u00ednea de distinci\u00f3n entre una sociedad democr\u00e1tica y una sociedad no democr\u00e1tica\u00bb. Por otra parte, \u00aben los pa\u00edses todav\u00eda capitalistas donde el movimiento obrero y popular sea muy fuerte y desarrollado no puede excluirse la hip\u00f3tesis de profundas transformaciones socialistas realizables en presencia de una pluralidad de partidos y por iniciativa de algunos de ellos\u00bb (<i>ib\u00edd.<\/i>, pp. 708-709).<\/p>\n<p>Llegados a este punto, sin embargo, Luk\u00e1cs hab\u00eda tomado ya un camino propio que \u2014nos parece\u2014 lo conduce por completo m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de la cultura pol\u00edtica tercer-internacionalista, tambi\u00e9n la togliattiana. Acepta la distinci\u00f3n tradicional entre democracia pol\u00edtica (burguesa) y democracia social (socialista), al menos como punto de partida; pero luego funde ambas en una tercera cosa: la <strong><i>democracia de la vida cotidiana<\/i><\/strong>, que no asume simplemente como sin\u00f3nimo del socialismo, sino, digamos, como su <strong>nombre propio<\/strong>. De ah\u00ed el salto.<\/p>\n<p>Que en su razonamiento se encierre algo distinto lo anuncia ya el hecho de que, mientras a Togliatti le bastaba \u00abrestablecer la normalidad sovi\u00e9tica, con la mera adici\u00f3n de garant\u00edas contra la repetici\u00f3n de los <i>errores<\/i> del estalinismo\u00bb, aqu\u00ed el discurso se problematiza y se complica: los soviets \u2014m\u00e1s a\u00fan, los \u00abgrandes movimientos de consejos impetuosamente espont\u00e1neos\u00bb\u2014 habr\u00edan podido \u2014analiza Luk\u00e1cs\u2014 transformarse en componente org\u00e1nico de la sociedad socialista, pero nunca llegaron a serlo (los propios esfuerzos de Lenin contra la burocratizaci\u00f3n avanzada fueron in\u00fatiles: fracasaron); de modo que hoy \u00abno poseemos ninguna experiencia real que sea, ni siquiera dentro de ciertos l\u00edmites, generalizable para nuestro presente y futuro\u00bb. Debemos arregl\u00e1rnoslas por nosotros mismos, como tuvo que hacerlo el propio Lenin, quien no encontr\u00f3 <i>en Marx ninguna receta<\/i> preparada para resolver los problemas hist\u00f3rica y concretamente <i>nuevos<\/i> de la construcci\u00f3n del socialismo.<\/p>\n<p>Al final del razonamiento, cuando se dispone a concluir su exposici\u00f3n, Luk\u00e1cs emplea expresiones inequ\u00edvocas: es preciso abrir \u00abun <strong>nuevo per\u00edodo<\/strong>\u00bb, en cuyo inicio est\u00e9 algo alternativo tanto a la burocratizaci\u00f3n estaliniana del socialismo <i>como<\/i> a la democracia burguesa de hoy, igualmente burocr\u00e1tica y adem\u00e1s basada en la manipulaci\u00f3n de las ideas y de los comportamientos; y ese algo alternativo es \u00ab<strong>una forma nueva de democratizaci\u00f3n, todav\u00eda inexistente en ning\u00fan lugar<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n es radical, porque ha cambiado el punto de vista \u2014que ya no es el <i>te\u00f3rico<\/i> del intelectual, del fil\u00f3sofo, de las \u00abformas\u00bb (imposibilitadas de entrar en contacto positivo con el \u00abalma\u00bb), sino el pr\u00e1ctico, el del hombre cotidiano, el del mundo (el terreno del \u00abalma\u00bb, justamente)\u2014, de modo que del pasado solo pueden heredarse algunos elementos, <i>cr\u00edticamente<\/i> seleccionados.<\/p>\n<p>Entre esos elementos heredables est\u00e1n, en primer lugar, el <strong><i>m\u00e9todo<\/i><\/strong><strong> de Marx<\/strong> (con el cual elaborar nuevas teor\u00edas adecuadas a las nuevas realidades). En segundo lugar, las <strong><i>intenciones<\/i><\/strong><strong> m\u00e1s profundas de los revolucionarios<\/strong>, pese al naufragio de tales intenciones en el escollo estalinista (un escollo que, por tanto, constituye una cesura hist\u00f3rica en el \u00abmovimiento\u00bb). Por lo dem\u00e1s, es decir, en el plano objetivo, el socialismo no es otra cosa, realistamente, que lo que queda: \u00abese complejo de instituciones sociales, de tendencias, de teor\u00edas, de t\u00e1cticas, etc., que han emergido de la crisis del per\u00edodo estalinista\u00bb, crisis que \u00abtuvo su primera expresi\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica en el XX Congreso\u00bb y que ahora, en 1968, se muestra como un volc\u00e1n en plena actividad. En el pensamiento de Luk\u00e1cs no hay fugas ni hacia atr\u00e1s ni hacia adelante, ni al pasado ni al futuro (el <strong>m\u00e9todo <\/strong><strong><i>ontol\u00f3gico<\/i><\/strong>, que es lo m\u00e1s aut\u00e9nticamente <i>realista<\/i>, se funda en la prioridad del presente y ve siempre y \u00fanicamente como decisivo el <strong><i>ser-as\u00ed-mismo<\/i><\/strong> [<i>essere-proprio-cos\u00ec<\/i>] de las cosas). Y, sin embargo, gracias a ese m\u00e9todo y a aquellas intenciones, puede afirmar la novedad hist\u00f3ricamente absoluta de una <strong>democratizaci\u00f3n socialista<\/strong> a\u00fan inexistente.<\/p>\n<p>Este juicio extremo nace de un concepto espec\u00edfico de <strong>democracia<\/strong> o <strong>democratizaci\u00f3n<\/strong>, sobre el que conviene detenerse. Para Luk\u00e1cs, la palabra <em>democracia<\/em> no denota, como suele ocurrir en la cultura pol\u00edtica hoy dominante, un conjunto de instituciones y pr\u00e1cticas destinadas, de diversas maneras, a garantizar el poder de intervenci\u00f3n de los ciudadanos en los asuntos pol\u00edticos de una sociedad que se dice democr\u00e1tica precisamente porque integra en s\u00ed tales instituciones y pr\u00e1cticas. Aqu\u00ed en Italia podemos recordar, al respecto, que, seg\u00fan <strong>Norberto Bobbio<\/strong>, el \u00absignificado preponderante\u00bb entre los muchos del t\u00e9rmino <em>democracia<\/em> es hoy el que la define como \u00abun conjunto de reglas (las llamadas <em>reglas del juego<\/em>) que permiten la participaci\u00f3n m\u00e1s amplia y m\u00e1s segura de la mayor parte de los ciudadanos, tanto de forma directa como de forma indirecta, a las decisiones pol\u00edticas, es decir, a las decisiones que ata\u00f1en a toda la colectividad\u00bb (N. Bobbio, <em>Quale socialismo? Discussione di un\u2019alternativa<\/em>, Einaudi, Tur\u00edn 1976, p. 42).<\/p>\n<p>Para Luk\u00e1cs, en cambio, <em>democracia<\/em> es el nombre que toma la relaci\u00f3n <strong><i>activa<\/i><\/strong> del individuo con la sociedad entera en la que vive, sea cual sea esa sociedad. Se trata sin duda de una relaci\u00f3n pol\u00edtica, pero no siempre igual a s\u00ed misma, pues presenta diferencias hist\u00f3ricas; y tales diferencias (de \u00e1mbito, de fines, de valores) derivan cada vez del contenido \u00abhumano\u00bb de la respectiva formaci\u00f3n socioecon\u00f3mica y del correlato individuo producido por ella (un ser humano, o ser social, como se prefiera), el cual continuamente <strong><i>deviene lo que es<\/i><\/strong> dentro de las condiciones de posibilidad hist\u00f3ricamente dadas y por \u00e9l mismo realizadas.<\/p>\n<p>Tenemos as\u00ed un primer punto: la democracia no es una categor\u00eda \u00absociol\u00f3gica abstracta\u00bb, sino \u2014como todas las categor\u00edas, que son \u00abformas de ser, determinaciones de existencia\u00bb de algo (Marx)\u2014, dice Luk\u00e1cs, la \u00ab<strong>fuerza ordenadora pol\u00edtica concreta<\/strong> de aquella particular formaci\u00f3n econ\u00f3mica en cuyo terreno nace, act\u00faa, se vuelve problem\u00e1tica y desaparece\u00bb.<\/p>\n<p>Su <strong>absoluta historicidad<\/strong>, que a primera vista podr\u00eda parecer que aten\u00faa la consistencia te\u00f3rica de la democracia \u2014casi haci\u00e9ndole perder fuerza ideol\u00f3gica en el conflicto entre grupos sociales diversamente, a veces inversamente, interesados en el afianzamiento de instituciones y pr\u00e1cticas democr\u00e1ticas\u2014, termina en realidad por atribuir a la democracia una <strong><i>centralidad in\u00e9dita<\/i><\/strong> en la historia pasada y, en la actualidad, una dimensi\u00f3n que, en cierto modo, <strong>va m\u00e1s all\u00e1<\/strong> o, si se quiere, enriquece con no pocos elementos nuevos el concepto de <strong>socialismo<\/strong> como sistema social.<\/p>\n<p>Puesto que acabamos de citarlo, viene espont\u00e1neamente a cuento recordar c\u00f3mo, en cierto momento, N. Bobbio, al observar que en el debate de la izquierda hist\u00f3rica la <i>relaci\u00f3n entre democracia y socialismo <\/i>se \u00abconfiguraba como una relaci\u00f3n entre medio y fin, donde la democracia desempe\u00f1a el papel de medio y el socialismo el de fin\u00bb, se pregunt\u00f3 si no ser\u00eda posible \u00absostener lo contrario, es decir, que el socialismo sea el medio y la democracia el fin, como quien dijera que la democracia real o integral solo puede realizarse mediante una reforma socialista de la sociedad\u00bb (<i>op. cit<\/i>., p. 104). De alg\u00fan modo Bobbio, haciendo eco a Bernstein, propon\u00eda la inversi\u00f3n, pero se daba cuenta de que, en tal caso, era preciso ampliar el campo de competencia de la democracia, volverla \u00abintegral\u00bb.<\/p>\n<p>Un segundo punto \u2014ya lo hemos insinuado\u2014 es que la diferenciaci\u00f3n hist\u00f3rica entre los distintos procesos democr\u00e1ticos, entre las diversas democratizaciones, viene dada por el contenido \u00abhumano\u00bb de cada sociedad. Para aclarar este punto hay que remitirse a la concepci\u00f3n \u00abontol\u00f3gico-social\u00bb luk\u00e1csiana, donde la categor\u00eda central es la de <strong><i>g\u00e9nero humano<\/i><\/strong>.<\/p>\n<p>Estudiando el <strong>ser <\/strong><strong><i>social<\/i><\/strong> (el hombre como especie o, justamente, g\u00e9nero) en su g\u00e9nesis a partir del <strong>ser <\/strong><strong><i>natural<\/i><\/strong> y analizando su desarrollo posterior, Luk\u00e1cs constata que, al inicio de su experiencia hist\u00f3rica, el hombre es solo <strong>potencialmente<\/strong> humano; <i>deviene hombre<\/i> despu\u00e9s, a medida que la econom\u00eda, la t\u00e9cnica y la cultura producen socialmente \u2014es decir, objetiva y normalmente\u2014 aquellas relaciones materiales y espirituales entre los seres (los individuos humanos) que actualizan las potencialidades de la especie. En este recorrido hist\u00f3rico, sin embargo, no solo el itinerario es a veces ambiguo, dudoso, incierto \u2014de modo que resultan decisivas las <i>elecciones<\/i> de los propios hombres (en cuanto sociedades singulares e individuos singulares)\u2014, sino que adem\u00e1s no existe garant\u00eda alguna de progreso espont\u00e1neo: nada excluye que se elijan metas superfluas o callejones sin salida, llegando quiz\u00e1 al agotamiento o al derrumbe de una sociedad dada; como tampoco hay destino o providencia que salve al hombre de posibles regresiones, hasta la barbarie.<\/p>\n<p>Menos a\u00fan puede hacerlo <i>la teor\u00eda <\/i>del fil\u00f3sofo, la construcci\u00f3n abstracta del intelectual <i>int\u00e9rprete<\/i> de una realidad dada. Aqu\u00ed tambi\u00e9n el intelectual est\u00e1 al final del camino, donde encuentra escrito para s\u00ed un ir\u00f3nico <em>hic salta<\/em>, y debe hacerse consciente <strong>elaborador cotidiano de <\/strong><strong><i>cultura<\/i><\/strong>, de comprensi\u00f3n-construcci\u00f3n de la realidad en cada uno de sus grados. Y solo la <strong><i>costumbre<\/i><\/strong>, moldeando el comportamiento cotidiano de los individuos seg\u00fan valores cada vez m\u00e1s civiles, podr\u00e1 obstaculizar las regresiones.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, puesta de manifiesto la ineficacia hist\u00f3rica de toda <strong><i>filosof\u00eda de la historia<\/i><\/strong> <strong>idealista<\/strong>, emerge, por el contrario, la funcionalidad de una <strong>\u00e9tica<\/strong> basada en la congruencia entre <strong><i>posibilidad<\/i><\/strong> y <strong><i>realizaci\u00f3n<\/i><\/strong>.<\/p>\n<p>(Principio que deriva objetivamente de la ontolog\u00eda del trabajo, del fen\u00f3meno fundante del ser social, que desde su propio cuerpo vivo produce estructuralmente un principio \u00e9tico, antimanipulador: el del \u00abtrabajo bien hecho\u00bb.)<\/p>\n<p>As\u00ed, por autodesarrollo de ese principio, por ejemplo la <strong>esclavitud<\/strong> es, ciertamente, en sus circunstancias hist\u00f3ricas, un progreso \u00e9tico respecto al h\u00e1bito de <strong>matar a los enemigos vencidos<\/strong> (que a su vez fue un progreso respecto al <strong>canibalismo<\/strong>, es decir, al h\u00e1bito de <strong>comerse a los enemigos vencidos<\/strong>), un progreso en cuanto conducta m\u00e1s aproximada al autorreconocimiento operativo de la <strong>especie<\/strong> en cuanto tal. El <strong><i>otro<\/i><\/strong> (el extranjero) es hombre porque pertenece al <strong>g\u00e9nero humano<\/strong>, y este \u00faltimo es m\u00e1s amplio que la <em>polis<\/em>. Pero la esclavitud es tambi\u00e9n la barrera donde van a encallar los impulsos evolutivos de la Antig\u00fcedad grecorromana. Su econom\u00eda tiene como premisa el trabajo servil y, por tanto, produce de hecho un <strong><i>g\u00e9nero humano<\/i><\/strong> demasiado limitado respecto a los logros de su cultura art\u00edstica, filos\u00f3fica y pr\u00e1ctico-cient\u00edfica (en t\u00e9rminos marxianos: respecto al desarrollo de las fuerzas productivas), una <strong>contradicci\u00f3n cultural<\/strong> que es <strong>ontol\u00f3gica<\/strong> y que se revela por ello como un <strong>callej\u00f3n sin salida<\/strong> para esa sociedad.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, en tal contexto toma forma una <strong>democracia<\/strong>, una <strong>democratizaci\u00f3n<\/strong>, que en la \u00e9poca de la Revoluci\u00f3n francesa ser\u00e1 juzgada como <strong>modelo a imitar<\/strong>. La imitaci\u00f3n no ser\u00e1 posible, precisamente por la especificidad y la contradictoriedad de sus respectivos contenidos socioecon\u00f3micos, pero la <strong>referencia intelectual<\/strong> podr\u00e1, aun as\u00ed, funcionar, puesto que es en ese momento hist\u00f3rico cuando se genera, como <strong>hecho social<\/strong>, el contenido primero de toda democracia: la <strong>relaci\u00f3n directa y consciente, activa, del individuo con el <\/strong><strong><i>g\u00e9nero humano<\/i><\/strong> (aunque se trate de un g\u00e9nero humano que se configura en la forma hist\u00f3ricamente determinada de civilizaci\u00f3n de la <em>polis<\/em>, con la consiguiente exclusi\u00f3n de esclavos, mujeres y \u00abb\u00e1rbaros\u00bb).<\/p>\n<p>As\u00ed, la <strong>democratizaci\u00f3n<\/strong> \u2014que podr\u00e1 convertirse en el \u00ab<strong>\u00f3rgano<\/strong>\u00bb de la <strong>autoeducaci\u00f3n<\/strong> del hombre \u00ab<strong>para ser realmente hombre<\/strong>\u00bb solo como <strong>democratizaci\u00f3n socialista<\/strong> pasada por <strong>autocr\u00edtica<\/strong>, es decir, como <strong><i>democratizaci\u00f3n de la vida cotidiana<\/i><\/strong>\u2014 ha llegado hoy a ser, en la forma de la democratizaci\u00f3n <strong>burguesa<\/strong>, la <strong>democratizaci\u00f3n del <\/strong><strong><i>capitalismo manipulativo<\/i><\/strong> (as\u00ed denomina Luk\u00e1cs la fase capitalista actual), con una espec\u00edfica <strong>afirmaci\u00f3n\u2013negaci\u00f3n <\/strong><strong><i>ontol\u00f3gica<\/i><\/strong>, f\u00e1ctica, de la relaci\u00f3n entre <strong>individuo-personalidad<\/strong> y el <strong>g\u00e9nero humano<\/strong> ya mundializado. Y eso ha sucedido tras un desarrollo secular que, obviamente, no ha sido lineal, sino todo lo contrario. En cualquier caso, incluso la <strong>Edad Media<\/strong> conoci\u00f3 su propia democratizaci\u00f3n. Fue, seg\u00fan la f\u00f3rmula del <strong>joven Marx<\/strong> \u2014que Luk\u00e1cs retoma de pasada\u2014, una \u00ab<strong>democracia de la no-libertad<\/strong>\u00bb, fundada en el car\u00e1cter inmediatamente pol\u00edtico de las instituciones o instancias de la vida social, puesto que la <strong>propiedad<\/strong>, la <strong>familia<\/strong>, el <strong>tipo de trabajo<\/strong> determinaban, <i>en cuanto tales<\/i>, \u00ab<strong>la relaci\u00f3n del individuo singular con la <\/strong><strong><i>totalidad estatal<\/i><\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p>Las <strong>formas de la democratizaci\u00f3n<\/strong>, como se ve, pueden ser muy variadas una vez adoptada esta perspectiva; con todo, <i>la diversidad<\/i> de cada una de ellas \u2014es decir, del <strong>proceso democr\u00e1tico<\/strong> en cuanto tal, en cada una de sus variantes\u2014 puede describirse claramente examinando el <strong>grado y el modo de humanizaci\u00f3n<\/strong> que en cada caso se exige y promueve. Es este<i> <\/i><strong><i>criterio de contenido<\/i><\/strong> el que permite identificar las diferencias o las homogeneidades. De ah\u00ed que resulte evidente que lo que separa la <strong>democratizaci\u00f3n burguesa<\/strong> de la <strong>socialista<\/strong> no son las eventuales diferencias institucionales representativas en cuanto tales, sino m\u00e1s bien un <strong>salto de \u00e9poca<\/strong> (el paso de la <i>prehistoria<\/i> del hombre a su <i>historia<\/i>, hab\u00eda apuntado Marx), aunque naturalmente la <strong><i>forma<\/i><\/strong><strong> estatal<\/strong> deba adecuarse a sus respectivos contenidos. Pero resulta igualmente evidente, a la luz del an\u00e1lisis, la <strong>continuidad estructural interna<\/strong> de la democratizaci\u00f3n burguesa \u2014cualesquiera que sean las diferencias institucionales constatables\u2014 desde el momento en que se present\u00f3 en su forma pol\u00edtica cl\u00e1sica, durante la <strong>Revoluci\u00f3n francesa<\/strong>, hasta hoy.<\/p>\n<p>Es sabido que en el <strong>movimiento obrero<\/strong> se ha debatido durante mucho tiempo la relaci\u00f3n entre <strong>forma estatal<\/strong> y <strong>poder de clase<\/strong>. Aqu\u00ed Luk\u00e1cs parece postergar a una segunda etapa de reflexi\u00f3n la cuesti\u00f3n institucional en s\u00ed, aunque en cierto modo abre el problema. En efecto, la recuperaci\u00f3n de la <strong>\u00abautoactividad de las masas\u00bb<\/strong>, que \u00e9l propugna, ha de encontrar sus <strong>lugares<\/strong> y <strong>instrumentos institucionales<\/strong>. En cualquier caso \u2014sostiene\u2014 la superaci\u00f3n de la <strong>\u00abmanipulaci\u00f3n burocr\u00e1tica\u00bb<\/strong> estalinista, manipulaci\u00f3n que no desaparece aun cuando se respeten \u00abtodas las reglas de la democracia formal (voto secreto, sufragio universal, etc.)\u00bb, tal superaci\u00f3n no puede verificarse en los t\u00e9rminos de Lenin; no es un discurso que pueda reanudarse en el punto en que se interrumpi\u00f3, como si nada hubiera sucedido.<\/p>\n<p>La actitud de Lenin \u00abhoy no puede ser tomada como modelo directo, como indicaci\u00f3n concreta, en cuanto \u00e9l se refiere siempre a situaciones cualitativamente distintas de las actuales\u00bb, a situaciones en las que las masas estaban espont\u00e1neamente en actividad, mientras que hoy, en las sociedades del tardocapitalismo, reina entre ellas una difundida apat\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Da la impresi\u00f3n, sin embargo, de que no se trata solo de circunstancias hist\u00f3ricas diferentes, sino de que Luk\u00e1cs considera la aportaci\u00f3n de Lenin como un primer intento en un camino en absoluto predeterminado (en Marx apenas se halla \u00abla fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica de este complejo de problemas\u00bb \u2014observa y subraya\u2014 \u00abpero solo esto\u00bb), un intento del cual, habiendo ido las cosas como han ido, no tenemos verificaci\u00f3n pr\u00e1ctica. Por lo tanto, es in\u00fatil preguntarse c\u00f3mo habr\u00eda sido si la enfermedad y la muerte no hubieran impedido al \u00fanico hombre en condiciones de pensar correctamente los problemas (\u00a1tanto cuentan los hombres y las condiciones!) seguir trabajando. Conocemos, en cambio, su m\u00e9todo, que era el del \u00abexperimento ideal en circunstancias cuyo car\u00e1cter te\u00f3rico-normativo todav\u00eda no ha salido a la luz suficientemente\u00bb. <em>On s\u2019engage et puis on voit<\/em>: era la l\u00ednea de conducta que este Lenin, puesto en relieve por Luk\u00e1cs, aprende del activismo napole\u00f3nico.<\/p>\n<p>Si el camino no est\u00e1 predeterminado, la \u00abfundamentaci\u00f3n te\u00f3rica\u00bb la tenemos en todo caso. Y \u2014junto con las duras lecciones de la experiencia\u2014 ella conduce s\u00ed a territorios entrevistos por Lenin, pero sin duda m\u00e1s all\u00e1 del punto al que \u00e9l pudo llegar en lo concreto. Es ciertamente verdad, en efecto, que era preciso \u00abquebrar\u00bb la \u00abm\u00e1quina militar y burocr\u00e1tica\u00bb del Estado burgu\u00e9s; pero el problema <strong>concreto<\/strong> (esto es, <strong>omnilateral<\/strong>), el de la <i>construcci\u00f3n<\/i> de una democratizaci\u00f3n socialista, se presentaba te\u00f3rica y pr\u00e1cticamente m\u00e1s all\u00e1 de ese punto discriminante en torno al cual entonces se divid\u00edan reformistas y revolucionarios. Una frase de Marx, \u00abla clase obrera no puede simplemente poner la mano sobre la m\u00e1quina del Estado ya hecha y lista, y ponerla en marcha para sus propios fines\u00bb, escrita a prop\u00f3sito de la Comuna de Par\u00eds y retomada despu\u00e9s en un prefacio al <em>Manifiesto<\/em>, se convirti\u00f3 en los debates de fin de siglo en la piedra de toque para distinguir a unos de otros.<\/p>\n<p>Lenin, en <em>El Estado y la revoluci\u00f3n<\/em>, al analizar el significado de esa tesis, la conectaba con otras expresiones de Marx centradas en la idea de que el problema de la revoluci\u00f3n proletaria consist\u00eda, preliminarmente, en <strong>quebrar la m\u00e1quina militar y burocr\u00e1tica del Estado burgu\u00e9s<\/strong>; y, por otro lado, polemizaba con Eduard Bernstein, adalid del <strong><i>revisionismo<\/i><\/strong>, seg\u00fan el cual \u00abMarx habr\u00eda puesto con ello en guardia a la clase obrera <i>contra<\/i> un ardor demasiado revolucionario en el momento de la toma del poder\u00bb (V. I. Lenin, <em>Opere scelte<\/em>, Editori Riuniti, Roma 1968, p. 935). Pero, m\u00e1s en general, es precisamente en torno al <strong>problema del Estado<\/strong> donde se constituyen las diferentes tradiciones socialistas. El propio Lenin resum\u00eda as\u00ed las cosas: \u00abLos utopistas se han esforzado siempre por \u201cdescubrir\u201d las formas pol\u00edticas en las que deb\u00eda producirse la transformaci\u00f3n socialista de la sociedad. Los anarquistas se han desentendido de la cuesti\u00f3n de las formas pol\u00edticas en general. Los oportunistas de la socialdemocracia contempor\u00e1nea han aceptado las formas pol\u00edticas burguesas del Estado democr\u00e1tico parlamentario como un l\u00edmite m\u00e1s all\u00e1 del cual es imposible ir\u00bb. Marx, en cambio \u2014que no pretend\u00eda descubrir ni inventar nada\u2014, se puso a estudiar la historia y constat\u00f3 que se caminaba \u00abhacia <i>la <\/i><strong><i>destrucci\u00f3n <\/i><\/strong><strong>de la m\u00e1quina del Estado burgu\u00e9s<\/strong>\u00bb (<i>ib\u00edd<\/i>., p. 893).<\/p>\n<p>Uno de los pilares de la revisi\u00f3n te\u00f3rica propuesta por Bernstein era, en efecto, el supuesto de que la <strong>dictadura del proletariado<\/strong> era un \u00abpeso muerto\u00bb y que la <strong>constituci\u00f3n democr\u00e1tica<\/strong>, con el <strong>sufragio universal<\/strong> sobre todo y con sus garant\u00edas formales de <strong>igualdad<\/strong> y <strong>libertad<\/strong> de los ciudadanos, no era simplemente el terreno que ofrec\u00eda las mayores <i>oportunidades<\/i> en la lucha por el socialismo, sino la <strong>forma pol\u00edtica<\/strong> que <strong><i>por s\u00ed misma<\/i><\/strong> contrarrestaba al capitalismo. \u00abVemos\u00bb, afirmaba, \u00abque los privilegios de la burgues\u00eda capitalista, en todos los pa\u00edses adelantados, ceden gradualmente el paso a instituciones democr\u00e1ticas\u00bb (E. Bernstein, <em>I presupposti del socialismo e i compiti della socialdemocrazia<\/em>, Laterza, Bari 1974, p. 4). De modo que la socialdemocracia, el partido que luchaba por el socialismo, deb\u00eda \u00abponerse sin reticencia, tambi\u00e9n en el plano doctrinal, en el terreno del sufragio universal y de la democracia, con todas las consecuencias que de ello se derivan para su t\u00e1ctica\u00bb (<i>ib\u00edd.<\/i>, p. 188).<\/p>\n<p>El punto sustantivo en que esto se aparta del an\u00e1lisis de Marx lo pone de relieve, en el plano pol\u00edtico-constitucional, <strong>Lucio Colletti<\/strong> en el ensayo que antecede a la traducci\u00f3n italiana de este texto base del revisionismo: \u00abMientras que para la socialdemocracia la contradicci\u00f3n es solo <strong><i>entre<\/i><\/strong><strong> Constituci\u00f3n y capitalismo<\/strong>; para Marx la contradicci\u00f3n, que est\u00e1 <strong>dentro de la sociedad<\/strong>, pasa tambi\u00e9n <strong>dentro de la Constituci\u00f3n<\/strong>. En el sentido de que, si por un lado ella convoca, con el sufragio universal, a todos a la vida pol\u00edtica y, por primera vez, reconoce as\u00ed la existencia de un inter\u00e9s com\u00fan o p\u00fablico [\u2026], por otro lado, no puede dejar de hacer de ese inter\u00e9s com\u00fan <strong>solo un inter\u00e9s <\/strong><strong><i>formal<\/i><\/strong>\u00bb (<i>ib\u00edd.<\/i>, p. LXXXI).<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs cree ver en el origen de esta divergencia respecto de Marx un <strong><i>concepto meramente econ\u00f3mico<\/i><\/strong> de socialismo. Para \u00e9l, el predominio de la t\u00e1ctica, la asfixia te\u00f3rica y estrat\u00e9gica que golpea al movimiento comunista despu\u00e9s de Lenin \u2014como antes hab\u00eda golpeado al movimiento socialista\u2014, est\u00e1n cosidos a doble hilo con tal concepto de socialismo. En cuanto al revisionismo de Bernstein, basta recordar su tesis seg\u00fan la cual el socialismo, mientras se opone al capitalismo, mantiene en cambio una relaci\u00f3n de <strong>continuidad con la <\/strong><strong><i>sociedad \u201ccivil<\/i><\/strong><strong>\u201d<\/strong> (o <strong>sociedad \u201c<\/strong><strong><i>burguesa<\/i><\/strong><strong>\u201d<\/strong>, interpretadas como una sola cosa), que se presenta como horizonte \u00e9tico-pol\u00edtico tanto del capitalismo como del socialismo. Para Bernstein, \u00abla <strong>conquista del poder pol\u00edtico<\/strong> por parte de la clase obrera y la <strong>expropiaci\u00f3n de los capitalistas<\/strong> (como hemos visto arriba, remitiendo al pensamiento de Norberto Bobbio) no son sino medios para realizar \u201cprincipios socialistas\u201d, que no se apartan en lo m\u00e1s m\u00ednimo de los liberales. Es cierto \u2014dice\u2014 que en la historia los partidos liberales se han convertido de hecho en \u201cpuros y simples <strong>guardias del cuerpo del capitalismo<\/strong>\u201d, y que, por tanto, entre esos partidos y el movimiento socialista solo puede haber antagonismo; <strong>pero<\/strong>, por lo que respecta al <strong>liberalismo como movimiento hist\u00f3rico universal<\/strong>, el <strong>socialismo es su heredero leg\u00edtimo<\/strong> no solo desde el punto de vista cronol\u00f3gico, sino tambi\u00e9n desde el del <strong>contenido ideal<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<p>Por otra parte \u2014recuerda el propio Bernstein, citando a Ferdinand Lassalle\u2014, en el movimiento socialista exist\u00eda ya una larga tradici\u00f3n de autores que reprochaban al liberalismo pol\u00edtico, sencillamente, no ser fiel a sus teor\u00edas y a sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Frente a esta tradici\u00f3n socialdem\u00f3crata, Luk\u00e1cs vuelve a poner en juego al Marx cr\u00edtico de la sociedad burguesa: el Marx que juzga ineptos a aquellos socialistas \u00abque pretenden se\u00f1alar el socialismo como realizaci\u00f3n de las ideas de la sociedad burguesa expresadas por la Revoluci\u00f3n francesa\u00bb (K. Marx, <em>Lineamenti fondamentali della critica dell\u2019economia politica<\/em>, I, La Nuova Italia, Florencia 1968, p. 229), y que no advierten que esa sociedad burguesa necesita precisamente desdoblarse en una esfera \u00abideal\u00bb o formal y en una esfera \u00abmaterial\u00bb, pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En el socialismo, por el contrario, ambas esferas deben finalmente reunirse para dar lugar al hombre activo en cuanto hombre entero, ya no escindido en <em>homme<\/em> (ego\u00edsta privado y real) y <em>citoyen<\/em> (idealista p\u00fablico o formal). As\u00ed, mientras que es constitutivo de la sociedad burguesa la transgresi\u00f3n privada de la moral p\u00fablica \u2014o, dicho al rev\u00e9s, es constitutivo del mundo burgu\u00e9s un cotidiano que se basa en el principio <em>homo homini lupus<\/em>, aunque se idealice en la democracia como \u00abforma pol\u00edtica\u00bb y en la tolerancia como su \u00e9tica\u2014, el socialismo, en cambio, es la <strong>democratizaci\u00f3n de la vida cotidiana<\/strong> misma.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed cada individuo <i>es<\/i> persona, es decir, <strong>realiza emp\u00edricamente<\/strong> al g\u00e9nero humano entero tal como existe, en su totalidad de especie, sobre la tierra. Tanto m\u00e1s cuanto que el mundo est\u00e1 ya unificado por la t\u00e9cnica y la econom\u00eda. \u00abSociedad quiere decir obrar juntos los hombres, y nunca como ahora se hab\u00eda encontrado, desde el punto de vista t\u00e9cnico-pr\u00e1ctico, al nivel de realizaci\u00f3n alcanzado en el capitalismo de hoy\u00bb, observa Luk\u00e1cs. A tal estado de cosas ya no corresponde el principio \u2014caracter\u00edstico de toda la prehistoria de la humanidad, y que encontr\u00f3 su expresi\u00f3n m\u00e1s acabada en la sociedad burguesa\u2014 seg\u00fan el cual el <strong><i>otro<\/i><\/strong><strong> hombre es el <\/strong><strong><i>l\u00edmite<\/i><\/strong><strong> de mi libertad<\/strong>; la nueva situaci\u00f3n del mundo encuentra, en cambio, su \u00ab<strong>forma social<\/strong>\u00bb, colectiva, en la democratizaci\u00f3n socialista, esto es, en una vida cotidiana construida (por la <strong>costumbre<\/strong>) sobre el principio nuevo \u2014caracter\u00edstico no de la prehistoria de la humanidad, sino de su verdadera historia, ahora en sus inicios\u2014 seg\u00fan el cual el <strong><i>otro<\/i><\/strong><strong> hombre es la <\/strong><strong><i>realizaci\u00f3n de mi libertad<\/i><\/strong>.<\/p>\n<p>Pero el <strong>estalinismo<\/strong> queda por completo <strong>a este lado<\/strong> del salto de valor, del salto <strong>\u00e9tico<\/strong>, del salto de <strong>\u00e9poca<\/strong> necesario para poder hablar de <strong>autoeducaci\u00f3n del hombre para ser <\/strong><strong><i>realmente<\/i><\/strong><strong> hombre<\/strong>. Y lo est\u00e1 porque la <strong>democratizaci\u00f3n socialista<\/strong>, el \u00ab<strong>\u00f3rgano<\/strong>\u00bb de esa autoeducaci\u00f3n \u00abhacia el <strong>reino de la libertad<\/strong>\u00bb, por su propia naturaleza no puede surgir ni <strong>ut\u00f3picamente<\/strong>, como aplicaci\u00f3n de un <strong>modelo <\/strong><strong><i>ideal<\/i><\/strong> inventado por algunos intelectuales iluminados e impuesto o ense\u00f1ado a los hombres de la vida cotidiana, ni <strong>mecanicistamente<\/strong>, como producto <i>espont\u00e1neo<\/i> del desarrollo t\u00e9cnico y econ\u00f3mico. La democratizaci\u00f3n debe ser, por el contrario, <strong>obra pol\u00edtica<\/strong>, <strong>trabajo consciente<\/strong> de los hombres en cuanto <strong><i>personalidades<\/i><\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Stalin<\/strong>, en cambio, y todos sus \u00abrivales\u00bb \u2014de <strong>Trotski<\/strong> a <strong>Bujarin<\/strong> y otros\u2014 consideraron que edificar el socialismo era <strong>exclusivamente <\/strong><strong><i>una empresa econ\u00f3mica<\/i><\/strong>; as\u00ed produjeron, de modo an\u00e1logo a la <strong>socialdemocracia<\/strong> de la <strong>Segunda Internacional<\/strong>, aunque con intenciones opuestas, una <strong><i>cultura pol\u00edtica vulgar-materialista<\/i><\/strong> que se agotaba en maniobras <strong>t\u00e1cticas<\/strong> (el esp\u00edritu <strong>burocratizante<\/strong> no pod\u00eda ser sino el efecto visible de ese predominio de la t\u00e1ctica y de un <strong>materialismo banal<\/strong>).<\/p>\n<p>El propio <strong>Lenin<\/strong> capt\u00f3, \u00aben el plano pr\u00e1ctico-intuitivo\u00bb, emp\u00edricamente, el <strong>car\u00e1cter espec\u00edfico<\/strong> de la <strong>formaci\u00f3n social socialista<\/strong>, es decir, su necesidad, para existir, de <strong><i>individuos conscientemente activos<\/i><\/strong>, o sea, de <strong>personalidades<\/strong>; pero no lleg\u00f3 a formular el problema en t\u00e9rminos te\u00f3ricos generales. Tampoco formul\u00f3 nunca \u2014se\u00f1ala Luk\u00e1cs\u2014 el <strong>problema te\u00f3rico de fondo<\/strong> de la <strong>edificaci\u00f3n concreta<\/strong> de una sociedad socialista en las <strong>condiciones no cl\u00e1sicas<\/strong> en que tuvo lugar la Revoluci\u00f3n de Octubre: <i>el <\/i><strong><i>problema de las \u201cproporciones\u201d<\/i><\/strong> que hab\u00eda que asignar, por un lado, a la pr\u00e1ctica econ\u00f3mica de <strong>recuperaci\u00f3n del atraso<\/strong> respecto del capitalismo desarrollado y, por otro, a las <strong>pr\u00e1cticas<\/strong>, <strong>instituciones<\/strong> y a la <strong><i>cultura<\/i><\/strong> de la democratizaci\u00f3n socialista. Se limit\u00f3 a esbozar las \u00ab<strong>desnudas perspectivas<\/strong>\u00bb: <strong>la electrificaci\u00f3n del pa\u00eds y los soviets<\/strong>. Y, sin embargo \u2014a diferencia de Stalin y de la <strong>Tercera Internacional<\/strong>, que podemos llamar <strong>estalinista<\/strong>\u2014, en Lenin se perciben <strong>intenciones profundas<\/strong> que lo empujan a mirar hacia adelante y, a la vez, a <strong>preocuparse<\/strong> ante el burocratismo rampante.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs va a buscar con insistencia aquellos momentos en que se percibe el <strong>impulso a superar<\/strong> los datos y los m\u00e9todos de la cultura pol\u00edtica vigente. Se detiene, pues, en un Lenin que reflexiona en torno a la <strong>extinci\u00f3n del Estado<\/strong> porque, con su categor\u00eda de la <strong>costumbre<\/strong>, es capaz de encauzar el discurso hacia el terreno \u2014esto es, <i>la <\/i><strong><i>vida y la cultura de lo cotidiano<\/i><\/strong>\u2014, de donde surge la posibilidad real de una teor\u00eda socialista no atrofiada por el dilema <strong>viciado<\/strong>: o <strong>Bernstein<\/strong> o <strong>Stalin<\/strong>. <i>El socialismo entendido como <\/i><strong><i>democratizaci\u00f3n de la vida cotidiana<\/i><\/strong>, al que Luk\u00e1cs llegar\u00e1 siguiendo tambi\u00e9n esta pista, es ciertamente una <strong>versi\u00f3n <\/strong><strong><i>\u00e9tica<\/i><\/strong> de la propuesta socialista, pero no conserva en absoluto la escisi\u00f3n entre \u00abmaterial\u00bb e \u00abideal\u00bb dentro de la cual se mueven ambos cuernos de aquel dilema pol\u00edtico. En efecto, ni registra como simples <strong><i>valores-modelo<\/i><\/strong> la libertad y la igualdad <strong>formales<\/strong> burguesas, ni deja en manos de la <strong>moralidad ideal de la Causa<\/strong> la tarea de dar sentido y contenido a acciones por s\u00ed mismas ligadas a la l\u00f3gica pragm\u00e1tica \u2014desprovista de idea\u2014 del <strong>resultado inmediato<\/strong>.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs rompe tambi\u00e9n \u2014vale la pena se\u00f1alarlo de pasada\u2014 la <strong>escisi\u00f3n entre hoy y ma\u00f1ana<\/strong>, entre <strong><i>presente como sacrificio<\/i><\/strong> y <strong>f<\/strong><strong><i>uturo como felicidad<\/i><\/strong>, sobre la que se construy\u00f3 la militancia comunista desde el inicio (tal vez como un eco weberiano de <strong>cultura protestante del trabajo<\/strong>, m\u00e1s que gn\u00f3stico-religiosa, como se la quiso entender para devaluar su contenido psicol\u00f3gico). El <strong>presente<\/strong>, el <strong>aqu\u00ed y ahora<\/strong>, tiene ya <strong>dos polos<\/strong> en el an\u00e1lisis de Luk\u00e1cs: el <strong>hombre como <\/strong><strong><i>especie<\/i><\/strong> (materialmente constituida en la tierra por el mercado mundial capitalista y por la potencia o potencialidad de la t\u00e9cnica) y el <strong>hombre como <\/strong><strong><i>personalidad<\/i><\/strong> (que existe si y cuando el individuo ve en el otro a la especie, la realizaci\u00f3n de s\u00ed). Estos dos polos componen un <strong>campo de realidad social<\/strong> cuya forma adecuada es, precisamente, la <strong>democratizaci\u00f3n de la vida cotidiana<\/strong>. Se trata, en suma, de una <strong>concepci\u00f3n filos\u00f3fico-pol\u00edtica<\/strong> muy compacta, que quiere mantener unido el <strong>sentido de la historia del mundo<\/strong> con la <strong>atenci\u00f3n a las cosas concretas de cada d\u00eda<\/strong>.<\/p>\n<p>Ahora bien, <strong>no por eso<\/strong> la herencia hist\u00f3rica del socialismo pierde <strong>riqueza<\/strong>. Se lo impedir\u00eda, como hemos dicho, el <strong>realismo<\/strong> mismo de la concepci\u00f3n. Conviene m\u00e1s bien subrayar aqu\u00ed lo que nos parece un <strong>desplazamiento important\u00edsimo del acento<\/strong>: del <strong>hecho revolucionario<\/strong>, como <strong><i>gesto<\/i><\/strong><strong> inicial<\/strong>, a los <strong>problemas constructivos<\/strong> del <strong><i>paso<\/i><\/strong><strong> revolucionario al socialismo<\/strong>. As\u00ed, en vez de seguir mirando a un <strong>Lenin<\/strong> estratega inflexible de <strong>Octubre<\/strong>, Luk\u00e1cs se interesa, sin vacilar, mucho m\u00e1s y mucho m\u00e1s a fondo por la <strong><i>introducci\u00f3n de la NEP<\/i><\/strong><i> <\/i>(medida nada en absoluto solo econ\u00f3mica, en la interpretaci\u00f3n que aqu\u00ed se da) y, sobre todo, revalora en la discusi\u00f3n de 1921 sobre el <strong>sindicato<\/strong> la intenci\u00f3n profunda \u2014una vez m\u00e1s\u2014 contenida en la f\u00f3rmula leniniana de la <strong><i>correa de transmisi\u00f3n<\/i><\/strong> (si bien de <strong>accionamiento rec\u00edproco<\/strong>). En ambos casos, Luk\u00e1cs estima que Lenin tocaba el nudo del problema: <i>la <\/i><strong><i>actividad de las masas<\/i><\/strong><i> <\/i>(el <strong>trabajo<\/strong>, no su protagonismo gratuito). Desatado ese nudo, pod\u00eda tener lugar un <strong>desarrollo democr\u00e1tico in\u00e9dito<\/strong> en la historia.<\/p>\n<p>No fue as\u00ed. En la nueva situaci\u00f3n, consecuencia de la (largu\u00edsima) <strong>crisis del estalinismo<\/strong>, Luk\u00e1cs recupera precisamente la idea de una <strong>dial\u00e9ctica pol\u00edtico-social articulada<\/strong> centrada en la <strong>insustituible funci\u00f3n democr\u00e1tica<\/strong> (en el sentido innovador que aqu\u00ed adquiere el t\u00e9rmino) del <strong><i>sindicato<\/i><\/strong>; pero a\u00f1ade algo que en Lenin \u2014y con mayor raz\u00f3n en la tradici\u00f3n comunista estaliniana\u2014 no estaba: reivindica la <strong>movilizaci\u00f3n de la <\/strong><strong><i>opini\u00f3n p\u00fablica<\/i><\/strong> como <strong>primer paso<\/strong> hacia la <strong>democratizaci\u00f3n socialista<\/strong>. Sin la cual, sin los individuos como <strong><i>sujetos<\/i><\/strong> de la sociedad y, en particular, de la <strong>econom\u00eda<\/strong>, que se mueven tendiendo a la <strong>personalidad<\/strong>, esta \u00faltima \u2014la econom\u00eda\u2014, por muy <strong>estatalizada<\/strong> que est\u00e9, <strong>sigue siendo un callej\u00f3n sin salida<\/strong>: por s\u00ed sola no consigue adecuarse a la <strong><i>dignidad humana<\/i><\/strong>, que es la <strong>categor\u00eda base<\/strong> de la historia, ahora en sus inicios.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Traducci\u00f3n del pr\u00f3logo a la edici\u00f3n italiana, preparada por el propio Scarponi, del libro de Luk\u00e1cs L&#8217;uomo e la democrazia,<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17712,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2184,8,1547,1548],"tags":[],"class_list":["post-18683","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-el-lukacs-tardio-2024","category-filosofia","category-georg-lukacs","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18683"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18683\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18685,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18683\/revisions\/18685"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17712"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18683"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}