{"id":187,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=187"},"modified":"2020-02-12T12:54:09","modified_gmt":"2020-02-12T11:54:09","slug":"puede-ser-verde-la-teoria-si-siempre-y-cuando-la-vida-no-sea-gris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=187","title":{"rendered":"\u00bfPuede ser verde la teor\u00eda? S\u00ed, siempre y cuando la vida no sea gris"},"content":{"rendered":"<p>\u00abEn nuestras reflexiones te\u00f3ricas hablamos de lo que nosotros vemos como tendencias, no hechos consumados ni inevitables. Tendencias que no s\u00f3lo no se han convertido en homog\u00e9neas y hegem\u00f3nicas (a\u00fan), sino que pueden (y deben) ser revertidas.<\/p>\n<p>Nuestra reflexi\u00f3n te\u00f3rica como zapatistas no suele ser sobre nosotros mismos, sino sobre la realidad en la que nos movemos. Y es, adem\u00e1s, de car\u00e1cter aproximado y limitado en el tiempo, en el espacio, en los conceptos y en la estructura de esos conceptos. Por eso rechazamos las pretensiones de universalidad y eternidad en lo que decimos y hacemos.<\/p>\n<p>Las respuestas a las preguntas sobre el zapatismo no est\u00e1n en nuestras reflexiones y an\u00e1lisis te\u00f3ricos, sino en nuestra pr\u00e1ctica. Y, en nuestro caso, la pr\u00e1ctica tiene una fuerte carga moral, \u00e9tica. Es decir, intentamos (no siempre con fortuna, es cierto) una acci\u00f3n no s\u00f3lo de acuerdo a un an\u00e1lisis te\u00f3rico, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, de acuerdo a lo que consideramos es nuestro deber. Tratamos de ser consecuentes, siempre. Tal vez por eso no somos pragm\u00e1ticos (otra forma de decir \u00abuna pr\u00e1ctica sin teor\u00eda y sin principios\u00bb)\u2026<\/p>\n<p>Nosotros sentimos que nuestro deber es iniciar, seguir, acompa\u00f1ar, encontrar y abrir espacios para algo y para alguien, nosotros incluidos\u2026<\/p>\n<p>Quienes son parte de ese recorrido y de quien hace el inventario, pueden descubrir cosas que quienes suman y restan en los escritorios de las ciencias sociales no alcanzan a ver, a saber, que importan, s\u00ed, el caminante y su paso, pero sobre todo importa el camino, el rumbo, la tendencia. Al se\u00f1alar y analizar, al discutir y polemizar, no s\u00f3lo lo hacemos para saber qu\u00e9 ocurre y entenderlo, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, para tratar de transformarlo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre la teor\u00eda se llama \u00abMetateor\u00eda\u00bb. La Metateor\u00eda de los zapatistas es nuestra pr\u00e1ctica\u00bb(1).<br \/>\nSubcomandante Insurgente Marcos<\/p>\n<p>De alg\u00fan tiempo a esta parte (como dir\u00eda Jos\u00e9 Emilio Pacheco) algunos intelectuales y militantes pol\u00edticos han comenzado a discutir y a polemizar con una serie de concepciones zapatistas o que ellos presumen vinculadas al zapatismo. En especial el libro de John Holloway, Cambiar al mundo sin tomar el poder, ha catalizado la cr\u00edtica hacia el zapatismo. Se critica a Holloway y hay quien incluso dice: \u00abNo sabemos si la formulaci\u00f3n de Holloway representa la concepci\u00f3n a la cual se adhiere la dirigencia del EZLN\u00bb(2). Aqu\u00ed se comete un error inicial: si se pretende polemizar con un movimiento pol\u00edtico-social, el cual no se ha caracterizado por esconder lo que piensa y lo que hace, ser\u00eda muy sano y aconsejable hacer la diferencia claramente entre los que interpretan al zapatismo y el zapatismo en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Y no se trata de marcar deslindes simplemente por el gusto de hacerlo. Decidimos publicar en extenso el se\u00f1alamiento zapatista sobre lo que es su teor\u00eda y sobre lo que ser\u00eda la base de la misma, con el objetivo de precisar sobre este tema los puntos de partida del zapatismo:<\/p>\n<p>1. El zapatismo no tiene y no busca tener una teor\u00eda universalista y totalizadora.<br \/>\n2. El zapatismo no tiene una teor\u00eda atemporal, buena para cualquier circunstancia, para cualquier tiempo y cualquier espacio.<br \/>\n3. El zapatismo lleva a cabo una elaboraci\u00f3n te\u00f3rica producto de su experiencia.<br \/>\n4. Esa elaboraci\u00f3n te\u00f3rica tiene por lo tanto un car\u00e1cter aproximativo, tendencial.<br \/>\n5. Por lo tanto no busca ni le interesa ser un modelo, ni siquiera un modelo para armar.<br \/>\n6. La teor\u00eda de la teor\u00eda (la metateor\u00eda) zapatista tiene como sustento su pr\u00e1ctica.<br \/>\n7. No existe por lo tanto otro metarealto zapatista.<br \/>\n8. Lo que gu\u00eda la teor\u00eda zapatista no es la no lucha por el poder, o la no voluntad de formar un partido pol\u00edtico.<br \/>\n9. Lo que gu\u00eda la teor\u00eda zapatista es su pr\u00e1ctica y, por lo tanto, aquella siempre representa un asedio de \u00e9sta. Y siempre la segunda ser\u00e1 m\u00e1s rica que la primera.<br \/>\n10. El objetivo fundamental de esta teor\u00eda aproximativa no es simplemente entender o aprehender sino tratar de transformar.<br \/>\n11. Por lo tanto, el caminante y su paso son importantes pero lo es m\u00e1s el camino, el rumbo o la tendencia.<br \/>\nEn su interesante libro, John Holloway elabora una concepci\u00f3n que ha sido entendida como la quinta esencia del pensamiento zapatista, lo cual no tan s\u00f3lo es falso sino rid\u00edculo. En el final del libro se encuentra la explicaci\u00f3n de todo. Nos dice Holloway: \u00abNuestro no-saber es tambi\u00e9n el no-saber de aquellos que comprenden que no-saber es parte del proceso revolucionario. Hemos perdido toda certeza, pero la apertura de la incertidumbre es central para la revoluci\u00f3n\u00bb(3).<\/p>\n<p>Pero resulta que los zapatistas poseen un saber, y este s\u00ed es fundamental para el proceso de auto-emancipaci\u00f3n de la sociedad y ha sido formulado de la manera siguiente: \u00abPodr\u00e1n caer muchas estatuas, pero si la decisi\u00f3n de generaciones se mantiene y alimenta, el triunfo de la resistencia es posible. No tendr\u00e1 fecha precisa ni habr\u00e1 desfiles fastuosos, pero el desgaste previsible de un aparato que convierte su propia maquinaria en su proyecto de nuevo orden, terminar\u00e1 por ser total.<\/p>\n<p>No estoy predicando la esperanza hueca, sino recordando un poco de historia mundial y, en cada pa\u00eds, un poco de historia nacional.<\/p>\n<p>Vamos a vencer, no porque sea nuestro destino o porque as\u00ed est\u00e9 escrito en nuestras respectivas biblias rebeldes o revolucionarias, sino porque estamos trabajando y luchando para eso.<\/p>\n<p>Para ello es necesario un poco de respeto al otro que en otro lado resiste en su ser otro, un mucho de humildad para recordar que se puede aprender todav\u00eda mucho de ese ser otro, y sabidur\u00eda para no copiar sino producir una teor\u00eda y una pr\u00e1ctica que no incluyan la soberbia en sus principios, sino que reconozca sus horizontes y las herramientas que sirven para esos horizontes.<\/p>\n<p>No se trata de solidificar las estatuas existentes, sino trabajar por un mundo donde las estatuas sirvan s\u00f3lo para que los p\u00e1jaros se caguen en ellas\u00bb(4).<\/p>\n<p>Entonces, resulta que s\u00ed tenemos una certeza: vamos a ganar y ese triunfo no ser\u00e1 el producto de la elaboraci\u00f3n te\u00f3rica de tal o cual corriente, pero tampoco de la declaraci\u00f3n pesimista de que el camino es el del no-saber.<\/p>\n<p>El caminar preguntando requiere de una premisa b\u00e1sica indispensable: hay que tener la decisi\u00f3n de caminar, hay que tener la voluntad de luchar y hay que tener la modestia de lo que somos frente al mar de las rebeld\u00edas y las resistencias.<\/p>\n<p>Vamos a ganar no por la claridad cient\u00edfica de nuestra propuesta te\u00f3rica y program\u00e1tica, sino porque no estamos dispuestos a desmayar en nuestro esfuerzo de luchar, de caminar. Y esa voluntad de luchar es lo \u00fanico atemporal y no espacial dentro del pensamiento zapatista. Es nuestra \u00fanica certeza, pero no se trata de cualquier certeza.<\/p>\n<p>Uno de los problemas que tiene el libro de Holloway es que al final cae v\u00edctima de lo que critica. Al final elabora una teor\u00eda y una explicaci\u00f3n un\u00edvoca, atemporal, ahist\u00f3rica, globalizadora y totalizadora de la revoluci\u00f3n (con min\u00fasculas).<\/p>\n<p>Los caminos de la rebeld\u00eda, la insumisi\u00f3n o la insubordinaci\u00f3n son tan bastos que es imposible querer reducirlos a una sola interpretaci\u00f3n, incluida aqu\u00ed la zapatista. La quinta esencia del pensamiento zapatista no es la no toma del poder, o el no a la formaci\u00f3n de un partido pol\u00edtico (ambos conceptos claves de su teor\u00eda son producto de su experiencia espec\u00edfica), sino el hecho de que su teor\u00eda es producto de su pr\u00e1ctica. Y esto que es v\u00e1lido para el zapatismo lo ser\u00eda para cualquier movimiento.<\/p>\n<p>En ese sentido, no se busca encontrar el hilo de Ariadna que nos explique todo, ni fetichizamos la fetichizaci\u00f3n de la mercanc\u00eda; si la rebeld\u00eda es m\u00faltiple, las causas de la misma tambi\u00e9n lo son. La idea de un mundo homog\u00e9neo es un sue\u00f1o del capital, o m\u00e1s bien es una ideolog\u00eda del capital, que no ha podido explotarnos a todos -ni siquiera se lo plantea como objetivo- pero, en cambio, s\u00ed nos oprime y sojuzga a todos. En la pr\u00e1ctica, lo que vivimos es un mundo fragmentado, cada vez m\u00e1s fragmentado y una rebeld\u00eda fragmentada, cada vez menos fragmentada.<\/p>\n<p>Por eso no compartimos nuevas visiones mistificadas y definitivas, un ejemplo lo podemos encontrar en el texto que John escribi\u00f3 para el n\u00famero 1 de nuestra revista, cuando dice: \u00abNo es cuesti\u00f3n de la Revoluci\u00f3n, pero tampoco es cuesti\u00f3n simplemente de la rebeld\u00eda: es cuesti\u00f3n de la revoluci\u00f3n (con r min\u00fascula)\u00bb. Luego explica que \u00abla rebeld\u00eda es la lucha por la dignidad y existir\u00e1 mientras se niegue la dignidad\u00bb. En cambio la revoluci\u00f3n (con min\u00fascula) busca crear \u00abuna sociedad basada en el reconocimiento mutuo de la dignidad\u00bb. Los zapatistas no hacen una pol\u00e9mica con los que luchan por una Revoluci\u00f3n con may\u00fasculas, simplemente no comparten su visi\u00f3n. Tampoco se trata de polemizar con John que lucha por una revoluci\u00f3n con min\u00fasculas, simplemente no comparten su punto de vista.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es indispensable aclarar es que la Rebeld\u00eda o la rebeld\u00eda, efectivamente, ser\u00e1 necesaria mientras existan l\u00edmites a la dignidad humana: el horizonte es extenso. Si la soluci\u00f3n la tienen los Revolucionarios o los revolucionarios no lo sabemos, pero lo que s\u00ed sabemos es que independientemente de qui\u00e9n est\u00e9 en el poder -el capital, los reformistas, los Revolucionarios o los revolucionarios-, la rebeld\u00eda existir\u00e1 mientras tenga motivos. Y, por cierto, \u00bfqui\u00e9n dijo que la rebeld\u00eda no pod\u00eda avanzar de una manera constituyente y soberana y construir nuevas relaciones sociales que no sean una nueva forma de sometimiento o de dominaci\u00f3n, y que eso solamente lo puede hacer la revoluci\u00f3n (con min\u00fasculas)? El ejemplo de los municipios aut\u00f3nomos zapatistas es en s\u00ed mismo revelador.<\/p>\n<p>En su libro, al hablar sobre una serie de revolucionarios y sobre sus concepciones, John cae en un cierto manique\u00edsmo producto de desestimar una indispensable ubicaci\u00f3n hist\u00f3rica. El debate entre reforma y revoluci\u00f3n, a lo mejor hoy no tiene el mismo sentido o mucho sentido, pero en su momento no se trat\u00f3 de un debate mistificado. Mucho m\u00e1s cuando se trata de seres humanos como Rosa Luxemburgo que no s\u00f3lo escribi\u00f3 varios libros, sino que toda su vida la dedic\u00f3 a luchar por lo que ella cre\u00eda, y fue asesinada precisamente por aquellos contra los que polemizaba. Esta tentaci\u00f3n de tabla rasa es muy peligrosa y al mismo tiempo muy com\u00fan. Esta idea de que se pueden analizar las diversas pol\u00e9micas y debates del movimiento partiendo de la ventaja que da el tiempo y la distancia no me parece muy adecuada.<\/p>\n<p>Estamos hablando de seres humanos que lucharon, fueron a la c\u00e1rcel, sufrieron el exilio, fueron asesinados y, sobre todo, fueron parte de movimientos sociales reales. \u00bfEso impide polemizar y no estar de acuerdo con ellos? Desde luego que no. Pero si se va a polemizar con ellos (hay otra opci\u00f3n: no hacerlo, los zapatistas por cierto as\u00ed lo han decidido) lo m\u00ednimo es ubicar la discusi\u00f3n en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>El libro de John tiene una gran importancia y es muy importante su lectura, pero tambi\u00e9n es indispensable se\u00f1alar que ah\u00ed no se encuentra el pensamiento zapatista, sino una interpretaci\u00f3n del pensamiento zapatista.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, una serie de intelectuales han realizado pol\u00e9micas con el libro o con otros textos de Holloway, y algunos de ellos buscan identificar ese pensamiento con el de los zapatista. Algunos lo se\u00f1alan expl\u00edcitamente y otros lo dan como sobre entendido, en especial quisiera hacer referencia a un texto que se public\u00f3 hace varios meses de Atilio Bor\u00f3n, reconocido intelectual marxista argentino, titulado: \u00abLa selva y la polis interrogantes en torno a la teor\u00eda zapatista\u00bb (la versi\u00f3n de este texto que yo he consultado fue la que se public\u00f3 en franc\u00e9s en la revista Contretemp y en la p\u00e1gina electr\u00f3nica la Fogata.<\/p>\n<p>Lo primero que llama la atenci\u00f3n es el t\u00edtulo. A lo largo del texto no se explica claramente el objetivo de llamarlo de esa manera, por lo que todo queda a interpretaci\u00f3n del lector. Parecer\u00eda que el autor lo que nos quiso explicar es que una cosa es la selva y otra la polis, o que los conceptos zapatistas pueden tener alguna viabilidad en la selva pero mucho m\u00e1s reducida en cuanto a la polis. Mucho se podr\u00eda decir sobre este tipo de visiones, pero realmente al final resulta un poco ocioso. El levantamiento zapatista caus\u00f3 el impacto que vimos no porque fuera un grupo que se rebelaba en la selva, sino por el tipo de comunicaci\u00f3n y mensaje con el cual se identificaron millones de habitantes de las polis y de las meg\u00e1polis.<\/p>\n<p>Ese mensaje zapatista recuper\u00f3 muchos conceptos que la izquierda ya daba por perdidos: libertad, democracia, justicia o dignidad, humanidad, sociedad civil. Y los daba por perdidos no porque les pertenecieran a la burgues\u00eda, sino por su fracaso. \u00bfEs posible pensar en serio que la lucha por la democracia, la justicia y la libertad han sido tareas de la burgues\u00eda? \u00bfO no ser\u00e1 m\u00e1s bien que el discurso de la izquierda se fue empobreciendo hasta hacerse monotem\u00e1tico y monocorde? \u00bfNo es hacerle un favor muy grande al capital dejarle en su campo esos tres grandes espacios de lucha y confrontaci\u00f3n con los cuales los trabajadores del campo y la ciudad se identifican totalmente?<\/p>\n<p>Cuando Bor\u00f3n dice: \u00abLo menos que uno podr\u00eda asegurar es que el uso, y abuso, de tales categor\u00edas -no s\u00f3lo en boca de los zapatistas sino de buena parte del pensamiento cr\u00edtico latinoamericano- puede inducir a serios equ\u00edvocos y, por qu\u00e9 no, a catastr\u00f3ficas derrotas cuando insensiblemente se les convierte en categor\u00edas interpretativas de la realidad pol\u00edtica para orientarse en las tinieblas de la coyuntura\u00bb. Dejemos de lado las exageraciones discursivas tan caras a algunos intelectuales como la que da inicio a estas frases: \u00ablo menos que uno podr\u00eda asegurar\u00bb que ligada a la conclusi\u00f3n deja poco espacio a \u00ablo m\u00e1s que uno podr\u00eda asegurar\u00bb. El problema aqu\u00ed es otro y es doble, a saber: pensar que si uno tiene claro el conflicto de clases y la teor\u00eda cr\u00edtica de la plusval\u00eda uno ya no cometer\u00eda equivocaciones, y tendr\u00eda una l\u00e1mpara de Di\u00f3genes para que le \u00aboriente en las tinieblas de la coyuntura\u00bb. El asunto es mucho m\u00e1s complejo, como siempre.<\/p>\n<p>El concepto de \u00abSociedad civil\u00bb no significa lo mismo en labios de los zapatistas que en los labios de Havel, de la misma manera que la lucha de clases no significa lo mismo en los labios de Breshnev que en los del Ch\u00e9 Guevara.<\/p>\n<p>La utilizaci\u00f3n de humanidad en el zapatismo tiene un objetivo pol\u00edtico m\u00faltiple: en primer lugar, contraponerla al neoliberalismo que est\u00e1 destruyendo culturas, civilizaciones (no s\u00f3lo las occidentales, aunque tambi\u00e9n, si no veamos qu\u00e9 significa el proyecto de Berlusconi de convertir a Roma en una \u00abciudad global\u00bb, pero tambi\u00e9n muchas africanas, asi\u00e1ticas, latinoamericanas); busca igualmente cooperar en la construcci\u00f3n de un nuevo proyecto civilizatorio en la defensa de lo diferente, del otro, contra la visi\u00f3n homogeneizadora del modelo del capital. Y, as\u00ed, podr\u00edamos agregar muchas cosas suplementarias.<\/p>\n<p>Igualmente podr\u00edamos se\u00f1alar para los otros t\u00e9rminos que ha planteado el zapatismo, tales como democracia, libertad y justicia, las cuales nunca van separadas. Es decir, no se reduce la democracia a la posibilidad de elegir cada equis tiempo a un gobernante, ni siquiera a una simple \u00abforma estatal\u00bb -como se\u00f1ala Bor\u00f3n- sino una forma de organizaci\u00f3n social, comunitaria -y aqu\u00ed es indispensable se\u00f1alar que no se restringe a la visi\u00f3n occidental de la organizaci\u00f3n social y comunitaria (el ejemplo de la democracia en los municipios aut\u00f3nomos zapatitas es en s\u00ed mismo revelador). La libertad, por su parte, no es reducida a la posibilidad de escoger en que mall se compra, ni la justicia a la idea de que todos somos iguales frente a la ley. En \u00faltima instancia esas interpretaciones tienen que ver con la capacidad que han tenido los se\u00f1ores del dinero para expropiarnos nuestras palabras. La lucha zapatista es, tambi\u00e9n, por recuperar el control de lo que nos pertenece, de lo que siempre ha sido nuestro y que ahora, parafraseando a Marx, baila frente a nuestros ojos como algo ajeno, separado de nuestra esencia, pervertido.<\/p>\n<p>Por eso no tiene sentido alguno, como lo hace Bor\u00f3n, comparar al zapatismo con corrientes que pueden utilizar algunas de esas categor\u00edas con el objetivo de quitarle filo a la lucha de diversos sectores de la sociedad. Tampoco basarse en el texto de Meiksins Wood y decir: \u00abla categor\u00eda (la sociedad civil) deja de ser utilizada como un instrumento cr\u00edtico de la sociedad capitalista para convertirse en una sutil apolog\u00eda de la misma\u00bb \u00bfAlguien en su sano juicio puede pensar que los zapatistas al utilizar este concepto est\u00e1n realizando una \u00absutil apolog\u00eda de la sociedad capitalista\u00bb? Lo rid\u00edculo de la idea no deja mucho campo para el debate.<\/p>\n<p>Pero, como para demostrar que no se entiende nada, Bor\u00f3n pregunta afirmando: \u00abO es que los latifundistas y los paramilitares que utilizan la violencia para perpetuar la sujeci\u00f3n ind\u00edgena no forman parte de la &#8216;humanidad&#8217; y la (sic) &#8216;sociedad civil&#8217;? \u00bfNo forman tambi\u00e9n parte de la &#8216;sociedad civil&#8217; los grupos paramilitares que perpetraron la masacre de Acteal?\u00bb. Pues la respuesta es muy sencilla: bajo el planteamiento zapatista, no forman parte de la sociedad civil, sin comillas, sino de la dictadura del dinero (lo mismo que los empresarios que quieren desalojar a los campesinos de la selva lacandona, el otro ejemplo de Bor\u00f3n), que no hay que olvidar controla cada vez m\u00e1s el poder pol\u00edtico. Los paramilitares de Chiapas son el brazo oculto del Estado racista mexicano.<\/p>\n<p>El poder: el dogma y la estatua<\/p>\n<p>\u00abPorque, dice Durito que, donde faltan las razones abundan las estatuas. Cuando el Poder no es todav\u00eda Poder sino est\u00e1 en lucha por serlo, sus dogmas se hacen declaraciones de principios, programas, planes de acci\u00f3n, en suma, son estatuas en proyecci\u00f3n. Cuando el Poder se hace silla del Poder, sus dogmas se hacen leyes, constituciones, reglamentos, en suma, son estatuas de papel que luego son estatuas de piedra\u00bb(5).<br \/>\n(Subcomandante Insurgente Marcos)<\/p>\n<p>\u00abY el Estado es precisamente el lu-gar donde se condensan las correlaciones de fuerzas. No es el \u00fanico lugar pero s\u00ed es, de lejos, el m\u00e1s principal. Es el \u00fanico desde el cual, los vencedores pueden transformar sus intereses en leyes y construir un marco normativo e institucional que garantice la estabilidad de sus conquistas\u00bb(6).(Atilio Bor\u00f3n)<\/p>\n<p>Lo primero que es necesario se\u00f1alar es que es indispensable tomar en serio lo que los zapatistas dicen sobre sus objetivos. Me llama poderosamente la atenci\u00f3n que este problema de la visi\u00f3n del poder de los zapatistas est\u00e9 siendo cuestionada en la actualidad cuando fue planteada desde el inicio de la insurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo segundo se ubica en pensar que el zapatismo no conoce una serie de textos marxistas que aclaran el punto de vista de diversas corrientes de izquierda al respecto. Parecer\u00eda que algunos intelectuales piensan que si se pone una cita de Lenin, Gramsci o Trotsky el asunto quedar\u00e1 saldado, los zapatistas tendr\u00e1n ahora la claridad suficiente para poder comprender lo equivocado de su tesis y se asimilar\u00e1n a una forma de ver al mundo y a la lucha por construir otro desde la perspectiva de los revolucionarios.<\/p>\n<p>El asunto, sin embargo, es m\u00e1s complejo y rebasa los l\u00edmites de lo que hicieron y pensaron revolucionarios espec\u00edficos en momentos espec\u00edficos. Algunos, como Bor\u00f3n, piensan que la prueba de los hechos est\u00e1 a la vista y habla como si hubiera tantas experiencias hist\u00f3ricas que permitieran tener esa certeza a prueba de cualquier duda.<\/p>\n<p>En muchos lados se ha tomado el poder: en Rusia en 1917, en Bulgaria en 1918, en Hungr\u00eda en 1918, en China en 1949-50, en Vietnam, por lo menos en dos momentos, en Cuba en 1959, en Argelia en 1958, en Nicaragua en 1979. En otros muchos lugares, partidos obreros, socialistas y\/o comunistas han ganado en procesos electorales.<\/p>\n<p>La lista es larga y, hasta el momento, no podemos encontrar un solo ejemplo que ilustre el optimismo de Bor\u00f3n. En varios de esos procesos el vencedor \u00abtransform\u00f3 sus intereses en leyes y construy\u00f3 un marco normativo e institucional\u00bb, lo que algunas veces gener\u00f3 ciertos niveles de \u00abestabilidad de sus conquistas\u00bb y luego -nosotros agregar\u00edamos-, normalmente levant\u00f3 estatuas para glorificar su obra y \u00e9stas fueron utilizadas por los p\u00e1jaros para cagarse en ellas.<\/p>\n<p>Claro, dir\u00e1n los m\u00e1s precisos, pero esto no fue obra de la revoluci\u00f3n sino de la contrarrevoluci\u00f3n y, yo personalmente, no tengo la menor duda en el caso de Rusia, pero no se c\u00f3mo explicarlo en el caso de China o de Vietnam o de Nicaragua.<\/p>\n<p>Incluso, un ejemplo cercano a mi pasado militante, el caso de Trotsky no deja de ser revelador. Uno es el Trotsky presidente del soviet de 1905, gran orador y agitador en toda Europa o el Trotsky desterrado y v\u00edctima de una persecuci\u00f3n feroz, y otro, el Trotsky del poder. Este \u00faltimo fue el que promovi\u00f3 la militarizaci\u00f3n de los sindicatos y polemizaba contra Lenin sobre la imposibilidad de que los sindicatos sovi\u00e9ticos fueran independientes del Estado (aunque \u00e9ste en su pol\u00e9mica con Kautsky, lo mismo que Trotsky, polemizaba contra el jefe del reformismo alem\u00e1n se\u00f1alando que la dictadura de los soviets ahora era ejercida por la dictadura del partido); el que ejecut\u00f3 el asalto al Kronstad, el que estuvo de acuerdo con la desaparici\u00f3n de las tendencias y fracciones al interior del partido, etc\u00e9tera. Desde luego, mal har\u00edamos al tomar una posici\u00f3n moralista o de analista de la historia que analiza los fen\u00f3menos sociales en retrospectiva y eleva condenaciones apol\u00edticas, llenas de moralina pero carentes de \u00e9tica.<\/p>\n<p>El problema se ubica en otro lado. Bor\u00f3n y parece que, por lo citado, tambi\u00e9n Ellen Mieksin piensan que no s\u00f3lo no existe una desaparici\u00f3n del Estado-Naci\u00f3n (cosa que el zapatismo nunca ha planteado), sino que \u00e9ste ni siquiera atraviesa una crisis y que, contrariamente a lo que se ha manejado, \u00e9ste \u00abha adquirido m\u00e1s funciones\u00bb. No estamos seguros de si se refieren al Estado-naci\u00f3n argentino, o al mexicano, o al uruguayo o al iraqu\u00ed que, como todos saben, viven una extensi\u00f3n de sus funciones. O a Estados nacionales como el franc\u00e9s, alem\u00e1n, ruso o el chino que, como todos saben, no permitieron la acci\u00f3n unilateral del Estado norteamericano. O al Estado nacional estadounidense, dominado por los tres grandes consorcios multinacionales vinculados al petr\u00f3leo, la industria armamentista y la bioqu\u00edmica (como dir\u00eda Homero Simpson: estoy siendo sarc\u00e1stico).<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, \u00bfexiste alguna posibilidad de que en estos tiempos que vivimos, alg\u00fan grupo revolucionario tome el poder, derrotando al viejo aparato de Estado, destruyendo a la \u00abbanda de hombres armados\u00bb de la que nos hablaba Engels que era el Estado en \u00faltima instancia, y piense que va a tener tiempo para elaborar un nuevo marco jur\u00eddico que garantice la estabilidad de sus conquistas? Desde luego, aqu\u00ed no estamos hablando de triunfos electorales que requieren del aval del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, y digo requieren, no porque la gente de tal o cual pa\u00eds lo necesite sino porque los dirigentes de esos partidos y futuros jefes de gobierno no se imaginan gobernar sin el aval de esas instituciones. Si eso ya estuvo limitado en el pasado, ahora esa limitaci\u00f3n es a\u00fan m\u00e1s aguda.<\/p>\n<p>Luego Bor\u00f3n cae en el mismo lugar com\u00fan en que muchos han ca\u00eddo y le quiere explicar al zapatismo que los paramilitares y los soldados son parte de los sectores represivos del Estado nacional, para despu\u00e9s buscar pillar a los zapatistas con los dedos en la puerta cuando se pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 el EZLN est\u00e1 a\u00fan esperando la sanci\u00f3n de una legislaci\u00f3n que le otorgue plena autonom\u00eda a las comunidades ind\u00edgenas, siendo que la estrategia de transformaci\u00f3n desde abajo de los zapatistas cuenta con un impresionante grado de legitimidad? \u00bfNo es este un reconocimiento pr\u00e1ctico de que pese a la ret\u00f3rica antiestatista el Estado-naci\u00f3n sigue siendo un componente crucial de los capitalismos contempor\u00e1neos?\u00bb. El zapatismo ha tenido la habilidad de distinguir el espacio en el que se mueve su lucha original y el objetivo de su lucha. No es lo mismo luchar en que luchar por. Los zapatistas, pero no s\u00f3lo los zapatistas, sino la gran mayor\u00eda de la sociedad civil mexicana (s\u00ed la sociedad civil, que incluy\u00f3 obreros, campesinos, sectores salariales medios, peque\u00f1os comerciantes e incluso sectores de la burgues\u00eda peque\u00f1a y mediana) se moviliz\u00f3 durante la marcha zapatista y le plante\u00f3 una alternativa al Estado mexicano y a su clase pol\u00edtica, para que llevaran a cabo una reforma del Estado que permitiera una redefinici\u00f3n no s\u00f3lo jur\u00eddica, sino de los sujetos que conforman la naci\u00f3n. El Estado y la clase pol\u00edtica en su conjunto le dieron la espalda a la sociedad civil y decidieron legislar contra los intereses de los pueblos indios, pero tambi\u00e9n contra los intereses de la sociedad civil. A partir de ese momento, el \u00abgobierno del cambio\u00bb perdi\u00f3 el aura que lo rodeaba y comenz\u00f3 su debacle. Las comunidades ind\u00edgenas zapatistas, el 1 de enero de 2003, ofrecieron su palabra y enf\u00e1ticamente se\u00f1alaron: \u00abYa es el momento que todos nos organicemos y que formemos nuestros municipios aut\u00f3nomos. No hay que esperar hasta cuando el mal gobierno nos de permiso. Debemos organizarnos como verdaderos rebeldes y no esperar que alguien nos de permiso para ser aut\u00f3nomos, sin ley o con ley (\u2026) y as\u00ed poder autogobernarnos\u00bb(7).<\/p>\n<p>El zapatismo le dio una oportunidad al poder y a la \u00abclase pol\u00edtica\u00bb mexicana, ahora los caminos transitan por otro lado. As\u00ed es como se va elaborando una teor\u00eda con base en la experiencia propia y del movimiento en general.<\/p>\n<p>Luego, el autor multicitado se lanza a una diatriba contra \u00abla idealizaci\u00f3n de los rebeldes sociales\u00bb y nos se\u00f1ala que la historia de Am\u00e9rica Latina est\u00e1 plagada de ejemplos de c\u00f3mo estos compa\u00f1eros fueron presa de \u00ablos sutiles mecanismos de cooptaci\u00f3n, asimilaci\u00f3n e integraci\u00f3n\u00bb por la sociedad burguesa. Esto s\u00ed ya fue un poco fuerte. Claro que hay muchos rebeldes sociales que han sido cooptados por el Estado (pero hay que decir que en M\u00e9xico hay otros muchos que no, Emiliano Zapata es un ejemplo), pero la lista que pueda elaborar Atilio nunca ser\u00e1 mayor que la que se puede elaborar con marxistas, exmarxistas, revolucionarios, exrevolucionarios, socialistas, exsocialistas, comunistas, excomunistas, trotskistas, extrotskistas, mao\u00edstas, exmaoistas, guerrilleros, exguerrileros, sandinistas, pi\u00f1ateros, farabundistas, estudiantes de Oxford, etc. Ah\u00ed s\u00ed que se escupe al cielo. Seguramente muchos rebeldes sociales cayeron v\u00edctimas del discreto encanto del poder y, al final, es muy dif\u00edcil que puedan reivindicarse como rebeldes. Pero igual muchos revolucionarios, o gente que ten\u00eda el programa proletario en la cabeza, acabaron dise\u00f1ando los planes de austeridad o el control de los cuerpos polic\u00edacos (creo que \u00e9stos siempre han ocupado puestos de mayor importancia que los rebeldes que se hayan integrado). Si Bor\u00f3n volteara y mirara los ministerios, las presidencias, las c\u00e1maras de diputados y senadores podr\u00eda ver a una buena parte de nuestra generaci\u00f3n socialista.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n<\/p>\n<p>Frente al proceso de globalizaci\u00f3n neoliberal capitalista, se desarroll\u00f3 la otra globalizaci\u00f3n: la de la Rebeld\u00eda, la Resistencia, la de la Revoluci\u00f3n o la de la revoluci\u00f3n, el nombre es lo de menos. Esa rebeld\u00eda es plural, no se rige por lo que algunos suponen como obvio, pero que no tiene ninguna base probatoria. Nadie puede partir de una experiencia que no sea la suya propia (estamos hablando de partir) en tanto no tenemos datos hist\u00f3ricos que nos permitan se\u00f1alar que el debate est\u00e1 zanjado. El zapatismo arriesga una teor\u00eda sobre el poder, pero tiene la precauci\u00f3n y la modestia de se\u00f1alar que su teor\u00eda no est\u00e1 acabada, que lo que hasta ahora puede ver es una tendencia. No busca que se sacralice su teor\u00eda pero tampoco se va a permitir que se ridiculice. En \u00faltima instancia, a diferencia de hace a\u00f1os donde tal o cual capilla de las diversas corrientes emancipatorias expulsaban del para\u00edso de la verdad revelada al que no concordara con su opini\u00f3n, hoy, como solamente a mediados del siglo XIX y muy posiblemente m\u00e1s que en esa \u00e9poca, existe una pluralidad en la reflexi\u00f3n te\u00f3rica. Esa pluralidad puede causar v\u00e9rtigo, porque como nos recuerda el personaje central del Gran Sertao, el diablo: \u00abel pensar da v\u00e9rtigo\u00bb, pero solamente as\u00ed ser\u00e1 posible recrear una teor\u00eda, desde luego siempre y cuando no sea entendido esto como una pura y -en ese sentido, limitada- y vana apropiaci\u00f3n de la realidad sin participar directamente de ella.<\/p>\n<p>Solamente as\u00ed ser\u00e1 posible por fin comprender lo que dijo Mari\u00e1tegui: \u00abel socialismo indoamericano no ser\u00e1 ni copia ni calca sino creaci\u00f3n heroica\u00bb. El zapatismo promueve una recreaci\u00f3n heroica a partir de ni copiar ni calcar. Al final, creo que estaremos de acuerdo en que la insurrecci\u00f3n del 1 de enero abri\u00f3 el espacio para repensar lo que antes ten\u00edamos como certezas: algunos se aferran a ellas como clavo ardiente y est\u00e1n en su derecho a seguir pregonando el \u00e9xito de una masa de fracasos; otros las tiran al cesto de la basura y al hacerlo no se dan cuenta de que se est\u00e1n suicidando, o a lo mejor s\u00ed se dan cuenta y eso quieren; otros reconociendo la importancia de muchas de ellas preferimos tomar nuevos asideros, no muy firmes, muy iniciales, son solamente tendencias, intuiciones, esperanzas.<\/p>\n<p>A Carlos Marx le encantaba repetir, para-fraseando a Goethe: \u00abgris es la teor\u00eda (\u2026) verde el \u00e1rbol de la vida\u00bb. Lo cual nos muestra a un Marx siempre preocupado por el movimiento social, aquel que dijo: \u00abVale m\u00e1s un paso del movimiento real que 100 programas\u00bb. Pues bien, el reto es saber si la teor\u00eda puede tener un color diferente al gris, aproxim\u00e1ndose sucesivamente al verde. Creo que el zapatismo dice que s\u00ed, la condici\u00f3n: que la teor\u00eda sea el resultado de nuestra pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Notas:<br \/>\n1. Subcomandante Insurgente Marcos: \u00abEl mundo: 7 pensamientos en mayo del 2003\u00bb, revista Rebeld\u00eda, n\u00famero 7.<br \/>\n2. Bor\u00f3n, Atilio: \u00abLa selva y la polis interrogantes a la teor\u00eda pol\u00edtica zapatista\u00bb (La fogata digital).<br \/>\n3. Holloway John: \u00abCambiar el mundo sin tomar el poder\u00bb. Edici\u00f3n Herramienta, p\u00e1gina 309.<br \/>\n4. Subcomandante Insurgente Marcos: \u00abEl mundo: 7 pensamientos en mayo del 2003\u00bb, revista Rebeld\u00eda, n\u00famero 7.<br \/>\n5. Subcomandante Insurgente Marcos: \u00abDurito y una de estatuas y p\u00e1jaros\u00bb. Revista Rebeld\u00eda, n\u00famero 7.<br \/>\n6. Bor\u00f3n, Atilio: \u00abLa selva y la polis interrogantes a la teor\u00eda pol\u00edtica zapatista\u00bb (La fogata digital).<br \/>\n7. Comandante Bruce Li: \u00abPalabras para los pueblos ind\u00edgenas de este pa\u00eds\u00bb. Revista Rebeld\u00eda, n\u00famero 3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&quot;En nuestras reflexiones te\u00f3ricas hablamos de lo que nosotros vemos como tendencias, no hechos consumados ni inevitables. Tendencias que no s\u00f3lo no se han convertido en homog\u00e9neas y hegem\u00f3nicas (a\u00fan), sino que pueden (y deben) ser revertidas.<\/p>\n<p>Nuestra reflexi\u00f3n te\u00f3rica como zapatistas no suele ser sobre nosotros mismos, sino sobre la realidad en la que nos movemos. Y es, adem\u00e1s, de car\u00e1cter aproximado y limitado en el tiempo, en el espacio, en los conceptos y en la estructura de esos conceptos. Por eso rechazamos las pretensiones de universalidad y eternidad en lo que decimos y hacemos. <\/p>\n<p>Las respuestas a las preguntas sobre el zapatismo no est\u00e1n en nuestras reflexiones y an\u00e1lisis te\u00f3ricos, sino en nuestra pr\u00e1ctica. Y, en nuestro caso, la pr\u00e1ctica tiene una fuerte carga moral, \u00e9tica. Es decir, intentamos (no siempre con fortuna, es cierto) una acci\u00f3n no s\u00f3lo de acuerdo a un an\u00e1lisis te\u00f3rico, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, de acuerdo a lo que consideramos es nuestro deber. Tratamos de ser consecuentes, siempre. Tal vez por eso no somos pragm\u00e1ticos (otra forma de decir &quot;una pr\u00e1ctica sin teor\u00eda y sin principios&quot;)&#8230;<\/p>\n<p> Nosotros sentimos que nuestro deber es iniciar, seguir, acompa\u00f1ar, encontrar y abrir espacios para algo y para alguien, nosotros incluidos&#8230;<\/p>\n<p>Quienes son parte de ese recorrido y de quien hace el inventario, pueden descubrir cosas que quienes suman y restan en los escritorios de las ciencias sociales no alcanzan a ver, a saber, que importan, s\u00ed, el caminante y su paso, pero sobre todo importa el camino, el rumbo, la tendencia. Al se\u00f1alar y analizar, al discutir y polemizar, no s\u00f3lo lo hacemos para saber qu\u00e9 ocurre y entenderlo, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, para tratar de transformarlo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n te\u00f3rica sobre la teor\u00eda se llama &quot;Metateor\u00eda&quot;. La Metateor\u00eda de los zapatistas es nuestra pr\u00e1ctica&quot;(1).  Subcomandante Insurgente Marcos<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-187","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=187"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/187\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}