{"id":18717,"date":"2025-11-06T05:00:22","date_gmt":"2025-11-06T04:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18717"},"modified":"2025-11-05T22:06:52","modified_gmt":"2025-11-05T21:06:52","slug":"el-trabajo-como-el-sujeto-de-mi-existencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18717","title":{"rendered":"El trabajo como el Sujeto de mi existencia"},"content":{"rendered":"<p><b>I<\/b><\/p>\n<p>Dif\u00edcil en s\u00ed mismo es poder discernir adecuadamente las formas bajo las cuales las sociedades le dan importancia a las cosas. Y tanto la importancia como los aspectos centrales de una sociedad llega a ser a\u00fan m\u00e1s dif\u00edciles de comprender bajo un sistema social en el que las personas nos relacionamos sin conocer o atisbar que las formas de interacci\u00f3n social est\u00e1n dadas por formas ajenas a nosotros. Esto plantea la discusi\u00f3n sobre la ideolog\u00eda; sobre el hecho de qu\u00e9 tan conscientes somos los seres humanos de aquello que hacemos y si aquello que se aparece ante nosotros \u2013como el dinero, la mercanc\u00eda o como se desarrollar\u00e1 en este cap\u00edtulo, el trabajo\u2013 trae consigo algo oculto que no se puede percibir mediante la mera experiencia, o si por el contrario s\u00ed se nos presenta pero preferimos no querer verlo. Estas dos condiciones de la consciencia humana han sido desarrolladas por el marxismo sobre todo a trav\u00e9s de la idea de abstracci\u00f3n. Su motto sigue siendo el mismo dado por Marx: lo hacemos, pero ni siquiera sabemos que lo hacemos. Y dentro del hecho de hacerlo sin saberlo, las relaciones laborales en su m\u00e1s amplio sentido, es decir, aquellas que dan forma y son formadas por el mundo del trabajo, adquieren pleno sentido al ser el trabajo la categor\u00eda central de las sociedades capitalistas contempor\u00e1neas. El objetivo de este escrito est\u00e1 en reflexionar sobre algunos aspectos que hoy d\u00eda marcan al trabajo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n e importancia del trabajo no est\u00e1 en la verdad de Perogrullo seg\u00fan la cual la ausencia del mismo traer\u00eda consigo el colapso de cualquier sociedad, pues ante su no existencia, no se contar\u00eda con la actividad generadora de aquello necesario para la satisfacci\u00f3n de las necesidades. La reproducci\u00f3n de la vida a trav\u00e9s de la producci\u00f3n de las necesidades humanas es tal vez la idea de trabajo m\u00e1s general. En ella est\u00e1 impl\u00edcita a su vez la idea de que el trabajo es un metabolismo entre hombre y naturaleza en el que las dos partes entran en relaci\u00f3n para la subsistencia humana. Ahora bien, por m\u00e1s general que sea esta idea, y en este sentido, por m\u00e1s que se piense que pueda ser una idea v\u00e1lida para todo tipo de sociedades, en su concepci\u00f3n est\u00e1 el pensar a la naturaleza como subsumida a las intenciones del ser humano. Por m\u00e1s que sea esta idea del metabolismo una idea natural, ahist\u00f3rica, en realidad hace parte de lo que podr\u00eda llamarse una racionalidad instrumental que, como fue desarrollada especialmente por la Escuela de Frankfurt, lleva a esencializar las relaciones humanas, a que el tiempo deje de pasar \u2013como si ya no hubiera tiempo\u2013 y de este modo el que lo hist\u00f3rico se convierta en algo natural.<\/p>\n<p>Concebir la centralidad del trabajo como una mera relaci\u00f3n simbi\u00f3tica que no considere los aspectos instrumentales de la misma no aportar\u00eda nada al debate como tampoco a una teor\u00eda cr\u00edtica que parte del hecho de la determinaci\u00f3n hist\u00f3rica para comprender las diversas formas de relaci\u00f3n social existentes. Pero as\u00ed sea evidente la importancia del trabajo para la reproducci\u00f3n social, lo que no lo es son las distintas formas que ha ido adquiriendo esta actividad por medio del desarrollo interno del capitalismo. Reflexionar sobre el mundo del trabajo trae hoy d\u00eda algunas consideraciones que no son las mismas de c\u00f3mo puede pensarse tradicionalmente al trabajo: la producci\u00f3n fabril t\u00edpica del capitalismo industrial de inicios del siglo XX. El trabajo ha tenido una reestructuraci\u00f3n que hace que los an\u00e1lisis de este no pueden llevarse a cabo bajo el entendimiento de un mundo de tipo fordista que tanto a nivel de su organizaci\u00f3n social como del tipo de relaciones sociales y formas de subjetividad y subjetivaci\u00f3n ya no son las mismas. Los problemas del capitalismo contempor\u00e1neo implican hacer consideraciones sobre las formas del trabajo informal y la desocupaci\u00f3n, la flexibilizaci\u00f3n y precariedad laboral, pero tambi\u00e9n las consecuencias mentales y fisiol\u00f3gicas como el cada vez m\u00e1s mencionado <i>burnout <\/i>o la fatiga con estr\u00e9s. El trabajo es central no s\u00f3lo en el hecho de la importancia de la producci\u00f3n de mercanc\u00edas para la sociedad contempor\u00e1nea, es decir, en el hecho de ser la centralidad un momento espec\u00edfico del d\u00eda de las personas. Es tambi\u00e9n central porque permea los otros \u00e1mbitos sociales e individuales. M\u00e1s que una sociedad de consumo, el capitalismo contempor\u00e1neo es una sociedad del trabajo; y como tal, como sociedad, hay que concebirla como una totalidad. \u00bfSe acaba el trabajo cuando pasamos la tarjeta y marcamos la hora a la salida de nuestro lugar de trabajo? \u00bfCu\u00e1ntas conversaciones cotidianas no giran en torno a este? \u00bfAcaso no nos despertamos es para el trabajo y no para el disfrute, el ocio? No puede pensarse que el trabajador llegue a su casa sin que el mundo del trabajo no entre a su habitaci\u00f3n, a la cama e incluso a los sue\u00f1os; con un pesimismo de corte adorniano, es una totalidad de la cual no se puede salir. Es por esto que alrededor de estas formas y consecuencias, se configuran ideas sobre la buena vida o, como han resaltado diversos autores cl\u00e1sicos en el tema como Weber y Thompson<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a>, las ideas morales y la \u00e9tica social que se construyen en torno al trabajo.<\/p>\n<p>A nivel filos\u00f3fico, la idea de trabajo trae consigo una serie de presupuestos para la vida de las personas que cabr\u00edan desmitificar. Dentro de las distintas fases del capitalismo (liberal del siglo XIX, de Estado en buena parte del siglo XX, y la neoliberal formada en general desde 1970), las respuestas var\u00edan ante el mismo tipo de problemas. Marcuse por ejemplo lo advert\u00eda cuando en 1933 dec\u00eda que \u00abes precisamente el contenido indeterminado que ha recibido el concepto general del trabajo lo que convierte en obligaci\u00f3n ocuparse de nuevo de este concepto general del trabajo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a>. Si trasladamos esta idea a problemas actuales, podr\u00edamos traducir la preocupaci\u00f3n de Marcuse al intento de comprender por ejemplo las formas que cobra hoy d\u00eda la alienaci\u00f3n en el caso de los ejemplos arriba mencionados, como tambi\u00e9n qu\u00e9 podr\u00edamos decir sobre el ser humano y sus formas de relaci\u00f3n social. Si nos quedamos en la filosof\u00eda cr\u00edtica de Marcuse, su respuesta estar\u00eda puesta en un lenguaje filos\u00f3fico que intentaba unir una idea de experiencia de cu\u00f1o fenomenol\u00f3gico con una visi\u00f3n del mundo social de car\u00e1cter marxista, es decir, un an\u00e1lisis entre filosof\u00eda y econom\u00eda pol\u00edtica. Si bien el car\u00e1cter fenomenol\u00f3gico de la filosof\u00eda de Marcuse tuvo sus \u00abires y venires\u00bb, sobre todo con la tensa figura de Heidegger y sus relaciones filos\u00f3ficas y pol\u00edticas con el nacionalsocialismo alem\u00e1n, podemos decir que en el caso espec\u00edfico del trabajo su inter\u00e9s estaba en determinar esta actividad de forma ontol\u00f3gica, es decir, comprendiendo al ser mismo de la existencia humana. Si el trabajo no puede ser concebido meramente como la relaci\u00f3n del hombre con la naturaleza, para Marcuse es en \u00e9l en donde acontece la existencia misma del hombre, pues es en el trabajo en donde el ser humano es capaz de desarrollar las capacidades necesarias para vivir en sociedad, sea esta la de la libertad o la de la alienaci\u00f3n. Para quienes les resulte extra\u00f1o el car\u00e1cter ontol\u00f3gico que le da Marcuse al trabajo, no deber\u00eda ser mayor sorpresa. Ya en Hegel \u2013tal vez uno de los primeros en poner un fuerte acento en la centralidad del trabajo para el funcionamiento de una sociedad industrial\u2013 vemos a esta actividad \u00abcomo necesariamente social, de modo que, al crear el mundo, el trabajo consiste en relacionarse simult\u00e1neamente con otros seres humanos <i>a trav\u00e9s del intercambio<\/i>\u00bb<i><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a>. <\/i>Bajo esta idea entonces es que el hombre se concibe no como un animal o ser racional como muchas veces se ha considerado desde la argumentaci\u00f3n filos\u00f3fica tradicional; con la formaci\u00f3n del mundo moderno e industrial la categor\u00eda con la que empieza a entenderse al ser humano es la de <i>animal laborans<\/i>, alguien cuyo desarrollo social e individual se da a partir del trabajo. En este sentido recogemos dos preguntas que formula Herbert Applebaum en su estudio sobre el concepto de trabajo y que permiten orientar inicialmente la siguiente discusi\u00f3n:<\/p>\n<p>1. \u00bfCu\u00e1l es el significado del trabajo para la humanidad y qu\u00e9 papel central juega en la organizaci\u00f3n del trabajo?<\/p>\n<p>2. \u00bfCu\u00e1les son las implicaciones para la naturaleza del trabajo en la continua mecanizaci\u00f3n del lugar de trabajo y la continua subdivisi\u00f3n y especializaci\u00f3n de tareas como resultado de la industrializaci\u00f3n y urbanizaci\u00f3n?<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n<p><b>II<\/b><\/p>\n<p>La tradici\u00f3n marxista ha sido incisiva en analizar la categor\u00eda de trabajo como un elemento anal\u00edtico a trav\u00e9s del cual se pueden desentra\u00f1ar el tipo de relaciones sociales y la estructura de la sociedad capitalista. A pesar de este marcado inter\u00e9s, dentro del mismo marxismo no hay consenso frente a una idea espec\u00edfica de lo que es el trabajo. Las anotaciones iniciales sobre el trabajo que se har\u00e1n a continuaci\u00f3n se orientar\u00e1n a determinar un concepto de trabajo y c\u00f3mo y por qu\u00e9 es considerado como elemento central en el tipo de reproducci\u00f3n social capitalista. En cuanto a la orientaci\u00f3n te\u00f3rica, \u00bfpor qu\u00e9 elegir la tradici\u00f3n marxista? Si es una pr\u00e1ctica social fundamental, \u00bfqu\u00e9 trae de nuevo el marxismo que ya no se haya dicho?<\/p>\n<p>Si bien podr\u00edan desarrollarse con m\u00e1s atenci\u00f3n y cuidado, en la d\u00e9cada de 1950 empiezan a aparecer una serie de cr\u00edticas importantes a la idea de trabajo de Marx, y en general a la centralidad del mismo para la sociedad capitalista, como por ejemplo en Hannah Arendt y J\u00fcrgen Habermas quienes consideran que Marx cay\u00f3 en el error de considerar al hombre \u00fanicamente como un <i>animal laborans, <\/i>es decir, como si toda su vida estuviera orientada a la producci\u00f3n, a una serie de acciones previsibles ajustadas exclusivamente a las necesidades del entorno. Y en tanto esta es la idea de trabajo y, en consecuencia, de la actividad del ser humano, no habr\u00eda cabida a concebir al humano m\u00e1s que en busca de las mejores maneras para el dominio t\u00e9cnico de la naturaleza y a s\u00ed mismo de los dem\u00e1s seres humanos. En este sentido, se tendr\u00eda una visi\u00f3n enteramente positivista de la modernidad<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a>. No en vano estas cr\u00edticas que se resaltan empiezan a tomar fuerza en esta d\u00e9cada, y m\u00e1s fuerte en los setenta y ochenta. \u00bfPueden entenderse estas criticas, justamente al trabajo y justamente en esta \u00e9poca, como una manifestaci\u00f3n de los cambios sociales en el mundo del trabajo? En el caso de Habermas pueden verse como manifestaci\u00f3n de las nuevas formas de trabajo y de reorganizacion del tipo de acumulacion capitalista (de valor) como respuesta a la crisis de acumulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero en el intento de revitalizar las categor\u00edas de Marx a la luz de los cambios en el capitalismo, una idea general que permite el an\u00e1lisis sobre la centralidad del trabajo indica que este enfoque es usado ya que \u00abse trata de la tradici\u00f3n que m\u00e1s ha renunciado a cualquier tipo de esencialismo ahist\u00f3rico que decida de antemano sobre la naturaleza de un fen\u00f3meno como el trabajo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a>. Fen\u00f3meno para nada ajeno a cuestiones filos\u00f3ficas y el destino de las sociedades. Y es que a diferencia del imaginario de sociedades no capitalistas, como las feudales, de las que se cree que el ser humano dedicaba buena parte de su d\u00eda a superar la escasez a trav\u00e9s del trabajo y de las que adem\u00e1s se piensa que los seres humanos estaban privados de todo tipo de libertades al estar sujetos a las formas opresivas del trabajo, el an\u00e1lisis de las distintas formas que el trabajo ha adoptado dentro del capitalismo da a entender todo lo contrario: que si bien esta actividad humana ha sido y puede ser considerada como el campo de realizaci\u00f3n de la libertad humana, ha sido \u00fanicamente en las sociedades modernas en donde el trabajo ha llegado a ocupar tanto tiempo de la vida humana y a tener una significativa importancia en los modos en que las personas gastan sus d\u00edas. Es por ello que la siguiente conclusi\u00f3n de Jos\u00e9 Antonio Noguera permite clarificar el tono que se le dar\u00e1 a la discusi\u00f3n: \u00abSer\u00eda una iron\u00eda hist\u00f3rica el que, precisamente en la civilizaci\u00f3n m\u00e1s rica y tecnol\u00f3gicamente avanzada que se ha conocido, los hombres y las mujeres asumiesen como algo inevitable e insuperable la alienaci\u00f3n y el empobrecimiento vital en una actividad tan cotidiana como es el trabajo\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a> Aparte de consideraciones sobre la subjetividad humana, la importancia del trabajo se manifiesta como el campo no s\u00f3lo en el que el capitalismo se desarrolla a partir de innumerables cadenas globales de suministro de mercanc\u00edas, sino que \u2013en tanto el capitalismo sigue residiendo en la explotaci\u00f3n en el trabajo y la valorizaci\u00f3n del capital\u2013 puede ser la actividad bajo la cual se puedan restructurar las relaciones sociales.<\/p>\n<p>Siendo dif\u00edcil inscribirlo en la tradici\u00f3n marxista desde la cual se hace el presente an\u00e1lisis, Harari da cuenta de manera concreta cu\u00e1les son algunas de las preguntas que usualmente se hacen las personas sobre los cambios en el trabajo en relaci\u00f3n con otras transformaciones como las de la tecnolog\u00eda: \u00ab\u00bfestamos al borde de una aterradora convulsi\u00f3n, o son estas predicciones otro ejemplo de una infundada histeria ludita? Es dif\u00edcil de decir&#8230; Sin embargo, hay buenas razones para pensar que esta vez es diferente y que el aprendizaje autom\u00e1tico supondr\u00e1 un verdadero cambio revolucionario\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a>. \u00bfPor qu\u00e9 esta vez \u2013dice Harari\u2013 la tecnolog\u00eda puede representar un cambio sustancial respecto a los mismos temores surgidos, por ejemplo, en el siglo XIX con la fuerza que cobr\u00f3 la industria? La respuesta la encuentra \u00e9l en la misma naturaleza humana. Si es ella determinada por facultades f\u00edsicas y cognitivas, la tecnolog\u00eda ha llegado a ciertos puntos en que replica la misma naturaleza humana en sus condiciones como lo son el aprendizaje, el an\u00e1lisis, la comunicaci\u00f3n y el entendimiento de las emociones. Esto plantea por supuesto problemas filos\u00f3ficos ajenos a los del cap\u00edtulo; pero, si entendemos a los humanos desde este punto de vista, \u00bfes porque somos formados por un sin n\u00famero de uniones y probabilidades que surgen de los c\u00e1lculos de las neuronas, o realmente tenemos libre albedr\u00edo no determinado por respuestas f\u00edsico-qu\u00edmicas? \u00abLa tan cacareada intuici\u00f3n humana es, en realidad, reconocimiento de patrones&#8230; Esto significa que la IA puede superar a los humanos incluso en tareas que supuestamente requieren intuici\u00f3n\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a>. La tecnolog\u00eda no es en absoluto un elemento neutral ante las condiciones en las cuales ha sido desarrollada y se desenvuelve. Quiz\u00e1s el temor ante la automatizaci\u00f3n no es sino un derivado del temor que nos tenemos ante nosotros mismos, las capacidades que tenemos de autodestruirnos, como tambi\u00e9n otro s\u00edntoma de un mundo de incertidumbre laboral, de c\u00f3mo lograr mejores posibilidades de satisfacer nuestras necesidades y reproducir nuestras vidas.<\/p>\n<p>En contra de Harari podr\u00edamos decir entonces que el problema de la tecnolog\u00eda bajo la forma de la inteligencia artificial no es un asunto meramente de naturaleza humana, de que esta sea un s\u00edmil muy sofisticado de la intuici\u00f3n humana; de ser as\u00ed, la soluci\u00f3n recaer\u00eda en una imposible modificaci\u00f3n de aquello en lo que tal tecnolog\u00eda fue inspirada y no por ejemplo en relaciones de clase que la misma tecnolog\u00eda ha promovido. El capitalismo no puede comprenderse sin sus inherentes contradicciones y tensiones bajo las cuales se desarrolla e intenta constantemente sobreponerse para mantener su objetivo de creaci\u00f3n de riqueza. Esto significa que curiosamente han sido las mismas condiciones de producci\u00f3n del trabajo las que han llevado a que este haya perdido fuerza como categor\u00eda anal\u00edtica del capitalismo sin siquiera haber perdido peso en la reproducci\u00f3n del mismo sistema. Si bien ha entrado de nuevo en la escena filos\u00f3fica como forma de an\u00e1lisis no s\u00f3lo de un sistema en apariencia ajeno a la mano del ser humano, se consider\u00f3 in\u00fatil y m\u00e1s bien un residuo te\u00f3rico de los discursos del siglo XIX que ya no sirve para comprender nuestro tiempo. Sin embargo, tras distintas crisis de este mismo siglo XX como la de inicio de siglo, la financiera de 2008 o la m\u00e1s reciente del Covid-19, el trabajo ya no es ese instrumento viejo de an\u00e1lisis del capital. Si bien la m\u00e1quina y la automatizaci\u00f3n se han convertido en los elementos propios de una ilusi\u00f3n capaz de eliminar la fatiga y el trabajo enajenado, m\u00e1s bien hay que considerarlas como nuevos elementos de una actividad de reproducci\u00f3n social. M\u00e1s que desaparecer, el trabajo se ha transformado: la gran industria se ha movilizado hacia los pa\u00edses del llamado sur global; la m\u00e1quina ha aumentado la explotaci\u00f3n y con ello el sufrimiento en el trabajo; la migraci\u00f3n de manos y cerebros de distintas y hacia distintas partes del mundo reproduce nuevas rutas de acumulaci\u00f3n de capital. \u00abNing\u00fan fin del trabajo; m\u00e1s bien una reestructuraci\u00f3n, descentramiento, precarizaci\u00f3n\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a>. En suma, ya no vale definir el trabajo meramente como una ocupaci\u00f3n o la mera transformaci\u00f3n de la naturaleza con el prop\u00f3sito de la subsistencia.<\/p>\n<p><b>III<\/b><\/p>\n<p>Ni histeria ludita, ni ferviente exaltaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Las transformaciones capitalistas son mucho m\u00e1s complejas como para pensar en una centralidad que se desenvuelve de manera un\u00edvoca y no a trav\u00e9s de contradicciones. Por ello es que los \u00faltimos an\u00e1lisis de Aaron Benanav son valiosos para comprender los \u00faltimos desarrollos del capitalismo. En sus reflexiones hist\u00f3ricas, pol\u00edticas y econ\u00f3micas sobre el futuro del trabajo, Benanav presenta \u2013cosa que no hace por lo menos de manera expl\u00edcita Harari\u2013 tanto la automatizaci\u00f3n como las ideas creadas alrededor de ella como un fen\u00f3meno espec\u00edfico del capitalismo, el cual, \u00abpor una mezcla de razones estructurales y contingentes, reaparece en estas sociedades una y otra vez como una forma de pensarse a trav\u00e9s de sus l\u00edmites\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a>. Estos l\u00edmites no son los que encontramos al enfrentarnos a una tecnolog\u00eda cada vez superior a nuestras capacidades; por el contrario, los l\u00edmites (que pueden ser entendidos a su vez como otra forma de crisis capitalista) son los de una decreciente producci\u00f3n y, en ese sentido, los de pocos trabajos para muchas personas. La automatizaci\u00f3n puede ser la forma en que se manifiesta la crisis de una sociedad capitalista. De acuerdo con esto, el problema para Benanav no es la automatizaci\u00f3n en s\u00ed misma, como si la mera m\u00e1quina trajera consigo todos los problemas o el desempleo bajo el brazo. La automatizaci\u00f3n es un s\u00edntoma de un sistema incapaz de vencer realmente la escasez. Aunque la automatizaci\u00f3n ha jugado un papel importante en la p\u00e9rdida o decaimiento de demanda de trabajo, \u00abeste amplio problema del decrecimiento de la demanda del trabajo resulta que puede ser mejor explicado por un empeoramiento en el estancamiento industrial que por un aumento en el dinamismo tecnol\u00f3gico\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>En cuanto a las formas del trabajo que reproducen el capital, es de anotar que ya no son las mismas a las del capitalismo liberal o de Estado y que, en consecuencia, no s\u00f3lo los elementos de an\u00e1lisis deben ser distintos, sino que tambi\u00e9n el tipo de experiencia alrededor del trabajo es igualmente distinta. As\u00ed, podemos establecer dos fen\u00f3menos a nivel mundial, en donde en los pa\u00edses del capitalismo avanzado se ha venido presentando una reducci\u00f3n del proletariado fabril, industrial y manual, de modo que a su vez ha habido un aumento de la subproletarizaci\u00f3n del trabajo a trav\u00e9s del trabajo precario, parcial, temporario o tercerizado dentro de una econom\u00eda informal.<\/p>\n<p><b>IV<\/b><\/p>\n<p>Seg\u00fan el soci\u00f3logo Ricardo Antunes, que a su vez se basa en un estudio de Alain Bihr, las distintas categor\u00edas del trabajo que han venido desarroll\u00e1ndose en la etapa del capitalismo neoliberal \u00abtienen en com\u00fan la precariedad del empleo y de la remuneraci\u00f3n; la desregulaci\u00f3n de las condiciones del trabajo, en relaci\u00f3n con las normas legales vigentes o acordadas, y la consabida regresi\u00f3n de los derechos sociales, as\u00ed como la ausencia de protecci\u00f3n y libertad sindicales, configurando una tendencia a la individualizaci\u00f3n extrema de la relaci\u00f3n salarial\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a>. Si se establece esto en cifras, podemos decir lo siguiente:<\/p>\n<ul>\n<li>En el periodo de 1981 a 1985, alrededor de un tercio de los 10 millones de nuevos empleos en Estados Unidos estaban en la categor\u00eda de temporales.<\/li>\n<li>En Jap\u00f3n -que desarroll\u00f3 un modelo industrial conocido como toyotismo y que se ha considerado como el nuevo modelo industrial- puede verse la misma tendencia de Estados Unidos: en 1980 hab\u00edan alrededor de 2,5 millones de trabajadores asalariados de tiempo parcial. Tres a\u00f1os despu\u00e9s se contaban alrededor de 5 millones de mujeres en la misma categor\u00eda, en sectores como el textil, la microelectr\u00f3nica o el de servicios.<\/li>\n<li>En muchos pa\u00edses del capitalismo avanzado la presencia femenina puede representar el 40% de la fuerza de trabajo, sin que esta nueva fuerza de trabajo haya tra\u00eddo consigo una descarga del trabajo dom\u00e9stico o una relaci\u00f3n salarial justa.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ante estos tres ejemplos, que en ciertos sentidos bien podr\u00edan trasladarse a los llamados pa\u00edses del tercer mundo, \u00bfqu\u00e9 implicaciones traen hechos como el aumento de las mujeres en la fuerza de trabajo, la disminuci\u00f3n del trabajo fabril y la subproletarizaci\u00f3n del trabajo? Si se piensa desde la conciencia de clase, para Antunes hoy d\u00eda esta se ha configurado como un complejo entramado de heterogeneidades y formas de individuaci\u00f3n dadas por procesos particulares o concretos de producci\u00f3n. Sin embargo, un elemento \u2013adem\u00e1s esencial\u2013 que Antunes y otros autores no tienen en cuenta a la hora de analizar los cambios en el mundo del trabajo es que estas formas concretas hay que analizarlas es a la luz de procesos abstractos de subjetividad de una clase que vive del trabajo. Aun as\u00ed, y aunque m\u00e1s adelante abordemos las cr\u00edticas a quienes niegan la centralidad del trabajo, la conclusi\u00f3n de Ricardo Antunes en su art\u00edculo sobre la centralidad del trabajo es m\u00e1s que clara: \u00abes un error pensar en la desaparici\u00f3n o el fin del trabajo mientras permanezca la sociedad capitalista productora de mercanc\u00edas; fundamentalmente, tampoco es posible pensar en una eliminaci\u00f3n de la clase-que-vive-del-trabajo mientras permanezcan en vigor los pilares constitutivos del modo de producci\u00f3n y del sistema metab\u00f3lico del capitalismo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a>.<\/p>\n<p>Lo que habr\u00eda que tener en cuenta desde luego son los cambios en la estructura social del trabajo, los espacios sociales en los cuales se desarrolla como tambi\u00e9n el tipo de subjetividades que han venido produci\u00e9ndose y desarroll\u00e1ndose a la luz de las nuevas formas del capital, como tambi\u00e9n el tipo de pr\u00e1cticas sociales que reproducen al capital. Si la constituci\u00f3n de la conciencia obedece a procesos abstractos, \u00bfqu\u00e9 decir de las diferencias en cuanto a identidades o, de manera m\u00e1s problem\u00e1tica, de las posibilidades de emancipaci\u00f3n? Ante estas preguntas, cabe citar en extenso un apartado de Marx sobre el proceso de producci\u00f3n:<\/p>\n<p>La riqueza efectiva se manifiesta m\u00e1s bien en la enorme desproporci\u00f3n entre el tiempo de trabajo empleado y su producto, as\u00ed como en la desproporci\u00f3n cualitativa entre el trabajo, reducido a una pura abstracci\u00f3n y el poder\u00edo del proceso de producci\u00f3n vigilado por aqu\u00e9l. El trabajo ya no aparece tanto como recluido en el proceso de producci\u00f3n, sino que m\u00e1s bien el hombre se comporta como supervisor y regulador con respecto al proceso de producci\u00f3n mismo. El trabajador ya no introduce el objeto natural modificado, como eslab\u00f3n intermedio, al que transforma en industrial, como medio entre s\u00ed mismo y la naturaleza inorg\u00e1nica, a la que domina. <i>Se presenta al lado del proceso de producci\u00f3n, en lugar de ser su agente principal<\/i>.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Esta abstracci\u00f3n de la que habla Marx es la que hoy d\u00eda es m\u00e1s manifiesta en el proceso social del trabajo. Y el que el trabajador se presenta al lado del proceso de producci\u00f3n, en lugar de ser su agente principal puede considerarse como la creciente intelectualizaci\u00f3n del proceso de producci\u00f3n, el hecho de ser necesario hoy d\u00eda una mayor calificaci\u00f3n y especializaci\u00f3n de los trabajadores. Sin embargo, \u00abno hay una tendencia \u00fanica y generalizadora en el mundo del trabajo. Hay un proceso contradictorio y multiforme. Se complejiz\u00f3, se fragment\u00f3 y se hizo a\u00fan m\u00e1s heterog\u00e9nea la clase-que-vive-del-trabajo\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a>. Son dos procesos en apariencia contradictorios pero que hacen parte de una misma l\u00f3gica de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para terminar estas anotaciones iniciales sobre el trabajo \u2013y que nos llevan a la siguiente idea sobre el trabajo abstracto\u2013 es importante resaltar que el trabajo como categor\u00eda de an\u00e1lisis surge dentro de una serie de relaciones sociales establecidas. La categor\u00eda filos\u00f3fica -y si se quiere cualquier tipo de categor\u00eda con formas sociales- est\u00e1 estrechamente relacionada con el momento hist\u00f3rico y no, como ya lo advert\u00eda la Escuela de Frankfurt y en especial Horkheimer en su ensayo \u00abTeor\u00eda tradicional y teor\u00eda cr\u00edtica\u00bb, la categor\u00eda como una m\u00f3nada abstracta que llega desde la raz\u00f3n del ser humano a interpretar el mundo. En especial frente al trabajo es importante resaltar que es una categor\u00eda intr\u00ednsecamente capitalista bajo la que se subsumen distintas actividades. En otras sociedades no exist\u00eda el trabajo como factor de reproducci\u00f3n del valor y como figura central; por el contrario, exist\u00eda la actividad del labrador, del artesano, del esclavo, del carpintero, pero no la del trabajador. \u00bfY por qu\u00e9 no exist\u00eda el trabajo? Esta pregunta se resuelve no desde el estudio de tales sociedades, sino desde el estudio de la sociedad moderna que nos permite comprender que no pod\u00eda reunirse distintas actividades bajo la idea de trabajo.<\/p>\n<p>Dos razones nos da Marx tanto para la centralidad como para la forma \u00fanica del trabajo dentro del capitalismo. Primero, el trabajo es una categor\u00eda tan moderna como los son las relaciones que crean lo crean: la indiferencia hacia cualquier tipo espec\u00edfico de trabajo presupone una totalidad muy desarrollada de tipos reales de trabajo, de los cuales ninguno predomina ya\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. Y segundo, en una sociedad de producci\u00f3n de mercanc\u00edas, la indiferencia frente a las caracter\u00edsticas espec\u00edficas del trabajo no tiene que ver con las preferencias de los trabajadores quienes, por supuesto, manifiestan factores subjetivos frente a su trabajo y lo producido; es en la subjetividad de cada trabajador en donde en \u00faltimas podr\u00e1 manifestarse con mayor intensidad las formas del trabajo y la tensi\u00f3n propia en que cada uno la vive. Pero en realidad la indiferencia se produce respecto al capital, al Otro convertido en Sujeto: no importa lo que se haga, cu\u00e1les caracter\u00edsticas se impriman al trabajo, cu\u00e1nto esfuerzo o tiempo se utiliza en la producci\u00f3n: en efecto, lo que interesa es el hecho de que se cumpla con la producci\u00f3n, con el hecho de que pueda volverse a poner en marcha la producci\u00f3n; incluso, si es a una mayor escala, mucho mejor ser\u00e1. En este \u00faltimo caso, el trabajo es entonces repetitivo, como si la vida cotidiana estuviera marcada por el mismo infinito ciclo del tiempo. Pero, si la producci\u00f3n debe darse a mayor escala, \u00bfcambiar\u00e1 esta experiencia del tiempo de trabajo? Los peque\u00f1os ajustes que se hacen hoy d\u00eda en el mundo del trabajo para que se puedan cumplir con todos los objetivos, \u00bfha tra\u00eddo consecuencias para las formas en que el tiempo se experimenta, una forma de entender la compresi\u00f3n del tiempo y el espacio como David Harvey<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a> describe la experiencia del capitalismo globalizado en las ciudades?<\/p>\n<p>Las distintas formas del trabajo que se han descrito anteriormente entran dentro del capitalismo bajo la idea de trabajo abstracto. Pero no debe dejarse escapar la idea de que por m\u00e1s que haya una m\u00e1quina abstracta que gu\u00ede la experiencia de los seres humanos, estos no tengan nada por hacer. Si se quiere seguir con la idea de trabajo de Marx, encontramos en distintos momentos de su obra el que el ser humano sigue jugando un rol activo en el trabajo que realiza; son en realidad las herramientas usadas las que son el elemento pasivo de las relaciones laborales; la idea de un trabajo activo \u2013o del trabajo como juego en Marcuse\u2013, nos lleva de nuevo a concebir el trabajo como una condici\u00f3n en que los seres humanos pueden transformar su naturaleza.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Weber, M. <i>La \u00e9tica protestante y el esp\u00edritu del capitalismo. <\/i>Thompson, E.P. <i>Time, Work discipline, and Industrial Capitalism. <\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Marcuse, H. \u00abSobre los fundamentos filos\u00f3ficos del concepto cient\u00edfico-econ\u00f3mico del trabajo\u00bb. En: <i>Entre Fenomenolog\u00eda y Marxismo\u2026<\/i>p. 203.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Applebaum, H. <i>The concept of Work. <\/i><i>Ancient, Meideval, and Modern. <\/i>New York: State University of New York Press, 1992, p. 442 (\u00e9nfasis m\u00edo).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <i>Ibid. <\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> La cr\u00edtica a la idea de trabajo de Marx se encuentra en la conocida obra de Arendt <i>La condici\u00f3n humana. <\/i>Para un recuento de las cr\u00edticas hechas a Marx, ver por ejemplo: Pagura, N. <i>La reinterpretaci\u00f3n de Postone de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica frente a los cuestionamientos al concepto de \u00abtrabajo\u00bb de Marx. <\/i>En: Constelaciones, Revista de Teor\u00eda cr\u00edtica.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Noguera, Jos\u00e9 Antonio. \u00abEl concepto de trabajo y la teor\u00eda social cr\u00edtica\u00bb. En:\u2026 p. 143.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Ibid., p.164.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Harai, Yuval. <i>21 lessons for the 21<\/i><sup><i>th<\/i><\/sup><i> century. <\/i><i>P. 20 <\/i>(traducci\u00f3n propia).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote9\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> <i>Ibid., <\/i>pp. 21-22.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote10\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Faitini, T., &amp; Raparelli, F. (2024). The Return of Work. Political Philosophy on New Modes of Production and Social Reproduction: An Introductory Overview.\u00a0<i>Rivista Italiana Di Filosofia Politica<\/i>, (7), 123\u2013147. <u><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.36253\/rifp-3062\">https:\/\/doi.org\/10.36253\/rifp-3062<\/a><\/u>, p. 125 (traducci\u00f3n propia).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote11\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Benanav, A. \u2018Automation and the Future of Work\u20141\u2019, NLR 119, September\u2013October 2019<\/p>\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\">DOI:\u00a0<u><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.64590\/ifw\">doi.org\/10.64590\/ifw<\/a><\/u>, pp. 11-12. (traducci\u00f3n propia)<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote12\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> <i>Ibid. <\/i>p. 29. (traducci\u00f3n propia).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote13\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Antunes, R. \u00bfAdi\u00f3s al trabajo?, p. 56.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote14\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Antunes, R. \u00abIl lavoro, la sua centralit\u00e0 e i suoi significati. En: Revista Proteo, n\u00b0 2003 2-3. Disponible en: <u><a href=\"http:\/\/www.proteo.rdcub.it\/article.php3?d_article=252\">www.proteo.rdcub.it\/article.php3?d_article=252<\/a><\/u> (traducci\u00f3n propia)<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote15\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Marx, K. <i>El Capital. <\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote16\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Antunes, R. <i>op.cit., <\/i>p.67.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote17\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> Marx, K. <i>Gr\u00fcndrisse<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote18\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> Harvey, D. <i>La condici\u00f3n posmoderna<\/i><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I Dif\u00edcil en s\u00ed mismo es poder discernir adecuadamente las formas bajo las cuales las sociedades le dan importancia a<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18718,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1560],"tags":[],"class_list":["post-18717","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-trabajo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18717","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18717"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18717\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18720,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18717\/revisions\/18720"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18718"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18717"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18717"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18717"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}