{"id":18805,"date":"2025-11-23T05:00:03","date_gmt":"2025-11-23T04:00:03","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18805"},"modified":"2025-11-21T22:11:23","modified_gmt":"2025-11-21T21:11:23","slug":"avatares-de-la-categoria-concepcion-del-mundo-en-la-obra-de-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18805","title":{"rendered":"Avatares de la categor\u00eda <i>concepci\u00f3n del mundo<\/i> en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i>Para Miguel Candel, por su magisterio y amistad a lo largo<\/i><\/p>\n<p>Concepci\u00f3n del mundo (cosmovisi\u00f3n, Weltanschauung),expresi\u00f3n introducida por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Wilhelm_Dilthey\">Wilhelm Dilthey<\/a> en<i>Introducci\u00f3n a las ciencias del esp\u00edritu <\/i>(1914), es una de las categor\u00edas que us\u00f3 Sacrist\u00e1n en varios momentos de su obra, en ocasiones para explicar y caracterizar la tradici\u00f3n marxista. Se pretende en estas l\u00edneas dar cuenta de sus aproximaciones a la noci\u00f3n, incluyendo su sugerencia de abandono de su uso.<\/p>\n<p>Para una introducci\u00f3n al significado e historia de la categor\u00eda: <a href=\"https:\/\/www.filosofia.org\/enc\/ros\/concepdm.htm\">https:\/\/www.filosofia.org\/enc\/ros\/concepdm.htm<\/a>.<\/p>\n<p><b>1. Antes del pr\u00f3logo.<\/b><\/p>\n<p>Pueden verse usos de la categor\u00eda \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb en los textos que Sacrist\u00e1n elabor\u00f3 para sus primeras clases de Fundamentos de Filosof\u00eda.<\/p>\n<p>En sus apuntes del curso 1956-57, el primero que imparti\u00f3 en la Facultad de Filosof\u00eda de la UB tras su vuelta del Instituto de L\u00f3gica Matem\u00e1tica y de Fundamentos de la Ciencia de la Universidad de M\u00fcnster, comentaba en el primer apartado de la lecci\u00f3n 4\u00aa, \u00abLos problemas del conocimiento\u00bb, que \u00abel conocimiento es un hecho y como tal un elemento de la realidad.\u00bb La afirmaci\u00f3n de que el conocimiento era un hecho se justifica \u00abpor la experiencia de la vida cotidiana y de la ciencia, por la pr\u00e1ctica vital y cient\u00edfica de la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>Como hecho, el conocimiento era susceptible de estudio desde diversos puntos de vista: \u00abcomo proceso f\u00edsico de la naturaleza, o como proceso psicol\u00f3gico \u2013y, por tanto, fisiol\u00f3gico\u2013 del hombre\u00bb, por ejemplo. La consideraci\u00f3n de esos aspectos pod\u00eda ser tambi\u00e9n objeto de estudio de la filosof\u00eda \u00aby en rigor lo es siempre: pues todo sistema filos\u00f3fico tiene una concepci\u00f3n del conocimiento como hecho, como fen\u00f3meno, y elemento de la realidad y como proceso de la conciencia humana\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el problema, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n, de las disciplinas filos\u00f3ficas que se ocupaban espec\u00edficamente del conocimiento, la l\u00f3gica y la gnoseolog\u00eda, no era fundamentalmente ninguna de estas cuestiones, que correspond\u00edan ya \u00aba la la visi\u00f3n filos\u00f3fica general de la realidad, a la concepci\u00f3n del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, en estos primeros Fundamentos de filosof\u00eda, concepci\u00f3n del mundo es equivalente a visi\u00f3n filos\u00f3fica general de la realidad. Sin m\u00e1s concreciones.<\/p>\n<p>En los apuntes del curso siguiente, 1957-1958, Sacrist\u00e1n sostiene que el proceso resolutivo-compositivo es claramente un esquema inductivo. Pero, a\u00f1ade, tanto la resoluci\u00f3n como la composici\u00f3n galileanas tienen un rasgo met\u00f3dico totalmente nuevo: \u00ablos elementos del fen\u00f3meno que se buscan en la resoluci\u00f3n y se reestructuran en la composici\u00f3n son elementos matem\u00e1ticos\u00bb. Si esta consideraci\u00f3n matematizante hab\u00eda sido imposible en el aristotelismo, la raz\u00f3n no se deb\u00eda a las caracter\u00edsticas de la l\u00f3gica aristot\u00e9lica, a sus limitaciones, sino \u00aba la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica del mundo, que no vio \u2013e incluso neg\u00f3 expresamente\u2013 la posibilidad del tratamiento matem\u00e1tico de la naturaleza\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, de nuevo, concepci\u00f3n del mundo equivale a visi\u00f3n filos\u00f3fica general. Una cosmovisi\u00f3n apoya y abona unas perspectivas concretas que posibilitan o no determinados desarrollos y an\u00e1lisis. En este caso, el tratamiento matem\u00e1tico de la Naturaleza.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n a\u00f1ad\u00eda a lo anterior que \u00abuna posici\u00f3n idealista metaf\u00edsica no puede refutarse con argumento formales, a golpe de silogismo, por la fuerza de deducciones\u00bb, del mismo modo que tampoco el idealista puede fundamentar su actitud, su posici\u00f3n, con argumentos concluyentes. Los argumentos totalmente desprovistos de presupuestos, desligados de toda concepci\u00f3n del mundo, \u00ablos argumentos o verdades que, seg\u00fan la pat\u00e9tica frase de Kant, son concluyentes \u201caunque Dios no lo quisiera\u201d, son exclusivamente formales, como, por ejemplo, la tesis: \u201csi esto es un papel, esto es un papel\u201d.\u00bb Pero, en cambio, los argumentos en favor o en contra de una determinada concepci\u00f3n del mundo \u00abtienen que ser y pueden ser racionales, pero no demostrativos en sentido formal\u00bb. Argumentaciones plausibles, no demostrativos.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n varias referencias a la noci\u00f3n, entendida de nuevo como \u00abvisi\u00f3n filos\u00f3fica general\u00bb, en el apartado que dedic\u00f3 a Gramsci en su art\u00edculo de 1958, publicado en la Enciclopedia Espasa, sobre \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. Una ilustraci\u00f3n en la que Sacrist\u00e1n distingue entre concepciones del mundo expl\u00edcitas e impl\u00edcitas, al tiempo que alude a su posible contradictoriedad al ser atravesadas por las posiciones de clase: \u00abEse mundo y ra\u00edz del hombre que es la historia, la cultura, est\u00e1 diferenciado y es contradictorio.\u00bb En toda fase de la historia sida hab\u00eda habido un grupo de hombres \u00abcon una concepci\u00f3n expl\u00edcita del mundo, tomada de los rectores espirituales de cada sociedad, y otra concepci\u00f3n del mundo, impl\u00edcita al menos en el obrar, en \u201cla pr\u00e1ctica\u201d, que contradice a aquella\u00bb. Tal era la estructura cultural inicial de una clase dominada, de un \u00abgrupo subalterno\u00bb en el l\u00e9xico de Gramsci.<\/p>\n<p>Igualmente, en el esquema de una conferencia de 1959, \u00abDiscusi\u00f3n para t\u00e9cnicos del concepto filos\u00f3fico de libertad\u00bb, presentando la noci\u00f3n \u00abpunto de vista filos\u00f3fico\u00bb, puede verse este paso en el apartado 1.1.3.: \u00abla filosof\u00eda, por no ser investigaci\u00f3n positiva, sino nivel especial sin tema material propio, incluye la exhortaci\u00f3n. En esto se parece a la religi\u00f3n, y esto es lo que tiene de concepci\u00f3n del mundo\u00bb. De nuevo la idea de concepci\u00f3n del mundo como visi\u00f3n filos\u00f3fica general, se\u00f1alando su parecido en este punto con los sistemas religiosos.<\/p>\n<p>En su art\u00edculo de 1960, publicado en la revista te\u00f3rica del PSUC <i>Horitzons<\/i>, \u00abTres notas sobre la alianza imp\u00eda\u00bb, Sacrist\u00e1n observaba cr\u00edticamente que cuando el te\u00f3logo franc\u00e9s Claude Tresmontant escrib\u00eda que la concepci\u00f3n materialista del mundo no estaba \u00abbasada\u00bb en ninguna ciencia positiva dec\u00eda una falsedad. Era, sin embargo, una falsedad \u00abmontada sobre una verdad: que la concepci\u00f3n materialista del mundo <i>no era<\/i> una ciencia positiva\u00bb. Efectivamente, para Sacrist\u00e1n, cualquier concepci\u00f3n del mundo, tambi\u00e9n la marxista, no era reducible a ciencia positiva, aunque pod\u00eda inspirarse, con mayor o menor fortuna, en ella. Era el caso de la filosof\u00eda marxista y de otras tendencias filos\u00f3ficas.<\/p>\n<p>En 1962, en sendas anotaciones a pie de p\u00e1gina de traductor, observaba:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">1. \u00abPor \u201cfilos\u00f3fico\u201d, \u201cfilos\u00f3fica\u201d, \u201cfilosof\u00eda\u201d, etc. vamos a traducir a partir de ahora el adjetivo alem\u00e1n \u201c<i>weltanschaulich<\/i>\u201d y otras palabras emparentadas con \u00e9l, las cuales proceden todas de la noci\u00f3n de \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d o sea, de filosof\u00eda en sentido no t\u00e9cnico, de filosof\u00eda vulgar y \u201cespont\u00e1nea\u201d. Este uso de la palabra \u201cfilosof\u00eda\u201d es frecuente en castellano, lo que justifica la traducci\u00f3n\u00bb. 2. \u00abSeg\u00fan se indic\u00f3 previamente, palabras como<i>Weltanschauung, weltanschaulich,<\/i> etc. cuya traducci\u00f3n literal \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d, cosmovisi\u00f3n, etc. extra\u00f1a al esp\u00edritu de la lengua castellana, especialmente en adjetivos, se dar\u00e1n por \u201cfilosof\u00eda\u201d, \u201cfilos\u00f3fico\u201d, etc., entendi\u00e9ndose estas expresiones en sentido no t\u00e9cnico.\u00bb<\/p>\n<p>Aqu\u00ed concepci\u00f3n del mundo (o cosmovisi\u00f3n), cuyo uso castellano se desaconseja, equivale a filosof\u00eda vulgar sin sentido peyorativo, a filosof\u00eda en sentido no t\u00e9cnico, a filosof\u00eda \u00abespont\u00e1nea\u00bb. (El entrecomillado responde a que la filosof\u00eda no licenciada, inconscientemente en muchas ocasiones, suele responder sin consciencia cr\u00edtica a ideolog\u00edas, a marcos conceptuales hegem\u00f3nicos en la sociedad).<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n no insistir\u00e1 en la anterior sugerencia sobre la traducci\u00f3n de los t\u00e9rminos alemanes.<\/p>\n<p>En la que es una de sus grandes conferencias, \u00abStudium generale para todos los d\u00edas de la semana\u00bb (marzo de 1963), puede verse este paso:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Llegados a esa zona baja se descubren las ra\u00edces de cada disciplina en las necesidades vitales, y s\u00f3lo cuando se ha bajado hasta \u00e9stas se puede apreciar la inserci\u00f3n y la importancia de las nociones generales de cada ciencia en el conjunto de la concepci\u00f3n del mundo, confesada o no, que esas nociones suponen y alimentan.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n este:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Las nociones fundamentales fundan ante todo y directamente el modo de conocer \u2013llegue o no a consciencia de m\u00e9todo\u2013, y determinan por tanto las hip\u00f3tesis generales sobre la naturaleza de lo conocido, o sea, los rasgos generales de la concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>De nuevo, aqu\u00ed tambi\u00e9n, concepci\u00f3n del mundo equivale a visi\u00f3n filos\u00f3fica general.<\/p>\n<p>En los apuntes complementarios de la lecci\u00f3n 3\u00aa de Fundamentos de Filosof\u00eda del curso 1963-1964, curso impartido en la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB (Sacrist\u00e1n fue profesor de la Facultad desde 1959-1960, traslado no voluntario desde la Facultad de Filosof\u00eda, tal vez para protegerle de una prematura expulsi\u00f3n), hay un apartado dedicado a la \u00abFilosof\u00eda como concepci\u00f3n del mundo\u00bb. Se\u00f1ala aqu\u00ed el traductor de Bunge: \u00ab1. Manera m\u00e1s o menos articulada de comprender la vida o situarse ante ella, con consecuencias pr\u00e1cticas. 2. Presente en todos los grandes fil\u00f3sofos. 3. El idealismo alem\u00e1n. Schopenhauer, existencialismo. 4. Su riesgo es la arbitrariedad.\u00bb Retengamos la cuarta nota, el riesgo de arbitrariedad, muy presente en su posterior propuesta de rectificaci\u00f3n conceptual, y su consideraci\u00f3n de la concepci\u00f3n del mundo como forma de entender la vida y situarse ante ella.<\/p>\n<p>Su siguiente aproximaci\u00f3n, esta vez muy detallada, incorpora algunas de las ideas expuestas: visi\u00f3n general m\u00e1s o menos articulada, argumentaci\u00f3n plausible, consecuencias pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p><b>2. La tarea de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>.<\/b><\/p>\n<p>Se trata del pr\u00f3logo que escribi\u00f3 para su traducci\u00f3n castellana del cl\u00e1sico engelsiano publicado inicialmente en M\u00e9xico, en 16 de septiembre de 1964, con una tirada de 4.000 ejemplares. \u00abPor qu\u00e9 fue escrito en <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u00bb es el t\u00edtulo del primer apartado del texto; no entramos en \u00e9l. \u00abQu\u00e9 es una concepci\u00f3n del mundo\u00bb es el segundo, en \u00e9l me centro.<\/p>\n<p>(En su nota autobiogr\u00e1fica de finales de los sesenta, observaba Sacrist\u00e1n: \u00abDurante un cierto tiempo, la vida de mis rentas cient\u00edficas fue soportable porque, gracias a la ausencia de perplejidad hist\u00f3rica, o sea, gracias a la convicci\u00f3n de estar reflejando realidad, me era al menos posible conseguir formulaciones generales que implicaban un programa o un objetivo pol\u00edtico-cultural y de pol\u00edtica filos\u00f3fica. Una pieza t\u00edpica de esa situaci\u00f3n es el pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i>. A\u00f1os antes lo hab\u00eda sido el pr\u00f3logo a <i>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/i>. El mismo pr\u00f3logo al Heine tiene ese elemento (M.S., profesi\u00f3n traductor, prologuista).\u00bb)<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n del mundo no es propiamente un saber, no es conocimiento en el sentido en que lo es la ciencia positiva. Una concepci\u00f3n del mundo es \u00abuna serie de principios [y creencias] que dan raz\u00f3n de la conducta de un sujeto, a veces sin que \u00e9ste se los formule de un modo expl\u00edcito\u00bb. Era esta una situaci\u00f3n bastante frecuente: \u00ablas simpat\u00edas y antipat\u00edas por ciertas ideas, hechos o personas, las reacciones r\u00e1pidas, acr\u00edticas, a est\u00edmulos morales, el ver casi como hechos de la naturaleza particularidades de las relaciones entre hombres, en resoluci\u00f3n\u00bb, una buena parte de la consciencia de la vida cotidiana, apunta Sacrist\u00e1n, \u00abpuede interpretarse en t\u00e9rminos de principios o creencias muchas veces impl\u00edcitas, \u201cinconscientes\u201d [no en sentido psicoanal\u00edtico] en el sujeto que obra o reacciona.\u00bb Aunque el sujeto no se los formula siempre, esos principios o creencias inspiradores de la conducta cotidiana est\u00e1n expl\u00edcitos frecuentemente en la cultura de la sociedad en que vive. \u00abEsa cultura contiene por lo com\u00fan un conjunto de afirmaciones acerca de la naturaleza del mundo f\u00edsico y de la vida, as\u00ed como un c\u00f3digo de estimaciones de la conducta\u00bb.<\/p>\n<p>La parte contemplativa o te\u00f3rica de la concepci\u00f3n del mundo est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la parte pr\u00e1ctica, \u00abcon el c\u00f3digo o sistema de juicios de valor, a trav\u00e9s de cuestiones como la del sentido de la vida humana y de la muerte, la existencia o inexistencia de un principio ideal o espiritual que sea causa del mundo, etc\u00bb. Su ejemplo, excelente ejemplo en mi opini\u00f3n: de la afirmaci\u00f3n te\u00f3rica de que el ser humano es una naturaleza herida, como profesa la teolog\u00eda cat\u00f3lica, se pasa de un modo \u00abbastante natural\u00bb, no se habla aqu\u00ed de inferencia, consecuencia l\u00f3gica o concepto af\u00edn, a la norma que postula el sometimiento a la autoridad. La norma pr\u00e1ctica de la obediencia era coherente, no consecuencia inexorable, con la creencia antropol\u00f3gica apuntada.<\/p>\n<p>La existencia de una formulaci\u00f3n expl\u00edcita de la concepci\u00f3n del mundo en la cultura de una sociedad no permit\u00eda, sin embargo, \u00abaveriguar con toda sencillez, a partir de esas creencias oficialmente afirmadas\u00bb, cu\u00e1l era la concepci\u00f3n del mundo <i>realmente activa<\/i> en esa sociedad. El car\u00e1cter de sobreestructura que tiene la concepci\u00f3n del mundo no consiste en ser \u00abun mec\u00e1nico reflejo, ingenuo y directo, de la realidad social y natural vivida\u00bb. El reflejo ten\u00eda siempre mucho de ideolog\u00eda, de falsa consciencia: \u00abdetr\u00e1s del principio de la caridad, por ejemplo, puede haber, en la sociedad que lo invoca apolog\u00e9ticamente, una creencia bastante m\u00e1s c\u00ednica, del mismo modo que detr\u00e1s de los Derechos del Hombre ha habido hist\u00f3ricamente otras creencias efectivas, mucho menos universales moralmente\u00bb. (Lo hemos visto repetidamente en estas \u00faltimas d\u00e9cadas, la ideolog\u00eda de los Derechos Humanos como falaz e hip\u00f3crita justificaci\u00f3n de una sesgada geopol\u00edtica imperial. No en el caso del genocidio de Gaza desde luego, no tocaba en este caso).<\/p>\n<p>Pero, prosigue Sacrist\u00e1n, para aclarar el papel de la concepci\u00f3n del mundo respecto del conocimiento cient\u00edfico-positivo, el principal problema planteado por el <i>Anti-D\u00fchring, <\/i>pod\u00eda pasarse por alto ese punto, en s\u00ed mismo imprescindible para una plena comprensi\u00f3n de las formaciones culturales. Para el estudio de las relaciones entre concepci\u00f3n del mundo y ciencia positiva bastaba con atender a los aspectos formales de ambas.<\/p>\n<p>Las concepciones del mundo sol\u00edan presentar, en las culturas de tradici\u00f3n grecorromana matizaba Sacrist\u00e1n, \u00abunas puntas, por as\u00ed decirlo, muy concentradas y conscientes, en forma de credo religioso-moral o de sistema filos\u00f3fico\u00bb. Esta segunda forma hab\u00eda sido muy caracter\u00edstica hasta el siglo XIX. Nacida en pugna con el credo religioso, en v\u00edsperas del per\u00edodo cl\u00e1sico griego, \u00abla filosof\u00eda sistem\u00e1tica, la filosof\u00eda como sistema, se vio arrebatar un campo tem\u00e1tico tras otro por las ciencias positivas, y acab\u00f3 por intentar salvar su sustantividad en un repertorio de supuestas verdades superiores a las de toda ciencia\u00bb.<\/p>\n<p>En los casos m\u00e1s ambiciosos, los de Plat\u00f3n y Hegel son los citados por Sacrist\u00e1n, la filosof\u00eda sistem\u00e1tica presentaba, m\u00e1s o menos abiertamente, \u00abla pretensi\u00f3n de dar de s\u00ed por razonamiento el contenido de las ciencias positivas\u00bb. En este caso, como en el de los credos religiosos positivos, \u00abla concepci\u00f3n del mundo quiere ser un saber, conocimiento real del mundo, con la misma positividad que el de la ciencia\u00bb. Nunca fue esta la posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n, sea cual fuera la concepci\u00f3n del mundo en cuesti\u00f3n (incluida la marxista).<\/p>\n<p>Esa pretensi\u00f3n pod\u00eda considerarse definitivamente fracasada hacia mediados del siglo XIX, precisamente con la disgregaci\u00f3n del que Sacrist\u00e1n consideraba el m\u00e1s ambicioso sistema filos\u00f3fico de la historia, el de Hegel. El sistema hegeliano, que pretend\u00eda desarrollar sistem\u00e1ticamente y mediante afirmaciones materiales la verdad del mundo, hab\u00eda sido, seg\u00fan la expresi\u00f3n de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>, \u00abun aborto colosal, pero tambi\u00e9n el \u00faltimo en su g\u00e9nero\u00bb. (No fue el \u00faltimo, apuntar\u00e1 Sacrist\u00e1n en escritos posteriores. Obs\u00e9rvese la coincidencia de su posici\u00f3n sobre los l\u00edmites de los sistemas filos\u00f3ficos con lo apuntado con detalle en su texto metafilos\u00f3fico por excelencia: \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios\u00bb, escrito tres a\u00f1os despu\u00e9s, verano de 1967).<\/p>\n<p>Las causas por las que la pretensi\u00f3n de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica acababa por caducar eran varias. En el orden formal, en el \u00e1mbito de la teor\u00eda del conocimiento, la causa principal era la definitiva y consciente constituci\u00f3n del conocimiento cient\u00edfico positivo durante la Edad Moderna, un conocimiento que se caracterizaba formalmente \u00abpor su intersubjetividad y pr\u00e1cticamente por su capacidad de posibilitar [en muchos casos, no siempre] previsiones exactas, aunque sea \u2013cada vez m\u00e1s\u2013 a costa de construir y manejar conceptos sumamente artificiales, verdaderas m\u00e1quinas mentales que no dicen nada a la imaginaci\u00f3n, a diferencia de los jugosos e intuitivos conceptos de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica\u00bb. Para un Sacrist\u00e1n acaso demasiado optimista en t\u00e9rminos epistemol\u00f3g\u00edcos que un conocimiento fuera intersubjetivo quer\u00eda decir que todas las personas adecuadamente preparadas \u00abentienden su formulaci\u00f3n del mismo modo, en el sentido de que quedan igualmente informadas acerca de las operaciones que permitir\u00edan verificar o falsar dicha formulaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Las tesis, las afirmaciones de la vieja filosof\u00eda sistem\u00e1tica, de los dogmas religiosos y de las concepciones del mundo carec\u00edan de esos dos rasgos: intersubjetividad y capacidad predictiva. Como estos rasgos daban al ser humano una seguridad y un rendimiento considerables, el conocimiento que los pose\u00eda, el cient\u00edfico-positivo, iba destronando como conocimiento de las cosas del mundo \u00abal pensamiento, mucho m\u00e1s vago y mucho menos operativo de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica tradicional.\u00bb<\/p>\n<p>El que las concepciones del mundo carecieran de los dos rasgos caracter\u00edsticos del conocimiento cient\u00edfico positivo no era tema accidental y eliminable sino necesario. Se deb\u00eda a que las concepciones contienen \u00absencillamente afirmaciones sobre cuestiones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios del conocimiento positivo, que son la verificaci\u00f3n o falsaci\u00f3n emp\u00edricas, y la argumentaci\u00f3n anal\u00edtica (deductiva o inductivo-probabilitaria)\u00bb.<\/p>\n<p>La ilustraci\u00f3n de lo apuntado: una aut\u00e9ntica concepci\u00f3n del mundo deb\u00eda contener, expl\u00edcitos o explicitables, \u00abenunciados acerca de la existencia o inexistencia de un Dios, de la finitud o infinitud del universo, del sentido o falta de sentido de estas cuestiones, etc.\u00bb. Pero esos enunciados no ser\u00edan nunca susceptibles de prueba emp\u00edrica \u00abni de demostraci\u00f3n o refutaci\u00f3n en el mismo sentido que en las ciencias\u00bb. Lo que no quer\u00eda decir que el conocimiento positivo \u00aby, sobre todo, las necesidades metodol\u00f3gicas de \u00e9ste\u00bb no apoyaran una determinada concepci\u00f3n del mundo m\u00e1s que otra, \u00abpero abonar, o hacer plausible, no es lo mism que probar en sentido positivo\u00bb.<\/p>\n<p>(Sacrist\u00e1n apunta a pie de p\u00e1gina una c\u00e9lebre consideraci\u00f3n sobre lo se\u00f1alado en las l\u00edneas anteriores, muy en la l\u00ednea de lo argumentado por Russell Hanson en \u00abEn lo que creo\u00bb o en \u00abEl dilema del agn\u00f3stico\u00bb. Una vulgarizaci\u00f3n demasiado frecuente del marxismo, se\u00f1ala, insist\u00eda en usar laxa y anacr\u00f3nicamente, \u00abcomo en tiempos de la \u201cfilosof\u00eda de la naturaleza\u201d rom\u00e1ntica e idealista, los t\u00e9rminos \u201cdemostrar\u201d, \u201cprobar\u201d y \u201crefutar\u201d para las argumentaciones de plausibilidad propias de la concepci\u00f3n del mundo\u00bb (no fue la \u00fanica vez, como hemos visto, en que llamar\u00eda la atenci\u00f3n sobre este punto). Se repet\u00eda, por ejemplo, la inepta frase de que la marcha de la ciencia \u00abhab\u00eda demostrado la inexistencia de Dios\u00bb (o, para algunos, la existencia de Dios). Pero, para \u00e9l, la afirmaci\u00f3n era literalmente un sinsentido. La ciencia no pod\u00eda demostrar ni probar nada referente al universo como un todo, \u00absino s\u00f3lo enunciados referentes a sectores del universo, aislados y abstractos de un modo u otro\u00bb. La ciencia emp\u00edrica no pod\u00eda probar, por ejemplo, la inexistencia de un Ser llamado \u00abAbracadabra abracadabrante\u00bb. Ante cualquier informe cient\u00edfico-positivo que declarara no haber encontrado ese ser, cab\u00eda siempre la respuesta de que el Abracadabra en cuesti\u00f3n \u00abse encuentra m\u00e1s all\u00e1 del alcance de los telescopios y de los microscopios, o la afirmaci\u00f3n de que el Abracadabra abracadabrante no es perceptible, ni siquiera positivamente pensable, por la raz\u00f3n humana, etc.\u00bb (Si sustituimos el Abracadabra por Dios, Ser Supremo o noci\u00f3n af\u00edn, lo se\u00f1alado se ha repetido en repetidas ocasiones en la historia de la filosof\u00eda y la teolog\u00eda). Lo que la ciencia s\u00ed pod\u00eda fundamentar era la afirmaci\u00f3n de que la suposici\u00f3n de la existencia del Abracadabra abracadabrante \u00abno tiene funci\u00f3n explicativa alguna de los fen\u00f3menos conocidos, ni est\u00e1, por tanto, sugerida por \u00e9stos\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n finalmente, la frase vulgar de la \u00abdemostraci\u00f3n de la inexistencia de Dios\u00bb era una ingenua torpeza que cargaba al materialismo con la absurda tarea de demostrar o probar inexistencias. Pero las inexistencias no se prueban, se deben probar las existencias. La carga de la prueba, de nuevo en l\u00ednea con Russell Hanson y la teor\u00eda moderna de la argumentaci\u00f3n, compet\u00eda al que afirma existencia, no al que no la afirma.<\/p>\n<p>Los rasgos analizados, prosegu\u00eda Sacrist\u00e1n, permit\u00edan plantear en concreto la cuesti\u00f3n de las relaciones entre concepci\u00f3n del mundo y conocimiento cient\u00edfico-positivo. Una concepci\u00f3n del mundo que tomara a la ciencia como \u00fanico cuerpo de conocimiento real (Sacrist\u00e1n matizar\u00e1 posteriormente este \u00ab\u00fanico cuerpo\u00bb y har\u00e1 referencia al saber, no siempre teorizado, que nos viene dado por la pr\u00e1ctica humana directa) se encontraba visiblemente por delante y por detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n positiva. Por detr\u00e1s, porque \u00abintentar\u00e1 construirse de acuerdo con la marcha y los resultados de la investigaci\u00f3n positiva\u00bb, en base a este conjunto de conocimientos. Por delante: \u00abporque, como visi\u00f3n general de la realidad, la concepci\u00f3n del mundo inspira o motiva la investigaci\u00f3n positiva misma\u00bb.<\/p>\n<p>La ilustraci\u00f3n de lo dicho: si la concepci\u00f3n del mundo del cient\u00edfico fuera realmente dualista en la cuesti\u00f3n alma-cuerpo, \u00abla ciencia no habr\u00eda emprendido nunca el tipo de investigaci\u00f3n que es la psicolog\u00eda, y el psic\u00f3logo no se habr\u00eda interesado por la fisiolog\u00eda del sistema nervioso central desde el punto de vista psicol\u00f3gico\u00bb. Lo se\u00f1alado val\u00eda independientemente de que la ideolog\u00eda dominante en la sociedad hiciera profesar al cient\u00edfico, cuando no estuviera investigando, no como cient\u00edfico propiamente, una concepci\u00f3n dualista del mundo.<\/p>\n<p>En realidad, matizaba Sacrist\u00e1n, el car\u00e1cter de inspiradora de la investigaci\u00f3n que ten\u00eda la concepci\u00f3n del mundo no estaba bien descrito por el s\u00edmil espacial usado, dado que esa inspiraci\u00f3n se produc\u00eda constantemente, \u00aba lo largo de la investigaci\u00f3n, en combinaci\u00f3n con las necesidades internas, dial\u00e9ctico-formales, de \u00e9sta\u00bb. Importante era darse cuenta, como hab\u00eda ocurrido con formulaciones positivistas estrechas, de que cuando la ciencia se mec\u00eda en la ilusi\u00f3n de no tener nada que ver con ninguna concepci\u00f3n del mundo, el cient\u00edfico corr\u00eda el riesgo de someterse inconscientemente a la concepci\u00f3n del mundo vigente en su sociedad, a la \u00abfilosof\u00eda espont\u00e1nea\u00bb hegem\u00f3nica, \u00abtanto m\u00e1s peligrosa cuanto que no reconocida como tal\u00bb. No menos importante era mantener, a pesar de la intrincaci\u00f3n apuntada, la distinci\u00f3n, siempre presente en Sacrist\u00e1n, entre conocimiento positivo y concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>\u00abLa concepci\u00f3n marxista del mundo\u00bb es el t\u00edtulo del siguiente apartado del pr\u00f3logo.<\/p>\n<p>(Curiosamente, un fil\u00f3sofo anal\u00edtico tan comedido, tan prudente en su filosofar como Jes\u00fas Moster\u00edn (1941-2017), Sacrist\u00e1n, amigo suyo, le ten\u00eda en muy alta consideraci\u00f3n filos\u00f3fica, explicaba una de las paradojas del especialismo cient\u00edfico contempor\u00e1neo (\u00abLa insuficiencia de la filosof\u00eda actual\u00bb, <i>Claves de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i>, n\u00ba 48, 1994): la ciencia, que ha logrado una vigencia pr\u00e1cticamente universal en sus m\u00e9todos y resultados, se subdivide cada vez m\u00e1s en comunidades muy especializadas, y el especialista \u00absabe cada vez m\u00e1s sobre cada vez menos hasta que, quiz\u00e1s exagerando un poco, lo sabe pr\u00e1cticamente todo sobre pr\u00e1cticamente nada\u00bb. Este hacer del especialista era indudablemente ventajoso, pero presentaba graves riesgos psicol\u00f3gicos: daba una visi\u00f3n detallista de las piezas dispersas del mosaico del mundo, pero no daba visi\u00f3n global, visiones totalizadoras (que Moster\u00edn abona). De hecho, E. Schr\u00f6dinger, en <i>\u00bfQu\u00e9 es la vida?, <\/i>un texto de 1944 no muy bien considerado por Sacrist\u00e1n,<i> <\/i>ya hab\u00eda se\u00f1alado: \u00abPor un lado sentimos con claridad que solo ahora estamos empezando a adquirir materia y confianza para lograr soldar en un todo indiviso la suma de los conocimientos actuales. Pero, por el otro, se ha hecho poco menos que imposible para un solo cerebro dominar completamente m\u00e1s que una peque\u00f1a parte especializada del mismo. Yo no veo otra escapatoria frente a este dilema (si queremos que nuestro verdadero objetivo no se pierda para siempre) que la de proponer que algunos de nosotros se aventuren a emprender una tarea sintetizadora de hechos y teor\u00edas, aunque a veces tengan de ellos un conocimiento incompleto e indirecto, y aun a riesgo de enga\u00f1arnos a nosotros mismos\u00bb.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, como veremos, advirti\u00f3 cr\u00edticamente sobre los riesgos de esta \u00abtarea sintetizadora\u00bb analizando la propuesta de Boulding).<\/p>\n<p><b>3. La concepci\u00f3n comunista del mundo.<\/b><\/p>\n<p>La \u00abconcepci\u00f3n materialista y dial\u00e9ctica del mundo\u00bb, otras veces llamada por Engels \u00abconcepci\u00f3n comunista del mundo\u00bb, est\u00e1 movida, como todo en el marxismo, se\u00f1ala Sacrist\u00e1n, \u00abpor la aspiraci\u00f3n a terminar con la obnubilaci\u00f3n de la consciencia, con la presencia en la conducta humana de factores no reconocidos o idealizados\u00bb, los mecanismos no conscientes a los que hab\u00eda aludido en el apartado anterior.<\/p>\n<p>De lo que se desprend\u00eda que la marxista era una concepci\u00f3n del mundo expl\u00edcita, o que se planteaba llegar a ser expl\u00edcita en todos sus extremos: \u00abpues creer que la consciencia pueda ser due\u00f1a de s\u00ed misma por mero esfuerzo te\u00f3rico es un actitud idealista ajena al marxismo\u00bb. La liberaci\u00f3n de la consciencia presupon\u00eda la liberaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de las manos, la praxis emancipadora.<\/p>\n<p>De lo que pod\u00eda inferirse un segundo rasgo, \u00abrasgo importante aunque desgraciadamente poco respetado, a causa del predominio de tendencias simplificadoras y trivializadoras\u00bb. Ese segundo rasgo consist\u00eda en que la concepci\u00f3n marxista del mundo no pod\u00eda considerar sus elementos expl\u00edcitos \u2013insist\u00eda de nuevo en la idea\u2013 como un sistema de saber superior al positivo.<\/p>\n<p>Las concisas y expresivas formulaciones de Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> supon\u00edan la concepci\u00f3n de lo filos\u00f3fico no como un sistema superior a la ciencia sino, tal como se hab\u00eda se\u00f1alado anteriormente, como un nivel del pensamiento cient\u00edfico: \u00abel de la inspiraci\u00f3n del propio investigar y de la reflexi\u00f3n sobre su marcha y sus resultados\u00bb. Era conveniente notar que la f\u00f3rmula engelsiana era todav\u00eda muy general: \u00abseg\u00fan como se concrete esa f\u00f3rmula en la realizaci\u00f3n precisa de la concepci\u00f3n del mundo, puede presentarse el riesgo de una confusi\u00f3n de los niveles positivo y filos\u00f3fico.\u00bb<\/p>\n<p>Interesaba profundizar en el acierto de la f\u00f3rmula general, en su opini\u00f3n. Ella conten\u00eda, por de pronto, la recusaci\u00f3n de toda la filosof\u00eda sistem\u00e1tica: \u00abno hay conocimiento \u201caparte\u201d por encima del positivo\u00bb. Recordando una c\u00e9lebre frase de Kant, que Sacrist\u00e1n tan hizo suya en varios de sus escritos metafilos\u00f3ficos, \u00abtampoco para el marxismo hay filosof\u00eda, sino filosofar\u00bb.<\/p>\n<p>Puesto que su punto de partida y de llegada era la \u00abciencia real\u00bb, la concepci\u00f3n del mundo marxista no pod\u00eda querer m\u00e1s \u00abque explicitar la motivaci\u00f3n de la ciencia misma\u00bb. Esta motivaci\u00f3n era lo que, con terminolog\u00eda filos\u00f3fica cl\u00e1sica, pod\u00eda llamarse \u00abinmanentismo\u00bb: \u00abel principio \u2013frecuentemente impl\u00edcito, m\u00e1s visible en la conducta que en las palabras del cient\u00edfico\u2013 de que la explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos debe buscarse en otros fen\u00f3menos, en el mundo y no en instancias ajenas o superiores al mundo\u00bb. Este principio estaba en la base del hacer cient\u00edfico, que perder\u00eda todo sentido, quedar\u00eda reducido al absurdo, \u00absi en un momento dado tuviera que admitir la acci\u00f3n de causas no-naturales, necesariamente destructoras de la red de relaciones (\u201cleyes\u201d) intramundanas que la ciencia se esfuerza por ir descubriendo y construyendo para entender la realidad\u00bb.<\/p>\n<p>En este postulado de inmanentismo, definidor de la posibilidad del conocimiento cient\u00edfico, se basaba la concepci\u00f3n marxista del mundo. Era, en sustancia, el enunciado, a nivel filos\u00f3fico expl\u00edcito, del materialismo: el mundo debe explicarse por s\u00ed mismo. El materialismo era, adem\u00e1s, lo primero en el marxismo incluso hist\u00f3ricamente, \u00aben la historia de su composici\u00f3n paulatina en el pensamiento de Marx\u00bb y en mucho menor medida, que Sacrist\u00e1n no precisa, de Engels.<\/p>\n<p>El otro principio fundamental de lo que Engels hab\u00eda llamado \u00abconcepci\u00f3n comunista del mundo\u00bb era el principio de la dial\u00e9ctica, que se inspiraba no tanto en los \u00e9xitos del hacer cient\u00edfico-positivo cuando en las limitaciones del mismo. Un estudio, por breve que fuera, del lugar de la dial\u00e9ctica en el pensamiento marxista exig\u00eda, \u00absi ese lugar quiere verse sin pagar un excesivo tributo, hoy innecesario, al origen hist\u00f3rico hegeliano del concepto marxista de dial\u00e9ctica\u00bb, un breve rodeo por el terreno del m\u00e9todo de la ciencia positiva.<\/p>\n<p>La ciencia positiva realiza el principio del materialismo a trav\u00e9s de una metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva. Su eliminaci\u00f3n de factores irracionales en la explicaci\u00f3n del mundo proced\u00eda a trav\u00e9s de una reducci\u00f3n anal\u00edtica de las formaciones complejas y cualitativamente determinadas a factores menos complejos, \u00aben alg\u00fan sentido a precisar en cada caso\u00bb, y m\u00e1s homog\u00e9neas cualitativamente, con tendencia a una reducci\u00f3n tan extrema que el aspecto cualitativo perd\u00eda toda relevancia. Este modo de proceder, tan visible por ejemplo en disciplinas f\u00edsico-qu\u00edmicas, caracterizaba todo el trabajo cient\u00edfico a trav\u00e9s de fases muy diversas, desde la mec\u00e1nica antigua hasta la moderna f\u00edsica de part\u00edculas. M\u00e1s en general, \u00abel an\u00e1lisis reductivo practicado por la ciencia tiende incluso a obviar conceptos con contenido cualitativo, para limitarse en lo esencial al manejo de relaciones cuantitativas o al menos, materialmente vac\u00edas, formales\u00bb.<\/p>\n<p>Esa b\u00fasqueda del manejo de relaciones cuantitativas, se apreciaba ya claramente en los comienzos de la ciencia moderna. El ejemplo de Sacrist\u00e1n, del que ya hab\u00eda hablado en sus conferencias sobre la obra cient\u00edfica de Galileo: lo que hoy llamamos \u00abpresi\u00f3n atmosf\u00e9rica\u00bb hab\u00eda sido manejado durante alg\u00fan tiempo por la naciente ciencia moderna con el viejo nombre de \u00abhorror de la naturaleza al vac\u00edo\u00bb, sin que el uso de esta noci\u00f3n \u00abtuviera grandes inconvenientes, pues lo que de verdad interesaba al an\u00e1lisis reductivo del fen\u00f3meno (desde Galileo hasta su disc\u00edpulo Torricelli) era la consecuci\u00f3n de un n\u00famero que midiera la fuerza en cuesti\u00f3n, cualquiera que fuera la naturaleza de \u00e9sta\u00bb. (La afirmaci\u00f3n de Galileo \u00abseg\u00fan la cual el libro de la naturaleza est\u00e1 escrito con caracteres matem\u00e1ticos ha resultado tener la permanente verdad de las met\u00e1foras po\u00e9ticas m\u00e1s aut\u00e9nticas\u00bb, se\u00f1alar\u00e1 Sacrist\u00e1n en su presentaci\u00f3n de <i>Sigma. El mundo de las matem\u00e1ticas<\/i>.)<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis reductivo practicado por la ciencia ten\u00eda regularmente \u00e9xito, un \u00e9xito descomponible en dos aspectos: por una parte, la reducci\u00f3n de fen\u00f3menos complejos a nociones m\u00e1s elementales, m\u00e1s homog\u00e9neas y, en el caso ideal, desprovistas de connotaciones cualitativas, permit\u00eda penetrar muy material y eficazmente en la realidad: posibilitaba el planteamiento de preguntas exactas, cuantificadas y sobre fen\u00f3menos \u00abelementales\u00bb a la naturaleza, as\u00ed como previsiones precisas que, caso de cumplirse, confirmaban en mayor o menor medida las hip\u00f3tesis en que se basaban, y, caso de no cumplirse, las pon\u00edan en dificultades, pod\u00edan falsarlas. Sacrist\u00e1n, por supuesto, nunca fue un falsacionista ingenuo.<\/p>\n<p>Por otra parte, el an\u00e1lisis reductivo posibilitaba a la larga la formaci\u00f3n de conceptos m\u00e1s adecuados, aunque no fuera m\u00e1s que por la destrucci\u00f3n de viejos conceptos inadecuados. As\u00ed, aunque todav\u00eda no en Galileo, en Torricelli y en Pascal aparec\u00eda ya el concepto de presi\u00f3n atmosf\u00e9rica, \u00abuna vez que Galileo ha relativizado y minimizado el contenido cualitativo del concepto tradicional de horror de la naturaleza al vac\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero precisamente porque se basaban en un an\u00e1lisis reductivo que prescind\u00eda, por abstracci\u00f3n, de la peculiaridad cualitativa de los fen\u00f3menos complejos analizados y reducidos, \u00ablos conceptos de la ciencia en sentido estricto \u2013que es la ciencia positiva moderna\u2013 son invariablemente conceptos generales cuyo lugar est\u00e1 en enunciados no menos generales, \u201cleyes\u201d como suele decirse, que informan acerca de clases enteras de objetos\u00bb.<\/p>\n<p>Con ese conocimiento, con el conocimiento cient\u00edfico, se perd\u00eda una parte de lo concreto: \u00abprecisamente la parte decisiva para la individualizaci\u00f3n de los objetos\u00bb. Esto era as\u00ed, adem\u00e1s, no por alguna limitaci\u00f3n accidental, \u00absino por el presupuesto definidor de la metodolog\u00eda anal\u00edtico-reductiva, que no responde m\u00e1s que al principio materialista de explicaci\u00f3n de toda formaci\u00f3n compleja, cualitativamente distinta, por unos mismos factores naturales m\u00e1s o menos homog\u00e9neos.\u00bb<\/p>\n<p>En general, los \u00abtodos\u00bb concretos y complejos no aparec\u00edan en el universo del discurso de la ciencia positiva (Sacrist\u00e1n se\u00f1al\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s, en una anotaci\u00f3n de lectura, un potencial contraejemplo, el que representaba la Geolog\u00eda), \u00abaunque \u00e9sta suministra todos los elementos de confianza para una comprensi\u00f3n racional de los mismos\u00bb. Lo que no suministraba era su totalidad, su consistencia concreta. El campo o \u00e1mbito de relevancia del pensamiento dial\u00e9ctico, Sacrist\u00e1n no dejar\u00e1 de insistir en este punto, era precisamente el de las \u00abtotalidades concretas\u00bb. Hegel hab\u00eda expresado esta motivaci\u00f3n en su lenguaje po\u00e9tico, lenguaje que nunca desconsiderar\u00e1 Sacrist\u00e1n en el \u00e1mbito filos\u00f3fico, tampoco en el caso de Arist\u00f3teles o Heidegger por ejemplo, al decir que \u00abla verdad es el todo\u00bb.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del mundo ten\u00eda que dar de s\u00ed una determinada comprensi\u00f3n de las totalidades concretas. La pr\u00e1ctica humana no se enfrentaba s\u00f3lo con la necesidad de penetrar anal\u00edtico-reductivamente en la realidad, \u00absino tambi\u00e9n con la de tratar y entender las concreciones reales, aquello que la ciencia positiva no puede recoger\u00bb. La tarea de la dial\u00e9ctica marxista consist\u00eda en recuperar lo concreto sin hacer intervenir m\u00e1s datos que los materialistas del an\u00e1lisis reductivo, \u00absin concebir las cualidades que pierde el an\u00e1lisis reductivo como entidades que haya que a\u00f1adir a los datos, sino como resultado nuevo de la estructuraci\u00f3n de \u00e9stos en la formaci\u00f3n individual o concreta, en los \u201ctodos naturales\u201d.\u00bb<\/p>\n<p>El alma del marxismo, Sacrist\u00e1n recordaba aqu\u00ed a Lenin, era el an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta. Aqu\u00ed, en el decir leninista, la palabra \u00aban\u00e1lisis\u00bb no ten\u00eda el mismo sentido que en la ciencia positiva. \u00abEl an\u00e1lisis marxista se propone entender la individual situaci\u00f3n concreta (en esto es pensamiento dial\u00e9ctico) sin postular m\u00e1s componentes de la misma que los resultantes de la abstracci\u00f3n y el an\u00e1lisis reductivo cient\u00edficos (y en esto es el marxismo un materialismo)\u00bb. Tambi\u00e9n, se\u00f1alar\u00e1 Sacrist\u00e1n en otras aproximaciones, los saberes art\u00edsticos o los saberes no teorizados causados por la pr\u00e1ctica humana.<\/p>\n<p>Con esto parec\u00eda quedar claro cu\u00e1l era el nivel o el universo del discurso en el cual ten\u00eda realmente sentido hablar del pensamiento o an\u00e1lisis dial\u00e9ctico: era al nivel de la comprensi\u00f3n de las concreciones o totalidades, no el del an\u00e1lisis reductivo de la ciencia positiva. Concreciones o totalidades eran, en este sentido dial\u00e9ctico, \u00abante todo los individuos vivientes, y las particulares formaciones hist\u00f3ricas, las \u201csituaciones concretas\u201d de que habla Lenin, es decir, los presentes hist\u00f3ricos localmente delimitados, etc\u00bb. Y tambi\u00e9n, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n, aunque en un sentido m\u00e1s vac\u00edo, \u00abel universo como totalidad, que no puede pensarse, como es obvio, en t\u00e9rminos de an\u00e1lisis cient\u00edfico-positivo, sino dial\u00e9cticamente, sobre la base de los resultados de dicho an\u00e1lisis.\u00bb<\/p>\n<p>Aunque en una anotaci\u00f3n de lectura sobre el Pr\u00f3logo de <i>Est\u00e9tica<\/i> I, fechada el 5 de noviembre de 1965, Sacrist\u00e1n comentaba:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Aunque protesta por la separaci\u00f3n materialismo hist\u00f3rico, materialismo dial\u00e9ctico, \u00e9l mantiene la distinci\u00f3n. Su tesis de que existe una est\u00e9tica marxista se basa en que existe una concepci\u00f3n marxista del mundo. Pero entonces \u2013si la est\u00e9tica es algo cient\u00edfico\u2013 igual tiene que existir una f\u00edsica marxista. As\u00ed pues; o reducci\u00f3n al absurdo o admisi\u00f3n de que la est\u00e9tica es pura ideolog\u00eda. M\u00e1s vale admitir que de la existencia de una concepci\u00f3n marxista del mundo no se desprende una est\u00e9tica que sea marxista en sentido sistem\u00e1tico, en el de las tesis, sino, a lo sumo, en el sentido cultural de nacer \u2013sobre todo en sus temas y sus m\u00e9todos\u2013 de una cultura nacida \u2013propiamente: que est\u00e1 naciendo\u2013 de una concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Fue en el pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> una de las \u00faltimas veces en que Sacrist\u00e1n present\u00f3 el marxismo en t\u00e9rminos de concepci\u00f3n del mundo. Por ejemplo: en 1968, en \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb, un extenso art\u00edculo publicado en un suplemento de la Enciclopedia Labor, se\u00f1alaba: \u00abEl autor de este art\u00edculo, por su parte, ha negado que pueda hablarse de filosof\u00eda marxista en el sentido sistem\u00e1tico tradicional de <i>filosof\u00eda<\/i>, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia cr\u00edtica del esfuerzo para crear un nuevo mundo humano.\u00bb Otro tipo de hacer intelectual vinculado a la pr\u00e1ctica transformadora, revolucionaria.<\/p>\n<p>Tampoco se manifest\u00f3 en t\u00e9rminos del marxismo como concepci\u00f3n del mundo en sus art\u00edculos \u00abKarl Marx\u00bb, \u00abLa noci\u00f3n de ciencia en Marx y su trabajo cient\u00edfico\u00bb o \u00ab\u00bfQu\u00e9 Marx se leer\u00e1 en el siglo XXI?\u00bb.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, como veremos a continuaci\u00f3n, Sacrist\u00e1n sugerir\u00eda una rectificaci\u00f3n conceptual y terminol\u00f3gica de la categor\u00eda.<\/p>\n<p><b>4. Sugerencia de rectificaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>\u00abUn apunte acerca de la filosof\u00eda como especialidad\u00bb es un texto redactado en oto\u00f1o de 1966 a instancias de estudiantes (Pere de la Fuente entre ellos) del entonces clandestino Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (S.D.E.U.B.). Fue publicado inicialmente en el n\u00ba 6 de la revista <i>SIEGA<\/i> de la Facultad de Ciencias. Presenta consideraciones sobre nuestro tema.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n hablaba aqu\u00ed de las aspiraciones que los mismos fil\u00f3sofos acad\u00e9micos segu\u00edan atribuyendo a la filosof\u00eda: \u00abla de alcanzar una <i>visi\u00f3n global de las cosas,<\/i> la de ser educadora del hombre y, por tanto, la de guiarle tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica moral\u00bb, acompa\u00f1ada de la necesidad de que esa visi\u00f3n global no requiriera el acto de fe exigido por las religiones positivas. Era claro, por otra parte, que \u00ablas ciencias no dan, si pueden dar como tales ciencias, un cuadro global as\u00ed\u00bb, incluso los fil\u00f3sofos m\u00e1s cr\u00edticos respecto de la filosof\u00eda como visi\u00f3n sistem\u00e1tica global hab\u00edan visto claramente esta situaci\u00f3n. \u00abKant, por ejemplo, al mismo tiempo que declaraba irreparablemente especulativas e irresolubles cuestiones como la de la creaci\u00f3n del mundo, etc., insist\u00eda en que estas cuestiones se replantear\u00edan siempre al esp\u00edritu humano.\u00bb De este modo, la pretensi\u00f3n filos\u00f3fica tradicional ten\u00eda tambi\u00e9n, entre aristas menos vindicables, un sentido respetable: \u00abel de no contentarse con la fragmentaci\u00f3n del conocimiento y, consiguientemente, de la consciencia\u00bb<b>.<\/b><\/p>\n<p>\u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u00bb lleva fecha noviembre de 1967 (aunque se comunic\u00f3 por vez primera en 1968). Se public\u00f3, casi diez a\u00f1os despu\u00e9s, en <i>Materiales<\/i> n.\u00ba 1, enero-febrero de 1977. Ignoro la raz\u00f3n. Fue incluido, aunque no figura en el \u00edndice, en el primer volumen de \u00abPanfletos y materiales\u00bb, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 85-114. Se trata de una (deslumbrante, en mi opini\u00f3n) aproximaci\u00f3n cr\u00edtica (y equilibrada) a <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> de Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, el autor que m\u00e1s tradujo (\u00a1unas 3.500 p\u00e1ginas!). En las p\u00e1ginas finales de su comentario, Sacrist\u00e1n sugiere cambios en el uso la categor\u00eda concepci\u00f3n del mundo. En este punto me centro.<\/p>\n<p>Tras referirse a Schr\u00f6dinger y a su incoherente y asustada confesi\u00f3n de fe atea y cr\u00e9dula, cristiana y budista, espiritista, yogui y talm\u00fadica reflexi\u00f3n con la que cerraba <i>What is life<\/i>?, y a Burnham y Bell, y la ideolog\u00eda reaccionaria del \u00abfinal de las ideolog\u00edas\u00bb, del fatalismo tecnol\u00f3gico, quedaba el hecho de que la consciencia cr\u00edtica de los seres humanos no pod\u00eda ser albergada \u00abpor la magnificencia sin cimientos de las \u201cconcepciones del mundo\u201d estructuralmente rom\u00e1nticas, de esos megalitos especulativos viciados por el paralogismo que no distingue entre el modo de validez de los conocimientos positivos y el de las estimaciones globales, entre la gran firmeza cohesiva de la teor\u00eda positiva y el arenoso barro que s\u00f3lo ficticiamente une los adobes de los grandes sistemas filos\u00f3ficos\u00bb.<\/p>\n<p>Luk\u00e1cs era un escritor demasiado agudo para no percibir de vez en cuando, pese al mundo filos\u00f3fico del que proced\u00edan sus conceptuaciones, esa situaci\u00f3n intelectual. En un paso de <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i> hab\u00eda dejado incluso una confesi\u00f3n expl\u00edcita de que \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb era un verbalismo que no significaba lo que dec\u00eda, sino que indicaba indirectamente en favor de qu\u00e9 estaba el que lo afirmaba: \u00abNo deja de ser caracter\u00edstico el que Gumplowicz, que desde el punto de vista objetivo, es decir, a cuanto a la esencia, abandona por completo [\u2026] la teor\u00eda social de la raza, la mantenga en pie terminol\u00f3gicamente,lo que significa que sigue manteni\u00e9ndose fiel a ella en cuanto a las consecuencias que entra\u00f1a con respecto a la concepci\u00f3n del mundo\u00bb (p. 562).<\/p>\n<p>Ya eso estaba bastante claro como identificaci\u00f3n de \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb con el verbalismo y la demagogia, pero hab\u00eda m\u00e1s en su opini\u00f3n: ocurr\u00eda que, por la debilidad de la idea misma rom\u00e1ntica de \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb ante el pensamiento cient\u00edfico, \u00abel prescindir de ese modo de presentar los intereses de clase es un indicio incluso de situaci\u00f3n hegem\u00f3nica moderna\u00bb. La penetraci\u00f3n de Luk\u00e1cs llegaba a la indicaci\u00f3n expl\u00edcita de esa circunstancia: \u00abLa seguridad social de la burgues\u00eda, su confianza inquebrantable en la \u00abperennidad\u00bb del auge capitalista, conduce a una repulsa y eliminaci\u00f3n de los problemas relacionados con la concepci\u00f3n del mundo: la filosof\u00eda se circunscribe a la l\u00f3gica, a la teor\u00eda del conocimiento y, cuando m\u00e1s, a la psicolog\u00eda\u00bb (p. 328).<\/p>\n<p>Val\u00eda la pena recordar de paso que ese era, con exclusi\u00f3n de la psicolog\u00eda, el tenor de la previsi\u00f3n y del programa filos\u00f3ficos engelsianos en una p\u00e1gina c\u00e9lebre del<i>Anti-D\u00fchring, <\/i>una de las varias que le hab\u00edan valido la acusaci\u00f3n de positivismo por parte de representantes del irracionalismo antiguo y del moderno (como el jesuita Gustav Wetter y Jean-Paul Sartre): \u00ab[&#8230;] es este materialismo sencillamente dial\u00e9ctico, y no necesita filosof\u00eda alguna que est\u00e9 por encima de las dem\u00e1s ciencias [&#8230;] De toda la anterior filosof\u00eda no subsiste al final con independencia m\u00e1s que la doctrina del pensamiento y sus leyes, la l\u00f3gica formal y la dial\u00e9ctica\u00bb (<i>Anti-D\u00fchring, <\/i>Introducci\u00f3n, I).<\/p>\n<p>De una observaci\u00f3n corno la \u00faltima transcrita de Luk\u00e1cs, y a\u00fan m\u00e1s de una previsi\u00f3n tan categ\u00f3rica como la de Engels, se desprend\u00eda, para Sacrist\u00e1n, que el desinter\u00e9s por la ideolog\u00eda <i>sistem\u00e1tica, <\/i>por la concepci\u00f3n del mundo <i>en el sentido tradicional de esta expresi\u00f3n, <\/i> en el sentido de un sistema presuntamente deductivo-sistem\u00e1tico y al mismo tiempo omnicomprensivo de la experiencia, era precisamente indicio de hegemon\u00eda (burguesa, hasta el momento). Y este hecho social daba finalmente \u00abcuerpo de posibilidad hist\u00f3rica a la superaci\u00f3n, hasta ahora meramente cient\u00edfica, epistemol\u00f3gica, de la idea o sistema de las concepciones del mundo en el sentido tradicional indicado\u00bb.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9, entonces, la observaci\u00f3n no dada frutos, sino que quedada aislada y perdida, en el an\u00e1lisis luk\u00e1csiano, se preguntaba Sacrist\u00e1n. Veros\u00edmilmente, porque el fil\u00f3sofo h\u00fangaro pensaba que la hegemon\u00eda que le interesaba, la del proletariado, estaba a\u00fan por conseguir, y que para ese logro se necesitaba algo m\u00e1s que conocimiento positivo, incluso en el terreno del pensamiento, lo que era evidente para Sacrist\u00e1n: se necesitaba adem\u00e1s un programa, el programa de una determinada pr\u00e1ctica. Pero ocurr\u00eda que, para Luk\u00e1cs, programa y concepci\u00f3n del mundo tend\u00edan a confundirse, como se hab\u00edan confundido en \u00e9pocas anteriores. En un paso de las primeras p\u00e1ginas de <i>El asalto a la raz\u00f3n,<\/i> la p.82 de la versi\u00f3n castellana de Wenceslao Roces, la que Sacrist\u00e1n \u2013quien siempre valor\u00f3 positivamente los trabajos de traducci\u00f3n del jurista y germanista trasterrado\u2013, usaba en su exposici\u00f3n, Luk\u00e1cs hablaba de tendencias filos\u00f3ficas que evitan ser concepciones del mundo, y las caracterizaba diciendo que \u00abreh\u00fayen toda actitud ante una concepci\u00f3n del mundo o un programa\u00bb.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, la confusi\u00f3n de la noci\u00f3n de programa, propuesta cr\u00edtica de objetivos y medios, con la de concepci\u00f3n del mundo, entendida como \u00abs\u00edntesis especulativa de incierta validez te\u00f3rica con valoraciones pragm\u00e1ticas no expl\u00edcitas como tales\u00bb, no era, ni mucho menos, \u00abun trivial fallo del pensamiento\u00bb. Obedec\u00eda a una problem\u00e1tica real que describ\u00eda en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abun programa pr\u00e1ctico racional tiene que estar vinculado con el conocimiento positivo, con las teor\u00edas cient\u00edficas,pero no puede deducirse de ellas con medios puramente te\u00f3ricos, porque el programa presupone unas valoraciones; unas finalidades y unas decisiones que, como es natural, no pueden estar ya dados por la teor\u00eda, por el conocimiento positivo\u00bb.<\/p>\n<p>Por tanto, la fundamentaci\u00f3n del programa pr\u00e1ctico en la teor\u00eda, en el conocimiento positivo, fundamentaci\u00f3n que se produc\u00eda en el seno de una interrelaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la que, en su opini\u00f3n, sab\u00edamos poco,requer\u00eda una mediaci\u00f3n. En su opini\u00f3n, la concepci\u00f3n del mundo propiamente dicha, pseudoteor\u00eda mezclada con valoraciones y finalidades como hab\u00eda se\u00f1alado, cumpl\u00eda esa funci\u00f3n mediadora con enga\u00f1osa eficacia: \u00absu vaga naturaleza intelectual y su escaso rigor discusivo permiten transiciones, casi no sentidas por el sujeto, a trav\u00e9s de las cuales van sum\u00e1ndose a los conocimientos positivos especulaciones valorativas que parecen conducir con necesidad l\u00f3gica al programa, a la pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>No exist\u00eda esa necesidad l\u00f3gica. El defecto de esa mediaci\u00f3n era definitivo: resultaba cient\u00edficamente insostenible y se hund\u00eda en cuanto que se la examinaba con los medios de la cr\u00edtica epistemol\u00f3gica. La cr\u00edtica mostraba enseguida \u00ablos pasos de falacia naturalista en sentido estricto en el seno de <i>la concepci\u00f3n del mundo propiamente dicha<\/i> (esto es, de los <i>pseudosistemas de corte rom\u00e1ntico<\/i>): pasos en que la argumentaci\u00f3n aparentemente te\u00f3rica desliza juicios pragm\u00e1ticos de valor o de finalidad<i> no reconocidos como tales<\/i>.\u00bb<\/p>\n<p>No hab\u00eda duda para el estudioso de Russell y Einstein que entre el conocimiento y el programa, entre la teor\u00eda y la formulaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica, exist\u00eda una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica integradora que exig\u00eda una mediaci\u00f3n no menos dial\u00e9ctica. Esa mediaci\u00f3n no pod\u00eda ser \u00abla inconsistente fusi\u00f3n de conocimientos, valoraciones y finalidades sof\u00edsticamente tomados todos como elementos intelectuales homog\u00e9neos\u00bb. La mediaci\u00f3n ten\u00eda que ser producida entre una clara consciencia de la realidad tal como esta se presentaba a la luz del conocimiento positivo de cada \u00e9poca, una consciencia clara del juicio valorativo que nos merec\u00eda esa realidad, y una consciencia no menos clara de las finalidades entrelazadas con esa valoraci\u00f3n, finalidades que hab\u00edan de ser vistas como tales, como finalidades, no como afirmaciones (pseudo)-te\u00f3ricas.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n admit\u00eda que se pod\u00eda seguir llamando, si la expresi\u00f3n hab\u00eda arraigado definitivamente, \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb a la consciencia de esa mediaci\u00f3n dial\u00e9ctica. Pero, en su opini\u00f3n, era m\u00e1s conveniente terminar incluso en el l\u00e9xico con el lastre especulativo rom\u00e1ntico. Algunos historiadores de la ciencia (Sacrist\u00e1n pensar\u00eda tal vez en autores como Schumpeter o Gerald Holton) hab\u00edan usado otros t\u00e9rminos menos ambiciosos que pod\u00eda ser \u00fatiles para separarse de la tradici\u00f3n rom\u00e1ntica. Visi\u00f3n previa, hip\u00f3tesis generales, eran los ejemplos que ofrec\u00eda.<\/p>\n<p>No finalizaron aqu\u00ed las consideraciones cr\u00edticas de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>(El que fuera ministro de Finanzas de la primera Rep\u00fablica austr\u00edaca en 1919, Joseph A. Schumpeter, en su obra p\u00f3stuma inconclusa <i>Historia del an\u00e1lisis econ\u00f3mico <\/i>(Barcelona: Ariel, 1982, pp. 78-80, traducida por el propio Sacrist\u00e1n), introduc\u00eda su noci\u00f3n de \u00abvisi\u00f3n\u00bb en los t\u00e9rminos siguientes: \u00ab(\u2026) el trabajo anal\u00edtico va necesariamente precedido por un acto preanal\u00edtico de conocimiento que suministra el material en bruto del esfuerzo anal\u00edtico (\u2026); llamaremos \u201cvisi\u00f3n\u201d a ese acto cognoscitivo preanal\u00edtico. Es interesante observar que esta visi\u00f3n no solo tiene que anticiparse hist\u00f3ricamente al nacimiento del esfuerzo anal\u00edtico en cualquier campo, sino que tambi\u00e9n tiene que volver a introducirse en la historia de toda ciencia establecida cada vez que alguien nos ense\u00f1a a <i>ver<\/i> cosas bajo una luz cuya fuente no se encuentra en los hechos, m\u00e9todos y resultados del estado anterior de la ciencia. (\u2026) El trabajo anal\u00edtico empieza con un material suministrado por nuestra visi\u00f3n de las cosas, y esta visi\u00f3n es ideol\u00f3gica casi por definici\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>En su conferencia de febrerode 1970, \u00abM\u00e1s sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb, usar\u00e1 la noci\u00f3n de visi\u00f3n en el punto 1.3. \u00abPero visi\u00f3n del mundo no es sistema en sentido cl\u00e1sico, ni \u201cteor\u00eda\u201d.\u00bb)<\/p>\n<p><b>5. Consideraciones complementarias.<\/b><\/p>\n<p>En un libro interrumpido, <i>El problema del conocimiento<\/i>, escrito a mediados de los sesenta para la editorial Labor, pueden verse dos referencias a la noci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. \u00abYa el ejemplo del psicoan\u00e1lisis permite suponer que los planteamientos especulativos ser\u00e1n por lo com\u00fan bastante ambiciosos, relativos menos a problemas concretos del conocimiento que a lo que suele llamarse la concepci\u00f3n del mundo del fil\u00f3sofo, su manera de concebir toda la realidad, y el conocimiento en ella\u00bb. 2. \u00abUn cuadro general de la realidad, una \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d al modo de la filosof\u00eda del pasado.\u00bb<\/p>\n<p>Recordemos esta vinculaci\u00f3n de concepci\u00f3n del mundo, este cuadro general de la realidad, con la filosof\u00eda del pasado.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n referencias a la noci\u00f3n en sus intervenciones en unas jornadas sobre \u00abIrracionalismo y el hombre nuevo\u00bb que se celebraron en 1966 (o 1967). La siguiente por ejemplo: \u00ab[\u2026] el problema cultural de la \u00e9poca del socialismo en un futuro inmediato va a consistir en lo siguiente: en que una vez reconocido que la expresi\u00f3n y el concepto de \u201cpr\u00e1ctica racional\u201d no puede querer decir pr\u00e1ctica deducida de una ideolog\u00eda o de una concepci\u00f3n del mundo, puesto que esa deducci\u00f3n es falaz\u2026\u00bb, donde Sacrist\u00e1n critica de nuevo la falacia de la falsa deducci\u00f3n. El fragmento siguiente transita por el mismo sendero cr\u00edtico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Es evidente que un socialista, especialmente si es marxista, <i>no puede albergarse en una fe.<\/i> Tiene que estar \u2013como dec\u00eda Bernal, que ha sido en su juventud un prototipo de intelectual socialista nada metaf\u00edsico\u2013 conformado intelectualmente con la situaci\u00f3n <i>en la cual no hay fe en concepci\u00f3n del mundo alguna ni siquiera puede haber creencia racional en concepci\u00f3n del mundo de tipo cl\u00e1sico, sistem\u00e1tico y falaz, mixta de teoremas y valoraciones<\/i>. [la cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p>En 1967, en \u00abLa formaci\u00f3n del marxismo en Gramsci\u00bb, Sacrist\u00e1n cita un texto de Gramsci \u2013\u00abLos socialistas marxistas no son religiosos: creen que la religi\u00f3n es una forma transitoria de la cultura humana que ser\u00e1 superada por una forma superior de la cultura, la filos\u00f3fica: creen que la religi\u00f3n es una concepci\u00f3n mitol\u00f3gica de la vida y del mundo, concepci\u00f3n que ser\u00e1 superada y sustituida por la fundada en el materialismo hist\u00f3rico [&#8230;]\u00bb (A 26-VIII-1920, SM 415)\u2013 y sostiene que el texto contiene, junto con la tesis marxiana de la caducidad de la religi\u00f3n, dos tesis incompatibles con la cr\u00edtica de Marx y Engels a la ideolog\u00eda: \u00abprimera, la admisi\u00f3n de la validez futura de la filosof\u00eda como visi\u00f3n sint\u00e9tica o constructiva del mundo; segunda, la comprensi\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico como un producto cultural funcionalmente id\u00e9ntico a la religi\u00f3n, o sea, como un producto cultural ideol\u00f3gico.\u00bb<\/p>\n<p>Sobre el segundo punto se manifestar\u00e1 a\u00f1os despu\u00e9s, en 1979, con otra perspectiva, en su conversaci\u00f3n con Antoni Munn\u00e9 y Jordi Guiu. El primero se\u00f1ala una cr\u00edtica a la admisi\u00f3n gramsciana de la filosof\u00eda del futuro al modo tradicional, como una concepci\u00f3n sint\u00e9tica o constructiva del mundo.<\/p>\n<p>\u00abUn problema para tesina de filosof\u00eda\u00bb es un texto de diciembre de 1967 escrito para una revista de estudiantes de Filosof\u00eda. Sacrist\u00e1n observa aqu\u00ed que mientras que en las ciencias positivas bien constituidas, especialmente en las exactas, \u00abel uso de hip\u00f3tesis o hasta de argumentaciones netamente plausibles, razonables \u2013racionales\u2013 compensan, como dice Mario Bunge&#8230;, su \u201cdebilidad l\u00f3gica\u201d con su \u201cfuerza heur\u00edstica\u201d\u00bb, ese no parec\u00eda ser el caso para el campo de la creencia racional m\u00e1s caracter\u00edstica del fil\u00f3sofo, el que sol\u00eda llamarse \u00abla concepci\u00f3n del mundo\u00bb. Las afirmaciones muy generales de la concepci\u00f3n del mundo, que no pod\u00edan ser arg\u00fcibles sino plausiblemente puesto que rebasaban todo sistema te\u00f3rico propiamente dicho, no ten\u00edan una funci\u00f3n heur\u00edstica manifiesta, ni siquiera indiscutible, a causa de su lejan\u00eda de la experiencia. Ten\u00edan, en cambio, \u00abuna funci\u00f3n pr\u00e1ctica, individual y social, pues, como cultura dominante en una \u00e9poca\u00bb, influ\u00edan en las decisiones de los individuos y en las de la colectividad.<\/p>\n<p>Del mismo modo, en uno de sus art\u00edculos filos\u00f3ficos m\u00e1s discutidos e influyentes, escrito en el verano de 1967 y publicado a principios de 1968, me refiero a \u00abSobre el lugar e la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb, Sacrist\u00e1n se\u00f1ala, en primer lugar, que las concepciones ideol\u00f3gicas generales que m\u00e1s hab\u00edan influido en la cultura contempor\u00e1nea, \u00aby las producciones singulares m\u00e1s determinantes de inflexiones de esas concepciones, o m\u00e1s caracter\u00edsticas de las mismas\u00bb, se hab\u00edan originado, promovido o cualificado \u00abfuera de la f\u00e1brica de licenciados filos\u00f3ficos\u00bb, de la filosof\u00eda licenciada, \u00aby a menudo en pugna o en ruptura con ella, o con desprecio de ella\u00bb. Autores como el Heidegger posterior a<i> Sein und Zeit<\/i>, Ortega, Zubiri, Gramsci, Teilhard de Chardin, ejemplifican el primer aspecto de la afirmaci\u00f3n. Obras de Russell, apuntes, conferencias y ensayos filos\u00f3ficos o divulgadores de Max Planck, Einstein, Eddington, Heisenberg, Oppenheimer, etc., ilustran el otro aspecto. Desde el punto de vista de la importancia de su aportaci\u00f3n a la \u00abconcepci\u00f3n\u00bb o \u00abimagen del mundo\u00bb contempor\u00e1nea, Sacrist\u00e1n usaba de nuevo la noci\u00f3n, \u00abtodas las horas de lecci\u00f3n magistral y de seminario de las secciones de filosof\u00eda y todas las publicaciones de sus <i>magistri<\/i><i> <\/i>pesan infinitamente menos que un centenar de p\u00e1ginas de Einstein, Russell, Heisenberg, Gramsci, Althusser y L\u00e9vi-Strauss \u2013o hasta de Galbraith o Garaudy (para que quede claro que esas enumeraciones no implican especial afecto del que escribe)\u00bb. Si se a\u00f1ad\u00eda a tal fragmento de lista \u00abunos cuantos nombres de artistas y pol\u00edticos \u2013Picasso, Kafka, Joyce, Faulkner, Musil, Lenin y Juan XXIII, p\u00f3ngase por caso\u2013, la idea de que las secciones de filosof\u00eda sean las productoras de las ideolog\u00edas vigentes, las herederas de Mois\u00e9s y Plat\u00f3n, resulta francamente divertida\u00bb. (\u00abIdeolog\u00edas vigentes\u00bb parece referirse a concepciones del mundo).<\/p>\n<p>Era posible que no hubiera existido nunca, o que hubiera existido s\u00f3lo durante un par de decenios, una organizaci\u00f3n de la cultura que diera a la filosof\u00eda acad\u00e9mica la posibilidad de realizar eficaz y monopol\u00edsticamente la funci\u00f3n de direcci\u00f3n ideol\u00f3gica de la sociedad. Sacrist\u00e1n recordaba que hab\u00eda sostenido en otra ocasi\u00f3n \u2013en \u00abAl pie del Sina\u00ed rom\u00e1ntico\u00bb\u2013 que eso hab\u00eda ocurrido s\u00f3lo con la primera generaci\u00f3n de grandes fil\u00f3sofos acad\u00e9micos, o sea, en los a\u00f1os de ense\u00f1anza universitaria de Schelling y Hegel.<\/p>\n<p>En cualquier caso, esa no era la situaci\u00f3n de la cultura contempor\u00e1nea. En \u00e9sta, la subcultura superior se constitu\u00eda por obra de autores (sobre todo cient\u00edficos, artistas y pol\u00edticos), que no ten\u00edan por lo com\u00fan nada que ver con las secciones de filosof\u00eda de las facultades universitarias. Las subculturas ideol\u00f3gicas populares se constitu\u00edan a\u00fan en gran parte por la acci\u00f3n de tradiciones no menos fuera del alcance de la filosof\u00eda licenciada, aparte de que afortunadamente, sosten\u00eda un Sacrist\u00e1n optimista, \u00abla subcultura m\u00e1s alta penetra en las populares por la mediaci\u00f3n de las revolucionarias innovaciones tecnol\u00f3gicas y econ\u00f3mico-pol\u00edticas\u00bb.<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os que un cient\u00edfico y fil\u00f3sofo ingl\u00e9s procedente de dos de esas tradiciones (ciencia cr\u00edtica y marxismo), John D. Bernal, uno de los tres marxistas de los que hab\u00eda hablado en su art\u00edculo enciclop\u00e9dico \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb, hab\u00eda descrito con pocas palabras lo que impon\u00edan de derecho a una cultura universitaria, sin trampas premeditadas, los resultados de esos doscientos a\u00f1os de cr\u00edtica. \u00abModernizando su formulaci\u00f3n puede hoy decirse: hay, que aprender a vivir intelectual y moralmente sin una imagen o \u201cconcepci\u00f3n\u201d redonda y completa del \u201cmundo\u201d, o del \u201cser\u201d, o del \u201cSer\u201d. O del \u201cSer\u201d tachado\u00bb.<\/p>\n<p>(La referencia de Sacrist\u00e1n al \u00abSer tachado\u00bb es una iron\u00eda sobre un <i>dictum<\/i> de Heidegger en la pregunta por el Ser cuando el ex rector de Friburgo en tiempos turbulentos lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que comparando con el polemos griego (\u00abque a dioses y hombres, libres y esclavos permite aparecer en la correspondiente esencia\u00bb) y la p\u00e9rdida del Ser (el \u00abSer tachado\u00bb) que se ha producido en la modernidad, las guerras mundiales son (sic.) \u00absuperficiales\u00bb.)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay referencias cr\u00edticas a la categor\u00eda, como se apunt\u00f3, en los compases finales del art\u00edculo antes mencionado: \u00abAl pie del Sina\u00ed rom\u00e1ntico\u00bb.<\/p>\n<p>En uno de sus primeros escritos filos\u00f3ficos, el cient\u00edfico ingl\u00e9s Bernal, de nuevo Bernal, que acaso no fuera luego siempre fiel a \u00e9sta su declaraci\u00f3n, mat\u201cizaba Sacrist\u00e1n, observ\u00f3 que la principal exigencia de \u00e9tica intelectual que se desprend\u00eda del presente estado del conocimiento consist\u00eda en abandonar toda pretensi\u00f3n de concepci\u00f3n conclusa, definitiva, del mundo.<\/p>\n<p>La integridad de la consciencia personal ten\u00eda entonces que alcanzarse no en la especulaci\u00f3n, en la fabulaci\u00f3n, sino en el empe\u00f1o pr\u00e1ctico, hecho propio del modo m\u00e1s cr\u00edtico posible. \u00abAqu\u00ed resuena un verso c\u00e9lebre del m\u00e1s grande testigo independiente, pol\u00e9mico y sagaz, del filosofar rom\u00e1ntico: el goethiano \u201cen el principio fue la Acci\u00f3n\u201d.\u00bb<\/p>\n<p>Eso separaba el que fuera mejor legado rom\u00e1ntico de las necesidades intelectuales actuales: incluso la herencia rom\u00e1ntica progresiva, la que proyectaba porvenir, lo hac\u00eda ideol\u00f3gicamente, \u00abnecesitada de las andaderas de la humanidad infantil, ansiosa de certezas absolutas, compradas inevitablemente al precio de la chapuza intelectual; que ese romanticismo activo, abierto y orientado hacia adelante no es a\u00fan programa cr\u00edtico, sino \u201creligi\u00f3n del futuro\u201d. \u201cHist\u00f3rico es ello, en modo alguno un reproche\u201d, por decirlo, tambi\u00e9n, con Goethe.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEl filosofar de Lenin\u00bb, una conferencia suya de 1970 dictada en la UAB que ser\u00eda editada en 1975 como pr\u00f3logo de la edici\u00f3n castellana de <i>Materialismo y empiriocriticismo<\/i>, contiene algunas referencias a la noci\u00f3n que toman pie en reflexiones no innovadoras de Lenin. Cuando una doctrina ten\u00eda, adem\u00e1s de la posibilidad general de contenidos verdaderos, la autotransparencia propia de la doctrina marxiana de las ideolog\u00edas, era a\u00fan ideol\u00f3gica, se preguntaba Sacrist\u00e1n. La discusi\u00f3n del problema no cab\u00eda en su argumentaci\u00f3n. Pero si se trataba de repasar el pensamiento de Lenin al respecto, \u00abse puede afirmar, ateni\u00e9ndose lo m\u00e1s fielmente posible a la letra de sus escritos, que para \u00e9l el marxismo <i>tiene <\/i>(no<i> es<\/i>)<i> <\/i>un elemento filos\u00f3fico, de concepci\u00f3n del mundo, ideol\u00f3gico, y que ese elemento es el materialismo <i>como filosof\u00eda: \u201c<\/i>La filosof\u00eda del marxismo es el materialismo\u201d, ha escrito en <i>Tres<\/i><i> <\/i><i>fuentes y tres<\/i><i> <\/i><i>partes<\/i><i> <\/i><i>integrantes<\/i><i> <\/i><i>del<\/i><i> <\/i><i>marxismo<\/i><i> <\/i>(1913).\u00bb<\/p>\n<p>En una anotaci\u00f3n de lectura de los a\u00f1os setenta sobre \u00abZur Frage der Bildungsarbeit [Sobre la cuesti\u00f3n del trabajo educativo]\u00bb, <em>Jugend-Internationale<\/em>, Jg. 2. Heft 7, 1921, S.181-82, Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba tambi\u00e9n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El desparpajo con el que se ignora la cuesti\u00f3n de la verdad se debe a que la concepci\u00f3n de Luk\u00e1cs es exactamente la de la <i>Weltanschauungslehre<\/i>: todo producto de la consciencia es ideolog\u00eda, y hay \u2013evidentemente\u2013 ideolog\u00edas buenas y malas, seg\u00fan para lo que sirvan. Irracionalismo integral. Como es obvio, los resultados son tan malos como en el maestro Dilthey: es manifiesto que el descubrimiento de leyes naturales en la f\u00edsica ha ido acompa\u00f1ado por la refutaci\u00f3n de una tras otra arcaica ley natural en la sociedad, desde las referentes a la propiedad hasta las referentes al incesto; y espera un pico y ver\u00e1s. (Es claro que los diltheyanos no entienden ni lo que hacen, por eso se permiten seguir usando \u2018verdad&#8217;).<\/p>\n<p>Pero aparte de los defectos diltheyanos, prosigue Sacrist\u00e1n, hab\u00eda otro defecto incre\u00edble en un marxista: \u00abseg\u00fan ese cuadro, el capitalismo es algo dado previamente a todos sus elementos, incluida la ciencia moderna. Es tambi\u00e9n, evidentemente, una<i> weltanschauung<\/i> [concepci\u00f3n del mundo] cristalizada desde la eternidad en el dios plat\u00f3nico, un tipo ideal m\u00e1s atemporal que cualquier ideolog\u00eda burguesa descendente de las criticadas. Es feudalismo.\u00bb<\/p>\n<p>El rasgo m\u00e1s curioso de este estilo mental luk\u00e1csiano es que perd\u00eda lo \u00fanico que acaso hubiera justificado hist\u00f3ricamente el diltheyanismo como cr\u00edtica al marxismo vulgar, a saber:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">la pretensi\u00f3n de visi\u00f3n total, la negativa a practicar la divisi\u00f3n mecanicista econom\u00eda-cultura, con su ulterior resoluci\u00f3n no menos mecanicista. La visi\u00f3n de totalidad se pierde, en efecto, completamente. Pues habr\u00eda una zona esencial del proceso hist\u00f3rico, mixta de econom\u00eda y de Esp\u00edritu respecto de la cual todo lo dem\u00e1s, incluso la ciencia, incluso, pues, una fuerza productiva que fue important\u00edsima, resulta instrumento accesorio, \u00abarma\u00bb, en vez de elemento del tejido conjunto, elemento eficaz, incluso como arma, precisamente por su autenticidad, por su sustantividad real.<\/p>\n<p>En una conferencia impartida en el marco de un seminario clandestino del PSUC de junio de 1972 con el t\u00edtulo \u00abUna primera lecci\u00f3n leninista de marxismo o una primera lecci\u00f3n de marxismo leninista\u00bb, Sacrist\u00e1n habla de \u00abla doctrina (general) de Marx, su \u2018visi\u00f3n\u00bb y obseva: \u00abEl marxismo es un conjunto de conocimientos y m\u00e9todos puestos al servicio de una previa intenci\u00f3n comunista y cuya b\u00fasqueda ha sido orientada por esa intenci\u00f3n\u00bb. Era la forma m\u00e1s depurada de la consciencia de la lucha de la clase revolucionaria bajo el capitalismo. \u00abMucho m\u00e1s, pues, que teor\u00eda en sentido estricto, aunque tambi\u00e9n esto. O, si no se quiere valorar, algo muy diferente de una tal teor\u00eda, aunque la incluya (<i>las <\/i>incluya).\u00bb<\/p>\n<p>Hay una breve referencia a la categor\u00eda como visi\u00f3n filos\u00f3fica general, sin arista cr\u00edtica, en una nota suya de 1977 sobre Galileo Galilei que le fue solicitada por su amiga (y compa\u00f1era de partido) Juliana Joaniquet: \u00abCon la idea de gravedad Galileo desarraigaba dos ilusiones casi m\u00edticas de la concepci\u00f3n del mundo antigua y medieval: que haya un lugar natural para cada cuerpo (al que el cuerpo tiende a volver, y por eso cae) y que, consiguientemente, haya un movimiento natural (aquel por el cual cada cuerpo se mueve hacia su m\u00edstico &#8216;lugar natural&#8217;) y un movimiento violento (aquel por el cual se le fuerza a alejarse de dicho lugar).\u00bb<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n referencias al concepto en la conferencia que con el t\u00edtulo \u00abReflexi\u00f3n sobre una pol\u00edtica socialista de la ciencia\u00bb imparti\u00f3 el 17 de mayo de 1979 en la Facultad de Filosof\u00eda (finalmente en la de Historia) de la UB.<\/p>\n<p>Sostiene aqu\u00ed Sacrist\u00e1n que el filosofar sobre problemas de la ciencia hab\u00eda solido discurrir por una de dos v\u00edas, cuando no por dos a la vez, seg\u00fan dos planteamientos: \u00abun planteamiento que reflexiona sobre la relaci\u00f3n entre la ciencia y la cultura en general, entre el conocer cient\u00edfico y el <i>comprender global <\/i>el mundo y la vida, o, cuando el t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n con la vida no est\u00e1 visto positivamente sino condenatoriamente, la relaci\u00f3n entre ciencia y alienaci\u00f3n\u00bb. Para justificar que este es un viej\u00edsimo planteamiento de temas secundariamente o reflexivamente cient\u00edficos en filosof\u00eda record\u00f3 el fragmento 40 de Her\u00e1clito:\u00abEl haber aprendido muchas cosas no ense\u00f1a a tener entendimiento\u00bb. Sacrist\u00e1n pensaba que quiz\u00e1s era \u00abla formulaci\u00f3n m\u00e1s antigua de la contraposici\u00f3n entre la noci\u00f3n que un fil\u00f3sofo tiene de lo que es conocimiento cient\u00edfico y la noci\u00f3n que \u00e9l tiene del \u201csaber a qu\u00e9 atenerse\u201d que habr\u00eda que tener, por parafrasear la conocida frase de Ortega, la concepci\u00f3n que \u00e9l tiene del saber qu\u00e9 har\u00eda falta para vivir, para vivir bien.\u00bb<\/p>\n<p>Ese mismo planteamiento de la relaci\u00f3n ciencia-cultura, ciencia-comprensi\u00f3n del mundo, se pod\u00eda documentar en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica visto con los acentos cambiados. \u00abPor ejemplo, con el entusiasmo cientificista del positivismo del siglo XIX, o con el cientificismo m\u00e1s pesimista desde un punto de vista gnoseol\u00f3gico, del positivismo del siglo XX, lo que se suele llamar neopositivismo\u00bb. Este tipo de planteamiento seg\u00fan el eje de la comparaci\u00f3n ciencia-cultura, ciencia-comprensi\u00f3n del mundo, ciencia-alienaci\u00f3n, lo llamaba <i>planteamiento o problem\u00e1tica epistemol\u00f3gica del asunto<\/i>. Hab\u00eda otro que ten\u00eda un precedente en el idealismo alem\u00e1n y tal vez un poco antes, Sacrist\u00e1n as\u00ed lo cre\u00eda, \u00aben Leibniz principalmente, una manera de ver la relaci\u00f3n entre lo cient\u00edfico y lo metaf\u00edsico o lo filos\u00f3fico <i>en<\/i><b> <\/b><i>t\u00e9rminos mucho m\u00e1s ontol\u00f3gicos<\/i>, que es como propondr\u00eda llamar a este segundo planteamiento.\u00bb<\/p>\n<p>En una rese\u00f1a de 1981 sobre \u00abLa ecodin\u00e1mica de K.E. Boulding\u00bb, un Sacrist\u00e1n con mucha punta ir\u00f3nica vuelve sobre el tema desde otro punto de vista, y observa que ten\u00eda que ser ya muy poco lo que quedaba de la cautela neopositivista en el mundo cient\u00edfico cuando un economista afamado como Kenneth E. Boulding, \u00abque adem\u00e1s es presidente de la American Association for the Advancement of Science y lo ha sido de la American Economics Association, de la International Studies Association, de la Peace Research Society, de la Society for General Systems Research y de la Association for the Study Grants Economy\u00bb, presentaba su obra, su \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb, desde su excepcional respetabilidad cient\u00edfica, con frases como la siguiente: \u00abEste libro es un intento de esbozar un esquema del universo entero, y particularmente de la tenue parte del mundo que constituye el medio temporal y espacial de la especie humana.\u00bb (p. 341)\u00bb. O tambi\u00e9n, visto desde la otra punta, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n, \u00abque es la m\u00e1s al alcance de un cient\u00edfico de la sociedad: \u201cUno de los objetivos de la obra (&#8230;) es considerar la historia de los sistemas sociales que ha creado la especie humana en el marco m\u00e1s amplio del universo, tal como \u00e9ste se extiende en el espacio y en el tiempo\u201d(9).\u00bb<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"justify\">Una ambici\u00f3n as\u00ed tentaba de vez en cuando a los grandes economistas (tambi\u00e9n a cient\u00edficos grandes como Schr\u00f6dinger), generalmente cuando ya se acercan a ciertas alturas \u00abde su obra y de su edad\u00bb que les invitaban a la contemplaci\u00f3n y a la especulaci\u00f3n sobre su propia obra, \u00absobre el estado de su disciplina y sobre la historia de esta\u00bb. Schumpeter, a quien, recordemos, \u00e9l mismo tradujo, pol\u00e9mica incluida por su uso de competici\u00f3n en lugar de competencia, era un ejemplo de esa ambici\u00f3n, y el propio Boulding hab\u00eda explicado que hab\u00eda sido la lectura del <i>Treatise on Money<\/i> de Keynes lo que le hab\u00eda sugerido que acaso la historia tuviera sentido. \u00abNo es que est\u00e9 muy claro el sentido de eso de que acaso la historia tenga sentido, pero se encuentra dicho as\u00ed en la p. 231 de<i> Ecodynamics,<\/i> documentando la inspiraci\u00f3n especulativa del autor y su consciencia de que hay una tradici\u00f3n entre los economistas que cultiva ambiciones as\u00ed\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"justify\">Para Sacrist\u00e1n, era muy posible, sin embargo, que el gran ensayo especulativo de Boulding tuviera que ver tanto con esa tradici\u00f3n aludida de algunos grandes economistas cuando \u00abcon un cambio de las tendencias culturales, que parece alimentar una nueva demanda de grandes visiones generales, en contraste con lo que fue el estilo filos\u00f3fico-cient\u00edfico predominante en Occidente en los decenios centrales del siglo\u00bb. Era significativo, por ejemplo, que Boulding se sintiera obligado a comparar su sistema ecodin\u00e1mico no solo con los cl\u00e1sicos de la econom\u00eda, principalmente, como es natural, con Marx, sino tambi\u00e9n con las especulaciones y las cosmovisiones de f\u00edsicos, et\u00f3logos y sociobi\u00f3logos.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n hay una breve consideraci\u00f3n, en l\u00ednea con la anterior consideraci\u00f3n, en la comunicaci\u00f3n que present\u00f3 al congreso mexicano de Guanajuato en 1981:\u00abSobre los problemas presentemente percibidos en la relaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza y sus consecuencias en la filosof\u00eda de las ciencias sociales\u00bb. Una novedad de mucho inter\u00e9s en la mayor\u00eda de las corrientes se\u00f1aladas \u2013\u2018naturalistas\u2019, \u2018materialistas\u2019, \u2018materialismo cient\u00edfico\u2019\u2013, no en todas, como precisar\u00eda, respecto de la filosof\u00eda de la ciencia de la mitad del siglo XX, era su afici\u00f3n a la especulaci\u00f3n metapositiva, a veces metaf\u00edsica en un sentido bastante tradicional. \u00abLa mayor\u00eda de los autores de ese campo est\u00e1 lejos de las cautelas de tradici\u00f3n neopositivista y anal\u00edtica de los a\u00f1os cuarenta, cincuenta y primeros sesenta, y gustan de grandes generalizaciones constructivas cuyo ejemplo m\u00e1s c\u00e9lebre es seguramente la <i>Sociobiolog\u00eda<\/i><i><b> <\/b><\/i>de E. O. Wilson, caracter\u00edsticamente subtitulada \u201cLa nueva s\u00edntesis\u201d.\u00bb<\/p>\n<p>Como hab\u00eda indicado, la tendencia especulativa no era cultivada por todos los fil\u00f3sofos del nuevo materialismo cient\u00edfico. No lo era, particularmente, \u00abpor el autor de lengua castellana quiz\u00e1 m\u00e1s le\u00eddo de esas corrientes, Mario Bunge\u00bb, de quien Sacrist\u00e1n hab\u00eda traducido <i>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/i>. Pero s\u00ed que era la tendencia de la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>En su \u00faltimo escrito extenso, su presentaci\u00f3n del und\u00e9cimo <i>Cuaderno de c\u00e1rcel, <\/i> con traducci\u00f3n de Miguel Candel, Sacrist\u00e1n recog\u00eda y comentaba un texto del revolucionario sardo con nuevas referencias a la noci\u00f3n. Gramsci arrancaba \u00abde una determinada concepci\u00f3n de las ra\u00edces de la filosof\u00eda, cuesti\u00f3n tratada principalmente en el cuaderno 11.\u00ba, en raz\u00f3n del asunto principal de \u00e9ste\u00bb. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n, todos los seres humanos eran naturalmente fil\u00f3sofos. La tesis implicaba una visi\u00f3n de la filosof\u00eda como un aprender a orientarse en el mundo, un saber a qu\u00e9 atenerse, por decirlo a la Ortega, y la caracterizaci\u00f3n del conformismo del \u00abhombre-masa\u00bb por la negativa a llevar la filosof\u00eda espont\u00e1nea al plano reflexivo.<\/p>\n<p>Como hab\u00eda se\u00f1alado en su conferencia sobre \u00abTradici\u00f3n marxista y nuevos problemas\u00bb (1983), la transformaci\u00f3n social \u00abrequiere ese paso a la reflexi\u00f3n cr\u00edtica, para abandonar el conformismo que mantiene la sumisi\u00f3n de las gentes al viejo desorden\u00bb. La instauraci\u00f3n del orden nuevo \u2013recordemos el t\u00edtulo de su presentaci\u00f3n interrumpida de su <i>Antolog\u00eda<\/i> de Gramsci:<i> El orden y el tiempo\u2013<\/i> exig\u00eda que los seres humanos \u00ablleguen a pensar coherentemente y de modo unitario el presente real\u00bb.<\/p>\n<p>Para Gramsci, acaso tambi\u00e9n para Sacrist\u00e1n, conseguirlo es un \u00abhecho filos\u00f3fico mucho m\u00e1s importante y \u201coriginal\u201d que el de un \u201cgenio\u201d filos\u00f3fico descubra una verdad nueva que se quede en el patrimonio de peque\u00f1os grupos intelectuales\u00bb. La mutaci\u00f3n de la filosof\u00eda espont\u00e1nea (una especie de \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb impl\u00edcita) en filosof\u00eda reflexiva era un hecho filos\u00f3fico (y pol\u00edtico) fundamental. Esta concepci\u00f3n hist\u00f3rico-social de la filosof\u00eda permit\u00eda a Gramsci \u00abllegar a una de sus tesis m\u00e1s plausibles y \u201cperennes\u201d\u00bb, compartida por Sacrist\u00e1n por supuesto: la filosof\u00eda no es una ciencia especial, separada de las dem\u00e1s y superior a ellas. El pensamiento desembocaba as\u00ed en la gramsciana \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb no era s\u00f3lo una concepci\u00f3n filos\u00f3fica entre otras. Era, adem\u00e1s, una metafilosof\u00eda, una filosof\u00eda de la filosof\u00eda, que se sal\u00eda de la t\u00f3pica acad\u00e9mica gracias a su mirada hist\u00f3rica o sociol\u00f3gica. Para Sacrist\u00e1n, el marco del cuaderno 11.\u00ba daba a Gramsci varias ocasiones de precisar ese punto de un modo que fundamentaba o generalizaba la observaci\u00f3n acerca de d\u00f3nde estaba la verdadera filosof\u00eda de un hombre pol\u00edtico. Gramsci pensaba, adem\u00e1s, que lo que val\u00eda del hombre pol\u00edtico val\u00eda de todo fil\u00f3sofo y de toda persona. Lo expresaba as\u00ed (observemos que Sacrist\u00e1n recoge varias ideas gramscianas en su aproximaci\u00f3n a la noci\u00f3n concepci\u00f3n del mundo): \u00abEn realidad, no existe la filosof\u00eda en general: existen diversas filosof\u00edas o concepciones del mundo y se hace siempre una elecci\u00f3n entre ellas. \u00bfC\u00f3mo se realiza esa elecci\u00f3n? \u00bfEs un hecho meramente intelectual o algo m\u00e1s complejo? Y \u00bfno ocurre con frecuencia que entre el hecho intelectual y la norma de conducta existe contradicci\u00f3n?\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era entonces la verdadera concepci\u00f3n del mundo? \u00bfLa afirmada l\u00f3gicamente como hecho intelectual, o la que resulta de la actividad real de cada uno, que est\u00e1 impl\u00edcita en su actuaci\u00f3n? \u00abY puesto que el actuar es siempre un actuar pol\u00edtico, \u00bfno se puede decir que la filosof\u00eda real de cada uno est\u00e1 contenida toda ella en su pol\u00edtica?\u00bb<\/p>\n<p>Gramsci no dejaba de hacer una distinci\u00f3n entre filosof\u00eda como concepci\u00f3n espont\u00e1nea (dominante en la sociedad y sobre las clases subalternas) y filosof\u00eda reflexiva, que se encontraba, en relaci\u00f3n con la espont\u00e1nea, en grupos intelectuales de las clases hegem\u00f3nicas. Precisamente esa distinci\u00f3n fundamentaba la visi\u00f3n gramsciana, no alejada de la del propio Sacrist\u00e1n, del ascenso de las clases oprimidas a su autonom\u00eda. La pol\u00edtica era la mediaci\u00f3n entre ambos estadios: \u00abLa relaci\u00f3n entre filosof\u00eda \u201csuperior\u201d y sentido com\u00fan queda asegurada por la \u201cpol\u00edtica\u201d, as\u00ed como tambi\u00e9n queda asegurada por la pol\u00edtica la relaci\u00f3n entre el catolicismo de los intelectuales y el de las \u201cpersonas sencillas\u201d\u00bb.<\/p>\n<p><b>6. La posici\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey<\/b><\/p>\n<p>\u00abEtica y ciencia en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb es el t\u00edtulo de un curso de doctorado impartido en 1994 por Francisco Fern\u00e1ndez Buey [FFB], amigo y disc\u00edpulo del autor, en la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona, en 1993-1994. Se conservan apuntes del curso.<\/p>\n<p>En el pr\u00f3logo de 1964 al <i>Anti-D\u00fchring<\/i> de Engels, se\u00f1ala FFB, Sacrist\u00e1n presenta el marxismo como una concepci\u00f3n del mundo, como un filosofar siempre vinculado al nivel de las distintas ciencias positivas en cada \u00e9poca hist\u00f3rica. En aquel contexto el t\u00e9rmino \u00abfilosofar\u00bb indica la diferencia entre un saber de las totalidades concretas o singularidades hist\u00f3ricas cient\u00edficamente fundamentado y, adem\u00e1s, \u00abvalorativo\u00bb, con punto de vista, y las filosof\u00edas sistem\u00e1ticas de la tradici\u00f3n de los siglos XVII y XVIII.<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os despu\u00e9s, recuerda FFB, en el texto que escribi\u00f3 \u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u00bb, Sacrist\u00e1n se separa del uso positivo del t\u00e9rmino \u00abcosmovisi\u00f3n\u00bb o concepci\u00f3n del mundo (identificado con la inspiraci\u00f3n rom\u00e1ntica) y prefiere, al hablar del marxismo, sustituir estos t\u00e9rminos por otros m\u00e1s en consonancia con los desarrollos recientes de la filosof\u00eda de la ciencia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Cab\u00eda preguntarse si este cambio ling\u00fc\u00edstico era importante en la obra de Sacrist\u00e1n y despu\u00e9s si ten\u00eda relevancia para dar sentido al concepto de dial\u00e9ctica. FFB contesta negativamente a ambas preguntas.<\/p>\n<p>Era cierto que la filosof\u00eda contempor\u00e1nea, y no s\u00f3lo la filosof\u00eda de la ciencia, sino m\u00e1s en general la filosof\u00eda del lenguaje, hab\u00eda llegado a la convicci\u00f3n de las cosmovisiones o concepciones del mundo m\u00e1s o menos cerradas en el sentido decimon\u00f3nico son inmantenibles. Ante todo por razones estrictamente ling\u00fc\u00edsticas, como sol\u00eda decir Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde. Pero, por otra parte, para FFB, era dudoso que Sacrist\u00e1n \u00abhaya mantenido alguna vez que el marxismo es o aspira a ser una cosmovisi\u00f3n tan sistem\u00e1ticamente omniabarcadora\u00bb. FFB se inclinaba a pensar que a finales de los sesenta, Sacrist\u00e1n prefer\u00eda hablar de \u00abprograma\u00bb o \u00abparadigma\u00bb para evitar discusiones sobre palabras, pero que este cambio terminol\u00f3gico \u00abno cambiaba lo sustancial de su pensamiento acerca de la naturaleza epistemol\u00f3gica del marxismo\u00bb, que no era una ciencia ni tampoco un filosofar cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>M\u00e1s importante le parec\u00eda a FFB el desplazamiento de acentos desde la consideraci\u00f3n del marxismo como un \u00abprograma\u00bb o \u00abparadigma\u00bb a la afirmaci\u00f3n del comunismo como una tradici\u00f3n milenaria a la que el marxismo daba forma moderna; desplazamiento observable ya en la obra de Sacrist\u00e1n desde mediada la d\u00e9cada de los setenta. Si se aceptaba esta idea del desplazamiento de acentos, prosegu\u00eda el autor de <i>La gran perturbaci\u00f3n<\/i>, se podr\u00eda decir que entre mediados de los cincuenta y el Sacrist\u00e1n \u00faltimo hubo algo as\u00ed como una oscilaci\u00f3n pendular a la hora de afirmar el equilibrio entre inspiraci\u00f3n moral y vocaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>El marxismo era primero una concepci\u00f3n del mundo, o sea, una visi\u00f3n general metacient\u00edfica que se sostiene sobre la pr\u00e1ctica y las ciencias positivas; luego es un paradigma o un programa que incluye afirmaciones tradicionalmente caracter\u00edsticas de las concepciones del mundo, pero con una acentuada vocaci\u00f3n cient\u00edfica; finalmente es una tradici\u00f3n o parte de una tradici\u00f3n, lo que equivale a decir: es una pieza primordialmente cultural que se caracteriza por intentar estar a bien con las ciencias positivas y por intentar racionalizar las actuaciones del sujeto humano.<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, prosegu\u00eda FFB, lo que se manten\u00eda para diferenciar el marxismo o la tradici\u00f3n comunista marxista de otros saberes pol\u00edtico-filos\u00f3ficos era un doble rasgo: globalidad y concreci\u00f3n, lo que proporcionaba la arista dial\u00e9ctica. En la concepci\u00f3n de Sacrist\u00e1n \u00abse pod\u00eda hablar de una \u201cdial\u00e9ctica real\u201d o de la vida y de un pensamiento dial\u00e9ctico o de un pensamiento movido por la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica. Esta tensi\u00f3n mental dial\u00e9ctica tratar\u00eda de dar cuenta de la interna polaridad y conflictividad del mundo real en sus concreciones\u00bb.<\/p>\n<p>Probablemente la mejor manera de recuperar tal inspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica en el marco de las discusiones epistemol\u00f3gicas de aquellos a\u00f1os era referirse al punto de vista sist\u00e9mico, en opini\u00f3n de FFB. \u00abLa filosof\u00eda de la ciencia de los cient\u00edficos de estos \u00faltimos a\u00f1os se ha hecho mucho menos puntillosa a la hora de diferenciar entre cosmovisiones, programas y paradigmas de lo que lo eran los fil\u00f3sofos profesionales de la ciencia a mediados de los a\u00f1os sesenta\u00bb.<\/p>\n<p>El ejemplo de FFB: en <i>M\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del crecimiento,<\/i> D.H. y D.L. Meadows y J. Randers, un ensayo reconocido por Sacrist\u00e1n y analizado con estudiantes de sus cursos de Metodolog\u00eda de las ciencias Sociales, escriben:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Nuestra cuarta lente, probablemente la m\u00e1s importante, fue nuestra \u00abcosmovisi\u00f3n\u00bb, paradigma o forma fundamental del mirar. Todos tenemos una visi\u00f3n del mundo. Es siempre la determinante m\u00e1s decisiva de aquello que se ve. Y su descripci\u00f3n es casi imposible. La nuestra viene determinada por las sociedades industriales de occidente en las que nos desarrollamos, por nuestra formaci\u00f3n cient\u00edfica y econ\u00f3mica \/&#8230;\/ pero el componente m\u00e1s importante de nuestro modo de ver o mirar, la parte que quiz\u00e1 sea menos ampliamente compartida, es nuestro punto de vista sobre los sistemas \/&#8230;\/ Un punto de vista sobre sistemas no es necesariamente mejor que cualquier otro, es simplemente distinto. Como cualquier punto de vista, como la cima de cualquier monta\u00f1a a la que se asciende, permite ver algunas cosas que jam\u00e1s se ver\u00edan desde otro lugar, y al mismo tiempo impide la visi\u00f3n de otras. El estudio de sistemas nos ha ense\u00f1ado a ver el mundo como un conjunto de modelos de comportamiento din\u00e1mico en desarrollo,tales como crecimiento, disminuci\u00f3n, oscilaci\u00f3n, sobrepasamiento. No ha ense\u00f1ado a centrarnos en las interconexiones. Vemos la econom\u00eda y el medio ambiente como un solo sistema. Vemos stocks, flujos, retroalimentasciones y umbrales en dicho sistema, y todos ellos determinan la forma en que el sistema se comporta.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, paradigma, forma de mirar o cosmovisi\u00f3n, nos recordaba FFB, son t\u00e9rminos que aparecen sin conflicto en un texto que influy\u00f3 decisivamente en el giro copernicano del Sacrist\u00e1n ecosocialista o ecomunista, por decirlo a la manera del profesor Ariel Petruccelli. (Como es sabido, ninguno de estos dos t\u00e9rminos fue usado por \u00e9l; no hablamos as\u00ed en aquellos a\u00f1os).<\/p>\n<p><b>7. Resumen y conclusiones provisionales (y mi propia posici\u00f3n)<\/b><\/p>\n<p>1. La categor\u00eda concepci\u00f3n del mundo, sin caracterizaci\u00f3n detallada, concebida b\u00e1sicamente como filosof\u00eda o teor\u00eda general de la realidad, aparece en los primeros textos de Sacrist\u00e1n de Fundamentos de filosof\u00eda y en diversos trabajos de finales de los cincuenta y principios de los sesenta.<\/p>\n<p>2. Est\u00e1 lejos de ser una categor\u00eda central en sus reflexiones.<\/p>\n<p>3. No est\u00e1 presente en sus escritos previos, los publicados en<i> Qvadrante<\/i> o<i>Laye. <\/i>En la voz \u2018Libertad\u2019 que escribi\u00f3<i> <\/i>para la enciclopedia Pol\u00edtica Argos (no editada finalmente) puede verse esta paso: \u00abSu noci\u00f3n [de Nietzsche] del \u201camor fati\u201d, directamente enlazada con una concepci\u00f3n del mundo basada en la tesis del \u201ceterno retorno\u201d del devenir f\u00e1ctico, es un claro ejemplo de filosof\u00eda postulante. El \u201camor fati\u201d de Nietzsche no es tan estoico como tr\u00e1gico.\u00bb Como en los casos citados, concepci\u00f3n del mundo es aqu\u00ed concepci\u00f3n filos\u00f3fica general.<\/p>\n<p>4. No hay desarrollos extensos sobre la categor\u00eda en sus textos marxistas o en sus conferencias previas al pr\u00f3logo de 1964.<\/p>\n<p>5. En \u00abLa tarea de Engels sobre el <i>Anti-D\u00fchring<\/i>\u00bb, uno de sus escritos centrales de los a\u00f1os sesenta, explica detalladamente la categor\u00eda y presenta el marxismo como una concepci\u00f3n del mundo con dos aristas esenciales: materialismo y dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>6. Se\u00f1ala Sacrist\u00e1n en este trabajo la inconsistencia, no infrecuente por otra parte, que puede darse entre el decir, la proclamaci\u00f3n te\u00f3rica de las concepciones del mundo, y el hacer real de los seres humanos (y de las sociedades) que aseguran aceptar y creer en esas concepciones.. Pone el ejemplo de los derechos humanos, los declarados y los practicados.<\/p>\n<p>7. Hay algunas referencias no cr\u00edticas (tambi\u00e9n cr\u00edticas) a la noci\u00f3n en escritos posteriores, pero es en 1967, sobre todo en su equilibrada rese\u00f1a de<i> El asalto a la raz\u00f3n \u2013<\/i>\u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u00bb\u2013, donde sugiere un cambio terminol\u00f3gico-conceptual que toma base en conceptos usados en aquellos a\u00f1os por la historia y la filosof\u00eda de la ciencia, una rectificaci\u00f3n terminol\u00f3gica en la que, por otra parte, no volver\u00e1 a insistir.<\/p>\n<p>8. En varios escritos de ese a\u00f1o y posteriores, siguiendo la estela de John D. Bernal (ya hab\u00eda hablado de \u00e9l en su art\u00edculo enciclop\u00e9dico de 1958), se\u00f1ala la necesidad de vivir sin pretender alcanzar una concepci\u00f3n conclusa, acabada, del mundo. Cabe destacar especialmente lo se\u00f1alado en una de sus grandes aportaciones metafilos\u00f3ficas (y filos\u00f3ficas): \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores.\u00bb<\/p>\n<p>9. En su caracterizaci\u00f3n del marxismo de esos a\u00f1os, no usa Sacrist\u00e1n la categor\u00eda concepci\u00f3n del mundo; tampoco despu\u00e9s. Ilustraciones: 1. \u00abEl marxismo es, en su totalidad concreta, el intento de formular conscientemente las implicaciones, los supuestos y las consecuencias del esfuerzo por crear una sociedad y una cultura comunista. Y lo mismo que cambian los datos espec\u00edficos de ese esfuerzo, sus supuestos, sus implicaciones y sus consecuencias f\u00e1cticas, tienen que cambiar sus supuestos, sus implicaciones y sus consecuencias te\u00f3ricas particulares: su horizonte intelectual de cada \u00e9poca.\u00bb 2. \u00abEl marxismo es un intento de vertebrar racionalmente, con la mayor cantidad posible de conocimiento y an\u00e1lisis cient\u00edfico, un movimiento emancipatorio.\u00bb<\/p>\n<p>10. Hay varios escritos posteriores con un uso aproblem\u00e1tico de la noci\u00f3n. Por ejemplo, en su nota sobre Galileo Galilei de 1977.<\/p>\n<p>11. En su rese\u00f1a de la <i>Ecodin\u00e1mica<\/i> de Boulding llama la atenci\u00f3n cr\u00edticamente sobre construcciones del mundo marcadamente especulativas, con demasiada urgencia omniabarcadora, con escasa prudencia filos\u00f3fica.<\/p>\n<p>12. En su presentaci\u00f3n del 11\u00ba <i>Cuaderno de la c\u00e1rcel<\/i> de Gramsci, su \u00faltimo texto largo, se\u00f1ala necesidad de que la filosof\u00eda impl\u00edcita de los seres humanos, su \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb subordinada al pensar de las clases hegem\u00f3nicas, pase a ser una filosof\u00eda reflexiva.<\/p>\n<p>13. No desecha el uso de la categor\u00eda.<\/p>\n<p>14. Para Francisco Fern\u00e1ndez Buey, uno de los grandes conocedores de su obra (incluida su praxis), el uso o desuso de la categor\u00eda no cambia lo sustancial de su pensamiento acerca de la naturaleza epistemol\u00f3gica y pol\u00edtica del marxismo.<\/p>\n<p>15. \u00bfHubiera presentado el \u00faltimo Sacrist\u00e1n el marxismo como una concepci\u00f3n del mundo como hiciera en 1964? Probablemente no, no lo hizo de hecho, pero algunas de sus formulaciones sobre la conversi\u00f3n del sujeto en sus \u00faltimas conferencias pueden verse una apuesta por la necesidad de un cambio de perspectiva, de valores, de procedimientos e incluso de finalidades centrales (no es posible ni deseable un comunismo de la abundancia) del sujeto transformador de orientaci\u00f3n ecosocialista. Puede hablarse, en mi opini\u00f3n, de un cambio (no rechazo) en la concepci\u00f3n comunista del mundo.<\/p>\n<p>16. \u00abTradici\u00f3n emancipatoria\u00bb, que incluye praxis pol\u00edtica revolucionaria, no es s\u00f3lo reflexi\u00f3n te\u00f3rica, es una expresi\u00f3n que usar\u00e1 con frecuencia en sus \u00faltimos a\u00f1os. As\u00ed, por ejemplo, en la siguiente nota en la que comenta un texto de un Lucio Colletti ya en transici\u00f3n hacia el berlusconismo: \u00abPor eso era esencial saber que el marxismo no es teor\u00eda, sino<i> intento<\/i> de programa (sobre un deseo), que se <i>intenta<\/i> fundamentar en cr\u00edtica (Ballestero) y en conocimiento cient\u00edfico. No se debe <i>ser<\/i> marxista (Marx); lo \u00fanico que tiene inter\u00e9s es decidir si se mueve uno, o no, dentro de una tradici\u00f3n que intenta avanzar, por la cresta, entre el valle del deseo y el de la realidad, en busca de un mar en el que ambos confluyan.\u00bb<\/p>\n<p>Mi posici\u00f3n (inspirada en las reflexiones de Sacrist\u00e1n, pero sin ser calco de ellas):<\/p>\n<p>1. En la l\u00ednea de Einstein (y de Schumpeter si se quiere) ser\u00eda mejor usar la expresi\u00f3n \u00abvisi\u00f3n del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>2. Una visi\u00f3n del mundo puede y debe concebirse como \u00abidea regulativa\u00bb.<\/p>\n<p>3. Es imprudente, tambi\u00e9n perjudicial, aspirar a una visi\u00f3n definitiva del mundo.<\/p>\n<p>4. Toda visi\u00f3n del mundo debe ser provisional, abierta a rectificaciones y modificaciones esenciales.<\/p>\n<p>5. Tarea ininterrumpida: intentar disminuir la frecuente separaci\u00f3n entre el decir de esas visiones del mundo y el hacer de los sujetos que las aceptan y propagan.<\/p>\n<p>6. Esas visiones provisionales del mundo pueden ayudarnos a saber a qu\u00e9 atenernos; sin garant\u00edas por otra parte.<\/p>\n<p>7. No son, sin embargo, condici\u00f3n necesaria: podemos intentar estar \u00aba la altura de las circunstancias\u00bb sin una visi\u00f3n detallada del mundo, sin ser capaces de responder o respondiendo parcialmente y con muchas dudas a las grandes preguntas que nos inquietan (o no).<\/p>\n<p>8. Es probable que nuestras visiones globales no superen exitosamente los saberes parciales (tampoco definitivos) que la Humanidad va generando en determinados \u00e1mbitos y circunstancias.<\/p>\n<p>9.Es deseable la cercan\u00eda pr\u00e1ctica, incluso la te\u00f3rica en determinados aspectos, de personas con diferentes visiones del mundo, aunque esas visiones diverjan en aspectos esenciales: existencia o inexistencia de Dios, sentido o no sentido de la vida, concepci\u00f3n de la consciencia como alma, concepci\u00f3n de la libertad, caracterizaci\u00f3n de la bondad humana, relaciones con otras especies vivientes, etc.<\/p>\n<p>10.Las visiones del mundo de los otros (todo cualquier visi\u00f3n del mundo) pueden abonar nuestra propia visi\u00f3n.<\/p>\n<p>11.Las visiones del mundo no deben ser visiones cerradas, pensadas y sentidas \u00abpara siempre\u00bb. Son procesos en construcci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Miguel Candel, por su magisterio y amistad a lo largo Concepci\u00f3n del mundo (cosmovisi\u00f3n, Weltanschauung),expresi\u00f3n introducida por Wilhelm Dilthey<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18014,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,10],"tags":[],"class_list":["post-18805","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-manuel-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18805","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18805"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18805\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18807,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18805\/revisions\/18807"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18014"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18805"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18805"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18805"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}