{"id":18835,"date":"2025-11-30T05:00:59","date_gmt":"2025-11-30T04:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18835"},"modified":"2025-11-30T00:20:55","modified_gmt":"2025-11-29T23:20:55","slug":"manuel-sacristan-un-maestro-socratico-y-machadiano-un-abridor-de-ojos-un-festival-del-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18835","title":{"rendered":"Manuel Sacrist\u00e1n, un maestro socr\u00e1tico y machadiano, un abridor de ojos, un festival del esp\u00edritu"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><i>Para Paco Fern\u00e1ndez Buey y Jos\u00e9 M.\u00aa Valverde, <\/i><i>que tambi\u00e9n fueron<br \/>\n(y siguen siendo) nuestros maestros. In memoriam et ad honorem<\/i><\/p>\n<p>\u00abAbridor de ojos\u00bb es justo y hermoso decir de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. \u00abFestival del esp\u00edritu\u00bb de Juan-Ram\u00f3n Capella. \u00abSocr\u00e1tico\u00bb de Joaquim Sempere. \u00abMachadiano\u00bb (tambi\u00e9n mairenista) ha sido usado por disc\u00edpulos y estudiosos de su obra.<\/p>\n<p>No han sido pocas las voces que han elogiado a Manuel Sacrist\u00e1n como profesor, incapaz, como dijera Carlos Piera, de impartir una clase sin preparaci\u00f3n adecuada. Yo mismo, que fui durante tres cursos alumno intermitente no matriculado de sus clases de Metodolog\u00eda, puedo dar fe de ello. No eran frecuentes profesores como \u00e9l en los a\u00f1os setenta y ochenta del pasado siglo en nuestro pa\u00eds (hablo de Espa\u00f1a, no solo de Catalu\u00f1a). Cada clase que impart\u00eda \u2013\u00a1no nos perd\u00edamos ni una!\u2013 generaba en nosotros asombro, deslumbramiento, preguntas, dudas, inquietudes, ganas de saber y estudiar m\u00e1s\u2026 y deseo de que llegara pronto la pr\u00f3xima.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n demostr\u00f3 su altura y profundidad pedag\u00f3gicas en sus conferencias y mesas redondas, en sus clases de alfabetizaci\u00f3n de adultos de Can Serra, en muchos de sus \u00abPanfletos y materiales\u00bb, en sus seminarios o en los cursos (clandestinos) de formaci\u00f3n que imparti\u00f3 a lo largo de los a\u00f1os a j\u00f3venes militantes del PSUC o de otras organizaciones antifranquistas.<\/p>\n<p>Juan-Ram\u00f3n Capella dej\u00f3 un l\u00facido testimonio de las clases de Fundamentos de Filosof\u00eda en su biograf\u00eda pol\u00edtica del que fuera su maestro y amigo. \u00abLas clases de Manolo, que da con gran naturalidad, con rigor absoluto pese a la necesidad de hacerse comprender en el ambiente de los estudiantes de Econ\u00f3micas, estaban inteligentemente concebidas y rigurosamente preparadas\u00bb. Se articulaban en torno a una gran cuesti\u00f3n central \u00absiempre planteada con detalle, cuyos aspectos eran desplegados y debatidos ante los estudiantes para llegar a conclusiones de gran ponderaci\u00f3n, muchas veces enteramente abiertas\u00bb. Los oyentes no siempre comprend\u00edan todas las implicaciones de una explicaci\u00f3n as\u00ed, \u00abpero al menos advert\u00edamos que hab\u00eda m\u00e1s materia para reflexionar que la inmediatamente accesible y, por otra parte, los est\u00edmulos e indicaciones para el estudio y la lectura resultaban impagables.<\/p>\n<p>El prestigio derivado de la calidad de su magisterio, en opini\u00f3n de Capella, fue durante a\u00f1os la \u00fanica, \u00abpero en definitiva d\u00e9bil protecci\u00f3n de Manolo contra la represi\u00f3n de que fue objeto continuamente, ya que le toc\u00f3 ser en Barcelona uno de las primeras personas en quien volv\u00eda a hacerse visible \u2013por supuesto, s\u00f3lo en c\u00edrculos bien informados\u2013 el partido comunista.\u00bb<\/p>\n<p>Andando el tiempo, las multitudinarias clases de Sacrist\u00e1n (sol\u00eda tener en clase miembros, en plural, de la temible y criminal Brigada Pol\u00edtica-Social del franquismo) se convirtieron en referencia para los estudiantes tambi\u00e9n en otros t\u00e9rminos: \u00ablos actos culturales organizados por ellos \u2013como una conferencia del bi\u00f3logo Faustino Cord\u00f3n [se cartearon], o una mesa redonda sobre \u201cel realismo en la literatura\u201d\u00a0entre Celaya, Jos\u00e9 Agustin Goytisolo, Barral, Gil de Biedma y Garc\u00eda Hortelano\u2013 se convocaban \u201cdespu\u00e9s de la clase de Sacrist\u00e1n\u201d.\u00bb Tambi\u00e9n se convocaban de boca en boca para \u00abdespu\u00e9s de la clase de Sacrist\u00e1n\u00bb, manifestaciones estudiantiles que trataban de llegar hasta las Ramblas barcelonesas, donde, inevitablemente, hac\u00eda su aparici\u00f3n la polic\u00eda para imponer orden. Su orden, el orden franquista.<\/p>\n<p>Pero Sacrist\u00e1n no fue solo un excelente profesor, que lo fue, sino un maestro, un verdadero maestro, alguien que dej\u00f3 huella profunda no solo en t\u00e9rminos did\u00e1cticos y gnoseol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n en aristas que tienen que ver \u00abcon el vivir y con lo que el vivir conlleva\u00bb, como \u00e9l mismo dijera de Ortega, con el \u00abir en serio\u00bb, con el estar-en-el-mundo, con el saber a qu\u00e9 atenerse, con el pensar, decir y hacer. El documental \u00abSacrist\u00e1n maestro\u00bb, que el cineasta e historiador Xavier Juncosa incluy\u00f3 entre los ocho documentales que forman \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb, fue todo un acierto. Dio en la diana. Sigue interesando e emocionando.<\/p>\n<p>(Un apunte sobre sus maestros, tambi\u00e9n de paso sobre su noci\u00f3n de filosofar. En una conferencia de 1979, \u00abReflexi\u00f3n sobre una pol\u00edtica socialista de la ciencia\u00bb, coment\u00f3 Sacrist\u00e1n: \u00abEn realidad, estas cuestiones que solo se pueden resolver en la vida cotidiana dejan ver muy claramente que, contra la ilusi\u00f3n de una respetable tradici\u00f3n filos\u00f3fica entre la que cuento a uno de los pocos que considero que han sido maestros m\u00edos, que me han ense\u00f1ado algo, Scholz, el metaf\u00edsico y l\u00f3gico protestante de Westfalia de la primera mitad de siglo, contra lo que ellos han esperado, no existe la posibilidad de una metaf\u00edsica como ciencia rigurosa. Se empieza intentando hacer metaf\u00edsica como ciencia rigurosa y al final resulta una modesta l\u00f3gica en el \u00faltimo cap\u00edtulo. Metaf\u00edsica de verdad no es ciencia rigurosa, es filosof\u00eda en el sentido m\u00e1s tradicional y amplio de la palabra.\u00bb)<\/p>\n<p>Veamos algunas consideraciones sobre el Sacrist\u00e1n maestro. A excepci\u00f3n del primer caso, tomo pie en art\u00edculos publicados en <i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>, el libro, un pel\u00edn olvidado, injustamente en mi opini\u00f3n, que acompa\u00f1\u00f3 a los documentales \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb.<\/p>\n<p>Josep Mercader Anglada [JMA] ha explicado sus impresiones y recuerdos cuando fue alumno suyo en la Facultad de Pol\u00edticas, Econ\u00f3micas y Empresariales de la UB en los a\u00f1os de su primera expulsi\u00f3n, mediados de los sesenta.<\/p>\n<p>JMA recuerda que Sacrist\u00e1n les inform\u00f3 el primer d\u00eda de clase que dedicar\u00eda el curso a la l\u00f3gica formal y a la epistemolog\u00eda. (Tocaba tambi\u00e9n otros temas, pero as\u00ed hizo tambi\u00e9n en cursos anteriores). Justific\u00f3 la utilidad que pod\u00eda tener el aprendizaje de la l\u00f3gica en su formaci\u00f3n como economistas, como cient\u00edficos sociales, y a\u00f1adi\u00f3 que la l\u00f3gica formal era un campo de la filosof\u00eda poco susceptible de tendencias ideol\u00f3gicas y que, por consiguiente, \u00abesperaba no poder ser acusado por nadie de desvar\u00edos en sus explicaciones en clase\u00bb. JMA coligi\u00f3 que Sacrist\u00e1n hab\u00eda podido tener problemas en cursos anteriores. A \u00e9l aprender algo de l\u00f3gica le atra\u00eda suficientemente, \u00abcon un profesor, con problemas con las autoridades, todav\u00eda m\u00e1s.\u00bb<\/p>\n<p>Eran bastante m\u00e1s de cien los alumnos matriculados. Sus clases estaban siempre llenas a rebosar, a menudo con alumnos sentados en los escalones de los pasillos. A pesar de que \u00e9l, en general, se saltaba \u00abol\u00edmpicamente todas las clases\u00bb (\u00a1en el bar de la facultad se aprend\u00eda m\u00e1s!), y que dej\u00f3 la carrera de Econ\u00f3micas dos a\u00f1os despu\u00e9s, no falt\u00f3 nunca a las clases de Fundamentos. Llegaba antes de la hora para no tener que sentarse en los pasillos o en la misma tarima. A pesar de la masificaci\u00f3n, no hab\u00eda barullo: \u00aben sus clases el silencio era total, la atenci\u00f3n completa. Todos tom\u00e1bamos apuntes como si nos fuera la vida en aquella asignatura.\u00bb Como si les fuera la vida.<\/p>\n<p>Un d\u00eda una estudiante se mare\u00f3 por el sofoco de tanta gente apretujada. Antes de darse cuenta de lo que suced\u00eda, JMA vio que Sacrist\u00e1n se interrump\u00eda de repente, saltaba de la tarima al suelo por encima de los alumnos all\u00ed sentados, y se acercaba a la segunda o tercera fila para interesarse por ella. Entre \u00e9l y algunos estudiantes acompa\u00f1aron a la joven fuera del aula, \u00abnos tuvo un buen rato aguardando\u00bb, hasta que regres\u00f3 a la pizarra y les comunic\u00f3 que su compa\u00f1era estaba bien, que no hab\u00eda pasado nada. \u00abYo ya conoc\u00eda al Sacrist\u00e1n maestro, aquel d\u00eda conoc\u00ed a Sacrist\u00e1n como persona\u00bb.<\/p>\n<p>JMA conoci\u00f3 todav\u00eda mejor a su profesor cuando realizaron un examen parcial de la asignatura. Sacrist\u00e1n se present\u00f3 con todos los ex\u00e1menes \u00abmagn\u00edfica y concienzudamente corregidos\u00bb en la clase siguiente. Antes de devolverlos, les indic\u00f3 que aquella prueba deber\u00eda servir como un balance entre lo que ellos hab\u00edan asimilado y su percepci\u00f3n previa de ello. \u00abComent\u00f3 lo que cre\u00eda v\u00e1lido como repuesta a cada una de las cuestiones planteadas y, antes de repartir los ex\u00e1menes, nos hizo un breve comentario personal, en voz alta, \u00a1uno por uno!\u00bb. Si alguien prefer\u00eda que no lo hiciera, \u00abpod\u00edamos indic\u00e1rselo con un simple gesto. Pero nos pidi\u00f3, eso s\u00ed, que fu\u00e9ramos atendiendo a todas aquellas observaciones porque, aunque no fueran dirigidas a todos, tambi\u00e9n nos pod\u00edan ser de utilidad.\u00bb<\/p>\n<p>JMA recuerda bien el comentario que hizo de su examen. \u00abUsted escribe poes\u00eda, \u00bfverdad?\u00bb, le pregunt\u00f3. S\u00ed, admiti\u00f3. \u00abSe nota. Su examen est\u00e1 bien, pero adolece de una redacci\u00f3n torturada, como si tuviera de luchar para encontrar en cada frase la palabra exacta\u00bb. Comentario ajustad\u00edsimo en opini\u00f3n del propio examinado \u00abAl instante, hab\u00eda detectado mi tal\u00f3n de Aquiles. En los folios del examen hab\u00eda otros comentarios escritos y una nota que me supo a poco, un 8, pero que tuve que reconocer que era seguramente la que me correspond\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>La novelista y ensayista, Rosa Reg\u00e0s [RR], fallecida en 2024, tambi\u00e9n nos dej\u00f3 su testimonio en un art\u00edculo titulado \u00abEl maestro\u00bb.<\/p>\n<p>RR conoci\u00f3 a Sacrist\u00e1n en el curso 1961-62. Desde el primer d\u00eda de clase despert\u00f3 su inter\u00e9s \u00aby el de todos los estudiantes de Econ\u00f3micas, una facultad que ten\u00eda fama en aquel momento de moderna y distinta a las dem\u00e1s\u00bb. Como recordaba JMA, la clase estaba abarrotada y los estudiantes ten\u00edan que sentarse en las gradas laterales. RR se\u00f1ala que ten\u00edan \u00abla impresi\u00f3n de que est\u00e1bamos haciendo algo prohibido o al menos algo que a las autoridades, las \u00fanicas que conoc\u00edamos, los grises, no les gustaba\u00bb. Asist\u00edan al curso \u00abconvencidos de que en cualquier momento oir\u00edamos los cascos de los caballos cabalgando sobre el suelo del patio que anunciar\u00eda la llegada de la autoridad, la detenci\u00f3n de Sacrist\u00e1n y la de unos cuantos estudiantes.\u00bb<\/p>\n<p>Para RR, Sacrist\u00e1n ten\u00eda muy poco de maestro en el sentido tradicional, solemne, del t\u00e9rmino. \u00abEra m\u00e1s bien el tipo de intelectual italiano como los que hab\u00edamos visto en las revistas extranjeras que circulaban clandestinamente, o a m\u00ed me lo parec\u00eda, con aquellas grandes gafas de montura potente y oscura que de ning\u00fan modo disminu\u00edan la vigorosa mirada de sus ojos\u00bb.<\/p>\n<p>Ella guard\u00f3 durante muchos a\u00f1os una abultada carpeta con todos los apuntes del curso. Aparte de los temas de clase, \u00abde las preguntas dirigidas a los alumnos que iniciaban los debates m\u00e1s sustanciosos de aquellos a\u00f1os tristes\u00bb, Sacrist\u00e1n se las arreglaba para abrirles puertas a otras cuestiones \u00abque, por lo menos yo, hasta entonces no hab\u00eda conocido ni siquiera me hab\u00eda planteado, y nos parec\u00eda que cada lunes nos llegaba un jir\u00f3n de su mensaje de forma subliminal que intent\u00e1bamos hacer nuestro hurgando en el trasfondo de sus palabras sobre existencialismo y neopositivismo\u00bb. RR recuerda, por ejemplo, \u00abla responsabilidad de cada uno de nosotros, de cada individuo frente a lo colectivo, frente a la sociedad.\u00bb<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n era tan coherente y riguroso en las exposiciones \u00abque incluso al margen de esa b\u00fasqueda a la que sin dec\u00edrnoslo nos obligaba, al margen del debate que se organizaba tras su intervenci\u00f3n, o\u00edrlo, seguirlo y entenderlo era un verdadero placer\u00bb, un placer que ella continuaba despu\u00e9s envuelta en su pensamiento y en las lecturas recomendadas.<\/p>\n<p>No era s\u00f3lo el compromiso al que Sacrist\u00e1n se mantuvo fiel hasta el final lo que m\u00e1s le conmovi\u00f3 de \u00e9l, ni su lucidez y sabidur\u00eda, \u00abni la templanza y sagacidad de su escritura, ni la precisi\u00f3n de sus traducciones, ni la amabilidad con que la trat\u00f3 m\u00e1s tarde, ni la entereza ante los avatares que acompa\u00f1aron sus \u00faltimos a\u00f1os\u00bb, sino el entusiasmo intelectual que sab\u00eda imprimir en clase, \u00abcomo un tesoro que hasta entonces nos hab\u00eda estado vedado y que se convirti\u00f3 en una base s\u00f3lida de conocimiento\u00bb que con los a\u00f1os, en su caso, \u00abse ha abarcado tambi\u00e9n el compromiso, y no s\u00f3lo el pol\u00edtico y social sino el ecol\u00f3gico, el personal y sobre todo el intelectual y profesional.\u00bb<\/p>\n<p>Para RR, Sacrist\u00e1n fue uno de los fil\u00f3sofos marxistas espa\u00f1oles m\u00e1s importantes del siglo. Fue y segu\u00eda siendo el hombre que supo despertar su inteligencia al inter\u00e9s por el conocimiento, \u00aby sobre todo fue un maestro, una cualidad menos valorada y brillante que su extraordinario talento y su decidido compromiso, pero igualmente relevante a los efectos sociales y pol\u00edticos y, desde luego, cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de encontrar\u00bb.<\/p>\n<p>No todo el mundo en aquellos ominosos a\u00f1os de la posguerra tuvo la suerte de tener un maestro verdadero como \u00e9l, conclu\u00eda la que fue directora de la Biblioteca Nacional espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Uno de sus grandes disc\u00edpulos, compa\u00f1ero suyo del alma y de mil aventuras pol\u00edticas y filos\u00f3ficas, Francisco Fern\u00e1ndez Buey [FFB], maestro a su vez de muchos de nosotros, tambi\u00e9n habl\u00f3 de ello en \u00abUn maestro que visitaba talleres de imprenta\u00bb.<\/p>\n<p>Hay maestros en la escuela, maestros en el taller, maestros en la producci\u00f3n art\u00edstica y maestros en la universidad, se\u00f1alaba FFB. En la Espa\u00f1a de la II Rep\u00fablica hubo excelentes maestros de escuela, muchos de ellos asesinados o desterrados por la dictadura. Sacrist\u00e1n se lo recordaba siempre que ven\u00eda al caso \u00abpara decirnos a continuaci\u00f3n que para lograr una sociedad civilmente democr\u00e1tica hab\u00eda que volver a dignificar esta profesi\u00f3n\u00bb. Eran tiempos en los que cuando se hablaba de los maestros de escuela se empleaba la min\u00fascula; \u00abla may\u00fascula o las letras capitales se reservaban para los Maestros del Pensar, para los Maestros de la Universidad, a los que por lo general se consideraba maestros en un sentido superlativo.\u00bb No fue esa la opini\u00f3n y actitud del que fuera maestro suyo.<\/p>\n<p lang=\"ca-ES\" align=\"justify\">Sacrist\u00e1n, recuerda FFB, usaba mucho la palabra \u00abmaestro\u00bb en el amistoso sentido coloquial que en un tiempo tuvo para el castellano y que se hab\u00eda ido perdiendo. \u00abLa usaba sobre todo para dirigirse a personas pr\u00f3ximas, a las que quer\u00eda, en el momento del encuentro. Nadie se siente maestro cuando le llaman <i>maestro<\/i> en este sentido; simplemente se siente reconocido, pr\u00f3ximo\u00bb. Esta forma de abordar al otro o de iniciar una conversaci\u00f3n amistosa ya no era habitual en la Barcelona de aquellos a\u00f1os sesenta y setenta. FFB oy\u00f3 pronunciar la palabra \u00aben contextos as\u00ed, todav\u00eda, en algunos ambientes andaluces. Sin duda, \u201cmaestro\u201d, en este sentido afectivo que digo, era una de las palabras preferidas de Manolo Sacrist\u00e1n, seguramente una herencia familiar.\u00bb Efectivamente, Sacrist\u00e1n la us\u00f3 cari\u00f1osamente en ocasiones para dirigirse a su padre, tambi\u00e9n Manuel.<\/p>\n<p lang=\"ca-ES\" align=\"justify\">Pero luego estaban los maestros propiamente dichos. Sacrist\u00e1n sol\u00eda alabar al maestro de escuela, \u00aba cuya dignificaci\u00f3n dedic\u00f3 much\u00edsimas horas, sobre todo a mediados de la d\u00e9cada de los setenta, poco antes de la muerte de Franco\u00bb. Una de las varias cosas interesantes que hizo en esos a\u00f1os, \u00abno siempre bien recordada, fue precisamente dar forma a la plataforma reivindicativa que las maestras (porque muchas, la mayor\u00eda, de los <i>maestros<\/i> <i>propiamente dichos<\/i> eran mujeres) rojas de la Barcelona de entonces estaban elaborando, con la vista puesta en lo que ten\u00eda que haber sido la Huelga General de la Ense\u00f1anza\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"ca-ES\" align=\"justify\">De entre las llamadas fuerzas de la cultura o \u00abcultifuerzas\u00bb, como sol\u00eda decir con humor, uno de sus neologismos m\u00e1s logrados, Sacrist\u00e1n apreciaba sobre todo \u00abel papel de las maestras y maestros porque estaba convencido de que, desgraciadamente, el franquismo les estaba convirtiendo en los parias del trabajo intelectual\u00bb. Pocas veces vio FFB desplegar a Sacrist\u00e1n tanta pasi\u00f3n \u00abcomo en esos a\u00f1os en que, fuera de la universidad, se entreg\u00f3 a construir lo que llam\u00e1bamos frente de la ense\u00f1anza.\u00bb<\/p>\n<p>Otros maestros por los que Sacrist\u00e1n sent\u00eda especial predilecci\u00f3n eran los maestros de los oficios, \u00ablos maestros de taller, aquel tipo de trabajadores que hab\u00edan deslumbrado a Marx en Par\u00eds y cuya manera de comunicarse y convivir le hicieron comunista, seg\u00fan dijo \u00e9l mismo\u00bb. Sacrist\u00e1n apreciaba mucho los saberes (\u00a1eran tambi\u00e9n saberes!) de este tipo de maestros del trabajo manual, \u00absobre todo el de impresores y linotipistas, no s\u00f3lo porque algunos de ellos hubieran estado en el origen del movimiento obrero organizado, que as\u00ed fue, sino tambi\u00e9n por el v\u00ednculo entre buen hacer y bien pensar que ve\u00eda en ellos\u00bb.<\/p>\n<p>FFB recuerda, y recuerda bien, que cuando trabajaba en asuntos editoriales a Sacrist\u00e1n \u00able gustaba ir a las imprentas y seguir y discutir personalmente con los impresores el proceso t\u00e9cnico de producci\u00f3n de los libros o revistas\u00bb. Por lo que pudo observar en varias ocasiones, \u00abno s\u00f3lo por aquello de la supervisi\u00f3n de la obra bien hecha, sino por placer: por el estar con ellos, por el olor de las viejas imprentas, por la conversaci\u00f3n con los obreros, por la convicci\u00f3n de que tambi\u00e9n el trabajo intelectual es trabajo en la producci\u00f3n, por aprender t\u00e9cnicas nuevas, por el v\u00ednculo que esto tiene con la producci\u00f3n art\u00edstica.\u00bb<\/p>\n<p>Desde el punto de vista del autor de <i>La gran perturbaci<\/i><i>\u00f3n<\/i>, de todos los maestros, los que menos gustaban a Sacrist\u00e1n \u00aberan los Maestros Universitarios del Pensar y S\u00f3lo del Pensar, los maestros-mandarines para cuya actividad la ideolog\u00eda dominante reserva may\u00fasculas y capitales. Claro que se dir\u00e1: \u00abPero \u00e9l mismo era un Maestro Universitario, un Fil\u00f3sofo que hizo escuela\u00bb. Y lo era, desde luego&#8230; S\u00f3lo que Sacrist\u00e1n no se parec\u00eda en casi nada a los fil\u00f3sofos acad\u00e9micos contempor\u00e1neos y en nada a los mandarines del pensar de la \u00e9poca\u00bb.<\/p>\n<p>Esto pod\u00eda, que parecer raro y hasta contradictorio, admite FFB, exig\u00eda una explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"ca-ES\" align=\"justify\">Sacrist\u00e1n no era un fil\u00f3sofo <i>licenciado<\/i> ni un intelectual tradicional al uso. Era un maestro de estirpe socr\u00e1tica, de los que enlazaban con el machadiano Juan de Mairena. \u00abHablaba muy bien, hasta el punto de fascinar a los auditorios con su m\u00e9todo, su rigor, su precisi\u00f3n y su conocimiento de la lengua. Pero no hablaba por hablar. Escrib\u00eda estupendamente, en uno de los mejores castellanos que yo haya tenido ocasi\u00f3n de leer en aquellos a\u00f1os. Pero no escrib\u00eda por escribir. Hablaba y escrib\u00eda con rigor, claridad y precisi\u00f3n siempre <i>para otros<\/i>, siempre para servir, siempre para ser \u00fatil a aquellos que, como dir\u00eda el conde Arnaldo, con \u00e9l iban (o iban a \u00e9l). Y como con \u00e9l entonces iban muchos (o iban muchos a \u00e9l para pedirle consejo o conocimiento), escribi\u00f3 y habl\u00f3 de muchas cosas\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"ca-ES\" align=\"justify\">FFB estaba seguro de que, como los grandes maestros, por su compromiso social y pol\u00edtico, \u00abescribi\u00f3 y, sobre todo habl\u00f3, de m\u00e1s cosas de las que le hubiera gustado hablar o escribir.\u00bb Por eso mismo hab\u00edan podido considerar maestro a Sacrist\u00e1n gentes muy distintas, de muy variada procedencia: \u00absindicalistas y obreros que estaban saliendo del analfabetismo, maestros de profesi\u00f3n y profesores de instituto, docentes aniversarios y fil\u00f3sofos acad\u00e9micos, cient\u00edficos sociales y cient\u00edficos naturales, activistas del comunismo y activistas del ecologismo y del movimiento por la paz\u00bb. Para unos, que quer\u00edan superar su analfabetismo para poder escribir una carta a la familia o leer un peri\u00f3dico, \u00abhabr\u00e1 sido un maestro en sentido estricto de la palabra\u00bb. Para otros, que buscaban orientaci\u00f3n en la lucha antifranquista o en la crisis del comunismo, \u00abhabr\u00e1 sido un abridor de ojos\u00bb. Para quienes buscaban un m\u00e9todo cient\u00edfico o un programa s\u00f3lido \u00abhabr\u00e1 sido, sobre todo, un profesor innovador y original.\u00bb<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s notable, lo que hizo de Sacrist\u00e1n un maestro diferente para tantas personas con intereses y preocupaciones diferentes, era, en opini\u00f3n de FFB, la capacidad que ten\u00eda \u00abpara comunicar y explicar sus ideas (y las de los dem\u00e1s) en ambientes tan distintos. Sab\u00eda pasar de la verdad cient\u00edfica a la verdad de Perogrullo con una facilidad pasmosa\u00bb. FFB recordaba haber visto a maestros universitarios perder el color o irse por las et\u00e9reas nubes de lo incomprensible ante preguntas y solicitudes de maestros de escuela, \u00aby no digamos ante maestros de oficios o ante trabajadores que empiezan a leer y quieren saber qu\u00e9 es eso de la plusval\u00eda o eso de la ca\u00edda de la tasa de beneficio o eso de las externalidades\u00bb. No fue el caso de Sacrist\u00e1n. FFB le hab\u00eda visto en situaciones tan distintas \u00abcomo la de explicar un teorema de l\u00f3gica, el principio de relatividad del movimiento local en Galileo, por qu\u00e9 los ateos no deben cargarse con la tarea de demostrar la existencia de Dios, por qu\u00e9 fallan los c\u00e1lculos estad\u00edsticos sobre la probabilidad de la fusi\u00f3n del n\u00facleo en una central nuclear o c\u00f3mo leer un peri\u00f3dico y por qu\u00e9 un partido laico no debe impedir la entrada \u00e9l de militantes cristianos\u00bb.<\/p>\n<p>En muchos de esos casos, observaba FFB, \u00abel oyente ten\u00eda que hacer un esfuerzo para entender o para desprenderse de prejuicios establecidos. En todos, fuera el oyente estudiante de l\u00f3gica, activista pol\u00edtico, maestro de escuela o afiliado al curso de alfabetizaci\u00f3n en Hospitalet, hab\u00eda entendido o hab\u00eda empezado a entender la explicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"ca-ES\" align=\"justify\">Lo cual, conclu\u00eda FFB, s\u00f3lo puede conseguirlo un maestro <i>de verdad<\/i>. \u00abY en ese sentido digo que Manolo Sacrist\u00e1n era un maestro <i>diferente<\/i>.\u00bb<\/p>\n<p>Veamos ahora el comentario de Jaume Botey [JB]. Para \u00e9l Sacrist\u00e1n fue un \u00abMaestro a la contra\u00bb.<b> <\/b>En casi todas las empresas en las que se involucr\u00f3, en la Universidad, en el partido, incluso en sus contactos directos con la clase obrera, comenta el que fuera coordinador de la experiencia de Can Serra (era p\u00e1rroco de la parroquia de la barriada de l&#8217;Hospitalet), \u00abManolo ejerci\u00f3 su funci\u00f3n de maestro a la contra. Usando un t\u00e9rmino freiriano, la de Manolo fue una batalla concientizadora, batalla que&#8230; no cabe duda que perdi\u00f3\u00bb. Sin embargo, matiza JB, a lo largo los a\u00f1os han sido tantos los que han discurrido por los caminos que dej\u00f3 abiertos \u00abque sin lugar a dudas tambi\u00e9n debe decirse que desde entonces y hasta hoy ha ejercido un magisterio permanente.\u00bb Su principal magisterio no fue \u00abel de los papeles escritos sino su propia vida, su compromiso, desde una experiencia vivida siempre hasta el fondo y para los dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>JB recuerda que Sacrist\u00e1n hab\u00eda ejercido su magisterio desde joven a trav\u00e9s de <i>Laye <\/i>publicando sobre autores en aquel momento casi desconocidos en Espa\u00f1a como Weil, Moravia, Orwell, Mann, Heidegger, Jaspers, Russell y tantos otros. Las clases que pudo impartir \u00abpronto se convirtieron en punto de referencia obligada para los propios alumnos y para alumnos de otras facultades o licenciados. El prestigio de su magisterio y su prestigio personal era ya entonces enorme y sus conferencias masivas.\u00bb<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n ejerci\u00f3 por excelencia su magisterio ense\u00f1ando un marxismo abierto, no sectario, \u00abcomo m\u00e9todo de lectura de la historia, es decir, deb\u00eda incorporar tambi\u00e9n las contradicciones objetivas y subjetivas del presente, m\u00e1s formulador de preguntas que de respuestas previamente establecidas\u00bb. JB recuerda que, reci\u00e9n incorporado al PSUC tras su regreso de Alemania, escribi\u00f3 un cuaderno titulado \u00abPara leer el <i>Manifiesto Comunista<\/i>\u00bb. \u00abTodav\u00eda hoy sorprende la lectura de aquel texto, tan poco dogm\u00e1tico en cuestiones que en aquel momento se consideraban dogmas o tan poco determinista con el tema de las relaciones entre la infraestructura y superestructura\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n reflexion\u00f3 Sacrist\u00e1n sobre la funci\u00f3n del intelectual en el partido. Abog\u00f3 por la funci\u00f3n gramsciana del Partido \u00abcomo intelectual colectivo que asegura la articulaci\u00f3n pol\u00edtica y moral de la conciencia de clase de los trabajadores\u00bb.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s impulsar\u00eda la reflexi\u00f3n colectiva a trav\u00e9s de <i>Materiales <\/i>y <i>mientras tanto. <\/i>Para JB,<i> <\/i>las dos revistas han sido verdaderas c\u00e1tedras de ideas a trav\u00e9s de las cuales prosigui\u00f3 su magisterio. \u00abDesde ellas Sacrist\u00e1n inici\u00f3 el planteamiento de nuevos retos (ecolog\u00eda, feminismo, modelo de desarrollo, etc.) incluso en aquellos temas que en los ochenta s\u00f3lo pod\u00edan esbozarse como intuiciones y que hoy est\u00e1n en el centro mismo de la reflexi\u00f3n cultural y pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n<p>JB recordaba muy bien la experiencia de Can Serra. \u00abDe 1974 a 1976 Manolo Sacrist\u00e1n fue profesor de la Escuela de Adultos de Can Serra de l\u2019Hospitalet de Llobregat\u00bb. La Escuela hab\u00eda surgido un par de a\u00f1os antes \u00abfruto de un amplio movimiento popular, en el que estaban participando Comisiones Obreras y los partidos entonces en la clandestinidad, especialmente aunque no exclusivamente el PSUC, la Asociaci\u00f3n de Vecinos y la parroquia del barrio, que fue la impulsora y actu\u00f3 de cobertura legal.\u00bb Sacrist\u00e1n se incorpor\u00f3 a la experiencia de la mano de Paco Fern\u00e1ndez Buey y Neus Porta. Todos ellos se incorporaron \u00abal equipo de profesores de la mano de los l\u00edderes de Comisiones y del PSUC de la localidad: Jose Fari\u00f1as, Jaume Valls, Antonio Ruiz. Dos tardes por semana, una ense\u00f1ando los rudimentos de la lectura y escritura y otra explicando los fundamentos de historia y sociolog\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Se trataba de una situaci\u00f3n ins\u00f3lita y que nos dignificaba a todos, observa JB. \u00abSe manten\u00eda con discreci\u00f3n la proyecci\u00f3n pol\u00edtica, cient\u00edfica e internacional de su personalidad, aunque no eran necesarios grandes esfuerzos para mantener aquella discreci\u00f3n en aquel contexto de poblaci\u00f3n reci\u00e9n llegada a Catalu\u00f1a\u00bb. Ver entrar a Sacrist\u00e1n en aquellas salas destartaladas \u00abpara ense\u00f1ar a adultos que regresaban del trabajo los rudimentos de la lectura y escritura no s\u00f3lo era se\u00f1al de su calidad humana y estatura \u00e9tica y civil sino de una determinada manera de entender el compromiso y la relaci\u00f3n entre la cultura y la acci\u00f3n\u00bb. Para JB, \u00abera resultado de la convicci\u00f3n que del cambio de las relaciones econ\u00f3micas no se deduce autom\u00e1ticamente el cambio en las actitudes y que hay que velar continuamente por \u00e9ste, de lo contrario el socialismo corre el peligro de convertirse en una nueva forma de manipulaci\u00f3n de las conciencias.\u00bb<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n fue uno m\u00e1s del equipo \u00aby con su voluntad de pasar desapercibido no quiso dar las lecciones magistrales que le ped\u00edamos\u00bb. S\u00f3lo acept\u00f3 dar dos conferencias al conjunto de los alumnos. \u00abLa primera acerca del <i>Manifiesto<\/i>, explicando el marxismo a un auditorio de muy escasa formaci\u00f3n acad\u00e9mica, pero sin perder un \u00e1pice de su rigor\u00bb. En aquellas clases y ante dirigentes sindicales que deb\u00edan aprender a negociar convenios colectivos, Sacrist\u00e1n \u00abya hablaba de la insostenibilidad de este modelo de crecimiento y las contradicciones que ello conllevar\u00eda con las reivindicaciones sindicales corporativas.\u00bb<\/p>\n<p>La segunda conferencia fue sobre Ger\u00f3nimo (recordemos sus anotaciones a la biograf\u00eda editada por S. M. Barret). \u00bfPor qu\u00e9 Ger\u00f3nimo? \u00abNo era s\u00f3lo un recurso f\u00e1cil adaptado a los alumnos o la explicaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico y la lucha de clases \u201cen pel\u00edcula de indios\u201d.\u00bb Ante la crisis de valores de la izquierda que Sacrist\u00e1n ya preve\u00eda, recuerda JB, \u00abse preocup\u00f3 por definir el posible sujeto revolucionario protagonista de la transformaci\u00f3n social e indirectamente por el papel de los l\u00edderes en las diferentes culturas occidentales del capitalismo avanzado (por ejemplo por Ulrike Meinhof) u otros (el Che, Dubcek), como de otros posibles sujetos en las culturas precapitalistas. Ger\u00f3nimo era uno de estos, dec\u00eda, \u00abluchador hasta el final\u00bb y se esforzaba por captar la esencia del luchador y los valores que lo sustentaron.\u00bb<\/p>\n<p>Privadamente, seg\u00fan recuerda JB, Sacrist\u00e1n manifestaba que \u00abaquellas sesiones para \u00e9l eran una corriente de aire fresco, que le oxigenaban y que ven\u00eda a aprender. Probablemente le daban argumentos para analizar con mayor fuerza algunas de las propuestas del momento\u00bb. Para los que conoc\u00edan su identidad y el significado de su presencia en Can Serra, su presencia era inquietante. \u00abPorque lo que de veras exasperaba a amigos y contrarios no era la lucidez de su an\u00e1lisis sino la intransigencia \u00e9tica que afectaba tanto la reflexi\u00f3n intelectual como la integridad de la conducta: no a las veleidades, no a acomodar la inteligencia a las modas\u00bb. Lucidez, consistencia \u00e9tica e integridad que \u00abmolestaban a aquellos que hab\u00edan empezado a andar por otros senderos m\u00e1s f\u00e1ciles y de rebajas, y que estigmatizaron como \u201cposiciones dogm\u00e1ticas\u201d, para defenderse de injustificables concesiones pol\u00edticas y sociales que posteriormente la clase obrera ha pagado tan caras\u00bb.<\/p>\n<p>Hablando de la necesidad pedag\u00f3gica de tener en cuenta a la persona concreta, JB dej\u00f3 finalmente constancia del que, en su opini\u00f3n, probablemente fue el \u00faltimo acto en vida de Sacrist\u00e1n como maestro de adultos, su \u00faltima carta. \u00abEn agosto de 1985 recibi\u00f3 una carta de F\u00e9lix Novales desde la c\u00e1rcel en la que \u00e9ste cumpl\u00eda condena, pidi\u00e9ndole consejo para proseguir estudios. F\u00e9lix, militante del GRAPO hab\u00eda sido condenado a la pena m\u00e1xima de 30 a\u00f1os por asesinato. Un Sacrist\u00e1n ya muy enfermo se prest\u00f3 a la ayuda. En su respuesta del 24 de agosto Manolo distingue entre el \u201crealismo\u201d de los que pretendieron hacer el mundo un poco m\u00e1s justo aunque con m\u00e9todos equivocados y el \u201crealismo\u201d de los que han aceptado el lodo y se han acomodado a una realidad injusta. La actitud de Manolo es la del pedagogo que intenta ponerse en la piel del otro y aunque reitera su error, sit\u00faa sus hechos en un contexto m\u00e1s amplio: no es moralmente aceptable reconciliarse con una realidad injusta que tiene m\u00e1s de \u201cmierda\u201d que de realidad. Manolo mor\u00eda tres d\u00edas despu\u00e9s, el 27 de agosto.\u00bb<\/p>\n<p>JB recuerda finalmente unas palabras de Jos\u00e9 Maria Valverde de 1995 acerca de Sacrist\u00e1n y su mutua amistad: \u00abLa pedagog\u00eda, precisamente, es santo de nuestra devoci\u00f3n y por eso molestamos much\u00edsimo. El d\u00eda que intervinimos juntos los dos [oto\u00f1o de 1984] hicimos una llamada a lo elemental, a lo b\u00e1sico, a la voz, al saber leer en voz alta, al saber aprender de memoria, etc. Menos mal que era ya muy tarde y no hubo turno de respuestas porque nos habr\u00edan devorado vivos a los dos\u00bb.<\/p>\n<p>Es decir, conclu\u00eda JB, \u00abla atenci\u00f3n debe ponerse en lo fundamental, no en los instrumentos. Ambos fueron Maestros<i> <\/i>en el sentido pleno de la palabra.\u00bb<\/p>\n<p>De la profundidad y calado de su magisterio son prueba sus disc\u00edpulos y amigos m\u00e1s pr\u00f3ximos, todos ellos figuras esenciales de la cultura barcelonesa, catalana, espa\u00f1ola e iberoamericana, verdaderos maestros tambi\u00e9n ellos de universitarios y de ciudadanos trabajadores. Algunos nombres: Paco Fern\u00e1ndez Buey, Jacobo Mu\u00f1oz, Antoni Dom\u00e8nech, Miguel Candel, Joaquin Sempere, Juan-Ram\u00f3n Capella, V\u00edctor R\u00edos, F\u00e9lix Ovejero, Montserrat Galcer\u00e1n, Andr\u00e9s Mart\u00ednez Lorca, Ignacio Perrotini, Carles Muntaner, Joan Benach, David Vila Morales, Enric Tello, Elena Grau, Jordi Guiu, Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9, Carles Muntaner, Joaqu\u00edn Miras, Albert Domingo Curto, Daniel Lacalle, Fernando G. Ja\u00e9n, Guillermo Lusa, Albert Corominas, Jos\u00e9 Luis Gordillo, Ignacio Perrotini, Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos, Lloren\u00e7 Sagal\u00e9s,\u2026 Sin olvidar a tantos trabajadores\/as, militantes del PSUC-PCE o de otras organizaciones comunistas (Jordi Foix, del MCC, ser\u00eda un ejemplo) o ecologistas, que tanto se identificaron con su hacer, su compromiso, su rigor, su ir en serio, con la claridad y profundidad de su pensamiento.<\/p>\n<p>Pero no solo ellos. El magisterio de Sacrist\u00e1n sigue ejerciendo una influencia profunda en centenares y centenares de personas que se reconocieron y se siguen reconociendo (aunque no le hayan conocido personalmente) no solo en su filosofar, sino en su praxis pol\u00edtica, en su compromiso con los desheredados de la Tierra, en su deseo y elaboraci\u00f3n de conocimiento cr\u00edtico, en su estar-y-ser-en-el-mundo. Basta recordar los nombres, entre muchos otros, de Jorge Riechmann, \u00d3scar Carpintero, Miguel Manzanera, Jos\u00e9 Sarri\u00f3n, Jordi Mir Garcia, Manuel Ca\u00f1ada, Mario Espinoza, Jos\u00e9 Luis Moreno Pesta\u00f1a, Alicia Dur\u00e1n, V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges, Juan Dal Maso, Antonio Navas, Antonio Madrid, Ariel Petruccelli, Juan Dal Maso, I\u00f1aki V\u00e1zquez Alvarez, Gonzalo Gallardo Blanco, V\u00edctor Mart\u00edn \u2026 y tantos otros y otras.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n: en maestros machadianos como Sacrist\u00e1n, en abridores de ojos como \u00e9l, ser\u00eda innoble (y suicida culturalmente) que habitara nuestro olvido.<\/p>\n<p><b>Anexo: Dos cartas de Sacrist\u00e1n a F\u00e9lix Novales.<\/b><\/p>\n<p>Barcelona, 3 de agosto de 1985.<br \/>\nF\u00e9lix Novales Gorbea<br \/>\nPrisi\u00f3n de Soria<br \/>\nSoria.<\/p>\n<p>Apreciado F\u00e9lix Novales:<\/p>\n<p>Unos amigos de la \u00abAsociaci\u00f3n de amigos y familiares de los presos pol\u00edticos\u00bb me han dado tu ensayo sobre historia de Espa\u00f1a. Te agradezco el env\u00edo, pero creo que ser\u00eda m\u00e1s adecuado que lo hicieras leer por historiadores. Yo no soy competente en el asunto. Al pie de estas p\u00e1ginas te pondr\u00e9 la direcci\u00f3n del mejor historiador marxista que conozco, Josep Fontana. Yo le pasar\u00e9 tu texto, y t\u00fa escr\u00edbele un par de l\u00edneas pidi\u00e9ndole cr\u00edtica. No lo hagas hasta septiembre porque ahora estar\u00e1 en su pueblo, y no conozco su direcci\u00f3n de all\u00ed.<\/p>\n<p>Aunque, como te digo, no me considero competente para valorar tu escrito, sin embargo, s\u00ed que querr\u00eda hacerte un par de cr\u00edticas que me saltan a la vista. Tal vez sean err\u00f3neas, pero, en todo caso, son sinceras.<\/p>\n<p>La primera es que, en mi opini\u00f3n, el texto tiene bastantes afirmaciones de detalle que o no parecen convincentes o resultan ajenas e in\u00fatiles para la argumentaci\u00f3n. Por ejemplo: decir que \u00ablas primeras noticias hist\u00f3ricas nos confirman palmariamente toda esa diversidad. Pueblos y culturas diversas distribuidas por toda la Pen\u00ednsula\u00bb no sirve para mucho, porque \u00e9sa era precisamente la situaci\u00f3n de todos los territorios de nuestra historia primitiva (y de la de los dem\u00e1s) que no hubieran sido previamente objeto de conquista o unificaci\u00f3n por un imperio. Con ese argumento se puede negar la existencia de toda naci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>(Por cierto: en esta primera p\u00e1gina hay que corregir el desliz que llama \u00abgerm\u00e1nicos\u00bb a los celtas. Los celtas no eran germanos. Adem\u00e1s: salvo en la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, los celtas se han pasado su misteriosa vida guerreando contra los germanos).<\/p>\n<p>Tampoco me parece nada convincente llamar \u00abestados\u00bb (p\u00e1gina 13) a los n\u00facleos de resistencia antimulsumana del norte de la Pen\u00ednsula. Etc, etc: no me propongo hacer ahora un cat\u00e1logo de cosas que no me convencen. Eso tendr\u00eda, adem\u00e1s, poca utilidad, puesto que yo no soy un historiador.<\/p>\n<p>Mi segunda objeci\u00f3n es la que m\u00e1s me importa. Yo creo que, tal como est\u00e1, tu texto no tiene p\u00fablico definido. No puede tener lectores populares sin conocimientos hist\u00f3ricos, porque, como tu ensayo no narra nada, sino que s\u00f3lo interpreta, quien no conozca los datos no entender\u00e1 nada. Un ejemplo: la \u00fanica vez que nombres a Fernando VII no dices \u00abFernando VII\u00bb, sino \u00abEl Deseado\u00bb, con lo que supones ciertos conocimientos de ense\u00f1anza media que no siempre se encuentran en la clase trabajadora de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>Y tampoco creo que sea un texto adecuado para lectores con estudios, porque \u00e9stos echar\u00e1n a faltar documentaci\u00f3n, \u00abciencia\u00bb, y rechazar\u00e1n el texto por puramente \u00abideol\u00f3gico\u00bb. Yo mismo creo que es demasiado atrevido dar como historia interpretaciones que s\u00f3lo son hip\u00f3tesis no m\u00e1s que plausibles, con la interpretaci\u00f3n de las tensiones sociales en la \u00faltima fase visig\u00f3tica sobre la base de una idea de clase moderna y pasar por alto las luchas internas de la peque\u00f1a casta racial germ\u00e1nica (los visigodos han sido una gota de agua en el conjunto \u00e9tnico peninsular). As\u00ed mismo me inquieta por poner otro ejemplo \u2013la interpretaci\u00f3n del arrianismo, apoyada en un silencio sobre la conversi\u00f3n de los godos al catolicismo romano desde Recaredo y, sobre todo, en un silencio m\u00e1s enorme acerca de la perduraci\u00f3n de creencias pre-cristianas en el pueblo en el siglo VII (por no hablar de los anteriores). Como sin duda recuerdas, \u00abpagano\u00bb quiere decir \u00abcampesino\u00bb, y campesinos eran en el siglo VIII peninsular la aplastante mayor\u00eda de los habitantes. En todo caso, hip\u00f3tesis as\u00ed no se pueden presentar sin argumentaci\u00f3n apoyada en investigaci\u00f3n factual.<\/p>\n<p>Meti\u00e9ndome en camisa de once varas y arriesg\u00e1ndome a que me digas que no me has pedido consejo, yo en tu lugar (y en el sitio en que est\u00e1s) evitar\u00eda enfrentarme con una tarea imposible: hacer una investigaci\u00f3n hist\u00f3rica documental en una c\u00e1rcel. Por consiguiente, me parece que la v\u00eda que se te abre es la del <i>ensayo pol\u00edtico<\/i>, para decir lo mismo que dices en este ensayo hist\u00f3rico. Desde luego que en ese ensayo pol\u00edtico que te sugiero tus conocimientos hist\u00f3ricos podr\u00edan ser apoyatura \u00fatiles e importantes. Pero, al ser un texto pol\u00edtico, nadie te podr\u00eda torcer la boca porque no hubiera notas documentales a pie de p\u00e1gina.<\/p>\n<p>He de reconocer, a prop\u00f3sito de esto, que lo que m\u00e1s me ha gustado de tu escrito es, precisamente, la concepci\u00f3n pol\u00edtica, y tal vez eso me influya al darte ese consejo no pedido.<\/p>\n<p lang=\"ca-ES\" align=\"justify\">De todos modos, si el consejo te parece impertinente o malo dalo por no recibido, disc\u00falpame por la libertad que me he tomado y, a principios de septiembre, escribe a Fontana. Esta es su direcci\u00f3n: Josep Fontana L\u00e1zaro, carrer Nou de la Rambla 121, 08004. Barcelona.<\/p>\n<p>Un abrazo solidario, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Barcelona, 24 de agosto de 1985<br \/>\nF\u00e9lix Novales Gorbea<br \/>\nPreso pol\u00edtico<br \/>\nPrisi\u00f3n de Soria<br \/>\n42071 Soria<\/p>\n<p>Apreciado amigo,<\/p>\n<p>Me parece que, a pesar de las diferencias, ninguna historia de errores, irrealismos y sectarismos es excepcional en la izquierda espa\u00f1ola. El que est\u00e9 libre de todas esas cosas, que tire la primera piedra. Estoy seguro de que no habr\u00e1 pedrea.<\/p>\n<p>Si t\u00fa eres un extra\u00f1o producto de los 70, otros lo somos de los 40 y te puedo asegurar que no fuimos mucho m\u00e1s realistas. Pero sin que con eso quiera justificar la falta de sentido de la realidad, creo que de las dos cosas tristes con las que empiezas tu carta \u2013la falta de realismo de los unos y el enlodado de los otros\u2013 es m\u00e1s triste la segunda que la primera. Y tiene menos arreglo: porque se puede conseguir comprensi\u00f3n de la realidad sin necesidad de demasiados esfuerzos ni cambiar de pensamiento; pero me parece dif\u00edcil que el que aprende a disfrutar revolc\u00e1ndose en el lodo tenga un renacer posible. Una cosa es la realidad y otra la mierda, que es s\u00f3lo una parte de la realidad, compuesta, precisamente, por los que aceptan la realidad moralmente, no s\u00f3lo intelectualmente (Por cierto, que, a prop\u00f3sito de eso, no me parece afortunada tu frase \u00abreconciliarse con la realidad\u00bb: yo creo que basta con reconocerla: no hay por qu\u00e9 reconciliarse con tres millones de parados aqu\u00ed y ocho millones de hambrientos en en Sahel, por ejemplo. Pero yo s\u00e9 que no piensas que haya que reconciliarse con eso).<\/p>\n<p>Sobre la cuesti\u00f3n del estudio de la historia, repito lo que ya te escrib\u00ed. A principios de septiembre podr\u00e9 hablar con Fontana, que estar\u00e1 aqu\u00ed, y comentaremos el asunto. No tienes que temer en absoluto que, porque est\u00e9s preso, no te vaya a decir lo que piensa. Fontana es un viejo militante, ahora sin partido, como est\u00e1n los partidarios de izquierda con los que \u00e9l tuvo y tiene trato, pero no se despistar\u00e1 al respecto.<\/p>\n<p>Tu menci\u00f3n del problema bibliogr\u00e1fico en la c\u00e1rcel me sugiere un modo de elemental solidaridad f\u00e1cil: te podemos mandar libros, revistas o fotocopias (por correo aparte) alg\u00fan n\u00famero de la revista que saca el colectivo en que yo estoy. Pero es muy posible que otras cosas te interesen m\u00e1s: dilo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, si pasas a trabajar en filosof\u00eda, ah\u00ed te puedo ser \u00fatil, porque es mi campo (propiamente, filosof\u00eda de la ciencia, y l\u00f3gica, que tal vez no sea lo que te interese. Pero, en fin, de algo puede servir).<\/p>\n<p>Con amistad, Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (Barcelona)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Paco Fern\u00e1ndez Buey y Jos\u00e9 M.\u00aa Valverde, que tambi\u00e9n fueron (y siguen siendo) nuestros maestros. 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