{"id":189,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=189"},"modified":"2020-02-12T12:52:05","modified_gmt":"2020-02-12T11:52:05","slug":"una-aproximacion-al-ecosistema-de-la-nueva-fuerza-de-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=189","title":{"rendered":"Una aproximaci\u00f3n al ecosistema de la nueva fuerza de trabajo"},"content":{"rendered":"<p>En la fase del motor informacional los cuerpos funcionan como signos: la tarea fundamental consiste en homogeneizar el espacio-tiempo social y en someter a los cuerpos a un<br \/>\nsistema de transformaciones que aseguren su \u00f3ptima<br \/>\nintercambiabilidad, su perfecta circulaci\u00f3n.<br \/>\nJes\u00fas Ib\u00e1\u00f1ez<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Las nuevas realidades del trabajo y del empleo est\u00e1n atravesadas en nuestros d\u00edas por el fen\u00f3meno de la precarizaci\u00f3n. Cada vez m\u00e1s la fuerza de trabajo actual aparece tendencialmente definida en t\u00e9rminos de precariado: sujeta a una fuerte temporalidad e inestabilidad en el empleo, a una desprotecci\u00f3n manifiesta en las relaciones laborales y a una incertidumbre constante. Una nueva fuerza de trabajo intercambiable en cuanto a las tareas, inmaterial en cuanto a los contenidos y flexible en cuanto a las prestaciones, que se mueve en la cuerda floja de un escenario conformado paulatinamente por las transformaciones a las que hemos asistido en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas: procesos de reestructuraci\u00f3n de los mercados de trabajo y de los estatutos de empleo, as\u00ed como modificaciones sustanciales de los procesos productivos.<\/p>\n<p>El presente art\u00edculo se propone un viaje al territorio de los trabajadores precarios y de los procesos pol\u00edticos de constituci\u00f3n de su universo laboral. Transformaci\u00f3n de la l\u00f3gica econ\u00f3mica hegem\u00f3nica, medidas legislativas concretas, din\u00e1micas de gobernabilidad y control social, naturaleza de la actividad laboral, estatutos de empleo y relaciones entre los diferentes ciclos y temporalidades inscritas en los espacios de las relaciones salariales que el precario habita: estas son las coordenadas por las que se mueve la cartograf\u00eda de la realidad de los procesos de precarizaci\u00f3n del trabajo y el empleo en los que est\u00e1 obligada a habitar la fuerza de trabajo contempor\u00e1nea. Las cifras son del Estado espa\u00f1ol, el fen\u00f3meno, pensamos, es tendencialmente global. Un m\u00ednimo acercamiento a ellas es el prop\u00f3sito que anima el presente texto.<\/p>\n<p>Entre la flexibilizaci\u00f3n sist\u00e9mica y la reestructuraci\u00f3n de las relaciones laborales<\/p>\n<p>El ecosistema del precariado se encuentra marcado por una reestructuraci\u00f3n de las relaciones sociales que tiene su origen en la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta y en la emergencia de una nueva racionalidad econ\u00f3mica que se materializa plenamente con el desarrollo de las pol\u00edticas de corte neoliberal a partir de los a\u00f1os ochenta. Seg\u00fan esta nueva racionalidad econ\u00f3mico-social el objetivo m\u00e1s importante de las pol\u00edticas econ\u00f3micas es el control permanente del crecimiento del coste del factor trabajo y de los gastos del Estado, definiendo el crecimiento de ambos elementos como el origen del aumento conjunto de la inflaci\u00f3n y el desempleo. Exactamente al contrario que en la etapa de hegemon\u00eda del modelo de racionalidad keynesiana, la l\u00f3gica que permea este razonamiento es la de la preeminencia e independencia de la oferta. Desde este punto de vista, la constituci\u00f3n de la oferta como principio de realidad y su privatizaci\u00f3n se convierten en las referencias obligadas de un orden social en el que absolutamente todas las relaciones se sujetan a la racionalidad econ\u00f3mica. La \u00fanica pol\u00edtica econ\u00f3mica posible es aquella que tiene como prop\u00f3sito b\u00e1sico la flexibilizaci\u00f3n empresarial de las rigideces en la fijaci\u00f3n del precio de los factores que intervienen en el mecanismo productivo y la plena restituci\u00f3n al mercado de la funci\u00f3n de asignaci\u00f3n de recursos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, se establece el control sobre la inflaci\u00f3n como eje estrat\u00e9gico de una reestructuraci\u00f3n profunda de las relaciones entre capital y trabajo, a trav\u00e9s de una pol\u00edtica monetaria activa, as\u00ed como de la flexibilizaci\u00f3n sist\u00e9mica del mercado laboral. Lo que subyace a estas mutaciones y cambios de prisma es la transformaci\u00f3n capitalista del modelo de acumulaci\u00f3n. En este sentido, el objetivo de la reestructuraci\u00f3n no es resolver los problemas cl\u00e1sicos que inciden negativamente sobre la fuerza de trabajo (desempleo y deterioro de las condiciones salariales), sino una remodelaci\u00f3n del mercado laboral que tiene por objetivo la disoluci\u00f3n total de las rigideces decretadas desde el punto de vista del empresariado (Bilbao, 1995).<\/p>\n<p>La emergencia de este nuevo escenario, en el que la interacci\u00f3n entre capital, trabajo y Estado experimenta modificaciones sustanciales, tiene como tel\u00f3n de fondo una crisis org\u00e1nica marcada por el fin de un largo ciclo t\u00e9cnico y organizativo de la acumulaci\u00f3n de capital y, al mismo tiempo, de la centralidad de un sujeto pol\u00edtico definido seg\u00fan los patrones cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n del movimiento obrero. En este sentido, la trama que subyace a la reestructuraci\u00f3n que da lugar a la emergencia del precariado como nueva fuerza de trabajo tendencialmente hegem\u00f3nica es un tr\u00e1nsito de \u00e9poca en el que se combinan la disoluci\u00f3n de la forma de la producci\u00f3n (fundada en la centralidad de la gran f\u00e1brica y en el despliegue del dominio de su racionalidad estrat\u00e9gica sobre toda la ret\u00edcula social) junto al agotamiento y fracaso de la experiencia hist\u00f3rica del movimiento obrero (basada en la combinaci\u00f3n de partido de masas y Estado social) (Revelli, 2001). En este contexto, las tensiones generadas en el interior de la esfera productiva interact\u00faan con todo el entramado social, desquiciando equilibrios consolidados, modificando instituciones, comportamientos, formas de mediaci\u00f3n y de conflicto. El territorio principal de esta interacci\u00f3n es el mercado laboral1, sobre el que se despliega un intenso proceso de flexibilizaci\u00f3n proyectado desde el punto de vista de la empresa y no del trabajador, es decir, como flexibilidad en la demanda de trabajo y, consecuentemente, en la fijaci\u00f3n de la remuneraci\u00f3n de \u00e9ste. Desde esta perspectiva empresarial, se trata de hacer posible una adaptaci\u00f3n del grado de utilizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo a las exigencias de las empresas, de tal manera que \u00e9stas puedan adecuarse con rapidez a los cambios del ciclo econ\u00f3mico y a las oscilaciones de la demanda. El objetivo, por tanto, es acabar con cualquier tipo de l\u00edmite (\u201crigidez\u201d) a la posibilidad gerencial de decidir unilateralmente sobre la organizaci\u00f3n del trabajo(2).<\/p>\n<p>Esta flexibilizaci\u00f3n establecida \u00fanicamente desde el inter\u00e9s empresarial se traduce en inseguridad manifiesta para el trabajador, lo que precisamente permite una mayor seguridad y adaptabilidad de la gerencia frente a las fluctuaciones del mercado. Su significado relaciona directamente inseguridad del trabajo con seguridad en la gesti\u00f3n econ\u00f3mica. Desde este punto de vista incluye dos aspectos b\u00e1sicos: la introducci\u00f3n de formas de contrataci\u00f3n temporal para cubrir puestos de trabajo fijo y el bloqueo de la capacidad de sustracci\u00f3n de la fuerza de trabajo a las determinaciones del mercado.<\/p>\n<p>Dos cambios fundamentales se observan en relaci\u00f3n a estas mutaciones que afectan considerablemente al marco de relaciones laborales en su conjunto: por un lado, la confirmaci\u00f3n de la crisis de los sindicatos como \u00f3rganos de mediaci\u00f3n y representaci\u00f3n de la fuerza de trabajo (bajo nivel de afiliaci\u00f3n, falta de presencia e implantaci\u00f3n en los estratos precarizados y marcados por la temporalidad, as\u00ed como deslegitimidad tendencial de su funcionalidad)3; por otro lado, la generalizaci\u00f3n de la individualizaci\u00f3n de la negociaci\u00f3n de las condiciones salariales a trav\u00e9s de la erosi\u00f3n de la estructura de negociaci\u00f3n colectiva. Esta tendencia a la individualizaci\u00f3n de las relaciones laborales, el hecho de que los sujetos de dichas relaciones sean la empresa y el trabajador individual sin ninguna mediaci\u00f3n, agudiza para la gerencia la posibilidad de obtener la m\u00e1xima diversidad y adaptabilidad de la prestaci\u00f3n laboral, as\u00ed como provoca un aumento de la indefensi\u00f3n y la atomizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, precisamente porque en una econom\u00eda capitalista el contrato de trabajo da cuenta de una relaci\u00f3n absolutamente asim\u00e9trica entre dos agentes desiguales en las relaciones de poder: el empresario no est\u00e1 sujeto al chantaje de la necesidad de un r\u00e9dito como lo est\u00e1 el trabajador. Debido a esta circunstancia, se puede decir que la actual flexibilizaci\u00f3n empresarial del mercado laboral destapa completamente la relaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n del trabajo frente al capital.<\/p>\n<p>Esta fuerte redefinici\u00f3n general de las relaciones laborales y de la estructura del mercado laboral supone tambi\u00e9n la transici\u00f3n de una visi\u00f3n del trabajo como propiedad del trabajador a una concepci\u00f3n del empleo como bien p\u00fablico, es decir, el paso del derecho concreto a la estabilidad en el trabajo al derecho abstracto al empleo (Bilbao, 1988). En este contexto, se produce una acusada segmentaci\u00f3n del mercado laboral y del conjunto de la fuerza de trabajo en base a su relaci\u00f3n con el proceso productivo. La palanca de este fen\u00f3meno es una filosof\u00eda productiva, incompatible con un mercado laboral unificado y con un concepto universal de derechos sociales, que establece la conveniencia de una estructura segmentada y jerarquizada conformada por un n\u00facleo relativamente reducido de trabajadores estables y asegurados junto a una densa capa de fuerza de trabajo completamente m\u00f3vil y privada de garant\u00edas laborales.<\/p>\n<p>Una de las consecuencias directas de este proceso es la transformaci\u00f3n en las pautas generales de empleo: frente al empleo a tiempo completo aparece la tendencia a la hegemon\u00eda del empleo a tiempo parcial, cuya protecci\u00f3n social se hace pr\u00e1cticamente inexistente. Hablamos por tanto del tr\u00e1nsito hacia una precarizaci\u00f3n del empleo que implica una tendencial disoluci\u00f3n de la nitidez propia de la l\u00ednea entre desempleados y ocupados que caracterizaba las antiguas l\u00f3gicas keynesianas en materia de empleo. En este sentido, se pone en crisis cualquier interpretaci\u00f3n dicot\u00f3mica que distinga entre empleo y desempleo. La avanzada transici\u00f3n hacia la consolidaci\u00f3n de la hegemon\u00eda del empleo precarizado evidencia en \u00faltima instancia un problema de gobernanza: la nueva fuerza de trabajo como un objeto de gobierno que lejos de cualquier territorio de estabilidad habita en una interzona de tr\u00e1nsito; una fuerza de trabajo n\u00f3mada que constantemente var\u00eda entre paro y empleo; una fuerza de trabajo gen\u00e9rica que se define como precaria precisamente por la posici\u00f3n de inestabilidad que se ve obligada a ocupar permanentemente. Se trata del problema de la sujeci\u00f3n y el gobierno de una frontera: el espacio de vida del precariado es un espacio de tr\u00e1nsito continuo, sin estabilidad duradera, al mismo tiempo interno y externo, en un juego ininterrumpido de posiciones entre lo formal y lo informal. La constelaci\u00f3n de las situaciones at\u00edpicas ocupa tendencialmente todo el universo del trabajo y del empleo: el trabajo a tiempo parcial, el empleo por prestaci\u00f3n, la contrataci\u00f3n intermitente y las realidades laborales ligadas al fuerte desarrollo del fen\u00f3meno de la subcontrataci\u00f3n colonizan velozmente todos los espacios.<\/p>\n<p>La estratificaci\u00f3n del mercado laboral en funci\u00f3n de la condici\u00f3n jur\u00eddica de los trabajadores que caracteriza el nuevo patr\u00f3n de desarrollo del empleo, requiere no s\u00f3lo de cambios legislativos importantes, sino tambi\u00e9n de un giro en la noci\u00f3n cl\u00e1sica del derecho del trabajo mismo. En el nuevo contexto, la funcionalidad del derecho del trabajo deja de orientarse a una tutela del trabajador desde una concepci\u00f3n que reconoce el car\u00e1cter asim\u00e9trico de las relaciones laborales. El nuevo derecho del trabajo tiene ahora como finalidad la promoci\u00f3n del empleo, por lo que esta tutela del trabajador se hace dependiente del desarrollo de la econom\u00eda: se garantiza mientras no impida el crecimiento formal y estad\u00edstico del empleo, independientemente de la calidad y el car\u00e1cter de \u00e9ste, en el marco del desarrollo conveniente de los intereses y los beneficios empresariales.<\/p>\n<p>La materializaci\u00f3n de todas estas transformaciones socio-econ\u00f3micas en el \u00e1mbito de las relaciones laborales y el empleo se ha producido a trav\u00e9s de un proceso pol\u00edtico de redefinici\u00f3n de la regulaci\u00f3n institucional que ha tenido en los denominados sindicatos mayoritarios, en el empresariado y en el Estado sus agentes impulsores b\u00e1sicos. Las sucesivas intervenciones legislativas han erosionado determinantemente las garant\u00edas adquiridas por los trabajadores durante d\u00e9cadas de luchas, introduciendo paulatinamente la posibilidad de uso de la fuerza de trabajo en un r\u00e9gimen unilateralmente flexible enteramente acorde con los intereses de los empleadores. El aumento de la precarizaci\u00f3n se ha relacionado tambi\u00e9n con una acci\u00f3n empresarial que ha reestructurado estrat\u00e9gicamente los procesos productivos, apoy\u00e1ndose en pol\u00edticas estatales desarrolladas en un marco de concertaci\u00f3n con los llamados sindicatos mayoritarios.<\/p>\n<p>Entre la modulaci\u00f3n y la interiorizaci\u00f3n del control<\/p>\n<p>Ya hemos se\u00f1alado que la fuerte temporalidad de la relaci\u00f3n con el puesto de trabajo se\u00f1ala una inestabilidad en el empleo que impide la adscripci\u00f3n profesional del operario a una actividad laboral estable. En este sentido, la Tesorer\u00eda de la Seguridad Social apuntaba en un estudio referente a las nuevas incorporaciones al mundo laboral formal realizado durante el primer semestre de 2001 que las nuevas contrataciones observadas durante ese per\u00edodo fueron mayoritariamente de car\u00e1cter temporal: un 87 por ciento de los nuevos afiliados a la Seguridad Social. La temporalidad se concentraba en j\u00f3venes y parados de larga duraci\u00f3n. El 91 por ciento de los contratos realizados con el colectivo del primer empleo ten\u00eda car\u00e1cter temporal y el 85 por ciento de los contratos concertados con los parados de larga duraci\u00f3n eran temporales. Adem\u00e1s se resaltaba que los nuevos contratos ten\u00edan menores retribuciones que los preexistentes, existiendo una disminuci\u00f3n del 37.4 por ciento en los salarios(4).<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de esta inestabilidad en el empleo se ha ido tejiendo precisamente a trav\u00e9s de las medidas normativas que hemos descrito previamente. No obstante, la temporalidad no s\u00f3lo es un reflejo jur\u00eddicamente definible, sino que es adem\u00e1s un hecho con consecuencias sociales importantes, fundamentalmente en lo que concierne a las formas de control sobre la fuerza de trabajo y a los procesos de formaci\u00f3n y cualificaci\u00f3n de la misma, as\u00ed como a sus formas de vida, comportamientos e inclinaciones \u00e9ticas.<br \/>\nEn el contexto actual, la ruptura entre el trabajador y su puesto de trabajo mediante la temporalidad se inscribe en el desarrollo de pol\u00edticas enfocadas a la creaci\u00f3n de condiciones de seguridad para el capital mediante la creaci\u00f3n de condiciones de inseguridad para la fuerza de trabajo. Por esta raz\u00f3n, tal ruptura lejos de tener una significaci\u00f3n positiva es socialmente vivida en circunstancias dram\u00e1ticas. Una experiencia que podr\u00eda ser el origen de afirmaciones identitarias fuera del trabajo y de la apertura de una l\u00f3gica de emancipaci\u00f3n del tiempo de la vida, aparece definida en t\u00e9rminos de inseguridad, impotencia, angustia y, sobre todo, subordinaci\u00f3n (Rolle, 1974). A trav\u00e9s de ella se produce una interiorizaci\u00f3n del control y de la autoridad empresarial que ya no pasa prioritariamente por el interior de la empresa a trav\u00e9s de modificaciones en la organizaci\u00f3n del proceso de trabajo, sino que es consecuencia de la socializaci\u00f3n del trabajador fuera del mismo. De esta manera, el trabajador socializado se subordina al proceso de producci\u00f3n interiorizando todas sus determinaciones como imperativo ante la fragilidad y maleabilidad de su relaci\u00f3n con el empleo y con el empresario. La disciplina en el seno de la empresa y en el interior del proceso de trabajo obviamente existe, pero el verdadero hecho relevante en este sentido es la existencia de una forma preeminente de control que se origina fuera del estricto \u00e1mbito laboral: el trabajador llega ya fuertemente disciplinado al trabajo.<\/p>\n<p>En este sentido, es importante rese\u00f1ar que en el campo del control social el contexto de las medidas de flexibilizaci\u00f3n del mercado laboral y de socializaci\u00f3n del empleo a las que estamos haciendo referencia es el tr\u00e1nsito de la denominada sociedad disciplinaria a la llamada sociedad de control (Deleuze, 1990; Burroughs, 1994). El recambio del paradigma disciplinario por la denominada sociedad de control, define la transici\u00f3n a un orden caracterizado por un ejercicio difuso del poder que se extiende a todo el territorio y pasa cada vez menos por instituciones normativas y autoritarias que act\u00faan externamente sobre la voluntad individual. Se trata de una red flexible que constituye a los propios individuos y los implica en sus estrategias globales.<\/p>\n<p>En este nuevo contexto, la \u201cmovilizaci\u00f3n general\u201d ya no se produce de manera impositiva desde un centro, sino que el sujeto movilizado se convierte desde su cuadr\u00edcula correspondiente en colaborador activo, en microcentro o centro subsidiario que opera como una estaci\u00f3n repetidora y amplificadora del ruido informativo y del discurso de verdad (L\u00f3pez Petit, 1994). Estas caracter\u00edsticas de la denominada sociedad de control conectan plenamente con un momento de desarrollo de la sociedad capitalista condicionado por la hegemon\u00eda de la denominada subsunci\u00f3n real del trabajo en el capital (Marx, 1990), es decir, por una realidad marcada por el intento permanente de convertir a la fuerza de trabajo en parte constitutiva de la composici\u00f3n org\u00e1nica del capital. De la misma manera que sucede en el modelo de la sociedad de control, la subsunci\u00f3n real se caracteriza porque las relaciones de poder se dan entre sujetos situados en el interior de una relaci\u00f3n determinada por un orden ya constituido. Al igual que el control, la subsunci\u00f3n real implica una relaci\u00f3n interiorizada porque tanto los elementos que convergen en la constituci\u00f3n del v\u00ednculo, como la propia identidad de los agentes que intervienen, se configuran sobre fundamentos materiales que se constituyen en el interior mismo de la propia relaci\u00f3n (Castillo Mendoza, 2001). Los dispositivos de control no tratan de performar el espacio productivo y sus tiempos, sino que invaden y subsumen los tiempos y los espacios de vida de la nueva fuerza de trabajo, sin llegar a clausurar por entero sus espacios de relativa autonom\u00eda y espontaneidad, sino tratando de modular sus potencialidades productivas y el conjunto de los procesos sociales. De igual manera, las implicaciones de la subsunci\u00f3n apuntan la tendencia manifiesta hacia la generalizaci\u00f3n de formas de vida que se inscriben en y refuerzan las l\u00f3gicas sist\u00e9micas.<\/p>\n<p>Modular significa sobre todo imponer una ruptura, una discontinuidad, separar y dividir: el gobierno de la fuerza de trabajo se obtiene mediante la ruptura sistem\u00e1tica de los v\u00ednculos que la pueden mantener unida. Subsunci\u00f3n real y sociedad de control hacen referencia al mismo proceso de capital: gestionar y gobernar las formas de vida, su producirse relativamente espont\u00e1neo y, a trav\u00e9s de ello, gestionar y gobernar al sujeto social. Comportamientos, valores, gestos, actitudes, h\u00e1bitos y relaciones son colocadas bajo la l\u00f3gica de la valorizaci\u00f3n, organizadas dentro de los flujos de la econom\u00eda (Tiddi, 2002).<\/p>\n<p>Esta nueva situaci\u00f3n definida en t\u00e9rminos de sociedad de control y de subsunci\u00f3n real del trabajo en el capital supone un cambio rese\u00f1able respecto a una organizaci\u00f3n fordista del trabajo en el seno de la f\u00e1brica que conced\u00eda cierta centralidad al disciplinamiento f\u00edsico del trabajador. Ese modelo de disciplinamiento se relativiza en una situaci\u00f3n en la que el trabajador no s\u00f3lo no puede cuestionar eficazmente la disciplina por su car\u00e1cter de trabajador socializado, sino que ha interiorizado la disciplina exterior (Bilbao, 1988). Esta nueva forma de control que se sit\u00faa fundamentalmente fuera del proceso de trabajo requiere precisamente que el trabajo sea general, m\u00f3vil e indiferenciado. En nuestros d\u00edas el trabajo se presenta abierta y directamente como abstracto y gen\u00e9rico, tanto en lo referente al contenido (tareas cada vez m\u00e1s homogeneizadas por la informatizaci\u00f3n) como a la forma (\u201cflexible\u201d). El concepto de trabajo abstracto conceptualizado por Marx se hace completamente tangible con la precarizaci\u00f3n. Un trabajo en general, en el sentido de gen\u00e9rico, como lo define el propio Marx, indiferente a cualquier determinaci\u00f3n concreta: exactamente el universo laboral del precariado (Tiddi, 2002). Este car\u00e1cter abstracto del trabajo que se hace m\u00e1s evidente como resultado de la homogenizaci\u00f3n de las tareas provoca que no haya una adscripci\u00f3n fija del trabajador hacia una tarea determinada y permanente. Los trabajadores precarios son meros objetos pasivos de la organizaci\u00f3n del trabajo, susceptibles de situarse en uno u otro lugar del proceso productivo. Precisamente el proceso de trabajo es la estructura sobre la que la nueva fuerza de trabajo se dispone como una suerte de calco (Bilbao, 1988) sujeto a las determinaciones de la producci\u00f3n y a la arbitrariedad de la gerencia.<br \/>\nEn este contexto, las medidas normativas y jur\u00eddicas que se han desarrollado en los \u00faltimos a\u00f1os aparecen como elemento constitutivo importante tanto de la sociedad de control como de la plena realizaci\u00f3n de la subsunci\u00f3n real del trabajo en el capital. Conviene volver a subrayar que esta forma de control y de subsunci\u00f3n no se remite \u00fanicamente a la experiencia del trabajo, sino que permea y tiende a performar absolutamente todas las condiciones y experiencias de la vida a trav\u00e9s del ejercicio de un biopoder (Foucault, 1978). Esto es as\u00ed porque el capital no s\u00f3lo somete la vida social para su reproducci\u00f3n, sino que adem\u00e1s necesita producir una determinada sociedad (Alaluf, 1986).<\/p>\n<p>Entre el consumo y la disponibilidad<\/p>\n<p>Uno de los dispositivos actuales de disciplinamiento que operan con mayor intensidad es el consumo. La participaci\u00f3n en la estructura del consumo aparece como un imperativo irrenunciable del que s\u00f3lo se puede dar cuenta a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n salarial. El trabajo es la mediaci\u00f3n imprescindible para un consumo que es colocado en el centro de las estrategias de disciplinamiento y control de la fuerza de trabajo: la participaci\u00f3n en el consumo es la experiencia que delimita la frontera entre exclusi\u00f3n e inclusi\u00f3n. Para tener acceso a ella y estar incluidos, los trabajadores deben sujetarse a la relaci\u00f3n salarial independientemente de las condiciones en que \u00e9sta se plantee. Desde esta \u00f3ptica las condiciones de trabajo dejan de tener importancia para una fuerza de trabajo que tiende a concentrar su inter\u00e9s sobre todo en el salario.<\/p>\n<p>El consumo no se define ni por la casa que se tiene, ni por la ropa que se viste, ni por el alimento que se digiere, sino por la organizaci\u00f3n de todo ello en sustancia significante. Desde este punto de vista, el consumo est\u00e1 conformado por la totalidad virtual de todos los objetos y mensajes constituidos en un discurso m\u00e1s o menos coherente. Para volverse objeto de consumo es preciso que la mercanc\u00eda se vuelva signo, que sea exterior a una relaci\u00f3n que no hace m\u00e1s que significar. Esta relaci\u00f3n es precisamente relaci\u00f3n de consumo porque tiende a consumirse en el doble significado del t\u00e9rmino: consumarse y aniquilarse a trav\u00e9s de objetos que se convierten en mediaci\u00f3n obligada (Baudrillard, 1994). La mediaci\u00f3n necesaria para la participaci\u00f3n en esta relaci\u00f3n es la relaci\u00f3n salarial y el trabajo como mero medio de obtenci\u00f3n de dinero. De esta manera, el verdadero problema contempor\u00e1neo para las personas no es la falta de trabajo, sino la falta de dinero: todo el mundo debe pretender querer un empleo, aunque sea absurdo, para que el dinero no le falte (Beck, 2001). Precisamente es esta circunstancia, junto a una ruptura de la din\u00e1mica oficio\/profesionalidad impuesta a trav\u00e9s de la temporalidad en el empleo, la que hace que la concepci\u00f3n del trabajo var\u00ede notablemente: se rompe la cl\u00e1sica \u00e9tica del trabajo y \u00e9ste deja de ser concebido definitivamente como espacio de realizaci\u00f3n personal, solamente aparece como mediaci\u00f3n social necesaria para la participaci\u00f3n en la estructura del consumo, es decir, para la inclusi\u00f3n en la sociedad.<\/p>\n<p>En este contexto, producci\u00f3n y consumo se hacen intercambiables, una y otro terminan en simple obligaci\u00f3n de conectarse a la m\u00e1quina del capital. Los individuos, desterritorializados, circulan sujetos a una total intercambiabilidad entre los terminales de producci\u00f3n (mediante la estereotipaci\u00f3n de las pautas de trabajo y el reciclaje continuo de los trabajadores) y de consumo (mediante la homogeneizaci\u00f3n de los comportamientos de consumo y su variabilidad indefinida y aleatoria) (Ib\u00e1\u00f1ez, 1992). En el espacio de esta l\u00f3gica, los muros disciplinarios se desmoronan y el sistema exige de los individuos, en vez de competencias especializadas, competencias multiespecializadas o interespecializadas: el valor se desplaza de la competencia a la disponibilidad (Ib\u00e1\u00f1ez, 1985).<\/p>\n<p>Este desplazamiento de la competencia a la disponibilidad mediante la estereotipaci\u00f3n de las pautas de trabajo y el reciclaje continuo de los trabajadores se relaciona directamente con los procesos de formaci\u00f3n y cualificaci\u00f3n de la fuerza de trabajo. En el contexto que venimos describiendo, tanto las reformas educativas como los recientes cambios en la gesti\u00f3n empresarial de la fuerza de trabajo ponen el acento en la necesidad de una formalizaci\u00f3n de procedimientos y esquemas cognitivos universalizables, transferibles y polivalentes de interpretaci\u00f3n, gesti\u00f3n y resoluci\u00f3n de problemas (saber comunicar, saber aprender, saber buscar un empleo, etc., se convierten en los nuevos n\u00facleos de una formalizaci\u00f3n pedag\u00f3gica que debe dar cuenta de las nuevas necesidades cognitivas y procedimentales) (Garc\u00eda L\u00f3pez, 2001). Tres elementos b\u00e1sicos aparecen como resultado de estas nuevas necesidades formativas establecidas: transferencia de la responsabilidad del aprendizaje al individuo5, procesos formativos continuos y ruptura de la perspectiva tradicional en torno a las fases de la vida (fractura de la escisi\u00f3n fase de estudios\/fase de trabajo) (Kov\u00e1cs, 1998). La separaci\u00f3n del modelo de formaci\u00f3n caracter\u00edstico de la sociedad disciplinaria y del fordismo es importante. Ya no se trata de dar forma disciplinada y productiva a los individuos a trav\u00e9s de instituciones como la familia, la iglesia y la escuela, sino de convertir inmediatamente en actividades productivas las formas de vida, los lenguajes, los sistemas relacionales que se generan en el conjunto de las interacciones, en definitiva, de dar un valor cuantificable a una multiplicidad heterog\u00e9nea de experiencias (Bascetta, 2001). Uno de los efectos m\u00e1s evidentes de la flexibilizaci\u00f3n y del empleo de las facultades gen\u00e9ricas y sociales de la fuerza de trabajo, en detrimento de las viejas especializaciones sectoriales y profesionales, es la divergencia manifiesta entre el conjunto del sistema educativo y el mercado laboral, la escisi\u00f3n entre cualificaci\u00f3n y actividad laboral efectiva. No obstante, este fen\u00f3meno no solamente no tiene nada de disfuncional, sino que es totalmente coherente con la naturaleza de un sistema productivo que busca la explotaci\u00f3n de los saberes sociales difusos y las facultades gen\u00e9ricas que no son formalmente reconocidas y, por lo tanto, no son objeto de retribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n permanente a lo largo de la vida forma parte de la experiencia de una fuerza de trabajo sujeta a una alta empleabilidad que genera la vivencia de una permanente sensaci\u00f3n de incertidumbre, riesgo e inestabilidad. Desde este punto de vista, la sociedad de control aparece netamente como una sociedad del riesgo que se agudiza a trav\u00e9s de la flexibilizaci\u00f3n patronal y la desregulaci\u00f3n de las relaciones laborales (Beck, 2000). De esta manera, y pese a la opini\u00f3n socializada fundamentalmente por los medios de comunicaci\u00f3n, la contempor\u00e1nea difusi\u00f3n de un sentimiento generalizado de inseguridad entre la poblaci\u00f3n se debe menos a un supuesto aumento de la delincuencia y la criminalidad, que al desmantelamiento de las protecciones sociales y a la precarizaci\u00f3n de las condiciones de trabajo y de vida. Desde este prisma, la producci\u00f3n pol\u00edtica de la completa empleabilidad de la fuerza de trabajo y de la flexibilizaci\u00f3n patronal del mercado laboral, aparece netamente como producci\u00f3n pol\u00edtica de riesgo e inseguridad.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>1. La premisa neoliberal que subyace a la reestructuraci\u00f3n del mercado laboral es la asunci\u00f3n impl\u00edcita de la idea de que dicho mercado tiene las mismas caracter\u00edsticas que cualquier mercado de bienes y servicios. Sin embargo, el mercado laboral no es un mercado cualquiera: el objeto de cambio (la fuerza de trabajo) no es un bien f\u00edsico, sino una potencia que no puede ser vendida y comprada como cualquier mercanc\u00eda material. \u201cLa lectura de los cl\u00e1sicos de la econom\u00eda y de la sociolog\u00eda ense\u00f1a que el precio (el precio monetario) no viene determinado por el encuentro de las cantidades cambiadas, sino establecido sobre la base de par\u00e1metros que son fundados socialmente: el salario monetario no puede entonces determinarse haciendo referencia exclusivamente a la teor\u00eda del precio como \u00edndice de escasez\u201d (Fumagalli, 2001). Precisamente es desde esta posici\u00f3n desde la que Keynes define el salario nominal como una variable independiente, desligada de la ley de la oferta y la demanda de mercado, que es en realidad una variable institucional contratada entre las partes sociales.<\/p>\n<p>2. Sin embargo, para que se pudiera hablar realmente de flexibilidad ser\u00eda requisito necesario que el concepto mismo fuera aplicable tambi\u00e9n desde la perspectiva del trabajador: flexibilidad como libre elecci\u00f3n de trabajo, posibilidad permanente de escoger la modalidad de desarrollo de la actividad laboral en t\u00e9rminos de horario, de cargas y de tareas; reconocimiento de la posibilidad de elecci\u00f3n en funci\u00f3n de las caracter\u00edsticas de las actividades laborales ofertadas por las empresas y del reconocimiento efectivo de las competencias y de la formaci\u00f3n madurada en el curso de la experiencia de la vida. Una categor\u00eda de flexibilidad, en definitiva, para la que cualquier forma de imposici\u00f3n del trabajo a cualquier precio fuera considerada como una \u201crigidez\u201d indeseable. No obstante, s\u00f3lo ser\u00eda posible la existencia de un contexto de libertad real (y no s\u00f3lo formal) de elecci\u00f3n si se desvinculara el trabajo de la necesidad de supervivencia. S\u00f3lo si est\u00e1 garantizado el derecho al r\u00e9dito se puede hablar de plena flexibilidad del trabajo. La cuesti\u00f3n es que el derecho a un r\u00e9dito desligado de una actividad de trabajo mina estructuralmente los fundamentos de la relaci\u00f3n capital-trabajo, base de la propia estructura econ\u00f3mica capitalista. Esta circunstancia pone de manifiesto la existencia de una interesante paradoja: se puede hablar verdaderamente de flexibilidad s\u00f3lo si se sale de una \u00f3ptica econ\u00f3mica de corte capitalista. Algunas de las iniciativas sociales y sindicales que en nuestro pa\u00eds y en el resto de Europa apuntan hacia el establecimiento de una renta social o r\u00e9dito de ciudadan\u00eda se mueven precisamente en este sentido.<\/p>\n<p>3. El reconocimiento institucional y gerencial de los sindicatos en la \u00e9poca de la hegemon\u00eda de los planteamientos keynesianos ligados al denominado Estado de Bienestar (welfare state) se derivaba de su actividad de mediaci\u00f3n entre los intereses de los empresarios individuales y el funcionamiento del conjunto del sistema, es decir, de su capacidad para frenar la contradicci\u00f3n entre los intereses individuales del capital y la totalidad del proceso econ\u00f3mico. En este contexto los sindicatos no s\u00f3lo resolv\u00edan un problema pol\u00edtico de limitaci\u00f3n de la conflictividad, sino que eran adem\u00e1s un factor del desarrollo econ\u00f3mico (Bilbao, 1995). Sin embargo, en la actualidad el panorama descrito ha sufrido importantes mutaciones y los sindicatos se encuentran atrapados entre dos fuegos: por un lado, la tendencia neoliberal manifiesta a prescindir de la mediaci\u00f3n sindical; por otro lado, el evidente rechazo a los sindicatos por parte de la fuerza de trabajo precarizada. El problema que se les plantea es precisamente la falta de legitimidad por ambos lados: incipiente cuestionamiento por parte del poder y evidente rechazo por parte de los trabajadores.<\/p>\n<p>4. Una mirada en perspectiva al crecimiento de la contrataci\u00f3n temporal no deja lugar a dudas: si en 1986 solamente un 12.1 por ciento de los trabajadores ten\u00eda un contrato temporal en nuestro pa\u00eds, en 1996 ya era un 33.6 por ciento del total de los empleados (Sarri\u00e9s, 1999).<\/p>\n<p>5. La Uni\u00f3n Europea no deja duda al respecto. En su Libro Verde sobre Innovaci\u00f3n de 1995 manifiesta: \u201cLa mundializaci\u00f3n de los intercambios, la globalizaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda y, en particular, el surgimiento de la sociedad de la informaci\u00f3n aumentan las posibilidades de acceso de los individuos a la informaci\u00f3n y al saber [\u2026] actualmente, est\u00e1 claro que las nuevas potencialidades ofrecidas a las personas exigen de todos un esfuerzo de adaptaci\u00f3n, en particular para construir por s\u00ed mismos su propia cualificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Alaluf, Mateo (1986): Le temps du labeur. Formation, emploi et qualification en sociologie du travail, Editions de la Universit\u00e9 de Bruxelles, Bruselas.<br \/>\nBascetta, Marco (2001): \u201cFormazione\u201d, en Lessico postfordista. Dizionario di idee della mutazione, Adelino Zanini y Ubaldo Fadini (Coords.), Feltrinelli, Mil\u00e1n, 2001.<br \/>\nBaudrillard, Jean (1994): El sistema de los objetos, Siglo XXI, M\u00e9xico.<br \/>\nBeck, Ulrich (2000): Un nuevo mundo feliz. La precariedad del trabajo en la era de la globalizaci\u00f3n, Paid\u00f3s, Barcelona.<br \/>\nBeck, Ulrich (2001): \u201cPara acabar con el imperialismo de los valores del trabajo\u201d, Archipi\u00e9lago n\u00ba48, Barcelona.<br \/>\nBilbao, Andr\u00e9s (1988): \u201cEl trabajador socializado\u201d, Sociolog\u00eda del trabajo, nueva \u00e9poca, n\u00ba 4, Madrid.<br \/>\nBilbao, Andr\u00e9s (1995): Obreros y ciudadanos. La desestructuraci\u00f3n de la clase obrera, Trotta, Madrid.<br \/>\nBurroughs, William (1994): \u201cLos l\u00edmites de la sociedad de control\u201d, Fulkro n\u00ba1, Madrid.<br \/>\nCastillo Mendoza, Carlos Alberto (2001): \u201cNotas introductorias sobre subsunci\u00f3n del trabajo en el capital\u201d, documento de trabajo in\u00e9dito, Madrid.<br \/>\nCastillo Mendoza, Carlos Alberto y Garc\u00eda L\u00f3pez, Jorge (2001): \u201cMarx, entre el trabajo y el empleo\u201d, ponencia presentada al VII Congreso Nacional de Sociolog\u00eda, Documento de trabajo n\u00ba2001-23, Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas y empresariales de la UCM, Madrid.<br \/>\nDeleuze, Gilles (1990): Pourparlers (1972-1990), Minuit, Par\u00eds.<br \/>\nFoucault, Michel (1978): Historia de la sexualidad. 1. La voluntad de saber, Siglo XXI, Madrid.<br \/>\nFumagalli, Andrea (2001): \u201cFlessibilit\u00e0 e gerarchie nel mercato del lavoro\u201d, Posse, n\u00ba2\/3, Roma, 2001.<br \/>\nGarc\u00eda L\u00f3pez, Jorge (2001): \u201cFormaci\u00f3n permanente y cualificaci\u00f3n de los trabajadores. Elementos te\u00f3ricos para la reconstrucci\u00f3n sociol\u00f3gica de un problema social\u201d, in\u00e9dito, Madrid.<br \/>\nIb\u00e1\u00f1ez, Jes\u00fas (1985): Del algoritmo al sujeto. Perspectivas de la investigaci\u00f3n social, Siglo XXI, Madrid.<br \/>\nIb\u00e1\u00f1ez, Jes\u00fas (1992): M\u00e1s all\u00e1 de la sociolog\u00eda. El grupo de discusi\u00f3n: t\u00e9cnica y cr\u00edtica, Siglo XXI, Madrid.<br \/>\nKov\u00e1cs, Ilona (1998): \u201cTrabajo, cualificaciones y aprendizaje a lo largo de la vida. Ilusiones y problemas de la sociedad de la informaci\u00f3n\u201d, Sociolog\u00eda del Trabajo, nueva \u00e9poca, n\u00ba34, Madrid.<br \/>\nL\u00f3pez Petit, Santiago (1994): \u201cReflexiones en torno a la sociedad de control\u201d, Fulkro n\u00ba1, Madrid.<br \/>\nMarx, Karl (1975): El Capital. Libro Primero. El proceso de producci\u00f3n del capital, Siglo XXI, Madrid.<br \/>\nMarx, Karl (1990): El Capital. Libro I. Cap\u00edtulo VI (in\u00e9dito). Resultados del proceso inmediato de producci\u00f3n, Siglo XXI, M\u00e9xico.<br \/>\nMarx, Karl (1997): Elementos Fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse), Siglo XXI, Buenos Aires.<br \/>\nRevelli, Marco (2001): \u201cOcho tesis sobre el postfordismo\u201d, Contrapoder n\u00ba4\/5, Madrid.<br \/>\nRolle, Pierre (1974): Introducci\u00f3n a la sociolog\u00eda del trabajo, Planeta, Barcelona.<br \/>\nSarri\u00e9s, Luis (1999): Sociolog\u00eda Industrial. Las relaciones industriales en la sociedad postmoderna, Mira Editores, Zaragoza.<br \/>\nTiddi, Andrea (2002): Precari. Percorsi di vita tra lavoro e non lavoro, Derive Approdi, Roma.<\/p>\n<p>Publicado en Rebeldia : http\/\/.www.revistarebeldia.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la fase del motor informacional los cuerpos funcionan como signos: la tarea fundamental consiste en homogeneizar el espacio-tiempo social y en someter a los cuerpos a un sistema de transformaciones que aseguren su \u00f3ptima  intercambiabilidad, su perfecta circulaci\u00f3n. Jes\u00fas Ib\u00e1\u00f1ez<\/p>\n<p> Introducci\u00f3n<\/p>\n<p> Las nuevas realidades del trabajo y del empleo est\u00e1n atravesadas en nuestros d\u00edas por el fen\u00f3meno de la precarizaci\u00f3n. Cada vez m\u00e1s la fuerza de trabajo actual aparece tendencialmente definida en t\u00e9rminos de precariado: sujeta a una fuerte temporalidad e inestabilidad en el empleo, a una desprotecci\u00f3n manifiesta en las relaciones laborales y a una incertidumbre constante. Una nueva fuerza de trabajo intercambiable en cuanto a las tareas, inmaterial en cuanto a los contenidos y flexible en cuanto a las prestaciones, que se mueve en la cuerda floja de un escenario conformado paulatinamente por las transformaciones a las que hemos asistido en las dos \u00faltimas d\u00e9cadas: procesos de reestructuraci\u00f3n de los mercados de trabajo y de los estatutos de empleo, as\u00ed como modificaciones sustanciales de los procesos productivos. <\/p>\n<p>El presente art\u00edculo se propone un viaje al territorio de los trabajadores precarios y de los procesos pol\u00edticos de constituci\u00f3n de su universo laboral. Transformaci\u00f3n de la l\u00f3gica econ\u00f3mica hegem\u00f3nica, medidas legislativas concretas, din\u00e1micas de gobernabilidad y control social, naturaleza de la actividad laboral, estatutos de empleo y relaciones entre los diferentes ciclos y temporalidades inscritas en los espacios de las relaciones salariales que el precario habita: estas son las coordenadas por las que se mueve la cartograf\u00eda de la realidad de los procesos de precarizaci\u00f3n del trabajo y el empleo en los que est\u00e1 obligada a habitar la fuerza de trabajo contempor\u00e1nea. Las cifras son del Estado espa\u00f1ol, el fen\u00f3meno, pensamos, es tendencialmente global. Un m\u00ednimo acercamiento a ellas es el prop\u00f3sito que anima el presente texto.<\/p>\n<p> Entre la flexibilizaci\u00f3n sist\u00e9mica y la reestructuraci\u00f3n de las relaciones laborales<\/p>\n<p> El ecosistema del precariado se encuentra marcado por una reestructuraci\u00f3n de las relaciones sociales que tiene su origen en la d\u00e9cada de los a\u00f1os setenta y en la emergencia de una nueva racionalidad econ\u00f3mica que se materializa plenamente con el desarrollo de las pol\u00edticas de corte neoliberal a partir de los a\u00f1os ochenta. Seg\u00fan esta nueva racionalidad econ\u00f3mico-social el objetivo m\u00e1s importante de las pol\u00edticas econ\u00f3micas es el control permanente del crecimiento del coste del factor trabajo y de los gastos del Estado, definiendo el crecimiento de ambos elementos como el origen del aumento conjunto de la inflaci\u00f3n y el desempleo. Exactamente al contrario que en la etapa de hegemon\u00eda del modelo de racionalidad keynesiana, la l\u00f3gica que permea este razonamiento es la de la preeminencia e independencia de la oferta. Desde este punto de vista, la constituci\u00f3n de la oferta como principio de realidad y su privatizaci\u00f3n se convierten en las referencias obligadas de un orden social en el que absolutamente todas las relaciones se sujetan a la racionalidad econ\u00f3mica. La \u00fanica pol\u00edtica econ\u00f3mica posible es aquella que tiene como prop\u00f3sito b\u00e1sico la flexibilizaci\u00f3n empresarial de las rigideces en la fijaci\u00f3n del precio de los factores que intervienen en el mecanismo productivo y la plena restituci\u00f3n al mercado de la funci\u00f3n de asignaci\u00f3n de recursos. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-189","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/189","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=189"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/189\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=189"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=189"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=189"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}