{"id":18961,"date":"2025-12-23T05:00:54","date_gmt":"2025-12-23T04:00:54","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18961"},"modified":"2025-12-23T09:09:23","modified_gmt":"2025-12-23T08:09:23","slug":"entrevista-a-antoni-domenech-sobre-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=18961","title":{"rendered":"Entrevista a Antoni Dom\u00e8nech sobre Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abManolo Sacrist\u00e1n tuvo la vida azarienta de un militante comunista que trabaj\u00f3 la mayor parte de su vida bajo una dictadura inclemente alejado de los circuitos acad\u00e9micos normales.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fil\u00f3sofo s\u00f3lido, pol\u00edmata destacado, excepcional erudito, catedr\u00e1tico de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales en la Facultad de Econ\u00f3micas de la UB, disc\u00edpulo, amigo y compa\u00f1ero de Sacrist\u00e1n, Antoni Dom\u00e8nech (1952-2017) fue fundador y coordinador general de <i>sin permiso. <\/i>Autor de<i> <\/i><em>De la \u00e9tica a la pol\u00edtica<\/em> (Cr\u00edtica, 1989), <i>El eclipse de la fraternidad<\/i> (Cr\u00edtica, 2004, reeditado por Akal, 2019) y <i>La democracia republicana fraternal y el socialismo con gorro frigio<\/i> (La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 2017), Verso ha publicado recientemente <em><a href=\"https:\/\/versolibros.com\/products\/por-un-republicanismo-socialista\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Por un republicanismo socialista <\/a><\/em>con pr\u00f3logo y edici\u00f3n de Daniel Ravent\u00f3s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La siguiente entrevista, que Espai Marx recupera con ocasi\u00f3n del centenario del nacimiento de Sacrist\u00e1n, apareci\u00f3 en<i> Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona: Destino, 1996, pp. 438-459.<\/span><\/p>\n<p><b>Eres un disc\u00edpulo de \u00absegunda generaci\u00f3n\u00bb de Manuel Sacrist\u00e1n. \u00bfPuedes explicamos en qu\u00e9 circunstancias os conocisteis? \u00bfFuiste alumno suyo?<\/b><\/p>\n<p>Conoc\u00ed personalmente a Manuel Sacrist\u00e1n en 1971, un poco antes de que la presi\u00f3n del movimiento estudiantil forzara a las autoridades acad\u00e9micas de la Universidad de Barcelona a reincorporarle ocho a\u00f1os despu\u00e9s de su expulsi\u00f3n. No lo conoc\u00ed, pues, en circunstancias acad\u00e9micas convencionales, sino a trav\u00e9s de la militancia comunista en el PSUC.<\/p>\n<p>T\u00fa has aludido, un poco en broma, a la \u00absegunda generaci\u00f3n\u00bb, y me permitir\u00e1s que tome pie en esa broma para decir algo sobre la relaci\u00f3n de Manolo Sacrist\u00e1n con la gente de mi generaci\u00f3n (la generaci\u00f3n que en Mayo del 68 a\u00fan no hab\u00eda cumplido veinte a\u00f1os).<\/p>\n<p>Se trataba de una generaci\u00f3n distinta de la \u00abprimera\u00bb en muchos aspectos, pero el que aqu\u00ed tiene seguramente inter\u00e9s primordial es este: no hab\u00edamos llegado al marxismo o a convicciones pol\u00edticas socialistas revolucionarias a trav\u00e9s de un largo forcejeo espiritual con la ideolog\u00eda ambiente, sino, por as\u00ed decirlo, subit\u00e1neamente; el marxismo \u2013un marxismo m\u00e1s o menos energum\u00e9nico, formulario y con frecuencia extraviado\u2013: estaba <i>ready<\/i><i> <\/i><i>made<\/i><i>.<\/i><i> <\/i>Para esa generaci\u00f3n de jovenc\u00edsimos estudiantes marxistas Sacrist\u00e1n era ya ciertamente una leyenda, pero su marxismo <i>sui generis,<\/i><i> <\/i>desde luego demasiado sutil y libre de prejuicios para la exaltaci\u00f3n y el abroquelamiento doctrinario entonces imperantes, no estaba exento de sospechas; cuando yo le conoc\u00ed, un grup\u00fasculo ultrarradical acababa de distribuir una octavilla atacando al<i> <\/i>\u00abrosado profesor Sacrist\u00e1n\u00bb. (Si no me equivoco, \u00a1mudanza del tiempo!, uno de los redactores de ese panfleto ocupa hoy, o lo ha ocupado hasta hace poco, un alto<i> <\/i>cargo en la Administraci\u00f3n.)<\/p>\n<p>En lo que a m\u00ed hace, sent\u00eda un vivo inter\u00e9s por la filosof\u00eda y por el marxismo desde sexto de Bachillerato. Tuve como profesor de Filosof\u00eda en Preuniversitario a un joven e inteligente tomista, Conrado Izquierdo, el cual, atento a lo que llamaba mi \u00abhiperracionalismo\u00bb, me dio a leer como ant\u00eddoto a mis tempranas querencias marxistas la edici\u00f3n abreviada de Paid\u00f3s de <i>La<\/i><i> <\/i><i>s<\/i><i>ociedad<\/i><i> <\/i><i>abierta<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>sus<\/i><i> <\/i><i>enemigos <\/i>de Karl Popper, libro que, a mis diecisiete a\u00f1os, me caus\u00f3 una honda impresi\u00f3n. Al<i> <\/i>entrar en la Universidad, en 1970, me sent\u00eda pol\u00edticamente \u00abrevolucionario\u00bb, pero albergaba un mar de vacilaciones sobre la seriedad filos\u00f3fica del marxismo. Supe que un tal Althusser hab\u00eda escrito en contra de la identificaci\u00f3n marxismo-historicismo; sin embargo, la lectura de Althusser no me sac\u00f3 de dudas; parec\u00eda desconocer por completo la cr\u00edtica de Popper, y adem\u00e1s, lo que Althusser y Popper entend\u00edan por \u00abhistoricismo\u00bb, no ten\u00eda nada en com\u00fan. Pero en primero de Filosof\u00eda trab\u00e9 relaci\u00f3n con un profesor culto y erudito Jacobo Mu\u00f1oz, que hab\u00eda literalmente molturado en clase la ch\u00e1chara huera althusseriana. Fue \u00e9l, acaso sorprendido porque un estudiante rojillo de primero de carrera anduviera obsesionado con la cr\u00edtica popperiana del marxismo, quien me habl\u00f3 por vez primera de Sacrist\u00e1n y de su conciliaci\u00f3n del marxismo te\u00f3rico con la filosof\u00eda de impronta anal\u00edtica.<\/p>\n<p><b>Despu\u00e9s de su experiencia en <\/b><i><b>Laye<\/b><\/i><b> <\/b><b>y<\/b><b> <\/b><b>antes de la <\/b><b>presentaci\u00f3n de su tesis doctoral sobre Heidegger, Sacrist\u00e1n estudi\u00f3<\/b><b> l\u00f3gica formal y filosof\u00eda de la ciencia en<\/b><b> <\/b><b>M\u00fcnster. \u00bfQu\u00e9 <\/b><b>significaron<\/b><b> <\/b><b>esos<\/b><b> <\/b><b>estudios<\/b><b> <\/b><b>para<\/b><b> <\/b><b>su<\/b><b> <\/b><b>formaci\u00f3n? <\/b><b>\u00bfQu\u00e9<\/b><b> <\/b><b>destacar\u00edas de<\/b><b> <\/b><i><b>Introducci\u00f3n <\/b><\/i><i><b>a<\/b><\/i><i><b> <\/b><\/i><i><b>la l\u00f3gica y<\/b><\/i><i><b> <\/b><\/i><i><b>al an\u00e1lisis formal, <\/b><\/i><b>el<\/b><b> libro<\/b><b> <\/b><b>de<\/b><b> <\/b><b>l\u00f3gica<\/b><b> <\/b><b>que<\/b><b> public\u00f3<\/b><b> en 1964?<\/b><\/p>\n<p>Me parece que sus dos a\u00f1os en M\u00fcnster tuvieron una gran importancia. Por lo pronto, podemos figurarnos lo que era para cualquier joven de los cincuenta salir por una temporada larga del agobiante clima pol\u00edtico y cultural espa\u00f1ol de aquella \u00e9poca. La estancia de Manolo en M\u00fcnster coincidi\u00f3 adem\u00e1s con un momento pol\u00edticamente muy delicado en la historia de la Rep\u00fablica Federal de Alemania: coincidi\u00f3 con la declaraci\u00f3n de inconstitucionalidad y con la puesta fuera de la ley del KPD (el Partido Comunista de Alemania). Manolo mismo me cont\u00f3 alguna vez c\u00f3mo ayud\u00f3 a \u00ablimpiar\u00bb aprisa y corriendo un local de los obreros del KPD en M\u00fcnster antes del registro policial. Creo que su experiencia con la democracia autoritaria de Adenauer le libr\u00f3 tempranamente del papanatismo provinciano con que tantos espa\u00f1oles de su generaci\u00f3n se rindieron incondicionalmente, no bien cruzada la frontera, al tipo de orden pol\u00edtico restaurado en Europa Occidental tras la guerra mundial&#8230; Y desde luego contribuy\u00f3 decisivamente a su <i>gliss\u00e8ment \u00e0<\/i><i> <\/i><i>gauche,<\/i><i> <\/i>que habr\u00eda de culminar muy r\u00e1pidamente con su famosa petici\u00f3n de ingreso en el PCE (la cual, sintom\u00e1ticamente, comenzaba as\u00ed: \u00abA pesar de haber hecho todo lo posible para no dar este paso, pido la entrada en el Partido Comunista\u00bb). Por otro lado, en lo que ata\u00f1e a su formaci\u00f3n cient\u00edfica y filos\u00f3fica, creo que el Instituto de L\u00f3gica de M\u00fcnster le proporcion\u00f3 instrumentos anal\u00edticos de los que carec\u00eda quien, como \u00e9l, llegaba all\u00ed educado filos\u00f3ficamente a la manera tradicional, pero sobre todo le proporcion\u00f3 la motivaci\u00f3n para adquirirlos junto con la convicci\u00f3n que no abandonar\u00eda nunca\u2013 de que las herramientas formales, por un lado, y la atenci\u00f3n despierta a los resultados de las ciencias emp\u00edricas, por otro, no s\u00f3lo no eran un estorbo, sino que resultaban inseparables de la aspiraci\u00f3n filos\u00f3fica a la profundidad. Cuando Manolo lleg\u00f3 a M\u00fcnster era un joven fil\u00f3sofo continental m\u00e1s o menos t\u00edpico de la primera mitad del siglo xx; con una buena formaci\u00f3n hist\u00f3rico-filos\u00f3fica, con un buen alem\u00e1n, con un buen lat\u00edn y con un mejor griego; cuando sali\u00f3 de Alemania, poniendo fin a sus <i>Wander-und-Lehrjahren, <\/i>probablemente albergaba ya en potencia al maestro del rigor epistemol\u00f3gico y anal\u00edtico que acab\u00f3 siendo. Seguramente un personaje importante que contribuy\u00f3 a que esa transici\u00f3n fuera posible sin duelos ni quebrantos fue Scholz, su m\u00e1s destacado maestro en M\u00fcnster y fundador del Instituto. Pues, adem\u00e1s de ser un l\u00f3gico notable, Scholz fue un metaf\u00edsico original y un te\u00f3logo en cierto sentido imponente. Se puede conjeturar que, de haber visitado una escuela de l\u00f3gica con un <i>Hinterland <\/i>filos\u00f3fico menos tradicional, Sacrist\u00e1n habr\u00eda tenido m\u00e1s dificultades para pasar de un filosofar aproximadamente existencialista a un filosofar de estilo anal\u00edtico; y se puede conjeturar tambi\u00e9n que el tipo de filosofar prorraciooalista que acab\u00f3 practicando habr\u00eda tenido bastantes menos registros.<\/p>\n<p>Por lo que hace a su manual de l\u00f3gica, hay dos cosas obvias que destacar: la primera es que fue el primer manual de l\u00f3gica matem\u00e1tica escrito por un espa\u00f1ol (el manual de Garc\u00eda Bacca fue un puro plagio del de Hilbert y Ackermann). La segunda es que, independientemente del juicio que merezcan t\u00e9cnicamente algunos de sus desarrollos, a\u00fan resulta espl\u00e9ndido en el \u2013llam\u00e9mosle as\u00ed\u2013 \u00abcomentario filos\u00f3fico\u00bb que hace de la l\u00f3gica y del an\u00e1lisis formales.<\/p>\n<p class=\"western\"><b>Te has referido en alguna ocasi\u00f3n a las dificultades de caracterizar el marxismo de Sacrist\u00e1n entre los marxismos althusserianos, francfortianos, diamatinos y un largo etc\u00e9tera, vigentes a lo largo de los a\u00f1os sesenta y parte de los setenta. Sin negar la dificultad del tema, \u00bfqu\u00e9 destacar\u00edas de ese marxismo nada \u00abtartarinesco\u00bb, por emplear una expresi\u00f3n cr\u00edtica que tambi\u00e9n has usado alguna vez?<\/b><\/p>\n<p>Me parece que hay algunos rasgos que, juntos, hacen muy notable, muy \u00ab\u00fanica\u00bb, si quieres, la posici\u00f3n de Manolo dentro del marxismo. En primer lugar \u2013<i>primum vivere<\/i><i>\u2013<\/i><i>,<\/i><i> <\/i>Manolo no fue un apacible acad\u00e9mico, no lo fue desde luego en el sentido en que se puede decir que lo fueron Althusser, Colletti o Habermas, por no hablar de los doctores del Diamat. Manolo Sacrist\u00e1n tuvo la vida azarienta de un militante comunista que trabaj\u00f3 la mayor parte de su vida bajo una dictadura inclemente alejado de los circuitos acad\u00e9micos normales. Es verdad que ha habido otros importantes fil\u00f3sofos marxistas que han tenido vidas pol\u00edticas intensas y complicadas (Korsch, Luk\u00e1cs, el recientemente fallecido Wolfgang Harich [21\/03\/1995]), pero alternadas \u2013lo que no fue el caso de Manolo\u2013 con per\u00edodos de tregua y bonanza y, sobre todo, no sometidas a la constante necesidad adicional de ganarse el sustento fuera de la academia y fuera de la pol\u00edtica con trabajos editoriales a menudo inc\u00f3modos y siempre mal retribuidos. Huelga decir que para una vida as\u00ed la complacencia escol\u00e1stica, la pose \u00abliteraria\u00bb o la insinceridad filos\u00f3fica eran tentaciones f\u00e1ciles de rehuir: <i>pathos,<\/i><i> <\/i><i>mathos. <\/i><\/p>\n<p>En segundo lugar, la formaci\u00f3n filos\u00f3fica b\u00e1sica de Manolo Sacrist\u00e1n \u2013su formaci\u00f3n como clasicista, como fil\u00f3sofo existencial y luego como l\u00f3gico y como fil\u00f3sofo anal\u00edtico del conocimiento\u2013 anduvo muy alejada de lo que se supone que es la t\u00f3pica de la tradici\u00f3n del marxismo filos\u00f3fico. (Nada menos que Luk\u00e1cs dijo una vez que estaba muy contento de que sus maestros no hubieran sido los marxistas Kautsky y Bebel, sino Max Weber y Dilthey, y Wolfgang Harich me confes\u00f3 en alguna ocasi\u00f3n que estaba encantado de que su primer maestro hubiera sido Nicolai Hartman y no Luk\u00e1cs.) Pues bien; me atrevo a sugerir que esa formaci\u00f3n \u00abdiferente\u00bb fue en alguna medida responsable del car\u00e1cter nada acartonado de su marxismo filos\u00f3fico, del br\u00edo, de la sensatez, de la versatilidad y de la falta de gazmo\u00f1er\u00eda de su pensamiento y de su acci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"western\"><b>Comoquiera que fuere, no parece que sus escritos e intervenciones sean muy conocidos fuera de nuestro pa\u00eds. \u00bfA qu\u00e9 crees que puede responder ese hecho? \u00bfExiste alg\u00fan inter<i>\u00e9s<\/i> actual por sus escritos?<\/b><\/p>\n<p>Si prescindimos de las razones m\u00e1s obvias (que Espa\u00f1a era bajo la dictadura, y lo<i> <\/i>sigue siendo por razones distintas, un pa\u00eds culturalmente perif\u00e9rico), seguramente se puede decir que su marxismo culto, epistemol\u00f3gica y metodol\u00f3gicamente refinado, no encajaba muy bien con el marxismo ora especulativo, ora sectario y crispado en boga en la Europa Occidental de los a\u00f1os sesenta y setenta. (Tampoco, dicho sea de paso, con el romanticismo epistemol\u00f3gico de los \u00abfrancfortianos\u00bb.) Y en nuestros d\u00edas, el marxismo ha dejado de ser una moda acad\u00e9mica, al menos en el continente europeo. El marxismo acad\u00e9mico que ahora tiene \u00e9xito en los pa\u00edses anglosajones el llamado \u00abmarxismo anal\u00edtico\u00bb, podr\u00eda acaso interesarse en Sacrist\u00e1n como un precedente importante de algunas de sus posiciones (Gerald Cohen me pregunt\u00f3 en 1990 en este sentido por Sacrist\u00e1n).<\/p>\n<p><b>En un articulo publicado poco despu\u00e9s de su muerte en <em>El Pa\u00eds<\/em> (\u00ab\u00bfEn qu\u00e9 sentido fue marxista el \u00faltimo Sacrist\u00e1n?\u00bb), se\u00f1alaste que Sacrist\u00e1n hab\u00eda cribado muy pronto lo vivo y lo muerto de Marx y del marxismo cl\u00e1sico. Sucintamente, \u00bfqu\u00e9 crees que era para \u00e9l lo que a\u00fan permanec\u00eda vivo y lo que, por contra, estaba totalmente obsoleto de Marx y de su tradici\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>La historia del pensamiento emancipatorio se solapa en buena medida con la historia del sectarismo. Recuerda la c\u00e9lebre pregunta machadiana: la verdad es la verdad la diga quien la diga, \u00bfno es verdad, Agamen\u00f3n? \u00bfNo es verdad porquero de Agamen\u00f3n? Agamen\u00f3n, con la tranquila confianza de la clase dominante, no tiene dificultad en responder \u00abs\u00ed\u00bb,\u00b7 pero el porquero de Agamen\u00f3n resume toda la desconfianza de las capas socialmente condenadas a la subalternidad contestando que \u00abno\u00bb.<\/p>\n<p>Sucintamente, como pide tu pregunta, creo que la lectura sacristaniana de Marx puede caricaturizarse, por lo pronto, as\u00ed: Marx es el primer gran pensador de la emancipaci\u00f3n social que se libera de ese complejo que lleva derecho al sectarismo filos\u00f3fico, el primer porquero de Agamen\u00f3n que, sobre contestar que \u00abs\u00ed\u00bb a la pregunta machadiana, no s\u00f3lo trata de incorporar a su filosof\u00eda normativa emancipadora los mejores resultados de la ciencia emp\u00edrica de su tiempo, sino que \u00e9l mismo inicia una labor investigadora notable (\u00a1minervam sus docet!)<i> <\/i>con objeto de ponerla al servicio de la factibilidad de su programa emancipador.<\/p>\n<p>Vivo en Marx, para Sacrist\u00e1n, no tiene por qu\u00e9 quedar ning\u00fan teorema o filosofema por \u00e9l afirmado, sino esta dimensi\u00f3n antisectaria, y sin duda eso es lo que llev\u00f3 a Manolo a desconfiar siempre de las apelaciones ut\u00f3picas de muchos curiales y de no pocos bienintencionados (y no digamos del sectarismo no ya marginal y lun\u00e1tico, sino institucionalizado y convertido en poder totalitario, el sectarismo de la \u00abciencia burguesa\u00bb y la \u00abciencia proletaria\u00bb estalinistas, el sectarismo de \u00abla ciencia del materialismo hist\u00f3rico\u00bb, etc.).<\/p>\n<p>Ahora bien; eso es s\u00f3lo una parte de Marx, la parte digamos instrumental o metodol\u00f3gica de su pensamiento. Por lo que hace a la parte m\u00e1s substancial de Marx, la que constituye el n\u00facleo normativo de su pensamiento, es decir, su programa emancipatorio, las cosas son m\u00e1s complicadas. \u00bfQu\u00e9 queda vivo del particular programa normativo emancipatorio de Marx? En el plano de la \u00e9tica individual, desde luego queda viva la concepci\u00f3n marxiana (de filiaci\u00f3n aristot\u00e9lica) de la vida buena como autorrealizaci\u00f3n personal. En cambio, en el plano de la \u00e9tica social, creo que Manolo Sacrist\u00e1n lleg\u00f3 a ver claramente (sobre todo a ra\u00edz de la percepci\u00f3n de la crisis ecol\u00f3gica y de sus discusiones con Wolfgang Harich de mediados de los setenta) que el tipo de sociedad de la abundancia en que Marx fiaba el advenimiento del comunismo no seria nunca viable. Eso tiene una consecuencia filos\u00f3fica muy importante, pues Marx concibe el comunismo de la abundancia como una sociedad situada m\u00e1s all\u00e1 del espacio de la justicia distributiva, como una sociedad en la que cualquier criterio de justicia ser\u00e1 prescindible porque no habr\u00e1 conflictos de intereses. Por eso se expres\u00f3 Marx tantas veces de un modo desde\u00f1oso respecto de las teor\u00edas y las concepciones normativas de la justicia, las cuales le parec\u00edan cantilena burguesa. En Marx no hay una teor\u00eda articulada de la justicia porque aspira \u2013con mucha prisa, adem\u00e1s\u2013 a una sociedad que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la justicia. Creo que Manolo Sacrist\u00e1n lleg\u00f3 a ver di\u00e1fanamente que la filosof\u00eda normativa de Marx necesitaba una revisi\u00f3n a fondo en este punto, que un pensamiento emancipatorio a la altura de nuestra \u00e9poca y de los<i> <\/i>conocimientos cient\u00edfico- naturales y cient\u00edfico-sociales que van con ella necesita armar una concepci\u00f3n seria y articulada de la justicia distributiva.<\/p>\n<p>La muerte le pill\u00f3, sin embargo, en un momento en el que, en mi opini\u00f3n, \u00e9l no estaba especialmente equipado intelectualmente para enfrentarse a este problema. Pero el problema lo vio con toda claridad.<\/p>\n<p><b>\u00bfY en qu\u00e9 sentido no estaba especialmente equipado para enfrentarse intelectualmente a este problema?<\/b><\/p>\n<p>En varios sentidos. \u00c9l fue un hombre que dedic\u00f3 much\u00edsima energ\u00eda al combate pol\u00edtico, pero no era, profesionalmente hablando, un fil\u00f3sofo normativo, sino un fil\u00f3sofo del conocimiento. Por otra parte, aunque su poderosa inteligencia y su inagotable y desprejuiciada curiosidad intelectual le habr\u00edan permitido saltar f\u00e1cilmente, aun en la madurez, la barda t\u00e9cnica que da acceso a este tipo de reflexiones crecientemente especializadas, el caso es que el tipo de filosof\u00eda y ciencia social normativas cultivado en su tiempo no era demasiado interesante. La filosof\u00eda y la ciencia social normativas han experimentado en los \u00faltimos veinte a\u00f1os una revoluci\u00f3n extraordinaria que Manolo apenas lleg\u00f3 a vislumbrar.<\/p>\n<p><b>El n\u00famero de insensateces que desde los diferentes marxismos se han vertido sobre el tema de la dial\u00e9ctica tal vez roce alg\u00fan cardinal transfinito (y no precisamente el primero de ellos). No parece que Sacrist\u00e1n haya contribuido nunca a este desaguisado. A\u00fan m\u00e1s, t\u00fa mismo ha se\u00f1alado que desde un punto de vista t\u00e9cnico-filos\u00f3fico las aportaciones de Sacrist\u00e1n a este campo fueron su contribuci\u00f3n m\u00e1s original. \u00bfQu\u00e9 caracterizar\u00eda en tu opini\u00f3n la reflexi\u00f3n de Sacrist\u00e1n sobre este \u00abdelicado asunto\u00bb?<\/b><\/p>\n<p>Una respuesta algo cogente a esta pregunta rebasar\u00eda con mucho los l\u00edmites de una entrevista, o mejor dicho, habr\u00eda que dedicarle una entrevista entera, y no precisamente corta. Responder en pocas l\u00edneas es muy aventurado&#8230;<\/p>\n<p><b>Arri\u00e9sgate&#8230;<\/b><\/p>\n<p>Pues empecemos por lo m\u00e1s f\u00e1cil y trillado. La formaci\u00f3n l\u00f3gico-matem\u00e1tica de Manolo Sacrist\u00e1n no le consent\u00eda arrellanarse en las tonter\u00edas que han escrito la mayor\u00eda de fil\u00f3sofos marxistas sobre la dial\u00e9ctica y sobre la \u00absuperaci\u00f3n\u00bb del principio de contradicci\u00f3n. Dicho esto, es obvio que Manolo Sacrist\u00e1n dio mucha importancia a algo que \u00e9l llamaba \u00abdial\u00e9ctica\u00bb. De hecho, los \u00faltimos cursos de doctorado que dict\u00f3 los consagr\u00f3 a este problema y dej\u00f3 varios esquemas y un abundant\u00edsimo material de fichas, glosas y citas. \u00bfQu\u00e9 entend\u00eda \u00e9l por \u00abdial\u00e9ctica\u00bb? Para responder a esta pregunta con un poco de solvencia me parece obligado dar un peque\u00f1o rodeo.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n filos\u00f3fica \u00abdial\u00e9ctica\u00bb del marxismo procede, como es harto sabido, de la l\u00ednea Kant-Hegel. En esa l\u00ednea \u2013y perm\u00edteme que sea sumario\u2013, la dial\u00e9ctica es entendida como una facultad especial del conocer, una facultad que rebasa las rigideces, las parcialidades y las abstracciones del \u00abEntendimiento\u00bb (<i>V<\/i><i>e<\/i><i>rstand<\/i>)<i> <\/i>(de la raz\u00f3n \u00abanal\u00edtica\u00bb, se dir\u00e1 luego, o de la raz\u00f3n \u00abinstrumental\u00bb);<i> <\/i>esa facultad \u00absuperadora\u00bb es la \u00abRaz\u00f3n\u00bb propiamente dicha (<i>Vernunf<\/i><i>t<\/i>)<i>,<\/i><i> <\/i>la cual es capaz de aprehender la realidad no r\u00edgida, sino fluidamente, no en sus varias partes inconexas, sino como un todo integrado, y no abstracta, sino concretamente. Y aunque Manolo Sacrist\u00e1n habl\u00f3 repetidamente de \u00abtotalidades concretas\u00bb, critic\u00f3 agudamente (por ejemplo en \u00abEl filosofar de Lenin\u00bb) esa manera de entender la dial\u00e9ctica como arraigada en una facultad especial del conocer. (Dicho sea de paso, esa misteriosa facultad especial del conocer puede prestarse, y de hecho se ha prestado a lo largo de la historia del marxismo, a una reintroducci\u00f3n sistem\u00e1tica y de contrabando del sectarismo filos\u00f3fico. El registro de acusaciones \u2013siempre envueltas en un cendal de confusa ambig\u00fcedad\u2013 al adversario pol\u00edtico o personal de ser poco \u00abdial\u00e9ctico\u00bb, de no tener aguzada \u2013por sesgos burgueses, o filisteos, o del tipo que fuere\u2013 la \u00abcapacidad para pensar dial\u00e9cticamente\u00bb es copios\u00edsimo.) Me parece que una de las claves para entender la idea de dial\u00e9ctica de Manolo Sacrist\u00e1n pasa por darse cuenta de que su instrucci\u00f3n filos\u00f3fica b\u00e1sica no est\u00e1 en la tradici\u00f3n del idealismo alem\u00e1n. Ya hemos dicho que su formaci\u00f3n juvenil tiene un pie en la<i> <\/i>fenomenolog\u00eda (existencial) y otro pie en la filosof\u00eda anal\u00edtica. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 ancestro com\u00fan comparten la fenomenolog\u00eda y el an\u00e1lisis filos\u00f3fico? Sin disputa, el fil\u00f3sofo germano-austriaco Franz Brentano. Y pi\u00e9nsese lo que se quiera de la importancia de Brentano para la filosof\u00eda contempor\u00e1nea, no se puede olvidar que \u00e9l fue el gran debelador del idealismo alem\u00e1n en la filosof\u00eda europea del cambio de siglo. Brentano se present\u00f3 a s\u00ed mismo como el restaurador de la sensatez aristot\u00e9lica tras d\u00e9cadas de extrav\u00edo y delirio idealista-alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Ahora recuerda que Manolo Sacrist\u00e1n sol\u00eda presentar su noci\u00f3n de \u00abdial\u00e9ctica\u00bb precisamente en contraposici\u00f3n no a la idea kantiana de que no se puede conocer la cosa en s\u00ed (como hacen los hegelianos), sino a la idea aristot\u00e9lica de que \u00abno hay conocimiento sino de lo universal\u00bb, es decir, que no hay m\u00e1s conocimiento que el abstracto-teor\u00e9tico. De un modo muy \u00abmarxiano\u00bb (pero muy alejado \u2013al menos en el fondo, ya que no en la forma\u2013 de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica hegeliana del \u00abmarxismo oficial\u00bb), Sacrist\u00e1n imputaba a la idea gnoseol\u00f3gica aristot\u00e9lica un sesgo patricio arraigado en la divisi\u00f3n social clasista del trabajo. Es como si dij\u00e9ramos: as\u00ed como el sesgo patricio del pensamiento \u00e9tico de Arist\u00f3teles se aprecia bien en el hecho de que excluya a las actividades autot\u00e9licas <i>poi\u00e9t<\/i><i>icas<\/i><i> <\/i>(t\u00e9cnicas, art\u00edsticas y artesanales) del \u00e1mbito de las acciones capaces de (auto)modelar un car\u00e1cter virtuoso, as\u00ed tambi\u00e9n el sesgo patricio de su pensamiento gnoseol\u00f3gico se nota superlativamente en el hecho de que excluya a la pr\u00e1ctica (pr\u00e1xica, o poi\u00e9tica) como fuente de conocimiento. Ahora bien; la pr\u00e1ctica obliga a un conjunto de operaciones cognitivas de ajuste flexible, de representaci\u00f3n global y de concreci\u00f3n que proporcionan un tipo de conocimiento que est\u00e1 vedado a la, por lo dem\u00e1s imprescindible, <i>theoria.<\/i><i> <\/i>Seguramente Lenin se refer\u00eda a eso con su divisa oximor\u00f3nica del \u00aban\u00e1lisis concreto de la realidad concreta\u00bb. Pero para ilustrar su posici\u00f3n, Manolo Sacrist\u00e1n prefer\u00eda invocar a Teresa de \u00c1vila: \u00abTambi\u00e9n entre los pucheros anda el Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p><b>Algunas personas han se\u00f1alado, con afortunada iron\u00eda, que Sacrist\u00e1n m\u00e1s que un m-l era un m-q (marxista-quineano). Otros, tal vez los mismos, han conjeturado que probablemente seas t\u00fa un m-tj (marxista tendencia teor\u00eda de los juegos). Sea o no as\u00ed, parece indudable el inter\u00e9s del Sacrist\u00e1n maduro por el llamado marxismo anglosaj\u00f3n. \u00bfA qu\u00e9 razones crees que respond\u00eda ese inter\u00e9s? \u00bfTenia alguna preferencia destacable?<\/b><\/p>\n<p>La pregunta me parece un tanto confusa. Quiz\u00e1 porque agrupa varias preguntas muy distintas.<\/p>\n<p>El que Manolo Sacrist\u00e1n tuviera un <i>faible<\/i><i> <\/i>por Quine, uno de los grandes de verdad de este siglo, no tiene nada que ver con su inter\u00e9s por el marxismo \u00abanglosaj\u00f3n\u00bb, a no ser que se repute a Quine como un marxista (lo que dista por mucho de la verdad: Quine ha sido un guerrero fr\u00edo y un anticomunista feroz toda su vida; a estas alturas a\u00fan no le ha perdonado a Hilary Putnam su filocomunismo de los a\u00f1os sesenta y setenta).<\/p>\n<p>Pero si lo que la pregunta sugiere es que en la medida en que Manolo Sacrist\u00e1n se interes\u00f3 vivamente por la filosof\u00eda de la l\u00f3gica y del conocimiento de Quine \u2013una de las quintaesencias de la filosof\u00eda anal\u00edtica contempor\u00e1nea\u2013, tuvo que interesarse tambi\u00e9n al final de su vida por el llamado marxismo anal\u00edtico (que, dicho sea de paso, es s\u00f3lo un subconjunto del marxismo anglosaj\u00f3n\u00bb), entonces se puede decir lo siguiente:<\/p>\n<p>El llamado marxismo anal\u00edtico, si con algo est\u00e1 comprometido metodol\u00f3gicamente en el \u00e1mbito de las ciencias sociales, con las explicaciones intencionales (las explicaciones a partir de la teor\u00eda formal de la elecci\u00f3n racional, por ejemplo, las de la teor\u00eda econ\u00f3mica, son, normalmente, un subconjunto de las explicaciones intencionales). Sin embargo, en este punto preciso Quine no sirve para mucho; el conductismo filos\u00f3fico de Quine es incompatible con el lenguaje l\u00f3gicamente intensional (con s) con que suelen expresarse los conceptos b\u00e1sicos de las explicaciones intencionales (con c)<i>.<\/i> El programa metodol\u00f3gicamente conductista de Quine trae consigo la extensionalizaci\u00f3n completa del lenguaje de la ciencia emp\u00edrica y la eliminaci\u00f3n de los predicados intensionales. En la medida en que los programas conductistas han ca\u00eddo en descr\u00e9dito, se puede decir que precisamente \u00e9sta es una de las partes m\u00e1s obsoletas del pensamiento de Quine. El grueso de la filosof\u00eda anal\u00edtica \u2013con importantes excepciones\u2013 tiende hoy a pensar, con Brentano y contra Quine, que el lenguaje intencional (creencias, deseos, etc.) es ineliminable.<\/p>\n<p>Sea como fuere, su afici\u00f3n a Quine no pudo ser en ning\u00fan caso la fuente de la curiosidad de Manolo Sacrist\u00e1n por los marxistas anal\u00edticos anglosajones. Yo<b> <\/b>conoc\u00ed al grupo de marxistas anal\u00edticos en el Congreso internacional del centenario de Marx en Berl\u00edn occidental (un Congreso al que Manolo tambi\u00e9n estaba invitado como conferenciante, pero al que no pudo asistir por hallarse en Am\u00e9rica). Le habl\u00e9 del grupo (creo que de Elster, sobre todo) por vez primera, si no recuerdo mal, cuando coincidimos en Madrid en noviembre de 1983, en un simposio organizado por la Complutense (por aquella \u00e9poca, \u00e9l resid\u00eda en M\u00e9xico y yo en Alemania). El inter\u00e9s que le suscit\u00f3 el asunto no lo abandonar\u00eda hasta su muerte, dos a\u00f1os despu\u00e9s: cuando Manolo Sacrist\u00e1n falleci\u00f3, ten\u00eda sobre su mesa de trabajo, a medio leer, el libro entonces recient\u00edsimo de Jon Elster, <i>Making <\/i><i>s<\/i><i>ense <\/i><i>of Marx.<\/i><i> <\/i><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le interes\u00f3 de este grupo de marxistas o filomarxistas metodol\u00f3gicamente disciplinados? Bueno, en primer lugar, seg\u00fan declar\u00f3 \u00e9l mismo, la lejan\u00eda filos\u00f3fica del grupo respecto de la tradici\u00f3n del idealismo alem\u00e1n y de Hegel (tradici\u00f3n que, con altas y bajas, Manolo cotiz\u00f3 siempre como nociva), luego la libertad o la insolencia con que le\u00edan cr\u00edticamente a Marx, es decir, el que estuvieran tan libres de actitudes escol\u00e1sticas corno de prontos beatos, el que lo pasaran por el cedazo de la ciencia social y de la filosof\u00eda de la ciencia de nuestros d\u00edas, y luego tambi\u00e9n (eso era importante para \u00e9l, que era un excelente conocedor de Marx: \u00a1y qu\u00e9 pocos fil\u00f3sofos marxistas lo han sido!) la acribia filol\u00f3gica de las lecturas de Marx por Cohen y Elster (este \u00faltimo desempe\u00f1\u00f3 en Noruega un papel de editor de Marx parecido al papel de editor espa\u00f1ol que desempe\u00f1\u00f3 Sacrist\u00e1n en la edici\u00f3n OME de la editorial Cr\u00edtica). Al leerlos, se dio cuenta de que no se trataba (\u00a1no esta vez!) de <i>halbwissende<\/i><i> <\/i><i>lit<\/i><i>eratti,<\/i><i> <\/i>como dec\u00eda Marx, es decir, de escritorzuelos que saben las cosas a medias; se dio cuenta, por emplear las propias palabras de Manolo, de que daba vista a un \u00abequipo de primera divisi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Si hubiera vivido lo suficiente, descuento como seguro que le habr\u00edan interesado, m\u00e1s a\u00fan que las reflexiones metodol\u00f3gicas iniciales del grupo, las reflexiones normativas y pol\u00edticas en que se han embarcado, por ejemplo, Sam Bowles, Gerald Cohen y, sobre todo, John Roemer en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p><b>Muchas personas, tambi\u00e9n t\u00fa, han destacado la importancia de su labor oral, socr\u00e1tica. \u00bfPor qu\u00e9 consideras tan importante este aspecto de su hacer?<\/b><\/p>\n<p>Un destino acedo impidi\u00f3 a Manolo Sacrist\u00e1n dejar una obra escrita no ya abundante, sino ni siquiera remotamente proporcional a la altura de su talento. (Entre mis muchas tachas no est\u00e1 la de ser un hombre provinciano. He vivido varios a\u00f1os en pa\u00edses extranjeros y he tenido la fortuna de conocer y tratar a, y aprender muchas cosa de, algunos fil\u00f3sofos y cient\u00edficos sociales de grande y, en general, merecida reputaci\u00f3n internacional. Y con esto t\u00edtulos por delante, no parecer\u00e1 una exageraci\u00f3n parroquiana \u2013y espero que no se tome tampoco por una pura efusi\u00f3n de la potencia cordial\u2013 decir que Manolo Sacrist\u00e1n me ha parecido siempre, cuando menos, un parigual de todos ellos.) De la obra que pudo dejar y no dej\u00f3 queda s\u00f3lo, aparte de una monta\u00f1a de esquemas, glosas y apuntes de trabajo de porvenir editorial m\u00e1s que incierto, un d\u00e9bil pero acaso indeleble rastro en la memoria de todos aquellos a quienes obsequi\u00f3 generosa y desinteresadamente con su verbo deslumbrante y con su genio.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 papel acabar\u00e1 ocupando Sacrist\u00e1n en la historia del pensamiento filos\u00f3fico espa\u00f1ol en general, y en particular, en la historia del pensamiento de izquierda en Espa\u00f1a?<\/b><\/p>\n<p>Me declaro impotente para contestar con alguna solvencia a la primera parte de tu pregunta. Este es un pa\u00eds demasiado raro \u2013por decirlo educadamente\u2013 para hacer pron\u00f3sticos. Pero en general, se puede ser pesimista a la vista de algunos antecedentes.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, est\u00e1 fuera de toda duda que Ortega es la gran figura intelectual espa\u00f1ola del siglo, con mucha diferencia sobre cualquier otro pensador. Un pa\u00eds culturalmente normal habr\u00eda mimado y honrado la memoria del que ha sido el mayor educador nacional contempor\u00e1neo, el que, casi en solitario, como fil\u00f3sofo, como ensayista, como prosista, como publicista y como editor, puso a Espa\u00f1a, intelectualmente hablando, \u00aba la altura de los tiempos\u00bb. Si Ortega, con una posici\u00f3n pol\u00edtica moderada \u2013cuando no belicosamente conservadora\u2013, con una obra crecida rebosante de prestigio internacional, es tratado por la posteridad con tan injusta cicater\u00eda, \u00bfqu\u00e9 no habr\u00e1 de ocurrir con un fil\u00f3sofo ciertamente exquisito, pero pol\u00edticamente tan <i>engag\u00e9, <\/i>de obra tan parca y reconocimiento internacional tan menguado como Manolo Sacrist\u00e1n?<\/p>\n<p>Ortega mismo, en una carta muy poco conocida dirigida \u00aba los ni\u00f1os espa\u00f1oles\u00bb dej\u00f3 ya escrito en 1928:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Mirad: a la en que escribo esto para vosotros hay en Espa\u00f1a, desgraciadamente, muy pocos hombres inteligentes y de coraz\u00f3n delicado. (&#8230;) Pero no logran que se les atienda. Porque los espa\u00f1oles que ahora forman nuestra sociedad no saben distinguir entre hombres y, acaso de buena fe, creen que son inteligentes los que son m\u00e1s necios, que son buenos los que son m\u00e1s farsantes (&#8230;): padecemos una perversi\u00f3n del juicio sobre personas (&#8230;). Se cree que es buen poeta, buen novelista, buen profesor el que m\u00e1s lugares comunes dice, el que mejor halaga al p\u00fablico repiti\u00e9ndole las tonter\u00edas que este pensaba veinte a\u00f1os hace. Y en tanto, los mejores, los que verdaderamente valen son poco conocidos, nadie les hace caso o, tal vez, se les combate en todas formas.<\/p>\n<p class=\"western\"><b>Vamos pues, si te parece, a la segunda parte de la pregunta, al papel de Sacrist\u00e1n en la tradici\u00f3n del pensamiento de izquierda en Espa\u00f1a&#8230;<\/b><\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consiste una tradici\u00f3n intelectual de izquierda en un pa\u00eds? Yo creo que consiste sobre todo en una interpretaci\u00f3n, o en una familia de interpretaciones, del pasado hist\u00f3rico de ese pa\u00eds, del pasado pol\u00edtico, de las contiendas sociales, de las vicisitudes econ\u00f3micas, pero tambi\u00e9n del pasado literario, art\u00edstico, filos\u00f3fico, religioso, de lo que Antonio Gramsci llamaba el poso de la \u00abcultura nacional- popular\u00bb. Los autores que han acometido esas interpretaciones se convierten en puntos focales de cristalizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n intelectual de la izquierda de un pa\u00eds. Podemos pensar en lo que signific\u00f3 para la izquierda gala, por ejemplo, la interpretaci\u00f3n de la Revoluci\u00f3n Francesa y sus secuelas en la monumental <i>Historia<\/i><i> <\/i><i>socialista<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Revoluci\u00f3n<\/i><i> <\/i>del gran Jean Jaur\u00e8s a comienzos del siglo; o en lo que signific\u00f3 para la izquierda alemana la cicl\u00f3pea labor de interpretaci\u00f3n hist\u00f3rico-cultural del ingente pol\u00edgrafo que fue Franz Mehring, o luego, m\u00e1s modestamente, el trabajo pol\u00edtico-historiogr\u00e1fico, l\u00facido y penetrante como el que m\u00e1s, de Arthur Rosenberg. Quiz\u00e1 ya con algo de retraso hist\u00f3rico, y en condiciones muy precarias, en la c\u00e1rcel, Gramsci ensay\u00f3 algo parecido para Italia. Antes te has referido al \u00abmarxismo anglosaj\u00f3n\u00bb aludiendo al marxismo anal\u00edtico. Pero lo verdaderamente importante del marxismo brit\u00e1nico, al menos por lo que hace a la f\u00e1brica de tradici\u00f3n, han sido los historiadores, los Hobsbawn, los Thompson, los Hill, los Rud\u00e9, los Williams, los Carr, los Ste. Croix, que han cumplido a satisfacci\u00f3n esa labor de reinterpretaci\u00f3n del pasado imprescindible para guiar el presente, para saber d\u00f3nde estamos y por d\u00f3nde salimos.<\/p>\n<p>Incluso en pa\u00edses que no han contado con un potente movimiento obrero de inspiraci\u00f3n socialista, en los Estados Unidos, por ejemplo, la izquierda \u00abliberal\u00bb cuenta con interpretaciones del pasado revolucionario y reformista radical (de Jefferson al <i>New<\/i><i> <\/i><i>deal<\/i><i> <\/i>y a Luther King, pasando por Lincoln y la epopeya de la Guerra Civil antiesclavista) que son punto de referencia obligado para navegantes pol\u00edticos inconformistas del d\u00eda de hoy.<\/p>\n<p>Gramsci ense\u00f1\u00f3 mejor que nadie que cualquier grupo o bloque de izquierda que quiera poner por obra la transformaci\u00f3n a mejor de una sociedad avanzada, y que aspire a ser algo m\u00e1s que una secta autoindulgente o una banda aventurera, tiene que convencer a una buena parte de esa sociedad de que los cambios propuestos est\u00e1n en alguna soluci\u00f3n de continuidad con las mejores tradiciones de la misma, y de que la mejor interpretaci\u00f3n posible de esas tradiciones es la propia.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n los Jaur\u00e8s, los Mehring, los Gramsci espa\u00f1oles? No hay nada parecido en el anarquismo y en el socialismo espa\u00f1oles del cambio de siglo. Es verdad que la clase obrera y la plebe espa\u00f1olas han demostrado una combatividad y un arrojo extraordinarios. Pero la educaci\u00f3n de sus \u00abintelectuales\u00bb, cuando no precaria, fue, como es harto sabido, m\u00e1s liberal que socialista en el sentido europeo corriente de estos t\u00e9rmino. Incluso para la<i> <\/i>interpretaci\u00f3n pol\u00edtica de uno de los episodios de resistencia y hero\u00edsmo popular m\u00e1s espectaculares de la historia moderna, la Guerra Civil espa\u00f1ola, son infinitamente m\u00e1s preciosas las agud\u00edsimas acotaciones del italiano Palmiro Togliatti, o la narrativa del brit\u00e1nico George Orwell que, por ejemplo, las reflexiones del dirigente socialista espa\u00f1ol Juli\u00e1n Zugazagoitia (cuyas conmovedoras memorias de guerra, desde luego una obra maestra de la composici\u00f3n literaria, andan escasas de acuidad pol\u00edtica y de perspicacia sociol\u00f3gica), o los escritos de Pasionaria. El socialista Luis Araquistain lo expres\u00f3 hace ya muchos a\u00f1os con certera crueldad: en Espa\u00f1a, los que quieren no saben y los que saben no quieren.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, como m\u00e1s vale tarde que nunca, he de decir que tengo cierta esperanza en el papel que pueda desempe\u00f1ar en el futuro el magn\u00edfico plantel de historiadores con que cuenta la izquierda en este pa\u00eds. Entretanto, creo que no hay m\u00e1s remedio que contestar a tu pregunta de esta forma: no hay una tradici\u00f3n intelectual de izquierda m\u00ednimamente robusta en Espa\u00f1a, es de temer que la posible ubicaci\u00f3n de Manolo Sacrist\u00e1n en ella se reduzca a la de una vistosa y ex\u00f3tica flor tropical en un austero paisaje de secano.<\/p>\n<p><b>Sacrist\u00e1n sol\u00eda referirse a sus trabajos de critica literaria como \u00abpura y simple afici\u00f3n\u00bb. Pero, \u00bftienen alg\u00fan inter\u00e9s relevante en tu opini\u00f3n? Si as\u00ed fuera, \u00bfqu\u00e9 destacar\u00edas de esos trabajos?<\/b><\/p>\n<p>Es evidente que se trata de trabajos de un \u00abaficionado\u00bb: muy pocos \u00abprofesionales\u00bb habr\u00edan arriesgado su reputaci\u00f3n acad\u00e9mica en incursiones de tal viveza y desparpajo \u2013completamente exentas de erudici\u00f3n y pompa citatoria\u2013 en la prosa de Heine o en la obra literario-filos\u00f3fica de Goethe, por mencionar las dos piezas m\u00e1s destacadas de su labor de cr\u00edtico literario. Un tercer trabajo importante que plane\u00f3 con cierto esmero, pero que no lleg\u00f3 a escribir, versaba sobre Rimbaud.<\/p>\n<p>Ahora bien; me parece que tiene inter\u00e9s lo siguiente. El fue un lector asiduo y devoto de cierta poes\u00eda castellana: de Juan de la Cruz, de Garcilaso, de Francisco de Aldana y de Jorge Guill\u00e9n, se\u00f1aladamente. Con independencia de que su franc\u00e9s fuera sencillamente perfecto y su alem\u00e1n muy bueno, yo doy por cierto que Manolo ten\u00eda un conocimiento mucho m\u00e1s \u00edntimo de cualquiera de ellos que de Rimbaud y de Heine, e incluso, acaso, que de Goethe. \u00bfPor qu\u00e9 no escribi\u00f3 ni plane\u00f3 nunca un trabajo sobre Garcilaso, o sobre Aldana, o sobre Juan de la Cruz, o sobre Guill\u00e9n? Seguramente porque, para el tipo de cr\u00edtica literaria con intenci\u00f3n pol\u00edtico-cultural que a \u00e9l le interesaba, le faltaba una tradici\u00f3n en que apoyarse como \u00abaficionado\u00bb, le faltaba, por as\u00ed decirlo, Franz Mehring y Walter Benjamin.<\/p>\n<p>Me parece que el de la cr\u00edtica literaria es uno de los terrenos en los que mejor puede apreciarse que Manolo<i> <\/i>Sacrist\u00e1n trabaj\u00f3 hu\u00e9rfano de una tradici\u00f3n intelectual nacional de izquierda.<\/p>\n<p><b>Para finalizar y no agotar tu generosa paciencia. Se ha comentado que Sacrist\u00e1n fue un gran te\u00f3rico, un intelectual muy s\u00f3lido, pero, por contra, un muy mal pol\u00edtico, un pol\u00edtico irrealista. \u00bfEstar\u00edas de acuerdo con esta consideraci\u00f3n?<\/b><\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n he o\u00eddo<i> <\/i>esto muchas veces. Para ser ecu\u00e1nimes, habr\u00e1 que distinguir entre dos sentidos de la locuci\u00f3n \u00abser un muy mal pol\u00edtico\u00bb.<\/p>\n<p>En un sentido, lo era sin lugar a dudas: le faltaba eso que suele llamarse mano izquierda, fing\u00eda mal y no era buen psic\u00f3logo, ten\u00eda poca paciencia con los tontos \u2013sobre todo con los tontos laureados\u2013 y ninguna con los zascandiles, hu\u00eda del medro como de la peste, no recataba su pesimismo y era poco amigo de componendas y muy dado a zamarrear con una dial\u00e9ctica implacable a cuantos, por un motivo convenienciero, elud\u00edan un deber.<\/p>\n<p>En el otro sentido, en el del \u00abrealismo\u00bb, yo no podr\u00eda sumarme este juicio bastante extendido. Al contrario, y por reducirme a unos pocos ejemplos de los a\u00f1os que yo he conocido mejor (estoy seguro de que gente de la \u00abprimera generaci\u00f3n\u00bb, como Xavier Folch, Paco Fern\u00e1ndez y Quim Sempere, pueden proporcionar una lista mucho m\u00e1s larga):<\/p>\n<p>En 1969, en una famosa entrevista concedida a la revista <i>Cuadernos<\/i><i> <\/i><i>para<\/i><i> <\/i><i>el<\/i><i> <\/i><i>di\u00e1logo,<\/i><i> <\/i>a prop\u00f3sito de la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de la Rep\u00fablica checoslovaca, Manolo Sacrist\u00e1n habl\u00f3 de la despolitizaci\u00f3n generalizada de las masas a que induc\u00edan las dictaduras neoestalinistas del <i>glacis <\/i>(un diagn\u00f3stico, digo yo, muy premonitorio de lo que hemos visto mucho despu\u00e9s, tras el derrumbe del muro de Berl\u00edn), y exigi\u00f3 una \u00abautocr\u00edtica del leninismo\u00bb: eso pareci\u00f3 a muchos \u00abrealistas\u00bb de entonces extremista e irrealista. En 1969-1970, cuando dimiti\u00f3 de todos sus cargos de dirigente en el PSUC y en el PCE, no lo hizo sin observar antes que era insensato que, en pleno estado de excepci\u00f3n, con centenares de compa\u00f1eros encarcelados y torturados, la direcci\u00f3n del partido declarara que el r\u00e9gimen franquista estaba en fase ag\u00f3nica terminal: eso pareci\u00f3 a muchos \u00abrealistas\u00bb de entonces extremista e irrealista. En 1978 se refiri\u00f3 a los llamados eurocomunistas como a \u00abzascandiles\u00bb que, en su empe\u00f1o por ganar gloria eterna, arriesgaban temerariamente hasta la propia identidad: eso pareci\u00f3 a muchos \u00abrealistas\u00bb de entonces extremista e irrealista, pero poco despu\u00e9s, en 1982, el PCE se hund\u00eda estrepitosamente en un infierno electoral. En 1981, a prop\u00f3sito del V Congreso del PSUC, Manolo Sacrist\u00e1n pronostic\u00f3 que la victoria conseguida por la rebeli\u00f3n de las bases ser\u00eda ef\u00edmera y que pronto \u00ablos profesionales de la palabra\u00bb recuperar\u00edan el tim\u00f3n, lo que efectivamente aconteci\u00f3 en unos pocos meses: no sin que antes a muchos \u00abrealistas\u00bb de entonces les pareciera extremista e irrealista la toma de posici\u00f3n de Manolo. Desde mediados de los setenta Manolo Sacrist\u00e1n se empe\u00f1\u00f3 en inyectar ecologismo en la tradici\u00f3n pol\u00edtica socialista, pero no sin que varios energ\u00famenos \u00abrealistas\u00bb le acusaran de malthusianismo, de antiprogresismo y hasta de querer hacer retroceder la historia por detr\u00e1s de las \u00abvacunas de Fleming\u00bb: algunos de esos \u00abrealistas\u00bb de entonces son ahora adalides casi fundamentalistas de un giro \u00abverde\u00bb radical en las <i>agenda <\/i>pol\u00edticas de la izquierda.<\/p>\n<p>En fin, cuando la campa\u00f1a anti-OTAN en 1985, Manolo Sacrist\u00e1n se descolg\u00f3, entre otras cosas con un art\u00edculo period\u00edstico intitulado \u00abLa OTAN hacia dentro\u00bb en donde se realizaba un pron\u00f3stico bastante radical, a saber: que tan o m\u00e1s importantes a\u00fan que las consecuencias internacionales del ingreso de Espa\u00f1a en la OTAN iban a ser las consecuencias \u00abhacia dentro\u00bb, por la corrupci\u00f3n de la vida democr\u00e1tica que implicaba el que un Gobierno urgido de unos comicios en los que el <i>motto <\/i>electoral principal hab\u00eda sido \u00abOTAN, de entrada no\u00bb tratara luego de chantajear y perniquebrar a la opini\u00f3n p\u00fablica para plebiscitar todo lo contrario. A<i> <\/i>muchos \u00abrealistas\u00bb de entonces, incluidos algunos activos participantes en la campa\u00f1a anti-OTAN, eso les pareci\u00f3 extremista e irrealista. Pero de las necesidades financieras de aquella formidable campa\u00f1a de manipulaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica a que se libr\u00f3 el PSOE sali\u00f3 entre otras cosas Filesa, y probablemente otras muchas que son causa ahora mismo del sonrojo democr\u00e1tico de tantos ciudadanos espa\u00f1oles (incluidos los m\u00e1s \u00abrealistas\u00bb).<\/p>\n<p>No, no creo que Manolo Sacrist\u00e1n fuera un \u00abmuy mal pol\u00edtico\u00bb en este sentido, no creo que fuera irrealista. M\u00e1s plausible me resulta el juicio, seg\u00fan el cual la imputaci\u00f3n de irrealismo procede en general de mucho alguaciles alguacilados, de muchos \u00abrealistas\u00bb realizados: <i>\u00a1inde <\/i><i>irae!<\/i><\/p>\n<p><b>Muchas gracias por tu tiempo y tus respuestas.<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el encuentro celebrados en Barcelona en 2005 recordando la figura de Manuel Sacrist\u00e1n, encuentro organizado por la FIM (I\u00f1aki V\u00e1zquez \u00c1lvarez), Antoni Dom\u00e8nech cerr\u00f3 las jornadas con un texto titulado: \u00abMANUEL SACRIST\u00c1N: EL ANTIFILISTE\u00cdSMO EN ACCI\u00d3N.\u00bb<\/p>\n<p>Amigas, colegas, compa\u00f1eras y compa\u00f1eros:<\/p>\n<p>Los organizadores de estas jornadas y el azar lexicogr\u00e1fico de mi apellido han querido que clausure este homenaje a Manuel Sacrist\u00e1n con motivo del vig\u00e9simo aniversario de su muerte.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n merec\u00eda que se hiciera al menos esto. \u00a1Bien hecho! Me alegro de que veinte a\u00f1os despu\u00e9s de su temprana muerte empiece a hac\u00e9rsele justicia en el pa\u00eds de la envidia rencorosa, esa mala pasi\u00f3n tan espa\u00f1ola de la que dijera famosamente Quevedo que es flaca, porque muerde y no come.<\/p>\n<p>Manolo Sacrist\u00e1n fue amigo, maestro, colega, camarada o profesor de muchos de los circunstantes. Supongo que es esa variedad de relaciones, y aun otras, derivadas de su polifac\u00e9tica personalidad intelectual, lo que han tenido principalmente en cuenta los organizadores cuando han distribuido a los ponentes en las distintas mesas tem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Yo no quisiera cansaros ahora, en \u00e9sta de clausura, con un resumen sincr\u00e9tico de todas las virtudes \u2013o limitaciones\u2013 del homenajeado en sus m\u00faltiples facetas, ni menos de las vivas discusiones aqu\u00ed habidas estos dos \u00faltimos d\u00edas al respecto.<\/p>\n<p>Pero vali\u00e9ndome del hecho de haber mantenido con \u00e9l una relaci\u00f3n de varios niveles, tal vez consiga decir unas pocas palabras sobre un rasgo de su personalidad que, en mi opini\u00f3n, dej\u00f3 una impronta singular\u00edsima en todas y cada una de las facetas de su pensar y de su hacer. No digo que ese rasgo explique todo, ni siquiera que sea fundamental \u2013la \u00abllave\u00bb para entender a Sacrist\u00e1n\u2013, pero s\u00ed que me parece un rasgo unificador de su rica y compleja urdimbre moral.<\/p>\n<p>Quisiera, pues, dedicar unas palabras a su antifiliste\u00edsmo. En todo lo que hizo, tambi\u00e9n en el pensar, Manolo Sacrist\u00e1n actu\u00f3 movido o guiado por el resorte de una previa declaraci\u00f3n de guerra sin cuartel al filiste\u00edsmo y, por implicaci\u00f3n, a los filisteos.<\/p>\n<p>\u00bfY eso qu\u00e9 es? \u00a1Ah! Pues es un concepto muy marxista. Y un concepto que, a diferencia de los muy manidos de \u00abmodo de producci\u00f3n\u00bb, \u00absobrestructura\u00bb\u00a0o \u00abhegemon\u00eda\u00bb, tiene la ventaja a\u00f1adida de que no se ha revelado propicio hasta ahora a los juegos escol\u00e1sticos de palabras a que tan aficionados se han mostrado los acad\u00e9micos \u00abmarxistas\u00bb, los profesionales de la cosa, vamos.<\/p>\n<p>(Yo no s\u00e9 de ning\u00fan estudio que haya procedido a un escrutinio inform\u00e1tico de las obras completas de Marx y Engels, pero si alg\u00fan d\u00eda se lleva a cabo, apuesto a que, al menos en los 10 gruesos vol\u00famenes de su correspondencia, la palabra \u00abfiliste\u00edsmo\u00bb \u2013y otras claramente coextensivas, como <i>spiessb\u00fcrgerlich<\/i>, que ha veces se traduce un tanto inocentemente como \u00abpeque\u00f1oburgu\u00e9s\u00bb\u2013 ser\u00e1 una de las que registre m\u00e1s entradas.)<\/p>\n<p>Bueno, \u00bfqu\u00e9 es un filisteo? Filisteo es quien se niega o se resiste a valorar las cosas, cualquier cosa, por s\u00ed mismas.<\/p>\n<p>Filisteo es quien no admite, por ejemplo, que se pueda desear conocer algo por el valor mismo de conocerlo, por el mero gusto de satisfacer la curiosidad, la cual como dijo Arist\u00f3teles \u2013el padre del antifiliste\u00edsmo filos\u00f3fico\u2013 es el comienzo de todo saber. El filisteo sostiene, o \u2013las m\u00e1s veces\u2013 act\u00faa como si sostuviera que s\u00f3lo es deseable el conocimiento que sirve para algo (para ganar dinero, para ser famoso, para escalar en la jerarqu\u00eda acad\u00e9mica, para lograr una tecnolog\u00eda \u00fatil, para hacer la revoluci\u00f3n, para ligar, etc.).<\/p>\n<p>Filisteo es, en general, quien se niega a reconocer que pueda haber acciones humanas con valor por s\u00ed mismas, cualquiera que sea el resultado de ellas.<\/p>\n<p>Para la triste vida del filisteo, \u00e9sta se reduce a un inmenso repertorio de instrumentos, de medios y cadenas enteras de medios puestos al servicio de alg\u00fan fin, normalmente heter\u00f3nomo.<\/p>\n<p>Vera Sacrist\u00e1n ha recordado recientemente un refr\u00e1n castellano que le repet\u00eda con frecuencia en la infancia su padre: \u00abprimero la obligaci\u00f3n, luego la devoci\u00f3n\u00bb. Bueno, los refranes a veces se quedan cortos, filos\u00f3ficamente hablando. Son raros los refranes filos\u00f3ficamente redondos, como aqu\u00e9l que a Manolo le parec\u00eda el m\u00e1s socr\u00e1tico y profundo del refranero castellano: \u00abno hay tonto bueno\u00bb. Que el dicho de la devoci\u00f3n y la obligaci\u00f3n se queda harto m\u00e1s ac\u00e1 de lo que acaso pretende declarar, nos lo prueba el hecho de que, al postergar sus devociones para cumplir con sus obligaciones, el propio Manolo Sacrist\u00e1n procuraba \u2013y creo que frecuentemente lograba\u2013 cumplirlas con devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ved, amigos, que no es poca la diferencia que pasa por alto ese dicho. Nada menos que la que separa al cura del epic\u00fareo: la que media entre quien trasuda y hace alarde de sacrificio en poniendo por delante la obligaci\u00f3n, y quien donosamente se libra a la obligaci\u00f3n con al menos un adarme de devoci\u00f3n. \u00c9ste y s\u00f3lo \u00e9ste aspira al t\u00edtulo de enemigo irreconciliable del filiste\u00edsmo.<\/p>\n<p>Pues bien: el de Manolo Sacrist\u00e1n fue un antifiliste\u00edsmo extremista, que no se conformaba con declarar que hay algunas cosas que deben buscarse o hacerse por s\u00ed mismas, por su valor intr\u00ednseco, sino que se avilantaba a convertir casi cualquier medio o instrumento en fin.<\/p>\n<p>Yo escuch\u00e9 a su amigo de juventud Garc\u00eda Borr\u00f3n, que desgraciadamente ya no est\u00e1 tampoco entre nosotros, narrar con verdadera delectaci\u00f3n la reconcentrada pericia con que el alf\u00e9rez Manuel Sacrist\u00e1n montaba y desmontaba un arma de fuego. Con Gonzalo Pont\u00f3n, un editor de rara sensibilidad humana e intelectual, hemos comentado alguna vez la pulcritud casi inmaculada de los originales mecanogr\u00e1ficos de las traducciones del hombrecito cabal que, echado de la Universidad, ten\u00eda que trabajar <i>pane lucrando <\/i>a 59 pesetas (un poco m\u00e1s de 30 c\u00e9ntimos de euro) la p\u00e1gina <i>standard<\/i> (30&#215;70), con m\u00faltiples copias a papel carb\u00f3n bien corregidas todas.<\/p>\n<p>Manolo Sacrist\u00e1n era, como se ha recordado aqu\u00ed, un internacionalista de coraz\u00f3n y de cabeza, pero precisamente por serlo en el sentido genuino y no tontitamente manipulado de la palabra, se interes\u00f3 seriamente toda su vida por las lenguas y las culturas de las naciones y los pueblos hist\u00f3ricamente oprimidos. Se gan\u00f3 el respeto y la estima de lo mejor de la cultura catalanoparlante (Salvador Espriu, Antoni T\u00e0pies, Joan Brossa, Raimon, Josep Fontana, Francesc Vicens o Miquel Mart\u00ed i Pol, por limitarme a unos pocos nombres que ya han salido aqu\u00ed, le distinguieron con su afecto y admiraci\u00f3n), se gan\u00f3 ese respeto, digo, entre muchas otras cosas porque se tom\u00f3, con devota alegr\u00eda, el trabajo de aprender a hablar la lengua catalana, que dicho sea de pas\u00f3 lleg\u00f3, sin necesitarlo, a dominar a satisfacci\u00f3n. Y cuando preparaba su viaje a M\u00e9xico, compr\u00f3 varios manuales de gram\u00e1tica n\u00e1huatl y muchos libros sobre lenguas precolombinas, a los que se entreg\u00f3, al menos por unos meses, con gran afici\u00f3n y empe\u00f1o, como ha contado alguna vez, enternecida, \u00c1ngeles Liz\u00f3n.<\/p>\n<p>Cualquiera que le haya tratado con un poco de asiduidad, y que no sea un corcho, habr\u00e1 tenido con \u00e9l experiencias de este tipo, en las que se ve\u00eda al antifilisteo en acci\u00f3n. Una vez, y por un lance militante que ahora no viene a cuento, quedamos, \u00e9l y yo, un s\u00e1bado por la ma\u00f1ana, encargados de limpiar un polvoriento local prestado que habr\u00eda de servirnos de almac\u00e9n. Cuando digo \u00ablimpiar\u00bb, no estoy hablando en jerga de clandestinidad. Quiero decir, literalmente, \u00ablimpiar\u00bb: con lej\u00eda, zotal, decapantes para madera, estropajos, guantes de caucho, escobas, recogedores y fregaderas. Yo, como os podr\u00e9is figurar, comparec\u00ed a la cita con poco m\u00e1s que lo puesto, y m\u00e1s presto a hablar de filosof\u00eda y de pol\u00edtica con el maestro que a otra cosa. Para mi estupefacci\u00f3n, \u00e9l se present\u00f3 equipad\u00edsimo, y no s\u00f3lo con el instrumental completo para la limpieza, sino hasta con un mono azul, que se enfund\u00f3 no bien traspasada la puerta del desastrado local. Y se habl\u00f3 de filosof\u00eda, y se habl\u00f3 de pol\u00edtica, y de muchas otras cosas (\u00bftendr\u00e9 que decir a estas alturas que era un conversador fascinante?). Desde luego que se habl\u00f3. Pero tambi\u00e9n se limpi\u00f3, y con alegr\u00eda y eficiencia: nunca he vuelto a ver un suelo y unos estantes tan relucientes.<\/p>\n<p>Cuando un ex-amigo de los que nunca faltan en la vida, Carlos Barral, trat\u00f3 de difamarle en sus <i>Memorias<\/i> contando un chisme de juventud, seg\u00fan el cual Manolo habr\u00eda fingido una vez ante los contertulios estar traduciendo improvisadamente del griego un texto que, seg\u00fan Barral, estaba leyendo ya vertido a un impecable castellano de Indias, le pregunt\u00e9: \u00bfY eso? \u00abPues yo no lo recuerdo\u00bb, repuso atar\u00e1xico. Y \u00bfqu\u00e9 piensas hacer? \u00abYa he hecho\u00bb. \u00bfY qu\u00e9 hab\u00eda hecho? \u00bfPoner un pleito? \u00bfEscribir una carta a la revista <i>Triunfo<\/i>, en donde si no me equivoco se organiz\u00f3 cierta chiller\u00eda morbosa con el asunto? \u00bfReplicar con m\u00e1s chismes? Pues no. Lo que hizo fue limitarse a escribir una carta a un viejo editor de una vieja traducci\u00f3n suya del <i>Banquete<\/i> de Plat\u00f3n \u2013una traducci\u00f3n juvenil hermos\u00edsima, por cierto\u2013 para asegurarle que la versi\u00f3n castellana hab\u00eda sido hecha no de segundas, sino directamente del griego. \u00abHice esa traducci\u00f3n porque necesitaba unas perras, esa es la verdad, pero la disfrut\u00e9 mucho, \u00a1qu\u00e9 prosa, la de Plat\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 superlengua, el griego!\u00bb. Eso es todo lo que coment\u00f3 conmigo sobre el asunto.<\/p>\n<p>Huelga decir que esa actitud antifilistea tan homog\u00e9nea y tenazmente mantenida en todos los planos de su vida, esa actitud, si me permit\u00eds, tan \u00abfilos\u00f3fica\u00bb \u2013en el verdadero y original sentido de la palabra\u2013 tuvo que tener consecuencias sobre su filosofar t\u00e9cnico-acad\u00e9mico. A m\u00ed me resulta evidente: tambi\u00e9n como fil\u00f3sofo profesional, y hasta como profesor de filosof\u00eda \u2013cuando le dejaron\u2013 fue Manolo Sacrist\u00e1n un antifilisteo, un enemigo de las filosof\u00edas y de los fil\u00f3sofos filisteos.<\/p>\n<p>\u00bfEst\u00e1is pensando en fil\u00f3sofos morales utilitaristas, siempre dispuestos a sacarse del bolsillo el utilit\u00f3metro y a ponderar los costes y beneficios de los resultados de la acci\u00f3n instrumental? \u00bfEst\u00e1is pensando en epistem\u00f3logos \u00abpositivistones\u00bb, esos que la caricatura pinta como apologetas de la llamada \u00abtecnociencia\u00bb\u00a0instrumental? \u00a1Ah! Pero eso es demasiado f\u00e1cil: las cosas son m\u00e1s complejas, y este asunto del filiste\u00edsmo tiene muchas ramificaciones y guarda no menos sorpresas.<\/p>\n<p>En su famoso discurso del 27 de mayo de 1933, el rector de Friburgo, Mart\u00edn Heidegger, desarroll\u00f3 un ataque en toda regla contra la vieja y veneranda idea de que la ciencia tiene el fin en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>Nada nuevo en \u00e9l: antes de su paso al nazismo pol\u00edticamente activo \u2013y tambi\u00e9n despu\u00e9s de su \u00abdesnazificaci\u00f3n\u00bb por los tribunales militares aliados\u2013 ya hab\u00eda dejado claro Heidegger que no le gustaba nada eso de que los cient\u00edficos modernos pusieran el fin de la ciencia en la ciencia misma, colocando la b\u00fasqueda de conocimiento bajo la sola y para \u00e9l fr\u00edvola tutela del capricho de satisfacer la curiosidad. En una c\u00e9lebre ocasi\u00f3n, el fil\u00f3sofo de la Selva Negra present\u00f3 a Galileo como el prototipo de ese extrav\u00edo: como el verdadero iniciador de la escisi\u00f3n moderna entre la ciencia especializada y el mundo de la vida o la existencia. Heidegger opuso a eso un aut\u00e9ntico saber, que era aut\u00e9ntico para \u00e9l, como es de sobra conocido, en la medida en que estaba \u2013instrumentalmente\u2013 orientado a un fin: el fin de desvelar el sentido de la existencia del hombre. Un fin en apariencia tan noble, como indeterminado.<\/p>\n<p>Lo nuevo de su discurso como rector es la determinaci\u00f3n concreta que hizo en 1933 de aqu\u00e9l fin un tanto misterioso, al que la aspiraci\u00f3n al saber deb\u00eda servir instrumentalmente. Esa nueva determinaci\u00f3n tra\u00eda consigo la demolici\u00f3n de la \u00abmuy celebrada libertad acad\u00e9mica\u00bb, en cuyo fundamento filos\u00f3fico ve\u00eda muy bien Heidegger que est\u00e1 la idea de que el conocimiento b\u00e1sico \u2013no, claro es, el aplicado\u2013 se busca por s\u00ed mismo, es autot\u00e9lico, por usar jerga aristot\u00e9lica. En su discurso rectoral, Heidegger opon\u00eda a eso el ideal de una Universidad en la que la ciencia, lejos de tener el fin en s\u00ed misma, se convirtiera en una \u00ab\u00edntima necesidad de la existencia\u00ab, pasando as\u00ed a constituirse \u00aben el acaecer b\u00e1sico de nuestra existencia espiritual como pueblo\u00bb. Y eso \u00bfqu\u00e9 quiere decir en rom\u00e1n palad\u00edn?<\/p>\n<p>Quiere decir que la Universidad alemana, lejos de seguir siendo una torre de marfil que goza de una autonom\u00eda protegida por la \u00ablibertad acad\u00e9mica\u00bb en la que, idealmente al menos, es posible buscar el conocimiento por s\u00ed mismo con independencia de cu\u00e1les sean los resultados, debe tener tres v\u00ednculos finalistas o instrumentales:<\/p>\n<p>1) Un v\u00ednculo con la \u00abcomunidad del pueblo\u00bb. Ese v\u00ednculo significa para \u00e9l que los estudiantes deben prestar un servicio laboral que les obligue a trabajar con los no-acad\u00e9micos.<\/p>\n<p>2) Un segundo v\u00ednculo con \u00abel honor y el destino de la Naci\u00f3n\u00bb. Eso significa el servicio militar como parte de la existencia del estudiante, que debe ser instruido militarmente.<\/p>\n<p>3) El tercer v\u00ednculo afirmado por Heidegger es \u00abcon la tarea espiritual del pueblo alem\u00e1n\u00bb. Es urgente \u2013declara\u2013 formar a los estudiantes para que sean capaces de prestar un tercer servicio, el \u00abservicio epist\u00e9mico\u00bb (<i>Wissensdienst<\/i>), para el bien del pueblo.<\/p>\n<p>Heidegger resumi\u00f3 sus propuestas diciendo que la Universidad alemana ten\u00eda que orientarse al fin de formar a \u00ablos futuros caudillos y custodios del pueblo alem\u00e1n\u00bb (\u00abzukunftige F\u00fchrer und H\u00fcter des Schicksals des deutschen Volkes\u00bb). Las propuestas de Heidegger no tuvieron mucho \u00e9xito, afortunadamente, en su parte constructiva o afirmativa. Pero como todo el mundo sabe, s\u00ed en su parte destructiva: el nazismo destruy\u00f3 por completo la vida acad\u00e9mica alemana \u2013acaso la m\u00e1s f\u00e9rtil del siglo XX\u2013, una aniquilaci\u00f3n de la que nunca m\u00e1s se ha recobrado.<\/p>\n<p>Hay una divertida conferencia que dieron en cierta ocasi\u00f3n mano a mano Manolo Sacrist\u00e1n y Jos\u00e9 Mar\u00eda Valverde, y cuya transcripci\u00f3n hizo, una vez m\u00e1s, nuestro amigo Salvador L\u00f3pez Arnal. En esa charla \u2013que debe de ser del mismo a\u00f1o en que muri\u00f3 (1985 [NE: de oto\u00f1o de 1984])\u2013, Sacrist\u00e1n se mostraba entre estupefacto e indignado por los ya entonces evidentes s\u00edntomas de necia degradaci\u00f3n finalista, instrumental, de la ense\u00f1anza superior. Comentaba con ese sarcasmo tan suyo, m\u00e1s demoledor a\u00fan que hilarante, varios casos ejemplares, entre los que recuerdo el de un tipo que habr\u00eda escrito su doctorado en Harvard (s\u00ed, s\u00ed, \u00a1en Harvard!)&#8230; sobre el <i>stress<\/i> de las esposas de los entrenadores de los equipos universitarios de baloncesto.<\/p>\n<p>Seguro que es mucho m\u00e1s f\u00e1cil encontrar un <i>sponsor<\/i>, como se dice ahora (o un \u00abpatrocinador\u00bb, como habr\u00eda que decir), para una \u00abinvestigaci\u00f3n\u00bb as\u00ed, que debe de ser de tremenda utilidad para gentes con dineros \u2013por ejemplo, para fabricantes de ansiol\u00edticos, o para empresas que hacen publicidad en las canchas de <i>basket\u2013<\/i>, que para financiar una investigaci\u00f3n b\u00e1sica sobre cualquier cosa simplemente interesante (como por ejemplo la teor\u00eda cosmol\u00f3gica de las supercuerdas).<\/p>\n<p>Hay que recordar de paso que, en contra de lo que dice una tradici\u00f3n epistemol\u00f3gicamente ignara, la ciencia b\u00e1sica es siempre de una utilidad pr\u00e1ctica incierta: la teor\u00eda cient\u00edfica m\u00e1s famosa del siglo XX, la teor\u00eda general de la relatividad, no sirve absolutamente para nada: ninguna tecnolog\u00eda operativa se funda en ella [NE: AD escrib\u00eda en 2005]. Ese es el motivo principal de que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica b\u00e1sica, que, con el gran arte pl\u00e1stico, con la gran m\u00fasica o con la gran literatura comparte al menos el rasgo de su perfecta inutilidad <i>ex ante<\/i>, no se haya financiado nunca a trav\u00e9s del mercado y de la inversi\u00f3n privada que persigue el beneficio: se ha financiado o a trav\u00e9s de la universidad p\u00fablica (como en la mejor tradici\u00f3n europea) o a trav\u00e9s del mecenazgo privado m\u00e1s o menos altruista (como en las grandes universidades privadas norteamericanas).<\/p>\n<p>La actual mercantilizaci\u00f3n \u2013filisteizaci\u00f3n\u2013 en curso de la Universidad p\u00fablica europea es la destrucci\u00f3n de eso, y descuento como seguro que el antifiliste\u00edsmo de Sacrist\u00e1n le habr\u00eda hoy levantado en\u00e9rgicamente contra ella.<\/p>\n<p>Se dir\u00e1 que la Universidad actual, mucho m\u00e1s democratizada y abierta a las clases populares que las universidades elitistas de <i>honoratiores<\/i> \u2013desnudamente clasistas\u2013 anteriores a la II Guerra Mundial, es muy distinta de la universidad alemana que Heidegger se propon\u00eda reestructurar. Y se dir\u00e1, con no menos raz\u00f3n, que el de ahora es un intento de instrumentalizar la vida acad\u00e9mica tambi\u00e9n muy distinto del de los nazis.<\/p>\n<p>Triste consuelo, si consuelo es, porque en el actual ataque a la libertad y a la autonom\u00eda acad\u00e9micas no s\u00f3lo puede adivinarse un inconfundible programa contrarreformador, es decir, desdemocratizador de la ense\u00f1anza superior, sino que pueden verse tambi\u00e9n inquietantes paralelos con el programa de \u00abservicios\u00bb finalistas propuesto por el rector Heidegger.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a los estudiantes europeos de ahora, como a los alemanes de 1933, se les exige un \u00abservicio laboral\u00bb en forma de contratos de trabajo precarios, cuando no puros meritoriajes <i>ad honorem<\/i> en las empresas, o la solicitud de cr\u00e9ditos bancarios, a devolver luego con el sueldo de trabajos basura.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a los estudiantes europeos se les exige ahora, no ciertamente un v\u00ednculo finalista con el honor y el destino o con la \u00abtarea espiritual\u00bb de la naci\u00f3n \u2013al menos, en Europa\u2013, pero s\u00ed un v\u00ednculo finalista con la coyuntura de un mercado de trabajo desregulado. Grotescamente, en el <i>slang<\/i> de muchos gestores y bur\u00f3cratas acad\u00e9micos, ya se empieza a llamar a los estudiantes \u00abclientes\u00bb.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n ahora se quiere formar a \u00abcaudillos y custodios\u00bb del orden social establecido, s\u00f3lo que esa tarea guardiana parece querer reservarse a las instituciones acad\u00e9micas privatizadas, dejando tendencialmente para las p\u00fablicas, cuando mucho, la mera funci\u00f3n de instruir a unos \u00abclientes\u00bb destinados de por vida a la subalternidad econ\u00f3mica e intelectual.<\/p>\n<p>Cuando como Heidegger (y los nazis) se rechaza la idea normativa de que la b\u00fasqueda de conocimiento b\u00e1sico o fundamental debe tener el fin en s\u00ed misma \u2013y de que la vida acad\u00e9mica debe de gozar de amplia autonom\u00eda respecto de las fuerzas del estado o del mercado\u2013, la inevitable consecuencia es el descr\u00e9dito de la \u00abverdad\u00bb: no siendo la \u00abverdad\u00bb sino lo que presta el mejor servicio al fin propuesto, la \u00abverdad\u00bb se torna relativa a ese fin.<\/p>\n<p>Hay que reparar en eso: en todas las variantes concebibles del relativismo, la \u00abverdad\u00bb es siempre servicial; no vale por ella misma, sino s\u00f3lo por alg\u00fan servicio que presta a otra cosa, no importa si a una voluntad de poder (como quer\u00edan Calicles y su tard\u00edo disc\u00edpulo Nietzsche), a la elucidaci\u00f3n y construcci\u00f3n de un sentido de la existencia o a la custodia del Ser (como quer\u00eda Heidegger), o a la utilidad (como han querido los pragmatistas, desde William James a Richard Rorty \u2013\u00e9ste \u00faltimo, por cierto, un admirador de Nietzsche y de Heidegger).<\/p>\n<p>Todos los totalitarismos de la pasada centuria \u2013el nazi-fascista y el estalinista del segundo cuarto del siglo XX y el neoliberal del \u00faltimo cuarto\u2013 se han apoyado de uno u otro modo en filosof\u00edas relativistas: en filiste\u00edsmos epistemol\u00f3gicos o \u00e9ticos.<\/p>\n<p>La elite neoliberal y neoteocr\u00e1tica que ahora gobierna los EEUU quiere que en las escuelas p\u00fablicas se ense\u00f1e el creacionismo en pie de igualdad con la teor\u00eda darwinista de la evoluci\u00f3n: \u00abson s\u00f3lo teor\u00edas, y los padres tienen derecho a que sus hijos puedan elegir\u00bb; algo as\u00ed acaba de decir recientemente, para esc\u00e1ndalo del mundo civilizado, una corte de Kansas. \u00bfQui\u00e9n quita que el paso siguiente no sea que hay que ense\u00f1ar la f\u00edsica moderna, hija o nieta de Galileo, en pie de igualdad con las teor\u00edas del Cardenal Bellarmino, el inteligente inquisidor que instruy\u00f3 el vergonzoso proceso contra Galileo? Si Heidegger levantara la cabeza, brindar\u00eda por el Ser-as\u00ed-restituido con lo primero que pillara a mano, ya fuera cava catal\u00e1n.<\/p>\n<p>Yo creo que uno de los motivos m\u00e1s importantes de lo que aqu\u00ed se ha llamado \u00abel olvido de Sacrist\u00e1n\u00bb tiene que ver precisamente con eso. Conviene percatarse de ello. Por causas que necesariamente han de quedar aqu\u00ed fuera de nuestra atenci\u00f3n, lo cierto es que buena parte de la izquierda acad\u00e9mica evolucion\u00f3 intelectualmente, a partir de los a\u00f1os 70, en un sentido relativista. As\u00ed como Manolo Sacrist\u00e1n habl\u00f3 en su d\u00eda, en un textito que recordaba ayer Salvador L\u00f3pez Arnal, de una alianza imp\u00eda entre el neopositivismo y el misticismo, ha habido en las tres \u00faltimas d\u00e9cadas, como ha dicho recientemente Terry Eagleton, una especie de alianza imp\u00eda entre el relativismo pr\u00e1ctico de tipo neoliberal y el relativismo filos\u00f3fico de la izquierda que para entendernos e ir al grano llamaremos postmoderna. La recuperaci\u00f3n de Heidegger por \u00e9sta \u2013un Heidegger, por cierto, p\u00e9simamente le\u00eddo, como bien not\u00f3 Sacrist\u00e1n\u2013 es un s\u00edntoma ya suficientemente conocido y elocuente, que me va a eximir aqu\u00ed de mayores precisiones o explicaciones.<\/p>\n<p>Manolo Sacrist\u00e1n reaccion\u00f3 con mucho escepticismo al famoso <i>bestseller<\/i> de Kuhn sobre la estructura de las revoluciones cient\u00edficas, un libro que aunque hist\u00f3ricamente interesante, le parec\u00eda mediocre filos\u00f3ficamente. Pero reaccion\u00f3 con algo m\u00e1s que escepticismo, yo dir\u00eda que con verdadero encono, al no mucho menos vendido libro de Paul K. Feyerabend <i>Contra el m\u00e9todo<\/i>. Su c\u00e9lebre concepto del \u00aboligokuhnismo\u00bb \u2013no s\u00e9 si muchos saben eso\u2013, lo acu\u00f1\u00f3 Sacrist\u00e1n a costa de este libro de Feyerabend. A un conocedor de primera y cr\u00edtico refinado pero sin reservas de Heidegger como \u00e9l, ten\u00edan que revolverle las tripas afirmaciones como \u00e9sta de <i>Contra el m\u00e9todo <\/i>(supuestamente, una teor\u00eda anarquista de la epistemolog\u00eda): \u00abEl juicio de los expertos eclesi\u00e1sticos [condenando a Galileo] fue cient\u00edficamente correcto. Esos expertos de la Iglesia ten\u00edan, adem\u00e1s, unas intenciones sociales correctas, a saber: proteger a los hombres de las trapacer\u00edas de los especialistas. Hab\u00eda que proteger a los hombres de que fueran corrompidos por una ideolog\u00eda limitada, que tal vez funcionara en \u00e1mbitos limitados, pero que resultaba inadecuada para sostener una vida armoniosa. Con una revisi\u00f3n del juicio podr\u00eda tal vez haber conseguido la Iglesia hacerse con algunos amigos entre los cient\u00edficos, pero eso habr\u00eda ido en desmedro de su funci\u00f3n de custodia de los valores humanos y sobrehumanos importantes.\u00bb<sup>1<\/sup><\/p>\n<p>\u00a1Bonita epistemolog\u00eda \u00abanarquista\u00bb \u00e9sta, que aplaude el proceso inquisitorial contra los cient\u00edficos y convierte a los expertos eclesi\u00e1sticos en protectores de los hombres y custodios de los valores!<\/p>\n<p>A la derrota del 68, Sacrist\u00e1n no reaccion\u00f3, como muchos acad\u00e9micos de izquierda, derivando hacia el relativismo acomodaticio. Me atrevo a decir que guiado por su instinto antifilisteo, Manolo hizo exactamente lo contrario: se reafirm\u00f3 m\u00e1s que nunca en los valores \u2013\u00e9ticos, epistemol\u00f3gicos y est\u00e9ticos\u2013 de la Ilustraci\u00f3n. Y us\u00f3 esa reafirmaci\u00f3n, precisamente, para criticar al tercero de los totalitarismos aqu\u00ed mencionados, junto con el fascismo y el neoliberalismo: el estalinismo.<\/p>\n<p>En una conferencia sobre Luk\u00e1cs pronunciada el 30 de abril de 1985 en la Librer\u00eda Leviat\u00e1n de Barcelona (tambi\u00e9n transcripta por Salva L\u00f3pez Arnal), Sacrist\u00e1n dio esta interesante y original interpretaci\u00f3n de la afici\u00f3n del \u00faltimo Luk\u00e1cs por la ontolog\u00eda: \u00ab\u00bfQu\u00e9 buscaba Luk\u00e1cs con eso? (&#8230;) Al decir que tiene que haber una ontolog\u00eda marxista y que el pensamiento marxista tiene que basarse en una ontolog\u00eda, pues como lo hizo el pensamiento de Arist\u00f3teles o como lo hizo el pensamiento de Santo Tom\u00e1s de Aquino, lo que Luk\u00e1cs est\u00e1 diciendo es que en el conocimiento existe un plano de objetividad radical, <i>por debajo <\/i>del plano ideol\u00f3gico. Lo que est\u00e1 haciendo es combatir el relativismo, que es tan frecuente en el marxismo vulgar, sea estalinista o no. (&#8230;) En lo que me separo de \u00e9l es que a m\u00ed me parece que despu\u00e9s de la Edad Media y terminado el poder, la tiran\u00eda, de la teolog\u00eda cristiana sobre la filosof\u00eda, no hay por qu\u00e9 considerar que la base objetiva ha de ser ontolog\u00eda; basta con decir que ha de ser ciencia emp\u00edrica, ciencia real, sin necesidad de ir hasta una metaf\u00edsica para fundamentar.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Bueno tener enfrente a una coalici\u00f3n filistea de tal amplitud, formada por neoliberales, reaccionarios antimodernos, postmodernos recreativos, anarquistas acomodaticios y marxistas vulgares (y, habr\u00eda que a\u00f1adir, la legi\u00f3n de ex-marxistas enterquecidos en la vulgaridad), no es poca cosa: tambi\u00e9n eso contribuye en mi opini\u00f3n a explicar el \u00abolvido de Sacrist\u00e1n\u00bb del que varios oradores se han quejado estos d\u00edas.<\/p>\n<p>Otra gran socialista casi olvidada, Mar\u00eda de Lej\u00e1rraga, observ\u00f3 en 1932 con agudeza: \u00abEl altruismo intelectual es mucho m\u00e1s dif\u00edcil de encontrar que el altruismo sentimental. Es mucho m\u00e1s f\u00e1cil conseguir de un ser humano que salve la vida a un enemigo con riesgo de la propia, que el que discuta con serenidad y buena fe una proposici\u00f3n contraria a su punto de vista, con riesgo de dejarse convencer.\u00bb<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Manolo Sacrist\u00e1n fue un altruista intelectual de este tipo, un amante de la verdad y la serenidad, movido por un resorte antifilisteo sin par que hizo de \u00e9l un ser humano de excepci\u00f3n. De momento, es cierto, purga eso con el olvido, y a veces, con cosas peores, porque es seguramente peor el mal recuerdo alevoso que el olvido con premeditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Amigas, colegas, compa\u00f1eros y compa\u00f1eras:<\/p>\n<p>Auguremos el regreso de Sacrist\u00e1n. Y de Mar\u00eda de Lej\u00e1rraga. Y de todos los grandes olvidados o semiolvidados de su estirpe, porque si la humanidad ha de salvarse, ser\u00e1 tambi\u00e9n a trueque de derrotar al filisteo, y por lo pronto, al filisteo agazapado que todos llevamos dentro.<\/p>\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Notas<br \/>\n<\/strong><sup>1<\/sup>\u00a0Paul Feyerabend, <i>Against Method<\/i>, Verso, Londres, 1993, p. 133.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0Citado por \u00c1ngel Ossorio, <i>El sedimento de la lucha, <\/i>Aguilar, Madrid, 1933<\/span><\/p>\n<p>Para <i>Del pensar, del vivir, del hacer<\/i>, el libro que acompa\u00f1\u00f3 la edici\u00f3n de los documentales <i>Integral Sacrist\u00e1n<\/i>, el autor de <i>El eclipse de la fraternidad <\/i>acord\u00f3 la publicaci\u00f3n del siguiente texto: \u00abEl marxismo pol\u00edtico de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb<sup>1<\/sup>:<\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n fue mi maestro intelectual m\u00e1s importante. En nuestro tiempo de banalizaci\u00f3n y venalizaci\u00f3n del conocimiento y de su transmisi\u00f3n (bautizado a veces, y no creo que sarc\u00e1sticamente, como \u00abera de la informaci\u00f3n\u00bb), tal vez convenga precisar la connotaci\u00f3n artesanal que la palabra \u00abmaestro\u00bb guardaba todav\u00eda hace veinte o treinta a\u00f1os. Quiero decir que me ense\u00f1\u00f3 \u2013desinteresadamente\u2013 el \u00aboficio\u00bb: las t\u00e9cnicas del pensar y el estudiar rectamente; la imperiosa necesidad de dominar a fondo otras lenguas, vivas y muertas; algunos buenos atajos economizadores de las dispersantes energ\u00edas de los j\u00f3venes (\u00abno hay que perder el tiempo con este autor\u00bb, \u00abeso es una v\u00eda muerta\u00bb); el c\u00f3digo deontol\u00f3gico b\u00e1sico del hacer intelectual; y el amor a ese hacer por s\u00ed mismo, con independencia de sus posibles resultados (puestos, honores, fama gacetillera o dineros), lo que incluye el gusto por la pulcritud puntillosa (\u00a1hab\u00eda que ver la calidad mecanogr\u00e1fica de los originales de sus escritos y aun de sus traducciones!), as\u00ed como la superlativa afici\u00f3n al detalle, que Dios est\u00e1 en los detalles, al decir de su admirado Goethe. Cu\u00e1n bien aprend\u00ed el \u00aboficio\u00bb, no me corresponde a m\u00ed decirlo. Excusa, no tengo: mi primer maestro \u2013le conoc\u00ed sin haber cumplido veinte a\u00f1os\u2013 lo fue de verdad.<\/p>\n<p>Manolo Sacrist\u00e1n fue tambi\u00e9n, a pesar de la diferencia de edad \u201327 a\u00f1os\u2013 mi amigo personal. Quiero decir que compart\u00ed con \u00e9l confidencias, efusiones y alegr\u00edas, dos veces, lugar de vacaci\u00f3n, y claro est\u00e1, algunos de los momentos m\u00e1s amargos y delicados de un destino tan acedo que ni siquiera le consinti\u00f3 siempre la libertad de elegir, no ya a los enemigos declarados, ni siquiera a los supuestos amigos: \u00abparece que no hay libertad para elegir las propias influencias\u00bb, le o\u00ed quejarse alguna vez, creo que con fingida resignaci\u00f3n. (Alg\u00fan pelanas ha escrito hace poco que Manolo buscaba desesperadamente disc\u00edpulos; m\u00e1s bien le abrumaban las influencias no elegidas, y en particular, las indeseadas influencias sobre los pelanas.)<\/p>\n<p>Respecto al n\u00facleo de su posici\u00f3n moral y pr\u00e1ctica, creo que Sacrist\u00e1n daba m\u00e1s el tipo de un \u00abprofeta ejemplar\u00bb que el de \u00abun profeta \u00e9tico\u00bb, para recoger la celebrada distinci\u00f3n de Max Weber: el \u00abmensaje\u00bb moral del hombre era \u00e9l mismo, la propia manera de hacer y de comportarse, su manera de tratarse a s\u00ed mismo y de tratar a los otros; mientras que un \u00abprofeta \u00e9tico\u00bb se considera instrumento de una verdad moral preexistente, cuyo \u00abmensaje\u00bb intenta transmitir de una manera relativamente independiente de su propia conducta. Creo que es importante esta distinci\u00f3n weberiana aplicada a Sacrist\u00e1n porque el hecho de no tenerla en cuenta, de entender a Sacrist\u00e1n como \u00abprofeta \u00e9tico\u00bb (\u00abdogm\u00e1tico\u00bb si se quiere) ha sido una fuente de malentendidos a la que se han dejado arrastrar muchos de sus enemigos y algunos de sus propios pretendidos amigos.<\/p>\n<p>Pero como el grueso de las dificultades de su vida, su mala suerte, como se dice \u2013incluso despu\u00e9s de muerto\u2013, tienen que ver centralmente con su compromiso pol\u00edtico y con las terribles circunstancias pol\u00edticas del tiempo y del pa\u00eds en que le toc\u00f3 vivir, dejar\u00e9 de lado el aspecto personal de mi v\u00ednculo con Manolo, para decir algo aqu\u00ed del lado pol\u00edtico de mi relaci\u00f3n \u00e9l.<\/p>\n<p>Con un peque\u00f1o grupo de amigos pol\u00edticos (Giulia Adinolfi \u2013su <i>Lebensgef\u00e4hrtin<\/i>\u2013, Rafael Argullol, Mar\u00eda Jos\u00e9 Aubet, Miguel Candel, Paco Fern\u00e1ndez Buey, Ram\u00f3n Garrabou y yo mismo) fund\u00f3 en 1979 la revista trimestral <i>mientras tanto<\/i>. Yo hab\u00eda ya coincidido con Manolo Sacrist\u00e1n en el consejo de redacci\u00f3n de otras revistas de intenci\u00f3n m\u00e1s o menos directamente pol\u00edtica: <i>Materiales <\/i>(patrocinada por Jacobo Mu\u00f1oz en 1977) y <i>Nuestra Bandera<\/i> (el \u00ab\u00f3rgano\u00bb te\u00f3rico del Partido Comunista de Espa\u00f1a). Pero <i>mientras tanto<\/i> fue el primer proyecto de public\u00edstica pol\u00edtica concebido por \u00e9l desde el comienzo. Como declaraba ya desde su mismo nombre, la revista se entend\u00eda a s\u00ed misma con funciones de provisionalidad, y en cierto sentido, de puente.<\/p>\n<p>La provisionalidad respond\u00eda, creo que no sin cierta lucidez, a la doble desorientaci\u00f3n de una izquierda que se sab\u00eda ya derrotada por la restauraci\u00f3n mon\u00e1rquica en que acababa de culminar la \u00abtransici\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb espa\u00f1ola y que intu\u00eda al mismo tiempo que, a escala planetaria, con la derrota del movimiento obrero y popular que sigui\u00f3 al 68, se estaba a las puertas de un cambio de \u00e9poca que, como poco, iba a socavar buena parte de las conquistas sociales y pol\u00edticas del movimiento obrero de inspiraci\u00f3n socialista. Todav\u00eda en 1975-76, en Espa\u00f1a, y muy particularmente, en Barcelona \u2013sede de la revista y la zona industrial m\u00e1s importante y pol\u00edticamente m\u00e1s activa del movimiento obrero ib\u00e9rico\u2013 la conflictividad laboral con punta pol\u00edtica antifranquista segu\u00eda al alza, mientras que, en cambio, la contrarrevoluci\u00f3n triunfaba en Portugal, y en el resto de Europa y en los EEUU los niveles de conflictividad laboral y de resistencia antiimperialista, que hab\u00edan alcanzado su pico en 1970, y a pesar de la grave crisis del orden econ\u00f3mico capitalista que estall\u00f3 en 1973, estaban cayendo espectacularmente, socavando el poder de los partidos y sindicatos obreros tradicionales y arrastrando consigo tambi\u00e9n a la mir\u00edada de sectas y partidillos neoestalinistas, neosocialistas, neocomunistas y neolibertarios florecidos en la segunda mitad de los 60. (Trasunto acad\u00e9mico-period\u00edstico de eso: la llamada \u00abcrisis del marxismo\u00bb.)<\/p>\n<p>Lo cierto es que en diciembre de 1979, cuando nac\u00eda la revista, los dos ciclos, el nacional y el internacional, se hab\u00edan aconsonantado: ten\u00edamos \u00abcrisis del marxismo\u00bb, proclamada <i>urbi et orbe<\/i> desde qui\u00e9n sabe qu\u00e9 c\u00e1tedra de la Sorbona, y ten\u00edamos al \u00abpelele Juan Carlos\u00bb entusi\u00e1sticamente aceptado como \u00abgarante de la democracia\u00bb por la nueva elite restauracionista que, m\u00e1s o menos discretamente apoyada por poderes y dineros extranjeros, acab\u00f3 conformando a la amn\u00e9sica y autosatisfecha \u00abclase pol\u00edtica\u00bb espa\u00f1ola. La ola del crecido movimiento popular antifranquista se desplomaba en ca\u00edda libre, y Margaret Thatcher inauguraba en Inglaterra la era de lo que ahora los editorialistas del <i>New York Times<\/i> llaman \u00ablucha de clases desde arriba\u00bb, seduciendo electoralmente a las clases medias con su expresa voluntad de quebrar la columna vertebral de las Trade Unions, y con ella, el \u00abconsenso social\u00bb de 1946.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de consciencia de provisionalidad, de reclamar un lapso de tiempo para reorientarse, el t\u00edtulo de la revista suger\u00eda tambi\u00e9n una voluntad de puente: entre el pasado y el futuro de la tradici\u00f3n socialista, claro; pero de puente tambi\u00e9n entre las veteranas tradiciones socialistas del movimiento obrero y los nuevos movimientos sociales m\u00e1s o menos incipientes (ecologismo, feminismo, pacifismo), que en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n reflejaban por lo pronto el hecho de que la pervivencia de la cultura econ\u00f3mica y espiritual del capitalismo estaba llevando a una \u00abcrisis de civilizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El marxismo de Manuel Sacrist\u00e1n no era teoricista o cientificista sino pol\u00edtico. \u00c9l entend\u00eda el marxismo como la tradici\u00f3n pol\u00edtica del movimiento obrero revolucionario centroeuropeo. Se interes\u00f3 sobre todo por un marxismo que \u00e9l llamaba \u00abde tercera generaci\u00f3n\u00bb, caracter\u00edstico de autores como el joven Luk\u00e1cs o Rosenberg, que intentaron romper con el marxismo acartonado de la Segunda Internacional, y que fue derrotado concluyentemente en la d\u00e9cada de 1930. En esos a\u00f1os tiene lugar lo que Sacrist\u00e1n denomin\u00f3 el \u00abdebate perdido\u00bb en el que participaron pensadores de la talla de Gramsci, Maur\u00edn, Trotski o Benjamin que intentaban entender la derrota del movimiento revolucionario: derrota frente al fascismo, pero tambi\u00e9n frente a la contrarrevoluci\u00f3n estalinista. El debate se perdi\u00f3 despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial (entre otras cosas porque Stalin recuper\u00f3 su prestigio como enterrador militar del nazismo) y cuando en los a\u00f1os sesenta el marxismo volvi\u00f3 a estar de moda nadie lo recuper\u00f3. En general, se consideraba que el capitalismo estaba atravesando una edad de oro, que abarcar\u00eda de 1945 a 1975, y que se dio en llamar \u00abcapitalismo monopolista de Estado\u00bb.<\/p>\n<p>Resulta muy curioso que Sacrist\u00e1n, que viv\u00eda en un pa\u00eds perif\u00e9rico y culturalmente subdesarrollado, nunca viese las cosas as\u00ed. Entendi\u00f3, quiz\u00e1 lo aprendi\u00f3 de Gramsci o de los marxistas cr\u00edticos alemanes de los a\u00f1os treinta, que el capitalismo de estado de bienestar y organizado era una fase pol\u00edtica que depend\u00eda de muchas otras pol\u00edticas: el capitalismo reformado que otorgaba a la ciudadan\u00eda derechos democr\u00e1ticos importantes no era una fase de desarrollo, sino el resultado de una especie de equilibrio pol\u00edtico.<\/p>\n<p>La cultura cient\u00edfica de Sacrist\u00e1n (muy superior a la del fil\u00f3sofo marxista europeo medio) y su finura anal\u00edtica no le permit\u00edan tragar las ruedas de molino de la pseudociencia social que en nombre del \u00abmarxismo\u00bb cre\u00eda poseer verdades definitivas sobre la naturaleza y el porvenir del capitalismo \u00abtard\u00edo\u00bb. Sacrist\u00e1n estaba m\u00e1s bien convencido de que sab\u00edamos poco acerca de todo eso que los marxistas dogm\u00e1ticos (tambi\u00e9n los \u00abeurocomunistas\u00bb en su momento) daban por concluyentemente estudiado, ll\u00e1mese \u00abrevoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica\u00bb, o \u00abaparatos ideol\u00f3gicos de Estado\u00bb, o \u00abcapitalismo monopolista de Estado\u00bb, u \u00abhombre unidimensional\u00bb. Y si de hecho hubo una alianza imp\u00eda entre esa ret\u00f3rica obscurantista pseudocient\u00edfica y el pasteleo pol\u00edtico tacticista que cre\u00eda poder dise\u00f1ar su pol\u00edtica mecido por las \u00abverdades\u00bb de aquella ret\u00f3rica, Sacrist\u00e1n estaba doblemente vacunado al respecto: su formaci\u00f3n anal\u00edtica le predispon\u00eda a creer que la acci\u00f3n pol\u00edtica emancipatoria se mov\u00eda en condiciones de incertidumbre; su rigorismo \u00e9tico, a actuar como debe actuarse racional y realistamente en condiciones de incertidumbre, esto es, dej\u00e1ndose orientar por los \u00abprincipios\u00bb, por los \u00abideales\u00bb. Creo que \u00e9se es el secreto de su lucidez, y del \u00e9xito de sus pron\u00f3sticos.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n mantuvo una posici\u00f3n pol\u00e9mica frente al \u00abprogresismo tr\u00e1gico\u00bb marxista, es decir, frente a la idea de que la historia siempre progresa por sus peores lados, que los momentos felices de la humanidad son p\u00e1ginas en blanco de la historia universal. Marx crey\u00f3 durante la mayor parte de su vida que el capitalismo es un sistema de destrucci\u00f3n creativa. Solo abandon\u00f3 esta postura en su vejez, cuando se hizo mucho m\u00e1s cr\u00edtico y menos progresista, y se desprendi\u00f3 totalmente de la visi\u00f3n hegeliana del progreso hist\u00f3rico. A Manuel Sacrist\u00e1n le interes\u00f3 mucho m\u00e1s el lado destructivo del capitalismo, es decir, el tipo de conclusiones que sintetiz\u00f3 Walter Benjamin cuando dijo que, pese a que muchos cre\u00edan que la revoluci\u00f3n consist\u00eda en alimentar con fuel la locomotora de la historia, a lo mejor se trataba m\u00e1s bien de echar el freno a tiempo. Sacrist\u00e1n cre\u00eda que la actividad destructiva y voraz del capitalismo no s\u00f3lo no llevaba a ning\u00fan sitio, sino que en ning\u00fan caso pod\u00eda recuperarse en una sociedad socialista, ya que era algo malo en s\u00ed mismo que no pod\u00eda ayudar a promover una conciencia critica alternativa. Esa idea lo acerc\u00f3 mucho al ecologismo, aunque Sacrist\u00e1n siempre estuvo apartado de las tesis de los ecologistas fundamentalistas.<\/p>\n<p>He repasado un poco al azar, y desde luego sin premeditaci\u00f3n, documentos in\u00e9ditos que guardo de aquellos momentos de la fundaci\u00f3n de <i>mientras tanto<\/i>, as\u00ed como varios de los primeros n\u00fameros publicados de la revista. \u00bfQu\u00e9 queda y qu\u00e9 se puede rescatar, veintitantos a\u00f1os despu\u00e9s, de eso que fue el \u00faltimo empe\u00f1o pol\u00edtico de Manolo Sacrist\u00e1n? En lo que hace a su eficacia pol\u00edtica inmediata en suelo espa\u00f1ol, tal vez casi nada. En el espacio comunista, represent\u00f3 una voz disidente, con m\u00e1s de un paralelo con lo que, en el espacio socialista, represent\u00f3 la voz de los n\u00facleos m\u00e1s l\u00facidos y honrados de la Federaci\u00f3n Socialista Ib\u00e9rica, los Joan Garc\u00e9s y los Xos\u00e9 Manuel Beiras: voces l\u00facidas tambi\u00e9n, tambi\u00e9n derrotadas, tambi\u00e9n silenciadas o asordinadas por el batir triunfante de los tambores apolog\u00e9ticos de la mediocre elite intelectual y pol\u00edtica directamente beneficiaria de la restauraci\u00f3n borb\u00f3nica.<\/p>\n<p>Pero los \u00abpuentes\u00bb (hacia la revisi\u00f3n autocr\u00edtica del pasado, y hacia la honrada consideraci\u00f3n de las nuevas realidades y los nuevos movimientos sociales) tendidos por el \u00faltimo Sacrist\u00e1n me siguen pareciendo buenos, program\u00e1ticamente hablando. Por ejemplo: su revisi\u00f3n antiprogresista de la tradici\u00f3n socialista, su genuina y honrada apertura al ecologismo pol\u00edtico y a la cr\u00edtica de la cultura grancapitalista del despojo y el derroche, su acento en el lado \u00abdestructivo\u00bb del proceso de \u00abdestrucci\u00f3n creativa\u00bb que es la din\u00e1mica econ\u00f3mica capitalista. O por ejemplo: su inclemente cr\u00edtica del energum\u00e9nico neomarxismo sesentaiochesco <i>\u00e0 la <\/i>Tartarin, tan ayuno de empiria como ebrio de escol\u00e1stica, filos\u00f3ficamente sectario, hist\u00f3ricamente analfabeto, pol\u00edticamente volandero y, salvadas unas pocas excepciones, intelectualmente est\u00e9ril, incapaz siquiera de entender y no digamos reanudar el complejo debate autocr\u00edtico que los marxistas serios \u2013y que iban en serio: Trotsky, el viejo Kautsky, Arthur Rosenberg, Otto Bauer, Karl Korsch, Walter Benjamin, Gramsci, Otto Kirchheimer o Joaqu\u00edn Maur\u00edn (el m\u00e1s importante pol\u00edtico socialista que ha dado el movimiento obrero espa\u00f1ol) y Andreu Nin\u2013 hab\u00edan empezado a desarrollar en los a\u00f1os treinta sobre la derrota del movimiento obrero en Europa, sobre el fascismo, sobre la Guerra Civil espa\u00f1ola y sobre el estalinismo. (Un gran debate que qued\u00f3 trunco con la Guerra Mundial, y que pr\u00e1cticamente se hizo perdidizo luego, tras la restauraci\u00f3n <i>manu militari<\/i> norteamericana de un capitalismo reformado en el occidente europeo y en Jap\u00f3n y, tal como indiqu\u00e9, con la recreaci\u00f3n mitol\u00f3gica de Stalin como enterrador militar del nazismo.)<\/p>\n<p>Con el rebrote del pensamiento de izquierda al que, t\u00edmidamente, estamos empezando a asistir ahora, ya se ve, \u00a1ay!, un cierto rebrotar tambi\u00e9n de aquel tipo de neomarxismo demolido en su d\u00eda por Sacrist\u00e1n. No faltar\u00e1 quien se acuerde del viejo poema de Le\u00f3n Felipe, tan perspicaz, y por eso, tan amargo:<\/p>\n<p><i>\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima si este camino fuese de much\u00edsimas leguas<\/i><br \/>\n<i>y siempre se repitieran<\/i><br \/>\n<i>los mismos caminos, las mismas veredas <\/i><br \/>\n<i>los mismos ganados, las mismas recuas <\/i><br \/>\n<i>los mismos farsantes y las mismas sectas!<\/i><\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n me temo que el camino sea de much\u00edsimas leguas, y que regresar\u00e1n \u2013\u00a1ya ha regresado hasta Negri!\u2013 los viejos farsantes y las viejas sectas. Consuelo y aliento: que las muchas cosas inteligentes, l\u00facidas, renovadoras y sensatas que est\u00e1 produciendo ahora mismo [2005] el pensamiento socialista (digamos, un Mike Davis, un David Harvey, un Adolfo Gilly, una Florence Gauthier o un Eric Olin Whright ) transitan todas por los \u00abpuentes\u00bb que el \u00faltimo Sacrist\u00e1n contribuy\u00f3 a tender.<\/p>\n<p>Creo que plausible afirmar que el rasgo m\u00e1s saliente de la personalidad de Sacrist\u00e1n era la ins\u00f3lita fortaleza de su voluntad, su capacidad para ser cabo de vara de s\u00ed propio. Eso es lo que le convert\u00eda en lo que Jung llamaba una <i>mana<\/i>-personalidad con poder de fascinaci\u00f3n sobre quienes le rodeaban. No es cierto que Sacrist\u00e1n fuera tan exigente con los dem\u00e1s como lo era consigo mismo. Casi nunca lo son este tipo de personalidades y el \u00abaura\u00bb que poseen se debe en cierta medida que no lo son. En cambio, creo que llevaba raz\u00f3n Manuel V\u00e1zquez Montalb\u00e1n al afirmar que Sacrist\u00e1n \u00abnunca se ayud\u00f3 a s\u00ed mismo\u00bb a perfilar definidamente una imagen p\u00fablica propia. S\u00f3lo que eso es tambi\u00e9n caracter\u00edstico del tipo de personalidad de Sacrist\u00e1n: un <i>enkrat\u00e9s<\/i> socr\u00e1tico, una fuerte voluntad capaz de automodelarse, no tiene necesidad de negociar su identidad con los dem\u00e1s, esa negociaci\u00f3n no forma parte de sus estrategias de autopresentaci\u00f3n, por incomprensible o aun antip\u00e1tico que pueda resultarle ese rasgo al <i>akrat\u00e9s<\/i>, al d\u00e9bil de voluntad.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><strong>Nota de AD.<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Salvador L\u00f3pez Arnal compuso este escrito a partir de fragmentos de los siguientes materiales de Antoni Dom\u00e8nech, sin la supervisi\u00f3n pero con el acuerdo \u2013y el agradecimiento\u2013 de \u00e9ste: \u00abRecuerdo de Manuel Sacrist\u00e1n, veinte a\u00f1os despu\u00e9s\u00bb, <i>El Viejo Topo<\/i>, n\u00ba 209-210, julio-agosto 2005, pp. 57-59; intervenci\u00f3n en el C\u00edrculo de Bellas Artes de Madrid, de diciembre de 2005, en unas jornadas de homenaje dedicadas a Sacrist\u00e1n; \u00abSobre Manuel Sacrist\u00e1n (Apunte personal sobre el hombre, el fil\u00f3sofo y el pol\u00edtico)\u00bb, <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba 30-31, 1987, pp. 91-99, y entrevista con Norbert Bilbeny publicada en <i>Puntes al coix\u00ed. Converses amb pensadors catalans<\/i>, Ediciones Destino, Barcelona, 1989, pp. 53-66.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abManolo Sacrist\u00e1n tuvo la vida azarienta de un militante comunista que trabaj\u00f3 la mayor parte de su vida bajo una<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":18962,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[2198],"class_list":["post-18961","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-manuel-sacristan","tag-centenario-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18961","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=18961"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18961\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":18975,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/18961\/revisions\/18975"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/18962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=18961"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=18961"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=18961"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}