{"id":19055,"date":"2026-01-11T05:00:31","date_gmt":"2026-01-11T04:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19055"},"modified":"2026-01-11T09:18:42","modified_gmt":"2026-01-11T08:18:42","slug":"claridad-entre-tinieblas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19055","title":{"rendered":"Claridad entre tinieblas"},"content":{"rendered":"<p>Una versi\u00f3n previa de este art\u00edculo se public\u00f3 como pr\u00f3logo de M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2009.<\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>Una conciencia cr\u00edtica es una conciencia pol\u00edtica, entendiendo por pol\u00edtica una conciencia dominada por la globalidad, esto es, por una visi\u00f3n hist\u00f3rica-social de lo particular que lo reconozca como intr\u00ednsecamente ligado a lo general, en una posici\u00f3n a la vez de causa y de efecto.<\/i><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Giulia Adinolfi (1980)<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>La fundamentaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica hegeliana-marxista en la teor\u00eda de los conjuntos difusos, aunque aporta aparentemente una justificaci\u00f3n, es, en realidad, su condena m\u00e1s precisa: pues la dial\u00e9ctica no se aplica de manera interesante ni universal a las \u00e1reas de la microf\u00edsica de las que se dice que se adaptan bien a la interpretaci\u00f3n dial\u00e9ctica, sino a constelaciones constantemente macrosc\u00f3picas, como las sociedades, etc. En ese campo, contentarse con conjuntos (y, por lo tanto, conceptos) difusos es solo negarse a analizar, a investigar. Es reaccionarismo y oscurantismo.<\/i><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Manuel Sacrist\u00e1n (1983)<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>La dial\u00e9ctica era de hecho una asignatura obligatoria en la organizaci\u00f3n y los reci\u00e9n llegados ten\u00edan que hacer un cursillo en la materia. Gente joven con ganas de machacar a los patronos se ve\u00eda abocada a participar estupefacta en seminarios especiales en los que un camarada veterano les instru\u00eda, tiza en mano, acerca de los arcanos de la dial\u00e9ctica. En vez de profundizar en la explotaci\u00f3n del hombre por el hombre, se les ped\u00eda que tomaran apuntes sobre la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n o la transformaci\u00f3n dial\u00e9ctica de la cantidad en cualidad; hab\u00edan llegado all\u00ed para construir el futuro y ahora estaban sentados en una clase de \u00e1lgebra. C\u00f3mo exactamente la unidad hegeliana de los opuestos pod\u00eda contribuir a que una guarder\u00eda no se cerrara, segu\u00eda siendo un misterio tan insondable como la doctrina pol\u00edtica del limbo [&#8230;] Una vez en una conferencia socialista o\u00ed a un joven trabajador, que obviamente se hab\u00eda ganado sus galones en las clases de dial\u00e9ctica, comunicar con satisfacci\u00f3n a sus compa\u00f1eros asistentes que \u00ablas ollas hierven, los perros ladran y las clases luchan\u00bb, justo el tipo de razonamiento perfecto para ser despedazado en una clase de filosof\u00eda de Oxford.<\/i><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Terry Eagleton (2004)<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><i>Coherente con lo que hab\u00eda dicho respecto de la filosof\u00eda, Sacrist\u00e1n hab\u00eda rechazado la pretensi\u00f3n de considerar a la dial\u00e9ctica como ciencia. Las ciencias exist\u00edan con su propia l\u00f3gica y met\u00f3dica y pretender suplantarlas con una ciencia mayor o m\u00e1s integral era una concesi\u00f3n que el marxismo hac\u00eda al oscurantismo filos\u00f3fico. El trabajo dial\u00e9ctico exist\u00eda, en primer lugar, como producci\u00f3n de una concreci\u00f3n intelectual sobre el mundo. Pero dicha producci\u00f3n no se encontraba embridada en m\u00e9todo alguno y constitu\u00eda, por as\u00ed decirlo, un trabajo art\u00edstico de producci\u00f3n de una figura concreta sobre la realidad. Para producir esa figura deb\u00edan concursar diversos tipos de saberes emp\u00edricos adapt\u00e1ndose siempre a los contornos que la realidad hab\u00eda dibujado.<\/i><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Jos\u00e9 Luis Moreno Pesta\u00f1a (2008)<\/span><\/p>\n<p>1. <i>Guantanamera<\/i>: en un encuentro fortuito, un ex-estudiante de Sociolog\u00eda que se gana la vida conduciendo camiones por la resistente<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\">2<\/a><\/sup> isla caribe\u00f1a explica titubeante a su ex-profesora de Econometr\u00eda los conflictos emocionales en los que est\u00e1 inmerso. Ella entiende, comprende muy bien su situaci\u00f3n y le recuerda con delicadeza la inevitable dialecticidad de los sentimientos humanos. El rendido conductor se lleva las manos a la cabeza, los ojos a sus ojos y con envidiable cadencia de enamorado, suspira y balbucea: \u00ab\u00a1Ah, s\u00ed, la dial\u00e9ctica! Claro, claro, se me hab\u00eda olvidado profesora\u00bb.<\/p>\n<p>El espectador sonr\u00ede y acepta el gui\u00f1o del malogrado Tom\u00e1s Guti\u00e9rrez Alea. La dial\u00e9ctica ha dado para mucho, para much\u00edsimo. Para diez cosidos, para muchos barridos, para mil manuales, para inalcanzables y sofisticadas especulaciones, para sesudas e intrincadas reflexiones filos\u00f3ficas e incluso, esta vez s\u00ed, para una hermosa declaraci\u00f3n de amor. Si, como observara Arist\u00f3teles, el Ser se dice de muchas maneras, hasta el punto de que una cadena radiof\u00f3nica (profundamente neoliberal y en constante decremento informativo cr\u00edtico) lleva su nombre<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\">3<\/a><\/sup>, no son menores en n\u00famero ni menos sustantivas en supuesta profundidad las usuales acepciones de nuestra categor\u00eda. Ahora que la noci\u00f3n no est\u00e1 tan vigente es conveniente recordar que durante a\u00f1os, con claro desbordamiento tem\u00e1tico y con alguna torpeza estil\u00edstica, todo era o deb\u00eda ser asunto dial\u00e9ctico, y resuelto adem\u00e1s dial\u00e9cticamente: las luchas de clases, la larga marcha progresista de la historia, las contraposiciones sociales, las polaridades morales, las inconsistencias te\u00f3ricas, los comportamientos inadmisibles, las disciplinas cient\u00edficas, los enunciados verdaderos, los conceptos matem\u00e1ticos, las reflexiones culturales, las discusiones familiares, los l\u00edos y conflictos amorosos,&#8230; incluso el mundo, todo \u00e9l como unidad, era en s\u00ed mismo, as\u00ed se afirmaba, estricta e inevitablemente dial\u00e9ctico<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\">4<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo fue exageraci\u00f3n cansina, o permanente y poco d\u00factil insistencia tem\u00e1tica. Algunas incomprensiones b\u00e1sicas penetraron tambi\u00e9n, y arraigaron, en el entonces transitado territorio de la dial\u00e9ctica marxiana. Fuera por llevar a las espaldas la voluminosa mochila de una tradici\u00f3n repleta de densas reflexiones hegelianas, por defender precipitadamente visiones poco matizadas de asuntos \u00f3nticos y epistemol\u00f3gicos, o por mantener a un tiempo numerosos polos de inter\u00e9s generados por urgentes es imprescindibles luchas pol\u00edticas, no hay duda de que numerosos autores, incluso pensadores tan cr\u00edticos y documentados como George Novack<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\">5<\/a><\/sup>, defendieron a lo largo de los a\u00f1os cincuenta y sesenta de siglo pasado tesis arriesgadas, y escasamente informadas, sobre las relaciones entre ciencia, dial\u00e9ctica y l\u00f3gica formal. Las leyes o teoremas de esta \u00faltima, se dec\u00eda, proscriben la contradicci\u00f3n, situ\u00e1ndose en franca oposici\u00f3n con la realidad y veracidad de la evoluci\u00f3n natural: si la \u00abformalista\u00bb ley de la identidad sosten\u00eda que nada cambiaba, la dial\u00e9ctica aseguraba que todo estaba en constante devenir: \u03a0\u03ac\u03bd\u03c4\u03b1 \u1fe5\u03b5\u1fd6; todo flu\u00eda.<\/p>\n<p>Materialismo versus idealismo, se repet\u00eda una y otra vez con extra\u00f1a letan\u00eda y singular satisfacci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 afirmaci\u00f3n eran falsa y cu\u00e1l verdadera? \u00bfA qu\u00e9 enunciado deb\u00edamos adherirnos y cu\u00e1l descartar? \u00c9stas eran, se\u00f1alaba Novack, las grandes preguntas que los entusiastas de la dial\u00e9ctica formulaban en voz alta y clara a los formalistas \u00abempedernidos\u00bb. \u00c9stas eran las decisivas cuestiones \u00abque la l\u00f3gica formal no se anima a o\u00edr ni a considerar porque exponen el vac\u00edo de sus pretensiones y se\u00f1alan el fin de su reinado de dos mil a\u00f1os sobre el pensamiento humano\u00bb.<\/p>\n<p>2. No fue Novack el \u00fanico caso. Un pensador tan agudo como Henri Lefebvre se\u00f1alaba en una de sus aproximaciones al materialismo dial\u00e9ctico<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\">6<\/a><\/sup>:<\/p>\n<p>La l\u00f3gica formal ha comprometido al pensamiento racional en una serie de conflictos. El primero es un conflicto entre el rigor y la fecundidad. En el silogismo (aun cuando no sea en absoluto est\u00e9ril) el pensamiento no es absolutamente coherente m\u00e1s que cuando se mantiene en la repetici\u00f3n de los mismos t\u00e9rminos. Es bien conocido que la inducci\u00f3n rigurosa no es aquella que permite pasar de los hechos a las leyes. Todo hecho, toda comprobaci\u00f3n experimental, introduce en el pensamiento un elemento nuevo, por lo tanto innecesario desde el punto de vista del formalismo l\u00f3gico. <i>Las ciencias se desarrollan fueran de la l\u00f3gica formal e incluso contra ella<\/i>. Pero aunque la ciencia es fecunda no parte de verdades necesarias, no sigue un desarrollo riguroso. [la cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p>Y no todo fluye o, cuanto menos, no perceptiblemente. En posteriores aproximaciones se han seguido sosteniendo tesis del mismo tenor, y casi con id\u00e9ntica melod\u00eda, que las defendidas por Novack o Lefebvre en tiempos de la a\u00f1orada primavera de Praga. As\u00ed, Alan Woods y Ted Grant<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\">7<\/a><\/sup> sosten\u00edan en los a\u00f1os noventa, sin cambio aparente, que la realidad estaba en contraposici\u00f3n abierta con las denominadas \u00ableyes\u00bb de la l\u00f3gica formal, que, en su opini\u00f3n, eran \u00ab<i>la expresi\u00f3n m\u00e1s absoluta de pensamiento dogm\u00e1tico<\/i> que nunca se haya concebido, una especie de <i>rigor mortis mental\u00bb<\/i>. La naturaleza vive, respira, y resiste tozudamente el acoso del pensamiento formal. A no es igual a A. Las part\u00edculas subat\u00f3micas son y no son a un tiempo. Los procesos lineales finalizan siempre en caos. El todo es mayor que la suma de sus partes. La cantidad se transforma inexorablemente en cualidad. La propia evoluci\u00f3n no es un proceso gradual sino que est\u00e1 interrumpida por saltos y cat\u00e1strofes imprevisibles<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\">8<\/a><\/sup>. Es as\u00ed y no de otro modo conclu\u00edan, los ejemplos se agolpan. \u00a1Qu\u00e9 le vamos a hacer! Los hechos son los hechos, que hablan por s\u00ed mismos, gritan incluso, a favor de un enfoque dial\u00e9ctico anti-formalista. Si los dial\u00e9cticos son amigos cr\u00edticos de lo real, logicistas y formalistas se mueven entre trascendentes, alejadas y caducas formas plat\u00f3nico-jupiterinas. Conclusi\u00f3n: ning\u00fan conocimiento de lo real es puerilmente l\u00f3gico, sino maduramente dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>Empero, no todo ha sido desvar\u00edo en la vi\u00f1a marxista. A pesar de influencias y simpat\u00edas hegelianas, Della Volpe fue sensible a los desarrollos de la l\u00f3gica formal, y lo mismo puede afirmarse, entre otros, de Ludovico Geymonat, P. S. Popov, A. Zinoviev, Lucio L. Radice, Jindrich Zelen\u00fd o Robert Havemann, aquel reconocido f\u00edsico-qu\u00edmico alem\u00e1n de quien Sacrist\u00e1n tradujo <i>Dial\u00e9ctica sin dogma<\/i> y para quien la dial\u00e9ctica no pod\u00eda entenderse m\u00e1s que en su concreci\u00f3n. Si se desligaba de ella y se transformaba en puro formalismo abstracto, se reduc\u00eda inmediatamente a un p\u00e1lido esquema, cristalizando r\u00edgidamente en un sistema que se presentaba, adem\u00e1s, con la pretensi\u00f3n de ser lo m\u00e1s general, importante y profundo que la humanidad hab\u00eda logrado generar. \u00ab<i>Pero separada de la realidad no es m\u00e1s que un arbitrario disputar bajo la forma de contradicciones fant\u00e1sticas, abstrusas y absurdas<\/i>\u00bb, a\u00f1ad\u00eda Havemann. La rigidez, prosegu\u00eda el cient\u00edfico y fil\u00f3sofo alem\u00e1n, no resid\u00eda en los teoremas o fundamentos l\u00f3gico-formales sino en los nudos y aristas de fantasiosos proyectos dial\u00e9cticos. Se era as\u00ed capaz de ver cr\u00edticamente la paja en el ojo ajeno y de reconocer simult\u00e1neamente el inmenso pajar que cubr\u00eda frecuentemente la propia mirada.<\/p>\n<p>Hay que admitir, por otra parte, que casi ninguna tradici\u00f3n filos\u00f3fica, ni siquiera las m\u00e1s sofisticadas anal\u00edticamente, ha permanecido libre de imprecisi\u00f3n o enso\u00f1aci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Algunas presentaciones de la l\u00f3gica borrosa mantienen rasgos de familia con las anteriores formulaciones. Bart Kosko, uno de los pioneros de esta rama de las l\u00f3gicas no-cl\u00e1sicas, ha sostenido que nuestros revolucionarios avances m\u00e9dicos no han facilitado a\u00fan la delimitaci\u00f3n entre vida y no vida al nacer o al morir, que tampoco podemos trazar una exacta l\u00ednea divisoria entre espacio y atm\u00f3sfera aun cuando fu\u00e9ramos capaces de describir esta \u00faltima mol\u00e9cula a mol\u00e9cula, o que los mapas detallados de la Tierra o de Marte no nos dicen con exactitud d\u00f3nde acaban las colinas y d\u00f3nde empiezan las monta\u00f1as. A pesar de ello, sostiene Bosko, gran parte de la ciencia acepta un mundo de blancos y negros que nunca cambia, que siempre permanece id\u00e9ntico a s\u00ed mismo. No hay, a\u00f1ade, enunciado admitido que no sea verdadero o falso. Los programas ejecutables, con sus ristras inacabables de ceros y unos, son un emblema de este mundo en blanco y negro, y de su injusto triunfo sobre lo que el autor considera la verdadera mentalidad cient\u00edfica. De ah\u00ed que Bosko se mantenga abiertamente contrario a lo que ha sido moneda corriente en la filosof\u00eda y en la ciencia \u00abtradicionales\u00bb: la l\u00f3gica binaria aristot\u00e9lica que en su opini\u00f3n se reduce a una sola ley b\u00e1sica: A o no-A, o eso o aquello. \u00abEl cielo es azul o no lo es. No puede ser a la vez azul y no azul. No puede ser A y no A. La \u201cley\u201d\u00a0de Arist\u00f3teles estableci\u00f3 qu\u00e9 era lo filos\u00f3ficamente correcto durante m\u00e1s de dos mil a\u00f1os\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\">9<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Transitando por senderos no siempre antag\u00f3nicos, uno de los grandes economistas-matem\u00e1ticos del pasado siglo, Nicholas Georgescu-Roegen<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\">10<\/a><\/sup>, ha defendido, a prop\u00f3sito de lo que \u00e9l mismo ha denominado \u00abconceptos dial\u00e9cticos\u00bb y con argumentos atendibles e informados, que en un determinado momento hist\u00f3rico una naci\u00f3n pod\u00eda ser a la vez una democracia y una no-democracia, de igual manera que en una determinada edad un ser humano ser\u00eda al mismo tiempo joven y viejo. De lo que el bioeconomista rumano coleg\u00eda que a esta categor\u00eda de nociones <i>no<\/i> era posible aplicar sin matices la ley fundamental de la l\u00f3gica cl\u00e1sica, el principio de no contradicci\u00f3n: B no pod\u00eda ser a la vez, en el mismo momento y desde la misma perspectiva, A y no-A. Por el contrario, <i>\u00ab<\/i>tenemos que aceptar que, <i>al menos en algunos casos<\/i>, sucede que B es al tiempo A y no-A\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\">11<\/a><\/sup>. Dado que este \u00faltimo principio era, en su opini\u00f3n, una de las piedras angulares de la filosof\u00eda hegeliana, propon\u00eda que llam\u00e1ramos dial\u00e9cticas a todas las nociones que pudieran transgredir el principio de no contradicci\u00f3n, entre ellas, como se se\u00f1al\u00f3, el mismo concepto de democracia<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\">12<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>El razonamiento dial\u00e9ctico<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\">13<\/a><\/sup>, se\u00f1ala el gran cient\u00edfico y pensador rumano, usa conceptos dial\u00e9cticos. El rasgo caracter\u00edstico de estas categor\u00edas es que pueden superponerse a sus contrarios, sus significados se introducen en el \u00e1mbito sem\u00e1ntico de los conceptos opuestos. Mientras que un concepto anal\u00edtico, \u00abaritmom\u00f3rfico\u00bb en su terminolog\u00eda, est\u00e1 separado de su contrario por un espacio vac\u00edo, delimitador, un concepto dial\u00e9ctico lo est\u00e1 por una penumbra esencial, dentro de la cual A y no-A pueden ser simult\u00e1neamente verdaderos. Esta penumbra, por otra parte, <i>no divide<\/i> todo el \u00e1mbito de la referencia de las categor\u00edas en cuesti\u00f3n en tres conjuntos disjuntos: el \u00e1mbito de A, el de no-A y el de ambos. No est\u00e1 definida de forma que podamos saber, de manera autom\u00e1tica, ante un caso concreto, si est\u00e1 dentro o fuera de ella. La esencia de la dial\u00e9ctica reside en que la penumbra que separa un concepto dial\u00e9ctico de su contrario est\u00e1 ella misma rodeada de otras zonas penumbrosas dial\u00e9cticas separadas a su vez por otras penumbras similares, y as\u00ed sin fin. A\u00fan m\u00e1s, observa Georgescu-Roegen, la aritmoman\u00eda predominante ignora que la acusaci\u00f3n de \u00absin sentido\u00bb, la defensa positivista construida de manera m\u00e1s cuidada, ni siquiera puede comenzar su argumentaci\u00f3n sin recurrir ella misma a conceptos dial\u00e9cticos. De hecho, ella misma es dial\u00e9ctica, como la mayor\u00eda de nuestros conceptos o categor\u00edas b\u00e1sicas: no s\u00f3lo justicia, democracia, bondad, maldad, empresario, ocupaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n abstracci\u00f3n, competencia o creencia. De ah\u00ed el despliegue de la dialecticidad, de ah\u00ed que toda argumentaci\u00f3n sea en \u00faltima instancia dial\u00e9ctica, concluye<i> <\/i>Georgescu-Roegen<\/p>\n<p>Por su parte, el gran escritor guatemalteco Mario Roberto Morales<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\">14<\/a><\/sup> recordaba la definici\u00f3n sugerida por Debord en <i>La sociedad del espect\u00e1culo.<\/i> El espect\u00e1culo no es simplemente una colecci\u00f3n de im\u00e1genes sino una relaci\u00f3n social entre individuos mediada por im\u00e1genes. Se trata de una definici\u00f3n din\u00e1mica, no de un mero concepto est\u00e1tico que se agotar\u00eda en la simple descripci\u00f3n de la exterioridad. De esta forma, el fen\u00f3meno analizado estar\u00eda definido en su movimiento y seg\u00fan las funciones que cumple como hecho social que es. As\u00ed opera, as\u00ed deb\u00eda seguir operando la l\u00f3gica dial\u00e9ctica, conclu\u00eda Morales, definiendo los fen\u00f3menos en sus relaciones. Por su propio car\u00e1cter, una definici\u00f3n dial\u00e9ctica necesita elucidar el tipo de relaci\u00f3n social que caracteriza al fen\u00f3meno definido. De lo contrario se estancar\u00eda en se\u00f1alar lo est\u00e1tico de su rasgo, y una aproximaci\u00f3n as\u00ed, adial\u00e9ctica, no explicar\u00eda nada ni tendr\u00eda utilidad alguna para el avance de nuestro conocimiento.<\/p>\n<p>No fue \u00e9sta, empero, la atalaya desde la que Sacrist\u00e1n construy\u00f3 su reflexi\u00f3n desde sus iniciales y tempranas incursiones en este \u00e1mbito de la tradici\u00f3n marxista.<\/p>\n<p>4. Como Jon Elster, el autor de <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i> nunca vio oposici\u00f3n excluyente entre la l\u00f3gica formal, cl\u00e1sica o no, y la dial\u00e9ctica. Tambi\u00e9n como Elster, Sacrist\u00e1n no cre\u00eda que la dial\u00e9ctica ofreciera un m\u00e9todo operativo que pudiera aplicarse con buenos o aceptables resultados dentro de l\u00edmites definidos, o que de (y con) ella pudieran extraerse \u00ableyes sustantivas del desarrollo hist\u00f3rico con predicciones precisas para casos concretos\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\">15<\/a><\/sup>. De ello no extra\u00eda una condena sin paliativos y sin restos de la finalidad dial\u00e9ctica. Tampoco en esto andaba muy alejado del autor de <i>Uvas amargas.<\/i> No hay \u00abley\u00bb de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, en ning\u00fan sentido claro o difuso de esta noci\u00f3n, pero esa categor\u00eda, sosten\u00eda Elster, \u00abtiene un cierto valor al dirigir nuestra atenci\u00f3n a problemas que de otro modo podr\u00edamos haber soslayado\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\">16<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>No creo que Sacrist\u00e1n hubiera manifestado objeci\u00f3n alguna a la sugerencia. Expl\u00edcita y reiteradamente as\u00ed lo indic\u00f3 en su prologo de 1964 al <i>Anti-D\u00fchring <\/i>engelsiano<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a>. No s\u00f3lo entonces. En su presentaci\u00f3n de 1983 a la traducci\u00f3n catalana de <i>El Capital<\/i><sup><i><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\">18<\/a><\/i><\/sup>, Sacrist\u00e1n recordaba el experimento mental propuesto por Luk\u00e1cs en <i>Historia y consciencia de clase<\/i>: suponiendo que todas las afirmaciones particulares del legado de Marx<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a> hubieran sido falsadas o vaciadas por la misma evoluci\u00f3n social, qu\u00e9 ser\u00eda entonces lo que a\u00fan permanecer\u00eda vivo de la tradici\u00f3n marxista se preguntaba el fil\u00f3sofo h\u00fangaro. Si todas las tesis sustantivas del marxismo hubieran sido orilladas por el propio desarrollo de las sociedades humanas, por nuevos conocimientos, por el descubrimiento de alguna inconsistencia o por alguna falsaci\u00f3n emp\u00edrica, seguir\u00eda a\u00fan vigente el estilo de pensamiento de Marx, englobante, din\u00e1mico e hist\u00f3rico, estilo que el autor de <i>El joven Hegel<\/i> denominaba \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb.<\/p>\n<p>Admitiendo que la reflexi\u00f3n luk\u00e1csiana le resultaba muy sugerente, Sacrist\u00e1n incorporaba importantes matices: el programa, que no m\u00e9todo dial\u00e9ctico de Marx, englobaba diversas ciencias sociales, no se opon\u00eda por principio a la matematizaci\u00f3n en estos \u00e1mbitos (sin caer en el prepotente matematismo), permanec\u00eda atento a los desarrollos de disciplinas naturales, pr\u00f3ximas o no, se totalizaba en la historia, no se cubr\u00eda con ropajes acorazados a prueba de potenciales falsaciones e inclu\u00eda un n\u00facleo de teor\u00eda en sentido estricto, falsable y revisable por tanto, que se encontraba b\u00e1sica aunque no \u00fanicamente en <i>El Capital.<\/i><\/p>\n<p>El programa marxiano era ya en aquellos lejanos a\u00f1os de finales del siglo XIX totalmente inabarcable por un hombre solo, lo que pod\u00eda explicar, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n, los sufrimientos ps\u00edquicos y f\u00edsicos de Marx, al mismo tiempo que daba su estilo de \u00e9poca a una empresa intelectual que un siglo m\u00e1s tarde, como ha apuntado John Berger, consideramos empe\u00f1o propio de un colectivo cient\u00edfico-art\u00edstico interdisciplinar<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\">20<\/a><\/sup> y no tarea de un investigador solitario. Quedaba en todo caso como idea imperecedera, conclu\u00eda Sacrist\u00e1n, la consideraci\u00f3n de que todo programa de transformaci\u00f3n social deb\u00eda incluir saber contrastado, conocimiento positivo<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\">21<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>5. No parece, pues, imprudente afirmar que el uso del concepto no siempre fue riguroso y que el t\u00e9rmino ha pasado, en pocas d\u00e9cadas, de ser una palabra ampliamente usada en c\u00edrculos acad\u00e9micos y pol\u00edticos, e incluso en revistas y publicaciones de car\u00e1cter general, a estar casi en desuso, fruto del aluvi\u00f3n de cr\u00edticas recibidas. Alguna consecuencia de estas cr\u00edticas -la oscuridad del t\u00e9rmino; su pretenciosidad y seguridad aparente; la falta de informaciones esenciales sobre tem\u00e1ticas pr\u00f3ximas o supuestamente afines-, fue recordada con fina y amigable iron\u00eda por Javier Muguerza:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cuando quiera que en un pasaje aparezca esa palabra, tach\u00e9mosla sin contemplaciones; s\u00ed, despu\u00e9s de tacharla, entendemos el pasaje, eso demostrar\u00e1 que la palabra era absolutamente innecesaria; y si, por el contrario, el pasaje no se entiende, consol\u00e9monos pensando que la presencia de la susodicha palabra no lo habr\u00eda hecho m\u00e1s inteligible<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\">22<\/a><\/sup> .<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 puede colegirse entonces del denso conjunto de opiniones vertidas sobre la noci\u00f3n por autores tan diversos como Popper, Bunge, el propio Elster, Boulding o Colletti? \u00bfPuede y debe ser arrojada la finalidad dial\u00e9ctica a la papelera de las aspiraciones gnoseol\u00f3gicas imposibles por ut\u00f3picas, oscuras e inconsistentes? Sacrist\u00e1n nunca defendi\u00f3 una conclusi\u00f3n de esta naturaleza. Acept\u00f3 desde antiguo, matizadamente, lo ajustado de muchas de estas consideraciones, pero al mismo tiempo consider\u00f3 que era posible una interpretaci\u00f3n, inspirada en escritos y cartas de los cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n, que salvara el concepto y le diera un significado preciso e interesante<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\">23<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n la dial\u00e9ctica no era otra forma de hacer l\u00f3gica ni era, por tanto, una alternativa a la l\u00f3gica formal cl\u00e1sica o a alguna de las l\u00f3gicas alternativas desarrolladas a lo largo del siglo XX<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a>. No lo era porque la l\u00f3gica formal ten\u00eda que ver con la estructura y correcci\u00f3n de nuestros argumentos, con la precisi\u00f3n de la noci\u00f3n de consecuencia l\u00f3gica o del \u00abseguirse de\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\">25<\/a><\/sup>, y no era \u00e9ste el objetivo central o lateral de la motivaci\u00f3n dial\u00e9ctica. M\u00e1s a\u00fan, como no pod\u00eda ser de otro modo, toda construcci\u00f3n dial\u00e9ctica era l\u00f3gica, en el mismo sentido en que toda teor\u00eda f\u00edsica, econ\u00f3mica o incluso toda conjetura filos\u00f3fica deb\u00eda serlo. Es una obviedad que todo discurso, si aspira a la correcci\u00f3n y a la inteligibilidad, aunque niegue la preponderancia de la raz\u00f3n o de la l\u00f3gica por \u00abdogm\u00e1tica y trasnochada\u00bb, expl\u00edcita o impl\u00edcitamente, sigue o deber\u00eda seguir las leyes l\u00f3gicas fundamentales.<\/p>\n<p>Tampoco era ning\u00fan m\u00e9todo especial si, como el mismo Sacrist\u00e1n suger\u00eda, se entend\u00eda por <i>m\u00e9todo<\/i> una serie normada de operaciones, de manipulaciones \u00abat\u00f3micas\u00bb autorizadas, que toda persona competente en una determinada disciplina, te\u00f3rica o pr\u00e1ctica, pod\u00eda realizar de la misma manera, obteniendo resultados id\u00e9nticos o similares, si part\u00eda de los mismos datos y presupuestos o usaba instrumentaci\u00f3n y materiales id\u00e9nticos. Pod\u00eda hablarse as\u00ed -los ejemplos son del propio Sacrist\u00e1n- del m\u00e9todo de los m\u00ednimos cuadrados, del m\u00e9todo de la inferencia natural en Gentzen y Quine, o, en un plano emp\u00edrico, del m\u00e9todo de las c\u00e1maras de plomo para la obtenci\u00f3n de \u00e1cido sulf\u00farico, pero no, en cambio, con ning\u00fan significado preciso y razonable, de \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb. En el sentido definido y aceptado del t\u00e9rmino, la dial\u00e9ctica no era ni pod\u00eda ser un m\u00e9todo. Aqu\u00ed, apuntaba Sacrist\u00e1n, se hab\u00eda tropezado con las palabras y la ca\u00edda hab\u00eda producido importantes heridas. Cuando a finales del siglo XX -o primeras d\u00e9cadas del XXI- se usan nociones as\u00ed, se est\u00e1 aludiendo a conceptos que se han formalizado con precisi\u00f3n en la epistemolog\u00eda contempor\u00e1nea. En cambio, cuando un fil\u00f3sofo del siglo XIX, como Marx, usaba la expresi\u00f3n pensaba m\u00e1s bien en una forma de pensamiento, en un estilo intelectual, en una manera general de pensar. Si en lugar de esta acepci\u00f3n, pensamos en procedimientos normados y un\u00edvocamente determinados, tropezamos entonces \u00abcon las vaciedades cient\u00edficas de la cantidad y la cualidad, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a>, el campanudo descubrimiento del Mediterr\u00e1neo, de que todo se mueve, etc\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\">27<\/a><\/sup><\/p>\n<p>Hab\u00eda que aceptar que en este punto hab\u00eda existido una notable confusi\u00f3n en la tradici\u00f3n, sin olvidar que en aquel entonces las nociones no estaban tan perfiladas, y que no era Engels el malo, el tonto y el feo de esta pel\u00edcula.<\/p>\n<p>El extrav\u00edo ten\u00eda su explicaci\u00f3n. Cuando Marx encarg\u00f3 a Engels que hiciera una rese\u00f1a de <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la Econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, este \u00faltimo, analizando los distintos materiales metodol\u00f3gicos existentes, probablemente pens\u00f3 que no hab\u00eda nada que fuera adecuado para articular el proyecto intelectual marxiano. En la interpretaci\u00f3n engelsiana, Marx se hab\u00eda visto obligado a usar, invirtiendo su sentido original, la dial\u00e9ctica hegeliana, \u00abel menos malo\u00bb de los materiales entonces existentes. Incluso el propio Marx, a\u00f1os despu\u00e9s, exalt\u00f3 su propio m\u00e9todo al compararlo con \u00abel rudimentario m\u00e9todo ingl\u00e9s\u00bb de Darwin: \u00abEl libro de Darwin es muy importante y me conviene como fundamento cient\u00edfico-natural de la lucha de clases hist\u00f3rica. <i>El precio que hay que pagar, naturalmente, es la grosera manera inglesa de desarrollo<\/i>\u00bb (Carta a Lassalle, 16\/I\/1861)<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\">28<\/a><\/sup><\/p>\n<p>\u00bfTen\u00edan entonces alg\u00fan sentido, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, las mal denominadas \u00ableyes dial\u00e9cticas\u00bb del paso de la cantidad a la cualidad<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\">29<\/a><\/sup> o de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n?<\/p>\n<p>6. S\u00ed lo ten\u00edan, si se entend\u00edan de manera radicalmente distinta al concepto de ley cient\u00edfica acu\u00f1ado con precisi\u00f3n en la moderna filosof\u00eda de la ciencia. La \u00abley\u00bb de la doble negaci\u00f3n no era equiparable en ning\u00fan sentido relevante con, por ejemplo, la ley de la gravitaci\u00f3n universal o con la de la conservaci\u00f3n de la energ\u00eda. Esas ideas pertenec\u00edan a un g\u00e9nero intelectual que, en su opini\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a>, ser\u00eda negativo perder. Eran \u00abmet\u00e1foras metaf\u00edsicas\u00bb del tipo \u00abtodo cambio consiste en el paso de la potencia a acto\u00bb o, por poner otro ejemplo muy estimado por \u00e9l, la afirmaci\u00f3n aristot\u00e9lica del <i>De anima<\/i> de que \u00abel alma es, en cierto sentido, todas las cosas\u00bb. De ning\u00fan modo era \u00e9ste un saber que deb\u00edamos rechazar. Se trataba de un pensamiento semipo\u00e9tico con el que los fil\u00f3sofos hab\u00edan podido describir la experiencia cotidiana pre-cient\u00edfica, met\u00e1foras que ordenaban positivamente la experiencia vital. Las \u00ableyes\u00bb adscritas al \u00abm\u00e9todo dial\u00e9ctico\u00bb ser\u00edan una de las grandes met\u00e1foras metaf\u00edsicas que hab\u00edan contribuido a estructurar la experiencia de la humanidad, pero no eran ni pod\u00edan presentarse como ideas cient\u00edficas contrastadas. No eran, pues, ideas exactas pero tampoco eran nociones in\u00fatiles<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\">31<\/a><\/sup> .<\/p>\n<p>De igual modo, tampoco la dial\u00e9ctica fue nunca para Sacrist\u00e1n una ciencia alternativa. No era la ciencia del Ser, ni del Universo, ni del Todo, ni la ciencia felizmente hallada de la Historia, ni tampoco el saber cient\u00edfico garantizado de las totalidades concretas<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>. Pero de ello no infer\u00eda que las relaciones entre dial\u00e9ctica y conocimiento cient\u00edfico fueran de oposici\u00f3n o negaci\u00f3n. Precisamente, lo que en su opini\u00f3n distingu\u00eda la empresa dial\u00e9ctica en lo que llamamos \u00abOccidente\u00bb de aspiraci\u00f3n similar en tradiciones orientales era la incorporaci\u00f3n en aqu\u00e9lla, para la consecuci\u00f3n de objetivos \u00abtotalizadores\u00bb, de saberes cient\u00edfico-positivos.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, Sacrist\u00e1n se\u00f1al\u00f3 la presencia de la \u00abactitud dial\u00e9ctica\u00bb en el propio quehacer cient\u00edfico, no s\u00f3lo como objetivo posterior y diferenciado. \u00bfA qu\u00e9 blanco apuntaba con esta consideraci\u00f3n? Probablemente, a la existencia, no siempre dominante ni aceptada, de \u00abse\u00f1ales dial\u00e9cticas\u00bb en las reflexiones de miembros de las comunidades cient\u00edficas. Veamos un ejemplo.<\/p>\n<p>Murray Gell-Mann<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\">33<\/a><\/sup> coordin\u00f3 a un colectivo de cient\u00edficos que investigaban sobre \u00e1mbitos aparentemente muy alejados entre s\u00ed: la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, el sistema inmunol\u00f3gico del ser humano, la evoluci\u00f3n de los lenguajes y, desde un punto vista general, la econom\u00eda como sistema complejo adaptativo. En <i>El quark y el jaguar. Aventuras en lo simple y lo complejo<\/i>, el galardonado f\u00edsico joyciano anunciaba que el prop\u00f3sito del volumen era presentar su propia visi\u00f3n sobre una s\u00edntesis que estaba emergiendo en los l\u00edmites de la investigaci\u00f3n acerca de la naturaleza del mundo que nos rodea, el estudio de lo simple y lo complejo, investigaci\u00f3n que estaba empezando a reunir, <i>con una nueva perspectiva,<\/i> material procedente de muy diversos campos de las ciencias f\u00edsicas, biol\u00f3gicas y del comportamiento, y de las artes y humanidades:<\/p>\n<p>El enfoque que conlleva facilita el descubrimiento de conexiones, en ocasiones entre hechos o ideas que a simple vista parecen muy alejados entre s\u00ed. M\u00e1s a\u00fan, est\u00e1 empezando a dar respuesta a algunas de las preguntas que muchos de nosotros, cient\u00edficos o no, continuamos haci\u00e9ndonos sobre el verdadero significado de lo simple y lo complejo.<\/p>\n<p>S\u00edntesis creativa de saberes no s\u00f3lo cient\u00edficos sino art\u00edsticos y human\u00edsticos tambi\u00e9n, en neto paralelismo con la aspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica tal como \u00e9sta era concebida por Sacrist\u00e1n<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\">34<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>7. Presentada como ontolog\u00eda fundamental, tampoco la dial\u00e9ctica estaba libre de cr\u00edticas. Las conocidas formulaciones sobre el car\u00e1cter din\u00e1mico de todo ser, la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n como motor de los cambios y la ley de la cantidad y la cualidad ofrec\u00edan numerosas grietas. Bunge<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\">35<\/a><\/sup> resum\u00eda sus principales observaciones en los puntos siguientes: los principios de la dial\u00e9ctica, tal como se formulaban en la literatura existente, eran ambiguos e imprecisos; cuando se los formulaba con precisi\u00f3n, tres o cuatro de los cinco principios en los que el fil\u00f3sofo argentino sintetizaba la propuesta dial\u00e9ctica perd\u00edan su aparente universalidad: arrancaban con \u00abalg\u00fan\u00bb antes que con \u00abtodo\u00bb. Cuando se los formulaba de manera m\u00e1s d\u00e9bil, quedaban tan afectados que se acercaban a simples perogrulladas del tipo \u00abalgunos entes del Universo cambian\u00bb, y aceptando que se los formulara con claridad y alcance limitado, los principios dial\u00e9cticos no pod\u00edan ser base suficiente para una teor\u00eda general del cambio. El autor de <i>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica<\/i> finalizaba su aproximaci\u00f3n se\u00f1alando los dos principios dial\u00e9cticos que, en su opini\u00f3n, segu\u00edan siendo v\u00e1lidos: 1) toda cosa concreta es cambiable, y 2) a lo largo de todo proceso emergen nuevas propiedades, aunque estos principios eran compartidos por todas las teor\u00edas <i>procesuales.<\/i><\/p>\n<p>De hecho, la ontolog\u00eda defendida por Bunge no era, propiamente, dial\u00e9ctica sino <i>dinamicista<\/i>, o, si se prefer\u00eda, seg\u00fan sus propias palabras, conservaba lo que a\u00fan viv\u00eda y desechaba lo ya superado de la vieja dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el enfoque dial\u00e9ctico se caracterizaba por la b\u00fasqueda de polaridades y por la exageraci\u00f3n de la importancia de los conflictos tanto en la naturaleza como en la sociedad o el mismo pensamiento, a expensas de la cooperaci\u00f3n y de cualquier otro mecanismo de cambio. Pero, en opini\u00f3n del fil\u00f3sofo argentino, esta concepci\u00f3n era t\u00edpica de una etapa primitiva del pensamiento: la ciencia no busca polaridades sino que pretende encontrar pautas objetivas, leyes cient\u00edficas que en muy pocas ocasiones son polares y, cuando el conflicto es real, es tal su complejidad que generalmente desborda ese estrecho marco.<\/p>\n<p>8. M\u00e1s all\u00e1 de la total pertinencia de las cr\u00edticas de Bunge, algunas de ellas compartidas por el propio Sacrist\u00e1n, su enfoque no refuta la visi\u00f3n aqu\u00ed discutida, posici\u00f3n alejada de toda concepci\u00f3n ontol\u00f3gica general postulada con deseo de permanencia<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\">36<\/a><\/sup>. Como no pod\u00eda ser de otro modo trat\u00e1ndose de una noci\u00f3n con tanta tradici\u00f3n filos\u00f3fica incorporada, son diversos los significados del t\u00e9rmino que pueden hallarse en su obra, pero no hay inconsistencia entre ellos y acaso pueda verse un hilo conductor que los enlaza y que, en mi opini\u00f3n, tiene que ver directamente con lo que fue una divisa vital e intelectual de Sacrist\u00e1n<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\">37<\/a><\/sup>. La siguiente:<\/p>\n<p>Hace ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os que un cient\u00edfico y fil\u00f3sofo ingl\u00e9s, procedente de dos de esas tradiciones cr\u00edticas [marxismo y filosof\u00eda anal\u00edtica] J. D. Bernal describi\u00f3 con pocas palabras lo que imponen de derecho a una cultura universitaria sin trampas premeditadas los resultados de esos doscientos a\u00f1os de cr\u00edtica. Modernizando su formulaci\u00f3n puede hoy decirse: hay que aprender a vivir intelectual y moralmente sin una imagen o \u00abconcepci\u00f3n\u00bb\u00a0redonda y completa del \u00abmundo\u00bb, o del \u00abser\u00bb, o del \u00abSer\u00bb. O del \u00abSer\u00bb tachado.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, la aspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica pod\u00eda ayudar a realizar este empe\u00f1o, esta finalidad esencial con los mejores instrumentos disponibles.<\/p>\n<p>En el conjunto de su obra, hay usos del concepto que no tienen especial relevancia te\u00f3rica, simple sinonimia de otras nociones afines. Pueden ser traducidos, sin p\u00e9rdida de significatividad, por \u00abfilosof\u00eda o filosofar marxista\u00bb, por \u00abconcepci\u00f3n fluyente de lo real o de nuestras teor\u00edas\u00bb o, en ocasiones, por interrelaci\u00f3n conflictiva, no amigable, entre partes o elementos de un determinado sistema. En algunos usos, con innegable arista ir\u00f3nica, \u00abdial\u00e9cticos\u00bb refiere directamente a fil\u00f3sofos hegelianos o hegelizados.<\/p>\n<p>En <i>Jesuitas y dial\u00e9ctica<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a><\/i>, un art\u00edculo de 1960 publicado en la revista te\u00f3rica del PCE <i>Nuestras d\u00edas<\/i> con la firma de Jos\u00e9 Luis Soriano, los usos del t\u00e9rmino encajar\u00edan dentro de estos usos. Cuando Sacrist\u00e1n comenta los ensayos de Boch\u00e9nski, Calvez o Wetter sobre el materialismo dial\u00e9ctico utiliza el t\u00e9rmino como sin\u00f3nimo de filosof\u00eda marxista. Igualmente, en otras ocasiones, por lo dem\u00e1s no muy numerosas, pueden verse usos no esenciales que quedar\u00edan subsumidos dentro de esta primera acepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Empero, ya en esos primeros textos hay pasos que van en una direcci\u00f3n m\u00e1s propia, que apuntan hacia una interpretaci\u00f3n m\u00e1s singular. Cuando Sacrist\u00e1n se\u00f1ala en el anterior art\u00edculo que, efectivamente, hay oscilaci\u00f3n en el marxismo, pero no entre positivismo y antipositivismo, sino entre conocimiento positivo de la experiencia cient\u00edfica y de la pr\u00e1ctica social y la generalizaci\u00f3n de esa experiencia en una cosmovisi\u00f3n provisional, para insertarla nuevamente en la experiencia cient\u00edfica y la pr\u00e1ctica social -y, por tanto, con posibilidad de ser corregida o falsada-, en vez de trasformarla en una verdad supraemp\u00edrica, inmutable y metaf\u00edsica, y que este oscilar, este hacer intelectual, recibe el nombre de \u00abpensar dial\u00e9ctico\u00bb, esta anunciando una aspiraci\u00f3n epist\u00e9mica, una b\u00fasqueda filos\u00f3fica, compartible o no, pero en todo caso con dotaci\u00f3n de sentido y muy alejada de cualquier consideraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica como l\u00f3gica alternativa o infalible metodolog\u00eda no fijista.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de estos primeros atisbos, los usos m\u00e1s propios del concepto en la obra de Sacrist\u00e1n pueden ser agrupados en tres apartados: 1) la dial\u00e9ctica entendida como estilo de pensamiento<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\">39<\/a><\/sup>; 2) la dial\u00e9ctica concebida como un objetivo gnoseol\u00f3gico que aspira a visiones de conjunto, totalidades provisionales<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\">40<\/a><\/sup> a partir de los variados resultados del hacer cient\u00edfico m\u00e1s consolidado, sin olvidar aportaciones de las ciencias sociales ni de saberes pre-te\u00f3ricos ni tampoco aproximaciones art\u00edsticas o filos\u00f3ficas generales, y 3) la dial\u00e9ctica vista como aspiraci\u00f3n al conocimiento de singularidades<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote41sym\" name=\"sdfootnote41anc\"><sup>41<\/sup><\/a>, objetivo normalmente desechado, o no sentido como central, por el conocimiento cient\u00edfico tradicional<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote42sym\" name=\"sdfootnote42anc\">42<\/a><\/sup><sup>. <\/sup>Un hilo conductor que uniera los diversos nudos de esta taxonom\u00eda podr\u00eda dibujar el siguiente arco: la dial\u00e9ctica ser\u00eda una forma general de pensar, temperada, pero con agudizado v\u00e9rtice cr\u00edtico, que intentar\u00eda construir s\u00edntesis de conocimientos o aproximaciones parciales, de car\u00e1cter cient\u00edfico-art\u00edstico-filos\u00f3fico, sin olvidar conocimientos emp\u00edrico-pr\u00e1cticos de tradiciones culturales no institucionalizadas<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote43sym\" name=\"sdfootnote43anc\">43<\/a><\/sup>, que permitieran una aprehensi\u00f3n creativa, documentada (y, por supuesto, ni redondeada ni inmutable) de singularidades, de \u00abtotalidades concretas\u00bb, con la finalidad expl\u00edcita, en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica, de intervenir en las pr\u00e1cticas sociales transformadoras de orientaci\u00f3n ecosocialista. No siempre la dial\u00e9ctica ser\u00eda una aspiraci\u00f3n estricta y puramente gnoseol\u00f3gica<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote44sym\" name=\"sdfootnote44anc\">44<\/a><\/sup>: la XI tesis sobre Feuerbach, su misma noci\u00f3n de la filosof\u00eda y del filosofar, y la comprensi\u00f3n del marxismo como tradici\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria, planean cercanas a lo largo y ancho de la concepci\u00f3n de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>9. El probable origen de esta aproximaci\u00f3n a la dial\u00e9ctica -tan opuesta en su \u00e9poca a los vientos del Oriente lejano o del Occidente pr\u00f3ximo, fueran estos de alguna ortodoxia no siempre cansina o de heterodoxias no siempre sugerentes- ha sido se\u00f1alado por su disc\u00edpulo y amigo Antoni Dom\u00e8nech<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote45sym\" name=\"sdfootnote45anc\"><sup>45<\/sup><\/a> en los siguientes t\u00e9rminos: la dial\u00e9ctica marxista procede de la l\u00ednea Kant-Hegel; en esta tradici\u00f3n es entendida como una facultad especial que rebasa la parcialidad y abstracci\u00f3n del entendimiento, de la raz\u00f3n anal\u00edtica o instrumental. La facultad humana capaz de superar la rigidez del entendimiento es la Raz\u00f3n propiamente dicha que podr\u00e1 aprehender fluidamente la realidad, no como un todo integrado y abstracto sino en su concreci\u00f3n. Sacrist\u00e1n habl\u00f3 reiteradamente de \u00abtotalidades concretas\u00bb -ya desde su pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i>&#8211; pero se neg\u00f3 a aceptar esa forma de entender la dial\u00e9ctica dependiente de una facultad especial. Sugiere Dom\u00e8nech que una de las claves para entender la inspiraci\u00f3n de Sacrist\u00e1n pasa por no olvidar que su formaci\u00f3n filos\u00f3fica b\u00e1sica tiene un pie en la fenomenolog\u00eda y otro en la tradici\u00f3n anal\u00edtica. \u00bfQu\u00e9 pasado com\u00fan tienen, filos\u00f3ficamente hablando, ambas tradiciones? Franz Brentano, quien se present\u00f3 a s\u00ed mismo como restaurador de la prudencia y sensatez aristot\u00e9lica frente a los excesos de los varios sistemas idealistas modernos. Recu\u00e9rdese por otra parte, prosigue el autor de <i>El eclipse de la fraternidad<\/i>, que Sacrist\u00e1n sol\u00eda presentar su noci\u00f3n de dial\u00e9ctica en contraposici\u00f3n no con la concepci\u00f3n kantiana de la imposibilidad de conocer la cosa en s\u00ed, donde se situar\u00eda la l\u00ednea hegeliana, sino enfrentada a la idea aristot\u00e9lica de que el conocimiento es <i>siempre<\/i> saber de lo universal. Dom\u00e8nech recordaba una imputaci\u00f3n no marginal de Sacrist\u00e1n a la gnoseolog\u00eda del Estagirita que enlaza con uno de los puntos se\u00f1alados: el sesgo patricio de la reflexi\u00f3n de Arist\u00f3teles se hac\u00eda patente en la exclusi\u00f3n de la pr\u00e1ctica (<i>poi\u00e9tica<\/i>) como fuente de conocimiento, pero es esa pr\u00e1ctica precisamente la que \u00abnos obliga a un conjunto de operaciones cognitivas de ajuste flexible, de representaci\u00f3n global y de concreci\u00f3n que proporcionan un tipo de conocimiento que est\u00e1 vedado a la, por lo dem\u00e1s imprescindible, <i>theoria<\/i>\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote46sym\" name=\"sdfootnote46anc\">46<\/a><\/sup> .<\/p>\n<p>10. Aunque la dial\u00e9ctica, como se apunt\u00f3, no sea un procedimiento o camino normado y bien definido que permita llegar a la verdad o al hallazgo de soluciones, s\u00ed puede ser en cambio una forma, un estilo no normativizado de pensar, \u00fatil para subir alg\u00fan pelda\u00f1o o para encarar adecuadamente situaciones y an\u00e1lisis<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote47sym\" name=\"sdfootnote47anc\"><sup>47<\/sup><\/a>. \u00bfCu\u00e1l ser\u00eda la caracter\u00edstica b\u00e1sica de este estilo de pensamiento al que adjetivamos de dial\u00e9ctico? \u00bfQu\u00e9 papel juega en el proceso de elaboraci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de nuestras teor\u00edas? Gerald Holton<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote48sym\" name=\"sdfootnote48anc\">48<\/a><\/sup> ha explicado la complejidad de los factores que intervienen en el alumbramiento de nuevas concepciones y teor\u00edas, en el trabajo cient\u00edfico practicado en el \u00abcontexto de descubrimiento\u00bb, en los procesos mentales que permiten a los cient\u00edficos llegar a adquirir o a conjeturar una nueva explicaci\u00f3n. Ser\u00eda interesante, se\u00f1ala Holton, \u00abpillarlos por sorpresa y ver su imaginaci\u00f3n en marcha\u00bb, dado que normalmente los aspectos m\u00e1s subjetivos de la investigaci\u00f3n han estado excluidos de la pr\u00e1ctica cient\u00edfica transmitida y de las consideraciones de muchos historiadores, por no hablar del menosprecio, generalizado durante a\u00f1os, entre epistem\u00f3logos positivistas ortodoxos. Nos deber\u00edamos situar en ese contexto, tratando de comprender el momento del alumbramiento del concepto, de la hip\u00f3tesis, de la conjetura cient\u00edfica. El mismo Einstein, nos recuerda su editor, urg\u00eda a los historiadores a que concentrasen sus esfuerzos en comprender c\u00f3mo los cient\u00edficos pensaban y luchaban con sus problemas.<\/p>\n<p>Es en este punto se\u00f1alado por el autor de <i>La imaginaci\u00f3n cient\u00edfica<\/i> donde podemos situar la acepci\u00f3n de la dial\u00e9ctica como estilo de pensamiento, como forma de pensar sistemas u objetos de conocimiento mir\u00e1ndoles por delante y detr\u00e1s, en positivo y dando la vuelta al calcet\u00edn por as\u00ed decir, mirando las dos o m\u00e1s caras, algunas de ellas ocultas u ocultadas, de toda situaci\u00f3n. La idea valdr\u00eda tanto para el trabajo del investigador como para la reflexi\u00f3n del fil\u00f3sofo o del escritor<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote49sym\" name=\"sdfootnote49anc\">49<\/a><\/sup>. Por ejemplo: un cient\u00edfico social puede saber que la circulaci\u00f3n del capital internacional en los inicios de los a\u00f1os noventa era veinte veces mayor que la circulaci\u00f3n de capital transnacional a principios de los setenta e inferir, a partir de este hecho y de datos y consideraciones complementarias, que todo ello ha redundado positivamente en el comercio mundial, en el consumo responsable de los ciudadanos y en su propio bienestar. Pero puede intentar tambi\u00e9n girar, dar la vuelta a esa informaci\u00f3n, mirarla desde otra atalaya, penetrar en ella y ver que la composici\u00f3n interna de ese capital, a lo largo de esos veinte a\u00f1os, ha ido transform\u00e1ndose radicalmente<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote50sym\" name=\"sdfootnote50anc\">50<\/a><\/sup>. Si a principios de los setenta el 90% de las transacciones estaban relacionadas con el comercio o con la inversi\u00f3n a largo plazo (ambas, acept\u00e9moslo provisionalmente, generadoras de riqueza sostenible), en los a\u00f1os noventa por el contrario la situaci\u00f3n se hab\u00eda invertido casi por completo: el 90% de estas transacciones eran estrictamente especulativas y s\u00f3lo el 10% restante respond\u00eda al comercio y a la inversi\u00f3n a largo plazo. De este modo, las previsiones y predicciones anteriores podr\u00edan quedar alteradas por esta nueva \u00abmirada dial\u00e9ctica\u00bb, por este mirar en negativo, volviendo de rev\u00e9s el \u00abbrillante panorama\u00bb. Ser\u00eda este estilo de pensamiento el que le permitir\u00eda al investigador social ahondar en datos e informaciones, y ver o intentar ver los diversos aspectos presentes, algunos de ellos conflictivos y ocultados, en el an\u00e1lisis comparativo que est\u00e1 realizando. El modo de pensar dial\u00e9ctico, este estilo de pensamiento, permitir\u00eda una mirada m\u00e1s ajustada, menos sesgada, menos entregada, m\u00e1s inconformista, una mirada que aspirar\u00eda a observar y comprender el mayor n\u00famero de caras del complej\u00edsimo poliedro que representa toda situaci\u00f3n social de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>11. Una reflexi\u00f3n pareja puede verse en las p\u00e1ginas que Elster dedic\u00f3 a la dial\u00e9ctica en su ensayo sobre Marx<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote51sym\" name=\"sdfootnote51anc\">51<\/a><\/sup>. Elster nos recordaba aqu\u00ed dos frases de William Blake, un contempor\u00e1neo de Hegel: \u00abNo hay progreso sin contrarios\u00bb y \u00abNunca se sabe lo que es suficiente a menos que se conozca lo que es m\u00e1s que suficiente\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote52sym\" name=\"sdfootnote52anc\">52<\/a><\/sup>. La forma de decir hegeliana era algo distinta, pero probablemente se est\u00e1n defendiendo las mismas ideas sobre el cambio y la estructura del proceso. Es cierto, se\u00f1ala el autor de <i>Uvas amargas<\/i>, que muchos procesos \u00abdial\u00e9cticos\u00bb puestos como ilustraci\u00f3n de las triadas hegelianas son controvertidos, pero no lo son tanto en otras ocaciones. Si consideramos el desarrollo de las ingenuas creencias religiosas infantiles, a trav\u00e9s de etapas de duda y vacilaci\u00f3n, hasta las creencias reflexivas del adulto, es plausible pensar que el paso directo, sin eslabones, de una etapa de ingenuidad a una etapa de madurez reflexiva sea imposible, e incluso que no haya retorno posible de esta etapa a la primera, en coincidencia con las caracter\u00edsticas de la s\u00edntesis de los sistemas de inspiraci\u00f3n hegeliana. Sea como fuere, como el mismo Elster se\u00f1ala, y Sacrist\u00e1n seguramente compartir\u00eda, no hay aqu\u00ed ning\u00fan modelo universal, ninguna teor\u00eda general.<\/p>\n<p>12. En la segunda de las acepciones, cabe distinguir tres usos relacionados: el primero, destacado por el propio Sacrist\u00e1n, tendr\u00eda que ver con lo que en la teor\u00eda general de sistemas<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote53sym\" name=\"sdfootnote53anc\">53<\/a><\/sup> se ha presentado como el estudio de conjuntos de elementos que adem\u00e1s de interactuar con el medio est\u00e1n a su vez constituidos por partes ligadas entre s\u00ed, por interacciones fuertes en absoluto despreciables. Un sistema ser\u00eda <i>algo m\u00e1s<\/i> que la mera suma de sus partes.<\/p>\n<p>El segundo uso est\u00e1 relacionado con la integraci\u00f3n e interrelaci\u00f3n de diversas disciplinas cient\u00edficas. Estar\u00edamos aqu\u00ed ante objetivos de investigaci\u00f3n que no quedar\u00edan totalmente subsumidos dentro de una \u00fanica especialidad acad\u00e9mica, sin menosprecio alguno, innecesario es decirlo, de las divisiones cl\u00e1sicas<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote54sym\" name=\"sdfootnote54anc\">54<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Finalmente, la dial\u00e9ctica remitir\u00eda a las cosmovisiones o concepciones del mundo nunca pensadas como formas definitivas de aproximaci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>El enfoque interdisciplinar, totalizador, coincidir\u00eda con lo se\u00f1alado ya en 1972 por D. H. y D. L. Meadows, J. Randers y W. W. Behrens<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote55sym\" name=\"sdfootnote55anc\">55<\/a><\/sup>. El ser humano, sosten\u00edan los autores, se enfrenta cada vez con mayor frecuencia con una serie de problemas interrelacionados, como el deterioro del medio ambiente o la incontrolable expansi\u00f3n urbana, que ellos agrupaban bajo la denominaci\u00f3n de \u00abla problem\u00e1tica\u00bb. Las interrelaciones entre los diversos componentes son tales que parece imposible, e improcedente gnoseol\u00f3gicamente, separar de la mara\u00f1a de \u00abla problem\u00e1tica\u00bb algunas cuestiones para tratarlas aisladamente. De este modo, nuestros m\u00e9todos habituales de an\u00e1lisis, \u00abnuestros enfoques, nuestras pol\u00edticas y estructuras gubernamentales fracasan cuando se enfrentan a situaciones tan complejas\u00bb. Esta visi\u00f3n integradora, esta visi\u00f3n global, tiene precedentes insospechados: por ejemplo, entre miembros del C\u00edrculo de Viena<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote56sym\" name=\"sdfootnote56anc\">56<\/a><\/sup><sup> .<\/sup><\/p>\n<p>13. Sacrist\u00e1n trat\u00f3 el tema de las cosmovisiones en varios de sus ensayos<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote57sym\" name=\"sdfootnote57anc\">57<\/a><\/sup>; especialmente, en su pr\u00f3logo al <i>Anti-D\u00fchring<\/i>. Una concepci\u00f3n del mundo, se\u00f1alaba, no es un saber id\u00e9ntico al de una ciencia positiva; ser\u00eda, m\u00e1s bien, una \u00abserie de <i>principios<\/i> que dan raz\u00f3n de la <i>conducta<\/i> de un sujeto, a veces sin que \u00e9ste se los formule de un modo expl\u00edcito\u00bb. Estos principios o creencias pueden ser inconscientes en el individuo que obra, estando, sin embargo, explicitados parcial o totalmente en la cultura de la sociedad en la que \u00e9ste individuo vive. Las cosmovisiones o concepciones constan de dos partes interrelacionadas: la contemplativa o te\u00f3rica y la pr\u00e1ctica o sistema de juicios de valor. De la consideraci\u00f3n te\u00f3rica de que \u00abel hombre es una naturaleza herida\u00bb se pasa \u00abde forma bastante natural\u00bb, se\u00f1alaba, sin que exista una implicaci\u00f3n estricta ni faltaran contraejemplos, a la regla pr\u00e1ctica que postula someterse a la autoridad. La existencia de una forma expl\u00edcita de determinada cosmovisi\u00f3n no permite, sin m\u00e1s a\u00f1adidos, averiguar \u00abcu\u00e1l es la concepci\u00f3n del mundo realmente activa en esa sociedad\u00bb. Detr\u00e1s de la cosmovisi\u00f3n subyacente a los derechos humanos, recordaba Sacrist\u00e1n cr\u00edticamente, ha habido hist\u00f3ricamente en muy diversas realidades sociales otras creencias efectivas, menos legitimadas y mucho menos universales.<\/p>\n<p>Limit\u00e1ndose a aspectos te\u00f3ricos, el traductor de <i>Dial\u00e9ctica sin dogma<\/i> sosten\u00eda que las afirmaciones de la vieja filosof\u00eda sistem\u00e1tica, de los viejos dogmas religiosos y de las concepciones del mundo tradicionales carec\u00edan de rasgos del saber cient\u00edfico como la intersubjetividad y la capacidad predictiva, y dado que estos atributos dan a los seres humanos \u00abuna seguridad y rendimiento considerables\u00bb, el conocimiento que los posee desplaza, en cuanto a conocimiento de las cosas del mundo, al pensamiento especulativo de la filosof\u00eda tradicional, pensamiento m\u00e1s vago, menos operativo, menos controlable.<\/p>\n<p>Las dificultades se\u00f1aladas eran adem\u00e1s insalvables: toda concepci\u00f3n del mundo contiene afirmaciones no resolubles por los m\u00e9todos decisorios del conocimiento positivo como la existencia e inexistencia de Dios, la finitud o infinitud del Universo, o el sentido o falta de sentido de esas mismas afirmaciones, enunciados estos que nunca podr\u00e1n ser objeto de demostraci\u00f3n ni de prueba emp\u00edrica.<\/p>\n<p>Empero, aunque el conocimiento positivo no pueda fundamentar enteramente, s\u00ed puede abonar una determinada filosof\u00eda general m\u00e1s que otra. As\u00ed, la aceptaci\u00f3n de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n no parece abonar una interpretaci\u00f3n literal de la creencia cristiana de la creaci\u00f3n del hombre a imagen y semejanza de Dios. Sin probar su falsedad, la hac\u00eda poco plausible<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote58sym\" name=\"sdfootnote58anc\">58<\/a><\/sup>. Las concepciones del mundo, que toman la ciencia como cuerpo b\u00e1sico de conocimiento real (sin menoscabo de otros saberes pr\u00e1cticos no teorizados), se encuentran a la vez por delante y por detr\u00e1s de la investigaci\u00f3n positiva: por detr\u00e1s, intentando generar una cosmovisi\u00f3n de acuerdo con los resultados de la investigaci\u00f3n positiva; por delante, inspirando o motivando la investigaci\u00f3n positiva misma. Si la concepci\u00f3n que inspirase la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica fuera antropol\u00f3gicamente dualista, comentaba Sacrist\u00e1n, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda explicarse entonces el inter\u00e9s de la psicolog\u00eda por cuestiones de orden fisiol\u00f3gico? Este inter\u00e9s presupon\u00eda otra concepci\u00f3n de las relaciones mente-cuerpo.<\/p>\n<p>De lo anterior, infer\u00eda una sugerente cr\u00edtica al intento de \u00abpureza cient\u00edfica\u00bb que puede presidir, y de hecho preside, algunas comunidades de investigadores: si los cient\u00edficos se mecen en la impura ilusi\u00f3n de actuar de forma independiente de toda cosmovisi\u00f3n, corren el riesgo de someterse, inconscientemente si se quiere, a la concepci\u00f3n del mundo vigente en la sociedad en que ellos desarrollan su tarea, porque no hay comunidad humana sin cosmovisiones y no hay cient\u00edfico que pueda vivir totalmente ajeno a su entorno socio-cultural<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote59sym\" name=\"sdfootnote59anc\">59<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>14. Tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, en su rese\u00f1a y comentario sobre <i>El asalto a la raz\u00f3n<\/i><sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote60sym\" name=\"sdfootnote60anc\">60<\/a><\/sup>, Sacrist\u00e1n apunt\u00f3 una rectificaci\u00f3n terminol\u00f3gica y conceptual: tiene que existir, se\u00f1alaba, una ajustada mediaci\u00f3n entre la consciencia de la realidad, tal como \u00e9sta se presenta a la luz del conocimiento de cada \u00e9poca, el juicio valorativo que nos merezca esa realidad \u00aby una consciencia clara de las finalidades entrelazadas con esa valoraci\u00f3n, finalidades que han de ser vistas como tales, no como afirmaciones (pseudo)te\u00f3ricas\u00bb. Si la expresi\u00f3n hab\u00eda arraigado, se\u00f1alaba, pod\u00edamos seguir llamando a la consciencia de esa mediaci\u00f3n \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb, pero acaso fuera conveniente \u00abterminar incluso en el l\u00e9xico con el lastre especulativo rom\u00e1ntico\u00bb. Siguiendo la forma de decir de algunos historiadores de la ciencia de aquellos a\u00f1os, propon\u00eda t\u00e9rminos menos ambiciosos como visi\u00f3n previa (inspirada acaso en Schumpeter) o hip\u00f3tesis generales.<\/p>\n<p>No hay, empero, renuncia de la finalidad: el ideal dial\u00e9ctico, en esta acepci\u00f3n que se est\u00e1 comentando, no es contradictorio con la aspiraci\u00f3n a una \u00abcosmovisi\u00f3n\u00bb -hip\u00f3tesis general, visi\u00f3n previa o paradigma- que recomponga, en la medida de las fuerzas te\u00f3ricas existentes, las piezas del mosaico aportadas por el conocimiento positivo -u otros saberes emp\u00edricos, pre-te\u00f3ricos<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote61sym\" name=\"sdfootnote61anc\">61<\/a><\/sup> y art\u00edsticos-, sin olvidar que esa recomposici\u00f3n no es definitiva, ni est\u00e1 ni puede estar absolutamente justificada, ni goza de los atributos de la certeza y exactitud sin tacha. No es ciencia. Su sino ser\u00eda m\u00e1s bien el de un hacer y rehacer ilimitado: tejer interminablemente durante el viaje sin t\u00e9rmino de una Pen\u00e9lope y un Ulises activos<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote62sym\" name=\"sdfootnote62anc\">62<\/a><\/sup>. Admitiendo, siguiendo a Poincar\u00e9<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote63sym\" name=\"sdfootnote63anc\">63<\/a><\/sup>, que la ciencia se construye con hechos al igual que las casas se construyen con piedras y que una colecci\u00f3n de hechos no genera ciencia autom\u00e1ticamente, como tampoco un mont\u00f3n de piedras constituye una casa por s\u00ed mismo, tampoco el simple juntar, el simple amontonamiento de saberes cient\u00edficos, art\u00edsticos y pr\u00e1cticas sociales generar\u00eda cosmovisiones atractivas. El trabajo dial\u00e9ctico no consiste solo en seleccionar ajustadas piezas para la tarea sino en ponerse manos en la masa, elaborando creativamente la s\u00edntesis perseguida. No hay, desde luego que no, automatismo en el proceso<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote64sym\" name=\"sdfootnote64anc\">64<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Y sin olvidar, por otra parte, los riesgos adyacentes. En este hacer creativo podemos efectuar no s\u00f3lo desplazamientos arriesgados sino saltos en el vac\u00edo. Sacrist\u00e1n mismo, comentando <i>Ecodynamics. A New Theory of Societal Evolution<\/i><sup><i><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote65sym\" name=\"sdfootnote65anc\">65<\/a><\/i><\/sup>, observaba que intentando esbozar \u00abun esquema del universo entero, y particularmente de la tenue parte del mundo que constituye el medio temporal y espacial de la especie humana\u00bb, Boulding usaba met\u00e1foras de alto riesgo cognoscitivo al sostener que el autom\u00f3vil es tan especie como el caballo, o que los artefactos humanos entran en relaciones ecol\u00f3gicas entre ellos y con artefactos biol\u00f3gicos, sin olvidar el marco ecol\u00f3gico general que le permit\u00eda hablar de \u00abpoblaciones de palabras\u00bb, \u00abde la energ\u00eda como poblaciones de ergios\u00bb. No hab\u00eda duda de los riesgos especulativos, presentes incluso en tradiciones tan cuidadosas como la anal\u00edtica, sobre todo si concebimos estas cosmovisiones <i>more geometrico<\/i> o si les otorgamos larga duraci\u00f3n temporal. Vistas, por el contrario, como aspiraci\u00f3n no realizable en todos sus nodos, como ideales regulativos, pueden ejercer un positivo papel en el desarrollo del amplio e intrincado arco del conocimiento y, especialmente, constituir una decisiva ayuda para dar respuesta a la cuesti\u00f3n a la que cualquier fil\u00f3sofo, cualquier ciudadano, sigue estando obligado: intentar saber a qu\u00e9 atenerse de la forma m\u00e1s documentada posible.<\/p>\n<p>15. Finalmente, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, el rechazo de la afirmaci\u00f3n cl\u00e1sica de la epistemolog\u00eda tradicional de que no hab\u00eda ciencia sino de lo universal, de que el individuo no era ni pod\u00eda ser objeto de tratamiento cient\u00edfico, ten\u00eda ya un lejano motivo en la noci\u00f3n de <i>explicatio<\/i> de Spinoza. De hecho, el t\u00e9rmino <i>Entwicklung<\/i><sup><i><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote66sym\" name=\"sdfootnote66anc\">66<\/a><\/i><\/sup><i> <\/i>ten\u00eda la motivaci\u00f3n de traducir la palabra latina del fil\u00f3sofo pulidor<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote67sym\" name=\"sdfootnote67anc\">67<\/a><\/sup>. Adem\u00e1s, era piedra de toque en la filosof\u00eda de Leibniz: la tesis leibniziana de la existencia de una <i>noci\u00f3n completa<\/i> de substancia singular era, en su opini\u00f3n, \u00abla expresi\u00f3n m\u00e1s cargada de este tipo de teor\u00eda del conocimiento que vive de la pasi\u00f3n por la inteligibilidad de lo singular concreto\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote68sym\" name=\"sdfootnote68anc\">68<\/a><\/sup>.<\/p>\n<p>Este programa gnoseol\u00f3gico del conocimiento de los singulares, de las \u00abtotalidades concretas\u00bb, irrumpi\u00f3 destacadamente en el campo de las ciencias sociales<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote69sym\" name=\"sdfootnote69anc\">69<\/a><\/sup>. Sacrist\u00e1n narraba as\u00ed su historia: la lucha contra la Revoluci\u00f3n francesa, contra su tendencia codificadora y su visi\u00f3n universalista e igualitaria del derecho fue lo que motiv\u00f3 la primera disputa del m\u00e9todo en ciencias sociales en el \u00e1rea del derecho: frente al racionalismo ilustrado, antirracionalismo; frente al universalismo, particularismo; frente al igualitarismo, jerarquizaci\u00f3n. Todo ello pod\u00eda ser englobado, desde el punto de vista de la historia cultural europea, en lo que solemos llamar \u00abromanticismo\u00bb. En los dos grandes pa\u00edses de la reacci\u00f3n antinapole\u00f3nica -Prusia y Gran Breta\u00f1a-, el romanticismo fue casi siempre, con peque\u00f1as excepciones -Heine, en Alemania, o Shelley, en Gran Breta\u00f1a- posici\u00f3n de la derecha extrema, romanticismo consciente de reacci\u00f3n. Pero precisamente era en esos dos pa\u00edses, y en el \u00e1mbito rom\u00e1ntico, donde hab\u00eda nacido, a \u00e9l se pod\u00eda atribuir con justicia el m\u00e9rito de haber suscitado \u00abla disputa del m\u00e9todo\u00bb.<\/p>\n<p>La tercera acepci\u00f3n sacristaniana de dial\u00e9ctica remit\u00eda, pues, al rechazo de la afirmaci\u00f3n cl\u00e1sica de que el individuo no era ni puede ser objeto de tratamiento cient\u00edfico<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote70sym\" name=\"sdfootnote70anc\">70<\/a><\/sup>. En sus clases de metodolog\u00eda de las ciencias sociales de 1984-1985<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote71sym\" name=\"sdfootnote71anc\">71<\/a><\/sup> daba Sacrist\u00e1n el siguiente ejemplo: si realmente lo que uno se propon\u00eda era conocer \u00edntima, est\u00e9ticamente si se quiere, un determinado objeto, como un viejo p\u00e9ndulo que conserv\u00e1bamos en casa de un familiar, no se pod\u00eda satisfacer nuestra curiosidad meramente en base a las leyes f\u00edsicas del p\u00e9ndulo, entre otras cosas porque esas leyes no sirven para todo p\u00e9ndulo, y adem\u00e1s no representan a ninguno de ellos en particular. Ning\u00fan p\u00e9ndulo tiene toda su masa concentrada en un \u00fanico punto como postula el modelo.<\/p>\n<p>Pues bien, para toda la escuela hist\u00f3rica por un lado, y para Marx en paralelo con ella, el objeto de conocimiento era similar a este p\u00e9ndulo dom\u00e9stico. Su inter\u00e9s es el conocimiento individualizado de ciertos momentos hist\u00f3ricos, con la diferencia en el caso del Marx maduro que \u00e9ste hab\u00eda asumido que para su investigaci\u00f3n necesitaba la econom\u00eda cl\u00e1sica, las matem\u00e1ticas y el conocimiento positivo de disciplinas naturales que, de forma limitadora, operaban en el subsuelo de la investigaci\u00f3n. A diferencia de la escuela hist\u00f3rica, Marx ten\u00eda asimilada la necesidad metodol\u00f3gica del trabajo te\u00f3rico puro, empero su finalidad epist\u00e9mica era af\u00edn: la comprensi\u00f3n de presentes hist\u00f3ricos o de momentos concretos y definidos de nuestro pasado hist\u00f3rico; en el caso de su obra principal, en el caso de <i>El Capital,<\/i> la comprensi\u00f3n de la singularidad del capitalismo.<\/p>\n<p>Por todo ello, dial\u00e9ctico ser\u00eda un adjetivo aplicable a un producto intelectual caracterizable por rasgos como su globalidad y totalidad y el car\u00e1cter end\u00f3geno de la explicaci\u00f3n, que implica, en mayor o menor medida, un punto de vista hist\u00f3rico dado que no existen objetos sociales (ni naturales) atemporales. Podremos decir entonces que una teor\u00eda ser\u00e1 m\u00e1s o menos dial\u00e9ctica en la medida en que sea m\u00e1s o menos englobante, autoexplicable e hist\u00f3rica. Para la construcci\u00f3n de estos productos hist\u00f3ricos, englobantes, end\u00f3genos, para la aprehensi\u00f3n dial\u00e9ctica y revisable de estas singularidades, un estilo intelectual atento a los conflictos o contraposiciones ocultas, que no olvide las propiedades emergentes de los sistemas, que una con rigor los diversos saberes positivas (y afines) y que no renuncie a cosmovisiones documentadas, es un excelente plan de trabajo, un magn\u00edfico programa de investigaci\u00f3n, \u00abun <i>Studium generale <\/i>y hasta un vivir general para todos los d\u00edas de la semana\u00bb<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote72sym\" name=\"sdfootnote72anc\">72<\/a><\/sup>. John Berger<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote73sym\" name=\"sdfootnote73anc\">73<\/a><\/sup> ha expresado una idea complementaria:<\/p>\n<p>Yo creo que evolucionamos a trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica y no de la teor\u00eda. Evolucionamos haciendo cosas, no pens\u00e1ndolas. Y tambi\u00e9n creo que hay que hacer cosas con otros y no solos. De la acci\u00f3n conjunta es de donde sale la energ\u00eda para avanzar. Se cree que la energ\u00eda proviene del interior [\u2026] en realidad la energ\u00eda nos viene dada desde fuera.<\/p>\n<p>16. Si como quer\u00eda Thomas Huxley, la gran tragedia de la ciencia es la muerte de una hip\u00f3tesis por culpa de un hecho mediocre, no ser\u00eda un drama menor que la interesante (y no inactual) lectura de Sacrist\u00e1n de la dial\u00e9ctica marxiana y asuntos afines, fueran desconsideradas por una presentaci\u00f3n desenfocada. El lector distinguir\u00e1 tema de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sea como fuere, creo que esta aproximaci\u00f3n necesita la compa\u00f1\u00eda de una observaci\u00f3n kantiana. He optado, comentaba Kant sobre su propia <i>Cr\u00edtica<\/i> de 1781 en su diario, por el m\u00e9todo de la escuela con preferencia al libre movimiento del esp\u00edritu y del ingenio<\/p>\n<p>aunque sab\u00eda que, siendo mi prop\u00f3sito hacer que toda cabeza reflexiva participe de mi investigaci\u00f3n, la sequedad de este m\u00e9todo habr\u00eda de arredrar a aquellos lectores que buscan ante todo el lado pr\u00e1ctico. Y aunque hubiera estado en posesi\u00f3n de un gran ingenio y de los m\u00e1s cautivadores encantos como escritor, habr\u00eda prescindido de ellos, pues es muy importante para m\u00ed que nadie pueda pensar que he tratado de sugestionar o de captar el esp\u00edritu del lector, y prefiero que no se deje convencer por m\u00ed <i>sino ha de persuadirse pura y exclusivamente por la misma fuerza del razonamiento<\/i>. Tambi\u00e9n el m\u00e9todo ha ido surgiendo como producto de una serie de intentos [la cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p>Persuadirse por la misma fuerza de razonamiento, un buen decir para referirse a las aportaciones de Sacrist\u00e1n a la tem\u00e1tica dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, y en significativa coincidencia, lo esencial de la reflexi\u00f3n de Sacrist\u00e1n est\u00e1 muy bien recogido en estas palabras, tan pr\u00f3ximas al ideal de ciencia unificada de Otto Neurath, con las que Michael R. Kr\u00e4tke<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote74sym\" name=\"sdfootnote74anc\">74<\/a><\/sup> finalizaba su comentario al proyecto de la edici\u00f3n cr\u00edtica de las obras de Marx y Engels:<\/p>\n<p>Lo que Marx puede ofrecer, por lo pronto \u2013aunque de forma incompleta, como esbozo y fragmento, m\u00e1s que como \u00abobra\u00bb- es todo aquello que reclaman quienes est\u00e1n \u2013fundadamente- descontentos con la situaci\u00f3n actual de las ciencias sociales: la uni\u00f3n de la teor\u00eda y la historia, la superaci\u00f3n de las fronteras artificiales e improductivas entre disciplinas (tambi\u00e9n llamada \u00abinterdisciplinariedad\u00bb), sentido tanto para lo general como para lo particular, cr\u00edtica sin miramientos de lo existente, una mirada abierta y los instrumentos anal\u00edticos necesarios para poder comprender un mundo que se encuentra en continua transformaci\u00f3n. Lo que muchos ya han vuelto a olvidar. Marx no fue \u00fanicamente el profeta de la \u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb, sino tambi\u00e9n su primer cr\u00edtico. Como tal lo necesitamos, hoy m\u00e1s que nunca.<\/p>\n<p>\u00abSerm\u00f3n sobre la dial\u00e9ctica\u00bb, un sabio y ir\u00f3nico poema de Jorge Riechmann<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote75sym\" name=\"sdfootnote75anc\">75<\/a><\/sup>, un gran disc\u00edpulo y estudioso de la obra del traductor de <i>Dial\u00e9ctica sin dogma<\/i>, puede ser un buen contrapunto, un contrapunto del que conjeturo sin riesgo de error que tambi\u00e9n ser\u00eda muy del gusto de Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Uno de los principios<br \/>\nde la dial\u00e9ctica<br \/>\n-afirma campanudo el escritor marxista-<br \/>\nes que <i>cualquier tendencia<\/i><br \/>\n<i> llevada hasta su extremo<\/i><br \/>\n<i> se convierte en su contrario<\/i><br \/>\n<i> <\/i>Yo s\u00e9 que eso es teolog\u00eda<br \/>\ny adem\u00e1s no la encuentro muy jugosa<br \/>\nY s\u00e9 que como casi toda teolog\u00eda<br \/>\ntiene su origen<br \/>\nen el ansia desesperada de consuelo<br \/>\n(ansia muy comprensible<br \/>\nmas no por eso menos problem\u00e1tica)<br \/>\nAs\u00ed que al atribulado<br \/>\nal hambriento<br \/>\nal escarnecido<br \/>\nal empobrecido<br \/>\nal torturado<br \/>\n\u00bfpor qu\u00e9 no darle un abrazo<br \/>\no un trozo de rica galleta<br \/>\no una entrada para el concierto de <i>free jazz<\/i><br \/>\no una met\u00e1fora<br \/>\nalgo m\u00e1s afilada y cognoscitivamente \u00fatil<br \/>\nantes que otro serm\u00f3n<br \/>\nsobre dial\u00e9ctica?<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, evitemos sermones, creemos nuevas y mejores met\u00e1foras. Si la ocasi\u00f3n lo requiere (y est\u00e1 praxeol\u00f3gicamente probado que la situaci\u00f3n lo exige con urgencia), construyamos comunitariamente colectivos de resistencia y, si llegase el momento, de transformaci\u00f3n socialista porque, como ya dijera don Antonio Machado en mayo de 1937<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[\u2026] veo, sin embargo, con entera claridad, que el socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana, basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolici\u00f3n de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que \u00e9sa es la gran experiencia humana de nuestros d\u00edas, a la que todos de alg\u00fan modo debemos contribuir<sup><a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote76sym\" name=\"sdfootnote76anc\">76<\/a><\/sup> .<\/p>\n<p>Esos d\u00edas machadianos, tan enrojecidos y dial\u00e9cticos, siguen siendo nuestros d\u00edas.<\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Para un relato apasionado y documentado de la historia de la isla: Manuel Talens, <i>Cuba en el coraz\u00f3n<\/i>. Alcal\u00e1 grupo editorial, Ja\u00e9n, 2008. Lo que para toda una generaci\u00f3n signific\u00f3 la revoluci\u00f3n cubana est\u00e1 espl\u00e9ndidamente visto en Rossana Rossanda, <i>La muchacha del siglo pasado.<\/i> Madrid: Foca, 2008 (traducci\u00f3n de Ra\u00fal S\u00e1nchez Cedillo).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> Jos\u00e9 M\u00aa Valverde sol\u00eda contar su ocurrencia en las clases de Est\u00e9tica de la Universidad de Barcelona. A principios de los ochenta, lleg\u00f3 a plasmar su idea en un divertido c\u00f3mic de cuatro vi\u00f1etas para <i>Claraboya<\/i>, una revista de estudiantes de la Facultad de Filosof\u00eda. Sin hacerlo expl\u00edcito, Valverde dedic\u00f3 a Sacrist\u00e1n un poema &#8211; \u00abDial\u00e9ctica hist\u00f3rica\u00bb, <i>A\u00f1os inciertos<\/i>, 1970- que Pilar de Valverde ley\u00f3 para el documental \u00abSacrist\u00e1n marxista\u00bb, <i>Integral Sacrist\u00e1n<\/i>, de Xavier Juncosa (Barcelona: El Viejo Topo, 2006). Sobre la relaci\u00f3n entre ambos, v\u00e9ase \u00abEntrevista con Jos\u00e9 M\u00aa Valverde\u00bb, S. L\u00f3pez Arnal y Pere de la Fuente (eds.), <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona: Destino, 1996, pp. 685-695 y S. L\u00f3pez Arnal, <i>Manuel Sacrist\u00e1n y Jos\u00e9 M.\u00aa Valverde, amistad a lo largo<\/i> <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/review\/manuel-sacristan-y-jose-maria-valverde-amistad-a-lo-largo-salvador-lopez-arnal\/\">https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/review\/manuel-sacristan-y-jose-maria-valverde-amistad-a-lo-largo-salvador-lopez-arnal\/<\/a>.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> Deslices que no son obst\u00e1culo para admitir que, efectivamente, la civilizaci\u00f3n capitalista ha instaurado de forma nada marginal la explosi\u00f3n, el estallido, el conflicto -dial\u00e9ctico o no- en destacado lugar no s\u00f3lo de las relaciones sociales sino creciente y peligrosamente en la misma vinculaci\u00f3n de la especie con la naturaleza. El recordado \u00c1ngel Gonz\u00e1lez lo apunt\u00f3 en sus \u00abGlosas a Her\u00e1clito\u00bb: \u00abLos m\u00e1s dial\u00e9cticos, los multimillonarios: \/ nunca se ba\u00f1an con el mismo \/ traje de ba\u00f1o\u00bb.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> George Novack, <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica dial\u00e9ctica.<\/i> Bogot\u00e1: Editorial Pluma, 1976, p. 55.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> Henri Lefebvre, <i>El materialismo dial\u00e9ctico.<\/i> Buenos Aires: Editorial La Pl\u00e9yade, 1974, p. 8.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Alan Woods y Ted Grant, <i>Raz\u00f3n y Revoluci\u00f3n. Filosof\u00eda marxista y ciencia moderna. <\/i>Madrid:<i> <\/i>Fundaci\u00f3n F. Engels, 1995, pp. 82-83, especialmente las secciones 3\u00aa y 4\u00aa, primera parte. Para una documentada cr\u00edtica del ensayo de Woods y Grant, v\u00e9ase Manuel Mart\u00ednez Llaneza, <i>La ciencia mal-tratada<\/i>, Barcelona: Espai Marx, 2020 <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=8743\">https:\/\/espai-marx.net\/?p=8743<\/a>.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> Con sesgado car\u00e1cter pol\u00edtico se han formulado \u00abargumentos\u00bb contrarios a la teor\u00eda del equilibrio puntuado que tienen como eje central la consideraci\u00f3n de que esta hip\u00f3tesis \u00abdiscontinua\u00bb tiene afinidades y raigambre marxianas. V\u00e9ase Stephen Jay Gould, <i>La estructura de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n<\/i>, Barcelona: Tusquets, 2004, especialmente pp. 1001-1053.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote9\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> Bart Kosko,<i> Pensamiento borroso,<\/i> Barcelona: Cr\u00edtica, 1995, p. 19.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote10\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> Para una aproximaci\u00f3n a la vida y obra del economista rumano: \u00d3scar Carpintero, <i>La bioeconom\u00eda de Nicholas Georgescu-Roegen<\/i>, Barcelona: Montesinos 2006. V\u00e9ase tambi\u00e9n \u00d3scar Carpintero y S. L\u00f3pez Arnal: \u00ab\u00bfConceptos dial\u00e9cticos?\u00bb, en L\u00f3pez Arnal, S. y otros (coords), <i>El valor de la ciencia,<\/i> Barcelona: El Viejo Topo, 2001.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote11\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> Nicholas Georgescu-Roegen, <i>La ley de la Entrop\u00eda y el proceso econ\u00f3mico.<\/i> Madrid: Editorial Visor-Fundaci\u00f3n Argentaria, 1996, p. 94. Igualmente, Nicholas Georgescu-Roegen, <i>Ensayos bioecon\u00f3micos<\/i>. Madrid: Los Libros de la Catarata, 2007, edici\u00f3n, notas y presentaci\u00f3n de \u00d3scar Carpintero. Destaco el ensayo de 1979: \u00abLos m\u00e9todos de la ciencia econ\u00f3mica\u00bb.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote12\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Para una excelente corroboraci\u00f3n del car\u00e1cter \u00abdial\u00e9ctico\u00bb de este concepto: Luciano Canfora, <i>La democracia. Historia de una ideolog\u00eda.<\/i> Barcelona: Cr\u00edtica, 2004.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote13\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> Por contraposici\u00f3n a razonamientos o afirmaciones sentenciosas como la siguiente de Dominique Strauss-Kahn: \u00abLa bandera roja est\u00e1 en el lodo <i>para siempre<\/i>\u00bb. Ex ministro socialista, se desconoce si esa declaraci\u00f3n pes\u00f3 en su nombramiento como director gerente del FMI. Desde un punto de vista dial\u00e9ctico, la conjetura no es de entrada descartable.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote14\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Mario Roberto Morales \u00abPuesta en escena\u00bb <a href=\"http:\/\/www.lainsignia.org\/2008\/febrero\/cul_011.html\">http:\/\/www.lainsignia.org\/2008\/febrero\/cul_011.htm<\/a><a href=\"http:\/\/www.lainsignia.org\/2008\/febrero\/cul_011.html\">l<\/a>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote15\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Jon Elster, <i>Una introducci\u00f3n a Karl Marx.<\/i> Madrid: Siglo XXI, 1991, p. 39.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote16\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> <i>Ibidem<\/i>, p. 38. Un magn\u00edfico ejemplo de este mirar dial\u00e9ctico en Gar Alperovitz, \u00abOtros EE.UU. son posibles\u00bb,<i> Mother Jones<\/i>, febrero 2006 (<a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">www.sinpermiso.info<\/a>; 5\/3\/2006; traducci\u00f3n Jordi Mund\u00f3).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote17\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, Barcelona: Icaria, 1983, pp. 24-51.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote18\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> M. Sacrist\u00e1n, \u00abPr\u00f2leg\u00bb a Karl Marx, <i>El Capital I. <\/i>Barcelona: Edicions 62-Diputaci\u00f3 de Barcelona, 1983. El original castellano del texto de Sacrist\u00e1n: Karl Marx, <i>El Capital<\/i>. Resumido por Gabriel Deville. Barcelona: Los Libros de la Frontera, 2007, pp. 307-312.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote19\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> Francis Wheen &#8211;<i>La historia de <\/i>El Capital<i> de Karl Marx. <\/i>Madrid:<i> <\/i>Debate, 2007, p. 83- ha recordado un uso de la dial\u00e9ctica por parte del propio Marx muy pr\u00f3ximo a la sofister\u00eda: \u00abNo obstante, como Marx muy bien sab\u00eda, estos coqueteos dial\u00e9cticos ten\u00edan un valor de uso adicional. Tras escribir en 1857 un art\u00edculo sobre el gran mot\u00edn de la India, en el que suger\u00eda que los brit\u00e1nicos empezar\u00edan a retirarse en cuanto empezara la estaci\u00f3n de las lluvias, le confes\u00f3 a Engels lo siguiente: \u2018cabe la posibilidad de que haga el rid\u00edculo. <i>Pero, en este caso, uno siempre puede salir del apuro con un poco de dial\u00e9ctica<\/i>. Desde luego, he redactado mi argumentaci\u00f3n de tal modo que parezca que llevo raz\u00f3n.\u00bb (La cursiva es m\u00eda)<\/div>\n<div id=\"sdfootnote20\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> Un ejemplo de interdisciplinariedad cient\u00edfica. Con la excepci\u00f3n de pocas familias primitivas (hidras, medusas), los animales estamos dotados de una simetr\u00eda bilateral s\u00f3lo aproximada. La resoluci\u00f3n del origen de estas asimetr\u00edas se debi\u00f3 a Izpis\u00faa Belmonte y a sus colaboradores del Instituto Salk de California, donde trabajaban cooperativamente bi\u00f3logos, f\u00edsicos y matem\u00e1ticos, y cuya contribuci\u00f3n ha sido decisiva para saber por qu\u00e9 el bucle de las prote\u00ednas <i>Notch<\/i> y <i>Delta<\/i> se autorrefuerza en la mitad izquierda del embri\u00f3n del pollo. Como es imposible tener una visi\u00f3n de conjunto del proceso sin la ayuda de modelos abstractos, los matem\u00e1ticos del equipo construyeron esos modelos e hicieron una precisi\u00f3n esencial: cualquier factor externo que modificara la fuerza con que se unen aquellas prote\u00ednas causar\u00eda una alteraci\u00f3n muy perdurable de toda la red. La predicci\u00f3n apuntaba entonces hacia el calcio. El colectivo investigador pudo buscar y encontrar la asimetr\u00eda predicha en los niveles de este elemento. Izpis\u00faa ha defendido el trabajo interdisciplinar que hab\u00eda sido esencial en el descubrimiento: \u00ab<i>La cantidad de informaci\u00f3n biol\u00f3gica de que podemos disponer actualmente sobre un problema concreto comienza a superar nuestra capacidad de comprensi\u00f3n. Es imprescindible integrar la experimentaci\u00f3n tradicional biol\u00f3gica con los modelos matem\u00e1ticos.<\/i>\u00bb Javier Sampedro: \u00abEl grupo de Izpis\u00faa descubre el origen de la asimetr\u00eda del cuerpo\u00bb, <i>El Pa\u00eds<\/i>, 8\/01\/2004.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote21\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> Con la razonable prioridad de una praxis no paralizadora, por decirlo en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos, que busque siempre (irracionalmente) para actuar la construcci\u00f3n previa de cuadros epist\u00e9micos completos y asegurados. En la contraportada del n\u00famero 21 de <i>mientras tanto, <\/i>diciembre de 1984, se recog\u00eda esta reflexi\u00f3n del Luk\u00e1cs de las <i>Conversaciones<\/i> de 1966<i>,<\/i> texto probablemente elegido por el propio Sacrist\u00e1n: \u00abEsta estructura del comportamiento humano debemos tenerla siempre bien presente, y debemos ver que <i>existen situaciones en las cuales se ha de actuar con independencia de lo que sepamos o no sobre el asunto en cuesti\u00f3n<\/i>. Si me extrav\u00edo por causa de la niebla en el bosque, debo intentar volver a casa. Ello lo conseguir\u00e9 m\u00e1s o menos bien, de manera mejor o peor. Pero ser\u00eda de todo punto insensato sentarme en espera de conseguir un buen mapa de la regi\u00f3n en la que me he extraviado. Probablemente me morir\u00e9 de hambre antes de conseguirlo. Otra cuesti\u00f3n es s\u00ed, tanteando por aqu\u00ed y por all\u00e1, podr\u00e9 encontrar el camino que me lleve a casa. De cualquier modo, esos tanteos ser\u00e1n siempre mejores que el mero esperar a tener en mis manos un mapa completo de la regi\u00f3n\u00bb [la cursiva es m\u00eda].<\/div>\n<div id=\"sdfootnote22\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> Javier Muguerza: \u00abManuel Sacrist\u00e1n en el recuerdo\u00bb, <i>mientras tanto<\/i> n\u00ba 30-31, mayo 1987, p. 103.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote23\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> El poeta y ling\u00fcista Carlos Piera (\u00abSobre la veracidad de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb, <i>La balsa de la medusa<\/i>, 1996, n\u00ba 38-39) ha sugerido una perspectiva af\u00edn: \u00abLa palabra \u00abdial\u00e9ctica\u00bb (estoy insistiendo, nada m\u00e1s) puede o pod\u00eda servirnos para indicar el proceso de razonabilidad que no se interrumpe ni se da por derrotado cuando el pensamiento propiamente \u00abl\u00f3gico\u00bb, el de car\u00e1cter potencialmente t\u00e9cnico en cuanto por s\u00ed mismo sirve de ayuda, entra en crisis. Es uno de los t\u00e9rminos m\u00e1s estrictamente \u00abfilos\u00f3ficos\u00bb de nuestro vocabulario, y lo es por su vinculaci\u00f3n al lenguaje llamado natural. Si lo propio del lenguaje cient\u00edfico-l\u00f3gico es ir difiriendo cada vez m\u00e1s del cotidiano, llegando en ocasiones a la condici\u00f3n de puro c\u00e1lculo, lo propio del lenguaje com\u00fan es, notoriamente, no poder amoldarse a esa tecnificaci\u00f3n, adquiriendo sin cesar ambig\u00fcedades, acepciones, valoraciones y cargas hist\u00f3ricas. \u00abDial\u00e9ctica\u00bb es un nombre de lo que puede intentar hacerse con ese lenguaje.\u00bb (p. 164)<\/div>\n<div id=\"sdfootnote24\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, \u00abUna aventura reciente de la dial\u00e9ctica\u00bb. En <i>Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales III,<\/i> Barcelona: Montesinos, pp. 479-502.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote25\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> Para una detallada panor\u00e1mica de las \u00abl\u00f3gicas alternativas\u00bb y una aproximaci\u00f3n a la noci\u00f3n de \u00abseguirse de\u00bb, de inferencia deductiva, v\u00e9ase Ramon Jansana, \u00abL\u00f3gicas no cl\u00e1sicas\u00bb. En S. L\u00f3pez Arnal, A. Domingo Curto y otros (eds), <i>Donde no habita el olvido<\/i>, Barcelona: Montesinos, 2005, pp. 67-91.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote26\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> Entrevistado por Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9 (<i>Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/i>. <i>De la primavera de Praga al marxismo ecologista, <\/i>Madrid<i>: <\/i>Los Libros de la Catarata, 2004 (edici\u00f3n de F. Fern\u00e1ndez Buey y S. L\u00f3pez Arnal), p. 113), observaba Sacrist\u00e1n: \u00abPues bien, la dial\u00e9ctica de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, de la aparente radicalidad, podr\u00eda decirse, no es toda la dial\u00e9ctica, es la mala dial\u00e9ctica, es la escolastizaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica. Entonces en vez de decir \u00ababandonemos la dial\u00e9ctica\u00bb, acord\u00e9monos de que dial\u00e9ctica ha querido decir muchas cosas en la tradici\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote27\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> \u00abManuel Sacrist\u00e1n habla con <i>Dial\u00e9ctica<\/i>\u00bb. Ibidem, p. 166.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote28\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> No tan singular, por otra parte, esta confusi\u00f3n entre m\u00e9todo y dial\u00e9ctica. La propia l\u00f3gica formal ha sido interpretada de este modo. Sobre este punto, v\u00e9ase la documentada rese\u00f1a de Luis Alonso sobre: R. Gatto,<i> Tra scienza e immaginazione. Le Matematiche presso il Collegio Gesuitico Napoletano (1552-1670)<\/i>, Leo S. Olschki, Florencia, 1994, <i>Investigaci\u00f3n y ciencia<\/i>, enero de 1997, pp. 91-94.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote29\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> S. Jay Gould &#8211;<i>La estructura de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n<\/i>, <i>op. cit, <\/i>p. 47- presentaba la siguiente visi\u00f3n hegeliana del cambio en el darwinismo: \u00abAl afirmar que la mec\u00e1nica a peque\u00f1a escala del cambio moderno pod\u00eda, por extensi\u00f3n, explicar la evoluci\u00f3n entera, Darwin abri\u00f3 un nuevo campo al estudio emp\u00edrico. Pero como Hegel y tantos otros estudiosos del cambio han se\u00f1alado, el progreso en los asuntos humanos (y otros) tiende a ascender espiralmente en ciclos de proposici\u00f3n (<i>tesis<\/i>) contrarrestada luego por oposici\u00f3n (<i>ant\u00edtesis<\/i>) y, finalmente, reformulaci\u00f3n que combina los mejores aspectos de ambos competidores (<i>s\u00edntesis<\/i>).\u00bb<\/div>\n<div id=\"sdfootnote30\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> Tambi\u00e9n F. Fern\u00e1ndez Buey. V\u00e9ase su <i>La ilusi\u00f3n del m\u00e9todo,<\/i> Barcelona: Cr\u00edtica, 1991 (reedici\u00f3n 2004).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote31\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> No deb\u00eda colegirse de ello que todas esas met\u00e1foras tengan el mismo alcance, la misma calidad po\u00e9tica o la misma capacidad de sugerencia. Algunas, observa Sacrist\u00e1n, han sido muy afortunadas po\u00e9ticamente como fuente de inspiraci\u00f3n; otras, como la propia \u00abley\u00bb de la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, no lo han sido tanto. En general, en ning\u00fan caso pueden satisfacer por s\u00ed mismas nuestras aspiraciones: la afirmaci\u00f3n aristot\u00e9lica sobre el alma y las cosas no nos ayuda a explicar por qu\u00e9 y c\u00f3mo el esp\u00edritu conoce la realidad, pero esas formas de decir, aparte de su belleza si la tienen, al articular conocimiento com\u00fan, pueden sugerir investigaciones, estas s\u00ed, con alcance cognoscitivo. La met\u00e1fora de que \u00abla naturaleza tiene horror al vac\u00edo\u00bb pudo permitir preguntas que dieron pie entre otros resultados a la medici\u00f3n por Galileo de la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica en un intento de precisar el alcance de ese \u00abhorror\u00bb natural.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote32\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> En entrevista con Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9 (<i>Entrevistas con Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/i>. <i>De la primavera de Praga al marxismo ecologista, <\/i>Madrid<i>: <\/i>Los Libros de la Catarata, 2004 (edici\u00f3n de F. Fern\u00e1ndez Buey y S. L\u00f3pez Arnal), p. 113), observaba Sacrist\u00e1n: \u00abDial\u00e9ctica ha querido decir tambi\u00e9n globalizaci\u00f3n, conocimiento de totalidades, atenci\u00f3n a las totalidades, y aqu\u00ed s\u00ed que viene una interesante reflexi\u00f3n. Se puede decir que tal vez los problemas ecol\u00f3gico-sociales solo tienen soluci\u00f3n por la v\u00eda del <i>mesotes<\/i> aristot\u00e9lico. Eso tambi\u00e9n es dial\u00e9ctica, buscar el sistema de equilibrios.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote33\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> Premio Nobel de f\u00edsica por su teor\u00eda de los quarks, Murray Gell-Mann dirigi\u00f3 est\u00e1 investigaci\u00f3n en el Instituto de Santa Fe, instituci\u00f3n que \u00e9l mismo ayud\u00f3 a fundar en 1984. Se puede arg\u00fcir, intentando delimitar \u00e1mbitos, que sus consideraciones no son propiamente cient\u00edficas sino metacient\u00edficas o, incluso, gratuita y arriesgadamente filos\u00f3ficas. Pero entonces habr\u00eda que reconocer que, m\u00e1s all\u00e1 de la designaci\u00f3n, esas reflexiones surgen de forma no ajena a la propia actividad investigadora, y no de la actividad de cualquiera: Gell-Mann es ya, sin oposici\u00f3n, un nombre propio y con may\u00fasculas en la historia de la ciencia.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote34\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> Otro ejemplo que apoya la reflexi\u00f3n del descubridor de los quarks. Las sesiones de trabajo sobre \u00abEl todo y sus partes\u00bb en homenaje a Bolzano, celebradas en Maretsch Castle entre el 17 y el 19 de junio de 1998, se presentaron se\u00f1alando que la empresa cient\u00edfica estaba conectada al car\u00e1cter complementario del an\u00e1lisis y la s\u00edntesis: la f\u00edsica cl\u00e1sica puede ser vista como un intento de an\u00e1lisis del mundo en sus partes constituyentes; \u00e9stas se recomponen para proporcionar, por medio del momento sint\u00e9tico, cualquier sistema; la jerarqu\u00eda de estructuras resultante se apoya en estas partes constituyentes. Empero, en opini\u00f3n de los organizadores, la edad del an\u00e1lisis \u00abpuro\u00bb parece haber llegado a su t\u00e9rmino en la ciencia contempor\u00e1nea. Existen razones matem\u00e1ticas de peso para esta consideraci\u00f3n: los sistemas no lineales tienen propiedades que, en general, no pueden ser expresadas en t\u00e9rminos de descomposici\u00f3n en partes \u00faltimas no estructuradas m\u00e1s una serie de conjuntos adecuados de relaciones entre ellas. M\u00e1s a\u00fan, <i>la dial\u00e9ctica de la cantidad y la cualidad<\/i> -la expresi\u00f3n es tambi\u00e9n de los organizadores- es m\u00e1s sutil de lo que se hab\u00eda pensado y es adem\u00e1s necesaria para la explicaci\u00f3n de todo tipo de fen\u00f3menos.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote35\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> M. Bunge,<i> Materialismo y ciencia.<\/i> Barcelona: Ariel, 1981 (especialmente, cap\u00edtulo IV: \u00abCr\u00edtica a la dial\u00e9ctica\u00bb).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote36\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Puede aceptarse que en la muy plural tradici\u00f3n de la dial\u00e9ctica marxista suelen compartirse de forma impl\u00edcita dos tesis ontol\u00f3gicas generales: una visi\u00f3n de la realidad que, dado el car\u00e1cter activo de este punto de vista, implica el extremo opuesto de una concepci\u00f3n pasiva e inmutable de la existencia, y la negaci\u00f3n de toda concepci\u00f3n del progreso que lo conciba como simple desarrollo lineal y mec\u00e1nico, como proceso meramente natural y determinista. Pero, sin duda, tambi\u00e9n en nombre del marxismo se han cultivado filosof\u00edas de la historia que han presentado a \u00e9sta como inexorable resultante del conflicto entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las encorsetadoras relaciones de producci\u00f3n existentes, olvidando o subvalorando la intervenci\u00f3n de los seres humanos, con sus diversos intereses y sus muy variadas situaciones hist\u00f3ricas. Sobre este punto, v\u00e9ase la carta que Sacrist\u00e1n dirigi\u00f3 a la profesora M\u00f3nica Guiti\u00e1n el 10 de marzo de 1985 <a href=\"https:\/\/rebelion.org\/la-segunda-arista-de-la-concepcion-marxista-del-mundo-la-dialectica-decimotercera-aproximacion\/\">https:\/\/rebelion.org\/la-segunda-arista-de-la-concepcion-marxista-del-mundo-la-dialectica-decimotercera-aproximacion\/<\/a>.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote37\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> M. Sacrist\u00e1n, \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb. <i>Papeles de filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/i>. Barcelona: Icaria, 1984, p. 362.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote38\">\n<p class=\"sdfootnote\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2009, pp. 47-56.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote39\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> Ramon Valls, en <i>La dial\u00e9ctica <\/i>(Barcelona: Montesinos, 1981, p. 8), se\u00f1alaba en esa misma direcci\u00f3n: \u00abAl hablar de<i> m\u00e9todo dial\u00e9ctico<\/i> no pensamos tanto en alguna cosa que se mueve por negaci\u00f3n, cuanto en <i>un estilo o modo de pensar las cosas<\/i> <i>que, o bien procede \u00e9l mismo mediante negaciones, o bien se acerca a las cosas para comprenderlas vali\u00e9ndose de la suposici\u00f3n que son dial\u00e9cticas en s\u00ed mismas<\/i>.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote40\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> Si, siguiendo a Eagleton (<i>Despu\u00e9s de la teor\u00eda,<\/i> Madrid: Debate, 2005, p. 229), pensamos el posmodernismo como una corriente de pensamiento que rechaza las totalidades, los valores universales, las grandes narraciones, los fundamentos s\u00f3lidos de la existencia e incluso la posibilidad de conocimiento objetivo, corriente que, adem\u00e1s, es netamente esc\u00e9ptica ante la verdad, la unidad y el progreso, oponi\u00e9ndose a lo que entiende que es el elitismo en la cultura, tendiendo hacia el relativismo cultural y a la celebraci\u00f3n de la heterogeneidad y del pluralismo -o la pluralidad de los pluralismos-, el proyecto dial\u00e9ctico de Sacrist\u00e1n, mirado como se quiera mirar, acentuando unos u otros v\u00e9rtices, no ser\u00eda de ninguna de las maneras una aspiraci\u00f3n posmoderna.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote41\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote41anc\" name=\"sdfootnote41sym\">41<\/a> Anotando escritos del joven Luk\u00e1cs, observaba Sacrist\u00e1n: \u00abLa peligrosidad de la \u00ab<i>totalidad<\/i> concreta\u00bb se manifiesta muy bien en este caso, curiosamente adial\u00e9ctico: \u00abDe este modo se pierde, con la recusaci\u00f3n o la debilitaci\u00f3n del m\u00e9todo dial\u00e9ctico, la cognoscibilidad de la historia. Con esto no se trata de afirmar la imposibilidad de describir m\u00e1s o menos precisamente y sin ayuda del m\u00e9todo dial\u00e9ctico personalidades, \u00e9pocas, etc. de la historia. Lo que ocurre es que de ese modo es imposible la captaci\u00f3n de la historia como <i>proceso unitario.<\/i>\u00bb (13-14). Por supuesto, la formulaci\u00f3n de su concesi\u00f3n est\u00e1 astutamente limitada. Pero la concepci\u00f3n misma es recusable: dial\u00e9ctico es ante todo el conocimiento asint\u00f3ticamente pleno de lo <i>individual <\/i>concreto. El lugar epistemol\u00f3gico de la dial\u00e9ctica es el viejo <i>t\u00f3pos<\/i> del conocimiento de lo singular, porque no hay singularidad concreta hist\u00f3rica que sea simple (hist\u00f3rica: social o natural).\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote42\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote42anc\" name=\"sdfootnote42sym\">42<\/a> Aunque, como el mismo Sacrist\u00e1n coment\u00f3, existan disciplinas como la geolog\u00eda cuya finalidad es el conocimiento de una singularidad tan especial como nuestro propio planeta. Por lo dem\u00e1s, la cosmolog\u00eda suele definirse como una ciencia f\u00edsica que tiene como objeto de estudio el Universo, otra singularidad, entendido como un todo.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote43\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote43anc\" name=\"sdfootnote43sym\">43<\/a> Vandana Shiva- <i>Los monocultivos de la mente<\/i>. M\u00e9xico: Fineo editorial, 2008- ha arg\u00fcido contra la desaparici\u00f3n del conocimiento local \u00aben la interacci\u00f3n con el conocimiento occidental dominante\u00bb que es tambi\u00e9n, en su opini\u00f3n, un conocimiento local que tiene su base social en una cultura, una clase y un g\u00e9nero determinado.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote44\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote44anc\" name=\"sdfootnote44sym\">44<\/a> Aunque sin duda tampoco la aspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica pondr\u00eda objeci\u00f3n alguna a una consideraci\u00f3n esencial de H. Poincar\u00e9 y de tantos otros cient\u00edficos-epistem\u00f3logos: el cient\u00edfico (o el dial\u00e9ctico) no estudia la naturaleza (o determinado sistema social en una fase de su historia) porque ello sea \u00fatil, sino porque le gusta hacerlo, y ello es as\u00ed porque esa investigaci\u00f3n es, en s\u00ed misma, algo hermoso.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote45\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote45anc\" name=\"sdfootnote45sym\">45<\/a> \u00abEntrevista a Antoni Dom\u00e8nech\u00bb. En S. L\u00f3pez Arnal y Pere de la Fuente (eds), <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona: Destino, 1996, pp. 438-459.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote46\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote46anc\" name=\"sdfootnote46sym\">46<\/a> Ibidem<i>, <\/i>p. 449. Dom\u00e8nech tambi\u00e9n recordaba que a Sacrist\u00e1n le gustaba invocar aquel dicho de Teresa de \u00c1vila: \u00abTambi\u00e9n entre los pucheros anda el Se\u00f1or\u00bb. No le faltaba raz\u00f3n: en sus anotaciones a ensayos de Lorenzo. Pe\u00f1a o E. L\u00f3pez Medina pueden verse varias observaciones de ese tenor. V\u00e9ase <i>Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales I, II y III<\/i>, Barcelona: Montesinos, 2022, 2024 y 2025 respectivamente.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote47\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote47anc\" name=\"sdfootnote47sym\">47<\/a> Un ejemplo de pensar no normativizado. En su obituario sobre Jane Goodall -\u00abJane Goodall cambi\u00f3 el paradigma de la evoluci\u00f3n humana y el lugar que ocupamos en la naturaleza\u00bb-, Paul Palmqvist Barrena, catedr\u00e1tico de Paleontolog\u00eda de la Universidad de M\u00e1laga, se\u00f1alaba: \u00abSin verse condicionada por los sesgos inherentes a una formaci\u00f3n acad\u00e9mica reglada, Goodall adopt\u00f3 una metodolog\u00eda heterodoxa. Entre otras cosas, rehus\u00f3 seguir la pr\u00e1ctica habitual de numerar a los objetos de estudio, justificada por la supuesta p\u00e9rdida de objetividad que implica el apego emocional al individuo estudiado. En cambio, procedi\u00f3 a darles nombres a los chimpanc\u00e9s, eligiendo los apodos en funci\u00f3n de los rasgos observados de su car\u00e1cter o los parecidos f\u00edsicos que cre\u00eda ver con personas conocidas. Gracias a esta proximidad emocional, y a su inmensa paciencia, document\u00f3 aspectos inquietantemente humanos en su comportamiento, como el hecho de que cada uno de los individuos ten\u00eda una personalidad \u00fanica, siendo capaz de desarrollar pensamientos racionales, experimentar emociones \u2013como alegr\u00eda y tristeza\u2013 o desarrollar alianzas complejas \u2013y mudables en el tiempo\u2013 con otros cong\u00e9neres. Algo que por aquella \u00e9poca no resultaba nada convencional.\u00bb \u00a0<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/jane-goodall-cambio-el-paradigma-de-la-evolucion-humana-y-el-lugar-que-ocupamos-en-la-naturaleza-266606\">https:\/\/theconversation.com\/jane-goodall-cambio-el-paradigma-de-la-evolucion-humana-y-el-lugar-que-ocupamos-en-la-naturaleza-266606<\/a><\/div>\n<div id=\"sdfootnote48\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote48anc\" name=\"sdfootnote48sym\">48<\/a> Gerald Holton, <i>Ensayos sobre el pensamiento cient\u00edfico en la \u00e9poca de Einstein.<\/i> Madrid; Alianza Universidad, 1982, pp. 19-42.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote49\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote49anc\" name=\"sdfootnote49sym\">49<\/a> Margaret Atwood, por su parte, juega fruct\u00edferamente con esas formas dial\u00e9ctica de decir: \u00bbTal vez no todas las cosas en las que creo sean ciertas, aunque alguna debe serlo. Pero yo creo en todas, creo en las tres versiones de lo que le ocurri\u00f3 a Luke, en las tres al mismo tiempo. Esta manera contradictoria de creer me parece, en este momento, el \u00fanico modo que tengo de creer en algo. Sea cual la verdad, estar\u00e9 preparada. Esto tambi\u00e9n es una creencia m\u00eda. Esto tambi\u00e9n puede ser falso.\u00bb (<i>El cuento de la criada<\/i>. Barcelona: Bruguera, 2008, pp. 171-172).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote50\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote50anc\" name=\"sdfootnote50sym\">50<\/a> Chomsky se ha referido reiteradamente a este tipo de paradojas o desenfoques en la investigaci\u00f3n social. Una excelente ilustraci\u00f3n de trabajo inspirado en la b\u00fasqueda (indignada) de deshonestidades, ocultamientos y enga\u00f1os: Peter Singer, <i>El presidente del bien y del mal. Las contradicciones \u00e9ticas de George W. Bush<\/i>. Barcelona: Tusquets, 2004. Otro ejemplo sangrante de paradoja denunciada: Jos\u00e9 Steinsleger, \u00abLuther King: un <i>dream<\/i> hecho papilla\u00bb. <i>La Jornada<\/i>, abril 2008. <u><a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=65482-\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=65482<\/a><\/u>: \u00abEn 1831 y 1859, en sendas rebeliones, los esclavos Nat Turner y John Brown decidieron dejar de serlo. Ambos subieron al pat\u00edbulo. Pero antes, Brown escupi\u00f3 sobre la \u00abjusticia legal\u00bb de los blancos. Y Turner, con una sonrisa, dijo que \u00ab\u2026la principal contradicci\u00f3n de Estados Unidos es que se proclama tierra de libertad y basa gran parte de su fortuna en la esclavitud del pueblo\u00bb.\u00bb<\/div>\n<div id=\"sdfootnote51\">\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote51anc\" name=\"sdfootnote51sym\">51<\/a> Jon Elster, <i>Una introducci\u00f3n a Karl Marx, op. cit, <\/i> pp. 37-42.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote52\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote52anc\" name=\"sdfootnote52sym\">52<\/a> Eagleton recuerda, con acuerdo, un \u00abdial\u00e9ctico\u00bb aforismo de Blake: \u00abUna misma ley para el le\u00f3n y el buey es opresi\u00f3n\u00bb (Terry Eagleton, <i>Despu\u00e9s de la teor\u00eda,<\/i> Barcelona: Debate, 2008, p. 25).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote53\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote53anc\" name=\"sdfootnote53sym\">53<\/a> V\u00e9anse L. von Bertalanffy,<i> Teor\u00eda general de los sistemas.<\/i> M\u00e9xico: FCE, 1975, y L. von Bertalanffy, W. Ross Ashby y otros, <i>Tendencias en la teor\u00eda general de sistemas<\/i>. Madrid: Alianza, 1987. Aspectos de la aspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica parecen coincidir con formulaciones de la teor\u00eda: la TGS observa el mundo como un conjunto de fen\u00f3menos individuales interrelacionados donde la complejidad adquiere creciente inter\u00e9s. La TGS no concibe los elementos de los sistemas aisladamente. Conceptos, principios y m\u00e9todos no dependen de la naturaleza espec\u00edfica de los fen\u00f3menos estudiados sino que son tambi\u00e9n aplicables a otros campos. No s\u00f3lo a saberes cient\u00edficos sino a las artes, las humanidades y la ingenier\u00eda (de ah\u00ed la denominaci\u00f3n de teor\u00eda <i>general<\/i>). Estas consideraciones han tenido un especial eco en el \u00e1mbito de las ciencias sociales, aunque no s\u00f3lo. En la gen\u00e9tica existen cr\u00edticas a la l\u00ednea mayoritaria de investigaci\u00f3n que tendr\u00edan un indudable marchamo \u00abdial\u00e9ctico\u00bb: conocer la secuencia de genes aislados no dice nada decisivo sobre la complejidad de la vida. Su alternativa a la visi\u00f3n reduccionista y genocentrista es conocida con el nombre de \u00abtodismo\u00bb: suponiendo que se conociesen las propiedades de cada parte de una totalidad, no con ello se comprender\u00eda el todo porque faltar\u00eda \u00abalgo\u00bb, ese \u00abalgo\u00bb, ha se\u00f1alado Scott Gilbert, incluye propiedades especiales que, emergiendo de las partes en interacci\u00f3n, afectan al conjunto del sistema.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote54\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote54anc\" name=\"sdfootnote54sym\">54<\/a> Entrevistado por D. Swinburn -\u00abEl poder de la lectura digital no tiene parang\u00f3n en la historia\u00bb, <u>www.rebelion.org-<\/u>, preguntado por la situaci\u00f3n de la historiograf\u00eda francesa y por lo qu\u00e9 hab\u00eda pasado despu\u00e9s de la Escuela de los Annales y su dispersi\u00f3n, el historiador Roger Chartier respond\u00eda: \u00abLo m\u00e1s importante para m\u00ed es que en los \u00faltimos 30 o 40 a\u00f1os todas las &#8216;escuelas&#8217; historiogr\u00e1ficas, basadas en una tradici\u00f3n nacional, se fragmentaron: as\u00ed el marxismo abierto de <i>Past and Present,<\/i> o la tradici\u00f3n de historia de las ideas italiana fundada por Franco Venturi, o la historia social alemana de inspiraci\u00f3n weberiana, o los &#8216;Annales&#8217; franceses. En lugar de estas fuertes identidades metodol\u00f3gicas y nacionales, se definieron nuevos objetos, nuevas aproximaciones, nuevas colaboraciones entre disciplinas y herencias que estuvieron mucho tiempo separadas [\u2026] el campo de trabajo que es el m\u00edo existe solamente porque se entrecruzaron en un proyecto de historia de la cultura escrita, las herencias de las disciplinas eruditas (paleograf\u00eda italiana transformada en una historia de la cultura gr\u00e1fica por Petrucci, bibliograf\u00eda anglosajona transformada en una sociolog\u00eda de los textos por D.F. McKenzie); la historia del libro, de la edici\u00f3n, de los lectores en la manera francesa, y las corrientes de la cr\u00edtica textual o literaria surgen de: la est\u00e9tica de la recepci\u00f3n en Alemania, (H. R. Jauss), cr\u00edtica filol\u00f3gica en Espa\u00f1a (Francisco Rico), <i>new historicism<\/i> en los Estados Unidos (Stephen Greenblatt). Pienso que para cada forma de historia (historia de las ciudades, nueva historia social, demogr\u00e1fica hist\u00f3rica, etc.) la situaci\u00f3n es id\u00e9ntica.\u00bb<\/div>\n<div id=\"sdfootnote55\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote55anc\" name=\"sdfootnote55sym\">55<\/a> D. H. Meadows, D. L Meadows, J. Randers , W. W. Behrens, <i>Los l\u00edmites del crecimiento. <\/i>M\u00e9xico: FCE, 1972, pp. 26-27. Francisco Fern\u00e1ndez Buey ha destacado esta coincidencia de enfoques. Para otros ejemplos de esta perspectiva interdisciplinar: Franz J. Broswimmer, <i>Ecocidio. Breve historia de la extinci\u00f3n en masa de las especies.<\/i> Pamplona; Laetoli, 2005; y Jorge Riechmann, <i>Biom\u00edmesis.<\/i> Madrid: Los libros de la Catarata, 2006.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote56\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote56anc\" name=\"sdfootnote56sym\">56<\/a> Otto Neurath, miembro del C\u00edrculo y destacado ejemplo de neopositivista socialista, se preguntaba si no ser\u00eda preferible tratar todos los enunciados y la totalidad de las ciencias como coordinados entre s\u00ed, y abandonar de una vez por todas la jerarqu\u00eda tradicional -ciencias f\u00edsicas, biol\u00f3gicas, sociales y tipos similares- de \u00abpiramidismo cient\u00edfico\u00bb. Ni siquiera, apuntaba, deber\u00edamos considerar la mec\u00e1nica como ciencia no biol\u00f3gica, sino que, \u00aboptando por una mayor cautela, deber\u00edamos decir que los enunciados de la mec\u00e1nica tratan del mismo modo de la ca\u00edda de los gatos que de la ca\u00edda de las piedras.\u00bb (Debo esta referencia a \u00d3scar Carpintero). El traductor de Marx y Quine estaba tambi\u00e9n en este nudo en muy buena compa\u00f1\u00eda.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote57\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote57anc\" name=\"sdfootnote57sym\">57<\/a> Para una aproximaci\u00f3n al uso de esta noci\u00f3n por Sacrist\u00e1n, Jorge Vital de Brito Moreira: \u00abCiencia, concepci\u00f3n del mundo y programa en el marxismo\u00bb. Tesis de maestr\u00eda en Sociolog\u00eda, abril de 1985. Facultad de ciencias pol\u00edticas y sociales, UNAM (Departamento de Sociolog\u00eda).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote58\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote58anc\" name=\"sdfootnote58sym\">58<\/a> Sin embargo, m\u00e1s de 120 millones de estadounidenses creen literalmente que Dios cre\u00f3 a Ad\u00e1n del barro hace unos 10.000 a\u00f1os e hizo a Eva de su costilla. V\u00e9ase entrevista con Daniel Dennett, \u00abReligi\u00f3n y evoluci\u00f3n\u00bb. <i>Der Spiegel<\/i>, 26\/12\/2005, <a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">www.sinpermiso.info<\/a>. Igualmente D. Dennett, \u00abEl fraude del dise\u00f1o inteligente\u00bb, <i>New York Times<\/i>, 29-8-2005; trad. de Mar\u00eda Julia Bertomeu, <a href=\"http:\/\/www.sinpermiso.info\/\">www.sinpermiso.info<\/a>.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote59\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote59anc\" name=\"sdfootnote59sym\">59<\/a> Althusser discuti\u00f3 el tema en <i>Curso de filosof\u00eda para cient\u00edficos<\/i>. Barcelona: Editorial Laia, 1975. M\u00e1s recientemente lo hizo tambi\u00e9n el malogrado S. Jay Gould, <i>La estructura de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n<\/i>,<i> op. cit<\/i>, pp. 57-71 y 1001-1053. Por el mismo sendero de preocupaciones, Levins y Lewontin han se\u00f1alado: \u00abLa ecolog\u00eda tiene que abordar los problemas de la interdependencia y la autonom\u00eda relativa, de la semejanza y la diferencia, de lo general y lo particular, del azar y la necesidad, del equilibrio y el cambio, de la continuidad y la discontinuidad, y de los procesos contradictorios. Tiene que tener una conciencia cada vez mayor de su propia filosof\u00eda, y de que esa filosof\u00eda s\u00f3lo ser\u00e1 eficaz en la medida en que llegue a ser no s\u00f3lo materialista, sino tambi\u00e9n dial\u00e9ctica\u00ab (Cita tomada de John Bellamy Foster, <i>La ecolog\u00eda de Marx<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2004, p. 39).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote60\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote60anc\" name=\"sdfootnote60sym\">60<\/a> Manuel Sacrist\u00e1n, \u00abSobre el uso de las nociones de raz\u00f3n e irracionalismo por G. Luk\u00e1cs\u00bb. <i>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I,<\/i> ob. cit, p. 51.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote61\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote61anc\" name=\"sdfootnote61sym\">61<\/a> En \u00abElogio del trabajo manual\u00bb, un texto le\u00eddo en la ceremonia de entrega del Premio Internacional Nonino (febrero de 1986), Claude Levi-Strauss se\u00f1alaba: \u00ab[\u2026] Subsiste a\u00fan hoy una complicidad entre esa visi\u00f3n de las cosas y la sensibilidad del campesino y el artesano tradicionales. Estos, efectivamente, por seguir manteniendo un contacto directo con la naturaleza y con la materia, saben que no tienen derecho a violentarlas, sino que deben tratar pacientemente de comprenderlas, de atenderlas con cautela, dir\u00eda casi de seducirlas, a trav\u00e9s de la demostraci\u00f3n permanentemente renovada de una familiaridad ancestral hecha de cogniciones, de recetas y de habilidades manuales transmitidas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. <i>Por eso el trabajo manual, menos alejado de lo que parece del pensador y del cient\u00edfico, constituye asimismo un aspecto del inmenso esfuerzo desplegado por la humanidad para entender el mundo: probablemente el aspecto m\u00e1s antiguo y perdurable, el cual, m\u00e1s pr\u00f3ximo a las cosas, es tambi\u00e9n el m\u00e1s apto para hacernos captar concretamente la riqueza de \u00e9stas, y para nutrir el asombro que experimentamos ante el espect\u00e1culo de su diversidad<\/i>.\u00bb [la cursiva es m\u00eda].<\/div>\n<div id=\"sdfootnote62\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote62anc\" name=\"sdfootnote62sym\">62<\/a> V\u00e9ase, por ejemplo, Erwin Schr\u00f6dinger, <i>La naturaleza y los griegos, <\/i>Barcelona: Tusquets, 2005<i>,<\/i> p. 23.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote63\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote63anc\" name=\"sdfootnote63sym\">63<\/a> Tomo la cita de Simon Singh, <i>Big Bang. El descubrimiento cient\u00edfico m\u00e1s importante de todos los tiempos y todo lo que hay que saber acerca del mismo<\/i>. Barcelona: Montesinos (Biblioteca Burid\u00e1n), 2008, p. 28 (traducci\u00f3n de Josep Sarret Grau).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote64\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote64anc\" name=\"sdfootnote64sym\">64<\/a> Un fil\u00f3sofo anal\u00edtico tan comedido como Jes\u00fas Moster\u00edn, amigo de Sacrist\u00e1n, tan poco propenso a especulaciones filos\u00f3ficas sin suelo, se\u00f1al\u00f3 muy bien una de las paradojas del especialismo cient\u00edfico contempor\u00e1neo (\u00abLa insuficiencia de la filosof\u00eda actual\u00bb. <i>Claves de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i>, n\u00ba 48, 1994): la ciencia, que ha logrado una vigencia pr\u00e1cticamente universal en sus m\u00e9todos y resultados, se subdivide cada vez m\u00e1s en comunidades muy especializadas, y el especialista \u00absabe cada vez m\u00e1s sobre cada vez menos hasta que, quiz\u00e1s exagerando un poco, lo sabe pr\u00e1cticamente todo sobre pr\u00e1cticamente nada\u00bb. Este hacer del especialista es indudablemente ventajoso, pero presenta graves riesgos psicol\u00f3gicos: nos da una visi\u00f3n detallista de las piezas dispersas del mosaico del mundo, pero no da visi\u00f3n global, visiones totalizadoras. De hecho, E. Schr\u00f6dinger, en <i>\u00bfQu\u00e9 es la vida?, <\/i>un texto de 1944 no muy bien considerado por Sacrist\u00e1n,<i> <\/i>ya hab\u00eda se\u00f1alado: \u00abPor un lado sentimos con claridad que solo ahora estamos empezando a adquirir materia y confianza para lograr soldar en un todo indiviso la suma de los conocimientos actuales. Pero, por el otro, se ha hecho poco menos que imposible para un solo cerebro dominar completamente m\u00e1s que una peque\u00f1a parte especializada del mismo. Yo no veo otra escapatoria frente a este dilema (si queremos que nuestro verdadero objetivo no se pierda para siempre) que la de proponer que algunos de nosotros se aventuren a emprender una tarea sintetizadora de hechos y teor\u00edas, aunque a veces tengan de ellos un conocimiento incompleto e indirecto, y aun a riesgo de enga\u00f1arnos a nosotros mismos\u00bb.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote65\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote65anc\" name=\"sdfootnote65sym\">65<\/a> M. Sacrist\u00e1n: \u00abLa ecodin\u00e1mica de K. E. Boulding\u00bb. <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, <i>op. cit<\/i>, pp. 432- 452.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote66\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote66anc\" name=\"sdfootnote66sym\">66<\/a> Sobre esta noci\u00f3n hegeliana, v\u00e9ase <i>El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia <\/i>(Barcelona: Montesinos, 2020). Pueden consultarse tambi\u00e9n breves notas de Sacrist\u00e1n sobre la noci\u00f3n en los ficheros \u00abMarxolog\u00eda\u00bb y \u00abSobras\u00bb de su documentaci\u00f3n de trabajo.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote67\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote67anc\" name=\"sdfootnote67sym\">67<\/a> Sobre Spinoza y su tiempo: Juan Pedro Garc\u00eda del Campo, <i>Spinoza o la libertad<\/i>. Barcelona: Montesinos, 2008.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote68\">\n<p><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote68anc\" name=\"sdfootnote68sym\">68<\/a> M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, op. cit , p. 328.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote69\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote69anc\" name=\"sdfootnote69sym\">69<\/a> Para un deslumbrante ejemplo de este conocimiento de \u00abtotalidades concretas\u00bb: Mike Davis, <i>Los holocaustos de la era victoriana tard\u00eda. El Ni\u00f1o, las hambrunas y la formaci\u00f3n del Tercer Mundo.<\/i> PUV, Valencia, 2006.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote70\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote70anc\" name=\"sdfootnote70sym\">70<\/a> En coincidencia con Gramsci. En carta a Tatiana Schucht de 25 de marzo de 1929, se\u00f1alaba el autor de los <i>Quaderni<\/i> que la dial\u00e9ctica es \u00abla forma del pensamiento <i>hist\u00f3ricamente concreto<\/i>\u00bb (tomado de Giuseppe Prestipino \u00abDial\u00e9ctica en Gramsci\u00bb. <i>Herramienta<\/i>, n\u00ba 29, junio 2005).<\/div>\n<div id=\"sdfootnote71\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote71anc\" name=\"sdfootnote71sym\">71<\/a> Existe una transcripci\u00f3n de estas clases de metodolog\u00eda de las ciencias sociales debida a Xavier Mart\u00edn Badosa y Jes\u00fas Mu\u00f1oz Malo. V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <i>Ecolog\u00eda y ciencias sociales<\/i>, Irrecuperables, 2021, pp. 237-285 (edici\u00f3n de Miguel Manzanera).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote72\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote72anc\" name=\"sdfootnote72sym\">72<\/a> M. Sacrist\u00e1n, \u00ab<i>Studium generale<\/i> para todos los d\u00edas de la semana\u00bb. <i>Intervenciones pol\u00edticas,<\/i> op. cit, p. 49. Las palabras de cierre de esta conferencia inolvidable resumen bien la concepci\u00f3n del vivir de Sacrist\u00e1n: \u00abPor todo eso, la \u00fanica manera de ser de verdad un intelectual y un hombre de lo que Goethe llam\u00f3 la armon\u00eda, de la existencia humana sin amputaciones sociales, es una manera militante; consiste en luchar siempre, pr\u00e1cticamente, realmente, contra la actual irracionalidad de la divisi\u00f3n del trabajo, y luego, el que a\u00fan est\u00e9 vivo, contra el nuevo punto d\u00e9bil que presenta entonces esa vieja mutilaci\u00f3n de los hombres. Y as\u00ed sucesivamente, a lo largo de una de las muchas as\u00edntotas que parecen ser la descripci\u00f3n m\u00e1s adecuada de la vida humana. Lo dem\u00e1s es utop\u00eda, cuando no es inter\u00e9s.\u00bb<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote73\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote73anc\" name=\"sdfootnote73sym\">73<\/a> John Berger, <i>La Vanguardia<\/i>, 13 de noviembre de 2000 (en la \u00abcontra\u00bb del diario barcelon\u00e9s de los God\u00f3). <u><a href=\"http:\/\/www.moviments.net\/espaimarx\/?lang=cat&amp;query=5e1b18c4c6a6d31695acbae3fd70ecc6&amp;view=section\">http:\/\/www.moviments.net\/espaimarx\/?lang=cat&amp;query=5e1b18c4c6a6d31695acbae3fd70ecc6&amp;view=section<\/a><\/u><\/div>\n<div id=\"sdfootnote74\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote74anc\" name=\"sdfootnote74sym\">74<\/a> Michael R. Kr\u00e4tke, \u00abTodo Marx: la edici\u00f3n cr\u00edtica completa de Marx-Engels\u00bb. <i>Sin permiso<\/i>, n\u00ba 3, mayo 2008, pp. 196-197.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote75\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote75anc\" name=\"sdfootnote75sym\">75<\/a> Jorge Riechmann: \u00bbSerm\u00f3n sobre la dial\u00e9ctica\u00bb, en <i>Anciano ya y nonato todav\u00eda (dos experiencias po\u00e9ticas: Cuba y la RDA)<\/i>, Tenerife, Ediciones de Baile del Sol, 2004, pp. 65-66.<\/div>\n<div id=\"sdfootnote76\">\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote76anc\" name=\"sdfootnote76sym\">76<\/a> Tomo la cita del pr\u00f3logo de Julio Rodr\u00edguez Pu\u00e9rtolas (\u00abUna historia a dos voces\u00bb) a Juana Do\u00f1a, <i>Querido Eugenio. Una carta de amor al otro lado del tiempo<\/i>. Barcelona: Lumen, 2003, pp. 19-20. Debo a Almudena Grandes el conocimiento de esta novela y a Alexis Mes\u00f3n Do\u00f1a, hijo de Eugenio Mes\u00f3n y Juana Do\u00f1a, compa\u00f1ero de militancia en los a\u00f1os setenta, la ense\u00f1anza de no permanecer mudo frente a toda injusticia<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una versi\u00f3n previa de este art\u00edculo se public\u00f3 como pr\u00f3logo de M. 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