{"id":19064,"date":"2026-01-13T05:00:20","date_gmt":"2026-01-13T04:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19064"},"modified":"2026-01-12T16:06:42","modified_gmt":"2026-01-12T15:06:42","slug":"entrevista-a-francisco-fernandez-buey-sobre-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19064","title":{"rendered":"Entrevista a Francisco Fern\u00e1ndez Buey sobre Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<b>Sacrist\u00e1n era un hombre que ten\u00eda una pasi\u00f3n pol\u00edtica indiscutible que le acompa\u00f1\u00f3 siempre, desde muy joven. Era un hombre que se portaba bien sin necesidad de escribir tratados de \u00c9tica. Su coherencia como persona era tal que obligaba a los dem\u00e1s a pensar dos veces lo que iban a hacer antes de hacerlo.\u00bb<\/b><\/span><\/p>\n<p>El autor de <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del marxismo cientificista<\/i>, <i>Marx (sin ismos), La gran perturbaci\u00f3n, Para la tercera cultura<\/i> y de otros libros imprescindibles fue disc\u00edpulo, amigo y compa\u00f1ero de lucha de Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>La entrevista se public\u00f3 en <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona: Destino, 1996, pp. 460-486.<\/p>\n<p><b>Con Joaquim Sempere, has sido uno de los primeros disc\u00edpulos de Manuel Sacrist\u00e1n. Disc\u00edpulo y, desde luego, amigo, gran amigo. \u00bfC\u00f3mo os conocisteis? Tengo entendido que fuiste a verle con una \u00abrecomendaci\u00f3n\u00bb bajo el brazo.<\/b><\/p>\n<p>Conoc\u00ed a Manolo Sacrist\u00e1n a comienzos del curso 62-63. Fue en la Facultad de Econ\u00f3micas, en Pedralbes. Asist\u00ed a una de sus clases de \u00abFundamentos de Filosof\u00eda\u00bb. Explicaba L\u00f3gica. El aula estaba llen\u00edsima y los estudiantes segu\u00edan sus explicaciones con mucha atenci\u00f3n. Por entonces la filosof\u00eda era una asignatura obligatoria en la carrera de Econ\u00f3micas. Filosof\u00eda e Historia del pensamiento econ\u00f3mico ten\u00edan mucho peso en la formaci\u00f3n del economista. Se supon\u00eda que el economista te\u00f3rico deb\u00eda combinar conocimientos t\u00e9cnicos, cient\u00edficos y human\u00edsticos. Los tiempos han cambiado mucho.<\/p>\n<p>En fin, al acabar aquella clase le abord\u00e9. Recuerdo bien que tuve que esperar un buen rato porque hab\u00eda cola para hacerle consultas. Yo ven\u00eda de la vieja Castilla con una carta para Manolo del que hab\u00eda sido profesor m\u00edo de filosof\u00eda en Palencia, en el Instituto Jorge Manrique: Jos\u00e9 Rodr\u00edguez Mart\u00ednez. Una buena recomendaci\u00f3n, s\u00ed.<\/p>\n<p>La trayectoria intelectual de Jos\u00e9 Rodr\u00edguez hab\u00eda sido muy parecida a la de Manolo Sacrist\u00e1n. El fue quien me dio a leer las primeras cosas de Marx y sobre Marx. La tarde en que conoc\u00ed a Manolo le acompa\u00f1\u00e9 desde la Facultad a su casa de entonces, en el cruce entre carretera de Sarri\u00e1 y General Mitre. No sabr\u00eda decir qu\u00e9 me atrajo m\u00e1s del Sacrist\u00e1n que conoc\u00ed aquel d\u00eda oto\u00f1al: si el rigor y el m\u00e9todo con que explicaba en las clases o la veracidad y claridad con que hablaba de los problemas pol\u00edticos y sociales.<\/p>\n<p>Recuerdo algo de lo que luego nos hemos re\u00eddo mucho juntos. Sacrist\u00e1n me dijo entonces: \u00ab\u00c1ndate con cuidado. Que no se enteren ya de que no eres hijo natural de Santo Tom\u00e1s de Aquino porque te har\u00e1n la vida imposible\u00bb.<\/p>\n<p><b>Cuando llegaste a Barcelona, Sacrist\u00e1n era, como has comentado, profesor de Fundamentos de Filosof\u00eda. Tambi\u00e9n dirigente pol\u00edtico del PSUC-PCE, organizaci\u00f3n en la que t\u00fa empezaste a militar poco despu\u00e9s. \u00bfQu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n pudisteis mantener en aquellas circunstancias? \u00bfQu\u00e9 destacar\u00edas m\u00e1s de la influencia de Sacrist\u00e1n en aquellos a\u00f1os?<\/b><\/p>\n<p>S\u00ed, cuando yo vine a estudiar filosof\u00eda a Barcelona hac\u00eda ya tiempo que Sacrist\u00e1n estaba en el grupo dirigente del PSUC. Tengo que decir, sin embargo, que eso era algo que entonces se supon\u00eda, o se sospechaba, pero, hablando con propiedad, no se sab\u00eda. O mejor dicho: los estudiantes antifranquistas de entonces sab\u00edamos, naturalmente, que Sacrist\u00e1n era comunista y sospech\u00e1bamos que, por su autoridad moral y por su edad, deb\u00eda ser uno de los dirigentes del partido, pero sobre estos temas se hablaba con mucha prudencia.<\/p>\n<p>Yo entr\u00e9 en el partido en 1963, pero hasta 1966 siempre trat\u00e9 de usted a Sacrist\u00e1n, como era habitual en aquella \u00e9poca cuando uno se dirig\u00eda a un profesor. Estuve ya en las manifestaciones estudiantiles de 1962 en solidaridad con los mineros de Asturias, y vi de lejos a Sacrist\u00e1n en la concentraci\u00f3n que convoc\u00f3 el PSUC en la calle Pelayo cuando la dictadura asesin\u00f3 a Juli\u00e1n Grimau<sup>1<\/sup>. \u00c9ramos realmente muy pocos en aquella concentraci\u00f3n. Por suerte, a m\u00ed, que acababa de llegar de Palencia, no me conoc\u00eda nadie, de manera que la polic\u00eda no me detuvo.<\/p>\n<p>Aunque Manolo sab\u00eda ya que yo estaba en el partido, el primer contacto serio que tuve con \u00e9l no fue de tipo pol\u00edtico. Yo le iba a consultar problemas de l\u00f3gica y de filosof\u00eda. Lo que entonces ten\u00edamos en la cabeza era disputar la hegemon\u00eda cultural en la Universidad a las varias corrientes del franquismo. Y en eso Sacrist\u00e1n era una pieza clave. En 1964, junto con Quim Sempere decidimos escribir un ensayo cr\u00edtico sobre Heidegger, que apareci\u00f3 a finales de aquel a\u00f1o en la revista <i>Realidad<\/i>, una publicaci\u00f3n comunista que se editaba en Roma y en la que Sacrist\u00e1n colaboraba desde Barcelona. El ensayo se titul\u00f3 \u00abHeidegger ante el humanismo\u00bb y lo firmamos con pseud\u00f3nimos: Quim Sempere era \u00abA. Dom\u00e8nech\u00bb y yo \u00abJ. Bru\u00bb.<\/p>\n<p>Creo que tiene cierta gracia reproducir aqu\u00ed el \u00edndice de aquel n\u00famero de <i>Realidad<\/i> de noviembre-diciembre del 64<sup>2<\/sup>\u00a0porque es representativo de las preocupaciones de la cultura comunista de aquel tiempo: nuestros pseud\u00f3nimos iban entre los nombres de Santiago Carrillo, quien, precisamente, respond\u00eda all\u00ed a \u00ablas preocupaciones de algunos intelectuales\u00bb, y de Palmiro Togliatti, del cual se publicaba el Memorial de Yalta. El n\u00famero se completaba con un art\u00edculo sobre la enc\u00edclica \u00abPacem in terris\u00bb y con un ensayo de Albert Roca (probablemente otro pseud\u00f3nimo) dedicado a los <i>comics.<\/i> Mientras Sempere y yo prepar\u00e1bamos el ensayo sobre Heidegger trat\u00e9 a Manolo con alguna frecuencia. Todav\u00eda recuerdo la tarde en que me regal\u00f3 un ejemplar de su tesis doctoral, <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i><sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Creo que Quim Sempere no me dejar\u00e1 mentir si digo ahora que el hilo inspirador de aquel ensayo nuestro, de estudiantes comprometidos, sobre Heidegger fue precisamente la obra de Sacrist\u00e1n. Corr\u00eda entonces por la Universidad una curiosa lectura de Heidegger que aproximaba su cr\u00edtica de la ciencia y de la tecnolog\u00eda a la cr\u00edtica por Marx de la cultura o civilizaci\u00f3n capitalista. Se podr\u00eda decir que este punto de vista era una derivaci\u00f3n de alguna de las tesis centrales de la Escuela de Frankfurt. El defensor principal de esta aproximaci\u00f3n entre Marx y Heidegger fue Kostas Axelos en un ensayo, por lo dem\u00e1s interesant\u00edsimo, titulado <i>Marx penseur de la technique<\/i><sup>4<\/sup>. Pero aquella lectura, por sugerente que resultara, era inmantenible con los textos de Marx y Heidegger en la mano. Esa fue la primera lecci\u00f3n que aprend\u00ed de Sacrist\u00e1n: leer a los cl\u00e1sicos de la filosof\u00eda tratando de no acomodar sus filosofemas a lo que nos conviene en el presente o a la moda del momento.<\/p>\n<p>Este recuerdo de la cr\u00edtica a la aproximaci\u00f3n Marx\/Heidegger se me junta con el de otros momentos relacionados con Sacrist\u00e1n que fueron igualmente decisivos en mi formaci\u00f3n. Me viene a la memoria un seminario, en la casa de Sacrist\u00e1n en la calle Balmes de Barcelona, sobre la evoluci\u00f3n de la obra de Marx. Debi\u00f3 ser el curso 64-65. All\u00ed estaban Quim Sempere, Mar\u00eda Rosa Borr\u00e0s, Pilar Fibla, tal vez Francesc Parcerisas. Sacrist\u00e1n escuchaba, dejaba hablar y cuando luego hablaba \u00e9l abr\u00eda un mundo de sugerencias. Su lectura de Marx apenas ten\u00eda que ver con las interpretaciones entonces vigentes. Distingu\u00eda con rotundidad entre hacer filolog\u00eda, atenerse a los textos, y pensar por cuenta propia en el marco de una tradici\u00f3n como la marxista.<\/p>\n<p><b>\u00bfMilitabais en la misma c\u00e9lula clandestina? \u00bfTrabajasteis juntos en la preparaci\u00f3n de la constituci\u00f3n del SDEUB?<\/b><\/p>\n<p>Debo aclarar que la idea de \u00abcomunista\u00bb que ten\u00edamos por aquellos a\u00f1os los j\u00f3venes era bastante vaporosa; esa idea estaba muy condicionada por la reacci\u00f3n a los t\u00f3picos de la machacona propaganda anticomunista de la Dictadura. Adem\u00e1s, el tipo de organizaci\u00f3n clandestina entonces existente en el partido comunista no permit\u00eda la existencia de contactos frecuentes entre profesores y estudiantes. Uno de los parad\u00f3jicos efectos de aquella situaci\u00f3n de clandestinidad era este: que un estudiante pod\u00eda conocer tanto mejor a un profesor de ideas comunistas afines cuanto menos contacto pol\u00edtico org\u00e1nico tuviera con \u00e9l. Pues el peligro de una detenci\u00f3n obligaba a ser muy cautos justamente con los m\u00e1s pr\u00f3ximos. Esto implica la extensi\u00f3n de un estado psicol\u00f3gico con consecuencias deplorables para la educaci\u00f3n sentimental de las personas. Aunque considero que esta cuesti\u00f3n es importante no voy a detenerme en ella. Remitir\u00e9 al poema de Brecht que lleva por t\u00edtulo \u00abA los por nacer\u00bb<sup>5<\/sup>\u00a0en el que se habla de la tragedia que supone siempre el no poder ser amables en esas situaciones de lucha clandestina contra un poder totalitario.<\/p>\n<p>En fin, hab\u00eda unos canales de comunicaci\u00f3n entre las organizaciones clandestinas, y estos canales se respetaban. Por la cuenta que nos ten\u00eda a todos. Cada dos por tres se produc\u00eda una redada de la brigada pol\u00edtico-social [BPS] contra organizaciones del PSUC, raz\u00f3n por la cual nos reun\u00edamos con mucha prudencia, y fuera de esas reuniones habl\u00e1bamos poco entre nosotros. La mayor parte de los estudiantes e intelectuales del PSUC conocieron la c\u00e1rcel Modelo [de Barcelona] entre 1962 y 1967 o tuvieron que estar temporadas escondidos o huidos. Eso significaba por lo general el fin de los estudios o la p\u00e9rdida del trabajo. As\u00ed es que hab\u00eda que estar inventando siempre motivos cre\u00edbles para el contacto y esto es complicado cuando la polic\u00eda sabe que uno es un dirigente.<\/p>\n<p>Te dar\u00e9 un dato: a pesar de que entre 1964 y 1967 vi a Sacrist\u00e1n con alguna frecuencia, como he dicho, nunca supe entonces por \u00e9l mismo su posici\u00f3n en el debate acerca de las tesis de Claud\u00edn y Sempr\u00fan<sup>6<\/sup>. Sacrist\u00e1n era, adem\u00e1s, el tipo de dirigente que incluso en la \u00e9poca en que tuvo responsabilidades pol\u00edticas directas siempre estaba m\u00e1s preocupado por la formaci\u00f3n y por elevar el nivel de consciencia de las personas que por organizar tal o cual acto pol\u00edtico o por las conspiraciones en las alturas. Le importaba tanto el conocimiento, la ciencia, la l\u00f3gica, la capacidad de argumentaci\u00f3n y la inteligencia como la coherencia pol\u00edtica y la dignidad moral.<\/p>\n<p><b>Sobre la mal llamada Capuchinada&#8230;<\/b><\/p>\n<p>En cuanto a la preparaci\u00f3n y realizaci\u00f3n del SDEUB, de \u00abla Capuchinada\u00bb, eso fue, desde luego, obra de muchos y, por suerte, bien avenidos, con talante democr\u00e1tico. Mi colaboraci\u00f3n de entonces con Sacrist\u00e1n fue limitada: sencillamente me toc\u00f3 leer en la Asamblea Constituyente del SDEUB el <i>Manifiesto por una Universidad Democr\u00e1tica<\/i> que \u00e9l hab\u00eda escrito.<\/p>\n<p>Pero esto \u00faltimo, que lo hab\u00eda escrito Sacrist\u00e1n, ni siquiera lo sab\u00eda yo entonces. Por tanto, m\u00e1s que una colaboraci\u00f3n fue un azar, debido, eso s\u00ed, si mal no recuerdo, al hecho de que el texto del <i>Manifiesto <\/i>estaba escrito en castellano y yo deb\u00eda ser casi el \u00fanico castellano de aquella junta de delegados del 66.<\/p>\n<p><b>Sobre el Sacrist\u00e1n pol\u00edtico se han vertido, b\u00e1sicamente, dos juicios cr\u00edticos. Por una parte, se le ha acusado de dogm\u00e1tico, y por otra, de \u00abno servir\u00bb, de ser poco eficaz, poco pr\u00e1ctico en t\u00e9rminos pol\u00edticos. \u00bfHay alg\u00fan fundamento para estos comentarios en tu opini\u00f3n? \u00bfEra Sacrist\u00e1n alguien con dos caras opuestas? Una, la de un intelectual flexible, nada tendente al inmovilismo conceptual; la otra, m\u00e1s bien opuesta: un pol\u00edtico nada amigo de flexibilidades ni de ning\u00fan tipo de revisiones.<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n no era un pol\u00edtico al uso. Ni de los de entonces ni de los ahora. Eso est\u00e1 claro. Y el hecho de que no haya sido un pol\u00edtico al uso ha despistado a mucha gente.<\/p>\n<p>Algunos han escrito, efectivamente, que no serv\u00eda para la pol\u00edtica porque no sab\u00eda pactar y otros que no serv\u00eda para la pol\u00edtica porque era un dogm\u00e1tico. La base del equ\u00edvoco es que unos y otros dan por supuesto que no hay m\u00e1s forma de hacer pol\u00edtica que la pol\u00edtica al uso, o sea, que no hay ni puede haber otra pol\u00edtica que no sea la de los negocios por arriba y la instrumentalizaci\u00f3n de los de abajo. Quienes as\u00ed piensan creen estar siguiendo la tradici\u00f3n de Maquiavelo y repiten una y otra vez que hay que separar la \u00e9tica de la pol\u00edtica para luego, cuando vienen mal dadas, hacer nuevamente llamamientos a la \u00e9tica, por lo general a la \u00e9tica licenciada. Naturalmente esas gentes no han le\u00eddo nunca a Maquiavelo. Son, sin saberlo, herederos de la inquisici\u00f3n romana y de la inquisici\u00f3n espa\u00f1ola, que prohibieron, ambas, la difusi\u00f3n de <i>El Pr\u00edncipe<\/i> creyendo que Maquiavelo dec\u00eda esa trivialidad.<\/p>\n<p>El m\u00e9rito principal de Maquiavelo fue atreverse a poner negro sobre blanco lo que otras personas cultas han pensado siempre sin atreverse a decirlo. Pero el mundo de la pol\u00edtica est\u00e1 m\u00e1s lleno de ignorantes que cualquier otro mundo. La gran mayor\u00eda de las personas a las que habitualmente se considera pol\u00edticos no tienen ni remota idea de lo que ha sido la historia del pensamiento pol\u00edtico. Se imaginan que \u00abser pol\u00edtico\u00bb es algo as\u00ed como tener buen ojo para meterse a la gente en el bolsillo o buena labia para justificar en el momento oportuno eso que llaman adaptaci\u00f3n de los ideales a la pu\u00f1etera realidad. Ese concepto de lo pol\u00edtico que unos han heredado de la \u00e9poca del ordeno y mando y al que otros se han convertido a base de cinismo o a base de g\u00fcisquis, que de todo hay, es degradante.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n no era un pol\u00edtico al uso ni tampoco un \u00e9tico licenciado. Era un hombre que ten\u00eda una pasi\u00f3n pol\u00edtica indiscutible; una pasi\u00f3n pol\u00edtica que, por lo que yo s\u00e9, le acompa\u00f1\u00f3 siempre, desde muy joven. Era un hombre que se portaba bien sin necesidad de escribir tratados de \u00c9tica. Y la gente que le conoc\u00eda lo sab\u00eda. Musil escribi\u00f3 en <i>El hombre sin atributos<\/i> una reflexi\u00f3n que viene al caso. Dijo algo as\u00ed como que convendr\u00eda contentarse con ser moral en casos excepcionales y en todos los dem\u00e1s considerar el propio obrar como la necesaria estandarizaci\u00f3n de tornillos y lapiceros. Y que actuando de este modo tal vez no se dar\u00edan muchas cosas buenas, pero s\u00ed algunas mejores. Pues eso. La coherencia de Sacrist\u00e1n como persona era tal que obligaba a los dem\u00e1s a pensar dos veces lo que iban a hacer antes de hacerlo.<\/p>\n<p>Es verdad que Manolo no pod\u00eda soportar el oportunismo y que a veces lanzaba rayos y truenos contra ese concepto degradado de lo pol\u00edtico que, por ejemplo, llev\u00f3 a los que mandan en este pa\u00eds, en 1986, cuando lo de la OTAN, a un tipo de manipulaci\u00f3n masiva de las conciencias ciudadanas cuyos nefastos resultados est\u00e1n ahora a la vista de todo el mundo que no quiera hacerse el ciego. Creo, sin embargo, que lanzar rayos y truenos contra la porquer\u00eda que representa esa forma de hacer pol\u00edtica estaba y est\u00e1 justificado.<\/p>\n<p>Es un tragedia el que los mejores pol\u00edticos de la tradici\u00f3n comunista hayan acabado mal, en minor\u00eda o en la soledad. Pero eso no quita para que uno siga pensado que los grandes pol\u00edticos del siglo, en esa tradici\u00f3n, se llamaban Gramsci, Lenin, Trotski, Bujarin, Rosa Luxemburg, Mari\u00e1tegui, Korsch, Tasca, Silone, Maur\u00edn, Guevara&#8230; Herejes todos (incluido Lenin, por supuesto).<\/p>\n<p>Me atrever\u00eda a decir que ni siquiera esto es nuevo. En otras tradiciones de liberaci\u00f3n pas\u00f3 lo mismo. Tambi\u00e9n los grandes activistas pol\u00edticos del cristianismo acabaron derrotados o en minor\u00eda: Savonarola, Moro, M\u00fcnzer, Las Casas, Bartolom\u00e9 Carranza de Miranda&#8230; \u00bfAcaso no se llam\u00f3 tambi\u00e9n dogm\u00e1ticos a esos? \u00bfDe qu\u00e9 extra\u00f1arse, pues? \u00bfY no fue Maquiavelo un derrotado pol\u00edtico con buen humor?<\/p>\n<p>Tal como yo lo veo, el dogmatismo de verdad no es, como suele creerse, la solidez de las creencias, de las convicciones pol\u00edtico-morales del individuo; lo que de verdad nos hace dogm\u00e1ticos es la ignorancia disfrazada de tolerancia.<\/p>\n<p><b>Como ya has comentado, Sacrist\u00e1n milit\u00f3 en el PSUC-PCE desde 1956 hasta finales de los a\u00f1os setenta, siento miembro de la direcci\u00f3n pol\u00edtica del partido durante unos quince a\u00f1os. Fue durante su estancia en el Instituto de l\u00f3gica de M\u00fcnster cuando decidi\u00f3 tomar un compromiso militante. \u00bfQu\u00e9 razones cree que estuvieron en la base de esa decisi\u00f3n? \u00bfMotivos de orden estrictamente te\u00f3rico? <\/b><\/p>\n<p>A mediados de los a\u00f1os cincuenta el punto de vista pol\u00edtico-moral de Manolo Sacrist\u00e1n era liberal-libertario. As\u00ed al menos se ve\u00eda \u00e9l veinte a\u00f1os despu\u00e9s cuando hablaba de la \u00e9poca de <i>Laye<\/i>. Personas que le trataron entre 1950 y 1955 han caracterizado su pensamiento filos\u00f3fico de entonces como \u00aborteguiano\u00bb, como \u00abvitalista\u00bb o incluso como \u00abpersonalismo no cristiano\u00bb. Si hemos de juzgar por las influencias y atracciones reconocidas en los art\u00edculos que public\u00f3 en la revista <i>Laye<\/i> o (que no lleg\u00f3 a publicar) en la <i>Enciclopedia Argos<\/i><sup>7<\/sup>, habr\u00eda que decir que hubo en el Sacrist\u00e1n de entonces, profesor de filosof\u00eda en formaci\u00f3n, una superposici\u00f3n de tendencias.<\/p>\n<p>Antes de ir a M\u00fcnster Sacrist\u00e1n estaba absorbiendo lo mejor de diferentes corrientes de la filosof\u00eda europea contempor\u00e1nea, del existencialismo a la filosof\u00eda anal\u00edtica pasando por el personalismo y la filosof\u00eda del sentido com\u00fan. Le interesaban demasiadas cosas como para meterlo en uno de los cajones acad\u00e9micos. Leyendo sus escritos de aquellos a\u00f1os se nota, en primer lugar, su aprecio por el clasicismo art\u00edstico; luego la afirmaci\u00f3n del liberalismo en lo pol\u00edtico (particularmente en pol\u00e9mica con el nacional-catolicismo, con lo que \u00e9l llamaba \u00abel Remurimiento\u00bb); luego la cr\u00edtica del progresismo mercantilista; luego la atenci\u00f3n a la religiosidad aut\u00e9ntica, incluyendo en ella la m\u00edstica subjetiva; luego la atracci\u00f3n por la vivencia libertaria obrerista, de ra\u00edz anarquista. Sacrist\u00e1n fue uno de los primeros en fijarse en la dimensi\u00f3n cr\u00edtica y revolucionaria, no s\u00f3lo religiosa, de la obra de Simone Weil. Estamos, pues, hablando de alguien que siempre fue algo m\u00e1s que un intelectual comprometido. A mediados de los cincuenta la pasi\u00f3n pol\u00edtica de la que he hablado antes empujaba a Sacrist\u00e1n a hacer algo pr\u00e1ctico contra la Tiran\u00eda (que es como \u00e9l sol\u00eda calificar al r\u00e9gimen de Franco) y en favor de los de abajo. \u00bfA qui\u00e9n dirigirse en 1954? Me lo cont\u00f3 una vez con alg\u00fan detalle: se fue a ver a alguien a quien supon\u00eda en contacto con el anarquismo; pero ese alguien le dijo que para luchar contra Franco en la Espa\u00f1a de entonces lo mejor era que hablara con los comunistas. Y es lo que hizo. Lo del an\u00e1lisis marxista vino despu\u00e9s.<\/p>\n<p><b>Fueron muchos los asuntos pol\u00edticos de importancia durante este largo per\u00edodo (1956-1978). Nos centramos, si te parece, en algunos de ellos. Por ejemplo, en el asunto Claud\u00edn-Sempr\u00fan. \u00bfQu\u00e9 posici\u00f3n tom\u00f3 Sacrist\u00e1n durante la discusi\u00f3n, sobre este desencuentro? \u00bfC\u00f3mo valoras su posici\u00f3n en aquel debate? <\/b><\/p>\n<p>Me parece que en el momento mismo de la controversia Sacrist\u00e1n estaba dividido: apreciaba la veracidad del an\u00e1lisis sociopol\u00edtico de Claud\u00edn y Sempr\u00fan, pero al mismo tiempo daba tanta importancia a la subjetividad revolucionaria que tem\u00eda las consecuencias desmovilizadoras de aquel punto de vista. Si uno se atiene a la documentaci\u00f3n publicada hasta ahora sobre este asunto no hay duda de que, en el plano estrictamente anal\u00edtico, los papeles que hab\u00eda escrito Sacrist\u00e1n hasta el comienzo de la pol\u00e9mica favorec\u00edan la l\u00ednea cr\u00edtica de Claud\u00edn, Sempr\u00fan y Pradera. Con \u00e9stos, y frente a la mayor\u00eda del grupo dirigente del PCE de entonces, Sacrist\u00e1n compart\u00eda la proximidad al punto de vista de Togliatti, quien no se conformaba con la ret\u00f3rica de la cr\u00edtica al \u00abculto a la personalidad\u00bb de Stalin y quer\u00eda abrir un debate amplio sobre las causas de la degradaci\u00f3n del socialismo. Pero, por otra parte, Sacrist\u00e1n interpret\u00f3 la propuesta de Claud\u00edn y Sempr\u00fan como un giro pol\u00edtico a la derecha, como una especie de sociologismo tendencialmente desmovilizador.<\/p>\n<p>Creo que el factor desequilibrador en este caso, el factor que resolvi\u00f3 la divisi\u00f3n inicial de Sacrist\u00e1n y le puso a favor del grupo dirigente del PCE-PSUC, fue la importancia que \u00e9l conced\u00eda a la realidad social representada entonces por el partido comunista, o sea, la cada vez m\u00e1s patente aproximaci\u00f3n de obreros y estudiantes a aquel partido en el que tantos, y tan distintos, \u00edbamos a encontrar un puesto en la lucha antifranquista. Yo era entonces un militante de base del PSUC en la universidad. A\u00fan recuerdo bien la situaci\u00f3n creada por las discusiones que suscit\u00f3 el Informe Claud\u00edn-Semprun en la organizaci\u00f3n. A la mayor\u00eda (no deb\u00edamos pasar de los 50 en toda la universidad de Barcelona) nos molest\u00f3 profundamente el hecho de que no se nos hiciera llegar el Informe de Claud\u00edn directamente sino corregido por la cr\u00edtica de Santiago Carrillo. Eso nos parec\u00eda una manipulaci\u00f3n y un insulto a la capacidad de desarrollar pensamiento propio. Pero lo decisivo en todo este asunto es que la discusi\u00f3n pas\u00f3 en seguida a segundo plano porque en general consider\u00e1bamos m\u00e1s importantes otras cosas: organizar a los estudiantes para luchar por la democratizaci\u00f3n de la Universidad, potenciar Comisiones Obreras o atraer intelectuales a la causa antifranquista.<\/p>\n<p>Creo que en el \u00e1nimo de Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n acabaron contando m\u00e1s este tipo de consideraciones que cualesquiera otras. Me parece sintom\u00e1tico, a este respecto, el hecho de que entre 1964 y 1966 Sacrist\u00e1n no me mencionara ni una sola vez la controversia con Claud\u00edn. Al contrario: siempre me habl\u00f3 con respeto de personas de las que luego supe que hab\u00edan sido claudinistas en Barcelona o en Madrid.<\/p>\n<p>Querr\u00eda, de todas formas, a\u00f1adir que tampoco esto debe verse como una consolaci\u00f3n del \u00e1nimo dividido: desde posiciones distintas a las de Claud\u00edn y Sempr\u00fan, Sacrist\u00e1n sigui\u00f3 durante a\u00f1os dando la batalla en el seno del partido comunista. Hay tres aspectos de esa batalla interna que querr\u00eda subrayar aqu\u00ed. Primero: su esfuerzo por mejorar la capacidad anal\u00edtica de la organizaci\u00f3n. Segundo: su cr\u00edtica de la sobrestimaci\u00f3n por la direcci\u00f3n de la capacidad de movilizaci\u00f3n del partido (por lo menos hasta 1966). Tercero: su preocupaci\u00f3n por la tendencia a la instrumentalizaci\u00f3n, a violentar moralmente a los militantes de base.<\/p>\n<p><b>\u00bfQu\u00e9 destacar\u00edas de sus an\u00e1lisis sobre la primavera de Praga y la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por el Pacto de Varsovia (con la disidencia de Rumania)? \u00bfEn que discrep\u00f3 de la posici\u00f3n tomada por la direcci\u00f3n del PSUC-PCE?<\/b><\/p>\n<p>Desde 1966 Sacrist\u00e1n tuvo constantes problemas con la direcci\u00f3n del PSUC. Hasta d\u00f3nde yo s\u00e9, estas diferencias no hay que buscarlas tanto en la l\u00ednea pol\u00edtica del partido cuanto en la forma de hacer pol\u00edtica de algunos de los miembros de su direcci\u00f3n de entonces. En aquellos a\u00f1os Sacrist\u00e1n era particularmente cr\u00edtico del trabajo que se estaba haciendo entre intelectuales. Su concepto de intelectual comunista en el que la capacidad anal\u00edtica, la solvencia profesional y la coherencia moral formaban un todo le fue alejando cada vez m\u00e1s de las personas que entonces dirig\u00edan la organizaci\u00f3n de intelectuales. En 1967 choc\u00f3 abiertamente con Antoni Guti\u00e9rrez D\u00edaz<sup>8<\/sup>\u00a0a prop\u00f3sito del trabajo de los intelectuales comunistas. Desde entonces no se sinti\u00f3 a gusto en el grupo dirigente del PSUC.<\/p>\n<p>La actuaci\u00f3n del Partido comunista franc\u00e9s durante los hechos de mayo del 68 (una actuaci\u00f3n que \u00e9l juzg\u00f3 de forma muy cr\u00edtica) y la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, en agosto de aquel mismo a\u00f1o, deprimieron mucho a Manolo. Consider\u00f3 que aquel \u00abdoble aldabonazo\u00bb se saldaba con una doble derrota para el socialismo justo en un momento en el que era evidente la recuperaci\u00f3n del marxismo y del movimiento comunista por abajo. Creo que lo que le deprim\u00eda era aquella resaca euf\u00f3rica que sigui\u00f3 al 68 en tantos sitios y que \u00e9l juzgaba completamente injustificada. Despu\u00e9s de lo de Praga escribi\u00f3: \u00bbVeremos cosas a\u00fan peores\u00bb. Eso nos impresion\u00f3 mucho a los m\u00e1s j\u00f3venes. Sacrist\u00e1n estaba entonces completamente convencido de que lo que hac\u00edan los \u00abrusianos\u00bb no ten\u00eda nada que ver con el socialismo y lo que hac\u00edan los j\u00f3venes extremistas del 68 tampoco. Pensaba que hab\u00eda que volver a empezar de nuevo todo.<\/p>\n<p>Pero, por otra parte, como la direcci\u00f3n del PCE hab\u00eda criticado tambi\u00e9n la actuaci\u00f3n del PCF en los hechos de mayo-junio en Par\u00eds y hab\u00eda desaprobado la invasi\u00f3n de Checoslovaquia por las tropas del Pacto de Varsovia, no puede decirse que las diferencias de Sacrist\u00e1n con el n\u00facleo dirigente del partido fueran estrictamente pol\u00edticas. No lo eran si por pol\u00edtica se entiende la l\u00ednea estrat\u00e9gica seguida en aquellos a\u00f1os por el partido comunista en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Precisar\u00e9 todav\u00eda un poco m\u00e1s: hubo diferencias de acento en su an\u00e1lisis de los acontecimientos de Par\u00eds y, sobre todo, de Praga. Sacrist\u00e1n no se content\u00f3 con la desaprobaci\u00f3n de la invasi\u00f3n de Checoslovaquia. Quer\u00eda llevar la primera autocr\u00edtica seria del socialismo, la de Dub\u010dek, hasta sus \u00faltimas consecuencias. Esas \u00faltimas consecuencias eran para \u00e9l entonces el consejismo democr\u00e1tico, la ampliaci\u00f3n radical de la democracia. Pero hay que a\u00f1adir que estas diferencias de acento no constitu\u00edan el elemento central de la discrepancia de Sacrist\u00e1n. De hecho durante aquellos a\u00f1os Sacrist\u00e1n estuvo todav\u00eda mucho m\u00e1s cerca de la direcci\u00f3n del PCE-PSUC que de los extremistas ambidextros que iban diciendo por ah\u00ed cosas como que los \u00abhijos de la burgues\u00eda hab\u00edan dicho \u00a1basta!\u00bb (cuando los chicos volv\u00edan ya disciplinadamente a la casa de los padres en Par\u00eds, en Berl\u00edn y aqu\u00ed mismo) o que \u00abse han acabado para siempre los problemas nacionales\u00bb (mientras, casualmente, nac\u00eda ETA en el Pa\u00eds Vasco).<\/p>\n<p>Valoro muy positivamente aquello de \u00abveremos cosas a\u00fan peores\u00bb, cuando lo de Checoslovaquia, porque a algunos, que entonces \u00e9ramos j\u00f3venes, aunque nos escoc\u00eda la prognosis pesimista, tambi\u00e9n nos vacun\u00f3 contra los sarampiones a destiempo.<\/p>\n<p><b>Fue en 1969 cuando Sacrist\u00e1n present\u00f3 su dimisi\u00f3n del Comit\u00e9 Ejecutivo del PSUC. \u00bfQu\u00e9 le impuls\u00f3 a hacerlo? \u00bfDiscrepancias sobre an\u00e1lisis puntuales? \u00bfCuestiones de mayor alcance? <\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n present\u00f3 la dimisi\u00f3n de todos sus cargos en la direcci\u00f3n del partido en enero del 69 y sigui\u00f3 insistiendo, sin que se la aceptaran durante todo el a\u00f1o.<\/p>\n<p>Como ya he dicho, no fue la estrategia general del partido lo que le llev\u00f3 a dimitir, sino lo que -con palabras de entonces- llamar\u00edamos incapacidad de su direcci\u00f3n para el an\u00e1lisis concreto de las situaciones nuevas.<\/p>\n<p>Si la memoria no me falla, el detonante de la dimisi\u00f3n fue precisamente la irresponsable euforia verbal con que la direcci\u00f3n del PSUC reaccion\u00f3 ante el estado de excepci\u00f3n del 69. Durante aquellos meses nuestros papeles repet\u00edan una y otra vez que el franquismo hab\u00eda entrado en estado de \u00abputrefacci\u00f3n\u00bb y, mientras tanto, todas las organizaciones importantes del PSUC estaban en la c\u00e1rcel y los que qued\u00e1bamos fuera and\u00e1bamos por las esquinas de Barcelona medio disfrazados y medio huidos tratando de recomponer de mala manera lo poqu\u00edsimo que quedaba de la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con la universidad clausurada, el movimiento obrero descompuesto, la mayor\u00eda de los dirigentes en la Modelo y un mont\u00f3n de sumarios abiertos en el Tribunal de Orden P\u00fablico (TOP) nuestros dirigentes trataban de convencer al aire de que el r\u00e9gimen de Franco se descompon\u00eda.<\/p>\n<p>Vi a Sacrist\u00e1n, medio clandestinamente, en un estudio que ten\u00eda en aquella \u00e9poca en la calle Sant Gervasi de Cassoles. Estaba desolado. Era un momento realmente muy dif\u00edcil para nosotros. Pero lo que le indignaba no era el esfuerzo suplementario que se supon\u00eda que hab\u00edamos de hacer para suplir a tantos compa\u00f1eros detenidos. De hecho, Sacrist\u00e1n se crec\u00eda siempre en los momentos malos, probablemente por su propia tendencia a llevar las situaciones al l\u00edmite. Le he visto luego superar estados depresivos en situaciones externas igualmente duras. Fue aquella incapacidad manifiesta de la direcci\u00f3n del partido para el an\u00e1lisis concreto lo que hizo perder a Sacrist\u00e1n toda esperanza.<\/p>\n<p>Visto con la distancia que da el tiempo aquel desfase entre el exceso verbal de la supuesta \u00abputrefacci\u00f3n\u00bb del R\u00e9gimen y los palos que nos daban parece casi surrealista, pero para quienes entonces ten\u00edan sentido de la responsabilidad la cosa era dram\u00e1tica. Se hab\u00eda perdido el sentido de la realidad. Y esto para Sacrist\u00e1n era insoportable<sup>9<\/sup>.<\/p>\n<p>Para no dejar el otro flanco descubierto ante la malevolencia de los que han resultado vencedores en esta historia tengo que a\u00f1adir: con aquella cruz encima el hombre sigui\u00f3, sigui\u00f3 andando con el partido comunista. No dudo de que fuera de ah\u00ed hab\u00eda otros que tal vez sab\u00edan m\u00e1s de pol\u00edtica; pero por entonces estaban sentados, descansando. O los ten\u00edamos enfrente.<\/p>\n<p><b>Pero esta reflexi\u00f3n que acabas de hacer parece contradecir, contradice de hecho en mi opini\u00f3n, un lugar, m\u00e1s o menos com\u00fan en aquellos a\u00f1os, sobre el Sacrist\u00e1n pol\u00edtico: que no serv\u00eda para la pol\u00edtica pr\u00e1ctica, que era un buen te\u00f3rico, un intelectual de enorme talla, pero un pol\u00edtico torpe, inh\u00e1bil. Incluso suele afirmarse que hab\u00eda hecho suya la conocida reflexi\u00f3n de Luk\u00e1cs: si en asuntos pol\u00edticos, a pesar de llevar raz\u00f3n y esgrimir buenas razones, uno no logra convencer a sus compa\u00f1eros y compa\u00f1eras de lucha, lo suyo entonces no es eso, lo suyo no es la pol\u00edtica.<\/b><\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de esta circunstancia poco conocida del 69 querr\u00eda, si me lo permites, generalizar todav\u00eda un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p><b>Adelante con ello.<\/b><\/p>\n<p>Para dilucidar la debatida cuesti\u00f3n de si Sacrist\u00e1n entend\u00eda o no de pol\u00edtica propongo, ya que estamos en ello, un sencillo <i>experimentum crucis<\/i>. L\u00e9anse comparativamente los materiales de la direcci\u00f3n del PSUC sobre la \u00abputrefacci\u00f3n del R\u00e9gimen\u00bb en 1969 y la carta de dimisi\u00f3n de Sacrist\u00e1n (por nombre de guerra \u00abRicardo\u00bb) que se ha conservado en el Archivo Hist\u00f3rico del PCE. Se ver\u00e1 ah\u00ed que no se trata del manido conflicto entre el intelectual \u00abte\u00f3rico\u00bb y el \u00abpol\u00edtico\u00bb pr\u00e1ctico, sino de dos interpretaciones radicalmente diferentes de la realidad: euf\u00f3rica la una, realista (en el mejor de los sentidos de la palabra) la otra.<\/p>\n<p>Se puede prolongar este experimento con cierta facilidad a algunas controversias p\u00fablicas dentro y fuera del \u00e1rea comunista en la d\u00e9cada de los setenta y en la d\u00e9cada de los ochenta. Por lo que ha sido mi experiencia en estas cosas durante los veinte a\u00f1os que compart\u00ed preocupaciones y esperanzas pol\u00edticas con Manolo Sacrist\u00e1n debo decir: acert\u00f3 la mayor parte de las veces en sus prognosis. Luego no tuvo la paciencia de esperar a que sus puntos de vista cuajaran. O el destino no le permiti\u00f3 conocer hasta que punto acertaba en cosas en las que, cuando las formul\u00f3 por primera vez, estaba muy en minor\u00eda.<\/p>\n<p>Perm\u00edteme referirme a algunos ejemplos. A mediados de los setenta Sacrist\u00e1n previ\u00f3, frente a Nicol\u00e1s Sartorius<sup>10<\/sup>\u00a0y la mayor\u00eda de la direcci\u00f3n de CCOO, que no iba a poder mantenerse el movimiento unitario de los trabajadores antifranquistas de la ense\u00f1anza y que lo mejor era propiciar la afiliaci\u00f3n de los ense\u00f1antes en las sindicatos de clase. Viv\u00ed con \u00e9l c\u00f3mo se qued\u00f3 en minor\u00eda en esto. A\u00f1os despu\u00e9s la direcci\u00f3n de CCOO tuvo que reconocer que Sacrist\u00e1n llevaba raz\u00f3n. Ese es el origen de las comisiones obreras de ense\u00f1anza hoy [1996] sindicato mayoritario en el sector.<\/p>\n<p>A finales de los setenta Sacrist\u00e1n propuso atender de manera prioritaria a la crisis ecol\u00f3gica e integrar el an\u00e1lisis de la problem\u00e1tica medioambiental en la tradici\u00f3n socialista. Se qued\u00f3 casi solo en eso. Santiago Carrillo rechaz\u00f3 la idea, la mayor parte de la izquierda marxista de entonces tambi\u00e9n. Hoy es ecosocialista pr\u00e1cticamente toda la izquierda.<\/p>\n<p>En 1984 Sacrist\u00e1n, en un art\u00edculo titulado \u00abLa OTAN hacia dentro\u00bb<sup>11<\/sup>, escribi\u00f3 el m\u00e1s l\u00facido de los an\u00e1lisis pol\u00edticos que se han hecho en nuestro pa\u00eds sobre lo que acabar\u00eda llam\u00e1ndose \u00abfelipismo\u00bb. Dijo que lo peor de la campa\u00f1a atlantista del PSOE iba a ser el efecto moral a largo plazo de la corrosi\u00f3n manipulatoria de las conciencias de la ciudadan\u00eda. Tambi\u00e9n en eso se qued\u00f3 en minor\u00eda. Algunos dijeron que Sacrist\u00e1n hab\u00eda perdido el mundo de vista. Hoy sabemos, en cambio, que su an\u00e1lisis de la pol\u00edtica de PSOE era premonitorio porque hemos visto hasta d\u00f3nde puede conducir una concepci\u00f3n manipulatoria de la pol\u00edtica como aquella que en 1985 se afirmaba euf\u00f3rica y prepotente.<\/p>\n<p>Hay muchos motivos, pues, para volver a leer a Sacrist\u00e1n. Entre esos motivos hay uno que yo pondr\u00eda en primer\u00edsimo lugar: se aprende lo que puede ser otra forma de hacer pol\u00edtica.<\/p>\n<p><b>Se ha discutido mucho sobre el papel de la moral en el proyecto de Marx y en la tradici\u00f3n marxista. \u00bfCu\u00e1l era el punto de vista de Sacrist\u00e1n en esta cuesti\u00f3n? \u00bfEs la inspiraci\u00f3n moral, frente a la vocaci\u00f3n cient\u00edfica, algo secundario en el proyecto marxiano?<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n pensaba que la inspiraci\u00f3n moral ha sido lo primero en Marx y en todos los marxistas importantes (Rosa Luxemburg, Lenin, Trotski, Gramsci, Mari\u00e1tegui, Guevara&#8230;). Es lo primero en el sentido cronol\u00f3gico. Marx y la mayor\u00eda de los marxistas han llegado a sus elaboraciones te\u00f3ricas desde la pasi\u00f3n moral, y es lo que da fundamento a casi todo lo que produjeron.<\/p>\n<p>Si se quiere expresar esto en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos, se podr\u00eda decir que el marxismo empieza siendo un filosofar sobre la pr\u00e1ctica humana, una filosof\u00eda moral, la cual, para hacer razonada (o razonable) la justa pasi\u00f3n igualitaria de los de abajo, se va configurando sucesivamente: a) como historia cr\u00edtica de las ideolog\u00edas, b) como antropolog\u00eda filos\u00f3fica con atenci\u00f3n a lo econ\u00f3mico-social, c) como econom\u00eda sociohist\u00f3rica, d) como antropolog\u00eda hist\u00f3rico-filos\u00f3fica con intenci\u00f3n cient\u00edfica. En esta configuraci\u00f3n hay tres elementos que se reiteran: a) la afirmaci\u00f3n materialista, b) la vocaci\u00f3n cient\u00edfica y c) el punto de vista o estilo dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>Si uno se atiene a <i>lo que hizo<\/i> Marx (en lo que dijo hay tanta racionalizaci\u00f3n <i>a posteriori<\/i> de las contradicciones propias como en cualquier otro ser humano) se debe concluir que la dimensi\u00f3n moral fue siempre en \u00e9l tan importante como la vocaci\u00f3n cient\u00edfica. Y teniendo en cuenta que a lo largo de su vida s\u00f3lo milit\u00f3 un rato en un partido pol\u00edtico y se pas\u00f3 el resto criticando a las organizaciones realmente existentes en nombre de los principios comunistas, o alabando a obreros y a desclasados por lo que podr\u00edamos llamar coherencia de su comportamiento como comunistas, creo que Sacrist\u00e1n ten\u00eda motivos sobrados para valorar la dimensi\u00f3n moral del marxismo en sus or\u00edgenes.<\/p>\n<p>Algo parecido a lo dicho sobre Marx vale tambi\u00e9n para Rosa Luxemburg, para V.I. Lenin, para Gramsci y para tantos otros.<\/p>\n<p><b>Sin embargo, no habr\u00eda que olvidar las cr\u00edticas vertidas por Marx contra ciertos moralismos o algunas formulaciones marxianas que parecen contraponer, por una parte, la investigaci\u00f3n y los resultados cient\u00edficos y, por otra, los deseables, pero tal vez ut\u00f3picos, objetivos morales.<\/b><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n ense\u00f1aba que no hay que dejarse enga\u00f1ar por las cr\u00edticas de Marx a la moral, al moralismo y a los moralistas (que son siempre cr\u00edticas a distintas formas de hipocres\u00eda realmente existente en su \u00e9poca); aunque hay que reconocer que algunas formulaciones en las que Marx contrapone fervor moral y vocaci\u00f3n cient\u00edfica pueden enga\u00f1ar a lectores poco atentos.<\/p>\n<p>Antes de que Althusser, Colletti y buena parte de los llamados marxistas anal\u00edticos empezaran a desbarrar sobre la \u00abcientificidad\u00bb de la obra de Marx, esto que acabo de escribir era algo de dominio p\u00fablico. No hace falta ser marxista para reconocer una cosa as\u00ed; basta con haber le\u00eddo una buena biograf\u00eda de Marx (por ejemplo, la de McLellan). Y no digamos si se habla de la Luxemburg, de Lenin o de Gramsci. Tampoco es dif\u00edcil encontrar en cada uno de estos autores un conjunto de proposiciones, m\u00e1s o menos dispersas, a partir del cual fabricar una \u00ab\u00e9tica marxista\u00bb o una \u00abteor\u00eda marxista de los valores\u00bb. Varios marx\u00f3logos de distinta procedencia lo han hecho (antes y despu\u00e9s de la aparici\u00f3n del llamado marxismo anal\u00edtico).<\/p>\n<p>Aunque eso me haya costado alg\u00fan que otro disgusto con amigos m\u00edos, yo sigo recomendando para este asunto uno de los primeros y, en mi opini\u00f3n, m\u00e1s inteligentes escritos de \u00c1gnes Heller: <i>Hip\u00f3tesis para una teor\u00eda marxista de los valores<\/i>, cuyo manuscrito fue traducido por el propio Sacrist\u00e1n para inaugurar una colecci\u00f3n que proyectamos juntos en la editorial Grijalbo<sup>12<\/sup>.<\/p>\n<p><b>\u00bfHay entonces en la obra de Sacrist\u00e1n una \u00c9tica? Sabes bien que algunos autores han llegado a sostener que la ausencia de una \u00e9tica normativa es una de las principales causas del fracaso hist\u00f3rico del proyecto socialista.<\/b><\/p>\n<p>Es muy evidente que no hay en Sacrist\u00e1n (como tampoco hab\u00eda en Marx) una \u00c9tica en la acepci\u00f3n acad\u00e9mica de la palabra. En 1995, cuando tanto se habla y se escribe de \u00c9tica, esto puede parecer un d\u00e9ficit importante en un fil\u00f3sofo social. Pero \u00bflo es realmente? No lo creo.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda mucha gente se lamenta de la falta en el marxismo de una \u00e9tica normativa desarrollada sistem\u00e1ticamente. Hay quien piensa incluso que tal ausencia ha sido una de las causas del fracaso del socialismo. Se argumenta que el fracaso del socialismo (o su transformaci\u00f3n en el \u00faltimo horror de la historia de la humanidad) se ha debido entre otras cosas a la ausencia en el marxismo de una \u00e9tica normativa (y de una teor\u00eda del estado en sentido propio); se sigue argumentando que si se quiere mantener la inspiraci\u00f3n social-comunista, o sea, la aspiraci\u00f3n marxista a la sociedad buena, tenemos que construir, de manera m\u00e1s o menos sistem\u00e1tica, una \u00e9tica normativa; y, por lo general, se concluye con una serie de interesantes discusiones acad\u00e9micas sobre la teor\u00eda de la justicia de Rawls, el concepto de libertad en Nozick y\/o la acci\u00f3n comunicativa habermasiana, donde cabe todo menos dos cosas que por elementales suelen considerarse entre metaf\u00edsicas y religiosas: 1) la afirmaci\u00f3n marxiana en favor de los parias de la tierra, 2) la necesidad de superar la divisi\u00f3n social fija (hoy internacional) del trabajo que es caracter\u00edstica del capitalismo y fuente de la desigualdad social existente.<\/p>\n<p>Como seguramente se ve ya por el tono, no comparto la idea de que la renovaci\u00f3n del socialismo, necesaria, desde luego, implica la configuraci\u00f3n de una \u00e9tica normativa ausente en los cl\u00e1sicos de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Las reflexiones neoaristot\u00e9licas y neoanal\u00edticas sobre \u00e9tica normativa y sociedad buena me parecen, en algunos casos, muy respetables, dignas de atenci\u00f3n. Seguro que se puede aprender de desarrollos particulares en ese \u00e1mbito; seguro tambi\u00e9n que el di\u00e1logo con estos desarrollos es interesante y productivo. Pero, siendo respetuoso con esta manera de ver las cosas, prefiero otra l\u00ednea correctiva del defecto de la tradici\u00f3n socialista que me parece pr\u00f3xima al talante de Manolo Sacrist\u00e1n: la que brota de la sugerencia brechtiana en su poema <i>A los por nacer<\/i>. Eso me parece moral marxista en estado puro: una joya para el pensamiento <i>materialista <\/i>(en el an\u00e1lisis hist\u00f3rico de la tragedia del comunismo) que no se asusta de s\u00ed mismo y que, por tanto, podr\u00eda, si quisiera, adoptar tambi\u00e9n el nombre de <i>idealismo moral<\/i> (en el sentido de Einstein: \u00abSer idealista cuando se vive en Babia no tiene ning\u00fan m\u00e9rito; pero seguir si\u00e9ndolo cuando se ha conocido el hedor de este mundo s\u00ed que tiene alguno\u00bb).<\/p>\n<p>Una l\u00ednea de reflexi\u00f3n moral parecida a \u00e9sta creo ver en los escritos del marxista ingl\u00e9s trasladado a Suiza, John Berger (desde que le escrib\u00eda los guiones a Tanner; quien, por cierto, seguro que ha ganado mucho al enamorarse apasionadamente del cuerpo de su actual mujer, pero ha salido perdiendo con los guiones que \u00e9sta le escribe en las \u00faltimas pel\u00edculas: dial\u00e9ctica pura).<\/p>\n<p>La preferencia anterior se basa en una sospecha y en una peque\u00f1a teor\u00eda. La sospecha es esta: se habla y escribe sobre \u00e9tica sistem\u00e1tica tanto m\u00e1s cuanto peor se porta uno. La teor\u00eda peque\u00f1a, o teor\u00eda en broma, puede verse como una consecuencia de aquella sospecha y no es m\u00e1s que una Teor\u00eda de la Metedura de Pata cuyo enunciado principal suena m\u00e1s o menos as\u00ed: cuando se ha metido la pata, y teniendo en cuenta que se trata de la propia, hay que intentar sacarla con suavidad y no meter la otra en otro hoyo tratando de componer el gesto como si no se hubiera metido la primera.<\/p>\n<p><b>Has hablado anteriormente de la reiteraci\u00f3n de tres elementos b\u00e1sicos en el marxismo: la afirmaci\u00f3n materialista, la vocaci\u00f3n cient\u00edfica y el, digamos, estilo dial\u00e9ctico. \u00bfC\u00f3mo conceb\u00eda Sacrist\u00e1n la relaci\u00f3n entre estos \u00faltimos componentes, entre el conocimiento cient\u00edfico positivo y la forma de hacer o aspiraci\u00f3n dial\u00e9ctica?<\/b><\/p>\n<p>El punto de vista de Sacrist\u00e1n en este asunto parte de dos consideraciones. Primera: no hay ciencia de lo particular. Segunda: la dial\u00e9ctica aspira a la comprensi\u00f3n de particularidades, de todos o totalidades concretos, en el \u00e1mbito de la naturaleza y de la sociedad; por tanto, no es ciencia.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca de la exaltaci\u00f3n cientificista (y todav\u00eda hoy en ambientes bastante amplios) esta \u00faltima afirmaci\u00f3n se consideraba (o se considera) raz\u00f3n suficiente como para no seguir hablando del asunto de la dial\u00e9ctica. Hay, no obstante, otra manera de ver las cosas. La afirmaci\u00f3n <i>no hay ciencia de lo particular<\/i> puede leerse as\u00ed: d\u00e9jese usted de tonter\u00edas y ded\u00edquese a algo serio que es lo que hacen las ciencias (naturales, sociales, formales). Pero tambi\u00e9n se puede leer (y propongo que se lea) como sigue:<\/p>\n<p>Por desgracia, no hay ciencia de lo particular, pues la gran mayor\u00eda de los asuntos que de verdad nos importan y por los cuales nos matamos y nos amamos los mortales tienen que ver precisamente con el conocimiento de lo particular, con el conocimiento de lo singular, con el conocimiento de las interrelaciones entre todos o totalidades concretas. Tragedia es de los mortales, a los que no fue dado el exacto conocimiento divino de lo particular concreto, tener, en cambio, conocimiento preciso, pero siempre provisional, de lo universal en forma de ciencia. En suma, que no somos Dios. Y sospecho que somos tanto menos Dios cuanto m\u00e1s aspiramos a serlo por la v\u00eda \u00fanica del conocimiento de lo general, de lo universal.<\/p>\n<p>Esta segunda lectura del no hay ciencia de lo particular contar\u00eda, creo, con el benepl\u00e1cito de Sacrist\u00e1n, con el benepl\u00e1cito de Einstein (que a m\u00ed me gusta mucho como cient\u00edfico que reflexiona sobre sus cosas, quiz\u00e1s porque no s\u00e9 f\u00edsica<sup>13<\/sup>\u00a0y no puedo entenderle bien en lo otro), y tal vez tambi\u00e9n con el benepl\u00e1cito de Popper (cuando no escribe directa y pol\u00e9micamente sobre dial\u00e9ctica). Y, desde luego, es una lectura que se apoya en numerosas manifestaciones de cient\u00edficos sabios de hoy y de ayer.<\/p>\n<p><b>Sin embargo, en nombre de la dial\u00e9ctica se han sostenido afirmaciones de una rotundidad y de un dogmatismo que causan bastante estupor te\u00f3rico y mucha lejan\u00eda e insatisfacci\u00f3n intelectual. \u00bfNo ser\u00eda mejor abandonar el uso de ese t\u00e9rmino, objeto de pol\u00e9micas interminables y, tal vez (o sin el \u00abtal vez\u00bb), algo trasnochadas? \u00bfSigui\u00f3 Sacrist\u00e1n us\u00e1ndolo en su acepci\u00f3n positiva hasta el final de sus d\u00edas? \u00bfPodr\u00edas precisarnos algo m\u00e1s el sentido del t\u00e9rmino \u00abdial\u00e9ctica\u00bb que defiendes? Muchas preguntas en una, disc\u00falpame.<\/b><\/p>\n<p>No estoy seguro de si vale la pena tirarse los tejos con otros colegas y amigos por la palabra misma \u00abdial\u00e9ctica\u00bb. Como todas las grandes palabras de la historia humana, tambi\u00e9n \u00e9sta tiene ya encima una capa de barro, sudor, sangre y l\u00e1grimas. Y se comprende, por tanto, que haya personas que se ponen nerviosas cuando la discusi\u00f3n acerca de las posibilidades de conocimiento de lo particular concreto, o de las limitaciones del an\u00e1lisis reductivo, la empieza alguien que blande la palabrita \u00abdial\u00e9ctica\u00bb\u00a0a modo de arma arrojadiza. Pero, \u00bfes eso suficiente para abandonar para siempre el concepto de dial\u00e9ctica? No lo creo. Otros (entre los que se cuenta la mayor\u00eda absoluta de los fil\u00f3sofos europeos desde los a\u00f1os veinte) se ponen negros con s\u00f3lo escuchar la palabra \u00abciencia\u00bb, tan te\u00f1ida como la otra de sangre, sudor y l\u00e1grimas, aunque, indiscutiblemente, con m\u00e9ritos m\u00e1s que evidentes. Y ser\u00eda un suicidio intelectual abandonar el concepto de ciencia.<\/p>\n<p>Supongo que fueron razones as\u00ed las que hicieron que Sacrist\u00e1n siguiera usando por lo general el t\u00e9rmino \u00abdial\u00e9ctica\u00bb en una acepci\u00f3n positiva hasta el final de su vida. Esto me costa por cartas suyas desde M\u00e9xico, por la lectura del \u00faltimo curso de metodolog\u00eda de las ciencias sociales que imparti\u00f3 en la Facultad de Econ\u00f3micas de Barcelona<sup>14<\/sup>\u00a0y por conversaciones que mantuve con \u00e9l en 1985.<\/p>\n<p>Si uno quiere, como Sacrist\u00e1n, defender la posibilidad del conocimiento (aunque no cient\u00edfico) de lo concreto evitando al mismo tiempo que salten chispas en la discusi\u00f3n entre anal\u00edticos y dial\u00e9cticos (o el dar largos rodeos hist\u00f3ricos que nos llevar\u00edan aqu\u00ed demasiado lejos) se puede, tal vez, arrancar de algunos ejemplos sencillos que pueden ser orientadores. Primer ejemplo: los primeros informes al Club de Roma, que recog\u00edan la aspiraci\u00f3n al conocimiento de totalidades concretas e incluso (a trav\u00e9s del punto de vista sist\u00e9mico) la vieja convicci\u00f3n dial\u00e9ctica de que el \u00abtodo no es sin m\u00e1s la suma de las partes\u00bb, y que hac\u00edan una lectura, en t\u00e9rminos dial\u00e9cticos, de los procesos exponenciales, han proporcionado a las gentes un tipo de conocimiento sobre nuestro concreto y particular mundo que, en general, se considera muy apreciable. Nadie pretende (ni sus propios autores) que las conclusiones del primer informe de los Meadows sean estrictamente cient\u00edficas, pero, eso s\u00ed, arrancan de, y se basan en los resultados de ciencias establecidas. He ah\u00ed un ejemplo de inspiraci\u00f3n \u00abdial\u00e9ctica\u00bb.<\/p>\n<p>Por cierto, tiene cierta gracia leer ahora (ahora que casi todo el mundo hab\u00eda abandonado el concepto de concepci\u00f3n del mundo) en el libro conmemorativo de los veinte a\u00f1os de aquel informe, lo siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Nuestra cuarta lente, probablemente la m\u00e1s importante, fue nuestra cosmovisi\u00f3n, paradigma o forma fundamental de mirar. Todos tenemos una visi\u00f3n del mundo. Es siempre la determinante m\u00e1s decisiva de aquello que se ve. Y su descripci\u00f3n es casi imposible. La nuestra viene determinada por las sociedades industriales de occidente en las que nos desarrollamos, por nuestra formaci\u00f3n cient\u00edfica y econ\u00f3mica [&#8230;] pero el componente m\u00e1s importante de nuestro modo de ver o mirar, la parte que quiz\u00e1s sea menos ampliamente compartida, es nuestro punto de vista sobre los sistemas [&#8230;] Un punto de vista sobre sistemas no es necesariamente mejor que cualquier otro, es simplemente distinto. Como cualquier otro punto de vista, como la cima de cualquier monta\u00f1a a la que se asciende, permite ver algunas cosas que jam\u00e1s se ver\u00edan desde otro lugar, y al mismo tiempo impide la visi\u00f3n de otras. El estudio de sistemas nos ha ense\u00f1ado a ver el mundo como un conjunto de modelos de comportamiento din\u00e1mico en desarrollo, tales como crecimiento, disminuci\u00f3n, oscilaci\u00f3n, sobrepasamiento. Nos ha ense\u00f1ado a centrarnos en las interconexiones.. Vemos la econom\u00eda y el medio ambiente como un solo sistema. Vemos stocks, flujos, retroalimentaciones y umbrales en dicho sistema, y todos ellos determinan la forma en que el sistema se comporta. (<i>M\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites del crecimiento<\/i>, traducci\u00f3n castellana El Pa\u00eds-Aguilar, Madrid, 1992).<\/p>\n<p>Segundo ejemplo: \u00bfQu\u00e9 pasa si bajamos de las altas alturas de totalidades concretas tan globales como las tratadas por el primer informe del Club de Roma al conocimiento de ciertas particularidades concretas en las que entran tambi\u00e9n muchos factores y variables interrelacionados, como puede ser, por ejemplo, el c\u00e1lculo del riesgo futuro de determinadas tecnolog\u00edas en uso? Cuando la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica del Exxon-Valdez, en Alaska, la CNN produjo un video interesant\u00edsimo en el que se comparaba el tipo de conocimiento concreto de un viejo vigilante (\u00abel an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta\u00bb), el cual llevaba a\u00f1os anunciando que un d\u00eda iba a producirse un accidente grave, con los c\u00e1lculos de riesgo realizados por tecnocient\u00edficos muy preparados. Es una solemne tonter\u00eda (motivada por la soberbia pseudocient\u00edfica, por el desconocimiento de los l\u00edmites de las ciencias) llamar \u00abprofetas\u00bb o \u00abcatastrofistas\u00bb a personas como el vigilante de Alaska que, sin ser cient\u00edficos, conocen mejor que los cient\u00edficos el percal del que se trata en el caso concreto. He escrito sobre esto, siguiendo orientaciones de Sacrist\u00e1n, en un papel que est\u00e1 incluido en los <i>Discursos para insumisos discretos<\/i><sup>15<\/sup>.<\/p>\n<p>La idea, favorable al viejo concepto de \u00abdial\u00e9ctica\u00bb, es que no hay por qu\u00e9 contraponer formas de conocimiento, absolutiz\u00e1ndolas, ni, por supuesto, defender ninguna pretendida superioridad del conocimiento (experiencial en este caso) de lo concreto, de lo particular, sobre la ciencia de lo general, sino, justamente, intentar una complementaci\u00f3n del an\u00e1lisis reductivo (tanto m\u00e1s reductivo cuanto m\u00e1s se trate de particularidades concretas) y de la visi\u00f3n amplia, global, de conjunto (en este caso obtenida por la suma positiva de la experiencia vivida m\u00e1s el sano sentido com\u00fan m\u00e1s lo que se pega en el trato con el personal cient\u00edfico-t\u00e9cnico; en otros, por reelaboraci\u00f3n, con visi\u00f3n amplia tambi\u00e9n, de datos procedentes de las ciencias establecidas; en otros, por intuici\u00f3n directa de individuos especialmente sensibles, que es conocimiento <i>no despreciable.<\/i><\/p>\n<p><b>Gracias, muchas gracias. Me quedan mil preguntas en el tintero, pero no quiero abusar m\u00e1s de tu tiempo y de tu enorme generosidad.<\/b><\/p>\n<p><strong><span style=\"font-size: 10pt;\">Notas edici\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>1<\/sup>\u00a0Juli\u00e1n Grimau fue asesinado el 20 de abril de 1963. La manifestaci\u00f3n de protesta, en las Ramblas barcelonesas, se convoc\u00f3 pocos d\u00edas desou\u00e9s. Dos de los asistentes, Pilar Fibla y Josep Fontana, hablaron del papel y la participaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n en las entrevistas para los documentales de X. Juncosa, <i>Integral Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2006.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>2<\/sup>\u00a0<i>Realidad,<\/i> a\u00f1o II, n\u00ba 4, noviembre-diciembre de 1964, pp. 21-44. Puede verse ahora en <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=13265\">https:\/\/espai-marx.net\/?p=13265<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>3<\/sup>\u00a0El propio Francisco Fern\u00e1ndez Buey prepar\u00f3 la reedici\u00f3n, con pr\u00f3logo suyo, de la tesis en la editorial Cr\u00edtica de 1995.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>4<\/sup>\u00a0<i>Marx, pensador de la t\u00e9cnica,<\/i> Fontanella, 1969. Sacrist\u00e1n coment\u00f3 sucintamente el ensayo de Axelos en \u00abKarl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u00bb, <i>mientras tanto,<\/i> 1983, n\u00ba 16-17, p. 23. Con m\u00e1s detalle entre sus papeles depositados en la Biblioteca de ka Facultad de Econom\u00eda de la UB.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>5<\/sup>\u00a0Sacrist\u00e1n hizo varias traducciones del poema de Brecht. Una de ellas para sus compa\u00f1eros del comit\u00e9 central del PCE.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>6<\/sup>\u00a0Francesc Vicens y August Gil Matamala han hablado de ello en X. Juncosa, <i>Integral Sacrist\u00e1n<\/i>, ed cit. Tambi\u00e9n puede consultarse \u00abEntrevista a Francesc Vicens\u00bb, en <i>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/i>, Barcelona: Destino, 1996, pp. 339-363.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>7<\/sup>\u00a0La Enciclopedia Argos Vergara, que no lleg\u00f3 a editarse, estaba dirigida por Esteban Pinilla de las Heras. Algunos de estos escritos fueron publicados por Laureano Bonet en <i>mientras tanto<\/i> y fueron incluidos posteriormente por Albert Domingo Curto en su edici\u00f3n de M. Sacrist\u00e1n, <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/i>, Barcelona: Trotta, 2007.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>8<\/sup>\u00a0A\u00f1os despu\u00e9s secretario general del PSUC. V\u00e9anse las declaraciones de \u00abEl Guti\u00bb sobre la obra pol\u00edtica y cultural de Sacrist\u00e1n en los documentales de X. Juncosa, <i>Integral Sacrist\u00e1n<\/i> , ed cit.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>9<\/sup>\u00a0Sobre este punto, v\u00e9ase la tesis doctoral de Giaime Pala que FFB dirigi\u00f3. Fue presentada en la UPF en 2009: \u00abTeor\u00eda, pr\u00e1ctica militante y cultura pol\u00edtica del PSUC (1968-1977)\u00bb. Igualmente: G. Pala, \u00abSobre el camarada Ricardo. El PSUC y la dimisi\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb, <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba 96, 2005.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>10<\/sup>\u00a0Entonces miembro de la direcci\u00f3n del PCE, lleg\u00f3 a ser vicesecretario general del partido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>11<\/sup>\u00a0Publicado inicialmente en el diario <i>Liberaci\u00f3n <\/i>(2-12-1984) y posteriormente en <i>mientras tanto<\/i> (n\u00ba 25 y medio, 1985). Puede verse ahora en M. Sacrist\u00e1n, <i>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/i>, Barcelona: El Viejo Topo, 2025.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>12<\/sup>\u00a0FFB hace referencia a la colecci\u00f3n Hip\u00f3tesis, codirigida por ambos. El escrito de Sacrist\u00e1n sobre \u00c1gnes Heller puede verse ahora en <i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, ob. cit, pp. 250-262.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>13<\/sup>\u00a0Hay buenas razones para dudar de la exactitud de la afirmaci\u00f3n de FFB en este punto y no ver en ello un ejemplo de modestia, de buena modestia. Aparte de los apuntes escritos y las clases impartidas sobre historia de la ciencia, adem\u00e1s de su <i>Para la tercera cultura <\/i>(Barcelona: El Viejo Topo, 2014), adem\u00e1s del testimonio de familiares cient\u00edficas, puede verse tambi\u00e9n su <i>Albert Einstein. Ciencia y consciencia<\/i>, Barcelona: Retratos del Viejo Topo, 2005.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>14<\/sup>\u00a0Las cartas de M\u00e9xico est\u00e1n fechadas a lo largo de 1982-1983. Los cursos a los que hace referencia FFB est\u00e1n recogidos, parcialmente, en M. Sacrist\u00e1n, <i>Sobre dial\u00e9ctica,<\/i> Barcelona: El Viejo Topo, 2009.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><sup>15<\/sup>\u00a0\u00abComo marineros que han de reparar su viaje en alta mar\u00bb. En Francisco Fern\u00e1ndez Buey, <i>Discursos para insumisos discretos<\/i>, Madrid, Ediciones Libertarias, 1993, pp. 480-487.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abCultura obrera y valores alternativos en la obra de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb es el texto que FFB present\u00f3 en es un acto homenaje que se celebr\u00f3 en la sede de las Comisiones Obreras de Catalu\u00f1a diez a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento de Sacrist\u00e1n. El texto fue publicado en <i>Homenaje a<\/i> <i>Manuel Sacristan. Escritos sindicales y pol\u00edticos<\/i> (EUB, Barcelona, 1997). Es este:<\/span><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de las verdades como pu\u00f1os que acaba de decir Jordi Olivares, quer\u00eda empezar agradeciendo, de coraz\u00f3n y de verdad, esta iniciativa de la CONC al recordar a Sacrist\u00e1n y su obra en el d\u00e9cimo aniversario de su muerte.<\/p>\n<p>Estoy convencido de que \u00e9ste es, tal como est\u00e1n las cosas hoy en d\u00eda, el mejor de los lugares en que podemos recordar la vida y la obra de Manuel Sacrist\u00e1n y ni que decir tiene que me encuentro muy a gusto en este acto, en el que estamos en familia, aunque sea una familia ampliada a la brasile\u00f1a, que, en fin, supongo que es lo que somos.<\/p>\n<p>En mi recuerdo Manuel Sacrist\u00e1n no era simplemente un intelectual amigo de la clase obrera por motivos pol\u00edticos y circunstanciales, como tantos otros. Manuel Sacrist\u00e1n se sent\u00eda intelectual productivo, quer\u00eda ser un trabajador intelectual en la producci\u00f3n, o sea, un trabajador que aprovecha el privilegio de la formaci\u00f3n intelectual para ser \u00fatil a los de abajo, a aquellos otros, trabajadores tambi\u00e9n, que a veces sabi\u00e9ndolo, y otras veces sin saberlo, han dado su trabajo y su sudor para que sea posible un conocimiento superior, privilegiado, eso que seguimos llamando cultura superior.<\/p>\n<p>Intelectual, amigo circunstancial de los trabajadores, yo creo que es aquel que hace favores de vez en cuando al movimiento obrero organizado, al sindicato. Pero un intelectual de nuevo tipo, un intelectual productivo, un intelectual en la producci\u00f3n, es aquel que voluntariamente hace lo posible porque los beneficios del privilegio propio reviertan de manera \u00fatil en la configuraci\u00f3n de una cultura alternativa a la cultura dominante. Y creo yo que se puede decir que Sacrist\u00e1n era intelectual en este segundo sentido.<\/p>\n<p>Si esto \u00faltimo que he dicho, lo de una cultura obrera alternativa a la cultura dominante, ha de ser o no una utop\u00eda, eso es algo que la historia lo dir\u00e1, pero en cualquier caso, tambi\u00e9n creo que se puede decir, con verdad, que \u00e9se fue el ideal de Manolo Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Voy a decirlo lo m\u00e1s brevemente posible: tal como yo lo veo en el recuerdo, Manolo luch\u00f3 siempre por renovar y dar nueva forma a la vieja aspiraci\u00f3n, una aspiraci\u00f3n libertaria, socialista, comunista, a una nueva cultura de los trabajadores. Es m\u00e1s, por lo que yo s\u00e9 muchas de sus alegr\u00edas, en la vida que le toc\u00f3 vivir, tuvieron que ver con momentos en los que parec\u00eda que la cultura obrera alternativa tomaba cuerpo, o iba a tomar cuerpo en nuestra sociedad. Y tambi\u00e9n, c\u00f3mo no, varias de sus depresiones, que las hubo, son inseparables de decepciones ante el choque entre aquel ideal de una cultura obrera alternativa y la realidad cotidiana del mundo del trabajo y del mundo obrero organizado.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 cultura y de qu\u00e9 valores estaba hablando Manolo Sacrist\u00e1n?. En el d\u00edptico que ha hecho la CONC para convocar a la familia ampliada a este acto ten\u00e9is, creo, una peque\u00f1a muestra. Es una reflexi\u00f3n que procede de una entrevista que no se public\u00f3, que le hicieron para el<b> <\/b><i>Viejo Topo<\/i>, Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9. No se public\u00f3 entonces, en 1978, porque el propio Manolo, despu\u00e9s de ver el resultado, no quiso que se publicara. Hemos sacado en el d\u00edptico un peque\u00f1o trozo que habla, precisamente, de la cultura obrera, y querr\u00eda para esta convocatoria decir que eso est\u00e1 en un contexto m\u00e1s amplio, que voy a leer, porque me parece que es sumamente representativo de la idea que Manuel Sacrist\u00e1n ten\u00eda de una cultura obrera.<\/p>\n<p>El contexto es bastante particular. Jordi Guiu y Antoni Munn\u00e9 le hacen una entrevista en un momento en el que Manolo estaba medio saliendo de una fase depresiva. Casi no hab\u00eda escrito en unos a\u00f1os. Se encontraba bastante mal, y los entrevistadores le preguntan por qu\u00e9 no escribe, por qu\u00e9 lleva tanto tiempo callado. Manolo da una explicaci\u00f3n de eso m\u00e1s bien pesimista, que me salto, y entonces dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A partir de ese momento (PFB: es decir, a partir del momento de la comprobaci\u00f3n de que las cosas para nosotros, para los que ten\u00edamos o tenemos el ideal de una cultura obrera alternativa, iban mal) me acerqu\u00e9 -dice \u00e9l- a la comprensi\u00f3n y al amor de esa gente que se ha quedado en la cuneta intentando mantener, por otra parte, la voluntad de racionalidad del movimiento obrero, que es, en mi opini\u00f3n, una voluntad de modestia.<\/p>\n<p>Est\u00e1 haciendo la radiograf\u00eda moral de la cultura del movimiento obrero. A partir de un determinado momento de su vida, en 1975 y 1976, Manolo se dedic\u00f3 mucho a esto. Y dice a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El militante obrero, el representante obrero, aunque sea culto, es modesto, porque reconoce que existe la muerte como lo reconoce el pueblo. El pueblo sabe que uno muerte, el intelectual, en cambio, es una especie&#8230;<\/p>\n<p>Son frases un poco duras pero las voy a decir porque era como hablaba Manolo cuando hablaba con los amigos, con la familia ampliada<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(\u2026) de cretino grandilocuente que se empe\u00f1a en no morirse. Es un tipo que no se ha enterado y que intenta ser c\u00e9lebre, hacerse un nombre, destacar, y todas esas gilipolleces que son el trasunto ideal de su pertenencia a la cultura dominante. En cambio, en la cultura obrera est\u00e1 la modestia porque est\u00e1 el reconocimiento de la muerte. Cada generaci\u00f3n muere y luego sigue otra y los h\u00e9roes obreros son, en general, h\u00e9roes an\u00f3nimos mientras que los h\u00e9roes intelectuales tienen, en general, dieciocho apellidos, cuarenta antepasados, influencias de escuelas y todas esas leches de los intelectuales tradicionales.<\/p>\n<p>El paso acaba con una explicaci\u00f3n de las razones del propio acercamiento a esa gente que se ha quedado en la cuneta. Al hablar de gente que se ha quedado en la cuenta, Manolo est\u00e1 pensando, fundamentalmente, en Ulrike Meinhof, aquella liberal radical dem\u00f3crata alemana, que se desespera y que acaba suicid\u00e1ndose o, tal vez, la suicidaron en la desesperaci\u00f3n, o en los \u00abindios metropolitanos\u00bb seguidores del indio Ger\u00f3nimo y en otras gentes que hab\u00edan quedado fuera de la circulaci\u00f3n. Para ese acercamiento hab\u00eda una raz\u00f3n emocional:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">[\u2026] el vivo convencimiento de que a m\u00ed me gusta intentar saber como son las cosas. A m\u00ed, el criterio de verdad de la tradici\u00f3n del sentido com\u00fan y de la filosof\u00eda me importa y no estoy dispuesto a sustituir las palabras \u00abverdadero\u00bb o \u00abfalso\u00bb, por las palabras \u00abv\u00e1lido\u00bb, \u00abno v\u00e1lido\u00bb, \u00abcoherente\u00bb, \u00abincoherente\u00bb, \u00abconsistente\u00bb, \u00abinconsistente\u00bb. No, para m\u00ed, las palabras buenas son \u00abverdadero\u00bb y \u00abfalso\u00bb, como lo son en la lengua popular, como lo es en la tradici\u00f3n de la ciencia. Igual en Pero Grullo y en la boca del pueblo, que en Arist\u00f3teles. Los del v\u00e1lido, no v\u00e1lido, son los intelectuales que en este sentido son t\u00edos que no van en serio.<\/p>\n<p>Esto lo vamos a publicar en un n\u00famero monogr\u00e1fico de <i>mientras tanto<\/i>, recordando a Manolo, entre otras cosas porque pensamos que las dos razones principales por las que \u00e9l mismo se opuso a que la entrevista se publicara en su momento han caducado.<\/p>\n<p>Las dos razones que adujo Manolo eran muy sencillas. La primera: \u00bfqu\u00e9 van a pensar los dem\u00e1s cuando lean esto que digo yo? \u00bfNo pensar\u00e1n que tambi\u00e9n yo soy un intelectual como los dem\u00e1s y que estoy contando otro disco parecido al que cuentan otros intelectuales? Mejor que me calle. \u00bfA qui\u00e9n le interesan mis neuras? Y la segunda raz\u00f3n es que Manolo no quer\u00eda desmoralizar a los amigos naturales. Esas dos cosas eran en Manolo razones profundas de su estar en el mundo. Pero hemos pensado que ha pasado ya tiempo suficiente como para que esta segunda raz\u00f3n deje de tener el peso que ten\u00eda hace veinte a\u00f1os. Vamos a decirlo como \u00e9l se lo dec\u00eda a los amigos: \u00bfqui\u00e9n se va a desmoralizar hoy al leer u o\u00edr esto?<\/p>\n<p>Esta reflexi\u00f3n me sirve para recoger un par de cosas que enlazan con la idea que Manolo ten\u00eda de una cultura obrera alternativa. La voluntad de modestia, la voluntad de humildad tiene su reflejo, por qu\u00e9 lo vamos a ocultar, en el nombre mismo de la revista que \u00e9l fund\u00f3. Lo de<i><b> <\/b><\/i><i>mientras tanto <\/i> ten\u00eda que ver con eso. En 1978-79 <i>mientras tanto<\/i> evocaba la modestia, la humildad. Y un talante m\u00e1s bien l\u00edrico. Tengo que recordar esto aqu\u00ed porque, tal como van las cosas, ese mismo nombre hoy casi evoca la \u00e9pica. Recordad que en el 78 o 79 casi todo el mundo que empezaba a hacer una revista le pon\u00eda por t\u00edtulo <i>Adelante, A por ellos, Revoluci\u00f3n bolchevique, Ganaremos, Venceremos<\/i>, etc.<i> Mientras tanto<\/i>,<b> <\/b>en ese contexto, era una publicaci\u00f3n m\u00e1s bien l\u00edrica. La voluntad de modestia, de humildad, esto del reconocimiento de que existe la muerte y su vinculaci\u00f3n con el anonimato obrero y su contraponerlo a la b\u00fasqueda constante de la celebridad, a m\u00ed tambi\u00e9n me parece que es uno de los rasgos de la mejor tradici\u00f3n del movimiento obrero de todos los tiempos y que vale la pena mantener esa idea, recuperarla, renovarla.<\/p>\n<p>Quisiera decir ahora un par de palabras sobre la forma que Manolo ten\u00eda de relacionarse con los trabajadores manuales. Podr\u00eda dar muchos ejemplos de los que he sido testigo, pero me referir\u00e9 s\u00f3lo a dos. De uno de ellos creo que va a hablar Jaume Botey, de modo que s\u00f3lo lo aludir\u00e9. Fue la experiencia de Can Vidalet, en la que intentaba combinar la alfabetizaci\u00f3n de adultos y la formaci\u00f3n pol\u00edtico-cultural en condiciones muy dif\u00edciles para los trabajadores. Manolo, junto con Neus Porta, Fari\u00f1as y otras personas, hizo all\u00ed un trabajo que se recordar\u00e1. El otro ejemplo al que quiero referirme es precisamente el de la presentaci\u00f3n del primer n\u00famero de la revista <i>mientras tanto<\/i><i><b> <\/b><\/i>en los locales de CC.OO. Son dos cosas distintas, dos ambientes diferentes, pero que a m\u00ed me traen a la memoria un mismo recuerdo sobre la forma de relacionarse con los trabajadores.<\/p>\n<p>Manolo se consideraba uno de ellos, uno de los nuestros, no s\u00e9 muy bien\u00a0como decirlo. Era uno m\u00e1s, all\u00ed en Can Vidalet y aqu\u00ed, en CC.OO. No ten\u00eda ning\u00fan problema en mantener el mismo m\u00e9todo, el mismo rigor, la misma profundidad de pensamiento, que siempre tuvo en sus clases, pero traducida al lenguaje de aquellos que ten\u00eda como interlocutores. No he visto nunca a nadie con la capacidad que \u00e9l ten\u00eda para hacerse entender respecto a problemas dif\u00edciles de explicar. Y esto es, seguramente, lo m\u00e1s dif\u00edcil siempre para un intelectual o para un profesor: c\u00f3mo romper con nuestra forma normal de expresi\u00f3n, en nuestras clases o con nuestros colegas, para comunicar con personas que no son letradas y con las que compartimos ideas, creencias, ideales.<\/p>\n<p>En esta relaci\u00f3n con los obreros son muchos los intelectuales que tienden a la pedanter\u00eda o a edulcorar las cosas pronunciando las palabras que los otros quieren o\u00edr. Manolo no; Manolo no era as\u00ed. Manolo pod\u00eda ser muy negro y muy duro con la gente con la que compart\u00eda los mismo ideales, en este caso con las personas de CC.OO. Muchas veces dec\u00eda que hay que pintar la pizarra bien de negro para que destaque sobre ella el blanco de la tiza con que hay que escribir las propuestas alternativas. As\u00ed se comport\u00f3, por ejemplo, el d\u00eda de la presentaci\u00f3n de <i>mientras tanto<\/i><i><b> <\/b><\/i>en los locales de CC.OO. En mi recuerdo aquello fue casi una batalla campal, dial\u00e9ctica desde luego. Fue una pol\u00e9mica dura, con aristas, pero al mismo tiempo amistosa, fraternal, como cuando discutimos en la propia casa con un amigo o con una amiga. Manolo odiaba el lenguaje diplom\u00e1tico de los pol\u00edticos profesionales: no ten\u00eda pelos en la lengua a la hora de expresar opiniones diferentes a las de los amigos naturales, pero al mismo tiempo pensaba -y as\u00ed lo escribi\u00f3 en la primera carta de la redacci\u00f3n de<i><b> <\/b><\/i><i>mientras tanto<\/i>&#8211; que hab\u00eda que \u00abmantener sosegada la casa de la izquierda\u00bb. Hay que entender esto como un llamamiento a la discusi\u00f3n franca y racional de las diferencias. No me demorar\u00e9 m\u00e1s en este punto. Seguro que Jaume puede decirlo mucho mejor que yo.<\/p>\n<p>El recuerdo de aquella entrevista y de este par de an\u00e9cdotas me permite llamar la atenci\u00f3n ahora acerca de otro rasgo de la personalidad de Manolo: la veracidad. El proyecto de Manolo en aquellos a\u00f1os era volver a juntar dos cosas que se estaban separando y que siguen en parte separadas: ciencia y proletariado. Ese ha sido, como sab\u00e9is, un proyecto perseguido aqu\u00ed, en el movimiento obrero de este pa\u00eds, desde Jaime Vera. La dificultad est\u00e1 precisamente en renovar el viejo proyecto de juntar ciencia y proletariado en cada momento hist\u00f3rico nuevo, en funci\u00f3n de los cambios que particularizan cada situaci\u00f3n. As\u00ed, con esa intenci\u00f3n, naci\u00f3 tambi\u00e9n el proyecto de <i>mientras tanto<\/i><i><b>.<\/b><\/i><\/p>\n<p>Hay una cosa poco conocida, de octubre de 72, que me permite ejemplificar bien esto. En octubre de 1972, Manolo propuso a la editorial Grijalbo para la que trabajaba entonces tres nuevas colecciones. La primera se llamaba \u00abHip\u00f3tesis\u00bb. \u00c9sta sali\u00f3, aunque no dur\u00f3 mucho, seguramente porque los tiempos ya no estaban entonces para esas cosas. La propuesta de esta colecci\u00f3n, respond\u00eda fundamentalmente a la intenci\u00f3n de Manolo de dar primac\u00eda a la ciencia y al pensamiento racional. La segunda colecci\u00f3n se llamaba \u00abNaturaleza y sociedad\u00bb y no lleg\u00f3 a salir. El proyecto de esta colecci\u00f3n inclu\u00eda una de las cosas a las que m\u00e1s tiempo iba a dedicar Manolo en los \u00faltimos a\u00f1os. Toda una serie de libros con temas medioambientales, ecologistas. \u00c9l lo llamaba con un r\u00f3tulo que se invent\u00f3: Sociof\u00edsica; su intenci\u00f3n era que \u00e9sta fuera una colecci\u00f3n de alta divulgaci\u00f3n, en la que se juntaran temas sociales y temas de la naturaleza. La tercera colecci\u00f3n no s\u00f3lo no lleg\u00f3 a salir sino que, adem\u00e1s, cuando la present\u00f3 se encontr\u00f3 en seguida con el ce\u00f1o fundido de los editores; se trataba de unos cuadernos de iniciaci\u00f3n cient\u00edfica que estaban dirigidos fundamentalmente al movimiento obrero organizado, a trabajadores cultos, a dirigente sindicales. En la presentaci\u00f3n del proyecto editorial Sacrist\u00e1n dec\u00eda que el prop\u00f3sito era traducir conocimiento para gentes que pod\u00edan leer folletos de no m\u00e1s de 50 p\u00e1ginas, bien escritos, folletos de esos que se puedan leer en el metro o en el autob\u00fas y que permiten renovar la preocupaci\u00f3n cultural con el estado de los conocimientos en el momento en que se estaba.<\/p>\n<p>Este proyecto editorial que no sali\u00f3, como tantas otras cosas, tuvo su reflejo parcial, fragmentario, en lo que luego iban a ser los distintos n\u00fameros de la revista <i>mientras tanto.<\/i><i><b> <\/b><\/i>Debo a\u00f1adir que Manolo siempre dijo, creo que con toda la raz\u00f3n, que en la revista faltaban cient\u00edficos de la Naturaleza, gente con conocimientos de ecolog\u00eda, de biolog\u00eda, de termodin\u00e1mica, y con capacidad de comunicarlos a los trabajadores. En cambio, el ideal de los colores rojo, verde, violeta y, m\u00e1s adelante, dir\u00edamos el blanco, s\u00ed que queda m\u00e1s o menos bien recogido en lo que fue su trabajo entre 1979 y 1985, en la revista.<\/p>\n<p>Por el sitio en que estamos, y trat\u00e1ndose de los que estamos, no querr\u00eda terminar sin aludir al menos a un problema. En la historia del movimiento obrero, y mayormente en nuestra tradici\u00f3n, ha ocurrido a veces que, a diferencia del intelectual tradicional, del intelectual amigo circunstancial de los trabajadores, este otro intelectual en la producci\u00f3n, el intelectual comunista de nuevo tipo, resulta ser, parad\u00f3jicamente, un compa\u00f1ero inc\u00f3modo. El intelectual de nuevo tipo, el intelectual en la producci\u00f3n, no es un amigo circunstancial del movimiento obrero y sindical. Es alguien que tiene en la cabeza las mismas preocupaciones y los mismos problemas que los otros trabajadores, y que opina sobre ellos con conocimiento de causa y con constancia. Ese fue el caso de Manolo Sacrist\u00e1n. El intelectual que \u00e9l quer\u00eda ser no se permite las frivolidades habituales del literato tradicional, tan motivadas por los cambios de humor y por el ir y venir de las modas. Pero, precisamente por ello, por esa constancia y responsabilidad del intelectual en la producci\u00f3n, suele acabar resultando inc\u00f3modo a quienes est\u00e1n acostumbrados a ver en el intelectual sin m\u00e1s algo as\u00ed como un adorno.<\/p>\n<p>S\u00f3lo que este tipo de incomodidad que algunos sectores del movimiento obrero organizado pueden experimentar ante el intelectual cr\u00edtico de nuevo tipo es distinto, espero, de la incomodidad que experimenta ante su personalidad el colega que, por las que razones que sean, no ha tenido la experiencia vivida del movimiento obrero organizado. Creo que es por esa diferencia fundamental por lo que hoy seguimos recordando aqu\u00ed, en CCOO, la obra de Manolo.<\/p>\n<p>En otros momentos se ha ido imponiendo con tiempo una previsi\u00f3n hecha al d\u00eda siguiente de su muerte por Xavier Rubert de Vent\u00f3s en un art\u00edculo que escribi\u00f3 en <i>La Vanguardia<\/i>. La traigo aqu\u00ed a colaci\u00f3n porque me impresion\u00f3 en el momento en que fue publicada y porque, en cierto modo, creo que Rubert acert\u00f3. Dec\u00eda Rubert de Vent\u00f3s que \u00absu falta\u00bb, la ausencia de Manolo, \u00abnos deja a todos un poco m\u00e1s libres para seguir <i>no haciendo lo que debemos<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p><i>No haciendo lo que debemos<\/i>. Era \u00e9sa una previsi\u00f3n verdaderamente dura, pero que se ha cumplido. \u00a1Cu\u00e1ntos intelectuales por entonces comprometidos con la causa de los de abajo habr\u00e1n dejado de hacer lo que deb\u00edan desde que Manolo muri\u00f3! \u00a1Cu\u00e1ntos intelectuales se habr\u00e1n sentido \u00abliberados\u00bb para convertirse en pingos almidonados desde el d\u00eda de la muerte de Manolo Sacrist\u00e1n! De m\u00e1s de uno he o\u00eddo yo mismo esta reflexi\u00f3n: \u00bfme hubiera atrevido a comportarme como me comport\u00e9 en el momento del refer\u00e9ndum sobre la OTAN, o cuando la Guerra del Golfo, o cuando hubo que definirse acerca de las movilizaciones sindicales?<\/p>\n<p>Manolo era, pues, uno de los nuestros y de los vuestros. Inc\u00f3modo, sin duda, como lo son y lo ser\u00e1n siempre los intelectuales cr\u00edticos, los intelectuales productivos que no se limitan a ser amigos circunstanciales, por pol\u00edtica, del movimiento obrero cuando las cosas van bien sino que siguen estando ah\u00ed, con pensamiento propio y cr\u00edticamente, tambi\u00e9n, y sobre todo, cuando las cosas van mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abEn recuerdo de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb es el t\u00edtulo de un art\u00edculo que Francisco Fern\u00e1ndez Buey escribi\u00f3 para <i>Diagonal<\/i> (cultura), del 19 de enero al 1 de febrero de 2006, p. 3.<\/span><\/p>\n<p>Hace ahora veinte a\u00f1os que muri\u00f3 Manuel Sacrist\u00e1n. Nacido en Madrid en 1925 y formado en los a\u00f1os que siguieron a la guerra civil, Sacrist\u00e1n fue una personalidad intelectual irrepetible. Ejerci\u00f3 una gran influencia en la vida cultural y pol\u00edtica barcelonesa durante tres d\u00e9cadas: desde la \u00e9poca de la revista <i>Laye<\/i> (1951-1954), en la que colaboraron varios de los m\u00e1s conocidos exponentes de la llamada generaci\u00f3n de los 50, hasta los a\u00f1os en que escribi\u00f3 en las revistas <i>Materiales <\/i>y <i>mientras tanto <\/i>(1977-1985).<\/p>\n<p>En la obra de Sacrist\u00e1n hay unos cuantos rasgos permanentes: una tensi\u00f3n constante entre tradici\u00f3n y modernidad; aspiraci\u00f3n a un nuevo clasicismo, a <i>dar calor de hoy a la llama de siempre<\/i>; y cierto optimismo hist\u00f3rico-racionalista que en su caso emanaba de convicciones morales profundas. \u00c9l supo pintar bien de negro la pizarra del presente que le toc\u00f3 vivir para luego hacer destacar sobre ella, con tiza blanca, como alternativa, la raz\u00f3n apasionada de los de abajo, de los proletarios de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Como traductor y como escritor, Sacrist\u00e1n contribuy\u00f3 a la difusi\u00f3n en Espa\u00f1a de las principales corrientes del pensamiento europeo de la segunda postguerra. Como fil\u00f3sofo con pensamiento propio, represent\u00f3 entre nosotros la negaci\u00f3n de la divisi\u00f3n del saber en compartimentos estancos. Fue un humanista que trabaj\u00f3 con m\u00e9todo, rigor e inteligencia en varios campos del saber, sin ninguna infatuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde joven Sacrist\u00e1n hizo cr\u00edtica literaria y la hizo muy bien. Fue comentarista agudo de la dramaturgia norteamericana de la posguerra. Dedic\u00f3 p\u00e1ginas interesant\u00edsimas al desvelamiento de la crisis cultural de entonces, a lo que de ella pensaron Salinas, Orwell o Thomas Mann. Escribi\u00f3 una de las m\u00e1s hermosas aproximaciones al <i>Alfanhu\u00ed <\/i>de Ferlosio que se hayan escrito nunca. Y public\u00f3 un par de ensayos de germanista sobre la veracidad de Goethe como poeta y como cient\u00edfico y acerca de la conciencia vencida en Heine. Adem\u00e1s, ilumin\u00f3 aspectos sugestivos de las obras de Brossa y de Raimon.<\/p>\n<p>A principios de los sesenta Sacrist\u00e1n fue pionero en nuestro pa\u00eds en un campo muy poco cultivado entonces, el de la l\u00f3gica formal. Su manual de L\u00f3gica ha quedado como el primer libro riguroso de introducci\u00f3n al an\u00e1lisis formal publicado en Espa\u00f1a. Tuvo una visi\u00f3n amplia y aguda de la historia de la filosof\u00eda y de la ciencia. En 1958 escribi\u00f3 una panor\u00e1mica de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea despu\u00e9s de la segunda guerra mundial que a\u00fan se recuerda como ejemplo de s\u00edntesis, capacidad pedag\u00f3gica y erudici\u00f3n. Ense\u00f1\u00f3 a varias generaciones a leer sin anteojeras ni prejuicios a algunos de los grandes de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea: a Antonio Gramsci y su filosof\u00eda de la praxis, desde luego, pero tambi\u00e9n a Martin Heidegger y a Simone Weil, a Bertrand Russell y a Karl Popper (distinguiendo entre el Popper metod\u00f3logo y el Popper fil\u00f3sofo social), a Quine y a Luk\u00e1cs. Dej\u00f3 versiones admirables de algunos cl\u00e1sicos de la historia de las ciencias formales, naturales y sociales.<\/p>\n<p>Fue, adem\u00e1s, el primer te\u00f3rico marxista de altura que ha dado este pa\u00eds en la segunda mitad del siglo XX. Tradujo los primeros textos de Marx que se publicaron legalmente en Espa\u00f1a despu\u00e9s de la guerra civil<i>.<\/i> Dirigi\u00f3, en la editorial Cr\u00edtica, la primera edici\u00f3n rigurosa que aqu\u00ed se hizo de los escritos de Marx y de Engels. Y dio a conocer entre nosotros a un conjunto de autores sin cuya lectura no hubieran sido lo que han sido muchos de los estudiantes y profesores universitarios de varias generaciones: Theodor Adorno, Antonio Labriola, Antonio Gramsci, Georg Luk\u00e1cs, Karl Korsch, Galvano della Volpe, Robert Havemann, Herbert Marcuse, Agnes Heller, E.P. Thompson&#8230; Tambi\u00e9n como marxista fue Sacrist\u00e1n un pensador original, innovador y, por tanto,\u00a0 inc\u00f3modo: un comunista con una vena libertaria, acentuada en sus \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Como docente, fue un universitario creativo y riguroso al que muchos de sus alumnos recuerdan todav\u00eda, con raz\u00f3n, como un maestro. Entre 1956 y 1965 imparti\u00f3 clases de l\u00f3gica y filosof\u00eda en la Universidad de Barcelona. Durante los siete a\u00f1os siguientes las autoridades franquistas le excluyeron de la docencia universitaria por sus ideas comunistas. Volvi\u00f3 a impartir clases en la Universidad de Barcelona a partir de 1976 y ense\u00f1\u00f3 metodolog\u00eda de las ciencias sociales en la Facultad de Econ\u00f3micas hasta 1985 y durante un par de a\u00f1os en M\u00e9xico, en la UNAM. Era un docente de los que se preocupan por reflexionar acerca de los problemas formales y materiales de la docencia: escribi\u00f3 sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores, sobre lo que podr\u00eda ser una universidad democr\u00e1tica en un estado multiling\u00fc\u00edstico y plurinacional, sobre universidad y divisi\u00f3n del trabajo, sobre reformas de los planes de estudio y sobre la sindicaci\u00f3n de los profesores universitarios.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n fue un trabajador intelectual, un intelectual productivo que aspir\u00f3 sobre todo a servir a los an\u00f3nimos. Su filosofar fue siempre filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, filosof\u00eda para cambiar el mundo en un sentido revolucionario. Entre 1956 y 1969, como dirigente del PSUC, colabor\u00f3 en la revista <i>Nous Horitzons<\/i> y fue uno de los impulsores del Primer Congreso de Cultura Catalana. Fue el redactor principal del <i>Manifiesto por una Universidad Democr\u00e1tica,<\/i> que se ley\u00f3 en la asamblea constituyente del Sindicato Democr\u00e1tico de los Estudiantes de la Universidad de Barcelona (1966). Intervino en la Asamblea de Intelectuales de Montserrat contra los consejos de guerra de Burgos (1970). Form\u00f3 parte del grupo de educadores en las tareas de alfabetizaci\u00f3n de trabajadores en Hospitalet. Contribuy\u00f3 a impulsar el movimiento de profesores no-numerarios y las Comisiones Obreras de la Ense\u00f1anza (1972-1977). Fue miembro fundador del Comit\u00e9 Antinuclear de Catalu\u00f1a, una de las primeras organizaciones ecologistas del pa\u00eds, a mediados de los setenta. Y, finalmente, destac\u00f3 como te\u00f3rico y activista del primer ecologismo socio-pol\u00edtico y del pacifismo que empez\u00f3 a cuajar en Espa\u00f1a en la d\u00e9cada de los ochenta. En sus \u00faltimos escritos defendi\u00f3 el derecho a la autodeterminaci\u00f3n de las naciones sin estado, se manifest\u00f3 en favor de una Espa\u00f1a \u00abpeque\u00f1a\u00bb y propugn\u00f3 una cultura federalista.<\/p>\n<p>De sus contempor\u00e1neos, unos, los mandamases de entonces, le hicieron la vida imposible; otros, muchos de los que luchaban contra Franco y por un mundo m\u00e1s libre, m\u00e1s igualitario y m\u00e1s habitable, se hubieran dejado cortar una mano por \u00e9l (como recordaba hace poco Juan Antonio M\u00e9ndez de su hermano Alberto, autor de <i>Los girasoles ciegos<\/i>). Para entender por qu\u00e9, lo mejor que se puede aconsejar a los m\u00e1s j\u00f3venes es que lean su obra. Los Libros de la Catarata public\u00f3 el a\u00f1o pasado un libro con algunas de las e<i>ntrevistas<\/i><b> <\/b>que Sacrist\u00e1n concedi\u00f3. Y m\u00e1s recientemente, la editorial de El viejo topo ha publicado <i>Seis conferencias<\/i><b> <\/b>suyas que no tienen desperdicio. Por ah\u00ed se puede empezar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El editorial del <i>mientras tanto<\/i>, n\u00ba 24, septiembre de 1985, pp. 3-5, publicado tras el fallecimiento de Sacrist\u00e1n, fue escrito por Francisco Fern\u00e1ndez Buey:<\/span><\/p>\n<p>El d\u00eda 27 de agosto muri\u00f3 en Barcelona Manolo Sacrist\u00e1n. No lleg\u00f3 a cumplir los sesenta a\u00f1os, fecha pr\u00f3xima que nosotros hubi\u00e9ramos querido celebrar, con \u00e9l vivo, agradeciendo como se merec\u00eda aquella su dif\u00edcil existencia de dedicaci\u00f3n y entrega a los viejos y siempre renovados ideales de la raz\u00f3n y el comunismo.<\/p>\n<p>Suscriptores y lectores de <i>mientras tanto<\/i> conoc\u00e9is bien su pensamiento y su actividad a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas de esta revista en la que escribi\u00f3 interrumpidamente desde 1980 hasta su muerte; sab\u00e9is tambi\u00e9n que el colectivo de redacci\u00f3n de <i>mientras tanto<\/i> es fruto de su ense\u00f1anza y de la identificaci\u00f3n afectiva, pol\u00edtica y cient\u00edfica de sus miembros con el pensar y el hacer de un hombre cuyo valor moral y capacidad intelectual estaban m\u00e1s all\u00e1 de cualquier duda motivada por las diferencias de credo filos\u00f3fico. Est\u00e1 de m\u00e1s, por tanto, glosar aqu\u00ed la personalidad del amigo que, adem\u00e1s, no amaba las loas ni gustaba de eleg\u00edas hagiogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p>Por lo que hace a su dimensi\u00f3n intelectual ah\u00ed quedan y quedar\u00e1n sus libros, sus ensayos, sus conocimientos y sus intervenciones pol\u00edticas pensadas siempre con criterios rigurosos y dirigidas las m\u00e1s de las veces a todos aquellos que, a pesar de los obst\u00e1culos, aspiran a una sociedad m\u00e1s justa vivida con racionalidad y tolerancia; una obra que \u00e9l mismo recopil\u00f3 con el modesto y significativo t\u00edtulo de <i>Panfletos y materiales.<\/i> Los m\u00e1s j\u00f3venes hablar\u00e1n en ellas, con el distanciamiento que naturalmente no tenemos quienes hemos vivido de cerca la elaboraci\u00f3n de estos escritos, las piezas de un penetrante pensamiento revolucionario que a buen seguro habr\u00e1n de ser tambi\u00e9n <i>materiales<\/i> para disipar las nieblas individualistas e irracionalistas de ahora.<\/p>\n<p>Quienes con \u00e9l compartimos las tareas de esta aventura que a propuesta suya se llama <i>mientras tanto<\/i> no esper\u00e1bamos un desenlace fatal tan repentino. Es verdad que en los \u00faltimos meses tambi\u00e9n para Manolo el tiempo hab\u00eda empezado a convertirse en simple pseud\u00f3nimo de vida y que, conocedor de la gravedad de sus enfermedades, hab\u00eda iniciado un combate contra el tiempo en el que trataba de dosificar las fuerzas escasas para cumplir con sus proyectos filos\u00f3ficos y con sus compromisos pol\u00edtico-morales. Todav\u00eda a mediados de julio quem\u00f3 una parte de estas energ\u00edas traslad\u00e1ndose a Gij\u00f3n para intervenir all\u00ed sobre la problem\u00e1tica actual de los nuevos movimientos sociales en su relaci\u00f3n con el movimiento obrero. Pero tales proyectos y compromisos eran muchos y la estimaci\u00f3n de las propias fuerzas result\u00f3 a la postre m\u00e1s optimista de lo que pod\u00eda hacer suponer un car\u00e1cter como el suyo.<\/p>\n<p>En los meses que precedieron a la muerte. Manolo escrib\u00eda con m\u00e1s prisa y concentraci\u00f3n que anta\u00f1o. No s\u00f3lo porque sospechara que el final estaba cerca, sino tambi\u00e9n porque pensaba que hab\u00eda que sacar el mayor partido posible a las horas de tranquilidad que le dejaban agotadoras sesiones de di\u00e1lisis. Y, sin embargo, conservando la rigurosa seriedad de siempre, se hab\u00eda hecho m\u00e1s alegre, menos afecto quiz\u00e1s a los golpes depresivos que le produc\u00edan las conductas asociales, el individualismo y los brotes cotidianos de irracionalismo. Muestra, tal vez la m\u00e1s patente, de esta serenidad y alegre fortaleza de Manolo, fue su \u00faltimo escrito largo \u2013recientemente publicado- sobre Antonio Gramsci.<\/p>\n<p>A finales de los setenta Manolo hab\u00eda redactado una larga introducci\u00f3n a su antolog\u00eda de escritos gramscianos en castellano. Aquella introducci\u00f3n qued\u00f3 truncada. En la breve nota que entonces escribi\u00f3 presentando la <i>Antolog\u00eda<\/i> hay una frase con la que liquid\u00f3 el asunto que refleja muy bien su talante permanente. \u00abPor el momento conviene hacer de la necesidad virtud, descubrir que los textos de Gramsci est\u00e1n probablemente mejor sin compa\u00f1\u00eda\u00bb. El mismo p\u00e1rrafo alud\u00eda a causas sustanciales que aconsejaban aplazar la propia investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ese laconismo, tan caracter\u00edstico de la contenci\u00f3n sentimental de nuestro Manolo, ocultaba sin embargo el sufrimiento que le produjo en aquellas fechas el estudio detallado de la biograf\u00eda de Gramsci, de la vida de un hombre comunista al que admiraba y amaba. En aquella ocasi\u00f3n la sensibilidad moral de Manolo, su identificaci\u00f3n profunda con la tragedia personal de aquel hombre al que el mundo se le fue haciendo grande y terrible, pudo m\u00e1s que la capacidad de concentraci\u00f3n intelectual. El drama de los \u00faltimos a\u00f1os de Antonio Gramsci en la c\u00e1rcel, aquella lucha suya contra el tiempo, tan s\u00f3lo sentimental y pol\u00edticamente, fue vivida con tal intensidad por Manolo que hubo de abandonar aquel trabajo, parad\u00f3jicamente hecho como tantos otros suyos por encargo y convertido, como tantas otras veces, en pieza de pensamiento excepcional.<\/p>\n<p>Conociendo lo que sufri\u00f3 Manolo entonces conmueve y al mismo tiempo produce una inmensa alegr\u00eda leer ahora su \u00faltimo escrito sobre Antonio Gramsci, saber que en junio de este a\u00f1o volvi\u00f3 a las viejas notas de 1969, super\u00f3 aquella \u00abcausa sustantiva\u00bb que le impidiera concluir la investigaci\u00f3n. Ahora s\u00ed los textos de Gramsci <i>est\u00e1n en compa\u00f1\u00eda<\/i>, en digna compa\u00f1\u00eda. Pues este escrito, admirable por su serenidad, renueva la constante batalla te\u00f3rica de Manolo contra el ideologismo en el marxismo y a la vez sit\u00faa como categor\u00edas centrales del pensamiento gramsciano dos conceptos que, obviamente, eran tambi\u00e9n b\u00e1sicos para Manolo: el orden y el tiempo.<\/p>\n<p>Para ilustrar la autoiron\u00eda sombr\u00eda con que Gramsci preso decidiera escribir <i>f\u00fcr ewig<\/i>, Manolo se tom\u00f3 la molestia de traducir al castellano el poema de Pascoli, contenido en los <i>Canti di Castelvecchio<\/i>, en el cual presumiblemente se inspir\u00f3 aqu\u00e9l. De esa traducci\u00f3n literal, la \u00faltima suya hecha al hilo de un ensayo filos\u00f3fico-pol\u00edtico tomamos un par de versos para decir adi\u00f3s a Manolo Sacrist\u00e1n con el amor que siempre le profesamos.<\/p>\n<p>Y as\u00cd volv\u00ed\u2026 y t\u00fa no estabas<br \/>\nHab\u00eda en la casa un eco del ayer,<br \/>\nde un largo prometer. Y conmigo<br \/>\nme llev\u00e9 de ti solo aquel eco:<br \/>\nPARA SIEMPRE<\/p>\n<p>Gracias Manolo, por la compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abSacrist\u00e1n era un hombre que ten\u00eda una pasi\u00f3n pol\u00edtica indiscutible que le acompa\u00f1\u00f3 siempre, desde muy joven. 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