{"id":191,"date":"2006-04-02T00:00:00","date_gmt":"2006-04-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=191"},"modified":"2020-02-12T12:50:26","modified_gmt":"2020-02-12T11:50:26","slug":"zapatismo-o-barbarie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=191","title":{"rendered":"Zapatismo o barbarie"},"content":{"rendered":"<p>Ya han pasado casi diez a\u00f1os desde aquel famoso 1 de enero de 1994 (fecha del comienzo de la sublevaci\u00f3n ind\u00edgena en Chiapas), y parece superfluo rese\u00f1ar los m\u00e9ritos hist\u00f3ricos de los zapatistas, a quienes se reconoce de forma muy generalizada haber sido los primeros que, sobre el escenario mundial, han devuelto la voz a quienes sufren la globalizaci\u00f3n capitalista sobre su propia piel. Lo hicieron en plenos a\u00f1os 90 del siglo pasado, cuando Occidente a\u00fan se atiborraba de teor\u00eda y teolog\u00eda neoliberal, y caminaba uniformemente hacia la mayor recesi\u00f3n econ\u00f3mica de la historia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es innegable que, por primera vez desde hace muchos a\u00f1os, el EZLN ha sabido poner en marcha una estrategia comunicativa eficaz, adecuada a los tiempos, demostrando as\u00ed que aunque no se posean grandes medios de comunicaci\u00f3n de masas tambi\u00e9n se puede desafiar al adversario en este terreno, de una manera nueva, eficaz. Durante los \u00faltimos a\u00f1os, mucho se ha escrito y dicho sobre la genial guerrilla sem\u00e1ntica y semi\u00f3tica conducida por el EZLN, o sobre el \u201cestilo\u201d de la insurgencia zapatista.<\/p>\n<p>No obstante, hoy podemos decir que la recepci\u00f3n dada a este patrimonio de intuiciones y experimentos, en buena parte asumido por el movimiento post-Seattle, no ha bastado para desentra\u00f1ar realmente el nudo central y espec\u00edfico propio del zapatismo, con el cambio de paradigma pol\u00edtico \u2014antropol\u00f3gico, podr\u00eda decirse\u2014 que representa.<\/p>\n<p>Si bien la ferocidad de la globalizaci\u00f3n capitalista permanece, m\u00e1s que nunca, en el orden del d\u00eda, por otra parte nos encontramos con que la toma en consideraci\u00f3n de las formas y modos \u201czapatistas\u201d de la pol\u00edtica parece haber quedado en un segundo plano, pese a que durante los \u00faltimos tres a\u00f1os hemos asistido a la m\u00e1s evidente materializaci\u00f3n concreta de estas intuiciones: hemos visto movilizarse sin tregua a la sociedad civil mundial, ese eficaz espectro ret\u00f3rico, pero hecho de sangre y carne; hemos visto a millones de personas movi\u00e9ndose sin banderas, al margen de los aparatos, retomando en sus manos, con una \u00f3ptica nueva, la propia vida y el propio destino colectivo, o al menos intentar hacerlo, conscientemente o no. En suma, hemos visto c\u00f3mo se expresaba una posible pol\u00edtica \u201cdesde abajo\u201d.<\/p>\n<p>El motor de este movimiento no han sido los viejos partidos, sino miles de asociaciones, comit\u00e9s, grupos, organizaciones, \u201cperros\u201d sin dogal, conectados en una red planetaria y capaces de dialogar entre s\u00ed pese a proceder de espacios pol\u00edticos muy diversos. El motor ha sido su trabajo cotidiano y certero, que ha mantenido activas las energ\u00edas y las mentes, y que ha producido sentido y conflicto en todos los rincones del planeta, m\u00e1s all\u00e1 incluso de las grandes movilizaciones en las calles.<\/p>\n<p>No se nos ocurre nada que pueda ser m\u00e1s \u201czapatista\u201d que todo esto.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, la cesura entre el pasado y el presente sigue siendo un problema sin resolver, un problema que asume una importancia crucial precisamente cuando nos encontramos saliendo de este fogoso periodo.<\/p>\n<p>No debe olvidarse que el zapatismo ha cortado amarras definitivamente con el Novecento (siglo XX), constituyendo una ruptura que hace \u00e9poca respecto al imaginario de las izquierdas hist\u00f3ricas occidentales. Ante todo, barri\u00f3 muchas de las dicotom\u00edas t\u00edpicas de la tradici\u00f3n pol\u00edtica novecentista: reformismo \/ revoluci\u00f3n, vanguardia \/ movimiento, intelectuales \/ clase, toma del poder \/ \u00e9xodo, violencia \/ no violencia, etc\u00e9tera. Y tambi\u00e9n ha derribado la teor\u00eda marxiana del derrumbe, de la crisis y de la necesidad de su aceleraci\u00f3n por parte de los movimientos antagonistas, pues se ha tomado conciencia de que ahora este sistema de producci\u00f3n y dominio vive y se alimenta de su crisis permanente. La crisis no establece de por s\u00ed una posibilidad de liberaci\u00f3n, aunque s\u00ed el escenario estructural dentro del que moverse para construir, aut\u00f3nomamente, hip\u00f3tesis parciales de conflicto, de autogobierno y de alternativa posible. Desde este punto de vista, el zapatismo ha descartado cualquier visi\u00f3n teleol\u00f3gica y prometeica de la historia, abandonando tanto el evolucionismo de la Ilustraci\u00f3n como el mecanicismo positivista.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del poder, precisamente, o, para ser m\u00e1s exactos, la cuesti\u00f3n del no-poder, ha hecho del zapatismo algo \u201cher\u00e9tico\u201d a ojos de las izquierdas hist\u00f3ricas, radicales o socialdem\u00f3cratas. Se trata del paso de la figura del \u201crevolucionario\u201d (o su versi\u00f3n d\u00e9bil, soft, el \u201creformista\u201d), que quiere tomar el poder para cambiar el mundo, a la figura del rebelde, que, por el contrario, quiere poner en discusi\u00f3n el poder y corroer sus fundamentos, para dar vida a formas de participaci\u00f3n paralelas, alternativas y auto-organizadas de la sociedad civil.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica zapatista no pretende formular un nuevo mundo, sino que experimenta y hace alusi\u00f3n a la construcci\u00f3n de muchos mundos posibles. Por tanto, m\u00e1s que como una teor\u00eda o una ideolog\u00eda, el zapatismo se presenta como un m\u00e9todo abierto, un h\u00e1bito mental, infinitamente readaptable.<\/p>\n<p>Este salto paradigm\u00e1tico respecto al pasado y, sobre todo, el salto \u201cal otro lado del oc\u00e9ano\u201d no ha sido f\u00e1cil y sigue encontrando tenaces resistencias. No se trata, obviamente, de negar la diferencia entre contextos culturales y geopol\u00edticos muy distantes, sino m\u00e1s bien de reconocer la reincidencia mental que ha frenado el uso compartido de este m\u00e9todo. M\u00e1s all\u00e1 de las consignas ampliamente difundidas y de las f\u00f3rmulas que han inundado la ret\u00f3rica del movimiento, estamos pagando el precio de esa distancia y de las reticencias a dar ese salto.<\/p>\n<p>Tras un trienio como el que dejamos a nuestras espaldas, podemos decir que la pol\u00edtica es todav\u00eda fuerte, aunque no lo sean las estructuras que la practicaron y que nacieron de ella. Si tales estructuras se encuentran debilitadas y vac\u00edas, en ellas est\u00e1 presente, sin embargo, una compulsi\u00f3n hacia la repetici\u00f3n de las viejas l\u00f3gicas. En todas las conexiones de la izquierda italiana y europea, tanto si son institucionales como si est\u00e1n relacionadas con el movimiento, permanece, transversalmente, un imprinting \u201cleninista\u201d (absit iniuria, es decir, dicho sin \u00e1nimo de injuria) todav\u00eda muy visible, aunque se decline seg\u00fan los contextos y las necesidades.<\/p>\n<p>Los problemas ligados a la hegemon\u00eda, al control sobre peque\u00f1as o grandes \u00e1reas pol\u00edticas, la obsesi\u00f3n por la identidad, el tacticismo, el desarrollo de excrecencias formadas por clases pol\u00edticas \u201cprofesionalizadas\u201d, siguen siendo patrimonio de las estructuras que han atravesado el movimiento, y no s\u00f3lo de aquellas que se han limitado a seguir al movimiento.<\/p>\n<p>No resulta dif\u00edcil darse cuenta de la distancia entre el movimiento real \u2014fluctuante, complejo, articulado, horizontal, inmiscuido en las cosas\u2014 y las estructuras preexistentes, hoy en lucha entre ellas para disputarse los frutos pol\u00edticos. No se trata de proponer una lectura maniquea y populista de las circunstancias, sino de comparar las din\u00e1micas producidas desde abajo en estos a\u00f1os con los encuentros y desencuentros marcados por la vieja idea de la pol\u00edtica que siguen compartiendo estructuras y partidos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan este paradigma los movimientos ser\u00edan fen\u00f3menos \u201cexcepcionales\u201d, sobre los que cabalgar o en los que sumergirse para emerger de nuevo m\u00e1s reforzados que cambiados; o bien epifen\u00f3menos incontrolables, de los que hay que desconfiar y a los que hay que contener y hacer volver al lecho del profesionalismo electoralista. Ambas actitudes son hijas de la matriz tercerointernacionalista, matriz que produjo una buena parte de los errores y los horrores del siglo XX, y ambas comparten la idea de que tarde o temprano tiene que terminar la estaci\u00f3n de las \u201cgiras de ciudad en ciudad\u201d y que ser\u00e1 inevitable una fase de \u201crepliegue\u201d, o incluso directamente de reflujo, en la que recontar las propias fuerzas, hacer las cuentas, redefinir las alianzas entre aparatos, a la luz de todo aquello que los movimientos han producido. Tras la apertura, el cierre. Todo comienza otra vez como al principio.<\/p>\n<p>E in\u00fatil es subrayar que mientras se hace todo esto, ser\u00e1n bendecidos el m\u00e9todo y el m\u00e9rito del cuestionamiento zapatista.<\/p>\n<p>Que existen momentos de sedimentaci\u00f3n de las energ\u00edas movilizadas en las grandes luchas es un dato hist\u00f3rico, y tal vez hasta psicol\u00f3gico, ineludible, lo que hace tanto m\u00e1s extraordinario un periodo de tres a\u00f1os como el que acabamos de vivir. El zapatismo, sin embargo, no puso sobre el tapete la ingenua idea de una movilizaci\u00f3n permanente, sino las de una constante y prolongada participaci\u00f3n, un acceso ilimitado a la pol\u00edtica, una abolici\u00f3n de los derechos de autor sobre la pol\u00edtica como dominio separado de la vida civil cotidiana y llevado a cabo por los capataces encargados de hacerlo. Por eso, el zapatismo ha dado tanta importancia al municipalismo, a las comunidades locales auto-organizadas (y autodefendidas, cuando se intenta aplastarlas por la fuerza, como en Chiapas), a la experimentaci\u00f3n de formas nuevas de participaci\u00f3n pol\u00edtica sobre los territorios. Por eso, el zapatismo rechaz\u00f3 convertirse en una fuerza parlamentaria y rechaz\u00f3 tambi\u00e9n aceptar el compromiso, no ya con las instituciones o con el poder en abstracto, sino con sus deterioradas manifestaciones inmanentes, mediaciones con la vieja idea de la pol\u00edtica. Y si alguna vez ha habido una brizna de idealismo en el zapatismo, reside completamente en esto. Y no es poco.<\/p>\n<p>Esta misma idea ha sido puesta en pr\u00e1ctica en el Norte del mundo, a partir de Seattle, y entra necesariamente en conflicto con la concepci\u00f3n \u201chegemonista\u201d y \u201cnum\u00e9rica\u201d que distingue a la vieja pol\u00edtica. Ser\u00eda est\u00fapido fingir que esta contradicci\u00f3n no est\u00e1 ante nuestros ojos.<\/p>\n<p>Quien hoy vuelve a razonar seg\u00fan los par\u00e1metros de antes, est\u00e1 forzando las cosas de una manera que conduce a que la energ\u00eda liberada en estos a\u00f1os sea comprimida. Y est\u00e1 claro que esto se puede hacer con las mejores intenciones, simplemente por incapacidad para cambiar, por inadecuaci\u00f3n a la historia, por la esclerotizaci\u00f3n del cerebro. Y el tr\u00e1nsito entre la conservaci\u00f3n y la reacci\u00f3n puede ser breve.<\/p>\n<p>Nos damos cuenta de ello, por ejemplo, cuando tras la victoria del centro-izquierda en las elecciones administrativas italianas (regionales, provinciales y municipales), muy pocos de los vencedores se han mostrado dispuestos a reconocer que el m\u00e9rito de esos resultados corresponde a un cambio general en la atm\u00f3sfera social, producto de un movimiento que durante tres a\u00f1os se ha opuesto en plazas y calles a la pol\u00edtica berlusconiana, mientras El Olivo se empe\u00f1aba en mirar su propio ombligo.<\/p>\n<p>Nos damos cuenta de ello cuando las candidaturas a los grandes ayuntamientos son decididas en torno a las mesas de las secretar\u00edas de los partidos.<\/p>\n<p>Y, por otra parte, tambi\u00e9n nos damos cuenta de ello cuando determinadas \u00e1reas del movimiento recuperan del cuarto de los trastos viejos l\u00f3gicas vanguardistas y solipsistas que, como dice el propio subcomandante Marcos, no llevan a ninguna parte.<\/p>\n<p>O cuando se nos convoca a grandes referendos, \u00fatiles para marcar posici\u00f3n pero pol\u00edticamente in\u00fatiles, desde el momento que entramos en la cabina electoral sabiendo ya que vamos a perder.<\/p>\n<p>Nos damos cuenta de ello cuando nos encontramos una y otra vez ante las mismas figuras gesticulantes de \u201cmachos guerreros\u201d al frente de las din\u00e1micas p\u00fablicas y pol\u00edticas; mientras que, por el contrario, el discurso principal dado por el zapatismo desde la tribuna del Parlamento mexicano, estuvo a cargo de la Comandanta Esther, portadora de uno de los documentos m\u00e1s bellos producidos por el EZLN, centrado en la condici\u00f3n ind\u00edgena y femenina.<\/p>\n<p>Nos damos cuenta de ello, m\u00e1s en general, cuando nos invade la sensaci\u00f3n de haber sido de nuevo reducidos a \u201celectores\u201d, despu\u00e9s de haber sido, durante un periodo que no fue breve, \u201cciudadanos\u201d.<\/p>\n<p>Estamos en medio de un vado cuya importancia hist\u00f3rica apenas logramos intuir, pero que se respira en el aire.<\/p>\n<p>Hoy, la opci\u00f3n zapatista, en su sentido m\u00e1s amplio y m\u00e1s abierto a diversas declinaciones, es, m\u00e1s que nunca, una cuesti\u00f3n central, quiz\u00e1 vital, para todos nosotros. O sabremos mantenerla viva, traducida a un nuevo tiempo y a nuevas ocasiones, distantes de cualquier inercia derrotista, o el riesgo involutivo se convertir\u00e1 en una amenaza concreta. O bien la inteligencia colectiva que impuls\u00f3 el movimiento sabr\u00e1 inventar el modo de mantener la cohesi\u00f3n y la cooperaci\u00f3n de las energ\u00edas positivas que liber\u00f3, manteniendo activa su capacidad de generar proyectos y poner en marcha experimentos concretos, o bien ser\u00e1 dif\u00edcil lograr la puesta en valor del elemento de novedad pol\u00edtica que ha emergido durante los \u00faltimos a\u00f1os. El camino del reflujo y del retorno a los huertos y patios privados est\u00e1 siempre abierto.<\/p>\n<p>A nosotros nos toca demostrar que estamos a la altura de este momento de transici\u00f3n y de este desaf\u00edo.<\/p>\n<p>* Texto escrito, en su versi\u00f3n original en italiano, para Carta, n\u00ba 28. Traducci\u00f3n de Iniciativa Socialista (revisado por nuestraRebeld\u00eda). Publicado en rebeld\u00eda septiembre de 2003 : http\/\/:www.revistarebeldia.org<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya han pasado casi diez a\u00f1os desde aquel famoso 1 de enero de 1994 (fecha del comienzo de la sublevaci\u00f3n ind\u00edgena en Chiapas), y parece superfluo rese\u00f1ar los m\u00e9ritos hist\u00f3ricos de los zapatistas, a quienes se reconoce de forma muy generalizada haber sido los primeros que, sobre el escenario mundial, han devuelto la voz a quienes sufren la globalizaci\u00f3n capitalista sobre su propia piel. Lo hicieron en plenos a\u00f1os 90 del siglo pasado, cuando Occidente a\u00fan se atiborraba de teor\u00eda y teolog\u00eda neoliberal, y caminaba uniformemente hacia la mayor recesi\u00f3n econ\u00f3mica de la historia contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es innegable que, por primera vez desde hace muchos a\u00f1os, el EZLN ha sabido poner en marcha una estrategia comunicativa eficaz, adecuada a los tiempos, demostrando as\u00ed que aunque no se posean grandes medios de comunicaci\u00f3n de masas tambi\u00e9n se puede desafiar al adversario en este terreno, de una manera nueva, eficaz. 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