{"id":19117,"date":"2026-01-18T05:00:00","date_gmt":"2026-01-18T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19117"},"modified":"2026-01-18T01:41:06","modified_gmt":"2026-01-18T00:41:06","slug":"manuel-sacristan-el-filosofar-tiene-que-ir-pobre-y-desnudo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19117","title":{"rendered":"Manuel Sacrist\u00e1n: el filosofar tiene que ir pobre y desnudo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Me siguen pareciendo [las tesis de \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb] lo mismo que me parecieron desde el primer momento: una buena cr\u00edtica de la ense\u00f1anza de la filosof\u00eda en Espa\u00f1a y una err\u00f3nea conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica de esa cr\u00edtica, como he dicho ya en alguna que otra ocasi\u00f3n. La filosof\u00eda no es s\u00f3lo (aunque tambi\u00e9n) una reflexi\u00f3n de segundo orden a partir de las tesis cient\u00edficas, sino sobre todo una reflexi\u00f3n original a partir de la experiencia (que, por supuesto, cuanto m\u00e1s enriquecida por los hallazgos cient\u00edficos, mejor). Proponer que los estudios de filosof\u00eda no se puedan cursar sino despu\u00e9s de completar otra carrera, dando a entender que, si no es as\u00ed, no se puede filosofar, posiblemente ha contribuido a la progresiva marginaci\u00f3n de la filosof\u00eda en los estudios secundarios. Son precisamente los estudios secundarios de lengua, matem\u00e1ticas, historia, etc., los que, en mi opini\u00f3n, proporcionan (o deber\u00edan proporcionar) una base suficiente para abordar el estudio de la filosof\u00eda en la universidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Por otro lado, habr\u00eda que preguntarse qu\u00e9 ciencias positivas deber\u00edan servir de conocimiento previo para abordar cuestiones de filosof\u00eda moral: es obvio que en este caso el \u00absuelo\u00bb\u00a0de la filosof\u00eda no ser\u00edan en modo alguno las ciencias positivas, sino el conocimiento no teorizado que nos otorga la vida por nuestras relaciones sociales y familiares.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Miguel Candel (2025)<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Debo decir que en su momento el texto [\u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb] caus\u00f3 revuelo entre los estudiantes de filosof\u00eda que, en nuestra pedanter\u00eda juvenil, no acab\u00e1bamos de entender que aquellos saberes adquiridos con tanto esfuerzo durante la carrera no nos acreditaran como fil\u00f3sofos\/as. Nos parec\u00eda que menospreciaba la tradici\u00f3n cr\u00edtica de la filosof\u00eda en la que con tanta dificultad nos situ\u00e1bamos. Visto desde hoy dir\u00eda que su posici\u00f3n era correcta, pero que no es f\u00e1cil eliminar tradiciones escolares asentadas, por m\u00e1s que sean residuos de otras \u00e9pocas.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Por otra parte, no tengo tan claro, como \u00e9l parec\u00eda tenerlo, que la eliminaci\u00f3n de la especialidad de filosof\u00eda como carrera universitaria no eliminara lo poco que hay de estudios de segundo nivel sobre la propia ciencia, e incluso de estudios de historia del saber, y que \u00e9sta lograra suplir aquella falta por sus propios medios. La deriva de las ciencias contempor\u00e1neas, cada vez m\u00e1s encastilladas en s\u00ed mismas y en su especializaci\u00f3n y, por otra parte, la aparici\u00f3n de corrientes anticient\u00edficas exitosas, como por ejemplo el terraplanismo, me hace pensar que no est\u00e1 de m\u00e1s preservar el conocimiento de la historia de las teor\u00edas, aunque no sea en el marco institucional de un grado propio.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\">Dicho honestamente, no lo acabo de ver tan negativo como Sacrist\u00e1n lo presenta.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 10pt;\">Montserrat Galcer\u00e1n (2025)<\/span><\/p>\n<p lang=\"es-CO\" align=\"right\"><span style=\"font-size: 10pt;\">En la tradici\u00f3n socialista no han faltado funebrismos avinagrados, psiquis siniestras que suscrib\u00edan aquello de que \u00ablos comunistas somos cad\u00e1veres de permiso\u00bb. Sacrist\u00e1n nos record\u00f3 con su vida y su obra que la coherencia no es rigidez ni simplicidad, aun si no escapa completamente a esos riesgos, riegos inevitables en la \u00abplanificaci\u00f3n del car\u00e1cter\u00bb, especialmente cuando las circunstancias son adversas. La coherencia entre el hacer y el pensar no quiere decir homogeneidad psicol\u00f3gica ni, por supuesto, coherencia \u00absistem\u00e1tica\u00bb de \u00abfil\u00f3sofo alem\u00e1n\u00bb. Quien hace de la propia vida un empe\u00f1o reflexivo empieza por no ignorar la complejidad de la vida. Por ello, quiz\u00e1 no sea improcedente recordar las palabras que dedicara Jorge Guill\u00e9n a Antonio Machado, precisamente comentando la complejidad del personaje, que est\u00e1 detr\u00e1s de sus diversos heter\u00f3nimos, de las diversas voces de \u00absombra \u00fanica\u00bb para decirlo con otro poeta: \u00abresplandece ante todo su integridad, o dig\u00e1moslo sin latinismo culto, su entereza. Entereza que unifica al hombre y al poeta con su proceder, su saber y su escribir\u00bb. A Manuel Sacrist\u00e1n le cuadraban impecablemente.<br \/>\n<\/span><span style=\"font-size: 10pt;\">F\u00e9lix Ovejero Lucas (2009)<\/span><\/p>\n<p>\u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb (verano de 1967, edici\u00f3n en febrero de 1968) ha sido (y probablemente siga siendo) uno de los escritos de Sacrist\u00e1n m\u00e1s le\u00eddos y estudiados. Tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s pol\u00e9micos.<\/p>\n<p>Se pretende en esta nota una aproximaci\u00f3n a otras reflexiones del traductor de Plat\u00f3n, Marx y Adorno que han sido menos comentadas y que, en mi opini\u00f3n, son tambi\u00e9n imprescindibles para trazar un cuadro completo de la evoluci\u00f3n de sus consideraciones, tesis y argumentos sobre qu\u00e9 es y qu\u00e9 deber\u00eda ser la filosof\u00eda y el filosofar.<\/p>\n<p>1. Como no pod\u00eda ser de otra manera en alguien con tanto buen filosofar en vena, no son pocas ni insustantivas las consideraciones metafilos\u00f3ficas del autor de <i>Panfletos y Materiales.<\/i> Desde sus primeros textos en <i>Qvadrante<\/i> (editoriales escritas al alim\u00f3n con Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n; comentarios sobre Unamuno y Ortega; rese\u00f1a de <i>Introducci\u00f3n a la filosof\u00eda<\/i> de Mar\u00edas,&#8230;) hasta las incluidas en su \u00faltimo texto largo, la presentaci\u00f3n del und\u00e9cimo cuaderno de la c\u00e1rcel de Gramsci traducido por su disc\u00edpulo Miguel Candel, fueron frecuentes sus reflexiones en este \u00e1mbito.<\/p>\n<p>Recordemos, entre otros escritos suyos, su \u00abNota acerca de la constituci\u00f3n de un nueva filosof\u00eda\u00bb (1953), sus apuntes de \u2018Fundamentos de Filosof\u00eda\u2019 (1957, 1958), su conferencia \u00abStudium generale para todos los d\u00edas de la semana\u00bb (1963), su \u00abApunte acerca de la filosof\u00eda como especialidad\u00bb de 1966 o su cl\u00e1sico \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb (escrito en verano de 1967, publicado en catal\u00e1n y en castellano en enero y febrero de 1968), am\u00e9n de otros escritos posteriores.<\/p>\n<p>Me aproximo y resumo <i>algunos<\/i> de estos textos. El \u00abalgunos\u00bb denota una de las principales limitaciones de este papel.<\/p>\n<p>2. Ya en sus apuntes de Fundamentos de Filosof\u00eda de su primer curso como profesor universitario, el de 1956-1957, podemos ver observaciones que nos recuerdan consideraciones suyas nada secundarias de \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb. Un ejemplo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Son \u00e9stos los referentes a la realidad f\u00edsica. Pero no coinciden con los problemas considerados habitualmente por las ciencias particulares de la naturaleza, y ello en raz\u00f3n del car\u00e1cter <i>fundamental<\/i> de la filosof\u00eda. En nuestro conocimiento del mundo externo van implicados conceptos como \u00abtiempo\u00bb, \u00abespacio\u00bb, \u00abcuerpo\u00bb, \u00abmovimiento\u00bb, que no suelen ser objeto de estudio sint\u00e9tico por la ciencia de la naturaleza: \u00e9sta, por lo general se limita a analizarlos. Tales an\u00e1lisis enriquecen sin duda nuestro conocimiento de esas realidades. Pero cuando el f\u00edsico estudia esos temas no para analizarlos, sino para tratarlos sint\u00e9ticamente, como fundamentos de los fen\u00f3menos, entonces est\u00e1 haciendo filosof\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed hab\u00eda ocurrido con algunos grandes f\u00edsicos-te\u00f3ricos y matem\u00e1ticos de la primera mitad del siglo XX, a los cuales s\u00f3lo los prejuicios acad\u00e9micos imped\u00edan considerar p\u00fablicamente como fil\u00f3sofos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Einstein, Heisenberg, Schr\u00f6dinger, Oppenheimer,&#8230;<i>Cuando en el futuro se establezca la historia filos\u00f3fica del siglo XX, muchos de estos hombres ocupar\u00e1n en ella m\u00e1s amplio espacio que el de fil\u00f3sofos hoy c\u00e9lebres en el mundo acad\u00e9mico y profesional<\/i>. [la cursiva es m\u00eda]<\/p>\n<p>(No habl\u00f3 de o\u00eddas Sacrist\u00e1n al comentar a temas y autores de la f\u00edsica contempor\u00e1nea. Un testimonio de ello, de una entrevista a Lloren\u00e7 Sagal\u00e9s de 2001:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Cuando termin\u00e9 Econ\u00f3micas empec\u00e9 los estudios de filosof\u00eda y teolog\u00eda. Pero yo seguir\u00eda interesado por temas de l\u00f3gica y de mec\u00e1nica cu\u00e1ntica. De modo que continu\u00e9 comentando con Sacrist\u00e1n los trabajos de G\u00f6del de los a\u00f1os treinta (Moster\u00edn los acababa de traducir), el art\u00edculo sobre l\u00f3gica difusa de L. Zadeh de 1965, y me hizo conocer los estudios de Suppes, Sneed, Stegm\u00fcller y Ulises Moulines sobre la estructura y la din\u00e1mica de las teor\u00edas cient\u00edficas. Tengo la lamentable costumbre mon\u00e1stica de no guardar nada (correspondencia, fotos, etc.), pero recuerdo que le acribill\u00e9 varias veces a preguntas sobre las \u00abdesigualdades\u00bb de Bell y me dio muchas referencias bibliogr\u00e1ficas, tanto de la escuela de Copenhague como de los \u00faltimos experimentos (principios de los ochenta) de mec\u00e1nica cu\u00e1ntica de Aspect publicados en la <i>Physical Rewiew<\/i>.\u00bb)<\/p>\n<p>Veamos ahora con m\u00e1s detalle lo que comentaba Sacrist\u00e1n en los Apuntes de Fundamentos de Filosof\u00eda del curso 1957-1958. Era entonces profesor no titular en la Facultad de Filosof\u00eda de la UB. Lo ser\u00eda tambi\u00e9n en 1958-1959, para ser trasladado a la Facultad de Pol\u00edticas, Econ\u00f3micas y Empresariales el curso siguiente.<\/p>\n<p>El primer apartado de la lecci\u00f3n 1\u00aa. de estos apuntes lleva por t\u00edtulo: \u00abCamino para obtener una noci\u00f3n de la filosof\u00eda.\u00bb Si la primera tarea en el estudio de toda ciencia debe ser la aclaraci\u00f3n, siquiera fuera provisional, de su propio concepto, \u00abtal principio es de especial aplicaci\u00f3n a la filosof\u00eda, porque sus mismos cultivadores lo discuten\u00bb.<\/p>\n<p>Poca luz arrojaba sobre el concepto la etimolog\u00eda del t\u00e9rmino que lo expresaba: filosof\u00eda = \u00abamor a la sabidur\u00eda\u00bb, a causa de su excesiva vaguedad.<\/p>\n<p>El intento de obtener un concepto de filosof\u00eda \u00abcomo fruto de una consideraci\u00f3n hist\u00f3rica, estudiando lo que los grandes fil\u00f3sofos hab\u00edan entendido expresamente por filosof\u00eda\u00bb, ten\u00eda la gran utilidad de mostrarnos directamente que no exist\u00eda entre ellos unanimidad a este respecto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Desde el amplio repertorio de todos los temas conocidos, considerando a su vez como asidero simb\u00f3lico para una religi\u00f3n \u2013esto fue la filosof\u00eda de los pitag\u00f3ricos\u2013 hasta la concepci\u00f3n de la filosof\u00eda como una pura actividad cr\u00edtica, como es el caso de varios fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos; desde su definici\u00f3n como una investigaci\u00f3n que atiende a todos los objetos reales y posibles, pero desde un determinado punto de vista (aristotelismo), hasta la formulaci\u00f3n del hacer filos\u00f3fico como una cr\u00edtica de fundamentos que da lugar a un vac\u00edo te\u00f3rico del que surge, sin ra\u00edces sistem\u00e1ticas, una m\u00edstica del todo informulable (Wittgenstein).<\/p>\n<p>Los abismos que separaban los puntos de vista, cuando de la concepci\u00f3n de la filosof\u00eda se trataba, eran demasiado radicales como para que una consideraci\u00f3n de todas esas concepciones pueda extraer de ellas unos puntos de coincidencia que permitieran caracterizar suficiente y positivamente la disciplina. Si bien no bastaba para aclarar el concepto, un rasgo com\u00fan a todas esas concepciones pod\u00eda dar raz\u00f3n de la discrepancia de pareceres al respecto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Conc\u00edbase la filosof\u00eda como estudio de cualesquiera objetos (tambi\u00e9n de los objetos que estudiaban las ciencias), pero desde un determinado y propio punto de vista, o conc\u00edbasela como una actitud meramente cr\u00edtica, como un estudio y ensamblamiento general de los resultados de las ciencias positivas, el hecho es que en todos los casos la filosof\u00eda es entendida como una investigaci\u00f3n que se coloca al margen de todos las dem\u00e1s ciencias <i>consideradas en bloque<\/i>, bien sea porque ella posee un determinado punto de vista esencialmente distinto del de todas las ciencias positivas <i>por el hecho de ser estas positivas y particulares, <\/i>bien sea porque se la hace consistir en una actividad \u2013la cr\u00edtica o la sistematizaci\u00f3n, o ambas\u2013 que no tiene el mismo horizonte que el de las dem\u00e1s ciencias ni descansa en los mismos principios, o exige, adem\u00e1s de los principios de los dem\u00e1s ciencias, otros nuevos y propios.<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo hab\u00eda pretendido siempre prescindir de presupuestos que no fueran objeto propio de la filosof\u00eda misma. No ocurr\u00eda as\u00ed en las ciencias, las cuales presupon\u00edan todas, por lo menos, los principios de la l\u00f3gica (Sobre este punto, v\u00e9anse los cap\u00edtulos I y IV de su <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>).<\/p>\n<p>Ahora bien, entre los supuestos que las ciencias generalmente admit\u00edan hab\u00eda habido tradicionalmente uno fundamental: el acuerdo acerca del objeto sobre el cual versaba esa ciencia. Ese supuesto era tan b\u00e1sico que \u00abcuando dentro de una ciencia particular se empieza a poner a discusi\u00f3n cual es su objeto, se dice que esa ciencia se encuentra en \u201ccrisis de fundamentos\u201d, en crisis, en discusi\u00f3n de sus primeros conceptos, de su base racional.\u00bb (Sobre este punto, cap\u00edtulo II de<i> Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>).<\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse en consecuencia que la filosof\u00eda se hallaba en una crisis permanente de fundamentos desde sus or\u00edgenes \u00abporque nunca en toda la historia de la filosof\u00eda ha habido pleno y evidente acuerdo sobre el objeto de la misma\u00bb. Esto explicaba que los grandes fil\u00f3sofos no coincidieran siempre en la definici\u00f3n de qu\u00e9 era filosof\u00eda: \u00abempiezan por no ponerse todos el mismo objeto de estudio, por no realizar todos, en \u00faltimo t\u00e9rmino, la misma actividad cient\u00edfica\u00bb.<\/p>\n<p>En general, los grandes fil\u00f3sofos cl\u00e1sicos hab\u00edan sido iniciadores de otros tantos tipos de investigaci\u00f3n, \u00abpara el cual cada uno de ellos se\u00f1ala el objeto, por lo menos el objeto formal, o punto de vista\u00bb. Era consecuencia de uno de los rasgos propios de la filosof\u00eda: \u00abel carecer de presupuestos en otra ciencia impone la necesidad de poner el propio objeto de estudio como problema, o incluso la misma actividad investigadora\u00bb.<\/p>\n<p>Obtener un cabal concepto de la filosof\u00eda exig\u00eda determinar su objeto. No obstante, \u00abtanto la tem\u00e1tica que los fil\u00f3sofos han tratado a lo largo de la historia como \u2013sobre todo\u2013 los medios de que se han valido para su estudio y las caracter\u00edsticas que dimanan de esos medios, la <i>forma<\/i> de la investigaci\u00f3n\u00bb, permit\u00edan establecer una serie de comparaciones previas que pod\u00edan aclarar algunos extremos, \u00abpor lo menos negativamente.\u00bb<\/p>\n<p>Su ejemplo: filosof\u00eda y religi\u00f3n hab\u00edan coincidido muy a menudo durante la historia de la cultura en el empe\u00f1o de dar contestaciones a las cuestiones m\u00e1s profundas que se plantean al ser humano cuando consideraba el mundo, la vida y su propia existencia. Pero, junto a esa coincidencia en el plantear lo que se llamaba com\u00fanmente cuestiones \u00faltimas, \u00abuna gran diferencia formal, una importante disparidad en la forma de enfocar esos problemas y de dar respuesta a ellos\u00bb distingu\u00eda a ambos productos culturales: era esencial a la religi\u00f3n la admisi\u00f3n de tesis e ideas que el hombre religioso, el <i>creyente,<\/i> ten\u00eda por fe; el fil\u00f3sofo, en cambio, aspiraba por lo general \u00aba realizar su estudio con la sola ayuda de la experiencia y la raz\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el <i>arte<\/i> presentaba a veces, como la religi\u00f3n y la filosof\u00eda, la pretensi\u00f3n de interpretar toda la realidad que afecta a los seres humanos, intentando sumergirse para ello en las zonas m\u00e1s hondas de la existencia. Pero la limitaci\u00f3n a la raz\u00f3n y a la experiencia, que distingu\u00edan a la filosof\u00eda de la religi\u00f3n, la diferenciaban tambi\u00e9n del arte: \u00abning\u00fan contenido puede ser filos\u00f3fico que no sea expresable en t\u00e9rminos l\u00f3gicos, comprensibles en principio por todo el mundo de la misma manera; en cambio, puede ser art\u00edstico\u00bb.<\/p>\n<p>El criterio disyuntivo de la filosof\u00eda respecto de la religi\u00f3n y del arte ayudaba a diferenciarla de las dem\u00e1s ciencias que estudiaban el mundo y el hombre, como organismo o como sujeto social. Tambi\u00e9n la ciencia se limitaba a las dos fuentes del saber filos\u00f3fico, la raz\u00f3n y la experiencia, y tambi\u00e9n aspiraba a que todas sus tesis estuvieran fundamentales en esas dos fuentes de conocimiento y s\u00f3lo en ellas.<\/p>\n<p>Era notable el hecho de que en la literatura filos\u00f3fica se leyeran muy a menudo expresiones como \u00ablas ciencias particulares\u00bb o simplemente \u00abla ciencia\u00bb o \u00ablas ciencias\u00bb, cuando se hablaba de las ciencias que no eran la filosof\u00eda. Subyac\u00eda a esas expresiones la idea de que la filosof\u00eda, a diferencia de \u00ablas ciencias\u00bb, no se ocupaba de s\u00f3lo alg\u00fan objeto determinado del mundo o realidad. Esta caracterizaci\u00f3n negativa, que podr\u00eda servirse como criterio distintivo de la filosof\u00eda respecto de las ciencias particulares, era empero susceptible de interpretaciones diversas. \u00abPodr\u00eda ocurrir en efecto que la filosof\u00eda no se ocupara s\u00f3lo de una parte de la realidad porque las estudiara todas. M\u00e1s tambi\u00e9n podr\u00eda significar ese criterio distintivo que la filosof\u00eda se ocupa de alg\u00fan objeto fundamental \u2013objeto ahora, en el sentido t\u00e9cnico, de \u201ctema\u201d, no de \u201ccosa\u201d\u2013 que fuera anterior a toda consideraci\u00f3n concreta de la realidad\u00bb. Esta m\u00faltiple posibilidad de interpretaci\u00f3n estaba para Sacrist\u00e1n en la ra\u00edz de las discusiones en torno a cu\u00e1l es el objeto de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Una escuela filos\u00f3fica, el positivismo puro del siglo XIX, cuyo principal representante hab\u00eda sido Augusto Comte, elud\u00eda expresamente el problema al negar todo objeto a la filosof\u00eda, observaba Sacrist\u00e1n. Para Comte, experiencia y conocimiento eran sin\u00f3nimos: \u00abahora bien: puesto que las ciencias particulares agotan en su investigaci\u00f3n todo el campo de la experiencia (y \u00e9sta puede luego sistematizarse en una visi\u00f3n general que Comte ve\u00eda como la base de su ciencia \u00faltima, la sociolog\u00eda), la filosof\u00eda carece de objeto\u00bb. El hecho hist\u00f3rico de la existencia de una especulaci\u00f3n filos\u00f3fica al lado de la ciencia era para Comte una manifestaci\u00f3n de la inmadurez cultural de la humanidad: las ciencias no hab\u00edan alcanzado todo el saber que el ser humano necesitaba; \u00ab\u00e9ste, con una impaciencia carente de cr\u00edtica y apoyada en los prejuicios del pasado, proyecta sus deseos en lo desconocido: tal proyecci\u00f3n es la filosof\u00eda\u00bb. El fil\u00f3sofo positivista franc\u00e9s profetizaba la desaparici\u00f3n de la filosof\u00eda con el progreso cient\u00edfico de la humanidad.<\/p>\n<p>El reconocimiento de que el mundo, concebido como \u00abtotalidad de la experiencia posible\u00bb, era el objeto investigado ya por la ciencia, y la tesis de que nada que no pertenezca al mundo puede ser objeto (es decir, pod\u00eda ser conocido de alg\u00fan modo) llevaba al<i> criticismo<\/i>, a la tradici\u00f3n filos\u00f3fica inaugurada por Kant, \u00aba no asignar a la filosof\u00eda m\u00e1s objeto que la investigaci\u00f3n cr\u00edtica de la posibilidad de saber, de la raz\u00f3n\u00bb. En cualquier caso, matizaba el buen conocedor de la filosof\u00eda kantiana (recordemos sus textos de juventud sobre el fil\u00f3sofo de K\u00f6nigsberg recogidos por Albert Domingo Curto en su magn\u00edfica edici\u00f3n de <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/i>), en Kant mismo, esa limitaci\u00f3n de la filosof\u00eda a la cr\u00edtica del conocimiento, a gnoseolog\u00eda, no era tan patente ni categ\u00f3rica como en algunos neokantianos: \u00abel cap\u00edtulo moral de la obra de Kant (la <i>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i>) as\u00ed como sus pensamientos referentes a la finalidad (la <i>Cr\u00edtica de la facultad de juzgar<\/i>) le dan pie para alcanzar algunos objetos transemp\u00edricos propios de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, entre ellos Dios.\u00bb En la tradici\u00f3n kantiana, especialmente en el neokantismo de la Escuela de Marburgo, era donde la concepci\u00f3n de la filosof\u00eda como teor\u00eda del conocimiento aparec\u00eda m\u00e1s tajantemente.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, para el criticismo, hab\u00eda un objeto propiamente filos\u00f3fico: el conocimiento en general. (Recordemos el t\u00edtulo de un libro suyo interrumpido de 1965: <i>Los problemas del conocimiento<\/i>). Pero este objeto no lo era tanto de tratamiento sistem\u00e1tico (excepto en Kant, que le hab\u00eda dedicado un tratado), cuanto de actividad cr\u00edtica: \u00abm\u00e1s que el tema para una ciencia sistem\u00e1tica, lo que el criticismo establece es el objeto de una actividad intelectual\u00bb. Esto se manifestaba ya en el neokantismo, pero no alcanzaba una consecuente formulaci\u00f3n sino en el neopositivismo.<\/p>\n<p>Esta escuela filos\u00f3fica, de brillante y corta historia (\u00abprecedentes: Mach y Avenarius en el siglo XIX; momento de mayor organizaci\u00f3n como escuela, \u00e9poca de entreguerras; \u00faltima aparici\u00f3n como escuela: 1939\u00bb), reun\u00eda en s\u00ed motivos positivistas con elementos kantianos y otros propios, derivados del desarrollo de la llamada \u00abcrisis de fundamentos\u00bb de las ciencias de la naturaleza y de la matem\u00e1tica.<\/p>\n<p>El elemento positivista del neopositivismo l\u00f3gico era la tesis de que no hab\u00eda m\u00e1s conocimiento que el suministrado por las ciencias emp\u00edricas. Pero \u00abla crisis de fundamentos de algunas de estas ciencias (por ejemplo, la f\u00edsica) y la de la matem\u00e1tica, el hecho de que esta \u00faltima se encuentre un d\u00eda ante paradojas y contradicciones de cierta importancia, que al principio parecen irresolubles y consecuencia forzosa de los principios mismos y conceptos fundamentales en que esa ciencia se basa\u00bb, ense\u00f1aba a los neopositivistas la necesidad de analizar cr\u00edticamente los propios medios de investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la conceptuaci\u00f3n, la formulaci\u00f3n de leyes, etc. Por aqu\u00ed se introduc\u00eda el elemento kantiano: la aceptaci\u00f3n de que, junto a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, heur\u00edstica, que fija hechos, el ser humano debe realizar una investigaci\u00f3n cr\u00edtica acerca del sentido y validez de la actividad heur\u00edstica y de sus resultados.<\/p>\n<p>Lo que separaba a Kant de los neopositivistas era que estos no admit\u00edan la posibilidad de una investigaci\u00f3n del conocimiento <i>en general<\/i>, de la \u00abRaz\u00f3n\u00bb, sino que, y aqu\u00ed se encontraba de nuevo un punto de vista positivista puro, los neopositivistas consideraban \u00abque el \u00fanico saber digno y apto de y para el an\u00e1lisis cr\u00edtico es el saber cient\u00edfico-positivo concreto, tal como concretamente se logra a tal d\u00eda y tal hora en tal laboratorio o se expone en tal tratado determinado\u00bb. Las ciencias positivas pod\u00edan codificarse en tratados; no as\u00ed la filosof\u00eda en opini\u00f3n del neopositivismo, la cual no era sino un an\u00e1lisis cr\u00edtico de esos tratados. No hab\u00eda pues filosof\u00eda, s\u00f3lo hab\u00eda filosofar. (Ni que decir tiene que la anterior formulaci\u00f3n recuerda literalmente, aunque Sacrist\u00e1n nunca fuera un neopositivista, m\u00e1s all\u00e1 de las bromas (\u00abpositivist\u00f3n\u00bb) de su amigo Javier Muguerza, una de las afirmaciones centrales de \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb).<\/p>\n<p>Los temas culturales y morales eran para algunos neopositivistas inabordables: \u00abDe lo que no se puede hablar, hay que callar\u00bb. (L. Wittgenstein, <i>Tractatus logico-philosophicus<\/i>, 7). Para otros en cambio, M. Schlick por ejemplo (Sacrist\u00e1n habl\u00f3 de \u00e9l en los compases finales de \u00abVerdad: desvelaci\u00f3n y ley\u00bb, 1953), la actividad filos\u00f3fica estricta, la cr\u00edtica de la ciencia, pod\u00eda y deb\u00eda acompa\u00f1arse de una cr\u00edtica o sabidur\u00eda moral, porque \u00abel prudente supera, en efecto, a la mayor\u00eda preciosamente en que sabe mejor que \u00e9sta la significaci\u00f3n de lo que se dice\u00bb.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n recuerda que la expresi\u00f3n \u00abpositivismo l\u00f3gico\u00bb, usada para calificar al n\u00facleo neopositivista llamado \u00abC\u00edrculo de Viena\u00bb, era un mero equ\u00edvoco para W.V.O. Quine, nacido del hecho de que alguno de los l\u00f3gicos modernos m\u00e1s importantes (R. Carnap, por ejemplo) fueron en su tiempo miembros de ese grupo. Tal equ\u00edvoco se hab\u00eda revelado perjudicial para la difusi\u00f3n de la nueva l\u00f3gica, la cual, remarcaba el autor marxista de <i>L\u00f3gica elemental<\/i>, no estaba ligada por ninguna relaci\u00f3n esencial al neopositivismo. Bastaba pensar en uno de sus pocos maestros: Heinrich Scholz, un l\u00f3gico competente si ninguna afinidad neopositivista.<\/p>\n<p>El criticismo y el neopositivismo eran, en opini\u00f3n de Sacrist\u00e1n, posiciones extremas en cuanto a la determinaci\u00f3n del objeto de la filosof\u00eda. No obstante, en esas escuelas en las que aparec\u00eda un tema filos\u00f3fico caracter\u00edstico: el estudio de los principios del saber, la gnoseolog\u00eda, cr\u00edtica o <i>teor\u00eda del conocimiento<\/i> o epistemolog\u00eda, siquiera fuera, en su versi\u00f3n m\u00e1s limitada, la neopositivista, como cr\u00edtica de la ciencia, hab\u00eda m\u00e1s, no era el \u00fanico tema filos\u00f3fico, no hab\u00eda reducci\u00f3n del filosofar y la filosof\u00eda a gnoseolog\u00eda, a exclusiva reflexi\u00f3n sobre el conocimiento humano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pero no es este el \u00fanico tema filos\u00f3fico que late en calidad de tal en esas dos escuelas \u2013a las que tomamos ahora como punto de partida precisamente por su actitud extremadamente restringida en este asunto: tanto en la filosof\u00eda pr\u00e1ctica de Kant cuanto en las ideas de algunos neopositivistas (por ejemplo, en el \u00faltimo texto citado de Schlick), se admite como tema del fil\u00f3sofo la elaboraci\u00f3n de criterios pr\u00e1cticos o su estudio, de criterios \u00abpara la vida\u00bb\u2013 de criterios morales. La justificaci\u00f3n que Schlick da a esa atribuci\u00f3n es que el sabio tiene m\u00e1s conciencia de lo que se dice que el que no lo es. Esa mayor conciencia brota, sin duda, de su mayor ciencia.<\/p>\n<p>Sobre el saber, tanto sobre el que nos aportan las ciencias cuanto sobre el que nos facilita la actividad cr\u00edtica, pod\u00eda elevarse una consideraci\u00f3n moral, \u00abunos principios para la acci\u00f3n humana y, consiguientemente, una consideraci\u00f3n de lo que es el resultado m\u00e1s general y valioso de esa actividad: la cultura, la vida espiritual.\u00bb<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n cl\u00e1sica del objeto de la filosof\u00eda, y de la filosof\u00eda misma, contaba tambi\u00e9n con esos dos momentos conceptuales que se hab\u00edan observado en la idea restringida de filosof\u00eda propia del criticismo y del neopositivismo. Pero las filosof\u00edas cl\u00e1sicas inclu\u00edan adem\u00e1s un tercer objetivo tem\u00e1tico b\u00e1sico, \u00abtan b\u00e1sico que es, en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, el tema por antonomasia\u00bb: la investigaci\u00f3n de los fundamentos de la realidad, \u00abde lo que en la realidad fundamenta lo que en ella es manifestaci\u00f3n concreta y superficial, perecedera, la base general necesaria de las parcelas de realidad que son objeto de investigaci\u00f3n por cada ciencia positiva.\u00bb<\/p>\n<p>Criticismo y neopositivisimo colocaban al conocimiento como fundamental objeto de estudio. En rigor, en muchas ocasiones, como <i>\u00fanico<\/i> objeto posible del estudio filos\u00f3fico cient\u00edfico, rehusando el plantearse siquiera a la realidad como tal como tema de estudio filos\u00f3fico. Por eso, para Sacrist\u00e1n, estaba \u00abjustificado el calificar de idealista no ya s\u00f3lo el criticismo, que se llama a s\u00ed mismo, con Kant, \u00ab<i>idealismo<\/i> transcendental\u00bb, sino tambi\u00e9n al neopositivismo, pese a la significaci\u00f3n literal del t\u00e9rmino\u00bb.<\/p>\n<p>Estudio de la realidad y de sus fundamentos, estudio de nuestro conocimiento de ella, estudio de los principios de nuestra acci\u00f3n, eran las tres notas fundamentales del concepto cl\u00e1sico de filosof\u00eda. Para Sacrist\u00e1n, definirla como un estudio y concepci\u00f3n general de los fundamentos de la realidad, de la que dimanaban principios para la acci\u00f3n, no resultar\u00e1 demasiado vago si se ten\u00eda en cuenta todo lo se\u00f1alado. Desde finales del siglo XIX algunos hechos indicaban un retorno al concepto cl\u00e1sico de filosof\u00eda, superando la destrucci\u00f3n positivista, caracter\u00edstica de ese siglo en muchos pa\u00edses, y la limitaci\u00f3n idealista de su concepto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El resurgir de la tradici\u00f3n aristot\u00e9lico-medieval en el neoescolasticismo, el programa inicial de la fenomenolog\u00eda de Husserl (a la b\u00fasqueda de una \u00abciencia fundamental absoluta\u00bb, previa, m\u00e1s general que todas las ciencias particulares y fundamento de ellas) e incluso, recientemente, el replanteamiento de problemas filos\u00f3ficos cl\u00e1sicos en el seno de las ciencias particulares m\u00e1s avanzadas \u2013la matem\u00e1tica y la f\u00edsica\u2013 y en la l\u00f3gica formal moderna, son claros testimonios de ese movimiento de retorno al concepto cl\u00e1sico de filosof\u00eda, movimiento sin duda enriquecido por los complejos desarrollos cr\u00edticos que lo han precedido.<\/p>\n<p class=\"sdfootnote\" align=\"justify\">3. \u00abUn apunte acerca de la filosof\u00eda como especialidad\u00bb es un texto de intervenci\u00f3n redactado en el oto\u00f1o de 1966 (Sacrist\u00e1n hab\u00eda expulsado de la Facultad el curso anterior) a instancias de algunos estudiantes antifranquistas (Pere de la Fuente entre ellos) del entonces clandestino Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (S.D.E.U.B.). El escrito fue publicado en el n\u00famero 6 de la revista <i>SIEGA<\/i> de la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, Pol\u00edticas y Empresariales de la UB, un \u00abpanfleto subversivo\u00bb en el lenguaje fascista de la \u00e9poca. Tambi\u00e9n aqu\u00ed pueden observarse posiciones defendidas en \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores.\u00bb<\/p>\n<p>No era nada obvio que \u00abfilosof\u00eda\u00bb fuera nombre adecuado de una especialidad universitaria, observaba Sacrist\u00e1n. Socialmente lo era sin duda: en la universidad de los \u00faltimos dos siglos sol\u00eda existir una secci\u00f3n de filosof\u00eda, y se exped\u00edan t\u00edtulos de licenciado y doctor en la especialidad. Adem\u00e1s, la existencia jur\u00eddico-administrativa determinaba al poco tiempo, desde principios del siglo XIX, una existencia cultural: \u00abel funcionamiento de las secciones de filosof\u00eda produce realmente el tipo de graduado en filosof\u00eda. Este personaje se caracteriza por conocer y ense\u00f1ar la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y casi nada m\u00e1s\u00bb. En el sentido indicado el licenciado en filosof\u00eda era un especialista.<\/p>\n<p>Pero era l\u00edcito y \u00fatil preguntar a toda cristalizaci\u00f3n intelectual si pod\u00eda exhibir t\u00edtulos de existencia distintos de la sanci\u00f3n jur\u00eddica. Cuando se dirig\u00eda esa pregunta a la filosof\u00eda acad\u00e9mica, a la filosof\u00eda administrativamente organizada, val\u00eda la pena tener presente que se trataba de una especialidad relativamente joven. \u00abEn la cultura greco-romana la filosof\u00eda, como es sabido, no empez\u00f3 como \u201cespecialidad\u201d\u00a0sino como una visi\u00f3n global del mundo contrapuesta a la tradici\u00f3n mitol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>La Edad Media no hab\u00eda conocido tampoco al especialista en filosof\u00eda. Hab\u00eda tenido facultades de Artes, de Teolog\u00eda, de Medicina y de Leyes, pero no de filosof\u00eda. Los grandes cient\u00edficos iniciadores de la cultura moderna \u2013Galileo, Kepler, Gilbert y Newton eran los nombres citados por Sacrist\u00e1n\u2013 se hab\u00edan considerado a s\u00ed mismos fil\u00f3sofos, probando de este modo que ese apelativo no estaba reservado a especialistas. Tambi\u00e9n a la inversa: los principales personajes que los manuales de historia de la filosof\u00eda daban como fundadores de la filosof\u00eda moderna, como Descartes o Leibniz, pod\u00edan aparecer perfectamente (y aparec\u00edan de hecho) en manuales o investigaciones de historia de la ciencia.<\/p>\n<p>El siglo XVIII, por \u00faltimo, que tan enf\u00e1tico uso hab\u00eda hecho del t\u00e9rmino \u00abfil\u00f3sofo\u00bb, lo hab\u00eda entendido en el sentido cr\u00edtico-cient\u00edfico reci\u00e9n apuntado para los siglos XVI y XVII. En el siglo XIX se generaliz\u00f3 finalmente la concepci\u00f3n de la filosof\u00eda como especialidad.<\/p>\n<p>Esos hechos no ten\u00edan nada de sorprendente si se contemplaban a la luz de las aspiraciones que los mismos fil\u00f3sofos acad\u00e9micos segu\u00edan atribuyendo a la filosof\u00eda: la de alcanzar una visi\u00f3n global de las cosas, la de ser educadora del ser humano y, por tanto, la de guiarle tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica moral. \u00abEn sustancia la motivaci\u00f3n que a\u00fan hoy suele verse en la etimolog\u00eda, m\u00e1s o menos m\u00edtica, del t\u00e9rmino \u201cfilosof\u00eda\u201d\u00a0es la de una ilimitada aspiraci\u00f3n a saber y a consciencia\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, hab\u00eda tambi\u00e9n hechos suficientes para explicarse por qu\u00e9 la universidad burocr\u00e1tica del siglo XIX, que era la que segu\u00eda existiendo en aquel entonces, hab\u00eda organizado la filosof\u00eda como especialidad. \u00abPor de pronto, la filosof\u00eda tradicional ha perdido sus temas a manos de la ciencia\u00bb. La filosof\u00eda tradicional hab\u00eda ido perdiendo de ese modo la concreci\u00f3n que en otros tiempos acompa\u00f1\u00f3 a su universalidad. \u00abLas \u201cprimeras causas\u201d\u00a0que en los antiguos fil\u00f3sofos eran un tema rico, cargado con el entero conocimiento de cada \u00e9poca, son ya desde el siglo XVIII tan primeras como las primeras letras del ni\u00f1o: un mero deletreo de la experiencia vulgar cotidiana, contrapuesta a la cient\u00edfica\u00bb.<\/p>\n<p>Cualquier ejemplo cl\u00e1sico de ontolog\u00eda serv\u00eda para documentar el vaciamiento final de los conceptos generales de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica. Por ejemplo, el par de conceptos potencia-acto explicativos del cambio de las cosas en la filosof\u00eda aristot\u00e9lica. Para Sacrist\u00e1n, \u00abcuando el estudio cient\u00edfico del cambio maneja instrumentos materiales y (sobre todo) intelectuales de la finura de los de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, la tesis de que el cambio de un cuerpo se basa en que el cuerpo es en potencia aquello en lo cual se convierte puede entenderse a lo sumo como una inocente perogrullada\u00bb. La misma clasificaci\u00f3n, m\u00e1ximamente ben\u00e9vola en su opini\u00f3n, merecer\u00eda la tesis \u00abdial\u00e9ctica\u00bb de origen \u00abhegeliano\u00bb \u00abseg\u00fan la cual la planta de cebada crecida es la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n del grano de cebada. Y as\u00ed innumerables ejemplos\u00bb. (No siempre se manifest\u00f3 Sacrist\u00e1n tan cr\u00edtico con estas met\u00e1foras filos\u00f3ficas; no lo fue, por ejemplo, con el decir aristot\u00e9lico \u00abel alma es en cierto modo todas las cosas que son\u00bb ni con determinadas formulaciones engelsianas o marxianas).<\/p>\n<p>La persistencia de ese vac\u00edo decir que era la filosof\u00eda acad\u00e9mica tradicional se apoyaba fundamentalmente en una premeditada y bizantina complicaci\u00f3n terminol\u00f3gica especializada. Pero ese imponente instrumental verbal que, al suscitar el temeroso respeto del profano, del no puesto en esa terminolog\u00eda, sancionaba culturalmente, socialmente, al especialista en vaciedades, \u00abno podr\u00eda conservar la eficacia que tiene a\u00fan hoy si no respondiera a una necesidad espiritual realmente dada en los hombres de cierta cultura: la necesidad de una visi\u00f3n global de las cosas que no requiera el acto de fe exigido por las religiones positivas\u00bb.<\/p>\n<p>Era claro que las ciencias no daban, si pod\u00edan dar como tales ciencias, un cuadro global as\u00ed. Incluso los fil\u00f3sofos m\u00e1s cr\u00edticos respecto de la filosof\u00eda como visi\u00f3n sistem\u00e1tica global hab\u00edan visto claramente esta situaci\u00f3n. \u00abKant, por ejemplo, al mismo tiempo que declaraba irreparablemente especulativas e irresolubles cuestiones como la de la creaci\u00f3n del mundo, etc., insist\u00eda en que estas cuestiones se replantear\u00edan siempre al esp\u00edritu humano.\u00bb<\/p>\n<p>Ahora bien, preguntaba Sacrist\u00e1n, \u00ab\u00bfqu\u00e9 sentido tiene el considerar \u2013como hace la filosof\u00eda acad\u00e9mica de corte tradicional\u2013 que esas cuestiones cient\u00edficamente irresolubles (esto es: irresolubles con los m\u00e1s potentes medios del conocimiento) lo son en cambio con las modestas trivialidades del sentido com\u00fan tecnificado en filosof\u00eda?\u00bb<\/p>\n<p>Esa actitud ten\u00eda un sentido deleznable, ideol\u00f3gico: \u00abla intenci\u00f3n paternalista que tiende a suministrar a los hombres supuestos conocimientos inexistentes, con objeto de apagar en ellos la preocupaci\u00f3n cr\u00edtica.\u00bb La historia mostraba concluyentemente que ese paternalismo ten\u00eda \u00absiempre finalidades conservadoras: su funci\u00f3n es evitar el ejercicio de la duda y la cr\u00edtica sobre la cultura existente y sobre el orden social que la sustenta\u00bb. En concreto, la pretensi\u00f3n de que la filosof\u00eda era capaz de solucionar problemas irresolubles por los medios de conocimiento m\u00e1s potentes y agudos sol\u00eda desembocar en la afirmaci\u00f3n de un saber supuestamente supra-racional, en realidad irracional y pr\u00e1cticamente reservado a unos pocos, en una versi\u00f3n siempre cambiante del principio de autoridad.<\/p>\n<p>Pero junto a ese aspecto, matizaba Sacrist\u00e1n, \u00abla pretensi\u00f3n filos\u00f3fica tradicional tiene tambi\u00e9n otro sentido m\u00e1s respetable: el de no contentarse con la fragmentaci\u00f3n del conocimiento y, consiguientemente, de la consciencia.\u00bb De hecho, alguien tan prudente en su filosofar como su amigo Jes\u00fas Moster\u00edn se manifestar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s en t\u00e9rminos muy similares en un art\u00edculo publicado en<i> Claves de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i>: \u00abLa insuficiencia de la filosof\u00eda actual\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 salida ten\u00eda esa situaci\u00f3n y qu\u00e9 consecuencias plausibles para la organizaci\u00f3n universitaria de los estudios de filosof\u00eda? No hab\u00eda ninguna salida razonable que no empezara por admitir la caducidad de la vieja aspiraci\u00f3n filos\u00f3fica a un super-saber de las cosas. \u00abEsa caducidad ha quedado de manifiesto en dos siglos de cr\u00edtica, positivista o no, desde Hume y Kant hasta Carnap\u00bb. Tambi\u00e9n era necesario reconocer la funci\u00f3n falazmente ideol\u00f3gica, conservadora, del mantenimiento de aquella pretensi\u00f3n. Pero en cuanto se admit\u00eda todo eso, se apreciaba al mismo tiempo \u00abque una tal afirmaci\u00f3n, en apariencia destructora de la filosof\u00eda, es ella misma filos\u00f3fica\u00bb. Y era filos\u00f3fica, adem\u00e1s, del \u00fanico modo cr\u00edtico, racional y \u2013en la intenci\u00f3n al menos\u2013 no ideol\u00f3gica que resultaba admisible.<\/p>\n<p>Se trataba, pues, de concebir la ocupaci\u00f3n filos\u00f3fica no como la construcci\u00f3n de un falso super-saber de las cosas, sino como una actividad cr\u00edtica ejercida sobre los conocimientos reales existentes (en ning\u00fan caso reducibles al saber cient\u00edfico): \u00ablos cient\u00edficos y los precient\u00edficos de la experiencia cotidiana (estos \u00faltimos pueden ser tendencialmente teor\u00e9ticos o pr\u00e1cticos, o productivos po\u00e9ticos, como se dec\u00eda tradicionalmente)\u00bb.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda como sistema ya no resist\u00eda en el siglo XX una cr\u00edtica honrada. Pero esa cr\u00edtica honrada era precisamente la nueva forma de la filosof\u00eda, \u00abla cual satisface sin enga\u00f1osas ilusiones <i>la m\u00e1s esencial finalidad filos\u00f3fica: la consecuci\u00f3n de una autoconsciencia clara por parte de los hombres<\/i>\u00bb [la cursiva es m\u00eda]. El deseable saber a qu\u00e9 atenerse de Ortega.<\/p>\n<p>Era claro que la aceptaci\u00f3n de un programa as\u00ed presupon\u00eda la p\u00e9rdida de vigencia social de las ideolog\u00edas filos\u00f3ficas, de los sistemas supuestamente supracient\u00edficos. \u00abY la vigencia de esas ideolog\u00edas depende de factores sociales generales, no puramente intelectuales (pi\u00e9nsese en lo dicho acerca de la funci\u00f3n socialmente conservadora de la filosof\u00eda acad\u00e9mica)\u00bb. Pero a pesar de ello no parec\u00eda demasiado ut\u00f3pico preguntarse qu\u00e9 ense\u00f1aba la situaci\u00f3n de la filosof\u00eda por lo que hac\u00eda a la organizaci\u00f3n universitaria de los estudios de filosof\u00eda.<\/p>\n<p>La respuesta para Sacrist\u00e1n, claramente en l\u00ednea con lo defendido en su texto del verano de 1967, era la siguiente: \u00abense\u00f1a que el estudio filos\u00f3fico no puede desligarse de los objetos de su reflexi\u00f3n, que son la consciencia cient\u00edfica y <i>precient\u00edfica o cotidiana<\/i>. Los estudios filos\u00f3ficos deber\u00edan ser, por tanto, culminaci\u00f3n de estudios de ciencias reales. As\u00ed se superar\u00eda el tipo de un especialista que pretende saber del ser en general cuando \u2013al menos acad\u00e9micamente\u2013 no se le obliga a saber nada en serio de ning\u00fan ser particular.\u00bb [El \u00e9nfasis en \u2018precient\u00edfica o cient\u00edfica\u2019 es m\u00edo].<\/p>\n<p>4. Como sucediera en 1966, en oto\u00f1o de 1968 un grupo de delegados estudiantiles de la secci\u00f3n de filosof\u00eda de la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la UB, Pere de la Fuente tambi\u00e9n entre ellos, fueron a verle y le pidieron su parecer sobre el nuevo plan de estudios de la secci\u00f3n (no facultad todav\u00eda). Pocas horas despu\u00e9s, los cit\u00f3 por la tarde, Sacrist\u00e1n les dio su opini\u00f3n por escrito en \u00abNota acerca del plan de estudios de la secci\u00f3n de Filosof\u00eda\u00bb. Un resumen de sus principales consideraciones:<\/p>\n<p>1. La distinci\u00f3n entre \u00abFilosof\u00eda\u00bb y \u00abPsicolog\u00eda\u00bb era un primer reconocimiento del car\u00e1cter anacr\u00f3nico de las secciones de filosof\u00eda. \u00abEstas secciones, por estar inspiradas en una cultura arcaica, contienen como filosof\u00eda materias que son desde hace tiempo ciencias positivas en sentido amplio, pero que eran un cap\u00edtulo de la Metaf\u00edsica en la Edad Media\u00bb. Una materia as\u00ed era la Psicolog\u00eda.<\/p>\n<p>2. El desgajarla de la Filosof\u00eda era reconocer ese hecho. Pero el mantenerla como parte de la antigua secci\u00f3n era reconocerlo a medias. \u00abEn la pr\u00e1ctica, como los estudiantes de psicolog\u00eda no tendr\u00e1n, si siguen siendo estudiantes de letras, suficiente preparaci\u00f3n en filosof\u00eda, ni en sociolog\u00eda, ni en matem\u00e1tica, ni en patolog\u00eda general, el resultado ser\u00e1 la producci\u00f3n de una nueva categor\u00eda de incompetentes, m\u00e1s peligrosos que antes porque estar\u00e1n titulados como especialistas.\u00bb<\/p>\n<p>3. En cuanto a la filosof\u00eda misma, se hac\u00eda m\u00e1s patente que nunca el hecho \u00abde que los planes de estudio&#8230; la tratan en realidad como si fuera una ciencia positiva, puesto que ahora aparece coordinada con una ciencia positiva (la psicolog\u00eda)\u00bb. Desde su punto de vista, este hecho era contradictorio hasta con el concepto m\u00e1s tradicional de filosof\u00eda.<\/p>\n<p>4. Entre las asignaturas comunes a filosof\u00eda y psicolog\u00eda hab\u00eda por lo menos cuatro (de cinco) que pod\u00edan entenderse \u00abya como especulaci\u00f3n filos\u00f3fica trasnochada, ya como ciencia positiva\u00bb: la l\u00f3gica, la psicolog\u00eda, la antropolog\u00eda y la sociolog\u00eda. El \u00fanico punto de vista admisible era que las cuatro eran ciencias positivas. Dejando aparte la l\u00f3gica, que, por su naturaleza formal y por su utilidad instrumental directa o indirecta, deber\u00eda ser obligatoria para todos los estudiantes, Sacrist\u00e1n se preguntaba por el privilegio tienen las otras tres respecto de la f\u00edsica, la gen\u00e9tica o la econom\u00eda, por ejemplo.<\/p>\n<p>5. El que aparecieran en filosof\u00eda aquellas tres y no las otras tomadas como ilustraci\u00f3n se deb\u00eda, simplemente, \u00aba que los redactores del plan ha tenido ya tiempo (siglos) para darse cuenta de que la f\u00edsica es una ciencia positiva, mientras que a\u00fan no se han dado cuenta de eso por lo que hace a la sociolog\u00eda, por ejemplo.\u00bb<\/p>\n<p>6. En conclusi\u00f3n, pod\u00eda decirse que el plan considerado no era m\u00e1s que una conservaci\u00f3n ligeramente reformista de \u00abun vago y contradictorio concepto de filosof\u00eda propio de otras \u00e9pocas\u00bb. El plan conservaba a\u00fan un concepto metaf\u00edsico de algunas ciencias, las sociales, mientras se hab\u00eda dejado arrastrar ya, afortunadamente, por la cultura moderna en algunas otras, la ciencia naturales.<\/p>\n<p>7. En cuanto al problema de los cursos comunes a todas las secciones de la facultad de letras, pod\u00eda contemplarse del modo siguiente desde el punto de vista de la secci\u00f3n de filosof\u00eda: \u00aba) Los cursos comunes contienen la ense\u00f1anza de algunas disciplinas instrumentales \u00fatiles para el estudiante de filosof\u00eda: el griego y el lat\u00edn; b) Aparte de eso, suponen meramente una ampliaci\u00f3n de la cultura general del estudiante.\u00bb<\/p>\n<p>Parec\u00eda de sentido com\u00fan afirmar que una facultad no tiene como funci\u00f3n promover la cultura general, porque \u00e9sta puede conseguirse leyendo y asistiendo a cursos de varias facultades. Quedaba la utilidad de lat\u00edn y griego, imprescindible para la lectura de los cl\u00e1sicos (como el alem\u00e1n, el ingl\u00e9s o el franc\u00e9s, por lo dem\u00e1s).<\/p>\n<p>8. Pero exist\u00eda una secci\u00f3n de cl\u00e1sicos y otras de filolog\u00eda rom\u00e1nica y germ\u00e1nica. Por ello, los dos cursos de comunes podr\u00edan suprimirse como tales. Los estudiantes, seg\u00fan su inclinaci\u00f3n, \u00abpodr\u00edan enriquecer su cultura general por su cuenta (unos con orientaci\u00f3n cosmol\u00f3gica, otros con orientaci\u00f3n hist\u00f3rica), dejando de ser tratados como ni\u00f1os a los que se reglamenta hasta la cultura general; y los dos a\u00f1os podr\u00edan ya ser una proped\u00e9utica filos\u00f3fica, con lo que los \u00faltimos quedar\u00edan libres para verdadera iniciaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Para asegurar acad\u00e9micamente que los estudiantes dispon\u00edan de un conocimiento m\u00ednimo de materias instrumentales, conclu\u00eda Sacrist\u00e1n, \u00abbastar\u00eda con introducir en el tercer a\u00f1o de estudios (cualquiera que fuera el curso en el cual cada estudiante estuviera matriculado, excepto 5\u00ba), un examen que versara por lo menos sobre griego, lat\u00edn (traducci\u00f3n de cl\u00e1sicos) y una disciplina necesaria para leer rectamente filosof\u00eda moderna, a saber, el an\u00e1lisis matem\u00e1tico cl\u00e1sico, hasta el c\u00e1lculo infinitesimal suficiente para entender bien la mec\u00e1nica cl\u00e1sica\u00bb.<\/p>\n<p>10. Cada estudiante deb\u00eda \u00abpoder preparar ese examen durante tres a\u00f1os y a su gusto, escogiendo los profesores que le interesaran de cl\u00e1sicas y de matem\u00e1tica. O sea, tambi\u00e9n para su preparaci\u00f3n en materias instrumentales, igual que por lo que hace a la cultura general, el estudiante de filosof\u00eda debe ser tratado como un adulto responsable\u00bb.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba finalmente que lo \u00fanico que deb\u00eda controlar la secci\u00f3n era si el estudiante, en su tercer a\u00f1o de estudios, era o no capaz de leer y entender los cl\u00e1sicos filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p>(Por supuesto: jam\u00e1s un programa as\u00ed ha estado vigente en la secci\u00f3n o en la Facultad de Filosof\u00eda de la UB).<\/p>\n<p>5. Varios apartados de \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb, Enciclopedia Labor, 1968 (escrito incluido parcialmente en <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>), son tambi\u00e9n de inter\u00e9s para nuestro tema.<\/p>\n<p>En el d\u00e9cimoquinto, dedicado al marxismo y la filosof\u00eda, Sacrist\u00e1n se\u00f1ala que la expresi\u00f3n <i>filosof\u00eda marxista<\/i> era confusionaria y hasta probablemente err\u00f3nea si se refer\u00eda a los cl\u00e1sicos iniciales del marxismo, Karl Marx y Friedrich Engels; \u00aberr\u00f3nea al menos en la medida en que podr\u00eda serlo la expresi\u00f3n <i>filosof\u00eda neopositivista<\/i>\u00bb<i>.<\/i> Su argumento: tanto Marx cuanto Engels hab\u00edan escrito inequ\u00edvocamente, en su \u00e9poca de madurez, que consideraban agotada y hasta condenable la filosof\u00eda en el sentido cultural o tradicional del t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>Marx hab\u00eda expresado esa idea en un contexto de cr\u00edtica de la cultura y de las ideolog\u00edas: \u00abseg\u00fan \u00e9l, las filosof\u00edas han sido productos ideol\u00f3gicos, esto es, formaciones sobreestructurales determinadas por la insuficiencia de la conciencia que han tenido los hombres acerca de su propio ser concreto, situacional: incapaces de darse cuenta de \u00e9l en su lenguaje de descripci\u00f3n de hechos, han recogido la confusa conciencia del mismo en un discurso de posici\u00f3n de ideales\u00bb. La filosof\u00eda de Hegel, desmesurado intento de reconstruir ideol\u00f3gicamente el mundo, era para Marx y para Engels, recordaba Sacrist\u00e1n, el \u00faltimo y m\u00e1ximo \u00abengendro\u00bb intelectual posible en esa milenaria obnubilaci\u00f3n que pretende dar a luz el mundo con el pensamiento, \u00abo \u201ccinchar\u201d\u00a0el mundo, como dir\u00eda Antonio Gramsci hasta 1930, siguiendo esa tradici\u00f3n de Marx\u00bb.<\/p>\n<p>Engels trat\u00f3 la cuesti\u00f3n no solo como Marx, en el contexto de la cr\u00edtica de la cultura, sino tambi\u00e9n en una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica divulgativa del marxismo (<i>Anti-D\u00fchring<\/i>). \u00abEn ese libro sostiene Engels que de los temas tradicionales de la filosof\u00eda no se conservar\u00e1n justificadamente \u2013una vez superadas las culturas ideol\u00f3gicas\u2013 m\u00e1s que los de teor\u00eda del conocimiento, como la l\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>Numerosos marxistas contempor\u00e1neos manten\u00edan esa tradici\u00f3n \u00abantifilos\u00f3fica\u00bb de los cl\u00e1sicos, propiamente, matizaba Sacrist\u00e1n, contraria a la idea de filosof\u00eda como sistema. Su ilustraci\u00f3n: un texto del f\u00edsico y fil\u00f3sofo J. P. Vigier: \u00abel marxismo representa una ruptura en la historia [\u2026] de la filosof\u00eda. Antes de \u00e9l se intentan encerrar el mundo en el marco de una visi\u00f3n <i>a priori<\/i> de sistemas necesariamente terminados y limitados. La actitud de Marx es radicalmente inversa: la visi\u00f3n del mundo debe surgir de la ciencia, modificarse y transformarse con ella. La pr\u00e1ctica del conocimiento \u2013es decir, la ciencia\u2013 se confunde con la teor\u00eda filos\u00f3fica misma. Con Marx irrumpe la ciencia en la filosof\u00eda, y se hunde definitivamente la barrera que las separaba\u00bb. En un sentido muy an\u00e1logo proced\u00eda Galvano Della Volpe, otro grande tambi\u00e9n traducido por \u00e9l.<\/p>\n<p>El autor de este art\u00edculo, a\u00f1ad\u00eda Sacrist\u00e1n en nota que no merece pasar desapercibida, \u00abha negado que puede hablarse de filosof\u00eda marxista en el sentido sistem\u00e1tico tradicional de <i>filosof\u00eda<\/i>, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como \u00abla conciencia cr\u00edtica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano\u00bb.\u00bb No ser\u00e1 la \u00faltima vez que se expresar\u00e1 en estos t\u00e9rminos id\u00e9nticos o muy similares.<\/p>\n<p>Pero, pese a lo dicho, la expresi\u00f3n <i>filosof\u00eda marxista<\/i> estaba culturalmente justificada por el hecho de que hab\u00eda fil\u00f3sofos marxistas que entend\u00edan la filosof\u00eda en un sentido cl\u00e1sico, y porque tambi\u00e9n en algunos pa\u00edses, la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica era el pa\u00eds citado, \u00abla difusi\u00f3n del pensamiento marxista y su organizaci\u00f3n acad\u00e9mica respetan esquemas de origen tradicional\u00bb.<\/p>\n<p>En general, y desde un punto de vista determinado por la concepci\u00f3n de lo que entonces era filosof\u00eda, era posible distinguir tres orientaciones principales entre los fil\u00f3sofos marxistas: una tendencia que ve\u00eda entre los componentes del marxismo una filosof\u00eda de corte cl\u00e1sico; otra que lo entend\u00eda como una filosof\u00eda no especulativa, sino moral, como una \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb (Gramsci de manera desacada); y una tercera tendencia, la suya, que ve\u00eda como \u00ab<i>connatural con el marxismo un filosofar anal\u00edtico, cr\u00edtico y praxeol\u00f3gico, pero no una filosof\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>\u00bb. [La cursiva es m\u00eda]. An\u00e1lisis, cr\u00edtica y praxeolog\u00eda, la terna sacristaniana.<\/p>\n<p>6. Interesa repasar tambi\u00e9n el apartado IX de su art\u00edculo enciclop\u00e9dico, pp. 800-804. Lleva por t\u00edtulo \u00abDiscusiones acerca del concepto de filosof\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n recuerda que Josep Ferrater Mora, en <i>La filosof\u00eda en el mundo de hoy<\/i>, hab\u00eda descrito del modo siguiente la crisis contempor\u00e1nea del concepto de filosof\u00eda: \u00abEn la filosof\u00eda contempor\u00e1nea [&#8230;] es tan embarazoso acotar el tema de investigaci\u00f3n, como lo es determinar los m\u00e9todos que deben usarse con el fin de tratarlo. De acuerdo con ello, los prop\u00f3sitos y los m\u00e9todos que los fil\u00f3sofos sientan son tan cambiantes y encontrados como los principios y las teor\u00edas que formulan. Una determinada interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica difiere de cualquier otra interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica en algo m\u00e1s que algunos respectos; por lo com\u00fan difiere de ella <i>in<\/i><i> <\/i><i>toto, <\/i>de modo que m\u00e1s que con dos teor\u00edas filos\u00f3ficas nos parece hab\u00e9rnoslas con dos distintas ramas del conocimiento\u00bb. JFM a\u00f1ad\u00eda m\u00e1s adelante: \u00abLo grave (o lo interesante) del caso es que la pulverizaci\u00f3n de la opini\u00f3n filos\u00f3fica va aparejada con una correspondiente diversidad de definiciones dadas del t\u00e9rmino <i>filosof\u00eda<\/i><i> <\/i>[&#8230;]\u00bb.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, lo peculiar de la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea no era, en efecto, la disputa de las escuelas. Ese era m\u00e1s bien un rasgo tan cr\u00f3nico de la filosof\u00eda que deber\u00eda incluirse, sin duda, en toda descripci\u00f3n hist\u00f3rica de la misma. Lo caracter\u00edstico era \u00abel resquebrajamiento del concepto mismo de filosof\u00eda, reflejado sobre todo en la caducidad de la esperanza en una armonizaci\u00f3n final de todas las filosof\u00edas\u00bb.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n citaba de nuevo a Ferrater: \u00abAs\u00ed los fil\u00f3sofos del siglo XIX se encontraban en una situaci\u00f3n tan ingrata como la nuestra. Pero mientras que ellos viv\u00edan todav\u00eda embarcados en la ilusi\u00f3n de que la filosof\u00eda pod\u00eda recobrar un d\u00eda su unidad perdida, nosotros no estamos ya dispuestos a dejarnos embaucar por tal espejismo\u00bb.<\/p>\n<p>Era oportuno recordar en este contexto, prosegu\u00eda el rese\u00f1ador de <i>L\u00f3gica matem\u00e1tica<\/i>, que dos de los tres troncos del pensamiento contempor\u00e1neo, el neopositivismo y el marxismo, \u00abaunque sea corriente considerarlos filosof\u00edas, han contribuido y contribuyen declarada y voluntariamente a ese resquebrajamiento del concepto de filosof\u00eda recibido de la tradici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el existencialismo y Heidegger eran cr\u00edticos respecto de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, pero \u00absu terminolog\u00eda \u2013que contiene, no ir\u00f3nica ni cr\u00edtico-anal\u00edticamente, t\u00e9rminos como <i>Ser, Dios, dioses, Nada, <\/i>etc.\u2013 prueba suficientemente que se trata de una cr\u00edtica entre competidores ante un mismo p\u00fablico al que no se considera transformado\u00bb. Mientras que las cr\u00edticas neopositivista y marxista al concepto tradicional de filosof\u00eda eram \u00abunas cr\u00edticas ex\u00f3genas, desde fuera\u00bb.<\/p>\n<p>Para el neopositivismo, la filosof\u00eda tradicional hab\u00eda sido el intento de \u00abdecir lo que no es posible decir\u00bb, parafraseando la expresi\u00f3n de Wittgenstein, o \u00abel error de dar valor cognoscitivo a meras expresiones de estados de \u00e1nimo, o, en el mejor de los casos, la \u201cmalfamada\u201d empresa de extrapolar los resultados cient\u00edficos, siempre provisionales, en \u201cconcepci\u00f3n del mundo\u201d o sistema de eternas verdades acerca del \u201cSer\u201d (H. Feigl).\u00bb Por una exigencia de veracidad y de salud intelectual era imprescindible superar esa situaci\u00f3n, sostiene Sacrist\u00e1n. Era claro que \u00abel procedimiento dr\u00e1stico de superarlo mediante la ignorancia o la extirpaci\u00f3n de los \u201cpseudoproblemas\u201d filos\u00f3fico-metaf\u00edsicos, adoptado por el C\u00edrculo de Viena, resultaba culturalmente ineficaz, porque esos \u201cpseudoproblemas\u201d, o las preocupaciones vitales que suscitan su falsa teorizaci\u00f3n, est\u00e1n presentes en la existencia cotidiana de los hombres, como viera ya Kant, al menos en las sociedades conocidas hasta ahora (Marx)\u00bb.<\/p>\n<p>Por ello, una vez pasada la \u00e9poca ingenuamente dr\u00e1stica del neopositivismo, \u00ablos autores incluibles m\u00e1s o menos estrictamente en la l\u00ednea de esa inspiraci\u00f3n emprendieron un gran esfuerzo por recoger, sobre todo, los temas morales\u00bb. Esos trabajos, cuyo gran inter\u00e9s, remarcaba Sacrist\u00e1n, reconoc\u00eda toda persona informada y objetiva, se hab\u00edan orientado por dos v\u00edas. \u00abLos autores m\u00e1s \u201cortodoxos\u201d desde el punto de vista empirista y logicista de su inspiraci\u00f3n inicial se dedicaron a analizar los conceptos morales, intentando aclarar el discurso normativo. Esta l\u00ednea va desde M. Schlick hasta G. W. von Wright, que ha producido muy recientemente una obra de gran importancia en este campo (<i>Norm and<\/i><i> <\/i><i>Action<\/i>)<i>.<\/i>\u00bb<\/p>\n<p>El original pensamiento de Wittgenstein se hab\u00eda inclinado, m\u00e1s ambiciosamente, \u00abhacia una utilizaci\u00f3n terap\u00e9utica o pedag\u00f3gica del an\u00e1lisis del discurso filos\u00f3fico, esto es: una utilizaci\u00f3n que tiende a mostrar c\u00f3mo determinados usos ling\u00fc\u00edsticos, si se interpretan acr\u00edticamente, suscitan injustificadas ambiciones intelectuales de car\u00e1cter \u201cpatol\u00f3gico\u201d.\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, para Sacrist\u00e1n, en ninguno de los dos casos se trataba ya de extirpar dichos usos ling\u00fc\u00edsticos, \u00absino s\u00f3lo de aclararlos y reducirlos a sus aplicaciones anal\u00edticamente justificadas\u00bb. Estas, desde luego, no eran las que practicaba la filosof\u00eda tradicional, con su pretensi\u00f3n de conocimiento absoluto de los \u00abvalores\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto al marxismo, su recusaci\u00f3n de la filosof\u00eda en el sentido tradicional del t\u00e9rmino se basaba, como ya hab\u00eda apuntado, \u00aben la tesis de que las filosof\u00edas son racionalizaciones de la situaci\u00f3n humana, ideolog\u00edas objetivamente (no por fuerza conscientemente) destinadas a apoyar, mediante su influencia en la conciencia de los hombres, un determinado estado de cosas o una determinada perspectiva\u00bb.<\/p>\n<p>Su ilustraci\u00f3n: cuando Arist\u00f3teles o Tom\u00e1s de Aquino declaraban que la esclavitud o la servidumbre eran necesarias por naturaleza, en raz\u00f3n de la naturaleza humana, cre\u00edan estar haciendo una afirmaci\u00f3n referente a la naturaleza humana, pero \u00aben realidad expresan s\u00f3lo un rasgo de la base social clasista en que se encuentran y que defienden con mayor o menor conciencia\u00bb. Lo mismo val\u00eda, de manera m\u00e1s complicada, para la interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica del cosmos f\u00edsico.<\/p>\n<p>En otros momentos la cr\u00edtica marxista a la filosof\u00eda en sentido tradicional, a\u00f1ad\u00eda a esos motivos hist\u00f3rico-sociales otros metodol\u00f3gicos muy emparentados con los de la cr\u00edtica positivista. Tal era el caso de la afirmaci\u00f3n marxiana \u00abseg\u00fan la cual la humanidad no se plantea m\u00e1s problemas reales que los que en principio puede resolver.\u00bb<\/p>\n<p>7. Dos a\u00f1os despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb, el 3 de febrero de 1970, en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Zaragoza, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia, con notables elementos de autocr\u00edtica, con el t\u00edtulo \u00abM\u00e1s sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb, de la que, desgraciadamente, solo nos ha llegado el guion de su intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los primeros apartados Sacrist\u00e1n resum\u00eda su texto de 1968. En el punto 1.4. se\u00f1ala: \u00abLa instituci\u00f3n como especialidad tiende a implicar, por su organizaci\u00f3n interna y, sobre todo, por su posici\u00f3n, un saber positivo sistem\u00e1tico. Es ella misma, incluso ya como forma, ideol\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">0. Asistematicidad y variedad.<br \/>\n1. Sobre el contenido del folleto \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb. Resumen.<br \/>\n1.1. Caducidad de la filosof\u00eda como conocimiento directo del mundo.<br \/>\n1.1.1. \u00abDirecto\u00bb ha de entenderse <i>cum grano salis<\/i>: tampoco las ciencias son conocimiento directo. No lo hay. Diferenciaci\u00f3n por la intenci\u00f3n y el sometimiento a exigencias. \u00abIntenci\u00f3n seria\u00bb. O: conocimiento e interpretaci\u00f3n.<br \/>\n1.2. La filosof\u00eda como dos niveles de operaci\u00f3n (lo m\u00e1s parecido a directo aunque es cr\u00edtico).<br \/>\n1.2.1. Ejemplificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la ciencia.<br \/>\n1.3. Pero visi\u00f3n del mundo no es sistema en sentido cl\u00e1sico, ni \u00abteor\u00eda\u00bb.<br \/>\n1.3.1. Lo que refuta actitudes como la de Ruhl.<br \/>\n1.4. La instituci\u00f3n como especialidad tiende a implicar, por su organizaci\u00f3n interna y, sobre todo, por su posici\u00f3n, un saber positivo sistem\u00e1tico. Es ella misma, incluso ya como forma, ideol\u00f3gica.<br \/>\n1.5. De aqu\u00ed la condena y la conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En el segundo apartado se recoge una referencia a una cr\u00edtica <i>v\u00e1lida<\/i> de Ferrater Mora que lamentablemente desconozco. Sacrist\u00e1n parece aceptar, tras la cr\u00edtica, la inconsistencia de su propuesta de un Instituto de Filosof\u00eda en el que se siguiera filosofando (un \u00absaber\u00bb de segundo grado) sobre determinados saberes y experiencias porque ser\u00eda otra forma de institucionalizar el filosofar. Sin embargo, se\u00f1alaba, \u00abla Universidad sin ninguna clase de institucionalizaci\u00f3n de la filosof\u00eda podr\u00eda ser, subsistiendo todo lo dem\u00e1s, <i>institucionalizaci\u00f3n de positivismo<\/i>.\u00bb Y a\u00f1ad\u00eda: si se acepta la justificaci\u00f3n de la condena de la secci\u00f3n de filosof\u00eda, hay que discutir entonces, una vez abandonada la soluci\u00f3n del Instituto que \u00e9l hab\u00eda propuesto en \u00abSobre el lugar\u2026\u00bb, la misma instituci\u00f3n universitaria.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">2. Cr\u00edtica de la soluci\u00f3n propuesta en el folleto.<br \/>\n2.1. Descripci\u00f3n: doctorado, por salvar la filosof\u00eda en la Universidad.<br \/>\n2.2. Lo cual es, naturalmente, una soluci\u00f3n que todav\u00eda institucionaliza el filosofar, y pol\u00edticamente, como es obvio.<br \/>\n2.2.1. Por eso es v\u00e1lida la cr\u00edtica de Ferrater.<br \/>\n2.3. Pero entonces se plantea ya el problema de la Universidad misma. Porque<br \/>\n2.3.1. Aunque quiz\u00e1s no para la filosof\u00eda.<br \/>\n2.3.1.1. Pues bastar\u00eda con eliminarla del todo institucionalmente, pese a lo cual seguir\u00eda habiendo filosofar.<br \/>\n2.3.2. Sin embargo, la Universidad sin ninguna clase de institucionalizaci\u00f3n de la filosof\u00eda podr\u00eda ser, subsistiendo todo lo dem\u00e1s, institucionalizaci\u00f3n de positivismo.<br \/>\n2.4. Si se cree en la justificaci\u00f3n de la condena de la secci\u00f3n de filosof\u00eda, hay que discutir, pues, la Universidad entera.<br \/>\n2.4.1. Una vez abandonada la soluci\u00f3n Instituto.<br \/>\n2.5. Quiz\u00e1s en el caso de cualquier otro estudio lo razonable fuera desistir de la tesis primera por no pasar a discutirlo todo. Pero lo que hace (o permite) que en el caso de la filosof\u00eda uno tenga m\u00e1s acuciantemente a la vista problemas y perspectivas que en otros campos m\u00e1s lejanos es el hecho de que la filosof\u00eda misma encarna frecuentemente aspiraciones m\u00e1s o menos pensadas como respuestas a aquellos problemas y cumplimiento de aquellas perspectivas.<br \/>\n2.5.1. Y esto no es cuesti\u00f3n s\u00f3lo de escuelas o de fil\u00f3sofos sueltos. Como no sean los positivistas, \u00a1y hasta ellos han dado propuestas o pol\u00edticas revolucionarias (Pannekoek, Korsch)!.<br \/>\n2.5.2. Eso es lo que motiv\u00f3 la frase de Marx de la superaci\u00f3n\/realizaci\u00f3n de la filosof\u00eda (no ya de puntos de vista de su cultivo y que es lo \u00fanico discutido aqu\u00ed).<\/p>\n<p>El siguiente apartado de la conferencia estaba dedicado al problema de la instituci\u00f3n universitaria, concretamente a la posici\u00f3n liberal-humanista (Recordemos sus dos grandes escritos sobre la Universidad: el manifiesto del SDEUB y la \u00abUniversidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">3.1. La universidad como \u00e1rea de libertad. Perroux.<br \/>\n3.2. Cr\u00edtica de la \u00abmultidiversidad\u00bb.<br \/>\n3.3. Universidad como \u00e1rea de la sabidur\u00eda.<br \/>\n3.4. Es muy concebible un antiuniversitarismo reaccionario.<br \/>\n3.4.1. La fundamental raz\u00f3n de los liberales (ut\u00f3picos).<\/p>\n<p>El 4\u00ba apartado no es una descripci\u00f3n, sino una cr\u00edtica de la posici\u00f3n liberal-humanista.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">4.1. En un pasado reciente, buena adaptaci\u00f3n de las grandes universidades a los fascismos.<br \/>\n4.1.1. El caso de la espa\u00f1ola.<br \/>\n4.2. Esta posici\u00f3n pone la sabidur\u00eda como rama de la divisi\u00f3n social del trabajo, no ya el conocer.<br \/>\n4.2.1. Divisi\u00f3n social, con poder.<br \/>\n4.2.2. Y sin la consciencia del caso DDR [Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana].<br \/>\n4.3. Si la universidad ha sido y es en sustancia eso, est\u00e1 claro que es una especializaci\u00f3n de la divisi\u00f3n pol\u00edtico-social del trabajo (la que afecta a los hombres, y no a las actividades), y que la \u00fanica aspiraci\u00f3n revolucionaria ha de ser la \u00ababolici\u00f3n\u00bb de la Universidad.<br \/>\n4.3.1. Re\u00edrse menos de los \u00abinsensatos\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00faltimo apartado lleva por t\u00edtulo \u00abProgramar la superaci\u00f3n de la instituci\u00f3n universitaria.\u00bb<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">5.1. Desde dentro o desde fuera.<br \/>\n5.1.1. Seg\u00fan se crea o no en una objetividad hist\u00f3rica que apunte en el sentido de una creciente posibilidad de superar la divisi\u00f3n social del trabajo (y la sociedad de clases) a partir de la situaci\u00f3n existente (<i>Aufhebung<\/i>).<br \/>\n5.2. La tradici\u00f3n socialista obrera.<br \/>\n5.3. El riesgo moral del marxismo de esa tradici\u00f3n.<br \/>\n5.3.1. No es s\u00f3lo la asimilaci\u00f3n del socialdem\u00f3crata (Noske).<br \/>\n5.3.2. Si no que, como lo ha mostrado la historia de la III\u00aa tambi\u00e9n para el socialista sincero existe el riesgo de que, por no dejarse asimilar pasivamente, caiga, obligado por la estrategia de luchar dentro del sistema, en un entusiasmo de los medios que le impida atender a su profunda exterioridad. Esa fijaci\u00f3n en los medios tiene el riesgo de dar como fijo el medio en el cual esas herramientas se aplican.<br \/>\n5.3.3. En ambos casos, el riesgo es adaptaci\u00f3n, por abandono o por ceguera y degradaci\u00f3n de la consciencia.<br \/>\n5.4. Un ejemplo de batalla desde dentro: la batalla contra el previsible nuevo malthusianismo universitario.<br \/>\n5.4.1. La euforia educacional es, en el capitalismo, productivismo puro, explotaci\u00f3n, o necesidades de valorizaci\u00f3n del capital.<br \/>\n5.4.2. Eso cae.<br \/>\n5.4.3. Y da paso a una concepci\u00f3n s\u00f3lo socialista.<br \/>\n5.4.4. O a una ense\u00f1anza con valor de circenses, a lo que se prestar\u00edan muy bien, por cierto, la filosof\u00eda y el humanismo, as\u00ed como, por lo dem\u00e1s, el positivismo.<\/p>\n<p>Cerraba Sacrist\u00e1n con el punto 5.4.5:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Este es, pues, un buen ejemplo de soluci\u00f3n estrat\u00e9gica del problema reforma\/ revoluci\u00f3n en la l\u00ednea cl\u00e1sica del movimiento socialista.<\/p>\n<p>Es necesario insistir: es una verdadera l\u00e1stima que solo nos haya llegado el guion de esta conferencia de 1970. Deber\u00eda abonarse un intento de reconstrucci\u00f3n. No estoy en condiciones de conseguir algo sustantivo, algo de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>8. A\u00f1os despu\u00e9s, el 17 de mayo de 1979, Sacrist\u00e1n dict\u00f3 una conferencia sobre una pol\u00edtica socialista de la ciencia dentro de un curso organizado por la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Barcelona en el que tambi\u00e9n participaron, entre otros, Emilio Lled\u00f3, Gustavo Bueno y Jos\u00e9 M\u00aa Valverde. Interesa analizar aqu\u00ed la primera parte de su exposici\u00f3n, su pre\u00e1mbulo inicial.<\/p>\n<p>Abr\u00eda la conferencia el profesor de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales haciendo dos observaciones. La segunda, que ten\u00eda la intenci\u00f3n de buscar complicidad con los oyentes, se deb\u00eda a su deseo de dedicar un par de minutos \u00aba subrayar que un tema como \u00e9ste es un tema filos\u00f3fico, que esto es filosof\u00eda de todos modos, a pesar de que la redacci\u00f3n del texto, hecha con un poco de precipitaci\u00f3n, no lo sugiera a primera vista\u00bb. Para Sacrist\u00e1n, la tem\u00e1tica que iba a desarrollar, asuntos y sugerencias de pol\u00edtica de la ciencia, era un tema altamente filos\u00f3fico. Por las siguientes razones:<\/p>\n<p>En primer lugar, porque era <i>un problema de vida cotidiana <\/i>[el \u00e9nfasis es m\u00edo]<i>,<\/i> no era un problema encasillable en ninguna especialidad cient\u00edfica. Para Sacrist\u00e1n, los problemas cuya resoluci\u00f3n s\u00f3lo se pod\u00edan conseguir en la pr\u00e1ctica de la vida cotidiana eran, por regla general, problemas \u00absiempre con muchas implicaciones metaf\u00edsicas y valorativas \u2013salvo en sus aspectos m\u00e1s modestamente t\u00e9cnicos\u2013 no resolubles por v\u00eda positiva, positiva en el sentido en que se dice eso de las ciencias que ponen sus objetos y sus primeros conceptos y proposiciones\u00bb.<\/p>\n<p>Estas cuestiones que s\u00f3lo se pod\u00edan resolver en la vida cotidiana (Luk\u00e1cs, Heller), dejaban ver muy claramente que, contra la ilusi\u00f3n de una respetable tradici\u00f3n filos\u00f3fica entre la que inclu\u00eda a uno de los pocos fil\u00f3sofos que consideraba que hab\u00edan sido maestros suyos, que le hab\u00edan ense\u00f1ado algo (Sacrist\u00e1n estaba hablando de Heinrich Scholz), \u00abcontra lo que ellos han esperado, no existe la posibilidad de una metaf\u00edsica como ciencia rigurosa. Se empieza intentando hacer metaf\u00edsica como ciencia rigurosa y al final resulta una modesta l\u00f3gica en el \u00faltimo cap\u00edtulo\u00bb. La metaf\u00edsica de verdad, sin ninguna connotaci\u00f3n negativa, no era ciencia rigurosa, sino filosof\u00eda en el sentido m\u00e1s tradicional y amplio de la palabra.<\/p>\n<p>No pretend\u00eda con su observaci\u00f3n hacer anticientificismo, m\u00e1s bien todo lo contrario: intentar hacer metaf\u00edsica como ciencia rigurosa era no saber qu\u00e9 es ciencia y, consiguientemente, practicar tambi\u00e9n mala metaf\u00edsica.<\/p>\n<p>Este es el primer motivo por el que un problema como el de la pol\u00edtica de la ciencia, resoluble solo en la pr\u00e1ctica de la vida, era un problema eminentemente filos\u00f3fico. La segunda raz\u00f3n, m\u00e1s acad\u00e9mica, era que todo planteamiento metacient\u00edfico que versara sobre la ciencia hab\u00eda sido siempre distrito filos\u00f3fico, muy cultivado siempre por los fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>Hechas estas dos observaciones, le resultaba \u00fatil recordar brevemente c\u00f3mo hab\u00edan sido tratadas filos\u00f3ficamente estas cuestiones, indirecta o reflexivamente cient\u00edficas. Si le interesa hacer cinco minutos de historia era porque pensaba que era la manera m\u00e1s pr\u00e1ctica \u00abpara indicar o subrayar luego un matiz peculiarmente contempor\u00e1neo nuestro, que no est\u00e1 en la tradici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El filosofar sobre problemas de la ciencia hab\u00eda solido discurrir por una de dos v\u00edas, cuando no por dos a la vez. Un planteamiento que reflexionaba sobre la relaci\u00f3n entre \u00abla ciencia y la cultura en general, o el conocer cient\u00edfico y el <i>comprender global <\/i>el mundo y la vida, o, cuando el t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n con la vida no est\u00e1 visto positiva sino condenatoriamente, la relaci\u00f3n entre ciencia y alienaci\u00f3n\u00bb. Para justificar que este era un viej\u00edsimo planteamiento de temas secundaria o reflexivamente cient\u00edficos en filosof\u00eda, Sacrist\u00e1n recordaba el fragmento 40 de Her\u00e1clito: \u00abEl haber aprendido muchas cosas no ense\u00f1a a tener entendimiento\u00bb. Era quiz\u00e1s la formulaci\u00f3n m\u00e1s antigua de la contraposici\u00f3n entre la noci\u00f3n que un fil\u00f3sofo ten\u00eda de lo que era conocimiento cient\u00edfico y la noci\u00f3n que \u00e9l ten\u00eda del saber a qu\u00e9 atenerse: \u00abque habr\u00eda que tener, por parafrasear la conocida frase de Ortega, la concepci\u00f3n que \u00e9l tiene, esto es, del saber que har\u00eda falta para vivir, para vivir bien\u00bb. Si no se traduc\u00eda, la impresi\u00f3n era todav\u00eda m\u00e1s clara porque las expresiones que usaba Her\u00e1clito eran, por un lado, para \u00abhaber aprendido muchas cosas\u00bb, <i>polimathie<\/i>, \u00ablas muchas ense\u00f1anzas\u00bb, de donde ven\u00eda la palabra \u00abmatem\u00e1ticas\u00bb y la otra, la que usaba en contraposici\u00f3n, la palabra <i>nous<\/i>.<\/p>\n<p>Desde luego que tambi\u00e9n este mismo planteamiento de la relaci\u00f3n ciencia-cultura, ciencia-comprensi\u00f3n del mundo, se pod\u00eda documentar en la tradici\u00f3n filos\u00f3fica visto con los acentos cambiados, \u00abcon el entusiasmo cientificista del positivismo del siglo XIX o con el cientificismo m\u00e1s pesimista, desde un punto de vista gnoseol\u00f3gico, del positivismo del siglo XX, lo que se suele llamar neopositivismo\u00bb.<\/p>\n<p>Todo este tipo de planteamiento de cuestiones metacient\u00edficas seg\u00fan el eje de la contraposici\u00f3n ciencia-cultura o de la comparaci\u00f3n ciencia-cultura, ciencia-comprensi\u00f3n del mundo, ciencia-alienaci\u00f3n, Sacrist\u00e1n lo llama <i>planteamiento o problem\u00e1tica epistemol\u00f3gica del asunto<\/i>. Pero hab\u00eda otro distinto que ten\u00eda un complicado precedente en el idealismo alem\u00e1n y, un poco antes, en Leibniz principalmente, \u00abuna manera de ver la relaci\u00f3n entre lo cient\u00edfico y lo metaf\u00edsico o lo filos\u00f3fico <i>en t\u00e9rminos mucho m\u00e1s ontol\u00f3gicos\u00bb<\/i>.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n hizo a continuaci\u00f3n un resumen del pensamiento de Heidegger sobre la ciencia-t\u00e9cnica. Para el autor de los <i>Cuadernos negros<\/i> la ciencia era la derivaci\u00f3n \u00faltima de lo que llamaba metaf\u00edsica, que Heidegger entend\u00eda como un destino del Ser. \u00abSer\u00eda el tipo de ser \u2013dicho desde un punto de vista critico y de sentido com\u00fan dir\u00edamos \u201cel tipo de concepci\u00f3n del Ser\u201d\u2013 para el cual el ente se caracteriza por la seguridad con que est\u00e1 a disposici\u00f3n del sujeto. Este ser\u00eda para Heidegger el sentido de todos los criterios cl\u00e1sicos del pensamiento metodol\u00f3gico-cient\u00edfico, desde el experimento hasta la cr\u00edtica.\u00bb<\/p>\n<p>Estaba claro para Sacrist\u00e1n que hab\u00eda ah\u00ed una gran acentuaci\u00f3n del aspecto t\u00e9cnico de la ciencia. Era obvio que la idea de seguridad era en parte gnoseol\u00f3gica (reflejaba la de certeza), pero en parte era tambi\u00e9n tecnol\u00f3gica. Si Heidegger \u00abhubiera querido decir s\u00f3lo \u201cseguridad gnoseol\u00f3gica\u201d habr\u00eda dicho \u201ccerteza\u201d, no habr\u00eda dicho precisamente \u201cseguridad\u201d, y el hecho de que es lo tecnol\u00f3gico lo que est\u00e1 presente a su vista queda a\u00fan m\u00e1s claro con la otra noci\u00f3n, con la noci\u00f3n de <i>disponibilidad.<\/i>\u00bb Ese destino que era la metaf\u00edsica, que culminaba en la ciencia y en la l\u00f3gica modernas, significaba para el fil\u00f3sofo alem\u00e1n que la ciencia, ese destino del Ser que era la ciencia, se fundaba en la esencia de la t\u00e9cnica y que esa esencia consist\u00eda en una provocaci\u00f3n y explotaci\u00f3n del ente. La conclusi\u00f3n, la consecuencia de esa concepci\u00f3n de lo que era ciencia seg\u00fan Heidegger, era su pintoresca, pero interesante frase, seg\u00fan la cual \u00abmucho antes de que estallara la bomba at\u00f3mica, el ente hab\u00eda sido ya destruido\u00bb, por este destino del Ser que culmina en la ciencia.<\/p>\n<p>Era muy importante notar, sin embargo, que incluso Heidegger, tal vez el fil\u00f3sofo en el que pod\u00edan encontrarse acentos m\u00e1s negativos, cr\u00edticos y pesimistas en este planteamiento ontol\u00f3gico de las cuestiones metacient\u00edficas, incluso \u00e9l, terminaba su reflexi\u00f3n con un intento de<b> <\/b><i>armonizaci\u00f3n<\/i>, de s\u00edntesis. \u00abEn un texto no muy le\u00eddo, pero que est\u00e1 traducido, aunque fue de los \u00faltimos en traducirse, <i>El amigo del hogar<\/i>, un comentario a una obra de [Johann Peter] Hebel, un ilustrado alem\u00e1n de finales del XVIII, este amigo del hogar, que ser\u00eda la propuesta final de Heidegger en su valoraci\u00f3n de la ciencia, representar\u00eda el camino de salvaci\u00f3n y ser\u00eda, leo literalmente, \u00abaquel que se inclina de igual modo y con igual fuerza al edificio del mundo construido por la t\u00e9cnica y al mundo como casa de un habitar m\u00e1s esencial\u00bb.\u00bb (Sobre \u00abEl amigo del hogar\u00bb pueden verse las deslumbrantes p\u00e1ginas, entre lo mejor de su tesis doctoral en mi opini\u00f3n, que le dedica en <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i>, pp. 228-231: \u00abEn resoluci\u00f3n, si el pensamiento racional que el Amigo del Hogar desea \u201cvolver a cobijar\u201d en \u201cabierto misterio\u201d es el pensamiento racional <i>de hecho existente<\/i>, ser\u00e1 mejor que el citado Amigo emprenda caminos m\u00e1s concretos con la envergadura del pensamiento racional contempor\u00e1neo. Si no para Heidegger, en efecto, s\u00ed para una gran parte cada d\u00eda creciente de la humanidad de mediados del siglo XX es ya elemento esencial del \u201cmundo\u201d el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, as\u00ed como la comprensi\u00f3n racional de tantos otros factores del \u201cdestino\u201d humano.\u00bb).<\/p>\n<p>Era muy caracter\u00edstico para Sacrist\u00e1n, importante para el asunto que iba a tratar, que el filosofar m\u00e1s anticient\u00edfico en sus valoraciones no sol\u00eda concluir, salvo en casos muy secundarios y de escasa influencia, con un abandono de la ciencia sino con un intento de salvaci\u00f3n muy curioso. \u00abEs casi como una salvaci\u00f3n al cuadrado: si record\u00e1is la vieja idea griega, nunca perdida del todo, de que la ciencia es la salvaci\u00f3n de los fen\u00f3menos, esto es una especie de salvaci\u00f3n al cuadrado que intenta salvar al final la salvaci\u00f3n de los fen\u00f3menos.\u00bb<\/p>\n<p>Tras este pre\u00e1mbulo, Sacrist\u00e1n expondr\u00e1 en su conferencia sus sugerencias para una pol\u00edtica de la ciencia de orientaci\u00f3n socialista. Buen filosofar para tiempos sombr\u00edos y destructivos, abonando una l\u00ednea de aproximaci\u00f3n ontol\u00f3gica: lo malo (poli\u00e9ticamente) de la ciencia actual es que es demasiado buena (epistemol\u00f3gicamente).<\/p>\n<p>9. El 30 de abril de 1985, Sacrist\u00e1n dict\u00f3 una conferencia sobre el pensamiento pol\u00edtico de Luk\u00e1cs en Barcelona, en la librer\u00eda Leviat\u00e1n, dirigida en aquel entonces por un grupo de compa\u00f1eros pr\u00f3ximos a la LCR (Liga Comunista Revolucionaria). Fue su pen\u00faltima conferencia. Me detengo en sus consideraciones sobre fundamentos ontol\u00f3gicos y sus diferencias con Luk\u00e1cs.<\/p>\n<p>El \u00faltimo pensamiento pol\u00edtico de Luk\u00e1cs, observ\u00f3 Sacrist\u00e1n, estaba reunido en las <i>Conservaciones <\/i>con Abendroth, Kofler y Holz. Si se repasaban esas conversaciones, se encontraba un pensamiento pol\u00edtico que ten\u00eda bastantes novedades respecto de la l\u00ednea pol\u00edtica tradicional de Luk\u00e1cs. Incluso \u00aben una serie de entrevistas como \u00e9stas, Luk\u00e1cs no se olvida de poner fundamentos filos\u00f3ficos a lo que va a decir pol\u00edticamente y el principal fundamento filos\u00f3fico que pone aqu\u00ed, en esta entrevista, y luego en esa<i> Ontolog\u00eda<\/i> p\u00f3stuma, es afirmar que hay que poner un fundamento ontol\u00f3gico a la pol\u00edtica y a la ciencia social en general.\u00bb La opini\u00f3n cr\u00edtica de Sacrist\u00e1n: \u00abHe de decir de salida que a m\u00ed eso no me es simp\u00e1tico porque el pensamiento marxista no debe anular la tradici\u00f3n. Eso me parecer\u00eda una locura. Pero de ah\u00ed a suponer que todo legado tradicional es, <i>a priori<\/i>, bueno para el futuro, tampoco me parece que se pueda admitir.\u00bb<\/p>\n<p>Qu\u00e9 buscaba Luk\u00e1cs con eso, se preguntaba Sacrist\u00e1n. Al decir que ten\u00eda que haber una ontolog\u00eda marxista y que el pensamiento marxista ten\u00eda que basarse en una ontolog\u00eda, \u00abcomo lo hizo el pensamiento de Arist\u00f3teles o el pensamiento de Santo Tom\u00e1s de Aquino\u00bb, lo que el fil\u00f3sofo h\u00fangaro estaba queriendo decir es que hab\u00eda que admitir que en el conocimiento exist\u00eda un plano de objetividad radical por debajo del plano ideol\u00f3gico. \u00abLo que est\u00e1 haciendo es combatir el relativismo que es tan frecuente en el marxismo vulgar, sea estalinista o no; es decir, el relativismo por el cual, en presencia de una teor\u00eda cient\u00edfica, muchas cr\u00edticos marxistas \u2013desde luego de marxismo vulgar, eso no lo habr\u00eda hecho Marx\u2013 en vez de examinar si la teor\u00eda es verdadera o falsa, correcta o no, bien hecha o no, contradictoria o consistente, lo que te dicen en seguida es cual ha sido el inter\u00e9s de clase que la ha producido, antes de ponerse a mirar si est\u00e1 bien hecha, si est\u00e1 mal hecha, si sirve para algo, si no sirve para nada.\u00bb<\/p>\n<p>Al decir que ten\u00eda que haber un plano ontol\u00f3gico en el pensamiento marxista, Luk\u00e1cs estaba defendiendo que ten\u00eda que haber un criterio de objetividad para examinar las cuestiones te\u00f3ricas y cient\u00edficas. Sacrist\u00e1n se separaba del fil\u00f3sofo h\u00fangaro en que a \u00e9l le parec\u00eda que \u00abdespu\u00e9s de la Edad Media y terminado el poder, la tiran\u00eda de la teolog\u00eda cristiana sobre la filosof\u00eda, no hay por qu\u00e9 considerar que la base objetiva ha de ser ontolog\u00eda. Basta con decir que ha de ser ciencia emp\u00edrica, ciencia real, sin necesidad de ir a una metaf\u00edsica para fundamentar\u00bb.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, Luk\u00e1cs explicaba su posici\u00f3n bastante claramente cuando hablaba con interlocutores menos cient\u00edficos (como Holz en en el caso de las <i>Conversaciones<\/i>). Lo dec\u00eda con gracia:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">(&#8230;) cuando intento comprender los fen\u00f3menos con un sentido gen\u00e9tico &lt;MSL: O sea, de su origen, de c\u00f3mo se ha introducido&gt; entonces se torna completamente ineludible el camino ontol\u00f3gico; de lo que se trata es de seleccionar, dentro de la innumerables casualidades que acompa\u00f1an a la g\u00e9nesis de todo fen\u00f3meno, los momentos t\u00edpicos, necesarios, para el proceso mismo &lt;MSL: Quiere decir, independientes de la acci\u00f3n ideol\u00f3gica y de la versi\u00f3n ideol\u00f3gica&gt;. Ello ser\u00eda, pues, en cierto modo la justificaci\u00f3n de que yo considere el planteamiento ontol\u00f3gico como lo esencial, jugando un papel secundario, desde un punto de vista ontol\u00f3gico, las fronteras precisas que se trazan entre las diversas ciencias &lt;MSL: Esto es lo que no me creo yo no; sigamos con su pensamiento&gt;. Y ahora retorno a mi ejemplo anterior: si, en el cruce de dos calles, el autom\u00f3vil se aproxima a donde yo estoy, puedo concebir el autom\u00f3vil como fen\u00f3meno tecnol\u00f3gico, o como fen\u00f3meno sociol\u00f3gico, como fen\u00f3meno hist\u00f3rico-cultural, etc., pero el autom\u00f3vil real es una unidad que me atropellar\u00e1 o no. El objeto sociol\u00f3gico o hist\u00f3rico-cultural que es el autom\u00f3vil resulta tan s\u00f3lo del modo de contemplaci\u00f3n que guarda relaci\u00f3n con los rasgos reales del autom\u00f3vil y que es la reproducci\u00f3n mental de estos datos reales, mas el auto existente es, en cierto modo, m\u00e1s primario que, digamos, el criterio sociol\u00f3gico concomitante puesto que el auto circular\u00eda aun si yo no hiciera sociolog\u00eda sobre ello, mientras que la sociolog\u00eda del auto no podr\u00e1 poner en movimiento a ning\u00fan autom\u00f3vil. Existe pues una prioridad de lo real por parte de lo real, si se permite la afirmaci\u00f3n, y nosotros debemos intentar retroceder hasta estos hechos, primitivos si se quiere, de la vida &lt;MSL: primitivos de la vida&gt; y comprender los hechos complicados a partir de los hechos primitivos.<\/p>\n<p>El razonamiento era bueno, pero de eso no se conclu\u00eda, en su opini\u00f3n, que hubiera que hacer una ontolog\u00eda marxista. Lo que hab\u00eda que hacer \u00abes, como siempre, seguir el programa de Marx de hacer pensamiento social sobre base cient\u00edfica y no sobre base puramente ideol\u00f3gica\u00bb. Era verdad que el autom\u00f3vil era antes que la sociolog\u00eda del autom\u00f3vil, pero \u00ablo que no es verdad es que estudiar al autom\u00f3vil y si me va a atropellar o no, sea un hecho de ontolog\u00eda. Es un hecho de f\u00edsica: me bastan leyes f\u00edsicas y fisiol\u00f3gicas de mi sistema org\u00e1nico para saber que si no me muevo y ese autom\u00f3vil sigue viniendo me va a atropellar\u00bb.<\/p>\n<p>No hac\u00eda falta ontolog\u00eda, bastaba con la f\u00edsica y la fisiolog\u00eda. Pero, conclu\u00eda Sacrist\u00e1n, ah\u00ed tambi\u00e9n se deber\u00eda apreciar el intento luk\u00e1csiano de desideologizar el marxismo vulgar, particularmente el marxismo de tradici\u00f3n estalinista.<\/p>\n<p>La distancia de Sacrist\u00e1n con el pensamiento de Luk\u00e1cs en este nudo, coherente en mi opini\u00f3n con otras consideraciones suyas sobre la noci\u00f3n de ontolog\u00eda y sobre el saber cient\u00edfico, no era obst\u00e1culo para reconocer la importancia e inter\u00e9s de muchas otras ideas vertidas en las <i>Conversaciones<\/i> de 1966, ideas que inspiraron algunas de sus \u00faltimas conferencias. Por ejemplo, \u00abSocialismo: \u00bfseguir o volver a empezar\u00bb, una conferencia dictada en Matar\u00f3 el 20 de diciembre de 1983.<\/p>\n<p>10. El autor de este art\u00edculo es muy consciente de las limitaciones de este trabajo. A pesar de su extensi\u00f3n, falta profundizaci\u00f3n, m\u00e1s an\u00e1lisis comparativo y estudio de otros materiales. Ya he comentado inicialmente que me he centrado solo en<i> algunas<\/i> de sus aportaciones. Entre las pendientes, un texto que, en mi opini\u00f3n, es uno de sus grandes escritos, esencial adem\u00e1s para comprender su concepci\u00f3n de la filosof\u00eda y el filosofar: \u00abStudium Generale para todos los d\u00edas se la semana\u00bb.<\/p>\n<p>Otro paso que merece atenci\u00f3n, una atenci\u00f3n no concedida en este trabajo. Joaqu\u00edn Miras se ha referido a \u00e9l en repetidas ocasiones, con justa insistencia. Es la nota 23 de su conferencia-art\u00edculo \u00abEl filosofar de Lenin\u00bb (<i>Sobre Marx y marxismo<\/i>, pp. 158-159):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El mantenerse dentro de una descripci\u00f3n meramente formal del concepto leniniano de filosof\u00eda permite a Althusser una de las verbalizaciones m\u00e1s sugestivas de su ensayo: \u00abLa novedad que el marxismo introduce en la filosof\u00eda es una nueva <i>pr\u00e1ctica de la filosof\u00eda<\/i>.<i> El marxismo no es una (nueva) filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica, sino una pr\u00e1ctica (nueva) de la filosof\u00eda<\/i>\u00bb (<i>ibid.<\/i>,<i> <\/i>p\u00e1g. 57). La plausibilidad de esta formulaci\u00f3n no debe esconder 1\u00ba que los autores aqu\u00ed cr\u00edticamente aludidos por Althusser \u2013Labriola y Gramsci\u2013 no han pensado que <i>el marxismo <\/i>fuera una filosof\u00eda; y 2\u00ba que la descripci\u00f3n de Althusser es formal, que se trata de saber en qu\u00e9 consiste la nueva pr\u00e1ctica, y que para esa pregunta los marxistas de la \u00abprassi\u00bb ten\u00edan precisamente una respuesta de inter\u00e9s: el filosofar del marxismo es el filosofar de la pr\u00e1ctica marxista (en genitivo subjetivo, no objetivo: <i>de <\/i>la pr\u00e1ctica, no sobre la pr\u00e1ctica), pr\u00e1ctica que se caracteriza por su exenci\u00f3n de ideolog\u00eda, por ser un modo de \u00abliberarse de la filosof\u00eda sustantiva\u00bb, como dec\u00eda Labriola.<\/p>\n<p>Tras su prefacio cervantino, V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges abr\u00eda su imprescindible <i>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n<\/i> con unos versos de Petrarca y una canci\u00f3n mexicana. Los copio:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Pobre y desnuda vas, Filosof\u00eda,<br \/>\ndice la muchedumbre aplicada a la vil ganancia.<br \/>\nPuesto que pocos compa\u00f1eros tendr\u00e1s por tu otro camino,<br \/>\ntanto m\u00e1s te pido, esp\u00edritu gentil,<br \/>\nque no abandones tu magn\u00e1nima empresa.<br \/>\nPetrarca<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Si por pobre me desprecias,<br \/>\nyo te concedo raz\u00f3n;<br \/>\nyo te concedo raz\u00f3n,<br \/>\nsi por pobre me desprecias.<br \/>\nYo no te ofrezco riquezas,<br \/>\nte ofrezco mi coraz\u00f3n,<br \/>\nte ofrezco mi coraz\u00f3n,<br \/>\na cambio de mis pobrezas<br \/>\nDe la canci\u00f3n mexicana <i>Malague\u00f1a salerosa<\/i><\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n se inspir\u00f3 en los versos de Petrarca en \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb. \u00abEl filosofar tiene que ir pobre y desnudo\u00bb, afirm\u00f3 en su escrito. Pero no cit\u00f3 nunca la hermosa canci\u00f3n mexicana que, con alta probabilidad, tambi\u00e9n inspir\u00f3 su vida y su filosofar, estrechamente asociados en su caso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me siguen pareciendo [las tesis de \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb] lo mismo que me<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":17681,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,10],"tags":[2198],"class_list":["post-19117","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-manuel-sacristan","tag-centenario-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19117","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19117"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19117\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19119,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19117\/revisions\/19119"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/17681"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19117"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19117"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19117"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}