{"id":19149,"date":"2026-01-23T05:00:07","date_gmt":"2026-01-23T04:00:07","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19149"},"modified":"2026-01-23T03:21:57","modified_gmt":"2026-01-23T02:21:57","slug":"donde-se-da-una-muestra-de-los-numerosos-registros-filosoficos-y-politicos-del-autor-de-panfletos-y-materiales-al-tiempo-que-agradecemos-la-atencion-y-el-interes-de-los-lectores-por-los-materiales-qu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19149","title":{"rendered":"Donde se da una muestra de los numerosos registros filos\u00f3ficos y pol\u00edticos del autor de <i>Panfletos y materiales<\/i>, al tiempo que agradecemos la atenci\u00f3n y el inter\u00e9s de los lectores por los materiales que han sido editados semanalmente a lo largo del a\u00f1o del centenario (y primeras semanas de 2026) en Espai Marx"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\"><strong>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n<\/strong><br \/>\n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"color: #000000; font-size: 10pt;\">Todo tiene su fin, cantaban Los M\u00f3dulos (y no lo hac\u00edan mal). Tambi\u00e9n la edici\u00f3n de los escritos y materiales de Manuel Sacrist\u00e1n que hemos ido publicando a lo largo de 2025 y primeras semanas de 2026.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">No hemos tocado todas las aristas sustantivas de su obra. Lejos de ello. Apenas hemos editado nada de sus escritos ecologistas, pacifistas-antimilitaristas o feministas. Tampoco de sus aproximaciones al eurocomunismo. Han faltado textos de los primeros a\u00f1os, los de <i>Qvadrante<\/i> y <i>Laye. <\/i>Sus textos de l\u00f3gica y filosof\u00eda de la l\u00f3gica no han tenido una presencia proporcional a su importancia. Lo mismo cabe decir de sus escritos sobre Heidegger, Goethe y Heine. Apenas se ha hablado de su decisivo papel como director de <i>Nous Horitzons, Materiales <\/i>y<i> mientras tanto<\/i>. Hay m\u00e1s deficiencias.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Por otra parte, solo hemos editado dos entrevistas: la de <i>Cuadernos para el di\u00e1logo<\/i> de 1969 sobre la Primavera de Praga y la invasi\u00f3n de Checoslovaquia, y la de Gramsci de 1977. Para compensar, incluimos en esta \u00faltima entrega una entrevista, hasta ahora in\u00e9dita, que ha sido publicada recientemente en <i>Viento Sur<\/i>. Cierra nuestra selecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Gracias a toda las personas, colectivos y organizaciones que nos han ayudado en la difusi\u00f3n de los materiales. Los editores quieren destacar, es un obligado acto de justicia, el excelente trabajo, la ayuda desinteresada, el descomunal esfuerzo del profesor, cient\u00edfico-humanista, galleguista, infatigable escritor y marxista fuertemente comprometido, Alfredo Iglesias Di\u00e9guez, en las p\u00e1ginas de <i>rebeli\u00f3n<\/i>. Gracias, Alfredo, muchas gracias. \u00abA la buena gente (\u00a1a la gente imprescindible!) se la conoce\/ en que resulta mejor (\u00a1mucho mejor!) cuando se la conoce\u00bb (B. Brecht, \u00abCanci\u00f3n de la buena gente\u00bb).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De la riqueza, profundidad y diversidad de sus conocimientos, de la sensibilidad pol\u00edtica y filos\u00f3fica de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n, son muestra los siguientes textos:<\/span><\/p>\n<p><a name=\"INDICE\"><\/a> <b>INDICE<\/b><br \/>\n<b><a href=\"#1\">1. Jos\u00e9 Ortega y Gasset<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#2\">2. Ernesto Che Guevara<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#3\">3. Miguel Hern\u00e1ndez<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#4\">4. Julio \u00c1lvarez del Vayo<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#5\">5. Louis Althusser<\/a> <\/b><br \/>\n<b><a href=\"#6\">6. Karl Jaspers\u00e7<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#7\">7. Neopositivismo y corrientes afines<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#8\">8. Gabriel Marcel<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#9\">9. Nicola Abbagnano<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#10\">10. Rudolf Carnap<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#11\">11. Pierre Teilhard de Chardin<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#12\">12. La tradici\u00f3n hegeliana<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#13\">13. Edmund Husserl<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#14\">14. Nicolai Hartmann<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#15\">15. Alfred North Whitehead<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#16\">16. George Santayana<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#17\">17. Ernst Cassirer<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#18\">18. John Dewey<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#19\">19. Jean-Paul Sartre<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#20\">20. Wolfgang Abendroth<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#21\">21. Arist\u00f3fanes<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#22\">22. Avicena<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#23\">23. Francis Bacon<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#24\">24. Galvano Della Volpe<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#25\">25. T. W. Adorno<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#26\">26. Louis-Ren\u00e9 Nougier<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#27\">27. George Boole<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#28\">28. Denis Diderot<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#29\">29. Antonio Gramsci<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#100\">30. Marie Curie (Manya Sklodowska)<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#31a\">31. Bernardino Ramazzini<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#30\">32. Karl Marx<\/a><\/b><br \/>\n<b><a href=\"#31\">33. Entrevista (Horacio Tarcus y Laura Klein, 1983)<\/a><\/b><\/p>\n<h3><a name=\"1\"><\/a> <b>1. Jos\u00e9 Ortega y Gasset.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Editorial del n\u00famero 23 de <i>Laye, <\/i>1953 (<i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 15-16)<\/span><\/p>\n<p>Una tradici\u00f3n venerable distingue entre el sabio y el que sabe muchas cosas. El sabio a\u00f1ade al conocimiento de las cosas un saber de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s hombres, y de lo que interesa al hombre. El sabedor de cosas cumple con comunicar sus conocimientos. El sabio, en cambio, est\u00e1 obligado a m\u00e1s: si cumple su obligaci\u00f3n, se\u00f1ala fines.<\/p>\n<p>Dos modos hay de se\u00f1alarlos: poni\u00e9ndolos fuera de la vida de cada hombre, sin tomar muy en cuenta los trabajos de \u00e9ste por alcanzarlos y dando por bueno su logro casual, o preocup\u00e1ndose, m\u00e1s que por su consecuci\u00f3n, porque los hombres se la propongan. Esta \u00faltima fue la preocupaci\u00f3n de S\u00f3crates, que su nieto Arist\u00f3teles expres\u00f3 de este modo: \u00abSeamos como arqueros que tienden a un blanco.\u00bb<\/p>\n<p>Tal es la divisa de Ortega.<\/p>\n<p>Cuando el sabio ense\u00f1a as\u00ed los fines del hombre m\u00e1s que ense\u00f1ar cosas lo que ense\u00f1a es a ser hombre. Ense\u00f1a a bien protagonizar el drama que es la vida, a vertebrar el cuerpo que es la sociedad, a construir el organismo que es nuestro mundo, a vitalizar todo lo que es vida com\u00fan, desde el contacto al lenguaje. Todo eso ha ense\u00f1ado Ortega en su socr\u00e1tica lecci\u00f3n explicada a lo largo de cincuenta y tres a\u00f1os. Su obra, adem\u00e1s de ense\u00f1ar cosas, ense\u00f1a a vivir y todo lo que el vivir conlleva: convivir \u2013ah\u00ed est\u00e1n sus escritos pol\u00edtico\u2013, hablar \u2013\u00e9l ha re-creado la lengua castellana\u2013, amar \u2013en Alemania los estudios <i>\u00dcber die Liebe <\/i>[<i>Estudios sobre el amor<\/i>] son regalo de primavera.<\/p>\n<p>En suma, Ortega ha cumplido respecto a los espa\u00f1oles una funci\u00f3n tan decisiva como la que cumpli\u00f3 S\u00f3crates respecto a los griegos. Raz\u00f3n que justifica largamente el homenaje que hoy le rinde <i>Laye<\/i>.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"2\"><\/a> 2. <b>En memoria de Ernesto \u00abChe\u00bb Guevara<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Publicado sin firma y en catal\u00e1n (con traducci\u00f3n de Francesc Vallverd\u00fa), en el n\u00famero 16 de <i>Nous Horitzons<\/i>, 1er trimestre, 1969, p. 39. <i>NH<\/i> era entonces la revista te\u00f3rica clandestina del PSUC, el partido de los comunistas catalanes, publicaci\u00f3n que el propio Sacrist\u00e1n dirig\u00eda en aquellos momentos, con la ayuda de la hispanista gramsciana Giulia Adinolfi, su esposa y compa\u00f1era, y otros militantes del heroico Partido de la resistencia antifranquista y comunista en Catalu\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">La traducci\u00f3n (de la traducci\u00f3n catalana) es nuestra. No hemos podido encontrar el texto original del autor, perdido probablemente.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Como si para siempre<br \/>\nte llevases contigo (&#8230;)<br \/>\ntu huella de h\u00e9roe<br \/>\nluminosa de sangre<br \/>\n(&#8230;) Pero esto<br \/>\nde golpe da vida a las \u00abquimeras\u00bb<br \/>\ny muestra<br \/>\nla m\u00e9dula y la carne<br \/>\ndel comunismo.<br \/>\nV. Maiakovski, <i>Al camarada Nette<\/i>.<\/p>\n<p>No ha de importar mucho el cobarde sadismo complacido con el que la reacci\u00f3n de todo el mundo ha absorbido los detalles macabros del disimulo, tal vez voluntariamente zafio, del asesinato de Ernesto Guevara. Posiblemente importa s\u00f3lo como experiencia para las m\u00e1s j\u00f3venes generaciones comunistas de Europa Occidental que no hayan tenido todav\u00eda una prueba sentida del odio de clase reaccionario. Pero esta experiencia ha sido hecha, larga y constantemente, en Espa\u00f1a, desde la plaza de toros de Badajoz hasta Juli\u00e1n Grimau.<\/p>\n<p>Importa saber que el nombre de Guevara ya no se borrar\u00e1 de las historias, porque la historia futura ser\u00e1 de aquello por lo que \u00e9l ha muerto. Esto importa para los que contin\u00faen viviendo y luchando. Para \u00e9l import\u00f3 llegar hasta el final con coherencia. Los mismos periodistas reaccionarios han tributado, sin quererlo, un decisivo homenaje al h\u00e9roe revolucionario, al hacer referencia, entre los motivos para no creer en su muerte, en sus falsas palabras derrotistas que le atribuy\u00f3 la estulticia de los vendidos al imperialismo.<\/p>\n<p>En la monta\u00f1a, en la calle o en la f\u00e1brica, sirviendo una misma finalidad en condiciones diversas, los hombres que en este momento reconocen a Guevara entre sus muertos pisan toda la tierra, igualmente, seg\u00fan las palabras de Maiakovski, \u00aben Rusia, entre las nieves\u00bb, que \u00aben los delirios de la Patagonia\u00bb. Todos estos hombres llamar\u00e1n tambi\u00e9n \u00abGuevara\u00bb, de ahora en adelante, al fantasma de tantos nombres que recorre el mundo y al que un poeta nuestro, en nombre de todos, llam\u00f3: Camarada.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"3\"><\/a> <b>3. Miguel Hern\u00e1ndez<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Con ocasi\u00f3n del XXXIV aniversario de la muerte del poeta comunista espa\u00f1ol Miguel Hern\u00e1ndez en la c\u00e1rcele franquista de Alicante (28 de marzo de 1942), Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 el siguiente texto le\u00eddo (tal vez por Mario Gas) en un homenaje al poeta oriolano celebrado en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona el 20 de mayo de 1976<\/span><\/p>\n<p>Tiene que haber varias razones de la respuesta excepcional, en intensidad y en extensi\u00f3n, que est\u00e1 recibiendo la iniciativa de la conmemoraci\u00f3n de Miguel Hern\u00e1ndez. Algunas de esas razones ser\u00e1n compartidas por todo el mundo, y del mismo modo, m\u00e1s o menos; por ejemplo, la autenticidad de la poes\u00eda de Hern\u00e1ndez, en la que, si se prescinde de algunos ejercicios de adolescencia, no se encuentra una palabra de m\u00e1s. Otras motivaciones ser\u00e1n menos generales. La m\u00eda es la verdad popular de Hern\u00e1ndez: no s\u00f3lo de su poes\u00eda, en el sentido de los escritos suyos que est\u00e1n impresos, sino de \u00e9l mismo y entero, de los actos y de las situaciones de los que naci\u00f3 su poes\u00eda, o en los que se acall\u00f3.<\/p>\n<p>Al decir eso pienso, por ejemplo \u2013pero no solamente\u2013 en aquella fatal indefensi\u00f3n de Hern\u00e1ndez en su cautiverio. Hern\u00e1ndez fue un preso del todo impotente, sin enchufes, sin alivios, sin m\u00e1s salida que la destrucci\u00f3n ps\u00edquica y la muerte, como s\u00f3lo lo son (con la excepci\u00f3n de dirigentes revolucionarios muy conocidos por el poder) los oprimidos que no someten el alma, los hombres del pueblo que no llegan a asimilarse a los valores de los poderosos, aunque sea por simple incapacidad de hacerlo y no por ninguna voluntad hist\u00f3rica. O por ella, naturalmente.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas notas de Hern\u00e1ndez que ha publicado hace poco la revista <i>Posible<\/i> documentan muy bien el aplastamiento moral que acompa\u00f1a a la destrucci\u00f3n f\u00edsica del hombre del pueblo sin c\u00f3mplices y, por lo tanto, sin valedores en la clase propietaria del estado, de las f\u00e1bricas y de las c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>La autenticidad popular de la poes\u00eda madura de Hern\u00e1ndez es tan consistente porque se basa en esta segunda, en la autenticidad popular del hombre muerto, como el Otro, entre dos o m\u00e1s chorizos, y como ellos.\u00bb<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"4\"><\/a> <b>4. Julio \u00c1lvarez del Vayo<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Informe editorial, fechado en agosto de 1973, sobre las memorias de Julio \u00c1lvarez del Vayo (<i>Give me batlle<\/i>, texto mecanogr\u00e1fico y manuscrito).<\/span><\/p>\n<p>Estas fragmentarias memorias de \u00c1lvarez del Vayo son, como pod\u00eda suponerse ya antes de la lectura, un texto de mayor inter\u00e9s. Como pod\u00eda suponerse ya antes de la lectura y, sin embargo, con sorpresa al leer. Pues pod\u00eda adelantarse el inter\u00e9s de la experiencia vivida desde observatorios hist\u00f3ricos tan panor\u00e1micos como los ocupados por el autor en \u00e9pocas decisivas; pero no la espl\u00e9ndida y simp\u00e1tica vitalidad con que \u00c1lvarez del Vayo reproduce el sentido a\u00fan duradero de lo que vivi\u00f3 e introduce en la narraci\u00f3n hist\u00f3rica una constante remisi\u00f3n al presente. Es in\u00fatil \u2013me parece\u2013 detallar cualidades de un texto que habr\u00eda que editar lo antes posible. Por eso paso a exponer el problema principal que plantea su edici\u00f3n (el otro, el de censura, no me parece resoluble, de modo que no aludir\u00e9 a \u00e9l).<\/p>\n<p>Julio \u00c1lvarez del Vayo ha perdido el uso del castellano escrito. Es ese un efecto natural \u2013en un hombre que no es fundamentalmente escritor\u2013 del uso cotidiano del ingl\u00e9s en su vida p\u00fablica y en su vida privada (\u00c1lvarez del Vayo est\u00e1 o estaba casado con una suiza, y hablaba con ella ingl\u00e9s y alem\u00e1n). Su texto es, ling\u00fc\u00edsticamente, una extra\u00f1a jerga inglesa con palabras \u2013no siempre\u2013 castellanas. Hay que realizar un trabajo de redacci\u00f3n integral, frase por frase. El trabajo es, adem\u00e1s de pesado, un poco \u2013no mucho\u2013 delicado: por ejemplo, hay que estar sobreaviso respecto de las siglas y los nombres de instituciones espa\u00f1olas, ya de antes del actual r\u00e9gimen, ya de \u00e9ste. El trabajo de redacci\u00f3n ha de ser, en suma, cuidadoso. El texto no se puede publicar tal como est\u00e1.<\/p>\n<p>Por otra parte, el redactor deber\u00e1 introducir \u2013en la medida de lo posible\u2013 en el texto principal las aclaraciones del autor a un editor probablemente ingl\u00e9s; son textos manuscritos que tienen en varios casos much\u00edsimo inter\u00e9s y ampl\u00edan el texto principal.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s valdr\u00eda la pena pensar en dos ediciones de este texto: una primera en formato respetable, pasta dura y con ilustraciones; tres meses despu\u00e9s, el paperback. No menos conveniente ser\u00eda ponerse en relaci\u00f3n con \u00c1lvarez del Vayo para intentar adquirir todos sus escritos cuyos derechos en castellano est\u00e9n disponibles.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"5\"><\/a> <b>5. Louis Althusser<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para la <i>Enciclop\u00e8dia Catalana<\/i>, Sacrist\u00e1n escribi\u00f3 el siguiente texto sobre el autor del <i>Pour Marx<\/i>, probablemente su \u00fanica entrada de la Enciclopedia (somos deudores en este punto del cineasta, historiador y novelista Xavier Juncosa, el director y guionista de los documentales \u00abIntegral Sacrist\u00e1n\u00bb).<\/span><\/p>\n<p>Althusser, Luis (Birmandreis, Argelia 1918 [fallecido en La Verri\u00e8re, en 1990]). Fil\u00f3sofo franc\u00e9s. Representante distinguido de uno de las principales corrientes del marxismo del siglo XX. Rechaza la tendencia a interpretar el pensamiento de Marx sobre la base de sus obras juveniles, seg\u00fan la moda iniciada en esos a\u00f1os treinta por algunos cr\u00edticos de confesi\u00f3n luterana, renacida en los a\u00f1os cincuenta y sesenta alrededor del c\u00edrculo de estudios marxianos de la Universidad de T\u00fcbingen, instituci\u00f3n animada igualmente por aquella confesi\u00f3n religiosa. Sostiene que entre los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/i> de 1844 y <i>El Capital<\/i>, el pensamiento de Marx experimenta una \u00abruptura epistemol\u00f3gica\u00bb que supera a la primera especulaci\u00f3n, todav\u00eda perteneciente al mundo ideol\u00f3gico, de la construcci\u00f3n posterior de \u00abteor\u00eda\u00bb. Una consecuencia de esta interpretaci\u00f3n del desarrollo del pensamiento de Marx es la negativa a ver un humanista, un pensador cuyo punto de partida sea el \u00abproblema del hombre\u00bb en alg\u00fan sentido psicol\u00f3gico, hist\u00f3rico o antropol\u00f3gico. El fundamento del pensamiento es, seg\u00fan Althusser, la consideraci\u00f3n de complejos estructurales, los sistemas socio-econ\u00f3micos concretamente dados en la historia. Su pensamiento evolucionar\u00e1 de la discusi\u00f3n te\u00f3rico-epistemol\u00f3gica a una reflexi\u00f3n pr\u00e1ctico-pol\u00edtica de signo leninista. Es autor de: <i>Pour Marx (<\/i>1965),<i> Lire <\/i>Le Capital<i> <\/i>(1965),<i> Montesquieu, la politique et l\u2019histoire <\/i>(1959)<i>, L\u00e9nine et la philosophie <\/i>(1969),<i> R\u00e9ponse \u00e0 John Lewis<\/i> (1973)<i>, \u00c9l\u00e9ments d\u2019autocritique <\/i>(1974)<i>.<\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Colaboraci\u00f3n para el diario <i>AVUI<\/i> que finalmente no lleg\u00f3 a publicarse. Lleva por t\u00edtulo: \u00abAlthusser sin eufemismos\u00bb. De finales de noviembre de 1980 probablemente.<\/span><\/p>\n<p>Para uno que ha pensado siempre, desde la \u00e9poca de mayor influencia del fil\u00f3sofo, que el pensamiento de Louis Althusser es en sustancia una confusi\u00f3n lamentable, peligrosamente disfrazada de claridad y precisi\u00f3n, resulta mucho m\u00e1s desagradable opinar sobre \u00e9l ahora de lo que lo era hace diez o quince a\u00f1os. Pero, si hay que hacerlo, m\u00e1s vale que sea sin eufemismos.<\/p>\n<p>La verdad es que el historiador E.P. Thompson ha sido demasiado generoso con Althusser al titular su ensayo cr\u00edtico contra el fil\u00f3sofo <i>Miseria de la teor\u00eda<\/i>, porque la debilidad principal del pensamiento de Althusser no consiste en que atribuye demasiada importancia a lo te\u00f3rico \u2013cosa que efectivamente hace\u2013, sino, sobre todo, en que sus nociones de teor\u00eda y ciencia son malas. Su intento de reconstruir el pensamiento de Marx como un producto puramente cient\u00edfico no es solo un falseamiento de Marx, sino tambi\u00e9n una manipulaci\u00f3n disparatada de las ideas de ciencia y teor\u00eda.<\/p>\n<p>Sus intentos de exactificar ciertas intuiciones filos\u00f3ficas tradicionales presentes en el marxismo por herencia hegeliana desembocan, desde un punto de vista l\u00f3gico, en fracasos obvios y tienen adem\u00e1s, ideol\u00f3gicamente considerados, un sentido apolog\u00e9tico desagradablemente beato y escol\u00e1stico. (Un aspecto muy principal de toda mentalidad escol\u00e1stica, igual en Santo Tom\u00e1s que en Stalin, consiste en pretender que lo vago es exacto, lo aleatorio determinado, lo emp\u00edrico l\u00f3gicamente necesario). Sea, por ejemplo, la interpretaci\u00f3n por Althusser de la \u00abcontradicci\u00f3n dial\u00e9ctica\u00bb. En la l\u00f3gica de verdad y en el uso normal del lenguaje, la negaci\u00f3n contradictoria de una proposici\u00f3n est\u00e1 siempre un\u00edvocamente determinada: la contradictoria de \u00abTodos los A son B\u00bb es \u00abAlg\u00fan A no es B\u00bb, y la de &#8216;Alg\u00fan A es B\u00bb es \u00abNing\u00fan A es B\u00bb. Pero la vaga contradictoriedad dial\u00e9ctica es un concepto intuitivo, precient\u00edfico, carente de esa determinaci\u00f3n: solo si se lo dicen a uno, y con la sabidur\u00eda del despu\u00e9s, se entera de que la \u00abnegaci\u00f3n dial\u00e9ctica\u00bb de un grano de cebada es ese mismo grano de cebada una vez sembrado, y que la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n de ese grano de cebada es la espiga que brot\u00f3 de \u00e9l. Pues bien: en vez de reconocer el car\u00e1cter vago y altamente metaf\u00f3rico de semejante uso del lenguaje, pre-anal\u00edtico e indeterminado, por m\u00e1s que acaso sugeridor po\u00e9ticamente, Althusser sostiene que se trata de un modo de pensar ultra-exacto, \u00absobredeterminado\u00bb. As\u00ed falsea las cosas con una intenci\u00f3n claramente apolog\u00e9tica y con un efecto destructor de la capacidad de rigor anal\u00edtico y cient\u00edfico en sus disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>Lo peor de la influencia de Althusser era que ense\u00f1aba a gustar gato por liebre, logomaquia exactista por ciencia, verborrea cargada de t\u00e9rminos pseudo-t\u00e9cnicos por teor\u00eda.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"6\"><\/a><b>6. Karl Jaspers (1883-1969)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En \u00abFilosof\u00eda. La filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la II Guerra Mundial hasta 1958\u00bb, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 95-101.<\/span><\/p>\n<p>El pensamiento de Jaspers hab\u00eda encontrado ya formulaciones sistem\u00e1ticas antes del per\u00edodo aqu\u00ed estudiado. No obstante, acaso con la excepci\u00f3n de <i>Die geistige Situation der Zeit<\/i> (<i>Ambiente espiritual de<\/i> <i>nuestro tiempo<\/i>)<i>, <\/i>las obras m\u00e1s difundidas y m\u00e1s importantes del fil\u00f3sofo son precisamente posteriores a 1945. No hay en ellas propia novedad doctrinal, pero s\u00ed una tecnificaci\u00f3n filos\u00f3fica m\u00e1s detallada de las ideas y, respecto de \u00e9stas mismas, cierta intensificaci\u00f3n del \u00e9nfasis con que Jaspers trata los temas casi religiosos de la trascendencia y de la fe. Esta acentuaci\u00f3n se observa ya en el tratamiento del problema del concepto de filosof\u00eda.<\/p>\n<p>1.<i> <\/i><b>El saber<\/b><b> <\/b><b>filos\u00f3fico<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>El saber del fil\u00f3sofo no es para Jaspers un conocimiento de naturaleza cient\u00edfica, sino una \u00abcercioraci\u00f3n\u00bb que aspira a una \u00abcertidumbre\u00bb de orden propio. Ya la existencia de contrapuestas actitudes filos\u00f3ficas es prueba de la especificidad de la certidumbre filos\u00f3fica. Un rasgo suyo esencial consiste en que se refiere \u00abal todo del ser, que afecta al hombre en tanto que hombre, a una verdad, que donde brilla, aferra m\u00e1s profundamente que cualquier conocimiento cient\u00edfico\u00bb, pues \u00e9ste se refiere a objetos particulares, saber de los cuales \u00abno es en absoluto necesario para todo el mundo\u00bb. Esa disparidad entre conocimiento cient\u00edfico y certidumbre filos\u00f3fica explica que la segunda, pese a su mayor ambici\u00f3n, no se haya presentado hist\u00f3ricamente \u2013tal piensa Jaspers\u2013 apoy\u00e1ndose en la ciencia, sino que la filosof\u00eda \u00abse yergue antes que toda ciencia en cuanto despiertan los hombres\u00bb. Todo ello autoriza al fil\u00f3sofo a postular y elaborar una <i>filosof\u00eda<\/i><i> <\/i><i>sin ciencia.<\/i><\/p>\n<p>Para justificarla metodol\u00f3gicamente recurre Jaspers, como se ha hecho s\u00f3lito, a interpretar en un sentido pesimista los resultados de la moderna ciencia de la naturaleza. Esos resultados arrojar\u00edan una esencial irreductibilidad de unos estratos de la realidad a otros, pese a que los tradicionalmente considerados superiores no se den nunca sin los inferiores, mientras que \u00e9stos se presentan frecuentemente sin aqu\u00e9llos. La irreductible heterogeneidad entre las diversas capas reales, tenida por demostrada por las ciencias mismas, justifica la afirmaci\u00f3n de que \u00abno hay una imagen del mundo, sino s\u00f3lo una sistem\u00e1tica de las ciencias\u00bb. No obstante, presentando su anticientificismo filos\u00f3fico, Jaspers a\u00f1ade a esa fundamentaci\u00f3n metodol\u00f3gica y epistemol\u00f3gica una motivaci\u00f3n seguramente m\u00e1s clara: \u00abLa renuncia a una imagen del mundo&#8230; es adem\u00e1s un presupuesto de la filos\u00f3fica percepci\u00f3n interna del Ser.\u00bb Por lo dem\u00e1s, esa renuncia no impide que Jaspers propugne impl\u00edcitamente una imagen del mundo, sin, duda muy diversa de la cient\u00edfica, pero no menos categ\u00f3rica: \u00abLa realidad en el mundo tiene una <i>esfumada presencia entre Dios y Existencia <\/i>[humana].\u00bb Tal es uno de los cinco \u00abprincipios de fe filos\u00f3fica\u00bb que Jaspers ha expuesto en un resumen divulgador de su doctrina. Los otros cuatro son tambi\u00e9n ajenos a los modos de saber cient\u00edficos, y se expresan as\u00ed: \u00abDios es; existe la exigencia absoluta; el hombre es finito e imperfectible; el hombre puede vivir dirigido por Dios.\u00bb<\/p>\n<p>El modo de validez de esos cinco principios \u2013o de otras formulaciones an\u00e1logas de Jaspers\u2013 ilustra adecuadamente acerca de la naturaleza de la cercioraci\u00f3n filos\u00f3fica. \u00abNinguno de esos cinco principios puede probarse o demostrarse\u00bb como los saberes cient\u00edficos. Su verdad es s\u00f3lo \u00abmostrable\u00bb, \u00abiluminable\u00bb o \u00abrecordable\u00bb, llamando la atenci\u00f3n del hombre sobre ellos, medit\u00e1ndolos o invoc\u00e1ndolos. Y aunque son \u00edntimamente cre\u00eddos por el fil\u00f3sofo, no son tampoco una confesi\u00f3n como lo es la de las religiones positivas, pues la filos\u00f3fica no dimana de la \u00abobediencia a la autoridad\u00bb, y sus contenidos permanecen siempre \u00aben la inestabilidad de lo que no es sabido\u00bb. Por eso hay siempre en el saber filos\u00f3fico una tensi\u00f3n entre la indecisi\u00f3n de unos contenidos de fe oscilantes y la \u00abfirme resoluci\u00f3n del comportamiento\u00bb.<\/p>\n<p>De esa concepci\u00f3n de la cercioraci\u00f3n filos\u00f3fica se desprende que el fruto de la ocupaci\u00f3n del fil\u00f3sofo no es un enriquecimiento en saber, ni su instrumento ninguno de los habituales medios del conocimiento. El instrumento filos\u00f3fico es una \u00aboperaci\u00f3n fundamental por la cual, pensando, nos lanzamos m\u00e1s all\u00e1 de todo lo pensado\u00bb. \u00abNo mi saber, sino mi conciencia del Ser se transforma.\u00bb \u00c9ste es el rasgo caracter\u00edstico de todo filosofar verdadero.<\/p>\n<p>En Jaspers se expresa quiz\u00e1 m\u00e1s categ\u00f3ricamente que en ninguno de los pensadores com\u00fanmente llamados existencialistas el momento que Copleston ha considerado esencial a todo ese movimiento: buscar una modificaci\u00f3n del sujeto m\u00e1s que una aclaraci\u00f3n de la realidad.<\/p>\n<p><b>2. Fil<\/b><b>o<\/b><b>s<\/b><b>o<\/b><b>f\u00ed<\/b><b>a de la <\/b><b>ex<\/b><b>i<\/b><b>stencia y <\/b><b>me<\/b><b>ta<\/b><b>f\u00ed<\/b><b>sic<\/b><b>a<\/b><i>. <\/i>Aunque el sentido caracter\u00edstico de la filosof\u00eda existencial sea ese llamamiento cuasi-\u00e9tico a la conversi\u00f3n del hombre, con su tecnificaci\u00f3n progresiva \u2013cuya culminaci\u00f3n se encuentra en la obra de Heidegger\u2013, se presenta en ella la tendencia a recoger la tradici\u00f3n filos\u00f3fica de un modo m\u00e1s o menos acad\u00e9mico. En Jaspers mismo es frecuente -especialmente en el per\u00edodo aqu\u00ed estudiado- la afirmaci\u00f3n de que la filosof\u00eda de la existencia es al mismo tiempo la metaf\u00edsica. Por \u00abexistencia\u00bb se entiende el modo de ser del hombre, a la vez finito y en constante desbordamiento de s\u00ed mismo. Precisamente en este desbordamiento, que es la libertad, arraiga la metaf\u00edsica como conciencia del Ser, ante todo bajo su aspecto de trascendencia, todo infinito contrapuesto a la finitud de todas las cosas, que son como cifras de aqu\u00e9l: \u00abLlamamos tambi\u00e9n al ser-libre del hombre Existencia. Dios es cierto para m\u00ed con la decisi\u00f3n en que existo.\u00bb<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre filosof\u00eda existencial y metaf\u00edsica \u2013no como doctrina del Ser, sino como conciencia del Ser\u2013, se dibuja del siguiente modo, partiendo del concepto de filosof\u00eda y del de existencia: la existencia, resuelta libertad, pone en contacto con la trascendencia, que es un aspecto del Ser, el Ser en cuanto Dios. La filosof\u00eda opera, como se ha visto, una \u00abtransformaci\u00f3n\u00bb \u2013o conversi\u00f3n\u2013 en nuestra conciencia del Ser, que pasa de ser la vulgar, esclava de las concepciones comunes y cient\u00edficas, a ser la de la Existencia o Libertad. Para conseguir, pues, su objetivo m\u00e1s propio \u2013una nueva conciencia del Ser\u2013 es comprensible que la filosof\u00eda haya de ser por de pronto filosof\u00eda del medio de acceso al Ser, filosof\u00eda de la Existencia.<\/p>\n<p><b>3. Situaciones-l\u00edmite<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>La irrupci\u00f3n hacia el Ser no est\u00e1 siempre dada al hombre, sino s\u00f3lo en circunstancias determinadas: las \u00absituaciones-l\u00edmite\u00bb. Las situaciones cient\u00edficas se caracterizan por el acto cient\u00edfico logrado, que resuelve esencialmente su problematicidad. Las situaciones-l\u00edmite, verdaderas situaciones de la Existencia libre \u2013y cuya \u00abiluminaci\u00f3n\u00bb es, por tanto, un objeto de la filosof\u00eda de Jaspers\u2013, se caracterizan por el hecho contrario: no hay acto que las resuelva. El acto filos\u00f3fico consiste en apropi\u00e1rselas conscientemente, no en superarlas. Con palabras del fil\u00f3sofo: \u00abHay situaciones que permanecen en su esencia incluso cuando se modifica su apariencia moment\u00e1nea y su irresistible poder se recubre con un velo: tengo que morir, tengo que luchar, estoy sometido al ocaso, me sumo inevitablemente en la culpa. Llamamos \u00absituaciones-l\u00edmite\u00bb a esas situaciones fundamentales de nuestro existir. Esto significa que son situaciones m\u00e1s all\u00e1 de las cuales no podemos ir, situaciones que no podemos modificar.\u00bb<\/p>\n<p>En esas situaciones se patentiza el esencial \u00abfracaso\u00bb del hombre. Y si bien todo el mundo puede experimentar materialmente la bancarrota de la vida, hay modos diversos de hacerlo, como el filos\u00f3fico, por ejemplo, que ense\u00f1a a vivirla como una \u00abnueva conciencia del Ser\u00bb. Lo decisivo es precisamente el modo como el hombre experimente el fracaso: escondi\u00e9ndoselo, disimul\u00e1ndoselo con \u00absoluciones fant\u00e1sticas\u00bb o \u00abacept\u00e1ndolo honestamente y en silencio\u00bb. En este \u00faltimo caso se patentiza al hombre la trascendencia, s\u00f3lo vivible mediante la fe filos\u00f3fica.<\/p>\n<p><b>4. Trascendencia y<\/b><b> <\/b><b>fe filos\u00f3fica.<\/b><i> <\/i>Siguiendo una tradici\u00f3n que se remonta a Kant, el pensamiento de Jaspers sobre la la trascendencia se apoya en una meditaci\u00f3n de la escisi\u00f3n sujeto-objeto. Para el fil\u00f3sofo el \u00abmisterio\u00bb de esa escisi\u00f3n significa que \u00abel Ser en su totalidad no puede ser ni sujeto ni objeto, sino lo \u00abAbarcante\u00bb, que se manifiesta en esa escisi\u00f3n\u00bb. Como lo Abarcante (<i>Umgreifendes<\/i>)<i> <\/i>no es objeto, no puede ser t\u00e9rmino del conocimiento cient\u00edfico, sino precisamente de la cercioraci\u00f3n filos\u00f3fica. Cuando \u00e9sta se le aplica, lo Abarcante se manifiesta en diversos modos, como el \u00abSer mismo, la Trascendencia (Dios) y el mundo\u00bb. Y puesto que el mundo, como marco que da lugar y sentido a todas las cosas, es presupuesto del conocimiento detallado de ellas, resulta que la misma actitud cient\u00edfica del entendimiento descansa en un suelo que no le es aprehensible por v\u00edas intelectuales, sino s\u00f3lo por la fe: \u00abEl entendimiento est\u00e1 en dependencia de lo que no es \u00e9l. Como conocimiento cient\u00edfico depende de la intuici\u00f3n emp\u00edrica. Como filosof\u00eda depende de contenidos de fe.\u00bb<\/p>\n<p>El central e insistente uso de conceptos como \u00abfe\u00bb y \u00abDios\u00bb no significa, sin embargo, que Jaspers se mueva en el \u00e1mbito de una religiosidad tradicional. Sin duda la filosof\u00eda desempe\u00f1a para \u00e9l un papel cuasi-religioso, promoviendo la conversi\u00f3n del hombre, aspirando a una m\u00edstica superaci\u00f3n de la escisi\u00f3n sujeto-objeto y realizando una \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb de los esp\u00edritus en la \u00abinteriorizaci\u00f3n\u00bb del Ser. Pero se trata de una religiosidad que no admite afirmaciones, dogmas o tesis de fe \u2013Jaspers considera, por ejemplo, como meras v\u00edas de meditaci\u00f3n y maduraci\u00f3n espiritual los argumentos cl\u00e1sicos en defensa de la existencia de Dio\u2013- y que oye la palabra divina s\u00f3lo en la inmediata inspiraci\u00f3n de la libertad humana, opini\u00e9ndose a \u00ablos sacerdotes [que] confunden la obediencia a Dios con la obediencia a las mundanales instancias de la Iglesia y de los libros y mandamientos que se consideran Revelaci\u00f3n directa\u00bb.<\/p>\n<p><b>5. Jaspers como pensador \u00abcomprometido\u00bb<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>Si el fil\u00f3sofo empez\u00f3 casi su carrera con un libro de actualidad \u2013sobre la situaci\u00f3n espiritual de nuestro tiempo\u2013, los acontecimientos de la guerra y la posguerra le han dado ocasi\u00f3n de concretar a\u00fan m\u00e1s sus actitudes p\u00fablicas. En ciertas alusiones de sus obras puede leerse entre l\u00edneas que considera el fracaso de la autoridad nacionalsocialista como una raz\u00f3n importante del \u00abdestructor vac\u00edo\u00bb del pensamiento y de la vida contempor\u00e1nea en Centroeuropa; en su escrito <i>Die Schuldfrage\u2013<\/i>sobre la cuesti\u00f3n de la culpabilidad de guerra alemana\u2013 ha tomado posici\u00f3n sobre las consecuencias de la guerra y sentado las bases de una ideolog\u00eda alemana cifrada en las tesis de que la divisi\u00f3n de Alemania debe considerarse definitiva y castigo de aquella culpa, y de que \u00e9sta s\u00f3lo podr\u00e1 borrarse mediante el sacrificio de los alemanes en una cruzada anticomunista. En este sentido ha propugnado p\u00fablica y repetidamente el fil\u00f3sofo el armamento at\u00f3mico del ej\u00e9rcito alem\u00e1n.<\/p>\n<p><b>II. Karl Jaspers o el existencialismo en sentido t\u00e9cnico.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb\u00b4, separata de la Enciclopedia Labor, vol. X, \u00abAvances del saber\u00bb, pp. 788-789.<\/span><\/p>\n<p>Karl Jaspers era y sigue siendo el fil\u00f3sofo existencialista en sentido cultural cuyo pensamiento responde m\u00e1s plenamente \u2013y con m\u00e1s acuerdo del fil\u00f3sofo\u2013 a un existencialismo en sentido t\u00e9cnico. Con la salvedad, v\u00e1lida para todo el existencialismo contempor\u00e1neo, de que existencia es aqu\u00ed, primordialmente o exclusivamente, la humana.<\/p>\n<p>En las \u00faltimas obras de Jaspers no hay grandes innovaciones doctrinales, pero s\u00ed una tecnificaci\u00f3n filos\u00f3fica m\u00e1s detallada de las ideas y, respecto de estas mismas, cierta intensificaci\u00f3n del \u00e9nfasis con que el fil\u00f3sofo trata los temas cuasirreligiosos de la trascendencia y la fe. Esta acentuaci\u00f3n se observa ya en el tratamiento del concepto de filosof\u00eda, o, como reza el t\u00edtulo de una obra del fil\u00f3sofo, el concepto de fe filos\u00f3fica. El saber del fil\u00f3sofo no es para Jaspers un conocimiento de naturaleza cient\u00edfica, sino una <i>cercioraci\u00f3n <\/i>que aspira a una <i>certidumbre <\/i>de tipo especial. Ya la existencia de contrapuestas actitudes filos\u00f3ficas es prueba de la especificidad de la certidumbre en filosof\u00eda. Un rasgo esencial de \u00e9sta consiste en que se refiere \u00abal todo del ser\u00bb, que afecta al hombre en tanto que hombre, \u00aba una verdad que, donde brilla, afecta m\u00e1s profundamente que cualquier conocimiento cient\u00edfico\u00bb, pues \u00e9ste se refiere a objetos particulares, saber de los cu\u00e1les \u00abno es en absoluto necesario para todo el mundo\u00bb. Esa disparidad entre conocimiento cient\u00edfico y certidumbre filos\u00f3fica explica que la segunda no se haya presentado (seg\u00fan Jaspers) apoy\u00e1ndose en la ciencia. La filosof\u00eda \u00abse yergue antes que toda ciencia en cuanto despiertan los hombres\u00bb. Todo ello mueve al fil\u00f3sofo a postular y elaborar una filosof\u00eda sin ciencia.<\/p>\n<p>Para justificarla metodol\u00f3gicamente recurre Jaspers a interpretar en un sentido gnoseol\u00f3gicamente pesimista algunos resultados de la moderna ciencia de la naturaleza. Esos resultados arrojar\u00edan una esencial irreducibilidad de unos estratos de la realidad a otros, pese a que los tradicionalmente considerados superiores no se den nunca sin los inferiores, mientras que \u00e9stos se presentan frecuentemente sin aqu\u00e9llos. La irreducible heterogeneidad entre las diversas capas de la realidad, tenida por demostrada por las ciencias mismas, justifica la afirmaci\u00f3n de que \u00abno hay una imagen del mundo, sino s\u00f3lo una sistem\u00e1tica de las ciencias\u00bb. No obstante, presentando su anticientificismo filos\u00f3fico Jaspers a\u00f1ade a esa fundamentaci\u00f3n metodol\u00f3gica y epistemol\u00f3gica del mismo otra motivaci\u00f3n seguramente m\u00e1s aut\u00e9ntica: \u00abLa renuncia a una imagen del mundo [&#8230;] es adem\u00e1s\u00b7 un presupuesto de la filos\u00f3fica percepci\u00f3n interna del Ser\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, esa renuncia no impide que Jaspers propugne expl\u00edcitamente una imagen del mundo, sin duda muy diversa de cualquiera cient\u00edfica, pero no menos categ\u00f3rica: \u00abLa realidad en el mundo tiene una <i>e<\/i><i>sfumada<\/i><i> <\/i><i>presencia<\/i><i> <\/i><i>entre<\/i><i> <\/i><i>Dios<\/i><i> <\/i><i>y<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>Existencia\u00bb. <\/i>Ese es uno de los cinco \u00abprincipios de fe filos\u00f3fica\u00bb que Jaspers ha expuesto en un resumen divulgador de su doctrina. Los dem\u00e1s son: \u00abDios es; existe la exigencia absoluta; el hombre es finito e imperfectible; el hombre puede ser dirigido por Dios\u00bb.<\/p>\n<p>El modo de validez de esos cinco principios \u2013o de otras formulaciones an\u00e1logas de Jaspers\u2013 ilustra adecuadamente acerca de la naturaleza de la cercioraci\u00f3n filos\u00f3fica: \u00abNinguno de esos principios puede probarse o demostrarse como los saberes cient\u00edficos. Su verdad es s\u00f3lo \u201cmostrable\u201d, \u201ciluminable\u201d o \u201crecordable\u201d, llamando la atenci\u00f3n del hombre sobre ellos, medit\u00e1ndolos o invoc\u00e1ndolos. Y aunque son \u00edntimamente cre\u00eddos por el fil\u00f3sofo, no son tampoco una confesi\u00f3n como lo es de las religiones positivas, pues la fe filos\u00f3fica no dimana de la \u201cobediencia a la autoridad\u201d, y sus contenidos permanecen siempre en la \u201cinestabilidad de lo que no es sabido\u201d. Por eso hay siempre en la creencia filos\u00f3fica una tensi\u00f3n entre la indecisi\u00f3n de unos contenidos de fe oscilantes y la \u201cfirme resoluci\u00f3n del comportamiento\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>De esa concepci\u00f3n de la cercioraci\u00f3n filos\u00f3fica se desprende que el fruto de la ocupaci\u00f3n del fil\u00f3sofo no es un enriquecimiento en saber, ni su instrumento ninguno de los habituales medios del conocimiento. El instrumento filos\u00f3fico es una \u00aboperaci\u00f3n fundamental por la cual, pensando, nos lanzamos m\u00e1s all\u00e1 de todo lo pensado\u00bb. \u00abNo mi saber, sino mi consciencia del Ser se transforma\u00bb.<\/p>\n<p>En la obra de Jaspers se expresa quiz\u00e1s m\u00e1s categ\u00f3ricamente que en la de ning\u00fan otro de los pensadores com\u00fanmente adscritos al existencialismo, el momento que Copleston ha considerado esencial a todo el movimiento: buscar una modificaci\u00f3n del sujeto m\u00e1s que una aclaraci\u00f3n de la realidad. Pero el insistente uso de conceptos morales y religiosos no significa que el pensamiento de Jaspers se mueva en el \u00e1mbito de una religiosidad tradicional. Sin duda la filosof\u00eda tiene para \u00e9l una funci\u00f3n cuasirreligiosa, promoviendo la conversi\u00f3n del hombre. Pero se trata de una religiosidad que no admite afirmaciones, dogmas o tesis de fe \u2013Jaspers considera, por ejemplo, como meras v\u00edas de meditaci\u00f3n y maduraci\u00f3n espiritual los argumentos cl\u00e1sicos en defensa de la existencia de Dios\u2013 y que oye la palabra divina s\u00f3lo en la inmediata inspiraci\u00f3n de la libertad, oponi\u00e9ndose a \u00ablos sacerdotes [que] confunden la obediencia a Dios con la obediencia a las mundanas instancias de la Iglesia y de los libros y mandamientos que se consideran revelados\u00bb.<\/p>\n<p>Jaspers ha intervenido repetidamente en la vida pol\u00edtica alemana (aunque vive en Suiza), con escritos acerca de los problemas pol\u00edticos de 1a Europa Central. Mientras en a\u00f1os anteriores propugn\u00f3 en\u00e9rgicamente una ideolog\u00eda de cruzada anticomunista, recientemente se ha manifestado con mayor preocupaci\u00f3n por las posibles consecuencias del armamento at\u00f3mico.<\/p>\n<p><b>Entre la documentaci\u00f3n depositada en la BFEEUB, resumen y comentario del joven Sacrist\u00e1n sobre Karl Jaspers, <i>Nietzsche et le christianisme<\/i>. Par\u00eds, Les \u00e9ditions de Minuit, 1949. T\u00edtulo original: \u00abNietzsche und das Christentum\u00bb. Traducci\u00f3n de Jeanne Hersch.<\/b><\/p>\n<p>I. Consta del libro de una introducci\u00f3n \u2013en la que expone su tesis: Nietzsche ha obrado bajo el impulso de impulsiones cristianas internas, que son distintas y aun opuestas a las concreciones hist\u00f3ricas del cristianismo\u2013 y de tres partes no numeradas.<\/p>\n<p>En la primera parte estudia Jaspers la interpretaci\u00f3n nietzscheana de la Historia Universal, presentando al N. m\u00e1s conocido \u2013anticristiano y casi demag\u00f3gico.<\/p>\n<p>En la segunda intenta demostrar que un impulso cristiano a veces hasta consciente anima los siguientes motivos nietzscheanos:<\/p>\n<p>a) La Historia universal como conocimiento total posible.<\/p>\n<p>b) \u00abHay algo fallido en el hombre.\u00bb<\/p>\n<p>c) La ciencia como voluntad ilimitada de saber.<\/p>\n<p>En la tercera parte emprende Jaspers el trabajo de dar una visi\u00f3n de conjunto de N., m\u00e1s all\u00e1 de la contradicci\u00f3n absoluta que implica la doble consideraci\u00f3n de N. en las partes primera y segunda.<\/p>\n<p>II. El inter\u00e9s de la tesis general \u2013N. ha traspuesto nociones e impulsiones originariamente cristianas\u2013 est\u00e1 sobre todo en la presentaci\u00f3n de esa noci\u00f3n amplia e interna, psicol\u00f3gica, religiosa, \u00abweltanschaungiana\u00bb y a-dogm\u00e1tica del cristianismo que tanto tiene de profundo y tanto de imprecisi\u00f3n conservadora \u2013porque, como a Heimsoeth, yo pregunto: \u00bfno es una nueva religi\u00f3n o, m\u00e1s concretamente, una aparici\u00f3n europea de la religi\u00f3n depurada y pura, lo que surgi\u00f3 en Occidente en el siglo XIX, en vez de una supuesta autenticidad cristiana?<\/p>\n<p>III. La parte segunda tiene un extraordinario inter\u00e9s:<\/p>\n<p>1. Al analizar Jaspers el origen cristiano de la pretensi\u00f3n de conocimiento total de la Historia universal utiliza su noci\u00f3n del \u00abenglobant\u00bb (t\u00e9rmino con el que supongo que la traductora vierte el \u00abUmgreifende\u00bb del fil\u00f3sofo. Hay que comprobar esto, porque, si es as\u00ed, la traducci\u00f3n debe ser del mismo Jaspers).<\/p>\n<p>2. Al hacer lo mismo con la tesis nietzscheana del hombre-fallido, Jaspers expone una t\u00edpica transposici\u00f3n conceptual (del pecado original).<\/p>\n<p>3. Al analizar los sentidos de la ciencia total establece los fundamentos existenciales de la ciencia moderna, y vuelve a usar la tesis del \u00abenglobant\u00bb. Cada vez que este concepto soluciona algo, la coincidente o plagiante figura de Ortega aparece en mi horizonte mental.<\/p>\n<p>IV. La tercera parte tiene un inter\u00e9s m\u00e1s circunstancial.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"7\"><\/a> <b>7. Neopositivismo y corrientes afines.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb, Enciclopedia Labor, 1968, pp. 792-793.<\/span><\/p>\n<p>Puede y suele llamarse laxamente neopositivistas a las tendencias relacionadas con la que en su tiempo represent\u00f3 el C\u00edrculo de Viena. Era \u00e9ste una agrupaci\u00f3n de personalidades como Moritz Schlick (1882-l936), Otto Neurath (1882-1945), Rudolf Carnap (1891), etc., que recog\u00edan inspiraciones de E. Mach (1838-1916) y se decid\u00edan a utilizar sistem\u00e1ticamente en filosof\u00eda las modernas t\u00e9cnicas de la l\u00f3gica simb\u00f3lica. Por esta \u00faltima circunstancia se llama a veces muy impropiamente neopositivistas a autores que han contribuido de modo importante al desarrollo de la l\u00f3gica simb\u00f3lica, como Bertrand Russell (1872), que no tiene ni ha tenido nunca nada de neopositivista, o a pensadores que han cumplido una eficaz tarea de reflexi\u00f3n sobre la l\u00f3gica, como Ludwig Wittgenstein (1889-1951).<\/p>\n<p><b>El C\u00edrculo de Viena o el neopositivismo estricto.<\/b><b> <\/b>El C\u00edrculo de Viena hab\u00eda hecho su aparici\u00f3n como escuela en la conferencia de las sociedades f\u00edsicas y matem\u00e1ticas alemanas en Praga, en septiembre de 1928. En forma program\u00e1tica presentaba el movimiento sus puntos de partida empirista y positivista. El punto de partida empirista \u2013s\u00f3lo hay conocimiento de experiencia y todo conocimiento es invalidable por experiencia\u2013 era objeto de una reelaboraci\u00f3n que lo convert\u00eda en una teor\u00eda del sentido o la significaci\u00f3n de las expresiones. El criterio del sentido de una proposici\u00f3n es seg\u00fan eso la verificabilidad emp\u00edrica: tienen sentido todas y s\u00f3lo las proposiciones para las que es posible aducir un procedimiento que permita conseguir emp\u00edricamente su convalidaci\u00f3n o su invalidaci\u00f3n. Ese criterio presentaba algunas dificultades t\u00e9cnicas y una especial dificultad para la teor\u00eda de la ciencia; para resolver esta \u00faltima los neopositivistas elaboraron ya en los a\u00f1os veinte una teor\u00eda nueva en la tradici\u00f3n positivista y empirista. Las dificultades t\u00e9cnicas se derivan del siguiente problema: verificaci\u00f3n emp\u00edrica no pueden tener m\u00e1s que las proposiciones elementales (at\u00f3micas o \u00abde protocolo\u00bb, es decir, del tipo de las del libro-diario de un laboratorio de experimentaci\u00f3n o de observaci\u00f3n), mientras que la mayor parte de las proposiciones interesantes contenidas en los tratados cient\u00edficos son de tipo general. Ante esta dificultad, cab\u00eda la soluci\u00f3n radical de concebir toda ley cient\u00edfica como un expediente cient\u00edfico ling\u00fc\u00edstico sin significaci\u00f3n propia, irreducible al criterio de verificabilidad; esta soluci\u00f3n era ya en el fondo la del principio de \u00abeconom\u00eda del pensamiento\u00bb de Mach. Y cab\u00eda tambi\u00e9n la posibilidad de buscar t\u00e9cnicas de reducci\u00f3n de las proposiciones universales a proposiciones elementales. Tal es el camino que indic\u00f3 K. R.<b> <\/b>Popper en sus \u00abt\u00e9cnicas de falsaci\u00f3n\u00bb, que trabajan con las leyes l\u00f3gicas de la negaci\u00f3n. Tambi\u00e9n Carnap sigui\u00f3 en parte ese camino, que no es obvio ni conduce siempre a la meta, de modo que siempre deja abierta la destructora posibilidad que desde una posici\u00f3n neopositivista haya que declarar no verificables, y por tanto sin sentido, proposiciones que se encuentran en tratados cient\u00edficos. As\u00ed, pues, esas dificultades de orden t\u00e9cnico, aunque fueran dominables en casos particulares, dejaban sin resolver el caso general, y manten\u00edan siempre presente el peligro de tener que sostener por dogma de escuela la carencia de significaci\u00f3n de proposiciones que los cient\u00edficos entienden con la precisi\u00f3n suficiente para aplicarlas.<\/p>\n<p>La otra dificultad era 1a presentada por las teor\u00edas cuyo tenor no es, por principio, invalidable por v\u00eda emp\u00edrica: la l\u00f3gica formal y la matem\u00e1tica. La soluci\u00f3n neopositivista a este problema se ha hecho cl\u00e1sica y su forma m\u00e1s difundida es la que acu\u00f1\u00f3 Wittgenstein: los teoremas formales (l\u00f3gicos o matem\u00e1ticos) no tienen valor informativo, son meras tautolog\u00edas, \u00fatiles para el manejo de las proposiciones emp\u00edricas. Habr\u00eda pues, en definitiva, dos criterios de sentido (y en esto el neopositivismo mostraba su novedad respecto del empirismo y el positivismo tradicionales): la verificabilidad y la tautolog\u00eda o contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>El punto de partida positivista (naturalmente emparentado con el empirista) era la recusaci\u00f3n de la metaf\u00edsica. Pero por metaf\u00edsica hab\u00eda que entender, con los neopositivistas del C\u00edrculo, toda proposici\u00f3n que no cumpliera los criterios de sentido; por tanto, no s\u00f3lo la doctrina tradicional del ser, o la filosof\u00eda de los valores, sino tambi\u00e9n toda concepci\u00f3n del mundo obtenida por \u00abextrapolaci\u00f3n\u00bb de leyes cient\u00edficas. Las mismas leyes cient\u00edfico-naturales son tan escasamente verificables como las tesis de la cosmolog\u00eda filos\u00f3fica o de la filosof\u00eda de la historia, y la aceptaci\u00f3n de las primeras como proposiciones significativas con recusaci\u00f3n de las segundas como proposiciones sin sentido, no resulta comprensible sin m\u00e1s. Hay, con todo, diferencias entre unas y otras, suficientes para entender la posici\u00f3n neopositivista: la ley cient\u00edfico-positiva est\u00e1 justificada por las necesidades de la investigaci\u00f3n, en la que debe ser utilizada como hip\u00f3tesis deductiva, por ejemplo, para la preparaci\u00f3n de un experimento.<\/p>\n<p><b>La<\/b><b> <\/b><b>recusaci\u00f3n<\/b><b> <\/b><b>de<\/b><b> <\/b><b>la<\/b><b> <\/b><b>filosof\u00eda.<\/b><b> <\/b>Es la actitud a la que conduce, en definitiva, el descrito an\u00e1lisis neopositivista; empieza, sin embargo, a suavizarse en torno a 1934. Por esa fecha, en efecto, se imponen entre los neopositivistas una serie de reflexiones y resultados que determinan la crisis de su programa inicial: siguiendo la tendencia de Popper, se critica la noci\u00f3n de proposici\u00f3n de protocolo, subrayando que no hay enunciado sin alg\u00fan elemento abstracto, por tanto, sin un elemento de generalidad. Lo cual quiere decir que no hay ning\u00fan caso posible de verificabilidad plena. Como resultado de los trabajos de K. G\u00f6del (1933) queda, por otra parte, destruida la idea (o esperanza) de que el concepto de verdad en una teor\u00eda formalizada pueda siempre definirse por medios estrictamente sint\u00e1cticos, esto es, calcul\u00edsticos, sin consideraci\u00f3n del campo significativo a que se refiera la teor\u00eda formalizada.<\/p>\n<p>Esas reflexiones obligaban a reconocer mayor complejidad a la cuesti\u00f3n del sentido, capital para el neopositivismo, y a todas las enlazadas con ella, como la de la verdad. De ese reconocimiento arranca la posterior evoluci\u00f3n de los fil\u00f3sofos de la corriente neopositivista hasta hoy [1968]. Nuevos autores, que no ten\u00edan ya nada que ver con el C\u00edrculo de Viena (disuelto por la persecuci\u00f3n hitleriana en 1939), han contribuido cr\u00edticamente a superar las iniciales barreras dogm\u00e1ticas de la escuela. Pero es interesante ver c\u00f3mo los mismos miembros del C\u00edrculo recogen, por lo general sin reservas, esas ampliaciones de su perspectiva, cuando no las suscitan ellos mismos. El siguiente p\u00e1rrafo de C. G. Hempel, uno de los miembros del grupo neopositivista inicial, ilustra este extremo: \u00abEn su estimulante art\u00edculo \u00abPositivism\u201d, W. T. Satce arguye [&#8230;] que el criterio del significado por la verificabilidad no est\u00e1 implicado por el principio del empirismo [&#8230;]. Eso es correcto: de acuerdo con el principio del empirismo, una oraci\u00f3n expresa conocimiento s\u00f3lo si es anal\u00edtica o la corrobora la evidencia emp\u00edrica; mientras que el criterio del significado va m\u00e1s lejos e identifica el dominio del lenguaje cognoscitivamente significante con el del conocimiento potencial; es decir, atribuye sentido cognoscitivo s\u00f3lo a oraciones para las cuales \u2013a menos que sean anal\u00edticas o contradictorias\u2013 sea concebible una prueba emp\u00edrica\u00bb.<\/p>\n<p>Se observar\u00e1 que ese reconocimiento de la excesiva estrechez del principio de verificabilidad como criterio de sentido equivale a deshacer una de las peculiaridades del neopositivismo inicial, a saber, su reelaboraci\u00f3n del principio empirista. Hempel propone en realidad un abandono de esa reelaboraci\u00f3n y la vuelta a la simple tesis empirista cl\u00e1sica, seg\u00fan la cual se niega s\u00f3lo contenido cognoscitivo \u2013y no significativo en general\u2013 a las proposiciones que no son emp\u00edricamente verificables.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"8\"><\/a> <b>8. Gabriel Marcel<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Del art\u00edculo \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb, <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 115-117.<\/span><\/p>\n<p>Poco antes de comenzar el per\u00edodo aqu\u00ed estudiado publica Marcel un libro \u2013<i>Homo viator\u2013<\/i>\u00a0que es \u00fatil para caracterizar su actividad filos\u00f3fica de estos trece a\u00f1os: un redondeo de sus doctrinas por el procedimiento de insistir en su presentaci\u00f3n como itinerario o v\u00eda existencial.<\/p>\n<p>Las doctrinas b\u00e1sicas de Marcel estaban formuladas en lo esencial antes de la guerra: Marcel es, como Kierkegaard (y no siguiendo a Kierkegaard), un pensador que llega a descubrir sus verdaderos motivos filos\u00f3ficos mediante un choque con el hegelianismo. Frente a la \u00abobjetividad\u00bb absoluta de Hegel, levanta la concreci\u00f3n de la existencia subjetiva, fuente de toda filosof\u00eda, puesto que s\u00f3lo en ella se da la experiencia del ser, en la apertura personal, especialmente, hacia los otros (amor, lealtad, esperanza). El modo como Marcel desarrolla esa clave del pensamiento existencialista es sumamente radical y concreta, sin demasiados matices. El desprecio del pensamiento cient\u00edfico objetivo que se desprende del principio subjetivista se expresa tajantemente y sin apoyarse en reflexiones cr\u00edtico-gnoseol\u00f3gicas: \u00abToda epistemolog\u00eda que pretenda fundarse en el pensamiento en general se dirige hacia la glorificaci\u00f3n de la t\u00e9cnica y del hombre de la calle (democratizaci\u00f3n del conocimiento que, en el fondo, lo arruina).\u00bb<\/p>\n<p>La experiencia concreta y subjetiva del ser no puede constituir un punto de partida para la construcci\u00f3n de una ontolog\u00eda o metaf\u00edsica de tipo tradicional. Al modo como Sartre radicaliza ciertos rasgos esenciales del existencialismo no religioso del \u00abprimer\u00bb Heidegger, as\u00ed tambi\u00e9n Marcel precisa puntos del existencialismo fide\u00edsta que en Jaspers quedan m\u00e1s indeterminados. Tal es el punto dicho: la heterogeneidad de la experiencia existencial del ser respecto de la metaf\u00edsica en sentido tradicional. La experiencia existencial del ser no da lugar a problemas que pudieran ser objeto de tematizaci\u00f3n y teorizaci\u00f3n, sino que coloca ante el \u00abmisterio\u00bb. \u00abProblema\u00bb es el planteamiento cient\u00edfico y vulgar de la \u00abreflexi\u00f3n primera\u00bb objetivadora. \u00abMisterio\u00bb es aquella realidad no planteada, sino aflorada en la \u00abreflexi\u00f3n segunda\u00bb.<\/p>\n<p>La \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb del hombre, su cuerpo, centro de su situaci\u00f3n concreta en el mundo material, no es pura negatividad, pero s\u00ed al tiempo que condici\u00f3n de existencia, obst\u00e1culo al ejercicio de la reflexi\u00f3n segunda y al salto a la trascendencia en el misterio. La realidad mundanal ha dado lugar, en nuestra historia, a una \u00abfuncionalizaci\u00f3n\u00ab del hombre, que no se presenta como persona, sino como funcionario, obrero, patrono, vendedor, t\u00e9cnico, etc. El mismo individuo se contempla a s\u00ed mismo funcionalizado. Ello le dificulta el camino a la autenticidad existencial y hacia el misterio: \u00abEn un mundo en que lo funcional triunfa en todos los terrenos, el sentido del ser est\u00e1 casi totalmente obliterado.\u00bb Por eso en los \u00faltimos a\u00f1os Marcel insiste, como ensayista y como dramaturgo en la funci\u00f3n did\u00e1ctica de su filosofar. \u00abLa tarea del pensamiento filos\u00f3fico&#8230; [consiste en] averiguar en qu\u00e9 condiciones puede producirse la emersi\u00f3n de la realidad disimulada bajo los datos trucados \u00abde la funcionalizada vida moderna\u00bb: la trascendencia, alcanzable plenamente s\u00f3lo por el \u00abcompromiso en la fe\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"9\"><\/a> <b>9. Nicola Abbagnano<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Del art\u00edculo \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb, <i>Papeles de filosof\u00eda,<\/i> pp. 118-122.<\/span><\/p>\n<p><b>1. El origen del existencialismo de Abbagnano<\/b>. Cuando, el a\u00f1o mismo en que comenz\u00f3 la guerra, Abbagnano public\u00f3 su primera obra importante de tem\u00e1tica plenamente existencialista, resultaba ya manifiesta la peculiaridad de su tendencia y de sus puntos de partida: Abbagnano es un pensador existencialista sin ascendencia ni coincidencia kierkegaardiana (las tiene, en efecto, m\u00e1s bien kantianas, incluso en \u00e9tica), formado intelectualmente en el estudio de la historia de la filosof\u00eda y de la historia de la ciencia, y carente, por \u00faltimo, de las motivaciones apolog\u00e9ticas que mueven, por ejemplo, a Marcel o a Jaspers, y de la opuesta convicci\u00f3n del absurdo de la existencia tal como se presenta caracter\u00edsticamente en Sartre.<\/p>\n<p>En el per\u00edodo de posguerra, aqu\u00ed considerado, Abbagnano ha tematizado esa especial posici\u00f3n suya en el cuadro de la actual filosof\u00eda de la existencia, formulando con cierto alcance pol\u00e9mico su \u00abexistencialismo positivo\u00bb. Prescindiendo en este lugar de los desarrollos anal\u00edtico-fenomenol\u00f3gicos \u2013que Abbagnano comparte con Heidegger y, a veces, con Marcel (por lo que hace a la coexistencia, a la comunidad existencial)\u2013, atenderemos exclusivamente a la indicada \u00abpositividad\u00bb de su existencia.<\/p>\n<p>2<b>. Existencialismo positivo.<\/b> Para Abbagnano, \u00abKierkegaard es el fil\u00f3sofo de la posibilidad negativa. La angustia es el sentimiento de lo posible, pero de lo posible es su fuerza aniquiladora y destructora\u00bb. Kant, en cambio, hab\u00eda descubierto, tanto en el terreno del conocer como en el de la pr\u00e1ctica o moral, la \u00abposibilidad positiva\u00bb, la posibilidad concreta y verdadera: los l\u00edmites del conocer \u2013y, con ellos, la posibilidad real de conocer\u2013, los l\u00edmites del verdadero hacer moral \u2013y, con ellos, la posibilidad real de obrar\u2013. El existencialismo, en sus tres corrientes principales \u2013Jaspers, Heidegger, Sartre\u2013, recoge el descubrimiento b\u00e1sico de la filosof\u00eda moderna \u2013la posibilidad como constituci\u00f3n del hombre\u2013 en su formulaci\u00f3n negativa o kierkegaardiana: posibilidad como vac\u00edo, libertad como mero \u00abdecir que no\u00bb. Esta limitaci\u00f3n lleva m\u00e1s o menos forzosamente a afirmar la equivalencia de todas las posibilidades de la existencia. Tal es la caracter\u00edstica del \u00abexistencialismo negativo\u00bb.<\/p>\n<p>Pero la supuesta equivalencia de las posibilidades existenciales es para Abbagnano problema, no dato. Es \u00abel \u00fanico verdadero problema de la filosof\u00eda de la existencia&#8230; El hombre no puede distinguir, ni dentro ni fuera de s\u00ed, m\u00e1s que meras posibilidades, cada una de las cuales implica una amenaza y un riesgo. \u00bfC\u00f3mo elegir y orientarse?\u00bb La primera respuesta que se presenta a ese \u00ab\u00fanico problema verdadero\u00bb es el \u00abreconocimiento de la <i>equivalencia<\/i> absoluta de todas las posibilidades humanas\u00bb; esta respuesta \u2013la sartriana\u2013 implica que toda elecci\u00f3n est\u00e1 justificada por el mero hecho de ser una elecci\u00f3n del hombre, esencialmente libre. Pero para Abbagnano \u00abuna elecci\u00f3n que no est\u00e9 sostenida por la fe en el valor de lo que se elige no es posible, pues el reconocimiento de la equivalencia <i>es<\/i> ya la renuncia a la elecci\u00f3n. Por eso aquel reconocimiento equivale a la anulaci\u00f3n y p\u00e9rdida de todas las posibilidades, y, por tanto, a la negaci\u00f3n de la existencia como tal\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con la segunda respuesta, que es la heideggeriana. \u00c9sta consiste en declarar equivalente todas las posibilidades, menos <i>una <\/i>excepcional, que es la muerte. Pero en este caso resulta que la \u00ab\u00fanica aut\u00e9ntica posibilidad de existir es la imposibilidad de existir. Ahora bien: imposibilidad es necesidad, y si la existencia es problematicidad [o sea, indeterminaci\u00f3n, contingencia], no puede reducirse a una imposibilidad [o sea a una necesidad]. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, pues, la existencia como posibilidad es negada en el acto mismo de ser reconocida\u00bb. Tal es tambi\u00e9n el caso de la tercera respuesta, la de Jaspers: esta afirma que todas las posibilidades de la existencia se equivalen por su com\u00fan imposibilidad de ser m\u00e1s que posibilidad, y as\u00ed \u00abreconduce tambi\u00e9n la existencia a una imposibilidad radical.\u00bb<\/p>\n<p>Abbagnano piensa tener razones para levantar, frente a ese \u00abexistencialismo negativo\u00bb de la equivalencia de las posibilidades concebidas negativamente, pasivamente, la \u00abpositividad\u00bb de una distinci\u00f3n entre posibilidades, con la que quiere dar nuevo fundamento existencial a un eticismo concreto, ideal \u2013y s\u00f3lo ideal\u2013 heredero del kantiano. El principio general de Abbagnano es que la posibilidad aut\u00e9ntica es superior a la inaut\u00e9ntica. As\u00ed formulado, es todav\u00eda id\u00e9ntico al postulado \u2013t\u00e1cito en Heidegger, m\u00e1s o menos expl\u00edcito en los dem\u00e1s\u2013 de todos los existencialistas. Pero el criterio de autenticidad de Abbagnano es, sorprendentemente, mucho menos subjetivista de lo que parece permitir el modo mental del existencialismo. La elecci\u00f3n aut\u00e9ntica no se caracteriza para Abbagnano por concomitancias de estado de \u00e1nimo \u2013\u00abel claro valor de la angustia\u00bb de Heidegger, el paso por el crisol de la \u00abn\u00e1usea\u00bb sartriana\u2013, sino por su<i> repetibilidad,<\/i> idea, sin duda, m\u00e1s o menos \u00abobjetiva\u00bb. \u00ab(&#8230;) <i>La posibilidad de la posibilidad es el criterio y la norma de toda posibilidad.<\/i> Puede darse a la posibilidad de la posibilidad el nombre de<i><b> <\/b><\/i><i>posibilidad trascendental;<\/i> la posibilidad trascendental es entonces lo que justifica y fundamenta toda concreta actitud humana. Una elecci\u00f3n, en efecto, no se justifica por haber sido realizada, sino porque sea a\u00fan <i>posible realizarla<\/i>\u00bb.<\/p>\n<p>El \u00abexistencialismo positivo\u00bb es, pues, un paso franco desde la \u00e9tica generalmente impl\u00edcita en los dem\u00e1s existencialismos \u2013e indistinguible en ellos de una vaga atm\u00f3sfera de estados de \u00e1nimo\u2013 a una \u00e9tica expl\u00edcita, positiva, por m\u00e1s que formal en sentido kantiano. El existencialismo de Abbagnano plantea un problema y resuelve otro al existencialismo: plantea el problema de si tal paso \u00abkantiano\u00bb es l\u00edcito con las categor\u00edas de la anal\u00edtica existencial. Resuelve el problema de la toma de posici\u00f3n del fil\u00f3sofo existencialista ante las solicitaciones de la vida concreta. El inequ\u00edvoco eticismo de Abbagnano le permite tomar posici\u00f3n en coherencia con su doctrina, mientras que en la hip\u00f3tesis sartriana, por ejemplo, de la indiferenciaci\u00f3n de las posibilidades no se ve\u00eda por qu\u00e9 un \u00abcompromiso\u00bb puede ser en principio preferible a otros.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"10\"><\/a> <b>10. Rudolf Carnap (1891-1970)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Tambi\u00e9n de \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 145-156.<\/span><\/p>\n<p><b>1. El paso a la sem\u00e1ntica<\/b>. En el C\u00edrculo de Viena, Carnap era uno de los representantes m\u00e1s t\u00edpicos del formalismo neopositivista. L\u00f3gica y matem\u00e1tica eran para \u00e9l teor\u00edas estrictamente sint\u00e1cticas, asignificativas, y el mismo an\u00e1lisis filos\u00f3fico un an\u00e1lisis de estructura, un an\u00e1lisis sint\u00e1ctico. En los a\u00f1os inmediatamente anteriores a la guerra, bajo la influencia de Tarski y del repetidamente citado impacto del teorema de incompletitud de G\u00f6del, Carnap se convence de que \u00abadem\u00e1s del an\u00e1lisis puramente formal del lenguaje necesitamos un an\u00e1lisis de la funci\u00f3n significativa del mismo\u00bb, y tambi\u00e9n de todo el alcance sistem\u00e1tico del programa de la sem\u00e1ntica de Tarski: \u00absi esta teor\u00eda es suficientemente desarrollada, contiene no s\u00f3lo una teor\u00eda de la designaci\u00f3n, es decir, de la relaci\u00f3n entre expresiones y sus significaciones, sino tambi\u00e9n una teor\u00eda de la verdad y una teor\u00eda de la deducci\u00f3n formal\u00bb. Carnap elabora su primera construcci\u00f3n sem\u00e1ntica en los primeros a\u00f1os de la guerra. Pero el hecho de que el sistema, por razones obvias, no haya influido de una manera general hasta la posguerra (as\u00ed como el que Carnap lo haya reeditado en 1959) autoriza a comenzar con \u00e9l la consideraci\u00f3n de la<b> <\/b>obra de Carnap en el per\u00edodo de posguerra aqu\u00ed estudiado.<\/p>\n<p><b>2. La<\/b><b> <\/b><b>primera sem\u00e1ntica de Carnap<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>Trabajando en el terreno preparado a\u00f1os antes por Morris con la teor\u00eda general de los signos, Carnap inserta la sem\u00e1ntica en el cuadro general de la <i>semi\u00f3tica. <\/i>\u00abLa semi\u00f3tica, teor\u00eda general de los signos y lenguajes [y que en este sentido hab\u00eda sido presentada con tal nombre por Hans Hermes (NE: profesor de Sacrist\u00e1n en M\u00fcnster)], se divide en tres partes: pragm\u00e1tica, sem\u00e1ntica y sintaxis.\u00bb Las nociones de esas tres ramas se precisan como sigue: \u00abLa investigaci\u00f3n de un lenguaje pertenece a la <i>pragm\u00e1tica <\/i>si hace expl\u00edcita referencia a un sujeto ling\u00fc\u00edstico; pertenece a la <i>sem\u00e1ntica <\/i>si se refiere a los <i>designata <\/i>del lenguaje, pero no a sujetos; pertenece a la <i>sintaxis<\/i><i> <\/i>si no se ocupa ni de sujetos ni de <i>designata, <\/i>sino s\u00f3lo de las expresiones mismas.\u00bb Dentro de la sem\u00e1ntica puede distinguirse adem\u00e1s una investigaci\u00f3n descriptiva (<i>sem\u00e1ntica descriptiva<\/i>)<i>, <\/i>que se ocupa de las relaciones de designaci\u00f3n en lenguajes reales \u00abhist\u00f3ricamente dados\u00bb, y una investigaci\u00f3n pura (<i>sem\u00e1ntica pura<\/i>)<i>, <\/i>que consiste en \u00abel an\u00e1lisis de sistemas sem\u00e1nticos, esto es, sistemas de reglas sem\u00e1nticas\u00bb. (An\u00e1logamente se divide la sintaxis. Uno de los rasgos caracter\u00edsticos de la semi\u00f3tica de Carnap es la rigurosa separaci\u00f3n con paralelismo constante de sem\u00e1ntica y sintaxis. Esto, en su opini\u00f3n, diferencia su programa del de Tarski.) Por \u00faltimo, el programa carnapiano manifiesta toda su ambici\u00f3n al postular una <i>sem\u00e1n<\/i><i>tica general,<\/i><i> <\/i>idea filos\u00f3ficamente interesante en cuya realizaci\u00f3n acaso pueda decirse que se le adelantan ya autores como Beth.<\/p>\n<p>La posici\u00f3n sem\u00e1ntica permite a Carnap reelaborar temas tradicionales de su obra y, ante todo, el concepto de verificaci\u00f3n, bien distinguible ahora del de verdad. El concepto de verdad es concepto sem\u00e1ntico, y se formula seg\u00fan la tradici\u00f3n aristot\u00e9lica recogida por Tarski en la c\u00e9lebre f\u00f3rmula: \u00ab\u00bbp\u00bb es verdadera cuando p\u00bb. En cambio, es claro que el concepto de verificaci\u00f3n, que menta una operaci\u00f3n, no es sem\u00e1ntico, sino pragm\u00e1tico. Con este an\u00e1lisis desea Carnap disipar confusi\u00f3n en la materia: \u00abComo la verificaci\u00f3n estricta de sentencias emp\u00edricas no es posible [Carnap recoge aqu\u00ed los motivos aludidos al hablar de la crisis del positivismo estricto], el concepto de verificaci\u00f3n debe ser sustituido por el de confirmaci\u00f3n, y el concepto de \u00abverificado\u00bb se toma como si fuera lo mismo que \u00abverdadero\u00bb, siendo as\u00ed que la diferencia entre esos dos conceptos se hace obvia partiendo de un an\u00e1lisis semi\u00f3tico, puesto que el primero es pragm\u00e1tico y el segundo es sem\u00e1ntico.\u00bb El an\u00e1lisis da por resultado la actitud positivista \u2013pero poco radical\u2013 de que hay que mantener un concepto te\u00f3rico de verdad (propiamente aristot\u00e9lico), el sem\u00e1ntico, frente al concepto sustitutivo de \u00abgrado de confirmaci\u00f3n\u00bb, que es el normalmente utilizable en ciencia, pues la eliminaci\u00f3n del primero y su sustituci\u00f3n por el segundo se basa precisamente en aquella confusi\u00f3n de las instancias pragm\u00e1tica y sem\u00e1ntica. \u00abSobre la base de ese error se crey\u00f3 que el concepto de verdad deb\u00eda ser sustituido por el de grado de confirmaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>En unas \u00abobservaciones\u00bb sobre su anterior actitud sint\u00e1ctica pura desarrolla el propio Carnap las principales novedades filos\u00f3ficas de su actitud. Pueden resumirse en dos puntos. El primero, seguramente el \u00fanico esencial, es que lo l\u00f3gico no es concebido ya como una combinaci\u00f3n sint\u00e1ctica de proposiciones (sentencias en la terminolog\u00eda de Carnap), sino como \u00e1mbito <i>sem\u00e1ntico, <\/i>o sea como relaciones entre <i>designata<\/i><i> <\/i>de las sentencias: \u00abLa l\u00f3gica ser\u00e1 considerada como representada por un sistema sem\u00e1ntico, y una formalizaci\u00f3n de la l\u00f3gica consistir\u00e1 en la construcci\u00f3n de un c\u00e1lculo correspondiente (sistema sint\u00e1ctico).\u00bb As\u00ed asume Carnap la preeminencia de la sem\u00e1ntica, actitud propia de la l\u00f3gica antineopositivista, de Scholz, por ejemplo.<\/p>\n<p>En segundo lugar, destronada la sintaxis como \u00fanico instrumento l\u00f3gico-anal\u00edtico, \u00abel campo de la filosof\u00eda teor\u00e9tica deja de estar restringido a la sintaxis, y se considera como inclusivo de todo el an\u00e1lisis del lenguaje, con la sintaxis, la sem\u00e1ntica y quiz\u00e1 tambi\u00e9n la pragm\u00e1tica\u00bb. Pero esta ampliaci\u00f3n del temario filos\u00f3fico ser\u00e1 compatible con el mantenimiento de los motivos capitales (ya que no las viejas tesis radicales) del neopositivismo. En este sentido da garant\u00edas Carnap \u00aba mis amigos empiristas\u00bb que temen que con la sem\u00e1ntica \u00abentre por la puerta trasera lo que se expuls\u00f3 por la principal\u00bb: la \u00abmetaf\u00edsica\u00bb, es decir, la concepci\u00f3n sistem\u00e1tica y directa del mundo. En esa reformulaci\u00f3n de los motivos neopositivistas o l\u00f3gico-empiristas fundamentales \u00abha resultado muy fecundo contemplar los problemas de filosof\u00eda teor\u00e9tica desde el punto de vista de la semi\u00f3tica, es decir, el intentar comprenderlos como problemas que tienen que ver de un modo u otro con signos o lenguajes\u00bb. \u00c9sta es, en nueva versi\u00f3n, la tendencia neopositivista cl\u00e1sica a desenmascarar como \u00abseudoproblemas\u00bb los temas cl\u00e1sicos \u2013objetividad del conocimiento cient\u00edfico, etc.\u2013 que parecen referirse a cosas, cuando en realidad se refieren a modos de hablar (si encierran problemas verdaderos) o son meras deficiencias y confusiones ling\u00fc\u00edsticas, y en este caso no contienen siquiera un problema ling\u00fc\u00edstico disimulado por mal puesto. \u00abMuchas sentencias de la filosof\u00eda son de tal tipo que en su formulaci\u00f3n habitual no parecen tratar un problema de lenguaje, sino ciertas caracter\u00edsticas de las cosas o hechos de la naturaleza en general, mientras que un an\u00e1lisis m\u00e1s estricto muestra que son traducibles a sentencias de la sem\u00e1ntica l\u00f3gica.\u00bb No obstante, el marco de la semi\u00f3tica permite a\u00f1adir a esa motivaci\u00f3n b\u00e1sica una distinci\u00f3n anal\u00edtica entre problemas filos\u00f3ficos: los hay de naturaleza factual, emp\u00edrica, m\u00e1s que l\u00f3gica; son sobre todo problemas de teor\u00eda de la ciencia y del conocimiento. Carnap da los siguientes ejemplos: percepci\u00f3n, observaci\u00f3n, comprobaci\u00f3n, anotaci\u00f3n, confirmaci\u00f3n, etc. El amplio punto de vista semi\u00f3tico permitir\u00e1 tratar tambi\u00e9n esos problemas como ling\u00fc\u00edsticos (no totalmente ling\u00fc\u00edsticos: \u00aben la medida en que esas actividades conducen o aluden a conocimientos formulados en lenguaje\u00bb), insert\u00e1ndolos en la pragm\u00e1tica. Con ello se consigue, primero, una ampliaci\u00f3n del an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico positivista a temas que los fil\u00f3sofos realistas habr\u00edan considerado inasequibles al neopositivismo; y, segundo, dar al tratamiento cierta flexibilidad (lenguaje pragm\u00e1tico no es puro formalismo) sin caer por ello en el \u00abpeligro metaf\u00edsico\u00bb de ponerse a hablar de problemas reales en el sentido cl\u00e1sico de 1a palabra (problemas de cosas). Existir\u00e1n luego problemas ling\u00fc\u00edsticos de tipo sem\u00e1ntico, en los que el significado y los conceptos emparentados con \u00e9l (empezando por el de verdad sem\u00e1ntica) intervienen en el an\u00e1lisis. Y, por \u00faltimo, seguir\u00e1 habiendo problemas puramente estructurales o sint\u00e1cticos. Pero \u00e9stos no ser\u00e1n ya, como quer\u00eda el C\u00edrculo de Viena, la totalidad de los problemas filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p><b>3. La inducci\u00f3n y el c\u00e1lculo de probabilidades<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>Las \u00faltimas publicaciones importantes de Carnap en el per\u00edodo aqu\u00ed estudiado est\u00e1n dedicadas a una construcci\u00f3n l\u00f3gica del c\u00e1lculo de probabilidades. Antes de aparecer su primer estudio al respecto (1950) public\u00f3 un nuevo tratado sem\u00e1ntico con novedades de inter\u00e9s respecto de la <i>Introduction to Semantics. <\/i>Pero las ideas o intenciones filos\u00f3ficas de la teor\u00eda carnapiana del c\u00e1lculo de probabilidades estaban ya elaboradas, lo m\u00e1s tarde, en 1945. Esos fundamentos filos\u00f3ficos constituyen lo \u00fanico que interesa aqu\u00ed. Por eso se considerar\u00e1n antes de la \u00absegunda sem\u00e1ntica\u00bb de Carnap.<\/p>\n<p>En su reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre el c\u00e1lculo de probabilidades parte Carnap de una opini\u00f3n bastante difundida y que (a diferencia de Russell) no discute: la de que la l\u00f3gica inductiva tiene que ser una l\u00f3gica de la probabilidad. Y parte tambi\u00e9n de un planteamiento de oportunidad, es decir, dictado por la situaci\u00f3n de este problema: \u00abEl problema de la probabilidad puede ser considerado como la tarea de hallar una definici\u00f3n adecuada del concepto de probabilidad que pueda suministrar una base para una teor\u00eda de la probabilidad. Esta tarea no consiste en definir un nuevo concepto, sino m\u00e1s bien en volver a definir uno viejo.\u00bb Tales son los problemas de \u00abexplicaci\u00f3n\u00bb, frecuentes en el desarrollo de la ciencia y de la matem\u00e1tica. \u00abEn cada caso de este tipo llamamos al viejo concepto \u2013usado de modo m\u00e1s o menos vago en el lenguaje cotidiano o en un estadio atrasado del lenguaje cient\u00edfico\u2013 el <i>explicandum;<\/i><i> <\/i>el concepto nuevo y m\u00e1s exacto que se propone en sustituci\u00f3n del viejo se llama <i>expli<\/i><i>catum.\u00bb <\/i>Sin realizar esa tarea, aparentemente modesta, es imposible progresar en ciencia. Se observar\u00e1 que la distinci\u00f3n <i>explicandum-explicatum <\/i>es<i> <\/i>plenamente sem\u00e1ntica, no formalista: podr\u00eda perfectamente parafrasearse en cualquier filosof\u00eda no radicalmente nominalista, pues esa distinci\u00f3n supone que el concepto no es totalmente creado por la teor\u00eda (convencionalismo). Cierto que el alcance filos\u00f3fico de la actitud sem\u00e1ntica puede ser muy vario: puede considerarse, por ejemplo, que <i>explicandum <\/i>y <i>explicatum <\/i>son <i>dos <\/i>conceptos plenamente aut\u00f3nomos, o que son el mismo. Entre las dos posiciones caben matices, y entre ambas un abismo filos\u00f3fico. La posici\u00f3n de Carnap no es siempre expl\u00edcita ni firme.<\/p>\n<p>Carnap piensa que todos los <i>expli<\/i><i>can<\/i><i>da<\/i><i> <\/i>de la probabilidad efectivamente explicados por los autores pueden ordenarse en torno de dos conceptos capitales de la misma: primero, probabilidad como grado de confirmaci\u00f3n; segundo, probabilidad como frecuencia. El primero, afirma, es el estrictamente l\u00f3gico, pues la confirmaci\u00f3n de una proposici\u00f3n lo es siempre por otra y la confirmaci\u00f3n misma es, por consiguiente, una relaci\u00f3n entre proposiciones del tipo implicaci\u00f3n. Por tanto, \u00abla cuesti\u00f3n es l\u00f3gica. No es una cuesti\u00f3n de hecho en el sentido de que requiera el conocimiento de hechos emp\u00edricos\u00bb. Para afirmar que la proposici\u00f3n <i>a<\/i><i> <\/i>confirma la proposici\u00f3n <i>b<\/i><i> <\/i>(en tal o cual grado) basta con comprender (e interpretar cuantitativamente, si se desea y es posible) la relaci\u00f3n l\u00f3gica entre la dos proposiciones (<i>sentences<\/i>)<i>.<\/i><i> <\/i>En cambio, el segundo concepto de probabilidad, probabilidad como frecuencia relativa, se refiere a hechos, da de s\u00ed precisiones emp\u00edricas sobre el comportamiento de una serie de fen\u00f3menos (indicando la frecuencia con que se dan en esa serie hechos de una determinada clase). En t\u00e9rminos m\u00e1s precisos: ambos conceptos de probabilidad (Carnap los designa por <i>p<\/i><sub>1<\/sub><i> <\/i>y<i> <\/i><i>p<\/i><sub>2<\/sub><i> <\/i>respectivamente, en el orden en que acaban de ser aducidos) tienen de com\u00fan (tomados, por simplificar, s\u00f3lo en formulaci\u00f3n cuantitativa) el ser funciones de dos argumentos y cuyos valores son n\u00fameros reales entre 0 y 1 (seg\u00fan la convenci\u00f3n corriente al respecto). Y se distinguen por los dos criterios siguientes:<\/p>\n<p>l. Los dos argumentos de <i>p<\/i><sub>1<\/sub><i> <\/i>son proposiciones, descripciones de <i>hechos. <\/i>Por ejemplo: \u00abla probabilidad de que al lanzar <i>este <\/i>dado <i>ahora <\/i>salga <i>su <\/i>2 es de 1\/6\u00bb. En cambio, los dos argumentos de <i>p<\/i><sub>2<\/sub><i> <\/i>son entidades generales: no hechos, sino <i>clases de hechos. <\/i>Por ejemplo: \u00abla frecuencia con que sale 2 al lanzar un dado corriente espa\u00f1ol es de 1\/6\u00bb. Las muchas salidas de 2 en una serie, por ejemplo, de 1.000.000 de jugadas, son una clase de hechos (la clase de las salidas de 2) y no un hecho.<\/p>\n<p>2. La afirmaci\u00f3n de <i>p<\/i><sub>1<\/sub>es un asunto l\u00f3gico. El anterior ejemplo de <i>p<\/i><sub>1<\/sub><i> <\/i>debe decir en realidad: \u00ablas proposiciones que expresan todo lo conocido hasta ahora sobre el comportamiento de este dado fundamentan con una probabilidad de 1\/6 la proposici\u00f3n: \u00aben esta jugada va a salir un 2&#8243;\u00bb. Se trata, pues, de una relaci\u00f3n entre proposiciones. Una relaci\u00f3n l\u00f3gica (sem\u00e1ntica). En cambio, la afirmaci\u00f3n de <i>p<\/i><sub>2<\/sub><i> <\/i>es un asunto emp\u00edrico: dice que una determinada serie de <i>hechos <\/i>se comporta de tal o cual manera. No obstante, la <i>teor\u00eda<\/i> de esta probabilidad ser\u00e1 tambi\u00e9n una teor\u00eda l\u00f3gico-matem\u00e1tica, y no emp\u00edrica, pues los teoremas de esta teor\u00eda no ser\u00e1n ellos mismos enunciados de probabilidad<sub>2<\/sub>, sino que dir\u00e1n algo sobre relaciones entre probabilidades<sub>2<\/sub>. Por ejemplo: si los valores de tales o cuales probabilidades<sub>2<\/sub> son q<sub>1<\/sub> y q<sub>2<\/sub><i>, <\/i>entonces el valor de una tercera probabilidad<sub>2<\/sub> referida a <i>q<\/i><sub>1<\/sub> y <i>q<\/i><sub>2<\/sub><i> <\/i>de un modo determinado es tal o cual valor, pongamos suma o producto de<i> <\/i><i>q<\/i><sub><i>1<\/i><\/sub><i> <\/i>y<i> <\/i><i>q<\/i><sub>2<\/sub><i>.<\/i><i> <\/i>(El ejemplo es de Carnap.) Probabilidad<sub>1<\/sub>, de naturaleza l\u00f3gica, es el nervio de la inducci\u00f3n que consiste en un discurso de fundamentaci\u00f3n de unas proposiciones en otras por v\u00eda no reductiva, sino seg\u00fan el origen emp\u00edrico de las proposiciones fundamentales. Como se ve, con esta teor\u00eda Carnap busca una salida al problema de la inducci\u00f3n rehuyendo todo el discutido y dif\u00edcil temario filos\u00f3fico tradicional referente a ese tipo de fundamentaci\u00f3n. Por eso puede a\u00f1adir a su estudio unas frases destinadas a tranquilizar a sus colegas l\u00f3gico-empiristas respecto a las posibles consecuencias \u00abmetaf\u00edsicas\u00bb de reconocer un valor de verdad \u00ababsoluto\u00bb a la probabilidad-inducci\u00f3n: \u00abHay que reconocer que anteriores autores que han escrito sobre la probabilidad han hecho a veces inferencias que son inadmisibles desde el punto de vista del empirismo. Calculaban el valor de una probabilidad l\u00f3gica y luego infer\u00edan de \u00e9l una frecuencia, haciendo, pues, una transici\u00f3n il\u00edcita de probabilidad<sub>1<\/sub> a probabilidad<sub>2<\/sub>. Su razonamiento es a veces de este tipo: \u00abSobre la base de la simetr\u00eda de este dado, la probabilidad de obtener un as es de 1\/6; por tanto, una sexta parte de las jugadas con este dado dar\u00e1 un as.\u00bb Autores posteriores han criticado inferencias de ese tipo. Es claro que no se puede inferir jam\u00e1s de un enunciado de probabilidad<sub>1<\/sub> un enunciado sobre frecuencia, porque el primero es puramente l\u00f3gico, mientras que el segundo es factual. As\u00ed, pues, la fuente de error era la confusi\u00f3n de probabilidad<sub>1<\/sub> con probabilidad<sub>2<\/sub>. Pero el uso de enunciados de probabilidad<sub>1<\/sub> no puede violar por s\u00ed mismo el principio del empirismo mientras tengamos presente el hecho de que esos enunciados son puramente l\u00f3gicos y no permiten, por tanto, conclusiones factuales.\u00bb M\u00e1s en general, \u00abla aserci\u00f3n de enunciados puramente l\u00f3gicos&#8230; no puede violar nunca el empirismo&#8230; El principio del empirismo no puede ser violado m\u00e1s que por el aserto de una proposici\u00f3n factual (sint\u00e9tica) sin suficiente fundamentaci\u00f3n emp\u00edrica&#8230;\u00bb Y, naturalmente, tambi\u00e9n cuando se ve el fundamento de la inducci\u00f3n en la estructura del \u00abmundo real\u00bb (determinismo, regularidad de los fen\u00f3menos naturales), que es una noci\u00f3n no verificable, en vez de en una relaci\u00f3n entre determinadas proposiciones.<\/p>\n<p>El programa de la l\u00f3gica de la probabilidad de Carnap tiene a\u00fan dos cap\u00edtulos importantes: el estudio de la unidad sistem\u00e1tica de probabilidad<sub>1<\/sub> y probabilidad<sub>2<\/sub> (que aqu\u00ed se pasar\u00e1 por alto) y la fijaci\u00f3n de la diferencia entre probabilidad l\u00f3gica y verdad l\u00f3gica. Despu\u00e9s de lo dicho a prop\u00f3sito de la primera sem\u00e1ntica del autor, no har\u00e1 falta insistir en que para Carnap los dos conceptos son diversos, puesto que la probabilidad l\u00f3gica \u2013probabilidad\u2013\u00a0est\u00e1 emparentada con el concepto de confirmaci\u00f3n o verificaci\u00f3n, del que es, en el fondo, un <i>explica<\/i><i>tum.<\/i><i> <\/i>De esta distinci\u00f3n obtiene Carnap una sutil inferencia. En efecto: si valores de probabilidad l\u00f3gica y valores de verdad son fundamentalmente diversos, entonces los m\u00faltiples valores de probabilidad que pueden darse en escala como continua en el terreno de la l\u00f3gica inductiva no implican que \u00e9sta sea esencialmente polivalente: una cosa son los muchos valores probabilitario-inductivos, y otra los valores de verdad (s\u00f3lo dos: verdadero y falso) de los <i>teoremas<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>l\u00f3<\/i><i>gica<\/i><i> <\/i><i>inductiva<\/i><i> <\/i>que versan sobre esos valores de probabilidad.<\/p>\n<p><b>4. \u00daltimos desarrollos de <\/b><b>la <\/b><b>sem\u00e1nt<\/b><b>ica<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>La segunda construcci\u00f3n sem\u00e1ntica propuesta por Carnap presenta una novedad met\u00f3dica importante. Todos los m\u00e9todos sem\u00e1nticos anteriores tienen de com\u00fan, seg\u00fan Carnap, el considerar \u00abuna expresi\u00f3n de un lenguaje como el nombre de una entidad abstracta o concreta. Por el contrario, el m\u00e9todo aqu\u00ed propuesto considera una expresi\u00f3n cualquiera no como un nombre de algo, sino como poseedora de una intensi\u00f3n y una extensi\u00f3n.\u00bb Los t\u00e9rminos \u00abintensi\u00f3n\u00bb y \u00abextensi\u00f3n\u00bb recuerdan en seguida los tradicionales de \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb. y \u00abextensi\u00f3n\u00bb, pero los dos conceptos de Carnap no coinciden con \u00e9stos (como ya puede sugerir el hecho de que los primeros se refieran a <i>toda <\/i>expresi\u00f3n, mientras el par tradicional casi no ha sido elaborado m\u00e1s que para el concepto). La peculiaridad de los dos conceptos de Carnap queda recogida por su definici\u00f3n: dos expresiones tienen la misma <i>extensi\u00f3n <\/i>cuando son equivalentes, es decir, cuando son ambas verdaderas o ambas falsas (si se trata de proposiciones), cuando significan el mismo individuo (si son expresiones individuales) o cuando valen de los mismos individuos (si son expresiones predicativas). Se observar\u00e1 que, en rigor, s\u00f3lo este \u00faltimo caso corresponde a la extensi\u00f3n de la l\u00f3gica tradicional. Y dos expresiones tienen la misma <i>intensi\u00f3n <\/i>cuando no s\u00f3lo son equivalentes, sino, adem\u00e1s, l\u00f3gicamente equivalentes, o sea cuando su equivalencia deriva exclusivamente de las reglas sem\u00e1nticas (= l\u00f3gicas).<\/p>\n<p>Se desprende de esas nociones que la l\u00f3gica de Carnap, desde el punto de vista tradicional, ser\u00eda hoy una l\u00f3gica de la \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb, puesto que la l\u00f3gica es para \u00e9l sem\u00e1ntica y el concepto de \u00abintensi\u00f3n\u00bb, paralelo (con las salvedades dichas) del tradicional de comprensi\u00f3n, es seguramente sem\u00e1ntico. Carnap hace incluso menci\u00f3n expl\u00edcita de la posibilidad de reducir todo contexto sem\u00e1ntico al \u00abintensional\u00bb. Pero es notable que, luego de explicar esa reducci\u00f3n, no hace uso de ella. Ocurre, en efecto, que la intenci\u00f3n de Carnap no es reproducir el par de conceptos tradicional. Sus dos conceptos van cobrando cada vez m\u00e1s valor filos\u00f3fico hasta desembocar en un tema l\u00f3gico-empirista (neopositivista) cl\u00e1sico: el de teor\u00eda formal y conocimiento emp\u00edrico; extensi\u00f3n e intensi\u00f3n son dos factores o aspectos sem\u00e1nticos de toda expresi\u00f3n: \u00abEl primer factor [el intensional] es aquel aspecto de la expresi\u00f3n que podemos establecer&#8230; por el mero hecho de entender su sentido, sin utilizar conocimiento factual&#8230; El segundo factor [el extensional] se establece por las operaciones de entender el sentido e investigar la situaci\u00f3n a que se refiere la expresi\u00f3n. Conociendo la significaci\u00f3n, averiguamos mediante una investigaci\u00f3n factual a qu\u00e9 locaciones, si las hay, se aplica la expresi\u00f3n en el actual estado del mundo.\u00bb<\/p>\n<p>Todo su modo de enfocar el tema lleva a Carnap a una nueva soluci\u00f3n neopositivista de problemas cl\u00e1sicos. En toda sem\u00e1ntica anterior a esta de Carnap, las expresiones. se entend\u00edan, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n carnapiana, como nombres de entidades. Y como se recog\u00edan tambi\u00e9n las entidades extensionales \u2013\u00abextensiones\u00bb tradicionales: <i>clases\u2013 <\/i>y las intensionales \u2013\u00abcomprensiones\u00bb tradicionales, universales, abstractos\u2013, el fil\u00f3sofo parec\u00eda encontrarse ante dos tipos de <i>designata<\/i><i> <\/i>para un mismo signo y se procuraba adem\u00e1s el (seudo-)problema de los universales. Pero en la nueva sem\u00e1ntica las expresiones no son nombres. Tienen \u00abdos aspectos\u00bb o \u00abfactores\u00bb, el uno reducible al otro. La duplicidad no es m\u00e1s que de perspectiva: la l\u00f3gica pura habla de intensiones; la aplicada, de extensiones. Para redondear la soluci\u00f3n gordiana o radical del (seudo-) problema de los universales, Carnap demuestra que, adem\u00e1s del lenguaje de una sem\u00e1ntica extensional y del de una intensional, puede construir otro tercero y neutral al que son traducibles los dos primeros. Ejemplo (de Carnap): se construye un metalenguaje \u00aben el cual, en lugar de las frases \u00abla clase humano\u00bb y \u00abla propiedad humana\u00bb, se usa exclusivamente el t\u00e9rmino \u00abhumano\u00bb\u00bb. (Desde el punto de vista tradicional podr\u00eda objetarse que el t\u00e9rmino \u00abhumano\u00bb es \u00abintensional\u00bb, o sea una comprensi\u00f3n. Pero esta objeci\u00f3n ser\u00eda mera <i>ignorantia elenchi <\/i>para Carnap: el t\u00e9rmino \u00abhumano\u00bb es simplemente un signo, una determinada mancha de tinta, del metalenguaje neutral. Lo que s\u00ed puede preguntarse es hasta qu\u00e9 punto no es esto una vuelta a puntos de vista sint\u00e1cticos.)<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, en conexi\u00f3n con su sem\u00e1ntica segunda, Carnap sienta las bases de la l\u00f3gica modal. Estas bases tienen cierto alcance filos\u00f3fico: Carnap propone definir las cl\u00e1sicas modalidades l\u00f3gicas mediante una correlaci\u00f3n de las mismas con conceptos sem\u00e1nticos. As\u00ed, por ejemplo, el modo \u00abnecesidad\u00bb estar\u00eda en correlaci\u00f3n con el concepto sem\u00e1ntico de verdad anal\u00edtica (\u00abL-verdad\u00bb en el simbolismo de Carnap).<\/p>\n<p><b>5. <\/b><b>Sentido filos\u00f3fico de los \u00faltimos desarrollos de Carnap<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>En el curso de la exposici\u00f3n se ha indicado ya que con sus \u00faltimas posiciones y desarrollos sistem\u00e1ticos Carnap se propone superar las limitaciones del neopositivismo cl\u00e1sico \u2013para el cual eran sospechosos de \u00abmetaf\u00edsica\u00bb temas como la inducci\u00f3n, la abstracci\u00f3n, la verdad, etc.\u2013 manteniendo las motivaciones filos\u00f3ficas esenciales al movimiento. El neopositivista ten\u00eda por fuerza que usar todos estos conceptos, porque son imprescindibles en la ciencia, pero no pod\u00eda ver en ellos m\u00e1s que expedientes tan necesarios como indeseables en la teor\u00eda, puras muletas para andar y tirarlas luego, como la escalerilla de Wittgenstein. Los manejaba, pues, \u00abcon la conciencia intranquila, como un hombre que en su vida cotidiana hace, con remordimientos, cosas que no est\u00e1n de acuerdo con los altos principios morales que profesa los domingos\u00bb. La agudeza es de Carnap mismo. Lo que \u00e9l intenta en esta \u00faltima fase de su trabajo es devolver al neopositivista el derecho a trabajar con aquellos conceptos sin necesidad de sufrir remordimientos.<\/p>\n<p>Obras: <i>lntroduction to Semantics and Formalization of Logic, <\/i>I, 1942; II, 1943; como volumen \u00fanico, 1959. <i>The Two Concepts of Probability, <\/i>en <i>Philosophy and Phenomenological<\/i><i> <\/i><i>Research, <\/i>1945, n\u00fam. 5. <i>Logical<\/i><i> <\/i><i>Foundations<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Probability, <\/i>1950. <i>Meaning and <\/i><i>Necessity. <\/i><i>A Study in Semantics<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>Modal<\/i><i> <\/i><i>Logic,<\/i><i> <\/i>ed. ampliada de 1956.<\/p>\n<p><b>II. RUDOLF CARNAP y el desarrollo de la sem\u00e1ntica.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb, Enciclopedia Labor, vol. X, 1968, pp.793-795.<\/span><\/p>\n<p>Rudolf Carnap evoluciona en ese mismo sentido cuando admite, adem\u00e1s del sentido cognoscitivo, un sentido expresivo y otro evocativo de las proposiciones. En el C\u00edrculo de Viena, Carnap hab\u00eda sido uno de los representantes m\u00e1s radicales del formalismo neopositivista. L\u00f3gica y matem\u00e1tica eran para \u00e9l por entonces teor\u00edas estrictamente sint\u00e1cticas, calcul\u00edsticas, carentes de significaci\u00f3n, y hasta el an\u00e1lisis filos\u00f3fico era en su opini\u00f3n un an\u00e1lisis de estructura, un an\u00e1lisis sint\u00e1ctico. En los a\u00f1os inmediatamente anteriores a la segunda guerra mundial Carnap se convence de que \u00abadem\u00e1s del an\u00e1lisis puramente formal del lenguaje necesitamos un an\u00e1lisis de la funci\u00f3n significativa del mismo\u00bb. La teor\u00eda de la significatividad de los lenguajes, a la que ahora se dedica Carnap, se llama sem\u00e1ntica. Carnap dice de ella: \u00absi esta teor\u00eda se desarrolla suficientemente, contiene no s\u00f3lo una teor\u00eda de la designaci\u00f3n, es decir, de la relaci\u00f3n entre expresiones y sus significados, sino tambi\u00e9n una teor\u00eda de la verdad y una teor\u00eda de la deducci\u00f3n formal\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed convencido de que hay que rebasar la limitaci\u00f3n a la mera consideraci\u00f3n de los aspectos sint\u00e1cticos del discurso, Carnap no abandona, sin embargo, la importante tesis seg\u00fan la cual el an\u00e1lisis filos\u00f3fico es ante todo un an\u00e1lisis del lenguaje de los fil\u00f3sofos, de los cient\u00edficos y del uso com\u00fan. Pero ampl\u00eda los puntos de vista posibles para ese an\u00e1lisis, situ\u00e1ndolos en el amplio marco de su semi\u00f3tica general: \u00abLa semi\u00f3tica, teor\u00eda general de los signos y lenguajes, se divide en tres partes: pragm\u00e1tica, sem\u00e1ntica y sintaxis\u00bb. Las nociones de esas tres ramas se precisan como sigue: \u00abLa investigaci\u00f3n de un lenguaje pertenece a la <i>pragm\u00e1tica<\/i> si hace expl\u00edcita referencia a un sujeto ling\u00fc\u00edstico; pertenece a la <i>sem\u00e1ntica<\/i> si se refiere a los designata [significados] del lenguaje, pero no a sujetos; pertenece a la <i>sintaxis<\/i> si no se ocupa ni de sujetos ni de <i>designata<\/i>, sino s\u00f3lo de las expresiones mismas\u00bb. Dentro de la sem\u00e1ntica puede distinguirse una investigaci\u00f3n descriptiva (sem\u00e1ntica descriptiva) y una investigaci\u00f3n pura (sem\u00e1ntica pura) que consiste en \u00abel an\u00e1lisis de sistemas sem\u00e1nticos, esto es, sistemas de reglas sem\u00e1nticas\u00bb. (An\u00e1logamente para la sintaxis.)<\/p>\n<p>En a\u00f1os posteriores ha seguido elaborando Carnap sus nuevos puntos de vista, ampliando cada vez m\u00e1s las perspectivas filos\u00f3ficas de la tradici\u00f3n neopositivista, pero sin ninguna rotura brusca con ella. Todos los m\u00e9todos sem\u00e1nticos anteriores a esta \u00faltima fase de la sem\u00e1ntica de Carnap tienen en com\u00fan, seg\u00fan este, el considerar \u00abuna expresi\u00f3n de un lenguaje como nombre de una entidad abstracta o concreta. Por el contrario, el m\u00e9todo aqu\u00ed propuesto considera una expresi\u00f3n cualquiera no como nombre de algo, sino como poseedora de una intensi\u00f3n y una extensi\u00f3n\u00bb. Los t\u00e9rminos <i>intensi\u00f3n <\/i>y <i>extensi\u00f3n <\/i>recuerdan los tradicionales <i>comprensi\u00f3n <\/i>y <i>extensi\u00f3n, <\/i>pero los<i> <\/i>dos conceptos de Carnap no coinciden con \u00e9stos, como ya permite ver el hecho de que los primeros se refieren a <i>toda<\/i><i> <\/i>expresi\u00f3n, mientras que el par tradicional no ha sido construido m\u00e1s que para el concepto. La peculiaridad de las dos nociones de Carnap queda recogida por su definici\u00f3n: dos expresiones tienen la misma extensi\u00f3n cuando son equivalentes, es decir, cuando son ambas verdaderas o ambas falsas (si se trata de proposiciones), cuando designan el mismo individuo (si son expresiones nominativas o descriptivas) o cuando valen de los mismos individuos (si son expresiones predicativas). Se observar\u00e1 que s\u00f3lo este \u00faltimo caso corresponde a la extensi\u00f3n de la l\u00f3gica tradicional. Y dos expresiones tienen la misma intensi\u00f3n cuando son no s\u00f3lo equivalentes, sino, adem\u00e1s, l\u00f3gicamente equivalentes, o sea, cuando su equivalencia deriva exclusivamente de las reglas l\u00f3gicas, sem\u00e1nticas.<\/p>\n<p>El par de conceptos cobra valor filos\u00f3fico al desembocar en un tema cl\u00e1sico del neopositivismo y de todo empirismo, tema que es, por lo dem\u00e1s, muy importante para la teor\u00eda de la ciencia: el problema de la distinci\u00f3n entre teor\u00eda formal y conocimiento emp\u00edrico. Intensi\u00f3n y extensi\u00f3n son dos factores o aspectos sem\u00e1nticos de toda expresi\u00f3n; \u00abel primer factor [el intensional] es aquel aspecto de la expresi\u00f3n que podemos fijar [&#8230;] por el mero hecho de entender su sentido, sin utilizar conocimiento factual [&#8230;]. El segundo factor [el extensional] se establece por las operaciones de entender el sentido e investigar la situaci\u00f3n a que se refiere la expresi\u00f3n. Conociendo la significaci\u00f3n, averiguamos mediante una investigaci\u00f3n factual a qu\u00e9 locaciones si las hay, <i>se <\/i>aplica la expresi\u00f3n en el actual estado del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Su nuevo modo de enfocar el tema lleva a Carnap a una nueva soluci\u00f3n de problemas cl\u00e1sicos a los que el neopositivismo hab\u00eda prestado siempre atenci\u00f3n. El m\u00e1s significativo es el viejo problema de los universales. En toda sem\u00e1ntica anterior a \u00e9sta de Carnap las expresiones se entend\u00edan, seg\u00fan interpretaci\u00f3n del fil\u00f3sofo, como nombres de entidades. Y como se recog\u00edan tanto las entidades extensionales (extensiones en la terminolog\u00eda cl\u00e1sica, clases en la contempor\u00e1nea) cuanto las intensionales (comprensiones de la terminolog\u00eda cl\u00e1sica, universales), los fil\u00f3sofos cre\u00edan encontrarse ante dos tipos de <i>designata<\/i><i> <\/i>u objetos (la clase y la idea universal) para un solo y mismo signo; as\u00ed se suscitaba el \u00abpseudoproblema de los universales\u00bb (la cuesti\u00f3n de si las ideas universales tienen o no existencia propia). Pero en la sem\u00e1ntica de Carnap las expresiones no son nombres. Tienen dos \u00abaspectos\u00bb o \u00abfactores\u00bb, la intensi\u00f3n y la extensi\u00f3n, el uno reducible al otro. La duplicidad no es m\u00e1s que de perspectiva: la l\u00f3gica pura habla de intensiones; la aplicada habla de extensiones. Para redondear esta soluci\u00f3n bastante gordiana o radical del problema (o pseudoproblema) de los universales, Carnap muestra que adem\u00e1s del lenguaje de la sem\u00e1ntica extensional y del de una intensional, se puede construir un tercer lenguaje neutro al que son traducibles los dos primeros. Ejemplo (de Carnap): se construye un metalenguaje \u00aben el cual, en lugar de las frases \u201cla clase <i>humano\u201d<\/i><i>\u00a0<\/i>y \u201cla propiedad <i>humano\u201d<\/i><i>, <\/i>se usa exclusivamente el t\u00e9rmino \u201c<i>humano\u201d<\/i><i>, <\/i>entendido como mero signo del metalenguaje neutral, ni extensional ni intensional\u00bb.<\/p>\n<p>El inter\u00e9s de esas ideas recientes de Carnap [&#8230;] consiste en ser una muestra de la evoluci\u00f3n del pensamiento de origen neopositivista, el cual ha pasado en unos cuarenta a\u00f1os (1927-1967) de la recusaci\u00f3n pura y simple de la mayor\u00eda de los temas filos\u00f3ficos cl\u00e1sicos a un intento bastante sistem\u00e1tico de recuperarlos como instrumentos intelectuales, pero sin tener que cargar por ello con el poso metafisico que contienen. Carnap \u2013seguramente uno de los pensadores m\u00e1s f\u00e9rtiles de la corriente, y de los m\u00e1s fieles a la inspiraci\u00f3n originaria del C\u00edrculo de Viena\u2013 se propone en los \u00faltimos decenios superar las limitaciones del neopositivismo cl\u00e1sico \u2013para el cual eran sospechosos de metaf\u00edsica temas como el de la inducci\u00f3n, la abstracci\u00f3n, la verdad, etc.\u2013 manteniendo las motivaciones esenciales al movimiento. El neopositivista ten\u00eda por fuerza que usar todos esos conceptos, porque son imprescindibles en el hacer cient\u00edfico y en la descripci\u00f3n de \u00e9ste, pero no pod\u00eda ver en ellos m\u00e1s que expedientes tan necesarios en la pr\u00e1ctica de la investigaci\u00f3n y en la exposici\u00f3n cuanto indeseables en la teor\u00eda y en la interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica. Los manejaba pues \u00abcon la conciencia intranquila, como un hombre que en su vida cotidiana hace, con remordimiento, cosas que no est\u00e1n de acuerdo con los altos principios morales que profesa los domingos\u00bb. La agudeza es de Carnap mismo. Lo que este autor, ya cl\u00e1sico de la escuela o tendencia, intenta en los \u00faltimos a\u00f1os es devolver al empirista l\u00f3gico el derecho a trabajar con aquellos conceptos sin necesidad de sufrir remordimientos. El progresivo abandono de la etiqueta <i>neopositivismo,<\/i><i> <\/i>en beneficio de denominaciones como <i>empirismo<\/i><i> <\/i><i>l\u00f3gico,<\/i><i> <\/i><i>filosof\u00eda<\/i><i> <\/i><i>anal\u00edtica,<\/i><i> <\/i>etc., es una manifestaci\u00f3n externa de la evoluci\u00f3n descrita.<\/p>\n<p>En casi todos los hombres procedentes del C\u00edrculo de Viena o influidos por \u00e9l \u2013Neurath, Feigl, Hempel, Popper, etc\u2013 puede discernirse una evoluci\u00f3n emparentada, de un modo u otro, con la expuesta en el caso de Carnap. Pero la literatura filos\u00f3fica anal\u00edtica, antes casi exclusivamente propia del neopositivismo es hoy ajena, al menos en importante punto, a la inspiraci\u00f3n originaria de la escuela.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"11\"><\/a> <b>11. Pierre Teilhard de Chardin (1881-1951) <\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 197-200.<\/span><\/p>\n<p><b>Alcance filos\u00f3fico de la obra de Teilhard de Chardin<\/b><\/p>\n<p><b>1. La esencia del<\/b><b> <\/b><b>fen\u00f3meno humano<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>En ap\u00e9ndice a su obra m\u00e1s importante filos\u00f3ficamente, Teilhard de Chardin ha resumido, \u00aben forma de tres proposiciones encadenadas\u00bb, el nervio de su concepci\u00f3n del hombre y de la naturaleza. El fundamento del pensamiento de Teilhard es un resuelto evolucionismo \u2013al que ha prestado importantes servicios de antrop\u00f3logo\u2013 que no vacila en escoger para su formulaci\u00f3n precisamente las palabras que constituyeron, en los a\u00f1os de reacci\u00f3n fijista de la primera mitad del siglo, la piedra de esc\u00e1ndalo de los vitalistas: \u00abPara superar la improbabilidad de las disposiciones capaces de llevar a unidades de tipo cada vez m\u00e1s complejo, el universo&#8230; progresa paso a paso, a golpe de miles y miles de millones de ensayos. Este procedimiento de tanteo, combinado con el doble mecanismo de reproducci\u00f3n y herencia&#8230;, da nacimiento al extraordinario conjunto de linajes vivos que forman lo que he llamado&#8230; \u00abel \u00e1rbol de la vida\u00bb.\u00bb<\/p>\n<p>La primera de las tres tesis es la de que el mundo \u00abse enrolla\u00bb: es la <i>ley c\u00f3smica de complejidad-conciencia.<\/i><i> <\/i>El universo se nos presenta, \u00abf\u00edsico-qu\u00edmicamente, como en v\u00eda de <i>enrollamiento <\/i>org\u00e1nico sobre s\u00ed mismo (desde lo muy simple hasta lo sumamente complicado), y ese enrollamiento particular \u00abde complejidad\u00bb est\u00e1 experimentalmente ligado con un aumento correlativo de interiorizaci\u00f3n, es decir, de psique o de conciencia\u00bb. Esta ley c\u00f3smica mueve a Teilhard a admitir la presencia de un psiquismo en todos los escalones evolutivos: \u00abLa conciencia, definida experimentalmente como el efecto espec\u00edfico de la complejidad organizada, desborda con mucho el intervalo, rid\u00edculamente peque\u00f1o, en el que nuestros ojos llegan a distinguirla directamente.\u00bb Una \u00faltima inferencia de la ley c\u00f3smica, formulaci\u00f3n propiamente causal de la misma, se expresa en la idea de \u00abpresi\u00f3n y tensi\u00f3n\u00bb de la vida: \u00abEn su conjunto y en cada uno de sus puntos, el universo est\u00e1 en continua tensi\u00f3n de repliegue org\u00e1nico sobre s\u00ed mismo y, por tanto, de interiorizaci\u00f3n. Esto significa que, para la ciencia, la vida est\u00e1 desde siempre en presi\u00f3n por todas partes, y que donde ha conseguido abrirse paso de manera apreciable, nada podr\u00eda impedirle llevar hasta el m\u00e1ximo el proceso de que ha salido.\u00bb En ese \u00abmedio c\u00f3smico activamente convergente\u00bb se sit\u00faa la aparici\u00f3n del hombre, a la que se refiere la segunda de las tesis capitales de Teilhard.<\/p>\n<p>\u00c9sta consiste en la definici\u00f3n de aquella aparici\u00f3n como \u00abel paso individual de la reflexi\u00f3n\u00bb o paso del <i>umbral <\/i>de reflexi\u00f3n, que se caracteriza por tres datos: la aparici\u00f3n del poder de invenci\u00f3n, por encima de los factores casuales externos (que no quedan, sin embargo, eliminados); la aparici\u00f3n de fuerzas de simpat\u00eda y antipat\u00eda (espiritualizaci\u00f3n de las atracciones y repulsiones de la vida inferior); y la exigencia de \u00absupervivencia ilimitada\u00bb, derivada del h\u00e1bito de prever el futuro.<\/p>\n<p>La tercera tesis define el fen\u00f3meno social como ascenso hacia un \u00abpaso colectivo de la reflexi\u00f3n\u00bb, ascenso en el cual se encuentra hoy la humanidad. El paso social es concebido sobre todo biol\u00f3gicamente: \u00ab\u00bfC\u00f3mo no ver que, luego de habernos arrastrado individualmente, a cada uno de nosotros&#8230; sobre nosotros mismos, sigue siendo el mismo cicl\u00f3n (pero esta vez a la escala social) el que contin\u00faa su marcha por encima de nuestras cabezas&#8230;?\u00bb La idea de \u00abpaso colectivo de la reflexi\u00f3n\u00bb culmina en una elaboraci\u00f3n teol\u00f3gica de audaz grandeza: la exigencia de \u00absobrevivencia ilimitada\u00bb, la oposici\u00f3n a la \u00abmuerte total\u00bb, cobrar\u00e1, en la humanidad socialmente unificada, dimensiones de factor evolutivo \u00abexpresado categ\u00f3ricamente en la conciencia y en la voz de la especie\u00bb. Esos y otros elementos resultan para Teilhard \u00abuna prueba cient\u00edfica seria de que (conforme a la ley universal de centro-complejidad) el grupo zool\u00f3gico humano, lejos de derivar biol\u00f3gicamente, por desencadenado individualismo, hacia un estado de granulaci\u00f3n creciente, o bien de orientarse (por medio de la astron\u00e1utica) hacia una escapatoria a la muerte por expansi\u00f3n sideral, o bien simplemente, de declinar hacia una cat\u00e1strofe o hacia la senescencia, se dirige en realidad, por disposici\u00f3n y convergencia planetaria de todas las reflexiones elementales terrestres, hacia un segundo punto cr\u00edtico de reflexi\u00f3n, colectivo y superior, punto m\u00e1s all\u00e1 del cual (precisamente por ser cr\u00edtico) no podemos ver directamente nada, pero a trav\u00e9s del cual podemos pronosticar&#8230; el contacto del pensamiento, nacido de la involuci\u00f3n de la materia de las cosas sobre s\u00ed misma, con un foco trascendente \u00abOmega\u00bb, principio simult\u00e1neamente irreversibilizador, motor y colector de esta involuci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><b>2. El s<\/b><b>e<\/b><b>n<\/b><b>t<\/b><b>ido filos\u00f3fico de la <\/b><b>obra <\/b><b>de Teilhard.<\/b><i> <\/i>La influencia del neopositivismo en los cient\u00edficos europeos, as\u00ed como, probablemente, consideraciones de pol\u00edtica cultural motivadas por la audacia del pensamiento de Teilhard, han suscitado el intento de ver en sus ideas mera ciencia positiva. El propio Teilhard escrib\u00eda, como advertencia a <i>Le ph\u00e9nomene humain: <\/i>\u00abPara ser entendido correctamente, el libro que aqu\u00ed presento debe ser le\u00eddo, no como una obra de metaf\u00edsica, y a\u00fan menos como una especie de ensayo teol\u00f3gico, sino \u00fanica y exclusivamente como un ensayo cient\u00edfico.\u00bb Pero, desde el punto de vista neopositivista, la obra de Teilhard carecer\u00eda de sentido en su conjunto, y en algunas p\u00e1ginas estar\u00eda, a lo sumo, al nivel de la \u00abmetaf\u00edsica inductiva\u00bb, de la que el empirista l\u00f3gico Feigl dice que es \u00abel peligroso, esperanzado y mal famado extremo de la ciencia\u00bb. En efecto: para leer a Teilhard al modo neopositivista, sin implicaciones filos\u00f3ficas y teol\u00f3gicas, como quiere, por ejemplo, Claude Tresmontant, habr\u00eda que extirpar de su obra todas las proposiciones que contienen t\u00e9rminos no estrictamente descriptivos ni formales, como las expresiones sobre la \u00abclase total\u00bb (universo, naturaleza, especie, etc.), por no hablar ya del aspecto de \u00abpron\u00f3stico\u00bb, del pensamiento de Teilhard. Una tal lectura es, empero, poco arg\u00fcible. Por el contrario, el sentido filos\u00f3fico de la obra de Teilard de Chardin es precisamente la superaci\u00f3n del <i>horror <\/i><i>philosophiae<\/i><i> <\/i>del cient\u00edfico europeo imbuido de positivismo. En momento de poca precauci\u00f3n ret\u00f3rica, Teilhard mismo lo dice as\u00ed: \u00abEn estos l\u00edmites mismos, por modestos que sean, me parece que la experiencia suministra algo muy importante en favor de las especulaciones de la metaf\u00edsica.\u00bb<\/p>\n<p>Obras: <i>Oeuvres de <\/i><i>Pierre <\/i><i>Teilhard de Chardin, <\/i>I-II, 1955. <i>L&#8217;apparition de l&#8217;homme, <\/i>1956. <i>Le groupe zoologique<\/i><i> <\/i><i>humain, <\/i>1956. <i>La <\/i><i>vision<\/i><i> <\/i><i>du<\/i><i> <\/i><i>pass\u00e9, <\/i>1957.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"12\"><\/a> <b>12. La tradici\u00f3n hegeliana<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 204-208.<\/span><\/p>\n<p><b>AUTORES DE LA TRADICI\u00d3N HEGELIANA (Koj\u00e8ve, Hyppolite, Croce)<\/b><\/p>\n<p><b>1. El neohegelianismo existencialista franc\u00e9s.<\/b><i> <\/i>La inspiraci\u00f3n hegeliana del pensamiento existencialista (por reacci\u00f3n en Kierkegaard, por v\u00edas m\u00e1s simpat\u00e9ticas en Heidegger o Sartre) est\u00e1 ya admitida desde hace tiempo. La forma en que el hegelianismo pasa al existencialismo puede describirse brevemente diciendo que \u00e9ste constituye una subjetivizaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de aqu\u00e9l: el an\u00e1lisis existencial es una dial\u00e9ctica del sujeto. A su vez, el neohegelianismo franc\u00e9s se hace eco de esta operaci\u00f3n en su interpretaci\u00f3n del propio Hegel. Para Koj\u00e8ve, por ejemplo, \u00absi Heidegger no hubiera escrito <i>Sein und Zeit, <\/i>no se habr\u00eda comprendido probablemente nunca la <i>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu\u00bb. <\/i>En esta obra ve Koj\u00e8ve lo esencial del pensamiento de Hegel, renunciando a la dial\u00e9ctica universal de <i>La ciencia de la l\u00f3gica:<\/i><i> <\/i>s\u00f3lo por la aparici\u00f3n del hombre y con ella se da dialecticidad. La naturaleza, en las diversas capas que distingue Koj\u00e8ve, no es dial\u00e9ctica, sino que debe interpretarse con categor\u00edas est\u00e1ticas, especulativas y constructivas, como son las plat\u00f3nicas, aristot\u00e9licas y kantianas. La raz\u00f3n de que el hombre aporte dialecticidad al ser se encuentra en la libertad, interpretada en t\u00e9rminos m\u00e1s sartrianos que heideggerianos, como negaci\u00f3n y consiguiente posibilitaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>Jean Hyppolite, probablemente el representante m\u00e1s original de este neohegelianismo existencial, llega a conclusiones an\u00e1logas por v\u00edas propias y como resultado, en parte, de una cr\u00edtica del marxismo (en la medida en que \u00e9ste es una filosof\u00eda de tradici\u00f3n hegeliana). El problema central del hegelianismo es para Hyppolite el siguiente: \u00ab\u00bfC\u00f3mo reconciliar la filosof\u00eda hegeliana de la historia&#8230; con el saber absoluto de la l\u00f3gica?\u00bb Marx no ha superado ese problema, sino que lo ha rehuido, porque, al abandonar la historia ideal hegeliana y pasar a la historia real humana, deja de preguntarse expl\u00edcitamente \u00abc\u00f3mo puede revelarse la naturaleza como sentido, abstraerse de s\u00ed misma y pensarse\u00bb. Desde la historia no puede explicarse su propia constituci\u00f3n. Hace falta para ello un principio trashist\u00f3rico y no positivista. Ese principio debe hallarse en la \u00absubjetividad pura\u00bb, en la \u00abnada\u00bb, descubierta por Hegel, ignorada por Marx y redescubierta por los existencialistas.<\/p>\n<p><b>2. Los \u00faltimos a\u00f1os de Croce.<\/b><i> <\/i>Hasta su muerte en 1952, Croce, el neohegeliano m\u00e1s destacado del siglo XX, ha tenido ocasi\u00f3n de insistir en los puntos b\u00e1sicos de su rica obra anterior al per\u00edodo aqu\u00ed estudiado \u2013interpretaci\u00f3n de Hegel, aclaraci\u00f3n del propio sistema y ulterior estudio de cuestiones est\u00e9ticas e historiogr\u00e1ficas (que no se considerar\u00e1n aqu\u00ed)\u2013, y hasta ha podido a\u00f1adir a su sistema algunos elementos filos\u00f3ficos, susceptibles de nuevos desarrollos. El motivo del antiempirismo que se acaba de ver en Hyppolite ha tenido siempre vigorosa expresi\u00f3n en Croce, y sigue teni\u00e9ndola en estos a\u00f1os: \u00abYo aconsejar\u00eda a mis j\u00f3venes colegas escritores de filosof\u00eda que sean intransigentes y exterminen todos los <i>conceptos emp\u00edricos <\/i>que entren en su campo.\u00bb Pues s\u00f3lo en la pureza del pensamiento filos\u00f3fico hay dialecticidad, y entre los reproches que el fil\u00f3sofo hace al marxismo est\u00e1 el de haber recogido \u00abaquellos pasos que se deploran en el tratamiento hegeliano del sistema, en los que las distinciones se ponen falsamente como absolutas y rigurosas, cuando en realidad son emp\u00edricas e incapaces de dial\u00e9ctica\u00bb.<\/p>\n<p>Esta eliminaci\u00f3n de lo emp\u00edrico permite recobrar la historia en su pureza ideal. La unidad de la historia i<i>n <\/i><i>universale<\/i><i> <\/i>(no \u00abhistoria universal\u00bb emp\u00edrica) es la \u00abdel esp\u00edritu creador\u00bb y, como \u00e9ste es el Infinito, se puede repetir para esta historia el <i>centrum<\/i><i> <\/i><i>ubique<\/i><i> <\/i><i>periferia<\/i><i> <\/i><i>nusquam. <\/i>En cambio, la historia emp\u00edrica, como dato y como obra historiogr\u00e1fica, no tiene m\u00e1s unidad que \u00abaquella que en cada caso es exigida por nuestra necesidad moral de abrir camino a la acci\u00f3n pr\u00e1ctica, unidad que es puesta por la mente que observa y piensa y reevoca en s\u00ed el pasado y lo juzga, es decir, lo entiende\u00bb. En esta base se funda el \u00abhistoricismo genuino\u00bb, contrapuesto al \u00abespurio\u00bb o filos\u00f3fico-emp\u00edrico. \u00c9ste, con su error fundamental de poner cadenas de causas materiales donde no hay m\u00e1s fundamento que el esp\u00edritu orientando la acci\u00f3n pr\u00e1ctico-moral, suscita una serie de \u00abproblemas\u00bb irresolubles, puesto que aquella cadena de causas y efectos no puede tener \u2013siendo infinito el esp\u00edritu\u2013 ni principio ni fin. \u00abPues bien: la soluci\u00f3n de las dificultades&#8230;es sencill\u00edsima: si el ideal de la historia objetiva y universal es contradicho por la realidad, hay que abandonarlo, reconquistando as\u00ed, con esa negaci\u00f3n, la serenidad perdida, saliendo de los tormentos en que nos hemos metido irreflexivamente, poniendo fin a las lamentaciones o, a lo sumo, dirigi\u00e9ndolas contra nuestra culpable y escasa atenci\u00f3n a lo que somos y a lo que queremos. \u00bfC\u00f3mo puede ser, por ejemplo, que tantos y tantos hayan pretendido buscar el origen del pensamiento, del arte, del lenguaje, de la moral, de la religi\u00f3n, como si \u00e9stos fueran hechos hist\u00f3ricos, siendo as\u00ed que son las eternas categor\u00edas que generan los hechos hist\u00f3ricos? La met\u00e1fora que habla de \u00abla tiniebla de los or\u00edgenes\u00bb debe sustituirse por la de \u00abla tiniebla de los cerebros\u00bb; y las lagunas del saber no entran en el efectivo conocer hist\u00f3rico.\u00bb<\/p>\n<p>En los textos citados \u2013todos reafirmaci\u00f3n del Croce anterior al per\u00edodo aqu\u00ed estudiado\u2013 se habr\u00e1 notado que abundan matices de subjetivismo, pese a tratarse de un tema cl\u00e1sico de \u00abEsp\u00edritu absoluto\u00bb hegeliano. Por este camino se establecen ciertos avances hacia el pensamiento existencial. La manifestaci\u00f3n m\u00e1s patente de los mismos se aprecia en el papel que Croce asigna ahora a la categor\u00eda de \u00abvitalidad\u00bb. La \u00abcircularidad\u00bb de los estadios del Esp\u00edritu, que en otro tiempo parec\u00eda suficiente a Croce para mantenerlo trabado sin necesidad de recurrir a una dial\u00e9ctica ascendente \u2013siempre m\u00e1s o menos emp\u00edrica en sus criterios jer\u00e1rquicos\u2013, se ve reforzada ahora por la inervaci\u00f3n del sistema circular que es papel de esta categor\u00eda: \u00abLa categor\u00eda de vitalidad es una integraci\u00f3n necesaria de las varias formas del esp\u00edritu, las cuales, separadas de aqu\u00e9lla, carecer\u00edan de voz, de \u00f3rganos y de poder.\u00bb<\/p>\n<p>No obstante, dos constantes del pensamiento de Croce le impiden en \u00faltima instancia aproximarse al existencialismo en la medida, al menos, de Hyppolite: ante todo, la radicalidad de su recusaci\u00f3n de los conceptos emp\u00edricos; luego, la concreta concepci\u00f3n \u00e9tica de la funci\u00f3n de formas y estructuras, a diferencia de la ambig\u00fcedad de descripci\u00f3n y posici\u00f3n valorativa que es caracter\u00edstica de la anal\u00edtica existencial. El fil\u00f3sofo queda, en definitiva, recluido en el contexto hist\u00f3rico-cultural de sus obras anteriores al per\u00edodo aqu\u00ed estudiado. Croce se ha expresado alguna vez acerca de ello: \u00abNo s\u00e9 si debo complacerme conmigo mismo o inquietarme por haber desatendido tanta parte de la filosof\u00eda moderna; pero el existencialismo se asom\u00f3 y se convirti\u00f3 pronto en cosa de moda cuando yo no era ya joven\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Obras: A. Koj\u00e8ve, <i>Introduction<\/i><i> \u00e0<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>lecture<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Hegel, <\/i>1947. J. Hyppolite, <i>Gen\u00e8se<\/i><i> <\/i><i>et<\/i><i> <\/i><i>structure<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>ph\u00e9nome<\/i><i>nologie de l&#8217;esprit de Hegel, <\/i>1946; <i>Logique et existence. <\/i><i>Essai<\/i><i> <\/i><i>sur<\/i><i> <\/i><i>la<\/i><i> <\/i><i>logique<\/i><i> <\/i><i>de<\/i><i> <\/i><i>Hegel,<\/i><i> <\/i>1953, y <i>\u00c9tudes<\/i><i> <\/i><i>sur<\/i><i> <\/i><i>Marx <\/i><i>et Hegel, <\/i>1955. B. Croce, <i>Aesthetica <\/i><i>in <\/i><i>nuce, <\/i>1946; <i>Filosofia<\/i><i> <\/i><i>e<\/i><i> <\/i><i>storiografia,<\/i><i> <\/i>1949; <i>Nuove<\/i><i> <\/i><i>pa<\/i><i>gine<\/i><i> <\/i><i>sparse,<\/i><i> <\/i>1-II, 1949; <i>Indagini su Hegel e schiarimenti<\/i><i> <\/i><i>filosofici, <\/i>1950, y <i>T<\/i><i>erze<\/i><i> <\/i><i>pagine<\/i><i> <\/i><i>sparse, <\/i>1-II, 1955.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"13\"><\/a> <b>13. Edmud Husserl (1859-1938)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 208-209.<\/span><\/p>\n<p><b>Los \u00faltimos \u00abfil\u00f3sofos cl\u00e1sicos\u00bby otros pensadores de transici\u00f3n<\/b><\/p>\n<p><b>1. Grandes<\/b><b> <\/b><b>pensadores rebasados por la historia de<\/b><b> <\/b><b>la cultura<\/b><i>.<\/i><i> <\/i>Del fil\u00f3sofo y fil\u00f3logo de Colonia, profesor Hempel, se toma aqu\u00ed la expresi\u00f3n de \u00ab\u00faltimos fil\u00f3sofos cl\u00e1sicos.\u00bb, que \u00e9l aplica s\u00f3lo a Nicolai Hartmann, pero que puede ampliarse tambi\u00e9n, sin duda, a Husserl. (Cuando \u00e9ste, en un momento de desfallecimiento ante sus problemas sistem\u00e1ticos, anota con desesperaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Nunca llegar\u00e9 a ser un fil\u00f3sofo!\u00bb, est\u00e1 precisamente dando testimonio de su aspiraci\u00f3n cl\u00e1sico-tradicional al sistema.) Tanto Hartmann y Husserl como los dem\u00e1s pensadores cuya significaci\u00f3n en el per\u00edodo de posguerra ser\u00e1 brevemente considerada aqu\u00ed, son individualmente autores de m\u00e1s \u00abgenialidad\u00bb que muchos de los anteriormente estudiados con m\u00e1s detallada atenci\u00f3n. Pero todos tienen en com\u00fan el hallarse situados intelectualmente en el origen de desarrollos hist\u00f3ricos filos\u00f3ficos, ideol\u00f3gicos y culturales en general que, en la forma en que hoy [1958] constituyen elementos dominantes de la vida espiritual, han rebasado ampliamente y negado incluso las intenciones propias de estos grandes fil\u00f3sofos. Como ejemplo puede pensarse en el destino de la fenomenolog\u00eda en manos de Heidegger&#8230;<\/p>\n<p><b>2. El <\/b><b>legado <\/b><b>de Edmund Husserl.<\/b><i> <\/i>Algunos aspectos del pensamiento de Husserl son hoy \u00abbien com\u00fan\u00bb de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea de las m\u00e1s diversas escuelas, y ante todo las t\u00e9cnicas de la descripci\u00f3n fenomenol\u00f3gica. Esto explica el gran inter\u00e9s manifestado por la obra del creador de fenomenolog\u00eda, inter\u00e9s que cristaliza en la edici\u00f3n de Lovaina de las obras completas (las cuarenta mil p\u00e1ginas del legado). En cuanto a continuaci\u00f3n propiamente filos\u00f3fica, aunque no faltan estudios sistem\u00e1ticos (que el padre Van Breda ha comentado bibliogr\u00e1ficamente), \u00e9stos presentan casi siempre un rasgo, que, siendo caracter\u00edstico de la filosof\u00eda del per\u00edodo aqu\u00ed estudiado, es ajeno a las motivaciones de Husserl, o s\u00f3lo puede relacionarse con conatos m\u00e1s o menos desarrollados en <i>Erfahrung<\/i><i> <\/i><i>und<\/i><i> <\/i><i>Urteil <\/i>[Experiencia y juicio]<i>:<\/i><i> <\/i>la b\u00fasqueda de concreci\u00f3n \u00abexistencial\u00bb (\u00e9ste es el caso m\u00e1s frecuente, desde Heidegger y Sartre hasta Merleau-Ponty) o \u00abpr\u00e1ctica\u00bb (en los marxistas de procedencia o formaci\u00f3n fenomenol\u00f3gica, como Lyotard y Tran Duc Thao). En ese paso a la concreci\u00f3n pierde la herencia de Husserl su cl\u00e1sica aspiraci\u00f3n a fundar la \u00abfilosof\u00eda como ciencia rigurosa\u00bb, apri\u00f3rico-trascendental seg\u00fan las tradiciones del pensamiento de ascendencia kantiana. En la siguiente indicaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica se recogen t\u00edtulos que pueden considerarse relativamente fieles a las intenciones filos\u00f3ficas de Husserl, o que tienen por autores a los m\u00e1s destacados int\u00e9rpretes del maestro\u2026<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"14\"><\/a> <b>14. Nicolai Hartmann (1882-1940)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, p. 210.<\/span><\/p>\n<p>En los a\u00f1os de posguerra. Hartmann (muerto en 1950) concluy\u00f3 el cuadro general de su sistema, con el estudio sobre la filosof\u00eda de la naturaleza, y precis\u00f3 una vez m\u00e1s la \u00abnueva ontolog\u00eda\u00bb que ese sistema desarrolla: un sistema de ontolog\u00edas regionales (categoricidades regionales) que tiene en cuenta los datos de la ciencia y se propone precisar la estructura de cada regi\u00f3n ontol\u00f3gica y las mediaciones entre ellas. Precisamente este regionalismo ontol\u00f3gico es, empero, de elaboraci\u00f3n m\u00e1s frecuente con la metodolog\u00eda fenomenol\u00f3gica pura \u2013se habr\u00e1 notado la frecuencia de temas de este tipo en la bibliograf\u00eda fenomenol\u00f3gica\u2013, y ello explica en parte el aislamiento final de este \u00ab\u00faltimo gran fil\u00f3sofo cl\u00e1sico\u00bb. En una de sus \u00faltimas obras \u2013ya p\u00f3stuma\u2013 Hartmann critica el teleologismo propugnado por la filosof\u00eda vitalista de la primera mitad del siglo y al que juzga incompatible con la ley categorial fundamental de explicaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>Obras: <i>Alte und Neue Ontologie<\/i>, en Actas del Primer Congreso Nacional de Filosof\u00eda de Mendoza, II, 1949. <i>Philosophie der Natur. <\/i><i>Abriss der speziellen Kategorienlehre<\/i>, 1950. <i>Teleologisches Denken<\/i>, 1951. <i>Aesthetik<\/i>, 1953. <i>Kleinere Schriften<\/i>, I, 1955.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"15\"><\/a> <b>15. <\/b><b>Alfred<\/b><b> <\/b><b>North<\/b><b> <\/b><b>Whitehead (1861-1947)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 211.<\/span><\/p>\n<p>La obra de Whitehead \u2013desde los <i>Principia<\/i><i> <\/i><i>Mathematica<\/i><i> <\/i>(en colaboraci\u00f3n con Russell) hasta sus \u00faltimos ensayos cient\u00edfico-filos\u00f3ficos y especulaciones religiosas\u2013 es tambi\u00e9n un \u00ab\u00faltimo intento\u00bb sistem\u00e1tico, hasta el presente, en el seno, en este caso, de la filosof\u00eda anglosajona. Por las dos vertientes de su obra, el pensamiento de Whitehead ha sido frecuentemente interpretado desde dos puntos de vista: uno ve en Whitehead el investigador que ha iniciado, con los <i>Prin<\/i><i>cipia,<\/i><i> <\/i>el florecimiento t\u00e9cnico moderno del modo de pensar axiom\u00e1tico, y se inclina a ver en su filosof\u00eda una prolongaci\u00f3n de ese motivo, apoy\u00e1ndose tambi\u00e9n en el tono de generalizaci\u00f3n cient\u00edfica de los \u00faltimos escritos publicados el mismo a\u00f1o de su muerte (1947); la otra interpretaci\u00f3n recoge en el dinamismo y organicismo de la metaf\u00edsica de Whitehead motivos hoy propios de las corrientes de ascendencia vitalista.<\/p>\n<p>Obras: <i>Essays in Science and Philosophy, <\/i>1947. <i>Dialogues<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Alfred<\/i><i> <\/i><i>North<\/i><i> <\/i><i>Whitehead,<\/i><i> <\/i>ed. por L. Price, 1954.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"16\"><\/a> <b>16. George Santayana<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 211.<\/span><\/p>\n<p>Santayana ha vivido hasta bien entrado el per\u00edodo de posguerra (muri\u00f3 en 1952), y hasta sus \u00faltimos d\u00edas, transcurridos en un monasterio, ha cultivado la est\u00e9tica exquisita de su catolicismo, m\u00e1s vivencia cultural (seguramente muy intensa) que creencia en sentido com\u00fan. Entre su naturalismo de gesto materialista, su vaga y sugestiva terminolog\u00eda aristot\u00e9lico-escol\u00e1stica y su esencialismo plat\u00f3nico (tambi\u00e9n sospechoso en cuanto al modo como el fil\u00f3sofo lo \u00abcreyera\u00bb), Santayana ofrece una mezcla de intimismo y culturalismo cuyos valores intenta conservar hoy el pensamiento tradicional por v\u00edas como la asimilaci\u00f3n de puntos de vista existencialistas e hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>Obras: <i>Dominations and Powers, <\/i>1951; trad. esp. (Dominaciones y poderes). <i>My Host the World, <\/i>vol. III de <i>Personas y lugares. The Idler and his Works and other Essays, <\/i>1957.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"17\"><\/a> <b>17. Ernst Cassirer (1874-1945)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, p. 212.<\/span><\/p>\n<p>Cassirer muri\u00f3 el a\u00f1o de la terminaci\u00f3n de la guerra (1945). Sobre la base de un objetivismo idealista \u2013\u00faltimo desarrollo de sus iniciales posiciones neokantianas marburguesas\u2013 Cassirer hab\u00eda suministrado tempranamente, con su filosof\u00eda de las formas simb\u00f3licas, una serie de ideas sobre un fen\u00f3meno cultural que alcanzar\u00eda gran importancia en la vida filos\u00f3fica y cient\u00edfica del siglo: el problema del simbolismo en general. Tambi\u00e9n el concepto de funci\u00f3n, considerado por Cassirer como esencial a la conceptuaci\u00f3n cient\u00edfica, forma parte del temario ele fundamentaci\u00f3n de la l\u00f3gica y de la teor\u00eda del conocimiento en las investigaciones contempor\u00e1neas. Por \u00faltimo, la documentaci\u00f3n hist\u00f3rica (dada en sus estudios sobre el problema del conocimiento) de la influencia de las ciencias naturales en la filosof\u00eda de la Edad Moderna aclaraba tambi\u00e9n puntos epistemol\u00f3gicos hoy muy discutidos. La difusi\u00f3n, algo tard\u00eda, de la obra de Cassirer en los ambientes anglosajones \u2013en los que encontrar\u00eda m\u00e1s receptividad que en su ambiente de origen alem\u00e1n\u2013 ha enriquecido la discusi\u00f3n de esos temas, los cuales, empero, llevaban ya derroteros propios en la teor\u00eda simb\u00f3lica enlazada con la moderna l\u00f3gica formal (Morris). Susana K. Langer debe citarse entre los escritores filos\u00f3ficos de ambiente anglosaj\u00f3n m\u00e1s influidos por Cassirer.<\/p>\n<p>Obras: Ernst Cassirer, <i>An Essay on Man, <\/i>1945: trad. espa\u00f1ola (Antropolog\u00eda filos\u00f3fica). <i>The <\/i><i>Myth of <\/i><i>the <\/i><i>State, <\/i>1947; trad. esp. (El mito del Estado). S. K. Langer, <i>Feel<\/i><i>ing and<\/i><i> <\/i><i>Form: a<\/i><i> <\/i><i>Theory of<\/i><i> <\/i><i>Art <\/i><i>Developed<\/i><i> <\/i><i>from <\/i><i>Philosophy in<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>New<\/i><i> <\/i><i>Key, <\/i>1953: de <i>Philosophy<\/i><i> <\/i><i>in<\/i><i> <\/i><i>a<\/i><i> <\/i><i>New<\/i><i> <\/i><i>Key<\/i><i> <\/i>hay trad. espa\u00f1ola (Nueva clave para la filosof\u00eda).<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"18\"><\/a> <b>18. John Dewey (1859-1952)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 212-213.<\/span><\/p>\n<p>De los dos \u00faltimos precursores americanos del actual florecimiento de los estudios l\u00f3gicos, Dewey es el \u00fanico que ha vivido hasta la posguerra (muri\u00f3 en 1952; Peirce hab\u00eda muerto en 1914). En el terreno del pensamiento l\u00f3gico, Dewey, desde hac\u00eda a\u00f1os (desde <i>Logic:<\/i><i> <\/i><i>The<\/i><i> <\/i><i>Theory<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Inquiry,<\/i><i> <\/i>1938), se esforzaba por contrarrestar el abandono neopositivista de la reflexi\u00f3n sobre el algoriamo l\u00f3gico mismo y su fundamento, llamando la atenci\u00f3n sobre el desequilibrio en el cultivo de las \u00abdos cuestiones\u00bb l\u00f3gicas: la t\u00e9cnica o algor\u00edtmica y la conceptual. El \u00abnaturalismo experimental\u00bb \u2013\u00faltima forma que asume en Dewey la tradici\u00f3n pragmatista americana\u2013 le permite contemplar la l\u00f3gica como una teor\u00eda viva y \u00abexperimental\u00bb de la investigaci\u00f3n concreta. En la medida en que el moderno formalismo l\u00f3gico ha abandonado esos intereses, es Dewey un pensador dado m\u00e1s o menos de lado (los editores de la <i>Encycloped<\/i><i>i<\/i><i>a of Unified <\/i><i>Scienc<\/i><i>e <\/i>le encargaron, de todos modos, una colaboraci\u00f3n) por el desarrollo de la disciplina hacia la cual \u00e9l contribuy\u00f3 a despertar el inter\u00e9s. Pero el esfuerzo de Dewey por dar sentido a la algor\u00edtmica l\u00f3gica puede presentar un d\u00eda la obra del fil\u00f3sofo bajo el aspecto de precursora, si es que contin\u00faan pol\u00e9micas como las que versan sobre la \u00abintencionalidad\u00bb de las formas l\u00f3gicas (Veatch) o la distinci\u00f3n entre teor\u00edas de l\u00f3gica pura y l\u00f3gica aplicada (Quine).<\/p>\n<p>Obras: <i>Problems<\/i><i> <\/i><i>of<\/i><i> <\/i><i>Men,<\/i><i> <\/i>1946. <i>Kno<\/i><i>wing<\/i><i> <\/i><i>and<\/i><i> <\/i><i>the Known, <\/i>con A. F. Bentley. <i>Essays on<\/i><i> <\/i><i>Experimental<\/i><i> <\/i><i>Logic,<\/i><i> <\/i>1954.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"19\"><\/a> <b>19. Jean-Paul Sartre<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abEN LA MUERTE DE JEAN-PAUL SARTRE, CON UN RECUERDO DE HEIDEGGER\u00bb se public\u00f3 en el n\u00famero 3 de <i>mientras tanto<\/i> (pp. 3-4), marzo-abril de 1980. La nota fue recogida por Albert Domingo Curto en <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/i> (Madrid: Trotta, 2007). Tambi\u00e9n en <i>Sobre Jean-Paul Sartre<\/i> (EUZ, edici\u00f3n de SLA y JS).<\/span><\/p>\n<p>Intentemos ser lo menos corvinos posible al honrar al fil\u00f3sofo muerto. Evitemos los trenos de los cuervos rojos, repitiendo el recuerdo de que Sartre ha dicho que el marxismo es el horizonte del saber de nuestra \u00e9poca. No nos refocilemos, como los cuervos negros (o cuervos propiamente dichos), saboreando la ruptura final del fil\u00f3sofo con el PCF y acaso con el marxismo (sobre eso ya habr\u00e1 impreso a esas alturas la redacci\u00f3n cultural de <i>El Pa\u00eds<\/i> alg\u00fan mill\u00f3n de caracteres). Intentemos s\u00f3lo acompa\u00f1arle en su muerte.<\/p>\n<p>El \u00abpsicoan\u00e1lisis existencial\u00bb de Sartre fue su r\u00e9plica de disc\u00edpulo rebelde a la \u00abanal\u00edtica existencial\u00bb heideggeriana. Pese al innegable paralelismo \u2013a veces calco\u2013, Sartre no plagia nunca a su odiado inspirador: parece pensar que la clave, al menos, del instrumental fenomenol\u00f3gico heideggeriano es de validez universal y que, por consiguiente, est\u00e1 a disposici\u00f3n obligada de todo el que petenda adentrarse filos\u00f3ficamente en la existencia. Pero desde el primer arranque de su verdadero filosofar (que es el posterior a su encuentro con el de Heidegger), Sartre est\u00e1 separ\u00e1ndose del otro: mientras que la anal\u00edtica existencial heideggeriana quiere ser una fundamentaci\u00f3n de la ontolog\u00eda, una proped\u00e9utica hacia la cuesti\u00f3n \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 el Ser, y no m\u00e1s bien la Nada?\u00bb, el <i>psico<\/i>-an\u00e1lisis existencial<i>ista<\/i> sartriano busca una desembocadura emp\u00edrica o normativa. La existencia de Heidegger es el ser de un ente al que nunca se le reconoce un nombre que se encuentre en la sistem\u00e1tica zool\u00f3gica; la existencia de Sartre es de modo expl\u00edcito la del ser humano. Lo fundamentado habr\u00eda de ser, entonces, una filosof\u00eda del ser humano.<\/p>\n<p>En las dos anal\u00edticas ocupa la muerte un lugar central y ejerce una funci\u00f3n eminentemente filos\u00f3fica: ella es el fundamento \u00faltimo de la posibilidad de conocimiento \u00abpropio\u00bb o \u00abaut\u00e9ntico\u00bb. Esta doctrina es mucho menos visible en Sartre que en Heidegger, porque Sartre era por entonces muy pobre en religiosidad y Heidegger fue siempre muy rico en ella. Pero Sartre oculta en este punto, pues el saber sartriano m\u00e1s cr\u00edtico y resolutivo en su fase m\u00e1s dilatada, aquel saber que se expresa po\u00e9ticamente en la frase \u00abel hombre es una pasi\u00f3n in\u00fatil\u00bb, no puede tener otro fundamento que el \u00abexistencial\u00bb ser-hacia-la-muerte.<\/p>\n<p>Ninguna de las dos anal\u00edticas cumpli\u00f3 su promesa. Heidegger no escribi\u00f3 nunca la prometida segunda parte de <i>El Ser y el Tiempo<\/i>, ni tampoco una ontolog\u00eda; al difuminarse el hilo de la anal\u00edtica existencial, Heidegger fue precipitado hacia la imponente teolog\u00eda en blanco de su \u00faltima \u00e9poca. Sartre no desarroll\u00f3 la antropolog\u00eda emp\u00edrica ni la \u00e9tica que se pod\u00edan esperar de su anal\u00edtica. En vez de eso, crey\u00f3 ver en el marxismo algo tan enorme que ni el mismo Zdanov se habr\u00eda atrevido a mandar escribirlo: el Saber de la \u00e9poca, Saber del que su propio existencialismo ser\u00eda s\u00f3lo una articulaci\u00f3n ideol\u00f3gica posible. Esta convicci\u00f3n y, m\u00e1s tarde, abandonada ya semejante noci\u00f3n del marxismo, la persistente creencia en el \u00abprogreso\u00bb moral por obra de algo vago llamado \u00abla izquierda\u00bb, robustecieron su tendencia espont\u00e1nea a la intervenci\u00f3n pol\u00edtica directa.<\/p>\n<p>No se puede esperar de esa vida mucha reflexi\u00f3n sobre la muerte ni mucha contemplaci\u00f3n de la muerte. De joven, en <i>El Ser y la Nada<\/i>, hab\u00eda rehuido intencionadamente el reconocer la central funci\u00f3n gnoseol\u00f3gica de la muerte en su antropolog\u00eda filos\u00f3fica. De viejo \u00abactivista\u00bb vel\u00f3, ciertamente, la muerte de otros (muchos no dejaremos nunca de agradecerle infinitamente su rid\u00edcula visita a los muros de la c\u00e1rcel de Stammheim), pero es poco veros\u00edmil que proyectara la suya.<\/p>\n<p>Heidegger muri\u00f3 a la espera del \u00abnuevo dios\u00bb o la \u00abnueva epifan\u00eda\u00bb del Ser para la humanidad. Sartre nos ha sugerido hasta el final \u2013y a\u00fan eso s\u00f3lo de paso\u2013 que su muerte acabar\u00eda una pasi\u00f3n nunca enfriada, pero siempre sabedora de su inanidad. Desde esa muerte se tiene que haber visto con un enfoque de claridad tajante la apor\u00eda del pensar subjetivista, sin verdadera Naturaleza, y el milagro tr\u00e1gico del activismo sin creencia material, del activismo que se podr\u00eda llamar \u00abtranscendental\u00bb.<\/p>\n<p><b>Observaciones de lectura<\/b><\/p>\n<p>1. Sartre, QM (<i>Cuestiones de m\u00e9todo<\/i>) 28. \u00abHoy la experiencia social e hist\u00f3rica va m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento.\u00bb<\/p>\n<p>Probablemente siempre y por naturaleza desde que hay \u00absaber\u00bb en sentido cient\u00edfico moderno, y, sobre todo, su \u2018experiencia\u2019 va en sentido diltheyano existencialista. Por lo dem\u00e1s, otra vez claro el exceso de exigencia al \u2018Saber\u2019.<\/p>\n<p>2. Sartre QM 76-77: \u00abUn sistema ideol\u00f3gico es un irreductible: ya que los instrumentos, cualquiera que sea su [inteligible], nutren a quien los utiliza y modifican el juego de su acci\u00f3n, es necesario considerar la idea como la objetivaci\u00f3n del hombre concreto y como est\u00e1n alienados&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Este paso, caracter\u00edstico del uso contempor\u00e1neo de \u2018alienaci\u00f3n\u2019, puede leerse en dos sentidos:<\/p>\n<p>1\u00ba) en uno de ellos, es de lo m\u00e1s recusable \u2013y t\u00edpicamente\u2013 metaf\u00edsico porque supone una esencia humana individual dada con anterioridad a la objetivaci\u00f3n, es decir, a la vida. Frente a esta concepci\u00f3n, es clara la concepci\u00f3n positiva marxiana inmediata: alienaci\u00f3n del producto econ\u00f3mico, que no presupone al \u2018Hombre\u2019 m\u00e1s que como productor f\u00edsico, aunque conciente y en sociedad.<\/p>\n<p>2\u00aa) La otra lectura es de m\u00e1s inter\u00e9s: alienaci\u00f3n ser\u00eda la idea expresa porque el sujeto no podr\u00eda <i>dominarla<\/i>. El sabr\u00eda \u00abm\u00e1s que su idea expresa\u00bb, por as\u00ed decirlo. Esto es posible a cierto nivel hist\u00f3rico de la conciencia de clase, del lenguaje y de la cultura.<\/p>\n<p>\u00bfEs esto, empero, alienaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s en parte \u2013hay que verlo en cada caso concreto, especialmente en la militancia. Pero quiz\u00e1s es este todo insuficiente del conocimiento y del dominio de la naturaleza.<\/p>\n<p>24-II-1965<\/p>\n<p>3. Sartre QM 86: \u00abSin estos principios [marxistas], no hay racionalidad hist\u00f3rica. Pero sin hombres vivos no hay historia.\u00bb<\/p>\n<p>Con esta frase muestra que su idea de \u00abracionalizar tambi\u00e9n lo concreto\u00bb no est\u00e1 claramente pensada.<\/p>\n<p>4. Sartre QM 93: \u00abEntonces y s\u00f3lo entonces es cuando debemos utilizar el m\u00e9todo progresivo; se trata de redescubrir el movimiento de enriquecimiento totalizador que genera cada movimiento a partir del movimiento anterior, el impulso que parte\u2026\u00bb<\/p>\n<p>No puede decirse que Sartre no vea m\u00e1s totalizaci\u00f3n que la individual. Pero aqu\u00ed dice \u2013aunque [\u2026] porque est\u00e1 estudiando el ejemplo de Flaubert\u2013 que el m\u00e9todo progresivo solo entra en acci\u00f3n para totalizar a Flaubert, o sea, con su proyecto. As\u00ed se manifiesta el antropocentrismo de Sartre, y como prestar\u00eda al marxismo demasiado \u00abnaturalismo\u00bb.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"20\"><\/a> <b>20.<\/b><b>Wolfgang Abendroth (1906-1985)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Solapa de la traducci\u00f3n castellana de Sacrist\u00e1n de W. Abendroth, <i>Sociedad abierta y democracia pol\u00edtica. Estudios sobre sociolog\u00eda pol\u00edtica.<\/i> Ediciones Grijalbo, Barcelona-M\u00e9xico D.F, 1973<\/span><\/p>\n<p>Wolfgang Abendroth naci\u00f3 en 1906 en Wuppertal-Elberfeld. Terminados sus estudios de derecho, empez\u00f3 sus pr\u00e1cticas profesionales, que tuvo que interrumpir en 1933 por inhabilitarle para ello el poder nazi. Se doctor\u00f3 en Berna en 1935, volvi\u00f3 a Alemania y realiz\u00f3 actividades clandestinas contra el estado nazi. Detenido en 1937, fue internado en un campo de concentraci\u00f3n, del que pas\u00f3 a la divisi\u00f3n de castigo 999.<\/p>\n<p>En 1947 la administraci\u00f3n alemana de la entonces zona de ocupaci\u00f3n sovi\u00e9tica y actual Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana le llam\u00f3 para ocupar un cargo en el ministerio de Justicia de Brandenburgo. Ense\u00f1\u00f3 en las Universidades de Halle y Jena (en esta \u00faltima ya como profesor numerario, o titular) y en Wilhelmshaven, en zona occidental, desde 1949. A partir de 1951, es profesor ordinario de ciencia pol\u00edtica en la Universidad de Marburgo.<\/p>\n<p>Principales obras: \u00abDie deutschen Gewerksachaften. Weg demokratischen Integration<b>\u00bb<\/b> (<i>Los sindicatos alemanes. Camino de integraci\u00f3n democr\u00e1tica<\/i>), 2\u00aa ed. 1955; \u00abAufstieg und Krisis der deutschen Sozialdemokratie\u00bb (<i>Ascenso y crisis de la socialdemocracia alemana<\/i>), 1964; y la presente colecci\u00f3n de art\u00edculos y ensayos [<i>Sociedad abierta y democracia pol\u00edtica. Estudios sobre sociolog\u00eda pol\u00edtica<\/i>].<\/p>\n<p>Wolfgang Abendroth se hab\u00eda formado pol\u00edticamente en una tradici\u00f3n socialdem\u00f3crata marxista, verdaderamente socialista. Luego de desempe\u00f1ar durante bastantes a\u00f1os, particularmente durante la guerra fr\u00eda, una funci\u00f3n de educador de la reducida izquierda socialista alemana y de librar tenaces batallas en momentos cr\u00edticos (como la eliminaci\u00f3n del marxista Viktor Agartz de la oficina te\u00f3rica de los sindicatos alemanes, o como la prohibici\u00f3n del Partido Comunista de Alemania), Abendroth ha sido \u00e9l mismo expulsado del Partido Socialdem\u00f3crata de Alemania.<\/p>\n<p>(<span style=\"font-size: 10pt;\">En nota de traductor de la p\u00e1gina 34, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n:<\/span><\/p>\n<p>\u00abComo el lector habr\u00e1 notado ya, el autor [W. Abendroth] utiliza \u00abintegraci\u00f3n\u00bb en un sentido sociol\u00f3gico corriente antes de que, por influencia de la literatura moralista, pasara a significar absorci\u00f3n por los valores del sistema capitalista. Abendroth entiende aqu\u00ed que el marxismo de la socialdemocracia alemana fue s\u00f3lo un instrumento de cohesi\u00f3n o <i>integraci\u00f3n<\/i> de las organizaciones <i>del movimiento obrero<\/i>, sin ser, adem\u00e1s, base de una estrategia revolucionaria.\u00bb)<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"21\"><\/a> <b>21. <\/b><b>Arist\u00f3fanes (450-385? a.n.e.)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Del vocabulario de su traducci\u00f3n de 1956 de <i>El Banquete<\/i>, pp. 112-113.<\/span><\/p>\n<p>Poeta c\u00f3mico ateniense que vivi\u00f3 probablemente en sus propiedades de Egina. Los atenienses le han celebrado y premiado como a uno de sus m\u00e1s grandes autores de comedias \u2013y es el \u00fanico de ellos cuya producci\u00f3n conocemos suficientemente, por hab\u00e9rsenos conservado once piezas de ella\u2013. La mayor parte de la obra de Arist\u00f3fanes pertenece a lo que se llama \u00abcomedia antigua\u00bb, que es un g\u00e9nero pol\u00edtico, a diferencia de la \u00abcomedia media\u00bb, de temas dom\u00e9sticos, y de la \u00abcomedia nueva\u00bb, que es un g\u00e9nero costumbrista, asainetado. La gran comedia griega, la comedia pol\u00edtica, tiene en Arist\u00f3fanes un cultivador de envergadura que no reh\u00faye tocar los temas m\u00e1s hondos de ese terreno: los filos\u00f3ficos; de aqu\u00ed el respeto con que le distinguieron los fil\u00f3sofos de Atenas, de aqu\u00ed la presencia de Arist\u00f3fanes en el <i>Banquete<\/i>. Est\u00e1 fuera de duda que Arist\u00f3fanes ha sido un representante pol\u00edtico-literario de la aristocracia y un enemigo de la democracia ateniense. S\u00f3lo en cuanto a puntos concretos de la ideolog\u00eda del gran poeta hay \u2013y habr\u00e1 siempre\u2013 oscuridad: por ejemplo, sobre si su pacifismo era una aut\u00e9ntica tesis ideol\u00f3gica o s\u00f3lo deseo de que Atenas no se enemistara decisivamente con la gran esperanza aristocr\u00e1tica (Esparta); por ejemplo tambi\u00e9n si realmente confundi\u00f3 a S\u00f3crates con todos los dem\u00e1s sofistas, como parecen indicar las <i>Nubes<\/i>, etc. La expresi\u00f3n de S\u00f3crates en el <i>Banquete<\/i> seg\u00fan la cual Arist\u00f3fanes s\u00f3lo tiene que ver con Dionisos y con Afrodita se explica porque la comedia se origin\u00f3 como parte de la fiesta en honor de ese dios, y porque los temas er\u00f3ticos son tratados en ella con desembarazo.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"22\"><\/a> <b>22. Avicena (Ab\u00fc Ali al Husayn bn\u00b4Abd All\u00e0h bn al-Hasan bn\u00b4Ali Ibn Sina) (980-1038)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Del calendario <i>Temps de Gent<\/i>, 1985 (en colaboraci\u00f3n con Mar\u00eda \u00c1ngeles Liz\u00f3n).<\/span><\/p>\n<p>Fil\u00f3sofo y f\u00edsico persa. De inteligencia precoz, desarrolla prontamente una amplia formaci\u00f3n como fil\u00f3sofo, matem\u00e1tico y astr\u00f3nomo. Mente enciclop\u00e9dica, se ocupa de todos los temas de debate en su tiempo. Muy influyente en el mundo isl\u00e1mico y en la cultura latina de la edad media. Su trabajo filos\u00f3fico m\u00e1s conocido , el <i>Ash-Shifa<\/i> (Sufficientia), enciclopedia que compila sus escritos sobre l\u00f3gica, psicolog\u00eda, f\u00edsica y metaf\u00edsica, es traducido al lat\u00edn en los siglos XII y XIII. Su famoso<i> Canon de la Medicina<\/i>, enciclopedia sistem\u00e1tica que, a la luz de las tesis aristot\u00e9licas pretende elaborar la herencia cient\u00edfica grecolatina, constituye, junto con la obra de Hip\u00f3crates y Galeno, la aportaci\u00f3n que m\u00e1s ha influido en la medicina medieval. <i>Canon<\/i> era todav\u00eda utilizado en las universidades occidentales en el siglo XVII.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"23\"><\/a> 23. <b>Francis Bacon (1561-1626)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De <i>Temps de gent<\/i>, 1985 (en colaboraci\u00f3n con Mar\u00eda \u00c1ngeles Liz\u00f3n).<\/span><\/p>\n<p>Francis Bacon, bar\u00f3n de Verulam desde 1618, vizconde Saint Albans desde 1621, estudioso formado en Cambridge, tuvo una vida accidentada que le hizo pasar desde su elevada posici\u00f3n de procurador de la Corona y lord Canciller a la c\u00e1rcel, acusado de corrupci\u00f3n en el ejercicio de sus funciones, de la que fue luego rehabilitado. Se ha llamado a Bacon \u00abfil\u00f3sofo de la era industrial\u00bb por causa de tres tendencias sobresalientes en su obra: la oposici\u00f3n al pobre formalismo especulativo del razonamiento metaf\u00edsico tradicional; la presentaci\u00f3n (por vez primera en la filosof\u00eda moderna) de una regulaci\u00f3n del razonamiento inductivo basado en la observaci\u00f3n y la experimentaci\u00f3n; y la importancia dada a las artes y las industrias como punto de partida del conocimiento.<\/p>\n<p>Esos rasgos del pensamiento de F. Bacon que fueron tan influyentes en la evoluci\u00f3n de la filosof\u00eda moderna, ocasionaron una valoraci\u00f3n defectuosa del fil\u00f3sofo al empezar a imponerse una ciencia natural fundamentalmente deductiva, no inductiva, y al comprobarse que F. Bacon no se familiariz\u00f3 con la ciencia de punta de su \u00e9poca, la incipiente mec\u00e1nica cl\u00e1sica. No obstante, nadie pone en duda que si bien el cient\u00edfico Bacon fue un hombre de mentalidad antigua (como afirm\u00f3 Taton), el Bacon fil\u00f3sofo conoci\u00f3 claramente el estatuto ideal de la nueva ciencia. Su obra <i>Novum Organum<\/i> fue publicada en 1620.<\/p>\n<p lang=\"en-US\" align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"24\"><\/a> <b>24. Galvano Della Volpe<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">I. Contraportada de su traducci\u00f3n de<i> Cr\u00edtica del gusto<\/i> (Barcelona. Seix Barral, 1966).<\/span><\/p>\n<p>Galvano Della Volpe naci\u00f3 en Imota (Bolonia), el 24-IX-1895. Sus principales obra son: <i>La filosofia dell\u00b4esperiencia di David Hume <\/i>(1933-1935); <i>Eckhart o della filosofia mistica<\/i> (1930-1952); <i>Logica como scienza positiva<\/i> (1950-1956);<i> Rousseau e<\/i><i><b> <\/b><\/i><i>Marx e altri saggi di critica materialista<\/i> (1957-1962).<\/p>\n<p>La <i>Cr\u00edtica del Gusto<\/i> del profesor de Historia de la Filosof\u00eda de la Universidad de Messina, Galvano Della Volpe es ante todo un intento de reorientaci\u00f3n radical de la est\u00e9tica y la teor\u00eda del arte marxistas. En vez de reaccionar a la crisis del zhdanovismo mediante una reformulaci\u00f3n m\u00e1s prudente de las implicaciones te\u00f3ricas e historiogr\u00e1ficas de la doctrina del \u00abrealismo socialista\u00bb, como lo intenta el Luk\u00e1cs de 1956 y a\u00f1os posteriores, Della Volpe, libre de todo condicionamiento directo por el pensamiento de Hegel, prefiere replantear el problema desde la ra\u00edz, con un punto de partida nada especulativo \u2013ni menos hegeliano\u2013 en que se encuentran tres elementos principales: primero, el dato del gusto art\u00edstico contempor\u00e1neo, tanto en culturas socialistas (Maiakovski) cuanto en culturas burguesas (Eliot), y tanto en su aplicaci\u00f3n a objetos art\u00edsticos del presente cuanto en la estimaci\u00f3n de creaciones del pasado. Esta actitud supone el reconocimiento \u2013tambi\u00e9n frente a Luk\u00e1cs\u2013 de que el gran arte burgu\u00e9s contempor\u00e1neo no puede entenderse globalmente como un fen\u00f3meno de decadencia. Segundo: las aportaciones de la ling\u00fc\u00edstica estructural, recogidas por Della Volpe con un radicalismo de fil\u00f3sofo que probablemente va m\u00e1s all\u00e1 de la solidez de convicciones de muchos ling\u00fcistas influidos por esa escuela. Tercero: la inspiraci\u00f3n filos\u00f3fica del Marx de la Introducci\u00f3n al <i>Esbozo de la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/i><\/p>\n<p>Menci\u00f3n especial merece el discutido intento ling\u00fc\u00edstico y estil\u00edstico de Della Volpe que, al precio de cierta dificultad de lectura, aspira a liberar a los t\u00e9rminos de su habitual y tranquilizador arropamiento sint\u00e1ctico en el discurso cotidiano.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">II. De \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb, Enciclopedia Labor, \u00abAvances del saber\u00bb, p. 799.<\/span><\/p>\n<p>El marxismo como cr\u00edtica tiene en cambio que negar redondamente todo valor filos\u00f3fico a las ideolog\u00edas, y considerar las vigencias de estas, lo que Gramsci llama su <i>validez psicol\u00f3gica<\/i>, como uno de los males de la tradici\u00f3n cultural que debe extirparse. <i>Cr\u00edtica<\/i> y <i>an\u00e1lisis<\/i> son palabras de peculiar significaci\u00f3n en el pensamiento marxista: la cr\u00edtica que aspira a poner de manifiesto la tendencia hist\u00f3rica de lo criticado, su sentido en el contexto de la historia de la lucha de clases. Cuando Marx hace \u00abcr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica\u00bb, por ejemplo, no estudia solo defectos t\u00e9cnicos de las ideas o teor\u00edas que considera, sino tambi\u00e9n y sobre todo -interpretando dichos defectos- el sentido clasista de los conceptos y las teor\u00edas, su funci\u00f3n tendencial hist\u00f3rica. Cosa an\u00e1loga quiere decir Lenin cundo afirma que \u00abel alma viva del marxismo es el an\u00e1lisis concreto de la situaci\u00f3n concreta.\u00bb<\/p>\n<p>Un pensamiento marxista de esta orientaci\u00f3n excluye ante todo la idea del tratado filos\u00f3fico sistem\u00e1tico, reconstrucci\u00f3n doctrinal del mundo en la que forzosamente entrar\u00e1n componentes ideol\u00f3gicos. As\u00ed, por ejemplo, mientras el fil\u00f2sofo marxista de tendencia cl\u00e1sica, como Luk\u00e1cs, escribe una <i>Est\u00e9tica<\/i> marxista, un fil\u00f3sofo de tendencia cr\u00edtico-anal\u00edtica, como Della Volpe se contenta con una <i>Cr\u00edtica del gusto<\/i>, que es un intento de fijaci\u00f3n de conceptos emp\u00edricos \u2013como el de obra de arte u otros menores\u2013, as\u00ed como de precisar las relaciones entre los constituyentes formales de los objetos culturales y sus sentidos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p><b>Observaciones de lectura<\/b><\/p>\n<p>1. Della Volpe,<i> Cr\u00edtica del gusto<\/i>, 106, que es donde dice claramente su tesis de la distinci\u00f3n lenguaje cient\u00edfico-lenguaje art\u00edstico por contextualidad heter\u00f3noma (omnicontextualidad) y contextualidad org\u00e1nica.<\/p>\n<p>Me temo mucho que, a pesar de lo sugestiva que es la tesis, d\u00e9 un resultado bastante parecido al de la tesis rom\u00e1ntica que combate. Della Volpe quiere terminar con la idea -a\u00fan presente en Luk\u00e1cs, de que un lenguaje po\u00e9tico expresa la esencia intuitivamente, por la imagen. Della Volpe lleva plena raz\u00f3n en su cr\u00edtica: esa tesis es a) irracionalista y m\u00edstica; b) autocontradictoria, porque decir esencia es establecer rasgos de la multiplicidad, y esto es racionalidad.<\/p>\n<p>Pero su tesis positiva no tiene tanta fortuna como su cr\u00edtica; en sustancia, consiste en decir que el lenguaje po\u00e9tico es inferior, porque su contextualidad org\u00e1nica depende del car\u00e1cter no-t\u00e9cnico de sus t\u00e9rminos, y car\u00e1cter no-t\u00e9cnico es lo mismo que car\u00e1cter equ\u00edvoco, ambiguo, o sea, racionalmente deficiente.<\/p>\n<p>Pero su tesis se puede complementar \u2013y anular tal vez: el lenguaje po\u00e9tico no es inferior. Lo que pasa es que el lenguaje cient\u00edfico \u2013del conocimiento en general\u2013 no lo cubre todo, deja insatisfecho. Y el poeta penetra en el vac\u00edo, estableciendo conexiones nuevas, no garantizadas porque no quieren serlo, por principio. Y las nuevas conexiones le sirven sobre todo para intentar rellenar una laguna: la del conocimiento de lo singular en general, y, en particular, el de <i>su<\/i> individualidad (l\u00edrica) como representante de toda la humanidad \u2013toda ella inevitablemente insatisfecha siempre de lo que sabe garantizadamente.<\/p>\n<p>\u00bfProcede el poeta equ\u00edvocamente, no omni-contextualmente? Della Volpe se equivoca: la historia de la poes\u00eda da un espec\u00edfico \u00abomnicontexto\u00bb. La ambig\u00fcedad lo es s\u00f3lo desde el punto de vista del lenguaje garantizado. S\u00f3lo en \u00e9ste no son t\u00e9cnicos los t\u00e9rminos del poeta.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, \u00abomnicontexto\u00bb perfecto no existe tampoco para el fil\u00f3sofo*.<\/p>\n<p>(*) No olvidar que para Della Volpe se trata de polisentido, no de equ\u00edvoco, como en el lenguaje vulgar. 4-III-1965.<\/p>\n<p>2. Della Volpe, 114-115. La teor\u00eda tiene contradicciones internas esenciales. Ejemplo: lo un\u00edvoco (ciencia), el polisentido (poes\u00eda) trascienden la equivocidad de lo literal-material (lenguaje vulgar) de dos maneras. Primero, atribuyendo un s\u00f3lo t\u00e9rmino a cada g\u00e9nero, y haciendo que cada g\u00e9nero disponga de un t\u00e9rmino propio suyo. Muy natural, porque los t\u00e9rminos t\u00e9cnicos se crean mediante neologismos cuando hace falta. El segundo, atribuyendo <i>m\u00e1s<\/i> t\u00e9rminos a cada g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Pero como no es normal el neologismo po\u00e9tico, esto tiene que redundar \u2013visto desde el lenguaje cient\u00edfico\u2013 en equivocidad a\u00fan mayor que la del lenguaje vulgar: pues los nuevos t\u00e9rminos \u2013metaf\u00f3ricos, por ejemplo\u2013 se tienen que tomar del lenguaje vulgar, aumentando as\u00ed su equivocidad.<\/p>\n<p>Della Volpe desprecia demasiado el lenguaje vulgar en cuanto a su capacidad cognoscitiva. 14.III.1965<\/p>\n<p>3. En realidad, el hecho de que el fonema no sea s\u00edmbolo y de que la onomatopeya sea convencional no anula la posibilidad de que en <i>poes\u00eda<\/i> la onomatopeya y los efectos sonoros sean a veces esenciales: pues el lenguaje positivo es muy \u00abmeta\u00bb convencional, y puede tomar como naturaleza la convencionalidad precisa del lenguaje com\u00fan<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"25\"><\/a> <b>25. T. W. Adorno.<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Contraportada de <i>Notas de Literatura<\/i>.<\/span><\/p>\n<p>Theodor W. Adorno, catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda y Sociolog\u00eda de la Universidad de Frankfurt, es uno de los grandes pensadores alemanes contempor\u00e1neos. Traducido a todas las lenguas cultas, su<b> <\/b>obra, sin<b> <\/b>embargo, s\u00f3lo era conocida en Espa\u00f1a, parcialmente, gracias a la edici\u00f3n<b> <\/b>que de su libro<i><b> <\/b><\/i><i>Prismas. La cr\u00edtica de la cultura y la sociedad<\/i>, se public\u00f3 en fecha todav\u00eda reciente, en<b> <\/b>esta misma colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hoy, Ediciones Ariel, se complace en corresponder al inter\u00e9s demostrado por los c\u00edrculos intelectuales espa\u00f1oles por la obra de Adorno, con<b> <\/b>la publicaci\u00f3n de otro libro, <i>Notas de Literatura<\/i>, que ha de merecer, sin duda, id\u00e9ntico favor.<\/p>\n<p>La dedicaci\u00f3n del pensamiento de Adorno a la concreci\u00f3n<b> <\/b>de la vida humana y de sus productos, encuentra en<b> <\/b>el primer estudio de este libro \u2013\u00abEl ensayo como forma\u00bb- una fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica: el ensayo, la forma de pensamiento atenida, por su<b> <\/b>propia estructura al tema concreto, es la manifestaci\u00f3n propia de la libertad cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Todos los dem\u00e1s trabajos reunidos en<b> <\/b>el libro se ocupan<b> <\/b>de hechos literarios concretos o de hechos ling\u00fc\u00edsticos no<b> <\/b>menos palpables: la \u00abingenuidad \u00e9pica\u00bb, la posici\u00f3n del narrador contempor\u00e1neo, la representatividad social y cultural del artista, la significatividad de los signos de puntuaci\u00f3n por encima de su funci\u00f3n sint\u00e1ctica. Dos ensayos tienen por objeto escritores muy problem\u00e1ticos \u2013Eichendorff y Heine\u2013, otro es es una<b> <\/b>retrospectiva sobre el surrealismo.<\/p>\n<p>El \u00abDiscurso sobre l\u00edrica y la sociedad\u00bb forma, junto con el primer<b> <\/b>estudio sobre la forma \u00abensayo\u00bb el n\u00facleo del libro. Su idea b\u00e1sica es que la significaci\u00f3n<b> <\/b>social de la l\u00edrica debe buscarse precisamente en sus rasgos que no son obviamente sociales.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito del t\u00edtulo del volumen ha escrito el cr\u00edtico alem\u00e1n<b> <\/b>H. Hennecke: \u00abSe trata de un t\u00edtulo casi provocativamente modesto para un libro extraordinario\u00bb.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"26\"><\/a> <b>26. <\/b><b>Louis-Ren\u00e9 Nouguier (1912-1995)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De la colecci\u00f3n Hip\u00f3tesis.<\/span><\/p>\n<p>Nacido en 1912, es disc\u00edpulo de Cholley, Focillon y Pivard. Consigui\u00f3 en 1939 el diploma de Altos Estudios con un estudio de historia contempor\u00e1nea, pero desde 1928 su inter\u00e9s se orienta hacia la arqueolog\u00eda prehist\u00f3rica. Desde esa fecha realiza mucho trabajo de campo, base de sus apreciados mapas arqueol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>En 1950 public\u00f3 sus estudios sobre las civilizaciones campi\u00f1ienses y las fases de las poblaciones prehist\u00f3ricas situadas entre el Loira y el Sena. Fruto en gran parte de esos trabajos es la fundaci\u00f3n de la c\u00e1tedra de arqueolog\u00eda prehist\u00f3rica de Toulouse, cuyo titular es Nougier desde 1953. Nougier es el descubridor de las pinturas y los grabados de la cueva de Rouffignac, la llamada \u00abcaverna de los cien mamuts\u00bb. En 1956 public\u00f3, en colaboraci\u00f3n con Romain Robert, el informe sobre su descubrimiento (que ocurri\u00f3 el 6 de junio de aquel a\u00f1o):<i><b> <\/b><\/i><i>Rouffignac ou la guerre des mamouths.<\/i> El libro fue traducido al ingl\u00e9s al a\u00f1o siguiente. Desde entonces Louis-Ren\u00e9 Nougier ha realizado el trabajo de campo en el norte de Europa y en M\u00e9xico.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"27\"><\/a> <b>27. George Boole (1815-1864)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De <i>L\u00f3gica elemental,<\/i> pp. 325-326<\/span><\/p>\n<p>El verdadero renacimiento del punto de vista formal \u2013y en su formulaci\u00f3n m\u00e1s exigente, la calcul\u00edstica\u2013 se produce mediado el siglo, con la obra de George Boole (1815-1864), y luego con la de Friedrich Wilhelm Karl Ers Schr\u00f6der (1841-1902). \u00c9ste es el per\u00edodo de nacimiento de la actual l\u00f3gica simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica simb\u00f3lica es obra de matem\u00e1ticos, como lo eran Boole y Schr\u00f6der. Y es corriente admitir que en esta primera fase la inspiraci\u00f3n de los autores consiste en intentar mejorar la l\u00f3gica mediante la aplicaci\u00f3n a ella de los \u00fanicos m\u00e9todos tenidos por seguros, los matem\u00e1ticos. Esa caracterizaci\u00f3n de la primera etapa de la l\u00f3gica simb\u00f3lica \u2013formulada particularmente por el historiador I.M. Boch\u00e9nski\u2013 es b\u00e1sicamente correcta, pero no debe tomarse demasiado literalmente. Pues aunque es verdad que la obra inicial de Boole es un an\u00e1lisis matem\u00e1tico de la l\u00f3gica (<i>The mathematical Analysis of Logic<\/i> 1847), el libro cl\u00e1sico de este autor, el que De Morgan y Russell han considerado como el monumento fundacional de la l\u00f3gica simb\u00f3lica, es una investigaci\u00f3n acerca de las leyes formales (aunque vistas algo psicol\u00f3gicamente) en que se fundan teor\u00edas y leyes matem\u00e1ticas (<i>An Investigation of the Laws of Thought on which are founded the Mathematical Theories of Logic and Probability<\/i> [Una investigaci\u00f3n de las leyes del pensamiento fundamento de las teor\u00edas matem\u00e1ticas de la l\u00f3gica y la probabilidad] 1854). Boole ha llegado a percibir el car\u00e1cter por as\u00ed decirlo neutro \u2013sem\u00e1nticamente incualificado, ni l\u00f3gico en sentido cl\u00e1sico ni matem\u00e1tico\u2013 de los formalismos sint\u00e1cticos.<\/p>\n<p>(&#8230;) Por lo dem\u00e1s, los dos autores est\u00e1n en el origen de un movimiento de creciente abstracci\u00f3n en matem\u00e1tica que culminar\u00e1 con la tesis russelliana que hace de la matem\u00e1tica una parte de la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fanmente citada y conocida de Boole es el \u00e1lgebra de clases (\u00e1lgebra booleana&#8230;). Pero en la obra de Boole se encuentran adem\u00e1s otras muchas nociones germinales de la l\u00f3gica contempor\u00e1nea. Ante todo, la idea de algoritmizaci\u00f3n, de reducci\u00f3n de la teor\u00eda l\u00f3gica o formal a un fundamento calcul\u00edstico. As\u00ed se lee en <i>An Investigation of the Law of Thought<\/i>: \u00abEn los ejemplos m\u00e1s complejos de deducci\u00f3n l\u00f3gica, y especialmente en los que constituyen la base de resoluci\u00f3n de dif\u00edciles cuestiones de teor\u00eda de las probabilidades, es indispensable la ayuda de un m\u00e9todo deductivo que s\u00f3lo un c\u00e1lculo es capaz de proporcionar\u00bb<\/p>\n<p>Precisamente ese descubrimiento de la necesidad de fundamento calcul\u00edstico para la l\u00f3gica que ha de fundamentar a su vez la matem\u00e1tica le lleva a tratar la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n entre ambas ciencias. Boole zanja la cuesti\u00f3n en el sentido de lo que luego se llamar\u00e1 \u00abformalismo\u00bb, nombre de la escuela de D. Hilbert (&#8230;) \u00abLas leyes \u00faltimas de la l\u00f3gica son de forma matem\u00e1tica\u00bb, pero admitiendo que \u00abla matem\u00e1tica no trata necesariamente de cantidades\u00bb. Esta \u00faltima doctrina ha valido a Boole un categ\u00f3rico elogio de B. Russell \u00abBoole ha descubierto la matem\u00e1tica pura\u00bb. Es presumible que al formular ese elogio Russell pensara en Boole como precursor de su propia doctrina del logicismo \u2013la tesis, ya citada, que hace de la matem\u00e1tica una parte de la l\u00f3gica\u2013; pero es m\u00e1s probable que la concepci\u00f3n general de la l\u00f3gica por Boole sea muy distante de la de los logicistas. Lo que m\u00e1s le separa de \u00e9stos es su tendencia a interpretar psicol\u00f3gica y filos\u00f3ficamente cuestiones formales.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"28\"><\/a> <b>28. Denis Diderot (1713-1784)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para un calendario de m\u00e9dico amigos, \u00abTemps de gent 1985\u00bb, M. \u00c1ngeles Liz\u00f3n y el autor escribieron la siguiente voz sobre Denis Diderot:<\/span><\/p>\n<p>Escritor y fil\u00f3sofo franc\u00e9s. Hombre genial, \u00e1vido de saber, amigo de la<i> intelligentia<\/i> de la \u00e9poca, cl\u00e9rigo, renegado, creyente y ateo. Una de las mentes m\u00e1s claras de su \u00e9poca. Padre y fundador de la<i> Enciclopedia<\/i>. Virtuoso como escritor, de pensamiento en\u00e9rgico y capaz de gran riqueza filos\u00f3fica, Diderot es uno de los mayores representantes de la era moderna. Su pensamiento moderno se basa sobre dos grandes principios: la invalidaci\u00f3n sistem\u00e1ticas de las suposiciones (\u00abprincipio de la filosof\u00eda de la incredulidad\u00bb) y la adopci\u00f3n de la experiencia como \u00fanico criterio v\u00e1lido del conocimiento. Adem\u00e1s de su labor y numerosos art\u00edculos en la <i>Enciclopedia<\/i>, Diderot hizo grandes aportaciones al mundo de las letras, la psicolog\u00eda y el pensamiento pol\u00edtico. Con su novela <i>La Religieuse<\/i> innova el g\u00e9nero literario. Su correspondencia con Sophie de Puisieux es un fascinante documento de estilo coloquial y constituye una narraci\u00f3n vivida y emotiva de las costumbres de la \u00e9poca. Su pensamiento psicol\u00f3gico es fundamentalmente materialista, ate\u00edsta, determinista y con grandes intuiciones sociol\u00f3gicas\u00bb.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Liz\u00f3n y Sacrist\u00e1n acompa\u00f1aban su escrito con el siguiente texto de Diderot (probablemente de la voz \u00abMiseria\u00bb de la <i>Enciclopedia<\/i>):<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abPocas almas hay tan finas que la miseria no las derribe y las envilezca a la larga. Las gentes m\u00ednimas son de una estupidez incre\u00edble. No s\u00e9 por qu\u00e9 arte de magia se les cierran los p\u00e1rpados ante la miseria presente y ante la miseria, mayor a\u00fan, que les espera en la vejez. La miseria es la madre de los grandes cr\u00edmenes; los soberanos, que hacen a los m\u00edseros, responder\u00e1n en este mundo y en el otro por los cr\u00edmenes que haya cometido la miseria. En otro sentido, muy opuesto, se dice es una miseria para decir que algo es cosa de nada; en el primer sentido, es una miseria tener que tratar con magistrados y con curas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"29\"><\/a> <b>29. Antonio Gramsci (1891-1937).<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Una de las voces a\u00f1adidas a su traducci\u00f3n del<i> Diccionario de Filosof\u00eda<\/i> coordinado por Dagobert D. Runes. Ahora en <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 414-416.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">En la presentaci\u00f3n de su edici\u00f3n de <i>El orden y el tiempo<\/i> (M\u00ednima Trotta, 1998, pp. 28-29), observaba Albert Domingo Curto:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">El punto de vista que hay tras esa manera de entender al ser humano, como una unidad coherente de pensamiento y actividad individuales que se interrelaciona con un entorno m\u00faltiple y cambiante, y que a su vez es consecuencia directa del mismo, es el que Sacrist\u00e1n hace suyo desde las primeras lecturas de Gramsci. Resulta curioso que esa concepci\u00f3n, cuyo desarrollo entra\u00f1a la elaboraci\u00f3n interpretativa de planos muy distintos de la realidad y que va m\u00e1s all\u00e1 de la mera explicaci\u00f3n sociol\u00f3gica, se mueve en buena medida en la utilizaci\u00f3n de par\u00e1metros ideol\u00f3gicos. Es muy probable que el origen de un concepto tal debamos rastrearlo no tanto en los escritos de los cl\u00e1sicos del marxismo, sino en la obra de uno de los metaf\u00edsicos m\u00e1s innovadores de la filosof\u00eda moderna. Se trata de G. W. Leibniz, de quien Gramsci sol\u00eda citar en los <i>Quaderni<\/i> un aforismo que hab\u00eda sido, al parecer, lema de Benedetto Croce y que dice as\u00ed: \u00abquo magis speculativa, magis practica\u00bb [cuanto m\u00e1s especulativo, m\u00e1s pr\u00e1ctico], en relaci\u00f3n al pensamiento cient\u00edfico. En uno de los escritos acad\u00e9micos que Sacrist\u00e1n hubo de dedicarle, \u00e9l mismo se refer\u00eda al te\u00f3rico de la armon\u00eda preestablecida como un \u00abverdadero fil\u00f3sofo\u00bb, aludiendo a rengl\u00f3n seguido: \u00aby un verdadero fil\u00f3sofo se caracteriza por la sistematicidad de su pensamiento, o al menos por su aspiraci\u00f3n a la plena totalidad del mismo.\u00bb En el p\u00e1rrafo 56 de la <i>Monadolog\u00eda<\/i>, que es t\u00edtulo ap\u00f3crifo de una de las \u00faltimas obras escritas de Leibniz, en el segundo decenio del siglo XVIII, se puede leer algo bastante parecido a la descripci\u00f3n anterior gramsciana de \u00abcentro de anudamiento\u00bb. Es preciso recordar, sin embargo, que las motivaciones filos\u00f3ficas que dieron lugar a conceptos semejantes son bien distintos y que, como se\u00f1ala el propio Leibniz en la presentaci\u00f3n de su obra, esta \u00abexpone una metaf\u00edsica de la substancia\u00bb. El texto en cuesti\u00f3n dice as\u00ed: \u00ab[\u2026] este enlace o acomodamiento de todas las cosas creadas a cada una y de cada una a todas las dem\u00e1s, hace que cada substancia simple tenga relaciones que expresan todas las dem\u00e1s, y que ella sea, por consiguiente, un espejo viviente y perpetuo del universo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>Pol\u00edtico y fil\u00f3sofo italiano, fundador del Partido Comunista Italiano. Estudi\u00f3 ling\u00fc\u00edstica y filolog\u00eda (sobre todo Glotolog\u00eda) en la Universidad de Tur\u00edn, sin llegar a terminar la carrera, por su dedicaci\u00f3n a la pol\u00edtica. Colaborador en los peri\u00f3dicos socialistas <i>Il Grido del Popolo<\/i> y <i>Avanti!<\/i>. Fundador de la revista <i>L\u00b4Ordine Nuovo<\/i>, en la que se manifiesta la orientaci\u00f3n comunista (leninista) de su pensamiento y el de otros conocidos pol\u00edticos italianos (Palmiro Togliatti). Tras la fundaci\u00f3n del PCI, delegado italiano en la III Internacional (Comintern), luego secretario general del PCI. Encarcelado en 1926, muere el 27 de abril de 1937, a los seis d\u00edas de haber cumplido la condena que el fiscal hab\u00eda motivado con la frase: \u00abDurante 20 a\u00f1os debemos impedir que funcione este cerebro\u00bb.<\/p>\n<p>La obra de Gramsci consta de art\u00edculos period\u00edsticos anteriores a su encarcelamiento y de una treintena de cuadernos de notas escritos en la c\u00e1rcel (\u00abQuaderni del carcere\u00bb). Las cartas escritas por G. desde la c\u00e1rcel fueron consideradas por Benedetto Croce como una nueva pieza cl\u00e1sica de la literatura italiana.<\/p>\n<p>Gramsci propone un marxismo al que llama \u00abfilosof\u00eda de la pr\u00e1ctica\u00bb. Esta filosof\u00eda de la pr\u00e1ctica no es un pragmatismo, sino un modo de pensar que historiza los problemas te\u00f3ricos al concebirlos siempre como problemas de cultura y de la vida global de la humanidad: \u00abLo que interesa a la ciencia no es tanto [&#8230;] la objetividad de lo real cuanto el hombre que elabora sus m\u00e9todos [&#8230;] que rectifica constantemente sus instrumentos materiales [&#8230;] y l\u00f3gicos (incluidos los matem\u00e1ticos); lo que interesa es la cultura [&#8230;], la relaci\u00f3n del hombre con la realidad por la mediaci\u00f3n de la tecnolog\u00eda. Incluso en la ciencia, buscar la realidad aparte de los hombres [&#8230;] [no es sino] una paradoja\u00bb. La filosof\u00eda ha de entenderse en la pr\u00e1ctica de la humanidad, \u00abconcretamente, es decir, hist\u00f3ricamente\u00bb. Por eso el tema del hombre es \u00abel problema primero y principal de la filosof\u00eda\u00bb de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n marxista de Gramsci la cuesti\u00f3n \u00ab\u00bfQu\u00e9 es el hombre?\u00bb, entendida como cuesti\u00f3n filos\u00f3fica, no pregunta por la naturaleza biol\u00f3gica de la especie, sino por otra cosa que \u00e9l formula del modo siguiente: \u00ab\u00bfQu\u00e9 puede llegar a ser el hombre? Esto es, si el hombre puede dominar su propio destino, si puede \u00abhacerse\u00bb, si puede crearse una vida\u00bb. Piensa Gramsci que todas las filosof\u00edas han fracasado hasta ahora en el tratamiento a esa pregunta porque han considerado al hombre reducido a su individualidad biol\u00f3gica. Pero la humanidad del individuo comporta elementos de tres tipos: primero, el individuo mismo, su singularidad biol\u00f3gica; segundo, \u00ablos otros\u00bb; tercero, \u00abla naturaleza\u00bb. El segundo y el tercer elementos son de especial complejidad: el individuo no entra en relaci\u00f3n con los otros y con la naturaleza mec\u00e1nicamente, sino \u00aborg\u00e1nicamente\u00bb (con los otros) y \u00abno simplemente (con la naturaleza) por ser \u00e9l mismo naturaleza, sino activamente, por medio del trabajo y de la t\u00e9cnica\u00bb (incluyendo en \u00e9ste \u00faltimo concepto tambi\u00e9n los \u00abinstrumentos mentales\u00bb, esto es, la ciencia y la filosof\u00eda). \u00ab[&#8230;] Esas relaciones [&#8230;] son activas, conscientes, es decir, corresponden a un grado mayor o menor de inteligencia de ellas que tiene el hombre. Por eso puede decirse que uno cambia a s\u00ed mismo, se modifica, en la medida misma en que cambia y modifica todo el complejo de relaciones del cual \u00e9l es el <i>centro de anudamiento<\/i>\u00bb. Con eso \u00faltima Gramsci su reelaboraci\u00f3n del concepto de \u00abnaturaleza humana\u00bb de Karl Marx: \u00abque la \u00abnaturaleza humana\u00bb es \u00abel complejo de las relaciones sociales\u00bb [como ha escrito Marx] es la respuesta m\u00e1s satisfactoria, ya que incluye la idea de devenir [&#8230;]. Puede tambi\u00e9n decirse que la naturaleza del hombre es la \u00abhistoria\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Los temas que en los fil\u00f3sofos marxistas de orientaci\u00f3n tradicional o acad\u00e9mica componen partes principales del \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb (o sea, los temas procedentes de la \u00abfilosof\u00eda de la naturaleza\u00bb rom\u00e1ntica) no se presentan pr\u00e1cticamente en la obra de Gramsci. El pensamiento de \u00e9ste presenta, en cambio, un punto de vacilaci\u00f3n peculiar a prop\u00f3sito del tema de las ideolog\u00edas. Gramsci ha percibido que la obra filos\u00f3fica de Marx es sustancialmente una cr\u00edtica de las ideolog\u00edas. Pero, por otra parte, G. piensa que todo pensamiento relacionado con la pr\u00e1ctica, como el marxismo, ha de incluir construcciones m\u00e1s o menos ideol\u00f3gicas, \u00abmitos\u00bb, como hab\u00eda escrito en sus art\u00edculos juveniles. En la edad madura, G. no se decide ya a emplear esa palabra, pero tampoco a desideologizar completamente su concepci\u00f3n del marxismo. En vez de eso, recurre a distinguir entre \u00abideolog\u00edas hist\u00f3ricamente org\u00e1nicas, que son necesarias para una determinada estructura, e ideolog\u00edas arbitrarias, racionalistas, \u00abqueridas\u00bb. En cuanto hist\u00f3ricamente necesarias, tienen una validez que es validez \u00abpsicol\u00f3gica\u00bb, porque \u00aborganizan\u00bb las masas humanas, forman el terreno en el cual luchan los hombres y adquieren consciencia de su posici\u00f3n, etc.\u00bb.<\/p>\n<p><i>Quaderni del Carcere<\/i>, 6 vols., 1948 ss., ocho ediciones hasta 1966; <i>Lettere dal carcere<\/i>, 10.\u00aa edici\u00f3n, 1955; nueva ed. ampliada 1965; <i>2.000 pagine di Gramsci<\/i>, 3 vols., 1964 ss.<\/p>\n<h3><a name=\"100\"><\/a> <b>30. Curie, Marie (Manya Sklodowska) (1867-1934)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">De Temps de gent, 1985.<\/span><\/p>\n<p>F\u00edsica de origen polaco, hija de un matem\u00e1tico y una institutriz procedentes de Varsovia, llega a Par\u00eds en 1892 para realizar sus estudios. Contrae matrimonio con el c\u00e9lebre cient\u00edfico franc\u00e9s Pierre Curie de quien obtiene la nacionalidad y con quien comparte la mayor\u00eda de los experimentos sobre radioactividad. Concentrada en su trabajo de tesis sobre el estudio de los rayos ur\u00e1nicos (reci\u00e9n descubiertos por Becquerel), fue la primera en observar la radioactividad del torio y se\u00f1alar la intensidad an\u00f3mala de la radiaci\u00f3n emitida por el mineral de uranio. Junto con Pierre Curie, quien abandona sus estudios de cristalograf\u00eda y se asocia con ella en la investigaci\u00f3n sobre radioactividad, descubren sucesivamente, dos elementos radiactivos nuevos: el polonio y el radio (1898), as\u00ed como las emanaciones de radio sobre los cuerpos que le rodean. En 1902, Manya Sklodowska logra preparar un gramo de cloruro de radio puro y determinar la masa at\u00f3mica del elemento con lo que da por concluida su investigaci\u00f3n de tesis doctoral. En 1903 los esposos Curie, junto con Henri Becquerel, reciben el Nobel de F\u00edsica.<\/p>\n<p>Para 1910, con ayuda de otros cient\u00edficos, particularmente Debierne, aislan finalmente el radio en estado met\u00e1lico. Un nuevo campo: el de la f\u00edsica y qu\u00edmica nuclear queda entonces establecido.<\/p>\n<p>Mujer de prodigiosa memoria, a la muerte accidental de Pierre (1906) da un nuevo rumbo a su carrera. Sucede a su marido en la c\u00e1tedra, llegando a profesor titular en 1908.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed la primera mujer que ense\u00f1\u00f3 en la Sorbonne.<\/p>\n<p>En el momento cumbre de su fama (1922) \u2013junto con su hija Irene\u2013 se dedic\u00f3 a la investigaci\u00f3n de la qu\u00edmica radiactiva y a las sustancias radioactivas con aplicaciones m\u00e9dicas. Antes de morir presenci\u00f3 la fundaci\u00f3n de la Fundaci\u00f3n Curie en Paris, y en 1932 la del Instituto del Radio en Varsovia.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"31a\"><\/a> <b>31. Bernardino Ramazzini (1633-1714)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Para el calendario <i>Temps de gent <\/i>1986, Liz\u00f3n y Sacrist\u00e1n escribieron una voz sobre Bernardino Ramazzini.<\/span><\/p>\n<p>Catedr\u00e1tico de medicina y pionero de la medicina social. Hace sus estudios en la universidad de Parma donde obtiene el t\u00edtulo de doctor en medicina (1659). Contratado posteriormente como profesor, trabaja en la Universidad de M\u00f3dena. Considerado como el fundador del estudio de las enfermedades laborales, realiza m\u00faltiples estudios sobre epidemiolog\u00eda. Su obra<i> De Morbis Artificium Diatriba<\/i> (Discurso sobre las enfermedades de los trabajadores) tiene a\u00fan hoy gran actualidad e inter\u00e9s para la medicina preventiva y constituye \u2013dentro de los l\u00edmites propios de la \u00e9poca\u2013 una referencia importante para el pensamiento m\u00e9dico orientado hacia la salud p\u00fablica.\u00bb<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Liz\u00f3n y Sacrist\u00e1n incorporaron a la voz el siguiente texto del m\u00e9dico italiano:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">\u00abContar\u00e9 ahora el caso que me sugiri\u00f3 la idea de escribir este tratado acerca de las enfermedades de los que trabajan. En esta ciudad (M\u00f3dena o Padua) que, para su extensi\u00f3n, es bastante populosa, con casas estrechas y altas, existe la costumbre en todas las casas de limpiar cada tres a\u00f1os las cloacas que hay a lo largo de las calles. Cuando estaban haciendo ese trabajo en mi casa, me di cuenta de que uno de esos vaciadores trabajaba muy apresuradamente en aquel antro infernal. Compadecido de una fatiga tan ingrata, le pregunt\u00e9 que por qu\u00e9 trabajaba con tanta prisa y por qu\u00e9 no se lo tomaba con m\u00e1s calma, evitando cansarse demasiado. El pobrecillo levant\u00f3 la mirada de aquel antro y dijo mir\u00e1ndome: \u201cNadie que no lo pruebe puede imaginarse lo que es quedarse en este sitio m\u00e1s de cuatro horas: puede uno quedarse ciego\u201d. Cuando el hombre sali\u00f3 de la cloaca le examin\u00e9 atentamente los ojos, y vi que estaban muy enrojecidos y velados. Le pregunt\u00e9 entonces qu\u00e9 hacen los poceros de cloacas para curarse esos da\u00f1os. Contest\u00f3: \u201cVuelven enseguida a casa, como har\u00e9 yo ahora mismo; se encierran en una habitaci\u00f3n a oscuras y se quedan en ella hasta el d\u00eda siguiente, lav\u00e1ndose de vez en cuando los ojos con agua tibia; es la \u00fanica manera de conseguir un poco de alivio\u201d. Le pregunt\u00e9 si le ard\u00eda la garganta, ten\u00eda dificultad para respirar o dolor de cabeza, y si aquel olor le provocaba n\u00e1useas, \u201cNada de eso, me contest\u00f3, el \u00fanico \u00f3rgano que sufre consecuencias de este trabajo es el ojo; si me empe\u00f1ara en seguir trabajando, al d\u00eda siguiente estar\u00eda ciego, como les ha ocurrido a otros.\u201d\u00a0Me salud\u00f3 y se fue a casa, protegi\u00e9ndose los ojos con las manos.\u00bb<\/span><\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\"><span style=\"font-size: 10pt;\">VOLVER A<\/span>L INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"30\"><\/a> <b>32. Karl Marx (1818-1883)<\/b><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\">Fueron tres las voces que el autor escribi\u00f3 para la Enciclopedia Larousse en 1967: \u00abL\u00f3gica formal\u00bb, \u00abMaterialismo\u00bb y \u00abKarl Marx\u00bb. Las dos primeras fueron publicadas en <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>, pp. 284-293 y 294-301 respectivamente. La tercera, la dedicada al autor de <i>El Capital,<\/i> fue editada en 2007 por Albert Domingo Curto en <i>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea <\/i>(Reparen, por favor, en el magn\u00edfico e imprescindible texto de presentaci\u00f3n del editor: \u00abFilosof\u00edas de una vida\u00bb).<\/span><\/p>\n<p>Pol\u00edtico, fil\u00f3sofo y economista alem\u00e1n (Tr\u00e9veris 1818-Londres 1883). Hijo de un abogado hebreo de formaci\u00f3n y tendencias moderadamente ilustradas y liberales, su infancia transcurri\u00f3 en Renania. Estudi\u00f3 en su ciudad natal y a los diecisiete a\u00f1os empez\u00f3 la carrera de Derecho en la universidad de Bonn. Pero desde su traslado a la universidad de Berl\u00edn (1836), Marx se orient\u00f3 cada vez m\u00e1s claramente hacia la filosof\u00eda y la historia. De esta \u00e9poca data su noviazgo con Jenny von Westphalen, hija de un funcionario de la nobleza reciente. A su llegada a Berl\u00edn, el joven Marx vivi\u00f3 intelectualmente en el mundo de ideas de la Ilustraci\u00f3n. La filosof\u00eda hegeliana, reci\u00e9n muerto Hegel, dominaba el ambiente espiritual berlin\u00e9s y estaba dando origen a una tendencia progresista y democr\u00e1tica dentro de la cual se situar\u00eda pronto el joven Marx. Pero el cambio de orientaci\u00f3n intelectual de este no se produjo sin crisis. En una carta dirigida a su padre el 10 de noviembre de 1837, llega a poner entre las causas de la enfermedad y la depresi\u00f3n que sufri\u00f3 entonces la necesidad intelectual en que se vio de adoptar los motivos b\u00e1sicos del pensamiento hegeliano: \u00abEnferm\u00e9, como ya te he escrito, (&#8230;) de la irritaci\u00f3n que me consum\u00eda por tener que convertir en \u00eddolo m\u00edo una concepci\u00f3n que odiaba\u00bb. A pesar de esas tensiones intelectuales Marx era ya en 1837 un \u00abjoven hegeliano\u00bb de izquierda bastante t\u00edpico. De ello da testimonio la citada carta, en la cual abundan reflexiones directamente inspiradas por el pensamiento de Hegel e incluso temas de detalle muy caracter\u00edsticos de la filosof\u00eda de este, como la cr\u00edtica despectiva del \u00abpensamiento matem\u00e1tico\u00bb o formal en general.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n dominante de los hegelianos de izquierda consist\u00eda en entender y aplicar la filosof\u00eda hegeliana como un instrumento cr\u00edtico de la sociedad existente. Pero, de acuerdo con sus concepciones b\u00e1sicas idealistas, sociedad era para ellos tanto como cultura expl\u00edcita o incluso te\u00f3rica, o lo mismo que grado de realizaci\u00f3n de las ideas en las instituciones: la cr\u00edtica es tambi\u00e9n teor\u00eda, como afirmara Marx a\u00fan en su tesis doctoral (un estudio sobre la filosof\u00eda de Dem\u00f3crito y la de Epicuro) en 1841. Pese a ello, el ejercicio de la cr\u00edtica puso progresiva y naturalmente al joven Marx en presencia de realidades sociales, sobre todo a partir del momento en que empez\u00f3 a redactar trabajos period\u00edsticos para la <i>Rheinische Zeitung <\/i>[<i>Gaceta Renana<\/i>], de la que lleg\u00f3 a ser director (1842). Los debates de la Dieta renana acerca de materias como los robos de le\u00f1a en los bosques, por ejemplo, despertaron en Marx una sensible conciencia de los problemas sociales. Muy tempranamente percibi\u00f3 la naturaleza clasista de la legislaci\u00f3n y de los debates mismos de la Dieta. Sus art\u00edculos al respecto en la <i>Rheinische Zeitung<\/i> pintan pl\u00e1sticamente no solo las actitudes de clase de los oradores de los estamentos noble y burgu\u00e9s, sino tambi\u00e9n la naturaleza de clase del estado, cuya legislaci\u00f3n y cuya acci\u00f3n administrativa tienden a convertir el poder social en guardia jurado de los intereses de los propietarios. La cr\u00edtica del joven Marx (que ten\u00eda veinticuatro a\u00f1os en esa \u00e9poca) a dicha situaci\u00f3n procede seg\u00fan una l\u00ednea liberal apoyada filos\u00f3ficamente en una interpretaci\u00f3n izquierdista del pensamiento de Hegel: esa situaci\u00f3n es reprobable porque un estado clasista no cumple la idea del estado como realizaci\u00f3n de la eticidad, de la especificidad humana.<\/p>\n<p>Puede documentarse que Marx tuvo durante esos a\u00f1os un primer conocimiento del movimiento obrero franc\u00e9s e ingl\u00e9s y del socialismo y el comunismo ut\u00f3picos de Fourier, Owen, Saint-Simon y Weitling. Por lo que hace a los movimientos revolucionarios franceses de la \u00e9poca su fuente fue probablemente la <i>Augsburger Allgemeine Zeitung <\/i>[<i>Gaceta General Aubsburguesa<\/i>], en al cual H. Heine publicaba cr\u00f3nicas desde Par\u00eds en las que varias veces aludi\u00f3 al comunismo franc\u00e9s y al de los emigrados alemanes. La reacci\u00f3n de Marx a esos datos tiene dos aspectos distinguibles: por un lado, considera justificado que \u00abla clase que hasta ahora no ha pose\u00eddo nada\u00bb aspire a poseer, y reprocha a la clase dominante alemana su actitud puramente negativa; la aspiraci\u00f3n econ\u00f3mica del proletariado y su lucha por objetivos materiales inmediatos (Marx comenta la gran agitaci\u00f3n de Lyon, por ejemplo) le parecen naturales y justificados fen\u00f3menos sin importancia y nada temibles. Pero en las ideas comunistas ve ideas parciales \u2013ideas de clase\u2013, tan incapaces como las de la clase dominante de realizar el estado \u00e9tico. Las ideas comunistas son un \u00abtemor de la conciencia que provoca una rebeli\u00f3n de los deseos subjetivos de los hombres contra las comprensiones objetivas de su propio entendimiento\u00bb. Esas \u00abcomprensiones objetivas\u00bb son el concepto hegeliano del estado, frente al cual el comunismo es para el Marx de entonces la parcial noci\u00f3n de un \u00abestado de artesanos\u00bb. En 1843 la censura procedi\u00f3 contra la <i>Rheinische Zeitung<\/i> y Marx tuvo que dimitir. Ya previamente este endurecimiento de la censura, el de la pol\u00edtica universitaria prusiana, le hab\u00eda movido a desistir de su proyecto de carrera universitaria. Este a\u00f1o de 1843, en el cual Marx se sumar\u00eda a la emigraci\u00f3n pol\u00edtica alemana en Par\u00eds, fue abundante en acontecimientos decisivos para su vida: adem\u00e1s de casarse, conoci\u00f3 a Heine, B\u00f6rne, Proudhon y Engels. Con esos acontecimientos, naci\u00f3 el Karl Marx que ha pasado como figura de gran influencia a la historia de las ideas y a la de los hechos.<\/p>\n<p>La amistad con Engels acarre\u00f3 ante todo para Marx la convicci\u00f3n de que ten\u00eda que estudiar profundamente los problemas econ\u00f3micos. La conciencia de ello coincidi\u00f3 con esta fase de su evoluci\u00f3n intelectual y moral con la utilizaci\u00f3n del pensamiento de Feuerbach (un humanismo abstracto que culmina en una cr\u00edtica recusatoria de la religi\u00f3n y de la filosof\u00eda especulativa) como correctivo del idealismo de Hegel. Esa situaci\u00f3n se refleja sobre todo en tres trabajos muy importantes para la comprensi\u00f3n de su evoluci\u00f3n intelectual: dos escritos (1843) para los <i>Deutsch-franz\u00f6sische Jahrb\u00fccher <\/i>[Anales franco-alemanes], la <i>Cr\u00edtica de la filosof\u00eda hegeliana del derecho <\/i>y <i>Sobre la cuesti\u00f3n jud\u00eda<\/i>; y otro no publicado durante su vida que se conserva en estado de borrador: los <i>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos <\/i>de 1844. Todos estos escritos \u2013el \u00faltimo sobre todo\u2013 presentan caracter\u00edsticamente lo que despu\u00e9s Marx considerar\u00eda una \u00abmezcla\u00bb del punto de vista ideol\u00f3gico, o de historia y cr\u00edtica de las ideas, con el factual, o de an\u00e1lisis e interpretaci\u00f3n de los datos. Ese rasgo indica suficientemente el lugar de transici\u00f3n que ocupan esos escritos en la biograf\u00eda intelectual de Marx. El aspecto m\u00e1s meramente filos\u00f3fico de esa transici\u00f3n se aprecia, en los manuscritos sobre todo, en su intento de precisar la s\u00edntesis del pensamiento recibido a partir de la cual est\u00e1 organiz\u00e1ndose el suyo.<\/p>\n<p>En 1845 Marx tuvo que abandonar Par\u00eds. Pas\u00f3 a Bruselas y en 1847 a Londres. De este per\u00edodo son las obras en las cuales se suele ver la primera formulaci\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico: <i>La sagrada familia<\/i>, <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, <i>Miseria de la filosof\u00eda<\/i> y el <i>Manifiesto del partido comunista<\/i> (escrito en 1847, publicado en 1848). Engels ha fechado en esos a\u00f1os el punto de inflexi\u00f3n, caracteriz\u00e1ndolo como un rebasamiento de las ideas de Feuerbach: \u00abPero hab\u00eda que dar el paso que no dio Feuerbach; el culto del hombre abstracto, que constitu\u00eda el n\u00facleo de la nueva religi\u00f3n, se ten\u00eda que sustituir por la ciencia del hombre real y de su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica. Este ulterior desarrollo del punto de vista feuerbachiano m\u00e1s all\u00e1 de Feuerbach empez\u00f3 en 1845, por obra de Marx, en <i>La sagrada familia<\/i>\u00bb. En esa obra y en <i>La ideolog\u00eda alemana<\/i>, Marx (con la colaboraci\u00f3n de Engels) va explorando, con ocasi\u00f3n de motivaciones pol\u00e9micas, su nueva concepci\u00f3n de las relaciones entre lo que a partir de entonces se llamar\u00eda en el marxismo la sobreestructura (las instituciones y las formaciones ideol\u00f3gicas) y lo que recibir\u00eda el nombre de base de la vida humana, paulatinamente entendida como el sistema de relaciones (o condiciones, pues la palabra alemana <i>Verh\u00e4ltnisse<\/i>, siempre usada en plural en este contexto, significa ambas cosas, y tambi\u00e9n circunstancias) de producci\u00f3n y apropiaci\u00f3n del producto social. En el <i>Manifiesto<\/i> (por tanto en 1847 a m\u00e1s tardar) est\u00e1 ya presente, adem\u00e1s de la cl\u00e1sica tesis marxista que aparece en la primera frase del c\u00e9lebre texto (\u00abLa historia de toda sociedad hasta hoy es la historia de luchas de clase\u00bb), tambi\u00e9n el esquema din\u00e1mico de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica tal como lo entiende el marxismo, a saber: la tensi\u00f3n dial\u00e9ctica entre las condiciones o relaciones de producci\u00f3n y el desarrollo de las fuerzas productivas. En el <i>Manifiesto<\/i> afirma Marx, por ejemplo, que las \u00abmodernas fuerzas productivas\u00bb est\u00e1n en tensi\u00f3n \u00abdesde hace decenios\u00bb con \u00ablas modernas relaciones de producci\u00f3n, con las relaciones de propiedad que son las condiciones de vida de la burgues\u00eda y de su dominio.\u00bb<\/p>\n<p>En 1847 era Marx miembro de la Liga de los comunistas y trabajaba intensamente en la organizaci\u00f3n del movimiento obrero. La evoluci\u00f3n de 1848 le movi\u00f3 a pasar a Alemania (abril) igual que Engels, con objeto de colaborar personalmente en la revoluci\u00f3n democr\u00e1tica alemana. Marx public\u00f3 en Colonia la <i>Neue Rheinische Zeitung<\/i> [Nueva Gaceta Renana] de vida ef\u00edmera (1848-1849). Tras el fracaso de la revoluci\u00f3n, se encontraba en Londres (expulsado de Par\u00eds) en 1849. Y en 1850 se disolvi\u00f3 la Liga de los comunistas. Ya no se mover\u00eda Marx de Londres m\u00e1s que muy transitoria y excepcionalmente, o por motivos de salud en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. La fase de esta que empez\u00f3 el a\u00f1o 50 es de mucho sufrimiento causado por la pobreza, el esfuerzo y la resultante mala salud. En esta \u00e9poca hab\u00eda empezado la preparaci\u00f3n de los materiales y an\u00e1lisis para <i>El Capital<\/i>, que sufrir\u00eda numerosos cambios respecto de los proyectos iniciales de Marx. Los textos conocidos con los t\u00edtulos de <i>Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, <i>Esbozo a una critica de la econom\u00eda pol\u00edtica <\/i>y <i>Teor\u00edas sobre la plusval\u00eda<\/i> son todos de esa \u00e9poca y preparatorios de <i>El Capital<\/i> (esto puede decirse objetivamente, no en el sentido de que tales fueran los planes literarios de Marx). Tres a\u00f1os antes de aparecer <i>El Capital<\/i> (vol. I) se fund\u00f3 la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores, la Internacional por antonomasia. Al poco tiempo de su fundaci\u00f3n se le llam\u00f3 a participar en ella y se convirti\u00f3 en su aut\u00e9ntico gu\u00eda, al redactar la memoria inaugural y los estatutos. La distinta concepci\u00f3n del camino que hab\u00eda que seguir en la lucha revolucionaria le llev\u00f3 a enfrentarse con Bakunin y sus partidarios, que en 1872 fueron expulsados de la Internacional. El primer volumen de <i>El Capital<\/i>, \u00fanico publicado en vida de Marx, ha sido durante el siglo siguiente a su publicaci\u00f3n la obra m\u00e1s influyente y famosa de su autor: solo m\u00e1s recientemente empez\u00f3 a solicitar una an\u00e1loga atenci\u00f3n su obra anterior y juvenil. Contemplado desde esta, <i>El Capital<\/i> aparece como el remate de un movimiento intelectual de alejamiento progresivo y negaci\u00f3n de la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica y de su pretensi\u00f3n de ser fundamento de la acci\u00f3n pol\u00edtica revolucionaria; en el mismo movimiento ese papel se atribuye a un conocimiento positivo de la realidad hist\u00f3rica, social y econ\u00f3mica. \u00abUna vez hubo reconocido que la estructura econ\u00f3mica es la base sobre la cual se yergue la sobreestructura pol\u00edtica, Marx atendi\u00f3 ante todo al estudio de esta estructura econ\u00f3mica.\u00bb (Lenin)<\/p>\n<p>Concepto b\u00e1sico y nuevo, al menos en su sistem\u00e1tico aprovechamiento, de las obras de la \u00e9poca de <i>El Capital<\/i> y de este mismo es el de plusval\u00eda. Con ese concepto propone Marx una explicaci\u00f3n de la obtenci\u00f3n de valor por parte del propietario del dinero como resultado de la circulaci\u00f3n de este. La ganancia de valor se explica porque el capitalista puede comprar y compra de hecho la \u00fanica mercanc\u00eda que produce valor con su consumo, la fuerza de trabajo. En las obras que, como se\u00f1aladamente <i>El Capital<\/i>, son caracter\u00edsticas de la madurez de Marx, se aprecia una recuperaci\u00f3n de conceptos hegelianos. El propio Marx ha comentado el hecho, explic\u00e1ndolo simult\u00e1neamente en dos sentidos, como mero \u00abcoqueteo\u00bb intelectual con el lenguaje filos\u00f3fico de Hegel, por reacci\u00f3n contra la vulgaridad antihegeliana de la cultura izquierdista alemana de los a\u00f1os 50 y 60; y como reconocimiento de que \u00abla mixtificaci\u00f3n [idealista] que sufre la dial\u00e9ctica en manos de Hegel no anula en modo alguno el hecho de que \u00e9l ha sido el primero en exponer de un modo amplio y consciente las formas generales de movimiento de aquella. La dial\u00e9ctica se encuentra invertida en el pensamiento de Hegel. Hay que enderezarla para descubrir el n\u00facleo racional dentro de la c\u00e1scara m\u00edstica.\u00bb (Pr\u00f3logo a la 2\u00aa edici\u00f3n del vol. I de<i> El Capital<\/i>).<\/p>\n<p>Las vicisitudes y los puntos de inflexi\u00f3n de la evoluci\u00f3n intelectual de Marx, tan rica y revuelta como la de cualquier otro pensador importante, suscitan dos problemas que son actualmente [1967] tema de la mayor parte de la literatura marxiana: el de los \u00abcortes\u00bb, \u00abrupturas\u00bb o \u00abcensuras\u00bb que haya podido haber en esa evoluci\u00f3n, especialmente entre los a\u00f1os 1842-1847, y el de la naturaleza del trabajo te\u00f3rico de Marx, tan directamente ligado (a diferencia del trabajo intelectual t\u00edpico moderno, por ejemplo, el de un f\u00edsico) con objetivos pr\u00e1cticos (pol\u00edticos revolucionarios).<\/p>\n<p>Respecto del primer problema, cabe decir al menos que un examen de la evoluci\u00f3n intelectual de Marx, por curioso que sea, permite identificar no uno, sino varios puntos de inflexi\u00f3n (alguno incluso posterior a <i>El Capital<\/i>), ninguno de los cuales, sin embargo, se revela como ruptura total: en 1851, por ejemplo, seleccionaba para encabezar una publicaci\u00f3n de sus escritos un art\u00edculo del a\u00f1o 1842, las \u00abObservaciones acerca de la reciente instrucci\u00f3n prusiana sobre la censura\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto al segundo problema, parece tambi\u00e9n claro que Marx ha practicado con los temas econ\u00f3micos un tipo de trabajo intelectual no id\u00e9ntico con el que es caracter\u00edstico de la ciencia positiva, aunque s\u00ed compuesto, entre otros, por este. Es incluso claro que Marx atribuye un peculiar estatuto intelectual a toda ocupaci\u00f3n cient\u00edfica <i>general<\/i> con los problemas econ\u00f3micos. As\u00ed escribe, por ejemplo, en el citado pr\u00f3logo a la 2\u00aa edici\u00f3n del vol. I de <i>El Capital<\/i>: \u00abEn la medida en que es burguesa \u2013o sea, mientras conciba el orden capitalista como forma absoluta y \u00fanica de la producci\u00f3n social, en vez de c\u00f3mo estadio evolutivo transitorio\u2013, la econom\u00eda pol\u00edtica no puede mantenerse como ciencia, sino mientras la lucha de clases sea latente y se manifieste solo en fen\u00f3menos aislados\u00bb. Marx no ha hecho nunca afirmaci\u00f3n parecida acerca de ninguna otra ciencia.<\/p>\n<p>En 1870 Engels pudo trasladarse a Londres y entr\u00f3 a formar parte del consejo general de la Internacional, aliviando a Marx de parte de su trabajo y haciendo posible que este se retirase en 1873 de la actividad p\u00fablica y dedicase los esfuerzos que le permit\u00eda su quebrantada salud a proseguir la redacci\u00f3n de <i>El Capital<\/i>. La muerte de su mujer y de su hija le afectaron profundamente y precipitaron su propio fin.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n<h3><a name=\"31\"><\/a> <b>33. Entrevista (Horacio Tarcus y Laura Klein, 1983)<\/b><\/h3>\n<p>la presentaci\u00f3n DE LA ENTREVISTA POR horacio tarcus, texto fechado a finales de 2025. las notas de la entrevista tambi\u00e9n son suyas.<\/p>\n<p>\u00ab<b>Un di\u00e1logo con Manuel Sacrist\u00e1n sobre pol\u00edtica y filosof\u00eda, cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s\u00bb por Horacio Tarcus<\/b><\/p>\n<p>El pasado 27 de agosto se cumplieron cuarenta a\u00f1os de la muerte de Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985). Fil\u00f3sofo, editor, traductor y docente, Sacrist\u00e1n fue una figura clave en la renovaci\u00f3n del marxismo espa\u00f1ol. Alejado del comunismo espa\u00f1ol despu\u00e9s de su militancia juvenil antifranquista, jug\u00f3 a partir de la d\u00e9cada de 1970 un rol clave en la configuraci\u00f3n de una red pol\u00edtico-cultural que buscaba articular las cl\u00e1sicas demandas del socialismo con las reivindicaciones contempor\u00e1neas de los movimientos feministas, ecologistas y pacifistas.<\/p>\n<p>Fue el maestro de una nueva generaci\u00f3n de fil\u00f3sofos cr\u00edticos, como Paco Fern\u00e1ndez Buey, Toni Domenech, Juan-Ram\u00f3n Capella y Gustavo Mu\u00f1oz. Otro de sus herederos intelectuales, Salvador L\u00f3pez Arnal, se refiri\u00f3 al marxismo de Sacrist\u00e1n como \u00abexc\u00e9ntrico, heterodoxo, radical y sin ismos\u00bb. Durante su vida public\u00f3 apenas dos libros, pero se prodig\u00f3 en art\u00edculos de revista, pr\u00f3logos y clases, que sus disc\u00edpulos fueron reuniendo en las \u00faltimas d\u00e9cadas. Estas ediciones permitieron un redescubrimiento de su pensamiento en tiempos recientes. Y mientras que otros autores muy le\u00eddos del siglo XX han quedado eclipsados, Sacrist\u00e1n \u2012que fue cabalmente un hombre del siglo pasado\u2012 es m\u00e1s le\u00eddo en el siglo XXI que en su propio siglo.<\/p>\n<p>Por una serie de curiosas vicisitudes, esta entrevista, realizada en Madrid el viernes 28 de octubre de 1983, permaneci\u00f3 in\u00e9dita hasta hoy. Sacrist\u00e1n la concedi\u00f3 generosamente a dos j\u00f3venes argentinos que acababan de llegar a Espa\u00f1a despu\u00e9s de siete a\u00f1os de dictadura. Laura Klein, entonces joven poeta y estudiante de filosof\u00eda, y quien escribe, estudiante de historia, asist\u00edamos como ansiosos espectadores al Coloquio Internacional \u00abCien a\u00f1os despu\u00e9s de Karl Marx. Ciencia y marxismo\u00bb, que tuvo lugar en la Universidad Complutense de Madrid entre el 24 y el 28 de octubre de 1983. \u00cdbamos a escuchar a los referentes de una cultura marxista interdicta en la Argentina, figuras de la talla de los historiadores Pierre Vilar y Josep Fontana, el economista franc\u00e9s Benjamin Coriat, el soci\u00f3logo catal\u00e1n Manuel Castells, el polit\u00f3logo alem\u00e1n Kurt Lenk, los fil\u00f3sofos Adolfo S\u00e1nchez V\u00e1zquez y Manuel Sacrist\u00e1n, entre muchos otros. Deb\u00eda cerrar el coloquio una conferencia magistral de Toni Negri, pero la justicia italiana lanz\u00f3 en ese \u00ednterin su orden de captura. Negri debi\u00f3 refugiarse s\u00fabitamente en Par\u00eds y su conferencia fue le\u00edda en su nombre por Gabriel Albiac.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n hab\u00eda llegado unos d\u00edas antes desde Barcelona (su ciudad adoptiva) a Madrid (su ciudad natal), acompa\u00f1ado por su nutrido grupo de disc\u00edpulos, entre los que ya sobresal\u00edan Paco Fern\u00e1ndez Buey y Toni Dom\u00e8nech. Laura Klein y yo nos acercamos a hablarle y no tard\u00f3 en invitarnos a la mesa que compart\u00eda cada noche, al final de la jornada acad\u00e9mica, con los j\u00f3venes fil\u00f3sofos, en el reservado de una fonda madrile\u00f1a. El jueves 27 asistimos a su conferencia magistral: \u00abLos \u00faltimos a\u00f1os de Marx a trav\u00e9s de su correspondencia\u00bb. A la salida le pedimos una entrevista y nos dio cita para el d\u00eda siguiente, a las 15 horas, en un viejo bar madrile\u00f1o cercano a la Plaza Cibeles.<\/p>\n<p>Era el \u00faltimo viernes de octubre de 1983. Llegamos primero y lo esperamos con cierto nerviosismo. Pedimos dos caf\u00e9s, probamos el grabador. Y a los pocos minutos vimos c\u00f3mo se recortaba la figura austera de Sacrist\u00e1n caminando por la Calle de Alcal\u00e1. Se acerc\u00f3 lentamente, con movimientos parsimoniosos. Se disculp\u00f3 por la ligera demora, se sent\u00f3 entre nosotros y pidi\u00f3 un t\u00e9. Y se entreg\u00f3 mansamente a nuestras preguntas acuciosas. La entrevista dur\u00f3 una hora, el anverso y el reverso de un antiguo cassette. Han transcurrido 42 a\u00f1os de aquel encuentro, cuatro d\u00e9cadas de transformaciones colosales. Es posible, sin embargo, que muchas de sus reflexiones tengan todav\u00eda reverberaciones en nuestro presente y no estemos tan solo ante un documento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><b><strong>Nos gustar\u00eda comenzar la entrevista por su trayectoria intelectual, que solo conocemos fragmentariamente por algunos art\u00edculos o pr\u00f3logos suyos que han llegado a nuestro pa\u00eds. \u00bfComo llega usted al marxismo?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Ah, \u00a1comenzando desde tan lejos! Eso fue hace muchos a\u00f1os, \u2012dice Sacrist\u00e1n, dejando asomar una tenue sonrisa.\u2012 Pues, cuando se acab\u00f3 mi infancia \u2012por as\u00ed decirlo\u2012, es decir, cuando cumpl\u00ed 14 o 15 a\u00f1os, se estaba en el ambiente de la inmediata posguerra, y como muchos ni\u00f1os estaba en la organizaci\u00f3n del franquismo, la secci\u00f3n juvenil de la Falange Espa\u00f1ola y en lo que entonces se llamaba Sindicato Espa\u00f1ol Universitario. El camino de salida del fascismo espa\u00f1ol \u2012que era bastante m\u00e1s contradictorio que otros porque era una mezcla de motivos fascistas europeos t\u00edpicos, sobre todo italianos, con la tradici\u00f3n carlista espa\u00f1ola, muy tradicionalista\u2012 era muy f\u00e1cil. Era un fascismo, por lo tanto, bastante contradictorio en el plano ideol\u00f3gico, y la salida de \u00e9l era sencilla: por regla general ten\u00edamos una crisis entre los 17 y los 18 a\u00f1os, y sal\u00edamos.<\/p>\n<p>En mi caso, fue una crisis particularmente dif\u00edcil, porque por una serie de vicisitudes \u2012imprudencia m\u00eda, por un lado, y lo que pas\u00f3 por otro-, no sal\u00ed tranquilamente, sino condenado a muerte y esas cosas que hac\u00edan las bandas fascistas de la organizaci\u00f3n juvenil. Eso me motiv\u00f3 una temporada muy inquieta, en la que siempre ten\u00eda que ir armado, esperando que me dispararan. Pero al final, acab\u00f3 m\u00e1s bien c\u00f3micamente, grotescamente: no pudiendo ya aguantar m\u00e1s, me fui a la casa de uno de los que yo sab\u00eda eran los ejecutores, los encargados de matarme. Aparec\u00ed all\u00ed a las seis de la ma\u00f1ana. Llam\u00e9 a la puerta, la empuj\u00e9, me fui a la cama del tipo y le dije: pues ahora vamos a ver qui\u00e9n mata a qui\u00e9n. Entonces hubo una escena rid\u00edcula, en donde el tipo me dice que no, que la condena a muerte hab\u00eda sido anulada, que no hab\u00edan tenido tiempo de dec\u00edrmelo\u2026 (risas).<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfY cu\u00e1l fue el primer rumbo que tom\u00f3 una vez que sali\u00f3 del franquismo?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Mi evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica ,por entonces, fue m\u00e1s bien anarquista. Mi primer hallazgo ideol\u00f3gico, el mensaje de crisis del pensamiento nacionalista y tan heterog\u00e9neamente cat\u00f3lico, conservador y fascista, fue una salida anarquista. Doctrinariamente y tambi\u00e9n pr\u00e1cticamente, porque en la pr\u00e1ctica me puse a buscar los restos de los sindicatos anarquistas en Barcelona, donde hab\u00eda pasado mi juventud. Y consegu\u00ed algunos contactos. De dos tipos. Hab\u00eda restos de la Confederaci\u00f3n Nacional de Trabajadores (CNT) en la clandestinidad, muy pasivos, ya se imaginan ustedes, muy desorientados. Nunca contact\u00e9 con los anarquistas de la FAI, los combatientes armados, que eran muy pocos, pero que en ese tiempo, bajo el franquismo, se mantuvieron haciendo atentados. Pocas veces con bombas, m\u00e1s bien atentados de tipo personal, disparando. Por ejemplo, un personaje impresionante, un tal Sabat\u00e9. Era un guerrillero aislado, un guerrillero solo, un guerrillero sin guerrilla, que muri\u00f3 acribillado en una estaci\u00f3n de trenes [1]. Yo nunca los encontr\u00e9, a pesar que que sab\u00eda de su existencia, nunca consegu\u00ed hallarlos.<\/p>\n<p>Y luego hab\u00eda un tercer grupo de gente, que me defraud\u00f3 mucho, que en su mayor\u00eda estaba incrustado en los sindicatos franquistas. Seguramente hab\u00edan entrado con \u00e1nimos revolucionarios, pero la verdad es que estaban asimilados. Y en muchos casos bastante corrompidos, no dir\u00eda econ\u00f3micamente, pero s\u00ed en el plano moral. En realidad, no luchaban. Eran funcionarios de los sindicatos de Estado. Entonces [hubo] una larga temporada en la que, desanimado de las cosas p\u00fablicas, simplemente estudi\u00e9.<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfCu\u00e1nto dur\u00f3 ese per\u00edodo de repliegue en el estudio?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Unos diez a\u00f1os.<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfSiempre bajo el influjo de ideolog\u00eda anarquista?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Pues no, no necesariamente. En el plano del pensamiento pol\u00edtico le\u00eda todo, tambi\u00e9n a Marx. Pero quiero decir que m\u00e1s bien me dediqu\u00e9 a estudios filos\u00f3ficos. Es la \u00e9poca en que m\u00e1s me dediqu\u00e9 a la l\u00f3gica.<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfEncar\u00f3 estos estudios por su cuenta, o en la universidad?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>\u00bfEn la universidad? Mmm, no. Ha sido muy accidentada mi carrera en la universidad, porque yo tuve una larga enfermedad \u2012una tuberculosis renal, perd\u00ed un ri\u00f1\u00f3n\u2012 que retras\u00f3 mucho mis estudios. No los termin\u00e9 hasta el a\u00f1o 1952, cuando ten\u00eda 27 a\u00f1os. Y luego de un a\u00f1o fui a Alemania para seguir estudiando. Y fue precisamente all\u00ed donde me cans\u00e9 de no hacer nada pol\u00edticamente y donde trab\u00e9 relaci\u00f3n con el Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE). E ingrese ah\u00ed, trabajando primero en el Partido Comunista de Alemania (KPD).<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfEn qu\u00e9 a\u00f1o suced\u00eda todo esto?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>En el \u201854. El KPD era un partido min\u00fasculo, con muy poca gente, muy dogm\u00e1tica, muy ruda. Buena gente, en verdad. Eran obreros que hab\u00edan ca\u00eddo prisioneros del ej\u00e9rcito sovi\u00e9tico durante la guerra, y en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica hab\u00edan descubierto que todo aquello en lo que hab\u00edan cre\u00eddo de la <i><em>grandeza alemana<\/em><\/i>, de la <i><em>raza aria<\/em><\/i>, era malo. Y se convirtieron al opuesto, a todo lo que fuera opuesto. \u00bfY lo opuesto qu\u00e9 era? Pues los catecismos sovi\u00e9ticos. Y habiendo comprendido la criminalidad de su propio ej\u00e9rcito y de su propia condici\u00f3n nazi, surgieron entonces con una fe incondicional, la fe del carbonero.<\/p>\n<p>Cuatro ideas de materialismo hist\u00f3rico y materialismo dial\u00e9ctico. Eran a la vez gente muy conmovedora, muy buena gente. Y eran muy pocos en la ciudad en la que yo estaba, en M\u00fcnster. Ten\u00edan un aura de combatientes, pero en verdad los que militaban y trabajaban eran apenas seis. Era algo de una extrema pobreza, muy triste. Y adem\u00e1s, estando yo ah\u00ed, cuando el Partido Comunista Alem\u00e1n renunci\u00f3 a la legalidad, se disolvieron. Yo les ayud\u00e9 a retirar sus cosas de la casita muy modesta que ten\u00edan. Entonces, escrib\u00ed a Praga, a la direcci\u00f3n del PCE, diciendo que estaba libre y a ver qu\u00e9 hac\u00eda yo.<\/p>\n<p><b><strong>Paralelamente usted estudiaba l\u00f3gica matem\u00e1tica y filosof\u00eda de la ciencia en la universidad.<\/strong><\/b><\/p>\n<p>S\u00ed, pero en 1956, concluidos mis estudios, volv\u00ed a Espa\u00f1a y comenc\u00e9 a trabajar en la secci\u00f3n de estudiantes e intelectuales del PC de Barcelona, que entonces se llamaba Partido Socialista Unificado de Catalu\u00f1a (PSUC). Durante bastantes a\u00f1os, por la presi\u00f3n del franquismo, era posible estar en el partido comunista, aunque uno tuviera muchas reservas pol\u00edticas. Porque fue la \u00fanica fuerza que resisti\u00f3 al franquismo: uno pasaba por alto lo que no le gustaba porque\u2026 \u00a1aquello era lucha de verdad! En cambio, los socialistas, los republicanos\u2026 no hac\u00eda nada. Y los anarquistas, porque estaba destruidos por las razones que fuere, tampoco hac\u00edan mucho.<\/p>\n<p>Lo que pasa es que, de todas maneras, los desacuerdos con el Partido Comunista espa\u00f1ol se fueron acumulando\u2026<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfCu\u00e1ndo y c\u00f3mo se dio su ruptura con el PCE?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Yo sal\u00ed, realmente, cuando pens\u00e9 que ya no pod\u00eda seguir, en un pleno del Comit\u00e9 Central del a\u00f1o 1970, verano del \u201870. Yo era miembro del Comit\u00e9 central y del Ejecutivo, y en ese verano tuvimos una discusi\u00f3n en la que mi propuesta qued\u00f3 en una posici\u00f3n rid\u00edcula: vot\u00e9 yo a favor, hubo una abstenci\u00f3n y todos los dem\u00e1s en contra. Yo no pod\u00eda seguir en una situaci\u00f3n as\u00ed, y lo que hice fue retirarme, sin ning\u00fan espect\u00e1culo, silenciosamente. Nunca he pegado gritos para irme.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os siguientes, hasta la muerte de Franco (1975), no dije nada. E incluso colabor\u00e9 muchas veces, si se necesitaba alg\u00fan texto en la secci\u00f3n de estudiantes del partido. Estuve hasta el primer pleno del Comit\u00e9 Central en Madrid despu\u00e9s de la muerte de Franco en que fui a despedirme. Desde entonces, me ha parecido que no hab\u00eda base para sumarme a ninguno de los peque\u00f1os partidos comunistas existentes, ni para crear uno nuevo. Por eso hice m\u00e1s bien un trabajo de propaganda en revistas, conferencias, cursos\u2026<\/p>\n<p><b><strong>Volvamos a esos a\u00f1os de la ruptura. \u00bfCu\u00e1les eran las diferencias?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Bueno, no se pueden zanjar en unos minutos los principales motivos de desacuerdo, pero se pueden, al menos, mencionar de una manera vaga.<\/p>\n<p>Yo no compart\u00eda, desde hac\u00eda muchos a\u00f1os, ni la actitud que podr\u00edamos llamar ideol\u00f3gica, cada vez m\u00e1s alejada de los principios y los valores pol\u00edticos y morales comunistas, ni sus juicios sobre la realidad. Curiosamente, me parec\u00edan demasiado realistas en cuesti\u00f3n de valores y demasiado ut\u00f3picos en relaci\u00f3n a la realidad. Constitu\u00edan una especie de utop\u00eda de derechas, llena de ilusiones acerca de las posibilidades de alianzas con mon\u00e1rquicos, con la alta burgues\u00eda\u2026, algo tan ut\u00f3pico como el utopismo m\u00e1s extremista.<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfTuvo alg\u00fan acercamiento con las posiciones cr\u00edticas de Fernando Claud\u00edn y Jorge Sempr\u00fan, que los llevaron algunos unos a\u00f1os antes a una ruptura con el Partido Comunista Espa\u00f1ol (PCE)?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>No, no\u2026 quiz\u00e1s coincid\u00eda con algunos elementos, pero positivamente, no. Es que Sempr\u00fan y Claud\u00edn, aunque personalmente son hombres enteros y honestos, curiosamente en la crisis que los separ\u00f3 del PCE falsearon voluntariamente la cuesti\u00f3n: ellos, en realidad, sal\u00eda por la derecha. Sal\u00edan considerando que no era posible movilizar a la clase obrera, que la econom\u00eda capitalista hab\u00eda logrado superar la crisis y que ten\u00eda capacidad de desarrollo autosostenido, indefinido. Sin embargo, como su salida coincidi\u00f3 casi con el \u201868, se colocaron a la izquierda. Pero hab\u00edan salido por derecha, claramente. Es decir, eran ideol\u00f3gicamente muy oscuros, una mezcla de reacci\u00f3n de izquierdas con un fondo del pensamiento ideol\u00f3gico muy de derechas.<\/p>\n<p><b><strong>Que hoy se ve m\u00e1s claro, con sus posiciones actuales de apoyo al ingreso de Espa\u00f1a en la OTAN.<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Hoy se ve clar\u00edsimo, pero entonces lo vimos pocos. Y sobre todo a los no espa\u00f1oles los enga\u00f1\u00f3 completamente. Pero para quien lo ve\u00eda desde dentro, era claro. Eso no quita que los elementos de cr\u00edtica de Claud\u00edn a la manera de dirigir la lucha pol\u00edtica del PCE estuvieran llenos de realidad. Pero esto ya era otra cuesti\u00f3n, \u00bfverdad? Por ejemplo, la cr\u00edtica de Claud\u00edn acerca de la estimaci\u00f3n insensatamente optimista que la direcci\u00f3n del partido hac\u00eda del resultado de las huelgas en los \u00faltimos a\u00f1os del franquismo era acertada.<\/p>\n<p><b><strong>La crisis del marxismo y la pobreza te\u00f3rica del marxismo espa\u00f1ol<\/strong><\/b><\/p>\n<p><b><strong>En el coloquio <\/strong><\/b><i><b><strong>Cien a\u00f1os despu\u00e9s de Marx<\/strong><\/b><\/i><b><strong>, de Madrid, se discuti\u00f3 mucho si est\u00e1bamos ante una crisis del marxismo, o una crisis del movimiento obrero, si la crisis era solo pr\u00e1ctica o se trataba de una crisis te\u00f3rica\u2026<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Del movimiento obrero europeo, seguro. El otro d\u00eda, en el Coloquio, record\u00e9 la frase aquella de Perry Anderson: \u00absolo el movimiento obrero est\u00e1 en crisis y no la teor\u00eda\u00bb, y dije entonces que me parec\u00eda una verdad parcial. Tomada al pie de la letra, bueno, es verdad. Porque la acumulaci\u00f3n de escritos te\u00f3ricos marxistas de los \u00faltimos quince a\u00f1os es enorme, y en ese sentido no se podr\u00eda hablar de una crisis. Pero esto a m\u00ed me deja insatisfecho, porque es claro que el marxismo no es solo un n\u00facleo te\u00f3rico, sino una doctrina inseparable de un movimiento. Y si el movimiento est\u00e1 en crisis, no puede ser que eso no afecte de ninguna manera al pensamiento marxista. Yo personalmente no dispongo de los instrumentos cient\u00edficos para abocarme a esta tarea, que ser\u00eda tema de estudio de un colectivo de soci\u00f3logos, economistas, historiadores\u2026 y tambi\u00e9n fil\u00f3sofos, pero no solo fil\u00f3sofos.<\/p>\n<p>Se me ocurren causas sueltas, pero no una explicaci\u00f3n completa. Por empezar, el final del prestigio de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica en la mayor\u00eda de las masas trabajadoras y entre los intelectuales, es un factor claro. Junto con eso, la p\u00e9rdida de atractivo ideol\u00f3gico de las otras revoluciones del siglo. Un hombre de finales del siglo XX, como estamos, tiene que darse cuenta de que la revoluci\u00f3n rusa tuvo resultados que no le acaban por gustar. La mexicana, no digamos. Los intentos de revoluci\u00f3n de finales de los 50 y principios de los 60 que aparec\u00edan anunciar el final del imperialismo \u2012la subida de J\u00e2nio Quadros, la revoluci\u00f3n cubana, el final del imperio belga en \u00c1frica\u2026\u2012 fueron experiencias, a\u00f1o a a\u00f1o, de una esperanza enorme. Pero en Brasil, despu\u00e9s de Quadros y Goulart, llegaron los gorilas estos y lo echan todo para atr\u00e1s. En Cuba, los resultados son discutibles. Y en \u00c1frica central, no digamos lo que pas\u00f3: Lumumba y todo el movimiento lumumbista terminaron de la manera m\u00e1s horrenda. Y lo que hay ahora es casi peor que el rey Leopoldo de los belgas\u2026<\/p>\n<p>Una persona que piense un poco y que no tenga muchos \u00e1nimos para sostener eso que Antonio Gramsci llamaba el \u00aboptimismo de la voluntad\u00bb, bueno\u2026\u00a1no hay una sola revoluci\u00f3n del siglo que le d\u00e9 lo que promet\u00eda! No solo la revoluci\u00f3n rusa, es la experiencia tr\u00e1gica de todas las revoluciones. Entre tr\u00e1gica, como es el caso mexicano o el congole\u00f1o, o dudosa, como es el caso cubano, pero en todo caso las expectativas se han ido diluyendo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, agregar\u00eda otra causa: la crisis econ\u00f3mica. Claro que la crisis pod\u00eda haber sido punto de partida de una recuperaci\u00f3n. Pero por las causas que sean, no lo ha sido. Es claro que la crisis provoca un retroceso en el movimiento obrero que alcanza extremos incre\u00edbles. En estos d\u00edas, por ejemplo, la redacci\u00f3n de <i>m<\/i><i><em>ientras<\/em><\/i><i><em> tanto <\/em><\/i>est\u00e1 contactando a sus amigos en Madrid, y nos vamos encontrando con varias sorpresas. Nuestro principal autor en cuestiones de pol\u00edtica energ\u00e9tica nos dice que no quiere saber nada m\u00e1s con este tema, que quiere dedicarse al arte y la literatura. \u00ab\u00bfPara que seguir ocup\u00e1ndose de aquel tema, si vamos a salir volando por los aires?\u00bb, nos dice. Estamos hablando de un hombre muy valioso, muy capaz\u2026<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfQue aportes hizo a su juicio el marxismo espa\u00f1ol al marxismo contempor\u00e1neo?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Yo creo que el marxismo espa\u00f1ol siempre ha sido muy pobre, mientras que el movimiento pol\u00edtico de inspiraci\u00f3n marxista siempre fue bastante rico y bien popular. Se ha dicho muchas veces que es un movimiento con poca teor\u00eda. En la estructura del Partido Comunista, por ejemplo, no hay manera de encontrar te\u00f3ricos importantes. Hay intelectuales muy valiosos desde su fundaci\u00f3n, pero te\u00f3ricos no. Intelectuales muy valiosos, casi excelsos, grand\u00edsimos poetas como Miguel Hern\u00e1ndez o Federico Garc\u00eda Lorca, pero te\u00f3ricos no. Sin embargo, la estructura del Partido Comunista de Espa\u00f1a (PCE) era en un sentido m\u00e1s prometedora que la del Partido Comunista Franc\u00e9s (PCF) o la del italiano (PCI).<\/p>\n<p>El porcentaje de obreros industriales del partido espa\u00f1ol rebasaba con mucho al franc\u00e9s o al italiano. Sus debilidades eran los intelectuales y los campesinos. De modo que quiz\u00e1s tenga que contestar negativamente: la funci\u00f3n te\u00f3rica del marxismo espa\u00f1ol es pobre.<\/p>\n<p><b><strong>A\u00fan as\u00ed, si tuviera que hacer algunos nombres, \u00bfcu\u00e1les mencionar\u00eda?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Incluyendo lo que no me gusta \u2012sonr\u00ede\u2012, pues seguramente habr\u00eda que empezar por Gustavo Bueno [2]. Creo que tiene una obra importante, consistente. Es un intento de preservar un m\u00e1ximo de nociones del marxismo tradicional en un nuevo revestimiento. Luego est\u00e1 la corriente que se podr\u00eda representar como nueva izquierda, que es un marxismo de ascendencia muy neohegeliana y m\u00edstica, con mucha consideraci\u00f3n por las tradiciones religiosas. Un representante de esta corriente que promet\u00eda mucho y que luego no se le ha visto fue Francisco Fern\u00e1ndez Santos\u2026<\/p>\n<p><b><strong>S\u00ed, lo conocemos, a la Argentina lleg\u00f3 su libro <\/strong><\/b><i><b><strong>Filosof\u00eda e Historia<\/strong><\/b><\/i><b><strong>.<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Bueno, ese era un libro interesante, muy interesante. Pero lo he perdido de vista. Finalmente, est\u00e1 lo que yo he intentado \u2012y no solo yo, sino muchos otros, aunque generalmente m\u00e1s j\u00f3venes que yo\u2012, que es considerar la tradici\u00f3n de Marx m\u00e1s como una tradici\u00f3n pol\u00edtica que como una tradici\u00f3n cient\u00edfica. Esto, sin desprecio de los elementos cient\u00edficos que hay en la obra de Marx. Pero importa m\u00e1s la persistencia de los valores pol\u00edticos que el detalle de las categor\u00edas cient\u00edficas del marxismo. En ese sentido, nosotros nos movemos m\u00e1s libremente que los que est\u00e1n en la l\u00ednea de Gustavo Bueno. No por desprecio de lo cient\u00edfico, repito, ni mucho menos. Sino por una consideraci\u00f3n de lo cient\u00edfico m\u00e1s anal\u00edtica, m\u00e1s instrumental, dando menos importancia a la teor\u00eda cient\u00edfica de Marx y m\u00e1s al m\u00e9todo.<\/p>\n<p>A mi criterio esto cubre lo que ser\u00edan las tres tendencias que me parecen m\u00e1s vivas en la tradici\u00f3n marxista espa\u00f1ola, aunque no se puede decir que haya una tradici\u00f3n intelectual marxista. No digo que no haya intelectuales marxistas, pero creo que no han cuajado en escuela, en una escuela del pensamiento marxista, ni en el \u00e1mbito del Partido Comunista espa\u00f1ol ni tampoco en los partidos comunistas menores. Claro, est\u00e1 la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), que tiene siempre la proyecci\u00f3n trotskista detr\u00e1s, proviene de una tradici\u00f3n, aunque no estrictamente espa\u00f1ola.<\/p>\n<p><b><strong>Hemos visto que los trotskistas espa\u00f1oles de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) no solo disputan liderazgos en el movimiento obrero, sino que participan en las luchas feministas, ecologistas, en las manifestaciones contra la OTAN\u2026<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Bueno, todos los peque\u00f1os partidos comunistas participan de esas luchas, especialmente en las marchas por el desarme. Algunos de manera muy contradictoria, como un partido socialista de liberaci\u00f3n catal\u00e1n que va a las manifestaciones pacifistas con una pancarta que dice \u00abLucha armada por la paz\u00bb.<\/p>\n<p><b><strong>Deshegelianizar a Marx<\/strong><\/b><\/p>\n<p><b><strong>Volvamos a su propia corriente de pensamiento, la que usted representa, junto a Francisco Fern\u00e1ndez Buey, Juan-Ram\u00f3n Capella, Toni Dom\u00e8nech. \u00bfSe podr\u00eda decir que ustedes se proponen eliminar los resabios especulativos de tradici\u00f3n hegeliana que perviven en la obra de Marx? \u00bfSe podr\u00eda resumir su estrategia te\u00f3rica en la consigna <\/strong><\/b><i><b><strong>deshegelianizar a Marx<\/strong><\/b><\/i><b><strong>?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Yo creo que s\u00ed. Me planteo la cuesti\u00f3n en estos t\u00e9rminos: Hegel ha sido decisivo en el pensamiento de Marx. Y hasta el final. Sin Hegel no habr\u00eda Marx, sin lugar a dudas. Negarlo, al modo de Louis Althusser, es una locura. Incluso en lo malo de Hegel, en lo peor de Hegel, en lo que hace a la calidad de cient\u00edfica, pues esa concepci\u00f3n filos\u00f3fica de la historia que comentaba ayer en el coloquio, incluso eso, ha sido vital para la obra de Marx.<\/p>\n<p>Porque sin esa fe un poco metaf\u00edsica y trascendental seg\u00fan la cual la historia se mov\u00eda necesariamente, probablemente el hombre no habr\u00eda tenido la fuerza moral para trabajar en esas condiciones de hambre y enfermedad, \u00bfno? As\u00ed tambi\u00e9n sirvi\u00f3 la religi\u00f3n cristiana para resistir al imperio de Roma, \u00bfno? La de Marx era una creencia de origen hegeliano, aunque con el injerto ilustrado de darle gran valor a la t\u00e9cnica y a la ciencia. Esa creencia en la infalibilidad de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica era fundamental para que siguiera trabajando.<\/p>\n<p>Luego hay, adem\u00e1s, numerosas influencias de Hegel muy positivas y buenas. La influencia, para empezar, de la enorme cultura de Hegel, esa gigantesca cultura que fue alimento intelectual de Marx. E incluso observaciones muy agudas de Hegel sobre la ciencia y la t\u00e9cnica: por ejemplo, hay una frase de Hegel sobre las m\u00e1quinas en la <i><em>Filosof\u00eda del Derecho <\/em><\/i>que est\u00e1 en la base de ciertos desarrollos de Marx [3].<\/p>\n<p>Lo que yo creo que es digno de ser eliminado es esa noci\u00f3n de ciencia como saber absoluto. Para Hegel, lo cient\u00edfico es lo absolutamente sabido, como era para Plat\u00f3n. Hoy sabemos que eso no es la ciencia, esa es acaso la ilusi\u00f3n. Ciencia es, en principio, saber realizable, saber no absoluto.<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfUsted considera que en Marx prevalece esa noci\u00f3n de ciencia como saber absoluto, incluso en una obra como <\/strong><\/b><i><b><strong>El Capital<\/strong><\/b><\/i><b><strong>?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Creo que Marx trabaja un poco confusamente con nociones de ciencia de tipo distinto. Parte de una idea de ciencia absoluta que ya de joven critica con los otros j\u00f3venes hegelianos para pasar a la noci\u00f3n de ciencia como cr\u00edtica. Luego, mientras va madurando a lo largo de su vida, \u00e9l mismo va haciendo ciencia positiva, ciencia real. As\u00ed va adquiriendo inconscientemente la noci\u00f3n de ciencia de su \u00e9poca. Entonces, los tres planos de la ideolog\u00eda de la ciencia se pelean en su obra constantemente. Yo creo que en el pensamiento de Marx estas tres nociones de ciencia nunca han llegado a aclararse.<\/p>\n<p>De modo que la noci\u00f3n de cientificidad del marxismo hab\u00eda que deshegelizarla, entendiendo por cientificidad simplemente el m\u00e9todo cient\u00edfico propio de cada campo, al servicio \u2012en el campo espec\u00edfico del marxismo\u2012 de una pr\u00e1ctica transformadora. Y en segundo lugar, habr\u00eda que romper con ese fatalismo hist\u00f3rico que es m\u00e1s o menos coherente con esa idea de ciencia. Aqu\u00ed tambi\u00e9n la cosa es, en el propio Marx, muy contradictoria, porque \u00e9l, desde bastante joven, est\u00e1 haciendo afirmaciones de que el cambio social no es fatal. Pero, por otra parte \u2012y simult\u00e1neamente\u2012, est\u00e1 la idea de la infalibilidad. Lo primero est\u00e1 en el mismo <i><em>Manifiesto comunista<\/em><\/i>, en t\u00e9rminos sumamente cautos, cuando est\u00e1 admitiendo la posibilidad de que la lucha de clases no tenga una resoluci\u00f3n positiva [4]. Pero otra es cuando est\u00e1 polemizando, por ejemplo, en la <i><em>Cr\u00edtica del Programa de Gotha<\/em><\/i>, cuando es capaz de usar palabras como infalible, inexorable\u2026<\/p>\n<p><b><strong>\u00bfUsted cree que Marx \u00abcierra el sistema\u00bb, de un modo semejante al que Engels se\u00f1ala en la obra de Hegel?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>No, entre otras cosas porque si hubiera querido, ni siquiera hubiera tenido el tiempo para hacerlo. Ante lo que parecen \u00abcierres\u00bb, como la proposici\u00f3n del materialismo hist\u00f3rico en <i><em>La ideolog\u00eda alemana<\/em><\/i>, o el pr\u00f3logo a la <i><em>Contribuci\u00f3n a la Cr\u00edtica de la Econom\u00eda Pol\u00edtica<\/em><\/i>, tanto \u00e9l como Engels han declarado que no se trataba de tal, que era un sistema abierto.<\/p>\n<p><b><strong>Seg\u00fan Engels, la tarea te\u00f3rica consist\u00eda en recuperar el m\u00e9todo de Hegel volvi\u00e9ndolo contra su sistema. Luk\u00e1cs lo convalid\u00f3 muchos a\u00f1os despu\u00e9s y esto se ha convertido en un lugar com\u00fan de la cultura marxista. \u00bfEs posible pensar semejante contraposici\u00f3n entre m\u00e9todo y sistema en la obra de un autor?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Yo no lo har\u00eda. Y curiosamente, Hegel mismo se ha anticipado a esto: hay un texto donde dice que el m\u00e9todo es el sistema y el sistema es el m\u00e9todo [5]. Yo creo lo mismo, creo que el m\u00e9todo de Hegel s\u00f3lo es justificable en el sistema del idealismo absoluto. Solo si de verdad la comprehensi\u00f3n correcta del Ser fuera el idealismo absoluto, el Ser ser\u00eda dial\u00e9ctico en sentido hegeliano, capaz de un desarrollo propio de una definici\u00f3n, dotado de una logicidad interna. Si el Ser es el Esp\u00edritu, pues de acuerdo. Si el Ser es Idea, esto es posible. Pero si no lo es, si el Ser no es Raz\u00f3n, o bien no todo el Ser es Raz\u00f3n, no es as\u00ed. En suma, el m\u00e9todo est\u00e1 implicado en el sistema y viceversa.<\/p>\n<p><b><strong>Engels hablaba de un m\u00e9todo dial\u00e9ctico que reniega de todo lo dogm\u00e1tico, incluso del contenido dogm\u00e1tico del sistema, \u00bfno es as\u00ed?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Yo creo que el m\u00e9todo, tal como est\u00e1 en Hegel, es perfectamente compatible con el sistema, cuando el sistema es el sistema absoluto. Pero creo, sin embargo, que el intento de separaci\u00f3n del m\u00e9todo de Hegel \u2012utilizable en otro contexto ontol\u00f3gico\u2012 de su sistema, ha sido un error, como tantos otros, fecundo. Ha permitido como una explosi\u00f3n de la idea hegeliana de dial\u00e9ctica. Ha permitido la aparici\u00f3n t\u00e1cita, poco clara pero fecunda, de nuevas nociones de dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p><b><strong>La dial\u00e9ctica como estilo<\/strong><\/b><\/p>\n<p><b><strong>\u00bfPero cu\u00e1l es la noci\u00f3n de dial\u00e9ctica que rescata usted aqu\u00ed: dial\u00e9ctica como m\u00e9todo, como l\u00f3gica, como proceso objetivo de la historia\u2026?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Como l\u00f3gica desde luego que no, terminantemente no. Como proceso objetivo, bueno, es algo meramente metaf\u00f3rico. Como m\u00e9todo s\u00ed, pero en un sentido laxo de m\u00e9todo, un sentido en el que m\u00e9todo quiera decir estilo intelectual.<\/p>\n<p>A m\u00ed me parece que un concepto sostenible de dial\u00e9ctica, es un concepto integrado por notas como globalidad de la visi\u00f3n, inmanentismo \u2012explicaci\u00f3n por el conjunto de los datos y no fuera de los datos-, asunci\u00f3n de la noci\u00f3n de cambio como noci\u00f3n fundamental del proceso\u2026Yo creo que esas nociones que componen una dialecticidad razonable \u2012no la de Hegel\u2012 est\u00e1n siendo realizadas y planificadas por t\u00e9cnicas formales y matem\u00e1ticas modernas. Algunos marxistas ya lo est\u00e1n viendo y aplicando. Una de las cosas m\u00e1s interesantes de todo esto es la aplicaci\u00f3n de las ideas dial\u00e9cticas marxistas a la teor\u00eda de cat\u00e1strofes, la teor\u00eda matem\u00e1tica de cat\u00e1strofes [6].<\/p>\n<p>Esta teor\u00eda, por ejemplo, viene a aclarar viejas intuiciones dial\u00e9cticas, como la del <i><em>salto cualitativo <\/em><\/i>de la dial\u00e9ctica. O la Teor\u00eda general de sistemas [7], que sin perjuicio del car\u00e1cter conservador y reaccionario de muchos de sus cultores, clarifican mucho nociones dial\u00e9cticas como la de \u00abtotalidad\u00bb. Y es capaz de incorporar tambi\u00e9n la idea de movimiento, lo que equivale a un cambio de sistema. En fin, se est\u00e1n desarrollando bastantes t\u00e9cnicas exactas que, en mi opini\u00f3n, incorporan las nociones dial\u00e9cticas y le dan una comprensi\u00f3n a esto de la dial\u00e9ctica en tanto que estilo intelectual.<\/p>\n<p>Lo que sucede es que para una tradici\u00f3n socialista de verdad, socialista radical, este estilo intelectual es no solo interesante y m\u00e1s verdadero, sino imprescindible. Porque la pr\u00e1ctica revolucionaria necesita tener delante una visi\u00f3n concreta e integrada de la realidad en la que busca intervenir. No es como la pr\u00e1ctica tecnol\u00f3gica, que es fragmentaria. La pr\u00e1ctica revolucionaria no puede ser fragmentaria, y por tanto necesita de una visi\u00f3n dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p><b><strong>Cuando usted habla de \u00abtotalidad\u00bb, \u00abinmanencia\u00bb, \u00abcambio\u00bb, no las considera categor\u00edas de pensamiento, sino que se refiere a ellas como \u00abnotas\u00bb, \u00abnociones\u00bb que conformar\u00edan un \u00abestilo\u00bb.<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Efectivamente, no se trata de categor\u00edas l\u00f3gicas en la medida en que no son suced\u00e1neos, el sustituto de la l\u00f3gica formal, de la l\u00f3gica corriente. Se construyen con elementos m\u00ednimos l\u00f3gicos, propios de la l\u00f3gica formal, m\u00e1s simples. Digamos que se trata de articulaciones de elementos l\u00f3gicos m\u00ednimos.<\/p>\n<p>\u2026 <b><strong>pero que ya est\u00e1n fuera de la l\u00f3gica.<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Son m\u00e1s que l\u00f3gica, en el sentido de distintos, o contrarios. Son composiciones complejas de elementos l\u00f3gicos, si es que se hace un an\u00e1lisis formal de ellos.<\/p>\n<p><b><strong>Pero, \u00bfno son categor\u00edas que se contraponen a la l\u00f3gica formal, o que por lo menos la exceden?<\/strong><\/b><\/p>\n<p>Es que no hay otra l\u00f3gica que no sea formal. Hay autores importantes que, a\u00fan estando en contra de esto, son m\u00e1s claros que lo que se era en otra \u00e9poca. Hay autores en Latinoam\u00e9rica, en Canad\u00e1, en Inglaterra, empe\u00f1ados en formalizar como un sistema l\u00f3gico un pensamiento que ellos consideran dial\u00e9ctico. Utilizan procedimientos como las l\u00f3gicas trivalentes \u2012donde al verdadero \/ falso se agregan el valor indefinido\u2012, o como un l\u00f3gico ingl\u00e9s, utilizan el valor parad\u00f3jico, o como un l\u00f3gico ecuatoriano \u2012Lorenzo Pe\u00f1a, un cl\u00e9rigo marxista espa\u00f1ol que ense\u00f1a en la Universidad Cat\u00f3lica de Quito\u2012, que intenta una l\u00f3gica dial\u00e9ctica muy formalizada, con todos los requisitos t\u00e9cnicos de la l\u00f3gica simb\u00f3lica moderna, para salvar frases de Engels gracias a Santa Teresa (risas). S\u00ed, s\u00ed, de veras, recoge frases de Engels como la \u00abnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb junto a versos de Santa Teresa como \u00abVivo sin vivir en m\u00ed \/ y tan alta vida espero \/ que muero porque no muero\u00bb. Junta todo esto, pero con una buena calidad t\u00e9cnica [8]. Me parece que, como ejercicio intelectual, es un trabajo muy valioso.<\/p>\n<p>Formalmente no hay nada que decir, est\u00e1 claro que uno puede construir un sistema formal con valores parad\u00f3jicos, ya sea introduciendo dos negaciones diferentes, donde una fuerte cumple la funci\u00f3n de la negaci\u00f3n cl\u00e1sica y la d\u00e9bil no la cumple. Pero aqu\u00ed no hay contradicci\u00f3n: se respeta la l\u00f3gica cl\u00e1sica. Ahora bien, epistemol\u00f3gicamente, me parece in\u00fatil para toda reflexi\u00f3n en ciencia pol\u00edtica y en teor\u00eda de la revoluci\u00f3n. Y tambi\u00e9n discutible en su propio campo. Por ejemplo, en el uso pol\u00edtico del lenguaje, a m\u00ed me parece un disparate. Lorenzo Pe\u00f1a considera \u00fatil e incluso imprescindible apelar al lenguaje natural \u2012Pe\u00f1a llama natural a su negaci\u00f3n d\u00e9bil\u2012 manteniendo como correctas expresiones como <i><em>Lo s\u00e9 y no lo s\u00e9,<\/em><\/i> <i><em>Quiero y no quiero. <\/em><\/i>A m\u00ed me parece mucho m\u00e1s sano considerarlas como elipsis de otra cosa, como la frase \u00abHe estudiando un poco, pero no bastante\u00bb o \u00abA\u00fan no estoy decidido\u00bb. Yo le preguntar\u00eda a Lorenzo Pe\u00f1a qu\u00e9 pasar\u00eda si al llegar un d\u00eda a casa de su madre se encuentra con el m\u00e9dico y a la pregunta de si la encuentra enferma el m\u00e9dico responde: \u00abEst\u00e1 y no est\u00e1\u00bb. \u00bfSe dar\u00eda por contento?.<\/p>\n<p>En fin, yo encuentro a estos sistemas formalmente impecables, pero epistemol\u00f3gicamente est\u00e9riles y discutibles. Y digo discutibles porque no soy competente en f\u00edsica cu\u00e1ntica y tengo que fiarme de los que dicen f\u00edsicos, matem\u00e1ticos y cient\u00edficos competentes en ese campo. De todos modos, hay que ser ecu\u00e1nime: hay matem\u00e1ticos interesados en desarrollar una teor\u00eda apenas explorada: la teor\u00eda de los conjuntos difusos o confusos, respecto de los cuales puede ocurrir que no sea posible decidir si un determinado objeto sea o no parte del conjunto. Esta teor\u00eda podr\u00eda dar fundamento a la l\u00f3gica del <i><em>s\u00ed y no<\/em><\/i>. Es materia de discusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo personalmente creo que para la teor\u00eda econ\u00f3mica y social que puede ser de inter\u00e9s para el socialismo es irrelevante. Y hasta que no est\u00e9 claro, reservo el juicio para la f\u00edsica.<\/p>\n<p><b><strong>Notas del editor<\/strong><\/b><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote1anc\">1\/<\/a> Francesc Sabat\u00e9 (1915-1960), m\u00e1s conocido como El Quico, fue un anarquista catal\u00e1n, emblema de la resistencia armada antifranquista durante las d\u00e9cadas de 1940 y 1950.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote2anc\">2\/<\/a> Gustavo Bueno Mart\u00ednez (1924-2016) fue un fil\u00f3sofo espa\u00f1ol, autor de una vasta obra encuadrada en lo que \u00e9l mismo llam\u00f3 \u00abmaterialismo filos\u00f3fico\u00bb.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote3anc\">3\/<\/a> \u00abLa abstracci\u00f3n del producir hace adem\u00e1s que el trabajo sea cada vez m\u00e1s mec\u00e1nico y permite que finalmente el hombre sea eliminado y ocupe su lugar una m\u00e1quina\u00bb. G. H. F. Hegel, <i><em>Principios de Filosof\u00eda del Derecho<\/em><\/i>, Buenos Aires, Sudamericana, 2012, \u00a7198, traducci\u00f3n de Juan Luis Vermal.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote4anc\">4\/<\/a> \u00abToda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, barones y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, frente a frente siempre, empe\u00f1ados en una lucha ininterrumpida, velada unas veces y otras franca y abierta, en una lucha que conduce en cada etapa a la transformaci\u00f3n revolucionaria de todo el r\u00e9gimen social o al exterminio de ambas clases beligerantes\u00bb. Karl Marx-Friedrich Engels, <i><em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em><\/i>, cap. I (Burgueses y Proletarios). Traducci\u00f3n de Wenceslao Roces.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote5anc\">5\/<\/a> Es posible que haga referencia al p\u00e1rrafo de la\u00a0<i><em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em><\/i>\u00a0en que Hegel se\u00f1ala que en el m\u00e9todo entra la consideraci\u00f3n del contenido al mismo tiempo que \u00abel m\u00e9todo mismo se ampl\u00eda ahora, debido a este momento, en un sistema\u00bb. G. H. F. Hegel, <i><em>Ciencia de la L\u00f3gica<\/em><\/i>, Buenos Aires, Solar, 1982, p. 577, traducci\u00f3n de Augusta y Rodolfo Mondolfo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote6anc\">6\/<\/a> La Teor\u00eda de cat\u00e1strofes surgida en la d\u00e9cada de 1960 gracias a los trabajos del matem\u00e1tico franc\u00e9s Ren\u00e9 Thom, se hizo conocida en la d\u00e9cada siguiente por los desarrollos del matem\u00e1tico brit\u00e1nico Christopher Zeeman. Entre los diversos tipos de cat\u00e1strofe establecidos por esta teor\u00eda (cat\u00e1strofe de pliegue, c\u00faspide, cola de golondrina, mariposa, hiperb\u00f3lica, el\u00edptica y parab\u00f3lica), uno de los m\u00e1s conocidos popularmente es el <i><em>efecto mariposa<\/em><\/i>, que permitir\u00eda explicar matem\u00e1ticamente c\u00f3mo los sistemas cambian abruptamente (se <i><em>rompen<\/em><\/i>) ante peque\u00f1as perturbaciones. Si en un sistema se produce una peque\u00f1a perturbaci\u00f3n inicial, mediante un proceso de amplificaci\u00f3n se podr\u00e1 generar un efecto considerablemente grande, a corto o mediano plazo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote7anc\">7\/<\/a> La Teor\u00eda general de sistemas, nacida en el campo de la biolog\u00eda para entender los organismos como sistemas abiertos y en constante intercambio con otros sistemas, fue formulada inicialmente por el bi\u00f3logo austr\u00edaco Ludwig von Bertalanffy. En su <i><em>Teor\u00eda general de sistemas <\/em><\/i>(1969), Von Bertalanffy afirma que las propiedades de los sistemas no pueden comprenderse en t\u00e9rminos de sus elementos separados. La comprensi\u00f3n de los sistemas solo ocurre cuando se estudian globalmente, considerando la interdependencia de sus partes.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/vientosur.info\/un-dialogo-con-manuel-sacristan-sobre-politica-y-filosofia-cuarenta-anos-despues\/#sdendnote8anc\">8\/<\/a> Lorenzo Pe\u00f1a, <i><em>Formalizaci\u00f3n y l\u00f3gica dial\u00e9ctica. <\/em><\/i><i>Estudio sobre la contradictorialidad de lo real y la cr\u00edtica de la filosof\u00eda marxista<\/i>, Quito, Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Salvador, 1980.<\/p>\n<p align=\"right\"><a href=\"#INDICE\">VOLVER AL INDICE<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Edici\u00f3n de Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Todo tiene su fin, cantaban Los M\u00f3dulos (y no lo hac\u00edan mal).<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":16128,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[2198],"class_list":["post-19149","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-manuel-sacristan","tag-centenario-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19149"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19150,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19149\/revisions\/19150"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/16128"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}