{"id":19185,"date":"2026-01-28T05:00:29","date_gmt":"2026-01-28T04:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19185"},"modified":"2026-01-28T02:05:56","modified_gmt":"2026-01-28T01:05:56","slug":"como-cambiar-el-rumbo-de-la-investigacion-cientifica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19185","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo cambiar el rumbo de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica?"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><em>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica desempe\u00f1a un papel fundamental a la hora de documentar el alcance y la gravedad de la cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica. Pero, \u00bfno es la ciencia tambi\u00e9n uno de los motores de esta crisis? En su libro \u00abD\u00e9croiscience\u00bb, Nicolas Chevassus-au-Louis repasa la \u00e9poca crucial de los a\u00f1os 70, en la que se desarroll\u00f3 un doble movimiento de autocr\u00edtica de la ciencia y la econom\u00eda.<\/em><\/div>\n<div dir=\"ltr\">\n<div class=\"yiv7833367073gmail-ydp4bc5c387yiv4066066283ydp4dc689f4pasted-link\">\n<p><b>Acerca del libro <a href=\"https:\/\/agone.org\/livre\/decroiscience\/\"><i>D\u00e9croiscience<\/i><\/a> de Nicolas Chevassus-au-Louis, publicado por Agone en 2025.<\/b><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/decroiscience.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-19187\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/decroiscience.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/decroiscience.png 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/decroiscience-199x300.png 199w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/decroiscience-680x1024.png 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>En 2006, Nicolas Chevassus-au-Louis ofrec\u00eda un diagn\u00f3stico pesimista sobre el estado de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en <i>Malscience<\/i>. Fraudes, desviaciones, malversaciones, competencia&#8230; Algo huele mal en el reino de las ciencias. Casi veinte a\u00f1os despu\u00e9s, la situaci\u00f3n apenas ha mejorado, mientras que el estado del planeta no hace m\u00e1s que empeorar. Por lo tanto, es bienvenida una an\u00e1lisis cr\u00edtico del r\u00e9gimen normal de producci\u00f3n cient\u00edfica desde la perspectiva de la crisis planetaria. \u00bfEn qu\u00e9 medida contribuye la ciencia a esta crisis, cu\u00e1l es su papel, cu\u00e1l podr\u00eda o deber\u00eda ser? Todas estas son preguntas que un periodista \u00abcr\u00edtico de la ciencia\u00bb como Nicolas Chevassus-au-Louis aborda con valent\u00eda y con el humor del dibujante St\u00e9phane Humbert-Basset, que ilustra agradablemente cada cap\u00edtulo. La obra evita la trampa de las pol\u00e9micas entre los autoproclamados guardianes de la raz\u00f3n y los supuestos conspiradores, al relacionar la historia del declive econ\u00f3mico con la de las autocr\u00edticas de los cient\u00edficos. La alianza entre ambos se forja en torno a la figura de Alexandre Grothendieck<i>. <\/i>Este famoso matem\u00e1tico, ganador de la medalla Field en 1966, que dej\u00f3 de publicar sus investigaciones a partir de 1972, a\u00f1o del informe Meadows, para dedicarse a la ense\u00f1anza y al activismo ecol\u00f3gico, es el verdadero h\u00e9roe de <i>D\u00e9croiscience<\/i>.<\/p>\n<p>El llamativo t\u00edtulo <i>D\u00e9croiscience<\/i> (neologismo introducido por Jaques Testart<sup>1<\/sup>) es fuente de malentendidos. Porque el campe\u00f3n indiscutible de la d\u00e9croiscience en 2025 es Donald Trump. Desde el comienzo de su segundo mandato en la Casa Blanca, ha hecho todo lo posible por poner fin al r\u00e9gimen normal de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Reducci\u00f3n de los cr\u00e9ditos a las agencias de investigaci\u00f3n, censura de programas, ataques a la libertad acad\u00e9mica, rechazo de la cooperaci\u00f3n internacional&#8230; Estas medidas afectar\u00e1n a la din\u00e1mica de crecimiento del conocimiento durante varias generaciones. Sin duda, este no es el tipo de d\u00e9croiscience que propone este libro. No obstante, la analog\u00eda que sugiere el t\u00edtulo entre el decrecimiento econ\u00f3mico y el decrecimiento de la producci\u00f3n cient\u00edfica es discutible. Los l\u00edmites a los que se enfrenta el aumento del conocimiento cient\u00edfico no son de la misma naturaleza que los l\u00edmites planetarios del crecimiento econ\u00f3mico. M\u00e1s all\u00e1 del coste medioambiental de las actividades de investigaci\u00f3n e innovaci\u00f3n, son sobre todo las decisiones pol\u00edticas las que hay que cuestionar. Sin embargo, la pol\u00edtica de Trump no pretende tanto sofocar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica como ponerla al servicio de sus intereses e ideas. Financia las investigaciones compatibles con sus objetivos. Michael Kraitsos, asesor cient\u00edfico del presidente, se presenta como restaurador de la \u00abGold Standard Science\u00bb (ciencia del patr\u00f3n oro), recordando los principios de la integridad cient\u00edfica. La brutalidad de estas medidas revela, de hecho, la vulnerabilidad de las comunidades cient\u00edficas, que dependen totalmente de las pol\u00edticas para su funcionamiento y sus orientaciones de investigaci\u00f3n. La situaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n de la ciencia a los imperativos pol\u00edticos no se diagnostica realmente en el libro, aunque es fundamental para la cuesti\u00f3n de la contribuci\u00f3n de la ciencia a la crisis planetaria actual.<\/p>\n<p>El argumento del libro tiene como tel\u00f3n de fondo la evoluci\u00f3n de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica desde la Segunda Guerra Mundial, que conviene recordar en pocas palabras. El papel clave de la ciencia para el poder nacional y el papel estrat\u00e9gico del Estado en la promoci\u00f3n de la ciencia son, en efecto, dos grandes lecciones aprendidas de esta guerra. La investigaci\u00f3n cient\u00edfica se convierte en un asunto de Estado. El plan Vanevar Bush \u2014<i>Science the Endless Frontier<\/i>\u2014 en Estados Unidos, al igual que los grandes planes estrat\u00e9gicos puestos en marcha en Francia durante los a\u00f1os de De Gaulle, ilustran este r\u00e9gimen de \u00abpatrocinio\u00bb de la investigaci\u00f3n por parte de los gobiernos. Pero el patrocinio no implica control. En este esquema, denominado \u00abmodelo lineal\u00bb, los gobiernos financian, apoyan y regulan la investigaci\u00f3n acad\u00e9mica sin esperar un retorno inmediato de la inversi\u00f3n. En la d\u00e9cada de 1970, a ra\u00edz del informe de Harvey Brooks al ODCE, <i>Ciencia, crecimiento y sociedad <\/i>(1971), las pol\u00edticas cient\u00edficas cambian de rumbo. Por un lado, la generosa financiaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n por parte de los Estados comienza a debilitarse. El modelo lineal tiende a cuestionarse: hay que preocuparse por rentabilizar la investigaci\u00f3n, abrirse a la econom\u00eda y a la sociedad<sup>.<\/sup> Por otro lado, los objetivos estrat\u00e9gicos militares dejan de ser prioritarios y la competitividad industrial pasa a ser la prioridad. En la d\u00e9cada de 1990 se inicia un segundo giro, con la entrada en escena de la Uni\u00f3n Europea. El <i>Libro Blanco<\/i> de Jacques Delors de 1993 sugiere la creaci\u00f3n de un \u00abespacio europeo de investigaci\u00f3n\u00bb que no ser\u00eda una entidad jur\u00eddica, sino una colaboraci\u00f3n competitiva que aprovechar\u00eda la diversidad europea y la emulaci\u00f3n entre pa\u00edses. En 1997, la Comisi\u00f3n Europea publica un informe firmado por dos economistas: <i>Society, the Endless Frontier<\/i><sup>2<\/sup>. Y la agenda definida por la Uni\u00f3n Europea en Lisboa en marzo de 2000 establece como objetivo: \u00abConvertirse en la econom\u00eda del conocimiento m\u00e1s competitiva y din\u00e1mica, capaz de un crecimiento econ\u00f3mico sostenible, acompa\u00f1ado de una mejora cuantitativa y cualitativa del empleo y una mayor cohesi\u00f3n social<sup>3<\/sup>. La ambici\u00f3n de aumentar el presupuesto de investigaci\u00f3n al 3 % del PIB de cada Estado miembro no se ha cumplido, pero el r\u00e9gimen de competitividad se ha endurecido con las tensiones geopol\u00edticas.<\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, la fuerza de este libro reside en el flashback sobre los a\u00f1os 70, ricos en protestas y autocr\u00edticas. La conjunci\u00f3n entre el cuestionamiento del crecimiento econ\u00f3mico en el informe Meadows de 1972 o en el libro pionero de Nicholas Georgescu Roegen<sup>4<\/sup> y la contestaci\u00f3n interna a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica abre un horizonte de posibilidades. El 3 de noviembre de 1971, Grothendieck inaugur\u00f3 su curso de matem\u00e1ticas en el Coll\u00e8ge de France con una sesi\u00f3n titulada \u00abCiencia y tecnolog\u00eda en la crisis evolutiva actual: \u00bfvamos a continuar con la investigaci\u00f3n cient\u00edfica?\u00bb. Una ventana que se abri\u00f3 y se cerr\u00f3 r\u00e1pidamente. Este gesto espectacular pas\u00f3 a la historia como un episodio anecd\u00f3tico que marc\u00f3 el triunfal avance del progreso, al igual que la revuelta de los luditas en el siglo XIX, a la que Chevassus-au-Louis dedic\u00f3 otra obra<sup>5<\/sup>. El objetivo de este libro es volver a abrir la ventana, reactivar lo que se esboz\u00f3 en los a\u00f1os setenta, reflexionando sobre las razones del fracaso de dos movimientos de autocr\u00edtica: los c\u00edrculos econ\u00f3micos, por un lado, en el informe Meadows, y los c\u00edrculos cient\u00edficos, por otro. Aprender de la historia reciente es esencial para cambiar de rumbo. El informe Meadows fue criticado, fustigado y luego barrido por el eslogan del \u00abdesarrollo sostenible\u00bb, basado en la promesa de que las nuevas tecnolog\u00edas pod\u00edan ampliar los l\u00edmites del planeta. La magia de esta apuesta tecnosolucionista sigue vigente en 2025 en la movilizaci\u00f3n a favor de la inteligencia artificial, a pesar de la acumulaci\u00f3n de promesas incumplidas por los OMG, las nanotecnolog\u00edas y las biotecnolog\u00edas. Chevassus-au-Louis subraya acertadamente que la evoluci\u00f3n de la crisis ecol\u00f3gica valida a posteriori el diagn\u00f3stico del informe Meadows, desacreditado por los an\u00e1lisis de la OCDE, precisamente porque no ten\u00eda en cuenta el poder del progreso tecnol\u00f3gico, lo que se le reproch\u00f3 durante mucho tiempo para desacreditarlo.<\/p>\n<p>El paralelismo con el destino de los movimientos de autocr\u00edtica de la ciencia de los a\u00f1os 70, igualmente barridos por la OCDE y las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n tecnocient\u00edfica, es tan notable que habr\u00eda merecido un mayor desarrollo. Las protestas contra la alianza entre la ciencia y el ej\u00e9rcito establecida en 1945 en Estados Unidos a ra\u00edz del proyecto Manhattan cristalizaron a principios de la d\u00e9cada de 1970, bajo diversas formas que abrieron nuevas perspectivas. Por ejemplo, la creaci\u00f3n de organismos de evaluaci\u00f3n tecnol\u00f3gica (<i>Technology Assessment<\/i>) en Estados Unidos<sup>6<\/sup>. En Francia, la autocr\u00edtica avivada por el programa nuclear nacional est\u00e1 impulsada en gran medida por f\u00edsicos como Jean-Marc L\u00e9vy-Leblond, que desde entonces ha desarrollado otras formas de activismo<sup>7<\/sup>. Para poder extraer realmente lecciones de la historia reciente, Chevassus-au-Louis podr\u00eda haber mencionado otra ventana entreabierta en las d\u00e9cadas siguientes por los estudios sobre <i>Science Technology Studies<\/i> (STS), que han difuminado la l\u00ednea divisoria entre ciencia y sociedad en sus trabajos sobre las controversias, la circulaci\u00f3n del conocimiento, sus modos de legitimaci\u00f3n en diferentes espacios p\u00fablicos y los modos de construcci\u00f3n conjunta del conocimiento y los p\u00fablicos. A principios de la d\u00e9cada de 2000, las STS se embarcaron en la aventura de la co-construcci\u00f3n de las tecnociencias y la sociedad a trav\u00e9s de una participaci\u00f3n activa en los programas de investigaci\u00f3n lanzados por la Comisi\u00f3n Europea. As\u00ed, el programa Converging Technologies for the European Knowledge Society (CTEKS) intent\u00f3 orientar las elecciones tecnol\u00f3gicas incluyendo a la sociedad civil, con el objetivo de cambiar la pol\u00edtica accionando la palanca de las tecnolog\u00edas<sup>8<\/sup>. Las ciencias humanas creyeron poder cambiar de un solo golpe tanto la investigaci\u00f3n como la sociedad. Un intento que pronto se vio empantanado en el <i>soft power<\/i> de esl\u00f3ganes vac\u00edos como <i>Public Engagement in Science<\/i> o <i>Responsible Research and Innovation<\/i>, destinados a reunir a las partes interesadas en torno a un modelo de gesti\u00f3n derivado de la econom\u00eda neoliberal<sup>9<\/sup>. Se podr\u00edan extraer otras lecciones del desastre de las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n sobre energ\u00edas alternativas \u2014solar, e\u00f3lica, hidr\u00f3geno\u2014 iniciadas tras la crisis del petr\u00f3leo de 1973 y abandonadas tan pronto como baj\u00f3 el precio del petr\u00f3leo en la d\u00e9cada de 1980<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p>Porque la alineaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n con las leyes del mercado es el objetivo central de <i>D\u00e9croiscience<\/i>. La obra se basa en trabajos que denuncian la gesti\u00f3n empresarial de la investigaci\u00f3n y \u00ablos estragos del productivismo cient\u00edfico\u00bb<sup>11<\/sup>. Pero se distingue por su voluntad de activar la historia reciente en lugar de pasarla por alto, de hacer reflexionar sobre las relaciones de poder existentes en lugar de exponer los esc\u00e1ndalos.<\/p>\n<p>Luchar contra la amnesia de las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n no es el \u00fanico beneficio de este libro. Chevassus-au Louis tambi\u00e9n tiene el m\u00e9rito de se\u00f1alar y formular claramente los problemas en su an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n contempor\u00e1nea de la investigaci\u00f3n. As\u00ed, en la p\u00e1gina 20 se\u00f1ala que el conocimiento ya no es la base de las decisiones pol\u00edticas. Este es un elemento clave de lo que los medios de comunicaci\u00f3n denominan \u00abcrisis de confianza en la ciencia\u00bb. De hecho, no se trata de un problema de confianza: las encuestas demuestran que el p\u00fablico europeo sigue confiando en la ciencia, en una imagen ideal y neutral de la ciencia. Pero lo que parece haberse roto, o al menos estar muy amenazado, es el v\u00ednculo entre el conocimiento y la acci\u00f3n, entre la ciencia y la pol\u00edtica, que fundamenta el recurso a los expertos convocados para \u00abdecir la verdad al poder\u00bb y orientar las decisiones. Este v\u00ednculo, postulado en la f\u00f3rmula de Auguste Comte: \u00absaber para prever, para poder\u00bb se basa a su vez en el postulado de la neutralidad de los resultados cient\u00edficos con respecto a las opiniones partidistas. Los cient\u00edficos que se rebelan contra la inacci\u00f3n de los pol\u00edticos ante los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim\u00e1tico (IPCC) siguen adhiri\u00e9ndose a estos dos postulados, que son constantemente desmentidos por la actualidad y que deben ser seriamente cuestionados.<\/p>\n<p>En lugar de lamentarse por las impugnaciones a la autoridad de los expertos, Chevassus-au-Louis establece una relaci\u00f3n entre esta nueva relaci\u00f3n con la verdad y otros dos problemas: el de la libertad acad\u00e9mica y el del valor sagrado del conocimiento. Es el nudo entre las cuestiones epist\u00e9micas, ecol\u00f3gicas y pol\u00edticas lo que hace que esta obra sea tan interesante y lo que justifica, por otra parte, el prefacio del fil\u00f3sofo Pascal Engel. En cuanto a la libertad acad\u00e9mica, Chevassus-au-Louis se muestra muy reservado, como sugieren dos cap\u00edtulos llenos de contrastes, uno sobre el callej\u00f3n sin salida de las moratorias y otro sobre la eficacia de las prohibiciones pol\u00edticas. El llamamiento de algunos investigadores a favor de una moratoria sobre la ingenier\u00eda gen\u00e9tica en la conferencia de Asilomar en 1975 y sus lejanos avatares, como la breve moratoria sobre las investigaciones con virus funcionalizados en 2011 o el reciente llamamiento a favor de una moratoria sobre las bacterias espejo en 2025<sup>12<\/sup>, son totalmente ineficaces y, en \u00faltima instancia, solo sirven para dar publicidad a este tipo de investigaciones. Chevassus-au-Louis no defiende la libertad acad\u00e9mica a toda costa, ya que la \u00abrep\u00fablica de las ciencias\u00bb, que tiene sus propias normas, tiende m\u00e1s bien a situarse por encima de lo com\u00fan y a preferir la autorregulaci\u00f3n a las normas o prohibiciones impuestas por los pol\u00edticos. Por el contrario, aplaude la eficacia de las intervenciones estatales que imponen prohibiciones o normas estrictas sobre determinadas pr\u00e1cticas de investigaci\u00f3n, como la experimentaci\u00f3n con animales o el uso de embriones humanos. Claramente, opta por una estricta regulaci\u00f3n pol\u00edtica de la investigaci\u00f3n. Lo cual plantea un problema, porque es precisamente lo que hace Trump.<\/p>\n<p>En general, las medidas propuestas en los dos \u00faltimos cap\u00edtulos para una pol\u00edtica de descrescimiento cient\u00edfico no est\u00e1n a la altura del diagn\u00f3stico. Animado por el deseo de \u00abpartir de lo existente\u00bb, Chevassus-au-Louis se limita a determinar \u00abun cierto nivel\u00bb de investigaci\u00f3n necesario para luchar contra las enfermedades y preservar el medio ambiente. Aboga, por ejemplo, por renunciar a la manipulaci\u00f3n de virus y a los experimentos de geoingenier\u00eda, lo cual es prudente. Pero no aborda realmente la cuesti\u00f3n del precio del conocimiento al decir que \u00abhabr\u00e1 que resignarse a renunciar a ciertas investigaciones \u00bb (p. 204) que tienen un alto coste medioambiental en astrof\u00edsica o en f\u00edsica de altas energ\u00edas, o incluso proponiendo un Tribunal de Cuentas Ecol\u00f3gico encargado de evaluar el coste medioambiental de los programas de investigaci\u00f3n, siguiendo el modelo de su coste financiero (p. 205).<\/p>\n<p>Es un primer paso, pero la evaluaci\u00f3n de los impactos medioambientales de la investigaci\u00f3n es una pr\u00e1ctica ya recomendada por varios organismos, como la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos, por ejemplo. Antes de la investigaci\u00f3n, hay que evaluar su huella de carbono, sus posibles impactos en el objeto de estudio, impactos medioambientales, sociales y geoestrat\u00e9gicos. Dicha evaluaci\u00f3n pone en juego la responsabilidad de las comunidades de investigaci\u00f3n en el agravamiento de la situaci\u00f3n clim\u00e1tica, pero tambi\u00e9n su falta de contribuci\u00f3n a la b\u00fasqueda de soluciones. Habr\u00eda que ir m\u00e1s all\u00e1 y denunciar el recurso a los instrumentos m\u00e1s avanzados y eficaces para publicar resultados cre\u00edbles. La carrera por las innovaciones tecnol\u00f3gicas que sustenta el actual r\u00e9gimen de investigaci\u00f3n, al igual que la econom\u00eda de mercado, absorbe gran parte de los presupuestos de investigaci\u00f3n y, adem\u00e1s, excluye de la competencia cient\u00edfica a los pa\u00edses del Sur. Ir m\u00e1s all\u00e1 significa tambi\u00e9n, y sobre todo, cuestionar el valor del conocimiento cuando este es un medio para alcanzar un fin expl\u00edcito, como la conquista de mercados, el liderazgo o el poder. As\u00ed reconfigurado en el marco de la competencia econ\u00f3mica, el conocimiento ha perdido su valor intr\u00ednseco. Esta cuesti\u00f3n no se profundiza lo suficiente, lo cual es una l\u00e1stima, ya que lleva al autor a conclusiones parad\u00f3jicas. Si bien todo el libro critica la sumisi\u00f3n de las pol\u00edticas de investigaci\u00f3n a los imperativos del crecimiento econ\u00f3mico, erige los balances de carbono como herramienta para iniciar la descrescimiento: \u00abEste libro sostiene que la huella de carbono de toda actividad cient\u00edfica podr\u00eda ser un criterio para esta apreciaci\u00f3n del \u00abcierto nivel\u00bb (p. 25). Esta m\u00e9trica, que establece una compatibilidad universal en la que todo se vuelve mensurable y escalable, es, en mi opini\u00f3n, el paradigma de la l\u00f3gica econ\u00f3mica y contable que domina hoy en d\u00eda todos los campos de investigaci\u00f3n. Sin embargo, nunca se cuestiona.<\/p>\n<p>El libro fomenta una orientaci\u00f3n \u00ablow science\u00bb al evocar el gesto ostentoso de los f\u00edsicos del Instituto N\u00e9el, que piden una reducci\u00f3n de su presupuesto del 10 % anual a cambio de no depender m\u00e1s de las licitaciones competitivas.<\/p>\n<p>La obra solo propone medidas de buen equilibrio destinadas a frenar la carrera impulsada por el productivismo y la inflaci\u00f3n de las publicaciones cient\u00edficas. Retoma el lema de la <i>Slow Science<\/i> <i>Academy<\/i>, creada en la d\u00e9cada de 2000 por un grupo de investigadores alemanes, que public\u00f3 en Internet un manifiesto en el que denunciaba la orientaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n hacia la competencia, la carrera por las publicaciones y la evaluaci\u00f3n de los investigadores mediante dispositivos bibliom\u00e9tricos (\u00edndices de citas, clasificaci\u00f3n de revistas, factor h, etc.). M\u00e1s original a\u00fan, fomenta una orientaci\u00f3n hacia la \u00abciencia baja\u00bb siguiendo el modelo de los \u00ablaboratorios de baja tecnolog\u00eda\u00bb, evocando el gesto ostentoso de los f\u00edsicos del Instituto N\u00e9el, que piden una reducci\u00f3n de su presupuesto del 10 % anual a cambio de dejar de depender de las licitaciones competitivas (p. 198).<\/p>\n<p>Abogar por la ralentizaci\u00f3n y la sobriedad no permite cuestionar la temporalidad propia de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Durante la pandemia de COVID se ha visto c\u00f3mo la prisa por publicar resultados ha dado lugar a publicaciones poco fiables que han tenido que ser retiradas. Esta carrera en un clima de urgencia y competencia ha contribuido a aumentar la desconfianza hacia la ciencia. \u00bfHasta qu\u00e9 punto es leg\u00edtimo financiar investigaciones a largo plazo que requieren a\u00f1os para producir resultados estables y s\u00f3lidos? Cada sector de actividad social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica tiene su propio r\u00e9gimen temporal, pero es una cuesti\u00f3n de poder y depende de decisiones pol\u00edticas<sup>13<\/sup>.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, los ciudadanos y ciudadanas est\u00e1n totalmente ausentes de este hermoso trabajo de cr\u00edtica de la ciencia. Querer planificar la desconexi\u00f3n cient\u00edfica demuestra una gran confianza en el poder de las instituciones pol\u00edticas, pero \u00bfd\u00f3nde ha quedado la sociedad civil? \u00bfCu\u00e1l puede ser el papel de las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones de pacientes, los vecinos y los consumidores? \u00bfNo han abierto ventanas y, a veces, han introducido una cu\u00f1a para impedir que se cierren?<\/p>\n<p>En resumen, este libro plantea una buena pregunta \u2014en qu\u00e9 medida contribuye la ciencia a la crisis planetaria\u2014 y la responde en parte denunciando la sumisi\u00f3n de los c\u00edrculos cient\u00edficos a los imperativos econ\u00f3micos. Sin embargo, no profundiza en los problemas ni en las medidas que deben adoptarse para llevar a cabo investigaciones m\u00e1s sostenibles. En cualquier caso, es una lectura agradable y estimulante, susceptible de inspirar nuevas propuestas para transformar en profundidad el actual r\u00e9gimen de investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<h2>Notas<\/h2>\n<ol>\n<li>Jacques Testart, \u00abLa recherche entre guerres sanitaires et d\u00e9croissance\u00bb (La investigaci\u00f3n entre guerras sanitarias y decrecimiento), <i>Mediapart<\/i>, 10 de noviembre de 2021.<\/li>\n<li>Parakskevas Caracostas, Ugur Muldur ponentes (Comisi\u00f3n Europea\/DG\/XII I+D), <i>Society, the Endless Frontier <\/i>(trad. fr.: <i>La Soci\u00e9t\u00e9, ultime fronti\u00e8re : une vision europ\u00e9enne des politiques de recherche et d\u2019innovation pour le XXIe si\u00e8cle<\/i>, \u00c9tudes, Luxemburgo, OPOCE, 1997).<\/li>\n<li>Consejo Europeo de Lisboa, \u00ab Conclusiones de la Presidencia [Estrategia de Lisboa]\u00bb, 2000.<\/li>\n<li>Nicholas Georgescu-Roegen, <i>The Entropy Law and the Economic Process<\/i>. Harvard University Press, 1971; traducci\u00f3n del cap\u00edtulo 1 al franc\u00e9s en <i>La d\u00e9croissance \u2013 Entropie \u2013 \u00c9cologie \u2013 \u00c9conomie<\/i>, ed. 2006, cap. I, p. 63-84.<\/li>\n<li>Nicolas Chevassus-au-Louis, <i>Les Briseurs de machines. De Ned Ludd \u00e0 Jos\u00e9 Bov\u00e9<\/i>, Par\u00eds, Le Seuil, 2006.<\/li>\n<li>Armin Grunwald (ed.) <i>Handbook of Technology Assessment,<\/i> Edward Elgar Publishing, 2024.<\/li>\n<li>Alain Jaubert y Jean-Marc L\u00e9vy-Leblond (ed.) <i>(Auto)critique de la science)<\/i>, Par\u00eds, Seuil, 1973. Desde entonces, L\u00e9vy-Leblond se ha dedicado a promover la \u00abcultura cient\u00edfica\u00bb, es decir, un enfoque p\u00fablico de las ciencias, vinculando la investigaci\u00f3n, la cultura y la pol\u00edtica con la revista <i>Alliage<\/i>, publicada ininterrumpidamente desde 1981, y varios ensayos. V\u00e9ase tambi\u00e9n Sezin Top\u00e7u, La France nucl\u00e9aire. L\u2019art de gouverner une technologie contest\u00e9e, Par\u00eds: Seuil 2013.<\/li>\n<li>Converging Technologies for the European Knowledge Society (CTEKS) 2006-2008. <a href=\"https:\/\/cordis.europa.eu\/project\/id\/28837\/reporting[\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/cordis.europa.eu\/project\/id\/28837\/reporting<\/a><\/li>\n<li>Bernadette Bensaude-Vincent y Andr\u00e9e Bergeron, \u00ab\u00bfCiencia para el pueblo? Perspectivas de las STS sobre la cuesti\u00f3n de la ciencia y el p\u00fablico\u00bb, en <i>Ciencias y t\u00e9cnicas en las sociedades<\/i>, dir. Soraya Boudia, Ashveen Peerbaye, ISTE \u00e9ditions, 2024, p. 83-102. Bernadette Bensaude-Vincent \u00abLa pol\u00edtica de las palabras de moda en la interfaz entre la tecnociencia, el mercado y la sociedad. El caso de la \u00abparticipaci\u00f3n p\u00fablica en la ciencia\u00bb, <i>Public Understanding of Science<\/i>, 23 (3) abril de 2014: 238-253.<\/li>\n<li>V\u00e9ase, por ejemplo, Nicolas Simoncini, \u00ab<i>Historia de la investigaci\u00f3n sobre pilas de combustible en Francia desde los a\u00f1os sesenta hasta los ochenta<\/i>\u00bb, Tesis de la Universidad Tecnol\u00f3gica de Belfort-Montb\u00e9liard-Universidad de Borgo\u00f1a Franche-Comt\u00e9, 2018.<\/li>\n<li>Isabelle Bruno, <i>A vos marques, pr\u00eats\u2026cherchez. La strat\u00e9gie europ\u00e9enne de Lisbonne, Vers un march\u00e9 de la recherche<\/i>, Par\u00eds, Le Croquant, 2008. Isabelle Bruno, Emmanuel Didier,<i> Benchmarking. L\u2019Etat sous pression statistique<\/i>, Par\u00eds, Zones-La D\u00e9couverte, 2013. Dominique Pestre, <em>Sciences, argent et politique, un essai d\u2019interpr\u00e9tation<\/em>, Par\u00eds, INRA, 2003. <em>A contre-science\u00a0: politiques et savoirs des soci\u00e9t\u00e9s contemporaines<\/em>, Par\u00eds, Seuil, 2013.<\/li>\n<li>V\u00e9ase Lise Barn\u00e9oud \u00ab Al otro lado del espejo, la vida da miedo \u00bb, <a href=\"https:\/\/www.mediapart.fr\/journal\/ecologie\/011125\/de-l-autre-cote-du-miroir-la-vie-fait-peur\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener noreferrer\">https:\/\/www.mediapart.fr\/journal\/ecologie\/011125\/de-l-autre-cote-du-miroir-la-vie-fait-peur<\/a><\/li>\n<li>Ulrike Felt. <i>Academic Times,<\/i> <i>Contesting the Chronopolitics of Research<\/i>, Palgrave, McMillan, 2025.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Fuente: <em>Terrestres<\/em>, 20 de enero de 2026 (<a href=\"https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/01\/20\/comment-faire-bifurquer-la-recherche-scientifique\/\">https:\/\/www.terrestres.org\/2026\/01\/20\/comment-faire-bifurquer-la-recherche-scientifique\/<\/a>)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La investigaci\u00f3n cient\u00edfica desempe\u00f1a un papel fundamental a la hora de documentar el alcance y la gravedad de la cat\u00e1strofe<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19186,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,1563],"tags":[],"class_list":["post-19185","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-crisis-ecosocial"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19185","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19185"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19185\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19188,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19185\/revisions\/19188"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19186"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19185"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19185"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19185"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}