{"id":192,"date":"2006-12-10T00:00:00","date_gmt":"2006-12-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=192"},"modified":"2020-02-28T03:38:13","modified_gmt":"2020-02-28T02:38:13","slug":"el-imperio-barranca-abajo-las-malas-noticias-de-la-petroguerra","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=192","title":{"rendered":"El Imperio barranca abajo. Las malas noticias de la petroguerra"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #000000;\">(<a style=\"color: #000000;\" href=\"mailto:jorgebeinstein@yahoo.com\">jorgebeinstein@yahoo.com)<\/a><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/12\/petroguerra.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-3811 alignleft\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/12\/petroguerra-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/12\/petroguerra-300x169.jpg 300w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2006\/12\/petroguerra.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El atentado de Londres puede ser visto como la culminaci\u00f3n de una serie de <i>\u201cmalas noticias\u201d<\/i> para el Imperio llegadas durante las \u00faltimas semanas y que constituyen claras se\u00f1ales del empantanamiento\u00a0 de la \u201cpetrog<i>uerra\u201d<\/i> . La confrontaci\u00f3n se inici\u00f3 hace algo m\u00e1s de tres a\u00f1os a partir del ataque contra las Torres Gemelas aunque es posible constatar que el aumento vertiginoso de los gastos militares de los Estados Unidos no comenz\u00f3 el 11 de Septiembre de 2001 sino mucho antes (ver gr\u00e1fico \u201cGastos militares de Estados Unidos\u201d). Lo que avala las hip\u00f3tesis acerca de la complicidad activa o pasiva de las autoridades estadounidenses con esos hechos buscando as\u00ed aprovecharlos pol\u00edticamente. Dicho de otra manera, existe una <i>din\u00e1mica militarista<\/i> lanzada hacia el fin de la presidencia de Clinton (guerra del Kosovo) coincidente con el auge de la burbuja consumista-burs\u00e1til y s\u00edntomas notorios de degradaci\u00f3n institucional, ese primer envi\u00f3n contribuy\u00f3 a preparar las condiciones para la llegada de los neoconservadores al gobierno quienes desataron una segunda burbuja financiera y aceleraron la carrera b\u00e9lica. Si profundizamos el an\u00e1lisis deber\u00edamos remontarnos hacia comienzos de los a\u00f1os 1980 cuando la presidencia de Reagan dio el empuje decisivo al proceso de deterioro de la cultura productiva norteamericana combinado con enormes gastos militares y la emergencia de redes de negocios especulativos: el c\u00e1ncer parasitario termin\u00f3 por hacer su gran met\u00e1stasis dos d\u00e9cadas despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Podemos destacar tres <i>\u201cmalas noticias\u201d<\/i> previas a los hechos de Londres: el avance arrollador de la resistencia irak\u00ed, la victoria electoral en Ir\u00e1n de la l\u00ednea dura antinorteamericana y la expansi\u00f3n de la guerrilla afgana, dichos acontecimientos marcan un giro decisivo en el panorama internacional.<\/p>\n<p>Irak<\/p>\n<p>Las declaraciones triunfalistas en mayo pasado del vicepresidente Dick Cheney (\u201c<i>la insurgencia irak\u00ed esta dando sus \u00faltimos suspiros\u201d<\/i>) aparecen ahora como provenientes de un lejano pasado, solo un mes despu\u00e9s el jefe del Pent\u00e1gono Donald Runsfeld se\u00f1alaba que <i>\u201cla\u00a0 insurgencia podr\u00eda seguir durante cierto n\u00famero de a\u00f1os&#8230; cinco, seis, siete, ocho, 10, 12 a\u00f1os\u00bb <\/i>para agregar a rengl\u00f3n seguido que las autoridades norteamericanas hab\u00edan realizado contactos con ella. Al mismo tiempo\u00a0 circulaban documentos y declaraciones originados en la CIA o en el alto mando militar (con diversos grado de respaldo formal) augurando por lo general un porvenir negro para la aventura afgano-irak\u00ed, desde el General John Abizaid, m\u00e1ximo jefe militar estadounidense para Asia Central y Medio Oriente, admitiendo un incremento decisivo en las operaciones de la guerrilla irak\u00ed durante el \u00faltimo semestre, hasta el informe <i>\u201csecreto\u201d<\/i> de la CIA (pero difundido por el New York Times) se\u00f1alando el surgimiento de una nueva generaci\u00f3n de combatientes isl\u00e1micos a lo largo de todo el mundo musulm\u00e1n comparable por su magnitud con la nacida a partir de la guerra de Afganist\u00e1n en los a\u00f1os 1980. Aquella vez la guerra santa estaba dirigida contra los sovi\u00e9ticos pero ahora (sobre a todo a partir de la invasi\u00f3n a Irak) asume un definido perfil antinorteamericano (1).<\/p>\n<p>En realidad las declaraciones de Cheney fueron los <i>\u00faltimos suspiros <\/i>\u00a0de una campa\u00f1a medi\u00e1tica tan avasalladora como mentirosa, desde los primeros meses de la ocupaci\u00f3n\u00a0 norteamericana era evidente que la resistencia se extend\u00eda de manera irresistible y que los ocupantes en lugar de ampliar su base social la reduc\u00edan\u00a0 cada vez m\u00e1s. Este proceso dio un verdadero salto cualitativo en el \u00faltimo trimestre: por una parte se hizo patente el fracaso en la construcci\u00f3n de una polic\u00eda militar irak\u00ed t\u00edtere, sus reclutas son blanco de ataques devastadores y cuando entran en operaciones suelen eludir el combate o desertar. En segundo lugar, y esto es lo m\u00e1s grave, la resistencia ha pasado de los peque\u00f1os ataques iniciales de muy reducida duraci\u00f3n a grandes operativos, prolongados en el tiempo, muy bien coordinados y eficaces: la guerrilla dispersa del 2003 es ahora una articulaci\u00f3n de ej\u00e9rcitos populares s\u00f3lidamente enraizados en la poblaci\u00f3n. Un ejemplo reciente de ello fue el ataque masivo a mediados de junio contra el cuartel policial de <i>Baya&#8217;a, <\/i>el m\u00e1s importante de Bagdad. Dur\u00f3 cerca de dos horas, en sucesivas oleadas y mostrando una f\u00e9rrea disciplina varios centenares de combatientes (tal vez un millar) mantuvieron en jaque a las fuerzas estadounidenses y sus subordinados irak\u00edes. Es el inevitable paso, bien conocido en la historia de la guerra de guerrillas, de la peque\u00f1as unidades de combate que hostigan el enemigo a grandes estructuras que entablan verdaderas batallas (2). En el plano irak\u00ed las fuerzas ocupantes aparecen aisladas de la poblaci\u00f3n en una actitud estrat\u00e9gica defensiva y sin poder consolidar un subsistema de poder local m\u00ednimamente estable, frente a ellas la guerrilla deviene ejercito, poder. Coincidente con esto en el territorio norteamericano las encuestas de opini\u00f3n empiezan a mostrar que el grueso de sus habitantes oscila entre el pesimismo respecto del futuro de la guerra hasta llegar a la exigencia del retiro de las tropas.<\/p>\n<p>Ir\u00e1n<\/p>\n<p>La segunda mala noticia lleg\u00f3 tambi\u00e9n desde el Medio Oriente. Un pieza decisiva de la estrategia de ocupaci\u00f3n de Irak fue la manipulaci\u00f3n de rivalidades \u00e9tnicas (siguiendo el modelo yugoslavo), uno de cuyos objetivos centrales era obtener la complicidad de una porci\u00f3n importante de los shiitas enfrent\u00e1ndolos con los sunitas considerados la base principal de la resistencia. Pero los shiitas irak\u00edes tienen su retaguardia cultural en Ir\u00e1n donde el shiismo protagoniza un proceso revolucionario desde hace un cuarto de siglo. Adem\u00e1s en el 2003 los halcones de Washington aspiraban a replicar en Ir\u00e1n su victoria militar de Irak, pero con el correr del tiempo esas ilusiones se fueron enfriando a medida que se hund\u00edan en el pantano irak\u00ed. Sin embargo siguieron hostilizando a Ir\u00e1n creyendo que as\u00ed terminar\u00edan por doblegar al gobierno <i>moderado<\/i>\u00a0 del presidente Khatami, representante de la alta burgues\u00eda local, en especial en su pol\u00edtica energ\u00e9tica pero tambi\u00e9n oblig\u00e1ndolo a presionar a los shiitas irak\u00edes para que estos se sometan a la estrategia del ocupante. Pero la prolongaci\u00f3n de la masacre colonial en Irak sumada a las bravuconadas imperiales contra Ir\u00e1n han contribuido de manera decisiva no a amedrentar\u00a0 a los iran\u00edes, como supon\u00edan ciertos estrategas de la Casa Blanca, sino a enfurecerlos contra el Imperio. La victoria electoral del futuro presidente Mahmud Ahmadinejad expresi\u00f3n de la radicalizaci\u00f3n de los sectores m\u00e1s pobres, del pa\u00eds profundo, levantando las banderas originales de la revoluci\u00f3n isl\u00e1mica, de Khomeini, claramente antinorteamericanas; significa un duro rev\u00e9s para los Estados Unidos, no solo en su pol\u00edtica para el Gofo P\u00e9rsico sino tambi\u00e9n en su estrategia petrolera global. No es casual que una de las primeras felicitaciones que recibi\u00f3 Ahmadinejad fue la enviada por Hugo Chavez (3).<\/p>\n<p>Afganist\u00e1n<\/p>\n<p>La tercera mala noticia lleg\u00f3 desde la lejana Afganist\u00e1n, casi <i>\u201colvidada\u201d<\/i> por los medios internacionales de comunicaci\u00f3n. All\u00ed, seg\u00fan nos lo explicaban ciertos evaluadores occidentales, la colonizaci\u00f3n tend\u00eda a estabilizarse, la resistencia (en especial la conducida por los talibanes) estaba en camino a la extinci\u00f3n. Pero esos an\u00e1lisis eran falsos, a lo largo del segundo trimestre de este a\u00f1o Afganist\u00e1n reapareci\u00f3 en las grandes publicaciones y pantallas de televisi\u00f3n de Occidente con cada vez mayor frecuencia. La multiplicaci\u00f3n de las operaciones de la resistencia crecientemente mort\u00edferas tratan de ser contrarrestadas sin mayor \u00e9xito por las fuerzas de ocupaci\u00f3n con abundancia de masacres de poblaci\u00f3n civil (los famosos <i>\u201cda\u00f1os colaterales\u201d<\/i>).\u00a0 Algunos expertos en el tema no dudan en hablar de la <i>\u201cirakizaci\u00f3n\u201d<\/i>\u00a0 de la guerra afgana (4), es decir: emergencia de una guerrilla t\u00e9cnicamente eficaz y descentralizada, contando con apoyo el activo ascendente de la poblaci\u00f3n y el desconcierto de los invasores y su gobierno t\u00edtere local.<\/p>\n<p>En la Casa Blanca con la llegada de Bush fue elaborada la teor\u00eda de que la superpoderosa potencia militar norteamericana era capaz de ganar dos guerras importantes al mismo tiempo. La experiencia irak\u00ed demuestra que el Imperio no puede enfrentar ni una sola guerra prolongada en la periferia, si a ese fracaso se le suma un segundo frente de gran envergadura (y las noticias provenientes de Afganist\u00e1n se\u00f1alan que eso podr\u00eda llegar a suceder) es muy probable que en un futuro no muy alejado\u00a0 veamos a los halcones\u00a0 en serios apuros.<\/p>\n<p>El fin de la impunidad colonial<\/p>\n<p>Las tres malas noticias fueron m\u00e1s que completadas por una cuarta el 7 de Julio de 2005. El atentado de Londres, algo m\u00e1s de un a\u00f1o despu\u00e9s del producido en Madrid, est\u00e1 marcando un hecho nuevo: el fin de la impunidad colonial. En las guerras coloniales del pasado (desde la conquista de Am\u00e9rica hasta la guerra de Vietnam) las metr\u00f3polis pod\u00edan seguir con su vida <i>pac\u00edfica<\/i> normal mientras sus tropas masacraban a los pueblos perif\u00e9ricos. Pero el siglo XX no transcurri\u00f3 en vano, los procesos de independencia y recuperaci\u00f3n o recreaci\u00f3n de identidades culturales en la periferia, la interpenetraci\u00f3n global (comunicacional, industrial, financiera, comercial, migratoria, etc.), y luego la marginaci\u00f3n y el aplastamiento de los pueblos pobres del planeta (aunque sometidos a una modernizaci\u00f3n intensa) han ido creando una realidad diferente donde los m\u00e1s oprimidos al mismo tiempo que ven agravada su situaci\u00f3n perciben que pueden rebelarse y extender su mano hasta el centro imperial del mundo. A trav\u00e9s de redes humanas complejas los <i>\u201cda\u00f1os colaterales\u201d<\/i> y otras humillaciones coloniales ocurridas en un remoto rinc\u00f3n de Irak, Afganist\u00e1n o Palestina pueden ser ahora respondidas en el coraz\u00f3n del territorio imperial, han desparecido las inhibiciones culturales y los bloqueos t\u00e9cnicos que lo imped\u00edan en el pasado. Al ocurrir esto las poblaciones de los pa\u00edses ricos descubren que la\u00a0 guerra colonial produce una suerte de \u201c<i>efecto boomerang\u201d<\/i> que lleva la violencia hasta su propia casa, en otras palabras, la guerra colonial ba dejando de ser lo que era, una guerra\u00a0 en el <i>\u201cotro mundo\u201d<\/i> , subdesarrollado, es decir una <i>subguerra <\/i>asim\u00e9trica, para convertirse en guerra integral donde ambos espacios, el imperial y el colonizado, constituyen teatros de operaciones militares.<\/p>\n<p>Los espa\u00f1oles sacaron sus conclusiones sobre esto de manera inmediata cuando luego de los atentados de Madrid: acabaron con el gobierno de Aznar e impusieron el retiro de sus tropas de Irak. la paz fue su respuesta.<\/p>\n<p>Repercusiones econ\u00f3micas<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n de la \u201c<i>petroguerra\u201d<\/i> empieza a impactar sobre las econom\u00edas de los pa\u00edses centrales y desde all\u00ed al resto del mundo. La conexi\u00f3n entre las <i>\u201cmalas noticias\u201d<\/i> enumeradas y el aumento del precio del petr\u00f3leo es evidente, se trata de factores de la coyuntura que agravan, convergen, con una tendencia pesada del sistema global hacia el techo de m\u00e1xima producci\u00f3n de petr\u00f3leo que estamos a punto de alcanzar y a partir del cual la econom\u00eda mundial enfrentar\u00e1 la opci\u00f3n siguiente: seguir creciendo para estrellarse con el colapso energ\u00e9tico o retardar dicho colapso con tasas de crecimiento econ\u00f3mico\u00a0 pr\u00f3ximas a cero o negativas. Aunque para que esta \u00faltima alternativa sea socialmente viable y no derive en una explosi\u00f3n de caos y desempleo ser\u00eda necesario introducir cambios revolucionarios en la econom\u00eda y la cultura que exceder\u00edan de lejos las posibilidades del capitalismo, de su l\u00f3gica de rentabilidad a cualquier costo. El bloqueo energ\u00e9tico global era t\u00e9cnicamente previsible desde hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas cuando la hip\u00f3tesis de King Hubbert restringida a la explotaci\u00f3n petrolera en Estados Unidos empez\u00f3 a cumplirse (la superpotencia inici\u00f3 su declinaci\u00f3n como productor de petr\u00f3leo) y su extrapolaci\u00f3n a la producci\u00f3n mundial se\u00f1alaba que el <i>m\u00e1ximo<\/i> ser\u00eda alcanzado entre la primera y la segunda d\u00e9cada del siglo XXI a partir del cual se instalar\u00eda la penuria energ\u00e9tica. Pero las v\u00edas alternativas de ahorro energ\u00e9tico e introducci\u00f3n de nuevas fuentes de energ\u00eda (solar, e\u00f3lica, biotecnol\u00f3gica, etc.) pudieron desarrollarse de manera muy limitada, no solo debido a dificultades tecnol\u00f3gicas (superables a largo plazo) sino b\u00e1sicamente a su no adaptabilidad a la din\u00e1mica de acumulaci\u00f3n del capital, sus tasas de beneficios, su ritmo creciente de innovaci\u00f3n e incremento de la productividad, su cultura de consumo, etc.<\/p>\n<p>El actual empantanamiento militar del Imperio trae o traer\u00e1 tambi\u00e9n a corto plazo otras consecuencias negativas para el sistema, entre ellas la persistente baja del d\u00f3lar, resultado de los desajustes fiscales y comerciales de Estados Unidos, y la desaceleraci\u00f3n de la euforia consumista en dicho pa\u00eds, \u00fanico mega motor de la demanda global. De ese modo la soluci\u00f3n neoconservadora (militarista) a la decadencia del Imperio deviene un catalizador de la misma, la crisis sigue su curso.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<\/p>\n<p>(1) Pepe Escobar, <i>Asia Times<\/i>; \u201c<strong>Iraq, the new Afghanistan\u201d (Jun 24, 2005) y \u201cThe first, not the last throes\u201d (Jun 25, 2005).<\/strong><br \/>\n(2) ibid.<\/p>\n<p>(3) M.K. Bhadrakumar, \u201cLeft, Right: Iran and Venezuela in lockstep\u201d, Asia Times, Jul. 8 2005.<\/p>\n<p>(4) Goinaz Esfandiari, \u201cAfghanistan, Iraq-style\u201d, Asia Times, Jul. 13 2005.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Imperio barranca abajo<\/p>\n<p>Las malas noticias de la petroguerra<\/p>\n<p>Jorge Beinstein<\/p>\n<p>jorgebeinstein@yahoo.com<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":3811,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-192","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-jorge-beinstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=192"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/192\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3811"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}