{"id":19287,"date":"2026-02-14T05:00:39","date_gmt":"2026-02-14T04:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19287"},"modified":"2026-02-14T01:30:50","modified_gmt":"2026-02-14T00:30:50","slug":"el-mundo-de-los-epstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=19287","title":{"rendered":"El mundo de los Epstein"},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><strong>PRIMERA PARTE<\/strong><\/div>\n<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p>A menudo, cuando se habla de riqueza y justicia social, surge la voz de alguien que atribuye cualquier objeci\u00f3n planteada a los excesos patrimoniales a la \u00abenvidia social\u00bb. La idea de que la \u00abjusticia social\u00bb es un concepto falaz se remonta nada menos que a Friedrich von Hayek, y su versi\u00f3n popular es que cualquier debate en t\u00e9rminos de justicia social no ser\u00eda m\u00e1s que una forma de envidia por m\u00e9ritos superiores, por capacidades superiores, por disfrutes superiores.<\/p>\n<p>Este nietzscheanismo de pacotilla est\u00e1 muy extendido tambi\u00e9n porque se asocia al temor de que cualquier cr\u00edtica a las grandes fortunas acabe afectando a cualquier patrimonio, seg\u00fan el desafortunado eslogan \u00abla propiedad es un robo\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que se escapa sistem\u00e1ticamente a este tipo de enfoque es el hecho de que existe una cesura cualitativa entre los peque\u00f1os patrimonios, aquellos que pueden ser fruto de un trabajo cualificado, de capacidades personales, de sacrificios, y los patrimonios capaces de comprar a las personas, de comprar a los directores de peri\u00f3dicos, de comprar a los ministros, de comprar a los jueces, de comprar sistemas satelitales, de orientar las pol\u00edticas nacionales.<\/p>\n<p>En la forma de producci\u00f3n hist\u00f3rica en la que hemos nacido y que recibe el nombre t\u00e9cnico de \u00abcapitalismo\u00bb, el dinero ya no es principalmente un medio de consumo, sino poder.<\/p>\n<p>Las personas normales, las que est\u00e1n acostumbradas a trabajar para vivir, piensan en el dinero como algo que sirve para dar seguridad, para protegerse de los golpes de la mala suerte, para facilitar proyectos, para permitirse comodidades, para comer y beber mejor, y tambi\u00e9n para parecer mejores a los ojos de los dem\u00e1s. Todo esto puede ser a veces sacrosanto y otras veces discutible, dependiendo del gusto con el que cada uno emplee su dinero, pero no alcanza el nivel superior en el que el dinero se transforma sin restos en poder.<\/p>\n<p>Ese dinero que permite a un Musk condicionar el destino de una guerra en Europa a trav\u00e9s de Starlink, a un Trump presentarse a la presidencia de Estados Unidos, a un Bill Gates condicionar a la OMS y ser recibido por Mattarella en el Quirinal, a un Larry Fink chantajear con salidas de capital a naciones enteras, y muchas otras cosas que no aparecen y no deben aparecer en la superficie, ese dinero pertenece a una categor\u00eda cualitativamente diferente.<\/p>\n<p>El poder conferido por el gran capital, sin embargo, es un poder particular, ya que no deriva de m\u00e9ritos reales o supuestos, ni del reconocimiento por parte de los dem\u00e1s de sus facultades. El poder del capital se ejerce de forma unilateral, sin tener que ser aceptado o reconocido por quienes est\u00e1n sujetos a \u00e9l. El poder del capital puede ejercer su fuerza independientemente de su origen: puede haber sido heredado de un antepasado bandido, obtenido a trav\u00e9s del uso de informaci\u00f3n privilegiada, la trata de esclavos o la explotaci\u00f3n del trabajo infantil, y nada de este trasfondo aparece en la escena donde el dinero se convierte en poder.<\/p>\n<p>Las grandes patrimonializaciones capitalistas son la \u00fanica forma de poder verdaderamente absoluto, ya que no deben nada a ning\u00fan procedimiento de legitimaci\u00f3n (salvo el funcionamiento de las normas jur\u00eddicas que protegen la propiedad y la herencia).<\/p>\n<p>Quien manipula un poder inmenso, que no guarda relaci\u00f3n alguna, salvo accidentalmente, con sus propias cualidades y m\u00e9ritos, ejerce intr\u00ednsecamente una violencia sobre los dem\u00e1s, una violencia continua con su propia existencia. El hecho de que el dinero pueda ejercer poder sobre los dem\u00e1s sin que nadie lo haya reconocido como poder leg\u00edtimo solo tiene como antecedente hist\u00f3rico las guerras de conquista o saqueo. Pero esas actividades se ejerc\u00edan hacia \u00ablos dem\u00e1s\u00bb, las \u00abpoblaciones extranjeras\u00bb, mientras que esta forma de poder se puede ejercer igualmente fuera y dentro de sus propias fronteras: aqu\u00ed todos son \u00abextranjeros\u00bb.<\/p>\n<p>Quien est\u00e1 acostumbrado a ejercer y pensar el poder sobre los dem\u00e1s como algo independiente de sus propias cualidades, capacidades o m\u00e9ritos, piensa en el poder como arbitrario.<\/p>\n<p>Esta relaci\u00f3n radicalmente unilateral hacia los dem\u00e1s, por definici\u00f3n impotentes, produce una forma de pensar en la que todo se debe, sin razones.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la profunda conciencia del car\u00e1cter francamente arbitrario e infundado de su propio poder produce un temor constante a perderlo, ya que, al fin y al cabo, est\u00e1 vinculado a quien lo detenta solo de forma completamente exterior y, en principio, podr\u00eda transferirse en un instante a otros. La riqueza siempre es disputable.<\/p>\n<p>La costumbre de ejercer un poder absoluto, impersonal, arbitrario y, sin embargo, disputable, tiende a generar da\u00f1os morales permanentes.<\/p>\n<p>Los produce en las personas que le rodean, en la sociedad en su conjunto, que se acostumbra a la arbitrariedad del poder-riqueza y se acostumbra a confiar cada vez menos en sus propias cualidades y cada vez m\u00e1s en la falta de escr\u00fapulos, el oportunismo, la adulaci\u00f3n y la vileza.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n los produce, y principalmente, en quienes ejercen ese poder, que acaban equiparando el mundo que les rodea y a las personas que lo habitan como medios a su disposici\u00f3n para el ejercicio arbitrario de su voluntad, independientemente de que sus razones sean buenas o malas.<\/p>\n<p>Esta es la primera de las razones estructurales que conectan la existencia de oligarqu\u00edas financieras con formas de desequilibrio moral y, en los casos m\u00e1s extremos, de aut\u00e9ntica perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hablaremos de una segunda raz\u00f3n m\u00e1s adelante.<\/p>\n<\/div>\n<div dir=\"ltr\">\n<div>\n<p><strong> SEGUNDA PARTE<\/strong><\/p>\n<p>Anteriormente hemos visto<\/p>\n<p>1) c\u00f3mo las grandes concentraciones de capital en la modernidad, y especialmente en el mundo contempor\u00e1neo, operan como medios para ejercer el poder (y solo marginalmente para el consumo),<\/p>\n<p>2) c\u00f3mo no existe conexi\u00f3n entre las cualidades personales y la gesti\u00f3n de grandes capitalizaciones, y<\/p>\n<p>3) c\u00f3mo esta desconexi\u00f3n entre el ejercicio de un poder no limitado legalmente (absoluto) y las cualidades personales produce corrupci\u00f3n moral, tanto en la sociedad como en quienes ejercen ese poder.<\/p>\n<p>Una vez examinado el aspecto estructural, es importante completar el cuadro determinando su aspecto psicol\u00f3gico-moral.<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n de que existe una conexi\u00f3n fundamental entre los poseedores de inmensos capitales y comportamientos que oscilan entre la \u00abextravagancia hedonista\u00bb y la \u00abperversi\u00f3n manifiesta\u00bb siempre ha estado muy extendida. No hemos necesitado los Epstein Files para reconocerla, aunque el cine mainstream suele intentar desviar la atenci\u00f3n trasladando los abusos al pasado (present\u00e1ndolos como rasgos decadentes de \u00e9pocas remotas de las que hemos salido) o a lugares y pa\u00edses remotos, de los que el occidental medio no sabe nada.<\/p>\n<p>En el debate sobre lo que ocurr\u00eda en la isla de Epstein ha aparecido en varias ocasiones la referencia a la pel\u00edcula de Pasolini <em>Sal\u00f3 o las 120 jornadas de Sodoma<\/em>, pero, naturalmente, el modelo original lo representa el autor del libro en el que se inspira Pasolini: <em>Las 120 jornadas de Sodoma, o La escuela del libertinaje<\/em>, cuyo autor es el marqu\u00e9s Donatien-Alphonse-Fran\u00e7ois de Sade, heredero de una familia de antigua nobleza y patrimonio, que vivi\u00f3 a caballo entre la Revoluci\u00f3n Francesa.<\/p>\n<p>Los escritos de De Sade, al igual que su biograf\u00eda (en la medida en que la conocemos por los documentos judiciales), son una exaltaci\u00f3n constante y complaciente de comportamientos que van desde la violaci\u00f3n hasta la pedofilia, desde el incesto hasta la tortura y el asesinato, todo ello de las formas m\u00e1s imaginativas.<\/p>\n<p>En el plano te\u00f3rico, el marqu\u00e9s de Sade es un libertino extremista, ferviente defensor del ate\u00edsmo, el hedonismo y el inmoralismo (rechazo de toda norma moral, de cualquier tipo).<\/p>\n<p>Biogr\u00e1ficamente, de Sade es un v\u00e1stago mimado que, como \u00e9l mismo recuerda en una p\u00e1gina de car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico: \u00abNacido entre el lujo y la abundancia, cre\u00ed que la naturaleza y la suerte se hab\u00edan unido para colmarme de sus dones (&#8230;) Cre\u00eda que bastaba con concebirlos [mis caprichos] para verlos realizados\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, De Sade siempre tiene una opini\u00f3n muy alta de s\u00ed mismo y, como se ve en el epitafio redactado por \u00e9l mismo, se percibe constantemente como v\u00edctima de tiempos retr\u00f3grados. De hecho, De Sade logr\u00f3 ser acusado tanto por el Antiguo R\u00e9gimen como por los revolucionarios que derrocaron el Antiguo R\u00e9gimen y por el Directorio que sustituy\u00f3 a los revolucionarios (dejamos al lector la comparaci\u00f3n con la actual inercia de la magistratura estadounidense).<\/p>\n<p>De Sade no es un simple desequilibrado. Es un desequilibrado, por as\u00ed decirlo, \u00abfilos\u00f3fico\u00bb. Es un gran admirador del texto <em>L&#8217;Homme machine<\/em> de Lamettrie, donde se abraza una visi\u00f3n del materialismo mecanicista, en la que el ser humano, como cualquier otro ser vivo, es simplemente una m\u00e1quina. Pero, \u00bfqu\u00e9 es en el fondo una m\u00e1quina? Una m\u00e1quina es un instrumento, un ente que existe para poder ser utilizado con determinados fines. \u00bfY qu\u00e9 queda del ser humano y de sus fines? Solo la capacidad de percibir placer y dolor (esta es tambi\u00e9n la base del utilitarismo benthamiano que surge en esos mismos a\u00f1os). Los humanos son, por lo tanto, m\u00e1quinas que pueden servir para producir placer o dolor a quienes las manejan.<\/p>\n<p>Una concepci\u00f3n similar del mundo se adapta perfectamente a un sujeto dotado de un gran poder material (riqueza), pero al mismo tiempo fundamentalmente inepto, carente de cualquier forma de empat\u00eda (al fin y al cabo, los dem\u00e1s son m\u00e1quinas) y desprovisto de toda perspectiva ideal, trascendente, espiritual o hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Ese mundo que en la segunda mitad del siglo XVIII amanec\u00eda en Europa se convirti\u00f3 a lo largo del siglo XX en la forma de vida dominante en el mundo occidental. Se le ha bautizado de muchas maneras: \u00abanarcoindividualismo\u00bb, \u00ablibertarismo\u00bb, \u00abnihilismo\u00bb. En el siglo XX, no era raro que se idealizara la figura de De Sade como un liberador de las costumbres, un existencialista ante litteram. Y esto no es nada extra\u00f1o, ya que De Sade parece en muchos sentidos una encarnaci\u00f3n despiadadamente coherente de la visi\u00f3n dominante del mundo.<\/p>\n<p>Por el contrario, el autor que quiz\u00e1s se vio m\u00e1s duraderamente impresionado por la figura de De Sade y que trat\u00f3 de representarla dial\u00e9cticamente en sus novelas y de refutarla es Dostoievski, quien esboza sus rasgos fundamentales en personajes como el \u00abhombre del subsuelo\u00bb y luego en Svidrigajlov (<em>Crimen y castigo<\/em>), Stavrogin (<em>Los demonios<\/em>) y otros protagonistas de sus obras.<\/p>\n<p>El poder sin responsabilidad, independiente de la calidad, ejercido en un mundo mec\u00e1nico sobre otros seres que son simplemente medios entre medios, con el fin de provocar lo \u00fanico que marca alguna diferencia, es decir, el placer y el dolor, este es el mundo inaugurado por Sade y realizado por personajes como Epstein (nadie debe creer ni por un momento que Epstein es un caso aislado: es solo un caso organizado a mayor escala para poder utilizarlo como arma de chantaje) .<\/p>\n<p>Y el placer aislado del sentido del placer tiene una tendencia t\u00edpica (se habla en este sentido de la \u00abparadoja del hedonista\u00bb): perseguir el placer por el placer, y no como expresi\u00f3n de sentido, como satisfacci\u00f3n de un proyecto, como aspecto de la vida, etc., produce un conocido efecto de saturaci\u00f3n, de adicci\u00f3n.<\/p>\n<p>El placer por el placer r\u00e1pidamente aburre, cansa, tiende a apagarse. Al ser simplemente una respuesta org\u00e1nica que, en este contexto, carece de significado, el placer se embota y se atrofia.<\/p>\n<p>Y en este punto, para quienes persiguen el placer sin significado para s\u00ed mismos y tienen los medios para perseguirlo f\u00e1cilmente, se produce necesariamente lo que se denomina \u00abperversi\u00f3n\u00bb. La perversi\u00f3n es la ampliaci\u00f3n progresiva del \u00e1rea del placer en formas y modos que mantienen artificialmente cierta capacidad de provocar un sobresalto, una emoci\u00f3n residual. Y lo que sigue provocando alg\u00fan sobresalto es primero lo que est\u00e1 prohibido, luego lo que es execrado y, por \u00faltimo, lo que es tan repugnante que resulta inconcebible.<\/p>\n<p>En un texto suyo que ha vendido millones de copias (y aqu\u00ed, lo admito, habla mi envidia), Yuval Harari, uno de los defensores m\u00e1s coherentes de la visi\u00f3n del mundo de Lamettrie, en sus formas actuales, se expresa con admirable claridad. Lo que \u00e9l llama \u00abel pacto de la modernidad\u00bb, es decir, la transformaci\u00f3n que caracteriza a la modernidad occidental, se puede resumir en una simple frase: \u00ablos seres humanos aceptan renunciar al significado a cambio del poder\u00bb.<\/p>\n<p>Curiosamente, Harari nunca se pregunta qui\u00e9n habr\u00eda estipulado este pacto, qui\u00e9n lo habr\u00eda aceptado. No recuerdo haberlo firmado. Decir que si naces en esta \u00e9poca lo has firmado autom\u00e1ticamente es un poco c\u00f3modo: suena mucho al \u00abno hay alternativa\u00bb (TINA) de Thatcher.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s sea un pacto que debe aceptarse como condici\u00f3n para formar parte de los que detentan ese poder. Y, en efecto, parece un pacto que es mucho m\u00e1s probable que acepten quienes detentan y gestionan el poder que quienes lo sufren (y quienes detentan el poder absoluto mencionado anteriormente de manera preferencial).<\/p>\n<p>Pero Harari, intelectual israel\u00ed y estrella invitada de las cumbres de Davos, probablemente est\u00e9 acostumbrado a frecuentar solo a los primeros.<\/p>\n<p>Fuente: Cuenta de Facebook del autor: 1\u00aa parte: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/andrea.zhok.5\/posts\/pfbid025nzinkVsKBGhxDPvfdCX8kA74f31UwffkjTyajsb2SgJuaQv5dnXXKNykEj1AQDnl\">https:\/\/www.facebook.com\/andrea.zhok.5\/posts\/pfbid025nzinkVsKBGhxDPvfdCX8kA74f31UwffkjTyajsb2SgJuaQv5dnXXKNykEj1AQDnl<\/a> y 2\u00aa parte: <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/andrea.zhok.5\/posts\/pfbid0aSX7gbaJoR92NvWA2bpmpR7pdTUXLd229tvHaJtzL8kxkwnLKJMHZGbMNcRig8iMl\">https:\/\/www.facebook.com\/andrea.zhok.5\/posts\/pfbid0aSX7gbaJoR92NvWA2bpmpR7pdTUXLd229tvHaJtzL8kxkwnLKJMHZGbMNcRig8iMl<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PRIMERA PARTE A menudo, cuando se habla de riqueza y justicia social, surge la voz de alguien que atribuye cualquier<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":19288,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1548],"tags":[],"class_list":["post-19287","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19287","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19287"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19287\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19291,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19287\/revisions\/19291"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19287"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19287"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19287"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}